Real Academia Española

   

Mario Vargas Llosa, doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca

Vargas Llosa acompañado de su madrina, Carmen Ruiz Barrionuevo. Foto: USAL

Vargas Llosa acompañado de su madrina, Carmen Ruiz Barrionuevo.

El autor de «La ciudad y los perros» durante la ceremonia.

El autor de «La ciudad y los perros» durante la ceremonia.

Conferencia de Vargas Llosa en el paraninfo de la Universidad. Foto: Universidad de Salamanca.

Conferencia de Vargas Llosa en el paraninfo de la Universidad.

17.9.2015

Mario Vargas Llosa, doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca

El académico y escritor Mario Vargas Llosa ha recibido hoy el doctorado honoris causa por la Universidad de Salamanca en reconocimiento al «esfuerzo desarrollado en el ámbito de las letras y con la lengua española, que, a través de su obra, se hace importante instrumento de pensamiento y de cultura».

A la solemne ceremonia, celebrada en el paraninfo de las Escuelas Mayores, bajo la presidencia del rector, Daniel Hernández Ruipérez, y conforme al antiguo ceremonial en latín, han asistido, entre otras personalidades, el vicedirector de la Real Academia Española, José Antonio Pascual; el director del Instituto Cervantes y director honorario de la RAE, Víctor García de la Concha; el embajador de la República del Perú, Rafael Roncagliolo; el consejero de Educación de la Junta de Castilla y León, Fernando Rey, y el alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco.

La candidatura de Vargas Llosa, defendida por la que hoy ha sido su madrina, la catedrática Carmen Ruiz Barrionuevo, fue presentada por el Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana y por el Instituto de Iberoamérica, y aprobada por el claustro de doctores en la sesión celebrada el 4 de diciembre de 2014. 

La obra literaria de Mario Vargas Llosa, tal y como ha señalado en el elogio de hoy la profesora Ruiz Barrionuevo, «destaca por un uso esmerado de la lengua española que difunde y enriquece con especial sabiduría por todos los países hispanohablantes promoviendo así el español por todo el mundo, y también por la defensa de los derechos humanos y los valores de la democracia y la libertad».

Vargas Llosa, ha continuado Ruiz Barrionuevo, «no es nunca un simple testigo, sino un apasionado polemista y un persistente delator de los males de su época [...]. Es, además, un intelectual que no rehúye la reflexión acerca de los valores y carencias del mundo contemporáneo, estableciendo pautas de opinión en los medios internacionales». 

El escritor que, a partir de hoy, formará parte  del claustro de doctores de la Universidad de Salamanca, «ha desplegado en su obra de ficción [...] un realismo crítico mediante el cual ejerce su mirada sobre el contexto en que vive como escritor comprometido con sus ideas y con su propia visión del mundo». Por último, la profesora Ruiz Barrionuevo ha recordado que, tal y como dijo el propio Vargas Llosa, «sin renunciar a entretener, la literatura debe hundirse hasta el cuello en la vida de la calle, en la experiencia común, en la historia haciéndose, porque así el escritor puede prestar un servicio a sus contemporáneos y salvar a su oficio de la delicuescencia en que, a ratos, parece estar cayendo».


VOCACIÓN DE ESCRITOR

«Es una enorme responsabilidad intelectual formar parte de esta universidad, en cuyas aulas han impartido o recibido clases personajes de mi más honda admiración, como Góngora, Azorín o Unamuno». Con estas palabras, Mario Vargas Llosa ha agradecido su nombramiento de hoy como doctor honoris causa. A continuación, el premio nobel de literatura ha compartido con los asistentes algunas reflexiones sobre su «vocación de escritor, pues es gracias a ella que hoy tengo la suerte de estar nuevamente en la tierra salmantina».

Tal y como ha reconocido, sus experiencias de escritor apuntan a un mundo muy amplio que, en su conferencia, Vargas Llosa ha resumido respondiendo a tres preguntas que «todos los lectores, me figuro, se han formulado alguna vez: ¿por qué se escribe literatura?, ¿cómo se escribe una novela? y ¿para qué sirve la literatura?».

El punto de arranque de Vargas Llosa ante la vocación de la escritura fue, según ha explicado, «la lectura. Yo aprendí a leer a los cinco años y siempre digo que es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Yo recuerdo como algo extraordinario lo que significó para mí leer mis primeros libros de aventuras, esa posibilidad de trasladarme a través de la ilusión que la ficción inoculaba en mí a otros tiempos, de protagonizar hechos extraordinarios, de poder realmente desplazarme en el espacio y el tiempo, viviendo no solo mi propia vida sino la de esos héroes [....], pues significó literalmente el ser muchas personas a la vez gracias a la ficción y tener un cúmulo de experiencias que de otra manera jamás hubiera podido tener».

Este fue, para Vargas Llosa, el punto de arranque «de una necesidad o apetito que poco a poco se fue manifestando también, además de en la lectura, en la escritura».


EL ORIGEN DE UNA NOVELA

En cuanto a la segunda pregunta, ¿cómo se escribe una novela?, el nobel de literatura ha explicado que lo que ha aprendido, desde que escribiera ficciones siendo un adolescente, es que «en verdad nunca elijo los temas; los temas me eligen a mí: escribo sobre ciertas cosas porque me han ocurrido ciertas experiencias». Todas las novelas, cuentos, obras de teatro que he escrito, ha continuado el doctorando, han tenido un origen similar. «Los temas, en cierta forma, me han sido impuestos por la experiencia, por una experiencia que seguramente afecta a un núcleo básico que está allí, sumergido en la parte más oscura de mi personalidad y que es, como en el caso de muchos escritores, la fuente de la vocación y de la inspiración. Esta es la primera comprobación que he hecho respecto a mi propio trabajo, respecto a cómo escribo: los temas me son impuestos por una realidad».


LA UTILIDAD DE LA LITERATURA

«¿Para qué sirve la literatura? Esta es una pregunta que no solo se formulan los enemigos de la literatura y los lectores, sino también los escritores». Y él, como escritor, está convencido de que «la literatura tiene efectos en la vida. Pero esos efectos no se pueden premeditar. No hay manera de que el autor planifique lo que escribe para que su libro tenga determinadas consecuencias en la realidad. Un pueblo contaminado de ficciones es más difícil de esclavizar que un pueblo aliterario o inculto. La literatura es enormemente útil porque es una fuente de insatisfacción permanente; crea ciudadanos descontentos, inconformes. Nos hace a veces más infelices, pero también nos hace muchísimo más libres».

Por último, ha tomado la palabra Daniel Hernández Ruipérez, rector de la Universidad de Salamanca, quien, tras dar la bienvenida al claustro a Mario Vargas Llosa, ha querido destacar del premio nobel que «es de esos privilegiados que dan la sensación de estar creando el lenguaje con su obra».


NUEVO RECONOCIMIENTO

El Consejo de Gobierno de la Universidad de Burgos, celebrado ayer, día 16 de septiembre, aprobó la propuesta de nombramiento como doctores honoris causa de Mario Vargas Llosa y del periodista Iñaki Gabilondo, presentada por la Facultad de Humanidades y Comunicación. 

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