3.ª Entrega (diciembre de 2015)
Versión del 31/01/2018
Equipo Real Academia Española
Familia Ver familia de palabras
peste s., interj. (1410-)
peste, pestaza, pestazo, pestecillas
Etim. Voz tomada del latín pestis 'enfermedad contagiosa, peste' (DECH, s. v.).

Se documenta por primera vez, en la acepción de 'enfermedad epidémica contagiosa que provoca una gran mortandad y, en particular, la causada por la bacteria Yersinia pestis y caracterizada por la aparición de fiebre, escalofríos, náuseas, cefalea, debilidad y bubones en diferentes partes del cuerpo', en 1410, en el Tratado de la epidemia y pestilencia de A. Velasco de Taranto, y se atestigua con frecuencia en todas las épocas, compitiendo, sobre todo en el período medieval, con su sinónimo pestilenciaA partir de la tercera década del siglo XIX se combina con una serie de modificadores (bubonosa, bubónica, neumónica, pulmonar y septicémica) que hacen alusión a las tres formas en que se desarrolla la peste. Como 'cosa, persona o hecho nocivo o perjudicial' se documenta por vez primera en 1498, en la Traducción del Tratado de Roma de M. Martínez de Ampiés, y convive con este valor, que ya tenía el latín pestis, con los sinónimos sarna o lepra. Como sinónimo de epidemia ('enfermedad que ataca a un gran número de personas o de animales en un mismo lugar y durante un mismo período de tiempo') se registra ya en 1533, en la Crónica del Perú de P. Cieza de León. En el Crótalon de Cristóforo Gnofoso de C. de Villalón se atestigua como sinónimo de veneno, si bien los testimonios son ciertamente escasos a lo largo de la historia. En 1603, en las Actas del cabildo de Santiago de Chile, se atestigua la palabra con la acepción de 'olor fuerte y desagradable', si bien este primer testimonio muestra cierta ambigüedad, ambigüedad ausente ya del ejemplo procedente del Extracto de los Pronósticos del gran Piscator de Salamanca (1725-1744), de D. de Torres Villarroel; este significado surge tras un proceso metonímico, por el olor que desprende la boca y la piel de los enfermos de peste bubónica, según se muestra en la traducción de la Patología interna de J. Franck de 1841, en la explicación pormenorizada de las características de esta enfermedad: "El olor de la boca y de la piel es fétido" (p. 97). Como sinónimo de plaga, es decir, como 'proliferación repentina de seres vivos de la misma especie que causan graves daños a las plantas', un valor estrechamente relacionado con el de la segunda acepción, se registra por primera vez en 1609, en los Comentarios Reales de los incas del Inca Garcilaso. En la germanía, como 'cubo pequeño que tiene, en cada una de sus caras, un número diferente de puntos o una figura distinta y que se usa en algunos juegos de azar', se documenta también desde 1609, en los Romances de germanía. Tras la actuación de la metáfora, con la acepción de 'expresión de reprobación, crítica o enojo' (y habitualmente en plural, como complemento directo de los verbos decirechar y hablar), se registra en la Fortuna con seso (1635-1645) de F. de Quevedo. Con el valor de 'abundancia excesiva [de algo que se considera molesto o negativo]' se atestigua en 1727-1728, en las Visiones y visitas de D. de Torres Villarroel. Como denominación de una enfermedad del ganado bovino se atestigua desde 1831, en los Elementos de Patología veterinaria de C. Risueño; del mismo modo, con la acepción de 'enfermedad infecciosa que afecta a los cerdos y jabalíes' se registra desde 1894, en un artículo de La Vanguardia (Barcelona), en tanto que para designar una enfermedad de las aves (frecuentemente, con el modificador aviar) se documenta desde 1919 en otro artículo de La Vanguardia. A partir de 1960, en el diario ABC (Sevilla), se atestigua peste acompañada del modificador equina para aludir a la 'enfermedad infecciosa de los équidos, causada por un virus del género Orbivirus y transmitida por un mosquito del género Culicoides, y caracterizada por la aparición de fiebre, síntomas respiratorios o edemas', una enfermedad que afectó en España especialmente entre 1987 y 1991. Como sinónimo de gripe influenza, se documenta en América al menos desde 1962, cuando se consigna en el Vocabulario del hato de Armas Chitty. Finalmente, como 'enfermedad de algunas plantas, causada por distintos hongos parásitos, que se manifiesta mediante la aparición de manchas o abultamientos' se registra en 1845, en un artículo de La Esperanza (Madrid). De uso casi exclusivo en Argentina, Chile y Colombia es la interjección ¡peste!, que indica 'contrariedad o indignación', documentada desde 1867, en María, novela de J. Isaacs.

En el Lexicón de colombianismos de Alario de Filippo (1964) se consigna como 'persona de permanente mala salud'.

Además, la palabra peste se ha empleado en numerosas unidades pluriverbales para designar otras enfermedades contagiosas o epidémicas: peste amarilla, para aludir a la fiebre amarilla, se documenta por primera vez en 1824, en la Traducción de la Memoria sobre la fiebre amarilla de Palloni, de J. F. Bahí. Peste fría, para referirse al cólera, se registra por vez primera en un artículo publicado en El Correo: Periódico Literario y Mercantil (Madrid), en 1832. Peste azul, se atestigua con poca frecuencia para designar el cólera (al menos desde 1860, en un artículo de La España) y para aludir a la costumbre de fumar, según el Léxico tabaquero (1959) de Pérez Vidal. Peste blanca, como sinónimo ocasional de tuberculosis, se registra por vez primera en un artículo de 1865 de La Clínica (Madrid). El uso de peste cristal para aludir a la varicela se restringe a Chile y se documenta por primera vez en la obra Frutos del país de J. Barrenechea (1964). Peste de la flor del día ('diarrea continua acompañada de vómitos, dolor y temblor de piernas') se consigna, circunscrita a Honduras, en el Diccionario de americanismos (2010). Peste negra, según el Suplemento del Diccionario general de americanismos de Santamaría (1942), se usa en Chile para referirse también a la 'viruela negra, maligna o de petatillo, la alfombrilla'. Peste oriental se documenta en la prensa decimonónica como 'enfermedad epidémica de origen bacteriano, caracterizada por vómitos repetidos y diarrea', es decir, como denominación ocasional del cólera.

La veterinaria también se ha servido de la palabra peste para aludir a un buen número de enfermedades: peste boba se registra a partir de 1917, en un artículo publicado en Alrededor del Mundo (Madrid) para aludir a la 'enfermedad de los terneros lactantes, causada por la bacteria E. coli principalmente, y caracterizada por diarrea continua, respiración acelerada, fiebre, postración y deshidratación'. Peste de rayo, limitada a Colombia y al ámbito rural, se consigna en el Diccionario general de americanismos de Santamaría (1942) como 'el carbunco esencial que mata a las reses como fulminadas por un rayo, muriendo instantáneamente'. Peste loca la recoge únicamente el Diccionario de venezolanismos de Tejera (1993) y alude a la 'encefalomielitis equina'.

Por otra parte, peste del estaño, documentada en 1910 en un artículo de Madrid Científico, se emplea con el valor de 'fenómeno del estaño en que, a causa de bajas temperaturas, se pone gris, aumenta de volumen y se rompe'peste de agua es una denominación ocasional de elodea canadensis, y parece ser, según la Historia natural (1982) de R. Alvarado Ballester, una traducción del alemán Wasserpest. Asimismo, la locución adverbial en peste ('mucho') se registra en 1980, en Sólo cenizas hallarás de P. Vergés, y su empleo parece restringirse a la República Dominicana.

Limitadas geográficamente, se consignan las siguientes locuciones: meter la peste en un canuto ('pretender asustar [a alguien]'), consignada en el Vocabulario Andaluz de Alcalá Venceslada (1951), se documenta por vez primera en Los trabajos del infatigable creador Pío Cid, de Á. Ganivet (1898); ver la peste ('estar borracho') en el Diccionario de las hablas leonesas de Miguélez Rodríguez (1993); y la locución interjectiva ¡vaya la peste! (restringida a Panamá), en el Diccionario de americanismos de la ASALE (2010).

  1. ac. etim.
    s. f. Enfermedad epidémica contagiosa que provoca una gran mortandad y, en particular, la causada por la bacteria Yersinia pestis y caracterizada por la aparición de fiebre, escalofríos, náuseas, cefalea, debilidad y bubones en diferentes partes del cuerpo.
    docs. (1410-2017) 251 ejemplos:
    • 1410 Velasco Taranto, A. Pestilencia [1997] fol. 42r Esp (CDH )
      Digo pues que la peste / viene algunas vezes en tiempo caliente: / como es en el estio: o en el principio / del a[u]tunno: por lo qual Auicenna / fen .ij. primi. doctrina .ij. summa. infra / capitulo .viiij. dize que la pestilencia & / la corrupcion del aire/ comunmente viene / f ij / Tractado[.] / al fin del estio: & en el autunno.
    • 2017 Anónimo "Grial cine Dénia" [10-05-2017] El Mundo (Madrid) Esp (HD)
      Aquel año, los egipcios sufrieron la peste y hambre en su país así que en solidaridad Alí les envío rápidamente una «una nave cargada de víveres». Según el libro, el califa egipcio «agradecido, devolvió la nave con grandes presentes para pagar espléndidamente en oro, dinero y joyas los socorros recibidos».
    • 1410 Velasco Taranto, A. Pestilencia [1997] fol. 43v Esp (CDH )
      Quiero esso / mismo/ que sepas que en el tiempo de la / peste/ aquellos mueren antes/ en cuyas / casas hay fedores particulares: como / de latrinas/ o de canales en donde / s(i)[e] vierten las aguas & inmundicias de / la casa. assi como tanbien el lugar en / donde se ponen los vasos con agua / en donde se lauan las scudillas & platos / de la casa: mayormente si algunos / mean mucho/ o echan por detras materia / grossa: & esto he visto yo muchas / vezes por experiencia. & la causa / desto es/ porque la corrupcion del / aire vniuersal se multiplica & se enfortece / por el particular[.] De esto se sigue / que las casas deuen estar limpias & sin / fedor alguno: & deuense perfumar: / por que el aire se altere.
    • 1494 Anónimo Mujeres ilustres romance [1995] fol. 21r Esp (CDH )
      Niobe: reyna soberuiosa de thebas / la qual teniendo .xiiij. fijos: desechaua los dioses gentiles de su tiempo / & mayormente / a Latona: alegando ser ella mas fecunda. & conuidaua sus pueblos / para que la adorassen como a diosessa. dela qual cosa ensañada & alterada / latona / & phebo & diana sus fijos: embiaron peste sobre niobe & amphion / su marido / & sobre sus fijos.
    • 1498 Mtz Ampiés, M. Trad Trat Roma [1992] Esp (CDH )
      Eutropio ouidio y otros muchos dizen que añadio el estos dos meses enero y febrero. partio el año en .ccc.lxv. dias. hedifico muchos templos en roma. lo qual obrando morio de peste alos .xlj años de su imperio.
    • 1517 Torres Naharro, B. Tinellaria [1994] Propaladia Esp (CDH )
      ESCALCO ¡O cuitados, / de beneficios cargados! / Que les veniesse la peste / si le faltan diez ducados / para hazerse una veste.
    • 1585 Pz Moya, J. Philosofía [1995] Esp (CDH )
      Es peste una contagiosa enfermedad, de la cual son heridos muchos en diversas partes, y los más dellos mueren.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 337 Esp (CDH )
      Quando aquella peste de Burgos tan lastimera (todos nos acordamos della, pues no ha mas de treynta años) los vezinos de la ciudad, y de los pueblos comarcanos, andauan por los montes, pretendiendo escapar de la ira del cielo, hambrientos, pobres, enfermos, desterrados de sus casas, llorando los padres a los hijos y los hijos a los padres, sin amparo, o muertos y aun no enterrados, priuilegiò Dios esta casa para que la peste no la tocasse, por estar señalada con el Tau de la caridad, y ansi salian della cada dia muchas cargas de pan cozido, y otras viandas, para remediar tanta miseria, y sobrò salud, y pan en medio de tantas dolencias y hambre.
    • p1622 Quiñones Benavente, L. Murmurador [2001] Jocoseria Esp (CDH )
      Estefanía¡Válame Dios! ¿tienes modorra?QuiteriaMucho peor.EstefaníaSin duda es tabardillo.QuiteriaMuchísimo peor.Estefanía¿Peor? ¿Es peste? QuiteriaPeor y repeor.Estefanía¿Hay tal desdicha? / Dímelo tú, pues yo no acierto en nada. / ¿Qué tienes, mi Quiteria?QuiteriaSoy casada.
    • 1641 Pellicer Ossau Salas Tovar, J. Avisos 1641 [2002] Avisos Esp (CDH )
      Dicen que corre una enfermedad que, aunque no la dan nombre de peste, mata como si lo fuera; y que faltan nueve mil hombres del exército.
    • 1651 Gracián, B. Criticón 1.ª parte [1993] Esp (CDH )
      Allí encerró las culpas y las penas, los vicios y los castigos, la guerra, la hambre, la peste, la infamia, la tristeza, los dolores, hasta la misma muerte.
    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] Esp (CDH )
      Exodi 31. 8. y a pocos ruegos de Moisen perdona Dios el agravio: Moises autem orabat Dominum: locutusque est Dominus ne faceret malum, quod locutus fuerat adversus populum suum, ibi. Murmura después el mismo Pueblo contra Moisen, y enojase de manera Dios, que quiere acabarles con peste a todos: Feriam eos pestilentiâ, atque consumam. Num. 14. 12. Ora Moisen otra vez con instancia, y con fervor, y apenas puede alcanzar de Dios, que se difiera el castigo.
    • 1737-a1754 Luzán, I. Poética [1977] Esp (CDH )
      Es verdad que Farnabio pretende disculpar a Ovidio con el ejemplo de Virgilio, que en el tercero de las Geórgicas, describiendo los efectos de la peste, toca también semejantes particularidades.
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )
      Sólo hay una diferencia entre la peste y el mal gusto: que los estragos de aquélla se conocen antes que se experimenten, los de éste hasta que se experimentan no se advierten; aquélla cunde a ojos vista, éste se propaga sin sentir; por lo demás, así como aquélla se dilata por la comunicación de los apestados, así, ni más ni menos, se va extendiendo éste por el comercio de los que se sienten tocados del gusto epidémico.
    • c1771-1777 Fdz Moratín, N. Arte putear [1995] 149 Esp (CDH )
      / La sarna así, la peste y las viruelas / no se pegan a muchos asistentes, / y ningún otro lo pegó al primero.
    • 1792 Bolaños, J. Portentosa vida [1992] 100 Mx (CDH )
      ¡O qué expectáculo tan triste!, mas luego que el embaxador le hizo saber al afligido monarca cómo en castigo de su delito determinaba la Muerte entrar en sus dominios; o con los estragos de una sangrienta guerra, o con las tribulaciones de una hambre, o con los horrores de una peste, y que de estos tres partidos le daba opción para elegir el que menos le incomodara, aquel corazón que nunca conoció la cara al miedo con haber visto tantas veces muy cercana la muerte en tantos riesgos y peligros, no pudo menos aora que acobardarse y llenarse de angustias con semejante embaxada.
    • 1797 Quintana, M. J. A G. Jovellanos [1969] 207 Poesías Esp (CDH )
      ¿Qué la servía / un clima placidísimo y sereno / que en vida, en fuerza y en placer la henchía? / Todo fue por demás: su manto triste / tendió la asolación: yermos los campos, / mustios los pueblos, indolente el hombre, / sin conocer su estrago, sin aliento / para salvarse de él, ruina y silencio / cual de peste mortífera abrigaban.
    • 1800 Quintana, M. J. Invención imprenta [1969] 266 Poesías Esp (CDH )
      / Ambas gimiendo para siempre huyeron, / como la peste y las borrascas huyen / de la afligida zona, que destruyen, / si los vientos del polo aparecieron.
    • 1804 Mutis, J. C. A A. Amar Borbón [1947] Cartas Co (CDH )
      Así será excusado proceder a la quema de ropas y muebles, siendo cierto que ningún insecto, ningún vapor venenoso o pestilente, ni la misma peste puede resistir a la eficacia de este sahumerio; todo el punto está en que se introduzca bien en lo que se intenta purificar; y en lográndose esto, no hay duda en que disipa hasta la más mínima partícula de la infección, o del vapor venenoso. /
    • 1861 Castelar, E. Discurso 13/05/1861 [1861] Discursos Esp (CDH )
      El recuerdo histórico, decía yo, que dilata la vida en lo pisado, se perdió; la luz de la ciencia, que dilata la vida en lo porvenir, se apagó; el hogar doméstico tornase como sepulcro, la sociedad como vasto cementerio; el trabajo dejó de ser la ley de la actividad, y cayeron de todas las manos los instrumentos con que el hombre domeña la naturaleza; la tierra, siempre fecunda, se tornó ingrata y estéril como un monton de frías cenizas; el hambre fué tal, que los humanos comieron carne de sus semejantes; y la peste tanta, que regiones enteras quedaron yermas, pues hasta las aves del cielo caían [...].
    • 1890 Rubén Darío Betún [1950] Cuentos Ni (CDH )
      Por un ventanillo entraba un haz de rayos de sol que iluminaba el cuartucho destartalado, el catre cojo de la vieja abuela, a quien él, Periquín, llamaba "mamá"; el baúl antiguo forrado de cuero y claveteado de tachuelas de cobre, las estampas, cromos y retratos de santos, San Rafael Arcángel, San Jorge, el Corazón de Jesús, y una oración contra la peste, en un marquito, impresa en un papel arrugado y amarillo por el tiempo.
    • 1899 Picón-Febres, G. Sargento Felipe [2003] Ve (CDH )

      [...] cuando la guerra atraviesa por el campo en su corcel de fuego, hambrienta de infamias y maldades, desparramada al viento su cabellera ignífera, blandiendo enfurecida la espada segadora, asordando los espacios con los truenos de su ira, espumando odio la boca y sembrando por doquiera la riza y el desastre; cuando la negra inundación, desbordándose rabiosa de las cumbres, derrama los caudales de sus aguas para arrancar de cuajo hasta los musculosos troncos de los árboles que señorean la selva; cuando la peste vuelca sus ponzoñosas urnas sobre aquella región amada siempre de la naturaleza, y diezma los hogares, y envenena de pesar los corazones, y puebla de cadáveres las necrópolis humildes [...].

    • 1902 Azorín Voluntad [1989] Esp (CDH )
      La peste devastará las ciudades: gentes escuálidas vagarán por las campiñas yermas.
    • 1939 Azaña, M. Velada Benicarló [1980] Esp (CDH )
      ¿O en busca de una explicación y hasta de una justificación, vamos a discurrir por conceptos inadecuados, o por imágenes falsas? A una peste, a una invasión, se les llamaba en otro tiempo azotes de Dios.
    • 1955 Cortázar, J. Trad Memorias Adriano [1982] Ar (CDH )
      Mis probabilidades de acabar por obra de una puñalada en el corazón o una caída de caballo van disminuyendo cada vez más; la peste parece improbable; se diría que la lepra o el cáncer han quedado definitivamente atrás.
    • 1990 Uslar Pietri, A. Visita tiempo [1993] Ve (CDH )

      La peste se propagaba entre las tropas. Tumbados en sus mantas, hacinados en hospitales de fortuna, pestilentes de heces y vómitos, muertos y moribundos eran cargados en carretas rumbo a la fosa común. Con el copón de las hostias en las manos, los frailes iban repartiendo absoluciones.

    • 2017 Anónimo "Grial cine Dénia" [10-05-2017] El Mundo (Madrid) Esp (HD)
      Aquel año, los egipcios sufrieron la peste y hambre en su país así que en solidaridad Alí les envío rápidamente una «una nave cargada de víveres». Según el libro, el califa egipcio «agradecido, devolvió la nave con grandes presentes para pagar espléndidamente en oro, dinero y joyas los socorros recibidos».
    • 1410 Velasco Taranto, A. Pestilencia [1997] fol. 42r Esp (CDH )
      Digo pues que la peste / viene algunas vezes en tiempo caliente: / como es en el estio: o en el principio / del a[u]tunno: por lo qual Auicenna / fen .ij. primi. doctrina .ij. summa. infra / capitulo .viiij. dize que la pestilencia & / la corrupcion del aire/ comunmente viene / f ij / Tractado[.] / al fin del estio: & en el autunno.
    • 1410 Velasco Taranto, A. Pestilencia [1997] fol. 43v Esp (CDH )
      Quiero esso / mismo/ que sepas que en el tiempo de la / peste/ aquellos mueren antes/ en cuyas / casas hay fedores particulares: como / de latrinas/ o de canales en donde / s(i)[e] vierten las aguas & inmundicias de / la casa. assi como tanbien el lugar en / donde se ponen los vasos con agua / en donde se lauan las scudillas & platos / de la casa: mayormente si algunos / mean mucho/ o echan por detras materia / grossa: & esto he visto yo muchas / vezes por experiencia. & la causa / desto es/ porque la corrupcion del / aire vniuersal se multiplica & se enfortece / por el particular[.] De esto se sigue / que las casas deuen estar limpias & sin / fedor alguno: & deuense perfumar: / por que el aire se altere.
    • 1494 Anónimo Mujeres ilustres romance [1995] fol. 21r Esp (CDH )
      Niobe: reyna soberuiosa de thebas / la qual teniendo .xiiij. fijos: desechaua los dioses gentiles de su tiempo / & mayormente / a Latona: alegando ser ella mas fecunda. & conuidaua sus pueblos / para que la adorassen como a diosessa. dela qual cosa ensañada & alterada / latona / & phebo & diana sus fijos: embiaron peste sobre niobe & amphion / su marido / & sobre sus fijos.
    • 1498 Mtz Ampiés, M. Trad Trat Roma [1992] Esp (CDH )
      Eutropio ouidio y otros muchos dizen que añadio el estos dos meses enero y febrero. partio el año en .ccc.lxv. dias. hedifico muchos templos en roma. lo qual obrando morio de peste alos .xlj años de su imperio.
    • 1513 Encina, J. Égloga Plácida [1991] 329 Esp (CDH )
      ¡O Vitoriano mío!, / no mío, mas que lo fueste, / este sospiro te embío / aunque de tu fe confio / que el oído no le preste. / Huelga ya, / que Plácida morirá / siendo tú de amor la peste. / A sabiendas olvidaste, / ¡o traidor! este puñal; / cierto, muy bien lo miraste / y aparejo me dexaste / para dar fin a mi mal. / ¡O cruel, / rescibe la paga dél / y este despojo final! / No fue más cruel Nerón / que tú eres, y esto creas. /
    • 1513 Encina, J. Égloga Plácida [1991] 291 Esp (CDH )
      / Y aconséjale Suplicio / que siga nuevos amores / de Flugencia y su servicio, / porque con tal exercicio / se quitan viejos dolores, / mas aquéste / hirióle de mortal peste, / que las curas son peores.
    • 1517 Torres Naharro, B. Tinellaria [1994] Propaladia Esp (CDH )
      ESCALCO ¡O cuitados, / de beneficios cargados! / Que les veniesse la peste / si le faltan diez ducados / para hazerse una veste.
    • 1528 Delicado, F. Lozana [1994] Esp (CDH )

      LozanaMal lo sabéis; más quiero yo guerra que no peste, al contrario del duque de Saboya, que quiere más peste en sus tierras que no guerra. Yo, si es peste, por huir, como de lo ganado, y si hay guerra, ganaré con putas y comeré con soldados.

    • 1528 Delicado, F. Lozana [1994] Esp (CDH )
      Decínos agora, ¿cómo haréis?, que dicen que habrá guerra, que ya con la peste pasada cualque cosa ganábades.
    • 1528 Delicado, F. Lozana [1994] Esp (CDH )
      A los que a ella venían no sé agora cómo hace, mas, en aquel tiempo que yo la conocí, embaucaba las gentes con sus palabras y por cierto que dos cosas le vi hacer; la una a un señor que había comido tósigo, y ella majó presto un rábano sin las hojas, y metiólo en vinagre fuerte, y púsoselo sobre el corazón y pulsos; y cuando fue la peste, ella en Velitre hizo esto mismo en vino bueno, y que tomase siempre placer, y que no se curase de otras píldoras ni purgas.
    • 1528 Delicado, F. Lozana [1994] Esp (CDH )
      Mirá, ya ha sanado en Velitre a un español de lo suyo, y a cabo de ocho días se lo quiso hacer, y era persona que no perdiera nada, y porque andaban entonces por desposarnos a mí y a ella, porque cesase la peste, no lo hizo.
    • 1528 Delicado, F. Lozana [1994] 179 Esp (CDH )
      Letuarios de arrope para en casa, y con miel para presentar, como eran de membrillos, de cantueso, de uvas, de berenjenas, de nueces y de la flor del nogal, para tiempo de peste; de orégano y hierbabuena, para quien pierde el apetito.
    • c1540 Villalón, C. Scholástico [1997] 114 Esp (CDH )
      Y a esta causa vedaban con gran diligençia las frutas de Campania, porque los pobres no comían otra cosa; vedaban los vinos de Candía y de España porque de su calidad removían los humores y causaban peste.
    • c1540 Villalón, C. Scholástico [1997] Esp (CDH )
      »En el tiempo que los romanos empleaban sus cuidados y estudio en gobernar bien a Roma, tanto cuidado se ponía en lo que tocaba a la salud de cada particular persona como en lo que hazía al bien universal, porque quando por descuido del gobierno había peste, ni había república ni aun quien por temor de la muerte la quisiese regir.
    • 1583 Luis de Granada Introd Símbolo I [1908] Esp (CDH )
      El cual viento llevó tras sí el aire corrupto, que era la causa de aquella peste.
    • 1583 Luis de Granada Introd Símbolo I [1908] Esp (CDH )
      Y el mismo ejemplo se puede poner en el aire corrupto de la peste, que sin ser cosa que se palpe y se vea, es común calamidad y destrucción del género humano.
    • 1585 Pz Moya, J. Philosofía [1995] Esp (CDH )
      La corrupción de que se engendra peste le procede al aire en una de tres maneras.
    • 1585 Pz Moya, J. Philosofía [1995] Esp (CDH )
      Desta definición se sigue que la enfermedad causada por beber de una misma agua o comer de unas comidas, o habitar en una misma habitación, aunque sea común a muchos y mueran los más, no se llamará peste, por no ser en diversas partes, lo cual nunca acontecerá hasta que tenga fundamento en aire inficionado y contagioso.
    • 1585 Pz Moya, J. Philosofía [1995] Esp (CDH )
      Y porque estas cosas pertenecen a Apolo y a Neptuno, dijeron que venía la peste por el enojo de los dioses y por el perjuro de negar el dinero que de los templos tomara; desto está clara la aplicación de la fábula.
    • 1585 Pz Moya, J. Philosofía [1995] 266 Esp (CDH )
      Dice que Apolo envió pestilencia y Neptuno aguas: es porque las aguas del mar pertenecen a Neptuno, y la peste a Apolo.
    • 1585 Pz Moya, J. Philosofía [1995] 273 Esp (CDH )
      Otro día decendió del altar, y rastrando por la tierra, la cual el pueblo de flores y vestiduras tenía cubierto, vino a la nave romana, en la cual entrando navegó con los romanos y cesó la peste.
    • 1585 Pz Moya, J. Philosofía [1995] Esp (CDH )
      Fueles respondido que diesen una de las doncellas vírgines troyanas cada año a la bestia marina que la saldría a tragar, y que así cesaría la peste; fue esto hecho, y por suertes cupo una vez al rey Laomedon que a su hija Egiona, virgen, allí la pusiese, y hízose así, y fue por Hércules librada.
    • 1585 Pz Moya, J. Philosofía [1995] Esp (CDH )
      Otros dicen que siendo despoblada esta ciudad por una peste fue poblada de labradores, que a modo de hormigas el agosto recogían del campo fructos para sustentarse el invierno.
    • 1585 Pz Moya, J. Philosofía [1995] Esp (CDH )
      Es peste una contagiosa enfermedad, de la cual son heridos muchos en diversas partes, y los más dellos mueren.
    • 1585 Pz Moya, J. Philosofía [1995] Esp (CDH )
      Que muertos los hijos de Niobe, Iúpiter convirtiese en piedras por nueve días a todos los hombres de aquella tierra, y al décimo los volviese en su primera forma, es que en los tiempos de peste son los hombres crueles e inhumanos por el miedo en estas oportunidades, porque ningún ñudo hay de afinidad ni amistad que sea firme; y como al décimo día cesase la pestilencia y los enterrasen cerca del monte Siphilo, dice la fábula que en nueve días los había convertido Iúpiter en piedras, porque aquel tiempo habían estado fríos en la caridad como piedras; y cuando el décimo hicieron lo que a hombres eran obligados, dice que Iúpiter los volvió a su primero ser.
    • 1585 Pz Moya, J. Philosofía [1995] Esp (CDH )
      Quisieron también declarar por este fingimiento proceder la peste de aires corruptos, inficionados; y porque por Iuno se entiende el aire, y dél procede peste, dice fa fábula que estaba enojada con esta ciudad.
    • 1587 Schz Ballesta, A. DiccVocablos Cast Esp (NTLLE)
      Peste. Pestis, is [...].
    • a1597 Herrera, F. Versos [1985] 688 Poesía Esp (CDH )
      / ¿A quién n'ofende la cruel memoria, / do más ensancha Betis l'alta frente, / i da'l mar de sus ondas la vitoria? / / Hambre, peste, furor de Marte ardiente, / rigor d'el cielo nunca mitigado, / i ansioso temor d'el mal ausente.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 120 Esp (CDH )
      Juntase tambien a esto otra comun opinion nacida de hartas experiencias, que con ser aquel reyno de Valencia en los tiempos passados muy fatigado de pestes, suelo demasiado caliente y humedo, aparejado para corrupciones de ayres, jamas se ha visto morir en todo el Valle de Miralles alguno de peste: de donde viene, que no solo el monasterio, mas aun las cueuas y cauernas son como vn sagrado, a do se acogen los que huyen por sus delitos, de la vara de la justicia diuina.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 120 Esp (CDH )
      Este mismo año, como ya de atras venia la fama, se vino a retirar a este conuento don Luys Vique, con su muger doña Mencia Enrique de Lara, y no solo no les tocò en vn cabello la peste a ellos ni a su casa, mas aun salieron con grande alegria, y mejora de vn hijo, que despues fue Obispo.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 237 Esp (CDH )
      Vino vna general peste, en aquel reyno de Valencia, y cupole gran parte a aquel conuento.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] Esp (CDH )
      Segun la fecha de esta carta, añadiendo los quarenta años, se colige que la peste de aquel conuento fue puntualmente quando se cumplian los cien años de la fundacion de la orden, y de aquel conuento.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 487 Esp (CDH )
      Dira alguno, mejor fuera que se guardara, y no le diera la peste, y pregunto: Fuera agora viuo? gozàra agora alla do esta, del premio de tan santos trabajos, y de su encendida caridad? Era cerca de la media noche cuando espiro, tenia en la villa de Ceruera (catorze leguas Catalanas del monasterio) vn gran amigo, y deuoto suyo, notario de aquella villa, hombre de buen alma, llamauase Mosen Salieta.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 500 Esp (CDH )
      El año de mil quinientos y veynte, huuo peste en la ciudad de Barcelona, sintiose herido desta vno de los hermanos legos, que se llamaua fray Gabriel, queriale mucho por su virtud este santo varon, dezia Missa por el, el dia de la Natiuidad de nuestra Señora.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 525 Esp (CDH )
      Embiole una noche estando dormiendo, despues de auer tenido larga oracion, el anima de este su sieruo fr. Rodrigo, y la de otro su compañero de habito y religion, que auia tambien muerto en la misma peste, que se llamaua fr. Sancho gran sieruo de Dios.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 500 Esp (CDH )
      Fue, y consolo al enfermo, y dixole el recaudo que le lleuaua, sanò luego el enfermo, y el santo se sintio herido de la misma peste, y al tercer dia ya estaua con la candela en la mano, y alegre quanto se puede pensar.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 505 Esp (CDH )
      En vna general peste que vino en aquel Reyno, mandole el Prior que fuesse a tener cuenta con la gente que estaua en el Tous, y tuuo tanta en curar los heridos, y tan poca consigo, que como el mal era contagioso, murio recebidos los sacramentos, a manos de la caridad, muerte bienauenturada.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 520 Esp (CDH )
      Vino embiada de Dios en aquel tiempo vna peste por toda tierra de Burgos, de las crueles y rabiosas que se han visto.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 525 Esp (CDH )
      Vino vna general peste por aquella tierra de Salamanca y Alua, y arrebatole en la flor de su juuentud aunque con muchas canas de sesso, y largos años de aprouechamiento y meritos, y assi passò a la gloria soberana; sucedio a pocos dias de su muerte, que en el mismo conuento estaua vn religioso varon docto, dado todo al estudio de la santa Escritura, encontraua algunos lugares dificiles que no podia salir dellos, con estudio ni con ingenio (vale poco aqui el ingenio humano, porque como dize el Apostol la reuelacion de la santa Escritura, no la alcança el ingenio proprio, sino con la lumbre diuina, con que fue inspirada) suplicaua a nuestro Señor le hiziesse este fauor, le diesse claro entendimiento de estos lugares, pues los queria solo para su gloria, y bien de su alma.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] Esp (CDH )
      Murio este religioso poco despues de la peste que diximos, lleno de virtudes, auiendo aprendido en la tierra lo que perseuera siempre con el en el cielo, por assentar este consejo de san Geronimo en su alma.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 542 Esp (CDH )
      Escriuio tambien vna historia breue de la fundacion del monasterio de S. Geronimo de Granada, y el discurso de los trabajos que alli passaron, con las vidas y muertes de seys santos varones, que murieron de peste en aquella fundacion, como veremos en su lugar, y otras muchas obras que se perdieron con harto descuydo, y destas creo tambien que ya no ha quedado nada.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] Esp (CDH )
      Aprouechauase algunas veces de las pestes, y de los ayres inficionados, para que o muriessen o perdiessen la paciencia, o desemparassen la religion.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] Esp (CDH )
      En aquel mismo tiempo de la peste se le ofrecio al conuento necesidad, de que este sieruo de Dios fuesse a la ciudad de Burgos, donde andaua mas encendido el mal, y el ayre estaua mas corrompido.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 412 Esp (CDH )
      El verano siguiente despues de aquella peste, estando la fiesta de Corpus Christi, fray Vicente Martin encendiendo candelas con otros que le ayudauan, para quando entrasse la procession que andaua entonces por el claustro, porque en esta casa se hazen dos processiones en la fiesta del santo Sacramento, una a la mañana y otra a la tarde;
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 487 Esp (CDH )
      Sucedio siendo Prior el sieruo de Dios vna grande peste en Barcelona, y por toda la comarca, alcanço parte a los religiosos, fueron algunos tocados della: y el humilde y santo Prior sin ningun miedo, ni asco los siruio con entrañas de madre.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 414 Esp (CDH )
      O padre que ha estado aqui nuestra Señora santa Maria, nuestro Padre san Geronimo, santa Catalina, y santa Ines, (nombro otros santos de que no me acuerdo) pareceme que tambien san Pedro y san Pablo, y al padre fr. Iuan Puig, que siendo Prior auia tambien muerto con los otros en la peste, varon religiossisimo que dexo en esta casa gran nombre.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 412 Esp (CDH )
      salio luego al claustro, y vio en la procession todos los religiosos que auian finado el verano passado en la peste, todos puestos en orden, acompañando el santissimo cuerpo, con los demas religiosos.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 412 Esp (CDH )
      Dixome entonces como le auia aparecido fr. Pedro Molins entre otros religiosos, aunque no auia entre ellos otro que el huuiesse conocido, sino solo fr. Pedro, y preguntole si auian sido saluos todos los que auian muerto en aquella peste.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 412 Esp (CDH )
      y sepa V. R. que fray Vicente auia tenido otro parecer antes, y cierto en los doze que murieron en aquella peste, auia frayles antiguos muy religiosos y buenas personas.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] Esp (CDH )
      porque en las cosas de obediencia de caridad, y seruicio de nuestro Señor Dios, parecia que se encendia todo, tanto era el heruor con que acometia estas obras, y sepa vuestra Reuerencia, que despues de algunos meses que pasò la peste, me preguntò fray Vicente Martin, que le dixesse qual creya yo que tenia mas alto grado de gloria en el cielo de todos los religiosos que auian muerto en aquella peste, y como yo le desechasse y no hiziesse caso de su question, dixome que no me preguntaua aquello, sino segun el juyzio y parecer que yo tenia.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 411 Esp (CDH )
      Ha de saber vuestra Reuerencia que aura treynta y nueue, o quarenta años que entrò la peste en esta casa, y della murieron doze frayles, todos ciertamente buenas personas.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 414 Esp (CDH )
      Este murio tambien el año de la peste, y murieron della en esta casa veynte y tres personas, treze frayles, y los otros seglares, entre ellos fue vno este donado, y conto vivo de estos tres frayles, que era a la sazon enfermero, que el dia que murio Pedro el donado, le dixo, o padre, como quisiera que os hallaredes aqui.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] Esp (CDH )
      Añaden, que despues vino vn año de peste, y murieron en el monasterio, o Vicaria de la Oliua, muchos religiosos: y con esta ocasion el Arcipreste de Maqueda, pareciendole que los religiosos le lleuauan los entierros, y los intereses, trató con el Maestre de Calatraua, que entonces era señor de Torrijos, y Maqueda (en cuyo termino estaua la hermita) que echasse de alli los pocos religiosos que auian quedado.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 80 Esp (CDH )
      Y que era la misma que el santo doctor auia mandado lleuar en las procesiones y letanias que ordeno para aplacar la yra del Señor sobre el pueblo Romano, que castigaua con horrible peste, y muertes.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 120 Esp (CDH )
      Juntase tambien a esto otra comun opinion nacida de hartas experiencias, que con ser aquel reyno de Valencia en los tiempos passados muy fatigado de pestes, suelo demasiado caliente y humedo, aparejado para corrupciones de ayres, jamas se ha visto morir en todo el Valle de Miralles alguno de peste: de donde viene, que no solo el monasterio, mas aun las cueuas y cauernas son como vn sagrado, a do se acogen los que huyen por sus delitos, de la vara de la justicia diuina.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 175 Esp (CDH )
      Los que no estauan tan sanos, ni tan puros, facilmente los tocò la peste, y se malearon con el ayre corrompido.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] 337 Esp (CDH )
      Quando aquella peste de Burgos tan lastimera (todos nos acordamos della, pues no ha mas de treynta años) los vezinos de la ciudad, y de los pueblos comarcanos, andauan por los montes, pretendiendo escapar de la ira del cielo, hambrientos, pobres, enfermos, desterrados de sus casas, llorando los padres a los hijos y los hijos a los padres, sin amparo, o muertos y aun no enterrados, priuilegiò Dios esta casa para que la peste no la tocasse, por estar señalada con el Tau de la caridad, y ansi salian della cada dia muchas cargas de pan cozido, y otras viandas, para remediar tanta miseria, y sobrò salud, y pan en medio de tantas dolencias y hambre.
    • 1600 Sigüenza, J. HOrden SJerónimo II [1907] Esp (CDH )
      Quando no llouia, venian alli a pedirle agua, y abria Dios sus manos y sus nuues, y dauales lluuias abundantes y a sazon, quando auia pestes y otros castigos del cielo, que por nuestros pecados Dios nos embia, acogianse con lagrimas y con oraciones deuotas a la madre de piedad, y era cierta luego por sus meritos e intercession la salud y la bonança.
    • 1603 Luque Fajardo, F. Fiel desengaño [1955] II, 241 Esp (CDH )
      Entre muchos ejemplos alegan para esto no haber muerto en la gran peste de Sevilla, año de noventa y nueve, más que dos solos tahures.
    • 1605 Hidalgo, G. L. Diál entretenimiento [2007] Esp (CDH )
      En la ciudad de Nolay, setenta leguas más abajo de nuestros antípodas, cuya vecindad, refiere el autor de los Sueños, en su introducción canónica, ser un millón y quinientos mil vecinos, a cuarenta y cinco días del mes de febrero del año segundo antes de la creación del mundo, estando todos en posesión de la dulce paz, sin enemigo que los inquietase, peste que los enfermase ni pobreza que los afligiese, a las doce de la noche, cuando todos pagaban a sus cuerpos la inexcusable deuda del reposo y descanso, se comenzaron a oír unas tan extraordinarias y portentosas voces de cosa más que humana que, alborotados todos sin poder tomar tino a los vestidos, medio desnudos y del todo turbados, se fueron juntando en la plaza de la ciudad, sin poder averiguar qué novedad traía consigo aquel espanto; porque solo conocieron que aquel ruido y vocería salía de un valle cerca de la ciudad, que llamaban el Valle Solitario.
    • c1605 Quevedo Villegas, F. Sueño Juicio [2003] Sueños y discursos Esp (CDH )
      Alegó un ángel por el boticario que daba de balde a los pobres, pero dijo un diablo que hallaba por su cuenta que habían sido más dañosos dos botes de su tienda que diez mil de pica en la guerra, porque todas sus medicinas eran espurias, y que con esto había hecho liga con una peste y había destruido dos lugares.
    • 1611 Covarrubias, S. Tesoro Cast Esp (NTLLE)
      PESTE, enfermedad contagiosa que comúnmente se engendra del aire corrompido. [...].
    • 1600-1612 Ledesma, A. Conceptos espirituales I [1969] Esp (CDH )
      UNa peste tan cruel / venis Doctor a curar? / vos sanareys el lugar, / mas vos morireys en el.
    • 1600-1612 Ledesma, A. Conceptos espirituales I [1969] 10 Esp (CDH )
      Lo segundo, que si las Ciudades labran casa á las entradas principales, adonde assistan las guardas de la peste, vos que ha cien años que nos aueys guardado desta miserable plaga, a que estauamos tan sujetos, pagandonos en esto el alquiler de la casa principal, justo era tener acessoria a la entrada de la Ciudad, donde assistiessedes vsando el oficio de guarda, que no fuera bien quitar la comission a quien ha tanto tiempo que la tiene y da tan buena cuenta del oficio.
    • 1600-1612 Ledesma, A. Conceptos espirituales I [1969] Esp (CDH )
      / Mas la gente es tan cruel, / que con venir a sanar / la peste desse lugar, / os han de matar en el.
    • c1579-a1613 Argensola, L. Rimas [1950] 229 Esp (CDH )
      / Los tiempos, manantiales / de vicios, mancillaron lo primero / los lechos conyugales, / las casas i el linage verdadero; / i fué el origen este / que a la patria i al pueblo dió tal peste, / Ya la virgen madura / los bailes de la Ionia deshonestos / que le enseñen procura; / tuerze todos sus miembros, i de incestos / amores se complaze, / desde que al pie la tierna uñita naze.
    • 1614 Vega Carpio, F. L. Rimas sacras [2003] Esp (CDH )
      ¡Jaque de aquí con este santo Roque, / peste cruel!, que quiere Dios que aplaque / este bordón con su divino jaque / todo peligro que a los hombres toque; / y que las piezas del contrario apoque, / y el alma dama en el postrero escaque, / libre de tretas y peligros saque / cualquiera que su nombre santo invoque.
    • c1600-1618 Belmonte Bermúdez, L. Hispálica [1974] 30 Esp (CDH )
      De éstos salió un león, un tigre odioso, / peste de Libia y de la mar un fuego, / un fiero basilisco prodigioso / y en la razón como el gigante ciego. / Argano fué su nombre, temeroso / al húngaro, al egipcio, al libio, al griego; / de bajos padre su principio tuvo, / ¿mas cuando en brutos la nobleza estuvo? /
    • 1622 Almansa Mendoza, A. Cartas 1622 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )
      Grande ha sido la peste en toda África y Grecia, especialmente en Constantinopla, donde fue muerto violentamente Osmán, Gran Turco.
    • 1622 Quevedo Villegas, F. Sueño muerte [2003] Sueños y discursos Esp (CDH )
      Y has de saber que todos enferman del exceso o destemplanza de humores, pero lo que es morir todos mueren de los médicos que los curan, y así no habéis de decir cuando preguntan: ¿de qué murió fulano?, «De calentura, de dolor de costado, de tabardillo, de peste, de heridas», sino «Murió de un dotor Tal que le dio, de un dotor Cual».
    • p1622 Quiñones Benavente, L. Murmurador [2001] Jocoseria Esp (CDH )
      Estefanía¡Válame Dios! ¿tienes modorra?QuiteriaMucho peor.EstefaníaSin duda es tabardillo.QuiteriaMuchísimo peor.Estefanía¿Peor? ¿Es peste? QuiteriaPeor y repeor.Estefanía¿Hay tal desdicha? / Dímelo tú, pues yo no acierto en nada. / ¿Qué tienes, mi Quiteria?QuiteriaSoy casada.
    • 1623 Almansa Mendoza, A. Cartas 1623 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )

      De Hungría avisan cosas extrañas: que mueren de peste, y lo peor es que cierta enfermedad reina entre húngaros de la cual se vuelven rabiosos, y llegó a tal extremo que les fue fuerza, por decreto público, matar a arcabuzazos a cierto número de ellos que habían acorralado por sus hechos monstruosos y actos inhumanos, privados de todo género de razón y conocimiento, acometiendo con saña rabiosa a hombres y animales.

    • 1624 Almansa Mendoza, A. Cartas 1624 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )
      En Palermo, ciudad en el reino de Sicilia, dio peste, y en ocho días murió el príncipe Filiberto.
    • 1624 Almansa Mendoza, A. Cartas 1624 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )
      Llegó correo de Sicilia avisando cómo había mejorado Palermo y Trápana de la peste.
    • 1624 Paravicino, H. Oración fúnebre fray Simón [1994] 116 Esp (CDH )

      Esto los eclipses vecinos de sol y luna, trabajos soberanos que molestan lo incorruptible y, en pronóstico de su influencia usurpada, visten la luz de luto, la cargan de tinieblas. Esto las continuas y casi epidémicas enfermedades que despiertan cuerdos temores, si merecen nombre de peste.

    • 1626 Céspedes Meneses, G. Soldado Píndaro [1975] Esp (CDH )

      Pero lo que en esta sazón dispuso su más breve remedio fue la mudança de su tío; ocasionada de ver que yva picándose la ciudad, y aun toda Estremadura, de aquella peste cruel que no á veynte y seys años que consumió en España la mitad de la gente.

    • 1626 Céspedes Meneses, G. Soldado Píndaro [1975] Esp (CDH )
      Guardávanse de peste los lugares vezinos, y no llevando testimonio de aquél donde veníamos, passávamoslo mal, y como poco acostumbrados a semejante carestía, sintiendo ya el trabajo, el cansancio y la hambre, diéramos de buen grado la buelta a nuestras casas; mas llegando la noche, remitiendo a una viña —donde por ser el tiempo maduravan las uvas— nuestra aflictión, satisfecho el estómago con tan fácil consuelo, nos alentamos y proseguimos asta un lugar que se llama Torrijos; al qual yendo rodeando, por negarnos la entrada, siendo ya bien claro el día, dimos en una choça donde, llegándome a mirarla curiosamente, hallé que estava sola y, más escrudiñándola, entre unas pajas una muy buena espada.
    • 1626 Céspedes Meneses, G. Soldado Píndaro [1975] Esp (CDH )
      Allí comí, y passada la siesta, bolviendo a mi viaje, cerca de la ciudad, por encubrir mejor la romería, sacudí el polvo del vestido, lavéme el rostro, y sacando los libros en la mano, con lindo aire y despejo, cosa mui necessaria para dissimular y fingir, me calé por las puertas de Visagra, engañando las guardas de la peste.
    • 1626 Céspedes Meneses, G. Soldado Píndaro [1975] Esp (CDH )
      Guardávase de peste aquél y los demás lugares; no nos dieron entrada, ni nosotros llevávamos el acostumbrado testimonio, y assí uvimos de callar y bolver al camino; pero un caso harto impensado suspendió aqueste intento, y aun me puso en peligro de perderme.
    • 1630 Quevedo Villegas, F. Chitón [2005] 203 Esp (CDH )
      Mil reales, caudal que cualquiera gasta en doce días de camino, son peso para una bestia sola y, poco antes que se subieran, se llevaban en oro, en nóminas, en traje de reliquias, o se escamaban con escudos los jubones; y quinientos añadían poco más peso a la lana; y hoy, en esta moneda, dan que hacer a una albarda y hace más mataduras el dinero que los barriles, hacienda arrinconada que no pasa de Castilla, de quien se guardan los otros reinos como de peste acuñada.
    • 1630 Quevedo Villegas, F. Chitón [2005] 201 Esp (CDH )
      Si hablas, haciendo recular las cejas hasta la coronilla, salpimientas la murmuración; si callas, te avisionas de talle, te estremeces de ojos, te encaramas de hombros y, después de haber templado tu cuerpo para escorpión, empiezas a razonar veneno y a hablar peste, ruciando de malicias y salpicando de maldades a los oyentes: «Bajar la moneda (dice vuesa señoría; acabarse tiene el mundo: allá lo verán) es ruina de España y de toda la cristiandad»; y, al cabo, echas el «Dios se duela de los pobres», que sólo llevaba de ventaja Judas el bote y el ingüente.
    • 1630 Quevedo Villegas, F. Chitón [2005] 209 Esp (CDH )
      Acordádonos ha del tiempo de don Alonso el Sabio, cuando el poner precios por enmendar la desorden indujo total carestía y forzó a aquel gran rey a revocar la ley: las tasas pegaron a la baja y fue como pegar la peste.
    • 1633 Paravicino, H. Jesucristo desagraviado [1994] Esp (CDH )
      Pero, sea la gente que fuere, la hechicería es una superstición que cae muy cerca de la infidelidad, mucho de la idólatra, y nunca en las pestes se miró la calidad de las personas, sino el riesgo de pegarse a todos el mal.
    • 1633 Paravicino, H. Jesucristo desagraviado [1994] Esp (CDH )
      Las razones que señalan santos y doctos a estas permisiones son querer Dios acreditar la adoración de las imágenes con estas maravillas; confundir la incredulidad de sus enemigos con estas ocasiones; y últimamente, amenazar como en profecía y pronósticos de horror, la carga que previene y castigos: necesidades, perturbaciones, guerras, hambres, pestes.
    • 1641 Pellicer Ossau Salas Tovar, J. Avisos 1641 [2002] Avisos Esp (CDH )
      Dicen que corre una enfermedad que, aunque no la dan nombre de peste, mata como si lo fuera; y que faltan nueve mil hombres del exército.
    • 1644 Enríquez Gmz, A. Siglo pitagórico [1991] 310 Esp (CDH )
      El médico mejor, alma tirana, / no puede averiguarse con cuartana, * / tabardillo, * almorranas, / gota coral, * tercianas, * / sarampión, garrotillo, alferecía, / tiricia, aplopejía, / asma, pulmón, viruelas, sabañones, / gálicas, purgaciones, / mal de madre, * postemas, * / cólera, tiña, flemas, / peste, fiebre malina, y desta suerte, / de la señora muerte / otras hijas secretas, / que son las estafetas / ordinarias del mundo, y en la Corte, / a pesar del doctor, se paga el porte.
    • 1644 Enríquez Gmz, A. Siglo pitagórico [1991] 311 Esp (CDH )
      / »Dios reparte los bienes, pues ha dado / al labrador su arado, / al soldado su espada, / al poeta su musa celebrada, / al mercader su trato, / su flor * al más beato * / su pluma * al escribano, * / su ingenio al cortesano, / al herrero su fragua, / a la tierra su agua, / a la flor su rocío, / sus arroyos al río, / al rey su monarquía, / al docto su divina teología, / y a mí, del norte al sur, de leste * a oeste, / me dio los tabardillos * y la peste / para que hiciese guerra al mundo entero / y sacase con ellos el dinero.
    • 1644 Enríquez Gmz, A. Siglo pitagórico [1991] 91 Esp (CDH )
      / »Verdugo de los malos y los buenos, / los pecados ajenos, / ¿has de pagallos tú? ¡De ningún modo! / Pues, inorante, loco y ciego en todo, / ¿por qué quieres perderte y condenarte / y en el abismo propio sepultarte? / »Tú eres el más mal hombre de la tierra, / la hambre, peste y guerra / de la especie mortal, y, por estado, / el reino más florido y laureado / debe a filo de espada / talar gente tan vil y desalmada, / hidra cruel de toda monarquía, / cabeza que alentó la tiranía.
    • 1644 Enríquez Gmz, A. Siglo pitagórico [1991] 303 Esp (CDH )
      * / Díjele: «Doctorísimo embeleco * / examinado en Meco, * / nico mayorasgo de la Parca * / y, de la vena general del arca, / un juez * criminal, pues la has quitado / el tesoro vital que Dios le ha dado; / cuchillo racional introducido, / veneno por antídoto traído, / ruibarbo * endoctorado, / pecado original sin ser purgado: / pues librarse no pudo el mundo vario / de doctor, cirujano y boticario, * / que, cuando malos son, tiene la tierra / su hambre, peste y guerra, **¿no me dirás qué duelo te convida / a quitar una vida y otra vida / o qué agravio te hizo aquella dama / (Naturaleza pienso que se llama) / para que la persigas desta suerte? / ¿Eres la muerte de la misma muerte?.
    • 1644 Pellicer Ossau Salas Tovar, J. Avisos 1644 [2002] Avisos Esp (CDH )
      Y que, en Bolonia i Parma i otras Ciudades, havía començado furiosíssima Peste i que se temía havía de durar mucho; i ya los Pueblos dejavan los Comercios i tratavan de las Purgaciones de los quarenta Días con los Caminantes.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] II, 444 Esp (CDH )
      [...] al un lado una guitarra, / al otro lado un bufete, * / con un perrillo de falda, * / que la lame y no la muerde; / con una vieja barbuda, * / sentada de frente a frente, / más pasada que el Diluvio, / que ha que pasó muchos meses; / más seca que suele serlo / la que nos pega la peste, / más escurrida que azumbre / del vino caro de Yepes, / estaba doña Tomasa, / más triste que doce viernes, / contemplando su hermosura * / y la soledad que tiene. /
    • 1635-1645 Quevedo Villegas, F. Fortuna seso Hora de todos [2003] 783 Esp (CDH )
      Para fin tan lleno de majestad no hemos hallado con quién hacer confederación igual a pérdida y a ganancia sino con vosotros que hoy sois los tramposos de toda Europa y solamente os falta nuestra calificación para acabar de corromperlo todo, la cual os ofrecemos plenaria, en contagio y peste, por medio de una máquina infernal que contra los cristianos hemos fabricado los que estamos presentes.
    • 1635-1645 Quevedo Villegas, F. Fortuna seso Hora de todos [2003] 725 Esp (CDH )
      Muchos años han pasado que vosotros, en guerras continuadas, introducidas por las desavenencias del duque de Saboya, cuyos confines siempre os fueron sospechosos y molestos, a los cuales se opuso el rey Católico con nombre de árbitro, habéis visto los campos anegados en sangre y horribles con cuerpos muertos; las ciudades, asoladas por sitios y por asaltos; el país, robado por los alojamientos en vuestras tierras; los alemanes, gente feroz, número a quien acompaña en las almas la herejía, en los cuerpos, la hambre y la peste.
    • 1635-1645 Quevedo Villegas, F. Fortuna seso Hora de todos [2003] 637 Esp (CDH )
      Todos los circunstantes se guardaban de las gentes de esta isla como de pestes andantes, pues de sólo el contagio del aire que pasado por ella le tocaba, se les consumían los caudales, se les secaban las haciendas, se les desacreditaba el dinero y se les asuraba la negociación.
    • 1635-1645 Quevedo Villegas, F. Fortuna seso Hora de todos [2003] Esp (CDH )
      Los pobres fistulados empezaron a desearse la muerte y invocar garrotillos, pleurites, pestes, tabardillos, muertes repentinas, apoplejías, disenterías y puñaladas.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] III, 148 Esp (CDH )
      / Al caminante, en los pueblos, / se le pide información, / temiéndole más que a peste, / de si le conoce o no.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] II, 246 Esp (CDH )
      / ¡Oh, lo que se holgara Caco / si le viera con ajorcas! / De celos de estas finezas, / otra maldita mondonga / una camisa le viste, / tejida con peste y roña.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] III, 141 Esp (CDH )
      * / Sus dos ropas, de picadas, / parecieron de jigote, / tocadas más de la peste * / que de tocas y listones.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] II, 411 Esp (CDH )
      "Muestro a mis pretendientes / dientes y muelas: / danles alabanzas, / quieren meriendas. * / "Hombre sin talego / lego se queda: / que en mi orden el rico / sólo profesa. / "Sólo quien derrama / ama de veras: / que es amar a peste / amar a secas. / "Mancebito guardoso / oso le digo, / pues se lame las manos / para sí mismo. * /
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] Esp (CDH )
      Escándalo del Egipto, / tú, que, infamando la Libia, / miras para la salud / con médicos y boticas; / tú, que acechas con guadañas / y tienes peste por niñas, / y no hay en Galicia pueblo / que tenga tan malas vistas; / tú, que el campo de Cirene / embarazas con insidias, / y a toda vida tus ojos / hacen oficio de espías; / tú, que con los pasos matas / todas las yerbas que pisas / y sobre difuntas flores / llora mayo sus primicias; / a la primavera borras / los pinceles que anticipa; / y el año recién nacido, / en columbrándote, expira.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] Esp (CDH )
      Viendo al martirologio de la vida / con música bailar, y viendo al preste, / dije: "Sin duda hay nuevas de la peste, / o la epidemia viene bien podrida".
    • 1646 Anónimo Estebanillo González [1990] I, 181 Esp (CDH )
      Al fin, unas veces gastando por mi gusto y otras por los ajenos, di al través con toda mi bohonería y perdí la amistad de mis rajabroqueles, pues así que me vieron descaudalado huían de mí como si tuviera peste.
    • 1651 Gracián, B. Criticón 1.ª parte [1993] Esp (CDH )

      — ¿Qué te parece? —le dijo éste—. ¡Cuál te ha parado una tan mala hembra! Sin hacienda, sin salud, sin honra y sin conciencia te ha dejado. Ahora conocerás lo que es.

      Aquí todos a porfía comenzaron a execrarla. Uno la llamaba Scila de marfil, otro Caribdis de esmeralda, peste afeitada, veneno en néctar.

    • 1651 Gracián, B. Criticón 1.ª parte [1993] Esp (CDH )
      Allí encerró las culpas y las penas, los vicios y los castigos, la guerra, la hambre, la peste, la infamia, la tristeza, los dolores, hasta la misma muerte.
    • 1661 Comenius, J. A. Janua linguarum Esp (NTLLE)
      peste. La mortífera y contagiosa peste, quando hiere levantando ronchas, tumores, cardenales, encordios o carbúnculos y bubones, se encarniça, enciende, esfuerça y ensaña como de repente y en muy breve espacio, inficionando su corrupción y contagio diversos pueblos y naciones, que tal vez acaba o a lo menos desminuye.
    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] Esp (CDH )
      Exodi 31. 8. y a pocos ruegos de Moisen perdona Dios el agravio: Moises autem orabat Dominum: locutusque est Dominus ne faceret malum, quod locutus fuerat adversus populum suum, ibi. Murmura después el mismo Pueblo contra Moisen, y enojase de manera Dios, que quiere acabarles con peste a todos: Feriam eos pestilentiâ, atque consumam. Num. 14. 12. Ora Moisen otra vez con instancia, y con fervor, y apenas puede alcanzar de Dios, que se difiera el castigo.
    • 1726 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, I [1998] Esp (CDH )
      Quando la peste reyna todo vn año, y años enteros especialmente en Países poco vaporosos, no dexa de aver en el discurso de el año muchos días sereníssimos; con todo la infección de el ambiente persevera; y aun por lo común más en el Estío, que es quando está más despejado.
    • 1726 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, I [1998] Esp (CDH )
      Dice, que los Cometas de color rubicundo, lívido, o negro, son perniciosíssimos: Que los plateados, o albicantes son menos malos: Que los que duran muchos tiempo son más fatales que los de breve duración: Que los que parecen en el Invierno son peores que los Estivos: Que si el Cometa parece junto a Saturno, significa trayciones, peste, y esterilidad: Junto a Júpiter mutación de leyes, y muertes de Papas: Junto a Marte guerras: Junto al Sol alguna grande calamidad de todo el Orbe: Junto a la Luna vnas vezes inundaciones, y otras sequedades: Junto a Venus muertes de Nobles: Junto a Mercurio varios, y muchos males.
    • 1729 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, III [2003] 361 Esp (CDH )
      A estos estimaré siempre mucho y me fiaré a su conducta; de aquellos huiré como de pestes animadas.
    • 1737 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      PESTE. s. f. Enfermedad contagiosa, ordinariamente mortal, y que causa muchos estragos en las vidas de los hombres y de los brutos. Ocasionase por lo común de la infeccion del áire, y suelen ser la señal de ella unos bultos que llaman bubónes ú landres. [...].
    • 1742 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, I [2004] Esp (CDH )
      ¿Quién, no digo podrá creer, mas ni aun sufrir, si tiene algo de entendimiento la quimera de que una lyra desterrasse la peste de todo un reyno? Tales cosas como estas nos dexaron escritas los autores de antaño, para que las creyessen los bobos de hogaño.
    • 1742 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, I [2004] Esp (CDH )
      [...] pues Plutarco dice, que Thaletas, natural de Creta, con la enérgica dulzura de la lyra, libró de una peste a los lacedemonios.
    • 1742 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, I [2004] 340 Esp (CDH )

      Viene una peste con la guadaña de la muerte en la mano, desolando provincias enteras. ¿Quién la indujo? ¿El calor, el frío, la humedad, la sequedad, los vientos de esta, u de aquella plaga? Nada de esso; pues en otras mil ocasiones, subsistiendo essas mismas circunstancias, no hay peste.

    • 1725-1744 Torres Villarroel, D. Pronósticos Piscator [2006] 371 Esp (CDH )
      / Prende en el Norte la peste / porque se ha hartado de setas, / y un Capitán reconoce / todo el campo de la idea.
    • 1737-a1754 Luzán, I. Poética [1977] Esp (CDH )
      Es verdad que Farnabio pretende disculpar a Ovidio con el ejemplo de Virgilio, que en el tercero de las Geórgicas, describiendo los efectos de la peste, toca también semejantes particularidades.
    • 1737-a1754 Luzán, I. Poética [1977] 487 Esp (CDH )
      Así Edipo, por satisfacer su curiosidad y librar sus vasallos de la peste, hace muchas diligencias para descubrir el homicidio de Layo, de cuyo castigo pendía el remedio de aquel daño; pero estas diligencias, con las cuales esperaba conseguir una cosa tan de su gusto, le producen un efecto totalmente opuesto, precipitándole en una suma miseria, pues, por medio de ellas, descubre haber sido él proprio el agresor.
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )
      Sólo hay una diferencia entre la peste y el mal gusto: que los estragos de aquélla se conocen antes que se experimenten, los de éste hasta que se experimentan no se advierten; aquélla cunde a ojos vista, éste se propaga sin sentir; por lo demás, así como aquélla se dilata por la comunicación de los apestados, así, ni más ni menos, se va extendiendo éste por el comercio de los que se sienten tocados del gusto epidémico.
    • 1760 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, V [2004] Esp (CDH )
      Acaso conocemos también, que las causas de ella son las insinuadas arriba: peste, incendios, inundaciones, años estériles, guerras, extracciones de gente hacia la América, expulsión de los moros, &c. Mas ¿quál será el remedio? No lo veo; pues ni podemos resucitar los que murieron en las campañas o en los hospitales, ni revocar a España los que ya ha siglos salieron a otras tierras, ni aumentar los frutos de los años calamitosos, ni suplir o reparar la diminución del número de habitadores, que provino de la falta de providencias políticas y económicas, conducentes a una numerosa prolificación.
    • c1771-1777 Fdz Moratín, N. Arte putear [1995] 149 Esp (CDH )
      / La sarna así, la peste y las viruelas / no se pegan a muchos asistentes, / y ningún otro lo pegó al primero.
    • 1774-1778 Cadalso, J. Cartas marruecas [2000] Esp (CDH )

      Venerable Ben-Beley, después de levantar las manos al cielo, taparéme con ellas los oídos para impedir la entrada a voces sediciosas de jóvenes necios, que con tanto desacato me hablan de la dignidad paterna. No escucho sobre este punto más voz que la de la naturaleza, tan elocuente en mi corazón, y más cuando tú la acompañaste con tus sabios consejos. Este vicio europeo no llevaré yo a África. Me tuviera por más delincuente que si llevase a mi patria la peste de Turquía.

    • 1781-1784 Samaniego, F. M. Fábulas [1988] Esp (CDH )
      En los montes, los valles y collados, / De animales poblados, / Se introdujo la peste de tal modo, / Que en un momento lo inficiona todo. / Allí, donde su corte el león tenía, / Mirando cada día / Las cacerías, luchas y carreras / De mansos brutos y de bestias fieras, / Se veían los campos ya cubiertos / De enfermos miserables y de muertos. /
    • 1781-1784 Samaniego, F. M. Fábulas [1988] Esp (CDH )
      Pensaba en elegir la reina Muerte / Un ministro de Estado: / Le quería de suerte Que / hiciese floreciente su reinado. / El Tabardillo, Gota, Pulmonía / Y todas las demás enfermedades, / Yo conozco, decía, / Que tienen excelentes calidades. / Mas ¿qué importa? La Peste, por ejemplo, / Un ministro sería sin segundo; / Pero ya por inútil la contemplo, / Habiendo tanto médico en el mundo. /
    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] Esp (CDH )

      No pase vmd. adelante, le interrumpo yo, colgada cabeza abajo vea yo a esa bruja endemoniada con el trasero al aire, picada de todas las avispas y tábanos de la tierra. No, voto a tal; los perseguiré aunque estén tocados de la peste.

    • 1787 Fdz Moratín, L. Cartas 1787 [1973] Epistolario Esp (CDH )
      Murió, de peste, el día seis de Abril de el año de 1348; la enterraron en el Comvento de frayles de San Francisco (y no en el de Agustinos, como dice Ponz), en la capilla de la Cruz, propia de la familia de Sada.
    • 1788 Viedma Narváez, F. Descripción StaCruz Sierra [2002] Bo (CDH )
      Por la epidemia que padeció esta ciudad, de una cruel peste, juró por patrón al glorioso San Sebastián, por cuyo motivo se le hace una función muy lucida, y hay festejos públicos de toros en la plaza extramuros, que se halla al pie de cerrito, denominad San Sebastián, donde es innumerable el concurso que asiste, y hay feria de frutas, dulces secos, helados, etc.
    • 1792 Bolaños, J. Portentosa vida [1992] 102 Mx (CDH )
      [...] y creo que hubiera pasado más adentro si enternecido el Señor de las plegarias de David, que era el benjamín de sus caricias, no hubiera mandado al Ángel executor del castigo que embaynara la espada y desterrara a la Muerte y a la peste de los contornos de Jerusalén.
    • 1792 Bolaños, J. Portentosa vida [1992] 100 Mx (CDH )
      ¡O qué expectáculo tan triste!, mas luego que el embaxador le hizo saber al afligido monarca cómo en castigo de su delito determinaba la Muerte entrar en sus dominios; o con los estragos de una sangrienta guerra, o con las tribulaciones de una hambre, o con los horrores de una peste, y que de estos tres partidos le daba opción para elegir el que menos le incomodara, aquel corazón que nunca conoció la cara al miedo con haber visto tantas veces muy cercana la muerte en tantos riesgos y peligros, no pudo menos aora que acobardarse y llenarse de angustias con semejante embaxada.
    • 1792 Bolaños, J. Portentosa vida [1992] Mx (CDH )
      Desde aquel mismo instante no representaba otra cosa el florido reyno de Israel y de Judea, que un hospital de míseros y achacosos dolientes que en breve espacio de tiempo pasó a ser un campo santo y osario de la mejor flor de los israelitas, pues en el término de tres días que duró el rigor de la peste alzó la Muerte tan abundante cosecha que se llevó a los sepulcros a setenta mil vasallos del señorío de David.
    • 1797 Quintana, M. J. A G. Jovellanos [1969] 207 Poesías Esp (CDH )
      ¿Qué la servía / un clima placidísimo y sereno / que en vida, en fuerza y en placer la henchía? / Todo fue por demás: su manto triste / tendió la asolación: yermos los campos, / mustios los pueblos, indolente el hombre, / sin conocer su estrago, sin aliento / para salvarse de él, ruina y silencio / cual de peste mortífera abrigaban.
    • 1800 Quintana, M. J. Invención imprenta [1969] 266 Poesías Esp (CDH )
      / Ambas gimiendo para siempre huyeron, / como la peste y las borrascas huyen / de la afligida zona, que destruyen, / si los vientos del polo aparecieron.
    • 1804 Mutis, J. C. A A. Amar Borbón [1947] 260 Cartas Co (CDH )
      Bien es verdad que anteriormente a estos descubrimientos inventó un Padre capuchino un sahumerio por cuyo auxilio se disipó la peste de Génova; y que sirviendo igualmente para desinfectar las iglesias, cárceles, hospitales, habitaciones, ropas y utensilios emponzoñados por la infección de cualesquiera miasmas pestilenciales, publicó su receta el doctor Sánchez Ribeiro en su apreciabilísima obra intitulada Conservación de la salud de los pueblos, y traducida a nuestro idioma.
    • 1804 Mutis, J. C. A A. Amar Borbón [1947] Cartas Co (CDH )
      Así será excusado proceder a la quema de ropas y muebles, siendo cierto que ningún insecto, ningún vapor venenoso o pestilente, ni la misma peste puede resistir a la eficacia de este sahumerio; todo el punto está en que se introduzca bien en lo que se intenta purificar; y en lográndose esto, no hay duda en que disipa hasta la más mínima partícula de la infección, o del vapor venenoso. /
    • 1806 Quintana, M. J. Expedición vacuna [1969] 302 Poesías Esp (CDH )
      / Mas ¿cuándo, ¡ay, Dios!, los dolorosos males / podré olvidar que aún mísera me ahogan? / Y entre ellos... ¡Ah!, venid a contemplarme, / si el horror no os lo veda, emponzoñada / con la peste fatal que a desolarme / de sus funestas naves fue lanzada.
    • c1790-a1820 Arjona, M. M. Poesías [1871] 520 Poesías Esp (CDH )
      / »De nuevo yo aumentaba mis rigores, / Y faltó poco para ver la tierra / A todos delirar sus moradores, / »Pues no cuantos venenos Colco encierra / Tanto daño á los hombres han traído, / Ni la hambre, ni la peste ni la guerra.
    • c1790-1823 Arriaza, J. B. Poesías [1822-1826] I, 2ª, 57 Esp (CDH )
      / Bien sea de moradores la abundancia, / Que al exceso la atmósfera calientan, / Ó la supersticiosa vigilancia / Con que enjambre de perros alimentan; / Ó en sus enfermedades la ignorancia / Con que en vez de curarse las aumentan, / Funesta peste eternamente sopla / Dentro de la infeliz Constantinopla.
    • 1834 Larra, M. J. Calamidad europea [2000] Fígaro Esp (CDH )

      [...] ábrense volcanes por todas partes, vomitando lumbre sobre él; las tempestades aquí, la peste allí, la guerra de nación en nación, las preocupaciones doquiera, la mujer en todas partes; todo es error y desgracia, todo crimen y confusión el mundo [...].

    • 1834 Larra, M. J. Calamidad europea [2000] Fígaro Esp (CDH )
      ¿Pues cuál otra horrible calamidad nos amenaza? ¿Otro cólera? Si el hombre nació para morir, la peste es una muerte cualquiera.
    • 1835 Larra, M. J. Antigüedades Mérida II [2000] Fígaro Esp (CDH )

      [...] yo no me acuerdo qué año hubo en Mérida una peste muy mortífera; la Santa miraba entonces a Poniente; hiciéronle grandes rogativas, y una mañana amaneció vuelta al Oriente y cesó la peste; desde entonces mira a esa parte, y ya no se teme la peste en Mérida.

    • 1835 Larra, M. J. Antigüedades Mérida II [2000] Fígaro Esp (CDH )
      Efectivamente, parece que desde entonces no ha vuelto ningún azote de esa especie a afligir a la antigua colonia romana, si se exceptúa el cólera, y ése, todo el mundo sabe que no es peste, con lo cual queda en pie la tradición, y la santa siempre vuelta.
    • 1823-1838 Heredia, J. M. Revisión Delille [1947] Escritos literarios Cu (CDH )
      Sabe expresar los grandes efectos de la naturaleza, la erupción de un volcán, los desastres de un invierno riguroso, las asolaciones de la peste.
    • 1844 Gmz Avellaneda, G. Espatolino [1981] Novelas Cu (CDH )
      La peste invadió a Roma, y Carlos fue una de las primeras víctimas.
    • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] 708 Ar (CDH )
      Este pundonoroso marino fue a la presencia de su vencedor; y al considerar que éste no era sino un joven guardiamarina de diecisiete años al mando de una tripulación diezmada por la peste, fue tan grande su pesar que rindió la vida a la fuerza de su tormento.
    • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] Ar (CDH )
      La peste diezmó la tripulación del buque francés, y no sobrevivió a sus estragos otro oficial que el guardiamarina Mackau.
    • 1861 Castelar, E. Disc Ateneo [1861] 349 Discursos Esp (CDH )
      El hambre diezmó sus habitantes; los miasmas de la peste oscurecieron su siempre límpido cielo; la segur bárbara taló sus bosques y arruinó sus pueblos; el fuego calcinó sus campos; y sus antiguos palacios, y las calles de sus mas populosas ciudades, vieron correr en su soledad y en su desolación sobre sus ruinas las alimañas salvajes, las fieras del desierto.
    • 1861 Castelar, E. Disc Ateneo [1861] Discursos Esp (CDH )
      El horror que esta irrupcion derramó en los desgraciados habitantes del Africa fué tal, que los cronistas cuentan que aquellos bárbaros eran tan atroces que mataban generaciones enteras alrededor de los muros de las ciudades, á fin de que emponzoñado por la peste el aire, emponzoñara á los hombres.
    • 1861 Castelar, E. Discurso 13/05/1861 [1861] Discursos Esp (CDH )
      El recuerdo histórico, decía yo, que dilata la vida en lo pisado, se perdió; la luz de la ciencia, que dilata la vida en lo porvenir, se apagó; el hogar doméstico tornase como sepulcro, la sociedad como vasto cementerio; el trabajo dejó de ser la ley de la actividad, y cayeron de todas las manos los instrumentos con que el hombre domeña la naturaleza; la tierra, siempre fecunda, se tornó ingrata y estéril como un monton de frías cenizas; el hambre fué tal, que los humanos comieron carne de sus semejantes; y la peste tanta, que regiones enteras quedaron yermas, pues hasta las aves del cielo caían [...].
    • 1850-a1865 Bello, A. Literatura latina [1985] 220 Crítica literaria Ve (CDH )
      Y todavía contemplamos embelesados este cuadro halagüeño, cuando se nos presenta el de la peste de los animales, en que Virgilio lleva la compasión y el terror a su colmo.
    • 1862-1875 Blest Gana, A. Martín Rivas [1983] Ch (CDH )

      — Nada temas, hermanita —dijo Agustín—; aquí voy yo para arreglarlo todo; que la peste me ahogue si no sacamos a ese pobre Martín de la prisión.

