Real Academia Española

   

Pío Baroja

MORENO. Don Pío Baroja retratado leyendo en el estudio del pintor Echevarría. Hacia 1930. (Fototeca del Instituto del Patrimonio Cultural de España. MECD).

Pío Baroja ingresó en la RAE en 1935.

Pío Baroja

San Sebastián, 1872-Madrid, 1956
Silla a

Tomó posesión el 12 de mayo de 1935 con el discurso titulado La formación psicológica de un escritor. Le respondió, en nombre de la corporación, Gregorio Marañón. 

Pío Baroja, «hombre humilde y errante» y «un fauno reumático que ha leído un poco a Kant», según sus propias palabras, fue el tercero de cuatro hermanos. En 1879, recuerda José Carlos Mainer —editor de las obras completas de Baroja en Círculo de Lectores— en el Diccionario biográfico español (2011), la familia Baroja se trasladó a Madrid; en 1881, a Pamplona y, cinco años más tarde, regresó a la capital de España —de donde era natural su madre, Andrea Nessi—, a causa del destino laboral de su padre, ingeniero de minas.

DE LA MEDICINA A LA LITERATURA

En 1887 el joven Baroja se matriculó en la carrera de Medicina en Navarra, estudios que finalizó en la nueva residencia familiar, situada en Valencia, en 1891. En 1893 leyó su tesis doctoral en Madrid, El dolor. Estudio psico-físico, y, entre 1894 y 1895, ejerció como médico titular en Cestona (Guipúzcoa), «lo que significó su reencuentro con el País Vasco y la consiguiente reelaboración de una identidad regional a la que sería fiel hasta el fin de sus días».

En 1898 empezó a dedicarse profesionalmente a la literatura, «decisión que vino a suponer un incremento de su relación con el grupo de jóvenes escritores que se conocerían como Generación del 98, rótulo que Baroja vio siempre con algún escepticismo», señala Mainer. Coincidió con ellos en 1899 en las redacciones de Revista Nueva, Juventud, Electra y Alma Española, y en periódicos, como El Globo, donde hizo crítica teatral, El Liberal, El País y El Pueblo Vasco.

Es a principios de siglo cuando comenzaron sus años de creatividad más intensa. Alonso Zamora Vicente indica en su Historia de la Real Academia Española (1999, 2015) que «de su copiosa producción siguen manteniendo su frescura y atractivo las primeras trilogías: La lucha por la vida (La busca —la RAE la publicó en 2013, dentro de su colección dedicada al III Centenario de la corporación—, 1904; Mala hierba, 1904, y Aurora Roja, 1905); Tierras vascas (La casa de Aizgorri, 1900; El mayorazgo de Labraz, 1903; Zalacaín el aventurero, 1909; La leyenda de Juan de Alzate, 1922)».

Otras obras destacadas de Baroja son Las inquietudes de Shanti Andía (1911), «una historia de aventuras marítimas pero impregnada de melancolía», según Mainer, o El árbol de la ciencia (1911), «narración con bastante de autobiografía». En 1912 adquirió la casona de Itzea, en las afueras de Vera de Bidasoa (Navarra), «que iba a convertir en residencia familiar veraniega y en una suerte de proyección de su propia persona y de sus gustos». Al año siguiente, su hermana Carmen se casó con Rafael Caro Raggio —futuro editor de su cuñado—, cuyo hijo, el antropólogo e historiador Julio Caro Baroja (1914-1995), ingresó en la RAE en 1986. 

UN HOMBRE DE ACCIÓN

Por esas fechas, realizó también sus primeras indagaciones acerca de la historia de un lejano antecesor, Eugenio de Aviraneta, «hombre que se movió mucho en la política y las intrigas de la España inmediatamente posterior a la invasión francesa» —apunta Zamora Vicente—, destinado a ser protagonista de su larga serie narrativa Memorias de un hombre de acción, veintidós títulos publicados entre 1913 y 1935, año de su ingreso en la RAE y en cuyas inmediaciones [en el número 12 de la calle Ruiz de Alarcón] vivió hasta su muerte, en 1956.

Tiempo después, Baroja afirmó que este período marcó su tránsito de la etapa rebelde y creadora a otra más pacífica y «turística», como recuerda Mainer. «No fue menos fecunda, sin embargo, ni menos intensa […]. A este interesante momento de dedicación al ensayo de opinión y al dietario personal —que compatibilizó con la redacción de las citadas “Memorias de un hombre de acción”— pertenecen libros tan importantes como Juventud, egolatría; Las horas solitarias, Momentum catastrophicum y Divagaciones sobre la cultura, todos entre 1917 y 1920». 

MEMORIAS DE LA GUERRA

Baroja dejó también algún testimonio narrativo sobre la guerra civil española en la trilogía Los saturnales, de la que, en vida, solo publicó un tomo, en 1950: El cantor vagabundo. En 2006, apareció el segundo, Miserias de la guerra, y, en 2015, su sobrino nieto presentó la obra que completaba la trilogía: Los caprichos de la suerte —edición prologada por José Carlos Mainer—, última escrita por el autor donostiarra.

La biografía de Pío Baroja, sus relaciones literarias y sociales, su personal reacción ante las complejas circunstancias de su vida, según Zamora Vicente, «él mismo nos las ha desmenuzado en unos tomos de Memorias (Desde la última vuelta de camino; ocho volúmenes en total, el último aparecido en 1949), riquísimo venero de noticias sobre la vida española en el cruce de los siglos xix y xx. Pío Baroja es novelista torrencial, de obra abierta, fluir irrestañable, reflejo de la vida. Da unidad a este desconcertado devenir la presencia de personajes, héroes, por lo general poco conformes con la realidad en que viven, aunque su lucha contra esa realidad sea un estéril coraje. Esto da a la vida misma la sensación de ser algo muy triste, cruel y egoísta. Baroja fue en el fondo un gran solitario. Supo ver muy claramente que, en España, con desoladora frecuencia, la única forma de sobrevivir con dignidad es ser un solitario, dejarse caer en el pozo de lo que los demás llaman rareza, el temperamento gruñón y díscolo».

Pío Baroja murió en Madrid el 30 de octubre de 1956. Al día siguiente, sus restos recibieron sepultura en el cementerio civil de la capital.

En octubre de 2016, con motivo del 60.º aniversario de su fallecimiento, la Diputación Foral de Guipúzcoa organizó distintas actividades en su memoria.

Más información


«Baroja escucha su obra en el Koldo Mitxelena». Cadena SER, 29 de octubre de 2016.

«Los caprichos de la suerte, el testamento literario de Baroja». El País, 29 de octubre de 2015. 

«La última novela inédita de Pío Baroja». El Cultural, 29 de octubre de 2015.

«Rescoldos de la hoguera». Artículo de José Carlos Mainer en El País, 28 de octubre de 2015.

«Creadores del siglo XX. El mundo de los Baroja». RTVE [vídeo], 17 de septiembre de 2006.

«Anatomía de "Lucha por la vida"». Discurso de Emilio Alarcos en la RAE, 25 de noviembre de 1973.

«Ha fallecido don Pío Baroja»ABC, 31 de octubre de 1956.

Necrológica de Pío Baroja en ABC, 1 de noviembre de 1956.

El ingreso de Pío Baroja en ABC, 14 de mayo de 1935.

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