13.ª Entrega (diciembre de 2022)
Versión del 31/12/2022
Equipo Real Academia Española
Familia Ver familia de palabras
abanico s. (1587-)
abanico, auanico, avanico, embanico, abanicazo, abaniquillo, abaniquito
Etim. Del diminutivo de abano, formado con el sufijo -ico, a (DECH, s. v. abanar).

Se documenta por primera vez, en la acepción 'instrumento que sirve para dar aire a alguien mediante movimientos de muñeca, y, en particular, el formado por una serie de varillas unidas por un clavillo en su extremo inferior y por una banda de tela o papel en el superior, que se abre formando un semicírculo', en 1587, en Respuesta de Liñán a Lope, de P. Liñán de Riaza, y se consigna por vez primera en el Dictionarie in Spanish, English and Latine (1591) de Percival. Asimismo, son varias las acepciones estrechamente vinculadas a la función del abanico como instrumento para hacer o generar aire de uno u otro modo. Así, como 'aparato eléctrico con aspas giratorias que impulsa o remueve el aire', se documenta en 1984, en el Diccionario de voces coloquiales de Puerto Rico, de Maura; en la acepción 'instrumento consistente en una pequeña estera, con o sin mango, que sirve para avivar el fuego', se registra con el complemento de cocina, en 1775, en la Gramática vulgar griego-española de P. A. Fuentes, y también, como 'aparato con aspas giratorias que remueve el aire para eliminar el calor que se genera en el motor de los automóviles', se atestigua en 2017, en Cien caballos en el mar, de A. López Corral. Por otro lado, se encuentran las acepciones relacionadas con la forma, especialmente de objetos en los que hay cierta semejanza con el abanico. Así, por ejemplo, en la acepción 'pliegue del lienzo o del encaje de que se componen los adornos del cuello y los puños de algunas prendas de vestir', en 1614, en Relación de las cosas sucedidas en la corte de España desde 1599 hasta 1614, de L. Cabrera de Córdoba; en la acepción 'adorno compuesto de varias capas de lienzo o encaje plisado y almidonado que se coloca sobre el cuello y los puños de algunas prendas de vestir' en 1615, en Santiago el Verde, de L. de Vega; como 'tramoya teatral' en 1664, en uno de los documentos sobre las necesidades y dispendios relativos a la escenografía teatral recogidos en Documentos relacionados con Pedro Calderón de la Barca; por otro lado, como 'pliegue que forman las costillas y el forro de algunos fuelles' en un documento fechado el 24 de junio de 1714, "Combenio para la fabrica del organo y su entrega a los cavildos eclesiastico y secular" [nº 13, fol. 7r-10 vº], recogido en el artículo "El órgano de San Esteban de Bera: un modelo experimental de Aquilino Amezua" (J. S. Campo Olaso y B. Moreno Moreno, ed.), publicado en la revista Musiker (San Sebastián); asimismo, como 'tela que se cuelga [en puertas, ventanas o doseles de cama] recogida en forma de abanico', documentado en 1766, en La comedia casera, de R. de la Cruz; como 'juguete consistente en una hoja de papel plegada y recortada de diversas maneras a la que se da forma fuelle para reproducir la silueta de distintos objetos' en 1733, en Engaños a ojos vistas y diversión de trabajos mundanos, de P. Minguet e Yrol; con el valor de 'máquina empleada en las embarcaciones para levantar pesos, que se confecciona con elementos de a bordo y consiste en un palo vertical y otro inclinado hacia fuera del barco y sujetos entre sí por diversos amarres, formando un ángulo agudo' en 1831, en el Diccionario marítimo español, de O'Scanlan; como 'abertura semicircular cubierta de cristales colocados radialmente que se sitúa sobre una puerta o en la parte superior de una ventana' en 1849, en el Suplemento al Diccionario nacional de Domínguez y se documenta léxicamente en 1953, en Los pasos perdidos, de A. Carpentier; como 'conjunto de cohetes dispuestos en forma de abanico desplegado' se registra en 1856, en la Traducción del Diccionario de artes y manufacturas de agricultura, de minas, etc., de Mellado; la acepción 'conjunto de elementos de una misma clase dispuestos en forma de un abanico desplegado' recogido en la segunda edición del Diccionario de autoridades (1770) de la Real Academia Española y se atestigua en 1802-1805, en Apuntamientos para la Historia Natural de los páxaros del Paragüay y Río de la Plata, de F. de Azara; esta acepción se documenta frecuentemente con un complemento con de; también como 'red redonda y de pequeño tamaño que se emplea en la pesca manual en aguas poco profundas' se documenta en 1858, en el artículo "La Mantilla" de M. Rodríguez, aparecido en el periódico La Corona (Barcelona); asimismo, en la acepción 'conjunto de pliegos de papel dispuestos en forma de abanico para facilitar su colocación en el bastidor de la prensa' en 1884, en el Tratado de la tipografía o arte de la imprenta, de J. Giráldez; como 'disposición en forma de abanico que se da al ramaje de algunos árboles frutales mediante la poda' en 1773, en Traducción de Tratado de las siembras y plantíos de árboles y de su cultivo, de Mr. Duhamel du Monceau, realizada por C. Gómez de Ortega, y como 'superficie de la muela del molino comprendida entre dos rayas maestras' en 1962, en La cultura popular de la provincia de Ávila, de A. Klemm; finalmente, como 'parte lateral del codal o de la rodillera de algunas armaduras antiguas que tiene forma de abanico' se documenta en 1900 en el artículo de J. M.ª Florit "La armadura antigua. Nomenclatura y colocación de las piezas que la componen", publicado en Alrededor del Mundo (Madrid). Otro grupo de acepciones son las que surgen en relación a la disposición de algunas superficies artificiales o naturales, o de algunos de sus elementos, como la acepción 'edificio penitenciario en el que los presos están recluidos en celdas independientes', que se atestigua en 1889, en la novela Insolación de E. Pardo Bazán: en este caso cabe señalar que este valor de abanico se ha generado a partir de la extensión del nombre con el que se conocía popularmente a la cárcel modelo de Madrid, elAbanico, precisamente por la disposición radial de su galerías independientes. Asimismo, como 'accidente geográfico de perfil cónico formado por la sedimentación de materiales arrastrados por corrientes fluviales o torrenciales en la salida de los valles o a pie de monte', se registra, con el modificador aluvial, en 1914, en la Traducción de El Norte de la Patagonia, naturaleza y riquezas, de Bailey Willis, realizada J. Moreno-Lacalle. En otro sentido, como 'aleta en forma abanico situada en el extremo de la cola de algunos crustáceos que sirve para impulsarse en el agua', en este caso con el modificador caudal, se documenta en 1884, en la monografía Elementos de Zoología, de A. Dugés. Por otro lado, en relación a la manera en que se distribuye un grupo de personas, se atestigua la acepción 'disposición semicircular de una tropa que permite cubrir más terreno', consignado en 1923, en el Apuntes para un diccionario militar chileno, de Bañados, y se documenta léxicamente en 1986, en La fuente de la edad, de L. M. Díez Rodríguez; asimismo, con la acepción 'formación de un grupo de ciclistas consistente en una línea escalonada que ocupa todo el ancho de la carretera, generalmente para protegerse de las rachas fuertes de viento lateral', se registra en 1981, consignado en Las lenguas especiales. El léxico del ciclismo, de Rodríguez Díez, y su empleo léxico se atestigua en 1986, en un artículo deportivo publicado en el diario ABC en mayo de ese año. En el lenguaje germanesco se atestiguan las acepciones 'persona que delata o acusa en secreto a otra persona', que aparece en 1626, en La vida del Buscón llamado don Pablos, de F. de Quevedo, así como la acepción 'arma blanca parecida a la espada, algo curvada y generalmente de un solo filo', consignada en la segunda edición del Diccionario de autoridades (1770) de la Real Academia Española, y documentada entre 1799 y 1815 en la obra poética del Conde de Noroña. Por otro lado, existen otro valores de la voz abanico que surgen de la idea del movimiento que recuerda al que describe o se realiza con un abanico, como son el 'pase que se da al toro moviendo el capote o la muleta de un lado a otro', documentado en 1831, en "Función de toros", crónica taurina aparecida en El Correo: Periódico Literario y Mercantil (Madrid); del mismo modo el 'paso del tango', atestiguado en 1929, en "Historia del tango y la milonga", de F. Silva Valdés, recopilado en Lenguaraz, si bien el texto vio la luz en su forma primitiva bajo el título "El Tango", en el diario La Nación (Buenos Aires), en noviembre de 1929, a página entera del suplemento literario. Y del mismo modo, se registra como 'golpe fallido que da el bateador habiendo efectuado con fuerza el movimiento completo del golpeo con el bate' se atestigua en un artículo de La Prensa del 20 de mayo de 1997. En un sentido más próximo a valores abstractos se documenta como 'serie o conjunto de cosas análogas clase entre las que, generalmente, se puede elegir', en 1946, en América, de G. Diego. En el ámbito de la zoología se atestigua como 'molusco bivalvo marino de la familia de los pínnidos, con la concha en forma de cono alargado y con una punta aguda en uno de sus extremos mediante la que se ancla al sedimento', en 1806, en el Diario de mis ocupaciones durante mi mansión en Telde, a fines del año de 1805 y principios de 1806, de J. M.ª Zuaznávar y Francia; como 'pez de la familia de los ciprínidos de hasta 65 centímetros de longitud, de cuerpo alto y grueso, de color rojo, anaranjado, azulado o plateado, la cabeza algo apuntada sin barbillas ni escamas, y que se caracteriza por tener la aleta caudal duplicada, en ocasiones, solo en la parte inferior' se atestigua en Los peces fluviales de España (1935), de Lozano Rey.

En diversos repertorios lexicográficos se consignan las siguientes acepciones. Definido como 'se llama a la cola del pavo real' se consigna por primera vez en la segunda edición del Diccionario de autoridades (1770) de la RAE. Como 'concha parda por encima, y blanca por debajo' consignado por primera vez en Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes (1786), de Terreros, donde también se consigna como 'especie de planta medio pedregosa, que se cria en el tronco de los árboles'. Como 'enrejado empleado en jardinería' consignado por primera vez en la Traducción del Diccionario de agricultura teórico-práctica, de Rozier (1842), traducido por Álvarez Guerra. Como 'pez corífeno del sub-género oligópodo' consignado por primera vez en el Suplemento (1849) al Diccionario Nacional de Domínguez, donde también se consignan otras acepciones como 'concha llamada por otro nombre Venus pérvea [sic], y en el comercio se denomina Abanico de los Memnónidas', 'en mecánica, se llama abanico a una plancha de metal que usan los esmaltadores' y como 'tejido de mimbres usado por los plateros para apreciar las soldaduras'. Como 'el varillaje o conjunto de las cerchas en el fuelle del antiguo quitrín, por la parte en que éstas se unen' consignado por primera vez en la segunda edición del Diccionario provincial casi-razonado de voces cubanas (1849) de Pichardo, quien también recoge bajo este lema la acepción 'en las vías férreas, pieza de madera en forma de abanico con una ranura arqueada por la que corre un listón que remata en disco que sirve para advertir al maquinista la dirección que debe tomar'. Por otro lado, como 'la garra del gato' consignado por primera vez en el Gran Diccionario de la Lengua Española (1852), de Castro y Rossi, donde también se consignan las acepciones 'metafórica y picarescamente la mano del ladronzuelo' y 'pantalla de papel de color, verde por lo comun, que está plegada frecuentemente, y que al desplegarse para darle colocacion en una vela, toma la forma del abanico redondo de papel'. Como 'parapeto de madera que se improvisa para resguardar a los tiradores de los disparos del enemigo' consignado por primera vez en el Diccionario enciclopédico de la lengua española (1853) de la editorial Gaspar y Roig. Como 'especie de pantalla para resguardar de la luz ó del ardor del fuego' se registra por primera vez en Nuevo suplemento al Diccionario nacional (1869), de Domínguez. En otro sentido, definido como 'el enrasado de un piso de torre circular' y como 'el escalón de una escalera en vuelta cuando es de forma triangular' se consignan por primera vez en el Diccionario general de arquitectura e ingeniería I(1877), de Clairac y Sáenz. Como 'planta de adorno, de la familia de las irídeas. Pardanthus chinensis, Kerr' se consigna por primera vez en Reseña de la flora del Archipélago Filipino (1883). Como 'aparato compuesto de varillas que en las máquinas de imprimir se destina a recoger los pliegos de papel impreso' se recoge por primera vez en el Tratado de tipografía o arte de la imprenta (1884), de J. Giráldez. Como 'tablero movible, usado en los carros' consignado por primera vez en Diccionario de la Lengua Española (1917), de Alemany y Bolufer, donde también se consigna definido como 'en marina, sobrenombre de una vela, y aparejo'. Como 'cierto juego popular, que es de uso en las trillas' queda consignado en el Diccionario manual isleño: provincialismos de Chiloé (1921), de Cavada Contreras. Como 'hierba de la familia de las amarantáceas, de flores pequeñas, rojas, agrupadas en espigas. Se cultiva como ornamental' consignado por primera vez en 1922, en el Vocabulario costeño, de Sudheim. La acepción 'parte superior del fuste de la silla de montar, cuyo borde superior, semicircular, se cierra sobre los lomillos' consignado por primera vez en Provincialismo tabasqueño I (1921) de Santamaría. Como 'maniobra torpemente ejecutada, de la cual resulta su fracaso' lo consigna por primera vez el Vocabulario de Aragón (1924), de Moneva y Puyol. En la acepción 'la forma, en planta, usada en la construcción de algunas cárceles' se recoge por primera vez en Diccionario tecnológico hispano-americano I (1930), de Vizuete y Picón. En el terreno de la guitarrería se atestigua como 'serie de barritas de pinabete adheridas a la tapa de la guitarra por su parte interior' consignado por primera vez en Escuela razonada de guitarra (1934) de Pujol Vilarrubí. Como 'nombre especial que se le aplica a la aleta dorsal grande y elevada que tienen las Agujas llamadas Voladoras, gladius, Brouss., del género Histiophorus, ex Lac., o Ictiophuus Americanus, Cuv., por otro nombre Aguja Prieta' consignado por primera vez en el Léxico mayor de Cuba I (1958), de Rodríguez Herrera, y aún en el terreno de la ictiología se registra como 'nombre común que se da a las especies pertenecientes a la familia de los istiofóridos ', en 1974, en "Nombres vulgares de peces en Puerto Rico", de D. S. Erdman, trabajo recogido en Contribuciones Agropecuarias y Pesquerías (Puerto Rico). Por otro lado, en Flora de Antioquia (1940) de J. A. Uribe se atestigua definido como 'nombre vulgar de plantas amarantáceas, como el moco de pavo típico (Celosia argentea, L.; C. virgata, Jacq; C. nitida, Vahl; C. cristata, L.)'. Asimismo, 'planta herbácea de la familia de las quenopodáceas' es acepción consignada por primera vez en el Suplemento (1942) Diccionario de americanismos de Malaret. Como 'agente de policía' es consignado por primera vez en el Diccionario Folklórico Argentino (1950), de Coluccio. Como 'conjunto de tres o más boquerones, manjúas, sardinas u otros pescaditos, que se fríen pegados por la cola' consignado por primera vez en Léxico mayor de Cuba I (1958) de Rodríguez Herrera. Como 'en la industria del azúcar, aparato para coger las hojas y las yerbas' se documenta por primera vez en La zona lingüística de Aguadilla (1966) de Cerezo de Ponce. Como 'puerta, ventana o persiana' se consigna en diversos repertorios del léxico lunfardo, así, por primera vez, en el Diccionario de voces lunfardas y vulgares (1992), de Casullo. En el juego del béisbol se define como 'espacio semicircular comprendido entre el cuadro interior del terreno de juego y la cerca' según queda consignado por primera vez el Léxico del béisbol en Venezuela (1977), de Colmenares del Valle; en este repertorio de aporta un testimonio periodístico de julio de 1975 que no ha podido consultarse. En otro sentido, definido como 'el aparatoso movimiento que practican las patrullas policiales al distribuirse para una acción' es consignado por primera vez en Glosario lunfardo (1978), de Chiappara. Como 'tipo de bóveda apuntada cuyos nervios radiales arrancan en haces -generalmente en número de seis- de un solo punto y luego se abren en abanico; propia de la arquitectura gótica inglesa' consignado por primera vez en Diccionario de términos artísticos (1982), de Morales y Marín. Como 'arquillos' se consigna por primera vez en el Atlas lingüístico y etnográfico de Aragón, Navarra y La Rioja X-XII (1983), dirigido por Alvar. Definido como 'cierto tipo de cometa' se registra por primera vez en Glosario lexicográfico del atlas lingüístico-etnográfico de Colombia (1986), de Montes Giraldo. En el ámbito de los medios de comunicación, se define como 'medio compuesto de diferentes secciones de la más amplia temática', consignado por primera vez en Diccionario de la comunicación (1998), de Mota Oreja. Como 'tramo de alambrada suspendido en el aire, sobre la superficie en el cruce de un curso de agua estrecho, que por medio de maromas, puntales y contrapesos, funciona al recibir las crecidas, con movimiento similar al del abanico, retornando luego a su original posición' se recoge por primera vez en el Vocabulario criollo oriental (1996) de Freitas. Con el valor de 'utensilio confeccionado con una caña a la que se ataba un trapo en la punta, usado por los cuidadores de pavos para conducirlos y guiarlos' consta por primera vez en el Diccionario diferencial del español de Canarias (1996), de Corrales Zumbado, Corbella Díaz y Álvarez Martínez, donde también se consigna como 'vieira, molusco lamelibranquio que vive sobre la arena y las gravas en aguas bastante profundas. Nada mediante rápidos cerramientos de las valvas (Pecten jacobaeus)'. Con el valor humorístico y coloquial de 'oreja de una persona' se recoge por primera vez en el Diccionario de salvadoreñismos (1993), de Romero. El Diccionario de americanismos (2010) de ASALE consigna también esta voz definiéndola como 'en la charrería, movimiento circular de un lazo que el jinete produce mientras está sobre su caballo y que incluye a ambos, en reposo primero, después al paso y finalmente a todo galope', donde también se recoge con el valor de 'fuelle, soplillo', como voz particular uso en el área estadounidense; asimismo se recoge en este mismo repertorio como 'conjunto de costillas de una persona'. Finalmente, con la acepción 'tejido o puntada de gancho que tiene esa forma' se consigna por primera vez en el Diccionario del español de México (2010), de Lara.

Por otra parte, abanico se integra en diferentes unidades pluriverbales. Así, abanico compuesto, con la acepción 'Anticlinorium' se recoge en el Nuevo diccionario técnico comercial español-inglés (1942), de Perol Guerrero. En 1846, se consigna abanico de chimenea como 'pantalla consistente en un bastidor cubierto con papel o tela, con o sin mango, que sirve para proteger la cara del calor de la chimenea o de una luz intensa' en el Nuevo diccionario de la lengua castellana, de Salvá. Como abanico de los Memnónidas (Memnonitas) se consigna por primera vez como 'nombre con que se conoce en el comercio la concha de la especie Venus pennea, molusco de la clase de los lamelibranquios, familia de las venérides' en el Suplemento (1849) al Diccionario Nacional de Domínguez; abanico de mar, con la acepción 'coral marino de la familia de los gorgónidos de hasta 2 metros de altura, formado por un esqueleto calcáreo de color púrpura o blanco que crece ramificado en solo plano y en forma de abanico' se atestigua en 1818, en Paseo por el gabinete de Historia natural de Madrid, de J. Mieg. En el ámbito de la veterinaria y más específicamente en el terreno de la equitación, abanico de tonta, se documenta como 'orejas que están caídas y se mueven espasmódicamente' se atestigua en 1832, en Elementos del esterior del caballo y jurisprudencia veterinaria, de N. Casas de Mendoza; asimismo, abanico de tonta se atestigua con la acepción 'dícese de la mano que pega con cierto disimulo' según se consigna en el Diccionario nacional (1846) de Domínguez, y, finalmente, abanico de tonta, también se define como 'frase familiar que se aplica si los objetos que se mueven de un modo desordenado y sin concierto', consignada en el Diccionario enciclopédico de la lengua castellana (1895) de Zerolo. En el Diccionario tecnológico hispano-americano I (1930), dirigido por Vizuete y Picón, se consigna abanico estetoscópico como 'serie de líneas que, partiendo del ombligo, se dirigen en forma de abanico a las espinas ilíacas anteriores, superior e inferior, eminencia ileo-pectínea y espina del pubis de ambos lados, trayectos en los cuales se hallan los focos de auscultación que sirven para diagnosticar las ocho posiciones de vértice en el último período del embarazo y en el acto del parto'. La forma abrirseen abanico como 'echarse para atrás enarbolando un sable, un palo, etc., para acometer a uno o a varios' se consigna en el Vocabulario Andaluz (1951), de Alcalá Venceslada. La expresión como abanico de tonta se atestigua con el valor adverbial 'sin orden ni control', en 1852 en "Ruido de aplausos", artículo publicado en La España (Madrid); asimismo, se recoge definido como 'dícese, familiarmente, de la mano que pega con cierto disimulo' en el Diccionario de modismos (1899) de Caballero. La unidad pluriverbal de abanico se atestigua con varios significados: con el valor de 'en las peleas de gallos, tras recibir la primera herida [un gallo]' se atestigua en 1874, en "El gallero", artículo de F. Tosta García, recogido en Costumbres caraqueñas; con la acepción 'en las peleas de gallos, [muerte de un gallo] que se produce tras recibir la primera herida' se atestigua en 1898, en Mimí, de R. Cabrera Malo; en la acepción 'de soslayo' en 1942, en Nuevas aguafuertes porteñas, de R. Arlt. La expresión en abanico, con la acepción 'en forma de abanico desplegado' se atestigua en un documento de 1664, uno de los textos recopilados en Documentos relacionados con Pedro Calderón de la Barca; y asimismo, en abanico, también se documenta como 'que tiene la forma o la disposición de un abanico desplegado' en 1770, en la segunda edición del Diccionario de autoridades de la RAE, y se atestigua entre 1802-1805 en Apuntamientos para la Historia Natural de los páxaros del Paraguay y Río de la Plata de F. de Azara; esta misma expresión se registra como 'con un movimiento semicircular' en 1932, en Pájaros de acero, de C. Martínez Campos. Por otro lado, en forma de abanico se define, según el Diccionario enciclopédico de la lengua castellana (1895) de Zerolo, como 'suele decirse del orden desplegado que adoptan las tropas en ciertos casos, como por ejemplo: las parejas ó grupos que rodean un paso para vigilarlo. Los tiradores hacen también su despliegue en forma de abanico'. El Vocabulario navarro de Iribarren (en la edición preparada y ampliada por R. Ollaquindia, 1984) recoge hacer el abanico como 'la forma de abrirse los mozos al entrar en el ruedo de la plaza, corriendo delante de los toros'. Parecer(alguien o algo) (el) abanico de (una) tonta se registra con tres valores diferentes: 'moverse mucho y sin concierto', consignado en el Nuevo diccionario de la lengua castellana (1846), de Salvá; definido como 'se aplica al que está comiendo con suma aceleración' queda recogido en el Diccionario de andalucismos (1910), de Sbarbi y Osuna, y, finalmente, como 'expresión con que se señala la excesiva facilidad de aquél a quien se aplica en pegar o golpear a los demás' se consigna en 1987, en el Diccionario de argot de Oliver.

Vid. también abanico (DH 1933-1936 y DHLE 1960-1996).

  1. s. m. Instrumento que sirve para dar aire a alguien mediante movimientos de muñeca, y, en particular, el formado por una serie de varillas unidas por un clavillo en su extremo inferior y por una banda de tela o papel en el superior, que se abre formando un semicírculo.
    Holónimo: abaniquería
    docs. (1587-2022) 483 ejemplos:
    • c1587 Liñán Riaza, P. Respuesta a Lope Poesía Esp (CDH )
      Déjenme echar a pechos una jarra / del agua de Aganipe copleadora * / y templar a lo viejo mi guitarra; / présteme su abanico Artemidora, / que quiero por lo fresco echar la labia / probando el néctar de mi cantimplora. /
    • 2022 Agencia Efe "Al Fresco" [15-08-2022] La Vanguardia (Barcelona) Esp (HD)
      Dos jóvenes emprendedoras sevillanas han creado Al Fresco, una marca con la que venden gafas de sol y abanicos, elementos indispensables en el verano de la ciudad, con un marcado acento solidario, ya que el 40 % de sus beneficios se destinan a los comedores sociales de Triana y de Bormujos.
    • c1587 Liñán Riaza, P. Respuesta a Lope Poesía Esp (CDH )
      Déjenme echar a pechos una jarra / del agua de Aganipe copleadora * / y templar a lo viejo mi guitarra; / présteme su abanico Artemidora, / que quiero por lo fresco echar la labia / probando el néctar de mi cantimplora. /
    • 1599 Anónimo Relación de la entrada de sus majestades en Madrid Actos públicos en Madrid Esp (CDH )
      Antes de llegar al arco prinzipal, del ospital general, estaua el Rey nuestro Señor en las bentanas de la del Valle, y aunque disfrazado con el de Denia como le conozió se alegró mucho y por dos bezes se rió de manera que tubo nezesidad del avanico y con mucha gala le sacó y se cubrió.
    • 1613 Cervantes, M. La española inglesa Novelas Ejemplares Esp (CDH )

      Resueltos en esto, otro día vistieron a Isabela a la española, con una saya entera de raso verde, acuchillada y forrada en rica tela de oro, tomadas las cuchilladas con unas eses de perlas, y toda ella bordada de ríquisimas perlas; collar y cintura de diamantes, y con abanico a modo de las señoras damas españolas; sus mismos cabellos, que eran muchos, rubios y largos, entretejidos y sembrados de diamantes y perlas, le sirvían de tocado.

    • 1653 Cobo, B. HNuevo Mundo [1890-1893] II, 77 Esp (CDH )

      ENeste tercero género de Palmasse contienen todas las especies de ellas que en sus ramas y hojas se diferencian de las de dátiles; porque las echan de la forma de una mano abierta, ó semejantes á la cola del pavo cuando hace la rueda, ó á la de un abanico desplegado y abierto, y se cuentan ocho ó diez castas de estas Palmas.

    • 1660 Zabaleta, J. Día fiesta tarde [1983] 413 Esp (CDH )
      Entró una tarde de verano en el patio de la casa un muchacho vendiendo abanicos de papel. El caballero concertó uno, con poca prolijidad, en seis maravedís, y estúvose haciendo aire con él toda la tarde.
    • 1724 Palomino Castro Velasco, A. Parnaso español [1936] Esp (CDH )
      Juan Cano de Arévalo fué natural de la villa de Valdemoro, cuatro leguas distante de esta Corte, donde tuvo sus principios en el arte de la Pintura, y habiéndose aplicado a pintar en pequeño, llegó a hacerlo con tal primor, que algunos amigos le aconsejaron que pintase abanicos y lograría mejor el fruto de su trabajo. Hízolo así, y llegó a pintarlos con tal excelencia, que en esta línea fué el único que se ha conocido en España, tanto, que habiendo hecho un invierno una gran partida de abanicos, y viendo que por ser hechos en España no tenían estimación, fingió que le habían venido de Francia, y de este modo logró el despacharlos a muy gran precio.
    • 1733 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, V [2003] Esp (CDH )
      Todos ven que el ambiente cálido de el estío, estando quieto nos acalora, y movido con un abanico u otro qualquiera cuerpo, nos refresca; que el mismo aire que respiramos, aunque sale cálido de nuestras entrañas, impelido con fuerza contra la mano, la enfría; que lo mismo sucede respecto de qualquiera licor que sale cálido de el fuego; y assí, el modo más fácil de templar el caldo quando está mui caliente, es soplarle.
    • 1765 Cruz, R. Prado noche [1986] Esp (CDH )
      Joaquina Tapaos con los abanicos / las caras, porque al reflejo / de la luna no os conozcan.
    • 1772 Cadalso, J. Eruditos violeta [1818] Esp (CDH )
      Notad que entre las filósofas la secta mayor fué la de las pitagóricas, porque sin duda (direis con gracejo, haciéndoos ayre con algun abanico si es verano, y calentándoos la espalda á la chimenea si es invierno, ó dando cuerda á vuestro relox, que habreis puesto con el de alguna dama de la concurrencia [...] ó mirándoos á un espejo en postura de empezar el amable), sin duda direis, haciendo alguna cosa de estas, ó todas juntas, porque el sistema de Pitágoras trae la metempsícosis, transmigracion, ó vaya en castellano una vez, sin que sirva de exemplar para en adelante, el paso de un alma por varios cuerpos, y esta mudanza debe ser favorita del bello sexô.
    • 1782 Iriarte, T. Fábulas [1992] Esp (CDH )
      Sobre una mesa, cierto día, / dando estaba conversación / a un abanico y a un manguito / un paraguas o quitasol. / Y, en la lengua que en otro tiempo / con la olla el caldero habló, / a sus dos compañeros dijo: / «¡Oh, qué buenas alhajas sois! / Tú, manguito, en hibierno sirves; / en verano vas a un rincón. / Tú, abanico, eres mueble inútil / cuando el frío sigue al calor. /
    • 1809 Glz Mateo, S. Vida trágica [1917] Esp (CDH )

      Habiendo llegado a la posada de Orduña que me proporcionó el ordinario, me presenté al comisario de Inqnisicion; y habiendole informado de mis sucesos y destino, me logró misas de ocho reales en la basilica de nuestra Señora la Antigua. Tambien me introdujo en las casas de distincion, haciendome todo para todos; de que me resultó mucha estimacion e interes, pues las damas me mandavan componer abanicos, los padres de los estudiantes pasar varios ratos de Gramatica a sus hijos, otros me daban libros a encuadernar, cantaba misas y las oficiaba, asistia a todos los oficios divinos por los beneficiados ocupados o que no podian asistir, y en todas las ocasiones servia a pobres y ricos [...].

    • 1811-1813 Alvarado, F. Cartas Filósofo Rancio II [1824] Esp (CDH )
      de manera que es una bendicion de Dios oir á un mocito sin pelo de barba, y con sola la instruccion de un café y de un librito de faltriquera, meterse por esos siglos adentro derribando barbáries, supersticiones, despotismos y otras cosas, y luego formando una república tan flamante como los abanicos franceses, y tan acomodada para el sol y la lluvia, como los para-aguas. Pues ¿qué me dirá V. con relacion á los negocios? Del éxito de ellos penden directamente nuestros intereses temporales, é indirectamente se quiere que tambien pendan los eternos.
    • 1834 Larra, M. J. Doncel [2003] Esp (CDH )

      Sentóla en un sillón, donde no daba muestras de vida la infeliz condesa, enjugó las lágrimas que habían inundado en un principio su rostro, pero cuyo curso había detenido ya el exceso del dolor; la aflojó el vestido con que tan inútilmente se había engalanado pocos momentos antes en obsequio del caballero descortés y refrescó la atmósfera que la rodeaba con un abanico.

    • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] Argentina (CDH )
      Y las olas continuaban desenvolviéndose y derramando su blanca espuma, como pliegues vaporosos de blanco tul que se agitan en derredor del talle de una hermosa, a los pies de esos amantes tan tiernos y tan combatidos de la fortuna, olas cuyo rumor asemejaba al cerrar de un abanico cuando con mano perezosa lo abre y cierra una beldad coqueta.
    • 1899 Rodó, J. E. Rubén Darío [1956] 66 Uruguay (CDH )
      Pueblan el aire los pastores acicalados de Watteau, repartidos, en grupos que se eclipsan y reaparecen, en los planos de seda de los abanicos, que conversan en el lenguaje de las señas. Se oye la sinfonía de las telas lujosas. Tañe la seda su pífano insectil, el gro rezonga su voluptuosidad, los encajes tiemblan azorados... Cruzan la sala las mujeres de Marivaux.
    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Chile (CDH )
      Ese era el fondo de su pensamiento, bien que lo hubiera expresado en frases cortadas de trabajosa elaboración, haciendo moverse la larga y bien teñida barba con una agitación de abanico. Mercedes inclinaba la frente. Bajo los párpados tenues parecía que dos expirantes focos de luz amarillenta despedían sus pálidos rayos, cubriendo de tristeza las mejillas.
    • 1921 Miró, G. SDaniel [1988] Esp (CDH )
      Crujían los agramanes * y azabaches, los rasos, las sayas, las enaguas, entre un ruido de hinojos y un leve temblor de dijes, de abanicos y rosarios. Se caía alguna sombrilla sobre las frutas y flores descoloridas de la alfombra; y, al postrarse y levantarse las juntas, trascendían los viejos aromas de los pañolitos de encajes y malla, de las mantillas y joyas, todo penetrado de la intimidad del estuche, como si fueran abriéndose las cómodas, los escriños * y armarios de las rancias casas de Oleza. *
    • 1936 García Lorca, F. Bernarda Alba [1991] 56 Esp (CDH )
      ¡Ya no volverás a levantarme las enaguas detrás de la puerta de tu corral! (Por el fondo, de dos en dos, empiezan a entrar Mujeres de luto, con pañuelos grandes, faldas y abanicos negros. Entran lentamente hasta llenar la escena.)
    • 1975 Mendoza, E. Caso Savolta [1994] Esp (CDH )
      La señora de Parells hizo tintinear sus pulseras y golpeó las mejillas de María Rosa Savolta con su abanico de nácar.
    • 1995 Villena, L. A. Burdel Byron [1995] 190 Esp (CDH )
      Me di cuenta de quién era él, de su extraño tormento. Byron no pedía salvación, ni felicidad, ni paraíso, simple y llanamente imploraba paz. Y sin embargo, con la camisa blanca abierta, un sombrero de paja veneciano y un abanico español, con el que combatía los vapores —los naturales y los suyos—, parecía un turista excéntrico, un viajero en búsqueda de antigüedades ilustres.
    • 2001 Biggs, J. Casa Madame Lorraine Ch (CORPES)
      Al llegar a la casa de Durand, encontraron a Blanche tendida sobre un sofá y a Philipe de rodillas, sacudiendo un abanico sobre la cabeza de la mujer.
    • 2010 Millás, L. Señora Really [2010] Esp (BD)
      No sé de dónde emergió una matrona que, con los brazos al aire, agitaba un abanico frente a la cara de la joven musulmana mientras la reprendía cariñosamente por sus "ropajes".
    • 2022 Agencia Efe "Al Fresco" [15-08-2022] La Vanguardia (Barcelona) Esp (HD)
      Dos jóvenes emprendedoras sevillanas han creado Al Fresco, una marca con la que venden gafas de sol y abanicos, elementos indispensables en el verano de la ciudad, con un marcado acento solidario, ya que el 40 % de sus beneficios se destinan a los comedores sociales de Triana y de Bormujos.
    • c1587 Liñán Riaza, P. Respuesta a Lope Poesía Esp (CDH )
      Déjenme echar a pechos una jarra / del agua de Aganipe copleadora * / y templar a lo viejo mi guitarra; / présteme su abanico Artemidora, / que quiero por lo fresco echar la labia / probando el néctar de mi cantimplora. /
    • 1591 Percival, R. DSpanEnglLat Esp (NTLLE)
      Avanicos, fannes which women beare in their hands; ventilabrum.
    • a1598 Cabrera, A. Consideraciones Evangelios Cuaresma [1906] Esp (CDH )

      Mis arreos son armas; mi descanso, guerra continua; el copete, es la celada; la arandela, gola; el jubón, coselete; los guantes, manoplas; el regalillo, espada; el abanico, lanza; la verdugada, rodela; el mantevelo, escarcelones; las zapatillas, grevas; los chapines, escarpes; todo cuanto en mí hay pone miedo y pregona guerra, fuego y sangre.

    • 1599 Anónimo Relación de la entrada de sus majestades en Madrid Actos públicos en Madrid Esp (CDH )
      Antes de llegar al arco prinzipal, del ospital general, estaua el Rey nuestro Señor en las bentanas de la del Valle, y aunque disfrazado con el de Denia como le conozió se alegró mucho y por dos bezes se rió de manera que tubo nezesidad del avanico y con mucha gala le sacó y se cubrió.
    • 1607 Oudin, C. Tesoro FrancEsp (NTLLE)
      Auanico o Auanillo, voyez Auentadero [| vn esuentail, vn van, vn esuentoir].
    • 1608 Anónimo Carta de pago y recibo de parte de la dote de Doña Isabel de Cervantes otorgada por su esposo Luís de Molina Documentos cervantinos Esp (CDH )
      Item quatro abanicos, en treinta y dos reales... 032
    • 1612 Ledesma, A. Conceptos espirituales III [1969] 166 Esp (CDH )
      Salid Fee à mirarle / pues aguila soys, / cuya Real impressa / solo toca à vos De las pardas alas, / hazed pauellon, / porque a vuestra sombra / pueda verle yo. / Seran mi auanico / si vatis las dos, / que abrasan sus rayos / alma, y coraçon. / Cristal, y no nieue / eres pecador, pues no te derriten / llamas de aficion. / Pedid ojos agua / à la contricion, tierra que la exala / con tan gran calor. /
    • 1613 Cervantes, M. La española inglesa Novelas Ejemplares Esp (CDH )

      Resueltos en esto, otro día vistieron a Isabela a la española, con una saya entera de raso verde, acuchillada y forrada en rica tela de oro, tomadas las cuchilladas con unas eses de perlas, y toda ella bordada de ríquisimas perlas; collar y cintura de diamantes, y con abanico a modo de las señoras damas españolas; sus mismos cabellos, que eran muchos, rubios y largos, entretejidos y sembrados de diamantes y perlas, le sirvían de tocado.

    • 1615 Tirso de Molina Marta [1997] 283 Esp (CDH )
      * / Un descanso en un puntillo * / rematado; en el verano / un abanico sin plata, / y en invierno una estufilla * / de felpa o de cabritilla, / que abriga y es más barata; / éste es su traje.
    • 1619 Salas Barbadillo, A. J. Caballero puntual, II 271 Esp (CDH )
      Los melindres y ademanes que en ellas son arreos, y en él defectos, ejercita en todas ocasiones. El trueno de un arcabuz le desmaya, y una espada desnuda, aunque sea en manos de un amigo, le hace perder pasos en la tierra y color en el semblante. Sírvese del abanico y del regalillo en sus tiempos, y aunque esta es comodidad que debiera ser común á entrambos sexos, singularizarse en su imitación, más castigo que reprehensión merece. Tan fácil al llanto como á la risa, suele equivocar estos sentimientos; para todos los ejercicios de varón inhábil, desmiente á la barba que le adorna el rostro, porque niega en ellos lo que en ella afirma, sobrando ella en él todo lo que en él faltan ellos.
    • 1620 Anónimo Inventario bienes Pacheco Rojas Documentos procedentes del archivo provincial de Toledo (1580-1664) Esp (CDH )

      Una pieça de doce baras y media de caza.

      Once baras y media de canbrai en dos pedaços.

      Seis abanicos de mujer guarneçidos.

      Guarniçiones de red y rrandas para otros siete abanicos.

      Catorçe tocas guarneçidas y veynte y quatro balonas.

    • 1610-1620 Anónimo Versos del Manuscrito 3985 Cancionero tradicional (c1500-1702) Esp (CDH )
      No me case mi madre / con hombre chico, / que le llevo delante / por abanico.
    • 1622 Anónimo Carta de dote entre Miguel de Aranda, vecino de Cabañas e Isabel del Peral Documentos procedentes del archivo provincial de Toledo (1580-1664) Esp (CDH )

      De un pañuelo con puntas de mujer, honze rreales.

      De dos abanicos, cinco rreales.

      De un cordon de San Francisco, 5.

      De una mesa de madera nueba y un belador, quinze rreales.

    • c1624 Tirso de Molina Venganza Tamar [1969] Esp (CDH )
      / Por escudo tomaras un espejo, / y de tu misma vista enamorado, / en lugar de la espada a que me aplico, / esgrimieras tal vez el abanico.
    • c1619-1626 Quevedo Villegas, F. Premática dádivas mujeres [1993] Esp (CDH )
      Y mandamos que ellas ni las cantimploras ni abanicos * no se usen sino el verano, por ser frías * y buenas para el tiempo.
    • 1629 Vázquez Espinosa, A. Compendio Indias Occidentales [1948] Esp (CDH )
      La tierra es inhabitable por ser muy calida y anegadisa, de inumerables mosquitos, y assi todos los indios traen vnos mosqueadores, o abanicos, de plumas muy curiosamente hechos de muchos colores para los mosquitos, de esta poblazion tomamos dos indios que lleuamos para lenguas, porque se entendian con las lenguas que nosotros lleuabamos, y por saber mas bien la tierra.
    • c1600-c1630 Anónimo Parnaso español II Poesía erótica Esp (CDH )
      No me case mi madre con hombre chico, / que le llevo delante por abanico.
    • 1631 Castillo Solórzano, A. Harpías Madrid [1985] Esp (CDH )

      En esta visita nuestro amante, declarado ya por tal, ofreció montes de oro a la astuta dama y prometió finezas. Oyóle muy falsa, atribuyéndolo a lisonja lo que él la vendía por amor de veinte y cinco quilates. Quisiera la dama que las obras lo dijeran y no vía orden, porque el genovés podía apostarlas al más avariento indiano. Con todo, aquella tarde la hizo un presente de guantes y abanicos, todo poca cantidad, que aun la ocasión del aire quiso dar limitada, librándolo en el puerto de Guadarrama, proveedor de los refrigerios del verano de Madrid.

    • c1634 Calderón de la Barca, Pedro Los cabellos de Absalón [2003] Esp (CDH )
      / Reduxeras a Damas tu Consejo, / a trenças tu Corona, y a un estrado / el Solio de tu triste padre viejo, / las armas a la olanda y al brocado, / por escudo tomaras un espejo, / y de tu misma vista enamorado, / en lugar de la espada, a quien me aplico, / esgrimieras tal vez el abanico.
    • 1635 Quevedo Villegas, F. Hora de todo Fortuna seso [1975] Esp (CDH )
      Júpiter, que se vió salpicar de jacarandinas * los oídos, y estaba, siendo verano y asándose el mundo, con su rayo en la mano haciéndose chispas, cuando fuera mejor hacerse aire con un abanico, con voz muy corpulenta dijo:

      — Vusted envaine *y llamenos a Mercurio.

    • 1640 Anónimo Romance Maravillas del Parnaso Esp (CDH )
      / Ya el cielo se está riyendo, / Ya el sol desde su alta esfera / La rocía con aljófar, / La hace sombra con mosquetas; / Ya se paran los arroyos / A contemplar su belleza; / Ya los lentiscos se empinan, / Ya los almendros se hielan, / Ya se le humillan los pinos, / Ya las aves las celebran, / Los pajarillos la cantan, / Y brota flores la arena; / Ya el aire le da abanicos, / Y el campo alfombras turquescas, / Y un pabellon de sirgueros / La sirve de nube fresca; / Ya se encaraman los peces / Sobre las olas por verla; / Oro es la arena que pisa, / Y ámbar el aire que ondea; / Ya la saludan los montes, / Y al paso de sus ovejas, / Desde la sierra Bertiso / La mira y canta esta letra:
    • 1644 Enríquez Gmz, A. Siglo pitagórico [1991] Esp (CDH )

      Hacía la noche calurosa y estaba el pícaro sentado en una silla a la puerta tomando el fresco; pero como le faltaba abanico, llegué con el de encina que traía en la mano y dile una docena de palos, salvo error de cuenta, tales que bastaron a tendelle en el suelo, y sacando la daga le di un chirlo *de cosa de diez puntos cirujanos, tan malos que ninguno se los quitara por el tanto.

    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] II, 509 Esp (CDH )
      / Doña Momia, sin ser carne, / cecina del otro siglo, / cuerpo zurcido de cuartos / quitados de Peralvillo; / muchos años de tarasca / en pocos meses de mico, / vieja vida perdurable, / calaverazo infinito, / responso sobre chapines, / alma en pena con soplillo, / zarpa antoñona fiambre, / mancebita de ab initio, / frutilla del ataúd, / de quien dicen los vecinos / que el juez de los cimenterios / anda tras ti dando gritos; / si sacaras por las calles / guadaña por abanico, / por el "Miren lo que somos", / te hablaran los monacillos.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] III, 17 Esp (CDH )
      Julio, que parece bobo, / es el mes que, por las tiendas, / pide con mayor calor / y demanda con más fuerza. / Este traidor vende el río; / la que nada, mucho cuesta: / ellas en agua se bañan / y enaguas también nos pescan. / Pedir cuarenta abanicos / por cosa de aire lo precian: / de aire son, pero de fuego / serán si a mí me los llevan. /
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] Esp (CDH )
      Clarindo y Clarinda soy, / Anfriso, en esta persona, / hoy que me aprieto el sombrero / y no me prendo la toca; / hoy que arrojo el abanico / cuando me ciño la hoja: / nadie se meta conmigo, / que haré tarquinada en todas.
    • c1650-1651 Calderón Barca, P. Comedia Conde Lucanor [2003] Esp (CDH )
      (Sale Lucanor con la cadena, repara Rosimunda en ella y cáesele el abanico de la mano.)
    • 1653 Cobo, B. HNuevo Mundo [1890-1893] II, 77 Esp (CDH )

      ENeste tercero género de Palmasse contienen todas las especies de ellas que en sus ramas y hojas se diferencian de las de dátiles; porque las echan de la forma de una mano abierta, ó semejantes á la cola del pavo cuando hace la rueda, ó á la de un abanico desplegado y abierto, y se cuentan ocho ó diez castas de estas Palmas.

    • 1653 Cobo, B. HNuevo Mundo [1890-1893] Esp (CDH )

      La especie de Palmasde las deste género que yo he visto de mayores hojas, nace en tierras yuncas; tiene el tronco áspero, por los ganchos que quedan de las ramas que le van cortando; echa la rama desnuda de hoja hasta el cabo; allí nacen las hojas muy juntas y pegadas unas a á otras, ó por mejor decir, una sola de muchos pliegues junto á su nacimiento; y como se va apartando dél, se va desplegando á manera de un abanico abierto y extendido; y en el remate fenece en puntas, apartadas unas de otras, del largor de una tercia cada una, donde ya la hoja se ha desplegado del todo.

    • 1653 Zabaleta, J. Errores [1972] Esp (CDH )
      Si hace calor, ella le templa sin la fatiga del abanico y sin el desaliño de la desnudez. Si viene la enfermedad, la mitad de la enfermedad es menos la buena casa. Si sucede el disgusto, padece menos el alma con las comodidades del cuerpo. Si enfada la compañía de los hombres, la soledad apacible de la buena habitación desenfada. Si engañan en la calle los maliciosos por hacer daño, en casa engañan las pinturas por hacer gusto. Quien, pudiendo tener todas estas comodidades, no las tiene, si no las deja por Dios, hace un gran desatino.
    • 1654 Zabaleta, J. Día fiesta [1983] Esp (CDH )
      Si es verano, le dan un abanico que costó seis escudos. Hasta que se usaron los abanicos costó el aire de balde; los otros tres elementos ha muchos siglos que son mercancía. La tierra de la casa en que se vive ha muchos años que cuesta dineros. El agua que se bebe ha muchas edades que se paga el conducirla a la casa propia. Muy antiguo es en el mundo valer muy caro el fuego, porque no se puede dar fuego acá bajo sin materia, y esta materia se ha vuelto preciosa con la necesidad del fuego. El aire se halló de balde dondequiera hasta que se inventaron los abanicos.
    • 1654 Zabaleta, J. Día fiesta [1983] Esp (CDH )
      Si es verano, le dan un abanico que costó seis escudos. Hasta que se usaron los abanicos costó el aire de balde; los otros tres elementos ha muchos siglos que son mercancía. La tierra de la casa en que se vive ha muchos años que cuesta dineros. El agua que se bebe ha muchas edades que se paga el conducirla a la casa propia. Muy antiguo es en el mundo valer muy caro el fuego, porque no se puede dar fuego acá bajo sin materia, y esta materia se ha vuelto preciosa con la necesidad del fuego. El aire se halló de balde dondequiera hasta que se inventaron los abanicos. ¡Que para hacer un título de un capitán general baste un pliego de papel, y que para apartar del rostro el aire que se calentó en la respiración no quieran que un pliego de papel baste! Si se supiera dónde está el ave fénix, * hay mujeres tan locas que no quisieran hacerse aire sino con sus plumas; tan rara fuera como esta ave la que no sintiera hacerse aire con cosa de menor precio.
    • a1655 Cáncer, Jerónimo de Entremés del Cortesano [1984] Esp (CDH )
      / Pero aquí viene un príncipe extranjero, / y ha de entrarme en su coche, mientras pasa, / y he de volver aquesta noche a casa, / con mil curiosidades muy distintas; / con guantes, abanicos, medias, cintas, / ambares, estufillas, y dineros, / que debo mucho yo a los extranjeros.
    • 1657 Gracián, B. El Criticón 3.ª parte [1940] Esp (CDH )

      — ¿Cómo puede ser esso, si estas casas de agora son de mármoles y de jaspes, con tanto dorado balcón en vez de los de palo? ¿Qué tienen que ver estas tiendas con aquellas otras de dozientos años atrás? Allí, señor cortesano, no avía guantes de ámbar, sino de lana, no tahalíes bordados de oro, sino una correa, no sombreros de castor, ni por sueño: quando mucho, bonetillos o monteras; manguitos de a ciento de a ocho, ¿quién tal dixo?, fuera heregía: no sino de paño, y abanicos de paja, y éssos llevava la señora y la condesa, que aun no avía duquesas, y la misma reyna doña Constança, y por mucha gala, que costava quatro maravedís; y no, como agora, de garapiña y de rapiña francesa.

    • 1654-1658 Barrionuevo, J. Avisos I, II, III y IV [1892-1893] Esp (CDH )

      Hoy se corren los toros. No los veo, que no gusto de fiestas semejantes donde el calor es excesivo, el cansancio grande, la inhumanidad que allí hay terrible, muriendo unos entre las fieras, quedando otros estropeados á palos de las guardas que asisten, puniéndose todos en semejantes regocijos á treinta con rey. Salen tres á rejonear: no es Barrabás el postrero. Hay lanzadas de á pie y otras cosas; 30 toreadores escogidos, muchas empanadas y garrafones. Gástase que es un juicio, y ninguno le tiene en ocasiones semejantes; abanicos y moscas andan listos. Con que Vm. puede darlos por vistos, sin costarle más que extender los ojos por esta breve relacion que le hago.

    • 1660 Zabaleta, J. Día fiesta tarde [1983] Esp (CDH )
      Tuerce el cuerpo por saber lo que aquello es, y ve un limero, que metiendo el hombro por entre dos hombres, le dice cerca del oído que aquella señora que está dándose golpes en la rodilla con el abanico dice que se ha holgado mucho de haberle visto tan airoso en la pendencia, que le pague una docena de limas.
    • 1660 Zabaleta, J. Día fiesta tarde [1983] 413 Esp (CDH )
      Entró una tarde de verano en el patio de la casa un muchacho vendiendo abanicos de papel. El caballero concertó uno, con poca prolijidad, en seis maravedís, y estúvose haciendo aire con él toda la tarde.
    • 1660 Zabaleta, J. Día fiesta tarde [1983] 413 Esp (CDH )
      Apenas el caballero volvió las espaldas, cuando el primero que se refrescó con el abanico fue el guarda, y después todos cuantos quisieron.
    • 1682 Arboreda, A. Divino remedio Aurora san Ginés [1997] Esp (CDH )
      Quisquís Deje el ave / para hacernos abanicos / y vuelva usted por el aire.
    • 1592-1694 VV.AA. Docs Calderón [2003] Esp (CDH )
      El primer carro ha de ser una montaña de color de cielo, cuajada toda de rosas y estrellas, cuyo segundo cuerpo ha de estar en bastidores que a su tiempo se han de embeber en el primero, y salir dél en elevación tres personas, las cuales, en estando en lo alto, se han de dividir, quedando fija la de enmedio y apartándose las de los lados de modo que desplegándose el lienzo a manera de abanico quede formado un iris y dando vuelta desaparezca todo dejando el carro como antes estaba.
    • 1724 Palomino Castro Velasco, A. Parnaso español [1936] Esp (CDH )
      Juan Cano de Arévalo fué natural de la villa de Valdemoro, cuatro leguas distante de esta Corte, donde tuvo sus principios en el arte de la Pintura, y habiéndose aplicado a pintar en pequeño, llegó a hacerlo con tal primor, que algunos amigos le aconsejaron que pintase abanicos y lograría mejor el fruto de su trabajo. Hízolo así, y llegó a pintarlos con tal excelencia, que en esta línea fué el único que se ha conocido en España, tanto, que habiendo hecho un invierno una gran partida de abanicos, y viendo que por ser hechos en España no tenían estimación, fingió que le habían venido de Francia, y de este modo logró el despacharlos a muy gran precio.
    • 1724 Palomino Castro Velasco, A. Parnaso español [1936] Esp (CDH )
      Casóse, pues, Juan Cano en esta Corte, con lo cual trató de sentar el pie, pintando sus abanicos, en que llegó a adquirir tal crédito, que granjeó plaza de abaniquero o pintor de abanicos de la Reina, con muy honrados gajes y emolumentos, en que continuó muchos años, con grande aceptación de la Reina Nuestra Señora y de todas sus damas, como también de las primeras Señoras de la Corte.
    • 1724 Palomino Castro Velasco, A. Parnaso español [1936] Esp (CDH )
      Casóse, pues, Juan Cano en esta Corte, con lo cual trató de sentar el pie, pintando sus abanicos, en que llegó a adquirir tal crédito, que granjeó plaza de abaniquero o pintor de abanicos de la Reina, con muy honrados gajes y emolumentos, en que continuó muchos años, con grande aceptación de la Reina Nuestra Señora y de todas sus damas, como también de las primeras Señoras de la Corte.
    • 1726 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      ABANICO. s. m. dim. de Abano. Instrumento, que regularmente se hace de cabritilla, ú de papel pegado á unas varillas mui delgadas de madéra, ó concha, ó marfil, las quales se unen por el un extremo con un clavillo remachado por ambas partes, y hecho un pliegue, del papél ó cabritilla en cada varilla, se abre y cierra facilmente. y sirve para hacerse aire. También se suelen hacer de concha, talco, y de otras materias.
    • 1726 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      ABANICO. Es también el que se hace de papel en fígúra redonda, hecho pliegues, y pegado a una varita ó caña puesta en medio, por cuyo pie se toma para ventilar el aire y abanicarse. Este genero de abanico se hace tambien con dos listoncitos llanos mui delgados, á los quales se pega el papel por ambos extremos, de suerte que se puede abrir y cerrar, para poderle traher guardado en la faldriquera, y para hacerse aire con él se abre y juntan por el pie los dos listoncillos ó varitas. Hai assimismo otras especies de abanicos hechos de pajas, ú de palmas juntas y, entretexidas.
    • 1728 Anónimo Carta Dote Docs Vida privada Esp (CDH )

      Un brial de damasco azul en duzientos y quarenta reales... 240

      Más un dengue de grana con una guarnicioncita al canto en ziento y zinco reales de vellón... 105

      Un manto en sesenta reales... 060

      Un delantal berde bordado en sesenta reales... 060

      Tres palentinas, dos de color y una negra en quarenta y zinco reales... 045

      Dos abanicos finos en ziento y zinquenta reales de vellón... 150

      Dos cotillas en ducientos y quarenta reales... 240

      Más zinco mil y quinientos reales de vellón de los seis mill y seiscientos reales que la a ofrecido dar a dicha su futura esposa, la referida Excma. Sra. D.ª Ana Fernández de Córdoba [...].