    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] II, 125 Esp (CDH )
      Al amanecer, cuando la luz pálida y cobarde se arrastraba por el suelo, después de entrar laminada por los intersticios del balcón, despertaba sofocada por aquellas visiones, como náufrago que sale a la orilla... Parecía sentir todavía el roce de los fantasmas groseros y cínicos, cubiertos de peste; oler hediondas emanaciones de sus podredumbres, respirar en la atmósfera fría, casi viscosa, de los subterráneos en que el delirio la aprisionaba.
    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] Esp (CDH )
      — Es que hay dichos, Pachuca —replicó Sotileza con ira mal disimulada—, que son más de temer que los bofetones..., porque hay lenguas que los esparcen como la peste; y bien sabes tú que las hay en esta calle peores que la sarna, y contra qué honras buscan el arrimo.
    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] 411 Esp (CDH )
      Una mala noche pronto se pasaría; y, en cambio, al día siguiente, ni caras indigestas, ni palabras impertinentes, ni miradas burlonas; y en vez del hormigueo de las calles, y el tufo de las muchedumbres, y el polvo de las basuras, y el tormento de la conversación, la inmensidad del espacio, la grandeza del mar, el aire salino, el columpio de las ondas y el olvido de la tierra, infestada de la peste de los hombres.
    • 1889 Matto Turner, C. Aves [2000] Pe (CDH )
      ¿Por qué no nos llevó la Peste a todos nosotros, que ya dormiríamos en la tierra?
    • 1890 Rubén Darío Betún [1950] Cuentos Ni (CDH )
      Por un ventanillo entraba un haz de rayos de sol que iluminaba el cuartucho destartalado, el catre cojo de la vieja abuela, a quien él, Periquín, llamaba "mamá"; el baúl antiguo forrado de cuero y claveteado de tachuelas de cobre, las estampas, cromos y retratos de santos, San Rafael Arcángel, San Jorge, el Corazón de Jesús, y una oración contra la peste, en un marquito, impresa en un papel arrugado y amarillo por el tiempo.
    • 1898 Ganivet, Á. Pío Cid [1983] Esp (CDH )
      Todos me han hablado de la boca encendida y del respinguillo de la nariz; pero esto abunda más que la peste; y lo que a mí me parecía siempre que valía algo eran los ojos, pequeñillos como son y todo.
    • 1899 Picón-Febres, G. Sargento Felipe [2003] Ve (CDH )

      [...] cuando la guerra atraviesa por el campo en su corcel de fuego, hambrienta de infamias y maldades, desparramada al viento su cabellera ignífera, blandiendo enfurecida la espada segadora, asordando los espacios con los truenos de su ira, espumando odio la boca y sembrando por doquiera la riza y el desastre; cuando la negra inundación, desbordándose rabiosa de las cumbres, derrama los caudales de sus aguas para arrancar de cuajo hasta los musculosos troncos de los árboles que señorean la selva; cuando la peste vuelca sus ponzoñosas urnas sobre aquella región amada siempre de la naturaleza, y diezma los hogares, y envenena de pesar los corazones, y puebla de cadáveres las necrópolis humildes [...].

    • 1902 Azorín Voluntad [1989] Esp (CDH )
      La peste devastará las ciudades: gentes escuálidas vagarán por las campiñas yermas.
    • 1905 Rubén Darío Cantos vida [1995] Ni (CDH )
      Un gran vuelo de cuervos mancha el azul celeste. / Un soplo milenario trae amagos de peste. / Se asesinan los hombres en el extremo Este. /
    • 1905-1907 Coloma, L. Jeromín [2003] Esp (CDH )
      Diezmaba la peste el campo de los rebeldes, y aunque el contagio no había penetrado en el de Don Juan, padecíase en él mal de cámaras, y cebábase principalmente en las tropas tudescas, gente toda intemperante en el comer, y en el beber no escrupulosa.
    • 1905-1907 Coloma, L. Jeromín [2003] Esp (CDH )
      Temiose, pues, que aquella repentina dolencia de Don Juan fuese precursora de la peste, y afirmose más este temor al ver que caían con los mismos síntomas tres o cuatro caballeros de su casa, de los que más de cerca le trataban, y entre ellos el anciano Gabrio Cervelloni, que contaba ya setenta años, y construía a la sazón, por orden de Don Juan, un extenso fuerte en las alturas de Bourges, frente al campo de Tirlemont, y a una legua escasa de Namur.
    • 1919 Arguedas, A. Raza [1988] Bo (CDH )
      El río es peor que la peste y que cualesquiera otras calamidades.
    • 1919 Arguedas, A. Raza [1988] Bo (CDH )
      La peste viene, calienta y se va, llevándose a algunos.
    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Co (CDH )
      ¡Qué adhesiones, qué aplausos, qué intimidades! La delación fue planta parásita que enredaba a vivos y a muertos y el chisme y la calumnia progresaron como peste.
    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Co (CDH )
      ¡Todos con hambre, todos con peste! A lo largo del río Guainía desembarcaban en las casas de los caboclos, * a robarse cuanto encontraban, a tragarse lo que podían: gallinas, cerdos, fariña cruda, cáscaras de banano.
    • 1927 Arévalo Mtz, R. Rosas Engaddi [1927] Gu (CDH )
      ¡Hombres extranjeros! / Oíd lo que el trópico encierra: / pueblos siempre en guerra, / fiebres que devastan países enteros. / Lo habita una raza llena de tristeza: / el indio, que es triste por naturaleza; / y luego el ibero / que es triste, piadoso, sombrío y severo. / Y así el cuadro es este: / el hambre, la guerra y la peste. /
    • 1931 Uslar Pietri, A. Lanzas [1993] Ve (CDH )

      — ¡Maldita sea hasta mi alma! Me han robado una mula que valía por lo muy menos trescientos pesos. ¡Que se les vuelva peste!

    • 1933 Mtz Estrada, E. Radiografía Pampa [1991] Ar (CDH )
      Volvían pocos porque el hambre y la peste los malgastaban; mas el supérstite fingía para librarse del ludibrio, y así hacía prosélitos.
    • 1936 Lugones, L. Almitas [1988] Cuentos Ar (CDH )

      Más unidos por la desgracia, los vecinos que dije habían puesto en común sus penurias. Forzados al ocio por la inclemente dureza de la tierra y el inevitable consumo de sus últimas cabras, servíales de consuelo la gracia de aquellas dos criaturas que veían jugar el día entero, siempre cariñosas, a la sombra de una ramada *lateral, ya parando rodeo con huesitos, *o sea todo cuanto quedó de la majada así fingida para mayor tristeza, ya cabalgando sobre el mortero *caído que no había para qué enderezar, con esa inocencia de los cinco años, dulce hasta cuando lamenta en su dolor la injusticia del destino.

      Por dóciles que fuesen, tenían, esto sí, que cuidarlas del sol malsano, pues, como es sabido, trae peste con la seca, sobre todo en aquellas siestas calmas cuya ardentía llegaba a encender el caldeado suelo, levantando llamitas, que los chicos, por diversión, corrían a pisotear con las usutas.

    • 1937 Palés Matos, L. Tuntún [1978] PR (CDH )
      / Lepromonida, araña de la sombra, profunda / araña de los sueños y de las pesadillas... / —Incendios, pestes, gritos, narcóticos azules, / venenos, horcas, fetos, muertes: ¡Lepromonida!— / Reina oscura.
    • 1937 Palés Matos, L. Tuntún [1978] 173 PR (CDH )
      / ¡Oh los rones calientes de Jamaica! / ¡Oh fiero calalú de Martinica! / ¡Oh noche fermentada de tambores / del Haití impenetrable y voduista! / Dominica, Tortola, Guadalupe, / ¡Antillas, mis Antillas! / Sobre el mar de Colón, aupadas todas, / sobre el Caribe mar, todas unidas, / soñando y padeciendo y forcejeando / contra pestes, ciclones y codicias, / y muriéndose un poco por la noche, / y otra vez a la aurora, redivivas, / porque eres tú, mulata de los trópicos, / la libertad cantando en mis Antillas.
    • 1939 Azaña, M. Velada Benicarló [1980] Esp (CDH )
      ¿O en busca de una explicación y hasta de una justificación, vamos a discurrir por conceptos inadecuados, o por imágenes falsas? A una peste, a una invasión, se les llamaba en otro tiempo azotes de Dios.
    • 1940 Bioy Casares, A. Invención Morel [1984] Ar (CDH )

      Recuerdo ahora lo que pensaba anteanoche, en ese cuarto insistentemente iluminado. La naturaleza de los intrusos, de las relaciones que he tenido con los intrusos.

      Intenté varias explicaciones.

      Que yo tenga la famosa peste; sus efectos en la imaginación: la gente, la música, Faustine; en el cuerpo: tal vez lesiones horribles, signos de la muerte, que los efectos anteriores no me dejan ver.

    • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] Gu (CDH )
      ¡Ello..., qué podía esperarse de quien como la peste trajo el entredicho político a los suyos y el descrédito sobre su nombre! No crea usted que nosotros no hemos sufrido por la cola de este asunto.
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
      — Lo malo será la peste —dijimos, sin saber bien lo que quería decir peste, dando ese nombre cambiado (con el pensamiento en la enfermedad clásica de los éxodos) a otra disolución de ideas, de ingenuidades augustas, del mismo amor de los hombres por las mujeres que es lo que iba a ser lo pestífero con todo el disimulo de los males interiores e invisibles.
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
      Mi bandera personal sería sólo amarilla, como la de la locura y la peste.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] 35 Ch (CDH )
      / El hambre antigua de Europa, hambre como la cola / de un planeta mortal, poblaba el buque, / el hambre estaba allí, desmantelada, / errabunda hacha fría, madrastra / de los pueblos, el hambre echa los dados / en la navegación, sopla las velas: / "Más allá, que te como, más allá / que regresas / a la madre, al hermano, al juez y al Cura, / a los inquisidores, al infierno, a la peste.
    • 1949-1953 Asturias, M. Á. Hombres maíz [1992] Gu (CDH )
      Miraban la cruz cubierta de río, de lava de volcán, de arena de mar, de sangre de gallo, de plumas de gallina, de pelo de maíz, como algo doméstico, oficioso, solitario en los caminos, valiente contra la tempestad, el demonio y el rayo, el huracán, la peste y la muerte, * y seguían rezando con susurro de cernada que hierve, y hasta el olor acre de la cernada, hasta que la lengua les quedaba como estropajo insensibilizadas las rodillas de tanto estar hincados, las manos goteantes de la viruela blanca de las candelas que sostenían por manojos, los ojos como uvas de bejuco. *
    • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] 182 Cu (CDH )
      Muy interesado por el relato del misionero, estaba pensando en ciudades arruinadas por guerras de barones, asoladas por la peste, cuando los punteadores, invitados por Rosario a distraernos con alguna música de su antojo, preludiaron en las bandolas.
    • 1955 Cortázar, J. Trad Memorias Adriano [1982] Ar (CDH )
      Mis probabilidades de acabar por obra de una puñalada en el corazón o una caída de caballo van disminuyendo cada vez más; la peste parece improbable; se diría que la lepra o el cáncer han quedado definitivamente atrás.
    • 1956 Piñera, V. Cuentos [1999] 67 Cu (CDH )
      «Pero un álbum —insistí con bastante énfasis—, ¡un álbum no es razón bastante para que toda una casa de huéspedes se exponga a los peligros del hambre y de la peste!».
    • 1957 Laín Entralgo, P. Espera [1984] 419 Esp (CDH )
      Quiso Unamuno —hombre individual y escotero— que Dios le librase, cual de peste, "de un Boswell, de un Eckermann": "Lo que yo quiera callarme – déjenmelo para mí; – no me obliguen al desarme – de honduras que no rendí. – Que uno es el hombre de todos – y otro el hombre de secreto, – y hay que escaparse de modos – de hacer a un sujeto objeto" (Canc., 1.578). /
    • 1958 Carpentier, A. Guerra [1970] Cu (CDH )
      Y a pesar de que el cirujano se mostraba dudoso en cuanto a pronunciar el nombre de una enfermedad que no se veía en Flandes desde hacía mucho tiempo a causa de la humedad del aire, sus andanzas por el reino de Nápoles le hacían columbrar que aquello era peste, y de las peores.
    • 1958 Carpentier, A. Guerra [1970] Cu (CDH )
      Pero Juan, con el vino aligerándole el alma, no ve ya el Campo Estrellado como la noche en que la peste se le acercara con un tremebundo aviso de castigo por sus muchos pecados.
    • 1958 Carpentier, A. Guerra [1970] Cu (CDH )
      Pero ahora, descansado, algo bañado, con piojos de menos y copas de más, empieza a pensar si aquella fiebre padecida sería cosa de la peste, y si aquella visión diabólica no sería obra de la fiebre.
    • 1958 Carpentier, A. Guerra [1970] Cu (CDH )
      Pero en eso empieza a llover, corre cada cual a resguardarse bajo los aleros, y Juan el Indiano se encuentra en la sala de un mesón, con un romero llamado Juan, que andaba por la feria, con su esclavina cosida de conchas —venido de Flandes para cumplir un voto hecho a Santiago, en días de tremenda peste.
    • 1961 Onetti, J. C. Astillero [1995] 118 Ur (CDH )
      Una cosa es la enfermedad y otra la peste —bebió la mitad del vaso y sonrió a la sonrisa que Gálvez había descendido hacia él, recelosa, expectante.
    • 1961 Sábato, E. Héroes [1986] Ar (CDH )
      Ignoro si, en última instancia, esta organización tiene que rendir cuentas, tarde o temprano, a lo que podría denominarse Potencia Luminosa; pero, mientras tanto, lo obvio es que el universo está bajo su poder absoluto, poder de vida y muerte, que se ejerce mediante la peste o la revolución, la enfermedad o la tortura, el engaño o la falsa compasión, la mistificación o el anónimo, las maestritas o los inquisidores.
    • 1961 Sábato, E. Héroes [1986] 276 Ar (CDH )
      Como tampoco ya pude apartar de mi espíritu la convicción, cada vez más fuerte y fundada, de que los ciegos manejaban el mundo: mediante las pesadillas y las alucinaciones, las pestes y las brujas, los adivinos y los pájaros, las serpientes y, en general, todos los monstruos de las tinieblas y de las cavernas.
    • 1961 Sábato, E. Héroes [1986] Ar (CDH )
      Supe así que esa hegemonía se logra y se mantiene (aparte el trivial aprovechamiento de la sensiblería corriente) mediante los anónimos, las intrigas, el contagio de pestes, el control de los sueños y pesadillas, el sonambulismo y la difusión de drogas.
    • 1961 Sábato, E. Héroes [1986] Ar (CDH )
      «Casi nunca suceden cosas» le diría Bruno, años después, «aunque la peste diezme una región de la India».
    • 1961 Sábato, E. Héroes [1986] Ar (CDH )
      Un hombre cruza el estrecho de los Dardanelos, un señor asume la presidencia en Austria, la peste diezma una región de la India, y nada tiene importancia para uno.
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] Cu (CDH )
      En medio de una vegetación de los orígenes del mundo, aquello era como un Estado Antiguo asolado por la peste, transitado por los entierros, cuyos hombres, vistos por un Hoggart, animaran una perenne caricatura de sus oficios y funciones.
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] Cu (CDH )
      Se hacían rogativas a San Roque, a San Prudente, a San Carlos Borromeo, siempre recordados en épocas de pestes.
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] Cu (CDH )
      Aunque los médicos afirmaran que el daño no era semejante al de la peste, dieron todos por llamarlo "el azote de Jaffa".
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] 237 Cu (CDH )
      Pero la mujer, soslayando la mirada, tomó un libro de viajes a la Arabia que había leído durante los últimos días, mostrándole un párrafo sacado de un texto coránico: "La peste hacía estragos en Devardán, ciudad de Judea. La mayor parte de los habitantes se dio a la fuga. Dios les dijo: «Morid». Y murieron. Años después los resucitó a ruegos de Ezequiel. Pero todos conservaron en los rostros las huellas de la muerte".
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] 237 Cu (CDH )
      Marcó una pausa: "Estoy cansada de vivir entre muertos. Poco importa que la peste haya salido de la ciudad. Desde antes llevaban ustedes las huellas de la muerte en las caras".
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] Cu (CDH )
      La muerte del Abate Brottier, derribado durante una breve permanencia en Cayena, por obra de alguna peste traída de Sinnamary, lo afectó en grado sumo.
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] 232 Cu (CDH )
      Tostados, fanfarrones, luciendo cicatrices en las caras, hablando alto, calando la hembra con ojos que le dejaban en cueros, parecían responder a un nuevo estilo militar que, a pesar de su insolencia, le hizo gracia porque se afirmaba en términos de virilidad y aplomo, por el joven oficial De Sainte-Affrique que, alarmado de verla entre aquellas gentes, había acudido a escoltarla; supo que estaba en presencia de los supervivientes de las pestes de Jaffa, mandados a la colonia después de la Campaña de Egipto, aunque algo quebrantados aún, por creérseles particularmente aptos a adaptarse al clima de la Guayana, donde los alsacianos sucumbían en harto crecido número.
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] 234 Cu (CDH )
      Y explicó que los soldados triunfantes de las pestes de Jaffa traían consigo un mal misterioso, con el cual habían contaminado ya a media Francia, donde la epidemia hacía estragos.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Ar (CDH )
      Y habló de la peste.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] 246 Ar (CDH )
      Tantos estragos ejercía, que su destrucción prometía sobrepasar las de las enfermedades epidémicas conocidas desde hacía siglos: la peste, la tisis, la sarna, la erisipela, el ántrax, la lepra, el tracoma.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Ar (CDH )
      En agosto, Lautrec reconquistó el Milanesado para Francisco I, pero murió de la peste, y los restos de sus fuerzas, aniquilados por Antonio de Leiva, capitularon en Aversa, luego que Andrea Doria se pasó al emperador.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Ar (CDH )
      La peste se había desatado en Roma como un flagelo divino.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Ar (CDH )
      Había sabido que algún tiempo antes, durante la peste de Roma, un griego había embaucado al pueblo con una farsa.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] 130 Ar (CDH )
      Probablemente el mal se vinculaba con la peste que había asolado a Florencia dos años antes, a la cual se mentaba como el castigo peor que la ciudad había sufrido desde el siglo xiv, y que resurgió poco más tarde, tremenda, devastadora, entre un séquito de charlatanes que recetaban pociones inútiles y que, asustados, desaparecieron pronto.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] 116 Ar (CDH )
      Hombres sin cesar sujetos al capricho de los grandes ambulan por sus páginas; hombres que, en tiempos de revuelta, perdían primero sus sueldos y luego sus cargos; hombres cuyos manuscritos eran quemados en los incendios de las ciudades y en las destrucciones urgidas por las pestes; hombres corridos a insultos y calumnias por sus propios colegas; hombres que, en las labradas cárceles de los palacios, añoraban la ausente libertad de la cual gozaba el fraile mendicante más mínimo.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Ar (CDH )
      Me refirió que había enfermado en Roma, a consecuencia de la peste y de una mujer, y que se había refugiado en Cervéteri, en casa de su amigo el pintor Rosso, para curarse.
    • 1963 Cortázar, J. Rayuela [1991] 33 Ar (CDH )
      Puesto que no la amaba, puesto que el deseo cesaría (porque no la amaba, y el deseo cesaría), evitar como la peste toda sacralización de los juegos*.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Co (CDH )
      Le mandó a decir que los potreros se estaban inundando, que el ganado se fugaba hacia las tierras altas donde no había qué comer, y que estaban a merced del tigre y la peste.
    • 1969 Vargas Llosa, M. Conversación [1996] Pe (CDH )

      — Tu padre tiene horror a la mediocridad —se rio el tío Clodomiro—. Pensaría que si nos juntábamos mucho le iba a pasar la peste. Él fue muy ambicioso desde chico. Siempre quiso ser alguien.

    • 1972 Torrente Ballester, G. Saga/Fuga [1995] 550 Esp (CDH )
      ¿Qué va a ser de nosotros si se pulveriza?» Calló, y sus manos quedaron tendidas, anhelantes, y en las puntas de sus dedos escuálidos se anunciaban ya el hambre, la peste, y toda clase de calamidades.
    • 1974 Sábato, E. Abaddón [1983] Ar (CDH )
      Bruno se decía que estaba hecho de la misma sustancia de aquellos venecianos que levantaron su ciudad luchando contra el agua y la peste, contra los piratas y el hambre.
    • 1976 Uslar Pietri, A. Oficio difuntos [1976] Ve (CDH )

      En los días anteriores a la muerte del presidente las ciudades comenzaron a quedarse vacías de noche. Aquello recordaba los tiempos de la peste. No se veía un alma por las calles oscuras.

    • 1976 Uslar Pietri, A. Oficio difuntos [1976] Ve (CDH )
      Se respiraba una atmósfera de peste.
    • 1976 Uslar Pietri, A. Oficio difuntos [1976] Ve (CDH )
      Se hablaba en voz baja de la peste.
    • 1976 Uslar Pietri, A. Oficio difuntos [1976] Ve (CDH )
      La peste la había alcanzado en el refugio de su lujosa residencia.
    • 1976 Uslar Pietri, A. Oficio difuntos [1976] Ve (CDH )
      Parecían refugiados, eran logreros sin suerte en busca de algún cargo y el temor de la peste los atenazaba.
    • 1976 Uslar Pietri, A. Oficio difuntos [1976] Ve (CDH )
      La peste había llegado hasta lo más cercano de su familia.
    • 1976 Uslar Pietri, A. Oficio difuntos [1976] 236 Ve (CDH )
      La peste que había matado tanta y tanta gente no lo había tocado y ahora venía aquella cosa tan insignificante.
    • 1976 Uslar Pietri, A. Oficio difuntos [1976] Ve (CDH )

      De todo aquello ya no quedaba nada. Del hermano y de los hijos no quedaba nada. Omar muerto en la peste. Cheno asesinado, y ahora Cheíto muerto galopantemente. Era con ellos con los que iba a armar su poder y a asegurar la permanencia. Pero ahora no quedaba ninguno de ellos y estaba él solo.

    • 1977 Hnz Norman, I. Novela criolla [1977] 201 PR (CDH )
      Como verdadera sirena atrae con su mágica fascinación al gondolero Paolo, al pintor Ruggiero, al noble Gradenigo, al sabio alquimista Hafiz y al consejero decenviro Loredano, aunque su verdadera ambición es la seducción del almirante Honorino que puede elevarla a la cumbre del poder; pero, antes de lograr su ambición muere víctima de la peste que diezma la ciudad.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 43 Mx (CDH )
      [...] y sus cuentos poblaban nuestro mundo de califas que se ahogaban en aljibes verdes como bostezos, de puentes de puro brillo que mediaban entre dos tierras abismadas en negruras insolubles y de barcos en que toda la tripulación se había muerto de una peste milagrosa y navegaban por el mar y por las leyendas como cementerios lentos.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 562 Mx (CDH )
      ¡Imagínate: un millón de libros a mi alcance: en inglés, español, francés... en todos los idiomas vivos y todas las lenguas muertas! Y allí, en la biblioteca y ante las obras de Plinio El Viejo y de Cayo Salustio Crispo; allí frente a la tragedia ática y los libros de Tucídides (copié para el tío Esteban una magnífica descripción que hace Tucídides sobre la peste de Atenas), me dije que los anatomistas habían arrancado de cuajo las raíces griegas y latinas para bautizar con ellas las partes de nuestro cuerpo, y que el tórax y la crista galli, el yeyuno y el septum lucidum, el tuber cinereum y el calamus scriptorius pertenecían a este linaje.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 429 Mx (CDH )
      En esas horas de espera, largas y casi monásticas que Palinuro pasó en el consultorio, además de escribir sus primeros versos que recordaban esa niñez de leche de almendras condensadas que todos hemos perdido una vez en la vida, y que Palinuro perdió dos veces, descubrió el cuadro que representaba a la muerte y a un médico luchando por arrebatarse a una mujer desnuda, y se arrepintió de haber deseado la muerte de mamá y se dijo entonces que ese mismo cuadro colgaría de la pared de su consultorio cuando fuera doctor, y que cada minuto de su vida estaría dedicado a luchar contra la muerte, y juró que nunca dejaría morir a mamá Clementina, que pondría a todas sus muertes posibles en un costal y las echaría al mar, que a otras las tiraría de espaldas y de sorpresa, que a otras las haría resbalarse por la mantequilla de las carreteras y a otras las pondría frente al soplo aguado de los espejos para que se murieran de viejas, y a la peste negra la pintaría de blanco, y a las viruelas las volvería locas y al cáncer le cambiaría el signo del zodiaco.
    • 1977 Vargas Llosa, M. Tía Julia [1996] Pe (CDH )
      Él mismo eligió el barrio cuando supo que todos los sacerdotes de Lima le temían como a la peste, no tanto por la concentración microbiana que había hecho de su jeroglífica topografía de arenosas veredas y casuchas de materiales variopintos —cartón, calamina, estera, tabla, trapo y periódico— un laboratorio de las formas más refinadas de la infección y la parasitosis, como por la violencia social que imperaba en Mendocita.
    • 1978 Cousté, A. Biografía Diablo [1978] Ar (CDH )
      Los prodigios meteorológicos, las catástrofes, la incesante guerra, el hambre y la peste, colaboraron notablemente a la psicosis colectiva que desembocó en la mayor manifestación de penitencia y arrepentimiento de la historia de la cristiandad.
    • 1978 Cousté, A. Biografía Diablo [1978] Ar (CDH )
      Su primera aproximación a Zoroastro —según nos cuenta el Avesta— no es sin embargo tentadora; más expeditivamente, Ahriman opta por matarlo, y le envía para ello a su poderoso lugarteniente Drugia (la peste), quien con sólo tocar al santo lo contaminará de todas las enfermedades.
    • 1978 Fdz Santos, J. Extramuros [1994] Esp (CDH )
      Muertes de reyes, desastres graves, guerras o pestes.
    • 1978 Fdz Santos, J. Extramuros [1994] Esp (CDH )
      Tan sólo la presencia de mi hermana y sus manos capaces de sanar los males, barrer la peste o salvar las cosechas.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Ar (CDH )
      A ella se sumó la peste, el tifus, que en el curso de tres años asoló a la ciudad de Pericles, y que ellos (naturalmente) juraban que procedía de Egipto.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Ar (CDH )
      Los mozuelos salmodiaban a dos voces la extraña historia de Ginevra degli Almieri, la que poco después de su boda con el hombre a quien no amaba, fue enterrada viva, pues la creían muerta por la peste; la que tornó a abrir los ojos, abandonó la soledad y el espanto del sepulcro, acudió a las casas de su esposo y de su madre, que la rechazaron, suponiéndola un espectro; la que por fin buscó refugio, en el hombre a cuyo amor y matrimonio su familia se había opuesto, el cual la reconoció, le brindó amparo y ternura, y la ganó por mujer legítima, cuando su madre y esposo repudiantes se presentaron para reclamarla ante el propio Obispo.
    • 1982 Pitol, S. Juegos florales [1985] Mx (CDH )
      ¡Cultivarse para morir! En los relatos de los años de peste, cólera y exterminio, las reuniones que pretenden agotar el mundo de los sentidos antes del final inevitable son frecuentes.
    • 1987 Edwards, J. Anfitrión [1987] 149 Ch (CDH )
      Lo único que falta es que le haya transmitido la rabia, la peste.
    • 1990 Uslar Pietri, A. Visita tiempo [1993] Ve (CDH )
      «Parece cosa de encantamiento.» Recordaban memorias de espanto de ciudades malditas por las que había pasado la peste sin dejar vida.
    • 1990 Uslar Pietri, A. Visita tiempo [1993] Ve (CDH )

      La peste se propagaba entre las tropas. Tumbados en sus mantas, hacinados en hospitales de fortuna, pestilentes de heces y vómitos, muertos y moribundos eran cargados en carretas rumbo a la fosa común. Con el copón de las hostias en las manos, los frailes iban repartiendo absoluciones.

    • 1990 Uslar Pietri, A. Visita tiempo [1993] Ve (CDH )
      «Más parece un cementerio que una ciudad.» «Es como si hubiera pasado la peste
    • 1990 Uslar Pietri, A. Visita tiempo [1993] Ve (CDH )
      «Buenas para el mal de hijada y para la peste
    • 1991 Valenzuela, L. Novela negra [2004] Ar (CDH )
      El otro allí en su cama, en la cama permanecería hasta morir de desesperación y de peste.
    • 1993 Fuentes, C. Naranjo [1993] 212 Mx (CDH )
      Finalmente, al desaparecer el sol, las siete se abrazarán entre sí, formarán una especie de gallarda medieval (hice un peplum en Italia sobre la peste en el siglo XIII) que culminará abrazando las piernas gordas de Blanca Nieves.
    • 1995 Adoum, J. E. Ciudad sin ángel [1995] Ec (CDH )

      "Ahora comienza tú: ¿por qué no hay nadie en la ciudad?"

      "Porque la población entera decidió abandonarla."

      "¿Por qué?"

      "La peste, digamos."

      "¿Y quiénes se fueron? ¿Los enfermos o los sanos?"

    • 1995 Adoum, J. E. Ciudad sin ángel [1995] Ec (CDH )
      "No mucho. Cuando ambos han terminado sus visitas van, como todos los días antes de la peste, a jugar al Club de Ajedrez, aunque son los únicos socios que quedan."
    • 1995 Adoum, J. E. Ciudad sin ángel [1995] Ec (CDH )
      Pero ahora AnaCarla insiste en cambiar íntegramente la versión de la peste por la del miedo: la población entera obligada a acudir al aeropuerto a recibir al dictador.
    • 1996 Pitol, S. Arte fuga [1997] 164 Mx (CDH )
      Los servicios turísticos habían funcionado a la perfección, igual que en La muerte en Venecia, donde desde el gerente del gran hotel hasta los más humildes gondoleros se emperraban en exagerar la nota festiva para que los turistas no llegaran a sospechar que la ciudad estaba siendo diezmada por la peste.
    • 1998 Gamboa, S. Páginas vuelta [1998] Co (CDH )
      Se sabe que la palabra «vampiro» proviene de la húngara «upir», la cual designaba a un tipo especial de hechicero que sobrevivía a la muerte y asolaba a los vivos difundiendo la peste.
    • 1998 Gamboa, S. Páginas vuelta [1998] 158 Co (CDH )
      Lo van a morder las ratas, le van a pegar la rabia o la peste, pensó Orlando, pero llegó al otro lado, y de entre los cartones salió un perro a recibirlo.
    • 2001 Obando Bolaños, A. Violento paraíso [2001] 157 CR (CDH )
      En esta época del año no hay el temor de pestes ni de marea roja, por lo que la triple muerte avanza lentamente hacia el Adriático sin explicación alguna.
    • 2001 Obando Bolaños, A. Violento paraíso [2001] CR (CDH )
      La tratan como si hubiera muerto de la peste o algo peor.
    • 2001 Obando Bolaños, A. Violento paraíso [2001] 477 CR (CDH )
      Este elixir, señala Paracelso, tiene además, otras propiedades muy excelentes. Tomando tres gotas de él, sin agua, un agonizante recobra la palabra y la razón. Prolonga considerablemente la existencia, conserva el vigor y da fuerza muscular y destruye los gérmenes de un sinfin de enfermedades, tales como: la rabia, delirio, vértigo, cólico, úlceras, melancolía, insomnio, sordera, ceguera, tisis, tos, asma, hidropesía, fiebres de todo género, la consunción, la gota, los catarros y la peste. /
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      peste. [...] Enfermedad contagiosa y grave que causa gran mortandad en los hombres o en los animales.
    • 2002 García Márquez, G. Vivir [2002] Co (CDH )
      Estaban entusiasmados con el que John Hersey acababa de publicar sobre la bomba atómica de Hiroshima, pero yo prefería como testimonio periodístico directo El diario del año de la peste, hasta que los otros me aclararon que Daniel Defoe no tenía más de cinco o seis años cuando la peste de Londres, que le sirvió de modelo.
    • 2014 RAE DLE 23.ª ed. (NTLLE)
      peste [...]. f. Enfermedad contagiosa y grave que causa gran mortandad en los hombres o en los animales.
    • 2017 Anónimo "Grial cine Dénia" [10-05-2017] El Mundo (Madrid) Esp (HD)
      Aquel año, los egipcios sufrieron la peste y hambre en su país así que en solidaridad Alí les envío rápidamente una «una nave cargada de víveres». Según el libro, el califa egipcio «agradecido, devolvió la nave con grandes presentes para pagar espléndidamente en oro, dinero y joyas los socorros recibidos».
    1. s. Se usa en construcciones comparativas, frecuentemente, con el verbo huir, para ponderar el carácter nocivo de algo.
      docs. (1584-2017) 24 ejemplos:
      • 1584 Rufo, J. Austriada [1854] 20 Esp (CDH )
        / »Gente es que suele andar toda su vida / Las manos en los guantes ó en el seno; / Usan pantuflos en la edad florida, / Siendo apacible el temple del terreno; / Desmáyanse si tarda la comida; / Huyen, como de peste, del sereno; / El aire los ofende cuando pasa, / Y si este no los hiela, el sol los asa.
      • 2017 Matas Dalmases, J. "Educar desobediencia" [24-03-2017] El País (Madrid) Esp (HD)
        Durante los juicios hubo unanimidad en el rechazo a la desobediencia: unos acusaron a otros de desobedecer y pedían una condena, y los acusados afirmaron que nunca desobedecieron. Artur Mas incluso manifestó en una entrevista que la desobediencia es un “marco mental de la CUP” y que no formaba parte del suyo, huyendo de la desobediencia como de la peste.
      • 1584 Rufo, J. Austriada [1854] 20 Esp (CDH )
        / »Gente es que suele andar toda su vida / Las manos en los guantes ó en el seno; / Usan pantuflos en la edad florida, / Siendo apacible el temple del terreno; / Desmáyanse si tarda la comida; / Huyen, como de peste, del sereno; / El aire los ofende cuando pasa, / Y si este no los hiela, el sol los asa.
      • 1589 Gmz Miedes, B. Gota [2000] fol. 87r Esp (CDH )
        Puesto que los saltos de corrida a passar la raya no los aprovamos, y menos los bayles y danças con mugeres, porque los unos pueden dar en peligrosos y los otros en deshonestos; pero el passear es mucho mejor que estarse quedo y se ha de huyr del ocio como de la peste.
      • 1617 Suárez Figueroa, C. Pasajero [1988] II, 566 Esp (CDH )
        ¡Oh, cuántas caricias se deben hacer a los pobres, y cómo es justo mirarlos con vista llena de amor! Suélese hacer al contrario, siendo propio de los que traen más galas huir como de peste del tacto de un menesteroso.
      • a1745 Lozano, P. HConquista Paraguay [1873] Py (CDH )

        Es, pues, el tigre jurado enemigo de todos los vivientes; á ninguno perdona su ferocidad, y todos huyen de él como de peste.

      • 1847-1857 Valera, J. Correspondencia [1913] Esp (CDH )
        Gortchakoff sigue de monos y nos huye como á la peste.
      • 1862 Castelar, E. Hermana caridad [2002] Esp (CDH )
        Sus amigos habían huido todos de su presencia como de la peste.
      • 1871 Pereda, J. M. Tipos y paisajes [1989] Esp (CDH )
        En la calle se la saluda desde media legua, y las mujeres en cinta huyen de su presencia como de la peste; las que ya son madres separan a sus niños del alcance de su vista para que no les haga mal de ojo.
      • 1885-1887 Pz Galdós, B. Fortunata [1993] Esp (CDH )
        ¡Cristiano yo! ¡Mal pecado! Para que no te vuelvas a acercar más a mí, me voy a hacer protestante, judío, mormón... Quiero que huyas de mí como de la peste.
      • 1889 Palma, R. Tradiciones peruanas VII [1969] Pe (CDH )
        En tiempos de higos abundan los amigos; pero en tiempo agreste, nos huyen como de la peste.
      • 1902 Unamuno, M. Amor y pedagogía [1995] Esp (CDH )
        Guárdate de él, guárdate del sentido común, guárdate de él como de la peste.
      • 1927 Asturias, M. Á. Sistema Educacional 153 París 1924-1933 Gu (CDH )
        La escuela actual le parece peligrosa y le huye al maestro como a la peste.
      • 1938 Serpa, E. Contrabando [1973] Cu (CDH )
        En el litoral nadie quería cuentas con él y le huían como a la peste.
      • 1981 Pz Merinero, C. Días guardar [1981] Esp (CDH )
        Mi actitud beligerante hace que mis sitiadores se alejen de mí como de la peste bubónica.
      • 1998 Gamboa, S. Páginas vuelta [1998] Co (CDH )
        Aléjate de ella como de la peste, Horacio, nunca permitas que esa ignominia manche tu espíritu.
      • 2017 Matas Dalmases, J. "Educar desobediencia" [24-03-2017] El País (Madrid) Esp (HD)
        Durante los juicios hubo unanimidad en el rechazo a la desobediencia: unos acusaron a otros de desobedecer y pedían una condena, y los acusados afirmaron que nunca desobedecieron. Artur Mas incluso manifestó en una entrevista que la desobediencia es un “marco mental de la CUP” y que no formaba parte del suyo, huyendo de la desobediencia como de la peste.
      • 1584 Rufo, J. Austriada [1854] 20 Esp (CDH )
        / »Gente es que suele andar toda su vida / Las manos en los guantes ó en el seno; / Usan pantuflos en la edad florida, / Siendo apacible el temple del terreno; / Desmáyanse si tarda la comida; / Huyen, como de peste, del sereno; / El aire los ofende cuando pasa, / Y si este no los hiela, el sol los asa.
      • 1589 Gmz Miedes, B. Gota [2000] fol. 87r Esp (CDH )
        Puesto que los saltos de corrida a passar la raya no los aprovamos, y menos los bayles y danças con mugeres, porque los unos pueden dar en peligrosos y los otros en deshonestos; pero el passear es mucho mejor que estarse quedo y se ha de huyr del ocio como de la peste.
      • 1617 Suárez Figueroa, C. Pasajero [1988] II, 566 Esp (CDH )
        ¡Oh, cuántas caricias se deben hacer a los pobres, y cómo es justo mirarlos con vista llena de amor! Suélese hacer al contrario, siendo propio de los que traen más galas huir como de peste del tacto de un menesteroso.
      • a1745 Lozano, P. HConquista Paraguay [1873] Py (CDH )

        Es, pues, el tigre jurado enemigo de todos los vivientes; á ninguno perdona su ferocidad, y todos huyen de él como de peste.

