5.ª Entrega (enero de 2018)
Versión del 31/01/2018
Equipo Real Academia Española
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morbidez s. (1615-)
morbidez, morvidez
Etim. Derivado de mórbido, a y -ez; cf., no obstante, el sustantivo italiano morbidézza, atestiguado en esta lengua ya en el siglo XIV.

Se documenta por primera vez, con la acepción 'cualidad o aspecto de aquello que es agradable o placentero por su belleza, su suavidad o su sensualidad',  en 1615, en la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, de M. de Cervantes, si bien la palabra empieza a emplearse con más frecuencia con este valor en el siglo XIX. Tras un proceso de metonimia, la voz se emplea como 'formas del cuerpo femenino agradables o placenteras por su belleza, su suavidad o su sensualidad', desde 1876, en La segunda casaca de B. Pérez Galdós. En el ámbito de la pintura y la escultura se atestigua, con el valor de 'cualidad de aquello que parece terso, suave, de líneas armoniosas y bien proporcionado', se atestigua alrededor de 1673, en los Discursos practicables del nobilísimo arte de la pintura, de J. Martínez. Con el valor de 'cualidad o aspecto de aquello que se deforma fácilmente o cede a la presión' (es decir, como sinónimo de blandura), se registra en 1786, en el Eusebio de P. Montegón. Con la acepción 'alteración de la salud caracterizada por un conjunto de síntomas' (sinónimo de enfermedad) se documenta en 1802, en Epidemiología española, de J. Villalba. Con la acepción 'cualidad de aquello que es elegante y satisface un gusto delicado' (sinónimo de delicadeza), se documenta en 1830, en la Introducción a la poesía castellana del siglo XVIII de M. J. Quintana. Con el valor 'cualidad de aquello que es agrable al tacto' (esto es, suavidad), se registra en 1882, en un artículo de El Eco de la Producción (Barcelona). Como sinónimo de morbo ('atractivo que despierta lo cruel, desagradable, íntimo, prohibido, truculento o lo considerado indecente') se atestigua esporádicamente desde 1904, cuando se localiza en Los trasplantados de A. Blest Gana.

  1. s. f. Cualidad o aspecto de aquello que es agradable o placentero por su belleza, su suavidad o su sensualidad.
    docs. (1615-2008) 51 ejemplos:
    • 1615 Cervantes Saavedra, M. Quijote II Esp (CDH )
      — Desta manera nos castigó aquel follón y mal intencionado de Malambruno, cubriendo la blandura y morbidez de nuestros rostros con la aspereza destas cerdas, que pluguiera al cielo que antes con su desmesurado alfanje nos hubiera derribado las testas, que no que nos asombrara la luz de nuestras caras con esta borra que nos cubre.
    • 2008 Verdú, V. No Ficción Esp (CORPES)
      Estaba en los límites inferiores de su belleza, agradable, distinguible, pero no conmovedora. Y ella era, por su frialdad y su estrechez de tronco, especialmente difícil de amar sin más. No trato de decir que estuviera delgada, sino estrecha. Era estrecha porque la cara visiblemente alargada se correspondía con la angostura del torso y se interrumpía tan sólo en las caderas y hacia abajo. A este último sector de su cuerpo le sería fácil ganar morbidez a poco que engordara, pero el resto, con toda probabilidad, se mantendría estrecho, lo que sin lugar a dudas provocaría un desajuste mayor. No dijo, en fin, nada que me permitiera asirme para animar un poco la relación.
    • 1615 Cervantes Saavedra, M. Quijote II Esp (CDH )
      — Desta manera nos castigó aquel follón y mal intencionado de Malambruno, cubriendo la blandura y morbidez de nuestros rostros con la aspereza destas cerdas, que pluguiera al cielo que antes con su desmesurado alfanje nos hubiera derribado las testas, que no que nos asombrara la luz de nuestras caras con esta borra que nos cubre.
    • 1706 Stevens, J. New Spanish English dictionary Esp (NTLLE)
      Morvidez, Tenderness, Smoothness, Delicacy.
    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] Esp (CDH )

      Su hermoso rostro había perdido la viveza de su colorido; apagóse en sus dulces ojos el fuego que los animaba y a quien daba realce su modestia. Sus facciones enflaquecidas y menguada su morbidez, llegaban casi a desfigurarla, aunque sin destruir la nobleza que respiraba su dolor mismo y la hermosa aflicción, a quien condecoraba su espesa y rubia cabellera, que la caía en rico desorden por las mejillas sobre los hombros, llegando a conmover los ánimos de los que sólo hacían la formalidad del interrogatorio.

    • 1795 Quintana, M. J. Danza [1969] 142 Poesías Esp (CDH )
      / ¿Quién, ¡ay!, cuando ostentando / el rosado semblante / que en pureza y candor vence a la aurora, / y el cuello desviando / blandamente hacia atrás, das gentileza / a la hermosa cabeza / reposada sobre él; quién no suspira, / quién al ardor se niega / que bello entonces tu ademán respira? / ¡Con qué pudor despliega / de su cuerpo fugaz los ricos dones, / la alegre pompa de sus formas bellas! / Vaga la vista embelesada en ellas; / ya del contorno admira / la blanda morbidez, ya se distrae / al delicado talle do abrazadas / las gracias se rieron, / y su divino ceñidor vistieron.
    • 1844 Gil Carrasco, E. Sr Bembibre [1989] Esp (CDH )
      La morbidez suavísima de sus carnes, la bella ondulación de sus contornos, la gallardía de sus movimientos, que por algún tiempo obscurecidas bajo las sombras del dolor y la enfermedad, habían comenzado a florecer de nuevo, otra vez volvieron a marchitarse bajo el soplo del desengaño.
    • 1871 Facundo HChucho [1890] Mx (CDH )

      El coronel, más esperto y avezado cazador, había, explorado el, campo con su primera mirada, y al primer golpe de vista había sabido estimar convenientemente desde los hoyitos de las manos de Elena, hasta lo aéreo y fino de sus pequeños pies.

      Adivinó Aguado la tersura de la piel y la morbidez de los contornos, con la misma precisión con que había solido explorar si el enemigo carecía de bagajes y municiones, ó si estaba montado en regla para el ataque.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] 82 Cu (CDH )
      Aun había morbidez en sus brazos, y sus manos podían calificarse de lindas.
    • 1889 Podestá, M. T. Irresponsable [2003] Ar (CDH )
      Era una joven de formas bellísimas; la morbidez exuberante de sus contornos se conservaba perfectamente; se veía al primer golpe que la enfermedad había sido de corta duración, y que su organización robusta y fuerte había sucumbido a un choque violento.
    • 1894 Zeno Gandía, M. Charca [2002] PR (CDH )
      Por encima de la cintura, más oprimida que de costumbre, amontonábanse sus senos enormes, dando al busto apariencia deforme, de engañosa turgencia, de falsa morbidez.
    • 1906 Lugones, L. Lluvia [1988] Cuentos Ar (CDH )

      Seguido por tres jóvenes enmascarados pasó un negro amabilísimo, que dibujaba en los patios con polvos de colores derramados al ritmo de una danza, escenas secretas. También depilaba al oropimente *y sabía dorar las uñas.

      Un personaje fofo, cuya condición de eunuco se adivinaba en su morbidez, pregonaba al son de crótalos de bronce, cobertores de un tejido singular que producía el insomnio y el deseo.

    • 1932 Reyles, C. Gaucho Florido [1969] Ur (CDH )
      Ella le tenía agarradas las manos, pero él sentía muy bien que aquellos labios, antes carnosos y sensuales y ahora finos y prietos; aquel cuerpo venusino, antaño todo fuego y al presente despojado de toda morbidez, pedían cariño y no amor.
    • a1966 Cáceres Lara, V. Tierra [1995] Cuentos Ho (CDH )
      ¿Y a qué negarlo? Se embelesó con un acento; se extasió en la visión de unas pupilas, de una boca carnosa y palpitante y de una morbidez prodigiosa.
    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] 78 Esp (CDH )
      Completaba su indumentaria una blusa blanca de hilo, cerrada por detrás hasta el cuello redondo sin encajes, lo bastante ceñida al busto para poner de relieve sus formas, que al viejo profesor se le antojaron de inquietante morbidez.
    • 1993 Marsé, J. Embrujo Shangai [1996] Esp (CDH )

      Cuando entré en la galería, Susana estaba estirada boca arriba en la cama, destapada, con los pies desnudos y juntos, los ojos cerrados y las manos cruzadas sobre el pecho. Me acerqué de puntillas a la cama y dije hola, pero no me contestó, permaneció completamente inmóvil haciéndose la muerta, de modo que pude observar impunemente y durante un buen rato la turbadora gravidez del camisón adherido a sus ingles, y también me fijé en su cuello blanco y largo, donde la nuez se movió furtivamente bajo la piel. Con los párpados cerrados, sus ojeras parecían más profundas y violáceas y su morbidez más acusada.

    • 2008 Verdú, V. No Ficción Esp (CORPES)
      Estaba en los límites inferiores de su belleza, agradable, distinguible, pero no conmovedora. Y ella era, por su frialdad y su estrechez de tronco, especialmente difícil de amar sin más. No trato de decir que estuviera delgada, sino estrecha. Era estrecha porque la cara visiblemente alargada se correspondía con la angostura del torso y se interrumpía tan sólo en las caderas y hacia abajo. A este último sector de su cuerpo le sería fácil ganar morbidez a poco que engordara, pero el resto, con toda probabilidad, se mantendría estrecho, lo que sin lugar a dudas provocaría un desajuste mayor. No dijo, en fin, nada que me permitiera asirme para animar un poco la relación.
    • 1615 Cervantes Saavedra, M. Quijote II Esp (CDH )
      — Desta manera nos castigó aquel follón y mal intencionado de Malambruno, cubriendo la blandura y morbidez de nuestros rostros con la aspereza destas cerdas, que pluguiera al cielo que antes con su desmesurado alfanje nos hubiera derribado las testas, que no que nos asombrara la luz de nuestras caras con esta borra que nos cubre.
    • 1706 Stevens, J. New Spanish English dictionary Esp (NTLLE)
      Morvidez, Tenderness, Smoothness, Delicacy.
    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] Esp (CDH )

      Su hermoso rostro había perdido la viveza de su colorido; apagóse en sus dulces ojos el fuego que los animaba y a quien daba realce su modestia. Sus facciones enflaquecidas y menguada su morbidez, llegaban casi a desfigurarla, aunque sin destruir la nobleza que respiraba su dolor mismo y la hermosa aflicción, a quien condecoraba su espesa y rubia cabellera, que la caía en rico desorden por las mejillas sobre los hombros, llegando a conmover los ánimos de los que sólo hacían la formalidad del interrogatorio.

