Real Academia Española

   

Manuel Tamayo y Baus

Manuel Tamayo y Baus

Madrid, 1829-1898
Manuel Tamayo y Baus (1829-1898). Retrato de Bartolomé Maura Montaner.
Silla O

Tomó posesión el 12 de junio de 1859 con el discurso titulado La verdad considerada como fuente de belleza en la literatura dramática. Le respondió, en nombre de la corporación, Aureliano Fernández-Guerra y Orbe.

Fue elegido secretario perpetuo de la corporación el 3 de diciembre de 1874 y ocupó el cargo hasta su muerte.

Dramaturgo y poeta, Manuel Tamayo y Baus estuvo vinculado al teatro desde su infancia ya que procedía de una familia de actores. «Manuel se dedicó a la traducción de textos dramáticos —escribe Demetrio Estébanez Calderón en el Diccionario biográfico español (2001)— y soñaba con crear obras originales. […] Su dedicación al teatro la alternó, a partir de 1846, con un trabajo como “escribiente” en el Ministerio de Comercio».  Tras adaptar obras extranjeras interpretadas en teatros de Madrid, escribe su primera obra original, El cinco de agosto, en 1848. En la extensa bibliografía de Tamayo y Baus, firmada en numerosas ocasiones con distintos seudónimos, estaba reflejado el teatro español del Siglo de Oro; el teatro inglés, por su conocimiento de las obras de Shakespeare; el teatro alemán, por autores como Schiller, y el teatro francés, por autores como Guyot de Menille o Sedaine.

Poco después de ingresar en la Real Academia Española abandonó el teatro. Fue jefe de la biblioteca del Instituto de San Isidro y, posteriormente, director de la Biblioteca Nacional y del cuerpo de archiveros. Además, trabajó para el Ministerio de Gobernación, durante el mandato de Alejandro Pidal y Mon.

La obra dramática de Tamayo y Baus se enmarca en la transición entre el Romanticismo y el Realismo. Entre sus piezas teatrales destacan Virginia (1853), La rica hembra (1854), Locura de amor (1855), Un drama nuevo (1867), Lo positivo (1862), Los hombres de bien (1870), La bola de nieve (1856), Lances de honor (1863). Asimismo, tradujo y adaptó obras extranjeras, como Genoveva de Brabante (1841), de Anicet Boyeris; La doncella de Orleans, con el título Juana de Arco (1847), o Ángela (1852) ambas de Schiller, entre otras.

En su labor como académico, trabajó en la revisión del Diccionario de la lengua española (1884), la redacción del Compendio de la gramática de la lengua castellana y Epítome de la lengua castellana (1857) y del Prontuario de ortografía de la lengua castellana en preguntas y respuestas (1870).

«En 1894 contribuyó a la organización del traslado de la Real Academia Española desde la calle Valverde al actual edificio de la calle de Felipe IV», según explica Demetrio Estébanez Calderón en el Diccionario biográfico español. Tras su fallecimiento, la viuda de Manuel Tamayo y Baus cedió a la Real Academia Española la biblioteca personal, manuscritos y borradores de su obra.

Alejandro Pidal y Mon, en el elogio leído en la Junta Pública celebrada el 12 de marzo de 1899 para honrar su memoria, definió a Tamayo y Baus como «infatigable trabajador de sus comisiones, el tutor y curador de Gramática y Diccionario, la personificación más acabada y genuina de su espíritu y significación y el símbolo más perfecto de su gloria, exclusivamente literaria».

Más información

Esquer Torres, Ramón. «Tamayo y Baus y la Real Academia Española». BRAE, XLII, 1962, pp. 299-335.

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