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El primer fruto de la política panhispánica fue la última edición de la Ortografía (1999), en la que aparecían por primera vez como coautoras las veintidós Academias. A ella se sumó después la vigésima segunda edición del Diccionario de la lengua española -DRAE- (2001), que incluía 28 000 marcas americanas, y acaba de ser aprobado en Medellín, en la clausura del XIII Congreso de la Asociación de Academias, el texto básico de la Nueva gramática de la lengua española, que por primera vez en su historia refleja no solo el español peninsular sino el español total.
Además, responden al mismo quehacer colectivo el Diccionario panhispánico de dudas (2005); el Diccionario del estudiante –que, publicado en 2005, dispone de una versión específicamente americana que acaba de ser presentada en el IV Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en Cartagena de Indias, con el nombre de Diccionario práctico del estudiante-; el Diccionario esencial de la lengua española (2006); el Diccionario académico de americanismos y el Nuevo diccionario histórico de la lengua española, estos dos últimos aún en proceso de preparación. |