    • 1693-1729 Ayala Manrique, J. F. Tesoro LengCast Esp (NTLLE)
      Abanico. El Instrumento de darse ayre en qualquier forma que sea. Algunas damas dizen Abanillo. y en estilo palaciego dezian antes Abáno.
    • 1733 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, V [2003] Esp (CDH )
      Todos ven que el ambiente cálido de el estío, estando quieto nos acalora, y movido con un abanico u otro qualquiera cuerpo, nos refresca; que el mismo aire que respiramos, aunque sale cálido de nuestras entrañas, impelido con fuerza contra la mano, la enfría; que lo mismo sucede respecto de qualquiera licor que sale cálido de el fuego; y assí, el modo más fácil de templar el caldo quando está mui caliente, es soplarle.
    • 1733 Minguet Yrol, P. Engaños ojos vistas [1733] Esp (CDH )
      Quedandote con la Baraja compuesta, la tendrás con la mano izquierda boca abaxo, y con el dedo pulgar de la mano derecha la estenderás, poniendola en figura de un abanico, y lo pondrás encima de la mesa boca abaxo: luego dirás: Señores, miren ustedes que abanico hecho à la moda, pues el napye, que uno de ustedes se escondiere, lo quiero adivinar . Dirás à uno de los presentes, ò asistentes, que tome el naype que quisiere y que se lo esconda: luego repartirás la Baraja en dos partes por donde has sacado el naype, y del monton del lado derecho (que es el que estaba debaxo del otro monton) miraras el naype de encima con disimulo, y destreza, porque no lo vean; v. g. es el siete de Espadas, contarás (baxito) siete de Espadas, y cinco de memoria, son doce, precisamente el naype que se han escondido ha de ser el Rey de Bastos; despues dirás: Señores, el naype que el Señor tiene escondido es el Rey de Bastos; y luego que lo saque veran que es cierto: despues tomarás el naype, y lo pondrás encima del siete de Espadas, y el otro monton encima de este otro, y te quedará la Baraja compuesta para hacer el juego que se sigue.
    • 1733 Minguet Yrol, P. Engaños ojos vistas [1733] 142 Esp (CDH )

      Luego que lo hayan traído, dirás, que te lo dexen ver si es muy fresco, y mientras lo estás mirando, sacarás el tuyo, y con disimulo te esconderás el que te han dado, y despues le dirás, que lo guarden aparte para quando se lo pidas; despues dirás à tu Compañero (y si no lo tienes, llamarás aparte al dicho amo de la casa) y le dirás, que quando le digas, que escoja el naype que quisiere de la Baraja, que escoja el rey de Espadas, y le advertirás, que te guarde el secreto; despues en haciendo este juego, pondrás la Baraja en figura de abanico, y teniéndola con la mano izquierda, dirás: Señores, aora voy à hacer que saquen un naype de la Baraja, y lo quiero adivinar sin verlo.

    • 1733 Minguet Yrol, P. Engaños ojos vistas [1733] Esp (CDH )
      Tomarás la Baraja, y teniendola con la mano izquierda, pondrás los quatro Cavallos abaxo juntos, y los pondrás en figura de abanico, porque no se vean si no los dichos quatro Cavallos; pero en el cavallo de mas abaxo le pondrás detrás otros tres naypes, sin que se vean, y dirás: Señores, miren ustedes estos quatro Cavallos, como están juntos.
    • 1733 Minguet Yrol, P. Engaños ojos vistas [1733] Esp (CDH )
      Juego de poner la Baraja en figura de abanico, / y adivinar el naype que se / havrá pensado.
    • 1733 Minguet Yrol, P. Engaños ojos vistas [1733] 162 Esp (CDH )

      Teniendo la dicha Baraja compuesta, dirás: Señores, aora voy à hacer que el naype que uno de ustedes se pensará lo quiero adivinar. Luego los barajarás bien, y dirás à uno de los circunstantes, que levante quantas veces quisiere: despues los tomarás con la mano izquierda (sin mirarlos por delante) y con la derecha los pondrás en figura de un abanico, y dirás à uno de los dichos señores, que se piense el naype que quisiere, y que lo saque un poco, porque los demás señores lo vean [...].

    • 1733 Minguet Yrol, P. Engaños ojos vistas [1733] 167 Esp (CDH )
      Despues barajarás los naypes, sin mover el que está debaxo, y pondrás toda la Baraja estendida en forma de abanico, y teniendola con una mano, dirás à uno de los asistentes, que discurra un naype, y que lo saque: despues lo pondrás encima de la Baraja sin verlo, y dirás que levanten: despues pondrás el un monton encima del otro: despues harás que levanten las veces que quisieren: despues mirarás toda la Baraja, y el naype que está encima del que havias visto antes, será el naype que se havrá pensado.
    • 1733 Minguet Yrol, P. Engaños ojos vistas [1733] Esp (CDH )
      Quando quieras hacer algun juego con estos naypes, los enseñarás en figura de un abanico, de la suerte que lo muestra la figura de la letra B. y verán que son cinco naypes blancos; despues los bolverás de arriba abaxo con ligereza, y los enseñarás del mismo modo que has hecho antes [...].
    • 1733 Minguet Yrol, P. Engaños ojos vistas [1733] Esp (CDH )
      Juego de poner la Baraja en figura de abanico, y adivinar el naype que se havrá pensado, p. 161.
    • 1733 Anónimo Establecimiento de la Real Compañía de Comercio de Filipinas y reglamento para el comercio de ella II, 141 Cedulario americano Esp (CDH )

      Medias de Seda, a dos pesos dichos cada par: Pozillos, jicaras de losa, y platos regulares a tres pesos dichos la docena, y a su proporción demás o menos valor las demás piezas; Thé, Buy y Verde, uno con otro a siete reales de plata provincial, libra; Café, a tres reales de plata dichos, libra; Lienzos de algodón, a tres reales dichos cada vara; a los escriptorios, papeleras y biombos, se les darán los aforos según sus calidades y tamaños, como se dirá adelante para producirlos la contribución de cinco por ciento; Bateas a ocho reales de plata de avalúo cada una; Abanicos, a razón de tres pesos, docena; Raíz de china, avaluada a cinco reales de plata, libra; Ruibarbo, a tres pesos excudos cada libra; Mannà, á tres reales de plata, cada libra [...].

    • 1702-1736 Arzans Orsúa Vela, B. HPotosí [1945] 31 Perú (CDH )

      Por gozarlo, caminan y navegan los hombres con sus mercancías, conduciéndolas por ignorados y distintos mares, climas y Provincias, ocupando infinita suma de navíos que las conducen de unas regiones a otras [...] de suerte que las de su querida España cada uno de por sí le envía algún género distinto con que aventaja las demás, sobresaliendo Granada, Priego y Jaén con tafetanes y todo género de sedas y tejidos; Toledo con medias y espadas; Segovia con paños; Valencia y Murcia con rasos y sedas; Córdoba con sedas, mantos y otros tejidos; Madrid con abanicos, estuches y mil juguetes y curiosidades; Sevilla con mantos y todo género de tejidos, puntas blancas de seda, oro, plata, estameñas, sombreros de castor y todo género de lencería; Flandes con tapicería, espejos, láminas, ricos escritorios; Cambray, puntas, encajes e indecibles géneros de mercaderías; Holanda con lienzos y paños [...].

    • 1739 Zárate, A. Informe Majestad [1904] Ecuador (CDH )
      Los mosquitos, arañas y ormigas parezen plagas, y es necesario andar todo el día con abanicos de plumas ó cosa equibalente, y no alcanzan. A la noche es preziso dormir zerrados en los toldillos, por los zancudos ó zinifes, y por los morziélagos, y porque no llegue alguna culebra ó alacran ó araña negra, cuio beneno es no ménos activo que el de las víboras; y el toldillo, aunque sea delgado, es un sudadero que sofoca.
    • 1740 Cañizares, J. Anillo Giges [1983] Esp (CDH )
      / No quiere traje rico, / ni joya ni abanico / sino es un pastorcico / que es de pitiminí, / tan culto, tan dispuesto, / tan gordo como así.
    • 1748 Ulloa, A. Viaje Perú [1990] I, 80 Perú (CDH )
      Á esto se agrega la costumbres de llevar abanicos para hacerse ayre, texidos de una especie de palma muy fina y delgada y á la manera de media luna con un cabo en el medio hecho de la misma palma. La gente de color y la que no es de familias distinguidas usan capa y sombrero redondo, bien que algunos, aunque sean mulatos y muchas veces negros, se visten en cuerpo como los españoles y principales del país.
    • c1754 Delgado, J. J. HGral islas Poniente [1892] Filipinas (CDH )

      A éste hacían sus sacrificios por medio de unas sacerdotisas que llamaban babailanas, las cuales, por no tener ellos determinados templos, para esto mandaban hacer una como ermita pequeña, que llaman langag; y si era por salud de algún enfermo, se hacía la función en su misma casa, donde la sacerdotisa se ponía unas ridículas vestiduras con una cabellera postiza muy amarilla; ceñía en la cabeza una diadema tomando en la mano un abanico de paja y una caña delgada, que ordinariamente tiene la muchacha que hace oficio de sacristana y aprende el oficio para cuando sea grande.

    • c1754 Delgado, J. J. HGral islas Poniente [1892] Filipinas (CDH )
      De las hojas de esta palma fabrican los chinos unos abanicos, que llaman paypayes, muy curiosos y á propósito para mover el ambiente y refrescarse; éllos los usan sin dejarlos jamás de la mano.
    • c1754 Delgado, J. J. HGral islas Poniente [1892] Filipinas (CDH )
      sus hojas son muy grandes y diferentes de las del coco, porque éstas son al modo de un abanico, y penden de un solo pie. Es esta palma una de las que dan muchos provechos á los naturales, como adelante se dirá; tarda muchos años en dar su fruta, y cuando la cede, está ya cercana á morir y secarse. La fruta que lleva son unos racimos, que nacen en el mismo cogollo ó cabeza de la palma, llenos de una frutilla redonda como una avellana, pero no es comestible, porque son de una materia dura, que podemos llamar córnea, la cual bien torneada, se hacen de ella excelentes rosarios, del grueso que quieren darles y también del color con que se adobaren ó tiñeren, sea negro ó colorado, que uno y otro son permanentes y durables; en su punto medio tiene naturalmente su agujerillo para que pueda ensartarse, con lo cual se ahorra el trabajo de horadarla.
    • c1754 Delgado, J. J. HGral islas Poniente [1892] Filipinas (CDH )
      Es muy alta, gruesa y fuerte y llena de espinas, y sus hojas no son como las de los cocos ó de otras palmas ordinarias, sino al modo del anahao y burí, ó como un abanico, pendientes de un pie; tan grandes son, que con una sola de las ya antiguas se puede cubrir un hombre y guarecerse de un aguacero sin mojarse. Hácense de estas hojas techos de casas é iglesias muy durables, poniéndolas como tejas, muy bien amarradas, de suerte que forman una labor muy curiosa por debajo; las casas techadas con estas hojas duran veinte ó treinta años, al contrario de la nipa, que apenas dura dos.
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )
      — Oyes, ¿y tu madre y tu agüela usaron enjamás de los enjamases de galones doro, de encajes de prata, de telas de tiesú, de enguarinas de trapacería, de mantos de tafetán de ilustre con encaje d'a media vara, de embanicos d'a dobrón, de manguito enforrado por de juera en terciopelo, de rosario de pisazuli o de inventurina engazado en prata o en oro, ni de otras mil embusterías (otra cosa peor iba a decir, pero la callo) de c'usas tú y quieres también c'usen tus hijas?
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )
      Unas sayas de estameña, una basquiña de cordellate una enguarina de paño fino en los días recios, una capa sobre la cabeza con su vuelta negra de rizo o, a lo más más, de terciopelo, un embanico redondo de papel pintado con almagre encima de una caña, un rosario de lágrimas y, el más pricioso, de cachumbo, éstas eran sus galas, y servitor.
    • 1761 Cruz, R. Pueblo sin mozas [1915] 46 Esp (CDH )
      «Lista de lo que necesita una dama de moda para equiparse antes de darse al público: / [...] Si es tiempo, el abanico; la caja de barro; vinagrillo; palillo ó tabaco común; el reloj, y la que no le tenga, póngasele con el deseo; pañuelo blanco; el de narices (por no decir de mocos); si hay, los dos; las chinelas y el coche (la que le tuviere); el paje, ó irse sola, ó agarrarse de alguno; un libro para sacarle alguna vez, aunque sea la Guia de forasteros . No se pone más porque no es de aquí.»
    • 1762 Fdz Moratín, N. Petimetra [1989] Esp (CDH )
      JERÓNIMALas flores ¿qué tal me sientan?FÉLIXMejor que no en tu jardín.JERÓNIMA¿Y los polvos?DAMIÁNTe hermosean.JERÓNIMA¿Cómo me dice el lunar?FÉLIXComo al cielo las estrellas.JERÓNIMA Pues tráeme, Anita, abanicos. * ANA¿Cuál queréis, el de la fiesta / de los toros de Aranjuez?JERÓNIMA¡Jesús, qué cosa tan vieja! *ANA¿El del peneque? *JERÓNIMATampoco.ANA¿Del empedrado? *JERÓNIMAEl que quieras, / como no sea antiguallas.
    • 1763 Cruz, R. Refunfuñador [1915] Esp (CDH )
      Granad .¿Habrá / semejante desvergüenza? / Sácame los de blondinas. / Mujer, ¿ignoras la fiesta / que es hoy?Joaquina .Es día del Corpus.Granad . ¿Y te estás de esa manera? / A ver, á ver, qué abanico / tienes ahí. ¡Si eres perversa! / ¡Toma, infame, esto mereces / aunque la hechura se pierda!

      (Tírasele.)

      Paula .Tenga usted bien ese espejo; / sirva usted de algo siquiera.
    • 1763 Cruz, R. Refunfuñador [1915] Esp (CDH )
      Chinica . ¡Mientes, borracho! / Con el abanico mira / como me hace el rendibú
    • c1763 Cruz, R. Novios espantados [1915] Esp (CDH )
      / ¡Qué zagalejo, qué bata, / qué collar y qué pendientes / largos de los que se pagan / por oro, y son de oropel! / Pues ¡qué cabriolé con martas / cebellinas! ¡Qué abanico / ha encargado! No habrá dama / más bien puesta en la visita.
    • c1763 Cruz, R. Novios espantados [1915] Esp (CDH )
      Mr. Tric . Prené, monsiú: / y vea un poco madama / su abanico, é fort joli.
    • 1764 Cruz, R. Caballero Medina [1915] Esp (CDH )
      Blas .Para eso / tengo yo en la faltriquera / pañuelo con que limpiaros.(Al sacar el pañuelo deja caer una bota, un rejón, dados, naipes, pipa, una pistola, una cofia maja y un abanico.) Espejo .¡Qué virtud de mozo, que / ni bebe, fuma, ni juega, / ni es quimerista! Pero estos / despojos no manifiestan / lo que decís.Blas .Lo que he dicho / lo cumpliré cuando duerma; / que cuando estoy con amigos / fuerza es que me divierta.
    • 1764 Cruz, Ramón de la El sarao [1915] Esp (CDH )
      / Memoria para guardar / abanicos y pañuelos; / sé que es de su obligación / prestar guantes y sombreros; / saber las genealogías, / para evitar parentescos; / ser autor de contradanzas, / aprovechador del tiempo, / atrasar mucho el reloj, / dar de beber á los ciegos, / despavilar las bujías, / procurar que estén contentos / los maridos y las madres, / y, además de todo esto, / no ser nada escrupuloso, / y ser hombre de secreto.
    • 1764 Anónimo Declaraciones damnificados saqueo Manila Docs HFilipinas Filipinas (CDH )
      Por quarenta y cinco abanicos de primera suerte y todo el varillage de nácar dorado, á rrazón de quatro pesos cada uno, importan ciento y ochenta pesos.
    • 1765 Cruz, R. Prado noche [1986] Esp (CDH )
      Joaquina Tapaos con los abanicos / las caras, porque al reflejo / de la luna no os conozcan.
    • 1765 Cruz, R. Picos oro [1990] Esp (CDH )
      Paje / Dice que es don Luis María / el de anoche; y que añadiera, / por si usted no se acordaba, / que es el que cuando la cena / le guardó a usté el abanico.
    • 1767 Cruz, R. Pobres [1915] Esp (CDH )
      / Toma, guarda allí los vuelos, / el reloj y el abanico.
    • 1768 Cruz, R. Mal de niña [1915] Esp (CDH )
      (Sale Paula , muy triste, los ojos bajos y el abanico á la boca, sin hablar más que por señas; y la Paca , de criada, que hace los mismos ademanes.)
    • 1768 Cruz, R. Bella criada [1915] Esp (CDH )
      (Sala regular.– Salen la señora Paula , acabándose de vestir, y de criadas, las señoras Portuguesa y Gertrudis , con bandeja la una, en que estén guantes, un vuelo, el abanico, etc; Espejo , con gorro y corbatín, como amo de casa, etcétera; y por el otro lado sale Chinica , de paje.)
    • 1768 Cruz, R. Hombres juicio [1915] Esp (CDH )
      Botic . ¿Y no hay quien tenga un puñal / para un mercader de frascos / de agua del Carmen, cofietas, / abanicos y cintajos?
    • 1769 Anónimo Petimetres [1932] Tonadillas teatrales Esp (CDH )
      (Sale el galán bien vestido, con su abanico en el bolsillo.)
    • c1770 Anónimo Paje y viuda [1932] Tonadillas teatrales Esp (CDH )
      / Toma, toma el abanico, / que te puedes sofocar.
    • 1772 Cadalso, J. Eruditos violeta [1818] Esp (CDH )
      Notad que entre las filósofas la secta mayor fué la de las pitagóricas, porque sin duda (direis con gracejo, haciéndoos ayre con algun abanico si es verano, y calentándoos la espalda á la chimenea si es invierno, ó dando cuerda á vuestro relox, que habreis puesto con el de alguna dama de la concurrencia [...] ó mirándoos á un espejo en postura de empezar el amable), sin duda direis, haciendo alguna cosa de estas, ó todas juntas, porque el sistema de Pitágoras trae la metempsícosis, transmigracion, ó vaya en castellano una vez, sin que sirva de exemplar para en adelante, el paso de un alma por varios cuerpos, y esta mudanza debe ser favorita del bello sexô.
    • 1772 Cadalso, J. Eruditos violeta [1818] 52 Esp (CDH )

      Vereis como todas se sonrien, y dicen: ¡qué gracioso! ¡qué chusco! unas dándoos con sus abanicos en el hombro, otras hablando á otras al oido, con buen agüero para vosotros, y todas muy satisfechas de vuestra erudicion, no sin alguna ambicion de mi parte, y arrepentimiento de haberos enseñado en tan corto tiempo lo que me ha costado tantos años de vasta lectura y profunda meditacion.

    • 1772 Cruz, R. La república de las mujeres [1990] La república de las mujeres Esp (CDH )
      Figueras¿Quién sois vos?MerinitoUn petimetre / de los de suerte *primera.Figueras¿Y de qué entendéis?MerinitoDe todo.Figueras¿Y qué sabéis?MerinitoNada.FiguerasBuena / aprensión.BorjaÉste, señora, / puede servir a la mesa / para espantar a las moscas.Merinito / ¿Con el abanico? Granadina Etiam.*MerinitoBueno, bueno. No habrá mosca / que al ver mi aire no muera.
    • 1772 Vargas y Carvajal, Diego de Carta a Rodríguez Campomanes Epistolario de Pedro Rodríguez Campomanes Esp (CDH )
      No considero otra dificultad en sus usos que es la que ninguno del monte que debemos arrancar con la palanca tiene tronco de que aún la cadena para mover sus raíces, pues la charneca fomenta sobre su cabeza que apenas se deja ver a la haz de la tierra, una copa redonda y también ordenada de sus ramas, que tanto suben unas como tienden otras por el suelo hasta quedan en el redondo de manera que, si se cortase la mitad de sus ramas hacía la vista, un abanico bien ordenado puesto su puño en el suelo.
    • 1773 Cruz, R. Oposición cortejo [1996] Esp (CDH )
      DON FRUTOS Yo no me puedo ofrecer / a soportar todo el peso / de una casa; mas pudiera / con los gastos subalternos / de abanicos, alfileres, / el coche alquilón, refrescos / y comedias.
    • c1774 Isla, J. F. Cicerón [1965] Esp (CDH )
      Mas no siempre andarán assí las cosas; / Que si entonzes dejó Ciceroncico / Manosearse de manos peligrosas; / Tiempo vendrá, en que ponga tanto ozico / A las Damas ya feas, o ya hermosas / Que le quieran tratar como abanico / Jugando de las manos, y en efeto, / El hará que le traten con respeto.
    • c1774 Isla, J. F. Cicerón [1965] Esp (CDH )
      Oy sólo hablan las más, si no son todas, / De cofias, de abanicos, de alfileres, / De trages, de tocados, y de modas; / Y a lo más más tal qual, si assí lo quieres, / Se presume el oráculo de Rodas, / Porque en una Visita de Mugeres / (O mugeril flanqueza! O Dios qué mengua!) / Ella sabe estropear más de una lengua.
    • c1775 Concolorcorvo Lazarillo [1965] Perú (CDH )
      Servirá de mucho gusto oír y ver las diferentes maneras que tienen de insinuarse tan distintas naciones de que se compone un gran ejército, como asimismo los concurrentes. Solamente reparo la falta que habrá del bello sexo de distinguidas, que apenas tocará a cada gran señor u oficial general una expresión de abanico. Los demás oficiales, que son los Adonis de este siglo, se verán precisados a hacer la corte a las vivanderas.
    • 1774-1778 Cadalso, J. Cartas marruecas [2000] Esp (CDH )
      Por cada fanega de trigo, vara de paño o de lienzo que entra en España, ¡cuánto se vende de cadenas de reloj, vueltas de encaje, palilleros, abanicos, cintas, aguas de olor y otras cosas de esta calidad!
    • a1779 Meléndez Valdés, J. Poesías a1779 502 Poesías Esp (CDH )
      / No la alba mano el abanico agite / en juego inútil; o mi dócil cuello / en torno ciña en lazo venturoso, / indisoluble lazo en que añudara / nuestras almas el cielo para siempre, / o cual un tiempo cariñosa oprima / mi palpitante corazón y sienta / el fuego asolador que le consume.
    • 1779 Anónimo Lance naranjera [1932] 230 Tonadillas teatrales Esp (CDH )
      Los tres.(Bailando.) / ¡Ay, cumbé, cómo se menea! / ¡Ay, cumbé, que viva la sal! / ¡Ay, cumbé, que viva el buen gusto! / ¡Ay, cumbé, que viva el bailar!Soldado.Di: ¿cuál de los extranjeros / en Madrid fué más famoso?Francés.El conde de Palatino. / y el tunante del Antioco.Maja. / Abanico chico y grande, / que hay tunantas a millares / que dejan a infinitos / fama bastante. Soldado.¿Por qué de fuera de España / viene tanto peluquero?Francés.Porque ya se peinan todas / las damas de medio pelo.Maja.Canastillo grande y chico; / tiene el pelo a infinitos / pelados de cabeza / y de bolsillo.
    • 1780 Clavijero, F. J. HAntigua México [1991] 215 México (CDH )

      En la capital de cada provincia había una casa destinada para depósito de las semillas, ropa y demás renglones que recogían los recaudadores reales de los lugares de su distrito. Estos hombres eran generalmente aborrecidos por las vejaciones que hacían a los tributarios; su insignia era una vara que llevaban en una mano y un abanico de plumas en la otra. Los intendentes de la real hacienda tenían pinturas de los pueblos tributarios y de la cantidad y calidad de tributos.

    • 1780 Clavijero, F. J. HAntigua México [1991] México (CDH )

      Muchos penachos grandes y vistosos, de plumas de diferentes colores sembradas de oro y aljófar.

      Muchos abanicos y mosqueadores de oro y pluma, y pluma sola, de diferente hechura y grandeza, pero todos muy hermosos.

      Una manta grande de algodón tejida de muchos colores y de pluma, con una rueda negra en medio con sus rayos y por dentro rasa.

    • 1780 Clavijero, F. J. HAntigua México [1991] México (CDH )
      Sus ramos tienen figura de abanico, y sus hojas de espada. De sus flores blancas y olorosas se hace una buena conserva. Su fruto, que en la apariencia exterior es semejante a un platanillo, no se aprovecha en cosa alguna. De sus hojas se hacían y hacen esteras finas, y los mexicanos sacaban hilos de que hacían tejidos no despreciables. No es esta la única palma de aquella tierra; pues además de la palma real, superior a las demás por la hermosura de sus ramos, de la palma de coco y de la que lleva los dátiles comestibles, hay otras varias especies dignas de particular mención.
    • 1782 Iriarte, T. Fábulas [1992] Esp (CDH )
      Sobre una mesa, cierto día, / dando estaba conversación / a un abanico y a un manguito / un paraguas o quitasol. / Y, en la lengua que en otro tiempo / con la olla el caldero habló, / a sus dos compañeros dijo: / «¡Oh, qué buenas alhajas sois! / Tú, manguito, en hibierno sirves; / en verano vas a un rincón. / Tú, abanico, eres mueble inútil / cuando el frío sigue al calor. /
    • 1782 Iriarte, T. Fábulas [1992] 143 Esp (CDH )
      Tú, manguito, en hibierno sirves; / en verano vas a un rincón. / Tú, abanico, eres mueble inútil / cuando el frío sigue al calor. /
    • 1784 Arroyal, L. Epigramas [1784] Esp (CDH )
      El llevar en el Enero / el abanico en la mano, / es lo mismo que en verano / tener junto á sí el brasero.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ecuador (CDH )
      Su cola es como un grande y grueso abanico bien extendido que le ayuda para nadar y moverse con mucha velocidad. No tiene cuernos ni pies, y en lugar de orejas sólo tiene un pequeñísimo agujero que cierra cuando quiere con una especie de puertecita. Los ojos son también pequeños para tan grande cuerpo; y debe tener oído muy tardío porque cuando sale á la orilla á comer hierba deja acercarse demasiado á la gente que lo observa. Mantiénese en el fondo del río todo el tiempo que le parece, sin tener necesidad de subir á respirar, como pensó el P. Casani en la Vida que escribió del P. Raimundo de Santacruz. La piel es lisa y no tiene pelos, como creyeron algunos que pudieron equivocarse fácilmente con las barbas que tiene en los labios y con las manchas blancas que suele tener hacia el vientre. No pone huevos, sino pare uno ó dos hijuelos que lleva consigo debajo de las aletas, y con la leche de sus tetas que chupan como terneritos, los mantiene y sustenta hasta que son crecidos.
    • 1787 Isla, J. F. Descripción máscara [1787] 100 Esp (CDH )
      Y aun para que no faltase guarda cara, llevaba en la mano un abanico; y quando la miraban, acudia con él á socorrer el sonroseo del rostro. No fue posible reconocer el color de sus ojos.
    • 1789 Velasco, J. HReino Quito [1981] Ecuador (CDH )
      Hallaron junto a él una mujer sentada, que con mascarilla de oro en la cara y con un abanico en la mano, tenía el cuidado de impedir el que llegasen al cadáver de su Señor el polvo y las moscas. Sacaron también de aquí, entre muchas alhajas de mil especies, una fuente de oro hecha de muchas piezas, que pesó 12 mil castellanos, sin hacer aprecio, ni sacar lo que era de sola plata, que se hallaba a máquinas por todas partes. (Jerez, Ibid.).
    • 1790 Azara, F. Geogr Paraguay [1904] Paraguay (CDH )
      Sus hojas tienen la hechura de abanico abierto. Sus dátiles son despreciables y semejantes en tamaño y figura á la azeituna. Su cogollo que está en lo más elevado del tronco suelen alguna vez comerlo crudo, asado y mejor hervido en ensalada.
    • c1790 Samaniego, F. M. Jardín Venus [2004] 138 Esp (CDH )
      ¡Ninguna de aquí salga, / pues ya, bien a mi costa, / reconozco que hay moros en la costa! / Mientras la levantaron, / al mancebo ocultaron / y en su lugar pusieron / otra monja, la falda remangada, / que, siendo preguntada / de con qué a la abadesa el golpe dieron, / la respondió: — Habrá sido / con mi abanico, que se me ha caído.
    • 1791 Cruz, R. Petra [1990] Esp (CDH )
      Llegó y le dijo / por entre las varillas / del abanico, / ¿dónde va usté a paseo, / caballerito? / Y él, que era chusco, / haciéndola el reclamo / con disimulo, / la llevó hasta Vallecas, / y escurrió el bulto.
    • 1792 Fdz Moratín, L. Comedia nueva [1994] Esp (CDH )

      D. ELEUTERIO.¡Cuidado que es cosa particular! ¡Voto va sanes! La casualidad de...

      D.ª MARIQUITA.Vamos pronto. ¿Y mi abanico?

      D. SERAPIO.Aquí está.

      D. ANTONIO.Llegarán ustedes al segundo acto.

    • 1796 Fdz Moratín, L. Cartas 1796 [1973] Epistolario Esp (CDH )

      Apenas partió la última que te escribí, recibí otra tuya, en que me conjuras para que me vaya. Irme he; pero si me hicieran Duque de Curlandia, no saldría de aquí hasta pasado Agosto. No creas queesto es poltronería; llámalo necesidad: mis nervios me quieren mal, y aun con el gran cuidado que tengo, padezco infinito en el verano; coteja tú un quarto fresco, baño, abanico, agua de nieve y mucha quietud, con el calor infernal de esos caminos, el polvo, la sed, el cansancio y las posadas, y verás si quien no está bueno en su casa, deberá salir de ella y correr la posta en busca de un mal seguro y de una fortuna incierta.

    • 1793-1797 Fdz Moratín, L. Viaje Italia [1991] Esp (CDH )

      Estos birriquines son diestrísimos en raterías y dotados de una agilidad de piernas maravillosa; no hay pañuelo, ni abanico, ni caxa que resista a su poderosa atracción y aun los sombreros no van seguros en la cabeza; agarran la presa y echan a correr, que no hay galgo que los alcanze y a esto se añade que la gente no se interesa demasiado a favor del particular a quien acaba de despojar el pillo.

    • c1793-p1801 Ruiz, H. Rel viaje Perú y Chile [1952] Esp (CDH )
      La piel es blanquecina por debaxo y por el lomo azuleja y cubierta de escamas pequeñas, lisas, brillantes, trasparentes, poco convexas, romboidales y con seis rayas dispuestas en forma de abanico ó que saliendo casi de un centro divergen ó se apartan por arriba.
    • c1793-p1801 Ruiz, H. Rel viaje Perú y Chile [1952] Esp (CDH )

      El Pexe Volador: es un Pescado que abunda en el Mar, desde el Tropico de Capricornio al de Cancer: su cuerpo es por lo comun de una quarta de largo, aunque hai algunos de á tercia; sus lados son planos, el lomo comprimido: desde el ano hasta la cabeza es igualmte. linear, pero hazia el estremo de la cola se adelgaza gradualmte.; por el lomo es algo mas ancho que por la barriga. [...] las dos Aletas del pecho se hallan situadas en el comedio que hai desde las agallas al ano; son triangulares, á manera de abanico, y tan largas como anchas; constan de seis huesecillos ramificados, dividido cada uno en quatro partes, subdivididos en horquillas; dista una aleta de la otra tanto como tiene cada una de largo; su membrana es como las dos anteriores: las Aletas laterales estan cerca del nacimto. de la cabeza, son del largo del cuerpo y de figura triangular-deltoidea y tan anchas como largas [...].

    • 1809 Glz Mateo, S. Vida trágica [1917] Esp (CDH )

      Habiendo llegado a la posada de Orduña que me proporcionó el ordinario, me presenté al comisario de Inqnisicion; y habiendole informado de mis sucesos y destino, me logró misas de ocho reales en la basilica de nuestra Señora la Antigua. Tambien me introdujo en las casas de distincion, haciendome todo para todos; de que me resultó mucha estimacion e interes, pues las damas me mandavan componer abanicos, los padres de los estudiantes pasar varios ratos de Gramatica a sus hijos, otros me daban libros a encuadernar, cantaba misas y las oficiaba, asistia a todos los oficios divinos por los beneficiados ocupados o que no podian asistir, y en todas las ocasiones servia a pobres y ricos [...].

    • 1811-1813 Alvarado, F. Cartas Filósofo Rancio II [1824] Esp (CDH )
      de manera que es una bendicion de Dios oir á un mocito sin pelo de barba, y con sola la instruccion de un café y de un librito de faltriquera, meterse por esos siglos adentro derribando barbáries, supersticiones, despotismos y otras cosas, y luego formando una república tan flamante como los abanicos franceses, y tan acomodada para el sol y la lluvia, como los para-aguas. Pues ¿qué me dirá V. con relacion á los negocios? Del éxito de ellos penden directamente nuestros intereses temporales, é indirectamente se quiere que tambien pendan los eternos.
    • 1814 Meléndez Valdés, J. Poesías 1814 Poesías Esp (CDH )
      ¡Con qué indecible gracia, / tan varia como fácil, / el voluble abanico, / Dorila, llevar sabes! / ¡Con qué de movimientos / has logrado apropiarle / a los juegos que enseña / de embelesar el arte! / Esta invención sencilla / para agitar el aire / da, abriéndose, a tu mano / bellísima el realce / de que sus largos dedos, / plegándose süaves, / con el mórbido brazo / felizmente contrasten.
    • 1799-1815 Conde de Noroña Poesías [1871] 467 Esp (CDH )
      » / Esta fue la señal de un choque ardiente; / A las armas acuden prestamente; / Cruje la seda, el abanico suena, / Hecha pedazos salta la ballena, / Ríese la tertulia á carcajadas, / Retumban las palmadas / Con un estruendo enorme estrepitoso; / Enciéndese la lid, y con furioso / Ímpetu se entremezclan los partidos.
    • 1778-1822 Fdz Moratín, L. Poesías [1995] 360 Esp (CDH )
      / Váyanse enhoramala; / salgan todos aprisa; / recojan abanicos, / sombreros y basquiñas.
    • c1790-1823 Arriaza, J. B. Poesías [1822-1826] II, 196 Esp (CDH )
      / Que en vez del abanico gasten sable / Para echar con modestia un brazo abajo / Al que en ley de modestia no las hable.
    • 1825 Núñez Taboada, M. DiccLengCastellana (NTLLE)
      ABANICO. Dige ó instrumento para dar aire.
    • 1834 Larra, M. J. Doncel [2003] Esp (CDH )

      Sentóla en un sillón, donde no daba muestras de vida la infeliz condesa, enjugó las lágrimas que habían inundado en un principio su rostro, pero cuyo curso había detenido ya el exceso del dolor; la aflojó el vestido con que tan inútilmente se había engalanado pocos momentos antes en obsequio del caballero descortés y refrescó la atmósfera que la rodeaba con un abanico.

    • 1834 Larra, M. J. Doncel [2003] Esp (CDH )
      — Sin embargo —respondió la dueña cubriéndose el rostro con su abanico morisco— nunca le hablé...
    • 1834 Larra, M. J. Doncel [2003] Esp (CDH )
      — Podéis hacer lo que gustéis —concluía entonces el redomado moro cogiendo un abanico e imitando con él y con el desvío de sus ojos el antiguo sistema de su pérfida Zelindaja. Con lo cual tenía a las perdidas doncellas en un infierno perpetuo, muy parecido al que pasan voluntariamente en esta vida los incautos que dan en creerse de palabras y juramentos, de prendas, en fin, y de ternezas de moras pérfidas y veleidosas.
    • 1835 Larra, M. J. Álbum [2000] Fígaro Esp (CDH )
      Ese librote es, como el abanico, como la sombrilla, como la tarjetera, un mueble enteramente de uso de señora, y una elegante sin álbum sería ya en el día un cuerpo sin alma, un río sin agua, en una palabra, una especie de Manzanares. El álbum, claro está, no se lleva en la mano, pero se transporta en el coche; el álbum y el coche se necesitan mutuamente: lo uno no puede ir sin lo otro; es el agua con el chocolate; el álbum se envía además con el lacayo de una parte a otra. Y como siempre está yendo y viniendo, hay un lacayo destinado a sacarlo; el lacayo y el álbum es el ayo y el niño.
    • 1835 Larra, M. J. Diligencia [2000] Fígaro Esp (CDH )

      Los primeros tienen capa o capote, aunque haga calor; echarpe al cuello y gorro griego o gorra si son hombres; si son mujeres, gorro o papalina, y un enorme ridículo; allí va el pañuelo, el abanico, el dinero, el pasaporte, el vaso de camino, las llaves, ¡qué más sé yo!

    • 1835 Larra, M. J. Modos vivir [2000] 407 Fígaro Esp (CDH )

      Otra multitud de oficios menudos merecen aún una historia particular, que les haríamos si no temiésemos fastidiar a nuestros lectores. Ese enjambre de mozos y sirvientes que viven de las propinas, y en quienes consiste que ninguna cosa cueste realmente lo que cuesta, sino mucho más; la abaniquera de abanicos de noviaen el verano, a cuarto la pieza; la mercadera de torradosde la Ronda; el de los tirantes y navajas; el cartelero que vive de estampar mi nombre y el de mis amigos en la esquina; los comparsas del teatro, condenados eternamente a representar por dos reales, barbas, un pueblo numeroso entre seis o siete; el infinito corbatines y almohadillas, que está en todos los cafés a un mismo tiempo [...].

    • 1840-1841 Espronceda, J. Diablo Mundo [1993] Esp (CDH )
      (La SALADA le contempla dormido con ternura íntima, y le hace aire con un abanico, mientras le guarda el sueño. Besa de cuando en cuando la frente hermosa y serena de ADÁN, y le separa los rizos que el aire suele traer a vagar sobre ella.)
    • 1844 Foz, B. Vida P. Saputo [1986] Esp (CDH )
      Mas yo, Geminita, miro todas estas cosas como oreo de abanico y te digo y aseguro que si diez veces naciera, diez veces me pondría a monja, dado que fuese para pasar aquí el infierno y allá el purgatorio; o al revés, y me salían las hogazas hostias. * No saben, no, las gentes del mundo lo que pasa en los claustros, ni lo podrían entender sin vello ni esperimentallo.
    • 1846 Domínguez, R. J. DiccNacional, I Esp (BD)
      Abanicazo. m. aum. de abanico. Abanico grande.
    • 1847 Estébanez Calderón, S. Escenas andaluzas [1985] 298 Esp (CDH )

      Y, o lo extiende y se hace reloj que señala desde las seis a las siete, y, en fin, a que los bate y desplegacomo sus alas las aves y las mariposas, y su abanico las mozuelas y las viudas; contemplando que en todos los trances, pasos y accidentes del baile pone cuanto condimento y especias son convinientes, sin omitir el comino y la alcarabea [...].

    • 1849 Fernán Caballero Gaviota [1997] Esp (CDH )
      Era bajo de cuerpo y rechoncho, alto de hombros y, además, tenía la mala maña de subirlos más, con un gesto de desprecio y de ¿qué se me da a mí?, hasta tocar con ellos sus enormes orejas, anchas como abanicos. * Tenía la cabeza abultada, el cabello corto, los labios gruesos. Era, además, chato y horriblemente bizco.
    • 1849 Fernán Caballero Gaviota [1997] Esp (CDH )
      — Caballero —respondió el malvado pollito—, hartas veces se ha divertido usted conmigo, empujándome por detrás y abriéndome la cola a guisa de abanico para que se mofaran de mí todos los que me veían. No, amigo, a cada puerco le llega su san Martín. * Y a más ver, señor farsante.
    • 1849 Fernán Caballero Gaviota [1997] Esp (CDH )
      — Dice —prosiguió Rafael— que manejáis el abanico con una gracia incomparable.
    • 1849 Fernán Caballero Gaviota [1997] Esp (CDH )
      — Pero quien quedó asombrado —prosiguió Rafael— fue todo el mundo y más que nadie mi tío, cuando, al cabo de nueve meses, la Cabeza de Vaca dio a luz un pequeño Santa María, tamaño como un abanico y que parecía engendrado por una X y una Z. La Cabeza de Vaca se puso más oronda que la de Júpiter cuando produjo a Minerva. * Hubo, con este motivo, un gran debate matrimonial. La señora quería que el dulce fruto de su amor se llamase Pancracio, nombre que desde la batalla de las Navas de Tolosa había sido el de los primogénitos de la familia. Mi tío se empestilló en que el futuro representante de los venerables Santa María no llevase otro nombre que el de su padre, nombre sonoro y militar. * Mi tía los puso de acuerdo, proponiendo que se bautizase la criatura con los nombres de León Pancracio, de lo que ha resultado que su padre lo ha llamado siempre León y su madre siempre Pancracio.
    • 1849 Fernán Caballero Gaviota [1997] Esp (CDH )
      El drama lúgubre y horripilante no se hizo para aquel gran vergel, en donde pasan las mujeres la vida recostadas en sus hamacas, meciéndose entre las flores, aireadas por sus esclavas con abanicos de plumas.
    • 1842-1851 Mesonero Romanos. R. Escenas matritenses [1993] 139 Esp (CDH )
      Si hubiese sido ahora, hubiera hablado alto, bailado de mala gana, o sentándome en el sofá, tararearía un aria italiana, cogería el abanico de las señoras, haría gestos a las madres y gestos a las hijas, pasearía la sala con sombrero en mano y de bracero con otro camarada, y en fin, me daría tono a la usanza..., pero entonces... entonces me lo daba con mi mediator y mi bolero.
    • 1842-1851 Mesonero Romanos. R. Escenas matritenses [1993] Esp (CDH )

      Los concurrentes por su parte cada cual se hallaba ocupado en reconocer los puestos circunvecinos; alargar el pescuezo por encima de un peine, enfilar la vista entre dos cabezas, limpiar el anteojo, sonreírse, corresponder con una inclinación a un movimiento de abanico, y entablar en fin aquellos diálogos generales en tales ocasiones.

    • 1842-1851 Mesonero Romanos. R. Escenas matritenses [1993] 274 Esp (CDH )

      Aquí la tribulación de aquellos rutilantes servidores; aquí el sacar elixires y esencias antiespasmódicas; aquí el aflojar el corsé, y repartirse las manos, y apartar los bucles, y colocar la cabeza en el hombro y hacer aire con el abanico... ¡Qué apurados nos vimos!... pero al fin pasó aquel terrible momento, y la viuda pareció, en fin, resignarse con la voluntad del señor, y aun nos agradeció a todos nominalmente por nuestros respectivos auxilios, como si ninguno se la hubiera escapado, en medio de la ofuscación de su vitalidad, que así la llamó mi interlocutor de la alcoba.

    • 1852 Fernán Caballero Clemencia [1984] Esp (CDH )
      Don Galo había entreabierto aún más las solapas de su chaleco, se sonreía con satisfacción y abanicaba furiosamente con un abanico de caña.
    • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] Argentina (CDH )
      Y las olas continuaban desenvolviéndose y derramando su blanca espuma, como pliegues vaporosos de blanco tul que se agitan en derredor del talle de una hermosa, a los pies de esos amantes tan tiernos y tan combatidos de la fortuna, olas cuyo rumor asemejaba al cerrar de un abanico cuando con mano perezosa lo abre y cierra una beldad coqueta.
    • 1856 Fernán Caballero Una en otra [1905] p. 125 Obras completas VI Esp (BD)
      —Ocho dias ha que no sales á la reja. —Mi Padre no quiere. —¿Y porqué? Oye: ¿tengo yo acaso un hierro en la cara, ó la mula detras de la puerta? —No; pero dice que gastas y tiras de la navaja. —La navaja es el abanico de los hombres. ¿No hay mas? —Sí; dice que sois de mala sangre ; que uno de tus abuelos mató á su hermano, y que por eso os llamais Caínes.
    • 1861 Castelar, E. Disc Ateneo [1861] 325 Discursos Esp (CDH )

      [...] asiste á la puerta Capenna en carro de marfil, y oro, mal envuelta en púrpura, seguida de esclavas abisinias, que renuevan el aire con sus abanicos de plumas de mil colores [...].

    • 1864 Bécquer, G. A. Celda [1985] Esp (CDH )

      Todo era animación y movimiento en derredor de Dorotea; hasta la llama del candil que alumbraba aquella escena extravagante parecía danzar alegre en su piquera de hierro, chisporroteando y plegando y volviendo a desplegar su abanico de luz, que se proyectaba en los muros en círculos movibles, ora oscuros, ora brillantes. Esto se prolongó hasta rayar el día, en que el bullicioso repique de las campanas de la parroquia, echadas a vuelo en honor del santo patrono del lugar, y el agudo canto de los gallos, anunciaron el alba a los habitantes de la aldea. Pasó el día entre fiestas y regocijos.

    • 1867 Isaacs, J. María [1995] 227 Colombia (CDH )
      Hermosas mujeres los rodeaban, y ellas y ellos ostentaban sus más bellas joyas y vestidos. Magmahú, por su gigantesca estatura y lo lujoso del traje que llevaba, se distinguía en medio de los guerreros, así como Nay había humillado durante seis días con sus galas y encantos a las más bellas esposas y esclavas de los Kombu-Manez. Hachones de resinas aromáticas, sostenidos por cráneos perforados de Cambez, muertos en los combates por Magmahú, iluminaban los espaciosos aposentos. Si por momentos cesaban las músicas marciales, eran reemplazadas por la blanda y voluptuosa de las liras. Los convidados apuraban con exceso caros y enervantes licores; y todos habían ido rindiéndose lentamente al sueño. Sinar, huyendo de la algazara de la fiesta, descansaba en un lecho de sus habitaciones mientras Nay le refrescaba la frente con un abanico de plumas perfumadas.
    • 1869 Altamirano, I. M. Clemencia [1959] 22 México (CDH )
      El plátano confunde a veces a sus anchos abanicos con los ramajes del abaricoque, y el chirimoyo se cubre de flores a la sombra de la higuera. El granado se cobija bajo las ramas del olivo, y el limonero y el manzano parecen alargarse mutuamente sus aromáticos frutos.
    • 1869 Altamirano, I. M. Clemencia [1959] México (CDH )

      Clemencia quiso gritar para atraer siquiera sobre ella la última mirada de Fernando; pero no pudo, la sangre se heló en sus venas, su garganta estaba seca, era el momento terrible... se oyó una descarga, se levantó una ligera humareda que fue a perderse en los anchos abanicos de las palmas, y todo concluyó.

    • a1870 Bécquer, G. A. Artículos [1923] Esp (CDH )
      Cuando la farola de la Puerta del Sol, de Madrid, desplegando sus abanicos de luz anuncia que ha concluido la tarde y comienza la extraña e inquieta vida de la noche, vida artificial propia de los habitantes de los grandes centros [...] la imaginación, amiga de los contrastes, se suele transportar lejos de la escena que la aturde, comparando el cuadro que ofrecen a aquella misma hora algunos obscuros y silenciosos rincones a que la civilización no ha llevado aún sus costumbres perturbadoras de las leyes de la naturaleza.
    • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Argentina (CDH )
      Seguíamos un camino enmarañado, cuyos surcos profundos y tortuosos comenzaban a abrirse como un gran abanico desplegado.
    • 1871 Facundo HChucho [1890] México (CDH )
      Todos los hombres están agrupados en la antesala, todos los asientos están ocupados por señoras que no hacen ruido más que con los abanicos.
    • 1871 Facundo HChucho [1890] México (CDH )
      Pausa... ruido de abanicos y de cuchicheo.
    • 1871 Facundo HChucho [1890] México (CDH )

      Otra pausa: ruido de abanicos.

    • 1871 Facundo HChucho [1890] México (CDH )
      Pausa, abanicos, etc.
    • 1871 Pereda, J. M. Tipos y paisajes [1989] Esp (CDH )

      Un pintor del riñón de Castilla se decide un día a copiar en el lienzo a su país;pero tiende por él la vista, y observa que el suelo es árido y monótono[...] y sin pararse en barras, copia, de todo lo que ve, un grupo de casas que no ofrecen mal aspecto, dos recodos de una era, media docena de borregos y una mula, y echa por enmedio un río como el Missisipí que baja de unas montañas como los Andes, y adorna las orillas con sauces y naranjos, y tapiza el suelo con flores y césped, y hasta le puebla de zagales, cuyos modelos busca en un abanico.

    • 1871 Pereda, J. M. Tipos y paisajes [1989] Esp (CDH )
      Con estas prendas, más un par de zapatos con galgas en los pies, un marabú en la cabeza y un abanico en la mano, ocupaba Verónica junto a su padre el sitial blasonado en la iglesia los días festivos, durante la misa mayor.
    • 1881 Glz Marti, M. Manual vidriero [1881] 153 Esp (CDH )

      189. Bocas de riego.—En nada difieren de las anteriores, y únicamente la lanzadera varía, estando terminada en regadera, ó por una placa en forma de abanico á la salida del tubo, con una palanca con su muelle, que se apoya sobre la placa y permite variar la forma del chorro.

    • 1881 López, L. V. Recuerdos viaje [2003] Argentina (CDH )

      La indignación de los expedicionarios estalló: los ingleses atacaron a la Francia y a los franceses, y recordaron la justicia del castigo de Santa Elena; el signorDellepiani habló de Magenta y Solferino; el conde ruso dijo que los franceses necesitaban otra Moscow, y el japonés disertó enérgicamente contra la falsificación de abanicos del Japón que se hace en París. ¡Marenco y yo en mutuas confidencias reconocíamos la acertada travesura de Ricamord!

    • 1881 López, L. V. Recuerdos viaje [2003] Argentina (CDH )
      El abanico es una pantalla formada por una hoja de loto, y si pretendemos averiguar cómo esas mujeres ideales arreglaban sus ropas y sus peinados, y satisfacían todas las reglas a que la coquetería femenina somete el traje, no tenemos sino que recorrer con un poco de paciencia todos los elementos de que componía el tocador de las damas griegas.
    • 1881 Pardo Bazán, E. Viaje novios [2002] 186 Esp (CDH )
      En un remanso del estanque, enorme macizo de malangas ostentaba su vegetación exuberante y tropical, y sus gigantescas hojas, abiertas como abanicos de tafetán verde, se mantenían inmóviles. Cisnes, patos y ánades bogaban, aquéllos con su acostumbrada fantástica suavidad, balanceando el largo cuello, éstos graznando desapaciblemente, todos con rumbo a la orilla apenas Lucía y Pilar se acercaban, —en demanda de mendrugos de pan, que engullían atragantándose y alzando al aire la cola—. La isleta y el pino que en ella crecía lanzaban a la superficie del estanque misteriosa sombra. Un haz de cañas se elevaba esbelto, y a su lado, las agudas poas sacudían su escobillón de terciopelo castaño.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] 101 Cuba (CDH )
      Al pasar ella por junto al clarinete Pimienta, le tocó con el abanico en el brazo, acompañando la acción con una sonrisa, que fueron parte para que el artista, que por lo visto esperaba aquel instante con ansia devoradora, sacara de su instrumento las melodías más extrañas y sensibles, cual si la musa de sus sueños platónicos hubiese bajado a la tierra y adoptado la forma de una mujer sólo para inspirarle.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] 101 Cuba (CDH )
      Puede decirse en resumen que el golpe del abanico surtió en el músico el efecto de una descarga eléctrica cuya sensación, si es dable expresarlo así, podía leerse lo mismo en su rostro que en todo su cuerpo, desde el cabello a la planta. No se cruzaron palabras entre ellos, por supuesto, ni parecían necesarias tampoco, al menos por lo que a él tocaba, pues el lenguaje de sus ojos y de su música era el más elocuente que podía emplear ser alguno sensible para expresar la vehemencia de su amorosa pasión.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cuba (CDH )
      También le tocó con su abanico y se sonrió con Pimienta la compañera de la llamada Virgencita de bronce; pero el menos observador pudo advertir que el toque y la sonrisa de la una no tuvieron sobre él, ni con mucho, la influencia mágica de los de la otra. Al contrario, sus miradas se encontraron con natural y sereno movimiento, por donde era fácil colegir que había inteligencia entre ella y el músico, pero aquella inteligencia que tiene por origen la amistad o el parentesco, no el amor. Sea de esto lo que fuere, Pimienta siguió con la vista a las dos muchachas, en cuanto se lo permitían las gentes, hasta que entraron en el primer aposento, por la puerta del comedor; entonces cesó de tocar y paró la música.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cuba (CDH )

      Ellas, sin embargo, ya por el hábito de oírlos desde la cuna, ya porque siempre halaga la celebración, no se daban por ofendidas, antes éstas se sonreían; aquéllas, con el abanico entreabierto, hacían un saludo gracioso a los conocidos o amigos, y no faltaban quienes correspondían a una pulla, por cierto no de la mejor ley.

