Real Academia Española

   

Ramón de Campoamor

Ramón de Campoamor retratado por Espalter. Detalle. Ateneo de Madrid.

Ramón de Campoamor retratado por Espalter. Detalle. Ateneo de Madrid.

Ramón de Campoamor

Navia (Asturias), 1817-Madrid, 1901
Silla E

Tomó posesión el 9 de marzo de 1862 con el discurso titulado La metafísica limpia, fija y da esplendor al lenguaje. Le respondió, en nombre de la corporación, Mariano Roca de Togores, marqués de Molins.

«Uno de los poetas más populares en España en la segunda mitad del siglo XIX», Ramón de Campoamor estudió Humanidades en Asturias, en donde obtuvo el certificado de Latinidad y Retórica (1832). Ya en Madrid, se matriculó en el Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos (1835). Finalmente, como indica Víctor Montolí Bernadas en el Diccionario biográfico español (2011), «”cansado de los resultados materiales del estudio de las ciencias físicas”, optó por dedicarse a las letras y a la política, influido sin duda por su admirado Espronceda, a quien conoció en su juventud».

POETA ROMÁNTICO

En 1837 empezó a escribir versos e inició sus colaboraciones en diversas revistas románticas. Tres años después apareció su primer libro de poemas, «de clara filiación romántica», como indica Montolí Bernadas, Poesías —que más tarde rebautizó como Ternezas y flores—. En 1842 se publicaron dos obras más, Ayes del alma y Fábulas. A partir de entonces, iniciaría una «larga carrera política y literaria, en la que destaca el nombramiento como redactor del periódico El Español, en 1845».

Según Montolí Bernadas, «el año siguiente es clave en su biografía: fue nombrado auxiliar del Consejo Real y publicó su reaccionario estudio Filosofía de las leyes y la primera edición de sus celebérrimas (más de treinta ediciones en España en vida del autor) Doloras, censurado neologismo que el propio Campoamor define como “composición poética en la cual se deben hallar unidas la ligereza con el sentimiento y la concisión con la importancia filosófica”. Al fin el poeta consigue una voz personal en su original registro irónico-realista».

CARRERA POLÍTICA

En los años siguientes, ocupó diferentes cargos políticos, como gobernador de Alicante (1849) y de Valencia (1953), y oficial en la secretaría del Ministerio de Hacienda (1854). En 1862 ingresó en la RAE. Por esa época, Campoamor estrenó diversas doloras dramáticas: Guerra a la guerra (1870), El palacio de la verdad (1871), Cuerdos y locos (1873) y Dies irae (1873), entre otras.

A partir de 1874 —con la Restauración monárquica y el gobierno de Cánovas del Castillo— Campoamor volvió a la primera línea política: director general de Beneficencia y Sanidad (1875-1878); diputado en varias legislaturas por Santa Cruz de Tenerife (1876), Antequera (1879) y Madrid (1884); consejero de Estado (1878-1881 y 1884-1888); senador por Murcia (1889), León (1891) y Orense (1896), y, finalmente, senador del reino.

En 1886 publicó las Humoradas (en 1888, la segunda edición, aunque siguió escribiéndolas hasta su muerte). «¿Qué es humorada? Un rasgo intencionado. ¿Y dolora? Una humorada convertida en drama. ¿Y pequeño poema? Una dolora amplificada», decía el propio Campoamor. Poesía muy breve, lapidaria, sentenciosa, humorística, próxima al epigrama, al concepto o al chiste, a veces al ripio, apunta Montolí Bernadas, quien añade que «las humoradas son la quintaesencia de su obra lírica, que Leopoldo Alas, Clarín denominó “detritus de una ilusión”, “lecciones bruscas de experiencia”; en ocasiones “anticipo de greguerías” para Luis Cernuda».

En 1892 se inauguró en Oviedo, con una sesión de ópera, el Teatro Campoamor, bautizado así gracias a la iniciativa de Clarín, por entonces concejal del ayuntamiento, «para quien Campoamor era nuestro primer poeta contemporáneo».

REPRESENTANTE DE SU ÉPOCA

Como dice Alonso Zamora Vicente en su Historia de la Real Academia Española (1999, 2015), «Campoamor creó escuela; innumerables seguidores llenan los periódicos, las editoriales, los abanicos de las señoras de la sociedad brillante y burguesa. Así, Campoamor se convierte en un excelente representante de una época y de las apetencias y sensibilidad de esa época. […] Campoamor llena, a pesar de los pesares, con dignidad, todo un largo período de la vida española».

Ramón de Campoamor murió en Madrid en 1901. A su obra dedicó su discurso de ingreso en la RAE el novelista y periodista José Ortega Munilla.

En 2017, con motivo del bicentenario del nacimiento de Campoamor, en el Principado de Asturias se han organizado diversas actividades conmemorativas de esta efeméride, la cual coincide también con la del teatro ovetense que lleva su nombre desde hace ciento veinticinco años.

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