    • 1795 Quintana, M. J. Danza [1969] 142 Poesías Esp (CDH )
      / ¿Quién, ¡ay!, cuando ostentando / el rosado semblante / que en pureza y candor vence a la aurora, / y el cuello desviando / blandamente hacia atrás, das gentileza / a la hermosa cabeza / reposada sobre él; quién no suspira, / quién al ardor se niega / que bello entonces tu ademán respira? / ¡Con qué pudor despliega / de su cuerpo fugaz los ricos dones, / la alegre pompa de sus formas bellas! / Vaga la vista embelesada en ellas; / ya del contorno admira / la blanda morbidez, ya se distrae / al delicado talle do abrazadas / las gracias se rieron, / y su divino ceñidor vistieron.
    • 1819 Anónimo "Higiene" [16-07-1819] Crónica Científica y Literaria (Madrid) Esp (HD)
      La boca mas bien proporcionada, desprovista de dientes, pierde todas sus gracias y señala una vejez prematura; las encías privadas de sus verdaderos apoyos se bajan y se arrugan; los labios pierden su morbidez y simetría, y todas las facciones se alteran y desfiguran.
    • c1800-1819 Schz Barbero, F. Poesías Esp (CDH )
      / De léjos y de cerca / Curioso las observo... / ¿Dó están sus gracias? ¿dónde / Su morbidez y fuego? / Si formas elegantes / Y si jugosos miembros / A dulce union provocan / Llamando los deseos, / ¿A quién mover podrian / Sus talles esqueletos, / De piel amarillenta, / De crujidores huesos, / Merced al agua pura, / Merced á su alimento / De arroz, caragilates, / Fabas y pan de perros, / Así cuitadas ruan, / Consigo conduciendo / Bonanza por afuera, / Ventisca por adentro.
    • 1811-1842 Somoza, J. Poesías [1904] 260 Esp (CDH )
      / Los halagüeños ojos se han hundido, / la perfecta naríz se ha prolongado; / su morbidez y formas han perdido / las facciones del rostro descarnado, / y su hermano, que al Rey ha prometido / el joven en beldad más consumado, / una figura ofrecerá que aún sea / entre las de la corte la mas fea.
    • 1844 Gil Carrasco, E. Sr Bembibre [1989] 203 Esp (CDH )
      Aquel cuerpo noble y bien formado, dechado de tantas gracias y cifra de tantas perfecciones, hacía tiempo que iba perdiendo la morbidez de sus formas y las alegres tintas de la salud.
    • 1844 Gil Carrasco, E. Sr Bembibre [1989] Esp (CDH )
      La morbidez suavísima de sus carnes, la bella ondulación de sus contornos, la gallardía de sus movimientos, que por algún tiempo obscurecidas bajo las sombras del dolor y la enfermedad, habían comenzado a florecer de nuevo, otra vez volvieron a marchitarse bajo el soplo del desengaño.
    • 1847 Estébanez Calderón, S. Escenas andaluzas [1985] 307 Esp (CDH )
      Bella y gentil en la persona, era su color soberanamente bronceado, y negros los ojos y rasgados con muchísima intención y fuego; el pelo no hay que mentarlo, negro también como el cuervo, y, como zíngaro, seguido y fláccido; la boca albeando con una dentadura de piñones blanquísimos; el talle suelto y ágil a maravilla, y los pies de la mejor traza, así como el arranque de las piernas, que, en lo que dejaron ver luego sus estalles y campanelas, pregonábanse de gran morbidez y perfecto perfil.
    • 1855 [Gaspar y Roig] DiccEnciclLengEsp, II (NTLLE)
      morbidez: s. f. [...] Calidad de lo que es suave al tacto.
    • 1858 Auber Noya, V. Ambarina [2002] Cu (CDH )
      Si la vieras recorrer las guardarrayas con el vestido tan largo como las colas que usaban las damas de las antiguas cortes, la cintura tan oprimida que le permite respirar difícilmente, y las mangas y el corpiño tan escasos que sus brazos y busto ostentan de un modo ofensivo al pudor su atezada morbidez, te causaría risa y lástima.
    • 1858 Auber Noya, V. Ambarina [2002] Cu (CDH )
      En fin, un talle esbelto y flexible, una torneada garganta que revelaba su opulenta morbidez, sin renunciar por eso a su castidad, en medio de los desordenados pliegues de una bata de muselina y un pie que hubieran envidiado las damas chinas perdiéndose holgadamente en pequeñas babuchas de terciopelo, completan la descripción física de aquella mujer arrogante, cuyo exterior era un modelo de indiana belleza, y cuyo traje descubría que abrigaba su alma más sensibilidad que coquetismo, puesto que sumida en su pena olvidaba hasta el cuidado personal, a que su sexo concede en todas circunstancias marcada atención.
    • 1871 Facundo HChucho [1890] Mx (CDH )

      El coronel, más esperto y avezado cazador, había, explorado el, campo con su primera mirada, y al primer golpe de vista había sabido estimar convenientemente desde los hoyitos de las manos de Elena, hasta lo aéreo y fino de sus pequeños pies.

      Adivinó Aguado la tersura de la piel y la morbidez de los contornos, con la misma precisión con que había solido explorar si el enemigo carecía de bagajes y municiones, ó si estaba montado en regla para el ataque.
    • 1871 Facundo HChucho [1890] Mx (CDH )

      Las amigas de Elena apenas la reconocían; había desaparecido por completo aquel resto de gentileza y aquella morbidez que tanto efecto hicieron en el coronel, con quien según expresión de la misma Elena, había purgado todos sus pecados.

      Con el último de los niños Aguados, había caido sobre Elena el crudo otoño blanqueando sus cabellos.

    • 1878 Pereda, J. M. El buey suelto [1990] Esp (CDH )
      Ya no tiene aquella morbidez de formas, ni aquellos dientes tan blancos y tan completos, ni aquella mirada insinuante con que la conocimos: dejó de ser todavía joven, y ha entrado en la categoría de mujer de edad, aunque de las que templan la pesadumbre de esta condición con el consuelo de bien conservada.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] 82 Cu (CDH )
      Aun había morbidez en sus brazos, y sus manos podían calificarse de lindas.
    • 1883 Moya Jiménez, F. J. Filipinas 1882 [1883] Fi (CDH )
      En el tipo hay ejemplares bellos, y en las mujeres se encuentran algunas bastante hermosas, por la pureza y morbidez en las formas, de mayor atractivo que en las indias.
    • 1883 Pardo Bazán, E. Tribuna [1995] Esp (CDH )
      Sin aliño y despeinada, Josefina debía de parecer poca cosa; ayudada por el tocado adquiría cierta postiza morbidez.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )

      Veinte días después volvían los tres juntos a Vetusta; Benítez felicitó a la Regenta por su notable mejoría; ahora sí que estaba la salud asegurada; ¡qué color! ¡qué morbidez! ¡qué sólidamenterobusta volvía!

    • 1886 Pardo Bazán, E. Pazos [1987] Esp (CDH )

      [...] no era alta, ni sus facciones se pasaban de correctas, a excepción de la boca, que era una miniatura. En suma, pocos encantos físicos, al menos para los que se pagan de la cantidad y morbidez en esta nuestra envoltura de barro. Manolita ofrecía otro tipo distinto, admirándose en ella lozanas carnes y suma gracia [...].

    • 1886 Pardo Bazán, E. Pazos [1987] Esp (CDH )
      En efecto, por los desgarrones y aberturas del sucio calzón de estopa del chico hacían irrupción sus fresquísimas y lozanas carnes, cuya morbidez no alcanzaba a encubrir el fango y suciedad que les servía de vestidura, a falta de otra más decorosa.
    • 1886 Puiggarí Llobet, J. Iconografía traje [2002] Esp (CDH )

      Griegos.– En Grecia la túnica, xitono xystis, componíase de dos piezas cosidas sólo por el lado izquierdo, y asidas arriba mediante corchetes. En esta forma carecía de mangas, larga y tendida para mujeres, y corta hasta encima de las rodillas para hombres, que solían llevarla abierta del lado derecho, descubriendo la mitad del tórax, ceñida con uno o dos cintos, y rebosada o no la ropa encima de ellos. Ceñíansela las mujeres por igual estilo, sin descubrir nunca el seno, si bien las de Esparta, avezadas a ejercicios activos, dejaban entrever su pierna derecha por la cisura lateral. El xitonsolía servirles de interula, con otra sobretúnica menos larga y algo más recia, y abrigo de mantelillo o clámide.

      Esos precedentes arguyen las condiciones extrínsecas de la indumentaria griega y romana, que sin corte especial ni apañado de ningún género, tomaba su gracia de las mismas formas del cuerpo, relevándolas más que ocultándolas con sus vistosas ondulaciones y flexibles plegados. Por eso fue esencialmente plástica y estatuaria, e inspiró a grandes artistas los bellos tipos que fueron y serán siempre modelos de escuela y ejemplos de admirable factura. Nada en ella de forzado y postizo; la hermosura de cada miembro resalta en toda su lozanía, o acusa toda su delicada morbidez; la acción aparece siempre natural y libre, la exteriorización precisa y acabada.

    • 1889 Podestá, M. T. Irresponsable [2003] Ar (CDH )
      Era una joven de formas bellísimas; la morbidez exuberante de sus contornos se conservaba perfectamente; se veía al primer golpe que la enfermedad había sido de corta duración, y que su organización robusta y fuerte había sucumbido a un choque violento.
    • 1889 Podestá, M. T. Irresponsable [2003] Ar (CDH )

      Llegó hora de clase; el profesor no se dio ni por entendido de la belleza, de la frescura, de la morbidez del cadáver.

    • 1890 Picón, J. O. Honrada [2000] Esp (CDH )

      Y en aquel ensueño semivoluntario, dominado un instante por el vuelo de la fantasía, que nadie puede evitar ni reprimir, se le antojó que aquella casa era su casa y aquella mujer su mujer, y miró a Plácida, y la vio hermosa con la incomparable hermosura del bien perdido, sin que en aquel momento fueran sus atractivos materiales los que ambicionase poseer: nada le dijeron el profundo mirar de sus ojos, ni la suave blancura de su tez, ni las líneas de su pecho, ni la deliciosa morbidez que mostraba el nacimiento de sus brazos torneados por Dios para sujetar al amor; lo que suspendió su ánimo fue aquella visión interior y rapidísima de una vida distinta y mejor que la suya, existencia de la cual era símbolo y cifra, no el cuerpo, sino el alma de la mujer.

    • 1891 Clarín (Leopoldo Alas) Hijo [1990] Esp (CDH )
      Marta Körner era una rubia de veintiocho años, muy fresca, llena de grasa barnizada de morbidez y suavidad; su principal mérito físico eran sus carnes; pero ella buscaba ante todo la gracia de la expresión y la profundidad y distinción de las ideas y sentimientos.
    • 1894 Zeno Gandía, M. Charca [2002] PR (CDH )
      Por encima de la cintura, más oprimida que de costumbre, amontonábanse sus senos enormes, dando al busto apariencia deforme, de engañosa turgencia, de falsa morbidez.
    • 1900 Blasco Ibáñez, V. Entre naranjos [1997] Esp (CDH )

      Y contemplaba con ojos extraviados aquella garganta desnuda, de tentadora nitidez, realzada por el rojo pañuelo; el pecho robusto, sobre cuya tersa morbidez descansaban sus violetas.

    • 1903 Bobadilla, E. Fuego [2003] Cu (CDH )
      Rosa había adquirido una melancólica belleza otoñal; su ingenio se había aguzado con los años, la lectura y el continuo roce intelectual con el médico, y su sensibilidad de francesa se impregnó de la caliente morbidez tropical de su querido.
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] Esp (CDH )

      La modelo... ¡pch!, un desnudo regular: de la cintura abajo, algo de morbidez; los brazos magros, los hombros puntiagudos, las manos encanalladas. Para estudiarla sinceramente y a trozos no me importa; pero si alguno quiere meterla en cuadros de ninfas o de damas, ¡con esas manos, a morir!

