Real Academia Española

   

Francisco Codera

Francisco Codera

Fonz (Huesca), 23 de junio de 1836-6 de noviembre de 1917
Francisco Codera.
Silla h

Tomó posesión el 15 de mayo de 1910 con el discurso titulado Importancia de las fuentes árabes para conocer el estado del vocabulario en las lenguas o dialectos españoles desde el siglo viii al xii. Le respondió, en nombre de la corporación, Ramón Menéndez Pidal.

Tanto Alonso Zamora Vicente, en su Historia de la Real Academia Española (1999, 2015), como Alberto Canto García, en el Diccionario biográfico español (2011), destacan de Francisco Codera que fue el «patriarca de los estudios árabes en España», llenando la vida científica española, relacionada con estos temas, entre el último cuarto del siglo xix y los primeros años del siglo xx. Sus numerosas actividades pusieron a la luz, los ordenaron, interpretaron, etc., multitud de códices árabes. 

Estudió Teología, Humanidades y Derecho en la Universidad de Zaragoza, en donde obtuvo —después de conseguirla en Granada— la cátedra de Árabe y Hebreo. Su establecimiento en la capital aragonesa, cuenta Canto García, marcó una de sus facetas más importantes: la del estudio de su tierra, preocupado por los orígenes y la evolución de Aragón. «Esta preocupación le llevó a comprender que dicha historia no podría, nunca, llevarse a cabo sin el cotejo de las fuentes árabes y la información que contienen».  

En 1872 obtuvo la cátedra en Madrid y, siete años más tarde, ingresó en la Real Academia de la Historia. 

Su actividad científica, según Canto García, puede dividirse en tres grandes apartados principales: la numismática hispano-árabe, la epigrafía y las fuentes árabes. En cuanto al primer apartado, «su influencia es indudable»: de su pluma salió el primer tratado sobre esta materia, que, durante más de un siglo, fue el único en su género: Tratado de Numismática arábigo-española (1879). Una parte de su colección de monedas puede verse en el Museo Británico o en la American Numismatic Society de Nueva York. 

En cuanto a la epigrafía árabe, aparecieron en el Boletín de la Real Academia de la Historia once artículos suyos. Su mayor esfuerzo se centró, no obstante, en publicar, entre 1882 y 1895, los diez primeros volúmenes de la biblioteca arábigo-hispana. Como cuenta Canto García, esta tarea editorial —cincuenta mil fichas de información en total— se llevó a cabo con la ayuda de discípulos y alumnos en el domicilio de Codera, tarea que no ha vuelto a ser reanudada. 

Francisco Codera murió en su ciudad natal, Fonz, en 1917. La necrológica que le dedicó la Real Academia Española la hizo el entonces director de la corporación, Antonio Maura

Más información

El ingreso en la RAE de Francisco Codera en ABC, 16 de mayo de 1910.  

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