Real Academia Española

   

Historia

Composición de libros.

Composición de libros de cuentas.

Composición de rúbricas 1.

Composición de rúbricas, entre ellas la de Pío Baroja.

Composición de rúbricas 2.

Firmas de Emilio Castelar, Juan Valera y José Echegaray, entre otras rúbricas.

Libro interior

Primer libro de actas, 3 de agosto de 1713.

Historia

El archivo de la Real Academia Española aparece con la propia institución y nace vinculado al oficio del secretario. La primera referencia de su existencia, aunque implícita, la encontramos en la real cédula de 3 de octubre de 1714, en la que ya se autoriza el nombramiento de un secretario. Dice así:

Un Secretario para la custodia, y buena colocación de los papeles de la Academia, o sea para imprimirlos, o sea para conservar en su poder los manuscritos; cuyo cargo convendrá sea perpetuo, por los inconvenientes que resultarían de la mudança de los papeles y la variedad de estilo en ellos.

En ese mismo sentido, se cita también en los primeros estatutos, aprobados el 24 de enero de 1715, en el capítulo iii, artículos iv y vii.

El archivo custodia no solo la documentación generada por la corporación, sino también los fondos y colecciones de carácter personal que han ingresado en él por donación o legado, como es el caso de los de Francisco Rodríguez Marín (1855-1943), Melchor Fernández Almagro (1893-1966), Agustín González de Amezúa Mayo (1881-1956) y Pedro Antonio de Alarcón Ariza (1833-1891).

El núcleo fundamental del archivo está formado por la documentación producida por la Academia desde su constitución en 1713, en el ejercicio de sus funciones estatutarias y de las derivadas de la gestión de diversas fundaciones de origen privado. Algunos de sus miembros, por voluntad testamentaria, destinaron sus caudales a fomentar y premiar la creación literaria y el estudio del idioma y encomendaron a la Academia su patronato. Tal es el caso de los premios Fastenrath, Conde de Cartagena, Rivadeneyra, Eulalia Asenjo, Álvarez Quintero, Nieto López y San Gaspar, entre otros.

Destacan, entre otras, las siguientes series documentales: disertaciones mensuales, elogios, oraciones o discursos de ingreso; expedientes de edición, de establecimiento de las academias americanas y otras correspondientes; expedientes personales de académicos (honorarios, supernumerarios, de número, correspondientes españoles, extranjeros, hispanoamericanos y miembros de las academias correspondientes de la Española), de elaboración de estatutos y reglamentos,  y de obras de conservación; cuentas de Tesorería; consultas de diccionario y gramática; adiciones y enmiendas al DRAE o la correspondencia con otras academias (nacionales, correspondientes y extranjeras), con organismos oficiales y privados, y con los particulares. Especial mención merecen las series de actas, fundamentalmente la de actas y acuerdos del Pleno, sin olvidar, aunque escasas, las de algunas comisiones (Gobierno, Diccionario, Gramática, Publicaciones).

El archivo de la Real Academia Española es, pues, fuente primordial para el conocimiento de la historia de la institución (su organización, sus fines, su forma de trabajo, su imbricación en la sociedad española e hispanoamericana, etc.) y  para el estudio biográfico y literario de sus individuos de número. Es, igualmente, punto de referencia para cualquier estudio relacionado con la historia de la lengua y la lexicografía españolas, el nacimiento de las academias de la lengua, así como el conocimiento de la rica labor editorial desarrollada por la corporación.

Los fondos descritos pueden consultarse en archivo.rae.es.

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