    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] Esp (CDH )

      Nos enseña después un retrato de Isabel II, en mármol, obra de escultor hábil y amanerado. Esta sí que es la «Inocente Isabel», tan querida de sus vasallos, la reinecita en la frescura de su juventud y su morbidez; y Solar, con sonrisa maliciosa de indiscreto triunfante, advierte:

      — Recuerdo histórico de este retrato... Es dádiva especial de la Señora a D. Francisco Serrano Domínguez, *el que había de arrebatarla el trono.

    • 1906 Lugones, L. Lluvia [1988] Cuentos Ar (CDH )

      Seguido por tres jóvenes enmascarados pasó un negro amabilísimo, que dibujaba en los patios con polvos de colores derramados al ritmo de una danza, escenas secretas. También depilaba al oropimente *y sabía dorar las uñas.

      Un personaje fofo, cuya condición de eunuco se adivinaba en su morbidez, pregonaba al son de crótalos de bronce, cobertores de un tejido singular que producía el insomnio y el deseo.

    • 1917 Domenchina, J. J. Poema eterno [1995] Esp (CDH )
      Al pie de una montaña, / en una confusión podrida, yacen / los fríos esqueletos / de unos sarnosos canes, / que en la paz de la hora / inquieta de la tarde, / clavaron sus colmillos venenosos / en la morbidez sana de unas carnes... / Y allí están olvidados / al viento, al beso infame / del excremento tibio / de otros canes, / que por no aparecer —a la difusa / luz aparente—, muerden, medran, saben / emponzoñar, dejando / en duda el mal que hacen... / Y al pie de una montaña, / ya pudriéndose, yacen / en informe montón, los esqueletos / de los monstruosos canes / que en una hora serena / de una tarde, / clavaron sus colmillos venenosos / en la morbidez sana de unas carnes...
    • 1917 Domenchina, J. J. Poema eterno [1995] Esp (CDH )
      de la tarde, / clavaron sus colmillos venenosos / en la morbidez sana de unas carnes... / Y allí están olvidados / al viento, al beso infame / del excremento tibio / de otros canes, / que por no aparecer —a la difusa / luz aparente—, muerden, medran, saben / emponzoñar, dejando / en duda el mal que hacen... / Y al pie de una montaña, / ya pudriéndose, yacen / en informe montón, los esqueletos / de los monstruosos canes / que en una hora serena / de una tarde, / clavaron sus colmillos venenosos / en la morbidez sana de unas carnes...
    • 1925 Barras Prado, A. La Habana siglo XIX [1925] Esp (CDH )
      El clima ardiente gasta mucho la naturaleza y les aniquila en breve la morbidez de las formas.
    • 1926 Villalón, F. Andalucía la Baja [1998] 134 Esp (CDH )
      / Jooor, joor / El afiladoooor / Al dintel de la venta, la ventera dormita... / El esposo fue al pueblo por vino rejalgar... / Y al rufián de la rueda su morbidez incita... / — Joven... ¿tendría tixeras que afilar o amolar? / Cuchillos, tixeras, / navajas barberas, / hocinos, punzones, / facas y limetones... / Jooor, joor.
    • 1928 Lpz Albújar, E. Matalaché [1978] 119 Pe (CDH )
      El contacto de la blanca y ceñidora media de seda, seguramente menos suave y menos blanca que la pierna que cubría; la irrefrenable jactancia del empeine, ahíto de morbidez; el arco suave del talón; las yemecillas de los dedos, cuya sangre de rubí se transparentaba a través de la media; la discreta prominencia del tobillo y el arranque sugeridor de la pantorrilla, todo esto fue visto y palpado por el improvisado zapatero y desnudado con sus ojos en un acto, que más parecía de adoración que de humilde mundano oficio.
    • 1932 Reyles, C. Gaucho Florido [1969] Ur (CDH )
      Ella le tenía agarradas las manos, pero él sentía muy bien que aquellos labios, antes carnosos y sensuales y ahora finos y prietos; aquel cuerpo venusino, antaño todo fuego y al presente despojado de toda morbidez, pedían cariño y no amor.
    • 1951 Soriano, E. Caza [1992] Esp (CDH )
      Ahora, se puso en seguida a la defensiva, colocándose su invulnerable armadura de bien templadas piezas: candor, torpeza mental, bobería, morbidez física, etc.
    • 1952 Rubín, R. Canto grilla [1984] Mx (CDH )

      Iyali lo comprendía así. Y temerosa de un desenlace tan crítico y precipitado, tuvo que sobreponerse a las fieras acometidas de la dolencia en tanto que los acontecimientos le proporcionaran un respiro.

      Pero la lejanía casi remota de aquella solución y la progresiva gravedad de su mal pesaban como una enorme cruz de granito sobre la tierna morbidez de su organismo.
    • a1966 Cáceres Lara, V. Tierra [1995] Cuentos Ho (CDH )
      ¿Y a qué negarlo? Se embelesó con un acento; se extasió en la visión de unas pupilas, de una boca carnosa y palpitante y de una morbidez prodigiosa.
    • 1967 Benet, J. Región [1996] 176 Esp (CDH )
      Y cuando al volver cerraba de nuevo la puerta de nuestra habitación (la misma oscuridad que encerraba un cierto calor propio con el aroma de su carne, los pálidos brillos de las esferas y el reflejo del agua quieta de la palangana, aquella respiración, profunda, acompasada y poderosa que —al igual que el oleaje contra la costa-parecía chocar contra las arrugas de las sábanas) recibía la sensación de volver no a la erótica penumbra sino a la cálida morbidez del refugio materno, tras el corto viaje a través de las tinieblas susurrantes y hostiles.
    • 1975 Ortiz, F. Música afrocubana [1975] 138 Cu (CDH )
      Aun en la música popular cubana, donde nada hubo de ciboney. "Yo soy ciboney cien por cien", decía ha poco, con un aritmético yanquismo en boga, uno de los más ancianos, fecundos y valiosos trovadores (autor, músico y cantor, todo en una pieza) de la tradicional juglaría cubana, la que vive en las populares danzas, habaneras, guarachas, puntos, boleros, guajiras y zapateos del siglo xix, que nada en lo absoluto tienen de indio; pues no son sino músicas blanconazas, de seguro abolengo andaluz, pero movidas con esa morbidez inefable, con ese "no sé qué" misterioso, que es característico de toda la música popular típicamente cubana, "Sabrosura tropical" le dicen algunos, echándole al clima la razón o culpa de su cadencioso contoneo.
    • 1975 Ortiz, F. Música afrocubana [1975] Cu (CDH )
      En Cuba con frecuencia solemos confundir en la música lo folklórico con lo meramente popular, y decimos que son "folklóricas" hasta las canciones italianizantes de la burguesía blanca recién sacadas del horno por autor contemporáneo y conocido, cuando sólo tiene de la folkmusic un tanto de su estilo rítmico y algo de la morbidez tradicional en la música cubana.
    • 1975 Ortiz, F. Música afrocubana [1975] 287 Cu (CDH )
      La imposibilidad de fijar en toda su integridad la obra musical o poética apenas creada y de transmitirla a otro, hace que todas las audiciones de una sinfonía, una canción o un poema sean distintas, según fuesen los intérpretes; hace que el blanco no pueda interpretar las músicas; ni las canciones del negro, al menos sin blanquearlas un tanto, y que éste a su vez e inevitablemente, cuando ejecuta música euroccidental lo haga siempre dotándola de cierta penumbra negroide y de una morbidez peculiar.
    • 1979 Longares, M. Novela corsé [1988] Esp (CDH )
      Anegado en su soltería hermética, comulga el lector con el fabulista de repertorio cauterizante y aquel mujerío del pagano Oriente que en velocísimo transporte visitó su celda de enfermo, baila ahora la danza de los siete velos ofreciéndole un cuerpo de curvas satánicamente provocativas con sinuosidades de exquisita morbidez. Las caderas giraban con voluptuoso espasmo y al cuello de ánfora formábanle doble asa los brazos desnudos: en las axilas, la piel era de una sutilidad de harina tamizada y el bosquecillo brillaba sérico.
    • 1981 Caballero Bonald, J. M. Toda la noche [1988] Esp (CDH )

      Se detuvieron a un lado de la tranquera, por donde pastaba un potro algo apartado de dos yeguas de vientre con las crías pegadas a sus flancos. Más allá corría una jaca con tan libre morbidez que daba la impresión de ir desnuda.

    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] 78 Esp (CDH )
      Completaba su indumentaria una blusa blanca de hilo, cerrada por detrás hasta el cuello redondo sin encajes, lo bastante ceñida al busto para poner de relieve sus formas, que al viejo profesor se le antojaron de inquietante morbidez.
    • 1993 Marsé, J. Embrujo Shangai [1996] Esp (CDH )

      Cuando entré en la galería, Susana estaba estirada boca arriba en la cama, destapada, con los pies desnudos y juntos, los ojos cerrados y las manos cruzadas sobre el pecho. Me acerqué de puntillas a la cama y dije hola, pero no me contestó, permaneció completamente inmóvil haciéndose la muerta, de modo que pude observar impunemente y durante un buen rato la turbadora gravidez del camisón adherido a sus ingles, y también me fijé en su cuello blanco y largo, donde la nuez se movió furtivamente bajo la piel. Con los párpados cerrados, sus ojeras parecían más profundas y violáceas y su morbidez más acusada.