      • 1847-1857 Valera, J. Correspondencia [1913] Esp (CDH )
        Gortchakoff sigue de monos y nos huye como á la peste.
      • 1862 Castelar, E. Hermana caridad [2002] Esp (CDH )
        Sus amigos habían huido todos de su presencia como de la peste.
      • 1871 Pereda, J. M. Tipos y paisajes [1989] Esp (CDH )
        En la calle se la saluda desde media legua, y las mujeres en cinta huyen de su presencia como de la peste; las que ya son madres separan a sus niños del alcance de su vista para que no les haga mal de ojo.
      • 1885-1887 Pz Galdós, B. Fortunata [1993] Esp (CDH )
        ¡Cristiano yo! ¡Mal pecado! Para que no te vuelvas a acercar más a mí, me voy a hacer protestante, judío, mormón... Quiero que huyas de mí como de la peste.
      • 1889 Palma, R. Tradiciones peruanas VII [1969] Pe (CDH )
        En tiempos de higos abundan los amigos; pero en tiempo agreste, nos huyen como de la peste.
      • 1902 Unamuno, M. Amor y pedagogía [1995] Esp (CDH )
        Guárdate de él, guárdate del sentido común, guárdate de él como de la peste.
      • 1903 Bobadilla, E. Fuego [2003] Cu (CDH )
        Huía del escándalo como de la peste.
      • 1914 Unamuno, M. Niebla [1995] Esp (CDH )
        Huía de la ingeniosidad como de la peste y creía que sólo acostumbrándonos a respetar a la divina Verdad, aun en lo más pequeño, podremos rendirle el debido culto en lo grande.
      • 1927 Asturias, M. Á. Sistema Educacional 153 París 1924-1933 Gu (CDH )
        La escuela actual le parece peligrosa y le huye al maestro como a la peste.
      • 1938 Serpa, E. Contrabando [1973] Cu (CDH )
        En el litoral nadie quería cuentas con él y le huían como a la peste.
      • 1945 Valserra, F. Pugilismo [1954] Técnica boxeo Esp (CDH )
        Un hombre pequeño puede permitirse libertades que un hombre alto y macizo como yo debe evitar como la peste.
      • 1946-1953 Lafuente Ferrari, E. HPintura española [1987] Esp (CDH )
        Las generaciones últimas huían en la pintura viva, como de la peste, del morceau de nature, se apartaban de la realidad y de la lección del mundo en torno para recluirse en mundos artificiales y seguir fórmulas que suponían un nuevo idealismo, como hizo observar Ortega y Gasset.
      • 1975 Castellanos, R. Eterno femenino [1986] Mx (CDH )
        Los hombres, que huían de mí como de la peste, no llegaron nunca tan lejos.
      • 1981 Pz Merinero, C. Días guardar [1981] Esp (CDH )
        Mi actitud beligerante hace que mis sitiadores se alejen de mí como de la peste bubónica.
      • 1987 Vásquez, E. Libertad [1987] 147 Ve (CDH )
        Tal vez por eso el filósofo socrático se hace desagradable para todo el mundo, y todos le huyen como la peste.
      • 1989 Alegre Cudós, J. L. Locus amoenus [1989] Esp (CDH )
        He huido del melodrama como de la peste.
      • 1995 Prensa El Mundo, 30/09/1995 [1996] Esp (CDH )
        Lo que hizo Keaton fue mantener una postura personal frente al mundo, que se escapaba con rabia y furia de eso que suele (mal) entenderse como sentido común, y que huía de lo convencional como de la peste, una postura transgresora y, a la vez, sanamente humanista que, por cierto, podría resultar ejemplar y provocativa vista en estos tiempos de cólera «light» y de sospechosos consensos culturales que tratan de acallar la disensión.
      • 1998 Gamboa, S. Páginas vuelta [1998] Co (CDH )
        Aléjate de ella como de la peste, Horacio, nunca permitas que esa ignominia manche tu espíritu.
      • 1998 Prensa Telva, 01/1998 [1998] Esp (CDH )
        Es la modelo española mejor pagada (y una de las diez más cotizadas del mundo), es la musa predilecta de los fotógrafos, pero ella huye del estrellato como de la peste.
      • 2017 Matas Dalmases, J. "Educar desobediencia" [24-03-2017] El País (Madrid) Esp (HD)
        Durante los juicios hubo unanimidad en el rechazo a la desobediencia: unos acusaron a otros de desobedecer y pedían una condena, y los acusados afirmaron que nunca desobedecieron. Artur Mas incluso manifestó en una entrevista que la desobediencia es un “marco mental de la CUP” y que no formaba parte del suyo, huyendo de la desobediencia como de la peste.
    2. Acepción en desuso
    3. s. En ocasiones, como sujeto de picar.
      docs. (1614-1658) 6 ejemplos:
      • c1599-1614 Cabrera Córdoba, L. Rel corte España [1857] Esp (CDH )
        [...] pero de Sevilla se tiene aviso que habia picado la peste en Triana, y lo mesmo de Ponferrada en Galicia, y en Búrgos tambien, y lo mesmo en Estella de Navarra, y en diferentes lugares del reino, hácia aquellas partes padecen mucho trabajo de peste; la que habia en Lisboa escriben que se iba acabando, y que pensaban alzar bandera de salud dentro de quince dias si se continuaba, y que faltaban en la dicha ciudad mas de 34.000 personas muertas de peste.
      • 1654-1658 Barrionuevo, J. Avisos I, II, III y IV [1892-1893] Esp (CDH )
        En Génova ha picado la peste, y tienen presos y para cortar las cabezas á dos nobles que recibieron gente y ropa del contagio.
      • c1599-1614 Cabrera Córdoba, L. Rel corte España [1857] Esp (CDH )
        [...] pero de Sevilla se tiene aviso que habia picado la peste en Triana, y lo mesmo de Ponferrada en Galicia, y en Búrgos tambien, y lo mesmo en Estella de Navarra, y en diferentes lugares del reino, hácia aquellas partes padecen mucho trabajo de peste; la que habia en Lisboa escriben que se iba acabando, y que pensaban alzar bandera de salud dentro de quince dias si se continuaba, y que faltaban en la dicha ciudad mas de 34.000 personas muertas de peste.
      • 1604-1618 Sandoval, P. HEmperador Carlos V [2003] Esp (CDH )
        Que los soldados y los vecinos del lugar perecían de hambre y andaban impacientes, y lo que más era, que ya les picaba la peste.
      • 1639 Pellicer Ossau Salas Tovar, J. Avisos 1639 [2002] Avisos Esp (CDH )
        De Italia han venido nuevas que en el exército pica grandemente la peste y no menos en el del enemigo, y que es lástima la gente que muere.
      • 1641 Pellicer Ossau Salas Tovar, J. Avisos 1641 [2002] Avisos Esp (CDH )
        Trátase ahora de sólo fortificar lo ganado, y tenerlos arrinconados en Barcelona, donde dicen que pica peste; aunque en nuestro exército también mueren muchos, y dicen vale un huevo un real, y una gallina treinta.
      • 1644 Pellicer Ossau Salas Tovar, J. Avisos 1644 [2002] 528 Avisos Esp (CDH )
        Que en Fraga pica peste; i se trata de que el Rey buelva a Çaragoça, por lo aventurado que está en aquel Sitio.
      • 1654-1658 Barrionuevo, J. Avisos I, II, III y IV [1892-1893] Esp (CDH )
        En Génova ha picado la peste, y tienen presos y para cortar las cabezas á dos nobles que recibieron gente y ropa del contagio.
    4. s. En ocasiones, con los modificadores negra, levantina u oriental.
      Sinónimo: neumonía
      docs. (1792-2016) 13 ejemplos:
      • 1792 Capmany Montpalau, A. Memorias marina [1792] p. 305 Esp (BD)
        Entre otras consta que por una real cédula de 1350, á instancia del Magistrado Municipal que representó los perjuicios, se revocó la orden que antes de la mortandad de la peste negra se habia expedido para que los barqueros no pudiesen tener cada uno mas de dos esclavos para cargar y descargar los navios. Esta providencia revocatoria manifiesta la falta de gente que se experimentaba por los crueles estragos que habia hecho el azote de aquella calamidad, que fué tan general en toda Europa.
      • 2016 Criado, M. A. "Bacteria provocó epidemias peste" [08-06-2016] El País (Madrid) Esp (HD)
        Una única cepa de la Yersinia pestis, la bacteria causante de la peste, está detrás de todas las epidemias de esta enfermedad que han castigado a los humanos desde la Edad Media. El ADN bacteriano recuperado de varios apestados confirma además que el patógeno que provocó la pandemia de peste negra en la Edad Media europea vino de Asia. También estaría detrás de la tercera gran epidemia que, tras regresar al continente asiático, se extendió desde China al resto del planeta.
      • 1792 Capmany Montpalau, A. Memorias marina [1792] p. 305 Esp (BD)
        Entre otras consta que por una real cédula de 1350, á instancia del Magistrado Municipal que representó los perjuicios, se revocó la orden que antes de la mortandad de la peste negra se habia expedido para que los barqueros no pudiesen tener cada uno mas de dos esclavos para cargar y descargar los navios. Esta providencia revocatoria manifiesta la falta de gente que se experimentaba por los crueles estragos que habia hecho el azote de aquella calamidad, que fué tan general en toda Europa.
      • 1805 Cibat, A. Memoria fiebre amarilla, II [1805] p. 59 Esp (BD)
        El abatimiento de fuerzas, ó del principio vital, los escalofrios, cargazon de cabeza, pulsos débiles y poco freqüentes, la anxiedad, los vómitos de materiales de diversos colores, son síntomas comunes á la peste levantina, y á la de la amarilla [...].
      • 1851 Anónimo "Noticias orientales" [05-09-1851] La Época (Madrid) Esp (HD)
        Parece que se establecerán los principios generales que deberán regir en lo venidero respecto del cólera, la peste oriental, y la fiebre amarilla. Según la proposicion de los delegados austriacos, se considerará el cólera como epidémico y se declararán inútiles por lo tanto todas las medidas de las cuarentenas que se toman contra él. En cuanto á la peste oriental, se suprime la patente de salud, llamada sospechosa, y no se conserva mas que la limpia.
      • 1856 Jover, N. C. Amarguras rey [2003] Esp (CDH )

        Crecia entre tanto la penuria de estas: ya hacia muchas semanas que carecian de bastimentos; el hambre empezaba á hacer estragos entre los soldados, y precisamente en el instante en que supo, D. Alonso que su heredero D. Sancho le habia privado del único recurso con que contaba para auxiliar á sus bravos cuanto desgraciados campeones, llegó á Sevilla un mensajero escuálido y moribundo, anunciando que la peste negra producida por la miseria acababa de cebarse en el ejército sitiador.

      • 1907 Anónimo "Trad Hombre oro Jokay" [21-08-1907] La Época (Madrid) Esp (HD)
        ¡La terrible peste oriental! Hoy no sabemos ya lo que era ni el horror que inspiraba aquella plaga; han transcurrido más de ciento cincuenta años desde que en nuestra Patria la última viuda frívola compró en Semlin un pañuelo apestado, y cayó muerta en tierra, cuando entró con él en la iglesia. Pero como leemos anualmente en los periódicos que, ora en Siria, ora en Brusa, ora en Pera, aparece la peste oriental, debemos creer que realmente existe todavía, y agradecer á nuestro Gobierno que cierre ante ella puertas y ventanas, para que no nos invada como en otros tiempos.
      • 2016 Criado, M. A. "Bacteria provocó epidemias peste" [08-06-2016] El País (Madrid) Esp (HD)
        Una única cepa de la Yersinia pestis, la bacteria causante de la peste, está detrás de todas las epidemias de esta enfermedad que han castigado a los humanos desde la Edad Media. El ADN bacteriano recuperado de varios apestados confirma además que el patógeno que provocó la pandemia de peste negra en la Edad Media europea vino de Asia. También estaría detrás de la tercera gran epidemia que, tras regresar al continente asiático, se extendió desde China al resto del planeta.
      • 1792 Capmany Montpalau, A. Memorias marina [1792] p. 305 Esp (BD)
        Entre otras consta que por una real cédula de 1350, á instancia del Magistrado Municipal que representó los perjuicios, se revocó la orden que antes de la mortandad de la peste negra se habia expedido para que los barqueros no pudiesen tener cada uno mas de dos esclavos para cargar y descargar los navios. Esta providencia revocatoria manifiesta la falta de gente que se experimentaba por los crueles estragos que habia hecho el azote de aquella calamidad, que fué tan general en toda Europa.
      • 1805 Cibat, A. Memoria fiebre amarilla, II [1805] p. 59 Esp (BD)
        El abatimiento de fuerzas, ó del principio vital, los escalofrios, cargazon de cabeza, pulsos débiles y poco freqüentes, la anxiedad, los vómitos de materiales de diversos colores, son síntomas comunes á la peste levantina, y á la de la amarilla [...].
      • 1851 Anónimo "Noticias orientales" [05-09-1851] La Época (Madrid) Esp (HD)
        Parece que se establecerán los principios generales que deberán regir en lo venidero respecto del cólera, la peste oriental, y la fiebre amarilla. Según la proposicion de los delegados austriacos, se considerará el cólera como epidémico y se declararán inútiles por lo tanto todas las medidas de las cuarentenas que se toman contra él. En cuanto á la peste oriental, se suprime la patente de salud, llamada sospechosa, y no se conserva mas que la limpia.
      • 1856 Jover, N. C. Amarguras rey [2003] Esp (CDH )

        Crecia entre tanto la penuria de estas: ya hacia muchas semanas que carecian de bastimentos; el hambre empezaba á hacer estragos entre los soldados, y precisamente en el instante en que supo, D. Alonso que su heredero D. Sancho le habia privado del único recurso con que contaba para auxiliar á sus bravos cuanto desgraciados campeones, llegó á Sevilla un mensajero escuálido y moribundo, anunciando que la peste negra producida por la miseria acababa de cebarse en el ejército sitiador.

      • 1879 Anónimo "La peste" [12-03-1879] La Correspondencia de España (Madrid) Esp (HD)
        Aseguró que la enfermedad reinante en Astrakan es la peste oriental, que debe distinguirse de la peste de las Indias, cuyos caractéres ha indicado el profesor Hirsch. Dijo que la peste levantina ú oriental viene de la Siria, y se propaga en Mesopotamia, en Persia y en las márgenes del mar Caspio.
      • 1899 Legislación Reglamento Leyes, reales decretos, reglamentos y circulares Esp (CDH )
        El Capitán de barco, Médico Contramaestre ó Patrón que no declarase la existencia de casos sospechosos de cólera morbo asiático, fiebre amarilla ó peste levantina en los puertos de origen, en el barco ó en los convoyes, será castigado con arreglo á lo dispuesto en el art. 213 de este reglamento.
      • 1907 Anónimo "Trad Hombre oro Jokay" [21-08-1907] La Época (Madrid) Esp (HD)
        ¡La terrible peste oriental! Hoy no sabemos ya lo que era ni el horror que inspiraba aquella plaga; han transcurrido más de ciento cincuenta años desde que en nuestra Patria la última viuda frívola compró en Semlin un pañuelo apestado, y cayó muerta en tierra, cuando entró con él en la iglesia. Pero como leemos anualmente en los periódicos que, ora en Siria, ora en Brusa, ora en Pera, aparece la peste oriental, debemos creer que realmente existe todavía, y agradecer á nuestro Gobierno que cierre ante ella puertas y ventanas, para que no nos invada como en otros tiempos.
      • 1933 Mtz Estrada, E. Radiografía Pampa [1991] Ar (CDH )
        En ocasión de la peste negra, Europa cayó en un delirio semejante, y tras la última guerra se renovó esa inflación de los signos extraños a la cultura y la civilización.
      • 1972 García Hortelano, J. Mary Tribune [1999] Esp (CDH )
        Temeroso de que me traspasase su picor de rodillas y, su bubónica peste emocional, le anuncié que subía por un impreso de solicitud de licencia eterna.
      • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 311 Mx (CDH )
        Aunque usted no lo crea, la guerra bacteriológica (ya mencionada por el novelista francés Robida, contemporáneo de Julio Verne) fue inventada por los tártaros que sitiaron la ciudad de Caffa, ya que cuando la peste negra comenzó a diezmar a los invasores, éstos catapultaron a los cadáveres putrefactos, que volaron por encima de las murallas y cayeron en las calles, los tejados, los árboles y las ollas donde se cocinaban los pucheros.
      • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 449 Mx (CDH )
        Por ejemplo, en esta sala hemos prescindido de los enfermos de fiebre amarilla y peste negra por considerar que los vómitos y las diarreas que los caracterizan constituyen una manifestación más importante que el color de la piel o el nombre de la enfermedad.
      • 1983 Cortázar, J. Reunión [1983] 122 Ar (CDH )
        «No quieras saber lo que me dolió su muerte, aunque podría contarle otras cosas —agregaba dulcemente esta querida Baby— pero alguna vez cuando tenga más ánimo te escribiré o te contaré (parece que Rogers quiere contratarme para París y Berlín) todo lo que es necesario que sepas, tú que eras el mejor amigo de Johnny.» Y después de una carilla entera dedicada a insultar a Tica, que de creerlo no sólo sería causante de la muerte de Johnny sino del ataque a Pearl Harbor y de la Peste Negra, esta pobrecita Baby terminaba: «Antes de que se me olvide, un día en Bellevue preguntó mucho por ti, se le mezclaban las ideas y pensaba que estabas en Nueva York y que no querías ir a verlo, hablaba siempre de unos campos llenos de cosas, y después te llamaba y hasta te decía palabrotas, pobre. Ya sabes lo que es la fiebre. Tica le dijo a Bob Carey que las últimas palabras de Johnny habían sido algo así como: «Oh, hazme una máscara», pero ya te imaginas que en ese momento...» Vaya si me lo imaginaba.
      • 2016 Criado, M. A. "Bacteria provocó epidemias peste" [08-06-2016] El País (Madrid) Esp (HD)
        Una única cepa de la Yersinia pestis, la bacteria causante de la peste, está detrás de todas las epidemias de esta enfermedad que han castigado a los humanos desde la Edad Media. El ADN bacteriano recuperado de varios apestados confirma además que el patógeno que provocó la pandemia de peste negra en la Edad Media europea vino de Asia. También estaría detrás de la tercera gran epidemia que, tras regresar al continente asiático, se extendió desde China al resto del planeta.
    1. s. f. Con los modificadores bubónica o bubonosa, para referirse a la peste caracterizada por la aparición de bubones.
      docs. (1824-2012) 12 ejemplos:
      • 1824 Bahí, J. F. Trad Fiebre amarilla Palloni [1824] p. 27 Esp (BD)
        No sabremos decir cual sea su modo de ver con respecto á los contagios; pues apenas hacen el obsequio á la peste bubonosa de considerarla como á tal.
      • 1831 Bahí, J. F. Trad Cólera Robert [1831] Prólogo Esp (BD)
        Asi podriamos sentar tal vez que en la peste bubonosa ó de Levante se halla con preferencia afectado el sistema linfático; en la peste de América ó fiebre amarilla, el sistema sanguíneo; y en la del Asia ó cólera-morbo, el nervioso.
      • 1837 Sanmillán, J. M. "Crónica interior" [28-04-1837] El Español (Madrid) Esp (HD)
        Últimamente se vió un oficio del señor gefe superior político de esta provincia, fecha 17 del corriente, recibido en la tarde del dia de ayer, en el que inserta una real órden avisando que el cónsul de S. M. en Trípoli daba parte de que la peste Bubónica se habia manifestado en la regencia de Trípoli, causando una mortandad horrible en hombres y animales, y que se propagaba á otros pueblos [...].
      • 1933 Blanco Fombona, R. Camino Imperfección [1991] Ve (CDH )
        Bajé a tierra con la consternadora noticia —que el capitán recibe por telégrafo y nos comunica— de que el vapor no tocará en los puertos venezolanos ni tampoco en Curazao ni en Trinidad, por temor a la peste bubónica.
      • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] 14 Co (CDH )
        Sobrevivió a la pelagra en Persia, al escorbuto en el archipiélago de Malasia, a la lepra en Alejandría, al beriberi en el Japón, a la peste bubónica en Madagascar, al terremoto de Sicilia y a un naufragio multitudinario en el estrecho de Magallanes.
      • 1824 Bahí, J. F. Trad Fiebre amarilla Palloni [1824] p. 27 Esp (BD)
        No sabremos decir cual sea su modo de ver con respecto á los contagios; pues apenas hacen el obsequio á la peste bubonosa de considerarla como á tal.
      • 1831 Bahí, J. F. Trad Cólera Robert [1831] Prólogo Esp (BD)
        Asi podriamos sentar tal vez que en la peste bubonosa ó de Levante se halla con preferencia afectado el sistema linfático; en la peste de América ó fiebre amarilla, el sistema sanguíneo; y en la del Asia ó cólera-morbo, el nervioso.
      • 1837 Sanmillán, J. M. "Crónica interior" [28-04-1837] El Español (Madrid) Esp (HD)
        Últimamente se vió un oficio del señor gefe superior político de esta provincia, fecha 17 del corriente, recibido en la tarde del dia de ayer, en el que inserta una real órden avisando que el cónsul de S. M. en Trípoli daba parte de que la peste Bubónica se habia manifestado en la regencia de Trípoli, causando una mortandad horrible en hombres y animales, y que se propagaba á otros pueblos [...].
      • 1899 Beltrán Rózpide, R. Geografía 1898 [1899] Esp (CDH )
        Hubo que suspender los trabajos en el otoño de 1898 á consecuencia de la invasión de la peste bubónica, que causó bastantes víctimas en Tamatava.
      • 1933 Blanco Fombona, R. Camino Imperfección [1991] Ve (CDH )
        Bajé a tierra con la consternadora noticia —que el capitán recibe por telégrafo y nos comunica— de que el vapor no tocará en los puertos venezolanos ni tampoco en Curazao ni en Trinidad, por temor a la peste bubónica.
      • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
        Notaba que a mi alrededor se tomaban todas las medidas para desalojarme, y pegaban en las calles carteles de la "Semana de la lepra", y en una ciudad de provincias se anunciaban varios casos de peste bubónica sólo para ver si así me marchaba.
      • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] 14 Co (CDH )
        Sobrevivió a la pelagra en Persia, al escorbuto en el archipiélago de Malasia, a la lepra en Alejandría, al beriberi en el Japón, a la peste bubónica en Madagascar, al terremoto de Sicilia y a un naufragio multitudinario en el estrecho de Magallanes.
      • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] Mx (CDH )
        Antes, apenas comenzaba el tío Esteban a hablar de emplastos, peste bubónica o instilaciones de tuberculina en los ojos, la tía Luisa, o los huéspedes, o la abuela, exclamaban: «¡Qué horror! ¡Qué horror!» Hasta que el tío Esteban tuvo que reconocer que sus conversaciones sobre las maravillas y los horrores del arte de Hipócrates y Avicena y de su historia, no le hacían la menor gracia a nadie.
      • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 158 Mx (CDH )
        ¡Cuando lean ustedes Los Cazadores de Microbios, les dijo, cuando se enteren de los sufrimientos que pasó Roberto Koch echándose a perder las manos con sublimado corrosivo para descubrir la gelatina de suero sanguíneo y los colorantes; cuando se imaginen a Yersin quemándose las pestañas para descubrir el bacilo de la peste bubónica, y a Ronald Ross en el verano infernal de la India disecando cucarachas y peces voladores para poder contemplar las esferas y las medialunas del paludismo [...].
      • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 605 Mx (CDH )
        Arriba, está Ronald Ross descubriendo las medias lunas que aparecen en la sangre durante la malaria, y está Yersin descubriendo el bacilo de la peste bubónica y Koch con las manos bañadas de colorantes y el doctor Schweitzer junto al río Ogoué rodeado de gloria y de moscos.
      • 1993 Ferré, R. Batalla vírgenes [1993] PR (CDH )
        Mi tatarabuela, la condesa de Oviedo, contrajo la peste bubónica cuando se dedicó a suministrarle pan y sopa de rabo de buey a los indigentes.
      • 2012 RAcMedicina DiccTérminosMédicos Esp (BD)
        peste bubónica [...] Enfermedad zoonótica, febril y aguda causada por Yersinia pestis. Tiene un período de incubación de 2 a 6 días y se acompaña de escalofríos, fiebre, mialgias, artralgias, cefalea y sensación de debilidad. En la peste bubónica diseminada es característica la aparición de grandes tumefacciones ganglionares (bubones) y lesiones hemorrágicas de la piel. Se transmite por la picadura de diversas especies de pulgas. Constituyen complicaciones graves la neumonía, que permite la transmisión aérea, y la septicemia. SIN.: plaga bubónica; desus.: peste ganglionar.
    2. s. f. Con los modificadores pulmonar o neumónica, para referirse a la peste que se complica con una neumonía.
      docs. (1894-2014) 12 ejemplos:
      • 1894 Góngora, L. / Góngora, J. Trad Trat patología Eichhorst, IV p. 354 Esp (BD)
        A Childe ha cabido el mérito de dar á conocer la peste pneumónica. La duración de la pneumonía pestosa es variable, pero no suele pasar de seis días; su gravedad es extraordinaria, pues la mortalidad pasa de 90 por 100. El diagnóstico depende del examen bacteriológico, que siempre revela el bacilo de la peste, solo ó asociado al pneumococo ó al estreptococo, en los esputos.
      • 2014 Agencia Dpa "Peste en Madagascar" [22-11-2014] El Mundo (Madrid) Esp (HD)
        Sin embargo, el 2% de los casos detectados en Madagascar, subraya la OMS, se tratan de peste neumónica, una forma mucho más peligrosa de la enfermedad que puede transmitirse de persona a persona.
      • 1894 Góngora, L. / Góngora, J. Trad Trat patología Eichhorst, IV p. 354 Esp (BD)
        A Childe ha cabido el mérito de dar á conocer la peste pneumónica. La duración de la pneumonía pestosa es variable, pero no suele pasar de seis días; su gravedad es extraordinaria, pues la mortalidad pasa de 90 por 100. El diagnóstico depende del examen bacteriológico, que siempre revela el bacilo de la peste, solo ó asociado al pneumococo ó al estreptococo, en los esputos.
      • 1897 Reboles Campos, G. Peste bubónica [1897] p. 40 Esp (BD)
        Hubo peste grave de forma pulmonar en Guesguer, á 60 kilómetros de Kurdistán,y lo mismo en la ribera del Tatán, 1882 y 1883, desde diciembre hasta agosto, y peste pulmonar en Kandaar, 1884, 1885 y 1886, ribera izquierda del Tigris, á 95 kilómetros de Kamadán [...].
      • 1899 Anónimo (L. M.) "Trad Pestilencia India, Dickson" [01-06-1899] Revista Ibero-Americana de Ciencias Médicas (Madrid) Esp (HD)
        Los ensayos hechos en Karaytchi, en 47 casos de peste, con suero preparado en el Instituto Pasteur, de París, por el profesor Roux, sólo dieron 25 curaciones y no produjeron ningún efecto sobre los casos de peste neumónica.
      • 1901 Anónimo "Peste neunómica" [28-01-1901] El Heraldo de Madrid (Madrid) Esp (HD)
        Comunican en Hull (Islas Británicas) que en el hospital de dicha población ha ocurrido un nuevo caso de peste neumónica.
      • 1913 Anónimo "La peste" [01-01-1913] Almanaque Bailly-Bailliere (Madrid) Esp (HD)
        La peste neumónica.—Es debida á la penetración de los bacilos por vías aéreas. El enfermo tose, impurificando el aire directamente hasta á una pequeña distancia por las partículas que proyecta, y expulsa esputos cargados de bacilos que, desecados y mezclados con el polvo del suelo, se convierten en un temible agente de contagio.
      • 1943 Marañón, G. Manual diagnóstico etiológico [1943] Esp (CDH )
        La peste neumónica, producida por la localización primitiva en el pulmón del bacilo pestoso (Yersin), debe ser separada de la neumonía o, más frecuentemente, bronconeumonía secundaria que aparece en el curso de peste bubónica.
      • 1990 Prensa El Mundo, 03/10/1994 [1995] Esp (CDH )
        La peste neumónica que azota la India se ha extendido ya por todo el territorio nacional, tras la aparición de nuevos casos en el extremo sur y noreste del país.
      • 2014 Agencia Dpa "Peste en Madagascar" [22-11-2014] El Mundo (Madrid) Esp (HD)
        Sin embargo, el 2% de los casos detectados en Madagascar, subraya la OMS, se tratan de peste neumónica, una forma mucho más peligrosa de la enfermedad que puede transmitirse de persona a persona.
      • 1894 Góngora, L. / Góngora, J. Trad Trat patología Eichhorst, IV p. 354 Esp (BD)
        A Childe ha cabido el mérito de dar á conocer la peste pneumónica. La duración de la pneumonía pestosa es variable, pero no suele pasar de seis días; su gravedad es extraordinaria, pues la mortalidad pasa de 90 por 100. El diagnóstico depende del examen bacteriológico, que siempre revela el bacilo de la peste, solo ó asociado al pneumococo ó al estreptococo, en los esputos.
      • 1897 Reboles Campos, G. Peste bubónica [1897] p. 40 Esp (BD)
        Hubo peste grave de forma pulmonar en Guesguer, á 60 kilómetros de Kurdistán,y lo mismo en la ribera del Tatán, 1882 y 1883, desde diciembre hasta agosto, y peste pulmonar en Kandaar, 1884, 1885 y 1886, ribera izquierda del Tigris, á 95 kilómetros de Kamadán [...].
      • 1899 Anónimo (L. M.) "Trad Pestilencia India, Dickson" [01-06-1899] Revista Ibero-Americana de Ciencias Médicas (Madrid) Esp (HD)
        Los ensayos hechos en Karaytchi, en 47 casos de peste, con suero preparado en el Instituto Pasteur, de París, por el profesor Roux, sólo dieron 25 curaciones y no produjeron ningún efecto sobre los casos de peste neumónica.
      • 1901 Anónimo "Peste neunómica" [28-01-1901] El Heraldo de Madrid (Madrid) Esp (HD)
        Comunican en Hull (Islas Británicas) que en el hospital de dicha población ha ocurrido un nuevo caso de peste neumónica.
      • 1913 Anónimo "La peste" [01-01-1913] Almanaque Bailly-Bailliere (Madrid) Esp (HD)
        La peste neumónica.—Es debida á la penetración de los bacilos por vías aéreas. El enfermo tose, impurificando el aire directamente hasta á una pequeña distancia por las partículas que proyecta, y expulsa esputos cargados de bacilos que, desecados y mezclados con el polvo del suelo, se convierten en un temible agente de contagio.
      • 1922 García-Andrade "Epidemia gripal" [13-01-1922] El Imparcial (Madrid) Esp (HD)
        La marcha de la epidemia gripal no es, en realidad, comparable a ninguna otra; quizá a las de peste pneumónica; pero ni aun estas tiene una marcha tan explosiva.
      • 1932 Cañas, D. "Rasgo elogiable Guardia Civil" [30-01-1932] La Voz (Madrid) Esp (HD)
        Cuando después del fallecimiento del vecino Crispín Ávila Carballo, de peste neumónica, y reunida la Junta de Sanidad, ningún vencino de ésta se ofrecía a efectuar el sepelio por temores, se presentó a las dieciséis horas el teniente D. Manuel Bravo Montero, acompañado de tres guardias, el cual exhortó al vecinadario, tratando con el ejemplo de dar ánimos y levantar el espíritu, consiguiendo, tras incesantes trabajos, junto con este alcalde, encontrar, retribuidos, dos vecinos.
      • 1943 Marañón, G. Manual diagnóstico etiológico [1943] Esp (CDH )
        La peste neumónica, producida por la localización primitiva en el pulmón del bacilo pestoso (Yersin), debe ser separada de la neumonía o, más frecuentemente, bronconeumonía secundaria que aparece en el curso de peste bubónica.
      • 1990 Prensa El Mundo, 03/10/1994 [1995] Esp (CDH )
        La peste neumónica que azota la India se ha extendido ya por todo el territorio nacional, tras la aparición de nuevos casos en el extremo sur y noreste del país.
      • 1994 Prensa El Mundo, 24/09/1994 [1995] Esp (CDH )
        Más de 300.000 personas han huido de la ciudad de Surat, en el estado occidental de Guayarat, para ponerse a salvo de una epidemia de peste neumónica que ha provocado más de 130 muertos.
      • 2012 RAcMedicina DiccTérminosMédicos Esp (BD)
        peste neumónica [...] Complicación de la peste bubónica debida a la llegada de la infección a los pulmones por propagación hematógena de la bacteria Yersinia pestis procedente del bubón o ganglio afectado. Es una neumonía grave con progresión rápida que suele a su vez complicarse con septicemia grave o mortal. SIN.: peste pulmonar, plaga neumónica; desus.: neumonía pestosa. OBS.: Puede verse también "peste pneumónica", variante en desuso.
      • 2014 Agencia Dpa "Peste en Madagascar" [22-11-2014] El Mundo (Madrid) Esp (HD)
        Sin embargo, el 2% de los casos detectados en Madagascar, subraya la OMS, se tratan de peste neumónica, una forma mucho más peligrosa de la enfermedad que puede transmitirse de persona a persona.
    3. s. f. Con el modificador septicémica, para referirse a la peste grave que afecta a la sangre.
      Sinónimo: pesticemia
      docs. (1894-2012) 4 ejemplos:
      • 1894 Góngora, L. / Góngora, J. Trad Trat patología Eichhorst, IV p. 354 Esp (BD)
        La peste septicémica se inicia violentamente con alta pirexia y síntomas de profunda depresión nerviosa. Son habituales la diarrea y el timpanismo abdominal, la retención de orina, diversas hemorragias, y sobreviene la muerte en veinticuatro horas, en dos ó tres dias.
      • 1913 Anónimo "La peste" [01-01-1913] p. 259 Almanaque Bailly-Bailliere (Madrid) Esp (HD)
        La peste, cualquiera que sea su forma, es siempre causada por el mismo microbio, pero toma aspectos diferentes, según el modo de contagio [...] La peste septicémica. Se produce cualquiera que sea el modo de contagio cuando el germen es singularmente activo ó cuando el organismo es poco resistente. Es una forma particularmente intensa, caracterizada por un principio violente, una fiebre muy fuerte, hemorragias, delirio, y después una postración que termina muy pronto en el coma y en la muerte.
      • 1994 Anónimo "Peste extenderse India" [29-09-1994] La Vanguardia (Barcelona) Esp (HD)
        La peste neumónica es una infección de los pulmones causada por la bacteria "Yersinia pestis" descubierta en 1894, que afecta a la piel (peste bubónica) y, con menor frecuencia, a la sangre (peste septicémica).
      • 2012 RAcMedicina DiccTérminosMédicos Esp (BD)
        peste septicémica [...] Forma anatomoclínica gravísima de la peste bubónica debida a la rápida diseminación del bacilo en la sangre sin tiempo a que se formen los bubones. Es un rasgo distintivo de pacientes terminales con peste, ya que cursa con una elevada bacteriemia y se observan los bacilos característicos en los frotis de sangre periférica teñida. SIN.: desus.: pesticemia, septicemia pestosa.
  2. ac. etim.
    s. f. Cosa, persona o hecho nocivo o perjudicial.
    docs. (1498-2016) 122 ejemplos:
    • 1498 Mtz Ampiés, M. Trad Trat Roma [1992] Esp (CDH )

      Licino tyrano a qui'en galerio sin auctoridad delos senadores hizo en tarento emperador. fue gran cauallero muy esforçado entre las guerras. empero mucho auaricioso luxuriador. tanto mal qui'so alos letrados hombres de que los llamaua por los peores nombres que podia: fasta dezir que eran peste y corrupcion en este mundo.

