Real Academia Española

   

Valle-Inclán despide «Cómicos de la lengua»

José Luis Gómez ha puesto voz a los textos de Valle Inclán. Foto: Marta Jara.

José Luis Gómez ha puesto voz a los textos de Valle Inclán. Foto: Marta Jara.

Darío Villanueva durante su intervención. Foto: Marta Jara.

Darío Villanueva durante su intervención. Foto: Marta Jara.

José Luis Gómez y Darío Villanueva tras la representación. Foto: Marta Jara.

José Luis Gómez y Darío Villanueva tras la representación. Foto: Marta Jara.

23.3.2015

Valle-Inclán despide «Cómicos de la lengua»

Después de diez «lecturas en vida» de clásicos de la literatura española, la segunda temporada del proyecto teatral «Cómicos de la lengua» ha finalizado hoy con Visión estelar de un momento de guerra, de Ramón María del Valle-Inclán, en una representación celebrada en el salón de actos de la Real Academia Española, patrocinada por Coca-Cola.

Como ya sucediera el año pasado, el académico y director del proyecto José Luis Gómez ha sido quien ha puesto voz a una cuidada selección de textos de La media noche. Visión estelar de un momento de guerra, secuencias en las que el autor relata sus impresiones de la Primera Guerra Mundial, a la que acudió como corresponsal en el frente aliado. Darío Villanueva, director de la Real Academia Española, se ha encargado de enmarcar la obra en su contexto histórico, literario y filológico.

Darío Villanueva ha comenzado explicando que «el eje de La media noche está en el punto de vista narrativo, y la intención del autor al escribirla fue superar las barreras espacio-temporales. Por eso se queja de que "la humana y geométrica limitación que nos veda ser a la vez en varias partes" obliga a ordenar los acontecimientos linealmente, bajo un orden cronológico puramente accidental, y que el posible narrador de lo sucedido en "este enorme frente de batalla" tiene que ajustar "la guerra y sus accidentes a la medida de su caminar", y al alcance de su mirada [...]. Valle quisiera estar dotado del don de la ubicuidad. Podría de esta forma tener una visión distinta y superior [y estelar] a la del "mísero testigo, sujeto a las leyes geométricas de la materia corporal y mortal"».

La visión estelar —ha proseguido el director de la RAE— comporta el protagonismo múltiple, la multiplicidad de los focos espaciales y el fragmentarismo compositivo, así como la reducción o “angostura del tiempo” —como Valle la denominaba— y la simultaneidad temporal. Todo ello determina la modernidad de este texto y de obras posteriores como Tirano Banderas y la serie de El ruedo ibérico, que sitúan a Valle-Inclán entre los innovadores de la novela contemporánea y lo adscriben de pleno derecho al modernismo literario internacional.


TRES ESCENARIOS BÉLICOS

Tras la lectura de diferentes fragmentos del texto interpretados por José Luis Gómez, Darío Villanueva se ha referido  «a los tres escenarios sobre los que converge la acción bélica: las trincheras de aliados y alemanes; las ciudades, los pueblos y los lugares sometidos a los efectos de las operaciones militares; y, en palabras de Valle, “los caminos de la retaguardia”. Esta ordenación le permite incluir la presencia no solo de los soldados, sino también de la población civil, y completar así el panorama de la guerra. No faltan, por otra parte, referencias exactas a puntos de la geografía francesa: Verdún, Arras, Ypres, Reims, Saint-Denis…».

«Algunas secuencias de La media noche —ha señalado Villanueva— están formadas por la adición casi caótica de ráfagas narrativas distintas, verdaderos pantallazos cinematográficos, y esta técnica es idónea para hacer más evidente en el lector la sensación de convergencia temporal. Cuando, por ejemplo, el alba llega al frente de batalla, a los caminos de la retaguardia, a los pueblos bombardeados y las ciudades en ruinas, a los hospitales de sangre, a los cementerios militares y a los cuarteles de descanso de las tropas exhaustas, el narrador tiene buen cuidado en resaltar lo simultáneo de este fenómeno».

Asimismo, Darío Villanueva ha comentado cómo «la experiencia de la primera gran guerra y su puesta por escrito, desde el Cuaderno de Francia hasta La media noche, reorientó la trayectoria de Valle-Inclán. Su obra desde entonces ya no volvería a ser la misma». Valle-Inclán «tiene ahora experiencia directa de ella [la guerra], de su enormidad, de sus miserias y de los impresionantes recursos de destrucción en juego. Su grandeza reta la ambición del poeta, que quisiera estar a la altura del asunto, reflejar la totalidad de tal acontecimiento histórico, dotado de un aura trágica. Y para ello no cabe seguir la batalla de rodillas, ni tan siquiera de pie, sino desde lo alto. Gozar de la visión estelar de que disfrutaban los dioses míticos pero también los heroicos pilotos, ebrios de vértigo del aire […]. Solo así se podrá reflejar tan vasto acontecimiento colectivo, signo de una historia nueva».

Más información


«Valle-Inclán en la Gran Guerra». Artículo de Darío Villanueva en Babelia, El País, 26 de julio de 2014. 

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