    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] 216 Cuba (CDH )

      Mientras mayor era la afluencia de éstos, menor era el paso a que se les permitía moverse; de que resultaba a menudo un ejercicio muy monótono, no desaprovechado en verdad por las señoritas, cuya diversión principal consistía en ir reconociendo a sus amigos y conocidos, entre los espectadores de las calles laterales, y saludarlos con el abanico entreabierto, de la manera graciosa y elegante que sólo es dado a las habaneras.

    • 1884 Ortega Munilla, J. Cleopatra [1993] Cuba (CDH )

      Doña Leticia se estuvo callada; se había sentado en un sillón, y se daba aire con un abanico.

    • 1884 Ortega Munilla, J. Cleopatra [1993] Cuba (CDH )
      — Servicio de plata... aderezo de perlas y esmeraldas...abanico con paisaje pintado por Fortuny... varillaje de oro... tres pulseras imperdibles... un centro de plata... unos pendientes de diamantes, montaje antiguo... todo esto está tasado en dieciséis mil reales... hágame usted el favor de traerlo para que lo veamos.
    • 1884 Picón, J. O. Hijastra amor [2003] Esp (CDH )
      En una esquina de una mesa, mal envuelto entre papeles finísimos, había un corsé de raso negro pespunteado de rojo, y otro azul celeste con dibujos blancos, cuyas trencillas caían enredadas hasta la alfombra. En un velador, junto a la caja vacía y abierta, se veía un paquete de medias de seda de colores pálidos, cuidadosamente dobladas. Sobre los taburetes estaban puestos algunos envoltorios que revelaban su contenido por su forma; y en una butaca había otra caja grande, destapada, con dos docenas de camisas de batista muy fina, con sus canesúes bordados y atadas con una cinta estrecha de color de rosa. En otras cuatro sillas, unidas por los asientos, estaban extendidas las enaguas de cola con los bajos minuciosamente rizados, y ante los balcones, al pie de los muebles, en todas partes, había esparcidos montoncitos de ropa interior, rica, nueva, recién salida de manos de las costureras, cuajada de labores costosas, blanca con la blancura del almidón y abrillantada por el peso de la plancha. Delante de la chimenea, otra caja grande, estrecha y larga, dejaba ver por entre los resquicios de la tapa mal ajustada un vestido de raso blanco: el de boda. Sobre la consola había un abanico de plumas con varillaje de nácar, y un estuche de terciopelo blanco, que encerraba una corona de azahar artificial. A su lado, entre papeles de seda mal doblados, se veía un pañuelo de encaje con una L admirablemente bordada.
    • 1884 Pz Galdós, B. Bringas [1994] Esp (CDH )
      — Luego le mandaré a usted una perdiz y dos entrecotes —dijo a Rosalía, azotándola con su abanico—. No, no me lo agradezca... Si yo no lo he de probar. A mí me sobra carne... Ayer he repartido entre los vecinos un solomillo magnífico que mandé traer de la plaza del Carmen, esperando tener convidados... ¡Si viera usted aquella pobre gente, qué agradecida...! Mi casa es la Beneficencia. El día que me mude de aquel cuarto, han de correr por allí muchas lágrimas.
    • 1884 Pz Galdós, B. Bringas [1994] 186 Esp (CDH )
      La pintoresca habitación, que a causa del calor, estaba medio cerrada y en la sombra; la luz que entraba, filtrada por la tela de los transparentes, iluminando con tropical coloración las enormes flores de éstos; el tono bajo del tapiz descolorido que tenían todas las cosas en aquella soñolienta cavidad; los ligeros carraspeos de doña Cándida y sus bostezos, discretamente tapados con la palma de la mano; la hermosura de María Sudre, que no parecía cosa de este mundo; el mozambique de Rosalía con pintitas que mareaban la vista, y finalmente, el lento arrullo de las mecedoras y el chischas de los abanicos de cinco o seis damas, eran otros tantos agentes letárgicos en mi cerebro.
    • 1884 Pz Galdós, B. Bringas [1994] 186 Esp (CDH )
      [...] los ligeros carraspeos de doña Cándida y sus bostezos, discretamente tapados con la palma de la mano; la hermosura de María Sudre, que no parecía cosa de este mundo; el mozambique de Rosalía con pintitas que mareaban la vista, y finalmente, el lento arrullo de las mecedoras y el chischas de los abanicos de cinco o seis damas, eran otros tantos agentes letárgicos en mi cerebro. Como brillaban las lentejuelas de algunos abanicos, así relucían los conceptos uno tras otro...
    • 1884 Pz Galdós, B. Bringas [1994] Esp (CDH )
      Dando con su abanico un golpecito en la rodilla de Refugio, pronunció estas palabras, a las cuales hubo de dar, no sin esfuerzo, un tonillo ligeramente cariñoso:
    • 1884 Pz Galdós, B. Bringas [1994] Esp (CDH )
      Cuando Refugio acabó de tomar su café y Celestina empezaba a poner algún orden en el gabinete, Rosalía, no pudiendo refrenar su impaciencia, cerró con estrépito su abanico...
    • 1884 Pz Galdós, B. Bringas [1994] Esp (CDH )
      La claridad del día, reflejada por las paredes blancas, penetraba a lo largo de los pasadizos, callejones, túneles o como quiera llamárseles, se perdía y se desmayaba en ellos, hasta morir completamente a la vista de los rojizos abanicos de gas, que se agitaban temblando dentro de un ahumado círculo y bajo un doselete * de latón.
    • 1884 Pz Galdós, B. Tormento [2002] Esp (CDH )
      En su casa no perdía el tiempo, y sus habilidades mecánicas eran tantas que no nos será fácil contarlas todas. Naturaleza puso en él útiles y variados talentos para componer toda suerte de objetos rotos. Cualquier desvencijada silla que cayera en sus manos quedaba como nueva, y sus dedos eran milagroso talismán para pegar una pieza de fina porcelana que se hubiera hecho pedazos. Se atrevía hasta con los relojes que no querían andar, y con los juguetes que en manos de los chicos perdieran la virtud de su mecanismo. Restauraba libros cuya encuadernación se deteriorase, y barnizaba un mueble a quien el tiempo y el uso hubieran gastado el lustre. Lo mismo remozaba un abanico de cabritilla o una peineta de concha, que la más innoble pieza de la cocina. Hacía nacimientos de corcho para Navidad, y palillos de dientes para todo el año. En su casa no se llamaba nunca a un carpintero. Bringas sabía mejor que nadie clavar, unir, tapizar, descerrajar, y le obedecían el hierro y la madera, la chapa ebúrnea y el pedazo de suela, la cola y el engrudo, el tornillo y la punta de París, el papel de lija y el esmeril. Tenía herramientas de todas clases, y provisiones y pertrechos mil; y si se ofrecía manejar una aguja gorda para empalmar piezas de la alfombra, tampoco se quedaba atrás. Forraba soberanamente un mueble con telas viejas de otro mueble invalido ya y deshuesado.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] I, 109 Esp (CDH )

      Mientras el auditorio aguardaba en silencio, respirando apenas, a que la emoción religiosa permitiera al orador continuar, él oía como en éxtasis de autolatría el chisporroteo de los cirios y de las lámparas; aspiraba con voluptuosidad extraña el ambiente embalsamado por el incienso de la capilla mayor y por las emanaciones calientes y aromáticas que subían de las damas que le rodeaban; sentía como murmullo de la brisa en las hojas de un bosque el contenido crujir de la seda, el aleteo de los abanicos; y en aquel silencio de la atención que esperaba, delirante, creía comprender y gustaba una adoración muda que subía a él; y estaba seguro de que en tal momento pensaban los fieles en el orador esbelto, elegante, de voz melodiosa, de correctos ademanes a quien oían y veían, no en el Dios de que les hablaba.

    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )

      La estancia estaba casi a oscuras; por los grandes balcones no se dejaba pasar más que un rayo de luz; se hablaba poco, se suspiraba y se oía el aleteo de los abanicos.

    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )
      Si entraban raudales de luz y aire fresco, salían corrientes de alegría, carcajadas que iban a perder sus resonancias por las calles solitarias de la Encimada, ruido de faldas, de enaguas almidonadas, de manteos crujientes, de sillas traídas y llevadas, de abanicos que aletean... Lo mejor de Vetusta llenaba el salón y el gabinete. Doña Rufina vestida de azul eléctrico, empolvada la cabeza que adornaban flores naturales que parecían, sin que se supiera por qué, de trapo, doña Rufina reinaba y no gobernaba en aquella sociedad tan de su gusto, donde canónigos reían, aristócratas fatuos hacían el pavo real, muchachuelas coqueteaban, jamonas lucían carne blanca y fuerte, diputados provinciales salvaban la comarca, y elegantes de la legua imitaban las amaneradas formas de sus congéneres de Madrid.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )
      Cerca de ella, triunfante, en pie, con un abanico de nácar en la mano derecha, dándose aire voluptuosamente, ostentaba Glocester su buena figura torcida. Con la mano izquierda sujetaba, como con un clavo romano, los pliegues del manteo, que caía con gracia camino del suelo, deteniéndose en brillante montón de tela negra sobre la falda de color cereza de la siempre llamativa Obdulia Fandiño; quien a los pies de la Marquesa y a los pies del Arcediano, sentada en un taburete histórico (robado al salón arqueológico del Marqués) se inclinaba más graciosa que recatada y honesta sobre el regazo de su noble amiga. Estas tres personas formaban grupo en el balcón de galería, y desde el gabinete, sentados aquí y allá, y algunos en pie, oían a Glocester tres canónigos más, el capellán de la casa, don Aniceto, tres damas nobles, la gobernadora civil, Joaquinito Orgaz, y otros dos pollos vetustenses, de los que estudiaban en la Corte.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )

      La gobernadora se exaltaba; accionaba con el abanico cerrado sobre su cabeza y llamaba señor míoal Arcediano.

    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )
      El Arcediano se quedó con el abanico abierto, inmóvil, como aspa de molino sin aire. Comprendió de repente que acababa de ser desbancado; de papel principal se convertía en partiquino. En efecto, su discurso, que escuchaban con deleite curas y damas, se ahogó sin que nadie lo echase de menos. Glocester se sintió eclipsado de tal modo, que hasta creyó tener frío, como si de pronto se hubiera escondido el sol.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )
      Visitación llegó a levantarse de la mesa para azotar con el abanico abierto a los que manifestaban ideas poco ortodoxas. Pepa y Rosa y las demás criadas sonreían discretamente, sin atreverse a tomar parte en el desorden, pero un poco menos disciplinadas que al empezar la comida. Pedro ya no se asomaba a la puerta. Se habían roto dos copas. Los pájaros de la huerta se posaban en las enredaderas de las ventanas para ver qué era aquello y mezclaban sus gritos gárrulos y agudos al general estrépito.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )

      Todavía calentaba el sol y las damas de la carretela improvisaron con las sombrillas un toldo de colores que también cobijaba al Magistral y al Arcipreste. Ripamilán, casi oculto entre las faldas de doña Petronila, a quien llevaba enfrente, iba en sus glorias; no por su contacto con el Gran Constantino, sino por ir entre damas, bajo sombrillas, oliendo perfumes femeniles, y sintiendo el aliento de los abanicos; ¡salir al campo con señoras! ¡la bucólica cortesana, o poco menos! El bello ideal del poeta setentón, del eterno amador platónico de Filis y Amarilis con corpiño de seda, se estaba cumpliendo.

    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )
      Y hasta se propasó a darle con el abanico cerrado en la mano. Quería significar así su deseo de estrechar la amistad algo fría que mediaba entre el Provisor y los Vegallana. Bien lo comprendió y agradeció De Pas. Intimar con los Vegallana era intimar con don Víctor y su esposa, ya lo sabía él; siempre estaban juntos unos y otros, en el teatro, en paseo, en todas partes, y la Regenta comía en casa del Marqués muy a menudo. De modo que, para verla, allí mucho mejor que en la catedral. Todo esto se le pasó por las mientes al Magistral en el poco tiempo que necesitó para quitar el pie del estribo y hacer el último saludo a las señoras dando un paso atrás.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )
      La Regenta le sonreía de lejos, con la expresión dulce y casta de poco antes, y le saludaba tímidamente sin aspavientos con el abanico... Después no se vio más que el anguloso perfil de Ripamilán..., que movía los brazos como las aspas de un molino de muñecas.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )
      Se abanicaba sin punto de reposo y tapaba la boca con el abanico cuando en medio de una situación culminante del drama se le antojaba a ella reírse a carcajadas con las ocurrencias del Marquesito, que tenía unas cosas...
    • 1885 Martí, J. Lucía Jerez [1994] Cuba (CDH )
      Cuando se entraba en el salón, en aquella noche fresca de la primavera, con todos los balcones abiertos a la noche, con tanta hermosa mujer vestida de telas ligeras de colores suaves, con tanto abanico de plumas, muy de moda entonces, moviéndose pausadamente, y con aquel vago rumor de fiesta que comienza, parecía que se entraba en un enorme cesto de alas. La tapa del piano, levantada para dar mayor sonoridad a las notas, parecía, como dominándolas a todas, una gran ala negra.
    • 1885 Martí, J. Lucía Jerez [1994] 161 Cuba (CDH )
      Las mujeres no la celebraban, se erguían en sus asientos para verla; movían rápidamente el abanico, cuchicheaban a su sombra con su compañera; se volvían a mirarla otra vez. Los hombres, sentían en sí como una rienda rota; y algunos, como un ala. Hablaban con desusada animación. Se juntaban en corrillos. La medían con los ojos.
    • 1885 Martí, J. Lucía Jerez [1994] 162 Cuba (CDH )

      [...] y sólo al cabo de algún tiempo, al influjo del aire que agitaban sus compañeras con los abanicos, volvió a abrir los ojos, que parecían turbios, como si hubiera cruzado por su pensamiento un ave negra.

    • 1885 Martí, J. Lucía Jerez [1994] Cuba (CDH )
      A otro cuarto entran a aliñarse y dejar sus armas los que han venido a caballo. Una panoplia de armas indias, clavada a un lado de la puerta de los caballeros, les indica su cuarto. Un gran lazo de cintas de colores y un abanico de plumas medio abierto sobre la pared, revelan a las señoras los suyos.
    • 1886 Blasco, E. Contemporáneos [1905] Esp (CDH )
      Se sabe que solamente en abanicos regalados á las damas rusas, gastó allí sesenta mil duros.
    • 1886 Blasco, E. Contemporáneos [1905] 136 Esp (CDH )
      Hábitos y mantillas blancas, sandalias y abanicos, tabaqueras y zapatos con galgas, peinas y disciplinas... todo trasciende á Goya, y el contraste constituye escuela.
    • 1887 Lpz Mtz, M. / Hidalgo Tablada, J. / Prieto Prieto, M. (dirs.) DiccEnciclop Agricultura, III [1887] Esp (BD)
      BURI.— Con este nombre, y también con el de buli, se distingue en Filipinas á una palma brava de mucha utilidad, que corresponde á la especie Corypha umbraculifera, L., de la familia de las Palmas. DESCRIPCIÓN.— Tronco grueso y derecho. Hojas de figura de abanico, con pliegues terminados en punta y tan grandes que con una sola se pueden cubrir más de cuatro hombres; pecíolos largos, con aguijones en las orillas.
    • 1887 Rabasa, E. Gran ciencia [1948] México (CDH )
      — Tiene el abanico en la mano y no se atreve a abrirlo por temor de romperlo —dijo la mamá, desplegando el suyo con garbo.
    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] Esp (CDH )
      Decir a un capitán de aquellos que saliera con bastón equivalía a aconsejar a un coracero que llevara en la mano un abanico.
    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] Esp (CDH )
      Había ido a misa de once aquel día del bracete de su marido, con vestido de gro negro, chal de Manila, mantilla de blonda, abanico de nácar y mitones de seda calados.
    • 1889 Hidalgo Terrón, J. Equitación [1889] Esp (CDH )

      La forma exterior, que varía de todas las demás, está dotada de un borrén delantero de forma de pala, estrecho y pequeño, cuya altura es de 10 á 12 centímetros; del borren trasero, que presentándose como una concha ó abanico, se extiende á toda la anchura de la parte posterior del asiento, con la elevación de 15 centímetros próximamente y en forma algo cóncava, para dar comodidad al ginete; completándola el cojín, que se le forma de trozos de zalea cortados á medida, cubiertos con la zaleilla(que así se nombra) la pieza que cubre toda la parte exterior del albardón.

    • 1889 Palma, R. Tradiciones peruanas VII [1969] Perú (CDH )

      Algunos frailes y cabildantes abríanse paso por entre los grupos, dirigiendo palabras tranquilizadoras a la muchedumbre, en las que las mujeres eran las que mayor clamoreo levantaban. Y, ¡cosa rara!, azuzando a las hembras de medio pelo veíanse varias damas de basquiña, con soplillo (abanico) de filigrana, chapín con virillas de perlas y falda de gorgorán verde marino con ahuecados o faldellín de campana.

    • 1889 Rubén Darío Emperatriz [1950] Cuentos Nicaragua (CDH )
      El busto había desaparecido del pedestal de negro y oro, y entre minúsculos mandarines caídos y descolgados abanicos, se veían por el suelo pedazos de porcelana que crujían bajo los pequeños zapatos de Suzette, quien toda encendida y con el cabello suelto, aguardando los besos, decía entre carcajadas argentinas al maridito asustado:
    • 1883-1889 Zorrilla, J. Cartas íntimas [1934] Esp (CDH )
      Siento que no hayas ido a llevar inmediatamente el abanico y la medalla a Guaqui, para tomar aires antes de llevarles el último atún. * Deben marcharse el 17; y si se han ido a Aranjuez y salen desde allí para Spa, no les ves ni tenemos contestación.
    • 1890 Picón, J. O. Honrada [2000] Esp (CDH )
      Pendiente de la cintura y sujeto por una cadenilla de níquel llevaba Plácida un abanico grande, de los llamados pericos: Fernando se lo arrancó de un tirón, lo agarró por la parte ancha de las guías, y alzándolo con furia la golpeó en la cabeza, en el rostro, en el cuello, en los hombros, donde pudo, hasta que con el hierro del clavillo la hirió en la frente. Plácida, vencida del agudo dolor, dio un grito y se tambaleó.
    • 1891 Coloma, L. Pequeñeces [1987] Esp (CDH )
      Sir Roberto, asombrado, creyendo encontrar un nuevo modelo de hombre clástico * que colocar en el British Museum, quiso aplicar al hallazgo su método experimental, y recibió, en cambio, un espontáneo abanicazo que, en la irascibilidad de sus nervios excitados, le sacudió el tío Frasquito con su abanico de mandarín en lo alto de la cabeza.
    • 1892 Fdz Medina, B. Charamuscas [1892] Uruguay (CDH )
      Sombrillas orladas con ancha puntilla, y abanicos de sándalo valiosos por el trabajo de las varillas, completaban los ajuares de las damas.
    • 1892 Rubén Darío Reina [1950] Cuentos Nicaragua (CDH )
      Las que venían tras ella, como sacadas de los cuentos, eran condesas regordetas, sofocándose, no dando paz al abanico; las damas de honor entradas en años, con su andar de pato ésta, algo miope aquélla, brazos gordos, sedas y terciopelos; esmeraldas y brillantes. El rey de los hidalgos portugueses, menos simpático que su padre don Luis, el literato, saluda con marcialidad a un lado y otro. Y han pasado las majestades, ya se ve, sobre todas las cabezas, allá lejos, en el extremo del salón de porcelana, la estrella de diamantes que tiembla en la diadema de la augusta Amelia de Portugal.
    • 1894 Icaza, F. A. Examen críticos [1894] México (CDH )
      Oíanse cuchicheos y risas ahogadas, y se veía en la penumbra el mariposeo de los abanicos.
    • 1894 Zeno Gandía, M. Charca [2002] Puerto Rico (CDH )
      Se echaban aire con los pañuelos o con alguno que otro abanico que corría de mano en mano. Se comentaban los incidentes de la noche, la generosidad del anfitrión, la bondad de las bebidas. Alguna mujerzuela criticaba el traje de las bailadoras.
    • 1894 Zeno Gandía, M. Charca [2002] Puerto Rico (CDH )

      Segundo párrafo: ... con arranques líricos no se resuelven problemas arduos, como con el aire de un abanico no se perforan cordilleras. ¿Sabes cuál fue el resultado inmediato de esas palabras? Pues romper una «Oda a la patria»que había escrito. Esta vez fuiste iconoclasta. En esa oda cantaba la grandeza de mi país, fundándola en sus opulencias naturales y en el romanticismo de una humareda de sentimientos amorosos.

    • 1894 Zeno Gandía, M. Charca [2002] Puerto Rico (CDH )
      La rompí convencido de que era un aire de abanico que había de perderse en el vacío de la inutilidad.
    • 1896 Lázaro Ibiza, B. Flora española [1896] Esp (CDH )
      Dispuesto como el varillaje de un abanico.
    • 1898 Ganivet, Á. Pío Cid [1983] Esp (CDH )

      El parecido era perfecto, y la compostura la misma que la de la fotografía de los ojos bajos; pero los ojos de esta se fijaban en un abanico, cual si contaran el varillaje, y en el dibujo contemplaban amorosamente, ¡cómo había de imaginarse esto la duquesa! un niño en pañales.

    • 1899 Rodó, J. E. Rubén Darío [1956] 66 Uruguay (CDH )
      Pueblan el aire los pastores acicalados de Watteau, repartidos, en grupos que se eclipsan y reaparecen, en los planos de seda de los abanicos, que conversan en el lenguaje de las señas. Se oye la sinfonía de las telas lujosas. Tañe la seda su pífano insectil, el gro rezonga su voluptuosidad, los encajes tiemblan azorados... Cruzan la sala las mujeres de Marivaux.
    • 1903 Echeverría, A. J. Miscelánea [1953] Concherías Costa Rica (CDH )
      Mariposa cautiva que vuelas / en torno de un lirio luciendo tus galas; / abanico que besas su cuello / y meces sus rizos o pliegas el ala, / ya en el seno de curvas perfectas, / ya en el hombro de nieves y nácar; / pajecito gentil de la niña / de negros cabellos y boca de grana, / di a mi reina, tu linda señora, / que aquél que la amaba / aún suspira en silencio por ella, / y en silencio devora sus ansias.
    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Chile (CDH )
      — La que quiera, amigo, la que quiera, contestó Canalejas, haciendo lucir con las dos manos el ancho abanico de su barba renegrida.
    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Chile (CDH )
      El mayordomo se había adelantado solícito hacia Milagritos é inclinó ligeramente hacia el suelo el abanico de sus grandes patillas á la española al dar esta contestación.
    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Chile (CDH )

      Cuando hacía esta reflexión sintió un discreto, pero intencional golpecito, sobre un hombro; el golpecito de un abanico que agita una mano de mujer como una vara de mágico. Rosa, á su lado, parecía una de esas estrellas que brillaban en el cielo opaco, radiante de hermosura, envuelta en una amplia salida de baile, descubierta la cabecita bien rizada, sobre la que alzaba un rígido penacho blanco de garza, salpicado de brillantes, su imperial plumero.

    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Chile (CDH )
      Canalejas, á su vez, inclinó el negro abanico de su barba bien teñida, oprimiéndose la reluciente pechera de la camisa con el sombrero mecánico aplastado, mientras que la altiva dueña de casa, que apenas había correspondido al saludo de la señora y de la chica, levantando con majestad su nariz aguileña, volvía la cabeza hacia atrás sin mirarlo, y decía en voz baja á Varielle-Landry:
    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Chile (CDH )
      — Entonces no muestre esas exigencias, le dijo coquetamente, mordiendo el abanico y dejando sentir al joven que se apoyaba con intención en su brazo.
    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Chile (CDH )
      Y agregaba en seguida, entre dientes, agitando su abanico:

      — ¡Miren qué trabajo! ¿Dónde habrá ido á meterse ese hombre?

    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Chile (CDH )
      Con fruncidos labios, agitando el abanico, la condesa explicó:

      — No confundamos; mi marido estuvo allí dos años, pero yo no lo acompañe sino dos meses.

    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Chile (CDH )
      Esas tres palabras en nuestro mundo, dichas con un pretencioso movimiento del abanico y la risita agridulce, que mostraba los amarillejos dientes, desiguales, rebeldes al frotamiento del cepillo, levantaron una barrera entre la emisaria y sus oyentes, una barrera dorada á los ojos de la Palomares y de la Cuadrilla:
    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Chile (CDH )
      Ese era el fondo de su pensamiento, bien que lo hubiera expresado en frases cortadas de trabajosa elaboración, haciendo moverse la larga y bien teñida barba con una agitación de abanico. Mercedes inclinaba la frente. Bajo los párpados tenues parecía que dos expirantes focos de luz amarillenta despedían sus pálidos rayos, cubriendo de tristeza las mejillas.
    • 1905 Hnqz Ureña, P. Ensayo III [1905] 18 Ensayos críticos República Dominicana (CDH )
      La importancia de ser Sincero, El abanico de Lady Windermere fueron grandes éxitos: con ellos se ganó la primera batalla en favor del buen gusto teatral. Luego vino Pinero á dar al drama inglés un vigor de vida y de ideas que no había vuelto á alcanzar desde los tiempos de la reina Isabel; pero la obra maestra del precursor, Salomé [un cuadro soberbio de la época de Herodes], es todavía impopular en Inglaterra, quizás por razón de su carácter refinadamente poético, que, en cambio, le ha dado gran éxito en Alemania.
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] 383 Esp (CDH )
      Entonces, sin esperar a que se alzase otra vez el telón y la estatua del comendador pisase con pies de piedra la casa de don Juan, opté por desfilar; me abrí paso difícilmente, esquivé a los cumplimentadores, a los preguntones, a los buscadores de emoción; huí del acosón del grupo de muchachos que en el foyer se apiñaban, y tuve la oportunidad de desaparecer, dejando en el teatro mi idea, mi nombre zumbado en mil charlas, detrás de los abanicos, como un nombre de triunfador.
    • 1905 Rubén Darío Cantos vida [1995] Nicaragua (CDH )
      / A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez... / Soy un hijo de América, soy un nieto de España... / Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez... / Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescas / Den a las frentes pálidas sus caricias más puras / Y alejen vuestras blancas figuras pintorescas / De nuestras mentes tristes las ideas oscuras.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] 14 Perú (CDH )
      / En la otra, venía Jimena haciendo viaje / de regreso: en sus plantas el carcaj de un salvaje, / en su espalda el adorno de vicuña más rico / y en su diestra las plumas del más raro abanico... / Y se hablaron.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] Perú (CDH )
      / Una palma retiembla sobre el pico / de un peñasco: la brisa que la ondea / es un beso detrás de un abanico.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] 108 Perú (CDH )
      Yo quiero ser un cóndor: hacer gala / de aprisionar un rayo entre mi pico; / y, así, soberbio,... regalarte un ala, / para que te hagas de ella un abanico. / Yo quiero ser un boa: en mis membrudos / lazos ceñirte la gentil cintura; / envolver las pulseras de mis nudos; / y morirme, oprimiendo tu hermosura... /
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] Perú (CDH )
      / El cóndor, que se siente / junto de su hembra, un ala enamorado / tiende sobre ella en forma de abanico, / la oprime con vigor á su costado / y en el trémulo moño húndela el pico, / ¡Es el amor! / El viento se desata / cual se desata un lazo.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] Perú (CDH )
      La garza tropical de la ribera / cual magnolia en las linfas se retrata; / y afirma sobre el fango un pie escarlata, / que finge un sello sobre blanda cera. / Es á modo de un ánfora ligera, / pulido cofre de viviente plata: / dos abanicos trémulos desata / cual si fuesen dos hojas de palmera. / Siempre en un pie y ya muerta, ese bohío / entonces dejará donde ha anidado / y, al fin, diseca habitará una alcoba; / y en vez de verse en el cristal del río, / se verá en un espejo biselado / encima de un ropero de caoba...
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] 180 Perú (CDH )
      / Aquí están las armaduras / de la buena madre España: / aquí están los entusiasmos vigilantes, / aquí están las pensativas esperanzas, / aquí están las vanidades insepultas, / aquí están las ambiciones perpetuadas, / cual si fuera el espectáculo elocuente y fragoroso / de un ejército en batalla, / que de pronto se quedase para siempre suspendido, / á manera del retrato más hermoso de la raza... / ¡Epopeya de la muerte! / ¡Cementerio de las armas! / Armaduras de engranados varillajes / que repliegan y despliegan sus escamas, / como un juego combinado de abanicos entreabiertos / ó de naipes que cartean y desdoblan sus barajas; / cascos finos en que flotan los penachos, / que en las Indias, en carreras por los bosques y las pampas, / parecían, sacudiéndose en el aire, / las espumas encrespadas / con que corre por los cauces retorcidos / el tumulto pedregoso de las aguas; / grandes oes de rodelas, / que son ojos sin pupilas ó son bocas asombradas, / cuyos platos que parecen catalépticas tortugas, / esperando están al héroe que golpee sobre el bronce con el pomo de una espada; / y banderas ¡oh
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] 181 Perú (CDH )
      EPOPEYAde la muerte! / ¡Cementerio de las armas! / Hoy las huecas armaduras, en que un día / los heroicos corazones palpitaban, / son apenas un tumulto de recuerdos / que se yerguen silenciosos á manera de fantasmas... / ¡Epopeya de la muerte! / ¡Cementerio de las armas! / [...] y banderas ¡oh banderas! / las que en Flandes y en Italia, / y al través de los dos Mares y al través de los dos Mundos, / conocieron los rugidos de las olas y montañas, / duermen quietas hace siglos, / duermen tristes, duermen lánguidas, / ya extendidas en los muros, / cual si fuesen mariposas enclavadas, / ya suspensas y exprimidas en arrugas ondulantes, / cual si fuesen viejas águilas, / que, posándose en la nieve de las cumbres, / replegasen para siempre los cansados abanicos de sus alas... /
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] 215 Perú (CDH )
      / En las albas pelucas se fingían las nieves / de los Andes rendidos bajo el trono español; / abanicos flotaban como cóndores breves; / relumbraban cristales como Templos del Sol.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] 305 Perú (CDH )
      / El cóndor grita; / y, entre los nubarrones sempiternos, / se desenvuelve la espiral descrita / por mi alma que rueda en los infiernos... / Toca tierra por fin... / El abanico / de sus rendidas alas de combate, / sacude al pie del cazador; se abate; / tira atrás la cabeza; y abre el pico... / La aguda flecha que vibró en el arco / y que clavada está —firme y derecha— / parece un mástil sobre un roto barco; / y el cóndor revolcándose en un charco, / nudo de plumas que ensartó una flecha.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] 317 Perú (CDH )
      / ¿Quién, presa del horror, no se imagina / el elocuente cuadro? / Arden las ramas, / á manera de brazos retorcidos / con desesperación; ágiles flamas / desanudan sus bailes de serpientes, / entre los abanicos sacudidos / del viento arrollador; chocan, los dientes / del tembloroso pánico... / Diluvia.
    • 1907 Agustini, D. LBlanco [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      / Más que al celaje que en la tarde rubia / Es arabesco del dosel celeste / Amad la nube que revienta en lluvia! / Amad la nube que revienta en lluvia! / Como abanico de cristal su arpegio, / Más que al faisán —el ave sol— pomposo / y empurpurado, del penacho regio! / —Frente a la Venus clásica de Milo / Sueño una estatua de mujer muy fea / Oponiendo al desnudo de la dea / Luz de virtudes y montañas de hilo!— / Nunca os atraiga el brillo del diamante / Más que la luz sangrienta de la llama: / Ésta es vida, calor, pasión vibrante, / Aquélla helado resplandor de escama! / Nada os importe el vaso, su alma sea / Licor insigne, transparente
    • 1905-1907 Coloma, L. Jeromín [2003] Esp (CDH )
      Pasados estos primeros cumplidos y comedimientos, la Mascareñas, extendiendo el abanico como para aislarse de las dueñas que fuera de la tarima ocupaban el fondo de la sala, dijo al oído de doña Magdalena con la mayor naturalidad del mundo, que su alteza la serenísima princesa le quedaba muy agradecida por su bondad en proporcionarle al día siguiente la ocasión de conocer a su hermano.
    • 1905-1907 Coloma, L. Jeromín [2003] Esp (CDH )
      Callose aquí doña Magdalena, y, como de común acuerdo, ambas señoras agitaron en silencio por un buen rato sus respectivos abanicos.
    • 1905-1907 Coloma, L. Jeromín [2003] Esp (CDH )

      [...] el conde de Buendía con el estoque desnudo, e inmediatamente detrás la princesa Doña Juana y el príncipe Don Carlos; ella con saya de raja de luto, manto y toca negra de espumilla, jubón de raso, guantes blancos y abanico negro y dorado en la mano; él con capa y ropilla también de raja, media calza de lana y muslos de terciopelo, gorra de paño, espada y guantes. Cerraba la marcha la guardia real de a caballo con pífanos y tambores

    • 1907 Lillo, B. Sub Sole [2001] Chile (CDH )
      Las plumas del cuello, erizadas en forma de abanico, semejaban una rodela tras de la cual se escudaba el nervioso y palpitante cuerpo.
    • 1907 Rubén Darío Canto errante [1977] 318 Nicaragua (CDH )
      / Junto al verdoso charco, sobre las piedras toscas, / rubí, cristal, zafiro, las susurrantes moscas / del vaho de la tierra pasan cribando el tul; / e intacta con su veste de terciopelo rico, / abanicando el lodo con su doble abanico, / está como extasiada la mariposa azul.
    • 1908 Álvz Quintero, S. / Álvz Quintero, J. Caín [1924] Esp (CDH )

      El Guarda.¿Esas señoritas, usté me comprende, que vienen a esta glorieta muchas mañanas, y que ayer también estuvieron, me comprende usté, sabe usté si han perdido alguna cosa?

      Tomás.Hombre, sí: echaron de menos un abanico.

      El Guarda.Un abanico. ¿Usté lo conoce?

      Tomás.Es posible.

    • 1908 Álvz Quintero, S. / Álvz Quintero, J. Caín [1924] Esp (CDH )
      Lo mismo le entrego a usté esa porquería de abanico que una alhaja de precio.
    • 1908 Álvz Quintero, S. / Álvz Quintero, J. Caín [1924] Esp (CDH )
      El abanico que había usted perdido.
    • 1908 Álvz Quintero, S. / Álvz Quintero, J. Caín [1924] Esp (CDH )

      Tomás.La verdad: que su abanico me ha contado unos cuantos secretos terribles.

    • 1910 Agustini, D. Cantos mañana [1993] 207 Poesías Uruguay (CDH )
      Hace tiempo, algún alma ya borrada fue mía... / Se nutrió de mi sombra... Siempre que yo quería / El abanico de oro de su risa se abría, / O su llanto sangraba una corriente más; / Alma que yo ondulaba tal una cabellera / Derramada en mis manos... Flor del fuego y la cera... / Murió de una tristeza mía... Tan dúctil era, / Tan fiel, que a veces dudo si pudo ser jamás...
    • 1906-1910 Barrett, R. Dolor paraguayo [1987] Paraguay (CDH )
      La hembra, aplastada contra el pecho del macho, parece dormir; el hombre muestra su faz de bronce, cuajada de una gravedad fúnebre; el sudor desciende en amplias gotas por su cabello metálico. Faz de Cristo ajusticiado. Pasa un joven lampiño, de mechón sobre la oreja, chambergo torcido y abanico al puño. Sus pupilas de cristal relucen y sus labios se rizan en una sonrisa infame.
    • 1911 Baroja, P. Árbol ciencia [1996] Esp (CDH )
      Estos recuerdos de la gloria pasada, que doña Leonarda evocaba accionando con el abanico cerrado como si fuera una batuta, le hacían poner los ojos en blanco y suspirar tristemente.
    • a1912 Blanco, E. Tradiciones épicas [1912] Venezuela (CDH )
      Ni un ligero airecillo mueve las hierbas secas, quietos se están los desfluecados abanicos de las inmóviles palmeras. Prolongado silencio abarca la llanura, silencio penetrante que entorpece, fatiga y canta en los oídos quejumbrosas canciones de zumbidos tenaces. Recalentada á fuego lento se desmorona en polvo blanquecino la tierra aterronada, que el menor soplo impele al ras de la sabana ó levanta brevísimos instantes cual sutil humareda, para caer de nuevo á plomo en la caldeada superficie en donde antes reposara.
    • 1912 Anónimo "Estación Aranjuez" [01-01-1912] n.º 729, p. 77a Madrid Científico (Madrid) Esp (HD)
      En puridad, la antena corresponde al tipo llamado de abanico, supuesto que las inserciones están á distintos niveles, y que los hilos van divergiendo; mas como tanto la inclinación y la divergencia de los hilos resultan muy poco acentuadas á consecuencia de su gran longitud, la antena equivale en los resultados prácticos á las propiamente horizontales.
    • 1913 Agustini, D. Cálices [1993] 259 Poesías Uruguay (CDH )
      Piedad para las pulcras cabelleras / —Místicas aureolas— / Peinadas como lagos / Que nunca airea el abanico negro, / Negro y enorme de la tempestad; / Piedad para los ínclitos espíritus / Tallados en diamante, / Altos, claros, extáticos / Pararrayos de cúpulas morales [...]. /
    • 1913 Trigo, F. Abismos [2002] Esp (CDH )
      Temblaban los líquidos fanales y abanicos de las fuentes, y cantaban los mirlos en las frondas, asaetadas de sol; las violetas y las rosas prestábanles sus triunfos de perfumes al triunfo de la vida. Por todas partes, en explosiones de luz o de chillidos, estallaba la diáfana alegría de los niños, de las flores y los pájaros.
    • 1914 Pardo Bazán, E. "Abanico" [05-01-1914] La Ilustración Artística (Barcelona) Esp (HD)
      En los países de Oriente y en el África, fué el abanico, no sólo un preservativo contra el calor, sino un signo de autoridad y poder; esclavos solícitos cuidaban de defender del sol y abanicar a los personajes, guerreros y monarcas, con esos abanicazos grandes, de pluma, que se ven en los jeroglíficos de las Pirámides, y en otros textos arqueológicos.
    • a1914 Agustini, D. Inéditos [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      Una montaña de cabellos negros, / El loco brillo de dos negros ojos, / Una mantilla negra, una peineta, / Un ramo ardiente de claveles rojos! / Toda fresca carnación vibrando, / El pie alocado martillando notas, / Cintas, requiebros, abanicos, celos, / Una guitarra jugueteando jotas! / Una mirada, una sonrisa... Un rictus, / Fondos siniestros en dos ojos que arden... / El espejeo de un acero agudo, / Un choque, un grito, un borbotón de sangre!
    • 1914 Cestero, T. M. Sangre [2003] República Dominicana (CDH )
      La vista complacida recorre la ondulosa línea de vegetación que arranca de los almendros de elegantes amplias copas y los guayabos silvestres de la margen del río, y sigue por los uveros, de hojas de abanico, hasta las ríspidas malezas de la Punta Torrecilla. Las lanchas pescadoras, rezagadas, entran en la ría, a rastras los chinchorros repletos. En la caía, entre los pies de los tripulantes, saltan agónicos jureles y carites de argentinas y róseas escamas. En el Placer de los Estudios, balancean airosos sus cascos blancos, al tope el gallardete tricolor, dos cañoneras de la armada nacional. Una vela cazada vira la punta y enfila hacia la boca, obstruida por la arena acarreada por las dos corrientes. Un bote, al compás de sus cuatro remos, salé.
    • 1914 Cestero, T. M. Sangre [2003] República Dominicana (CDH )

      Aquí y allá; restando dominio al sol, naranjos, guanábanos y limoneros, y por encima de la pared medianera extiende el ancho abanico de sus hojas y carga las hermosas esmeraldas peludas de sus mazorcas un pan de fruta, que regala con su sombra el lavadero: una batea de roble sobre un barril vacío, tres piedras carbonizadas y la lata de lejía. De tapia a tapia y de árbol a árbol, dividen el espacio los cordeles de tender la ropa.

    • 1914 Espina, C. Esfinge [1914] Esp (CDH )
      Julio, al morir, agitaba el abanico dorado de los centenos con una brisa generosa que fingía murmullos de oleaje.
    • 1914 Espina, C. Esfinge [1914] Esp (CDH )
      Bajo el dintel macizo de la portalada aparecieron unas damiselas con sombreros de moda, abanicos y quitasoles. Mirándolas Florinda recordó, como un tiempo muy distante, sus años de burguesa ciudadana con arreos pueriles y melindrosas costumbres.
    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] Esp (CDH )
      Luego, disimulando en los abanicos los bostezos, vieron cruzar un galgo al trote; vieron regar el suelo al dueño de un quiosco, y vieron acercarse a una desmelenada gitanilla, que las pidió limosna, llena de churretes.
    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] 133 Esp (CDH )

      La iban imitando, poco a poco. Aunque a la reunión de curiosas los muchachos no asistían, dos, Cleofé y Gilito Antón, eran admitidos con sus novias; y así, junto a aquél, la simpática Eduvigis Porras, que antes cuidaba siempre de reír detrás del abanico por no mostrar el sarro de los dientes de abajo, a pleno descuido reíase ahora, luciéndolos tan limpios; así también en otro rincón, amartelada con el primo, guapísimo en la elegancia azul de un uniforme de cadete, Purita Salvador, que tiempos atrás solía avergonzarse de las manos, podía, despreocupada, cruzárselas de dorso sobre el vientre, para lucir lo repulido de las uñas, de paso que disimulaba la enorme hidropesía todo lo posible.

    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] Esp (CDH )
      Y sí, por largo trecho la madrileña baronesa tuvo que disimular detrás de su abanico las ganas de reír.
    • 1915 Herrera Reissig, J. Lunas oro [1999] Uruguay (CDH )
      De tu peineta de bruñida plata / Se enamoró la tarde, y junto al seto, / Loqueando, me crispaban de secreto / Tus actitudes lúbricas de gata. / De pronto, cuando en fútiles porfías, / Me ajaban tus nerviosas ironías, / Selló tu risa, de soprano alegro, / Con un deleite de alevoso alarde, / Mi beso, y fue a perderse con la tarde / En el país de tu abanico negro!...
    • 1915 Herrera Reissig, J. Lunas oro [1999] Uruguay (CDH )
      / Nevó la luna, y un billón de ampos / Alucinó las caprichosas vistas; / Y embargaba tus ojos idealistas / El divino silencio de los campos... / Como un exótico abanico de oro, / Cerró la tarde en el pinar sonoro... / Sobre tus senos, a mi abrazo impuro, / Ajáronse tus blondas y tus cintas... / Y erró a lo lejos un rumor obscuro, / De carros, por el lado de las quintas!...
    • 1916 Arniches, C. Srta Trevélez [1993] Esp (CDH )
      (Los saca cogidos cariñosamente, a ella de una mano y a él de una oreja. Ella baja la cabeza risueña y ruborosa ocultando la cara tras el abanico; él aterrado, aunque tratando inútilmente de sonreír.)
    • 1916 Azuela, M. Abajo [1991] México (CDH )

      Abajo, en el fondo del cañón y a través de la gasa de la lluvia, se miraban las palmas rectas y cimbradoras; lentamente se mecían sus cabezas angulosas y al soplo del viento se desplegaban en abanicos. Y todo era serranía: ondulaciones de cerros que suceden a cerros, más cerros circundados de montañas y éstas encerradas en una muralla de sierra de cumbres tan altas que su azul se perdía en el zafir.

    • c1916 Blasco Ibáñez, V. Trad Mil noches [2003] Esp (CDH )
      Al oír estas palabras de su madre, Hassán sintió que una esperanza repentina refrescaba los abanicos de su alma, y levantándose al instante, dijo a su madre: "¡Parto para las islas Wak-Wack!" Luego pensó: "¿Dónde podrán estar situadas esas islas cuyo nombre se asemeja al grito de un ave de rapiña? ¿Estarán en los mares de la India, o del Sindh, o de Persia o de China?" Y para esclarecer su espíritu acerca del particular, salió de la casa, y todo se puso negro y sin límites a sus ojos, y fué en busca de los sabios y los letrados de la corte del califa, y les preguntó por turno si conocían los mares en que estaban situadas las islas Wak-Wak. Y contestaron todos: "¡No lo sabemos! ¡Y no hemos oído en nuestra vida hablar de la existencia de esas islas!" Entonces Hassán comenzó otra vez a desesperarse, y regresó a la casa con el pecho oprimido por el viento de la muerte.
    • c1916 Blasco Ibáñez, V. Trad Mil noches [2003] Esp (CDH )
      Pero he aquí que, al ser levantada la tapa, se desprendió de la bandeja de la tortuga un tufillo compuesto de los más suaves aromas de cocina, y tan exquisito y tan deliciosamente penetrante, que en el mismo momento se dilataron los abanicos del corazón del sultán, y se ensancharon los abanicos de sus pulmones, y se estremecieron los abanicos de sus narices, y le volvió el apetito desaparecido desde hacía tanto tiempo, y se abrieron sus ojos y se aclaró su vista. Y se le puso sonrosado el color y reposado el aspecto de su rostro. Y se estuvo comiendo sin interrupción durante una hora de tiempo. Tras de lo cual bebió un excelente sorbete de almizcle y nieve machacada, y regoldó de gusto varias veces con regüeldos que partían del fondo de su estómago satisfecho.
    • c1916 Blasco Ibáñez, V. Trad Mil noches [2003] Esp (CDH )
      Pero he aquí que, al ser levantada la tapa, se desprendió de la bandeja de la tortuga un tufillo compuesto de los más suaves aromas de cocina, y tan exquisito y tan deliciosamente penetrante, que en el mismo momento se dilataron los abanicos del corazón del sultán, y se ensancharon los abanicos de sus pulmones, y se estremecieron los abanicos de sus narices, y le volvió el apetito desaparecido desde hacía tanto tiempo, y se abrieron sus ojos y se aclaró su vista. Y se le puso sonrosado el color y reposado el aspecto de su rostro. Y se estuvo comiendo sin interrupción durante una hora de tiempo. Tras de lo cual bebió un excelente sorbete de almizcle y nieve machacada, y regoldó de gusto varias veces con regüeldos que partían del fondo de su estómago satisfecho.
    • 1917 Alemany Bolufer, J. DiccLengEsp (S) (NTLLE)
      ABANICAZO. m. aum. de Abanico.
    • 1917 Reyes, A. Anáhuac [1984] México (CDH )

      En las calles de la cetrería, los picos sedientos; las alas azules y guindas, abiertas como un laxo abanico; las patas crispadas que ofrecen una consistencia terrosa de raíces; el ojo, duro y redondo, del pájaro muerto. Más allá, las pilas de granos vegetales, negros, rojos, amarillos y blancos, todos relucientes y oleaginosos. Después, la venatería confusa, donde sobresalen, por entre colinas de lomos y flores de manos callosas, un cuerno, un hocico, una lengua colgante: fluye por el suelo un hilo rojo que se acercan a lamer los perros.

    • 1917 Reyes, A. Anáhuac [1984] 99 México (CDH )
      En estos derroches de fuego y sueño —poesía de hamaca y de abanico— nos superan seguramente otras regiones meridionales.
    • 1917 Reyes, A. Anáhuac [1984] México (CDH )
      A un fuerte silbido rompen a sonar los tambores, y los danzantes van apareciendo con ricos mantos, abanicos, ramilletes de rosas, papahigos de pluma que fingen cabezas de águilas, tigres y caimanes. La danza alterna con el canto; todos se toman de la mano y empiezan por movimientos suaves y voces bajas. Poco a poco van animándose; y, para que el gusto no decaiga, circulan por entre las filas de danzantes los escanciadores, colando licores en los jarros.
    • 1918 Blasco Ibáñez, V. Mare nostrum [1998] 226 Esp (CDH )
      Pasaban también el purpúreo relámpago del salmonete, la majestad brillante de la dorada, el vientre azulado de los pajeles, el lomo rallado del sargo, la boca en forma de trompeta de la brema de mar, la risa inmóvil del llamado festivo, el remate dorsal del pavón, que parecía hecho de plumas, la cola inquieta y hondamente bifurcada de la caballa, el estiramiento del mujol entre sus triples aletas, las redondeces grotescas del peje-jabalí y del peje-cerdo, la platitud obscura de la pastinaca flotando como un harapo, el largo hocico del peje-becacina, la esbeltez del róbalo, ágil y recogido como un torpedo, el rubio, todo espinas, el ángel de mar, con sus carnosas alas, el gobio erizado de angulosidades natatorias, el escribano, rojo y blanco, con bandas negras semejantes al rubricado de las firmas, el esmarrido modesto, el pequeño peje-araña, el soberbio rodaballo, casi redondo, con la cola de abanico y un ribete natatorio en tomo de su disco manchado a redondeles, y la corvina sombría, que tiene en su piel el negro azulado de los cuervos.
    • 1906-1919 Blasco Ibáñez, V. Maja [1998] Esp (CDH )
      una linda mujer con mantilla de blonda, falda negra de triple volante y en la breve mano el abanico de concha: un verdadero Goya. Contempló un instante la graciosa cara sombreada por el negro de las blondas, y cuya palidez aristocrática rasgaban unos ojos de expresión oriental.
    • 1920 Carmen Lyra Cuentos Tía Panchita [2003] Costa Rica (CDH )

      Y así fue: la viejita estaba en la cocina en pleitos con el fuego y echando de menos a Juan, que de unos días para acá se le había vuelto muy pata caliente, cuando oyó un ruidal y como que se mareaba: al volver en sí, se vió en una gran sala de cristal con muebles dorados y ella sentada en un sillón, vestida de terciopelo y abanicándose con un abanico de plumas; a su alrededor una partida de sirvientes que se querían deshacer por sonarle la nariz, por abanicarle y hasta por llevarla en silla de manos allá fuera.

    • 1921 Miró, G. SDaniel [1988] Esp (CDH )
      Crujían los agramanes * y azabaches, los rasos, las sayas, las enaguas, entre un ruido de hinojos y un leve temblor de dijes, de abanicos y rosarios. Se caía alguna sombrilla sobre las frutas y flores descoloridas de la alfombra; y, al postrarse y levantarse las juntas, trascendían los viejos aromas de los pañolitos de encajes y malla, de las mantillas y joyas, todo penetrado de la intimidad del estuche, como si fueran abriéndose las cómodas, los escriños * y armarios de las rancias casas de Oleza. *
    • 1921 Pz Ayala, R. Belarmino [1996] Esp (CDH )
      — Calle usted, herejote —amonestó doña Emerenciana, amenazando con el abanico.
    • 1923 Pellicer, C. Divagación [2002] 32 Antología México (CDH )
      ¡Viajar! / Es una ilusión / más. / En Cuba bailé un danzón / —impresión de baño de mar—, / adivinad: punto y guión. / La Habana / con su abanico suave / y su mujer imposibilitada / para ser Beatriz. / (Allí han estado Cleopatra Faraona / y Teodora Emperatriz.) /
    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Colombia (CDH )
      Mientras apurábamos el café, nos llegaba el vaho de la madrugada, un olor a pajonal * fresco, a surco removido, a leños recién cortados, y se insinuaban leves susurros en los abanicos de los moriches. * A veces, bajo la transparencia estelar, cabeceaba alguna palmera humillándose hacia el oriente. Un regocijo inesperado nos henchía las venas, a tiempo que nuestros espíritus, dilatados como la pampa, ascendían agradecidos de la vida y de la creación.
    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Colombia (CDH )
      Desde su mecedora de mimbres, en el corredor de olorosa sombra, suelta la cabellera, amplio el corpiño, vería desfilar a los cargadores con los bultos de caucho hacia las balandras, sudorosos y desgarrados, mientras que ella, ociosa y rica, entre los abanicos de las iracas, * apagaría sus ojos en el bochorno, al son de una victrola de sedantes voces, satisfecha de ser hermosa, de ser deseada, de ser impura.
    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Colombia (CDH )
      Siempre lleva en las manos una parásita y fue quien usó primero los abanicos de palmera. De noche se la siente gritar en las espesuras, y en los plenilunios costea las playas, navegando sobre una concha de tortuga, tirada por bufeos, * que mueven las aletas mientras ella canta.
    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Colombia (CDH )
      — ¿Cuáles son los muchachos que conocen el río Vaupés? —preguntó, regando en la atmósfera el cálido perfume de su abanico.
    • a1924 Vaz Ferreira, M. E. Isla Cánticos [2006] Uruguay (CDH )
      / En vano / el mágico abanico de tus alas / con irisadas ráfagas me orea / soltando al aire turbadoras chispas.
    • 1926 Rioja Lo-Bianco, E. Esponjas HNatural Esp (CDH )
      Algunos ejemplares de esta especie o de especies afines, tienen el aspecto de una copa incompleta, llegando a veces a tomar la forma de un airoso abanico japonés.
    • 1928 Asturias, Miguel Ángel Un viaje por Rumania (III) París 1924-1933. Periodismo y creación literaria Guatemala (CDH )

      El aroma de la ciudad se pierde con los pañuelos y las manos que nos despiden; había cerrado antes los abanicos de sus luces, y mientras corre el tren, en la conversación bohemia perdura su recuerdo como un aleteo.