    • 2016 Llamazares, J. "Peste" [02-07-2016] El País (Madrid) Esp (HD)
      En la época de Berlusconi, mucha gente se escandalizaba de que los italianos le votaran una y otra vez siendo como eran evidentes su corrupción personal y política. El escándalo venía del descubrimiento de que la mitad de los italianos eran como él. Ahora sucede en España y, en lugar de escandalizarse como con Berlusconi, muchos lo consideran normal. Huyamos, dicen otros sin saber que la peste irá con ellos como en la novela de Albert Camus.
    • 1498 Mtz Ampiés, M. Trad Trat Roma [1992] Esp (CDH )

      Licino tyrano a qui'en galerio sin auctoridad delos senadores hizo en tarento emperador. fue gran cauallero muy esforçado entre las guerras. empero mucho auaricioso luxuriador. tanto mal qui'so alos letrados hombres de que los llamaua por los peores nombres que podia: fasta dezir que eran peste y corrupcion en este mundo.

    • 1528 Justiniano, J. Trad Instrucción mujer cristiana Vives [1995] Esp (CDH )
      Dice San Jerónimo a Demetriades: «Estos mancebitos peinados y perfumados por quien dijo Arbitro: 'no huele bien quien siempre anda oliendo; húyalos la virgen como peste de la castidad».
    • 1583 Luis de Granada Introd Símbolo I [1908] 186 Esp (CDH )
      En el rigor desta pena se ve que es más bien regida la república de las abejas que la nuestra, que está llena de holgazanes y gente ociosa, que son peste de la república.
    • 1603 Rojas Villadrando, A. Viaje Entretenido [1977] II, 165 Esp (CDH )
      En cada loa tomáis un tema y en ésta fue de la envidia, y por cierto vos habéis dicho muy bien mal della, porque si bien se mira, es una peste de las vidas, una ponzoña de las almas, un demonio encubierto, una víbora fea y encorvada, un basilisco con la cara hermosa, una apacible fantasma muy fuerte para los males, muy flaca para los bienes.
    • 1626 Quevedo Villegas, F. Buscón [1980] 103 Esp (CDH )

      — "No entiendo cosa de cuantas me decís, chica ni grande". — "Pues este libro las dice"—me respondió—, "que se llama Grandezas de la espada, y es muy bueno y dice milagros; y, para que lo creáis, en Rejas que dormiremos esta noche, con dos asadores me veréis hacer maravillas. Y no dudéis que cualquiera que leyere en este libro, matará a todos los que quisiere". — "U ese libro enseña a ser pestes a los hombres, u le compuso algún doctor". — "¿Cómo doctor? Bien lo entiende"—me dijo—: "es un gran sabio, y aun, estoy por decir, más".

    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] Esp (CDH )
      Por esto Platón llamaba a la riqueza y a la pobreza antiguas pestes de las repúblicas, conociendo que todos los daños nacían de estar en ellas mal repartidos los bienes.
    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] 496 Esp (CDH )
      Bienaventurado el varón, que no se mete con impios, ni echa el pie en sus descaminos para seguirles, ni se sienta de espacio a tratar con ellos, para que no se le pegue la peste de sus costumbres.
    • 1726 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, I [1998] Esp (CDH )
      LLeguemos ya a la quinta essencia de el veneno de la ambición, a los políticos malvados, pestes de las Repúblicas, Atheistas encubiertos, demonios disfrazados, que sin embarazo se sirven de los más feos vicios para el logro de sus intentos: que para alcançar con la mano las dichas, se ponen de pies sobre las leyes: que con las bellas prendas de el perjurio, la ingratitud, la alevosía, galantean de noche, y día a la fortuna.
    • 1727-1728 Torres Villarroel, D. Visiones [1991] 258 Esp (CDH )
      Era el tal letrado un esqueleto con sus brújulas * de marimanta y sus visos de ajusticiado, peste de la paz y muerte de la concordia, pues vive de alentar las porfías y los rencores.
    • 1737-a1754 Luzán, I. Poética [1977] 143 Esp (CDH )
      Se pudiera sospechar que esta peste volvió a renacer con la lectura de los poetas de tiempo de don Juan el II, que adolecían infinitamente de ella [...].
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] 369 Esp (CDH )
      Conque ve aquí la peste del mal gusto extendida y punto menos que sin remedio.
    • c1807 Olmedo, J. J. A J. I. Moreno [1960] 64 Epistolario Ec (CDH )
      / Primero, da, pues poderoso eres, / grande esterilidad a las mujeres, / porque no haya ni gentes ni bautismos; / da peste de endiablados, / locos y excomulgados, / porque siempre se ocupe en exorcismos; / permite que la gente / que se mira existente, / no se muera en el tiempo que estuviere / sirviento ese Curato; y si muriere, / sea sólo la gente vergonzante, / porque le es gente poco interesante; / y para una venganza aún más completa / dale al instante vena de Poeta.
    • 1826 Heredia, J. M. Teatro X [1947] Escritos literarios Cu (CDH )
      Válgaos el diablo por melodramas y comedias lloronas, ¿cuándo nos veremos libres de esta peste? El drama que nos ocupa es malamente malo, y parece la segunda edición de otros cuyo fin fué harto trágico en esta temporada.
    • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Co (CDH )
      Usted bien conoce que la rémora del progreso material e intelectual en esta república, que marcha a la vanguardia, ha consistido en las influencias de sacristía y en la oposición sistematizada de los oligarcas, y en particular en los efectos letales conque abate y anonada los espíritus débiles la hidra de la teocracia, que ha sido siempre la peste de las naciones incipientes.
    • 1882 Montalvo, J. Siete tratados, II [1882] Ec (CDH )

      La fábula de Cervantes de nada tiene ménos que de original: libro es de caballería, y peste de su tiempo eran los tales. Asunto, estilo, lenguaje, escenas, todo es en el Quijote pura imitacion de Amadis de Gaula, don Belianis de Grecia, Palmerin de Inglaterra y más adefecios que eran las delicias del señor don Cárlos Quinto y sus fantásticos y aventureros conterráneos.

    • 1895 Lpz Bago, E. Separatista [1997] Esp (CDH )
      Pero al día siguiente dijérase que las continencias del cuerpo sano habían abierto los balcones por donde toda peste de lujuria se fue, quedando, como un aroma, la castidad y la limpieza.
    • 1895-1902 Unamuno, M. Casticismo [1991] Esp (CDH )
      La peste del sadismo inficiona la literatura francesa, como si no hubiera más realidad que la lujuria. En la típica novela de Laclos llega al proselitismo con la repugnante marquesa de Merteuil.
    • 1939 Azaña, M. Velada Benicarló [1980] 135 Esp (CDH )
      Durante la guerra, de Cataluña ha salido la peste de la anarquía.
    • 1960 Benedetti, M. Tregua [2001] Ur (CDH )
      El insomnio es la peste de mis fines de semana.
    • 1972 Shimose, P. Quiero escribir [1988] Bo (CDH )
      Los demagogos nos adormecen mientras nos / explotan. / No pensamos. Dejamos que el patrón piense por nosotros. / Nadie nos conoce, bolivianos. Somos la peste, el olvido. / La muerte nos visita con sus dólares y sus pistolas.
    • 1998-2002 Fresán, R. Velocidad Cosas [2002] Ar (CDH )

      Alguien habló de un raro fenómeno de depresión colectiva, alguien teorizó acerca de los excesos del bombardeo visual y la omnipresente electricidad de los medios. Misterio. Alguien susurró acerca de uno de esos virus perfectos generados en laboratorio top secret. Alguien observó que la peste no afectaba a periodistas autores de libros de no-ficción o a publicistas responsables de campañas multimillonarias o a guionistas de cine y televisión.

    • 2016 Llamazares, J. "Peste" [02-07-2016] El País (Madrid) Esp (HD)
      En la época de Berlusconi, mucha gente se escandalizaba de que los italianos le votaran una y otra vez siendo como eran evidentes su corrupción personal y política. El escándalo venía del descubrimiento de que la mitad de los italianos eran como él. Ahora sucede en España y, en lugar de escandalizarse como con Berlusconi, muchos lo consideran normal. Huyamos, dicen otros sin saber que la peste irá con ellos como en la novela de Albert Camus.
    • 1498 Mtz Ampiés, M. Trad Trat Roma [1992] Esp (CDH )

      Licino tyrano a qui'en galerio sin auctoridad delos senadores hizo en tarento emperador. fue gran cauallero muy esforçado entre las guerras. empero mucho auaricioso luxuriador. tanto mal qui'so alos letrados hombres de que los llamaua por los peores nombres que podia: fasta dezir que eran peste y corrupcion en este mundo.

    • 1528 Justiniano, J. Trad Instrucción mujer cristiana Vives [1995] Esp (CDH )
      Dice San Jerónimo a Demetriades: «Estos mancebitos peinados y perfumados por quien dijo Arbitro: 'no huele bien quien siempre anda oliendo; húyalos la virgen como peste de la castidad».
    • a1526-a1536 Vega, G. Poesías [1995] Esp (CDH )
      ¡Oh celos, de amor terrible freno, / qu'en un punto me vuelve y tiene fuerte; / hermanos de crueldad amarga muerte / que, con tu vista, torbas el cielo sereno! / ¡Oh serpiente nacida en dulce seno / de hermosas flores, que mi esperanza es muerte: / tras próspero comienzo, adversa suerte, / tras süave manjar, recio veneno! / ¿De cuál furia infernal acá saliste, / oh crüel monstruo, oh peste de mortales, / que tan tristes, crudos mis dias heciste? / Torna ya sin aumentar mis males; / desdichado miedo, ¿a qué veniste?, / que bien bastaba amor con sus pesares.
    • 1581 Cueva, J. Infamador [1992] Esp (CDH )
      ¡Cuánto mejor le estuviera / al reverendo Arcipreste, / que componer esta peste, / dotrinar a Talavera! / ¡Y al Secretario hacer / su oficio, pues dél se precia, / que con libertad tan necia / las mujeres ofender!
    • 1583 Luis de Granada Introd Símbolo I [1908] 186 Esp (CDH )
      En el rigor desta pena se ve que es más bien regida la república de las abejas que la nuestra, que está llena de holgazanes y gente ociosa, que son peste de la república.
    • 1585 Pz Moya, J. Philosofía [1995] Esp (CDH )
      Por esta fábula nos amonestan los poetas que no ha de haber descuido en la religión, y que las esterilidades y pestes que suceden son por los pecados de los hombres.
    • 1587 Schz Ballesta, A. DiccVocablos Cast Esp (NTLLE)
      Peste. [...] Pernicies. [...].
    • 1593 Gracián Dantisco, L. Galateo [1968] Esp (CDH )

      Algunos otros dizen la mentira por sólo su vanagloria, contando haver hecho maravillas, y ser grandes hombres de guerra y govierno; y quieren entretener la gente con cosas tan difíciles de creer, que se les conoce la patraña desde una legua; y assí los circunstantes no les darán entrada en su crédito si no traen testimonio, por ver como vienen tocados de peste de vanagloria.

    • 1589-1594 Ercilla, A. Araucana III [1993] 960 Esp (CDH )
      ¿Qué ciega pretensión, qué embaucamiento, / qué pasión pertinaz desatinada / saca así la razón tan de su asiento, / y tiene vuestra mente trastornada, / que una unida nación por sacramento / y con la cruz de Christo señalada, / envuelta en crueles armas homicidas, / dé en sus propias entrañas las heridas, / y unas mismas divisas y banderas / salgan de alojamientos diferentes, / trayendo mil naciones estranjeras / que derraman la sangre de inocentes / y introducen errores y maneras / de pegajosos vicios insolentes, / dejando con su peste derramada / la católica España inficionada? /
    • 1596 Lpz Pinciano, A. Philosofía [1953] Esp (CDH )

      Fadrique respondió diziendo: Nosotros nos vamos entrando en muy hondo lugar; y dexad esta cuestión a los theólogos; hablo en opinión de Virgilio, el qual quiere, en el mismo sexto de su Eneida, que las almas lleuen consigo al infierno cierta porción terrena y corporal en quien padecen, la qual él llama peste corpórea, y, la qual purgada, queda la alma acendrada, pura y capaz de passar a los Campos Elíseos, adonde no puede entrar alma que tenga algo de terreno.

    • 1603 Rojas Villadrando, A. Viaje Entretenido [1977] II, 165 Esp (CDH )
      En cada loa tomáis un tema y en ésta fue de la envidia, y por cierto vos habéis dicho muy bien mal della, porque si bien se mira, es una peste de las vidas, una ponzoña de las almas, un demonio encubierto, una víbora fea y encorvada, un basilisco con la cara hermosa, una apacible fantasma muy fuerte para los males, muy flaca para los bienes.
    • 1605 Lpz Úbeda, F. Pícara Justina [1977] Esp (CDH )

      Ya sería posible que como Asturias ha sido y será el muro de la Fe, y la herejía tiene por antechristos al ocio, al gusto y al dios Cupido, proveyó Dios destas malas caras, porque sin duda, viendo estos caballeros tan malas visiones, se tornarán a la herejía, su señora, diciendo:

      — Señora, hay peste. No es tierra para nosotros, que no viviremos dos días.

    • 1608 Quevedo Villegas, F. Alguacil endemoniado [2003] Sueños y discursos Esp (CDH )
      — Todo el infierno es figuras y hay muchos, porque el poder, libertad y mando les hace sacar a las virtudes de su medio y llegan los vicios a su extremo y viéndose en la suma reverencia de sus vasallos y con la grandeza opuestos a dioses quieren valer punto menos y parecerlo, y tienen muchos caminos para condenarse y muchos que los ayudan, porque uno se condena por la crueldad y matando y destruyendo es una grandeza coronada de vicios de sus vasallos y suyos y una peste real de sus reinos; / otros se pierden por la cudicia, haciendo amazonas sus villas y ciudades a fuerza de grandes pechos que en vez de criar desustancian; y otros se van al infierno por terceras personas y se condenan por poderes, fiándose de infames ministros.
    • 1600-1612 Ledesma, A. Conceptos espirituales I [1969] Esp (CDH )
      AL sol de su dessengaño / estaua vn conualeciente, / herido de mal de amor, / cierto genero de peste.
    • 1612 Mira Amescua, A. Esclavo demonio [1984] 113 Esp (CDH )
      / El alma, tuya se nombra / con amorosos desmayos; / mas ¿qué efeto, harán tus rayos / si así me ciega tu sombra? / Leonor, mi pecho se abrasa; / tu gloria he de pretender, / que la peste pienso ser / de las honras de tu casa.
    • 1617 Cascales, F. Tablas poéticas [1975] Esp (CDH )
      «¿Quién echó a Catilina, peste de la patria? Tulio. ¿Quién libró la República de homicidios y sacrilegios? Tulio.»
    • 1621 Paravicino, H. Epitafio Felipe III [1994] 98 Esp (CDH )
      Y no lo callen las armadas septentrionales, * pues hallaron tanto estorbo a la peste de sectas que cargaban en recambio de otros comercios.
    • 1625 Paravicino, H. Panegírico funeral Felipe III [1994] 204 Esp (CDH )
      Advertido de David, ¡qué fácil es en la companía de aprenderse el mayor error, y qué insensiblemente doblaban al ídolo la rodilla, con la dulzura de la conversación idólatra, los que a toda la fuerza de sus armas no dieron jamás a torcer el brazo! Que si bien en tantos siglos no prendió ni la centella oculta en la selva católica, ni la peste mahometana en la salud española, no podía el ánimo piadoso de Filipo caber en sí, juzgando prudencialmente que en su misma tierra, en su reino mismo, se hallaba (si no se veía) blasfemado el nombre de Dios, cuando David, de que lejos de sus pueblos se ofendiese, en los extraños se congojaba.
    • 1626 Caro, R. Días geniales [1978] Esp (CDH )
      Plinio, que con curiosidad advirtió muchas cosas, dice que la saliva puesta con el dedo detrás de la oreja quita la solicitud y cuidado del ánimo: Saliva post aurem digito relata sollicitudinem animi propitiat. ¡Oh remedio fácil y barato de la mayor peste del género humano! Según esto, diremos que escupiendo el muchacho es dar a entender que con aquello sana de su cuidado y temor que tenía no le cogiese el otro.
    • 1626 Quevedo Villegas, F. Buscón [1980] 103 Esp (CDH )

      — "No entiendo cosa de cuantas me decís, chica ni grande". — "Pues este libro las dice"—me respondió—, "que se llama Grandezas de la espada, y es muy bueno y dice milagros; y, para que lo creáis, en Rejas que dormiremos esta noche, con dos asadores me veréis hacer maravillas. Y no dudéis que cualquiera que leyere en este libro, matará a todos los que quisiere". — "U ese libro enseña a ser pestes a los hombres, u le compuso algún doctor". — "¿Cómo doctor? Bien lo entiende"—me dijo—: "es un gran sabio, y aun, estoy por decir, más".

    • 1628 Paravicino, H. Panegírico funeral Margarita Austria [1994] Esp (CDH )
      Un día que te querían leer, por divertirte (y cómo que divierten) un libro fabuloso y desbaratado de ésos que llaman de caballerías, ¿qué paloma, víboramente (así lo digo) irritada, se ofendió así? ¡Ni en mi aposento ha de quedar tal libro! ¡Qué libros se imprimen! ¡Qué venenos se extienden o cunden en el papel! ¡Qué pestes se aseguran en las prensas de vanidades, de fealdad, de mentiras, de agravios!
    • 1628 Quevedo Villegas, F. Disc Diablos [2003] Esp (CDH )
      Si fuistes pestes coronadas, ¿qué pecado es acordaros vuestras obras? De vosotros tenéis horror y asco, y no queréis ser contados los que fuistes padecidos.
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] 224 Esp (CDH )
      De donde se infiere cuán bárbara fue la sentencia del emperador Lucinio, que llamaba a las sciencias peste pública, y a los filósofos y oradores veneno de las repúblicas.
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] Esp (CDH )
      Por esto Platón llamaba a la riqueza y a la pobreza antiguas pestes de las repúblicas, conociendo que todos los daños nacían de estar en ellas mal repartidos los bienes.
    • 1644 Enríquez Gmz, A. Siglo pitagórico [1991] Esp (CDH )
      Cuando me vi sin amo y sin dinero, / quise mirar primero / en qué casa me entraba, / y vi que una comadre aceleraba / el paso a cierta historia, / por mi mal concebida en la memoria. / Andaba por formarse a soplo * vivo / un individuo esquivo; / dije: «A Dios y a ventura *, entremos dentro, / pues este albergue se me da por centro.»Era, como lo fue, mi dueño noble / un soplón, cuyo doble / corazón sin segundo / peste malsín * comunicaba al mundo. / Como fue mi deseo / tan hijo de su empleo, / no reparé si entraba / por línea recta; erré lo que buscaba, / y así quedó mi alma a lo italiano, * / calzada como media de gitano. /
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] Esp (CDH )
      / Hijo de aquella adúltera profana, / dudoso mayorazgo de un herrero; / viejo de tantos siglos embustero, / lampiño más allá de barba cana; / peste sabrosa de la vida humana, / pajarito de plumas de tintero, / ¿dejas libre a Floralba, y en sus manos / me prendes, donde, ardiendo en nieve, enjugo / mis venas con incendios inhumanos? / Si quieres coger fruto, dios verdugo, / aprende a labrador de los villanos: / que dos novillos uncen en un yugo.
    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] Esp (CDH )

      Terrible peste es la lengua, cuya malignidad no acaba con mil similes del exprimir bastantemente la Escritura. El Eclesiástico, lo alla mas digno de castigo, que al ladrón; pues asigura, que para este abrá confusión, y despecho: mas sobre el maldiciente echa la maldición, de que nadie a de poderle tragar, aquí el odio, aquí la enemistad, y la afrenta.

    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] 496 Esp (CDH )
      Bienaventurado el varón, que no se mete con impios, ni echa el pie en sus descaminos para seguirles, ni se sienta de espacio a tratar con ellos, para que no se le pegue la peste de sus costumbres.
    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] Esp (CDH )

      Ella es la fuente de los males de la juventud, y aun de los que se lloran en la vejéz: veneno de la pureza, peste de las almas, y ruina general del Cristianismo.

    • 1726 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, I [1998] Esp (CDH )
      LLeguemos ya a la quinta essencia de el veneno de la ambición, a los políticos malvados, pestes de las Repúblicas, Atheistas encubiertos, demonios disfrazados, que sin embarazo se sirven de los más feos vicios para el logro de sus intentos: que para alcançar con la mano las dichas, se ponen de pies sobre las leyes: que con las bellas prendas de el perjurio, la ingratitud, la alevosía, galantean de noche, y día a la fortuna.
    • 1727-1728 Torres Villarroel, D. Visiones [1991] 302 Esp (CDH )
      Las cátedras, las prebendas y todos los empleos son para mí peste de que huyo.
    • 1727-1728 Torres Villarroel, D. Visiones [1991] Esp (CDH )
      — ¡Válgate el diablo por bachiller alcornoque, contagio en cierne y peste en bruto! Nunca he visto nariz tan aguda con entendimiento tan romo.
    • 1727-1728 Torres Villarroel, D. Visiones [1991] Esp (CDH )
      »Habiéndose reconocido la impureza y la peste en que vivía inficionado el idioma entre los castellanos (porque nosotros mismos le solicitamos la enfermedad, introduciéndole la escoria de la Francia, la inmundicia de Italia, la bascosidad del latín y los excrementos pegajosos de todas las lenguas extrañas), se juntaron los años pasados los hombres del reino; y patrocinados de la casa de uno de los grandes señores, * que lo fue en nobleza, costumbres y sabiduría, trataron de recoger y acariciar al idioma, buscando tales voces que estaban desterradas en las escrituras antiguas de los príncipes castellanos, como eres tú, el Cervantes, Alderete, * Covarrubias, Góngora y otros.
    • 1727-1728 Torres Villarroel, D. Visiones [1991] 258 Esp (CDH )
      Era el tal letrado un esqueleto con sus brújulas * de marimanta y sus visos de ajusticiado, peste de la paz y muerte de la concordia, pues vive de alentar las porfías y los rencores.
    • 1727-1728 Torres Villarroel, D. Visiones [1991] 271 Esp (CDH )
      Y no quiero creer que esta soltura se tolere en las leyes humanas, cuando contiene medicinas preservativas para detener tan aguda peste.
    • 1727-1728 Torres Villarroel, D. Visiones [1991] Esp (CDH )

      No saciado el infame deseo, prosigue sacudiendo su pesadumbre con su infernal lengua hasta que del todo le entierra la fama y le esconde la opinión, y lo deja oprimido, odioso y apartado de los honores y bienes naturales; y acaba el infeliz ingenio rodeado de miserias y oprobios, como te sucedió a ti, al Góngora, Candamo, Cervantes, Salazar *y a las mejores plumas del orbe. Y éste es, martirio más o menos, el fin y el premio de los más floridos y excelentes ingenios de la España. Esta contagiosa peste no sólo ha contaminado la libre comunidad de los seglares, porque también ha corrompido las clausuras más religiosas.

    • 1727-1728 Torres Villarroel, D. Visiones [1991] Esp (CDH )
      — No extraño —dijo el sabio muerto— que con la capa del estilo, * adorno del uso y traje de la política, se haya inficionado la Corte de estas y otras pestes; porque la corrupción de la edad, el paso frecuente a las naciones y el trato con las sectas trabucan y barajan los usos y costumbres provinciales, nos llevan unas y nos dejan otras, y los vicios y virtudes continuamente viven peregrinas por el mundo.
    • 1727-1728 Torres Villarroel, D. Visiones [1991] Esp (CDH )

      — Es tan abundante la sarta de ellos en la Corte —le dije yo a Quevedo—, que de cualquier vaporcillo se forma un abogado. Y el otro día sucedió que estando una carretada de troncos en el rincón de una portería de un convento, se empezaron a bullir y a levantarse prodigiosamente por obra de algún nigromántico, se ahorcaron de una golilla y se rodearon de una capa talar; y salieron por la puerta estornudando párrafos y eructando citas con notable admiración de los que allí estaban; los cuales los siguieron, viéndolos ensartar por las puertas del Consejo. Providencias notables han dado los superiores ministros, pero no han conseguido aniquilar esta langosta. De cada uno que destierran, resucitan tres o cuatro; conque no tenemos esperanza de que se desaloje esta peste, sino que sea sitiándola por hambre; y vivimos algo consolados, porque ya empiezan a comerse unos a otros.

    • 1729 Afán Ribera, F. Virtud y mística [1847] Esp (CDH )
      Contemplo ser motivo de justicia que una obra dirigida á desterrar la peste de la hipocresía con frases que en la realidad es lo mismo que practican, para que descubirendo las tramoyas se huya el cuerpo al engaño, se le ofrezca y dedique á quien, por ser sucesora de la doctora mística de la Iglesia, estará muy diestra en rechazar las invasiones de los que profesan estas desnudas místicas exterioridades.
    • 1733 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, V [2003] Esp (CDH )
      ¿De quiénes piensas que hablo? De essas pestes de la humana sociedad; de essos infelices que passan en esta vida el noviciado de el infierno; de essos a quienes una doméstica furia está despedazando continuamente el corazón; de essos a quienes un maligno incendio, como cantó Virgilio, les está consumiendo las médulas dexando intactos los huessos; de essos en quienes, como advirtió Ovidio, es severíssimo suplicio la misma culpa.
    • 1733 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, V [2003] Esp (CDH )
      Copiolos de las acciones de los reyes de Persia y de Egypto; de los Archelaos y Philipos de Macedonia; de los Phalaris, de los Agatocles, de los Hierones y Dionysios de Sicilia; de los Periandros, de los Pisistratos y otras pestes políticas de la Grecia.
    • 1702-1736 Arzans Orsúa Vela, B. HPotosí [1945] 263 Pe (CDH )

      [...] luego que vieron muertos a los leales, fueron a las casas de Egas de Guzmán, cercándola y poniéndola fuego entraron, repitiendo a voces: VIVA EL REY, mueran los traidores, y mataron 78 de ellos que juntos con otros muchos allí estaban, y con mucha dificultad se les escapó Egas de Guzmán. Los deudos y amigos de los traidores se juntaron y animaron a Guzmán, aconsejándole pasase a cuchillo a todos los leales. Oyó Guzmán esta peste bien razonada, y respondió que no le faltaban manos ni valor para la ejecución [...].

    • 1702-1736 Arzans Orsúa Vela, B. HPotosí [1945] 283 Pe (CDH )
      Pasó adelante la ejecución de la justicia en otros culpados, que fueron muchos los degollados y ahorcados, hasta el mes de diciembre o últimos de noviembre, como queda dicho, en el cual punto y mes llegó la nueva del levantamiento, sin escarmiento, de Francisco Hernández Girón; con que alzó la muerte y peste de aquellos soldados y demás moradores de estas Provincias: que fué menester hubiese otra rebelión en otras partes para que el temor del segundo aplacase el castigo del primero.
    • 1737 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      Peste. Se llama tambien cualquier cosa mala ú de mala calidad en su linea, ó que puede ocasionar daño grave.
    • 1737 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      Peste. En sentido moral se toma por la corrupcion de las costumbres y desordenes de los vicios, por la ruina escandalosa que ocasiona.
    • 1725-1744 Torres Villarroel, D. Pronósticos Piscator [2006] 82 Esp (CDH )
      Los Médicos y los Cazadores viven de lo que matan: los Astrólogos y los Letrados viven de lo que mienten: háganle ustedes calle a este papel, que no es ninguna peste, y aunque lo sea, bien puede andar por el mundo, que otras andan al paso de las mulas: este no es contrabando, que ya se registró en la Aduana de la Fe, y después de eso lleva su pasaporte y licencia del Rey nuestro Señor; por lo menos soy mentiroso comedido, que no miento sin licencia; peores son otros, que no piden licencia para mentir.
    • 1725-1744 Torres Villarroel, D. Pronósticos Piscator [2006] 150 Esp (CDH )
      Eso es cierto Padre Capellán, respondí yo, y todos estos Contrabandistas de la muerte están a matar con mis palabras, desde que en mis Obras los he advertido que viven en pecado mortal todos los que recetan, despreciando los preceptos astrológicos y los oráculos celestiales (proposición que se paseado tres años desvergonzadamente entre toda la turba de asesinos), y ha desengañado a muchos Médicos, y entre ellos al Doctor Don Thomas Cortijo, Presbítero y Médico de la Ciudad de Ávila, excelente varón en la Sagrada Teología, Filosofía y Medicina, y habiendo consultado a los Príncipes de estas ciencias mi proposición, se halló precisado de la conciencia a suspender la medicina práctica, hasta informarse en los preceptos astrológicos, como confiesa en su doctísimo libro, intitulado Discurso Médico Astronómico; y crea Vd. que si tuviera todas las vidas que han acabado los aforismos, todas las gastara en perseguir esta infernal caterva, peste irremediable, veneno sigilado y consentido de los glotones y los tontos, que presume el fin de su vida dos horas antes del juicio final.
    • 1737-a1754 Luzán, I. Poética [1977] 143 Esp (CDH )
      Se pudiera sospechar que esta peste volvió a renacer con la lectura de los poetas de tiempo de don Juan el II, que adolecían infinitamente de ella [...].
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )
      Hay peste de traductores, porque casi todas las traducciones son una peste.
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] 645 Esp (CDH )
      / Cotilla tiene mil extravagancias, / son de Guerra los dichos una peste, / ¡Oh, Gerundio, orador siempre divino, / no eres Gerundio, no, sino Supino!
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )

      Y fray Gerundio añadió:

      — ¡Viva el Florilogio y muérase la peste!
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] 369 Esp (CDH )
      Conque ve aquí la peste del mal gusto extendida y punto menos que sin remedio.
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )
      A la reserva de muy poquitos, quos digito monstrarier omni... uel casco facile, todo el resto échelo usted a pares y nones, y tenga por cierto que es la mayor peste que ha inficionado a nuestro siglo.
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )
      Y, ¿cómo has de saber cuáles son buenos y cuáles son pésimos? ¿Cuáles se deben imitar y cuáles abominar de ellos, especialmente, cuando, entre tanta peste de estos escritos como tenemos en España, apenas hay dos o tres autores que puedan servir de modelo? Responderás que oyendo a buenos predicadores.
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )
      »Amiano, Enodio y Sidonio Apolinar fueron los que introdujeron esta peste y con ella inficionaron las cuatro partes del mundo.
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )
      Demos caso que esta corrupción, esta epidemia, esta peste (llámala así, si te pareciera) pidiese el más pronto, el más ejecutivo remedio.
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )

      Y después de todos estos escritos enérgicos, convincentes, graves, serios y majestuosos, ¿qué hemos sacado en limpio? Nada o casi nada: Los seudopredicadores vont leur train, como dicen nuestros vecinos, o prosiguen su camino, como debemos decir nosotros; el mal cunde, la peste se dilata y el estrago es cada día mayor.

    • 1760 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, V [2004] Esp (CDH )
      El impío dogma del materialismo, que, destruyendo su espiritualidad, la identifica con la máquina corpórea y, por consiguiente, la supone perecedera con ella, se estendió tanto en Inglaterra, que rebosó una no muy pequeña parte de su veneno a su vecina la Francia, si son bien fundadas las quexas, que contra la propagación de esta peste en aquel cathólico reyno, gritó el zelo de algunos prelados suyos.
    • 1760 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, V [2004] 221 Esp (CDH )
      De los demás uno se entrega al médico, porque es un enfermo meramente imaginario; otro, por una leve indigestión; otro, por una transitoria retención de vientre; otro, porque le duele una muela; otro, por un ligero flemón; otro, por un flato de no nada; otro, por una xaqueca, &c. Un médico recetador (peste de que abunda el mundo) a ninguno de estos dexa de sangrar o purgar; o más comúnmente hace uno y otro.
    • 1760 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, V [2004] Esp (CDH )
      Mediante el comercio literario puede introducirse una peste literaria, no menos funesta para las almas, que lo fue la de Marsella para los cuerpos.
    • 1760 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, V [2004] Esp (CDH )
      Pero como se sabe, que en esta el daño provino de haver omitido las precauciones, que en tales casos se consideran necessarias, para conservarnos acá indemnes de la peste mental del error en materia de religión, parece no son menester más diligencias que las que hasta ahora se han practicado; pues essas solas bastaron para que en España se conserve muy pura la fe, no obstante que, de mucho tiempo a esta parte, son muchos los que frequentan la letura de los libros franceses.
    • 1774-1778 Cadalso, J. Cartas marruecas [2000] Esp (CDH )

      [...] en medio de la mofa con que algunos españoles han ridiculizado la hinchazón y todos los vicios del mal lenguaje, se ven de cuando en cuando algunos efectos de la falsa retórica y poesía de la última mitad del siglo pasado. Algunos ingenios mueren todavía, digámoslo así, de la misma peste de que pocos escaparon entonces. Varios oradores y poetas de estos días parece no ser sino sombra o almas de los que murieron cien años ha, y volver al mundo, ya para seguir los discursos que dejaron pendientes cuando expiraron, ya para espantar a los vivos.

    • 1784 Arroyal, L. Epigramas [1784] Esp (CDH )
      Sabio es el necio, que á callar se apreste, / y á ocultar sus palabras, que son peste, / y debe el mundo estarle agradecido / de no quedar con ellas corrompido.
    • 1781-1784 Samaniego, F. M. Fábulas [1988] 151 Esp (CDH )
      La oveja y el ciervo / Un celemín de trigo / Pidió a la Oveja el Ciervo, y la decía: / "Si es que usted de mi paga desconfía, / A presentar me obligo / Un fiador desde luego, / Que no dará lugar a tener queja.— / Y ¿quién es éste?", preguntó la Oveja. / "Es un lobo abonado, llano y lego.— / "¡Un lobo! ya; mas hallo un embarazo: / Si no tenéis más fincas que él sus dientes, / Y tú los pies para escapar valientes, / ¿A quién acudiré, cumplido el plazo?" / Si quién es el que pide, y sus fiadores, / Antes de dar prestado se examina, / Será menor, sin otra medicina, / La peste de los malos pagadores.
    • c1785 Anónimo Trueque amantes [1932] Tonadillas teatrales Esp (CDH )
      Pepita.Este peón es mío.Juan.Yo esta dama soplo.Paquita y Paco.Y a ti la que tienes / te la soplan otros.Pepita.¡Qué juego!Juan. / ¡Qué peste! Paquita.¡Qué rabia!Paco.¡Qué enojo!Los cuatro.Mal haya, amén, el juego / que es infructuoso.
    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] Esp (CDH )
      Vosotras, lujuria, codicia, ambición, pestes violentas de la humana sociedad, corrompisteis el más sagrado y dulce estado a que induce y obliga a los hombres la primitiva ley de la naturaleza, atrayéndolos con sus más fuertes e irresistibles atractivos.
    • 1788 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
      Peste, se dice tambien de los hombres perniciosos, y nocivos. [...] Lo mismo se dice de los males mismos morales, y de las doctrinas nocivas.
    • 1792 Bolaños, J. Portentosa vida [1992] VIII Mx (CDH )
      Y aora digo, que es un antídoto eficaz y saludable contra peste tan sensible, pues lo mismo es presentarse la Emperatriz de los Sepulcros con los colores que la pinta el autor de esta obra, que confundir la irreligión, la impiedad, el ateísmo y demostrar que las Santas Escrituras no son obra de la nación más bárbara y despreciable, ni están llenas de falsedades y absurdos, como decía el más blasfemo y atrevido de los impíos, sino divinos e infalibles oráculos que efectivamente han tenido, tienen y tendrán su cumplimiento.
    • 1790-1796 Jovellanos, G. M. Memoria policía [1997] Esp (CDH )
      ¿Se cree por ventura que la inocente puericia, la ardiente juventud, la ociosa y regalada nobleza, el ignorante vulgo pueden ver sin peligro tantos ejemplos de impudencia y grosería, de ufanía y necio pundonor, de desacato a la justicia y a las leyes, de infidelidad a las obligaciones públicas y domésticas, puestos en acción, pintados con los colores más vivos y animados con el encanto de la ilusión y con las gracias de la poesía y de la música? Confesémoslo de buena fe: un teatro tal es una peste pública, y el gobierno no tiene más alternativa que reformarlo o proscribirlo para siempre.
    • 1800 Quintana, M. J. A negrita [1969] 240 Poesías Esp (CDH )
      / Todo se trocó: los hombres / lo agitan todo en la tierra; / ellos a la tuya un día / la esclavitud y la guerra / llevaron, la sed del oro, / peste fatal; su violencia / hace que los padres viles / sus míseros hijos vendan.
    • c1807 Olmedo, J. J. A J. I. Moreno [1960] 64 Epistolario Ec (CDH )
      / Primero, da, pues poderoso eres, / grande esterilidad a las mujeres, / porque no haya ni gentes ni bautismos; / da peste de endiablados, / locos y excomulgados, / porque siempre se ocupe en exorcismos; / permite que la gente / que se mira existente, / no se muera en el tiempo que estuviere / sirviento ese Curato; y si muriere, / sea sólo la gente vergonzante, / porque le es gente poco interesante; / y para una venganza aún más completa / dale al instante vena de Poeta.
    • c1790-1823 Arriaza, J. B. Poesías [1822-1826] II, 112 Esp (CDH )
      En todo asunto huid, los bajos modos, / Pues cabe su decoro en todo estilo. / Pudo agradar ó deslumbrar un dia / Burlesco absurdo, á confusion del juicio; / Henchida de retruécanos vulgares / Corrió sin freno licenciosa rima; / Y el Pindo habló lenguage de mercados, / Disfrazado en truhan, el mismo Apolo. / De la Provincia, se extendió esta peste / A Paris y la Corte; desde el pueblo / A boca de los Príncipes pasando: / No hubo en fin chocarrero sin aplausos, / Y el mismo Dassuci logró lectores. / Al cabo ya la extravagancia facil / De tan vil gusto apercibió el palacio; / Lo que es grotesco, ó natural gracioso, / Distinguir supo, y desterró por siempre / A las provincias la grosera gracia. /
    • c1790-1823 Arriaza, J. B. Poesías [1822-1826] Esp (CDH )
      Un Médico, se cuenta, hubo en Florencia, / Grande hablador y celebre asesino, / Público azote y peste de su tiempo: / Por la calle era el verle, perseguido / Ya del hijo pidiendo al muerto padre, / Ya del que le echa en cara la ponzoña / Con que en sus brazos reventó á su hermano; / Aqui el marido, alli la esposa muere, / Secos de sangre ó llenos de ruibarbo; / La tos se vuelve tisis á su entrada, / Y en sus manos delirio la jaqueca.
    • 1826 Heredia, J. M. Teatro X [1947] Escritos literarios Cu (CDH )
      Válgaos el diablo por melodramas y comedias lloronas, ¿cuándo nos veremos libres de esta peste? El drama que nos ocupa es malamente malo, y parece la segunda edición de otros cuyo fin fué harto trágico en esta temporada.
    • 1826 Olmedo, J. J. Al Ministro Exteriores [1960] 555 Epistolario Ec (CDH )
      Toda España está conmovida: se dice unas veces que se admitirán en el Gobierno las formas que propuso ahora tres años el duque de Angulema; otras, que va a establecerse en la frontera del Portugal un cordón sanitario, porque no hay peste más ominosa para los Gobiernos despóticos que las constituciones, aunque no sean del todo liberales.
    • 1842-1851 Mesonero Romanos. R. Escenas matritenses [1993] Esp (CDH )
      — «¡Peste de país! no hay nadie en las calles.» — Con lo cual se baja al Prado, * donde no deja de hallar a aquella hora a algún ciego que baila los monos delante de los muchachos, otro que enseña el tutili-mondi al son del tambor o un calesín que va a los toros con dos manolas gallardamente escoltadas por un picador y un chulo.
    • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Co (CDH )
      Usted bien conoce que la rémora del progreso material e intelectual en esta república, que marcha a la vanguardia, ha consistido en las influencias de sacristía y en la oposición sistematizada de los oligarcas, y en particular en los efectos letales conque abate y anonada los espíritus débiles la hidra de la teocracia, que ha sido siempre la peste de las naciones incipientes.
    • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Ar (CDH )
      Pero sostengo que así como estamos amenazados de muchas pestes por falta de policía municipal, hace muchos años que la educación se descuida inculcar en los niños esta idea: uno de los mayores defectos sociales es hacer esperar.
    • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Ar (CDH )
      Gualicho, ocasiona los malones desgraciados, las invasiones de cristianos, las enfermedades y la muerte, todas las pestes y calamidades que afligen a la humanidad.
    • 1874 Valera, J. Pepita Jiménez [1997] Esp (CDH )
      La única cosa buena que ha hecho en su vida la tal viuda es concertarse con Satanás para enviar pronto al infierno a su galopín de marido, y librar la tierra de tanta infección y de tanta peste.
    • 1882 Montalvo, J. Siete tratados, II [1882] Ec (CDH )

      La fábula de Cervantes de nada tiene ménos que de original: libro es de caballería, y peste de su tiempo eran los tales. Asunto, estilo, lenguaje, escenas, todo es en el Quijote pura imitacion de Amadis de Gaula, don Belianis de Grecia, Palmerin de Inglaterra y más adefecios que eran las delicias del señor don Cárlos Quinto y sus fantásticos y aventureros conterráneos.