    • 2008 Verdú, V. No Ficción Esp (CORPES)
      Estaba en los límites inferiores de su belleza, agradable, distinguible, pero no conmovedora. Y ella era, por su frialdad y su estrechez de tronco, especialmente difícil de amar sin más. No trato de decir que estuviera delgada, sino estrecha. Era estrecha porque la cara visiblemente alargada se correspondía con la angostura del torso y se interrumpía tan sólo en las caderas y hacia abajo. A este último sector de su cuerpo le sería fácil ganar morbidez a poco que engordara, pero el resto, con toda probabilidad, se mantendría estrecho, lo que sin lugar a dudas provocaría un desajuste mayor. No dijo, en fin, nada que me permitiera asirme para animar un poco la relación.
  2. >mórbido+–ez
    s. f. Pint. Escult. Cualidad de aquello que parece terso, suave, de líneas armoniosas y bien proporcionado.
    docs. (1673-2014) 45 ejemplos:
    • c1673 Martínez, J. Discursos arte pintura [1866] 182 Esp (CDH )
      Decia Diego Velazquez que este autor tuvo un discípulo sevillano, llamado un tal Delgado, que le superó en la escultura: * tuvo otro discípulo, natural de Pamplona, llamado Ancheta; fue muy práctico y puso fieras actitudes en sus figuras; no se valió del natural, sino de grande práctica resoluta, olvidándose mucho de la belleza y morbidez de su maestro [...].
    • 2014 RAE DLE 23.ª ed. (NTLLE)
      morbidez [...] f. Cualidad de mórbido (‖ blando, delicado).
    • c1673 Martínez, J. Discursos arte pintura [1866] 182 Esp (CDH )
      Decia Diego Velazquez que este autor tuvo un discípulo sevillano, llamado un tal Delgado, que le superó en la escultura: * tuvo otro discípulo, natural de Pamplona, llamado Ancheta; fue muy práctico y puso fieras actitudes en sus figuras; no se valió del natural, sino de grande práctica resoluta, olvidándose mucho de la belleza y morbidez de su maestro [...].
    • 1714 Palomino Castro Velasco, A. Museo pictórico, II p. 135 Esp (BD)
      La suavidad es otra parte importantissima para la belleza, y buen gusto de la Pintura, la qual no consiste en lo liso, y terso de ella, sino en la vnion, y dulzura de las tintas, sucesivamente colocadas con la orden, y consonancia, que de ellas resulte la morvidez, y blandura de las carnes, como en el natural; de suerte, que parezca, que si se tocan con el dedo, se han de hundir: no han de estar duras, y tiessas, como si fueran de marmol, ú de bronce.
    • 1734 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      morbidez. s. f. Blandúra ó suavidad. Es voz usada en la Pintúra, y la trahe Palomino en el indice de voces privativas del Arte.
    • 1776 Bails, B. Principios Matemática, III p. 267 Esp (BD)
      Divídese la sombra en tres grados distintos, son el obscuro, el reflejo, y el esbatimento. El obscuro es aquella sombra que vá inmediatamente despues del claro, y se une con él degradando poco á poco, cuya degradacion se llama media tinta, y es de todo punto necesaria para que el todo quede con morbidez.
    • 1790 Quintana, M. J. Epístola [1969] 95 Poesías Esp (CDH )
      ¡Abandono funesto! ¡Entrometerse / en tales liviandades un Lucidio! / Su mano, su pincel y sus colores / aborrecen sin duda el ocuparse / en los juegos, la risa y los amores. / En vano estudia, y su saber apura: / la morbidez suave y la dulzura / de la linda zagala que pintaba / del escabroso cuadro habían huido. / Jamás a hombre ninguno ha concedido / Natura avara la excelencia en todo. /
    • 1794 Pablo Zamalloa (José Luis Munárriz) "Lleno sentimientos" [03-06-1794] Semanario de Salamanca (Salamanca) Esp (HD)
      ¿Quál es la magia del Artista, que de un tosco leño, ó de una piedra indócil forma una estatua, que parece que vive y respira? Su cincel recorriendo unas lineas mal aseguradas, dá firmeza al rostro afligido, lleno á una garganta de la toda hermosa, resalte á un pecho exáltado en amor, ternura, y misericordia, morbidez á la mano de la Madre de las bendiciones y las gracias, y dignidad al ropage que cubre toda la figura tendida sin languidez, molicie, ni abatimiento.
    • 1827 Ceán Bermúdez, J. A. Trad Arte Milizia [1827] 4 Esp (CDH )

      Escuela de los artistas, que desean aprender á ver lo mas bello de la naturaleza humana, que reune los esfuerzos de la mejor escultura antigua. Es tan perfecta la variedad de su movimiento undoso en cada miembro, que apenas se percibe. ¡Qué morbidez en las formas! Pasan con suavidad de la una á la otra: se elevan, se hunden y se pierden insensiblemente. Parece que los huesos están cubiertos con un cútis xugoso: los músculos son carnosos sin grosura; y la carne es bellísima carne.

    • 1835 Herrera Cabrera, D. Agrimensura p. 234 Cu (BD)
      Preliminares para el trabajo de planos. […] Se nombra oscuro la sombra que un cuerpo tiene á continuación del claro, ó en los lados opuestos á los que reciben la luz. Si el cuerpo es circular, esa sombra se desvanece gradualmente hasta unirse con el lado iluminado, cuya degradación se llama media tinta, y es muy necesaria para que el lado quede con morvidez.
    • 1839 Anónimo "Rifa" [18-05-1839] Diario del Gobierno de la República Mexicana (Ciudad de México) Mx (HD)
      Dos bellísimas pinturas al natural de la escuela italiana, que acaban de llegar de Europa, y cuyo mérito sorprende por la ilusión que producen, la frescura del colorido, la verdad de la espresion, la esactitud de los contornos, la morvidez de las carnes, lo abultado de las formas y la viveza de la acción: se rifarán en 100 acciones de á onza de oro, por el sorteo de la lotería nacional del mes de Octubre prócsimo, debiendo llevarse los dos cuadros el boleto que entre los 50 números que comprende de los del sorteo, contenga el premiado con los 6.000 pesos.
    • 1861 Alarcón, P. A. De Madrid a Nápoles [1861] Esp (CDH )

      Y es que ni el vaciado ni la copia tendrán nunca la suavidad de contornos, la gracia de inflexión, la morbidez del Paros o del Carrara modelado por aquellos magos del arte y bruñido por el tiempo. Quien no haya visto estos modelos insuperables, asombro de generaciones de artistas, no sabrá jamás hasta qué punto puede animarse la piedra bajo la mano del escultor; hasta qué punto una forma precisa y dura adquiere el indeciso contorno de la carne, la suave vaguedad del movimiento.

    • 1881 Madrazo, P. Discurso RAE [1881] Esp (CDH )
      Suprimamos mentalmente en el Partenon de Atenas la elegante decoracion de columnas, friso y frontones; en la Vénus de Milo la morbidez del torso, la placidez y gracia del semblante, el undoso cabello que le sirve como de nímbo, la majestad del cuello, el noble continente, la distincion de la postura; suprimamos, por último, en la rosa ó en la camelia la corona de pétalos que la hace digna de ser preferida á los más costosos aderezos para adornar la cabeza ó el seno de una Vénus viviente: y obtendremos en aquel sólido rectangular de lisas paredes, en aquella mujer austera, rígida y tonsurada, en esta flor reducida á un feo boton amarillento, la fiel aunque infeliz imágen de una lengua expoliada en aras del laconismo.
    • 1904 Sanín Cano, B. Impresionismo Lector Co (CDH )

      Pero estos reinos ganados en pocos años para la poesía permanecían como ignorados para la pintura. El impresionismo los ha explorado con anhelos nuevos, y con una eficacia de visión que se aparta de la morbidez romántica. Los bordes del Sena, pintados por Monet, son un pretexto usado por el pintor bellamente para cantar las sinfonías de color que bullían en su alma.

    • 1905 Glz Prada, M. Glorificaciones 323 Horas de lucha Pe (CDH )
      Desde las entrañas del bloque inanimado, el artista de inspiración pagana hace surgir a la superficie una ola de vida que infunde morbideces de carne a la rigidez de la piedra.
    • 1934 Gmz Moreno, M. Arte románico esp [1934] Esp (CDH )
      Las escenas humanas se recomiendan por su gran novedad y sentido decorativo: facciones muy expresivas; pelo rizado; desnudos con morbideces desconcertantes; cierto grado de corrección y finura, que parece irse acusando progresivamente, desde la portada del Cordero, tan pobre y basta de técnica; si no es que se trata de dos artistas, ligados entre sí por una trasmisión de aprendizaje que los unifica.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Ar (CDH )

      Alrededor, las fragmentarias pinturas de los héroes desnudos nos contemplaban con sus ojos carcomidos que la humedad leprosa tornaba más irreales. Lo mismo que en la capilla de Benozzo Gozzoli, plásticas figuras me rodeaban en el subterráneo con su quieta morbidez, y ahora las dos escenas se superponen y complementan en mi memoria, por virtud de esas decoraciones distintas y análogas, como indicándome que en el Renacimiento hasta los sucesos abominables, si no se justifican en sí mismos, por lo menos se metamorfosean y embellecen estéticamente [...].

    • 1995 Donoso, J. Morir elefantes [1995] Ch (CDH )

      El mineral mantenía firme la simulada blandura de su carne; los hoyuelos risueños de una sonrisa muelle, la morbidez del cuerpo entero articulándose para la risotada chusca de la Venus de Willendorf. En ella la piedra parecía a punto de transubstanciarse en calor.

    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      morbidez [...] f. Cualidad de mórbido (‖ blando, delicado).
    • 2014 RAE DLE 23.ª ed. (NTLLE)
      morbidez [...] f. Cualidad de mórbido (‖ blando, delicado).
    • c1673 Martínez, J. Discursos arte pintura [1866] 182 Esp (CDH )
      Decia Diego Velazquez que este autor tuvo un discípulo sevillano, llamado un tal Delgado, que le superó en la escultura: * tuvo otro discípulo, natural de Pamplona, llamado Ancheta; fue muy práctico y puso fieras actitudes en sus figuras; no se valió del natural, sino de grande práctica resoluta, olvidándose mucho de la belleza y morbidez de su maestro [...].
    • c1673 Martínez, J. Discursos arte pintura [1866] 182 Esp (CDH )
      [...] tuvo este autor un competidor de nacion catalana, si bien no llegó á la finura de la conclusion de las obras, ni fué tan fecundo como nuestro Ancheta, mas le superó en la grandeza y contornos, y morbidez y carnosidad con más imitacion al natural: no hizo muchas obras porque vivió poco: he tenido noticias de que fué discípulo de nuestro gran Becerra.
    • 1714 Palomino Castro Velasco, A. Museo pictórico, II p. 135 Esp (BD)
      La suavidad es otra parte importantissima para la belleza, y buen gusto de la Pintura, la qual no consiste en lo liso, y terso de ella, sino en la vnion, y dulzura de las tintas, sucesivamente colocadas con la orden, y consonancia, que de ellas resulte la morvidez, y blandura de las carnes, como en el natural; de suerte, que parezca, que si se tocan con el dedo, se han de hundir: no han de estar duras, y tiessas, como si fueran de marmol, ú de bronce.
    • 1715 Palomino Castro, A. Museo pictórico I [1715] Esp (NTLLE)
      morbidez [...], blandura; suavidad.
    • 1734 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      morbidez. s. f. Blandúra ó suavidad. Es voz usada en la Pintúra, y la trahe Palomino en el indice de voces privativas del Arte.
    • 1776 Bails, B. Principios Matemática, III p. 267 Esp (BD)
      Divídese la sombra en tres grados distintos, son el obscuro, el reflejo, y el esbatimento. El obscuro es aquella sombra que vá inmediatamente despues del claro, y se une con él degradando poco á poco, cuya degradacion se llama media tinta, y es de todo punto necesaria para que el todo quede con morbidez.
    • 1780 RAE DRAE 1.ª ed. (NTLLE)
      morbidez. s. f. Pint. Blandura, ó suavidad.
    • 1787 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
      morbidez, voz usada en la pintura, lo mismo que blandura, suavidad.
    • 1788 Rejón Silva, D. A. Diccionario de las nobles artes s. v. duro Esp (BD)
      DURO. P. adj. Que se aplica á lo que está pintado con aspereza, y es desabrido á la vista. Mas bien se dice de la figura que no demuestra la blandura y morbidez de las carnes. Palom. Ind. de los Térm.
    • 1790 Quintana, M. J. Epístola [1969] 95 Poesías Esp (CDH )
      ¡Abandono funesto! ¡Entrometerse / en tales liviandades un Lucidio! / Su mano, su pincel y sus colores / aborrecen sin duda el ocuparse / en los juegos, la risa y los amores. / En vano estudia, y su saber apura: / la morbidez suave y la dulzura / de la linda zagala que pintaba / del escabroso cuadro habían huido. / Jamás a hombre ninguno ha concedido / Natura avara la excelencia en todo. /
    • 1794 Pablo Zamalloa (José Luis Munárriz) "Lleno sentimientos" [03-06-1794] Semanario de Salamanca (Salamanca) Esp (HD)
      ¿Quál es la magia del Artista, que de un tosco leño, ó de una piedra indócil forma una estatua, que parece que vive y respira? Su cincel recorriendo unas lineas mal aseguradas, dá firmeza al rostro afligido, lleno á una garganta de la toda hermosa, resalte á un pecho exáltado en amor, ternura, y misericordia, morbidez á la mano de la Madre de las bendiciones y las gracias, y dignidad al ropage que cubre toda la figura tendida sin languidez, molicie, ni abatimiento.
    • 1817 Anónimo "Melopéa: Estracto y juicio" [25-04-1817] Crónica Científica y Literaria (Madrid) Esp (HD)
      Un escultor versado en los conocimientos fisiológicos y anatómicos, acostumbrado á imitar, diestro en coger la semejanza, podrá formar con admirable propiedad la estatua de un mancebo robusto, en toda la plenitud de la vida, en todo el vigor de la juventud. Pero el genio sabrá imprimir un carácter determinado á esta producción, dará gracia y magestad á la estatura, morvidez y elegancia á los miembros, fiereza á la mirada; y entonces el Apolo de Belvedere será una de las obras mas perfectas que hayan salido de la mano del hombre.
    • 1822 RAE DRAE 6.ª ed. (NTLLE)
      morbidez. s. f. Pint. y Esc. Blandura ó suavidad de las carnes de una figura.
    • 1827 Ceán Bermúdez, J. A. Trad Arte Milizia [1827] 4 Esp (CDH )