    • 1928 Carrasquilla, T. Marquesa Yolombó [1984] Colombia (CDH )
      Serafina sale a las compras, y, a más de telas le trae Eucologio Romano, * bolsa para llevarlo, alfombra, sombrillas y abanico, de país florido y apaisajado. Ahí mismo, en el caserón ponen el costurero.
    • 1928 Carrasquilla, T. Marquesa Yolombó [1984] Colombia (CDH )
      Jamás ha usado abanico y apenas si se acordaba de uno apolillado, que guardaba Doña Rosalía, como reliquia de su tierra. Mas, como ha nacido para posturas y visajes, en cuanto coge el pericón, que le han traído, aprende el venteo de frente, el de filo y el de sesguerete.
    • 1926-1928 Guzmán, M. L. Águila y serpiente [1994] México (CDH )
      Recorrí los tramos del comedor alumbrados por el abanico de luz. Luego alargué mis pasos hasta la parte oculta en la penumbra, y entonces descubrí que no estaba yo solo en el patio. La sombra de un hombre, apoyada en la sombra de un poste, se mantenía inmóvil. La curiosidad me empujó a aproximarme más: la sombra no se movió. Entonces volví a pasar, esta vez más cerca y mirando todavía, aunque aún de reojo, más insistentemente. La sombra era de un hombre gallardo.
    • 1924-1928 Parra, T. Ifigenia [1991] Venezuela (CDH )
      Al mirar que yo salía a su encuentro, se detuvo un instante hacia un lado, bajo el abanico de una palma, como para ver mejor, sonrió galante y feliz tal cual debe sonreírsele a la Gloria, y entonces, con su sombrero todavía en la mano, contemplando mi llegada observó desde lejos, inmóvil y extasiado:
    • 1929 Asturias, M. Á. Burgos París 1924-1933. Periodismo y creación literaria Guatemala (CDH )
      El atardecer abre dos grandes abanicos de sol sobre los portalones. Va y viene mucha gente conversando en voz alta y ademán engallado de los sucesos de importancia diarios: milagros, amores y el gordo de la lotería.
    • 1929 Espina, A. Luna copas [1929] Esp (CDH )
      Transcurría septiembre bellamente, aún con calor durante el día y con fresco ligero de abanico, de ventilador no frío, por la noche.
    • 1929 Parra. T. Memorias Mamá Blanca [1991] Venezuela (CDH )
      Hace casi setenta años que sus pies descalzos, negros, cortísimos y abiertos en forma de abanico no hacen florecer el ramo de sus cinco dedos sobre el polvo de este mundo, pero su memoria querida y oscura, tan digna de la gloria, vive con honor en mi recuerdo. Aquí tiene su calle, su estatua y su mausoleo. Los mereció por su valer y virtudes al igual de los más grandes de la tierra. Sé muy bien que pasaré algún día, ¡también pasan las ciudades!, entonces, y sólo entonces, sepultada entre mis ruinas su memoria morirá conmigo.
    • 1929 Parra. T. Memorias Mamá Blanca [1991] Venezuela (CDH )
      De obedecer a mi natural impulso, mirándola pasar allá, por el lejano país de mis recuerdos, con su bata blanca, su abanico de paja, y sus lazos azules o rosados, no diría de ningún modo que ella trató nunca de imitar a los románticos; afirmaría, por el contrario, que los románticos trataron siempre de imitarla a ella.
    • 1929 Parra. T. Memorias Mamá Blanca [1991] Venezuela (CDH )
      Sentada en un mecedor del corredor de la casa, absorta en un libro, con su abanico de paja en movimiento, Mamá levantaba de tiempo en tiempo los ojos y nos veía. En realidad era yo quien, sin parecer, la observaba a ella con atención e inquietud.
    • 1930 Chacel, R. Estación [1996] Esp (CDH )
      No necesitan esas irrupciones en que la primavera abre ventanas con el aire tibio de su abanico. Cosa que no sucede hasta que ha llegado a la pubertad. Podría decirse que la ven nacer. Al lado de cada solitario, en el rincón más oscuro y cerrado, en cualquier cosa, en un objeto duro y sin apariencia de capacidad para las repercusiones vitales, el que está a la expectativa de la primavera la ve nacer en su momento.
    • 1930 Sender, R. J. Imán [1995] Esp (CDH )
      Un saltamontes abre un abanico y vuela con algo de saeta y de flor. Le pesa cerca del pecho y le asusta. Viance gruñe algo ininteligible. Va a reanudar la marcha midiendo con los ojos la distancia hasta el barranco. Avanza a cuatro manos, se levanta, corre de nuevo.
    • 1924-1932 Pablo Neruda Veinte poemas [1995] 110 Chile (CDH )
      / Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos / y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.
    • 1924-1932 Pablo Neruda Veinte poemas [1995] Chile (CDH )
      / Tú, mujer, qué * eras allí, qué * raya, qué * varilla / de ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.
    • 1934 Storni, A. Mundo [1990] Argentina (CDH )
      / Abre en la costa, el faro, / su abanico solar.
    • 1935 Alarcón, A. Era una vez [1940] p. 43 Bo (FG)
      [...] no sin antes haber lanzado una sugestionadora mirada y murmurando quién sabe qué palabras, que agitaron su barba de abanico.
    • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cuba (CDH )
      Para eso nada más había levantado el brazo de un tronco, lo había hecho crecer años enteros —él era lento— vivamente incrustado a la pared, acanalándola, conformándola a sus nudos y a sus crispaduras, estrellándole sus ramas muy aplanadas, dispuestas en forma de abanico entre los rotos florones de la cantería.
    • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cuba (CDH )
      La alegre luz del sol le cabrillea en los ojos y tiene que formar con los dedos, junto a las cejas, un abanico para seguir mirando.
    • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cuba (CDH )
      La Reina se ha desmayado en su sitial de oro, y algunas damas le hacen fresco aleteando sus abanicos precipitados.
    • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cuba (CDH )
      Instantes después, de cada cofre abierto corría un río turbio de flores disecadas, de abanicos, de plumas y de telas descoloridas, larguísimas, que llenaban el aire de un polvillo brillante...
    • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cuba (CDH )
      Y subían luego las joyas toscamente trabajadas en plata, mazacotes de plata embutida de piedras sin tallar, vasos con esmaltes de colores, frascos de esencia sin esencia ya, encajes que no llegaban a la luz, pulverizados al primer roce de sus dedos, pañuelos de seda amarillenta pasados por los dobleces, zapatillas bordadas con escamas de pescado, pieles de animales nórdicos, cinturones de cuero policromado, abanicos de marfil y pergamino, con palabras de amor escritas en el paisaje...
    • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cuba (CDH )
      Sonrisas afectadas de las mujeres floreciendo a través del varillaje de los abanicos, ardientes miradas de los hombres, quemándole los hombros desnudos.
    • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cuba (CDH )

      Bárbara no se ha movido. Los había visto venir desde hacía largo rato, y la emoción del encuentro le llegaba como una fragancia desvanecida; no apartó de sus ojos los finos dedos abiertos sobre ellos a modo de abanico.

    • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cuba (CDH )
      En derredor de ella se habían apagado uno a uno los fuegos fatuos, y tan sólo ya la mecha encendida del farolillo trazaba un abanico de luz sobre las rocas.
    • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cuba (CDH )
      Los párpados un poco hinchados, temblaban perceptiblemente a la luz de la lámpara, y las pestañas proyectaban dos abanicos de sombra abiertos a lo largo de su rostro.
    • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cuba (CDH )
      Su cuerpo delgado y fino parecía en la sombra un abanico de nácar cerrado.
    • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cuba (CDH )
      pero le agradaba recorrer con su aire de reina de incógnito los salones iluminados entre hombres de etiqueta y mujeres escotadas, que a su paso hablaban en voz baja por detrás del abanico.
    • 1936 García Lorca, F. Bernarda Alba [1991] 56 Esp (CDH )
      ¡Ya no volverás a levantarme las enaguas detrás de la puerta de tu corral! (Por el fondo, de dos en dos, empiezan a entrar Mujeres de luto, con pañuelos grandes, faldas y abanicos negros. Entran lentamente hasta llenar la escena.)
    • 1936 García Lorca, F. Bernarda Alba [1991] Esp (CDH )

      BernardaIgual que si hubiese pasado por ella una manada de cabras. (La Poncialimpia el suelo.)Niña, dame un abanico.

      AdelaTome usted. (Le da un abanico redondo con flores rojas y verdes.)

      Bernarda(Arrojando el abanico al suelo.)¿Es éste el abanico que se da a una viuda? Dame uno negro y aprende a respetar el luto de tu padre *.

    • 1936-1939 Marañón, G. Conde-Duque [1990] Esp (CDH )
      Mas uno de los arcabuces de la compañía del Marqués de Salinas estaba cargado con bala y dio en el coche del Valido, en la varilla, que saltó hecha pedazos, hiriendo al secretario Carnero y al enano el Primo, el que pintó Velázquez para la eternidad, que al lado del Valido le daba aire con un abanico. Fueron al alojamiento del Rey «con el cuento, los pedazos de la bala y las heridillas». Se dio «cruelísimo tormento» al soldado que disparó, y dijo que le habían dado cargado el arcabuz, sin que declarase nada más.
    • 1939 Miquelarena, J. Un falangista del siglo XIX (Cuba) Horizonte, octubre de 1939 Esp (CDH )
      El pan es riquísimo, muy bien cocido y está perfumado con tiras de hojas de plátano. En la fonda se come muy bien y hay abanicos de palma para abanicarse durante la comida; pero hay también fondas más baratas y algo sucias, que son las de los chinos.
    • 1943 Fdz Flórez, W. Bosque animado [1997] 161 Esp (CDH )
      Su prima no se había movido. El leve aroma manaba, tibio en la frescura del corredor. Javier escapó con un miedo repentino a ser descubierto. Llevaba en la boca una aprensión de sequedad, pero ninguna idea concreta en su alma: apenas ese temblor del agua de un estanque cuando algo la roza. No, ninguna idea más, sino la de que el hecho era reprochable, sin saber exactamente por qué. Como cuando registró el cajón, donde se guardaban abanicos y miniaturas, en la prohibida estancia de su padre.
    • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] Guatemala (CDH )

      Las fotografías de su mamá recién casada, a la que sólo se le veían los dedos y la cara —todo lo demás eran los tres reinos de la naturaleza, a la última moda en el traje hasta los tobillos, los mitones hasta cerca del codo, el cuello rodeado de pieles y el sombrero chorreando listones y plumas bajo una sombrilla de encajes alechugados—; y las fotografías de sus tías pechugonas y forradas como muebles de sala, el pelo como empedrado y diademitas en la frente; y las de las amigas de entonces, unas con mantón de manila, peineta y abanico, otras retratadas de indias con sandalias, güipil, tocoyal y un cántaro en el hombro, o fotografiadas con madrileña, lunares postizos y joyas, iban adormeciendo a Camila, untándola somnolencias de crepúsculo y presentimientos de dedicatoria: «Este retrato tras de ti como mi sombra.»

    • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] Guatemala (CDH )
      Cara de Ángel volvió a ver qué hora era y regresó a su habitación por sus guantes. Sus pasos se oyeron a lo lejos como en un subterráneo. Dijo algo. Algo. Su voz se oyó confusa. Un momento después vino de nuevo al comedor con el abanico de su esposa. No sabía qué había ido a traer a su cuarto y buscaba por todos lados. Por fin se acordó, pero ya los tenía puestos.
    • 1947 Loynaz, D. M. Juegos Agua [1993] Cuba (CDH )
      Los juegos de agua brillan a la luz de la luna / como si fueran largos collares de diamantes: / Los juegos de agua ríen en la sombra... Y se enlazan, / y cruzan y cintilan dibujando radiantes / garabatos de estrellas... / Hay que apretar el agua / para que suba fina y alta... Un temblor de espumas / la deshace en el aire; la vuelve a unir... desciende / luego, abriéndose en lentos abanicos de plumas... / Pero no irá muy lejos... Esta es agua sonámbula / que baila y que camina por el filo de un sueño, / transida de horizontes en fuga, de paisajes / que no existen... Soplada por un grifo pequeño.
    • 1930-1948 Asturias, M. Á. Leyendas Guatemala [1977] 28 Guatemala (CDH )
      Un abanico de realidades posibles se abría en torno suyo: la noche con azúcares de hojaldre, los pinos olorosos a altar, el polen de la vida en el pelo del aire, gato sin forma ni color que araña las aguas de las pilas y desasosiega los papeles viejos.
    • 1948 García Gmz, E. Silla Moro [1978] Esp (CDH )
      La luna se taparía el rostro por unos momentos tras el abanico de una nubecilla nacarada...
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
      El fiel crítico —minuciosamente equipado— despliega con júbilo el abanico de sus citas ante una obra bien emparentada.
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
      Lola y Teresa probaban a jugar con todo, con la figura de porcelana, con el abanico que tenía un espejito en la primer varilla, con una casa olvidada del remoto nacimiento, con un triciclo disfrazado de caballo —clavileño de niños y fotógrafos— y había un momento, demasiado tempranero, se podría decir que anticipado, en que se quedaban cabizbajas como muñecas remetidas en el hueco abismático del sofá.
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )

      Era la época en que butacas y sofás se acolchaban dando un espectáculo de galletas con hoyuelos.

      La única catástrofe de entonces era que se cayese un abanico.

      La mayor idealidad de entonces era pegar calcomanías en una pantalla blanca y entre las calcomanías algún sello de correos.

    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
      Había venta de abanicos, de sombrillas, de flores artificiales, y el puesto que más recuerdo es el de una fábrica de perfumes, con pequeños surtidores alrededor de su quiosco hecho con pedazos de azulejos, y en los que se impregnaban gratuitamente los pañuelos del público.
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
      Aquella luna inmensa, que transfundía su blanco frío a la ciudad inyectada de granito, se dedicaba a una geometría de sombras que nos dejaba pasmados, pues dibujaba abanicos, triángulos enrejados de columnas, cuadrantes y gatunerías de tejado con festón de tejas, todo proyectado sobre las losas del suelo.
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
      — Es un abanico romántico, en que se reproducen las cuatro edades de un idilio: la del noviazgo, la del matrimonio, la de la madurez y la de la ancianidad... Es un abanico digno de la esposa de Don Ramón de Campoamor.
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] 498 Esp (CDH )
      Es un abanico digno de la esposa de Don Ramón de Campoamor.
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
      También se comenzó a ir a él con un abanico que había que mover durante la representación para compensar las oscilaciones de las primeras máquinas, pero ya no se acuerda nadie de ese aparato.
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] 782 Esp (CDH )
      De José BergamínA Antonio Marichalar"¿Teatro en soledad? Ramón solo. Desfile de fantasmas. / El lector —Pedro Salinas— de pie, en medio de un grupo, afirma sólidamente con su voz los largos párrafos entrecortados por el picotazo constante de un etcétera, y por una cabeza degollada —la de Ramón— saltando viva sobre el papel, muy blanca, con la negra onda caída sobre la frente. [...] Solo en el griterío de su voz, dominante, sobre la cornisa de la ciudad en vilo, pendiente sólo de él, subido en la plataforma bulliciosa del auto-car, intérprete del mundo – de todo el mundo. (Ramón sabe —él solo— todos los idiomas inexpresados.) Ramón, incongruente, solo como un monstruo gigantesco, con el solo ojo enorme de su frente abierto como un faro. Y el gran abanico negro de su onda, silenciosa, pasa y pasa ante el foco luminoso para proyectar fuera la dinámica impulsividad figurativa de los sueños. / ¡Teatro en soledad! Primero esquivo, retraído al rincón único y secreto; después, incendiado, sin paredes, en derribo emocionante.
    • 1949 Casona, A. Árboles mueren de pie [1996] 107 Esp (CDH )
      Sale. El Pastor , que ha completado su maquillaje con una sotabarba roja, viene al centro de la escena poniéndose la zamarra. El Ilusionista se sienta aburrido. Mientras habla hace las cosas más inesperadas con una naturalidad desconcertante: cada vez que busca algo en sus inmensos bolsillos van apareciendo enredados cintajos de colores, abanicos japoneses, frutas, una flauta, un trompo de música. Lo más curioso es que ni él hace el menor caso al Pastor mientras dialogan, ni El Pastor muestra la menor extrañeza ante sus trucos pueriles. Hay frente afrente un tono doctoral y una sorna plebeya resignada
    • 1950 Blanco, A. E. Giraluna [1973] Venezuela (CDH )
      / En Valencia hay azahar / para que el mundo se case; / si con las once mil vírgenes / llegan once mil galanes, / bastará que un abanico / les guiñe a los naranjales / y para once mil doncellas / sobrarán los azahares.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Chile (CDH )

      LOICA

      Cerca de mí, sangrienta, pero ausente. / Con tu máscara cruel y tus ojos guerreros, / entre los terrones, saltando de un tesoro / a otro, en la plenitud pura y salvaje. / Cuéntame cómo entre todas, / entre toda la oscura formación anidada / en nuestros matorrales que la lluvia / tiñó con sus lamentos, cómo, sola, / tu pechera recoge todo el carmín del mundo? / Ay, eres espolvoreada por el verano rojo, / has entrado en la gruta del polen escarlata / y tu mancha recoge todo el fuego. / Y a esta mirada más que al firmamento / y a la noche nevada en su baluarte andino / cuando abre el abanico de cada día, nada / la detiene: sólo tu zarza / que sigue ardiendo sin quemar la tierra.
    • 1951 Barea, A. Forja rebelde [1958] Esp (CDH )
      Mi tío contaba que, una vez, un maquinista para no chocar contra otro tren, le dió vueltas a la manivela, tan fuerte que se metió la manivela por la tripa. Salvó el tren, pero se quedó muerto, clavado allí en el freno. Hay también termómetros y manómetros y tubos de nivel con grifos pequeñitos y la cadena de pito, una cadena de hierro que se tira de ella y el vapor silba que se queda uno sordo del ruido. Todos los grifos escurren agua o aceite. Había uno que goteaba mucho y yo le quise cerrar. Salió un abanico de aceite caliente que nos manchó a todos. Cuando cruzábamos un puente de hierro, todo bailaba: la vía, el puente y la máquina; y yo quería que corriera más para que pasáramos el puente antes de que se hundiera. Después volvimos en un tren, pero me aburrió el viaje dentro del vagón.
    • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] 111 Cuba (CDH )
      Las risas se encendían y corrían por los palcos, de cuya penumbra cálida emergían brazos desnudos, manos que ponían en movimiento cosas tan rescatadas del otro siglo como gemelos de nácar, impertinentes y abanicos de plumas.
    • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] 113 Cuba (CDH )
      Pero eran, en el público, los mismos rostros enrojecidos de gozo ante la función romántica; era la misma desatención ante lo que no cantaban las primeras figuras, y que, apenas salido de páginas muy sabidas, sólo servía de fondo melodioso a un vasto mecanismo de miradas intencionadas, de ojeadas vigilantes, cuchicheos detrás del abanico, risas ahogadas, noticias que iban y venían, discreteos, desdenes y fintas, juego cuyas reglas me eran desconocidas, pero que yo observaba con envidia de niño dejado fuera de un gran baile de disfraces.
    • 1953 Sender, R. J. Réquiem campesino [1995] Esp (CDH )
      La importancia de cada cual —según las propiedades que tenía— determinaba su proximidad o alejamiento de la cabecera del cuarto en donde había dos mecedoras y una vitrina con mantones de Manila y abanicos de nácar, de los que la familia estaba orgullosa.
    • 1956 Piñera, V. Cuentos [1999] 74 Cuba (CDH )
      La dama parecía tener unos cincuenta años. Vestía a la moda de mil novecientos catorce, o cosa así, y llevaba un gran abanico de plumas con el que se daba aire lánguidamente. Una vez sentada, explicó con voz aguda que había hecho algunas innovaciones en su manera de exhibir las fotos del álbum.
    • 1957 Cunqueiro, Á. Merlín [1969] 141 Esp (CDH )
      Y cantó por última vez la compañía italiana en el teatro de Braga la función que llaman "El solicitante de amor" y se facturó para Oporto, y acudió don Esmeraldino a despedir a la signorina Carla con besamanos y el regalo de un abanico envarillado de oro con amorcillos labrados, y estuvo el caballero en medio de la rúa diciéndole adiós con un pañuelo hasta que la diligencia dobló por el Atrio de la Canela.
    • 1958 Carpentier, A. Guerra [1970] Cuba (CDH )
      Las palmas doblaron las pencas, desapareciendo en la tierra como abanicos cerrados. Los tallos sorbían sus hojas y el suelo tiraba de todo lo que le perteneciera.
    • 1958 Fuentes, C. Región [1968] 283 México (CDH )
      Más gabinetes de vidrio repletos de abanicos pintados que reproducen escenas de Watteau.
    • 1958 García Márquez, G. Coronel [1982] Colombia (CDH )
      Allí estaba la madre espantando las moscas del ataúd con un abanico de palmas trenzadas. Otras mujeres vestidas de negro contemplaban el cadáver con la misma expresión con que se mira la corriente de un río. De pronto empezó una voz en el fondo del cuarto. El coronel hizo de lado a una mujer, encontró de perfil a la madre del muerto, y le puso una mano en el hombro. Apretó los dientes.
    • 1958 Martín Gaite, C. Visillos [1958] Esp (CDH )
      Estaba sentada a mi lado y se abanicaba con un abanico blanco con figuras de toreros. Me preguntó que si yo iba.
    • 1960 Montes Huidobro, M. Muertos [1971] Cuba (CDH )
      No te conformes con un abaniquito de marfil. Para eso hacen los negocios sucios.
    • 1960 Usigli, R. Corona fuego [1966] México (CDH )
      / Mactunes somos, hombres de paz y de trabajo, / y labramos cuchillos de pedernal y anillos, / devanaderas y collares con la concha / de la tortuga; hacemos abanicos de plumas / que llueven los quetzales sobre nuestras praderas.
    • 1960 Usigli, R. Corona fuego [1966] México (CDH )
      El coro de mexicanos. (In crescendo.)"Entre abanicos de plumas de quetzal / será el retorno a la ciudad / pues quedó suspirando de tristeza / la ciudad de Tenochtitlan / como lo quería el dios."
    • 1961 Martín-Santos, L. Tiempo silencio [1996] 19 Esp (CDH )
      Además de las figuritas y de su desgracia trajo de Filipinas cinco abanicos y unos mantones de seda con aves del paraíso pintadas el primero y con flores exóticas el segundo y con una cara grande de indígena el tercero, que es muy raro que un mantón tenga este tercer dibujo, pero él precisamente por eso me lo trajo, porque siempre le aficionó lo raro y estrambótico.
    • 1961 Martín-Santos, L. Tiempo silencio [1996] 173 Esp (CDH )

      [...] todos estos elementos heteróclitos consiguen dar al conjunto un aspecto de paisaje de abanico japonés al que se hubieran extirpado los lagos artificiales, los brazos de agua, los puentes con joroba y los sauces llorones.

    • 1961 Martín-Santos, L. Tiempo silencio [1996] 180 Esp (CDH )
      [...] cuando los ojos batracios pudieron abrirse plenamente desplegando el abanico rizado de los párpados y mostrando el brillo nunca perdido de las sapientísimas pupilas y cuando —finalmente— el gato ya no necesario regresó a sus habituales partidas de caza por los vecinos aposentos, Matías conoció que era llegada la hora de la confesión de boca.
    • 1961 Sábato, E. Héroes [1986] 44 Argentina (CDH )
      De cualquier modo, ya te podrás imaginar el escándalo. Cuando volví en mí, estaban las dos Carrasco, la mucama y la cocinera, todas encima, con colonia, con abanicos, qué sé yo. Lloraban y se lamentaban como si estuvieran delante de una tragedia abominable.
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] 241 Cuba (CDH )
      El viajero pidió papel y pluma, apuntando los nombres de todas las personas que, por algún motivo, hubiesen tenido tratos con los amos de la casa; médicos, proveedores, peinadoras, costureras, libreros, tapiceros, boticarios, perfumistas, comerciantes y artesanos, sin desdeñar el dato de que una abaniquera hubiese venido a menudo a ofrecer sus abanicos, ni que un barbero, cuya oficina estaba próxima, conocía la vida y milagros de toda la gente que hubiese vivido, desde hacía veinte años, en la calle de Fuencarral.
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] Cuba (CDH )
      Quedaban en suspenso los abanicos de penca, de seda china, de papel pintado. Pero al cabo del fugaz alivio, volvían las gentes a su tarea de remover un aire inerte, nuevamente detenido entre las altísimas paredes de los aposentos.
    • 1962 Cortázar, J. Cronopios [2003] Argentina (CDH )
      Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
    • 1962 Fuentes, C. Muerte Artemio Cruz [1962] 288 México (CDH )
      Ludivinia cacareó de risa y con un gesto le pidió a la india que acelerase los movimientos del abanico de palma. La recámara mustia, encalada, olía a trópico encerrado, suplantado, disfrazado de frío.
    • 1962 Fuentes, C. Muerte Artemio Cruz [1962] México (CDH )
      Regresó a la cama y se envolvió con los cobertores y fijó la mirada en el cielo raso, por donde se esparcía un abanico de luces redondas, fugaces: la lentejuela de la sombra de los castaños. Bebió los restos de un té helado y durmió hasta que la muchacha vino a despertarla, a recordarle que tenían un día lleno de ocupaciones por delante. Y sólo ahora, con el vaso frío entre los dedos, recordó esas primeras horas del día.
    • 1962 Fuentes, C. Muerte Artemio Cruz [1962] México (CDH )

      Escucharon un bombardeo muy duro, a lo lejos. Desde el campamento, se veía un fulgor amarillento, un abanico de polvo en la noche. /

    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Argentina (CDH )
      A veces Maerbale y yo nos acomodábamos en el interior del coche de nuestra abuela, y ella, haciéndose aire con un rígido abanico veneciano que semejaba una pequeña banderola, superaba su cansancio y nos refería las historias de los lugares que atravesábamos, historias de batallas y de martirios.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Argentina (CDH )
      Y cada vez que miraba hacia arriba, hacia los aposentos de mi abuela, por más que el aire quemara y que yo le hubiera repetido hasta el enojo que debía permanecer en la frescura de su cámara, al amparo de las damas que movían los pequeños abanicos cuadrados de flecos policromos, veía a mi adorada Diana Orsini en la terraza, bajo un quitasol, a mi adorada que se apoyaba en su bastón, agitaba los brazos y hacía ondear un pañuelo y me indicaba así que seguía velando por mí, blanca, remota y vigilante, como si me guiara desde la lejanía de las nubes en las que se tejen y destejen los exiguos destinos humanos.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] 450 Argentina (CDH )
      La virreina viuda de Nápoles, aventándose con el abanico, compartía la severidad de su conducta, afirmada en la rígida etiqueta de los Austrias, en tanto el duque como su círculo más cercano rieron de buena gana de las impúdicas osadías de Aridosia, y, en premio de su labor, Alejandro regaló a Lorenzino un suntuoso ejemplar de Plauto, acaso para indicarle socarronamente que a nadie se le habían escapado los hurtos que le debía.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] 149 Argentina (CDH )
      Y el grito agorero de los pavones, que acompañó mi presencia desde la próxima terraza, es inseparable, todavía hoy, del recuerdo de mi ensayo angustioso, pues todo el tiempo, aun cuando no los veía, los sentí alrededor, arrastrando los terribles plumajes o desplegándolos en nefastos abanicos. Los oigo ahora, en la biblioteca donde escribo estas páginas.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Argentina (CDH )
      Antonello rompió a llorar. No era, insisto en que no era una cara de rasgos espantosos, de peludas orejas, de dientes lobunos. Carecía de rasgos y era, simplemente, horrible. La boca muy abierta, desproporcionada, se hendía como el acceso de una gruta. En los jardines estalló, con abanicos de estrellas, un fuego de artificio, y los aplausos vibraron sobre la placidez de la noche.
    • 1962 Vargas Llosa, M. Ciudad perros [1997] Perú (CDH )
      El tiempo transcurría lentísimo y cargado de tensión. A medida que se aproximaban al objetivo, se volvían más audaces; percibían ya muy próximo ese ruido peculiar, que en las noches llegaba hasta sus lechos miraflorinos y que era ahora un estruendo de agua y piedras, sentían en las narices ese olor a sal y conchas limpísimas y pronto estaban en la playa, un abanico minúsculo entre el cerro y la orilla, donde permanecían apiñados, bromeando, burlándose de las dificultades del descenso, simulando empujarse, en medio de una gran algazara.
    • 1962 Vargas Llosa, M. Ciudad perros [1997] Perú (CDH )
      Éste hace una venia o responde: "siga". Los cadetes vuelven a sus secciones al paso ligero. Luego, los suboficiales entregan las papeletas a Gamboa. Éste hace sonar los tacones espectacularmente y tiene una manera de saludar propia: no lleva la mano a la sien, sino a la frente, de modo que la palma casi cubre su ojo derecho. Los cadetes contemplan la entrega de partes, rígidos. En las manos de Gamboa, las papeletas se mecen como un abanico. ¿Por qué no da la orden de marcha? Sus ojos espían el batallón, divertidos. De pronto, sonríe.
    • 1962 Vargas Llosa, M. Ciudad perros [1997] Perú (CDH )
      La mujer agitaba frenéticamente el cartón que le servía de abanico.
    • 1962 Vargas Llosa, M. Ciudad perros [1997] Perú (CDH )
      Paulino daba vueltas en torno al abanico de cuerpos, con los labios húmedos; de una de sus manos colgaba la talega sonora y la otra sostenía la botella de pisco. "El Boa quiere que le traigan a la Malpapeada", dijo alguien y nadie se rió.
    • 1962 Vargas Llosa, M. Ciudad perros [1997] Perú (CDH )
      Ah, sí, de veras —miraba al frente, pero el Jaguar comprendió que ya no veía sino el pasado, que iba abriéndose en su memoria como un abanico—, esa tarde fui a tu casa y le conté todo a tu mamá. Fue a buscarte a la comisaría y le dijeron que te habían soltado. Estuvo toda la noche en mi casa, llorando.
    • 1964 Gironella, J. M. Japón [1964] 17 Esp (CDH )
      No vimos más que el aeropuerto, raquítico, de tránsito. Mujeres bellísimas, con túnicas azules caídas hasta el suelo. Varones adolescentes, con altos turbantes que les daban aire principesco. Helicópteros americanos, Coca-Cola. ¡Si pudiéramos visitar los templos! Pero el altavoz nos reclamó; «¡Pasajeros para Manila, al avión¡» Una comisión rusa esperaba para trasladarse a Indonesia. Los delegados, sentados en fila, sudaban y se aireaban con abanicos de cartón, todos iguales.
    • 1965 Elizondo, S. Farabeuf [2000] México (CDH )
      Esto, además de ser un lapso significativo quiere decir que usted, querido maestro, en ese lapso de tiempo diminuto, congeló el «suplicio» para traer consigo, como lo hacían los demás soldados de la Fuerza Expedicionaria con los paipai, los «clatros» —esas esferas talladas unas dentro de otras—, los chales de seda natural, las figuritas de jade, los abanicos de rajas de bambú, un souvenir una fotografía que tiempo después descuidadamente dejó usted olvidada junto con algunas preparaciones anatómicas conservadas en formol, unos libros y algunos instrumentos enmohecidos, en los desvanes de una casa, con la intención —sí, con la intención cabal— de que algún día fueran encontrados.
    • 1966 Goytisolo, J. Señas identidad [1996] 380 Esp (CDH )
      El clima del lugar es magnífico / Su situación en la zona intertropical y la acción benigna de las corrientes / marinas determinan que sus inviernos sean breves y poco acentuados / sus veranos estimulantes y frescos un país ideal en suma para / los reumáticos y los gotosos / su flora es espléndida generosa salvaje / [...] damas criollas con abanicos collares faldas de moaré chapines de raso / caballeros con sombrero de copa / lebreles ágiles gatos esbeltos papagayos vistosos decorativos [...].
    • 1966 Marsé, J. Teresa [1996] Esp (CDH )
      La colección particular de satinados cromos se abrió en su mano como un rutilante abanico: él y ella perdidos en la dorada isla tropical, solos, bronceados, hermosos, libres, venturosos supervivientes de una espantosa guerra nuclear (en la que desde luego y justamente hemos muerto todos, lector, esto no podía durar) construyen una cabaña como un nido, corren por la infinita playa, comen cocos, pescan perlas y coral, contemplan atardeceres de fuego y de esmeralda, duermen juntos en lechos de flores y se acarician y aprenden a hacer el amor sin metafísicas angustias posesivas mientras la porquería de la vida prosigue en otra parte, lejos, más allá de esta desvaída soltura de miembros bronceados (Teresa seguía avanzando perezosamente sobre la arena, hacia él) que ahora se arrastra con un ligero retraso respecto a la visión, con una languidez abdominal que se queda atrás: la sugestión de no avanzar en medio del aire caliginoso, una dolorosa promesa que arranca de sus hombros y se enrosca en sus caderas y se prolonga cimbreante a lo largo de sus piernas para fluir, liberada, derramándose como la luz, por sus pies, hasta el último latido de cada pisada.
    • 1966 Vargas Llosa, M. Casa verde [1991] 197 Perú (CDH )
      El sol rojizo y ardiente abraza Santa María de Nieva y los soldados, indígenas y patrones aglomerados alrededor de las capironas pestañean, sudan y murmuran. Manuel Aguila se hace aire con un abanico de paja: ¿estaba muy cansado, don Julio? ¿Les habían dado mucho trabajo en Urakusa?
    • 1967 Benet, J. Región [1996] 39 Esp (CDH )
      En aquel sector la cordillera pierde esa continuidad lineal que, a lo largo de cuatrocientos kilómetros, ha mantenido desde los Pirineos vascos —incluso asimilando a su estructura el secundario de San Vicente de la Barquera— para resolverse en un abanico que se abre en tres direcciones principales: el eje original paralelo a la carrera del sol que, constituido por los plegamientos del ciclo herciniano va avanzando y concentrándose frente al antepaís cantábrico hasta encontrar un punto de máxima resistencia en el extremo oriental de Asturias, a la altura de los Picos de Europa, manteniendo la divisoria de las aguas y estrechando al mínimo la faja costera en el meridiano del Eo [...].
    • 1967 Benet, J. Región [1996] Esp (CDH )
      «Ya», la agitó en el aire, como un abanico. «No comprendo su interés, se lo repito. No comprendo siquiera su actitud. Son cosas pasadas. ¿A qué viene todo esto? ¿Es que no están bien donde están? Son cosas pasadas que ya no cuentan; lo único que cuenta es esta paz.
    • 1967 Benet, J. Región [1996] 74 Esp (CDH )
      [...] he ahí el rayo que la mente del niño fijará para siempre en el negativo horrendo —un corro de mudas y admonitorias miradas en el fondo de la penumbra veraniega, con el zumbido de los abanicos y el agitado aliento de los pechos enlutados—, el signo indeleble de su propia formación: volverá a revelarlo, años más tarde, en los momentos de combate [...].
    • 1967 Benet, J. Región [1996] 74 Esp (CDH )
      [...] he ahí el rayo que la mente del niño fijará para siempre en el negativo horrendo —un corro de mudas y admonitorias miradas en el fondo de la penumbra veraniega, con el zumbido de los abanicos y el agitado aliento de los pechos enlutados—, el signo indeleble de su propia formación: volverá a revelarlo, años más tarde, en los momentos de combate; ante la mesa de juego, al abalanzarse sobre el montón de fichas de nácar, ajeno, siempre ajeno, al gesto de una mujer que retrocede por los salones vacíos mientras el público corre hacia la mesa donde su mano quedó atravesada por la navaja; a lomos de la mula holgazana, la mente (espoleada por el eco vengativo y rencoroso de los abanicos) preocupada tan sólo por el peso de la moneda que nunca llegó a tener en la mano.
    • 1967 Benet, J. Región [1996] 247 Esp (CDH )
      El militar, bajo la lámpara de flecos, fue abriendo con estudiada lentitud el abanico de sus cartas observando tan sólo el símbolo del margen. Luego se volvió hacia la oscuridad del salón contiguo mostrando en la mano el abanico abierto: "Esta vez no hay duda", dijo, con una firme sonrisa al tiempo que el sonido de los tacones le indujo al otro a pasar al salón contiguo. La cogió del brazo —y el doctor no supo impedirlo— y le dijo: "Ya está hecho". "¿Y qué importa eso?"
    • 1964-1967 Cabrera Infante, G. Tristes Tigres [1967] 141 Cuba (CDH )
      Eso no se le dice nunca a una mujer (¿a quien entonces, a Liberace?) dice poniéndose seria con igual falsedad que se reía: con los labios en puchero: cerrados y prominentes y a la vez mojados y con una mano hace un ademán frente a mí como si me golpeara la cabeza con un abanico: Malo. (Si esta escena, porque es una escena, hubiera pasado en la loma del Angel, cien años atrás, Cirilo Villaverde habría visto el abanico realmente.) Es usté muy malo dice la otra rubia, que tiene, por supuesto, voz de eco.
    • 1964-1967 Cabrera Infante, G. Tristes Tigres [1967] Cuba (CDH )
      Usté dijo Livia, levantando por primera vez su abanico ontológico y golpeando con él mi testa dura es malo tono que quiere ser maternal muy malo.
    • 1964-1967 Cabrera Infante, G. Tristes Tigres [1967] 156 Cuba (CDH )
      Me golpea, suave, en la cabeza con su abanico invisible Tú siempre igual me dice en broma. No, en serio estás bellísima. Están bellísimas. No sé por cual decidirme. Abro la puerta Pero yo siempre dice Livia he sido tu verdadero amor y me voy. Sí digo desde el pasillo. El único, el último. Tropiezo con el pasamanos y comienzo a bajar maldiciendo las escaleras: un pie en el vértigo, otro pie en el abismo, otro pie en la nada.
    • 1964-1967 Cabrera Infante, G. Tristes Tigres [1967] Cuba (CDH )

      También había, como decorado para la orquesta aborigen, una tienda al aire libre que vendía frutos del árbol del turismo: castañuelas, abanicos pintarrajeados, las marugas de madera, palos musicales, collares de conchas de moluscos, objetos de tarro, sombreros de paja dura y amarilla y cosas así. Mrs. Campbell compró una o dos cosas de cada renglón.

    • 1964-1967 Cabrera Infante, G. Tristes Tigres [1967] Cuba (CDH )
      De paso, abanico no habanico es la palabra Española para abanico. Probablemente una confusión por simpatía con La Habana. Usted nunca dice habañeros por la misma razón que no escribe Habaña. El adjetivo mucho está siempre acortado a muy cuando se coloca como un adverbio. Y es las mujeres, no los, las siendo la forma femenína del artículo definido. Pero usted no esperará finesse de parte del Sr. Campbell cuando tiene que tratar con mujeres. Mujeres esto es .
    • 1964-1967 Cabrera Infante, G. Tristes Tigres [1967] 199 Cuba (CDH )
      De paso, abanico no habanico es la palabra Española para abanico. Probablemente una confusión por simpatía con La Habana. Usted nunca dice habañeros por la misma razón que no escribe Habaña. El adjetivo mucho está siempre acortado a muy cuando se coloca como un adverbio. Y es las mujeres, no los, las siendo la forma femenína del artículo definido. Pero usted no esperará finesse de parte del Sr. Campbell cuando tiene que tratar con mujeres. Mujeres esto es .
    • 1967 Viñas, D. Hombres [1967] 414 Argentina (CDH )

      Se hacía acompañarpor mi madre que en esos meses adoptó un aire que no le he vuelto a ver jamás, como si de pronto hubiera asumido el papel de magna azafata de una princesa:era un verano y ella le sostenía el abanico;correteaba a comprarle cualquier antojo que se le ocurriera.

    • 1967 Viñas, D. Hombres [1967] Argentina (CDH )

      Solís era la palabra y después habla un oficial casi sin hacer silencio: ellos se juntaron en la ciudad (les informan) porque despreciaban y se sentían despreciados por los que ya no servían (y ese oficial saca un abanico de la manga y se pantalla).

    • 1967 Viñas, D. Hombres [1967] 536 Argentina (CDH )

      Reunirse, hablar, sentirse poderosos y más a menudo impotentes; también habían aprovechado el mismo año para empezar a juntarse: las noticias de Europa, magníficas y difusas, la ineficacia de los que mandaban mostrándoles la espalda y las prohibiciones: después, segundones siempre, postergar (y ese oficial habla sin rencor pero sacude demasiado su abanico).

    • 1967 Viñas, D. Hombres [1967] 538 Argentina (CDH )
      («Nos hemos matado más entre nosotros que a los godos», dice ese oficial, camina hasta un rincón, hace girar un globo terráqueo batiéndolo con un abanico y lo va frenando).
    • 1967 Viñas, D. Hombres [1967] 538 Argentina (CDH )
      Y también cuenta cómo apareció ese hombre que empezó a juntarlos: había apostado, ganado y fracasado y volviendo a ganar. O al revés («Empecinado, eso es lo fundamental», dice ese oficial cerrando su abanico y marcando un uno delante de su cara). Y un cambio así necesita hombres que lo único que piensen sea en eso: eso a la mañana, eso mientras comen, eso a caballo o cuando están con una mujer.
    • 1969 Asturias, M. Á. Maladrón [1969] Gu (CDH )

      Blas Zenteno, al que llaman Redoblás por gigante y hablador, pone agua en la boca de todos anunciando lo que les espera en la costa: clima de pluma de paloma entre palmeras con sombra de pelo de mujer, brisa marina bajo los abanicos de los cocales y a la mano, por el suelo, los cocos, agua y carne de hostia, y las piñas, oro dulce, oro con perfume, y las anonas, plata de sueño, y los plátanos rosados de carne de niño vegetal, y los mangos confitados en trementinas, y la caña de azúcar, y los zapotes rojos, y las granadillas, y las tunas, y los nances, y las cerezas, y los membrillos, y los caimitos, y las guayabas, los duraznos, los matasanos y las piñuelas...

    • 1970 Borges, J. L. Informe Brodie [1986] Argentina (CDH )
      La anciana estaba en su sillón, contra unos almohadones y a ratos inclinaba la cabeza o dejaba caer el abanico. Un grupo de señoras distinguidas, las Damas de la Patria, le cantaron el Himno, que pareció oír.
    • 1970 Bryce Echenique, A. Julius [1996] 542 Perú (CDH )
      «Ésos son, le señaló a Lester, ¡sí! ¡sí! ¡ésos son!» Entonces Lester Lang IV se quitó un sombrero tejano que no traía, y se arrancó con unos largos y prolongados adioses, dibujaba y desdibujaba abanicos que alcanzaban un ángulo de ciento ochenta grados, adioses tipo un-canto-de-amistad, de-buena-vecindad... «El hijo de Lester», comentó Juan Lucas entre ja-jajas.
    • 1970 Donoso, J. Obsceno pájaro [1990] 160 Chile (CDH )
      No puedo. No quiero confesar por qué salí corriendo de la casa de don Jerónimo de Azcoitía, la patada de un carabinero que no logra agarrarme, y me tiro al caudal de autos achaparrados bajo el chubasco, que llenan la calzada, ladrón, ladrón, pitazos que llaman más carabineros, y en los autos ellos vuelven de ver esa nueva de la Jeanne Moreau y van a comer bistec con puré de papas: me ven en el abanico despejado de sus limpiaparabrisas, frena, mierda, casi choco, no se ve nada con esta lluvia [...].
    • 1970 Donoso, J. Obsceno pájaro [1990] Chile (CDH )

      Mucho más tarde, cuando las parejas salieron al jardín para tomar el fresco, lo vieron flotar en el estanque de la Diana. ¡Salvarlo! ¡Llamar a los otros para salvarlo si está vivo! Tiran al suelo sus abanicos y escarcelas para ayudar al salvataje con garfios y cordeles: sacaron del agua a un ser retorcido, horripilante, monstruoso.

    • 1970 Rivarola Matto, J. B. Yvypóra [2003] Paraguay (CDH )
      El sol ya se había ido y un vientito liviano movía los abanicos de los cocos que con su aroma ya anunciaban pesebres navideños. Se oían gritos de la gente que volvía para su casa.
    • 1971 Aub, M. Gallina ciega [1995] Esp (CDH )
      Oficinas a granel, ministerios como nunca los hubo. ¿Qué más quieren? Fábricas para que rabien los de Bilbao y los de Barcelona, tiendas y almacenes como en cualquier parte de Europa. Restaurantes tan caros como en París o Roma. El dictador más viejo de Europa, después del fallecimiento del portugués. ¡Pidan!, ¡pidan! [...] Bolsos, abanicos, medallas, mantillas, mantones, muñecas, reproducciones, cabezas de toro, cuchillos, puñales, espadas de Toledo, mazapán, chocolate, peladillas, chorizos, sobreasada, quesos de Cabrales, vinos, perlas a millares, a granel, en sartas, ya en collares, perlas, perlas, perlas de estas que llaman Majorica.
    • 1971 Aub, M. Gallina ciega [1995] Esp (CDH )
      Comerciantes, madrileños, guardias, estatuas, glorietas, jardines, árboles, turistas, fotógrafos propios y extraños, flores, puestos de flores, estancos, abanicos, mantillas, castañuelas. Sastres. Cafés, restaurantes, librerías, carteles de toros. Cafés, bares, cafés, bares, bares, bares. Bancos, bancos, bancos, bancos, bancos.
    • 1972 Chacel, R. Desde amanecer [1972] 319 Esp (CDH )
      En observar cómo se abanicaba Magdalena Pimentel, a quien yo admiraba por su elegancia cuando la veía desde el entresuelo de mi abuela en la calle del Obispo, salir de su palacio guiando su tílburi, y que en la iglesia de San Esteban se sentaba cerca de mi madre —junto al altar de la Virgen del Carmen— y se abanicaba de un modo muy particular. Abría el abanico cogiéndolo por la guía, como todo el mundo, pero luego no lo sostenía dejando el dedo pulgar por la parte de fuera, sino que dejaba el índice y todo el dorso de la mano extendido: estilo que contraje, por simpatía, hasta que al cabo de los años —de muchos años— me di cuenta de que era sumamente afectado.
    • 1973 Aguilera Malta, D. Secuestro [1973] Ecuador (CDH )

      Le entregó un rollito de papel. Lo tomó, sin leerlo. Volvió a mirarlo, todo encaramelado. Movió la testa, de un lado para otro, a tempo de abanico.

    • 1973 Aguilera Malta, D. Secuestro [1973] Ecuador (CDH )
      El Dictador se movía de un lado para otro —el frenético impulso de la música— como un abanico de marfil. Se veía claramente que, después de unos segundos, daría con su ósea humanidad en el piso. El solípedo no lo pensó dos veces. Se enfrentó a los que se divertían a costa del jinete de hueso. Los agresores se desconcertaron ante la presencia inesperada. Intentaron repeler al bonachón cuadrúpedo.
    • 1973 Aguilera Malta, D. Secuestro [1973] Ecuador (CDH )
      Él ya tocaba el órgano: música sacra, clásica, tonadas aborígenes. Polígamo, el Párroco, le había dado, desde el principio, completa libertad. En ocasiones —cuando alguna ansiedad le ardía en el pecho— arrancaba al instrumento sus propias melodías, compuestas al vaivén volandero de sus dedos. Tenía la impresión de que las gargantas metálicas —notas alados esquifes— lo navegaban hasta el confín del horizonte. Amaba el abanico gris de las distancias. Irse para él era llegar. ¡Y vivía en Laberinto! Llegar en prolongaciones de sí mismo hacia otros mundos presentidos. ¡Y el laberinto no estaba sólo en las calles y en las plazas sino, también, en sus rutas interiores! Tatuaba rúbricas propias en lo ignoto
    • 1973 Aguilera Malta, D. Secuestro [1973] Ecuador (CDH )
      Los Dragones. En vista de ello, el general Pitecantropo se le abalanzó. Le dio un tremendo sacudón. Le quitó la metralleta. Y cada vez más gorila, Gorilón, Gorilazo, se volvió a los fantásticos Tricéfalos. Empezó a relampaguearles sus abanicos de disparos. Los Dragones. El arma le saltaba entre las manos. Los Dragones. Los Dragones continuaron avanzando. Las andanadas tableteaban contra ellos.
    • 1973 Aguilera Malta, D. Secuestro [1973] Ecuador (CDH )
      Se abría en abanicos musicales. Las notas se expandían, como alas que se fueran elevando arriba de las cumbres. Era Eneas Roturante, todo él órgano-Hombre. No tocaba con los dedos ni requería de los metales de garganta tierna. Él mismo era instrumento. Luz y sonido, tiniebla y silencio.
    • a1973 Neruda, P. Confieso [1993] Chile (CDH )

      Al pasar cruzo un bosque de helechos mucho más alto que mi persona:se me dejan caer en la cara sesenta lágrimas desde sus verdes ojos fríos, y detrás de mí quedan por mucho tiempo temblando sus abanicos...

    • a1973 Neruda, P. Confieso [1993] Chile (CDH )

      Había en mi casa también un baúl con objetos fascinantes. En el fondo relucía un maravilloso loro de calendario. Un día que mi madre revolvía aquella arca sagrada yo me caí de cabeza adentro para alcanzar el loro. Pero cuando fui creciendo la abría secretamente. Había unos abanicos preciosos e impalpables.

    • a1973 Neruda, P. Confieso [1993] Chile (CDH )
      La nostálgica dama de cabellera blanca, vestida de luto, se movía sin que yo viera sus pies, sin que se oyeran sus pasos, tocando sus manos una cosa u otra, un álbum, un abanico, de aquí para allá, dentro del silencio.
    • a1973 Neruda, P. Confieso [1993] Chile (CDH )
      Era la puesta de sol con grandiosos hacinamientos de colores, repartos de luz, abanicos inmensos de anaranjado y escarlata. El capítulo central de mi libro se llama «Los crepúsculos de Maruri». Nadie me ha preguntado nunca qué es eso de Maruri. Tal vez muy pocos sepan que se trata apenas de una humilde calle visitada por los más extraordinarios crepúsculos.
    • 1975 Mendoza, E. Caso Savolta [1994] Esp (CDH )
      La señora de Parells hizo tintinear sus pulseras y golpeó las mejillas de María Rosa Savolta con su abanico de nácar.
    • 1975 Mendoza, E. Caso Savolta [1994] Esp (CDH )
      Una señora cubierta de plumas de avestruz le dio un sopapo con el abanico.
    • 1976 Nieva, F. Carroza [1991] Esp (CDH )
      (El barbero ha tomado un mantelillo y una taza y se los ha puesto en la cabeza. Una bandeja le sirve de abanico.) ¡Música! (Coloca sus largas uñas en sucesión, como si formasen una flauta, sopla en ella y produce dos arpegios.) ¡Acompañadme, fuelles del aire! La solemnidad, comienza.
    • 1976 Revilla, B. Guatemala: Terremoto pobres [1976] Gu (CDH )
      Una segunda zona, mucho más ancha que la anterior, engloba todo el sistema orográfico alpino desde España y Africa del Norte hasta las cadenas que en forma de abanico se separan de la meseta de Pamir; desde allí por Birmania y la costa occidental de Indonesia, se une en las Filipinas al círculo circumpacífico. A medida que se avanza hacia el este en el Mediterráneo y en el Medio Oriente, la actividad sísmica crece en esta zona.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 50 México (CDH )
      La bisabuela estaba a su lado, con arracadas de brillantes y un abanico valenciano. Estaba también una prima nuestra a la que un ataque de peritonitis sorprendió durante su baile de quince años, y que murió con un ramo de orquídeas sobre el pecho cuando la ambulancia pasaba bajo los ciclamores dorados del bosque.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )
      Había también calles desplegadas como abanicos al flujo y reflujo de los automóviles que encendían la atmósfera con sus gases cronológicos, y calles vacías y oscuras como presentimientos tiznados, calles y callejuelas encadenadas al siglo antepasado, que ya se habían olvidado de sus nombres [...].
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )
      De la tía Lucrecia, además de nuestro espejo, heredamos un pájaro alcanforado que al aletear se transformaba en un abanico japonés, y el tío Esteban nos regaló también un samovar de plata que brillaba en las noches blancas.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )
      A su abuelo, que además tenía las manos grandes como aletas de caguama, Palinuro lo nombró comandante en jefe del buen humor y de las palabrotas que le hacían desear a la abuela tener a la mano un abanico valenciano para poner cara de escena pastoral.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )
      Molkas comprendió que si esas delicias no podían compensarse con devoción o ternura, con abanicos y ropa de seda tendida a secar, podía simularlas a base de tripas y de corazón.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 389 México (CDH )
      Lloró tanto esa tarde, Dios mío, que cuando cerré los ojos para olvidarme de nuestro hijo y evocar otras cosas y otras personas, me encontré de pronto con la tía Luisa, que le gustaba almibarar los festones de los abanicos con escarcha azul. La tía Luisa, la única de las personas que yo había conocido que sabía que las cosas son una y varias a la vez, y que por eso le perdió el miedo a las palabras.
    • 1965-1980 Arenas, R. Mundo Alucinante [1997] 285 Cuba (CDH )
      Finalmente, fray Servando, comprendiendo que todo era inútil, dejó al hombre en su labor (ya el cernícalo amenazaba con sacarle los ojos), y subió, ahora por las escaleras, hasta el balcón del palacio. "He aquí al maestro de la poesía de hamaca y abanico", dijo, sentándose de nuevo, ya más calmado.
    • 1980 Vergés, P. Cenizas [1981] 313 República Dominicana (CDH )
      La doña no trabajaba mucho, estaba como enferma, la pobre, tenía una pierna gorda y se andaba quejando todo el día del calor, arrimada a la sombra del patio o metida en la sala con un abanico de cartón que soplaba mejor que una palmera, decía ella.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )

      [...] a la brisa del Plata se añadía la provocada por docenas y docenas de abanicos agitados doquier, y que, mientras se extendía la noche («la sombra de la noche / prolonga el jardín de tu memoria», ¡oh Mr. Low!), reproducían en la añoranza del Escarabajo el aleteo de las hadas en la floresta de Arden.

    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )
      Nos recibía reclinada en su eterno y descomunal diván favorito, cubierto de almohadones [...] , la mano perdida en la cabellera indómita, y hasta el diáfano oleaje del largo vestido, el forro de seda blanca y blancas pieles y el abanico de níveas plumas, como si fueran suficiente receta los accesorios, a quien aspirase a calcar su inimitable seducción.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] 418 Argentina (CDH )

      Allí, entremezclados, enredados, algunos en estuches, otros sin ellos, convivían con los más distintos aderezos, diademas, gargantillas [...] el collar de camafeos del Emperador de Austria, la fúlgida condecoración del Rey de Dinamarca, el precioso abanico veneciano del siglo xviii, otra joya, del Rey de Italia, el prendedor de esmeraldas del Zar de Rusia quien, cuando ella intentó una reverencia, la detuvo, y en cambio se inclinó, ante el asombro chismorreo de los áulicos.