    • 1885 Martí, J. Lucía Jerez [1994] Cu (CDH )

      Y aquel dolor de vivir sin cariño, y sin derecho para inspirarlo ni aceptarlo, puesto que estaba ligado a una mujer a quien no amaba; aquel dolor que no dormía, ni tenía paces, ni le quería salir del pecho, y le tenía la fantasía como apretada por serpientes, lo que daba a toda su música un aire de combate y tortura que solía privarla del equilibrio y proporción armoniosa que las obras durables de arte necesitan; aquel dolor, en un espíritu hermoso que, en la especie de peste amatoria que está enllagando el mundo en los pueblos antiguos, había salvado, como una paloma herida, un apego ardentísimo a lo casto [...].

    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] Esp (CDH )

      «Pae Polinar, que este hijo está, fuera del alma, hecho una bestia; pae Polinar, que este otro es una cabra montuna...; pae Polinar, que esta condenada criatura me quita la vida a disgustos; que yo no puedo cuidar de él; que en la escuela de balde no le hacen maldito el caso...; que éste, que el otro, que arriba, que abajo; que usté que lo entiende y para eso fue nacido..., que enséñele, que dómele, que desásnele...»Y tres que me ofrecen y cuatro que yo busco, cata la casa llena de muchachos; y aguanta su peste, y explica y machaca..., y cébalos para que vuelvan al día siguiente, porque yo sé lo que sucediera de otro modo...

    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] Esp (CDH )

      — ¿La de procurador?... ¿La de escribano?... ¿La de catedrático?...

      — ¡Horror!... Nada de eso, don Pedro amigo, nada de eso: es la peste del mundo, y, además, una miseria... ¡Abogados, médicos... curiales, literatos! ¡Puá!... Bambolla y hambre... A cosa más sólida debe aspirar un padre para su hijo...

    • 1879-1890 Campoamor, R. Poética [1902] Esp (CDH )
      Si algo pudiera desalentar en esta vida las fuerzas de mi corazón, me afligiría el ver la indiferencia con que se ven los estragos que hacen, no los rosales, sino los escaramujos de la crítica, convirtiéndose en conductores de las pestes de la envidia literaria, de la animosidad de las antipatia personales, y de la rivalidad política, sin que el público procure aislarlas por medio de cordones sanitarios de desprecio.
    • 1895 Lpz Bago, E. Separatista [1997] Esp (CDH )
      Pero al día siguiente dijérase que las continencias del cuerpo sano habían abierto los balcones por donde toda peste de lujuria se fue, quedando, como un aroma, la castidad y la limpieza.
    • 1895-1902 Unamuno, M. Casticismo [1991] Esp (CDH )
      La peste del sadismo inficiona la literatura francesa, como si no hubiera más realidad que la lujuria. En la típica novela de Laclos llega al proselitismo con la repugnante marquesa de Merteuil.
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] Esp (CDH )
      Ese tío no pensaba; lo que hacía era copiar, pintando de una manera bestial: la pincelada, la santa pincelada, el santo natural, el santo dibujo, y fuera ideas, que son una peste.
    • 1916 Ambrogi, A. LTrópico II [1916] Esp (CDH )

      Sube la persianilla, y en la penumbra, como un felino, don Jacinto se agazapa. De pronto, irrumpe un viejo bajo y panzudo, tuerto de un ojo y purpurinos los hinchados mofletes. El viejo antipático y repulsivo se aproxima, con unos pliegos pendientes de un gancho automático.

      — Los billetes!

      clama con voz gangosa, voz de pavo, metiendo los papeles verdosos por las narices de don Jacinto. El gran hombre da un salto, y grita, secamente:

      — No!

      El viejecillo tiembla de pies a cabeza, y se aleja con sus billetes, mientras don Jacinto, que vuelve a tomar postura en el rincón del asiento, musita, refunfuñando aún:

      — Caramba! Esto es una peste.

    • 1918 Glz Prada, M. Trozos vida [2002] 106 Pe (CDH )
      / Al ver triunfar la hermosura, / escandalízate y rabia, / oh peste negra del mundo, / gazmoñería cristiana.
    • 1937 Palés Matos, L. Tuntún [1978] PR (CDH )
      / Allá el monzón, a la indostana, / el pluvioso cabello perfumado de sándalo / y el yatagán del rayo entre los dientes, / arroja sus eléctricas bengalas / contra el lujoso paquebote / que riega por las playas de incienso y cinamomo / la peste anglosajona del turismo.
    • 1939 Azaña, M. Velada Benicarló [1980] 135 Esp (CDH )
      Durante la guerra, de Cataluña ha salido la peste de la anarquía.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )
      Si la ley es una peste, Rumi sabía resistir pestes.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )
      Acaso... Cuando Rosendo recordó al viejo Chauqui, aquel que habló de la peste de la ley, les hizo crujir los huesos un dolor de siglos.
    • 1948 Marechal, L. Adán Buenosayres [1999] Ar (CDH )
      — ¡Peste de literatura! —refunfuñó Samuel—.
    • 1950 Fdz-Flórez, D. Lola [1950] 61 Esp (CDH )
      Eso lo veo bien claro cuando los oigo hablar de negocios y de política, que es la peste que consume a los que la toman en serio.
    • 1958 Martín Gaite, C. Visillos [1958] Esp (CDH )

      — Al Tennis fuí dos tardes y lo pasé muy bien. El último día estuve todo el rato con un chico mejicano que era majísimo. La rabia que lo conocí al final, ya cuando faltaban dos días para venirnos. Estaba bastante en plan.

      — Qué rollo los hispanoamericanos, chica, qué peste. Parece que los regalan. Y luego se te ponen de un tierno. ¿A que se llamaba Raúl o Roberto o algún nombre por el estilo?

      — No. Se llamaba Félix.

    • 1960 Benedetti, M. Tregua [2001] Ur (CDH )
      El insomnio es la peste de mis fines de semana.
    • 1960 Benedetti, M. Tregua [2001] Ur (CDH )

      Lunes 10 de junio

      Frío y viento. Qué peste. Pensar que cuando tenía quince años, me gustaba el invierno. Ahora empiezo a estornudar y pierdo la cuenta.

    • 1960 Benedetti, M. Tregua [2001] 164 Ur (CDH )
      A veces oigo que protestan: «Ché, qué peste con tu laburo. Nunca se puede contar con vos.»
    • 1966 Goytisolo, J. Señas identidad [1996] Esp (CDH )
      — La verdadera peste de un país es la democracia.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Co (CDH )
      «El amor es una peste», tronó.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] 220 Co (CDH )
      Le bastaba con llevar a Petra Cotes a sus criaderos, y pasearla a caballo por sus tierras, para que todo animal marcado con su hierro sucumbiera a la peste irremediable de la proliferación.
    • 1972 Shimose, P. Quiero escribir [1988] Bo (CDH )
      Los demagogos nos adormecen mientras nos / explotan. / No pensamos. Dejamos que el patrón piense por nosotros. / Nadie nos conoce, bolivianos. Somos la peste, el olvido. / La muerte nos visita con sus dólares y sus pistolas.
    • 1972 Torrente Ballester, G. Saga/Fuga [1995] 560 Esp (CDH )
      «El señor Mariscal ha expresado brevemente la opinión de los obispos congregados; Roma queda muy lejos, y la herejía es una peste que hay que extirpar antes de que se propague.»
    • 1973 Aguilera Malta, D. Secuestro [1973] Ec (CDH )

      Cuando Ludivina recobró el sentido, reiniciaron la marcha. Salieron del pueblo. ¿Las habrían notado? Tal vez, no deseaban intervenir. Si se alejaban, mejor. Nadie quería la peste. Y ellas la tenían. Lo primera era buscar a la Comadrona. Vivía en una chacra vecina. Después, decidirían el rumbo que iban a seguir. ¿Fuera de Laberinto? ¿Conseguirían salir de Laberinto? A la Preñada le resultaba más y más difícil continuar avanzando. Cada paso que daba era un pequeño triunfo. Sentíase desfallecer. Debería quedarme aquí. A esperar la muerte. ¡Qué bueno sería morir! Así acabaría todo, de una vez. Y no correría el riesgo de volver a encontrarse con Polígamo. Ni con su miembro maldito. Sintió fuertes golpes en el vientre. Las puntas de los cuernos parecieron atravesarla.

    • 1973 Edwards, J. Non grata [1973] Ch (CDH )
      ¡Más valía prevenir la diseminación de la peste que curar! Pero una anciana pariente, más sensata que muchos otros, me escribía desde su refugio europeo que «pensaba mucho en nosotros y en nuestro querido y desgraciado Chile, sumergido en este drama espantoso».
    • 1975 Umbral, F. Mortal y rosa [1995] 193 Esp (CDH )
      Dulces enfermedades acuden a mi cuerpo como aves migratorias al tronco de la noche, soy un desagüe triste de pestes y de penas y lloro hasta el domingo tu ausencia diminuta.
    • 1983 Cortázar, J. Reunión [1983] Ar (CDH )
      Seguros de qué, dime un poco, cuando yo, un pobre diablo con más pestes que el demonio debajo de la piel, tenía bastante conciencia para sentir que todo era como una jalea, que todo temblaba alrededor, que no había más que fijarse un poco, sentirse un poco, callarse un poco, para descubrir los agujeros.
    • 1989 Sepúlveda, L. Viejo [1996] Ch (CDH )
      Y, sobre todo, aumentaba la peste de los buscadores de oro, individuos sin escrúpulos venidos desde todos los confines sin otro norte que una riqueza rápida.
    • 1990 Uslar Pietri, A. Visita tiempo [1993] Ve (CDH )
      «El diablo tiene invadida esa tierra, por eso el Emperador ha tenido tanto que combatir en ella. La temible peste ha llegado a los teólogos. Allí apareció el padre de todas la abominaciones, el demonio mismo, Martín Lutero. De nada le valió ser fraile agustino, ni estar protegido en el convento, ni esforzarse en estudiar las Escrituras Santas y los Doctores. Era el diablo el que lo había escogido y lo llevaba a todas sus monstruosidades. Aquel mal fraile no sólo repudió la autoridad del Papa, los dogmas más santos, sino que elucubró los mayores disparates llevado por la soberbia del pensamiento. Lo más engañoso que hay, Jeromín, es la apariencia».
    • 1990 Uslar Pietri, A. Visita tiempo [1993] Ve (CDH )
      Una peste sin nombre que mataba por dentro y cambiaba las vidas y las expresiones.
    • 1991 Valenzuela, L. Novela negra [2004] Ar (CDH )
      Aprovechá para seguir durmiendo que poco tiempo nos queda y ya van a volver los hombres del galpón y hay baños si querés ir aunque mucho no te los recomiendo y lo peor es que entrás para cagar y si te agarran ya te quieren bañar, para qué, y por suerte no hace calor, si no entran acá a manguerazos, son la peste, mejor la calle, mil veces mejor la calle pero el otro día Stephanie murió congelada y nosotras no queremos ser como la vieja Stephanie, aunque ella sí sabía abrigarse y defenderse y siempre encontraba una botella con un resto de cerveza en los canastos de papeles del parque, olía cerveza de lejos, cosa que no le impidió morirse congelada la otra noche y ellos nos lo contaron para que no saliéramos pero si de verdad lo necesitás podés ir al baño, y si esperás ya vienen con un liquido caliente que llaman té y algo de pan y bueno después de todo hay que salir no te dejan quedarte aquí así que aprovechá para dormir todo lo que puedas ahora que afuera hace frío y los zaguanes están helados aunque son muchísimo más interesantes.
    • 1995 Villena, L. A. Burdel Byron [1995] 175 Esp (CDH )

      La condesa Albrizzi quería ser ingeniosa sin interrupción, y a mí me parecía agotador. ¿Ha padecido usted a un ingenioso de profesión? Quizá no como policía. Si así es se ha librado de la peste de los salones. Y no es verdad que Byron fuera de ese estilo. Le gustaba brillar pero prefería la seducción al ingenio.

    • 2000 Vargas Llosa, M. Fiesta Chivo [2000] Pe (CDH )

      Los brujos haitianos tienen más influencia que los párrocos. Los curanderos, más que boticarios y médicos.

      — ¿El Ejército no hacía nada? —Simon Gittleman bebió un sorbo de vino. Uno de los mozos uniformados de blanco se apresuró a llenarle la copa de nuevo.

      — El Ejército hace lo que manda el Jefe, Simon, tú lo sabes —sólo el Benefactor y el ex marinehablaban. Los demás escuchaban y sus cabezas se movían, del uno al otro—. La gangrena había avanzado hasta muy arriba. Montecristi, Santiago, San Juan, Azua, hervían de haitianos. La peste había ido extendiéndose sin que nadie hiciera nada. Esperando un estadista con visión, al que no le temblara la mano.

    • 2001 Obando Bolaños, A. Violento paraíso [2001] CR (CDH )
      Para nadie es secreto que el primo se ha hecho querer tanto como la peste roja y tiene tantos enemigos aquí como en la Tierra.
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      peste. [...] f. Cosa que puede ocasionar daño grave.
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      peste. [...] f. Corrupción de las costumbres y desórdenes de los vicios, por la ruina escandalosa que ocasionan.
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      peste. [...] Cosa mala o de mala calidad en su línea.
    • 1998-2002 Fresán, R. Velocidad Cosas [2002] Ar (CDH )

      Alguien habló de un raro fenómeno de depresión colectiva, alguien teorizó acerca de los excesos del bombardeo visual y la omnipresente electricidad de los medios. Misterio. Alguien susurró acerca de uno de esos virus perfectos generados en laboratorio top secret. Alguien observó que la peste no afectaba a periodistas autores de libros de no-ficción o a publicistas responsables de campañas multimillonarias o a guionistas de cine y televisión.

    • 2014 RAE DLE 23.ª ed. (NTLLE)
      peste [...]. f. Cosa que puede ocasionar daño grave.
    • 2016 Llamazares, J. "Peste" [02-07-2016] El País (Madrid) Esp (HD)
      En la época de Berlusconi, mucha gente se escandalizaba de que los italianos le votaran una y otra vez siendo como eran evidentes su corrupción personal y política. El escándalo venía del descubrimiento de que la mitad de los italianos eran como él. Ahora sucede en España y, en lugar de escandalizarse como con Berlusconi, muchos lo consideran normal. Huyamos, dicen otros sin saber que la peste irá con ellos como en la novela de Albert Camus.
  3. s. f. Enfermedad que ataca a un gran número de personas o de animales en un mismo lugar y durante un mismo período de tiempo.
    Sinónimo: pestilencia
    docs. (1553-2015) 284 ejemplos:
    • 1553 Cieza León, P. Crón Perú [1984] Pe (CDH )
      Deseaban tanto ver el día que le parecía no había de venir, mas como el alba dio muestra de lo que deseaban, sin más consejo ni parecer, como los que huyen de peste o escapan de gran tormenta que tal era en la que ellos estaban, dejando el repuesto que habían llevado, se volvieron por donde habían entrado sin querer pasar adelante al pueblo que quedaba atrás donde también llegó el licenciado Caldera con su desventura y trabajo que traía con los enfermos; sin lo cual le sucedió que, llegando a una quebrada hallaron unas uvillas que parecen mortunos, de la calidad de las cuales creo tengo escrito en mi primera parte, y como traían hambre, sin conocer lo que comían, los más metieron tanto la mano en comer, que sin mucho se torcían furiosamente, caían en el suelo sin sentido, haciendo tales bascas y tremor que parecían estar difuntos, y así estuvieron hasta que se pasó aquella maletía y la fruta acabó de hacer su curso tan contagioso.
    • 2015 Criado, M. A. "Peste Europa Asia" [23-02-2015] El País (Madrid) Esp (HD)
      Ni la peor de las guerras ha matado a tanta gente como la peste. Solo entre 1346 y 1453, acabó con la mitad de la población de Europa y en los reinos hispánicos la mortandad superó el 70%. Aunque los científicos siempre han mantenido que aquel primer brote vino de Asia, no tenían claro el origen de las sucesivas epidemias que, hasta el siglo XIX, castigaron a los europeos. Un estudio relaciona ahora las variaciones climáticas en las estepas asiáticas con la llegada en oleadas de la muerte negra al continente europeo.
    • 1553 Cieza León, P. Crón Perú [1984] Pe (CDH )
      Deseaban tanto ver el día que le parecía no había de venir, mas como el alba dio muestra de lo que deseaban, sin más consejo ni parecer, como los que huyen de peste o escapan de gran tormenta que tal era en la que ellos estaban, dejando el repuesto que habían llevado, se volvieron por donde habían entrado sin querer pasar adelante al pueblo que quedaba atrás donde también llegó el licenciado Caldera con su desventura y trabajo que traía con los enfermos; sin lo cual le sucedió que, llegando a una quebrada hallaron unas uvillas que parecen mortunos, de la calidad de las cuales creo tengo escrito en mi primera parte, y como traían hambre, sin conocer lo que comían, los más metieron tanto la mano en comer, que sin mucho se torcían furiosamente, caían en el suelo sin sentido, haciendo tales bascas y tremor que parecían estar difuntos, y así estuvieron hasta que se pasó aquella maletía y la fruta acabó de hacer su curso tan contagioso.
    • 1605 Inca Garcilaso Florida Inca [1988] Pe (CDH )
      Los indios respondieron que acceptavan la paz y que, en lo de la comida, ellos tenían poca porque el año passado en toda su provincia avían tenido una gran pestilencia con mucha mortandad de gente de la cual sólo aquel pueblo se avía librado, de cuya causa los moradores de los demás pueblos de aquel estado se avían huido a los montes y no avían sembrado y que, con ser passada la peste, aun no se avían recogido todos los indios a sus casas y pueblos; y que eran vassallos de una señora, moça por casar, recién heredada; que bolberían a darle cuenta de lo que Su Señoría pedía, y, con lo que respondiesse le avisarían luego, y entre tanto esperasse con buena confiança porque entendían que su señora, siendo como era muger discreta y de pecho señoril, haría en servicio de los christianos todo lo que le fuesse possible.
    • 1609 Inca Garcilaso Comentarios Reales Incas [1985] Pe (CDH )
      No perdonó las zorras; antes las trató crudelísimamente, que yo vi el año de mil y quinientos y cuarenta y ocho, estando Gonzalo Pizarro en el Cuzco, victorioso de la batalla de Huarina, muchas zorras que, heridas de aquella peste, entraban en la ciudad, y las hallaban en las calles y en las plazas, vivas y muertas, los cuerpos con dos, tres y más horados, que les pasaban de un cabo a otro, que la sarna les había hecho, y me acuerdo que los indios, como tan agoreros, pronosticaban por las zorras la destrucción y muerte de Gonzalo Pizarro que sucedió poco después.
    • 1638 Rdz Freile, J. Carnero [1997] Co (CDH )
      Enterráronse en esta bóveda un regidor y un canónigo hermanos del dicho arzobispo y una hermana suya se enterró en su convento de Santa Clara que todos tres murieron dentro de tres meses, de la peste general que hubo en este Nuevo Reino el año de 1633.
    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] 409 Esp (CDH )
      Será peor aquel día solo, que seis mil ochocientos ochenta y ocho años de penas, que a avido con ambres, pestes, guerras, tormentos, dolores, y muertes; aunque entren en estos todos los martirios de los Santos, y la passión acerbíssima del Ijo de Dios; y aunque se añade la pena de tantos condenados, y demonios; porque en fin todo esso es tribulación, que ya passó, y a de ser mayor la de aquel día, que quanto se aurá passado asta entonces: Erit tunc tribulatio magna, qualis non fuit ab initio mundi vsque modo, neque fiet. Temamos; que mucho ay que temer para todos, pues a de passar por todos.
    • 1710 Montenegro, P. Materia médica [1942-1944] Ar (CDH )
      Tomando de su raíz una onza y media de taperibá cocidas, y tomando vomito con ellas es único remedio en tiempo de pestecillas de viruelas, y sarampion, y de calenturas y camaras, que provienen de corrupción del ayre, ó de malos mantenimientos, ó por comer y beber malos mantenimientos.
    • 1723 Oviedo Baños, J. HConquista Venezuela [2002] Ve (CDH )
      Esta iglesia fabricó la ciudad el año de quinientos y ochenta, en ocasión que hallándose afligida con vna rigorosa peste de viruelas y sarampión, que consumió más de la mitad de los indios de la provincia, escogió por patrono, para remedio del daño que padecía, al glorioso proto-eremita, y cessando el contagio por beneficio de su intercessión, la república agradecida quiso perpetuar su reconocimiento, dedicando este templo al culto de su bienhechor; y en memoria de este favor recibido de su patrocinio, assiste todos los años el cabildo a celebrarle su fiesta el día quince de enero [...].
    • 1702-1736 Arzans Orsúa Vela, B. HPotosí [1945] 319 Pe (CDH )
      Afirman Dn. Antonio de Acosta, Dn. Juan Pasquier y Bartolomé de Dueñas que después desta vigorosa nevada, les sobrevino a todos los moradores desta Villa una cruelísima peste de catarro, de que murieron muchos, y que desde aquella ocasión en todas cuantas nevadas caen en esta Villa sucede lo mismo, como al presente se ve, con estar mudados todos aquellos antiguos rigores.
    • 1755-1779 Caulín, A. HNueva Andalucía I [1966] Ve (CDH )
      Viene Don Diego Ordaz por Conquistador de esta Provincia; apoderase de la Fortaleza de Pária; y emprende su navegacion por el Rio Orinóco, donde perdió trescientos y cinco hombres al rigor de una peste, y Batalla del Cazíque de Uriapárí.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 275 Ec (CDH )
      Confesaron y comulgaron muchísimos con tal ternura que me hacían llorar; pero viendo que sin embargo de todo caminaba la peste [...].
    • 1789-1794 Viana, F. X. Diario viaje I [1958] Ur (CDH )

      Día 25.– A nuestra llegada empezaban apenas a respirar los moradores de la Mocha o Nueva Concepción de los funestos estragos de una epidemia de viruela que entre la ciudad y contornos había arrebatado casi instantáneamente sobre dos mil quinientas personas sin perdonar sexo, edad y calidad como hasta aquí esta provincia se había siempre hallado libre de tan funesto azote. Luego que conocieron las ventajas de la inoculación, fue menos la ruina, pero a este tiempo habían perdido ya muchos la vida, y las facciones del bello sexo verdaderamente apreciables en esta provincia, habían sido en mucha parte víctimas de la misma peste.

    • 1801 Mutis, J. C. Al Barón Humboldt [1947] 235 Cartas Co (CDH )
      Mi sobrino no pudo acompañar a Zea, interrumpida la comunicación de la Andalucía con la Corte por la peste, donde debía presentarse para agitar su pretensión, y desde luégo la hubiera conseguido como Zea, por la grande protección del ex-Ministro Urquijo.
    • 1821 Fdz Moratín, L. Cartas 1821 [1973] Epistolario Esp (CDH )
      El mal es idéntico a el que hubo en Madrid quando la peste de Cádiz (creo que en 1805, quando Tineo estuvo tan malo); es decir, fiebre amarilla, debilitada por el clima diferente y el menor grado de calor, resultando en fiebre pútrida, la qual, aunque mata a la mayor parte de los que han salido de las embarcaciones con ella, no se ha pegado hasta ahora a ninguno de los que los asisten y los manejan en el Lazareto.
    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] Mx (CDH )
      Así pasé otros pocos meses más (que por todos serían quince o diez y seis los que estuve en Tula) hasta que acaeció en aquel pueblo, por mal de mis pecados, una peste del diablo que jamás supe comprender; porque les acometía a los enfermos una fiebre repentina acompañada de basca y delirio y en cuatro o cinco días tronaban.
    • 1833 Larra, M. J. Representación Fonda [2000] Fígaro Esp (CDH )
      Era tiempo de peste en Cádiz, y daba su parte a la autoridad un sargento que estaba de facción en Puerta de Tierra, diciendo en los términos siguientes: «Sin novedad: hoy han salido por esta puerta veinte muertos con sus respectivos cadáveres. Sargento Fulano».
    • 1888 Rubén Darío Perro [1950] Cuentos Ni (CDH )
      Entonces ¡ah! le dice a Gabriel que desate las pestes, y vienen las mortandades, y los chicos se mueren y son llevados al cementerio, a que se queden estos con los otros muertos, de día y de noche.
    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Ch (CDH )
      Si es alguna visita, dice: Yo he venido á abrir porque el portero está con la peste de viruela aquí en su pieza.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Co (CDH )
      Se los encomendaron a Visitación, una india guajira que llegó al pueblo con un hermano, huyendo de una peste de insomnio que flagelaba a su tribu desde hacía varios años.
    • 1974 Sábato, E. Abaddón [1983] Ar (CDH )
      Antes se morían centenares de miles en una peste, como la fiebre amarilla.
    • 1993 Ferré, R. Batalla vírgenes [1993] 70 PR (CDH )
      Los carros iban adornados con banderas amarillas y blancas, y llevaban en alto unas pancartas que decían: "Sálvanos, Señora, de la peste. Veinte mil puertorriqueños con Sida te ruegan por la salvación de su alma".
    • 2015 Criado, M. A. "Peste Europa Asia" [23-02-2015] El País (Madrid) Esp (HD)
      Ni la peor de las guerras ha matado a tanta gente como la peste. Solo entre 1346 y 1453, acabó con la mitad de la población de Europa y en los reinos hispánicos la mortandad superó el 70%. Aunque los científicos siempre han mantenido que aquel primer brote vino de Asia, no tenían claro el origen de las sucesivas epidemias que, hasta el siglo XIX, castigaron a los europeos. Un estudio relaciona ahora las variaciones climáticas en las estepas asiáticas con la llegada en oleadas de la muerte negra al continente europeo.
    • 1553 Cieza León, P. Crón Perú [1984] Pe (CDH )
      Deseaban tanto ver el día que le parecía no había de venir, mas como el alba dio muestra de lo que deseaban, sin más consejo ni parecer, como los que huyen de peste o escapan de gran tormenta que tal era en la que ellos estaban, dejando el repuesto que habían llevado, se volvieron por donde habían entrado sin querer pasar adelante al pueblo que quedaba atrás donde también llegó el licenciado Caldera con su desventura y trabajo que traía con los enfermos; sin lo cual le sucedió que, llegando a una quebrada hallaron unas uvillas que parecen mortunos, de la calidad de las cuales creo tengo escrito en mi primera parte, y como traían hambre, sin conocer lo que comían, los más metieron tanto la mano en comer, que sin mucho se torcían furiosamente, caían en el suelo sin sentido, haciendo tales bascas y tremor que parecían estar difuntos, y así estuvieron hasta que se pasó aquella maletía y la fruta acabó de hacer su curso tan contagioso.
    • 1553 Cieza León, P. Crón Perú [1984] Pe (CDH )
      En conclusión, eran repreguntados de estas cosas y de otras mayores y menores que va poco desmenuzarlas; porque también preguntaban si habría peste, o si venía alguna morriña al ganado, o si habría mucho multiplico de él.
    • 1585 Pz Moya, J. Philosofía [1995] 362 Esp (CDH )

      Ponían alrededor desta deesa sillas vacías, que se movían al movimiento del carro, para denotar que todas las cosas en el mundo son movibles y se mueven, excepto la tierra. Estar vacías denota muchas partes de la tierra estar vacías, o que muchas partes de la tierra se despueblan por pestes o guerras o otros accidentes [...].

    • 1605 Inca Garcilaso Florida Inca [1988] Pe (CDH )
      Los indios respondieron que acceptavan la paz y que, en lo de la comida, ellos tenían poca porque el año passado en toda su provincia avían tenido una gran pestilencia con mucha mortandad de gente de la cual sólo aquel pueblo se avía librado, de cuya causa los moradores de los demás pueblos de aquel estado se avían huido a los montes y no avían sembrado y que, con ser passada la peste, aun no se avían recogido todos los indios a sus casas y pueblos; y que eran vassallos de una señora, moça por casar, recién heredada; que bolberían a darle cuenta de lo que Su Señoría pedía, y, con lo que respondiesse le avisarían luego, y entre tanto esperasse con buena confiança porque entendían que su señora, siendo como era muger discreta y de pecho señoril, haría en servicio de los christianos todo lo que le fuesse possible.
    • 1605 Inca Garcilaso Florida Inca [1988] Pe (CDH )
      Bolvió a referir el recaudo que sus vasallos le avían dado y dixo que la pestilencia del año passado le avía quitado la possibilidad del bastimento que ella quisiera tener para mejor servir a Su Señoría, mas que haría todo lo que pudiesse en su servicio para que lo viesse por la obra, luego de presente y, ofrescía una de dos casas que en aquel pueblo tenía de depósito con cada seiscientas hanegas de çara que avía hecho recoger para socorrer los vassallos que de la peste uviessen escapado, y le suplicava tuviesse por bien de dexarle la otra para su necessidad, que era mucha, y que, si adelante Su Señoría uviesse menester maíz, que en otro pueblo çerca de allí tenía recogidas dos mil hanegas para la misma necessidad, que de allí tomaría lo que más quisiesse, y para alojamiento de Su Señoría desembaraçaría su propria casa y para los capitanes, y soldados más principales mandaría desocupar la mitad del pueblo y para la demás gente se harían muy buenas ramadas en que estuviessen a plazer, y que, si gustava dello, le desembaraçarían todo el pueblo y se irían los indios a otro que estava çerca, y, para passar el exército aquel río, se proveerían con brevedad balsas y canoas de madera, que para el día siguiente avría todo recaudo dellas, porque Su Señoría viese con cuanta promptitud y voluntad le servían.
    • 1605 Inca Garcilaso Florida Inca [1988] Pe (CDH )
      Y en el pueblo Talomeco, donde estaba el entierro y templo rico dize que hallaron cuatro casas largas llenas de cuerpos muertos de la peste que en él avía avido.
    • 1605 Inca Garcilaso Florida Inca [1988] 473 Pe (CDH )
      De donde se puede creer que esta manera de salutación sea natural en todas gentes y no causada por una peste, como vulgarmente se suele dezir, aunque no falta quien lo retifique.
    • 1605 Inca Garcilaso Florida Inca [1988] Pe (CDH )
      No faltó en la cuadrilla quien a todo correr saliesse huyendo dellos diziendo a grandes vozes: «Voto a tal, que nos a dado pestilencias, pues en tan breve espacio, y tan repentinamente, se han muerto dos españoles.» Gómez Arias, que era hombre cuerdo y discreto, dixo al que huía: «Harta pestilencia lleváis en vuestro viage, de la cual no podéis huir por mucho que hagáis. Si huís de nosotros, ¿dónde pensáis ir?, que no estáis en el Arenal * de Sevilla ni en su Axarafe». * Con esto bolvió el huidor y ayudó a rezar las oraciones que por el difunto se dezían, mas no osó llegar a enterrar el cuerpo, que todavía porfiava que avía muerto de peste.
    • 1606 Arias Saavedra, H. Carta 20/03/1606 [1937-1938] I, 105 Cartas y memoriales Ar (CDH )
      Llegue a este puerto a los 27 de henero donde halle la poca gente que en el hauia quedado tan lastimada de la peste que dende que passo la gente Para chile dio sin seruiçio ninguno por hauerseles todos muertos assi aqui como en las çiudades de arriua y para suplir algun tanto esta gran falta envia este cavildo a suplicar a Vuestra Magestad se sirua de dar permision para meter por este puerto algunas pieças desclauos para el seruiçio y fenefiçio de sus casas y haçiendas.
    • 1607 Arias Saavedra, H. Carta 04/05/1607 [1937-1938] Cartas y memoriales Ar (CDH )
      Las doctrinas de los naturales encomendados tienen padres de san françisco y dos clerigos naturales de la tierra que sauen la lengua, porque aunque auia mas doctrinas y reduçiones a sido grande el daño, que en los naturales de ellas a hecho la peste con que se an muerto, muchos y en estas doctrinas an quedado Pocos y el mas seruiçio personal del pueblo pereçio con la dicha peste.
    • 1607 Arias Saavedra, H. Carta 16/06/1607 [1937-1938] I, 164 Cartas y memoriales Ar (CDH )
      Cumpliendo con su tenor hauiendo mirado y considerado con el cuydado deuido lo que vuestra magestad me manda —digo lo primero que como es notorio y a vuestra magestad consta la pobreça de la gente desta prouinçia es la mayor que ay en todo vuestro Reyno del Peru por no tener minerales y hauer ydo los naturales en mucha diminuyçion por los años esteriles y pestes que ha auido que ha sido con tanto exçeso y rigor que en algunas çiudades se an casi acauado todos los naturales y muchos vezinos an quedado sin vn yndio que la neçesidad les obliga y a sus mugeres hijos y hijas acudir a senbrar y coxer sus cosechas para poder pasar y si esto no hizieran pereçieran y en muchas partes he visto perderse las sementeras por no auer quien las coxa y andan muchos honbres y mugeres vestidos de cordellate y sayal y algunos hijos y nietos de conquistadores y otra gente prençipal.
    • 1608 Arias Saavedra, H. Carta 30/06/1608 [1937-1938] Cartas y memoriales Ar (CDH )
      y Por no dar ocasion a que vengan no siendo la voluntad de Vuestra Magestad no e permitido por manera alguna se vendan aunque la neçesidad en que la peste a dexado esta çiudad y Prouinçia lo pedia, para poderse ayudar los que en ella biuen siruiendo a Vuestra Magestad.
    • 1608 Arias Saavedra, H. Carta 05/06/1608 [1937-1938] Cartas y memoriales Ar (CDH )
      aVnque las pestes pasadas An echo mucho daño en las mas çiudades de este gouierno donde se an muerto suma de naturales con que an quedado falta dellos – Ay otras en que se van rreduziendo y atrayendo otros que no estauan tan domesticos y ansi sienpre seran los rreligiosos de esta orden de mucho efecto por la grande caridad con que acuden a seruir a nuestro señor y a Vuestra Magestad en este trauaxoso ministerio para el qual No son tantos quantos son neçesarios y los clerigos son pocos y no todos se aplican a esto porque la proueza de los yndios es grande y la uida que con ellos se pasa aspera y en muchos lugares peligrosa por lo qual ay muchos pueblos y rreduçiones sin quien los doctrine y para que todo estuuiera con vn mediano rremedio fuera de grande ynportançia el proueerles de otros seis rreligioso para que con ellos tubieran comodidad de salir de dos en dos a las doctrinas y rreduçiones con que se ballarian con gran consuelo.
    • 1608 Arias Saavedra, H. Carta 05/06/1608 [1937-1938] I, 390 Cartas y memoriales Ar (CDH )
      Muchas almas para lo qual a sido la ocasion destos años la mas acomodada que jamas a auido en esta prouinçia por el sançto çelo de estos padres y mucha charidad con que se an puesto a tan gran trauajo con estas pestes pasada en que A sido Grande la mortandad de naturales.
    • 1609 Inca Garcilaso Comentarios Reales Incas [1985] I, 241 Pe (CDH )
      Todas estas cosas y otras muchas mandaba que se contasen y midiesen y se asentasen por memoria, cada una de por sí, primeramente las de toda la provincia, luego las de cada pueblo y a lo último las de cada vecino; midiesen lo ancho y largo de las tierras de labor y provecho y de los campos, y que, sabiéndolo muy en particular, le diesen relación muy clara de todo ello, lo cual mandaba, no para aplicar para sí ni para su tesoro cosa alguna de las que tan por entero y tan por menudo pedía la noticia y razón de ellas, sino para que, sabida muy bien la fertilidad y abundancia o la esterilidad y pobreza de aquella región y de sus pueblos, se proveyese lo que había de contribuir y lo que habían de trabajar los naturales, y para que se viese con tiempo el socorro de bastimento o de ropa o de cualquiera otra cosa que hubiesen menester en tiempos de hambre o de peste o de guerra; finalmente mandaba que fuese público y notorio a los indios cualquiera cosa que hubiesen de hacer en servicio del Inca o de los curacas o de la república.
    • 1609 Inca Garcilaso Comentarios Reales Incas [1985] Pe (CDH )
      No perdonó las zorras; antes las trató crudelísimamente, que yo vi el año de mil y quinientos y cuarenta y ocho, estando Gonzalo Pizarro en el Cuzco, victorioso de la batalla de Huarina, muchas zorras que, heridas de aquella peste, entraban en la ciudad, y las hallaban en las calles y en las plazas, vivas y muertas, los cuerpos con dos, tres y más horados, que les pasaban de un cabo a otro, que la sarna les había hecho, y me acuerdo que los indios, como tan agoreros, pronosticaban por las zorras la destrucción y muerte de Gonzalo Pizarro que sucedió poco después.
    • 1610 Arias Saavedra, H. Carta 03/05/1610 [1937-1938] Cartas y memoriales Ar (CDH )
      La terçera Reduçion y de no menor ynportançia hordene se hiziese en la prouinçia de los naturales que llaman del parana [...] y a de rreçiuir la çiudad de la asunpçion que es la de mas consideraçion desta prouinçia gran bien en que demas de que hecha esta rreduçion creo por sin dubda se perpetuaran en la paz aquellos yndios con que escusaran la ynquietud y gastos que los españoles an tenido mientras no an estado de paz y tan asentados en defenderse dellos y en yr a correrles sus tierras en tener seruiçio dellos que a muchos años estan rrepartidos a los vezinos de aquella çiudad con que se podran ayudar y sobrelleuar de los trauajos pasados asi de pestes como de otras cossas con que an quedado pobres de seruiçio para el benefiçio de los bastimentos [...].
    • 1629 Ruiz Alarcón, H. Trat supersticiones [2003] Mx (CDH )

      Temen sobre manera encontrar o ver la viuora celcoatlo metlapilcoatl; esta nunca llega a ser de dos varas, es gruesa y roma y ponese enhiesta Sobre su cola roma, y salta bien cinco y seis varas, a esta no ay indio que crea ser animal, sino indio nahurio demonio, y asi huyen de ella y la tienen por certissimo pronostico de muy grandes males, muertes, hambres y pestes.