      Escuela de los artistas, que desean aprender á ver lo mas bello de la naturaleza humana, que reune los esfuerzos de la mejor escultura antigua. Es tan perfecta la variedad de su movimiento undoso en cada miembro, que apenas se percibe. ¡Qué morbidez en las formas! Pasan con suavidad de la una á la otra: se elevan, se hunden y se pierden insensiblemente. Parece que los huesos están cubiertos con un cútis xugoso: los músculos son carnosos sin grosura; y la carne es bellísima carne.

    • 1827 Ceán Bermúdez, J. A. Trad Arte Milizia [1827] Esp (CDH )
      Parece que no está tan concluido el cuerpo desnudo del Apolo como su cabeza, y que le falta aquella morbidez, que tanto agrada en el siguiente.
    • 1827 Ceán Bermúdez, J. A. Trad Arte Milizia [1827] Esp (CDH )
      Entregado á un profundo y voluptuoso sueño, parece que quiere vengar la ofensa que el Bernino hizo á su morbidez, tendiéndole sobre un colchon pespuntado y henchido no de lana, ni de pluma, sino de guijarros.
    • 1827 Ceán Bermúdez, J. A. Trad Arte Milizia [1827] Esp (CDH )
      XI Morbidez proviene de la voz italiana morbidezza, que equivale en castellano á blandura, delicadeza y suavidad. Nuestro Diccionario, siguiendo siempre á Palomino, la usa solamente como término de pintura. Tambien lo es de la escultura y del grabado, y sus profesores la usan para indicar la ternura, frescura y pastosidad de las hermosas y virginales carnes de las doncellas y de los niños, que parecen tan tiernas, que se han de hundir tocándolas, como si estuvieran vivas. Entre los modernos fueron inimitables en este género el escultor Quesnoy, los pintores Ticiano, Corregio, Wan Dick y Murillo, y el grabador en dulce Edelinck. / Mórbido es el adjetivo con que se caracterizan las carnes suaves, blandas y delicadas que el pintor, el escultor y el grabador figuran con gracia y brillantez.
    • 1827 Ceán Bermúdez, J. A. Trad Arte Milizia [1827] Esp (CDH )
      XI Morbidez proviene de la voz italiana morbidezza, que equivale en castellano á blandura, delicadeza y suavidad. Nuestro Diccionario, siguiendo siempre á Palomino, la usa solamente como término de pintura. Tambien lo es de la escultura y del grabado, y sus profesores la usan para indicar la ternura, frescura y pastosidad de las hermosas y virginales carnes de las doncellas y de los niños, que parecen tan tiernas, que se han de hundir tocándolas, como si estuvieran vivas. Entre los modernos fueron inimitables en este género el escultor Quesnoy, los pintores Ticiano, Corregio, Wan Dick y Murillo, y el grabador en dulce Edelinck. / Mórbido es el adjetivo con que se caracterizan las carnes suaves, blandas y delicadas que el pintor, el escultor y el grabador figuran con gracia y brillantez.
    • 1827 Ceán Bermúdez, J. A. Trad Arte Milizia [1827] Esp (CDH )
      XX Duro, Aspero, son términos sinónimos en las bellas artes, porque producen un mismo efecto á la vista. Una figura pintada con aspereza y sin morbidez es dura, y lo será tambien si no está expresado con blandura y suavidad el tránsito del claro al obscuro quando la luz y la sombra se tropiezan sin degradacion. Por esta causa es duro y áspero el quadro grande de Solimena que está colocado en el retablo mayor de la Colegiata de San Ildefonso.
    • 1827 Ceán Bermúdez, J. A. Trad Arte Milizia [1827] Esp (CDH )
      XLVI Bella naturaleza, que es lo mismo que Belleza natural, es una belleza positiva, por lo que se diferencia de la belleza ideal, y es una imitacion exâcta de la naturaleza en todas sus partes, ordenada y reducida á arte con reglas y preceptos. Los profesores modernos fueron los que mejor la adoptaron y desempeñaron distintamente, siguiendo cada uno aquella parte á que mas les inclinaba el hábito ó el gusto. Rafael de Urbino, Leonardo Vinci y sus discípulos se distinguieron en el dibujo y en la expresion. Ticiano, Rubens, Wan-Dick y otros pintores venecianos y flamencos en el colorido: los Carraccis y demas de la escuela boloñesa en la composicion: Correggio y otros parmesanos en la gracia y degradacion del claro-obscuro: Buonarota y los florentinos en la anatomía: en España Velazquez en la perspectiva aérea, y Murillo en el color de las carnes; por lo tocante á la escultura el Flamenco en la morbidez de los niños, Cano en las proporciones, Gregorio, Hernandez y el Montañés en las formas. Esto prueba que no hubo hasta ahora un completo profesor naturalista, porque si fueron excelentes en alguna de las partes del arte, les faltó mucho en las demas para llegar el término de la perfeccion. Solamente se podria ésta verificar, si fuera posible reunir en un solo quadro o en un baxo-relieve todas las bellezas en que tanto se distinguieron estos pintores y escultores: entonces el resultado seria la obra mas perfecta de la Bella naturaleza, ó de la Belleza natural.
    • 1835 Herrera Cabrera, D. Agrimensura p. 234 Cu (BD)
      Preliminares para el trabajo de planos. […] Se nombra oscuro la sombra que un cuerpo tiene á continuación del claro, ó en los lados opuestos á los que reciben la luz. Si el cuerpo es circular, esa sombra se desvanece gradualmente hasta unirse con el lado iluminado, cuya degradación se llama media tinta, y es muy necesaria para que el lado quede con morvidez.
    • 1839 Anónimo "Rifa" [18-05-1839] Diario del Gobierno de la República Mexicana (Ciudad de México) Mx (HD)
      Dos bellísimas pinturas al natural de la escuela italiana, que acaban de llegar de Europa, y cuyo mérito sorprende por la ilusión que producen, la frescura del colorido, la verdad de la espresion, la esactitud de los contornos, la morvidez de las carnes, lo abultado de las formas y la viveza de la acción: se rifarán en 100 acciones de á onza de oro, por el sorteo de la lotería nacional del mes de Octubre prócsimo, debiendo llevarse los dos cuadros el boleto que entre los 50 números que comprende de los del sorteo, contenga el premiado con los 6.000 pesos.
    • 1843 RAE DRAE 9.ª ed. (NTLLE)
      morbidez. f. Pint. y Esc. Blandura ó suavidad de las carnes de una figura, y la grata undulacion de sus contornos.
    • 1846 Domínguez, R. J. DiccFrancés-Español, III [1846] Esp (BD)
      Morbidesse, s. f. [...] Pint. y esc. Morbidez; blandura ó suavidad de las carnes de una figura, sobre todo en las carnes de mujeres y de niños.
    • 1847 Domínguez, R. J. DiccNacional (2.ª ed.) Esp (BD)
      Morbidez, s. f. [...] Pint. y escult. Grata undulacion de los contornos de una figura; blandura aparente de sus carnes.
    • 1849 Godoy Alcántara, J. "Granada cristiana" [09-09-1849] Semanario Pintoresco Español (Madrid) Esp (HD)
      Caracterizan á Alonso Cano el toque decidido y vigoroso, y ese sabor del antiguo que sabia imprimir á sus figuras, sin copiarle servilmenle como Mengs y otros pintores modernos, sino tomando lo grandioso de las formas y la morbidez de los contornos, sin esa nimia sujeción que corta los vuelos al genio y quita la originalidad.
    • 1861 Alarcón, P. A. De Madrid a Nápoles [1861] Esp (CDH )

      Y es que ni el vaciado ni la copia tendrán nunca la suavidad de contornos, la gracia de inflexión, la morbidez del Paros o del Carrara modelado por aquellos magos del arte y bruñido por el tiempo. Quien no haya visto estos modelos insuperables, asombro de generaciones de artistas, no sabrá jamás hasta qué punto puede animarse la piedra bajo la mano del escultor; hasta qué punto una forma precisa y dura adquiere el indeciso contorno de la carne, la suave vaguedad del movimiento.

    • 1861 Alarcón, P. A. De Madrid a Nápoles [1861] Esp (CDH )

      De dos maneras hay que considerar a la Venus de Médicis: como mujer y como escultura, o su como modelo y como ejecución.

      Empezando por figurarnos que es una criatura viva, diremos que es de mediana estatura, quizás algo pequeña (4 pies, 7 pulgadas y 8 líneas); joven, muy joven; pero bastante adolecida (lo que son las griegas a los 15 años); no delgada, pero fina, ática, sobria de contornos; correcta y pura en la plenitud de sus hechizos; esbelta y voluptuosa. Está completamente desnuda, de pie, en una púdica actitud, tratando, sin conseguirlo, de ocultar con sus manos los tesoros de su cuerpo. Su rostro es un prodigio de hermosura... pero ¿qué digo? Toda ella parece modelada por las Gracias. ¡Qué suavidad de contornos! ¡qué armonía de proporciones! ¡qué morbidez! ¡qué majestad y precisión de líneas! ¡qué trabazón de miembros! ¡qué perfeccion y qué hechizo!

