José Duaso y Latre

Imagen José Duaso y Latre

letra M

Toma de Posesión

15 de Noviembre de 1814

Fallecimiento

24 de Mayo de 1849

Cargo

Bibliotecario

José Duaso y Latre

Académico de número

Campol, Huesca, 8 de enero de 1775-Madrid, 24 de mayo de 1849

Fue admitido como miembro supernumerario de la Real Academia Española en junio de 1814. El 15 de noviembre pasó a numerario para ocupar la silla M, en sustitución de Juan Crisóstomo Ramírez Alamanzón. Durante su estancia en la corporación podemos decir que estuvo muy ocupado. Se encargó de las etimologías, fue tesorero (elegido el 23 de enero de 1817) y, finalmente, fue nombrado bibliotecario el 28 de noviembre de 1844 (puesto que ocupó cinco años, hasta 1849).

Capellán real, general castrense, bibliotecario, matemático y economista, José Duaso y Latre nació en el seno de una familia nobiliaria y llevó a cabo sus estudios en la Universidad de Zaragoza, donde obtuvo el título de bachiller a claustro pleno de Derecho y la licenciatura y doctorado en Jurisprudencia.

Durante su estancia en la ciudad aragonesa ocupó cargos como el de racionero del Pilar (1795); miembro destacado, junto a Polo y Catalina, de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País (1798), y catedrático de Matemáticas en la Universidad de Zaragoza, sustituyendo a Rancaño de Cancio como interino desde 1800, y ya en propiedad entre los años 1802 y 1805. Asimismo, fue nombrado capellán de honor del rey (1804).

Al finalizar sus estudios, Duaso y Latre marchó a la capital española. Ahí, redactó sus obras más importantes: la Indagación (1811) y el Último recurso (1812), mostrando en ambas «un indiscutible apoyo a los planteamientos absolutistas, considerando la necesidad imperiosa de establecer un gobierno autoritario dotado de amplios poderes militares como única solución a los problemas del país», según afirma Luis Blanco Domingo, en la ficha sobre Duaso y Latre publicada en el Diccionario biográfico de la Real Academia de la Historia (RAH). Asimismo, ejerció la jurisdicción de la Real Capilla de Madrid (1813) y fue designado diputado de Aragón en las Cortes Extraordinarias de Cádiz (1813).

En 1814 fue nombrado chantre de Málaga y administrador del Hospital del Buen Suceso, pero, con la llegada del Trienio Liberal, estuvo detenido unos meses por su conducta política, a pesar de haberse decantado como partidario de Fernando VII. Con el rey nuevamente en el trono, fue elegido, entre 1823 y 1827, redactor de la Gaceta de Madrid.

A pesar de su absolutismo, durante la llamada Década Ominosa ayudó a los liberales, «entre ellos Goya, quien, probablemente, estuvo refugiado en su casa: quizás de esos días es el admirable retrato que hoy guarda el Museo de Sevilla», según cuenta Alonso Zamora Vicente en su libro La Real Academia Española (2015).

En 1826 fue nombrado juez de la Real Capilla, teniente general vicario y auditor general del Ejército y la Armada. Finalmente, en 1827, dimitió de su puesto en la Gaceta, al sentirse muy lleno de ocupaciones eclesiásticas. En 1834, desempeñó el cargo de patriarca de las Indias a petición de María Cristina.

Los meses siguientes, salieron unos informes en los que aparecía una presunta «aversión» a la causa de la reina y su conservación en el trono. En consecuencia, Duaso y Latre fue separado del servicio, alejándose de cualquier cargo público, a excepción del de bibliotecario en la RAE, durante doce años. En 1846 fue designado capellán de honor, y ya en 1847, juez de la Real Capilla y de nuevo teniente vicario y auditor general de los Ejércitos y Armada.

Finalmente, Duaso y Latre fallece el 24 de mayo de 1849. En conclusión y, como dice Alonso Zamora Vicente en el libro anteriormente mencionado, «su vida, constantemente activa, respetuosa con el enemigo político, contrasta vivamente con el ir y venir de sus coetáneos, de exilio en exilio».

Representante de la supervivencia de los supuestos de la Ilustración, al servicio de la monarquía absoluta y personaje dotado de una sólida formación académica, Duaso y Latre nos deja una de sus principales aportaciones del campo económico de aquellos momentos. Se trata de una obra anónima, que se le atribuye, titulada Vicios de la contribución directa decretada por las Cortes Extraordinarias en 13 de septiembre de 1813 (1814). En ella, el escritor, revela estar muy al día en cuestiones económicas.

Además de esta, entre sus obras destacan las ya citadas Indagación de las causas de los malos sucesos de nuestros ejércitos y medios de removerlas (1811) y Último recurso de la nación española para conservar su existencia política, deducido de la historia de nuestras regencias (1812).

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