    • 1638 Rdz Freile, J. Carnero [1997] Co (CDH )
      Por muerte del arzobispo Dn. Bernardino de Almansa, que murió como queda dicho en la peste general que hubo en este Reino, y en la Villa de Leiva, año de 1633 fue electo por arzobispo Dn. Fr. Cristóbal de Torres de la Orden de Santo Domingo.
    • 1638 Rdz Freile, J. Carnero [1997] Co (CDH )
      El canónigo Bartolomé Arias de Ugarte, hermano menor de el señor arzobispo de este Nuevo Reino de Granada, ambos naturales de él y de esta ciudad de Santafé, ambos naturales, estando sirviendo el beneficio de la ciudad de Tunja que tuvo en propiedad fue promovido a un canonicato de esta ciudad de que tomó la posesión en julio de 162 años, en presencia de dicho señor arzobispo su hermano y lo sirvió hasta 17 de junio de 1633 años, que murió en esta ciudad de la peste general, ausente ya el dicho arzobispo su hermano.
    • 1638 Rdz Freile, J. Carnero [1997] Co (CDH )

      El doctor don Fernando de Chaves, natural de Santa Águeda de Gualí distrito de la ciudad de Marequita de este arzobispado, capellán que fue del rey nuestro señor en su capilla real de Madrid; salió de ella con título de canónigo de esta catedral, de que tomó posesión por noviembre de 1627 años y murió canónigo de esta, a 27 de abril de el año de 1633 de la peste y los 50 de su edad.

    • 1638 Rdz Freile, J. Carnero [1997] 336 Co (CDH )
      Se ordenó hasta el sacro presbiterato y salió grande eclesiástico; sirvió diestramente su prebenda más de catorce años, los cuales cumplió y ascendió a ser canónigo y se graduó de licenciado en teología sin faltar a su canonicato, porque fue loado de muy asistente en el coro y altar; murió de peste, sacramentado y con testamento a 29 de julio de 1633 años; de su edad eran los 54 años.
    • 1638 Rdz Freile, J. Carnero [1997] 290 Co (CDH )
      Lo que surtió de esta entrada que hizo el Adelantado fue perder toda la gente que llevó, que murió de hambre y peste, por los malos tiempos, y aun su persona corrió mucho riesgo, y favorecióle Dios primeramente, y luego un pedazo de sal que traía colgado al cuello, que con él comía algunas yerbas que conocía.
    • 1638 Rdz Freile, J. Carnero [1997] 114 Co (CDH )
      Colocóse en la iglesia catedral con gran veneración y con su venida cesó la peste.
    • 1638 Rdz Freile, J. Carnero [1997] 281 Co (CDH )
      Pasó a la Villa de Leiva, donde enfermó de la peste general, y murió sacramentado, y con testamento y cobdicilio a 27 de setiembre de 1633 años y se enterró en la iglesia de dicha Villa.
    • 1638 Rdz Freile, J. Carnero [1997] Co (CDH )
      Enterráronse en esta bóveda un regidor y un canónigo hermanos del dicho arzobispo y una hermana suya se enterró en su convento de Santa Clara que todos tres murieron dentro de tres meses, de la peste general que hubo en este Nuevo Reino el año de 1633.
    • 1638 Rdz Freile, J. Carnero [1997] 114 Co (CDH )
      A esta santa reliquia se trajo a esta ciudad con licencia del señor arzobispo don Bernardo de Almansa el año de 1633 por la gran peste que había, que moría mucha gente.
    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] 409 Esp (CDH )
      Será peor aquel día solo, que seis mil ochocientos ochenta y ocho años de penas, que a avido con ambres, pestes, guerras, tormentos, dolores, y muertes; aunque entren en estos todos los martirios de los Santos, y la passión acerbíssima del Ijo de Dios; y aunque se añade la pena de tantos condenados, y demonios; porque en fin todo esso es tribulación, que ya passó, y a de ser mayor la de aquel día, que quanto se aurá passado asta entonces: Erit tunc tribulatio magna, qualis non fuit ab initio mundi vsque modo, neque fiet. Temamos; que mucho ay que temer para todos, pues a de passar por todos.
    • 1710 Montenegro, P. Materia médica [1942-1944] Ar (CDH )
      El cocimento de cuatro de sus ojas; cocidas levemente, y tomando vomito con su cocimiento, una ó dos veces á la semana, es único remedio á los que padecen obstrucciones de vias:– á los hidropicos que comienzan á hincharse, ó abotagarse, á los que padecen anciedades por humores gruesos y viscosos, y á todos aquellos que no hacen bien la coucion del estomago, porque con su agudeza y calor deshace los humores frios, y crudos del estomago, y higado, aunque él tiene enemistad con el estomago, y grande amistad con el celebro, mayormente cuando hay pestes, ó vientos corrompidos.
    • 1710 Montenegro, P. Materia médica [1942-1944] VIII, 430 Ar (CDH )
      Esta úntura disuelve los espazmos, conforta los nervios, y los dilata, y desopila con admiracion, administrandola siempre caliente, y con abrigo, hace sudar todo el cuerpo, y resuelve todo tumor y dolor originado de frialdad y humedad, sino es que haiga gran replesion, que en tal caso piden evacuaciones los casos, es contra los vientos corrompidos, y pestes.
    • 1710 Montenegro, P. Materia médica [1942-1944] Ar (CDH )
      Puesta en vinagre á cocer como cuatro credos, y apartarla tapando la basija: olido aquel vinagre, ó lavandose con él el cuerpo, y enjuagandose la boca es preserbativo de pestes, y venenos, y tengo por cierto, que mientras durare su virtud y olor en la piel humana, no le morderá vibora, ni culebra, ni escuerzo, ó otra cualquiera de veneno frio, es aprobado; huyen las sabandijas venenosas de su olor, y pienso que con su contacto las mata.– Tomada en ayunas con agua caliente, y cocida como un credo mitiga los bochornos que se lebanta de la mucha humedad de la sangre, y la clarifica, echando parte por sudor, y parte por las dos vías de camara y orína.
    • 1710 Montenegro, P. Materia médica [1942-1944] Ar (CDH )
      Bien limpias y cocidas sus raices y echa conserba, es único remedio en tiempo de peste á los enfermos, dandoles de ella una onza á comer entre día, poco á poco.
    • 1710 Montenegro, P. Materia médica [1942-1944] Ar (CDH )
      Socorre asi mismo á los de intemperie fria del estomago, y del celebro, tomandolo al recojerse tibio: afirma dicho autor que es preserbativo de pestes, tomadas dos gotas de él en vino blanco al dispertar por la mañana, y traido consigo entre dia causa buen olor á los cuerpos, y quita el mal olor del anhelito, hasta aqui dicho autor.
    • 1710 Montenegro, P. Materia médica [1942-1944] Ar (CDH )
      Sirvense de él para las fiebres ardientes y malignas, para las fluxiones internas del higado y estomago, cuando provienen de calor, como es el flujo epactivo, y la discenteria, para corregir y enfrenar los flujos colericos del higado, estomago y riñones, y bazo; pero despues de madura ó al sazonar muda sus cualidades y sabor, de fria en caliente, y de astringente y agri, en dulce, y suavisimo mantenimiento, con cierto sabor á espinacas, es de muy loable sustento; pero yá sin las virtudes atráz dichas, ántes pienso serán contrarias, y que causarán accidentes de colera, por volverse de frias y secas en calientes y humedas, y asi solo cuando verdes pueden servir en los casos atráz dichos; pero cuando secas serán como peste en los tales accidentes.
    • 1710 Montenegro, P. Materia médica [1942-1944] Ar (CDH )
      [...] pero muy poco, á modo de la del Anguáí, ó Ibírá payé, muy amarga, y muy grata al estomago su amargor, usanla los Indios, y se valen de ellas para varias medicinas de enfermedades, de contajio, ó pestecillas de camaras y gusanos, tomando muy poco de su corteza, y baynas tiernas, ó de sus cogollos tiernos [...].
    • 1710 Montenegro, P. Materia médica [1942-1944] Ar (CDH )

      [...] empero, las grandes virtudes del Canchalagua, segun nos muestra la experiencia, son el purificar la sangre de toda cerocidad y malignas cualidades, así por causa de malos mantenimientos, como por vientos muy calientes, y humedos, con cualidades venenosas, y nocíbas, como estas pestecillas que viene de calenturas putridas, y agudas, que causan inflamaciones internas, yá en el estomago, higado, bazo, pulmones, diafragma, y pleura, á donde se hace el dolor de costado, y muchas veces pia y dura mater, que son las telas que cubren el celebro: [...].

    • 1710 Montenegro, P. Materia médica [1942-1944] Ar (CDH )
      Tomando de su raíz una onza y media de taperibá cocidas, y tomando vomito con ellas es único remedio en tiempo de pestecillas de viruelas, y sarampion, y de calenturas y camaras, que provienen de corrupción del ayre, ó de malos mantenimientos, ó por comer y beber malos mantenimientos.
    • 1723 Oviedo Baños, J. HConquista Venezuela [2002] Ve (CDH )
      Esta iglesia fabricó la ciudad el año de quinientos y ochenta, en ocasión que hallándose afligida con vna rigorosa peste de viruelas y sarampión, que consumió más de la mitad de los indios de la provincia, escogió por patrono, para remedio del daño que padecía, al glorioso proto-eremita, y cessando el contagio por beneficio de su intercessión, la república agradecida quiso perpetuar su reconocimiento, dedicando este templo al culto de su bienhechor; y en memoria de este favor recibido de su patrocinio, assiste todos los años el cabildo a celebrarle su fiesta el día quince de enero [...].
    • 1723 Oviedo Baños, J. HConquista Venezuela [2002] Ve (CDH )
      La de Santa Rosalía de Palermo edificó el ilustríssimo señor obispo don Diego de Baños y Soto Mayor, señalando por patrona con día colendo a esta peregrina ermitaña el año de seiscientos y noventa y seis, para que en las circunstancias de esta demostración quedasse vinculada la gratitud de esta ciudad al favor que recibió de su amparo, librándose por su intercessión de vna cruel peste de vómitos negros, que padeció diez y seis meses continuos.
    • 1723 Oviedo Baños, J. HConquista Venezuela [2002] 328 Ve (CDH )
      Y experimentando cada día las conveniencias que gozaban con el buen tratamiento que tenían, la mantuvieron después con gran fidelidad, hasta que consumidos los más con el rigor de vna cruel peste de viruelas, las pocas familias que quedaron en ser, passado el contratiempo de aquella calamidad, desamparando la possessión de su nativo suelo, vnas se agregaron a la población de el valle de la Pascua y las más se retiraron a vivir a los valles de Aragua; donde governando esta provincia don Francisco de la Hoz Berrío el año de seiscientos y diez y siete, el theniente general Pedro Gutiérrez de Lugo las recogió al sitio de la Victoria, en cuyo parage se conservan hasta oy con vna población muy razonable.
    • 1723 Oviedo Baños, J. HConquista Venezuela [2002] Ve (CDH )
      Despuebla Garci-Gonçález la ciudad de el Espiritu Santo; entra en los quiriquires, donde aunque la funda de nuevo, no permanece; retírase a Santiago y padece la provincia una gran peste de viruelas.
    • 1726 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, I [1998] Esp (CDH )
      Los Peripatéticos, que siguiendo a Aristóteles colocan todos los Cometas en la suprema Región de el Ayre, debaxo de el Orbe de la Luna, dicen, que no siendo otra cosa el Cometa que vn conjunto de hálitos de la tierra encendidos en aquella altura, precipitadas después sus cenizas, como vn maligno fermento, todo lo inficionan, y producen guerras, hambres, y pestes.
    • 1733 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, V [2003] 111 Esp (CDH )
      Nótese que, exceptuando el caso de epidemia o peste, de cien enfermos que visita el médico más ignorante, apenas mueren dos o tres.
    • 1702-1736 Arzans Orsúa Vela, B. HPotosí [1945] 351 Pe (CDH )
      Este dicho autor y los otros arriba citados no distinguen qué españoles ni qué no de ellos eran los que cometían tan abominable pecado; y no dudo serían algunos de los muchos soldados que aquí habitaban, que en el desgarro de sus vidas todo cabe; y la nobleza española que avecindada estaba (aunque eran hombres como los demás) me parece que teniendo más temor a Dios no habían de cometer tales pecados; pero sean de los que fueren, ellos fueron tantos y tan abominables que irritaron la Divina Justicia, de modo que la obligaron a descargar sobre todos el azote de sus iras, pues a principios de el mes de octubre de el año de 1560 comenzó en esta Villa una mortífera peste, que heridos los hombres de el contagio, el que más llegaba a vivir eran 24 horas, pues hubieron algunos que no llegaron a tres; y para que se conociese que la indignación de Dios era solamente contra los españoles, permitió su Divina Majestad que a ninguno de los indios (siendo a la sazón en número de 20.000) no tocare la peste a alguno, con estar sirviendo dentro de sus mismas casas y aposentos.
    • 1702-1736 Arzans Orsúa Vela, B. HPotosí [1945] 352 Pe (CDH )
      Sacaron el ganado que bajaba el metal de el Cerro (que son aquellas bestias que los españoles los nombran carneros y los indios llama) fuera de la Villa a las más lejanas quebradas, porque no acabasen de perderse; sólo los indios, que no participaron de la peste, tampoco sintieron la falta de agua, porque en sus salobres pozos les sobraba para hacer con maíz aquel su abreviado brebaje.
    • 1702-1736 Arzans Orsúa Vela, B. HPotosí [1945] Pe (CDH )
      CONTINUÁNDOSE el rigor de la extraña peste, falta total de lluvias y mortandad lastimosa de los hombres vecinos y demás moradores de esta Villa, llegaron hasta el mes de enero de el año de 1561, en el cual, habiendo hechos muchas rogativas, procesiones de sangre y otras grandes penitencias, con ánimo de aplacar la ira de Dios, acordó esta Villa de elegir un Santo para que presentase ante Su Divina Majestad sus calamidades y ruegos, en que le pedían los mirase con ojos de misericordia, y que si les alcanzase este favor (como confiaban se lo alcanzaría) lo jurarían por su Patrón, pues aunque los tenían, y tales cuales eran Cristo Nuestro Señor Sacramentado y la Santísima Virgen en su Concepción, y el Apóstol Santiago, por parecerles los tenía muy indignados por sus culpas, querían otro que pidiese por ellos en esta grave necesidad.
    • 1702-1736 Arzans Orsúa Vela, B. HPotosí [1945] 355 Pe (CDH )
      Y aunque éstos, sabiendo que esta cruel peste no era general, intentaron desamparar la tierra o irse a Chuquisaca y otros parajes, no se lo permitió Dios, porque todos cuantos lo pusieron en efecto, a pocos pasos salidos de la Villa se sentían heridos del accidente, y al punto se volvían a sus casas a sólo morir, que éste era el remedio.
    • 1702-1736 Arzans Orsúa Vela, B. HPotosí [1945] 354 Pe (CDH )
      Era (dice don Antonio de Acosta) tan terrible esta peste que de sólo mirar a uno cuando de ella estaba herido se le pegaba y moría.
    • 1702-1736 Arzans Orsúa Vela, B. HPotosí [1945] Pe (CDH )
      Un día, después que comenzó la peste, estaban dos españoles en casa de un indio cacique (que son éstos en el Perú como en España los grandes y demás Señores de vasallos); y como viesen allí dos hijas suyas de bastante disposición y hermosura, con mucha desvergüenza y poco temor de Dios le dijeron al cacique habían de llevar aquellas mozas a su casa para que les sirviesen.
    • 1702-1736 Arzans Orsúa Vela, B. HPotosí [1945] 319 Pe (CDH )
      Afirman Dn. Antonio de Acosta, Dn. Juan Pasquier y Bartolomé de Dueñas que después desta vigorosa nevada, les sobrevino a todos los moradores desta Villa una cruelísima peste de catarro, de que murieron muchos, y que desde aquella ocasión en todas cuantas nevadas caen en esta Villa sucede lo mismo, como al presente se ve, con estar mudados todos aquellos antiguos rigores.
    • 1702-1736 Arzans Orsúa Vela, B. HPotosí [1945] 352 Pe (CDH )
      Convertido en llanto todo el placer de la Villa, clamaban al cielo sus moradores españoles, y parece que se había convertido en bronce su piedad, pues no se compadecía de su miseria o pecado y ¡a lo que obligas! Continuó su rigor la peste los meses de octubre, noviembre y diciembre de este año, y pasó al siguiente, en cuyo término murieron más de cuatrocientos españoles.
    • 1702-1736 Arzans Orsúa Vela, B. HPotosí [1945] 352 Pe (CDH )
      Fué cosa admirable lo que se vido en esta peste: pues variando el accidente, unos se hinchaban desde los pies hasta el estómago y morían.
    • 1737 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      PESTE. Por extension se llama qualquiera enfermedad, aunque no sea contagiosa, que causa gran mortandad.
    • 1725-1744 Torres Villarroel, D. Pronósticos Piscator [2006] Esp (CDH )
      Ceñudo el Viejo aterido / sobre algunas Magestades, / de pestes y tempestades / echa un diluvio crecido: / sordo es de su trono el ruido, / y aunque a ninguno desvela, / más mal hay en la Aldehuela / del que suena.
    • 1748 Ulloa, A. Viaje Perú [1990] Pe (CDH )
      Todos estos indios son muy propensos á padecer algunas enfermedades contagiosas, como viruelas, fiebres malignas y otras, á que dan el nombre de peste vulgarmente por el grande estrago que causan en ellos, y estos accidentes son causa de que aquellas poblaciones no se aumenten como sería correspondiente al mucho gentío que hay en ellas, á el tiempo que ha passado de su reducion y al descanso y conveniencias con que viven.
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] 116 Esp (CDH )
      ¡Oh, qué siglo tan perdido el que vivimos! Castíganos Dios con guerras, hambres y pestes. ¿Cuál será la causa de tantos azotes?...
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )
      Los diluvios, las inundaciones, las guerras, las hambres, las pestes, las esterilidades, los terremotos, los volcanes y todos los demás movimientos extraños de la naturaleza gobernados por el supremo Autor de ella, ¿han nacido jamás de otro principio ni han tenido otro fin?
    • c1775 Concolorcorvo Lazarillo [1965] Pe (CDH )
      Algunos aseguran que actualmente no hay más que un millón de indios de todos sexos y edades, hablando por lo que toca a esta gobernación, y que de este número se rebajan los novecientos mil indios casados, y que sus mujeres, como tierra de descanso, no paran más que cada dos años, siempre resultarían cincuenta mil de aumento en cada uno y, por consiguiente, en cien años se aumentarían los indios en cinco millones, porque esta gente no se consume en la guerra, ni se atrasa en el estado eclesiástico, ni tampoco hemos visto pestes como en el África, que se llevan millones de almas en sola una estación del año.
    • c1775 Concolorcorvo Lazarillo [1965] Pe (CDH )
      Tuvieron mucho gozo con la noticia de la paz, pero en recompensa nos anunciaron la desgraciada pérdida del «Oriflame», no tanto por los gruesos caudales que en él se perdieron, cuanto por haber perecido todos los más con el rigor de la peste, y el resto ahogado, cerca del puerto.
    • 1774-1775 Requena, F. Descripción Guayaquil [1984] Ec (CDH )
      También la desigualdad de la tierra sirve para humedecerla algo, pues se detienen algunos vapores marinos: no obstante estas causas se experimenta sequedad de pocos años a esta parte, lo cual ha despoblado este partido, así por los que han ido a buscar otras habitaciones a las orillas de los ríos de Daule y del Palenque, como por los que han muerto de la peste que ha sufrido como secuela precisa del hambre que han padecido por falta de lluvias: los ganados se han ahuyentado y las sementeras se han perdido.
    • 1774-1778 Cadalso, J. Cartas marruecas [2000] Esp (CDH )
      — ¿Alguna peste —insté yo— ha acabado con todos los ganados de España, de modo que esta nación se vea privada de sus lanas preciosísimas? — Poco importa eso —dijo uno de los celosos ciudadanos— respecto de lo que pasa.
    • 1755-1779 Caulín, A. HNueva Andalucía I [1966] Ve (CDH )
      Viene Don Diego Ordaz por Conquistador de esta Provincia; apoderase de la Fortaleza de Pária; y emprende su navegacion por el Rio Orinóco, donde perdió trescientos y cinco hombres al rigor de una peste, y Batalla del Cazíque de Uriapárí.
    • 1783 Mutis, J. C. A A. Caballero Góngora [1947] Cartas Co (CDH )
      Se complacerá Vuestra Excelencia de haber hecho este grande bien a la humanidad; pudiéndose ya lisonjear de haber dado con el secreto de aumentar rápidamente la población de estos dominios felizmente exentos de otras enfermedades y pestes desoladoras; y de ahorrar también en adelante infinitas lágrimas a las familias.
    • 1785 Doblas, G. Memoria histórica [2003] Ur (CDH )
      Además de lo expresado, convendría se formase, con intervención del gobernador y la junta provincial y aprobación de la superior, un fondo que fuese común a todos los pueblos, sacando de cada uno tres por ciento de sus utilidades, para ocurrir a los infortunios de los pueblos que los padeciesen inculpablemente, como son naufragios, incendios, langosta, peste u otros, justificando no haber sido culpable aquella fatalidad, que debería cubrirse enteramente de aquellos fondos; y para préstamos para fomentar algunos pueblos que estuviesen atrasados, y para los demás fines que el gobierno y superioridad tuviese por conveniente; y también para gratificar a los factores que hiciesen descubrimientos útiles a beneficio de toda la provincia, como asimismo para los gastos que pudieran ofrecerse en pretensiones de la provincia y en todo lo que fuese de su esplendor y engrandecimiento.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Errada máxima que hizo en estos tiempos ver caminar la misión precipitadamente á su ruina, no siendo posible mantenerse sin nuevos aumentos de gentiles en tantos contrarios de pestes, fugas y otros trabajos y causas, como hizo ver la experiencia y como lloraron en todo tiempo los misioneros, que siempre miraron como fin de su ministerio el extender la fe de Jesucristo por todos aquellos bosques, selvas y lugares retirados sin que por esto corriese algún riesgo lo conquistado ni hubiesen sido menos cuidados los pueblos ya fundados.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Cuando cesó la peste, reconvino el misionero por medio de un mensajero al cacique, con su palabra, pero él respondió desde sus tierras, que tenía su gente mucho miedo al sitio primero, que se resistía á salir, y que no tenía él bastante autoridad ó fuerza para ser obedecido y reducirlos á que cumpliesen lo que habían prometido.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Pasados como dos meses, y sosegada la peste, bajó á los Payaguas en lugar del P. Julián (á quien pienso que hicieron superior de las misiones), el P. Ignacio Michael, que consiguió fácilmente sacarlos al río Napo, enfrente de un torrente llamado Rerija.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      No dejó de lograrse bastante fruto en los Payaguas por el tiempo en que duró el azote de la peste; porque fuera de los niños que murieron con el santo bautismo, los adultos en estas circunstancias suelen abrir los ojos y disponerse para él viendo la muerte inevitable.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Comenzó á picar en el pueblo la peste, y como veían el mucho estrago que hacía en la nación, temerosos de que no acabase con todos, se determinaron á dejar el sitio y retirarse á loa bosques hasta que pasase, como decían, el enemigo.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Aun por lo que toca á los adultos, sacó el Señor muchísimos predestinados de estos países tan poco agradecidos al cultivo, porque aunque es verdad que la mayor parte de los pueblos que se fundaron por el Napo y Aguarico no perseveraron por mucho tiempo, pero duró por algunos años, y varios se acabaron con pestes en que se logra el mayor número de adultos y otros se agregaron á los que subsistían en el año 1768.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      De todos ellos daremos alguna noticia, como es razón para que de los sudores y fatigas de los operarios que la fundaron aprendan los venideros el modo de tratar con los indios, y con la experiencia y desengaños de aquéllos eviten los inconvenientes que suelen atravesarse en la conversión permanente y duradera de los gentiles, aunque el no haber subsistido aquellas reducciones hasta el año de 68 no provino tanto de la conducta de los misioneros como de la inconstancia de la gente y de los grandes estragos de pestes y epidemias que sobrevinieron.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 400 Ec (CDH )
      En Santa Teresa de Pequeya quedaron varias familias después del alzamiento, y se pensaba por medio de ellas recoger fácilmente á los huidos, pero sucedió con estos indios todo lo contrario á que se persuadía el misionero, porque la gente que había quedado se retiró también al monte con ocasión de una peste ó epidemia que sobrevino.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Había padecido este pueblo una peste de sarampión y de cursos de sangre, la cual, aunque fué bastante general en los demás pueblos, pero en ninguno de ellos hizo tanto estrago como en este de Santa María, en donde arrastró á la sepultura la mitad de la gente, y horrorizados los otros del mal y del estrago, se refugiaron á los montes.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Había muerto en la peste el buen cacique Guanzamoya y sucedióle en el oficio otro indio de menos séquito, pero de igual celo y solicitud, y de una actividad y eficacia nada inferior á la de Guanzamoya.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 420 Ec (CDH )
      Es verdad que los indios no pudieron servir por mucho tiempo, porque la peste que picó luego en uno de los pueblos, arrastró á cuatro de ellos.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )

      No hallo en los escritos que tengo, si este indio memorable, que hizo mucho bien á la misión, logró recibir el santo bautismo; pero es creíble que á lo menos en las pestes que sobrevinieron, fuese bautizado en la hora de la muerte.

    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )

      Entre tanto el P. Isidro Losa, que había suplido muy bien en el Jesús las ausencias del P. Uriarte por las excursiones á los demás pueblos, se determinó á salir con sus diez familias ya reparadas de sus fatigas, para escoger sitio nuevo en que formar la reducción de Capocuí; porque casi nunca se pudo reducir á los indios á volver al lugar en donde la peste hizo una vez algún estrago. Hallóle muy apropósito en un lindo y extendido plan, que daba lugar cómodo á la formación del pueblo, y al plantío de yucas y plátanos sin ahogo. Formó los ranchos de la gente alrededor de una gran plaza, se diseñó la iglesia y casa del misionero en el costado principal, y se dió principio á las sementeras y plátanos.

    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Duró la bonanza hasta los principios del año 52, en que picando una cruel peste de catarros y de cursos de sangre, llevó como cien personas de las más nuevas en el pueblo.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Por el miedo del contagio huían muchos á los montes, y otros se detenían por no caer, huyendo, en las garras de los tigres, como sucedió á la madre del cacique Casaja, cuya muerte había sido muy diferente de la de la madre, porque perseverando en el pueblo, murió picado de la peste, diciendo en aquella hora muchas cosas de consuelo y admiración á sus indios.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Al ver el misionero sitio tan hermoso, y considerando que se había acabado esta reducción fundada con grandes fatigas por el P. Vahamonde, á causa de haberse consumido los vecinos de peste y epidemia, le dió Dios á entender el mucho fruto que se había de lograr en este desierto y le infundió una grande confianza de restaurar el pueblo con el patrocinio de María Santísima, cuyo nombre había tenido.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Bajó al puerto acompañado del misionero y de todo lo más granado del pueblo, con marcha de tambores y todas las demás ceremonias sin omitir la más leve, porque los indios le hacían con mucho gusto el puente de plata, temiendo que se detuviese, como lo mostraban muy bien luego que le perdieron de vista, porque volvían dando saltos de contento de haber echado de sí aquella peste, y fué preciso que el padre les fuese á la mano y reprendiese, porque al fin había sido gobernador suyo, y representado la persona de su rey y señor.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Pasó la peste de Borja á Santiago de la Laguna, donde murieron más de 200 Panos y Cocamillas.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 525 Ec (CDH )
      Parece que quiso el Señor bendecir y premiar la caridad de los Omaguas, y su generosidad en despreciar los temores de que se les pegase la peste, y aun acaso en atención á esta su benevolencia y humanidad con los extraños les inspiró el pensamiento de que hablaremos después.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Causó mucha admiración en esta peste de viruelas la rara providencia del Señor con la misión baja, porque apoderadas las viruelas de la misión alta por un lado, y de los pueblos de Portugal por otro, no llegaron á entrar en ella, siendo como barrera el contagio por la parte de la misión alta, San Xavier de Urarinas, y por la parte de Portugal, San Ignacio de Pevas.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 555 Ec (CDH )
      Por la mucha necesidad y falta de alimento cayó enfermo; pero animándose á sí mismo, se iba reponiendo y con grande conformidad con la voluntad del Señor se ofrecía á mayores trabajos por el bien y adelantamiento de su pueblo, cuando á poco más de un año de su fundación comenzó á picar la peste en la reducción, que tomando cuerpo desde luego arrastraba á los más á la sepultura.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 663 Ec (CDH )
      Temen extremamente los indios este contagio, que como peste cunde y acaba con pueblos enteros.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 555 Ec (CDH )
      Los demás Alabonos que quedaban en San Xavier bajaron con su cacique Nejarano por consejo del padre, casi moribundo, á Santa Bárbara, donde los Iquitos, no temiendo peste, los recibieron generosamente, sustentaron con abundacia y curaron con mucha caridad.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Decían á su misionero: «Padre, fulano murió, á zutano lo consumió la peste, algunos escaparon al monte. Otros con sus familias se han retirado á sus sementeras. Nosotros estamos firmes, pero has de quedar para siempre con nosotros hasta que mueras de viejo sin volverte jamás al Marañón».
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Entre ellos el vicario de la ciudad D. Isidro Moreno, sacerdote ajustado y de un proceder edificativo, se alegró mucho con la esperanza de ver reducidos á los Gíbaros, y contribuyó de su parte á la conquista ofreciendo cuantos bastimentos pudo haber sin perdonar á gastos; pero el capitán y soldados españoles se hallaron no poco desanimados por la experiencia que tenían de lo pasado, á que se juntaba que no habiendo cesado la peste que había picado en seis pueblos de la misión, no era razón alistar indios de aquellos parajes por el peligro de que se apestase el ejército.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      No pudo remediar el daño tan presto como quisiera, porque en la ausencia que habían hecho los indios de algunos pocos meses, á causa de la peste, habían quedado las casas casi del todo arruinadas, y le fué preciso aplicarse á formar de nuevo el pueblo, como lo hizo, tirando las casas á cordel, y sacándole con tan buen aire y tan buena planta, que mereció los aplausos, y aun se llevaba la admiración de los que le vieron.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Pero una peste de sarampión, que por los años de 1749 hizo grande estrago en este pueblo, reduciéndole á la mitad de la gente, acabó con los mejores cantores y con los que sabían tocar varios instrumentos.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )

      Una buena parte pereció al rigor de la peste; otra fué llevada cautiva de los portugueses; otra escapó al monte después de algún atentado, y la otra, finalmente, subsistía en las reducciones que contaba la misión en el año de 1768 [...].

