Real Academia Española

   

Pedro García Barreno: «Feijoo fue un debelador de errores y prejuicios»

Pedro García durante su conferencia sobre Marañón y Feijoo. Foto: Marta Jara.

Pedro García durante su conferencia sobre Marañón y Feijoo.

La Real Academia Nacional de la Medicina celebra la Semana Marañón. Foto: Marta Jara.

La Real Academia Nacional de la Medicina celebra la Semana Marañón.

Foto de los participantes en la primera sesión de la Semana Marañón. Foto: Marta Jara.

Foto de los participantes en la primera sesión de la Semana Marañón.

3.4.2017

Pedro García Barreno: «Feijoo fue un debelador de errores y prejuicios»

• Semana Marañón en la Real Academia Nacional de Medicina

El médico Pedro García Barreno, miembro de la Real Academia Española (RAE) y de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturalesha participado hoy en la Semana Marañón 2017, organizada (del 3 al 6 de abril) por la Real Academia Nacional de Medicina (RANM) y la Fundación Tejerina.

En la sesión de hoy, «Marañón en las academias» —don Gregorio perteneció a cinco de las corporaciones españolas—, Pedro García Barreno, catedrático de Fisiopatología y Propedéutica Quirúrgicas, ha hablado sobre el discurso de ingreso en la RAE de Gregorio Marañón, leído el 8 de abril de 1934 y titulado Vocación, preparación y ambiente biológico y médico del padre Feijoo.

García Barreno ha descrito a Benito Jerónimo Feijoo [1676-1764] como «un divulgador de nuevas ideas, un debelador de errores y prejuicios, un "ciudadano libre de la República de las Letras, ni esclavo de Aristóteles ni aliado de sus enemigos, escucharé siempre lo que me dictaren la experiencia y la razón" —como él se define— que incita a los españoles de su tiempo a pensar por sí mismos con la única limitación, naturalmente, de lo establecido por la ortodoxia católica».

PENSADOR CLARIVIDENTE

«Es Feijoo una de las inteligencias más despiertas de cuantas han escrito en castellano. Pensador clarividente, lector insaciable y de juicio independiente. También, creyente sincero, aunque llevó dentro su propia contradicción», ha dicho García Barreno al inicio de su intervención.

En su discurso de ingreso, ha recordado después García Barreno, Gregorio Marañón explicaba que en Feijoo «pugnan dos espíritus: el de su formación tradicional y el de su postura innovadora. El drama de este hombre consiste en sentir como español y pensar como inglés, en leer en francés y escribir en castellano; en una palabra, en argüir con la heterodoxia y concluir con la ortodoxia».

«Feijoo es, por tanto, patrimonio de todos; aunque don Gregorio recalcó que "es evidente que la medicina constituyó para nuestro monje, más que un tema de interés, una verdadera obsesión. Podría afirmarse, sin temor a errar ─continúa─ que dentro del austero sacerdote y admirable ensayista, había un gran médico frustrado"», ha subrayado García Barreno.

ESPÍRITU ABIERTO

En opinión de Marañón, ha añadido el conferenciante, «mejor que sus contemporáneos españoles los progresos de las nuevas ciencias, y quiso mostrar frente a ellos un espíritu abierto y comprensivo. Entendió, como pocos lo consiguieron, que la ciencia se equivocaba rehuyendo sistemáticamente el contacto con la experiencia y las conquistas positivas». «Feijoo ─escribe Marañón─ no luchó contra las brujas, contra los endemoniados, contra los astrólogos o contra los médicos dogmáticos de su tiempo a los que dedicó, al igual que al profesorado universitario, sus palabras más duras; luchó contra el error supersticioso sin rozar jamás a su fe».

A juicio de Pedro García Barreno, «el célebre libro de Marañón, Las ideas biológicas del padre Feijóo [1934], del que el discurso de recepción en la Academia Española fue un adelanto, propició la aparición de abundante bibliografía sobre la aportación del padre maestro a parcelas del saber tan variadas, especializadas y dispersas, como todas y cada una de las que se ocupan las actuales reales academias».

Según ha resaltado García Barreno, «lo que a don Gregorio le parece extraordinario del es­tilo de Feijoo “no es su hermosura literaria, sino su envergadura di­dáctica y científica”. En el lenguaje de Feijoo, dice Marañón, “la única elegancia permitida es la claridad”; aquella que degustó en Bayle».

«Por lo que se refiere al vocabulario, al léxico científico, lo que hizo Feijoo fue difundir entre el gran público lo que hasta entonces no ha­bía salido de los círculos de especialistas», ha dicho García Barreno.

PRECURSOR DEL ENSAYO

«Hoy en día, en un momento en que la visión de los orígenes, de la cronología y de la fase preliminar de la Ilustración española ha variado notablemente respecto de la que circulaba cuando Marañón escribió su libro, se le reconocen a Feijoo ─escribe Pedro Álvarez de Miranda─ dos méritos indudables. Uno es el de contribuir decisivamente a la incorporación del ensayo, como género literario, a la literatura española. El otro es el de difundir las nuevas ideas entre amplias capas de público; pero no el de ser el primero en profesarlas en España, pues le precedió todo ese movimiento filosófico, científico e intelectual que, a caballo entre los siglos XVII y XVIII, ha dado en llamarse "de los novatores"», ha concluido García Barreno.

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