Real Academia Española

   

Álvarez de Miranda: «Nadie tiene poder para actuar sobre el rumbo del idioma»

Sesión sobre sobre corrección política y lengua en el CILE.

Sesión sobre sobre corrección política y lengua en el CILE.

Pedro Álvarez de Miranda durante su intervención.

Pedro Álvarez de Miranda durante su intervención.

30.3.2019

Álvarez de Miranda: «Nadie tiene poder para actuar sobre el rumbo del idioma»

El académico y catedrático de Lengua Española Pedro Álvarez Miranda ha participado hoy en el panel dedicado a la «Corrección política y lengua», presidido por Adolfo Elizaincín, académico uruguayo, y coordinada por el periodista español Álex Grijelmo. Junto a ellos han participado también la escritora y lingüista argentina Ivonne Bordelois; el ensayista y periodista argentino Jorge Fondebrider; y el escritor mexicano Jorge Volpi.
 


EL RUMBO DEL IDIOMA

Pedro Álvarez de Miranda ha comenzado su intervención explicando que «la academia recibe en muchas ocasiones que ciertas palabras sean retiradas del diccionario en aras de la corrección política». El académico ha recordado una solicitud en la que se pedía que la Real Academia Española (RAE) eliminara «la cuarta acepción de la palabra cáncer, quienes pedían esta eliminación aducían la fuerte carga peyorativa del uso de esta palabra podría influir en la percepción de la palabra por la afectados por la primera acepción».

El académico y lexicógrafo ha subrayado que «nadie, ninguna minoría selecta, ninguna academia, ni siquiera ninguna academia de la Asociación de Academias de la Lengua Española, tiene poder para actuar sobre el rumbo del idioma. El idioma es de todos los hablantes».

A su juicio, «afortunadamente nadie puede dirigir ni hacia lo políticamente correcto, ni hacia lo políticamente incorrecto a los más de 500 millones de hispanohablantes soberanos. La lengua es, más que ningún otro, el territorio de libertad».
 

FUENTE DE EUFEMISMOS

Para Ivonne Bordelois, la corrección política «es la estrategia contra los ofensores». La lingüista ha destacado que «la corrección política en la lengua es una fuente constante de eufemismos que intenta mitigar matices discriminatorios, por ejemplo, en nuestra lengua pasamos de sirvientas a mucamas, luego muchachas y más tarde empleadas. Del mismo modo, los porteros evolucionaron a conserjes y de ahí a encargados. Cada uno de estos pasos supone un avance en la conciencia colectiva acerca de la sensibilidad que comparten los miembros de estos grupos».

En la misma línea Jorge Fondebrider ha señalado «muchas veces pensamos que hay que cambiar la manera de nombrar las cosas porque la realidad también puede cambiar y mejorarse. Este fenómeno se dio en casi todas las épocas y casi todos los pueblos».

En opinión de Jorge Volpi, el lenguaje políticamente correcto «se ha esforzado por hallar expresiones equivalentes o neutras para sustituir a aquellas cargadas con un historial de discriminación». Para el escritor «la lengua es de sus hablantes y lo que más se necesita es educarlos para evitar las tendencias discriminatorias».

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