    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )
      Ingrata o inconsciente, cogió el abanico veneciano del Rey de Italia, y se echó aire con gracia innita, dedicándonos a Montesquiou y a mí su sonrisa vaga: es la imagen final suya que conservo.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )
      Fueron las postreras palabras nítidas que le oí pronunciar, del mismo modo que la tarjeta de adiós de Sarah Bernhardt que recogí, fue la de su sonrisa tras el abanico veneciano, porque al modularlas, el Conde de Montesquiou-Fezensac revoleó el bastón con tanta energía que, impelido, salí volando, como había volado a través de la ventana de Aristófanes, crucé encima de las lanzas herrumbrosas de una verja, y caí en un jardín al que alfombraban de ocre y de cobrizo las hojas otoñales.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )
      Maravillábanse los huéspedes, con una tacita azul de café o un vaso de agua y un dulce en las prudentes manos, del fluir torrencial de palabras, en francés o en inglés (menos bueno) con que la señora anecdóticamente los remojaba y bañaba, y yo la oía de la vitrina a la cual me había destinado, un resumido bazar confortable, en el que no se admitía cerámica, porcelana, vidriado, esmalte, piedra, caja, medalla, comboloi, libro, abanico, joya o imagen, que como yo mismo no evidenciara ser resuelta y orgullosamente azul.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] 461 Argentina (CDH )

      Los días de sol, atravesaba el cuarto una larga y estrecha columna de luz, vibrante por el polvillo dorado de los corpúsculos; alrededor, las formas se apagaban, hasta que, al habituarme a esa tiniebla, como en la tumba de Nefertari, como en la tumba de Giovanni di Férula, despaciosamente reconquisté el moblaje y los objetos y, siendo azul cada cosa, lo que para mí se restableció fue la atmósfera del Egeo con su variedad de azules, pero de un Egeo que hubiese sido embrujado e inmovilizado, a desemejanza del real, ya que ahí dentro todo —los personajes de las porcelanas, las figurillas de los abanicos, los seres que nadaban en los pisapapeles de cristal— parecía detenido de pronto, en plena acción.

    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )
      A las algas, a las diáfanas medusas, a las anémonas de trémulos filamentos, a los cangrejos y erizos, a las esponjas, a los hipocampos, a los innúmeros peces (los más besadores), a los seres cuya condición animal o vegetal es ardua de decidir, sucedían, en tanto la policromía agonizaba y el azul instauraba su imperio, las colonias de corales enjoyados y ramificados, adheridos a la escabrosidad geológica, los caracoles de formas de un barroco inverosímil, la confusión de las cavernas habitadas por individuos suspicaces, acorazados o translúcidos, que me espiaban en un vaivén general de moroso abanico.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )
      Detrás, junto al timonel, estaba el portador de plumas de ibis, que alejan a los cocodrilos, y más cerca los flabelíferos, que lentamente mecían altos abanicos de plumas de avestruz. Zarpamos remontando la corriente.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )
      Inesperadamente, la noble señora que nos seguía se arrimó al poeta, alzó la máscara, pero sin taparse con ella la faz, más bien como si manejase un abanico, y le susurró al oído algo, algo que desató su risa, y ella también rompió a reír, pero con tal discreción que ninguno oyó aquella manifestación de su regocijo, fuera de este Escarabajo que parece ser el único que tuvo en cuenta su presencia prestigiosa. Riendo, el comediógrafo produjo unas tabletas y un estilete y, sin detenerse, se puso a escribir.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )
      Y a todas esas alas, con ser tan distintas, las hermanaba la buida longitud de las plumas, que al extenderse armaban sus abanicos perfectos, encima de las aureolas de los seráficos, o caían, cerradas, sobre sus espaldas, como mantos majestuosos.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] 272 Argentina (CDH )
      Hasta que un atardecer, entró en el Puente Viejo el séquito de Pantasilea. Nadie faltaba en torno, ni sus aristocráticos galanes que de todo se burlaban, ni las Gorgonas, ni las servidoras portadoras de abanicos de plumas de pavo real y de un quitasol superfluo.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )
      Hacía calor, y el enano, con un abanico, echaba aire a Don Gaspar. De súbito, resultó que uno de los arcabuces estaba cargado, y que una bala partió y de rebote hirió a uno de los secretarios y a mi señor.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )
      Se tapaba la entrepierna con una hoja de viña de pintado papel, que vuelta a vuelta usaba de abanico.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )

      En todas las azoteas había mujeres, que probablemente gozaban de la brisa del río, y que observé desde la de los Benoit, sentadas en los antepechos o acomodadas sobre cojines; se aireaban con pausados abanicos, se embozaban con mantillas y pañoletas, algunas no se habían despojado de los peinetones exorbitantes, que seguían posados sobre sus cabezas, a manera de fantásticas mariposas de calado carey.

    • 1982 Pitol, S. Juegos florales [1985] 141 México (CDH )
      Comenta algo con la más vieja, la desdentada, la cual empieza a darle golpecitos con su abanico en el hombro en tanto que estalla en carcajadas que hieren el aire como el graznido de una nube de cornejas.
    • 1983 Cortázar, J. Reunión [1983] 185 Argentina (CDH )
      Lo pienso, lo repito, lo canturreo en la memoria, y siento al mismo tiempo cómo la melodía y el dibujo de la copa del árbol contra el cielo se van acercando, traban amistad, se tantean una y otra vez hasta que el dibujo se ordena de pronto en la presencia visible de la melodía, un ritmo que sale de una rama baja, casi a la altura de mi cabeza, remonta hasta cierta altura y se abre como un abanico de tallos, mientras el segundo violín es esa rama delgada que se yuxtapone para confundir sus hojas en un punto situado a la derecha, hacia el final de la frase, y dejarla terminar para que el ojo descienda por el tronco y pueda, si quiere, repetir la melodía.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Colombia (CDH )
      Gozó con el hálito de vetiver de los paños en los arcones, se envolvió en sedas estampadas, se rió de su propia risa al verse disfrazada de manola con una peineta y un abanico de flores pintadas frente al espejo de cuerpo entero de El Alambre de Oro.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Colombia (CDH )
      Las tres eran diestras en el manejo de las sombrillas y los abanicos de plumas, pero con los propósitos indescifrables de las momposinas de la época.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] 209 Colombia (CDH )
      Trajo una colección de abanicos de diversos países del mundo, y uno distinto y apropiado para cada ocasión. Trajo una esencia perturbadora escogida entre muchas en la perfumería del Bazar de la Charité, antes de que los vientos de primavera arrasaran con sus cenizas, pero la usó una sola vez, porque se desconoció a sí misma con el perfume cambiado. Trajo también un estuche de cosméticos que era la última novedad en el mercado de la seducción, y fue la primera mujer que lo llevó a las fiestas, cuando el acto simple de retocarse en público se consideraba indecente.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Colombia (CDH )
      «A la mierda abanico que es tiempo de brisa». Pero después, celosa de sus privilegios bien ganados, temerosa de la vergüenza y el escarnio, se mostraba dispuesta a soportar hasta la humillación, con la esperanza de que Dios se apiadara por fin de doña Blanca, quien no se cansaba de suplicarle en sus oraciones que le mandara la muerte.
    • 1986 Balza, J. Relatos [1990] 42 Venezuela (CDH )
      Pero entonces, esa mujer vestida con inmensa falda blanca, lleno el pelo de violetas y el pecho de joyas oscuras; esa mujer que tose y oculta su rostro tras el abanico, aunque el pañuelo quede manchado de sangre; esa mujer que canta, tose y sangra, va a morir dentro de la música.
    • 1986 Cabrera Infante, G. Habana [1993] 59 Cuba (CDH )
      Las dos salían mucho juntas, sobre todo a bailes; les encantaba bailar y a veces llegaban muy tarde y las oíamos, en verano con la cortina nuestra única puerta nocturna, llegar conversando, Gloria resonando con su voz de gong, Delia susurrando como un abanico; parecían pertenecer a distintas dinastías.
    • 1986 Cabrera Infante, G. Habana [1993] 228 Cuba (CDH )
      Salió a bailar con ella cierto danzón tardío (bien pudo ser un mambo medio y hasta un temprano chachachá en ese año 1950) y en una cadencia Beba, buena bailarina, se demoró demasiado y como no era el cedazo de los antiguos danzones en que se permitía al bailador detenerse para dejar que su pareja se diera un golpe de abanico que no aboliría el azoro, Haroldo quiso saber qué detenía a Beba en su pasillo, cuando vio frente a ellos un gran espejo —Beba había dejado de bailar para mirarse al espejo detenida.
    • 1986 Skármeta, A. Cartero Neruda [1996] 35 Chile (CDH )
      El vate hizo del telegrama un abanico, que procedió a sacudir ante su barbilla.
    • 1988 Aguilera Malta, D. Pelota [1988] Ecuador (CDH )
      Los dos últimos, adosados a un balcón, veían sin ver, el abanico de luces que se extendía allá abajo, en un cabrillear inextinguible. Tras ellos, en un balcón cercano, envuelto en la penumbra, los observaba Píndaro. Aunque no los distinguía en los detalles mínimos. En cambio los oía perfectamente. Tuvo una súbita inquietud. ¿Habrían advertido su presencia? Seguramente no.
    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
      Al cabo de un momento sacó un abanico del bolso y lo sostuvo entre los dedos, sin abrirlo. Cuando habló, la expresión de sus ojos se había endurecido.
    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
      El abanico se deslizó hasta la alfombra, y se apresuró a recogerlo el maestro de esgrima. Lo devolvió, todavía con una rodilla en el suelo, y en aquel momento sus rostros quedaron a sólo unas pulgadas de distancia uno del otro.
    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
      Ella abrió el abanico cuyo país, decorado a mano, punteaban las manchas blancas de estilizados almendros en flor.
    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
      Adela de Otero cerró el abanico y lo levantó despacio, hasta rozarse con él la cicatriz de la boca.
    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
      Entre golpes de abanico y discretos codazos cloqueaba la buena sociedad madrileña, preguntándose quién era aquella desconocida que de tal modo le había puesto los puntos al calavera de Ayala.
    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
      Adela de Otero hizo de pronto un gesto negativo con el abanico que tenía en la mano, y después empezó a decir algo mientras sus ojos vagaban distraídamente por la calle.
    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
      Acarició con la punta de los dedos la pequeña urna que contenía un abanico desplegado; era cuanto le quedaba de la mujer por la que un día abandonó París. ¿Dónde estaría ella ahora? Sin duda era una venerable abuela, todavía distinguida y dulce, que vería crecer a sus nietos mientras, ocupadas las manos que tan hermosas fueron tiempo atrás en un bordado, acariciaba en silencio escondidas nostalgias de juventud. O tal vez ni siquiera eso; quizá, simplemente, había olvidado al maestro de esgrima.
    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
      Se decía entre susurros de abanico que en el curso de una francachela había protagonizado una pelea a navajazos en un figón de Cuatro Caminos, lo cual era falso, y que había apadrinado en su cortijo de Málaga al hijo de un famoso bandolero tras la ejecución de éste, lo que era rigurosamente cierto.
    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
      Porque hubo una vez una mantilla blonda bajo la que relucían dos ojos con brillo de azabache, y una mano blanca y fina que movía con gracia un abanico.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
      Señora hubo a quien se le cayó el abanico y caballero que lo recogió trasmutado en sombrero. Un niño que se burlaba de su madre recibió de premio una sonrisa. Al novio se le mudó la novia, cuando se disponía a besarla, en una nube de algodón de azúcar, y tan pronto la besaba como la devoraba, siempre con similar blandura.
    • 1990 Vázquez Montalbán, M. Galíndez [1993] Esp (CDH )
      En el jardín, encajonado por los rotundos sillares de la casona, a la sombra inutilizada por la noche de las palmeras, se han dispuesto hileras de sillas plegables en las que van tomando asiento los convocados y sus abanicos.
    • 1993 Fuentes, C. Naranjo [1993] 217 México (CDH )
      Yo he descubierto que morir es adquirir, de un golpe, la facultad de ver las imágenes que pasan por las cabezas de los vivos. Por las de estas mujeres, como en una película de función continua, pasan las mismas imágenes de una niña balaceada en Los Ángeles o de una puta muerta a la salida de un cabaret con un abanico entre las piernas. Un viejo agradecido por la cercanía de una muchacha al expirar.
    • 1993 Sarduy, S. Cantantes [1967] Cuba (CDH )
      Socorro la sigue a unos pasos, añadiendo adverbios a los adjetivos, genuflexiones a las reverencias, refrescando el aire con un abanico de plumas de avestruz, rociándolo de ungüentos. A una señal de Auxilio, Socorro adjunta medallitas de la Caridad del Cobre y bombones.
    • 1993 Sarduy, S. Cantantes [1967] Cuba (CDH )

      Las Ojito(agitando grandes abanicos de nácar y carey)— Sí, pero no va a ejercitarse —¿con qué?— (risotadas). Se le ha ocurrido que así como nosotros dividimos nuestra zona, ya que cuando una fatiga sus encantos lidiando entre plumas, la otra los refresca reclutando entre vitrinas, así María divide la suya con Flor de Loto.

    • 1993 Sarduy, S. Cantantes [1967] Cuba (CDH )
      Y echa mano a un grabado, a un abanico de marfil. Ahora, graciosa, se echa fresco como una manola de feria, moviendo los ojos al compás, taconeando.
    • 1993 Sarduy, S. Cantantes [1967] Cuba (CDH )
      Se echa fresco con un abanico de guano, abriendo las piernas de un modo que a decir verdad a mí mismo me deja perplejo. Es increíble lo que el calor afloja. Mejor es cortar esto. Pasemos a otra cosa.
    • 1993 Sarduy, S. Cantantes [1967] Cuba (CDH )
      El humo de los habanos endulza un aire de volutas lentas que van a romperse entre los abanicos. La plaza está llena. Los santiagueros cantan.
    • 1993 Sarduy, S. Cantantes [1967] Cuba (CDH )
      Entre ellos, saltando sobre los anchos pies —ranitas— zigzagueaban asustados negritos echándose fresco con abanicos.
    • 1993 Sarduy, S. Cantantes [1967] Cuba (CDH )
      (Los negritos soltaban los abanicos, se abrazaban a las piernas, metían la cabeza entre las rodillas.) Oscureció.
    • 1993 Sarduy, S. Cantantes [1967] Cuba (CDH )

      María(muy orgullosa)— Bonita cosa, ¿verdad?

      Johnny asiente con la cabeza.

      María(profesional)— El original, atribuido a Li Sung, que vivió entre 1166 y 1243, según este tiempo, se llama "En un bote", y es una hoja de un álbum en forma de abanico, dibujado en tinta y color sobre seda.

      Johnny— How I would like to have one!

      María(señalando al pintor)— Es él quien los hace, Carita de Tortura, muy antiguo maestro en las artes simétricas del placer y el horror de los ojos: Pintura y Tortura chinas.

    • 1994 Solares, I. Nen [1994] México (CDH )
      Un sol muy redondo, que venció las últimas sombras, iluminó de golpe los trajes multicolores, los abanicos de palma, los timatli y los máxtlatl, las faldas amponas, las túnicas de algodón, doradas, rojas, recamadas, negras y blancas, con ruedas de plumas superpuestas o figuras pintadas, los rostros de las mujeres emplastados con axin y con tecozauitl.
    • 1995 Britton, R. M. No pertenezco [1995] 30 Panamá (CDH )
      Madame Minou, una hermosa mujer envuelta en sedas, con un escote imponente que enseñaba más allá de la imaginación, nos recibió con honores, haciendo mohines, detrás del inmenso abanico que manejaba con una coquetería indescriptible, satisfecha de iniciar a jóvenes aristócratas en las lides del amor.
    • 1995 Britton, R. M. No pertenezco [1995] Panamá (CDH )
      La antioqueña es una muñeca de porcelana y José Hilario está asustado de tener que encerrarse con ella en un barco por semanas y luego verse obligado a sostenerle abanicos y sales por toda Europa.
    • 1995 Britton, R. M. No pertenezco [1995] 106 Panamá (CDH )
      ¡Cómo nos divertimos esos días, tratando de esquivar encuentros premeditados al salir de misa, ignorando miradas coquetas y suspiros detrás de abanicos manejados con maestría, y a veces, pretextando enfermedades de último minuto para no tener que acudir a tal o cual festejo y poder escabullirnos a disfrutar de la compañía sin dobleces de Madame Minou y sus beldades!
    • 1995 Britton, R. M. No pertenezco [1995] 149 Panamá (CDH )
      Madame Minou lo recibió como en los viejos tiempos con una sonrisa y un mohín de coquetería detrás del gran abanico. La notó mucho más vieja y ajada, el aliento ácido y la mirada cansada, con un dejo de amarillez en la piel que presagiaba enfermedad.
    • 1995 Britton, R. M. No pertenezco [1995] 166 Panamá (CDH )
      En cuanto encienden las bujías, se levanta agitada, exigiendo tal o cual atuendo que nunca logra satisfacerla y después comienza la insensata búsqueda de joyas, peinetas, pañuelos o abanicos perdidos. Raras veces dirige una que otra mirada extraviada hacia la alcoba de su hijo, totalmente bajo el cuidado de nodrizas procuradas por Doña Concha, que a duras penas logra controlar su impaciencia ante las excentricidades de su nuera. La ausencia de Enericia llena de curiosidad a la servidumbre.
    • 1995 Britton, R. M. No pertenezco [1995] Panamá (CDH )
      En los salones del congreso, en el baile que celebra el Aniversario de la Independencia, vuelan rumores acerca del amancebamiento del Senador Camargo y muchas damas esconden risitas burlonas detrás de los abanicos, encantadas del malestar de las orgullosas mujeres de la familia. La madre de Joaquín se declara enferma de muerte y anuncia al Arzobispo su voluntad de ser enterrada en la esquina norte de la catedral desde donde podrá ocuparse en el otro mundo, de velar por su familia que se deshonra.
    • 1995 Britton, R. M. No pertenezco [1995] Panamá (CDH )
      — ¡Pobre hombre! con tanto dinero y experiencia es difícil comprender cómo se ha dejado envolver por esa aventurera... comentan detrás de abanicos las hermanas de Joaquín Camargo al verlo llegar a la catedral del brazo de Eugenia Deaupré.
    • 1995 Donoso, J. Morir elefantes [1995] Chile (CDH )
      La Ruby se había amparado detrás de un abanico de hojas amoratadas, la vista fija en la escalinata del Capitolio. Escondiéndose de un arbusto en otro, fue avanzando sigilosa hasta muy cerca de la escalinata, sin revelarse a los que se encontraban más allá. Gustavo se agazapó detrás de ella, involucrándose en el jueguito.
    • 1995 Giardinelli, M. Imposible equilibrio [1995] Argentina (CDH )
      A su lado, Pura Solanas se apantallaba con un abanico de papel pintado. A los pies de ambos dormitaba un perrito callejero, completamente ajeno a la importancia de ese día. Cada tanto se plumereaba con la cola para espantar a las moscas.
    • 1995 Montero, M. Tú Oscuridad [1995] Cuba (CDH )
      Sentada a su lado, abanicándola con uno de aquellos abanicos que tan buen fresco echaban y que tenían la foto de Papá Doc por un lado y el mapa de Haití por el otro, estaba su madrina, la deslenguada Yoyotte Placide.
    • 1995 Montero, M. Tú Oscuridad [1995] Cuba (CDH )
      Frou-Frou había empezado a sudar, le vi gotitas en la cara y le pregunté si no traía abanico. Abrió el bolso y sacó uno muy antiguo, el de la cara de Papá Doc por un lado y el mapa de Haití por otro, me dio ese abanico y en lugar de abanicarme yo, empecé a abanicarla a ella.
    • 1995 Montero, M. Tú Oscuridad [1995] Cuba (CDH )
      Abrió el bolso y sacó uno muy antiguo, el de la cara de Papá Doc por un lado y el mapa de Haití por otro, me dio ese abanico y en lugar de abanicarme yo, empecé a abanicarla a ella.
    • 1995 Villena, L. A. Burdel Byron [1995] 190 Esp (CDH )
      Me di cuenta de quién era él, de su extraño tormento. Byron no pedía salvación, ni felicidad, ni paraíso, simple y llanamente imploraba paz. Y sin embargo, con la camisa blanca abierta, un sombrero de paja veneciano y un abanico español, con el que combatía los vapores —los naturales y los suyos—, parecía un turista excéntrico, un viajero en búsqueda de antigüedades ilustres.
    • 1996 Cabezas Melara, F. A. Entomología [1996] México (CDH )
      En estos insectos los escleritos axilares son simples y no proporcionan ningún mecanismo para plegar las alas sobre el cuerpo. El siguiente paso fue el desarrollo de divisiones más complicadas en los escleritos axilares que permitieron realizar el pliegue de las alas sobre su cuerpo. Con esta evolución la superficie del ala perdió el carácter de abanico y se volvió casi plana.
    • 1996 Santiago, E. Sueño América [1996] 280 Puerto Rico (CDH )
      Un hombre le ofrece su mano, pero ella lo rechaza, ondulando sus dedos como un abanico al frente de su cara para indicarle que tiene mucho calor para bailar.
    • 2001 Biggs, J. Casa Madame Lorraine Ch (CORPES)
      Al llegar a la casa de Durand, encontraron a Blanche tendida sobre un sofá y a Philipe de rodillas, sacudiendo un abanico sobre la cabeza de la mujer.
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      abanico. [...] m. Instrumento para hacer o hacerse aire, que comúnmente tiene pie de varillas y país de tela, papel o piel, y se abre formando semicírculo.
    • 2002 Paz Soldán. E. Materia deseo [2002] Bolivia (CDH )
      Su imagen más presente proviene de uno de mis cumpleaños. Habría una gran sorpresa, me había dicho mamá, y yo la esperé con ansias. A la hora de la torta, saltó del armario alguien con una vieja máscara de piel roja, un abanico de plumas en la cabeza. Y yo me asusté, aunque sabía quién era. Se sacó la máscara, se acercó, me abrazó y todos aplaudieron; y ahora a mí me queda, vívida, la máscara, pero poco el rostro tras ella.
    • 2006 Rivera Cruz, M. Tiempo prodigios Esp (CORPES)
      —Debes comprar regalos para todos. Tienen que ser cosas que puedas llevar fácilmente en la maleta. Déjame pensar... para ellos, cajas de puros cubanos. Yo te los consigo. Para las señoras, abanicos de encaje. Pesan poco y no abultan.
    • 2010 Millás, L. Señora Really [2010] Esp (BD)
      No sé de dónde emergió una matrona que, con los brazos al aire, agitaba un abanico frente a la cara de la joven musulmana mientras la reprendía cariñosamente por sus "ropajes".
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      abanico [...] m. Instrumento compuesto por un conjunto de varillas articuladas por un extremo y pegadas por el otro a una tela o un papel que se despliega con ellas en semicírculo.
    • 2019 Fuentes, L. M. "Loco" [05-07-2019] El Independiente (Madrid) Esp (HD)
      Eran la nueva tauromaquia de pelo, abanico y danza de una España que entraba en Europa y no podía llevar otra vez a Massiel con un vestidito de papel ni al torero de siempre como un borriquillo de Mijas. No, España tenía que dar algo entre playero y almodovariano, entre folclórico y cubista. España no podía dejar de ser España, pero el rizo de morena, los amantes bandidos y el abanicazo de suvenir picassiano en los ojos tenían que hacerse de otra manera. O sea, que lo de Locomía era lo más rancio que podíamos hacer entonces huyendo de ser rancios.
    • 2019 Cortes, A. "Plantas olvidadas" [17-11-2019] El País (Madrid) Esp (CORPES)
      El jugo de caqui ha servido durante siglos para impermeabilizar bolsas, sombreros, abanicos, paraguas y sombrillas. Aparte de ser comestible, es un agente antiarrugas y blanquea la piel.
    • 2022 Agencia Efe "Al Fresco" [15-08-2022] La Vanguardia (Barcelona) Esp (HD)
      Dos jóvenes emprendedoras sevillanas han creado Al Fresco, una marca con la que venden gafas de sol y abanicos, elementos indispensables en el verano de la ciudad, con un marcado acento solidario, ya que el 40 % de sus beneficios se destinan a los comedores sociales de Triana y de Bormujos.
    1. s. m. En particular, abanico ilustrado con dibujos y textos generalmente empleado como álbum de recuerdos.
      docs. (1797-1923) 8 ejemplos:
      • 1793-1797 Fdz Moratín, L. Viaje Italia [1991] 570 Esp (CDH )
        Vi algunas del Guercino, cosa de gran mérito. [...] Los ornatos de las salas son cosa suntuosa, digna de un gran príncipe; las pinturas de los techos, obra moderna, / * de corto mérito, a mi entender. Hay la comodidad de hallar sobre las mesas de cada estancia unos abanicos en que está impresa la lista de los quadros que hay en cada una de ellas, con explicación de lo que representan y el nombre * del autor.
      • 1919-c1923 Casares, J. Crítica efímera [1962] Esp (CDH )

        Pues bien: un servidor de ustedes, que tiene la conciencia tranquila de no haber faltado al respeto a las Musas sino en los años del bachillerato y ante el ineluctable apremio de tal cual álbum o abanico, se compromete a trazar en el acto cuantos "aviogramas"se le pidan, aunque sean de pie forzado.

      • 1793-1797 Fdz Moratín, L. Viaje Italia [1991] 570 Esp (CDH )
        Vi algunas del Guercino, cosa de gran mérito. [...] Los ornatos de las salas son cosa suntuosa, digna de un gran príncipe; las pinturas de los techos, obra moderna, / * de corto mérito, a mi entender. Hay la comodidad de hallar sobre las mesas de cada estancia unos abanicos en que está impresa la lista de los quadros que hay en cada una de ellas, con explicación de lo que representan y el nombre * del autor.
      • 1889 Pardo Bazán, E. Insolación [2002] Esp (CDH )

        Empezó la broma por todas aquellas demostraciones contra don Amadeo: lo de las peinetas y mantillas, los trajecitos a medio paso y los caireles; siguió con las barbianerías del difunto rey, que le había dado por lo chulo, y claro, la gente elegante le imitó; y ahora es ya una epidemia, y entre patriotismo y flamenquería, guitarreo y cante jondo, panderetas con madroños colorados y amarillos, y abanicos con las hazañas y los retratos de Frascuelo y Mazzantini, hemos hecho una Españita bufa, de tapiz de Goya o sainete de don Ramón de la Cruz.

      • 1879-1890 Campoamor, R. Poética [1902] Esp (CDH )
        ¡No quisiera que el lector al hallarse con estas bagatelas escritas para los albums y los abanicos de mis amigas, ó recogidas de los retazos sobrantes de doloras y poemas, creyese que las he coleccionado como cosas dignas de ver la luz pública.
      • 1893 Rubén Darío Flores [1950] 210 Cuentos Nicaragua (CDH )

        — Suelo, en mi calidad de sportsman, recitar en los salones, y aparentar que soy un elegante aficionado a la poesía; más de un álbum y más de dos abanicos conservan algunas rimas que he procurado hacer resonar de la manera más decadente que me ha sido posible; porque, según parece, ello está de moda.

      • 1898 Clarín (Leopoldo Alas) "Álbum-abanico" [03-12-1898] La Revista Moderna (Madrid) Esp (HD)
        O al revés, abanico-álbum, como queráis. La señora de Frondoso tenía uno, célebre en todo Madrid. Por el tiempo en que comienza esta fiel historia de sucesos reales, ya el álbum de versos y dibujos era cosa bastante desacreditada, y el abanico convertido en álbum, el colmo de lo cursi. Pero la señora de Frondoso había leído en Pepita Jiménez que la esencia de lo cursi estaba en el excesivo temor de parecerlo; y se hubiera creído más cursi que todas las cursis juntas si hubiera renunciado á que la pusieran versos en los abanicos, considerando que se había abusado de este género de galantería, que ya apestaba al mundo, pero que á ella no le apestaba.
      • 1899 Rodó, J. E. Rubén Darío [1956] 65 Uruguay (CDH )
        Cierto es que a mí, como a muchos de los que se decidan a seguirme, nos agrada de una manera mediana aquel ambiente en que la Naturaleza no era sino un inmenso madrigal; en que un erotismo rococó ocupaba el lugar de la pasión fuerte y fecunda; y en que cierta mitología de abanico hacía de Mercurio un mensajero de billetes galantes, y de Eolo un paje encargado de dar aire a las reinas, y de las butacas de salón los trípodes de Apolo. Pero no importa, por mi parte. Presumo tener, entre las pocas excelencias de mi espíritu, la virtud, literariamente cardinal, de la amplitud.
      • 1919-c1923 Casares, J. Crítica efímera [1962] Esp (CDH )

        Pues bien: un servidor de ustedes, que tiene la conciencia tranquila de no haber faltado al respeto a las Musas sino en los años del bachillerato y ante el ineluctable apremio de tal cual álbum o abanico, se compromete a trazar en el acto cuantos "aviogramas"se le pidan, aunque sean de pie forzado.

      • 1793-1797 Fdz Moratín, L. Viaje Italia [1991] 570 Esp (CDH )
        Vi algunas del Guercino, cosa de gran mérito. [...] Los ornatos de las salas son cosa suntuosa, digna de un gran príncipe; las pinturas de los techos, obra moderna, / * de corto mérito, a mi entender. Hay la comodidad de hallar sobre las mesas de cada estancia unos abanicos en que está impresa la lista de los quadros que hay en cada una de ellas, con explicación de lo que representan y el nombre * del autor.
      • 1889 Pardo Bazán, E. Insolación [2002] Esp (CDH )

        Empezó la broma por todas aquellas demostraciones contra don Amadeo: lo de las peinetas y mantillas, los trajecitos a medio paso y los caireles; siguió con las barbianerías del difunto rey, que le había dado por lo chulo, y claro, la gente elegante le imitó; y ahora es ya una epidemia, y entre patriotismo y flamenquería, guitarreo y cante jondo, panderetas con madroños colorados y amarillos, y abanicos con las hazañas y los retratos de Frascuelo y Mazzantini, hemos hecho una Españita bufa, de tapiz de Goya o sainete de don Ramón de la Cruz.

      • 1879-1890 Campoamor, R. Poética [1902] Esp (CDH )
        ¡No quisiera que el lector al hallarse con estas bagatelas escritas para los albums y los abanicos de mis amigas, ó recogidas de los retazos sobrantes de doloras y poemas, creyese que las he coleccionado como cosas dignas de ver la luz pública.
      • 1893 Rubén Darío Flores [1950] 210 Cuentos Nicaragua (CDH )

        — Suelo, en mi calidad de sportsman, recitar en los salones, y aparentar que soy un elegante aficionado a la poesía; más de un álbum y más de dos abanicos conservan algunas rimas que he procurado hacer resonar de la manera más decadente que me ha sido posible; porque, según parece, ello está de moda.

      • 1898 Clarín (Leopoldo Alas) "Álbum-abanico" [03-12-1898] La Revista Moderna (Madrid) Esp (HD)
        Pero al álbum-abanico no pudo hacerla renunciar. Aquel registro de notabilidades más ó menos pasajeras siguió siendo la manía de Julita; los amantes variaban; la manía siempre era la misma. Como se decía que aquellos abanicos poéticos y artísticos eran las actas de los mártires, es decir, listas de los amantes de Julita, ésta creyó oportuno advertir á Trabanco que en tal supuesto había notoria exageración. —Oye, tú —le dijo un día—: la tirria que le tienes al abanico ilustrado, como tú dices, no será, porque creas que han sido amigos míos, así como tú, todos estos señores... Te juro que nunca tuve nada con Zorrilla, ni con Campoamor, ni con Pepe Luis...
      • 1898 Clarín (Leopoldo Alas) "Álbum-abanico" [03-12-1898] La Revista Moderna (Madrid) Esp (HD)
        O al revés, abanico-álbum, como queráis. La señora de Frondoso tenía uno, célebre en todo Madrid. Por el tiempo en que comienza esta fiel historia de sucesos reales, ya el álbum de versos y dibujos era cosa bastante desacreditada, y el abanico convertido en álbum, el colmo de lo cursi. Pero la señora de Frondoso había leído en Pepita Jiménez que la esencia de lo cursi estaba en el excesivo temor de parecerlo; y se hubiera creído más cursi que todas las cursis juntas si hubiera renunciado á que la pusieran versos en los abanicos, considerando que se había abusado de este género de galantería, que ya apestaba al mundo, pero que á ella no le apestaba.
      • 1899 Rodó, J. E. Rubén Darío [1956] 65 Uruguay (CDH )
        Cierto es que a mí, como a muchos de los que se decidan a seguirme, nos agrada de una manera mediana aquel ambiente en que la Naturaleza no era sino un inmenso madrigal; en que un erotismo rococó ocupaba el lugar de la pasión fuerte y fecunda; y en que cierta mitología de abanico hacía de Mercurio un mensajero de billetes galantes, y de Eolo un paje encargado de dar aire a las reinas, y de las butacas de salón los trípodes de Apolo. Pero no importa, por mi parte. Presumo tener, entre las pocas excelencias de mi espíritu, la virtud, literariamente cardinal, de la amplitud.
      • 1919-c1923 Casares, J. Crítica efímera [1962] Esp (CDH )

        Pues bien: un servidor de ustedes, que tiene la conciencia tranquila de no haber faltado al respeto a las Musas sino en los años del bachillerato y ante el ineluctable apremio de tal cual álbum o abanico, se compromete a trazar en el acto cuantos "aviogramas"se le pidan, aunque sean de pie forzado.

        Acepción en desuso
      1. s. En ocasiones, con el complemento de cartón.
        docs. (1851) Ejemplo:
        • 1851 Ronquillo, J. O. DiccMateria Mercantil, I p. 17 Esp (BD)
          Además de los abanicos de chimenea y de los grandes abanicos de carton ó de palma suspendidos en los lechos de los comedores de ciertas casas, debemos hacer mención de los abanicos de carton fabricados en Barcelona, que consisten en un pedazo de carlon cubierto con un papel blanco ó de color en el que hay impreso una lámina ó dibujo con poesías análogas al objeto, fijo á un pedazo de caña.
    2. s. m. Con los complementos de baraja o de barajas, para referirse a un abanico de pequeño tamaño con las varillas más estrechas en el extremo inferior que en el superior y unidas por un cinta que las entrelaza.
      docs. (1806-2003) 5 ejemplos:
      • 1806 Anónimo "Pérdidas" [15-02-1806] Diario de Madrid (Madrid) Esp (HD)
        Quien hubiese encontrado un abanico de baraja, con anteojo en el sitio del clavillo, que se perdió el dia 4 del corriente desde la calle de los Preciados, los Correos, plaza Mayor, portales de Santa Cruz, calle de Atocha, la del Principe, Carrera de San Gerónimo, Puerta del Sol, hasta la calle y Convento del Carmen; se servirá entregarle en la lonja de Labarrieta, plazuela de Santo Domingo, donde se daran mas señas y el hallazgo.
      • 1852 Castro Rossi, A. GDiccLengEsp (NTLLE)
        ABANICO DE BARAJAS. El que es mas pequeño que los del orden comun. Sus varillas son del largo de todo el, angostas por abajo y anchas por arriba, ligadas en la parte superior por una cinta que se va entrelazando por una y otra. Comunmente son de marfil, de plata sobredorada o de carey.
      • 1884 Anónimo "Expos fabril manufacturera" [07-10-1884] La Correspondencia de España (Madrid) Esp (HD)
        Sección 7.ª 67. Fernández Perdones (D. Antonio).— Madrid. — Abanico de barajas con marfil, grabados.
      • 1891 Anónimo "Regalos recibidos rifa" [06-12-1891] La Palma (Cádiz) Esp (HD)
        [...] Sra. Viuda de Olea, un quitasol de seda, un centro de cristal para flores y un abanico de barajas.
      • 2003 Anónimo De Rosas a Sarmiento p. 16 Ar (BD)
        En Exposición. [...] Abanico de barajas con padrones y varillas de asta calada y mano, ca. 1840.
    3. Acepción en desuso
    4. s. m. Con el complemento de anteojo, para referirse a un abanico que se despliega al sacarse de un tubo donde está guardado.
      docs. (1812) Ejemplo:
      • 1812 Fdz Moratín, L. Trad Escuela maridos, Molière p. 37 Esp (BD)
        D. GREGORIO. Calle! ¿Con que usted se casa con ella, la dexará vivir en la misma santa libertad que ha tenido hasta ahora? D. MANUEL. ¿Y por qué no? D. GREGORIO. ¿Y consentirá que gaste blondas y cintas y flores y abaniquitos de anteojo y ...? D. MANUEL. Sin duda.
    5. s. m. Con los complementos de calaña o de Calañas, para referirse a un abanico hecho de papel, generalmente sin decoración, y varillaje de caña.
      docs. (1829-1951) 6 ejemplos:
      • 1829 Anónimo "Importación del Reino" [10-08-1829] El Correo (Madrid) Esp (HD)
        Once de Moguer, 225, vino, vinagre, habichuelas, tablas y tablones de pino y leña; uno de Motril, 27 ½ cáñamo en rama; [...] 43 de Sevilla, 1414 aceite, vino, garbanzos, chacina, aceitunas, fideos, pimiento, tapones de corcho, velas de sebo, abanicos de calaña, harina, alberjones, galleta, paño, lana, cueros de suela, becerros blancos, badanas de colores, loza, astas de ciervo, antimonio sulfúrico, marcos dorados y de caoba, jabon duro, libros usados, alpiste y 236,04 ½ fanegas de trigo.
      • 1852 Castro Rossi, A. GDiccLengEsp (NTLLE)
        ABANICO DE CALAÑAS. El que se suele fabricar en Sevilla y otras partes de Andalucía para servir solamente en el verano. Sus varillas son de cañas, y el pais es de papel con grabados en plomo o madera que representan costumbres del bajo pueblo andaluz.
      • 1920 Ezquerra Bayo García Valladolid, J. Abanico en España p. 34 Esp (BD)
        Su empleo por las clases populares, muy generalizado en Valencia y Cataluña en las procesiones religiosas, no sólo por los individuos que forman parte de ellas, sino que los colocan en las andas de las imágenes, crece aún más en Andalucía con los llamados de Calañas, pequeña villa de la provincia de Huelva donde los fabrican. Su varillaje de caña común sujeto por un alambre como clavillo y el país de papel sencillo, grotescamente pintado, es el compañero de hombres y mujeres en las fiestas de toros y de campo, habiendo dado lugar su corta duración, a la frase "como los abanicos de Calañas que se rompe el papel y queda la caña".
      • 1929 Montoto Rautenstrauch, L. Aquel tiempo [01-01-1929] p. 40 Esp (BD)
        Todo me maravilló dentro del circo: la muchedumbre clamorosa; el aletear de los abanicos de calaña que, movidos a compás por todos los espectadores, parecían oleadas de fuego y oro, porque estaban fabricados con leves cañas y papel de los colores de la bandera nacional.
      • 1951 Alcalá Venceslada, A. VocAndaluz (S) [1980] Esp (NTLLE)
        ABANICO DE CALAÑA.— Abanico de país de papel y varillaje de caña. "Abanico de calaña, se rompe el papel y queda la caña". (Refrán popular).
      • 1829 Anónimo "Importación del Reino" [10-08-1829] El Correo (Madrid) Esp (HD)
        Once de Moguer, 225, vino, vinagre, habichuelas, tablas y tablones de pino y leña; uno de Motril, 27 ½ cáñamo en rama; [...] 43 de Sevilla, 1414 aceite, vino, garbanzos, chacina, aceitunas, fideos, pimiento, tapones de corcho, velas de sebo, abanicos de calaña, harina, alberjones, galleta, paño, lana, cueros de suela, becerros blancos, badanas de colores, loza, astas de ciervo, antimonio sulfúrico, marcos dorados y de caoba, jabon duro, libros usados, alpiste y 236,04 ½ fanegas de trigo.
      • 1852 Castro Rossi, A. GDiccLengEsp (NTLLE)
        ABANICO DE CALAÑAS. El que se suele fabricar en Sevilla y otras partes de Andalucía para servir solamente en el verano. Sus varillas son de cañas, y el pais es de papel con grabados en plomo o madera que representan costumbres del bajo pueblo andaluz.
      • 1920 Ezquerra Bayo García Valladolid, J. Abanico en España p. 34 Esp (BD)
        Su empleo por las clases populares, muy generalizado en Valencia y Cataluña en las procesiones religiosas, no sólo por los individuos que forman parte de ellas, sino que los colocan en las andas de las imágenes, crece aún más en Andalucía con los llamados de Calañas, pequeña villa de la provincia de Huelva donde los fabrican. Su varillaje de caña común sujeto por un alambre como clavillo y el país de papel sencillo, grotescamente pintado, es el compañero de hombres y mujeres en las fiestas de toros y de campo, habiendo dado lugar su corta duración, a la frase "como los abanicos de Calañas que se rompe el papel y queda la caña".
      • 1929 Montoto Rautenstrauch, L. Aquel tiempo [01-01-1929] p. 40 Esp (BD)
        Todo me maravilló dentro del circo: la muchedumbre clamorosa; el aletear de los abanicos de calaña que, movidos a compás por todos los espectadores, parecían oleadas de fuego y oro, porque estaban fabricados con leves cañas y papel de los colores de la bandera nacional.
      • 1929 Montoto Rautenstrauch, L. Aquel tiempo [01-01-1929] p. 40 Esp (BD)
        Abanicos de calaña cuyas excelencias publicaban a grito herido los vendedore [sic]: «¡Quitatabardillos, a dos cuartos!» «¡Abanicos de calaña: se rompe el papel y queda la caña!»
      • 1951 Alcalá Venceslada, A. VocAndaluz (S) [1980] Esp (NTLLE)
        ABANICO DE CALAÑA.— Abanico de país de papel y varillaje de caña. "Abanico de calaña, se rompe el papel y queda la caña". (Refrán popular).
  2. Acepción en desuso
  3. s. m. Pliegue del lienzo o del encaje de que se componen los adornos del cuello y los puños de algunas prendas de vestir.
    docs. (1614-1623) 2 ejemplos:
    • c1599-1614 Cabrera Córdoba, L. Rel corte España [1857] 517 Esp (CDH )

      Sucedió á los 17 del pasado, que volviendo el conde de Morata en su carrocilla, del Prado de San Gerónimo, y de la otra parte de la popa don Pedro Pacheco que es veedor de las guardas, al anochecer, llegando delante del monasterio de la Victoria, un hombre tiró una estocada al don Pedro que le dió en los pechos, y acertó en un Agnus Deique llevaba, y quebrando los veriles pasó adelante la espada sin herirle, aunque el golpe fue tan grande que se tuvo por muerto; fuése á recoger al monasterio y trás él el de Morata, acuchillándole, y el hombre le hizo rostro, y con una estocada le pasó los abanicos del cuello y lo hirió en la oreja; acudió el don Pedro á ayudarlo, y el hombre se fue, retirando hácia la iglesia del hospital de la Córte, donde se entró y dejó caer la espada, y se encubrió con la mucha gente que habia, de manera que se escapó sin ser conocido [...].

    • c1621-c1623 Tirso de Molina Fingida Arcadia p. 122 Tirso de Molina. La Fingida Arcadia Esp (BD)
      Hortensio (Lee.) “Dicen que despidió / al que los cuellos le abría, / porque en el un puño un día / más un abanico halló / que en el otro, y si ansí pasa, / no hay falta cual la avarienta: / quien los abanicos cuenta, / ¿qué hará la hacienda de casa?” Conrado ¡Vive, que la han mentido!
  4. s. m. Adorno compuesto de varias capas de lienzo o encaje plisado y almidonado que se coloca sobre el cuello y los puños de algunas prendas de vestir.
    Sinónimo: abanillo
    docs. (1615-2016) 13 ejemplos:
    • 1615 Vega Carpio, L. Santiago Verde fol. 75v Trezena parte comedias Esp (BD)
      Cel. Ay ocasion mas cruel. / El jubon me prueua? Yn. Y el / no prueba nada conmigo. Ped. Los auanicos, por Dios, / faltan de assentar, Ynes.
    • 2016 Roncero Lz, V. (ed.) Tirso Fingida Arcadia p. 10 Esp (BD)
      La citada tirsista norteamericana afirma que fue escrita con posterioridad al 8 de noviembre de 1621, fecha en que murió el octavo conde de Benavente, al que se dedica un elogio en la obra, don Juan Alfonso Pimentel Enríquez, "aquel padre de la patria, / de aquel Numa, aquel Catón" (vv. 485-486). Este sería, por tanto, el término post quem. Para el término ante quem Kennedy cita el 1 de marzo de 1623, fecha en la que desaparecieron las lechuguillas o abanicos, que no volvieron ya con las leyes suntuarias del 22 de marzo de ese año.
    • 1615 Vega Carpio, L. Santiago Verde fol. 75v Trezena parte comedias Esp (BD)
      Cel. Ay ocasion mas cruel. / El jubon me prueua? Yn. Y el / no prueba nada conmigo. Ped. Los auanicos, por Dios, / faltan de assentar, Ynes.
    • 1620 Anónimo Inventario bienes Pacheco Rojas Documentos procedentes del archivo provincial de Toledo (1580-1664) Esp (CDH )

      Ropa de mesa.

      Una pieça de manteles rreales en que ay diez y ocho baras.

      Otras quarenta baras en seis pedaços.

      Otra pieça alemanisca para haçer servilletas, tiene veyte y una baras.

      Otra libra de ylo moreno delgado.

      Quatro tablas de manteles rreales grandes.

      [...] Once baras y media de canbrai en dos pedaços.

      Seis abanicos de mujer guarneçidos.

      Guarniçiones de red y rrandas para otros siete abanicos.

      Catorçe tocas guarneçidas y veynte y quatro balonas.

    • 1629 Anónimo Segunda relación Bautismo príncipe Baltasar 382 Actos públicos Madrid Esp (CDH )
      Dentro desta silla yua la señora Condesa de Oliuares con abanico, y saya entera negra forrada de tela de tabi blanca, y en los braços el recien nacido Principe que Dios guarde, cubierto con un manto de tabi açul de plata. Yuale enseñando a unas y otras partes, porque la lleuauan muy poco a poco, pues la lleuauan quatro ayudas de Camara, y quatro moços de retrete en cuerpo con vandas encarnadas y randas de oro.
    • 1662 Anónimo Mundi novi y diálogo [1890] Esp (CDH )
      1.ºEra la mañana fresca, / Mas del manguito olvidadas, / Salieron por ir de prisa / Las tres Marías sin Martha.2.º / Eso fue porque los hombres / No las censuren la gala, / Y por eso el abanico / Dieron a Santa Pelagia. 1.ºTemprano y con sol salieron, / Que como era de mañana, / Si no que las diese el sol, / No hubo quien las diera nada.2.ºEs verdad, mas su cuidado / Los discípulos no igualan, / Que ellas tomaron los mantos, / Y ellos guardaron las mantas.
    • 1684 Anónimo Sínodo de Santiago de Cuba [1844] 68 Cuba (CDH )

      [...] y á las vísperas y misa del glorioso san José; y el domingo de ramos, á la procesion, misa y pasion; y á las tinieblas, que se celebran el miércoles santo; y los dias de juéves, viérnes y sábado santo, á los oficios divinos de por la mañana; y el juéves santo por la tarde al lavatorio: y en ninguna manera entren con manteos, ni con abanicos en el coro, y si entraren, los curas los echen de él, y les saquen la multa de esta constitucion.

    • 1766 Cruz, R. Caballero Don Chisme [1915] Esp (CDH )
      Cabriolé / nuevo de color de perla / rica, sus vuelos de encaje, / abanico de parejas / y piocha de diamantes.
    • 1767 Cruz, R. Moda [1915] Esp (CDH )
      Paje 2.ºSeñora, ¿será este el pliego?Elisa .Lee el principio á ver qué dice.P. 2.º (Lee.)«En veinte y cuatro de enero, / mi señora doña Elisa / debe dos pares de vuelos / ricos, catorce abanicos / y una...» Elisa .No es eso, no es eso; / animal, ¿todavía ignoras / lo que es carta?Paje 2.ºSi no encuentro / encima del tocador / sino papeles como éstos.
    • 1912 Leguina, E. Glosario armería [1912] Esp (BD)
      Abanico.— Adorno de lienzo afollado de que se formaban los cuellos alechugados. V. Abanillos [ | Encañonados de la lechuguilla].
    • 2016 Roncero Lz, V. (ed.) Tirso Fingida Arcadia p. 10 Esp (BD)
      La citada tirsista norteamericana afirma que fue escrita con posterioridad al 8 de noviembre de 1621, fecha en que murió el octavo conde de Benavente, al que se dedica un elogio en la obra, don Juan Alfonso Pimentel Enríquez, "aquel padre de la patria, / de aquel Numa, aquel Catón" (vv. 485-486). Este sería, por tanto, el término post quem. Para el término ante quem Kennedy cita el 1 de marzo de 1623, fecha en la que desaparecieron las lechuguillas o abanicos, que no volvieron ya con las leyes suntuarias del 22 de marzo de ese año.
    • 1615 Vega Carpio, L. Santiago Verde fol. 75v Trezena parte comedias Esp (BD)
      Cel. Ay ocasion mas cruel. / El jubon me prueua? Yn. Y el / no prueba nada conmigo. Ped. Los auanicos, por Dios, / faltan de assentar, Ynes.
    • 1620 Franciosini, L. VocEspItal Esp (NTLLE)
      auanico del cuello, quel buco lungo del collare à lattughe fatto dal ferro, col qual si accomoda.
    • 1620 Anónimo Inventario bienes Pacheco Rojas Documentos procedentes del archivo provincial de Toledo (1580-1664) Esp (CDH )

      Ropa de mesa.

      Una pieça de manteles rreales en que ay diez y ocho baras.

      Otras quarenta baras en seis pedaços.

      Otra pieça alemanisca para haçer servilletas, tiene veyte y una baras.

      Otra libra de ylo moreno delgado.

      Quatro tablas de manteles rreales grandes.

      [...] Once baras y media de canbrai en dos pedaços.

      Seis abanicos de mujer guarneçidos.

      Guarniçiones de red y rrandas para otros siete abanicos.

      Catorçe tocas guarneçidas y veynte y quatro balonas.

    • 1623 Anónimo Relación fiesta Actos públicos Madrid Esp (CDH )
      Era su bracero bestido a lo antiguo don Fadrique de Bargas tanbien Mayordomo de su alteça. Era el acompañamiento de diferentes y graciossas figuras. Era el cura el conde de Villaflor y su sacristan don Francisco Çapata. Iban por dueñas desta boda otros ayudas de camara del infante y por conbidados damas de gala entre ellas el conde de Billalba bestido flamenco con mucha guarnicion, moño, gorguera, abanico y antojo. Llego la boda dicha al son de su tanboril donde sus magestades estaban y alli hicieron su reberencia y se dijo que para festejar la boda el nobio genia una sortija tomando la nobia y demas damas y dueñas su lugar.
    • 1629 Anónimo Segunda relación Bautismo príncipe Baltasar 382 Actos públicos Madrid Esp (CDH )
      Dentro desta silla yua la señora Condesa de Oliuares con abanico, y saya entera negra forrada de tela de tabi blanca, y en los braços el recien nacido Principe que Dios guarde, cubierto con un manto de tabi açul de plata. Yuale enseñando a unas y otras partes, porque la lleuauan muy poco a poco, pues la lleuauan quatro ayudas de Camara, y quatro moços de retrete en cuerpo con vandas encarnadas y randas de oro.
    • 1662 Anónimo Mundi novi y diálogo [1890] Esp (CDH )
      1.ºEra la mañana fresca, / Mas del manguito olvidadas, / Salieron por ir de prisa / Las tres Marías sin Martha.2.º / Eso fue porque los hombres / No las censuren la gala, / Y por eso el abanico / Dieron a Santa Pelagia. 1.ºTemprano y con sol salieron, / Que como era de mañana, / Si no que las diese el sol, / No hubo quien las diera nada.2.ºEs verdad, mas su cuidado / Los discípulos no igualan, / Que ellas tomaron los mantos, / Y ellos guardaron las mantas.
    • 1683 Sigüenza Góngora, C. Triunfo parténico [1945] México (CDH )

      Premiósele con un corte de armador de tela de joya sevillana, y este juguete.

      El premio no es fanfarrón, / pero cuando lo adquiriste / por las ramas anduviste, / bien lo sabe San Ramón. / Ese corte, pues, te aplico / por lindo, y de mejor gana / siendo lindo y de la Habana / te diera yo un abanico.
    • 1684 Anónimo Sínodo de Santiago de Cuba [1844] 68 Cuba (CDH )

      [...] que todos los clérigos de este nuestro obíspado, de cualquier calidad, condicion ó dignidad que sean, no estando enfermos, ni con legítimo impedimento que nos conste, acudan cada uno á su iglesia parroquial, y á los de la ciudad de Santiago de Cuba á la catedral, con sus sobrepellices y bonetes, y sin abanicos en las manos, á todas las procesiones públicas del dia de la solemnidad del Corpus-Cristi [...].

    • 1684 Anónimo Sínodo de Santiago de Cuba [1844] 68 Cuba (CDH )

      [...] y á las vísperas y misa del glorioso san José; y el domingo de ramos, á la procesion, misa y pasion; y á las tinieblas, que se celebran el miércoles santo; y los dias de juéves, viérnes y sábado santo, á los oficios divinos de por la mañana; y el juéves santo por la tarde al lavatorio: y en ninguna manera entren con manteos, ni con abanicos en el coro, y si entraren, los curas los echen de él, y les saquen la multa de esta constitucion.