    • 1828-1870 Bretón Herreros, M. Poesías [1884] 301 Esp (CDH )
      ¡No así Fidiasmemorable / Los esculpiera, ni fué / Tan chatala inspiracion / De Murilloy Rafael!; / Que pié druidaes enemigo / De la pasion, del placer, / Y el instinto de lo bello / Fué guia de su pincel. / ¿Qué tallo hicieran garboso / Las patas que allí se ven? / Es imposible... Y la pierna?... / Jesus, María y José! / Alma de cántaro abriga / Quien no sabe comprender / De un túrgido pié menudo / La elocuente morbidez. /
    • 1876 Pz Galdós, B. De Oñate a Granja [2003] Esp (CDH )
      La acción del tiempo y de la humedad, desgastando aquella hermosa pieza arquitectónica, dábale una pátina musgosa, y espiritualizaba la morbidez pagana de sus líneas.
    • 1881 Madrazo, P. Discurso RAE [1881] Esp (CDH )
      Suprimamos mentalmente en el Partenon de Atenas la elegante decoracion de columnas, friso y frontones; en la Vénus de Milo la morbidez del torso, la placidez y gracia del semblante, el undoso cabello que le sirve como de nímbo, la majestad del cuello, el noble continente, la distincion de la postura; suprimamos, por último, en la rosa ó en la camelia la corona de pétalos que la hace digna de ser preferida á los más costosos aderezos para adornar la cabeza ó el seno de una Vénus viviente: y obtendremos en aquel sólido rectangular de lisas paredes, en aquella mujer austera, rígida y tonsurada, en esta flor reducida á un feo boton amarillento, la fiel aunque infeliz imágen de una lengua expoliada en aras del laconismo.
    • 1852-1882 Alarcón, P. A. Relatos [1994] Esp (CDH )
      La frescura de su boca, la morbidez de sus facciones revelaban que ni el dolor ni la pasión habían trabajado nunca aquella insensible belleza.
    • 1904 Sanín Cano, B. Impresionismo Lector Co (CDH )

      Pero estos reinos ganados en pocos años para la poesía permanecían como ignorados para la pintura. El impresionismo los ha explorado con anhelos nuevos, y con una eficacia de visión que se aparta de la morbidez romántica. Los bordes del Sena, pintados por Monet, son un pretexto usado por el pintor bellamente para cantar las sinfonías de color que bullían en su alma.

    • 1905 Glz Prada, M. Glorificaciones 323 Horas de lucha Pe (CDH )
      Desde las entrañas del bloque inanimado, el artista de inspiración pagana hace surgir a la superficie una ola de vida que infunde morbideces de carne a la rigidez de la piedra.
    • 1918 Rdz Navas Carrasco, M. DiccGralTécnHispanoamericano (NTLLE)
      Morbidez, f. Pint. y Escult. Suavidad, blancura, ondulación acabada, blandura, buena figura de los contornos en las carnes, particularmente en las de mujer.
    • c1918 Anónimo Trad Estudios Literaturas inglesa italiana [1918] Esp (CDH )
      «Como un verde campo reflejado en un lago sereno, y de transparencia perfecta, la imagen es diversa de la realidad por su mayor morbidez y luminosidad.»
    • c1918 Anónimo Trad Estudios Literaturas inglesa italiana [1918] Esp (CDH )
      La Naturaleza es representada por Coleridge con una transparencia de tintas tan puras, que hasta las cosas bastas adquieren una extraordinaria delicadeza, las selvas ardientes del otoño asumen la fragilidad y la morbidez de flores; allí donde en las pinturas de Wordsworth los variados encantos del paisaje conservan toda su real precisión , recibiendo el carácter poético de esa intensa y minuciosa observación, peculiar de un espíritu contemplativo.
    • 1923 Ors, E. Tres horas en el Prado [1989] Esp (CDH )

      La primera concuerda con el sentido de la Reforma protestante; la segunda se acuerda de las morbideces de Bizancio. Para estudio de aquélla, un solo maestro germánico nos bastará en nuestra pinacoteca: Alberto Durero. Para el segundo habrá que recorrer el ciclo de los grandes venecianos.

    • 1934 Gmz Moreno, M. Arte románico esp [1934] Esp (CDH )
      Las escenas humanas se recomiendan por su gran novedad y sentido decorativo: facciones muy expresivas; pelo rizado; desnudos con morbideces desconcertantes; cierto grado de corrección y finura, que parece irse acusando progresivamente, desde la portada del Cordero, tan pobre y basta de técnica; si no es que se trata de dos artistas, ligados entre sí por una trasmisión de aprendizaje que los unifica.
    • 1934 Gmz Moreno, M. Arte románico esp [1934] Esp (CDH )
      Los capiteles del crucero delatan su mano igualmente, por cierta finura y morbidez de talla, que vence la aspereza del granito ganando efecto a distancia, con ventaja sobre unos pocos, hechos de mármol blanco y puestos casi todos hacia su extremidad septentrional.
    • 1941 Gmz Moreno, M. Águilas Renacimiento [1983] Esp (CDH )
      Su técnica, perfecta; labrando madera, caricias de pulimento y asperezas mares dan la sensación de valores más adecuada; tallando piedra, un rayado fino horizontal presta morbidez admirable a las carnes.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Ar (CDH )

      Alrededor, las fragmentarias pinturas de los héroes desnudos nos contemplaban con sus ojos carcomidos que la humedad leprosa tornaba más irreales. Lo mismo que en la capilla de Benozzo Gozzoli, plásticas figuras me rodeaban en el subterráneo con su quieta morbidez, y ahora las dos escenas se superponen y complementan en mi memoria, por virtud de esas decoraciones distintas y análogas, como indicándome que en el Renacimiento hasta los sucesos abominables, si no se justifican en sí mismos, por lo menos se metamorfosean y embellecen estéticamente [...].

    • 1995 Donoso, J. Morir elefantes [1995] Ch (CDH )

      El mineral mantenía firme la simulada blandura de su carne; los hoyuelos risueños de una sonrisa muelle, la morbidez del cuerpo entero articulándose para la risotada chusca de la Venus de Willendorf. En ella la piedra parecía a punto de transubstanciarse en calor.

    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      morbidez [...] f. Cualidad de mórbido (‖ blando, delicado).
    • 2014 RAE DLE 23.ª ed. (NTLLE)
      morbidez [...] f. Cualidad de mórbido (‖ blando, delicado).
  3. >mórbido+–ez
    s. f. Cualidad o aspecto de aquello que se deforma fácilmente o cede a la presión.
    Sinónimos: bofedad; morbosidad
    docs. (1786-1991) 9 ejemplos:
    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] Esp (CDH )

      Hardyl se había entregado luego al sueño, reconciliándoselo la morbidez de la delicada cama que le dio John Bridge. Éste volvió muy tarde a casa aquella noche por haberse empeñado en una partida de juego en que perdió mil libras esterlinas. Pérdida que le fue muy sensible y que lo tuvo desvelado toda aquella noche, sin que su cama, más rica y mullida que la de sus huéspedes, le reconciliase el sueño, con el cual están siempre reñidos los cuidados *y los inquietos pensamientos.

    • 1991 Fdz Chiti, J. Estética cerámica [1991] Ar (CDH )
      Al desfuncionalizar de ese modo los objetos, se los sustrae de la rutinaria órbita del consumismo a la que están atados, transfiriéndolos al plano escultórico por el camino de añadir elementos procesales con materias nuevas, táctiles pero de suave morbidez (arcilla, tela, papel).
    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] Esp (CDH )

      Hardyl se había entregado luego al sueño, reconciliándoselo la morbidez de la delicada cama que le dio John Bridge. Éste volvió muy tarde a casa aquella noche por haberse empeñado en una partida de juego en que perdió mil libras esterlinas. Pérdida que le fue muy sensible y que lo tuvo desvelado toda aquella noche, sin que su cama, más rica y mullida que la de sus huéspedes, le reconciliase el sueño, con el cual están siempre reñidos los cuidados *y los inquietos pensamientos.

    • 1893 Ascárate Fdz, C. Insectos y criptógamas [1893] Esp (CDH )

      "Todos los tejidos sanos aun quedan pronto invadidos, y si se sigue la marcha de la alteración en un grano de uva, se ve caminar á los filamentos micelianos entre las células vivas ó penetrarlas para extraerles las materias nutritivas. Por su acción las células pierden su morbidez, su turgescencia, su contenido se obscurece; los granos de almidón que aun contienen parecen coroidos, y la membrana, bajo la acción de los reactivos, parece presentar un principio de disociación, de jaleificación. Se aplastan poco á poco, y la pulpa desecada no forma ya sino una delgada capa de un tejido en el que la parte, el órgano vegetativo del Hongo, ocupa un gran espacio.

    • 1891-1894 Muro, Á. Practicón [1982] Esp (CDH )
      La carne de la liebre no tiene consistencia bastante para mecharse en crudo, y es preciso cuando ya está lista y aviada la liebre para entrar en el asador, rehogarla en manteca de vacas o de cerdo en una cacerola y por breve tiempo, nada más que para la carne se apriete un poco y adquiera morbidez.
    • 1914 Cestero, T. M. Sangre [2003] RD (CDH )

      En las florestas aledañas la atabaibaembalsama leguas y leguas los caminos asoleados. La cabra extrae de las hierbas aromosas leche exquisita, y la abeja, reina de aquel jardín, ahíta de ambrosía, multiplica los panales. Las muchachas de la capital, encuentran en su regazo morbideces para los cuerpos enjutos y paz espiritual ara las penas de amor. El aire sano y los baños fluviales excitan el apetito, y la hospitalidad de la gente crea el contento en torno de los limpios manteles. Galana tierra de bucólica, si engendra héroes, les impone la ecuanimidad de la naturaleza y les siembra en el alma un grano de poesía. Tal es el solar de Antonio Portocarrero.

    • 1980 Alonso, M. I. Plantas [1980] Esp (CDH )
      En los frutos carnosos la madurez se conoce fácilmente por el cambio de color de la piel, por la morbidez que adquiere la pulpa y muchas veces por el perfume especial que exhala.
    • 1991 Fdz Chiti, J. Estética cerámica [1991] Ar (CDH )
      Al desfuncionalizar de ese modo los objetos, se los sustrae de la rutinaria órbita del consumismo a la que están atados, transfiriéndolos al plano escultórico por el camino de añadir elementos procesales con materias nuevas, táctiles pero de suave morbidez (arcilla, tela, papel).
    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] Esp (CDH )

      Hardyl se había entregado luego al sueño, reconciliándoselo la morbidez de la delicada cama que le dio John Bridge. Éste volvió muy tarde a casa aquella noche por haberse empeñado en una partida de juego en que perdió mil libras esterlinas. Pérdida que le fue muy sensible y que lo tuvo desvelado toda aquella noche, sin que su cama, más rica y mullida que la de sus huéspedes, le reconciliase el sueño, con el cual están siempre reñidos los cuidados *y los inquietos pensamientos.

    • 1847 Domínguez, R. J. DiccNacional (2.ª ed.) Esp (BD)
      Morbidez, s. f. Blandura; dulzura ó suavidad al tacto; estado, naturaleza ó cualidad de lo mórbido.
    • 1893 Ascárate Fdz, C. Insectos y criptógamas [1893] Esp (CDH )

      "Todos los tejidos sanos aun quedan pronto invadidos, y si se sigue la marcha de la alteración en un grano de uva, se ve caminar á los filamentos micelianos entre las células vivas ó penetrarlas para extraerles las materias nutritivas. Por su acción las células pierden su morbidez, su turgescencia, su contenido se obscurece; los granos de almidón que aun contienen parecen coroidos, y la membrana, bajo la acción de los reactivos, parece presentar un principio de disociación, de jaleificación. Se aplastan poco á poco, y la pulpa desecada no forma ya sino una delgada capa de un tejido en el que la parte, el órgano vegetativo del Hongo, ocupa un gran espacio.

    • 1891-1894 Muro, Á. Practicón [1982] Esp (CDH )
      La carne de la liebre no tiene consistencia bastante para mecharse en crudo, y es preciso cuando ya está lista y aviada la liebre para entrar en el asador, rehogarla en manteca de vacas o de cerdo en una cacerola y por breve tiempo, nada más que para la carne se apriete un poco y adquiera morbidez.
    • 1899 RAE DRAE 13.ª ed. (NTLLE)
      Morbidez. f. Calidad de mórbido (2.º art.) [|Blando, muelle, delicado, suave].
    • 1914 Cestero, T. M. Sangre [2003] RD (CDH )

      En las florestas aledañas la atabaibaembalsama leguas y leguas los caminos asoleados. La cabra extrae de las hierbas aromosas leche exquisita, y la abeja, reina de aquel jardín, ahíta de ambrosía, multiplica los panales. Las muchachas de la capital, encuentran en su regazo morbideces para los cuerpos enjutos y paz espiritual ara las penas de amor. El aire sano y los baños fluviales excitan el apetito, y la hospitalidad de la gente crea el contento en torno de los limpios manteles. Galana tierra de bucólica, si engendra héroes, les impone la ecuanimidad de la naturaleza y les siembra en el alma un grano de poesía. Tal es el solar de Antonio Portocarrero.

    • 1933 Mtz Estrada, E. Radiografía Pampa [1991] Ar (CDH )
      Esos barrios en donde imperó la pampa hasta hace poco y que se han formado no por un acto de decisión, sino por un triunfo paulatino, tienen cierta morbidez de venas como en quien pulsea.
    • 1980 Alonso, M. I. Plantas [1980] Esp (CDH )
      En los frutos carnosos la madurez se conoce fácilmente por el cambio de color de la piel, por la morbidez que adquiere la pulpa y muchas veces por el perfume especial que exhala.
    • 1991 Fdz Chiti, J. Estética cerámica [1991] Ar (CDH )
      Al desfuncionalizar de ese modo los objetos, se los sustrae de la rutinaria órbita del consumismo a la que están atados, transfiriéndolos al plano escultórico por el camino de añadir elementos procesales con materias nuevas, táctiles pero de suave morbidez (arcilla, tela, papel).
  4. s. f. Alteración de la salud caracterizada por un conjunto de síntomas.
    docs. (1802-1996) 5 ejemplos:
    • 1802 Villalba, J. Epidemiología española, I [1802] p. 32 Esp (BD)
      En tiempo de Tiberio Cesar, 37 años después de haber nacido el Mesías prometido, se descubrió una nueva enfermedad, que afectaba y consumía los rostros en el continente europeo. Un caballero romano, llamado Pelusino, la llevó de Asia á Roma, según la expresión del naturalista Plinio. Comenzaba esta enfermedad contagiosa en la barba, por cuya razón la llamaron mentagra, ocupando después toda la cara; y volviéndola deforme y horrorosa, se extendía también por todo el cuerpo. […] Su impertinente morvidez se propagaba de unos á otros por contacto físico; y los ósculos lúbricos entre los jóvenes desordenados de ambos sexos quedaban señalados en la barba y las mexillas.
    • 1838 Anónimo "Réjimen dietético" [01-01-1838] El Museo de Familias (Barcelona) Esp (HD)
      Pero sucede absolutamente lo contrario. Se lleva una vida sedentaria, no se sale del gabinete, y cuando ya está toda la máquina desarreglada, debilitada y viciada por la inacción, se procura reanimarla á fuerza de estimulantes y de opíparos banquetes, tan anatematizados por el doctor París. Las ajitaciones del alma y las sensaciones del teatro agravan esta morbidez general. El celebro está vivamente ajitado, la sangre afluye hácia el corazon, y todo contribuye á aumentar la impotente susceptibilidad del estómago.
    • 1966 Lezama Lima, J. Paradiso [1988] Cu (CDH )
      En esos días yo lo conocí, estaba tan exasperado por el hambre y su morbidez dislocada, que incluso quiso matarme, pero tuvo tan mala suerte que le enseñé el círculo que me había dibujado sobre el corazón, pues ese mismo día sin aspavientos y sin la menor influencia del Stavrogin dostoyevskiano, yo había querido matarme.
    • 1996 Prensa El Mundo, 15/06/1996 [1996] Esp (CDH )
      La singular peste descrita por el escritor portugués duplica además, sugestivamente, el rango alegórico de la morbidez: se trata de una epidemia de ceguera blanca, psicológica, llamada «agnosis», que no afecta al órgano pero de forma enigmática anula la visión, una patología que acrecienta el reconocido simbolismo de la ceguera como liquidación de la razón.
    • 1996 Prensa El Mundo, 31/03/1996 [1996] Esp (CDH )
      La tecepatía o «espasmo del Tribunal Constitucional (TC)» es otra morbidez curiosa, ésta de tipo colectivo.
  5. >mórbido+–ez
    s. f. Cualidad de aquello que es elegante y satisface un gusto refinado.
    Sinónimo: morbideza
    docs. (1830-1993) 4 ejemplos:
    • 1830 Quintana, M. J. Poesía castellana siglo XVIII [1830] Esp (CDH )

      No hay duda que en los géneros cortos, especialmente en los romances y anacreónticas, ha alcanzado á una perfeccion no conocida hasta él, y todavía no seguida, ni aun de lejos, por los que se han propuesto seguirle. La opinion no le es tan favorable en los versos mayores, y en los géneros de mas alta y grave composicion: mas aun cuando pueda concederse facilmente que es mucho mas perfecto y agradable en los unos que en los otros; sería injusto negarle el tributo de gratitud y admiracion que se le debe, por el gran talento que mostró y por el adelantamiento que supo dar á muchos de esos géneros, en los cuales podrá en buen hora encontrársele desigual á si mismo, pero no menos grande si se le compara con los demas escritores. Sus versos endecasílabos, cuando se emplean en asuntos bucólicos ó descriptivos, tienen todo el gusto y la perfeccion del género á que corresponden. Si el argumento es lírico, cualquiera que sea su elevacion ó dificultad, Melendez se alza y se iguala con él, y le desempeña con tanta destreza como felicidad. Su estilo en todas partes está lleno de poesía y de color, sus versos son apacibles y sonoros, sus períodos en general bien y convenientemente construidos y distribuidos; su Batilo, en fin, sus silvas, sus epístolas, algunas elegías, y tantas odas excelentes, asi en el género templado como en el sublime, le calificarán siempre de un poeta de primer órden, aun sin el auxilio de sus anacreónticas, de sus romances y de sus idilios.

      Es preciso confesar, sin embargo, que su caracter propendia mas á la gracia, á la morbidez y á la ternura, que al vigor y á la energía. El caracter pastoril que ha dado á la mayor parte de sus poemas, les quita el halago y el interes de la variedad, y contribuye tambien á darles un tono de afeminacion y de molicie, que descontenta al ánimo por poco austero que sea.

    • 1864 Rayón, D. M. "Notas" [1872] p. 353 Obras poéticas Esp (BD)
      Es Campoamor un poeta de mucha variedad, pero poco propenso por carácter á la morvidez y á la blandura; describe con exactitud y concision, narra con naturalidad, y dialoga con energía; pocas veces peca por el argumento, cuando no se inclina á la paradoja; en la invencion y composicion es sobrio, y sus cualidades tienen una terminacion feliz y bien graduada [...].
    • 1989 Prensa ABC, 08/06/1989 [1989] Esp (CDH )
      Dos piezas rossinianas de las «Soireés musicales ("La promesa" y "La danza")», seis años posteriores al abandono de la escena por el compositor, y cinco bellísimas ariettas bellinianas («Dolente imagine», «Malinconia», «Vanne, o rossa», «Bella nice» y «Ma rendi», probablemente las de mayor morbidez de la recopilación de Ricordi de 1829, reimpresa y ampliada en la racolta napolitana de Girard, de donde procede la primera de ellas) completan la primera parte, junto con los tres primeros fragmentos operísticos citados que las enmarcan.
    • 1993 Russotto, M. Tópicos [1993] Ve (CDH )

      Vale la pena detenerse en estos casos de marginalidad fecunda, las fundadoras de la poesía venezolana moderna. En un contexto equidistante tanto de la aparente fraternidad igualitaria del brasileño como de la febril morbidez del uruguayo quienes arquitectaban insólitas alianzas fundadas en todo tipo de carencia y precariedad que, sin embargo, aportaba una aspiración de felicidad hasta cierto punto inédita en la poesía del continente.

  6. 1⟶metonimia
    s. f. pl. Formas del cuerpo femenino agradables o placenteras por su belleza, su suavidad o su sensualidad.
    docs. (1883-2014) 14 ejemplos:
    • 1883 Pz Galdós, B. Doctor Centeno [2003] Esp (CDH )
      Observar la marcha metódica de la enfermedad, conforme en cada uno de sus terribles pasos con el diagnóstico que él había hecho; ver y oír cada síntoma; examinar las turgencias, las morbideces, los ruidos torácicos, las eliminaciones... ¡qué cosa tan entretenida! Esto y los cantos de un bello poema venían a ser cosas muy semejantes.
    • 2014 RAE DLE 23.ª ed. (NTLLE)
      morbidez. [...] f. Forma corporal humana que atrae sensualmente. U. m. en pl. con el mismo significado que en sing.
    • 1883 Pz Galdós, B. Doctor Centeno [2003] Esp (CDH )
      Observar la marcha metódica de la enfermedad, conforme en cada uno de sus terribles pasos con el diagnóstico que él había hecho; ver y oír cada síntoma; examinar las turgencias, las morbideces, los ruidos torácicos, las eliminaciones... ¡qué cosa tan entretenida! Esto y los cantos de un bello poema venían a ser cosas muy semejantes.
    • 1884 Ortega Munilla, J. Cleopatra [1993] Cu (CDH )
      Viérais cómo el hermoso perfil de Cleo se descompuso, hasta que pudo adivinarse bajo sus morbideces una silueta trágica y terrible. Púsose roja como la sangre, luego pálida como el miedo, tembló su cuerpo como si sus nervios todos hubieran recibido una descarga eléctrica.
    • 1902 Machado, M. Alma [2000] Esp (CDH )
      / Desnudeces, / hermosuras, / carne tibia y morbideces, / elegancias y locuras... / No me quieras, no me esperes... / ¡No hay amor en los placeres! / ¡No hay placer en el amor!
    • 1929 Glz Anaya, S. Oración tarde [1944] Esp (CDH )
      Era alta, de presencia más descollada que el término medio vulgar, de morbideces muy suaves, fuera de ciertas zonas donde el contorno exuberaba en demasía; el cuello y los hombros gentiles, cimbreño y fino el talle y las piernas estatuarias: lo adivinado tras las telas cada vez más suscintas y transparentes, y lo que se ofrece a la vista bajo la urdimbre destellante de las leves medias de seda: carnosidad, curvas elásticas y unos maléolos que envidiara la propia Diana, a quien decían la de los redondos tobillos.
    • 1931 Jardiel Poncela, E. Once mil vírgenes [1996] Esp (CDH )

      Cada noche, al ceñirse a las morbideces de María Cristina bajo la ropa, Valdivia se preguntaba: ¿no será esta noche la última?