    • 1766 Cruz, R. Caballero Don Chisme [1915] Esp (CDH )
      Cabriolé / nuevo de color de perla / rica, sus vuelos de encaje, / abanico de parejas / y piocha de diamantes.
    • 1767 Cruz, R. Moda [1915] Esp (CDH )
      Paje 2.ºSeñora, ¿será este el pliego?Elisa .Lee el principio á ver qué dice.P. 2.º (Lee.)«En veinte y cuatro de enero, / mi señora doña Elisa / debe dos pares de vuelos / ricos, catorce abanicos / y una...» Elisa .No es eso, no es eso; / animal, ¿todavía ignoras / lo que es carta?Paje 2.ºSi no encuentro / encima del tocador / sino papeles como éstos.
    • 1912 Leguina, E. Glosario armería [1912] Esp (BD)
      Abanico.— Adorno de lienzo afollado de que se formaban los cuellos alechugados. V. Abanillos [ | Encañonados de la lechuguilla].
    • 2016 Roncero Lz, V. (ed.) Tirso Fingida Arcadia p. 10 Esp (BD)
      La citada tirsista norteamericana afirma que fue escrita con posterioridad al 8 de noviembre de 1621, fecha en que murió el octavo conde de Benavente, al que se dedica un elogio en la obra, don Juan Alfonso Pimentel Enríquez, "aquel padre de la patria, / de aquel Numa, aquel Catón" (vv. 485-486). Este sería, por tanto, el término post quem. Para el término ante quem Kennedy cita el 1 de marzo de 1623, fecha en la que desaparecieron las lechuguillas o abanicos, que no volvieron ya con las leyes suntuarias del 22 de marzo de ese año.
  5. Acepción en desuso
  6. s. m. germ. Persona que delata o acusa en secreto a otra persona.
    docs. (1620-2011) 7 ejemplos:
    • 1626 Quevedo Villegas, F. Buscón [1980] 197 Esp (CDH )
      Decía que estaba preso por cosas de aire, y así, sospechaba yo si era por algunas fuelles, chirimías o abanicos, y decíale si era por algo desto. Respondía que no, que eran cosas de atrás. Yo pensé que pecados viejos quería decir. Y averigüé que por puto. Cuando el alcaide le reñía por alguna travesura, le llamaba botiller del verdugo y depositario general de culpas. Otras veces le amenazaba diciendo: — "¿Qué te arriesgas, pobrete, con el que ha de hacer humo? Dios es Dios, que te vendimie de camino".
    • 2011 Conde, Ó. Lunfardo Ar (BD)
      Abanico. m. [...] Soplón.
    • 1626 Quevedo Villegas, F. Buscón [1980] 197 Esp (CDH )
      Decía que estaba preso por cosas de aire, y así, sospechaba yo si era por algunas fuelles, chirimías o abanicos, y decíale si era por algo desto. Respondía que no, que eran cosas de atrás. Yo pensé que pecados viejos quería decir. Y averigüé que por puto. Cuando el alcaide le reñía por alguna travesura, le llamaba botiller del verdugo y depositario general de culpas. Otras veces le amenazaba diciendo: — "¿Qué te arriesgas, pobrete, con el que ha de hacer humo? Dios es Dios, que te vendimie de camino".
    • a1635 Vega Carpio, F. L. Entremés letrado p. 145 Obras Lope Vega, II Esp (BD)
      PEROTE. Alfiler llamo al alguacil. / BARTOLO. Famoso. / PEROTE. Garfio al corchete, á las esposas guardas, / Á los presos antiguos abutardas, / Al alcaide prior, torno al portero, / Herrador de las piernas al grillero, / Á los tres ayudantes monacillos, / Abanico al soplón, trampa á los grillos, / Al Escribano tejedor.
    • 1652 Dgz Camargo, H. Lucifer [1986] 463 Colombia (CDH )
      Pero estas alas de este corazón de lino son mostrencas y vagamundas, que no hacen sino meter en ruidos al templo, alear erre a erre y a pie quedo, sin moverse de un lugar, haciendo en el aire gurulladas de abanicos, dando estampidas de chamelote en el viento y haciendo macetas de trapos en el velo. Al fin, al pobre velo, aunque le dio las alas que pudo la copla, le nacieron alas como a la hormiga, pues hecho un Icaro de trapos, se le quebraron todas y, alicaído de tiras, y hecho cuartos pulsantes, se está colgado en el aire, poblándolo de andrajos para que así todos vean justiciado a este Absalón de lino, colgado de la melena sortijoso de sus argollas, perneando en el aire, no sábanas con piernas sino piernas de sábana.
    • 1991 Gobello, J. Nuevo diccionario lunfardo Ar (BD)
      ABANICO. Del. [...] Delator, soplón [...] identifica injuriosamente al soplón con el agente policial.
    • 2006 Bufano, S. / Perednik, J. S. DiccInjuria (BD)
      Abanico, adj. y sust. (Arg) Soplón, [...] botón [| Delator policial, chivato, alcachofa, alcahuete, alcaucil, batidor, badiana].
    • 2011 Conde, Ó. Lunfardo Ar (BD)
      Abanico. m. [...] Soplón.
    • 1626 Quevedo Villegas, F. Buscón [1980] 197 Esp (CDH )
      Decía que estaba preso por cosas de aire, y así, sospechaba yo si era por algunas fuelles, chirimías o abanicos, y decíale si era por algo desto. Respondía que no, que eran cosas de atrás. Yo pensé que pecados viejos quería decir. Y averigüé que por puto. Cuando el alcaide le reñía por alguna travesura, le llamaba botiller del verdugo y depositario general de culpas. Otras veces le amenazaba diciendo: — "¿Qué te arriesgas, pobrete, con el que ha de hacer humo? Dios es Dios, que te vendimie de camino".
    • 1628 Quevedo Villegas, F. Disc Diablos [2003] Esp (CDH )

      Los filósofos y los tiranos estén donde se oigan y se atosiguen, los unos con oprobios y los otros con sentencias. Los soplones sirvan de fuelles y no de abanicos: aticen y no refresquen. Los entremetidos sean piojos del infierno y coman a quien los cría y hagan ronchas en quien los sustenta.

      Y mirando a la Dueña, dijo:

      — ¿Dueñas? ¡Déselas Dios a quien las desea! Mirando estoy adónde las echaré.

    • a1635 Vega Carpio, F. L. Entremés letrado p. 145 Obras Lope Vega, II Esp (BD)
      PEROTE. Alfiler llamo al alguacil. / BARTOLO. Famoso. / PEROTE. Garfio al corchete, á las esposas guardas, / Á los presos antiguos abutardas, / Al alcaide prior, torno al portero, / Herrador de las piernas al grillero, / Á los tres ayudantes monacillos, / Abanico al soplón, trampa á los grillos, / Al Escribano tejedor.
    • 1652 Dgz Camargo, H. Lucifer [1986] 463 Colombia (CDH )
      Pero estas alas de este corazón de lino son mostrencas y vagamundas, que no hacen sino meter en ruidos al templo, alear erre a erre y a pie quedo, sin moverse de un lugar, haciendo en el aire gurulladas de abanicos, dando estampidas de chamelote en el viento y haciendo macetas de trapos en el velo. Al fin, al pobre velo, aunque le dio las alas que pudo la copla, le nacieron alas como a la hormiga, pues hecho un Icaro de trapos, se le quebraron todas y, alicaído de tiras, y hecho cuartos pulsantes, se está colgado en el aire, poblándolo de andrajos para que así todos vean justiciado a este Absalón de lino, colgado de la melena sortijoso de sus argollas, perneando en el aire, no sábanas con piernas sino piernas de sábana.
    • 1991 Gobello, J. Nuevo diccionario lunfardo Ar (BD)
      ABANICO. Del. [...] Delator, soplón [...] identifica injuriosamente al soplón con el agente policial.
    • 2006 Bufano, S. / Perednik, J. S. DiccInjuria (BD)
      Abanico, adj. y sust. (Arg) Soplón, [...] botón [| Delator policial, chivato, alcachofa, alcahuete, alcaucil, batidor, badiana].
    • 2011 Conde, Ó. Lunfardo Ar (BD)
      Abanico. m. [...] Soplón.
      Acepción en desuso
    1. s. En ocasiones, con los complementos de culpas o del infierno.
      docs. (1620-1915) 8 ejemplos:
      • a1620 Quevedo Villegas, F. Entremés Muñatones [1971] Esp (CDH )
        Lo demás deste capítulo, por si viene gente peligrosa, árbol seco, canuto baruado o algún abanico de culpas, se dirá en figura de vailar. Esté a mano la herramienta del disimulo.
      • 1915 Pabanó (Félix Manzano López) Dicc Git Germ esp Esp (BD)
        ABANICO del infierno. S. soplón.
      • a1620 Quevedo Villegas, F. Entremés Muñatones [1971] Esp (CDH )
        Lo demás deste capítulo, por si viene gente peligrosa, árbol seco, canuto baruado o algún abanico de culpas, se dirá en figura de vailar. Esté a mano la herramienta del disimulo.
      • 1628 Quevedo Villegas, F. Disc Diablos [2003] Esp (CDH )

        Entretenidos tuvo esta gente a todos; estábase Satanás embobado, oyéndolos. Vino el Soplón, abanico del infierno, resuello de las culpas, y dijo a Lucifer, señalándosele:

        — Aquel demonio que allí va despeado acaba de llegar del mundo y ha veinte años que no ha venido.

      • 1631 Quevedo Villegas, F. Zahurdas de Plutón fol. 22v Juguetes de la niñez y travessuras del ingenio Esp (BD)
        Partime de alli, y subime por una cuesta, donde en la cumbre, y alrededor se estaban abrasando unos hombres en fuego inmortal, el qual encendian los diablos en lugar de fuelles con corchetes, que soplavan mucho mas, que aun allá tienen este oficio, y son abanicos de culpas, y resuello de la Provincia, y baharada del verdugo.
      • c1610-a1645 Quevedo Villegas, F. Jácaras [1971] Esp (CDH )
        / Un abanico de culpas / fue principio de mi mal; / un letrado de lo caro, / grullo de la puridad.
      • 1726 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
        ABANICOS DE CULPAS. Phrase que usó voluntaria y jocosamente Quevedo, hablando de los Alguaciles, para dar á entender que su oficio es atizar ó soplar los delitos, para tener en que utilizarse.
      • 1849 Domínguez, R. J. DiccNacional (S) Esp (BD)
        Abanicos de culpas: llamó Quevedo á los alguaciles.
      • 1915 Pabanó (Félix Manzano López) Dicc Git Germ esp Esp (BD)
        ABANICO de culpas. S. delator, soplón
      • a1620 Quevedo Villegas, F. Entremés Muñatones [1971] Esp (CDH )
        Lo demás deste capítulo, por si viene gente peligrosa, árbol seco, canuto baruado o algún abanico de culpas, se dirá en figura de vailar. Esté a mano la herramienta del disimulo.
      • 1628 Quevedo Villegas, F. Disc Diablos [2003] Esp (CDH )

        Entretenidos tuvo esta gente a todos; estábase Satanás embobado, oyéndolos. Vino el Soplón, abanico del infierno, resuello de las culpas, y dijo a Lucifer, señalándosele:

        — Aquel demonio que allí va despeado acaba de llegar del mundo y ha veinte años que no ha venido.

      • 1631 Quevedo Villegas, F. Zahurdas de Plutón fol. 22v Juguetes de la niñez y travessuras del ingenio Esp (BD)
        Partime de alli, y subime por una cuesta, donde en la cumbre, y alrededor se estaban abrasando unos hombres en fuego inmortal, el qual encendian los diablos en lugar de fuelles con corchetes, que soplavan mucho mas, que aun allá tienen este oficio, y son abanicos de culpas, y resuello de la Provincia, y baharada del verdugo.
      • c1610-a1645 Quevedo Villegas, F. Jácaras [1971] Esp (CDH )
        / Un abanico de culpas / fue principio de mi mal; / un letrado de lo caro, / grullo de la puridad.
      • 1726 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
        ABANICOS DE CULPAS. Phrase que usó voluntaria y jocosamente Quevedo, hablando de los Alguaciles, para dar á entender que su oficio es atizar ó soplar los delitos, para tener en que utilizarse.
      • 1849 Domínguez, R. J. DiccNacional (S) Esp (BD)
        Abanicos de culpas: llamó Quevedo á los alguaciles.
      • 1915 Pabanó (Félix Manzano López) Dicc Git Germ esp Esp (BD)
        ABANICO de culpas. S. delator, soplón
      • 1915 Pabanó (Félix Manzano López) Dicc Git Germ esp Esp (BD)
        ABANICO del infierno. S. soplón.
  7. Acepción en desuso
  8. s. m. Teatro Tramoya teatral.
    docs. (1664-1770) 4 ejemplos:
    • 1664 VV.AA. Docs Calderón [09-05-1664] Esp (CDH )

      El cuarto carro ha de ser sobre fábrica hermosa la elevación de un pedestal o columna en que han de subir tres personas, y en lo más eminente que se pueda, abrirse en abanico, dejando a la una enmedio y a las dos a los lados han de dar una o más vueltas y desaparecer como subieron.

      En uno destos carros, que ha de ser el del abanico, la puerta que ha de servir a la representación ha de tener una reja grande de hierro con verjas por donde se pueda salir y entrar.
    • 1670 VV.AA. Docs Calderón [31-03-1670] 321 Esp (CDH )
      El primer carro ha de ser en su primer cuerpo una montaña hermosa pintada de varias flores, y en el segundo un pabellón fingido de brocado, el cual a su tiempo se ha de abrir en tres abanicos redondos, y verse en él un medio sol a manera de araceli, donde en un trono se verá sentada una persona.
    • 1592-1694 VV.AA. Docs Calderón [2003] Esp (CDH )

      El primer carro ha de ser en su primer cuerpo un bosque, cuyos países han de estar adornados de árboles, fuentes y animales, y en el segundo cuerpo ha de tener un pavón real tan grande que ocupe todo su diámetro, lo más bien imitado que se pueda en plumas y colores. La cabeza ha de estar coronada de tres airones, levantada, y la cola recogida hasta que a su tiempo en un abanico haga la rueda pintada toda de ojos. Hase de abrir el pecho en dos mitades y verse dentro un león de pasta, que también en dos mitades se ha de abrir, capaz de que pueda verse un niño dentro.

    • 1770 RAE DiccAutoridades 2.ª ed. (NTLLE)
      ABANICO. metaf. Qualquier cosa que tiene forma de abanico: y así se llama abanico una especie de tramoya de en los teatros, y la cola del Pavo-Real.
  9. s. m. Pliegue que forman las costillas y el forro de algunos fuelles.
    docs. (1714-2020) 14 ejemplos:
    • 1714 Anónimo "ADP, C/ 1777: Combenio fabrica organo" [24-06-1714] p. 179 El órgano de San Esteban de Bera: un modelo experimental de Aquilino Amezua" Musiker, 19 Esp (BD)
      Item otro rexistro de trompeta magna que ésta a de estar también en dho frontis del dho Organo. Item otro rexistro de Dulzainas de mano entera que éste ha de estar en dha frente. Item tres fuelles de Abanico de marca maior.
    • 2001 Saura Buil, J. DiccÓrgano Esp (BD)
      Abanico. [...] Tablillas trapezoidales que conforman los pliegues del fuelle.
    • 1714 Anónimo "ADP, C/ 1777: Combenio fabrica organo" [24-06-1714] p. 179 El órgano de San Esteban de Bera: un modelo experimental de Aquilino Amezua" Musiker, 19 Esp (BD)
      Item otro rexistro de trompeta magna que ésta a de estar también en dho frontis del dho Organo. Item otro rexistro de Dulzainas de mano entera que éste ha de estar en dha frente. Item tres fuelles de Abanico de marca maior.
    • 1766 Gasparini, A. "Oferta nuevo órgano" p. 162 "Notas sobre la organería en Vizcaya durante el s. XVIII Aportación documental", en Recerca musicològica (Barcelona) Esp (BD)
      Se deveran hazer quattro fuelles nuevos cuios tableros tendran el grueso de onza, y lo largo, diez quarttas cavales, con cinco y medio de ancho. Los abanicos seran ocho en cada fuelle, y tendra las puerttas por abajo, con marcos clavados con zapattilla, para fa[c]ilittar en quales quiera tiempo su compozicion por dentro.
    • 1786 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
      ABANICO, entre los Organeros es la union que resulta de varias costillas, de que se componen los tres lados del fuelle. En el fuelle hai tres abanicos.
    • 1846 Domínguez, R. J. DiccNacional, I Esp (BD)
      ABANICO, s. m. El costillage de un fuelle de órgano, fragua, etc.
    • 1873 Tafall Miguel, M. Arte constructor órganos, III p. 405 Esp (BD)
      En los órganos antiguos, cuyas fachadas solían decorarse con riqueza y profusión de adornos tallados y de escultura, se ponían las cañerías de lengüetería formando abanicos y figuras en orden simétrico, de modo que produjesen un excelente golpe de vista, sacrificando á este objeto la comodidad en la colocación de las cañerías, y lo que es mas aun, los medios de hacerlas sonar bien colocándolas en puntos convenientes.
    • 1913 Zerolo, E. DiccEnciclLengCastellana (FG)
      Abanico. Art. y of. Abanico de órgano. Sistema de bastidores que levan los fuelles de los instrumentos musicales llamados órganos, en los pliegues que forma la piel de los costados para conservar éstos y que no haya entorpecimiento en el funcionamiento del fuelle. Aunque los bastidores son de la misma forma que los fuelles, tienen dimensiones distintas, ajustándose las mayores á la parte interna, pero más saliente del pliegue, y los más pequeños a la más recogida. Los bastidores están formados de listones de madera muy ligera y de poco espesor para que no carguen el fuelle, lo que dificultaría su marcha y se ensamblan unos con otros á media madera para formar cada bastidor de los que constituyen el abanico.
    • 2001 Saura Buil, J. DiccÓrgano Esp (BD)
      Abanico. [...] Tablillas trapezoidales que conforman los pliegues del fuelle.
    • 1714 Anónimo "ADP, C/ 1777: Combenio fabrica organo" [24-06-1714] p. 179 El órgano de San Esteban de Bera: un modelo experimental de Aquilino Amezua" Musiker, 19 Esp (BD)
      Item otro rexistro de trompeta magna que ésta a de estar también en dho frontis del dho Organo. Item otro rexistro de Dulzainas de mano entera que éste ha de estar en dha frente. Item tres fuelles de Abanico de marca maior.
    • 1766 Gasparini, A. "Oferta nuevo órgano" p. 162 "Notas sobre la organería en Vizcaya durante el s. XVIII Aportación documental", en Recerca musicològica (Barcelona) Esp (BD)
      Se deveran hazer quattro fuelles nuevos cuios tableros tendran el grueso de onza, y lo largo, diez quarttas cavales, con cinco y medio de ancho. Los abanicos seran ocho en cada fuelle, y tendra las puerttas por abajo, con marcos clavados con zapattilla, para fa[c]ilittar en quales quiera tiempo su compozicion por dentro.
    • 1786 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
      ABANICO, entre los Organeros es la union que resulta de varias costillas, de que se componen los tres lados del fuelle. En el fuelle hai tres abanicos.
    • 1846 Domínguez, R. J. DiccNacional, I Esp (BD)
      ABANICO, s. m. El costillage de un fuelle de órgano, fragua, etc.
    • 1849 Domínguez, R. J. DiccNacional (S) Esp (BD)
      Abanico, s. m. [...] Organ. Cada uno de los tres lados del fuelle, que á consecuencia de la union o despliegue de él forma su figura.
    • 1873 Tafall Miguel, M. Arte constructor órganos, III p. 48 Esp (BD)
      Las tablillas que han de formar los pliegues ó abanicos de estos fuelles, son de diferente forma que las de los depósitos, puesto que las largas de los costados son anchas del un cabo, y estrechas del otro: deben hacerse de muy buena madera, de la misma clase ó aun mejor, si cabe, que las de los pliegues grandes.
    • 1873 Tafall Miguel, M. Arte constructor órganos, III p. 155 Esp (BD)
      Para aparcar las tablillas, y reunirías hasta formar los abanicos ó pliegues, se procederá del modo que se ha esplicado para los fuelles depósitos y cargadores.
    • 1873 Tafall Miguel, M. Arte constructor órganos, III p. 405 Esp (BD)
      En los órganos antiguos, cuyas fachadas solían decorarse con riqueza y profusión de adornos tallados y de escultura, se ponían las cañerías de lengüetería formando abanicos y figuras en orden simétrico, de modo que produjesen un excelente golpe de vista, sacrificando á este objeto la comodidad en la colocación de las cañerías, y lo que es mas aun, los medios de hacerlas sonar bien colocándolas en puntos convenientes.
    • 1895 Zerolo, E. DiccEnciclLengCastellana (NTLLE)
      ABANICO. [...] Art. y of. Bastidor que compuesto de costillas, constituye los lados de un fuelle.
    • 1913 Zerolo, E. DiccEnciclLengCastellana (FG)
      Abanico. Art. y of. Abanico de órgano. Sistema de bastidores que levan los fuelles de los instrumentos musicales llamados órganos, en los pliegues que forma la piel de los costados para conservar éstos y que no haya entorpecimiento en el funcionamiento del fuelle. Aunque los bastidores son de la misma forma que los fuelles, tienen dimensiones distintas, ajustándose las mayores á la parte interna, pero más saliente del pliegue, y los más pequeños a la más recogida. Los bastidores están formados de listones de madera muy ligera y de poco espesor para que no carguen el fuelle, lo que dificultaría su marcha y se ensamblan unos con otros á media madera para formar cada bastidor de los que constituyen el abanico.
    • 1917 Alemany Bolufer, J. DiccLengEsp (NTLLE)
      ABANICO. m. [...] Costillaje de las fraguas y fuelles.
    • 1933 RAE DH 1.ª ed. (NTLLE)
      ABANICO. m. [...] Bastidor que, compuesto de costillas, constituye los lados de un fuelle.
    • 1943 Subirá, J. LéxMúsica danza Esp (FG)
      ABANICO. m. En los órganos, sinónimo de fuelle.
    • 2001 Saura Buil, J. DiccÓrgano Esp (BD)
      Abanico. [...] Tablillas trapezoidales que conforman los pliegues del fuelle.
    1. s. En ocasiones, en un complemento con de de fuelle.
      docs. (1722-2020) 5 ejemplos:
      • 1722 Balzategui, A. "Peritaje" [19-10-1722] p. 168 "Notas sobre la organería en Vizcaya durante el s. XVIII Aportación documental", en Recerca musicològica (Barcelona) Esp (BD)
        Yo Anttonio de Balzategui Vezino de la villa de Oñate que Como persona nombrada para el reconozimento el horgano Compuesto por Phelipe de Galarza en Ia Yglesia Parrochial de San Bartolome de esta Villa de Villaro Hago mi declarazion en la manera que se sigue: [...] Lo terzero que se haian de hazer tres fuelles nuebos de marca maior y de abanico adviertiendo que los tableros de dichos fuelles por estar sanos ayan de seruir; A esto respondo que dicho Phelipe ha Cumplido Con su obligazion hechando las Costillas nuebas.
      • 1982 Labeaga Mendiola, Juan Cruz "Organeros Viana" [01-01-1982] p. 126 Berceo (Logroño) Esp (HD)
        La extensión del teclado suele ser de cuatro octavas con teclas blancas de hueso, las negras de nogal, más ocho teclas de pie. El secreto se hace de pino con dispositivos especiales para el eco y contraeco y tienen tres fuelles de abanico.
      • 2001 Saura Buil, J. DiccÓrgano Esp (BD)
        Fuelle de abanico. Fuelle de cuña con los pliegues hechos de tablillas, adoptando, especialmente los laterales, una forma que se asemeja bastante a la del utensilio para hacer o hacerse aire.
      • 2012 Serradilla Martín, C. / Martín Nieto, D. Á. / Molano Caballero, S. Órganos Garrovillas p. 131 Esp (BD)
        Por último, haremos mención a la alimentación del aire. La buena y acertada restauración de De Graaf ha servido para conservar la técnica antigua de fabricación de los fuelles. El órgano posee dos fuelles llamados de “abanicos” o de “Palanca”, típicos de los órganos del Renacimiento. Este tipo de fuelles, posteriormente fueron cayendo en desuso en sustitución de los fuelles abiertos por los cuatro costados y los fuelles de depósitos.
      • 2020 Castillo Higuera, J. L. Órgano Boyacá siglo XIX p. 118 Co (BD)
        Fuelle: Dispositivo que provee de aire el instrumento. En el caso de los fuelles de cuña o abanico, está conformado por dos tableros exteriores, y un armazón de varios listones interiores, que en su parte lateral se encuentran sellados con pliegues en cuero. El tablero inferior tiene los agujeros para la respiración de estos con unas pequeñas válvulas simples. El tablero superior tiene una guía sobre la cual va dispuesto el contrapeso.
  10. Acepción en desuso
  11. s. m. Tela que se cuelga [en puertas, ventanas o doseles de cama] recogida en forma de abanico.
    docs. (1726-1917) 7 ejemplos:
    • 1726 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      ABANICO se llama tambien el cortináge del pabellón o cama, recogido y plegado en figúra de un abanico.
    • 1766 Cruz, R. Comedia casera [1915] Esp (CDH )

      Se descubre la sala de casa de D. Blas , y al frente estarán los criados en escaleras, como colgando el teatro, que se figurará, y Eusebio acogollando una cortina. A un lado habrá una mesita con luz, y sentados junto á ella Ibarro , de abate; la señora Paula y la Guerrera , cosiendo

      [...] Eusebio . Esa cortina más alta, / cuanto tropiece en el suelo; / bien está así; este abanico, / prendido de los extremos, / se ha de colocar arriba. / Esa cortina de enmedio / ¿cuándo acaba de coserse?

      (A la señora Paula.)

      Ibarro .Poco á poco se va lejos.
    • 1786 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
      ABANICO [...] Asimismo se llama por la semejanza abanico la cortina, ó pabellon, y otra cualquiera pieza que se dispone en forma de abanico.
    • 1852 Castro Rossi, A. GDiccLengEsp (NTLLE)
      ABANICO. Segun Larramendi, se llama asi tambien el cortinaje del pabellon ó de la caba recogido y plegado en figura de abanico.
    • 1917 Alemany Bolufer, J. DiccLengEsp (NTLLE)
      ABANICO. m. [...] Pabellón recogido y plegado.
    • 1726 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      ABANICO se llama tambien el cortináge del pabellón o cama, recogido y plegado en figúra de un abanico.
    • 1766 Cruz, R. Comedia casera [1915] Esp (CDH )

      Se descubre la sala de casa de D. Blas , y al frente estarán los criados en escaleras, como colgando el teatro, que se figurará, y Eusebio acogollando una cortina. A un lado habrá una mesita con luz, y sentados junto á ella Ibarro , de abate; la señora Paula y la Guerrera , cosiendo

      [...] Eusebio . Esa cortina más alta, / cuanto tropiece en el suelo; / bien está así; este abanico, / prendido de los extremos, / se ha de colocar arriba. / Esa cortina de enmedio / ¿cuándo acaba de coserse?

      (A la señora Paula.)

      Ibarro .Poco á poco se va lejos.
    • 1786 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
      ABANICO [...] Asimismo se llama por la semejanza abanico la cortina, ó pabellon, y otra cualquiera pieza que se dispone en forma de abanico.
    • 1849 Domínguez, R. J. DiccNacional (S) Esp (BD)
      Abanico, s. m. [...] Especie de pabellon formado con el cortinage, que tiene la misma figura.
    • 1852 Castro Rossi, A. GDiccLengEsp (NTLLE)
      ABANICO. Segun Larramendi, se llama asi tambien el cortinaje del pabellon ó de la caba recogido y plegado en figura de abanico.
    • 1853 Domínguez, R. J. DiccNacional (S) (NTLLE)
      ABANICO, s. m. [...] La figura que forma el cortinage abierto por arriba y recogido por abajo.
    • 1917 Alemany Bolufer, J. DiccLengEsp (NTLLE)
      ABANICO. m. [...] Pabellón recogido y plegado.
  12. Acepción en desuso
  13. s. m. Juguete consistente en una hoja de papel plegada y recortada de diversas maneras a la que se da forma fuelle para reproducir la silueta de distintos objetos.
    docs. (1733-1896) 2 ejemplos:
    • 1733 Minguet Yrol, P. Engaños ojos vistas [1733] Esp (CDH )

      Tomarás un pliego de papel blanco de la marca mayor, ò bien otro, que le llaman papel Imperial, y lo doblarás por el largo, haciendole seis dobleces iguales, de la suerte que están, los que muestra la figura de la letra A: despues cresparàs todas las seis dobleces juntas, de la manera, que hacen los faroles de papel, y quedará como está el de la letra B: y para que al tiempo de plegarlo, y desplegarlo hagas los juegos con ligereza, le cortarás las punticas, que hace en todas las junturas de las orillas, y despues lo apretarás, dexandolo como está el de la letra C, y te lo tendrás en la bolsa embuelto con un papel, porque no se ensucie.

      Quando hagas este juego, sacarás el papel, y dirás: Señores, ahora les quiero enseñar un abanico, hecho de toda moda, y verán, que se forman de él muchas cosas hermosas, galanes, y curiosas. Y luego lo irás plegando, y desplegando, formando las figuras siguientes.

      Una puerta de Cochera.

      Una escalera en caracol.

      Una subida aspera, ò derecha.

      Un aldabón de puerta.

      Una mesa quadrada. [...].

    • 1733 Minguet Yrol, P. Engaños ojos vistas [1733] Esp (CDH )
      Señores, miren ustedes que abanico hecho à la moda, pues el napye, que uno de ustedes se escondiere, lo quiero adivinar . Dirás à uno de los presentes, ò asistentes, que tome el naype que quisiere y que se lo esconda: luego repartirás la Baraja en dos partes por donde has sacado el naype, y del monton del lado derecho (que es el que estaba debaxo del otro monton) miraras el naype de encima con disimulo, y destreza, porque no lo vean; v. g. es el siete de Espadas, contarás (baxito) siete de Espadas, y cinco de memoria, son doce, precisamente el naype que se han escondido ha de ser el Rey de Bastos; despues dirás: Señores, el naype que el Señor tiene escondido es el Rey de Bastos; y luego que lo saque veran que es cierto: despues tomarás el naype, y lo pondrás encima del siete de Espadas, y el otro monton encima de este otro, y te quedará la Baraja compuesta para hacer el juego que se sigue.
      Acepción en desuso
    1. s. En ocasiones, con el modificador mágico.
      docs. (1896) 2 ejemplos:
      • 1896 Marco, L. / Ochoa, E. Repertorio juegos p. 820 Esp (BD)
        De todos los juguetes de papel, el abanico mágico es el más ingenioso, y sin embargo uno de los menos populares en virtud de la habilidad que se necesita para fabricarlo.
      • 1896 Marco, L. / Ochoa, E. Repertorio juegos p. 825 Esp (BD)
        Pueden construirse con papel una gran variedad de juguetitos, además del abanico mágico de que ya hemos hablado. A los niños les gusta mucho hacerlos por sí solos.
  14. s. m. Conjunto de elementos de una misma clase dispuestos en forma de un abanico desplegado.
    docs. (1770-2020) 8 ejemplos:
    • 1770 RAE DiccAutoridades 2.ª ed. (NTLLE)
      ABANICO. metaf. Qualquiera cosa que tiene forma de abanico: y así se llama abanico una especie de tramoya en los teatros, y la cola del Pavo-Real.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      abanico [...] m. Cosa en forma de abanico desplegado.
    • 1770 RAE DiccAutoridades 2.ª ed. (NTLLE)
      ABANICO. metaf. Qualquiera cosa que tiene forma de abanico: y así se llama abanico una especie de tramoya en los teatros, y la cola del Pavo-Real.
    • 1802-1805 Azara, F. HPájaros Paraguay RPlata [1992] Esp (CDH )

      El tercio de la pierna superior del pico y toda la inferior encarnadas, con la puntita de ésta y el resto de aquella negros. Es recto, poco aplastado y algo mas fuerte que en el precedente. Remos 14: del octavo al nono hay un salto de 3 líneas, y las demas abriendo el ala forman abanico. Cola 10 plumas muy barbudas, en escalera, la de afuera 3 líneas mas larga, de modo que abriéndolas forman notable seno.

    • 1885 Truan Luard, A. "Ensayo diatomeas Asturias, II" p. 247 Anales Sociedad Española Historia Natural, XIV Esp (BD)
      Meridion circulare C. Agardhs. LAM. III, FIG. 9.ª L. 25 á 60 μ. F. v. cuneiforme; lo mismo observado de frente que de perfil, redondo en sus dos extremos; costillas transversales con finas estrías intercostales; los frústulos se hallan soldados entre sí, formando abanico, y en ciertas ocasiones un círculo completo.
    • 1972 Ortega, S. 1080 recetas [1972] Esp (CDH )
      Se cogen 3 o 4 boquerones juntos y se forma un abanico poniendo todas las colas juntas, se salan ligeramente por las dos caras, se pasan por harina, se sacuden para que se caiga la harina sobrante y se fríen con aceite bastante caliente (sin que se quemen); se sirven calientes.
    • 2007 Romero Mohedano, R. et alii "Protección mayetería" p. 144 Patrimonio Rota (Cádiz) Esp (BD)
      En su parte próxima a la playa se levanta una gran maceta de eucaliptus (40 árboles) formando abanico, y cerrando la propia construcción, una choza de forma rectangular, de planta única (planta baja) y techumbre a dos aguas.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      abanico [...] m. Cosa en forma de abanico desplegado.
    • 1770 RAE DiccAutoridades 2.ª ed. (NTLLE)
      ABANICO. metaf. Qualquiera cosa que tiene forma de abanico: y así se llama abanico una especie de tramoya en los teatros, y la cola del Pavo-Real.
    • 1802-1805 Azara, F. HPájaros Paraguay RPlata [1992] Esp (CDH )

      El tercio de la pierna superior del pico y toda la inferior encarnadas, con la puntita de ésta y el resto de aquella negros. Es recto, poco aplastado y algo mas fuerte que en el precedente. Remos 14: del octavo al nono hay un salto de 3 líneas, y las demas abriendo el ala forman abanico. Cola 10 plumas muy barbudas, en escalera, la de afuera 3 líneas mas larga, de modo que abriéndolas forman notable seno.

    • 1885 Truan Luard, A. "Ensayo diatomeas Asturias, II" p. 247 Anales Sociedad Española Historia Natural, XIV Esp (BD)
      Meridion circulare C. Agardhs. LAM. III, FIG. 9.ª L. 25 á 60 μ. F. v. cuneiforme; lo mismo observado de frente que de perfil, redondo en sus dos extremos; costillas transversales con finas estrías intercostales; los frústulos se hallan soldados entre sí, formando abanico, y en ciertas ocasiones un círculo completo.
    • 1972 Ortega, S. 1080 recetas [1972] Esp (CDH )
      Se cogen 3 o 4 boquerones juntos y se forma un abanico poniendo todas las colas juntas, se salan ligeramente por las dos caras, se pasan por harina, se sacuden para que se caiga la harina sobrante y se fríen con aceite bastante caliente (sin que se quemen); se sirven calientes.
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      abanico. [...] m. Cosa en forma de abanico, como la cola del pavo real.
    • 2007 Romero Mohedano, R. et alii "Protección mayetería" p. 144 Patrimonio Rota (Cádiz) Esp (BD)
      En su parte próxima a la playa se levanta una gran maceta de eucaliptus (40 árboles) formando abanico, y cerrando la propia construcción, una choza de forma rectangular, de planta única (planta baja) y techumbre a dos aguas.
    • 2010 Lara, L. F. Dicc español México, I Mx (BD)
      abanico s m [...] Cualquier elemento, cosa o disposición de cosas que presente la forma semicircular de este instrumento abierto: “La tropa se abrió en abanico”.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      abanico [...] m. Cosa en forma de abanico desplegado.
    1. s. Frecuentemente, con un complemento con de.
      docs. (1877-2020) 21 ejemplos:
      • 1877 Pz Galdós, B. Terror 1824 [2002] Esp (CDH )
        — ¡Sí señor, su hija! —exclamó el mismo abriendo las manos y mostrando en dos abanicos de carne sus diez dedos sucios, negros, nudosos y con las yemas amarillas por el uso del cigarro de papel.
      • 2020 G. Iborra, E. "Diez deliciosas comidas" [22-11-2020] El Diario (Madrid): eldiario.es Esp (HD)
        Abanico de boquerones fritos con salsa Perrins y lechuga con mayonesa de remolacha: Bate la mayonesa de bote con una cucharada de remolacha laminada o a tiras para aliñar la lechuga. Y encima extiende dos abanicos de boquerones fritos, que vienen en latas redondas grandes, con un chorrito de salsa Perrins como toque mágico.
      • 1877 Pz Galdós, B. Terror 1824 [2002] Esp (CDH )
        — ¡Sí señor, su hija! —exclamó el mismo abriendo las manos y mostrando en dos abanicos de carne sus diez dedos sucios, negros, nudosos y con las yemas amarillas por el uso del cigarro de papel.
      • 1911 Pz Galdós, B. Primera República [2002] Esp (CDH )
        Cogido por el viejo el primer abanico de boquerones, todos le secundamos, comiendo con gran apetito y alegría. La Madre me dijo que ya que merendaba con ella, no me soltaría hasta después de cenar. Las comadres y marineros allí presentes dieron broma al anciano por el trabajo que le costaba masticar el aladroque, y alguno se condolió de su extremada senectud.
      • c1923 Carrere, E. Torre siete jorobados [1998] Esp (CDH )
        La cartera abierta mostraba un alucinante abanico de billetes de Banco. En medio había un rollo de recortes de periódicos.
      • 1928 Miró, G. Años y leguas [2012] p. 120 Esp (BD)
        El criado llegábase de puntillas a la butaca de velludo, color frambuesa, donde el brigadier se sumergía en las bascas de su tos y de su vientre, en el afán de su abanico de naipes, del cordoncillo de los anteojos, que se le resbalaban en los sudores; y todos los tresillistas se esperaban, diciéndose: "Acaban de traer el bastón del general".
      • 1961 Grosso, A. Zanja [1984] Esp (CDH )
        La secretaria abre la puerta del despacho y bate al aire el abanico de facturas que trae en la mano aprovechando la llamada para pasar a la firma.
      • 2000 Vargas Llosa, M. Fiesta Chivo [2000] 118 Perú (CDH )

        El Generalísimo, en su escritorio, lucía un uniforme que Antonio no recordaba: guerrera blanca y larga, de faldones, con abotonadura de oro y grandes charreteras de dorados flecos sobre la pechera, de la cual pendía un multicolor abanico de medallas y condecoraciones.

      • 2020 G. Iborra, E. "Diez deliciosas comidas" [22-11-2020] El Diario (Madrid): eldiario.es Esp (HD)
        Abanico de boquerones fritos con salsa Perrins y lechuga con mayonesa de remolacha: Bate la mayonesa de bote con una cucharada de remolacha laminada o a tiras para aliñar la lechuga. Y encima extiende dos abanicos de boquerones fritos, que vienen en latas redondas grandes, con un chorrito de salsa Perrins como toque mágico.
      • 1877 Pz Galdós, B. Terror 1824 [2002] Esp (CDH )
        — ¡Sí señor, su hija! —exclamó el mismo abriendo las manos y mostrando en dos abanicos de carne sus diez dedos sucios, negros, nudosos y con las yemas amarillas por el uso del cigarro de papel.
      • 1911 Pz Galdós, B. Primera República [2002] Esp (CDH )
        Cogido por el viejo el primer abanico de boquerones, todos le secundamos, comiendo con gran apetito y alegría. La Madre me dijo que ya que merendaba con ella, no me soltaría hasta después de cenar. Las comadres y marineros allí presentes dieron broma al anciano por el trabajo que le costaba masticar el aladroque, y alguno se condolió de su extremada senectud.
      • 1922 Jiménez, R. E. Informe habitantes Comunes Informes Sto Domingo República Dominicana (CDH )

        Cuando se inicia la pelea la agitación es grande una fiebre de locura se apodera de los ánimos; los ojos giran desesperadamente dentro de sus órbitas; las manos van y vienen como abanicos de nervios, a cada espolazo una gritería espantosa parece que va a volar el techo: "Voy cinco a cuatro".

      • c1923 Carrere, E. Torre siete jorobados [1998] Esp (CDH )
        La cartera abierta mostraba un alucinante abanico de billetes de Banco. En medio había un rollo de recortes de periódicos.
      • 1928 Miró, G. Años y leguas [2012] p. 120 Esp (BD)
        El criado llegábase de puntillas a la butaca de velludo, color frambuesa, donde el brigadier se sumergía en las bascas de su tos y de su vientre, en el afán de su abanico de naipes, del cordoncillo de los anteojos, que se le resbalaban en los sudores; y todos los tresillistas se esperaban, diciéndose: "Acaban de traer el bastón del general".
      • 1930 Asturias, Miguel Ángel Tres artistas y una exposición París 1924-1933. Periodismo y creación literaria Guatemala (CDH )
        Quien dice latino dice sensual, fluido, libre, sutil. Un soplo de paganismo pasa por las figuras que este escultor nos presenta, y en las cuales a los ojos de los menos advertidos huyen los términos de un paisaje de formas que se completan, se alargan voluptuosamente, se dan treguas de horizonte y espacio, y no concluyen sino muy lejos en lo puramente emocional. Vemos este grupo en un jardín, bañado por un abanico de surtidores en una isla de césped.
      • 1932 Azuela, M. Luciérnaga [1991] México (CDH )
        Como bala ciega, el camión había ido derecho a clavarse en un ijar del monstruo colorado, abriéndose en abanico de astillas. Patas arriba, la bestia muerta, salpicada de masa encefálica y cabellos ensangrentados, dejaba oír los débiles gemidos de los que no se acababan de morir adentro de sus entrañas abiertas y entre sus tripas retorcidas. Alguien había gritado: «¡Al asesino..., cójanlo!»
      • 1946 Terradas, E. Neologismos [1946] Esp (CDH )
        La idea primitiva de espectro, hasta hace cincuenta años, se concretaba a una representación del abanico de colores que da el prisma, y al examen de las rayas solares, de gases en incandescencia y bandas absorbentes al través de prismas y redes de difracción. Reconociase su equivalencia a movimientos vibratorios, a campos de fuerza oscilantes, y las longitudes de onda y frecuencias variaban entre límites bastante próximos. Los extremos fueron el infrarrojo y el ultravioleta. Fuera de tales límites no existía espectro hasta llegar a las radiaciones de Hertz, de escasa aplicación práctica, pero de gran valor como comprobantes de la teoría de Maxwell.
      • 1960 Roa Bastos, A. Hijo hombre [1977] Paraguay (CDH )
        Desde el volante, Silvestre Aquino controlaba los movimientos de los demás apremiándolos a gritos, para drenar la propia nerviosidad. Sus ojos opacos de rabiosa impotencia se clavaban una y otra vez en el camión aguatero detenido en la cuneta. De repente lo vieron estallar en una explosión de agua, tierra y fuego. El abanico de esquirlas y pedazos del camión barrió el contorno.
      • 1960 Roa Bastos, A. Hijo hombre [1977] Paraguay (CDH )
        Un relámpago de sulfúrico resplandor estalló a sus espaldas y el abanico de esquirlas volteó a algunos. Los restantes, como arrancados a su estupefacción por el desplazamiento de aire del estallido, salieron de estampía hacia el bosque. Una nueva explosión reventó en el aire, deflagrándolo en chorros de gases verdes y amarillos y rojos, tras la desatentada huida del tropel.
      • 1961 Aub, M. Calle Valverde [1985] Esp (CDH )
        Se halló a gusto entre los coloniales, porque no le estaba prohibido pellizcar los abanicos de bacalao de Escocia o un racimillo, ya un poco descargado, de pasas de Málaga, sin que aquello se considerara hurto, por el rendimiento que daba. Como su afán de saber era más que mediano se arregló para asistir a la Escuela de Artesanos, de las siete en adelante.
      • 1961 Grosso, A. Zanja [1984] Esp (CDH )
        La secretaria abre la puerta del despacho y bate al aire el abanico de facturas que trae en la mano aprovechando la llamada para pasar a la firma.
      • 1961 Grosso, A. Zanja [1984] Esp (CDH )
        Un día como otro cualquiera el que muere ya, a no ser que * por la mañana él, cuando ella entrara en el despacho con un abanico de facturas para la firma, no tuviera un gesto lívido y permaneciera inmóvil, con los ojos hundidos y apagado el brillo de los ojos, y no tuviera apenas fuerzas para hablar y decirle que algo le debía de funcionar mal dentro del pecho —se señalaba el corazón y el vértice del hombro izquierdo y el antebrazo— y que sería necesario aplazar la cita concertada la víspera para almorzar por la tarde juntos como todos los jueves en el restorán refrigerado de siempre, y que sería también necesario llamar a un médico porque parecía que la vida se le escapaba de pronto, pero que todo lo hiciera sin alarma, tranquilamente, sin avisar siquiera a la familia, sin estridencias.
      • 1966 Vargas Llosa, M. Casa verde [1991] Perú (CDH )
        — Mira, mira —el Mono le mostraba un abanico de libras y se chupaba los labios—.
      • 1967 Benet, J. Región [1996] 247 Esp (CDH )
        El militar dio los naipes y el otro se levantó, sin mirarlos. El militar, bajo la lámpara de flecos, fue abriendo con estudiada lentitud el abanico de sus cartas observando tan sólo el símbolo del margen.
      • 1969 Pinillos, J. L. Mente humana [1969] 103 Esp (CDH )
        El experimento de Smith y Erikson consistió en presentar al sujeto un cuadrado perfectamente visible proyectado sobre una pantalla en la cual se proyectaba además —intermitentemente y durante brevísimos lapsos de tiempo— el consabido abanico de líneas divergentes que provoca la ilusión. Debido a la rapidez de su proyección sobre la pantalla y a su poca intensidad, estas líneas pasaban inadvertidas para el sujeto, que veía sólo la otra figura, esto es, el cuadrado. Sólo, que, en lugar de verla como un cuadrado, la percibía como un trapecio .
      • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] 444 Argentina (CDH )
        Fue a esa altura de la reunión cuando Mrs. Vanbruck tomó del brazo a su amiga la Duquesa, y le sugirió que, puesto que no había más que hacer, se acercaran a los jugadores; se les unió la Princesa de Bisignano, y juntas atravesaron el salón que adornaban las pinturas de las ruinas de Italia; caminaban las tres con fácil soltura, y recuerdo que sus tres vestidos, el celeste de Mrs. Dolly, el rosado de Maggie y el amarillo tenue de la Princesa, armonizaban cromáticamente a la perfección. Entraron en la salita, y los bridgistas les sonrieron por encima de los abanicos de cartas.
      • 1990 Campos Reina, J. Desierto seda [1990] Esp (CDH )
        Concentrados en el diseño de nuestras respectivas tácticas, con los abanicos de nueve cartas desplegados en la delicia de aquel salón isabelino, hasta parecíamos facciosos embajadores de una España imposible, que aun inclinada a las soberanas escaramuzas de la chanza, la mofa y el ensañamiento jugaba la partida de estar junta.
      • 1990 Pombo, Á. Metro platino [1993] 16 Esp (CDH )
        Tía Eugenia, instalada en lo alto de una escalerilla de mano, se abanicaba con un gran abanico de rosas y manolas. Virginia, sin parar de reír, se felicitó pensando que la despedida de soltera comenzaba exactamente como había previsto.
      • 2000 Vargas Llosa, M. Fiesta Chivo [2000] 118 Perú (CDH )

        El Generalísimo, en su escritorio, lucía un uniforme que Antonio no recordaba: guerrera blanca y larga, de faldones, con abotonadura de oro y grandes charreteras de dorados flecos sobre la pechera, de la cual pendía un multicolor abanico de medallas y condecoraciones.