    • 1965 Escobar, J. Itinerario cocinas Castilla [1968] 98 Esp (CDH )
      Vestía en aquellas horas una falda ligera que no conseguía difuminar las rotundas morbideces de su cuerpo, y ligera blusa encarnada que el pecho henchía en los movimientos, contorsiones y esguinces intencionados de la muchacha.
    • 1978 Donoso, J. Casa campo [1989] 179 Ch (CDH )
      Significaba transformarse en otro ser, ascender o descender a otros niveles sociales, en todo caso dejar atrás a su madre, Adelaida, y las morbideces de su hermana Melania en los inviernos de la abrigada casa que habitaban en la ciudad como un santuario a la memoria de su padre muerto tan trágica como prematuramente.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Ar (CDH )

      Solos entre los fantasmas de la Sacristía Nueva, en un silencio interrumpido de repente por la artillería imperial y por los gritos lejanos, Miguel Ángel esculpía y dibujaba. Lo transfiguraba y hermoseaba entonces la efímera felicidad. A veces se internaba con el escoplo y el cincel, como en la suya, en la conciencia del Pensieroso, de ese Duque Lorenzo superficial a quien infundió, al esculpirlo, una profundidad densa de enigmas. A veces tornaba a la delectación de modelar las morbideces carnales de la Aurora y de la Noche. Y a veces, muchas veces, lo dibujaba a Febo desnudo.

    • 2003 Burgos, J. J. Don Juan Ve (CORPES)
      La penumbra, a esa hora, había teñido la tarde. La Señora Ruggiero respiraba con toda la fuerza que le daban sus pulmones prisioneros de cuarenta años de corsés, sostenes apretados, morbideces escondidas para que nadie -ni el esposo ni los hijos, ni los remotos cuñados que viven en la Calabria- pudiera reprimirla.
    • 2011 Muñoz Moya, M. "Candidato" [31-01-2011] ABC (Córdoba) Esp (HD)
      El personaje operístico destinado a ser representado por nuestro Candidato no podría ser otro que el Lord Bucklaw, lo sposino, de la Lucía de Donizetti. Aquel pobre badulaque que, en unas nupcias por interés, en vez de catar las morbideces de la amada, murió asesinado por sus propias manos, en la misma noche de bodas y sin consumar el matrimonio.
    • 2014 RAE DLE 23.ª ed. (NTLLE)
      morbidez. [...] f. Forma corporal humana que atrae sensualmente. U. m. en pl. con el mismo significado que en sing.
    • 1883 Pz Galdós, B. Doctor Centeno [2003] Esp (CDH )
      Observar la marcha metódica de la enfermedad, conforme en cada uno de sus terribles pasos con el diagnóstico que él había hecho; ver y oír cada síntoma; examinar las turgencias, las morbideces, los ruidos torácicos, las eliminaciones... ¡qué cosa tan entretenida! Esto y los cantos de un bello poema venían a ser cosas muy semejantes.
    • 1884 Ortega Munilla, J. Cleopatra [1993] Cu (CDH )
      Viérais cómo el hermoso perfil de Cleo se descompuso, hasta que pudo adivinarse bajo sus morbideces una silueta trágica y terrible. Púsose roja como la sangre, luego pálida como el miedo, tembló su cuerpo como si sus nervios todos hubieran recibido una descarga eléctrica.
    • 1902 Machado, M. Alma [2000] Esp (CDH )
      / Desnudeces, / hermosuras, / carne tibia y morbideces, / elegancias y locuras... / No me quieras, no me esperes... / ¡No hay amor en los placeres! / ¡No hay placer en el amor!
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] Esp (CDH )

      Con fría lucidez en medio de su arrebato, calculó el golpe. Contó con la sorpresa de la señora; se acercó arteramente, tomando un pretexto... y con movimientos pensados e instintivos a la vez, la atacó, precipitándose, desgarrando y desviando en un relámpago encajes y telas... La nube se disipó, y Silvio retrocedió, de sorpresa y de susto.

      Sobre el nítido torso, donde la línea de la espalda se inflexiona tan graciosamente destacándose encima de nacaradas tersuras y morbideces de raso, había divisado Silvio algo horrendo, una informe elevación, vultuosa *y rugosa como la piel de un paquidermo, una especie de bolsa inflada, que causaba estremecimiento y asco. ¡Allí estaba la fatalidad a que se refería Valdivia, el estigma del vicio maníatico, la señal de las picaduras de la morfina!

    • 1929 Glz Anaya, S. Oración tarde [1944] Esp (CDH )
      Era alta, de presencia más descollada que el término medio vulgar, de morbideces muy suaves, fuera de ciertas zonas donde el contorno exuberaba en demasía; el cuello y los hombros gentiles, cimbreño y fino el talle y las piernas estatuarias: lo adivinado tras las telas cada vez más suscintas y transparentes, y lo que se ofrece a la vista bajo la urdimbre destellante de las leves medias de seda: carnosidad, curvas elásticas y unos maléolos que envidiara la propia Diana, a quien decían la de los redondos tobillos.
    • 1931 Jardiel Poncela, E. Once mil vírgenes [1996] Esp (CDH )

      Cada noche, al ceñirse a las morbideces de María Cristina bajo la ropa, Valdivia se preguntaba: ¿no será esta noche la última?

    • 1965 Escobar, J. Itinerario cocinas Castilla [1968] 98 Esp (CDH )
      Vestía en aquellas horas una falda ligera que no conseguía difuminar las rotundas morbideces de su cuerpo, y ligera blusa encarnada que el pecho henchía en los movimientos, contorsiones y esguinces intencionados de la muchacha.
    • 1965 Escobar, J. Itinerario cocinas Castilla [1968] Esp (CDH )
      Las muchachas lucían pañuelo vistoso a la cabeza, por coquetería y para resguardarse del sol; calzaban alpargatas, y la blusa y la falda o un vestido ligero no lograban difuminar, sino, por el contrario, resaltaban las morbideces esculturales del cuerpo.
    • 1978 Donoso, J. Casa campo [1989] 179 Ch (CDH )
      Significaba transformarse en otro ser, ascender o descender a otros niveles sociales, en todo caso dejar atrás a su madre, Adelaida, y las morbideces de su hermana Melania en los inviernos de la abrigada casa que habitaban en la ciudad como un santuario a la memoria de su padre muerto tan trágica como prematuramente.
    • 1980 Zúñiga, J. E. Largo noviembre [1990] Esp (CDH )
      Le acarició la cara y le movió los brazos y la cabeza, pero de pronto sus dedos rozaron otro cuerpo y pasó a palpar otra mujer también desnuda que él no podía imaginar quién fuese y que le arrojó a una hondonada de horror aún más incomprensible cuando sus manos llegaron a las piernas y las encontró trenzadas, rígidamente entrelazadas las inefables morbideces que le golpeaban la cabeza como mazas al reconocer que estaban ceñidas a las de Carmen tan fuertemente como raíces o tallos de hiedra o miembros de amantes crispados de pasión.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Ar (CDH )

      Solos entre los fantasmas de la Sacristía Nueva, en un silencio interrumpido de repente por la artillería imperial y por los gritos lejanos, Miguel Ángel esculpía y dibujaba. Lo transfiguraba y hermoseaba entonces la efímera felicidad. A veces se internaba con el escoplo y el cincel, como en la suya, en la conciencia del Pensieroso, de ese Duque Lorenzo superficial a quien infundió, al esculpirlo, una profundidad densa de enigmas. A veces tornaba a la delectación de modelar las morbideces carnales de la Aurora y de la Noche. Y a veces, muchas veces, lo dibujaba a Febo desnudo.

    • 2003 Burgos, J. J. Don Juan Ve (CORPES)
      La penumbra, a esa hora, había teñido la tarde. La Señora Ruggiero respiraba con toda la fuerza que le daban sus pulmones prisioneros de cuarenta años de corsés, sostenes apretados, morbideces escondidas para que nadie -ni el esposo ni los hijos, ni los remotos cuñados que viven en la Calabria- pudiera reprimirla.
    • 2011 Muñoz Moya, M. "Candidato" [31-01-2011] ABC (Córdoba) Esp (HD)
      El personaje operístico destinado a ser representado por nuestro Candidato no podría ser otro que el Lord Bucklaw, lo sposino, de la Lucía de Donizetti. Aquel pobre badulaque que, en unas nupcias por interés, en vez de catar las morbideces de la amada, murió asesinado por sus propias manos, en la misma noche de bodas y sin consumar el matrimonio.
    • 2014 RAE DLE 23.ª ed. (NTLLE)
      morbidez. [...] f. Forma corporal humana que atrae sensualmente. U. m. en pl. con el mismo significado que en sing.
  7. s. f. Cualidad de aquello que es agradable al tacto.
    docs. (1882-1983) 3 ejemplos:
    • 1882 Anónimo "En Italia" [16-06-1882] El Eco de la Producción (Barcelona) Esp (HD)
      En Italia se ha intentado utilizar el penacho que dá una especie de algodón brillante; pero estos ensayos no han producido resultados satisfactorios, porque el hilo obtenido es muy flojo para tejerlo solo, y mezclado con otros hilos debilita la tela. No es, por lo lauto, del penacho, de donde se ha de obtener provecho, sino de la fibra que se extrae de la caña, que se prepara con el lino y la estopa, cuyos hilos así obtenidos, dan la morbidez y brillo de la seda.
    • 1909 Lugones, L. Lunario sentimental [1988] Ar (CDH )
      Primero es la muelle densidad del terciopelo, luego la morbidez ligera del raso, el aéreo cosquilleo de la gasa, el suspirante beso del tul.
    • 1983 Perucho, J. Pamela [1983] Esp (CDH )
      Hay personas que se lavan la cara, los brazos y el pecho con leche de burra para suavizar la piel y conservar su morbidez.
  8. s. f. Atractivo que despierta lo cruel, desagradable, íntimo, prohibido, truculento o lo considerado indecente.
    Sinónimos: morbidad; morbo
    docs. (1904-1986) 3 ejemplos:
    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Ch (CDH )

      Á la fiebre del ánimo se unía el aniquilamiento físico. El largo insomnio y el prolongado ayuno aumentaban la morbidez de su imaginación. La idea del suicidio caía sobre el espíritu enfermo como gotas de algún líquido inflamable sobre el fuego.

    • 1977 Wolff, E. Kindergarten [1990] Ch (CDH )

      Mi vida es eso, ¿sabes? Una maleta abierta... amigos, amores... todo botado en el polvo... (Estalla de pronto)¡Oh, Toño, qué vida tan estúpida, la mía!

      TOÑOOh, vamos... nada de morbideces, ¿quieres?

      MECHE¡No, déjame contarte! Sé que no escuchas, porque estás demasiado preocupado de ti mismo, pero haz como que me oyes, ¿quieres? ¡Esta mañana volvieron a humillarme, Toño!

    • 1986 Wolff, E. Háblame [1990] Ch (CDH )

      Con tu traje negro, tu camisa muy blanca, el brazalete negro en tu manga, y tu aire tan... pero tan, tan... distinguido!Y el sereno dolor en tu mirada!(Más animada)Y tu infaltable pañuelo blanco en el bolsillo, pasado a colonia!Esa colonia tuya, que iba contigo a todas partes!... últimamente, ya no la usas, y no te pones pañuelo... y no vas conmigo a ninguna parte!

      ALBERTOEs que, hoy, ya huelo a cadáver.

      CATAOh, Momo, esas morbideces tuyas!Deja ese tono, quieres?

Diccionario histórico de la lengua española
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