      • 2020 G. Iborra, E. "Diez deliciosas comidas" [22-11-2020] El Diario (Madrid): eldiario.es Esp (HD)
        Abanico de boquerones fritos con salsa Perrins y lechuga con mayonesa de remolacha: Bate la mayonesa de bote con una cucharada de remolacha laminada o a tiras para aliñar la lechuga. Y encima extiende dos abanicos de boquerones fritos, que vienen en latas redondas grandes, con un chorrito de salsa Perrins como toque mágico.
  15. Acepción en desuso
  16. s. m. Esp germ. Arma blanca parecida a la espada, algo curvada y generalmente de un solo filo.
    Sinónimo: sable
    docs. (1770-2014) 13 ejemplos:
    • 1770 RAE DiccAutoridades 2.ª ed. (NTLLE)
      Abanico. (Germ.) La espada.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      abanico [...] m. germ. sable (‖ arma blanca).
    • 1770 RAE DiccAutoridades 2.ª ed. (NTLLE)
      Abanico. (Germ.) La espada.
    • 1799-1815 Conde de Noroña Poesías [1871] 466 Esp (CDH )
      Así un rato callando permanece, / Y la graciosa Clara se estremece; / «En fin, la dice, vamos, pues lo quiere, / Ni gracia ni favores de mí espere. / Mas ántes, Clara, juro / (Y éste es un juramento firme y duro), / Juro por mi abanico que, apartado / Del diente, elefantino poderoso, / No crecerá ya más, ni codiciado / Será del africano belicoso, / Pues en manos del diestro inglés ha sido / En muy distinta forma convertido; / Juro, digo otra vez, por este escudo, / Esta arma, esta defensa, este portento, / Que nos suele servir en todo evento, / Y sólo un sabio producirlo pudo / (Y ya ves que una dama no es posible / Que encuentre juramento más terrible), / Que con Tirsa jamas haré las paces [...]. /
    • 1831 Bretón Herreros, M. Marcela [1975] Esp (CDH )
      Martín . ¿De qué valen las cien trompas / de la fama? * Quien merece / la aprobación de una hermosa... / Cuando voy yo a la cabeza / de mi veterana tropa, / y, agitando el abanico / con sonrisa encantadora, / alguna humana deidad / me saluda... Vaya, es cosa / de perder el juicio.
    • 1843 Auset, A. "Mayoral diligencias" p. 196 Los españoles pintados por sí mismos, II Esp (BD)
      En una ocasión, viajando por la carretera de Andalucía, dijo un compañero al salir del interior, quejándose de la dureza de los almohadones: “¡qué indecentes son los asientos de estas Diligencias!” —Mas indecentes serán los señores quizá... contestó el Mayoral con una frescura que asombraba; y en seguida, viendo al caballero que se abalanzaba á darle la debida réplica, echó dos pasos atrás, sacó el abanico de á tercia, y hubiera pasado allí la de Dios es Cristo, á no mediar varias personas que creyeron prudente apaciguar al agraviado, que era un coronel polaco. Capitán general podia haber sido, que lo mismo se le hubiese importado al Mayoral, porque éste no se cura de los hombres, ni se mete á averiguar lo que los hombres valen: él no sabe mas sino lo que vale su coche, al que quizás tiene en mas que al orbe terrestre.
    • 1875 Valera, J. Ilusiones doctor Faustino [1890] p. 418 Esp (BD)
      Joselito era un héroe, señorito, y aunque el hijo del alcalde tenía muchos hígados y manejaba bien el abanico, Joselito pudo más, y dicen que le mató limpiamente, de un navajazo magistral por bajo de la tetilla izquierda. Así pasó a mejor vida el hijo del alcalde, sin haber podido raparse las barbas desde que su padre murió
    • 1897 Alhamar (Antonio Rojo y Sojo) Biografía de un gato erudito escrita por él mismo p. 20 Esp (BD)
      Era su amante de origen esguízaro; por su aspecto lacertoso y estrenuo como alfana ponedor y algo gambalúa y zumbel. Escolimoso plantista y rajabroqueles se las echaba de trepante y fistol. Por cualquier cojijo armaba una petera ó pelazga y amenazaba con colarse el garvión y tomar la pelde ó andar con el abanico á hurgonadas (y pendía de su talabarte y tiracuello parazomo largo como pistorosa!); pero ella respondía á sus juncianas con guayas y moyanas; le abrahonaba, le daba mulso el molitivo y se acababa la tasquera consiguiendo sedarle; el molleaba, al fin correspondía con el buz, no sin que antes le hicieran la buzcorona en su buchete, y con el periodo de jolito, terminado el receso, revezaba mole víctima de su salacidad; y entonces ella fácilmente lograra naifes ó rebolludos, cabujones, y tafones que hubiera querido.
    • 1899 Caballero, R. DiccModismos Esp (BD)
      Abanico. [...] El sable manejado con facilidad y ligereza.
    • 1906 Besses, L. DiccArgot esp Esp (BD)
      Abanico. c. Sable.
    • 1915 Pabanó (Félix Manzano López) Dicc Git Germ esp Esp (BD)
      ABANICO. Sable o espada.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      abanico [...] m. germ. sable (‖ arma blanca).
    • 1770 RAE DiccAutoridades 2.ª ed. (NTLLE)
      Abanico. (Germ.) La espada.
    • 1799-1815 Conde de Noroña Poesías [1871] 466 Esp (CDH )
      Así un rato callando permanece, / Y la graciosa Clara se estremece; / «En fin, la dice, vamos, pues lo quiere, / Ni gracia ni favores de mí espere. / Mas ántes, Clara, juro / (Y éste es un juramento firme y duro), / Juro por mi abanico que, apartado / Del diente, elefantino poderoso, / No crecerá ya más, ni codiciado / Será del africano belicoso, / Pues en manos del diestro inglés ha sido / En muy distinta forma convertido; / Juro, digo otra vez, por este escudo, / Esta arma, esta defensa, este portento, / Que nos suele servir en todo evento, / Y sólo un sabio producirlo pudo / (Y ya ves que una dama no es posible / Que encuentre juramento más terrible), / Que con Tirsa jamas haré las paces [...]. /
    • 1825 Núñez de Taboada, M. DiccLengCastellana (NTLLE)
      ABANICO, s. m. [...] met. fam. Espada.
    • 1831 Bretón Herreros, M. Marcela [1975] Esp (CDH )
      Martín . ¿De qué valen las cien trompas / de la fama? * Quien merece / la aprobación de una hermosa... / Cuando voy yo a la cabeza / de mi veterana tropa, / y, agitando el abanico / con sonrisa encantadora, / alguna humana deidad / me saluda... Vaya, es cosa / de perder el juicio.
    • 1843 Auset, A. "Mayoral diligencias" p. 196 Los españoles pintados por sí mismos, II Esp (BD)
      En una ocasión, viajando por la carretera de Andalucía, dijo un compañero al salir del interior, quejándose de la dureza de los almohadones: “¡qué indecentes son los asientos de estas Diligencias!” —Mas indecentes serán los señores quizá... contestó el Mayoral con una frescura que asombraba; y en seguida, viendo al caballero que se abalanzaba á darle la debida réplica, echó dos pasos atrás, sacó el abanico de á tercia, y hubiera pasado allí la de Dios es Cristo, á no mediar varias personas que creyeron prudente apaciguar al agraviado, que era un coronel polaco. Capitán general podia haber sido, que lo mismo se le hubiese importado al Mayoral, porque éste no se cura de los hombres, ni se mete á averiguar lo que los hombres valen: él no sabe mas sino lo que vale su coche, al que quizás tiene en mas que al orbe terrestre.
    • 1846 Domínguez, R. J. DiccNacional, I Esp (BD)
      ABANICO, s. m. [...] Germ. El sable; se dice en sentido vulgar y pop. Tirar del Abanico, por sacar ó desenvainar el sable ó la espada.
    • 1875 Valera, J. Ilusiones doctor Faustino [1890] p. 418 Esp (BD)
      Joselito era un héroe, señorito, y aunque el hijo del alcalde tenía muchos hígados y manejaba bien el abanico, Joselito pudo más, y dicen que le mató limpiamente, de un navajazo magistral por bajo de la tetilla izquierda. Así pasó a mejor vida el hijo del alcalde, sin haber podido raparse las barbas desde que su padre murió
    • 1897 Alhamar (Antonio Rojo y Sojo) Biografía de un gato erudito escrita por él mismo p. 20 Esp (BD)
      Era su amante de origen esguízaro; por su aspecto lacertoso y estrenuo como alfana ponedor y algo gambalúa y zumbel. Escolimoso plantista y rajabroqueles se las echaba de trepante y fistol. Por cualquier cojijo armaba una petera ó pelazga y amenazaba con colarse el garvión y tomar la pelde ó andar con el abanico á hurgonadas (y pendía de su talabarte y tiracuello parazomo largo como pistorosa!); pero ella respondía á sus juncianas con guayas y moyanas; le abrahonaba, le daba mulso el molitivo y se acababa la tasquera consiguiendo sedarle; el molleaba, al fin correspondía con el buz, no sin que antes le hicieran la buzcorona en su buchete, y con el periodo de jolito, terminado el receso, revezaba mole víctima de su salacidad; y entonces ella fácilmente lograra naifes ó rebolludos, cabujones, y tafones que hubiera querido.
    • 1899 Caballero, R. DiccModismos Esp (BD)
      Abanico. [...] El sable manejado con facilidad y ligereza.
    • 1906 Besses, L. DiccArgot esp Esp (BD)
      Abanico. c. Sable.
    • 1915 Pabanó (Félix Manzano López) Dicc Git Germ esp Esp (BD)
      ABANICO. Sable o espada.
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      abanico. [...] m. coloq. sable (‖ arma blanca).
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      abanico [...] m. germ. sable (‖ arma blanca).
  17. s. m. Agr. Disposición en forma de abanico que se da al ramaje de algunos árboles frutales mediante la poda.
    docs. (1773-1940) 7 ejemplos:
    • 1773 Gmz Ortega, C. Trad Tratado plantíos, Monceau p. 155 Esp (BD)
      La Fig. 46 representa dos pies de Carpe, criados en un depósito, los quales están cortados por dos lados con la guadaña, con lo que parecen llanos, y forman abanico. Es evidente que colocándolos anivelados uno junto al otro, y poniendo entre ellos plantoncillos pequeños, se podrá formar de un golpe, y casi de repente una empalizada de cinco á seis pies de alto.
    • 1885 Lpz Mtz, M. / Hidalgo Tablada, J. / Prieto Prieto, M. (dirs.) DiccEnciclop Agricultura, I [1885] p. 21 Esp (BD)
      En el verano se escogen cuatro de los mejores brotes que haya arrojado á consecuencia de la poda, dos de la derecha y dos de la izquierda, y se favorece un vigoroso desarrollo, despuntando severamente los demás; se les dirige oblicuamente, y se procura mantener el equilibrio entre ellos por medio de ligeros despuntes ó podas en verde. En el segundo caso, ó sea cuando el joven pie ingerido está provisto de buenas ramificaciones, se eligen las cuatro mejores para comenzar el abanico, y se suprimen las demás, ganando un año en la instalación de la palmilla.
    • 1913 Zerolo, E. DiccEnciclLengCastellana (FG)
      Abanico. Agr. Forma especial que se da, mediante la poda, á las ramas de algunos árboles frutales.
    • 1939-1940 Matons, A. (dir.) DiccAgricultura, zootecnia y veterinaria (FG)
      abanico. Forma artificial empalizada que se da a los árboles frutales en algunas regiones. Consiste en un eje vertical que constituye el tronco, del cual parten, a cierta altura del suelo, dos ramas oblicuas, inclinadas de 45º, sobre las que se insertan dos series de ramificaciones, unas verticales y otras horizontales.
    • 1773 Gmz Ortega, C. Trad Tratado plantíos, Monceau p. 155 Esp (BD)
      La Fig. 46 representa dos pies de Carpe, criados en un depósito, los quales están cortados por dos lados con la guadaña, con lo que parecen llanos, y forman abanico. Es evidente que colocándolos anivelados uno junto al otro, y poniendo entre ellos plantoncillos pequeños, se podrá formar de un golpe, y casi de repente una empalizada de cinco á seis pies de alto.
    • 1885 Lpz Mtz, M. / Hidalgo Tablada, J. / Prieto Prieto, M. (dirs.) DiccEnciclop Agricultura, I [1885] Esp (BD)
      ABANICO (Arboricultura).— Forma especial que se da a la disposición de las ramas, mediante la poda, en determinados árboles frutales. Se compone de variado número de brazos-madres ó ramas principales, según la extensión que haya de ocupar; brazos que, partiendo de un mismo punto, se abren sucesivamente y se inclinan, bifurcándose siempre que se necesita, y en proporción que se va prolongando, á fin de poder cubrir convenientemente los muros. Se llama abanico porque afecta la forma de un abanico abierto, cuyas varetas están representadas por los brazos-madres, que arman con cierta oblicuidad, y el paisaje por las hojas.
    • 1885 Lpz Mtz, M. / Hidalgo Tablada, J. / Prieto Prieto, M. (dirs.) DiccEnciclop Agricultura, I [1885] p. 21 Esp (BD)
      En el verano se escogen cuatro de los mejores brotes que haya arrojado á consecuencia de la poda, dos de la derecha y dos de la izquierda, y se favorece un vigoroso desarrollo, despuntando severamente los demás; se les dirige oblicuamente, y se procura mantener el equilibrio entre ellos por medio de ligeros despuntes ó podas en verde. En el segundo caso, ó sea cuando el joven pie ingerido está provisto de buenas ramificaciones, se eligen las cuatro mejores para comenzar el abanico, y se suprimen las demás, ganando un año en la instalación de la palmilla.
    • 1885 Lpz Mtz, M. / Hidalgo Tablada, J. / Prieto Prieto, M. (dirs.) DiccEnciclop Agricultura, I [1885] p. 21 Esp (BD)
      Cuando se pierde un brazo, se rebajan los que se encuentran próximos, desarmándolos y separándolos un poco más, á fin de disimular el vacío que se produce por la desaparición del brazo muerto, si no se puede llegar á reemplazarlo con un nuevo brote, como ocurre algunas veces en los abanicos formados por el albaricoquero, á causa de la mucha facilidad con que arroja éste en su madera vieja.
    • 1913 Zerolo, E. DiccEnciclLengCastellana (FG)
      Abanico. Agr. Forma especial que se da, mediante la poda, á las ramas de algunos árboles frutales.
    • 1935 Baroja, P. Formación psicológica escritor p. 71 Esp (BD)
      Tenía la casa una huerta que daba al Urola, muy bonita, con una calle de perales en abanico y un árbol torcido en la orilla, que avanzaba sobre las aguas del río y desde donde se podía pescar.
    • 1939-1940 Matons, A. (dir.) DiccAgricultura, zootecnia y veterinaria (FG)
      abanico. Forma artificial empalizada que se da a los árboles frutales en algunas regiones. Consiste en un eje vertical que constituye el tronco, del cual parten, a cierta altura del suelo, dos ramas oblicuas, inclinadas de 45º, sobre las que se insertan dos series de ramificaciones, unas verticales y otras horizontales.
  18. s. m. Instrumento consistente en una pequeña estera, con o sin mango, que sirve para avivar el fuego.
    docs. (1775-2010) 14 ejemplos:
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Perú (CDH )
      Los rústicos abanicos servían para avivar el fuego del fogón. Por ese tiempo estaba haciendo enormes esteras para el piso de la escuela.
    • 1977 Vargas Llosa, M. Tía Julia [1996] Perú (CDH )
      Su mujer, una negra que atizaba un brasero con un abanico de paja, quitándose el sudor de la frente con la mano, nos dijo que su marido estaba pescando. Consultó al cielo y añadió que ya estaría por volver. Fuimos a esperarlo a la playita, y, durante una hora, sentados sobre un tronco, vimos regresar a las barcas, finalizado el trabajo, y vimos la complicada operación que era arrastrarlas por la arena y descubrimos cómo las mujeres de los recién llegados, estorbadas por perros codiciosos, descabezaban y quitaban las vísceras, ahí mismo en la playa, a los pescados. Martín fue el último en volver. Estaba oscuro y había salido la luna.
    • 1984 RAE DRAE 20.ª ed. (NTLLE)
      abanico. m. [...] Ecuad. Utensilio en forma cuadrangular, hecho de esparto o totora, que se usa para avivar el fuego.
    • 1996 Corrales Zumbado, C. / Corbella Díaz, D. / Álvz Mtz, M. Á. DiccDiferencial Canarias Esp (NTLLE)
      abanico. m. Soplillo, utensilio que se usa para avivar el fuego. SIN. abanador y abanicador.
    • 2010 ASALE DiccAmericanismos (NTLLE)
      abanico [...] m. Ec. Estera pequeña y redonda, comúnmente de esparto, con mango o sin él, usada para avivar el fuego.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Perú (CDH )
      Mardoqueo era un indio simple como su trabajo, que consistía en tejer esteras y abanicos de totora segada en ciertos lados de la laguna Yanañahui. Las esteras formaban, según su tamaño, el piso de las habitaciones de los ricos o el primer estrato del lecho, completado con pieles de carnero y mantas de los pobres. Los rústicos abanicos servían para avivar el fuego del fogón. Por ese tiempo estaba haciendo enormes esteras para el piso de la escuela.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Perú (CDH )
      Los rústicos abanicos servían para avivar el fuego del fogón. Por ese tiempo estaba haciendo enormes esteras para el piso de la escuela.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Perú (CDH )

      Por ese tiempo estaba haciendo enormes esteras para el piso de la escuela. De rodillas junto a un voluminoso rimero de blanda totora, realizaba con tranquilidad y precisión su trabajo de entretejer las espadañas y frente a él iba creciendo la liviana estera con verdeamarillentas reminiscencias de laguna, Rosendo se le acercó:

      — ¿Tienes esteras chicas y abanicos?

      — Poco hay...

      — Güeno, cárgalas en un burro y te vas pa Umay. Llegas a casa de indios y dispués a la hacienda. Preguntas a los indios, como quien no quiere la cosa, si va el Mágico, y tamién Zenobio García... Te llegas po la hacienda y hablas con la hacendada, doña Leonor, y de un rato pasas a la cocina y los pongos te han de contar si saben que eres de Rumi... qué se prepara te dirán...

    • 1965 Alvar, M. (dir.) ALEA, IV Esp (FG)
      ABANICO 'Abanico de esparto con el que se aviva el fuego' [Ma 500] (lám. 665, mapa 726).
    • 1976 Alvar, M. (dir.) ALEICan, II Esp (FG)
      abanico 'soplillo' [LP30] [Hi 1, 10] [Tf 30, 6, 50] [GC] [Fv 2, 3, 20] [Lz 20] [G 51] (lám. 586, mapa 575).
    • 1977 Vargas Llosa, M. Tía Julia [1996] Perú (CDH )
      Su mujer, una negra que atizaba un brasero con un abanico de paja, quitándose el sudor de la frente con la mano, nos dijo que su marido estaba pescando. Consultó al cielo y añadió que ya estaría por volver. Fuimos a esperarlo a la playita, y, durante una hora, sentados sobre un tronco, vimos regresar a las barcas, finalizado el trabajo, y vimos la complicada operación que era arrastrarlas por la arena y descubrimos cómo las mujeres de los recién llegados, estorbadas por perros codiciosos, descabezaban y quitaban las vísceras, ahí mismo en la playa, a los pescados. Martín fue el último en volver. Estaba oscuro y había salido la luna.
    • 1980 Alvar, M. (dir.) ALEANR, III-IV Esp (FG)
      ABANICO "soplillo" [Na 401, 600] [Hu 110, 401] [Te 301, 501] (lám. 957, mapa 817).
    • 1984 RAE DRAE 20.ª ed. (NTLLE)
      abanico. m. [...] Ecuad. Utensilio en forma cuadrangular, hecho de esparto o totora, que se usa para avivar el fuego.
    • 1986 Montes Giraldo, J. J. / Figueroa L. J. / Mora M. S. / Lozano R. M. GlosLéxicogr Atlas Colombia Co (FG)
      abanico, instrumento para avivar el fuego.
    • 1993 Haensch, G. (dir.) / Werner, R. (dir.) Nuevo dicc colombianismos Co (NTLLE)
      abanico [...] Costa atl, Nar, Stder Utensilio rústico, hecho de fibras vegetales entretejidas que forman una pequeña superficie plana, con o sin mango, que se usa para avivar el fuego en la cocina.
    • 1994 Núñez, R. / Pérez, F. J. Dicc Habla Venezuela Ve (BD)
      abanico m [...] Utensilio rústico, hecho de fibras vegetales entretejidas que forman una pequeña superficie plana, con o sin mango, que se usa para avivar el fuego.
    • 1996 Corrales Zumbado, C. / Corbella Díaz, D. / Álvz Mtz, M. Á. DiccDiferencial Canarias Esp (NTLLE)
      abanico. m. Soplillo, utensilio que se usa para avivar el fuego. SIN. abanador y abanicador.
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      abanico. [...] m. Ec. soplillo (‖ ruedo pequeño para avivar el fuego).
    • 2010 ASALE DiccAmericanismos (NTLLE)
      abanico [...] m. Ec. Estera pequeña y redonda, comúnmente de esparto, con mango o sin él, usada para avivar el fuego.
    1. s. En ocasiones, con el complemento de cocina.
      docs. (1775-1945) 5 ejemplos:
      • 1775 Fuentes, P. A. Gramática griego-española [1775] Esp (BD)
        Abanico de cocina, το μωγασί.
      • c1885 Molinas, J. A. Trat maquinaria [1855] Esp (CDH )

        En efecto, se ve en la figura 1, lám. 50, que las válvulas, en lugar de comunicar directamente con el interior del cuerpo de bomba, están rodeadas por una envuelta agujereada, pero solamente sobre las tres cuartas partes de la circunferencia; pues sobre el orificio de introducción que comunica al interior de la bomba, la parte llena reservada en este punto, forma una especie de abanico de cocina que impide el empuje lateral que el agua produce generalmente en la válvula en el momento de su paso

      • 1895 Legislación "Decreto Partidas Presupuesto Egresos" [1896] p. 175 Colección leyes Yucatán, III Mx (BD)
        Art. 13. Los nacionales, nacionalizados y del Estado que se introduzcan en el Municipio de esta Capital, pagarán arbitrios en la forma siguiente: Arroz ...... [Peso ó medida ó número] Kilo bruto [Cuota - Centavos] ¾ [...] Abanicos de cocina ....... [Peso ó medida ó número] Kilo bruto [Cuota - Centavos] 2
      • 1933-1934 Gtz Eskildsen, R. M. Hablamos enTabasco Mx (FG)
        Abanico. s. c. m. Aventador, sólo que nosotros decimos "abanico de cocina", y los de nosotros son grandes y resistentes, generalmente tejidos con una penca de huano (palma), y de forma diferente; el mango del abanico es uno solo y grueso. "Pásame el abanico de cocina".
      • 1945 Ortiz, A. Contrabandistas [2003] p. 26 Mx (BD)
        Rumores de seres vivientes le venían desde el poblado envuelto en sombras y mosquitos, miró hacia el firmamento y la cruz de mayo titilaba infinita, más le parecía un abanico de cocina, iluminado en sus puntas.
  19. Acepción en desuso
  20. s. m. Molusco bivalvo marino de la familia de los pínnidos, con la concha en forma de cono alargado y con una punta aguda en uno de sus extremos mediante la que se ancla al sedimento. Nombre científico: Pinna (género).
    docs. (1806-1996) 2 ejemplos:
    • 1806 Zuaznávar Francia, J. M.ª Diario [09-01-1806] fol. 60v Esp (BD)
      Habiendo llovido mucho, y viniendo el barranco grande de Telde lleno de agua, estube divertido toda la mañana en ver pasar por dicho barranco los que iban de Telde azia Ginamar, y los que de azia Ginamar venian para Telde, no sin alguna dificultad y ocurrencias estrañas. Por la tarde adquiri vn zoophyta de los que por su figura llaman abanicos, el cual destine para el gabinete del Sr. Viera.
    • 1996 Corrales Zumbado, C. / Corbella Díaz, D. / Álvz Mtz, M. Á. DiccDiferencial Canarias Esp (NTLLE)
      abanico. m. [...] Fv, GC, Go, Hi y Tf. Molusco lamelibranquio, con la concha de valvas rojizas, en forma de abanico (Pinna rudis). SIN.: cajeta, concha de abanico y peineta.
  21. Acepción en desuso
  22. s. m. Mar. Máquina empleada en las embarcaciones para levantar pesos, que se confecciona con elementos de a bordo y consiste en un palo vertical y otro inclinado hacia fuera del barco y sujetos entre por diversos amarres, formando un ángulo agudo.
    docs. (1831-2014) 13 ejemplos:
    • 1831 O'Scanlan, T. DiccMarítimo Esp (BD)
      ABANICO. s. m. Man. Especie de cabria compuesta de un palo vertical y otro inclinado desde el pie de aquel hácia fuera y sujeto á él con las cuerdas y amarraduras correspondientes. Deriva su denominacion de la semejanza que tiene con un abanico á medio abrir; y se forma á bordo con los palos del buque y sus vergas mayores para suspender pesos de mucha consideracion. Esta maniobra con expresa con la frase de armar el abanico ó la cabria de arbolar, como tambien se llama.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      abanico [...] Mar. Especie de cabria hecha con elementos de a bordo.
    • 1831 O'Scanlan, T. DiccMarítimo Esp (BD)
      ABANICO. s. m. Man. Especie de cabria compuesta de un palo vertical y otro inclinado desde el pie de aquel hácia fuera y sujeto á él con las cuerdas y amarraduras correspondientes. Deriva su denominacion de la semejanza que tiene con un abanico á medio abrir; y se forma á bordo con los palos del buque y sus vergas mayores para suspender pesos de mucha consideracion. Esta maniobra con expresa con la frase de armar el abanico ó la cabria de arbolar, como tambien se llama.
    • 1842 Vallarino, B. Trad Buques Lever [1842] Esp (CDH )
      Para meter el bauprés formando abanico con la verga de trinquete, véase la fig. 372.
    • 1846 Domínguez, R. J. DiccNacional, I Esp (BD)
      Abanico, s. m. [...] Mar. Especie de cabria compuesta de un palo vertical y otro inclinado desde el pié de aquel hacía fuera; y sujeto á él con las cuerdas y amarraduras correspondientes. Tambien se llama Cabria de arbolar. Su principal uso es suspender pesos de consideración.
    • 1856 Monjo Pons, J. Curso arquitectura naval p. 33 Esp (BD)
      Suponiendo ya armonizadas i bien comprobadas (48 á 24) todas las líneas de construccion, trataremos de formar á popa un abanico de astas, para la fortaleza i revestimiento de aquella parte. Antes pero, trazaremos la línea de dormidos, terminada en popa i próa por las albitanas ó contrarodas.
    • 1923 Bañados, G. M. Dicc marítimo militar chileno Ch (BD)
      Abanico. Especie de cabria, compuesta de un palo vertical y otro inclinado, desde el pie de aquél hacia afuera, y sujeto a él con las cuerdas y amarras correspondientes.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      abanico [...] Mar. Especie de cabria hecha con elementos de a bordo.
    • 1831 O'Scanlan, T. DiccMarítimo Esp (BD)
      ABANICO. s. m. Man. Especie de cabria compuesta de un palo vertical y otro inclinado desde el pie de aquel hácia fuera y sujeto á él con las cuerdas y amarraduras correspondientes. Deriva su denominacion de la semejanza que tiene con un abanico á medio abrir; y se forma á bordo con los palos del buque y sus vergas mayores para suspender pesos de mucha consideracion. Esta maniobra con expresa con la frase de armar el abanico ó la cabria de arbolar, como tambien se llama.
    • 1842 Vallarino, B. Trad Buques Lever [1842] Esp (CDH )
      Para meter el bauprés formando abanico con la verga de trinquete, véase la fig. 372.
    • 1842 Vallarino, B. Trad Buques Lever [1842] Esp (CDH )
      Cuando se quiere meter un bauprés nuevo, se hace generalmente en los mercantes sin cabria, formando el abanico (fig. 372); para lo cual se zafa el acollador de la corona y se arria la verga de trinquete como al tercio del palo, mas ó menos segun su cruzámen, por medio de los aparejos reales que se dan al tamborete de trinquete.
    • 1842 Vallarino, B. Trad Buques Lever [1842] Esp (CDH )
      Este método de formar el abanico con la verga de trinquete es muy malo, porque generalmente se rinde la verga de trinquete. Es mejor formar el abanico con el mastelero de velacho, para lo cual si este está guindado se arria y se sigue el método siguiente.
    • 1846 Domínguez, R. J. DiccNacional, I Esp (BD)
      Abanico, s. m. [...] Mar. Especie de cabria compuesta de un palo vertical y otro inclinado desde el pié de aquel hacía fuera; y sujeto á él con las cuerdas y amarraduras correspondientes. Tambien se llama Cabria de arbolar. Su principal uso es suspender pesos de consideración.
    • 1856 Monjo Pons, J. "Dicc arquitectura naval" Curso arquitectura naval Esp (BD)
      PETO. [...] La armazon compuesta de CODASTE, YUGOS i ALETAS REVIRADAS. Llámase tambien abanico.
    • 1856 Monjo Pons, J. Curso arquitectura naval Esp (BD)
      ABANICO DE ASTAS. (L. 12. F. 44). El PETO que se compone de ASTAS en vez de YUGOS, como en la popa redonda, para distinguirlo del último, que se llama abanico de yugos.
    • 1856 Monjo Pons, J. Curso arquitectura naval p. 33 Esp (BD)
      Suponiendo ya armonizadas i bien comprobadas (48 á 24) todas las líneas de construccion, trataremos de formar á popa un abanico de astas, para la fortaleza i revestimiento de aquella parte. Antes pero, trazaremos la línea de dormidos, terminada en popa i próa por las albitanas ó contrarodas.
    • 1921 Guardia, R. DiccMarítimoEsp Esp (FG)
      Abanico. Especie de cabria compuesta de una percha vertical y otra inclinada desde el pie de ésta hacia fuera, unidas con trincas y aseguradas con vientos. Abordo se forma con los palos del buque y sus vergas; maniobra que se llama armar el abanico.
    • 1921 Guardia, R. DiccMarítimoEsp Esp (FG)
      Abanico de astas, el peto que se compone de astas en vez de yugos, como en la popa redonda, para distinguirlo de este último que se llama abanico de yugos.
    • 1923 Bañados, G. M. Dicc marítimo militar chileno Ch (BD)
      Abanico. Especie de cabria, compuesta de un palo vertical y otro inclinado, desde el pie de aquél hacia afuera, y sujeto a él con las cuerdas y amarras correspondientes.
    • 2010 ASALE DiccAmericanismos (NTLLE)
      abanico. [...] m. Mx. En una embarcación, grúa rudimentaria hecha con un palo vertical y otro inclinado amarrados entre sí.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      abanico [...] Mar. Especie de cabria hecha con elementos de a bordo.
  23. s. m. Taurom. Pase que se da al toro moviendo el capote o la muleta de un lado a otro.
    docs. (1831-2022) 9 ejemplos:
    • 1838 Anónimo (Abenamar) "Toros" [25-06-1838] Nosotros (Madrid) Esp (HD)
      Ya estamos en el sesto, que es como si dijésemos en el fin y cabo de nuestros desvelos, y aseguro á mis lectores, que siempre el llegar al sesto me cuesta sudores de muerte. Era de Gil de Flores, y buen mozo, tomó siete varas, mató un caballo, Montes le capeó de frente y al abanico con la destreza y gracia con que sabe hacerlo, le pusieron tres pares de banderillas, y Pedro Sanchez le degolló, como un hombre, y con el salero del mundo.
    • 2022 Anónimo "Manzanares" [24-06-2022] Burladero: Diario Digital de Información Taurina (Madrid): burladero.tv Esp (HD)
      Escaso de fuerzas, Pablo realiza una faena de "enfermero" llevándolo suave y a media altura pero aún así de vez en cuando doblaba las manos. Tras varias tandas con la diestra y muy contrariado, propina la última tanda, abanico ante la cara del toro y a cambiar el estoque. Pinchazo y estocada. Palmas. Pitos al toro en el arrastre.
    • 1838 Anónimo (Abenamar) "Toros" [25-06-1838] Nosotros (Madrid) Esp (HD)
      Ya estamos en el sesto, que es como si dijésemos en el fin y cabo de nuestros desvelos, y aseguro á mis lectores, que siempre el llegar al sesto me cuesta sudores de muerte. Era de Gil de Flores, y buen mozo, tomó siete varas, mató un caballo, Montes le capeó de frente y al abanico con la destreza y gracia con que sabe hacerlo, le pusieron tres pares de banderillas, y Pedro Sanchez le degolló, como un hombre, y con el salero del mundo.
    • 1921 Anónimo "Corrida tarde Córdoba" [28-05-1921] La Voz (Madrid) Esp (HD)
      Primero. Berrendo, terciado. En una caída de peligro de un picador acuden los tres matadores al quite. Hace Varelito un buen quite, y Granero otro colosal, de abanico. Toma el bicho tres varas y derriba en todas ellas.
    • 1927 Diego, G. Elegía Joselito p. 380 Toros poesía castellana Esp (BD)
      La verónica comba, el abanico, / la larga caligráfica y precisa, / el galleo —a los hombros el hocico—, y el arrancar —trofeo— la divisa.
    • 1936-1974 Asturias, M. Á. Poemas [1989] Guatemala (CDH )
      Arriba los milicianos! / Cerillos, cabeza roja raspados contra la noche / en que la suerte del mundo / torea toritos de humo y baila / —manola entre abanicos de fuego— / pasacalles de cañón.
    • 2006 Cabrera Bonet, R. "Montes en Madrid" [01-01-2006] p. 52 Revista de Estudios Taurinos (Sevilla) Esp (HD)
      Prodigará, en las siguientes funciones, un variado repertorio de lances con el capote, desde la verónica, pasando por la navarra, el de frente por detrás, la tijerilla, el abanico y otras suertes que gustaron sobremanera al público de la Corte.
    • 2022 Anónimo "Manzanares" [24-06-2022] Burladero: Diario Digital de Información Taurina (Madrid): burladero.tv Esp (HD)
      Escaso de fuerzas, Pablo realiza una faena de "enfermero" llevándolo suave y a media altura pero aún así de vez en cuando doblaba las manos. Tras varias tandas con la diestra y muy contrariado, propina la última tanda, abanico ante la cara del toro y a cambiar el estoque. Pinchazo y estocada. Palmas. Pitos al toro en el arrastre.
    • 1838 Anónimo (Abenamar) "Toros" [25-06-1838] Nosotros (Madrid) Esp (HD)
      Ya estamos en el sesto, que es como si dijésemos en el fin y cabo de nuestros desvelos, y aseguro á mis lectores, que siempre el llegar al sesto me cuesta sudores de muerte. Era de Gil de Flores, y buen mozo, tomó siete varas, mató un caballo, Montes le capeó de frente y al abanico con la destreza y gracia con que sabe hacerlo, le pusieron tres pares de banderillas, y Pedro Sanchez le degolló, como un hombre, y con el salero del mundo.
    • 1921 Anónimo "Corrida tarde Córdoba" [28-05-1921] La Voz (Madrid) Esp (HD)
      Primero. Berrendo, terciado. En una caída de peligro de un picador acuden los tres matadores al quite. Hace Varelito un buen quite, y Granero otro colosal, de abanico. Toma el bicho tres varas y derriba en todas ellas.
    • 1927 Diego, G. Elegía Joselito p. 380 Toros poesía castellana Esp (BD)
      La verónica comba, el abanico, / la larga caligráfica y precisa, / el galleo —a los hombros el hocico—, y el arrancar —trofeo— la divisa.
    • 1927 Diego, G. Torerillo p. 379 Toros poesía castellana Esp (BD)
      Banderillas al quiebro. / Cose el mihura/ el arco que le enhebro / con la cintura. // Torneados en rueda, / tres naturales. / Y una hélice de seda / con arrabales. // Me perfilo. La espada. / Los dedos mojo. / Abanico y mirada. / Clavel y antojo.
    • 1942 Cossío, J. M. VocTaurino Esp (FG)
      ABANICO. Suerte de abanicar. Ej.: "La verónica comba, el abanico, / la larga caligráfica y precisa". (GERARDO DIEGO, Elegía a Joselito).
    • 1936-1974 Asturias, M. Á. Poemas [1989] Guatemala (CDH )
      Arriba los milicianos! / Cerillos, cabeza roja raspados contra la noche / en que la suerte del mundo / torea toritos de humo y baila / —manola entre abanicos de fuego— / pasacalles de cañón.
    • 2006 Cabrera Bonet, R. "Montes en Madrid" [01-01-2006] p. 52 Revista de Estudios Taurinos (Sevilla) Esp (HD)
      Prodigará, en las siguientes funciones, un variado repertorio de lances con el capote, desde la verónica, pasando por la navarra, el de frente por detrás, la tijerilla, el abanico y otras suertes que gustaron sobremanera al público de la Corte.
    • 2006 Cabrera Bonet, R. "Montes en Madrid" [01-01-2006] p. 82 Revista de Estudios Taurinos (Sevilla) Esp (HD)
      Al igual que en momentos puntuales anteriores había ocurrido, empiezan a aparecer en la prensa, a raíz de la presencia de Montes en la plaza de Madrid, artículos taurómacos firmados por diferentes sujetos [...]. Incluso, se discute en el periódico acerca de la denominación que debe tener tal o cual lance que ejecuta Montes, y si aquello que se vio es navarra, de frente por detrás, abanico o tijerilla, llegándose a arduos enfrentamientos en alguna ocasión. Suertes, por tanto, que habían sido prácticamente olvidadas y muy poco practicadas en los años precedentes a su irrupción en los cosos.
    • 2022 Anónimo "Manzanares" [24-06-2022] Burladero: Diario Digital de Información Taurina (Madrid): burladero.tv Esp (HD)
      Escaso de fuerzas, Pablo realiza una faena de "enfermero" llevándolo suave y a media altura pero aún así de vez en cuando doblaba las manos. Tras varias tandas con la diestra y muy contrariado, propina la última tanda, abanico ante la cara del toro y a cambiar el estoque. Pinchazo y estocada. Palmas. Pitos al toro en el arrastre.
    1. s. En ocasiones, en un complemento con de de suerte o de pase.
      docs. (1831-2006) 6 ejemplos:
      • 1831 Anónimo "Función" [13-07-1831] El Correo: Periódico Literario y Mercantil (Madrid) Esp (HD)
        Despues de haber hecho la suerte, que podemos llamar del abanico, con mucha gracia y serenidad, no contento con haber saltado el cuarto toro del modo que va referido, cuya suerte se esplicó en el núm. 446 de este periódico, repitió otro salto tan espuesto si no tan difícil como el primero, manifestando en esto, en los diferentes quites, y en el modo con que mató y trabajó el primer toro , que su valor nace en el corazon, pero no sale á la boca.
      • 2006 Cabrera Bonet, R. "Montes en Madrid" [01-01-2006] p. 62 Revista de Estudios Taurinos (Sevilla) Esp (HD)
        El anónimo crítico madrileño destaca que el primer toro alcanzó a tomar 16 varas (frente a las 14 del diario), y que Montes le hizo por tres veces la suerte del abanico, y que en el sexto "Montes le fue a torear de capa y la gente no se lo permitió por lo que sólo pudo echarle 2 lances al natural, le pusieron 6 banderillas y le mató el mismo de una excelente estocada en los rubios recibiéndole".
      • 1831 Anónimo "Función" [13-07-1831] El Correo: Periódico Literario y Mercantil (Madrid) Esp (HD)
        Despues de haber hecho la suerte, que podemos llamar del abanico, con mucha gracia y serenidad, no contento con haber saltado el cuarto toro del modo que va referido, cuya suerte se esplicó en el núm. 446 de este periódico, repitió otro salto tan espuesto si no tan difícil como el primero, manifestando en esto, en los diferentes quites, y en el modo con que mató y trabajó el primer toro , que su valor nace en el corazon, pero no sale á la boca.
      • 1832 Anónimo "Toros Madrid" [12-09-1832] El Correo: Periódico Literario y Mercantil (Madrid) Esp (HD)
        A este toro le tomó de capa Montes sacándola cuatro lances al natural, uno á la navarra, otro de galleo y dos en la suerte del abanico.
      • 1847 Estébanez Calderón, S. Escenas andaluzas [1985] Esp (CDH )
        — Pues en esta placeta y claro me encuentro al cabritillo hijo de vaca y de toro y mancebillo de cuatro o cinco años, que ya ha volteado a cinco pacientes, y que con cada derrote llega a las ventanas del segundo piso, se mosquea y bufa, y viene sobre mí, y yo entonces..., entonces, así como lo siento y soslayando algo de la cabeza, como en la suerte del abanico del señor Montes, * comienzo a gallearle. *
      • 1876 Anónimo "Toros Cartagena" [04-09-1876] Boletín de Loterías y de Toros (Madrid) Esp (HD)
        Se oyen los clarines, se arma Cara-ancha, brinda al señor presidente, y se dirige con trage carmesí y oro á Greñudo; le da tres pases de abanico, dos de ellos muy buenos, recoge el trapo, cita, y aun tiempo le endosa una estocada hasta la mano, un poco baja, de la que rodó el toro á los pocos pasos.
      • 1904 Anónimo (Tinito) "Toros" [03-05-1904] La Correspondencia de España (Madrid) Esp (HD)
        Los primeros pases de Montes son de rigodón de honor y sorbetes. Los dio en un pequeño circulo de diez ó quince metros, pues para menos que un automovil en una carretera. Sigue con pases de abanico y sin fijeza, sufriendo algún que otro achucnoncillo.
      • 2006 Cabrera Bonet, R. "Montes en Madrid" [01-01-2006] p. 62 Revista de Estudios Taurinos (Sevilla) Esp (HD)
        El anónimo crítico madrileño destaca que el primer toro alcanzó a tomar 16 varas (frente a las 14 del diario), y que Montes le hizo por tres veces la suerte del abanico, y que en el sexto "Montes le fue a torear de capa y la gente no se lo permitió por lo que sólo pudo echarle 2 lances al natural, le pusieron 6 banderillas y le mató el mismo de una excelente estocada en los rubios recibiéndole".
  24. s. m. Abertura semicircular cubierta de cristales colocados radialmente que se sitúa sobre una puerta o en la parte superior de una ventana.
    docs. (1849-1982) 4 ejemplos:
    • 1849 Domínguez, R. J. DiccNacional (S) Esp (BD)
      Abanico, s. m. [...] Arquit. Ventana, cuya parte superior forma un medio circulo.
    • 1877 Clairac Sáenz, P. Dicc arquitectura e ingeniería, I Esp (BD)
      Abanico. [...] (Carp. Vid.) Montante de una puerta o ventana en medio punto o elíptico, con cristales triangulares que se hallan separados por listones radiales.
    • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] 158 Cuba (CDH )
      La casa fue antaño de gente señora; conserva grandes muebles de madera oscura, armarios profundos y una araña de cristales biselados que se llena de pequeños arcoiris al recibir un último rayo de sol bajado de las lucetas azules, blancas, rojas, que cierran el arco del recibidor con gran abanico de vidrio. Me siento de piernas tiesas en el fondo de un sillón de mecedora, demasiado alto y ancho para un niño, y abro el Epítome de Gramática de la Real Academia, que esta tarde tengo que repasar.
    • 1982 Morales Marín, J. L. Dicc Términos artísticos [1982] Esp (FG)
      abanico. [...] Montante de una puerta o ventana en medio punto elíptico, con cristales triangulares que se hallan separados por listones radiales.
  25. s. m. Conjunto de cohetes dispuestos en forma de abanico desplegado.
    docs. (1851-1962) 3 ejemplos:
    • 1851 Ronquillo, J. O. DiccMateria Mercantil, I Esp (BD)
      FUEGOS ARTIFICIALES. [...] Los Soles fijos se componen de cierto número de cohetes ó chorros de fuego, fijados y dispuestos circularmente como los rayos de una rueda; todos los cohetes se encienden á la vez, por medio de conductos guarnecidos de estopilla. Las Glorias son grandes soles de muchas filas de cohetes; los Abanicos son porciones de sol en forma de sector de circulo; el Pié de oca es un abanico de tres chorros.
    • 1856 Mellado, F. P. Trad Diccionario artes, I c. 920 Esp (BD)
      Los abanicos se componen de cinco á siete cohetes dispuestos como los radios de un cuarto de un circulo o de un semicirculo. La pata de ganso es un abanico compuesto únicamente de tres cohetes.
    • 1962 Fuentes, C. Muerte Artemio Cruz [1962] 258 México (CDH )

      [...] estalló la cohetería de luces, los grandes castillos de fuegos fatuos disparados hacia el centro de la bóveda invernal, clara y lejana: anuncio blanco y chisporroteante cruzado con el vuelo rojo de un abanico serpenteado de amarillos: surtidor de las cicatrices abiertas de la noche, monarcas festivos que lucían sus medallones de oro sobre el paño negro de la noche, carrozas de luz en carrera hacia los astros enlutados de la noche.

  26. Acepción en desuso
  27. s. m. Esp: Merid (And) Red redonda y de pequeño tamaño que se emplea en la pesca a mano en aguas poco profundas.
    docs. (1858-1989) 3 ejemplos:
    • 1858 Rodríguez, M. "Mantilla" [02-08-1858] La Corona (Barcelona) Esp (HD)
      Nada exageran los que dicen que una mujer que tiene preso un corazón en cada malla de su mantilla. Una mantilla es la red del amor, y con ella el niño ciego coje mas pájaros quo con su arco y sus flechas. Y si las imágenes piscatorias os gustan mas que las venatorias, decid que una mantilla es un esparavel, una red barredera, una almadraba, en que todo cae, absolutamente todo, lo mismo la morralla que los peces grandes, lo mismo los boquerones que los atunes. Atunes se prenden muchos en la mantilla. [...] Algunas veces un abanico es una manga de pescador de caña.
    • 1965 Alvar, M. (dir.) ALEA, IV Esp (FG)
      abanico 'esparavel' [H 502, 503] (lám. 1052, mapa 1088).
    • 1989 Alvar, M. LéxMarineros Peninsulares Esp (BD)
      ABANICO "esparavel" [H 1] (lám. 491, mapa 1583).
  28. s. m. Mx Gu Ho Ni CR Pa RD PR Co Ve Aparato eléctrico con aspas giratorias que impulsa o remueve el aire.
    docs. (1881-2013) 7 ejemplos:
    • 1984 Maura, G. V. DiccVoces coloquiales Puerto Rico PR (TesoroPR)
      ABANICO. M. Pto. Rico. Venez. Ventilador eléctrico.
    • 1997 Prensa Listín Diario, 19/05/1997 [1997] República Dominicana (CDH )
      Una gran gama de electrodomésticos ofrece a sus clientes la firma Radiocentro, con motivo de celebrarse este mes el Día de Las Madres, que van desde las neveras Bendita y Daewoo, así como lavadoras, equipos de cocina y deportivos, botelleros, relojes, planchas, abanicos, aire acondicionado y secadores de pelo
    • 2004 Ramírez Heredia, R. Mara Mx (CORPES)
      Los ve caminar hacia la escalera, estrecha, olorosa a desinfectante, entran a la habitación de abanico en el techo, de televisión pequeña, de cama con una colcha rojiza, de paredes sucias y sin cuadros, de calor aplastante, las cucarachas escondiéndose bajo un mueble de madera, y ella entonces, Rosa del Llano de Berrón, guatemalteca a mucha honra, madre de hijos cuya foto carga como medalla de la Virgen, se da cuenta de que la habitación es igual a la del Guadiana en Tecún Umán y la noche ya, y el calor aún, no se han movido al igual que ellos.
    • 2006 Gautier, M. S. Asesino RD (CORPES)
      No me hizo caso. Esas voces y ruidos no la desvelan ni la despiertan, no le crean disturbios perturbadores que la muevan a incluirlos en la lista de sus asuntos a resolver. Eso sí, basta con que el abanico del techo produzca chirridos incómodos para poner a Roque a embadurnar de grasa su engranaje y eliminar el problema.
    • 2010 Balbis Morejón, M. Caracterización energética p. 103 Co (BD)
      Actividades de Mantenimiento y Medidas para el ahorro de energía en equipos de ventilación. 1. Se debe planificar un mantenimiento periódico de los equipos de ventilación, realizando actividades como: La limpieza del material de partículas que se acumula en las hélices de los abanicos.
    • 1984 Maura, G. V. DiccVoces coloquiales Puerto Rico PR (TesoroPR)
      ABANICO. M. Pto. Rico. Venez. Ventilador eléctrico.
    • 1997 Prensa Listín Diario, 19/05/1997 [1997] República Dominicana (CDH )
      Una gran gama de electrodomésticos ofrece a sus clientes la firma Radiocentro, con motivo de celebrarse este mes el Día de Las Madres, que van desde las neveras Bendita y Daewoo, así como lavadoras, equipos de cocina y deportivos, botelleros, relojes, planchas, abanicos, aire acondicionado y secadores de pelo
    • 1997 Prensa Listín Diario, 19/05/1997 [1997] República Dominicana (CDH )
      También cuentan con plancha eléctrica, olla de presión, aire acondicionado, abanico de techo, y la línea más completa de teléfonos General Electric.
    • 2004 Ramírez Heredia, R. Mara Mx (CORPES)
      Los ve caminar hacia la escalera, estrecha, olorosa a desinfectante, entran a la habitación de abanico en el techo, de televisión pequeña, de cama con una colcha rojiza, de paredes sucias y sin cuadros, de calor aplastante, las cucarachas escondiéndose bajo un mueble de madera, y ella entonces, Rosa del Llano de Berrón, guatemalteca a mucha honra, madre de hijos cuya foto carga como medalla de la Virgen, se da cuenta de que la habitación es igual a la del Guadiana en Tecún Umán y la noche ya, y el calor aún, no se han movido al igual que ellos.
    • 2006 Gautier, M. S. Asesino RD (CORPES)
      No me hizo caso. Esas voces y ruidos no la desvelan ni la despiertan, no le crean disturbios perturbadores que la muevan a incluirlos en la lista de sus asuntos a resolver. Eso sí, basta con que el abanico del techo produzca chirridos incómodos para poner a Roque a embadurnar de grasa su engranaje y eliminar el problema.
    • 2010 ASALE DiccAmericanismos (NTLLE)
      abanico [...] m. CR, Pa, RD, PR, Co:N, Ve:O; Mx, Gu, Ho:N, Ni, p.u. Aparato eléctrico que impulsa o remueve el aire en una habitación.
    • 2010 Balbis Morejón, M. Caracterización energética p. 103 Co (BD)
      Actividades de Mantenimiento y Medidas para el ahorro de energía en equipos de ventilación. 1. Se debe planificar un mantenimiento periódico de los equipos de ventilación, realizando actividades como: La limpieza del material de partículas que se acumula en las hélices de los abanicos.
    1. s. En ocasiones, con el modificador eléctrico.
      docs. (1881-2013) 17 ejemplos:
      • 1881 Becerro Bengoa, R. "Electricidad Exposición de París" [01-11-1881] p. 21 Revista Contemporánea (Madrid) Esp (HD)
        Estados-Unidos: Edison, botellas de Leiden, colección de pilas diversas, máquinas dinamo-eléctricas, aparatos para medir la resistencia de las lámparas, teléfonos, lámpara de incandescencia, motores, bomba, máquina de coser, abanico eléctrico, regulador Weberwétrico de espejo, pluma eléctrica, máquina de vapor; Hirsh, máquina; Wesfon, idem; Philips, cables; Bell, aparatos telefónicos y telegráficos; White, máquina; Kellog, Partz, Standard, Weston, lámparas y motores; Airsh, grabado foto-eléctrico; Serrel y Masón Voluey, máquinas
      • 2013 Vega, R. "Terminologías regionales" [23-03-2013] El Universal (Caracas) Co (HD)
        No cabe la menor duda de que el abanico es un artefacto que se inventó para agitar el aire y aliviarnos del calor. Lógicamente, los primeros abanicos se movían a mano. Hay unos muy rústicos que sirven para atizar el fogón y otros de lujo, plegables o fijos que lucen las damas en las reuniones, en la iglesia, o en la ópera, desde luego, en época de calor. Pero vino la era moderna e inventaron los abanicos eléctricos, como también las estufas eléctricas, las barredoras eléctricas y la silla eléctrica. Los costeños seguimos diciendo abanicos eléctricos. Los hay de mesa, de pedestal y de techo. A los cachacos no les gusta el término y prefieren llamarlos ventiladores.
      • 1881 Becerro Bengoa, R. "Electricidad Exposición de París" [01-11-1881] p. 21 Revista Contemporánea (Madrid) Esp (HD)
        Estados-Unidos: Edison, botellas de Leiden, colección de pilas diversas, máquinas dinamo-eléctricas, aparatos para medir la resistencia de las lámparas, teléfonos, lámpara de incandescencia, motores, bomba, máquina de coser, abanico eléctrico, regulador Weberwétrico de espejo, pluma eléctrica, máquina de vapor; Hirsh, máquina; Wesfon, idem; Philips, cables; Bell, aparatos telefónicos y telegráficos; White, máquina; Kellog, Partz, Standard, Weston, lámparas y motores; Airsh, grabado foto-eléctrico; Serrel y Masón Voluey, máquinas
      • 1886 Anónimo "Abanico eléctrico" [03-03-1886] La República (Lima) Esp (HD)
        Hasta ahora el que en las horas de más calor del estío quería proporcionarse un poco de aire fresco tenía que tomarse el trabajo de agitar el trazo para mover un abanico ó mandar que alguien lo hiciese por él, como les sucede á los mandarines chinos. Pero hoy la electricidad viene á obviar ese inconveniente: en América ha sido inventado un abanico eléctrico.
      • 1899 Anónimo "Almoneda" (Anuncio) [04-12-1899] El Imparcial (Madrid) Esp (HD)
        ALMONEDA. Piano casi nuevo, caja caudales, caprichoso tocador americano con instalación de luz y abanico eléctrico, armario luna, armarios chineros, entredós y espejo. Peligros, 6, principal, de 10 á 5.
      • 1901 Anónimo "Salvador" [30-06-1901] El País: Diario Republicano-Progresista (Madrid) Esp (HD)
        Y allá se está nuestro hombro tumbado á la bartola, cerca del abanico eléctrico, viendo cómo sale y se pone el sol, cogiéndole siempre en el poder, sin afanes ni perturbaciones, contemplando en torno suyo cómo florecen los tiernos retoños de su familia, y cómo todo marcha muy bien para los suyos.
      • 1916 Anónimo "Ventiladores invierno" [25-12-1916] Alrededor del Mundo (Madrid) Esp (HD)
        Tan pronto como los primeros fríos del otoño se hacen sentir, los ventiladores ó abanicos eléctricos se recogen y guardan hasta el verano siguiente, simplemente porque la misión de estos ventiladores es otra que la que se les adjudica.
      • 1949 Anónimo "Josefina" [06-08-1949] Diario de Burgos (Burgos) Esp (HD)
        No hay que decir que Josefina lleva a una vida ideal y que es objeto de los más solícitos cuidados. No come nada que no hay sido analizado por los químicos y en su pesebre tiene un abanico eléctrico para espantar las moscas y una estufa para la calefacción del establo.
      • 1966 Luzardo, R. Lenguaje zuliano [1966] Ve (BD)
        ABANICO. Ventilador eléctrico.
      • 1970 Acuña, P. L. Gallo p.52 CR (BD)
        Blanquita es medio incómoda para dormir, pues está acostumbrada a un cuarto aparte. También le gusta tener su ropero y su tocador independientes, lo mismo que aire acondicionado o un abanico eléctrico y televisión.
      • 1980 Vergés, P. Cenizas [1981] 352 República Dominicana (CDH )
        Ahora le iba diciendo, gritándole casi, que él no podía, que lo que había que hacer era sacar el niño, él se lo pagaría, un médico muy bueno. El mismo Wilson se lo presentó, así que se fijara. Dos días solamente tendría que estar en cama, en una buena clínica y en un cuarto con abanico eléctrico, comidita, malta morena cuando ella la pidiera, néctar de pera Libby's, filete si quería. Él le daría, además, de regalo, para ella sola, para que se comprara ropa, veinticinco pesos, ¿qué le parecía?
      • 2004 García Márquez, G. Memoria putas tristes Co (CORPES)
        Antes del fin del año me había arreglado con Rosa Cabarcas para dejar en el cuarto el abanico eléctrico, los recursos del tocador y lo que siguiera llevando en el futuro para hacerlo vivible. Llegaba a las diez, siempre con algo nuevo para ella, o para gusto de ambos, y dedicaba unos minutos a sacar la utilería escondida para armar el teatro de nuestras noches.
      • 2005 Leis Romero, R. A. "Aire" Remedio para la congoja Pa (CORPES)
        Todo está en silencio en la habitación. Va al baño y se asea. Se viste y busca algo para desayunar en la cocina. Continúa la sensación de ahogo. Enciende el abanico eléctrico en el nivel más fuerte. Escucha a lo lejos los vendedores callejeros, cuyas voces suenan como el cruzar de espadas: ¡Bollos! ¡Sandías! ¡Pescao! ¡Melones! ¡Prensa! ¡Se afilan cuchillos! ¡Aire, aire barato!
      • 2013 Vega, R. "Terminologías regionales" [23-03-2013] El Universal (Caracas) Co (HD)
        No cabe la menor duda de que el abanico es un artefacto que se inventó para agitar el aire y aliviarnos del calor. Lógicamente, los primeros abanicos se movían a mano. Hay unos muy rústicos que sirven para atizar el fogón y otros de lujo, plegables o fijos que lucen las damas en las reuniones, en la iglesia, o en la ópera, desde luego, en época de calor. Pero vino la era moderna e inventaron los abanicos eléctricos, como también las estufas eléctricas, las barredoras eléctricas y la silla eléctrica. Los costeños seguimos diciendo abanicos eléctricos. Los hay de mesa, de pedestal y de techo. A los cachacos no les gusta el término y prefieren llamarlos ventiladores.
      • 1881 Becerro Bengoa, R. "Electricidad Exposición de París" [01-11-1881] p. 21 Revista Contemporánea (Madrid) Esp (HD)
        Estados-Unidos: Edison, botellas de Leiden, colección de pilas diversas, máquinas dinamo-eléctricas, aparatos para medir la resistencia de las lámparas, teléfonos, lámpara de incandescencia, motores, bomba, máquina de coser, abanico eléctrico, regulador Weberwétrico de espejo, pluma eléctrica, máquina de vapor; Hirsh, máquina; Wesfon, idem; Philips, cables; Bell, aparatos telefónicos y telegráficos; White, máquina; Kellog, Partz, Standard, Weston, lámparas y motores; Airsh, grabado foto-eléctrico; Serrel y Masón Voluey, máquinas
      • 1886 Anónimo "Abanico eléctrico" [03-03-1886] La República (Lima) Esp (HD)
        Hasta ahora el que en las horas de más calor del estío quería proporcionarse un poco de aire fresco tenía que tomarse el trabajo de agitar el trazo para mover un abanico ó mandar que alguien lo hiciese por él, como les sucede á los mandarines chinos. Pero hoy la electricidad viene á obviar ese inconveniente: en América ha sido inventado un abanico eléctrico.
      • 1899 Anónimo "Almoneda" (Anuncio) [04-12-1899] El Imparcial (Madrid) Esp (HD)
        ALMONEDA. Piano casi nuevo, caja caudales, caprichoso tocador americano con instalación de luz y abanico eléctrico, armario luna, armarios chineros, entredós y espejo. Peligros, 6, principal, de 10 á 5.
      • 1901 Anónimo "Salvador" [30-06-1901] El País: Diario Republicano-Progresista (Madrid) Esp (HD)
        Y allá se está nuestro hombro tumbado á la bartola, cerca del abanico eléctrico, viendo cómo sale y se pone el sol, cogiéndole siempre en el poder, sin afanes ni perturbaciones, contemplando en torno suyo cómo florecen los tiernos retoños de su familia, y cómo todo marcha muy bien para los suyos.
      • 1916 Anónimo "Ventiladores invierno" [25-12-1916] Alrededor del Mundo (Madrid) Esp (HD)
        Tan pronto como los primeros fríos del otoño se hacen sentir, los ventiladores ó abanicos eléctricos se recogen y guardan hasta el verano siguiente, simplemente porque la misión de estos ventiladores es otra que la que se les adjudica.
      • 1917 Malaret, A. DiccProvincialPuertoRico (BD)
        Abanico.— m. [...] Abanico eléctrico: ventilador, o aparato para hacer aire, movido por la electricidad.
      • 1949 Anónimo "Josefina" [06-08-1949] Diario de Burgos (Burgos) Esp (HD)
        No hay que decir que Josefina lleva a una vida ideal y que es objeto de los más solícitos cuidados. No come nada que no hay sido analizado por los químicos y en su pesebre tiene un abanico eléctrico para espantar las moscas y una estufa para la calefacción del establo.
      • 1953 Cerda, G. / Cabaza, B. / Farias, J. VocEspTexas (NTLLE)
        ABANICO ELÉCTRICO, m. Ventilador eléctrico.
      • 1966 Luzardo, R. Lenguaje zuliano [1966] Ve (BD)
        ABANICO. Ventilador eléctrico.
      • 1970 Acuña, P. L. Gallo p.52 CR (BD)
        Blanquita es medio incómoda para dormir, pues está acostumbrada a un cuarto aparte. También le gusta tener su ropero y su tocador independientes, lo mismo que aire acondicionado o un abanico eléctrico y televisión.
      • 1980 Vergés, P. Cenizas [1981] 352 República Dominicana (CDH )
        Ahora le iba diciendo, gritándole casi, que él no podía, que lo que había que hacer era sacar el niño, él se lo pagaría, un médico muy bueno. El mismo Wilson se lo presentó, así que se fijara. Dos días solamente tendría que estar en cama, en una buena clínica y en un cuarto con abanico eléctrico, comidita, malta morena cuando ella la pidiera, néctar de pera Libby's, filete si quería. Él le daría, además, de regalo, para ella sola, para que se comprara ropa, veinticinco pesos, ¿qué le parecía?
      • 1983 Alario di Filippo, M. LexColombianismos Co (NTLLE)
        Abanico. m. Col. [...] eléctrico. Ventilador cuyas aspas se mueven por la fuerza de la electricidad.
      • 2004 Enríquez Harper, G. Reparación y mantenimiento p. 279 Mx (BD)
        Para intercambiar el aire de una habitación, es suficiente (algunas veces) abrir puertas y ventanas, pero muchas otras se requiere del uso adicional de un abanico eléctrico o ventilador. Se entiende entonces que los “abanicos eléctricos" sirven para poner el aire en movimiento, con tanta eficiencia que si se saben aprovechar adecuadamente, puede ser el único sistema para crear un clima de trabajo soportable en las estaciones calurosas.
      • 2004 García Márquez, G. Memoria putas tristes Co (CORPES)
        Antes del fin del año me había arreglado con Rosa Cabarcas para dejar en el cuarto el abanico eléctrico, los recursos del tocador y lo que siguiera llevando en el futuro para hacerlo vivible. Llegaba a las diez, siempre con algo nuevo para ella, o para gusto de ambos, y dedicaba unos minutos a sacar la utilería escondida para armar el teatro de nuestras noches.
      • 2005 Leis Romero, R. A. "Aire" Remedio para la congoja Pa (CORPES)
        Todo está en silencio en la habitación. Va al baño y se asea. Se viste y busca algo para desayunar en la cocina. Continúa la sensación de ahogo. Enciende el abanico eléctrico en el nivel más fuerte. Escucha a lo lejos los vendedores callejeros, cuyas voces suenan como el cruzar de espadas: ¡Bollos! ¡Sandías! ¡Pescao! ¡Melones! ¡Prensa! ¡Se afilan cuchillos! ¡Aire, aire barato!
      • 2010 Lara, L. F. Dicc español México, I Mx (BD)
        abanico s m [...] Cualquier instrumento que sirve para agitar el aire y ventilar: abanico eléctrico.
      • 2013 Vega, R. "Terminologías regionales" [23-03-2013] El Universal (Caracas) Co (HD)
        No cabe la menor duda de que el abanico es un artefacto que se inventó para agitar el aire y aliviarnos del calor. Lógicamente, los primeros abanicos se movían a mano. Hay unos muy rústicos que sirven para atizar el fogón y otros de lujo, plegables o fijos que lucen las damas en las reuniones, en la iglesia, o en la ópera, desde luego, en época de calor. Pero vino la era moderna e inventaron los abanicos eléctricos, como también las estufas eléctricas, las barredoras eléctricas y la silla eléctrica. Los costeños seguimos diciendo abanicos eléctricos. Los hay de mesa, de pedestal y de techo. A los cachacos no les gusta el término y prefieren llamarlos ventiladores.
  29. s. m. Zool. Aleta en forma abanico situada en el extremo de la cola de algunos crustáceos que sirve para impulsarse en el agua. Con el modificador caudal.
    docs. (1884-1945) 5 ejemplos:
    • 1884 Dugés, A. Elementos Zoología p. 412 Mx (BD)
      [...] el oído consta de una bolsita cubierta con una membrana y colocada en la cara superior de la base de las antenas chicas (primer par); esta cavidad está algunas veces abierta y contiene otólitos ó granillos de arena y unos apéndices finísimos que comunican con nervios y vibran cada uno á manera de los órganos de Corti; en los Mysis se descubren en las dos pantallas internas del abanico caudal unos órganos considerados como acústicos.
    • 1919 Arévalo, C. Tratado Historia Natural p. 112 Esp (FG)
      Constituyendo el telson, también aplastado, un abanico caudal de cinco piezas que les permite nadar para atrás, arqueando bruscamente el abdomen.
    • 1919 Arévalo, C. Tratado Historia Natural p. 119 Esp (FG)
      Los Malacostráceos forman un grupo muy homogéneo [...] El desarrollo comienza por un nauplius con sus tres pares de apéndices [...]; se continúa con la zea por aparición de los segmentos abdominales, en los que se desarrollan los restantes apéndices torácicos, originando la metazea que lleva ya el rudimento del abanico caudal.
    • 1926 Bolívar Pieltain, C. Crustáceos 97 Historia natural Esp (CDH )
      En la región abdominal no existen patas en los Entomostráceos (salvo en algunos Branquiópodos), pero generalmente las presentan los Malacostráceos, bajo la forma de apéndices birrameos, llamados pleópodos , destinados a la natación, u a otras funciones, de los cuales el último par (urópodos) , está generalmente modificado para formar en unión del telson un fuerte abanico caudal nadador.
    • 1945 Pardo, L. DiccIctiología Esp (FG)
      Abanico caudal. Parte terminal del cangrejo formada por el telson y los urópodos.
  30. Acepción en desuso
  31. s. m. Impr. Conjunto de pliegos de papel dispuestos en forma de abanico para facilitar su colocación en el bastidor de la prensa.
    docs. (1884) 2 ejemplos:
    • 1884 Giráldez, J. TratTipografía [1884] Esp (CDH )

      PLEGADERA. – Especie de cuchillo de madera ó de marfil sin mango, que se usa para plegar y partir los pliegos. Pedazo de madera, hueso ó marfil de que se sirven los marcadores para formar el abanico en el papel y tomar los pliegos con más facilidad.

    • 1884 Martínez, E. / Orgaz, C. Vocabulario Tratado Tipografía, Giráldez Esp (BD)
      ABANICO.— La figura que forman los primeros pliegos de la jornada cuando el prensista ó marcador los pasa la uña por la parte inferior, con objeto de poderlos tomar fácilmente para colocarlos en el tímpano ó tablero de la máquina.
  32. s. m. Edificio penitenciario en el que los presos están recluidos en celdas independientes.
    docs. (1889-2004) 12 ejemplos:
    • 1889 Pardo Bazán, E. Insolación [2002] Esp (CDH )

      — Todas, pues ya se ve —explicó ella con tono de persona desengañada y experta—. Valientes maulas están. Los chiquillos son tan suyos como de una servidora de ustedes. Infelices, los alquilan por ahí a otras bribonas, y sabe Dios el trato que les dan. Y está la romería plagada de estas tunantas, embusteronas. Lástima de abanico.

    • 2004 Mitkova, A. "Léxico juvenil" [01-12-2004] n.º 14 Tonos Digital (Murcia) (HD)
      Lo mismo es válido para los préstamos del lenguaje marginal procedente de algunos grupos estigmatizados socialmente, más concretamente para las voces provenientes de la jerga de los delincuentes. Algunos sectores de la juventud (la juventud pasota y marginal) cercanos al mundo de la delincuencia destacan por el uso de sinónimos para referirse a la policía (pasma, bofia, madam, maderos, mono, guripa) o a la cárcel (abanico, saco, trena, talego, trullo, maco, posada, jardín, hotel, hotel rejas).
    • 1889 Pardo Bazán, E. Insolación [2002] Esp (CDH )

      — Todas, pues ya se ve —explicó ella con tono de persona desengañada y experta—. Valientes maulas están. Los chiquillos son tan suyos como de una servidora de ustedes. Infelices, los alquilan por ahí a otras bribonas, y sabe Dios el trato que les dan. Y está la romería plagada de estas tunantas, embusteronas. Lástima de abanico.

    • 1891 Pz Galdós, B. Ángel Guerra, III p. 310 Esp (BD)
      Pero no me lanzo, porque la justicia se opone a que uno tenga pesquis, y cuando inventa algo bueno, en vez de llevarle á la Universidad para que dé lecciones á los tontos le meten en el Abanico para que las tomen de otros más listos. ¿Qué resulta? que cada vez hay más pobres, y que los ricos son cada día más ricos.
    • 1894 Luceño y Becerra, T "Corral comedias" p. 164 Teatro escogido, IV Esp (BD)
      LOR. (¡Jesús, qué hombre! ¡No descansa un momento!) INS. (Muy preocupado, como hablando consigo.) A esos pájaros del amén, si los cojo, no les arriendo la ganancia. Codo con codo, y al abanico. Ya me estoy gozando en lo que van á pasar allí ... si es que los coge sin dinero. Por supuesto, que yo los fusilaría y requiescant in pace... LOR. Amén.
    • 1895 Lpz Bago, E. Separatista [1997] Esp (CDH )

      ¿De dónde sacaba España los empleados de Aduanas, los inspectores, los administradores, los intendentes, todos o casi todos los funcionarios que iban a Cuba? ¿De la cárcel?

      — De la cárcel precisamente no —le contestó un madrileño ocurrente a quien hizo la pregunta—, pero suelen ser de los alrededores. Como sabemos que en Cuba hace tanto calor, el gobierno acabará por enviarles a ustedes el Abanico.

    • 1905 Ramírez Saavedra, E. Fantasía [1905] p. 30 Esp (BD)
      Aunque Eduardo había prevenido al portero que no estaba para nadie, uno de sus amigos, de los pocos verdaderos que tenía, forzó la consigna para comunicarle que Simo, el organillero, que por auto de un juez había ido á ocupar una celda en el Abanico, en el momento de entrar en ella (lo sabía de buena tinta), había proferido estas palabras: “Olmedillo tiene la culpa de todo; pero se acordará de mí.”
    • 1918 Tapia, L. "Edil" [19-06-1918] El Imparcial (Madrid) Esp (HD)
      Un edil, listo chico, / ha escrito en tu abanico un pensamiento... / Yo el caso no me explico, Será el primero que ha ido al abanico / Desde el Ayuntamiento.
    • 1925 Vergara Martín, G. M. Cuatro mil palabras [1925] (BD)
      ABANICO, m., n. acep., fig. familiar. La cárcel, por la forma que en el sistema celular moderno adopta la distribución de las celdas de los reclusos.
    • 1960 Salvador, T. Agitador p. 251 Esp (FG)
      Volverse, era entrar —ahora físicamente— en la celda [...]; era ver los petales en el suelo, la pequeña mesa, la jofaina y el grifo, siempre goteando. Era percibir —no oír— el gorgoteo de dos o tres millares de hombres sentados en las cinco galerías del "abanico".
    • 1975 Abad Santillán, D. Dicc argentinismos Ar (BD)
      abanico. s. [...] cárcel.
    • 2004 Mitkova, A. "Léxico juvenil" [01-12-2004] n.º 14 Tonos Digital (Murcia) (HD)
      Lo mismo es válido para los préstamos del lenguaje marginal procedente de algunos grupos estigmatizados socialmente, más concretamente para las voces provenientes de la jerga de los delincuentes. Algunos sectores de la juventud (la juventud pasota y marginal) cercanos al mundo de la delincuencia destacan por el uso de sinónimos para referirse a la policía (pasma, bofia, madam, maderos, mono, guripa) o a la cárcel (abanico, saco, trena, talego, trullo, maco, posada, jardín, hotel, hotel rejas).
    • 1889 Pardo Bazán, E. Insolación [2002] Esp (CDH )

      — Todas, pues ya se ve —explicó ella con tono de persona desengañada y experta—. Valientes maulas están. Los chiquillos son tan suyos como de una servidora de ustedes. Infelices, los alquilan por ahí a otras bribonas, y sabe Dios el trato que les dan. Y está la romería plagada de estas tunantas, embusteronas. Lástima de abanico.

    • 1891 Pz Galdós, B. Ángel Guerra, III p. 310 Esp (BD)
      Pero no me lanzo, porque la justicia se opone a que uno tenga pesquis, y cuando inventa algo bueno, en vez de llevarle á la Universidad para que dé lecciones á los tontos le meten en el Abanico para que las tomen de otros más listos. ¿Qué resulta? que cada vez hay más pobres, y que los ricos son cada día más ricos.
    • 1894 Luceño y Becerra, T "Corral comedias" p. 164 Teatro escogido, IV Esp (BD)
      LOR. (¡Jesús, qué hombre! ¡No descansa un momento!) INS. (Muy preocupado, como hablando consigo.) A esos pájaros del amén, si los cojo, no les arriendo la ganancia. Codo con codo, y al abanico. Ya me estoy gozando en lo que van á pasar allí ... si es que los coge sin dinero. Por supuesto, que yo los fusilaría y requiescant in pace... LOR. Amén.
    • 1895 Lpz Bago, E. Separatista [1997] Esp (CDH )

      ¿De dónde sacaba España los empleados de Aduanas, los inspectores, los administradores, los intendentes, todos o casi todos los funcionarios que iban a Cuba? ¿De la cárcel?

      — De la cárcel precisamente no —le contestó un madrileño ocurrente a quien hizo la pregunta—, pero suelen ser de los alrededores. Como sabemos que en Cuba hace tanto calor, el gobierno acabará por enviarles a ustedes el Abanico.

    • 1905 Ramírez Saavedra, E. Fantasía [1905] p. 30 Esp (BD)
      Aunque Eduardo había prevenido al portero que no estaba para nadie, uno de sus amigos, de los pocos verdaderos que tenía, forzó la consigna para comunicarle que Simo, el organillero, que por auto de un juez había ido á ocupar una celda en el Abanico, en el momento de entrar en ella (lo sabía de buena tinta), había proferido estas palabras: “Olmedillo tiene la culpa de todo; pero se acordará de mí.”
    • 1908 Pastor Molina, R. Vmadrileñismos Revue Hispanique (París) Esp (FG)
      ABANICO. Cárcel modelo, aludiendo á la disposición radial de las galerías.
    • 1918 Tapia, L. "Edil" [19-06-1918] El Imparcial (Madrid) Esp (HD)
      Un edil, listo chico, / ha escrito en tu abanico un pensamiento... / Yo el caso no me explico, Será el primero que ha ido al abanico / Desde el Ayuntamiento.
    • 1925 Vergara Martín, G. M. Cuatro mil palabras [1925] (BD)
      ABANICO, m., n. acep., fig. familiar. La cárcel, por la forma que en el sistema celular moderno adopta la distribución de las celdas de los reclusos.
    • 1960 Salvador, T. Agitador p. 251 Esp (FG)
      Volverse, era entrar —ahora físicamente— en la celda [...]; era ver los petales en el suelo, la pequeña mesa, la jofaina y el grifo, siempre goteando. Era percibir —no oír— el gorgoteo de dos o tres millares de hombres sentados en las cinco galerías del "abanico".
    • 1975 Abad Santillán, D. Dicc argentinismos Ar (BD)
      abanico. s. [...] cárcel.
    • 1987 Oliver, J. M. DiccArgot (2.ª ed.) Esp (FG)
      ABANICO: [...] abanico: cárcel.
    • 2004 Mitkova, A. "Léxico juvenil" [01-12-2004] n.º 14 Tonos Digital (Murcia) (HD)
      Lo mismo es válido para los préstamos del lenguaje marginal procedente de algunos grupos estigmatizados socialmente, más concretamente para las voces provenientes de la jerga de los delincuentes. Algunos sectores de la juventud (la juventud pasota y marginal) cercanos al mundo de la delincuencia destacan por el uso de sinónimos para referirse a la policía (pasma, bofia, madam, maderos, mono, guripa) o a la cárcel (abanico, saco, trena, talego, trullo, maco, posada, jardín, hotel, hotel rejas).
  33. Acepción en desuso
  34. s. m. Parte lateral del codal o de la rodillera de algunas armaduras antiguas que tiene forma de abanico.
    docs. (1900-2014) 4 ejemplos:
    • 1900 Florit, J. M.ª "Armadura antigua" [24-05-1900] Alrededor del Mundo (Madrid) Esp (HD)
      La rodilla iba defendida por la rodillera ó navaja de quijote. En la figura B se ve la parte lateral de esta pieza, llamada por su forma abanico.
    • 1947 RAE DRAE 17.ª ed. (S) (NTLLE)
      Abanico. [...] En algunas armaduras antiguas, parte lateral del codal o de la rodillera, en forma de abanico.
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      abanico. [...] m. En algunas armaduras antiguas, parte lateral del codal o de la rodillera, en forma de abanico.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      abanico [...] m. En algunas armaduras antiguas, parte lateral del codal o de la rodillera, en forma de abanico.
  35. s. m. Geol. Accidente geográfico de perfil cónico formado por la sedimentación de materiales arrastrados por corrientes fluviales o torrenciales en la salida de los valles o a pie de monte.
    docs. (1914-2022) 5 ejemplos:
    • 1996 Prensa Los Tiempos, 26/12/1996 [1996] Bolivia (CDH )
      La creciente explotación de las aguas subterráneas durante los últimos 20 años —principalmente en el abanico de Chocaya— está incidiendo substancialmente en el equilibrio hidrológico de los acuíferos, hecho que se refleja en la disminución de los caudales y descenso de los niveles de agua, según el presidente de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia, Gonzalo Maldonado Rojas.
    • 1996 Anónimo DiccEnciclop Espasa, I Esp (BD)
      Abanico [...] submarino. Geol. Acumulación de materiales en las proximidades de la desembocadura de un cañón submarino en los fondos oceánicos.
    • 2006 Llorens, T. / Colmenero, J. R. / Suárez Ruiz. I. "Abanicos cantabrienses" [01-01-2006] p. 275 Geogaceta: Revista Semestral de Ciencias de la Tierra Editada por la Sociedad Geológica de España (Salamanca) Esp (HD)
      En el caso del sistema de abanicos de Peña Verde-Remolina, la zona proximal la constituyen conglomerados masivos, silíceos o poligénicos, ordenados en capas potentes, amalgamadas vertical y lateralmente, o separadas por delgados niveles areniscosos.
    • 2006 Llorens, T. / Colmenero, J. R. / Suárez Ruiz. I. "Abanicos cantabrienses" [01-01-2006] p. 276 Geogaceta: Revista Semestral de Ciencias de la Tierra Editada por la Sociedad Geológica de España (Salamanca) Esp (HD)
      La presencia de coladas conglomeráticas de naturaleza silícea en la parte inferior del abanico hace necesario pensar en un área madre lejana para este tipo de clastos.
    • 2018 Garzón Moreno, L. A. / Hdz Pardo, O "Río Magdalena" [01-01-2018] p. 56 Boletín de Geología (Bucaramanga) Co (HD)
      La sedimentación del Rio del Magdalena forma un extenso abanico en el sur de la cuenca Colombia, noroeste de Colombia, formado principalmente por el transporte y acumulación de sedimentos provenientes del Río Magdalena, el cual abarca 1.500 km de longitud, siendo el principal sistema de drenaje en Colombia.
    1. s. En ocasiones, con los modificadores aluvial o submarino.
      docs. (1914-2022) 8 ejemplos:
      • 1914 Moreno-Lacalle, J. Trad Norte Patagonia, Willis, I p. 167 Ar (BD)
        Hacia el sureste, al otro lado de la cuenca del Lago Curhué, que ya se ha descrito, se extiende el valle del Río Curhué. El llano situado entre los Lagos Curhué y Curhué Chico está formado por el abanico aluvial de un tributario suroeste y continua en el valle superior del Río Curhué.
      • 2022 Ordóñez, I. L. "Tragedia Las Tejerías" [14-10-2022] Crónica Uno (Caracas) Ve (HD)
        Muchas veces vemos que cerca de los ríos hay planicies en donde los humanos creen que pueden construir, pero resulta que dichos terrenos no son aptos porque esa es la llanura de inundación de ese río. Eso es lo que sucedió en Las Tejerías. Se desarrolló todo un casco urbano en lo que es el abanico aluvial de esa cuenca hidrográfica”, detalló la geóloga.
      • 1914 Moreno-Lacalle, J. Trad Norte Patagonia, Willis, I p. 167 Ar (BD)
        Hacia el sureste, al otro lado de la cuenca del Lago Curhué, que ya se ha descrito, se extiende el valle del Río Curhué. El llano situado entre los Lagos Curhué y Curhué Chico está formado por el abanico aluvial de un tributario suroeste y continua en el valle superior del Río Curhué.
      • 1977 Lpz Vera, C. F. Hidrogeología Jarama p. 41 Esp (BD)
        Los abanicos aluviales pueden terminar en una llanura de inundación, o bien como en nuestro caso, en que el abanico aluvial termina identitándose con depósitos de tipo lacustre.
      • 1981 Pz-Estaun, A. / Marcos, A. "Formación Agüeira" [01-01-1981] p. 142 Trabajos de Geología (Oviedo) Esp (HD)
        Los afloramientos de los Oscos presentan una litología caracterizada por pizarras con delgadas laminaciones de siltita a lo largo de grandes distancias y pueden interpretarse como depositados por corrientes de turbidez muy diluida ya fuera del abanico submarino, en la planicie que lo rodea.
      • 1987 Fernández, J. "Evolución abanico aluvial" [01-01-1987] p. 87 Acta Geológica Hispánica (Barcelona) Esp (HD)
        Abanicos aluviales con una evolución proximaldistal como la que aquí se indica han sido descritos (Mukherji, 1976; Parkash et al. 1983) en regiones de clima árido donde las corrientes efímeras evolucionan rápidamente, por una pérdida de descarga, a un sistema de canales distributarios, a través de una zona de flujos más amplios (laminares).
      • 1996 Anónimo DiccEnciclop Espasa, I Esp (BD)
        Abanico [...] aluvial: Geol. Acumulación de materiales detríticos en forma de abanico o segmento de cono, depositada por una corriente fluvial o torrencial.
      • 2000 Paoli, C. / Iriondo, M. / García, N. "Cuencas de aporte" p. 43 El río Paraná tramo medio, I Ar (BD)
        El río Pilcomayo ha formado el abanico aluvial más importante del Chaco; además, es el único caso de un abanico aluvial activo de un gran río en Sudamérica.
      • 2006 Llorens, T. / Colmenero, J. R. / Suárez Ruiz. I. "Abanicos cantabrienses" [01-01-2006] p. 277 Geogaceta: Revista Semestral de Ciencias de la Tierra Editada por la Sociedad Geológica de España (Salamanca) Esp (HD)
        El factor que se considera más determinante en la diferenciación de ambos modelos de abanicos aluviales, es la naturaleza y extensión de la cuenca de drenaje proveedora de sedimento.
      • 2022 Ordóñez, I. L. "Tragedia Las Tejerías" [14-10-2022] Crónica Uno (Caracas) Ve (HD)
        Muchas veces vemos que cerca de los ríos hay planicies en donde los humanos creen que pueden construir, pero resulta que dichos terrenos no son aptos porque esa es la llanura de inundación de ese río. Eso es lo que sucedió en Las Tejerías. Se desarrolló todo un casco urbano en lo que es el abanico aluvial de esa cuenca hidrográfica”, detalló la geóloga.
  36. s. m. Ejérc. Disposición semicircular de una tropa que permite cubrir más terreno.
    docs. (1923-1986) 4 ejemplos:
    • 1923 Bañados, G. M. Dicc marítimo militar chileno Ch (BD)
      Abanico. [...] Posición semi-circular de las tropas.
    • 1930 Vizuete Picón, P. (dir.) DiccTecnológico Hispano-Americano, I Esp (BD)
      ABANICO: fam. Mil. Disposición semicircular de las tropas.
    • 1946 Gambetta Bonatti, N. DiccMilitar Pe (FG)
      Abanico.— Voz no reglamentaria que designa la disposición semicircular de las tropas en ciertos casos, para cubrir la entrada en un pueblo, desfiladero o reconocimiento.
    • 1986 Díez Rdz, L. M. Fuente edad [1993] Esp (CDH )

      Brillaba la multitud del bosque, prisionera en su nutrido territorio de verdores, y de su piélago inescrutable, por aquel difícil interior donde todos los pasos estaban sellados, ascendía una música de vuelos rasos y cantos compungidos de amor, la música encelada del faisán.

      Hacia el mediodía avistaron la Cueva del Raposo, después de extender, sin resultado, un abanico para fragmentar la expedición y cubrir una línea más amplia de terreno, de acuerdo con las anotaciones de Aquilino y Benuza.
  37. s. m. Ar Paso del tango.
    docs. (1929-1975) 2 ejemplos:
    • 1929 Silva Valdés, F. "Historia tango milonga" [1955] p. 171 Lenguaraz Ar (BD)
      Ese tango fue la pasión de mis veinte años. Tango con corte: figuras oliendo al malevaje al son del bandoneón, las guitarras y los violines (a veces las flautas). Figuras (o cortes) que se denominan "la media luna", "la corrida", "el ocho" (que ha vuelto de nuevo), "el abanico" (que quiere volver), “el pasete”: pequeña figura ésta que consistía en un pasito rabón hacia la derecha el cual cortaba en ángulo casi recto el paso natural hacia adelante, figura que se repetía más que las otras y de la cual es muy posible que derive el nombre de “corte” que se hizo extensivo a todas las demás.
    • 1975 Abad Santillán, D. Dicc argentinismos Ar (BD)
      abanico. s. [...] Una figura del baile del tango.
  38. s. m. Zool. Pez de la familia de los ciprínidos de hasta 65 centímetros de longitud, de cuerpo alto y grueso, de color rojo, anaranjado, azulado o plateado, la cabeza algo apuntada sin barbillas ni escamas, y que se caracteriza por tener la aleta caudal duplicada, en ocasiones, solo en la parte inferior. Nombre científico: Carassius (género).
    docs. (1935-1947) 3 ejemplos:
    • 1935 Lozano Rey, L. Peces fluviales España p. 95 Esp (BD)
      Entre las muchas variedades que se conocen del pez dorado, podemos mencionar las más importantes siguientes: [...] Abanico. Aleta caudal duplicada en toda su extensión o sólo en su mitad inferior, constituyendo en este caso la "cola de trípode". Cuando la duplicidad es completa ambas aletas resultantes no tienen de común más que la base o están, a lo más, soldadas por el borde superior. El cuerpo es algo corto y alto, la aleta dorsal erecta, la anal sencilla o doble y la caudal vertical, no colgante.
    • 1945 Pardo, L. DiccIctiología Esp (FG)
      Abanico. Variedad de pez dorado cuya aleta caudal aparece duplicada en toda su extensión.
    • 1947 Lozano Rey, L. Ictiología ibérica, II Esp (FG)
      Algunas de las formas artificiosas referibles al pez dorado son las siguientes: [...] Cometa.— Cuerpo alto y algo comprimido [...]. Abanico.— Aleta caudal duplicada en toda su extensión o sólo en la mitad inferior, constituyendo este caso la variedad llamada "cola de trípode".
  39. s. m. Serie o conjunto de cosas análogas entre las que, generalmente, se puede elegir.
    docs. (1946-2022) 34 ejemplos:
    • 1946 Diego, G. América América Esp (CDH )
      A cuántos emigrantes no habrá empujado el embrujo de este nombre, que despliega todo el abanico de las tentaciones.
    • 2022 Huertas, Y. "Tres años cárcel" [22-08-2022] El Ideal (Granada) Esp (HD)
      Las sustancias que quería introducir en prisión fueron analizadas y resultaron ser drogas. Llevaba un amplio abanico de sustancias, como resina de cannabis con un peso neto de 91,28 gramos y un valor superior a los 500 euros. 513,90 euros y 300 comprimidos de Valium, con un valor de 1.456 euros.
    • 1946 Diego, G. América América Esp (CDH )
      A cuántos emigrantes no habrá empujado el embrujo de este nombre, que despliega todo el abanico de las tentaciones.
    • 1957 Laín Entralgo, P. Espera [1984] 331 Esp (CDH )
      Así es, en efecto, aun cuando el porvenir del hombre no consista sólo en ese infinito y prometedor abanico de posibilidades que imagina Bergson, y la esperanza humana haya de llevar siempre en su urdimbre hebras de ansiedad y de angustia. Minkowski hace suya la intuición de su maestro y trata de situarla en el cuadro de una amplia teoría de la temporalidad humana.
    • 1967 Maldonado, L. Plegaria eucarística [1967] Esp (CDH )
      A pesar del amplio abanico de opiniones, la mayoría coincide en admitir el origen litúrgico del texto transcrito. La causa de las divergencias está más bien en el diagnóstico de los orígenes o influencias.
    • 2001 Polimeni, C. Bailando sobre los escombros: historia crítica del rock latinoamericano Ar (CORPES)
      Al influjo de una sociedad que vivía con inédita alegría y palpable afán de participación el retorno de la democracia, creyendo que solucionaba todos los problemas de la historia del país, entre 1984 y 1987 se vivió un verdadero estallido del rock. Aparecieron en la gran escena, grabaron y fueron respaldados por un público cada vez más numeroso los nombres de la renovación. [...] El abanico estilístico era enorme: punk-rock, ska, reggae, tecno, pop comercial, balada, glam-rock, blues pop sofisticado, jazz-rock, heavy metal, pop inteligente, dark-rock, pop paródico, etc. Pero, además, lucía una tendencia al aggiornamiento técnico musical, en detrimento del contenidismo evidente del rock de los 70.
    • 2015 Rey, A. Rubia Esp (CORPES)
      Estaría bien meter algún personaje más, ampliar el abanico de conflictos amorosos y enseñar de vez en cuando a los padres de Amanda. Enseñarlos, pero no describirlos demasiado, para que cuando la cadena tuviese que buscar actores para interpretar los sirviese casi cualquiera.
    • 2022 Huertas, Y. "Tres años cárcel" [22-08-2022] El Ideal (Granada) Esp (HD)
      Las sustancias que quería introducir en prisión fueron analizadas y resultaron ser drogas. Llevaba un amplio abanico de sustancias, como resina de cannabis con un peso neto de 91,28 gramos y un valor superior a los 500 euros. 513,90 euros y 300 comprimidos de Valium, con un valor de 1.456 euros.
    • 1946 Diego, G. América América Esp (CDH )
      A cuántos emigrantes no habrá empujado el embrujo de este nombre, que despliega todo el abanico de las tentaciones.
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
      Se ha dicho que la literatura es "la vida que toma conciencia de sí misma" y el literato por eso no tiene más remedio que estar avizor y aislado para encontrar la congruencia de la incongruencia y los parentescos de lo más lejano y discorde, abierto el abanico de su inspiración, conservándose en estado de inspiración nativa y no contagiándose del estado de continuidad profesional.
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
      Gracias al periodismo pendiente de lo no glosado, abro abanicos de diversidad en mis novelas, porque como conocedor del cartel de cada día, al que se superpone otro nuevo al día siguiente, los esparzo todos y multiplico las esquinas de la novela.
    • 1957 Laín Entralgo, P. Espera [1984] 331 Esp (CDH )
      Así es, en efecto, aun cuando el porvenir del hombre no consista sólo en ese infinito y prometedor abanico de posibilidades que imagina Bergson, y la esperanza humana haya de llevar siempre en su urdimbre hebras de ansiedad y de angustia. Minkowski hace suya la intuición de su maestro y trata de situarla en el cuadro de una amplia teoría de la temporalidad humana.
    • 1966 Lpz Ibor, J. J. Neurosis [1966] 75 Esp (CDH )
      Cuando la crisis de angustia rebasa su segundo momento y aparece ante el ser todo el abanico de posibilidades, hay como una inflación del tiempo interior. Es la ansiedad. Al ansioso le falta el aire, le falta el tiempo para realizar todo lo que podría realizar. En la vida cotidiana del hombre normal —fuera de los momentos estelares de la existencia— hablamos del tiempo que pasa. Es como si se objetivase en algo externo a nosotros mismos. La aproximación de esta experiencia a la del tiempo físico es evidente.
    • 1966 Marsé, J. Teresa [1996] Esp (CDH )
      fue un brevísimo instante en que ella se asomó a una ventana baja, en la pared trasera cubierta de hiedra, y sacó los brazos para cerrar los batientes con una precipitación que a él no le pasó por alto —y a falta de otra cosa, desplegó el rutilante abanico de su fantasía; y una vez más la imaginación fue por delante de los actos: corría como un loco hacia la ventana, que había vuelto a abrirse y dejaba ver a la indefensa muchacha debatiéndose en brazos de un señorito rubio, borracho, vestido de smoking... Pero por más que siguió atento a esa ventana, no volvió a verla abierta. El Sans no sabía si esperarle o marcharse con las chicas, puesto que las veces que le había llamado la atención sobre lo tarde que era, se había visto mandado literalmente a la m.
    • 1967 Maldonado, L. Plegaria eucarística [1967] Esp (CDH )
      A pesar del amplio abanico de opiniones, la mayoría coincide en admitir el origen litúrgico del texto transcrito. La causa de las divergencias está más bien en el diagnóstico de los orígenes o influencias.
    • 1970 Goytisolo, J. Reivindicación [1973] 35 Esp (CDH )

      [...] ante ti un porvenir radiante abierto en esplendoroso abanico: imitar a los maestros, parafrasear sus obras, revestirse de su prestigio, disfrutar de su inmunidad! [...].

    • 1973 Cencillo, L. Método base humana [1973] Esp (CDH )
      La amplitud del abanico de dimensiones y parámetros que la praxis comprende hace que ésta se extienda a cuatro tipos de efectividad que no han sido tenidos en cuenta siempre por los autores que han tratado de ella, dándose así lugar a confusiones y paralogismos perjudiciales.
    • 1973 Cencillo, L. Método base humana [1973] Esp (CDH )
      Pero el parámetro cultural en su enorme complejidad se descompone en un abanico de subparámetros o, si se prefiere, de niveles que hemos de enumerar, sin pretender llegar a agotarlos y sin excluir la posibilidad de ulteriores descubrimientos de niveles hoy insospechados (como lo fue la actividad fantasmática e investitiva del Ics. para el pensamiento anterior a Freud) [...].
    • 1973 Edwards, J. Non grata [1973] Chile (CDH )
      . La superación de las susceptibilidades y prevenciones mutuas no parecía fácil. Mitterrand abordó en ese almuerzo el tema sin mayores rodeos. Dijo que el conjunto de los partidos chilenos, el «abanico de los partidos», según la frase típica de la jerga política francesa, era extraordinariamente similar al de Francia.
    • 1960-1974 Aguirre Gamio, H. Mariátegui [1975] 71 Perú (CDH )

      Sería excesivamente fatigoso hacer una reseña de todos los aspectos de la vida incaica a través de los cuales Gustavo Valcárcel demuestra la existencia de un sistema expoliador sobre la masa de poblaciones conquistadas. Baste elegir algunos ejemplos significativos. Ante todo el de la distribución del producto de la tierra. En sociedad donde predomina un tipo de propiedad colectiva, la diferencia de clase o de estamento social se observa en la distribución de la renta y en el consumo. En el abanico de las remuneraciones o de los ingresos, diríamos hoy. En la sociedad incaica —dice Valcárcel— "hubo clases antagónicas, con contrapuestos intereses económicos, y cuyos polos son: de un lado, la aristocracia nobiliaria-clerical-burocrática; y, de otro, las grandes masas campesinas, los hatunruna y llactaruna ".

    • a1975 Barrantes, Salvador Los imperios financieros y el modo capitalista de producción como dominante a nivel mundial [1975] Perú (CDH )
      Así, en las operaciones de compra-venta, la contradicción entre la forma equivalencial dinero frente a la forma relativa fuerza de trabajo representa el abanico de contradicciones que ocurren en las relaciones de intercambio. Observaremos de este modo que, por ejemplo, en tanto el dinero se presenta como capital, la fuerza de trabajo lo hace como mercancía.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 588 México (CDH )
      A Molkas, por favor, recomiéndale la reacción de Feulgen: con ella, dije atravesando Wardour Street (una calle donde abundan las librerías pornográficas y los establecimientos de masaje) la proteína básica de la vida se tiñe de púrpura resplandeciente y los espermatozoides se transforman en fósforos culebreantes. ¡Ah, mi querido Palinuro: los misterios anfibios que te esperan! ¡El abanico de colores de sugerencias exorbitantes ante el cual palidecen el espectro de Munsell y el catálogo de exhorbitantesWinsor and Newton! Compré también toda una colección de tierras y acrílicos.
    • 1977 Prensa Triunfo, 04/06/1977 [1977] Esp (CDH )
      En un intento de aproximación por la derecha al exuberante abanico de siglas, nos encontramos en Navarra con Alianza Nacional 18 de Julio, solamente con aspiraciones de Senado y que, como su propio nombre indica, defenderá cara al sol las jerarquías de valores e intereses que aquella fecha representa. Una serie de grupos de menor entidad y difícilmente clasificables (FL de las JONS-auténtica y Federación de Cooperativas, en Alava) parecen situarse en esos terrenos de nadie próximos a Alianza Popular, que se asoma a Euskadi con cuatro cabezas. AP-Región Vasca (Señorío de Vizcaya) es la investidura, cargada de medievales reminiscencias, con que aparece en la capital bilbaína el grupo acaudillado por Fraga, destacando entre sus cabezas visibles el ex alcalde de Guecho, don Pedro Zubiría. En la conflictiva y radicalizada Guipúzcoa, la etiqueta adoptada por AP es la anodina de Guipúzcoa Unida, con candidaturas al Congreso y al Senado como en el resto de las demarcaciones. En Navarra, Alianza Popular adopta el nombre de Alianza Foral Navarra, también con sabor a gesta. Y en Alava, como si se le hubieran agotado los recursos, Alianza Popular se queda con su verdadero nombre: Alianza Popular.
    • 1977 Prensa El País, 23/08/1977 [1977] Esp (CDH )
      En las elecciones de 1967 —las primeras celebradas por sufragio directo, aunque no universal— el abanico que se ofrecía al electorado madrileño giraba entre la extrema derecha falangista y algún hombre del régimen matizadamente contestatario como Fanjul o Cantarero.
    • 1977 Vargas Llosa, M. Tía Julia [1996] 422 Perú (CDH )
      En la revista "Cultura Peruana" escribía un artículo mensual, para una sección que inventé: "Hombres, libros e ideas", y, finalmente, otro profesor amigo me encomendó redactar para los postulantes a la Universidad Católica (pese a ser yo alumno de la rival, San Marcos) un texto de Educación Cívica; cada lunes tenía que entregarle desarrollado alguno de los asuntos del programa de ingreso (que eran muy diversos, un abanico que cubría desde los símbolos de la Patria hasta la polémica entre indigenistas e hispanistas, pasando por las flores y animales aborígenes).
    • 1978 Cousté, A. Biografía Diablo [1978] 161 Argentina (CDH )
      Durante el siglo siguiente y el actual —muy radicalmente a partir de Marx y Engels y los estudiosos marxistas posteriores, cuya concepción ha ido cayendo cada vez más en la simplificación de todo dogmatismo— estas discusiones admitieron un amplio abanico de opciones: desde los que niegan la menor posibilidad de la historicidad de Jesús hasta los que, aun admitiendo que haya existido, confiesan la escasa fiabilidad de las fuentes; en la postura de quienes defienden al pie de la letra los textos evangélicos, no queda nadie que pueda ser tenido en cuenta (como no sea desde argumentos basados en la revelación y la fe, tautologías que no soportan el más precario análisis cuando de confirmaciones históricas se trata).
    • 1980 Prensa El País, 15/03/1980 [1980] Esp (CDH )
      Las sociedades gestoras y mediadoras en el mercado mobiliario consideran que el proyecto de ley de regulación del mercado hipotecario presenta lagunas legislativas importantes y deja un amplio abanico de aspectos pendientes de regulación, lo que condicionará la configuración del marco en que deba desplegarse.
    • 1980 Vergés, P. Cenizas [1981] República Dominicana (CDH )
      De inmediato, por tanto, habló con Freddy, y éste le aconsejó lo que tenía que hacer para lograr ese objetivo. Desplegar, ante todo, le dijo, el amplio abanico de sus capacidades, sus alabadas dotes de simpatía, mostrándose sin desmayo segura de sí misma, convencida de que no solamente se encontraba al nivel de su más inmediato rival, la Esther del diablo ésa, la que vivía en la casita de enfrente, sino muy por encima, qué carajo.
    • 1984 Morales Pettorino, F. / Quiroz Mejías, Ó. / Peña Álvz, J. J. DiccChilenismos, I Ch (NTLLE)
      abanico / [C] m. fig. cult. Variedad o diversidad de cosas análogas, especialmente para elegir o seleccionar: "Informé al país sobre el amplio abanico de medidas económicas dispuestas por el Supremo Gobierno" (Mercurio 26985, 13); "Una de las preguntas (...) ofrecía un abanico de respuestas inesperado" (id. 51464, RD4); "Abanico de posibilidades" (Tercera 9969, 5).
    • 1989 RAE DMILE 4.ª ed. (NTLLE)
      abanico. m. [...] fig. Conjunto más o menos amplio de asuntos, proposiciones, soluciones, etc., presentadas o propuestas por una persona, autoridad, sector industrial o partido político.
    • 1997 Prensa Clarín, 20/02/1997 [1997] Argentina (CDH )
      La piedra del escándalo fueron las gestiones que inició Silvani para consensuar con legisladores y empresarios un proyecto de unificación de impuestos para un abanico amplio de pequeños contribuyentes.
    • 1997 Prensa El País, 03/06/1997 [1997] Esp (CDH )
      La ampliación del abanico de los delitos referentes a la violencia callejera que supuso la entrada en vigor del nuevo Código Penal condujo a que la mayoría de las denuncias formuladas en los juzgados de guardia del País Vasco por ataques o sabotajes, así como los presuntos autores de los hechos, sean trasladados a la Audiencia Nacional, y en algunos casos sin previa investigación judicial. La resolución del Supremo alterará esa dinámica.
    • 1999 Prensa El Norte de Castilla, 28/04/1999 [1999] Esp (CDH )
      Con una abanico tan amplio de cometidos, habrá muchos químicos, biólogos o incluso abogados que tendrán derecho, si no hay rectificaciones al respecto, que se conviertan de la noche a la mañana en médicos especialistas. Simplemente con que un titulado superior se presente a candidato y haga un curso de formación que dura cuatro meses, podrá exhibir la condición de expertos en salud pública y medicina y preventiva. Para acceder a esta especialidad por el sistema MIR es necesario 4 años de estudio.
    • 1999 Prensa El Norte de Castilla, 24/05/1999 [1999] Esp (CDH )
      Ya se trate de sin plomo, súper o gasóleo, el abanico de precios que se puede encontrar entre los suministradores de estas provincias —en ambos casos autonomías uniprovinciales— supera las ocho pesetas por litro.
    • 2001 Polimeni, C. Bailando sobre los escombros: historia crítica del rock latinoamericano Ar (CORPES)
      Al influjo de una sociedad que vivía con inédita alegría y palpable afán de participación el retorno de la democracia, creyendo que solucionaba todos los problemas de la historia del país, entre 1984 y 1987 se vivió un verdadero estallido del rock. Aparecieron en la gran escena, grabaron y fueron respaldados por un público cada vez más numeroso los nombres de la renovación. [...] El abanico estilístico era enorme: punk-rock, ska, reggae, tecno, pop comercial, balada, glam-rock, blues pop sofisticado, jazz-rock, heavy metal, pop inteligente, dark-rock, pop paródico, etc. Pero, además, lucía una tendencia al aggiornamiento técnico musical, en detrimento del contenidismo evidente del rock de los 70.
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      abanico. [...] m. Serie, conjunto de diversas propuestas, opciones, etc., generalmente para elegir entre ellas.
    • 2002 Fuentes, C. Creo [2002] México (CDH )
      Pero el deseo, a su vez, se abre como un abanico de posibilidades. Es deseo de ser feliz. Un deseo que la Ilustración consagró como derecho, sobre todo en las leyes fundadoras de los Estados Unidos: «The pursuit of happiness.» Pero aunque hay filosofías que sólo entienden la felicidad como hermana de la pasividad, la cultura fáustica del Occidente, imperante e imperiosa, nos propone que actuemos para ser felices.
    • 2003 Bello Díaz, R. E. Epistemología [2003] República Dominicana (CDH )
      Demostrando que no poseemos la capacidad de determinar un grado de libertad, y que el abanico de posibilidad para escoger, no nos provee de la facultad para ser libres.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      abanico [...] m. Serie o conjunto de diversas cosas de la misma clase, generalmente para elegir entre ellas. Se presenta un abanico de posibilidades.
    • 2015 Rey, A. Rubia Esp (CORPES)
      Estaría bien meter algún personaje más, ampliar el abanico de conflictos amorosos y enseñar de vez en cuando a los padres de Amanda. Enseñarlos, pero no describirlos demasiado, para que cuando la cadena tuviese que buscar actores para interpretar los sirviese casi cualquiera.
    • 2020 Fdz-Armesto, F. Más allá mentes Esp (BD)
      Los miembros observan unos tabúes peculiares, sobre todo al abstenerse de comerse su tótem. Pueden verse obligados a casarse dentro del grupo, de modo que el tótem sirve para identificar el abanico de parejas posibles.
    • 2022 Huertas, Y. "Tres años cárcel" [22-08-2022] El Ideal (Granada) Esp (HD)
      Las sustancias que quería introducir en prisión fueron analizadas y resultaron ser drogas. Llevaba un amplio abanico de sustancias, como resina de cannabis con un peso neto de 91,28 gramos y un valor superior a los 500 euros. 513,90 euros y 300 comprimidos de Valium, con un valor de 1.456 euros.
  40. s. m. Superficie de la muela del molino comprendida entre dos rayas maestras.
    docs. (1962) Ejemplo:
    • 1932-1962 Klemm, A. Cultura popular Ávila [2008] p. 102 (FG)
      La superficie que queda entre dos rayas maestras [de la piedra del molino] se llama abanico y la superficie en conjunto que abarcan los abanicos, salvo la que queda en el centro y que hemos denominado pecho, se llama también pecho de cordoncillos.
  41. s. m. Cicl. Formación de un grupo de ciclistas consistente en una línea escalonada que ocupa todo el ancho de la carretera, generalmente para protegerse de las rachas fuertes de viento lateral.
    docs. (1981-2022) 17 ejemplos:
    • 1981 Rdz Díez, B. LéxCiclismo Esp (FG)
      Abanico s. m. [...] Forma como se disponen los corredores para resguardarse del viento.
    • 2022 Anónimo "Morgado líder" [22-07-2022] El Norte de Castilla (Valladolid) Esp (HD)
      Al final, y un poco contra pronóstico, la presencia del viento fue la que determinó gran parte de la jornada inaugural. Y aunque a veces Eolo se decidía a atacar al pelotón de cara, alguna vez se apiadó de los corredores y sopló desde atrás, cuando entró por los laterales de la marcha provocó importante y espectaculares abanicos con los que los ciclistas trataban de protegerse de la fuerza del aire.
    • 1981 Rdz Díez, B. LéxCiclismo Esp (FG)
      Abanico s. m. [...] Forma como se disponen los corredores para resguardarse del viento.
    • 1986 Prensa ABC, 07/05/1986 [07-05-1986] Esp (CDH )
      «Tal como está la general, sin un líder todavía con suficiente ventaja como para sentirse seguro —aunque Pino está marchando muy fuerte—, pienso que va a continuar la batalla diaria. Cuando hay montaña porque hay montaña y cuando hay llano y viene el viento porque surgen los abanicos, siempre hay gresca». Para él, sus favoritos son: «Veo a Pino muy fuerte y no será fácil arrebatarle el "maillot". Sabe marchar en la contra-reloj y en la montaña se defiende bien».
    • 1994 Prensa El Mundo, 25/04/1994 [25-04-1994] Esp (CDH )

      ONCE se ha reforzado en la montaña con Oliverio Rincón y Santos Hernández, sin perder su potencial en el llano, tiene una gran capacidad de plantear la batalla cuando menos se lo esperen los rivales. En los abanicos tiene mucho que decir.

      El potencial de Banesto se centra en una media muy alta de corredores con opciones al podio y, si saben aprovechar las sumas de fuerzas de sus líderes, pueden llevarse la Vuelta.

    • 1998 Bernárdez García, J. Deporte hablado [1998] p. 126 Esp (BD)
      En otras ocasiones en lugar de protección algunos miembros del pelotón buscan romper la carrera aprovechando el viento. Para conseguirlo los atacantes ruedan pegados a la cuneta opuesta a la dirección del viento, si éste viene del Este, los ciclistas se pegarán al Oeste. De esta manera sólo cinco o seis ciclistas forman el abanico, el resto se quedará sin protección contra el viento, deberán, pues, otro abanico y el pelotón se romperá.
    • 2021 Anónimo "¿Abanicos ciclismo?" [18-08-2021] 20 Minutos (Madrid) Esp (HD)
      El viento es uno de los grandes enemigos y aquí es donde entra en juego la estrategia. En etapas llanas en las que las rachas de aire se convierten en elementos a tener en cuenta (como la quinta de la Vuelta 2021, que acabó con caída masiva), tener clara la estrategia es algo que puede definir el devenir de la etapa. Aquí entran en juego los conocidos como abanicos.
    • 2022 Anónimo "Morgado líder" [22-07-2022] El Norte de Castilla (Valladolid) Esp (HD)
      Al final, y un poco contra pronóstico, la presencia del viento fue la que determinó gran parte de la jornada inaugural. Y aunque a veces Eolo se decidía a atacar al pelotón de cara, alguna vez se apiadó de los corredores y sopló desde atrás, cuando entró por los laterales de la marcha provocó importante y espectaculares abanicos con los que los ciclistas trataban de protegerse de la fuerza del aire.
    • 1981 Rdz Díez, B. LéxCiclismo Esp (FG)
      Abanico s. m. [...] Forma como se disponen los corredores para resguardarse del viento.
    • 1986 Prensa ABC, 07/05/1986 [07-05-1986] Esp (CDH )
      «Tal como está la general, sin un líder todavía con suficiente ventaja como para sentirse seguro —aunque Pino está marchando muy fuerte—, pienso que va a continuar la batalla diaria. Cuando hay montaña porque hay montaña y cuando hay llano y viene el viento porque surgen los abanicos, siempre hay gresca». Para él, sus favoritos son: «Veo a Pino muy fuerte y no será fácil arrebatarle el "maillot". Sabe marchar en la contra-reloj y en la montaña se defiende bien».
    • 1986 Prensa ABC, 07/05/1986 [1986] Esp (CDH )

      La decimocuartaetapa corrida ayer entre el Casino Gran Madrid y Leganés, con un recorrido, en cifras, de 165 kilómetros, tuvo dos fases bien distintas: una primera, que podemos delimitar hasta el kilómetro 74, en la que el viento no era de costado y, en la que por lo tanto el pelotón marchó más bien tranquilo; y una segunda que se inició en el kilómetro 75 aproximadamente, en la que el viento comenzó a soplar con fuerza y provocó que se produjeran abanicos.

    • 1994 Prensa El Mundo, 25/04/1994 [25-04-1994] Esp (CDH )

      ONCE se ha reforzado en la montaña con Oliverio Rincón y Santos Hernández, sin perder su potencial en el llano, tiene una gran capacidad de plantear la batalla cuando menos se lo esperen los rivales. En los abanicos tiene mucho que decir.

      El potencial de Banesto se centra en una media muy alta de corredores con opciones al podio y, si saben aprovechar las sumas de fuerzas de sus líderes, pueden llevarse la Vuelta.

    • 1994 Prensa El Mundo, 25/04/1994 [1995] Esp (CDH )

      Para mí los datos más significativos que diferencian a la Vuelta de las demás son: las etapas de aire, que gastan a los corredores y llegan a superar con creces la dureza de las de montaña, teniendo que mantenerse en cabeza durante toda la etapa, único lugar donde se tiene acceso al primer grupo en los abanicos. La lucha por esas posiciones por parte de todos los corredores del pelotón es dura, al saber que un descuido en un día de éstos cuesta la clasificación general a un posible ganador.

    • 1994 Prensa El Mundo, 07/06/1994 [1994] Esp (CDH )
      «La etapa de hoy (ayer) ha sido peligrosa al final por los abanicos. Hemos ido despacio porque nos duelen las piernas después de la paliza del Mortirolo y el Stelvio. Todos los días no podemos ir a tope».
    • 1995 Mansilla, I. Ciclismo [1995] Esp (CDH )

      Para los ciclistas que aspiran a la victoria final es imperativo hacer la carrera en cabeza, por una serie de razones:

      – Tienen una mejor visión de las circunstancias de carrera y de la posición de los demás corredores.

      – En caso de abanico pueden meterse con mayor facilidad en el grupo delantero.
    • 1995 Mansilla, I. Ciclismo [1995] Esp (CDH )
      – Los abanicos: en una carrera ciclista cuando aparece el viento hay que estar especialmente atento. Si el aire sopla de frente la dificultad de vencer su resistencia es mayor cuanto mayor es la velocidad a la que se rueda. La formación más adecuada es en fila india, dando relevos muy cortos en cabeza.
    • 1995 Mansilla, I. Ciclismo [1995] Esp (CDH )
      Cuando el corredor que comanda el pelotón da su relevo se deja caer a la cola del abanico y cede la cabeza a un compañero.
    • 1995 Mansilla, I. Ciclismo [1995] Esp (CDH )
      Cuando se produce esta circunstancia, los corredores buscan el abrigo de sus compañeros y, dibujan una formación que se conoce en el mundillo ciclista como "abanico". El primer corredor, situado sobre el lado del que sopla el viento, es el que resiste la presión, mientras que sus compañeros se protegen del aire colocándose escalonadamente a todo lo ancho de la calzada en formación oblicua. Cuando el corredor que comanda el pelotón da su relevo se deja caer a la cola del abanico y cede la cabeza a un compañero.
    • 1995 Prensa La Vanguardia, 30/06/1995 [1995] Esp (CDH )
      El resto es ondulado, con continuos repechos en los que el viento puede ser factor decisivo para que aparezcan los abanicos y por consiguiente que el que no esté atento se vea obligado a trabajar más de la cuenta.
    • 1996 Prensa El Mundo, 01/07/1996 [1997] Esp (CDH )
      «Había muchísima gente, y a la vez muchísimo peligro. Gracias a Dios que se ha ido despacio al principio, a una media de 37 km/h, porque si se va a la media prevista por la organización el peligro hubiera sido mucho mayor. La caída más masiva la he visto. Se han despistado un poco en un seto central. El viento, además, ha endurecido la carrera. El Rabobank y el TVM están corriendo en casa y lo han aprovechado. Han hecho un abanico a la salida de un pueblo y se ha cortado el paquete en dos. Ha sido un día muy tenso para Banesto».