    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 581 Ec (CDH )
      Porque fuera de los infinitos niños, que, como dijimos en otra parte, volaron al cielo con la estola de la gracia recibida en el bautismo, siendo constante en el Marañón lo que dice el P. Acosta, De Procuranda Indorum salute, que de cuatro partes de indios las tres mueren sin llegar al uso de la razón, los más de los adultos morían con estas pestes ó recién bautizados si eran catecúmenos, ó fortalecidos con los demás sacramentos si eran ya cristianos.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 312 Ec (CDH )
      Los Roamainas, Uspas y Pavas, que habían estado constantes en sus pueblos, en tiempo de la rebelión, sobreviniendo algunas pestes se retiraron pocos años después á sus montes, en donde creían hallarse más seguros contra los estragos fatales que iban haciendo las epidemias.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Y sería sin duda en la ocasión tan numerosa como pensaba, aunque con el tiempo se fué disminuyendo, de manera que no llegaba á una mitad del número expresado, en particular por una cruel peste que sobrevino después é hizo en ellos espantoso estrago.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Cuenta para satisfacer á la aprensión que se tenía en Nápoles de aquellos padres, lo ameno, abundante y vistoso de la situación de Quito, por ser una continua primavera y ser el aire tan perfecto, que no hay peste ni muchas enfermedades, por donde gozan los hombres de larga vida, como de ochenta ó noventa años.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 207 Ec (CDH )
      Ordenado de sacerdote, pidió luego y obtuvo, por el celo que mostraba de la conversión de los gentiles, ser nombrado para las misiones del Marañón, en donde en solos tres años, pero con mucho fruto de las almas, acabó su carrera consumido á penitencias, pasado de humedades, combatido de temporales, tocado de peste y abrasado de su mismo celo y caridad.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 272 Ec (CDH )
      Las reducciones todas del río Guallaga y del río Apena han padecido muchas pestes y ha habido mucha mortandad.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 275 Ec (CDH )
      El año pasado á principios de Junio entró la peste de las viruelas en los primeros pueblos del río arriba.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 275 Ec (CDH )
      Confesaron y comulgaron muchísimos con tal ternura que me hacían llorar; pero viendo que sin embargo de todo caminaba la peste [...].
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 275 Ec (CDH )
      no huimos de tí, padre amado, sino de la peste, porque tú nos quieres mucho, y ella nos aborrece.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 276 Ec (CDH )
      Entró aquí la peste y á una dió también en los tres pueblos de la tierra adentro y duró desde Octubre hasta principio de Mayo.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 275 Ec (CDH )
      Retírate, padre, no aguardes la peste porque si la esperas te ha de matar.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Todos estos frutos y otros muchos trajo consigo la peste que hizo tanto destrozo en el pueblo de Santiago y en los demás del mismo partido, los cuales en este tiempo habían mudado en parte los primeros nombres, ó por haberse unido unos con otros, ó con ocasión de otras varias epidemias en que la parcialidad que prevalecía solía dar el nombre á la gente que quedaba.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 188 Ec (CDH )
      Con esta ocasión y con las pestes que á poco tiempo sobrevinieron, el pueblo del Salvador de Zaparas no pudo subsistir por muchos años; mas el de los Angeles de Roamainas duró hasta el año 14 del siguiente siglo.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Y si no fuera por las pestes que sobrevinieron después, y por las rebeliones de algunos traidores y apóstatas, de que hablaremos en su lugar, la misión de los Mainas hubiera sido acaso de las más numerosas entre todas las que estaban á cargo de la Compañía, pues en sólo veintidós años de cultura, y no de muchos operarios, llegó á extenderse por cuatro ríos caudalosos, cuyas orillas estaban llenas de infinitos gentiles.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Pero sucedió en el Marañón lo que acaeció también en parte en otras misiones, que las naciones en sus principios muy numerosas se fueron disminuyendo ó acabando con el tiempo con pestes, viruelas y catarros.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Reconciliáronse mutuamente con mucho gozo y consuelo, y al punto empezó el misionero nuevo á confesar enfermos, administrar viáticos, bautizar niños é instruir catecúmenos y disponerlos para el sagrado bautismo, porque á todos se iba extendiendo la peste y era necesario socorrer en la hora de la muerte con aquel sacramento á los adultos que no estaban bautizados.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Sosegada algo la epidemia, llegó un indio del pueblo de los Ángeles, con las malas nuevas de que comenzaba la peste por el río Pastaza, y que estaban los Roamainas y Zapas en la mayor apretura por hallarse en circunstancias tan críticas como ovejas sin pastor.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 206 Ec (CDH )
      Fué igual la mortandad en el pueblo de los Angeles, á la que se experimentó, en los del Marañón, y la peste que despobló los lugares parece que pobló de almas el cielo.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 276 Ec (CDH )
      Hemos entendido (dijeron) estás muy pesaroso de haber visto la facilidad con que han dejado este pueblo los Ucayales, habiéndolos tú reducido á él con tanto trabajó, y ya se ve tienes razón; pero ahora deseamos mucho alegrarte, y para esto te ofrecemos nuestra compañía, aunque haya de venir la peste; pues los que muriéremos, hemos de subir al cielo, porque moriremos creyendo en Dios, y doliéndonos mucho de haberle ofendido. Los que Dios quisiere que escapemos, estamos aparejados á rastrear los retirados, y traértelos otra vez.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 212 Ec (CDH )
      Y aunque mandó el gobernador que pasase un cabo con algunos soldados para contener los Ucayales, examinar las cabezas de la rebelión y castigar los culpables, no tuvo efecto alguno el mandato por varios embarazos que sobrevinieron, y muy particularmente por la peste que comenzaba á cundir en aquella sazón por las misiones.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Al presente sólo pondremos los ojos en los innumerables frutos espirituales que sacó su Majestad de la referida peste.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Previno el padre el golpe, como vimos, retirándose con algunos Ucayales al pueblo de Guallaga sin poder el gobernador de Borja hacer algún castigo en los culpados por las pestes y epidemias que sobrevinieron en los pueblos, y por otras circunstancias críticas que en el mismo tiempo se ofrecieron.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      El otro fruto fué el arraigarse más en la fe los Xitipos y Chepeos, resueltos á morir con su misionero, en la persuasión de que si morían de la peste en compañía de su padre habían de subir al cielo á gozar dichosamente de la eterna bienaventuranza, porque morirían creyendo en solo Dios, que no puede faltar en sus promesas, y doliéndose mucho de haber ofendido á tan buen Señor, por cuyo amor se ofrecían á buscar y recoger á los Ucayales retirados, si el Señor les concedía la gracia de que escapasen algunos de la peste.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      El segundo fruto de la peste fué la frecuencia que se introdujo de los sacramentos, á cuyas fuentes de salud y gracia concurrían los indios á porfía para limpiarse de sus culpas, y adquirir fortaleza para resistir á. los asaltos del común enemigo y mantenerse firmes en la fe que habían recibido.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Pero sea lo que se quiera de tanta generalidad como se insinúa en el informe, no hay duda que la mayor parte de los que arrastra la peste en aquellas tierras son párvulos que no llegan á los siete años, y que los adultos ó se bautizan en aquel trance ó si son cristianos mueren con los demás sacramentos que piden con ansia, y los padres se los administran con toda diligencia.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Y si esto se pensaba sin temeridad de los pueblos de aquellos nuevos cristianos que hacían una vida semejante á los fieles de la primitiva Iglesia, no me parece ajeno de la verdad que afligiendo tan cruelmente la peste varios pueblos del Marañón, el Señor, que hiere con piedad y misericordia, derrame sus copiosas bendiciones sobre estos desechados indios, y les previniese, con el azote que tenían sobre sus cabezas, para una buena y dichosa muerte.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      El primero fué la perseverancia final de tantos indios, como arrastró el contagio en tantos pueblos, adonde se extendió la peste, muriendo todos, ó recientemente bautizados, ó fortalecidos, con los demás sacramentos; pues como afirma con grandísimo gozo el misionero que les asistía, murieron muchísimos y juzgo que todos se salvaron, porque fuera de confesarse en sana salud lo hacían también cuando comenzaba el achaque.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 60 Ec (CDH )
      Esta provincia se llamaba de los Mainas, que por ser los primeros que se encontraron dieron el nombre á la misión de Mainas, puesto caso que en el año de 1768 en que fueron traídos los misioneros del Marañón, lo menos que tenía dicha misión era de la nación Maina, ya casi consumida y acabada de epidemias y pestes, como sucedió a otras varias.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Pero la grande mortandad que ocasionó la peste en muchísimos pueblos, los trabajos y fatigas del misionero que se halló solo en tantas necesidades y miserias y los buenos efectos que se siguieron después de un azote que asoló á tantas familias, lo veremos en el capítulo siguiente, en donde oiremos de boca del misma padre que se halló en tantas apreturas, cómo el misericordiosísimo Señor, Padre de toda consolación, le consolaba, esforzaba y animaba en su desamparo, para que acudiese á todas partes y no faltase en su asistencia á ninguno de los muchos pueblos y no poco distantes que estaban á su cargo.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 246 Ec (CDH )
      Los que tocaban las campanas ó profanaban los vasos sagrados, morían de cursos de sangre; y así, juzgando que de aquellas alhajas se les pegaba la peste, las arrojaron todas al río, sin reservar cosa alguna de cuantas habían servido á la iglesia ó al P. Suárez.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Pudo el P. Fernández hacer este largo viaje con los suyos, por haber gozado de salud en este tiempo las reducciones de Pastaza y no haberse comunicado á este río la cruel peste que afligió sobremanera á los pueblos de Guallaga, como insinúa en su carta.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      El Señor miraba en este tiempo por la misión con particular cuidado, dando buena salud á los padres, paz y concordia en los pueblos y no permitiendo que en circunstancias tan críticas picase la peste ó epidemia en alguno de ellos, como sucedió poco después.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] 252 Ec (CDH )
      Parece que atendiendo el Señor á su primera heroica resolución de dejar sus tierras antiguas por ponerse en las manos de su siervo, echó la bendición al nuevo pueblo, porque no obstante el menoscabo que padeció á los principios por las pestes que sobrevinieron, siempre conservó un número grande de familias, y aumentándose mucho más después de aquellos contratiempos, llegó á tanta policia, orden, cristiandad y gobierno, que fué el modelo, cabeza y refugio de todos los demás, residencia de los superiores de la misión y centro en donde se recogían y conservaban las provisiones y cosas necesarias para los padres y cristianos del Marañón.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ec (CDH )
      Después de las muertes de tantos misioneros como habemos contado en este libro, proseguía experimentándose notablemente la falta de operarios, y no parece que era tiempo de pensar en nuevas conquistas, especialmente que en esta sazón picó también la peste ó epidemia en las misiones.
    • 1788 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
      PESTE, enfermedad, contajio, y comunmente mortal.
    • 1789-1794 Viana, F. X. Diario viaje I [1958] Ur (CDH )

      Día 25.– A nuestra llegada empezaban apenas a respirar los moradores de la Mocha o Nueva Concepción de los funestos estragos de una epidemia de viruela que entre la ciudad y contornos había arrebatado casi instantáneamente sobre dos mil quinientas personas sin perdonar sexo, edad y calidad como hasta aquí esta provincia se había siempre hallado libre de tan funesto azote. Luego que conocieron las ventajas de la inoculación, fue menos la ruina, pero a este tiempo habían perdido ya muchos la vida, y las facciones del bello sexo verdaderamente apreciables en esta provincia, habían sido en mucha parte víctimas de la misma peste.

    • 1801 Mutis, J. C. Al Barón Humboldt [1947] 235 Cartas Co (CDH )
      Mi sobrino no pudo acompañar a Zea, interrumpida la comunicación de la Andalucía con la Corte por la peste, donde debía presentarse para agitar su pretensión, y desde luégo la hubiera conseguido como Zea, por la grande protección del ex-Ministro Urquijo.
    • 1821 Fdz Moratín, L. Cartas 1821 [1973] Epistolario Esp (CDH )
      Dígote que como no haya peste, ni vengan los tártaros, ni la cleriguicia prospere, ni los exaltados acaben de perder la cabeza, ni te mueras tú, ni me muera yo, recibirás algunas cartas mías fechas en Barcelona.
    • 1821 Fdz Moratín, L. Cartas 1821 [1973] Epistolario Esp (CDH )
      El mal es idéntico a el que hubo en Madrid quando la peste de Cádiz (creo que en 1805, quando Tineo estuvo tan malo); es decir, fiebre amarilla, debilitada por el clima diferente y el menor grado de calor, resultando en fiebre pútrida, la qual, aunque mata a la mayor parte de los que han salido de las embarcaciones con ella, no se ha pegado hasta ahora a ninguno de los que los asisten y los manejan en el Lazareto.
    • 1821 Fdz Moratín, L. Cartas 1821 [1973] Epistolario Esp (CDH )
      Sea peste o no lo sea, lo cierto es que ya ha habido unos dos o tres que han muerto de ella en la Ciudad; y si se ceba en ella, tardará en salir.
    • 1821 Fdz Moratín, L. Cartas 1821 [1973] Epistolario Esp (CDH )

      QueridoJuan: no tengas miedo con los otros cajones que faltan, porque aunque su llegada haya podido dilatarse con los registros y quarentenas que habrán sufrido, su salida de Barcelona fue antes que la peste entrase en ella. En el puerto y lazareto había enfermos y muertos; pero en la Ciudad se gozaba perfectísima salud.

    • 1821 Fdz Moratín, L. Cartas 1821 [1973] Epistolario Esp (CDH )

      En el cordón del Pirineo está empleada la tercera parte del egército; todos dicen que para la peste es demasiada guarnición.

    • 1821 Fdz Moratín, L. Cartas 1821 [1973] Epistolario Esp (CDH )
      Vms. habrán oído y leído que en Barcelona hay peste; pero cuando yo me estoy quieto en mi casa, puede vm. inferir que el mal no es hasta ahora tan temible como algunos quieren ponderar.
    • 1822 Fdz Moratín, L. Cartas 1822 [1973] Epistolario Esp (CDH )
      Contiene un libro que acaba de publicarse sobre la peste de Barcelona, y es lo primero que aquí se ha impreso, relativo a aquella calamidad.
    • 1826 Heredia, J. M. Ideología [1947] Escritos literarios Cu (CDH )
      La inclinación ávida que tenemos a leer relaciones de asesinatos y suicidios, de violencias y quejas, de pestes y hambres, y el anhelo con que se precipita el pueblo a las ejecuciones públicas, nos dan una prueba cierta de que el placer que proporcionan las representaciones trágicas no es más que la reflexión del sentimiento más intenso de placer que nos afecta a vista del dolor.
    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] Mx (CDH )
      A médicos como éstos desterraron de muchas provincias de Roma y otras partes como si fueran pestes, y en efecto, no hay en un pueblo peste peor que un mal médico.
    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] 565 Mx (CDH )
      A médicos como éstos desterraron de muchas provincias de Roma y otras partes como si fueran pestes, y en efecto, no hay en un pueblo peste peor que un mal médico.
    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] Mx (CDH )
      Así pasé otros pocos meses más (que por todos serían quince o diez y seis los que estuve en Tula) hasta que acaeció en aquel pueblo, por mal de mis pecados, una peste del diablo que jamás supe comprender; porque les acometía a los enfermos una fiebre repentina acompañada de basca y delirio y en cuatro o cinco días tronaban.
    • 1831 Heredia, J. M. Patriotismo [1947] Escritos literarios Cu (CDH )
      De aquí ha sido que tan luego, como se han apoderado del mando en México, o en los Estados, personas de una conducta, viciada o sospechosa, la relajación ha cundido, cual peste desoladora, por todas las clases de la sociedad.
    • 1833 Larra, M. J. Representación Fonda [2000] Fígaro Esp (CDH )
      Era tiempo de peste en Cádiz, y daba su parte a la autoridad un sargento que estaba de facción en Puerta de Tierra, diciendo en los términos siguientes: «Sin novedad: hoy han salido por esta puerta veinte muertos con sus respectivos cadáveres. Sargento Fulano».
    • 1844 Olmedo, J. J. A Icaza Silva [1960] Epistolario Ec (CDH )
      Celebro dos veces el restablecimiento de Lola, por haberlo sabido sin tener noticia anterior de su enfermedad, y porque ya queda vacunada de la peste.
    • 1844 Olmedo, J. J. A Icaza Silva [1960] Epistolario Ec (CDH )

      Celebro que ya José María esté fuera de la peste.

    • 1844 Olmedo, J. J. A Icaza Silva [1960] Epistolario Ec (CDH )
      Con mucho cuidado quedo con la noticia de los estragos que hace la peste nuevamente.
    • 1846 Olmedo, J. J. Al Ministro Exteriores [1960] Epistolario Ec (CDH )
      Posteriormente los años de peste y después la guerra interior no nos permitieron pensar en realizar nuestros deseos.
    • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Ar (CDH )
      Linconao estaba desnudo y su cuerpo invadido de la peste con una virulencia horrible.
    • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Ar (CDH )
      Pestes de todo género y auras purísimas; es una incongruencia.
    • 1882 Montalvo, J. Siete tratados, II [1882] 120 Ec (CDH )
      Oh hombres, hasta cuándo confiareis al Todopoderoso el éxito de vuestros crímenes? El quiere la servidumbre de los pueblos; él se deleita con el retiñido de las cadenas; él goza en la tiranía de los déspotas; él pide sangre él desea ver hambreados, desnudos á los pobres; él impone la ignorancia; su reino, las tinieblas; él envia terremotos, langostas, pestes en favor de unos y en contra de otros.
    • 1888 Rubén Darío Perro [1950] Cuentos Ni (CDH )
      Entonces ¡ah! le dice a Gabriel que desate las pestes, y vienen las mortandades, y los chicos se mueren y son llevados al cementerio, a que se queden estos con los otros muertos, de día y de noche.
    • 1896 Carrasquilla, T. Frutos tierra [1952] Co (CDH )

      — ¡Ah!... ¡Vengo medio muerto! Desde el río traigo un pestarrón ¡matroz!... El tren me acabó de zumbar: ¡casi un día para hacer diez leguas!... ¡Qué cosa tan bárbara! ¡Eso es un chispero que, en lugar de moverse, no hace sino quemar la ropa!... ¡Y ahora verán! El ranguillas que me alquilaron en Pavas, por pocas no me arrima a San Roque: ¡dos días he gastado y creya no llegar! Al otro día madrugo y voy a montar, ¡pero en qué: achajuanado del modo más bestial! No daba un paso. Salgo a buscar un animal en qué seguir, y tuve que esperar unos arrieros, porque no encontré allí quién me alquilara ni una mula de carga. Por fin llegaron unos, y cuando iba a ensillar me puse tan feo, que tuve que arruncharme. Pensé que las fiebres me iban a zumbar. Pues no: al otro día pude seguir; pero hoy sí me ha ido peor: ¡he venido no sé cómo, con el calor, el polvo y la peste!

    • 1897 Pz Galdós, B. Misericordia [1993] Esp (CDH )
      «Y quedasteis... en que no puede venir a verme, por temor a que nos contagie de esa peste asquerosa. Has hecho bien. Si no es por ti, me vería expuesta, sabe Dios, a que se nos pegara la pestilencia... Quedasteis también en que recogería las sobras de la comida. Pero esto no basta, y yo tendría mucho gusto en señalarle una cantidad, por ejemplo, una peseta diaria. ¿Qué dices? /
    • 1902 Blasco Ibáñez, V. Cañas [1902] Esp (CDH )
      Cazaba con artes ingeniosas de su invención los gorriones llamados moriscos, que infestan la Albufera y son temidos por los agricultores como una mala peste, pues devoran gran parte de la cosecha de arroz.
    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Ch (CDH )
      Si es alguna visita, dice: Yo he venido á abrir porque el portero está con la peste de viruela aquí en su pieza.
    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] I, 48 Ch (CDH )
      Las cartas de Pedro Esteban hablaban con frecuencia enojosa de malas cosechas, de arrendatarios que no pagaban, de pestes en el ganado: todas las calamidades que el destino parece complacerse en amontonar sobre el que se ausenta, dejando á tercera mano el cuidado de sus bienes.
    • 1906 Lugones, L. Estatua [1988] 117 Cuentos Ar (CDH )
      El sacrificio de aquellos desterrados, que ofrecían diariamente la maceración de sus carnes y la pena de sus ayunos a la justa ira de Dios, para aplacarla, evitaron muchas pestes, guerras y terremotos.
    • 1916 Azuela, M. Abajo [1991] 71 Mx (CDH )
      El hombre, de camisa y calzón blanco, repetía: "Todos los buenos católicos que recen con devoción esta oración a Cristo Crucificado se verán libres de tempestades, de pestes, de guerras y de hambres...".
    • 1928 Carrasquilla, T. Marquesa Yolombó [1984] Co (CDH )
      De cuanta peste sobrevenga en hatos y en corrales tiene la culpa El Bracamonte.
    • 1928 Carrasquilla, T. Marquesa Yolombó [1984] Co (CDH )
      ¿Cómo no? Había médicas y Ayudados que hacían milagros; culebreros que adormecían víboras y mapanares, pitoraes y cascabeles, y que les robaban el veneno, sin matarlas; había brujos que ahuyentaban las pestes en los animales y le podían a La Madremonte; había hechiceras que movían corazones al odio o al amor; había el prodigio tal, el portento cual y esta y la otra diablura.
    • 1928 Carrasquilla, T. Marquesa Yolombó [1984] Co (CDH )
      Estos abusos lo chiflaron, o poco menos; sacaba diablitos del cuerpo de los enfermos, ahuyentaba brujas y duendes, conjuraba pestes en hombres y animales; conjuraba los gusanos de éstos y las úlceras de aquéllos; conjuraba a los hormigueros, a la comadreja, al tigre matarreses, al gavilán robapollos.
    • 1929 Parra. T. Memorias Mamá Blanca [1991] Ve (CDH )

      — ¡Es peor, mucho peor que el tifus, la disentería, y la fiebre amarilla juntos! ¡Es una verdadera peste, es un azote, es la langosta!

    • 1931 Uslar Pietri, A. Lanzas [1993] Ve (CDH )

      — A Boves lo llaman el Diablo. Por donde pasa, mata, roba, incendia. Es como una peste.

    • 1940 Bioy Casares, A. Invención Morel [1984] Ar (CDH )

      Queda la hipótesis de la muerte de Morel. En ese caso, alguno de sus amigos habría difundido el invento. Si no, tendríamos que suponer una muerte colectiva, una peste, un naufragio.

    • 1940 Bioy Casares, A. Invención Morel [1984] 174 Ar (CDH )
      Seguramente es el inventor de la peste famosa que hasta ahora ha protegido muy bien a la isla.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] 20 Pe (CDH )
      No contaba a los hijos muertos por la peste.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] 21 Pe (CDH )
      El viejo Chauqui había dicho además: "Cada día, pa pena del indio, hay menos comunidades. Yo he visto desaparecer a muchas arrebatadas por los gamonales. Se justifican con la ley y el derecho. ¡La ley!; ¡el derecho! ¿Qué sabemos de eso? Cuando un hacendao habla de derecho es que algo está torcido y si existe ley, es sólo la que sirve pa fregarnos. Ojalá que a ninguno de los hacendaos que hay por los linderos de Rumi se le ocurra sacar la ley. ¡Comuneros, témanle más que a la peste!".
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] 25 Pe (CDH )
      Debido a la peste no eran muchos los recolectores y el esfuerzo resultaba muy grande.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] 35 Pe (CDH )
      Decían que una peste los arruinó.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] 39 Pe (CDH )
      El limón era bueno también para las pestes propias de los caballos y ovejas.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )
      Un peón del Tuco le contó que Gumercinda fue llevada a la cárcel como cómplice y que su hijo murió en la misma cárcel, con la peste.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )
      Había llegado la peste por allí y unos colonos se fueron huyendo de la enfermedad y otros murieron.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] 358 Pe (CDH )
      ¿Qué había sucedido? Acaso la peste, pero era bien raro que no hubiera dejado a nadie.
    • 1942 F.J. Santamaría. DiccGralAmericanismos (NTLLE)
      PESTE. f. En Chile y Argentina, por antonomasia, las viruelas. [...] En Colombia, el romadizo.
    • 1943 Fdz Flórez, W. Bosque animado [1997] Esp (CDH )

      Aquello que ocurría en su hacienda no era natural. ¿Por qué habían de morir sus bestias, bien alimentadas y bien atendidas, si en todos los alrededores no había peste ninguna, y sólo el ganado de ella, sólo el de ella...?

    • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] Gu (CDH )
      Las plagas suceden a las pestes, las pestes a las plagas, y ya no tarda un terremoto en acabar con todos.
    • 1947 Yáñez, A. Filo Agua [1992] Mx (CDH )
      [...] por algo les estoy diciendo todo el santo día, que no sólo guerra, sino peste y hambre vamos a tener, y creo que ni yo mismo, tan viejo, pueda escaparme; ya lo verán qué pronto.
    • 1947 Yáñez, A. Filo Agua [1992] 200 Mx (CDH )

      Pocas lluvias. Aguda sequía que desde agosto se siguió a septiembre, cosa nunca vista, que hizo palpable la cólera de Dios, no satisfecha con tantas y tantas rogativas, con tantas mandas, con tantos desagravios. La peste asoló el ganado. Los animales perjuiciosos que destruyen las siembras abundaron como hace muchos años no se veía.

    • 1947 Yáñez, A. Filo Agua [1992] Mx (CDH )
      El día de San Bartolomé ¡ah, qué día! ustedes se acuerdan, murieron don Victoriano Rábago, ése sí de derrame de bilis porque en lo que iba del mes la peste no le había dejado ya ni una cabeza de ganado: el día que murió le habían llevado la noticia de que los dos últimos bueyes habían azotado como de rayo; también murió ese día, casi repentinamente, doña Celsa Toledo, la hermana de don Anselmo, dicen que de disgustos con su cuñada; el tercer muerto fue un hijo de Mauricio Reyes, que lo mató un caballo; todavía no enterraban a ninguno de los tres, cuando trajeron el cuerpo de Alberto, que le decían por mal nombre la Cartuchera, y lo mató un rayo, yendo para el rancho de Pastores.
    • 1947 Yáñez, A. Filo Agua [1992] Mx (CDH )
      — Ni duda cabe que habrá ya no digo revolución, sino guerras, hambre y peste —profetiza Lucas enfáticamente, por todos lados; acogiendo las opiniones de Pascual, añade—: Cuando salen los apóstoles, el mundo los llama locos, les avientan piedras los muchachos, las autoridades los ponen presos; pero nadie los puede callar, nadie los podrá detener.
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )

      La guerra del catorce perturba con su amarillez agria el día claro de España. No la vimos como una nube sino como una lejana peste de la que nos llegaba el espectro malagoreramente amarillo.

    • 1948 Marechal, L. Adán Buenosayres [1999] Ar (CDH )
      Con la mirada turbia y a favor del silencio nocturno, Cloto leía en el Viejo Testamento la paciencia de Dios y la locura de los hombres: historias de amor y odio, virtudes admirables y vicios tremendos, alegrías patriarcales y llantos de miseria, terremotos y diluvios, pestes y masacres desfilaban ante sus ojos, como las Figuras cinematográficas que había visto cierta vez en el "Rívoli" de la calle Triunvirato gracias a una invitación de doña Carmen, la española del fondo.
    • 1948 Marechal, L. Adán Buenosayres [1999] Ar (CDH )
      La de Amundsen, en cambio, triste de toda tristeza, meditaba en el rigor del destino que con tanta crueldad hace llover las pestes en el hombre; sí, en el hombre llamado, por otra parte, a vivir cuatro días locos en este mundo de miserias.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      La atravieso, llego a Toraya, y de allí a la cordillera... ¡No me agarrará la peste!
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      La peste estaría, en ese instante, aterida por la oración de los indios, por los cantos y la onda final de los harahuis, que habrían penetrado a las rocas, que habrían alcanzado hasta la raíz más pequeña de los árboles.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      ¡Ay, huay, fiebre! Los que ya estaban enfermos y debían morir, serían enterrados en los panteones sin muros, sin fachada ni cruz, de las haciendas; pero los vivos quizá vencerían después de esa noche a la peste.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      Lejos ya de la plaza, desde las calles, apostrofaban a la peste, la amenazaban.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      — ¡Fuera peste!
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      ¿Quién manda la peste? ¡Es maldición! "¡Inglesia, inglesia; misa, Padrecito!", están gritando, dice, los colonos.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      Pero es maldición la peste.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      Y así como cuentan todos de la peste, los piojos estaban hirviendo en el cuerpo de doña Marcelina.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )

      El portero ha sido también desinfectado, a pesar de que duerme lejos.

      — ¿Por qué, si no hay peste?

      — ¿Peste? Los piojos aumentan en cualquier cuerpo sucio, más si está enfermo.

    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )

      — ¡Ya está la peste, Padre, entonces! ¡Ya está la peste! Yo voy a morir. Hará usted que laven mi ropa, que no la quemen. Que alguien cante mi despedida en el panteón.

    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      Oí, tres veces, pronunciar la palabra peste.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      No hay peste en ningún sitio.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      Todos habríamos visto a la peste, por lo menos una vez, en nuestros pueblos.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      Creí que los internos, todos, se levantarían de sus camas o se sentarían para seguir preguntando y averiguando sobre la peste.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      ¡Que la peste ha de venir, que los chunchos, que el "yana batalla"!
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )

      ¡Algo sucede! ¡Al Padre Augusto lo llevaron para una misa! Dicen que no ha valido sino para que la fiebre salga a otros caseríos. Yo soy de un pueblo de las alturas de Ninabamba; me visitaron ayer. Estoy para irme al otro lado de la cordillera, con mi familia. ¡Creen que es la peste! No hay que bajar a los valles. Las fiebres grasan en el calor, sin misericordia.

    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      ¿Llevan la fiebre? Pero el muerto, quién sabe por qué, se hierve de piojos, y dice que Dios, en tiempo de peste, les pone alas a los piojos.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )

      — Los muerden, antes. La cabeza les muelen. No sé si los comen. Dicen ellos "usa waykuy". Es contra la peste. Repugnan del piojo, pero es contra la muerte que hacen eso.

    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      Si llegaba la peste entraría a los caseríos inmundos de las haciendas y mataría a todos.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      Y como las campanas doblaban día y noche, y los acompañantes de los muertos cantaban en falsete himnos que helaban la médula de nuestros huesos, los días y semanas que duró la peste no hubo vida.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      Yo había visto morir con la peste, a cientos, en dos pueblos; en Querobamba y Sañayca.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )
      Veíamos con desconcierto que los grandes eucaliptos no cayeran también con la peste, que dentro del barro sobrevivieran retorciéndose las lombrices.
    • 1959 Arreola, J. J. Bestiario [1972] Mx (CDH )

      Rogad a Dios por él. Nació en un tiempo malo. Cuando el hambre y la peste desolaban la ciudad de París. Cuando el resplandor de la hoguera de Juana de Arco alumbraba rostros descompuestos por el dolor y la burla y cuando el argot de los bajos fondos se trufaba con palabras inglesas.

    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] 376 Co (CDH )
      Al otro lado de la lluvia, la mercancía de los bazares estaba cayéndose a pedazos, los géneros abiertos en la puerta estaban veteados de musgo, los mostradores socavados por el comején y las paredes carcomidas por la humedad, pero los árabes de la tercera generación estaban sentados en el mismo lugar y en la misma actitud de sus padres y sus abuelos, taciturnos, impávidos, invulnerables al tiempo y al desastre, tan vivos o tan muertos como estuvieron después de la peste del insomnio y de las treinta y dos guerras del coronel Aureliano Buendía.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Co (CDH )
      Sin embargo, Arcadio era un niño solitario y asustado durante la peste del insomnio, en medio de la fiebre utilitaria de Úrsula, de los delirios de José Arcadio Buendía, del hermetismo de Aureliano, de la rivalidad mortal entre Amaranta y Rebeca.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Co (CDH )

      Amaneció muerta el jueves santo. La última vez que la habían ayudado a sacar la cuenta de su edad, por los tiempos de la compañía bananera, la había calculado entre los ciento quince y los ciento veintidós años. La enterraron en una cajita que era apenas más grande que la canastilla en que fue llevado Aureliano, y muy poca gente asistió al entierro, en parte porque no eran muchos quienes se acordaban de ella, y en parte porque ese mediodía hubo tanto calor que los pájaros desorientados se estrellaban como perdigones contra las paredes y rompían las mallas metálicas de las ventanas para morirse en los dormitorios.

      Al principio se creyó que era una peste.

    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Co (CDH )
      Se aprendió de memoria las leyendas fantásticas del libro desencuadernado, la síntesis de los estudios de Hermann, el tullido; los apuntes sobre la ciencia demonológica, las claves de la piedra filosofal, las centurias de Nostradamus y sus investigaciones sobre la peste, de modo que llegó a la adolescencia sin saber nada de su tiempo, pero con los conocimientos básicos del hombre medieval.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] 166 Co (CDH )
      Era Cataure, el hermano de Visitación, que había abandonado la casa huyendo de la peste del insomnio, y de quien nunca se volvió a tener noticia.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Co (CDH )
      Como ocurrió durante la peste del insomnio, que Úrsula se dio a recordar por aquellos días, la propia calamidad iba inspirando defensas contra el tedio.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Co (CDH )
      Francisco el Hombre, así llamado porque derrotó al diablo en un duelo de improvisación de cantos, y cuyo verdadero nombre no conoció nadie, desapareció de Macondo durante la peste del insomnio y una noche reapareció sin ningún anuncio en la tienda de Catarino.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Co (CDH )
      Se los encomendaron a Visitación, una india guajira que llegó al pueblo con un hermano, huyendo de una peste de insomnio que flagelaba a su tribu desde hacía varios años.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] 12 Co (CDH )
      Lo envió a las autoridades acompañado de numerosos testimonios sobre sus experiencias y de varios pliegos de dibujos explicativos, al cuidado de un mensajero que atravesó la sierra, se extravió en pantanos desmesurados, remontó ríos tormentosos y estuvo a punto de perecer bajo el azote de las fieras, la desesperación y la peste, antes de conseguir una ruta de enlace con las mulas del correo.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Co (CDH )
      En esa forma se mantuvo la peste circunscrita al perímetro de la población.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Co (CDH )
      Era la peste del insomnio.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Co (CDH )
      Cuando José Arcadio Buendía se dio cuenta de que la peste había invadido el pueblo, reunió a los jefes de familia para explicarles lo que sabía sobre la enfermedad del insomnio, y se acordaron medidas para impedir que el flagelo se propagara a otras poblaciones de la ciénaga.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Co (CDH )
      Una vez que entra en la casa, nadie escapa a la peste.
    • 1970 Donoso, J. Obsceno pájaro [1990] Ch (CDH )
      Sin embargo, no me parece demasiado aventurado sostener la hipótesis de que al morir Inés de Azcoitía, víctima de una de las tantas pestes comunes en el pasado, la sabia superiora de las Capuchinas, con su conciencia manchada por el secreto que su hermano le confió antes de entristecer definitivamente y morir, se las haya arreglado con toda discreción para que no se diera sepultura en tierra sagrada a una mujer que, por muy pariente suya y Azcoitía que fuera, había sido bruja: por eso se negó desde el principio a acogerla entre sus almas angelicales, y por eso nunca profesó ni en las Capuchinas, ni en la Encarnación y por eso el Arzobispo no pudo encontrar el ataúd con sus restos en la sepultura familiar: esta ausencia de cajón y despojos constituye el meollo de realidad que los Azcoitía y sus sirvientes durante un siglo y medio han venido transformando en la bonita leyenda del raso limpio de un ataúd que nadie nunca vio.
    • 1973 Edwards, J. Non grata [1973] Ch (CDH )
      P. había visto a un niño a quien le salían gusanos por la boca y por los oídos; lo había visto morir de una peste que más tarde, con la medicina y la sanidad revolucionarias, desaparecería por completo de la Isla.
    • 1974 Sábato, E. Abaddón [1983] Ar (CDH )
      Antes se morían centenares de miles en una peste, como la fiebre amarilla.
    • 1974 Sábato, E. Abaddón [1983] Ar (CDH )
      — Quiere decir usted que esos momentos de felicidad sólo existen para acentuar el horror de las guerras, las torturas, las pestes, las catástrofes?
    • 1974 Sábato, E. Abaddón [1983] Ar (CDH )
      Llegó también Margot Grimaux, con sus anteojos negros de playa, que no se quitaba nunca, con sus cejas a dos aguas de persona que ha sufrido toda clase de muertes, pestes, operaciones de la matriz, alejamientos, fibromas; ansiosa por comunicarse con alguien del otro mundo o de un mundo que ya le es trágicamente ajeno.
    • 1974 Sábato, E. Abaddón [1983] Ar (CDH )
      Pero todo eso es nada al lado de las plagas que mandó sobre Egipto: ranas y piojos, granizo y langosta, moscas y pestes en el ganado.
    • 1974 Sábato, E. Abaddón [1983] Ar (CDH )
      Ni las guerras, ni las pestes, ni los crímenes ni los terremotos mandados por Jehová superan al monstruoso exterminio llevado a cabo por la medicina mediante el consumo de carne.
    • 1975 Umbral, F. Mortal y rosa [1995] Esp (CDH )

      Enseñar Historia o grandes monumentos es enseñar crímenes. Vivimos sobre el terreno pantanoso de los explotados, pisamos las arenas movedizas de inmensas extensiones de sufrientes. Landas de sangre iluminan nuestro paisaje.

      ¿Avanzamos en círculo, en línea recta, en zigzag? ¿Avanzamos siquiera? Mira a un obrero de cerca. «Es tan persona que asusta», como dijo alguien de otra cosa. Hay tras él generaciones de esfuerzo, viene del fondo revuelto y gremial de los oficios, las epidemias y el hambre. Qué genealogía de pestes, qué siglos de Historia taraceados en sus manos, en su frente.

    • 1976 Pacheco, J. E. Islas [2000] Mx (CDH )
      / Defendió la ciudad junto a Cuauhtémoc / y cuando los cañones y la peste / acabaron con todo y el hedor / de los muertos llenaba el aire, / resistió en Tlatelolco hasta caer / al lado del tlatoani.
    • 1976 Revilla, B. Guatemala [1976] Gu (CDH )
      La peste apareció de un día para otro.
    • 1976 Revilla, B. Guatemala [1976] Gu (CDH )

      Esta impotencia e incapacidad nacional no se advierte sólo ante las emergencias de las catástrofes naturales, sino ante cualquiera de los grandes problemas con los que se enfrentan hoy los pueblos: tanto los negativos, es decir: los males que no se pueden evitar: la guerra, el hambre, la peste, la droga, los raptos de aviones, el terrorismo, la polución de los mares y de la atmósfera: males que la humanidad no se podrá quitar de encima mientras siga vigente el sistema de soberanía nacional [...].

    • 1976 Revilla, B. Guatemala [1976] Gu (CDH )
      Los terremotos de 1917-18 —unidos a la peste anterior— causaron seis mil muertos, afectaron a la capital de Guatemala y a algunas poblaciones circunvecinas tales como Mixco, Chinautla, etc. Más de cien ladrones fueron fusilados.
    • 1976 Revilla, B. Guatemala [1976] Gu (CDH )
      Pero si trajimos a colación el cielo y las naves que lo cruzaron no es para hablar ahora de la fraternidad, sino de la peste.
    • 1976 Revilla, B. Guatemala [1976] Gu (CDH )

      El espectro de la peste ya está aquí.

      El Comité Nacional de Emergencia desde el primer momento recomendó a la población abrigarse convenientemente durante la noche y evitar corrientes de aire, así como las aglomeraciones para precaverse de los contagios. Cualquier caso que se presentara con síntomas de fiebre, tos, dificultades para respirar, dolor en el pecho, garganta, cabeza, etc., debía reportarse cuanto antes a los centros de salud más próximos.

    • 1976 Revilla, B. Guatemala [1976] Gu (CDH )
      El polvo y la peste de la mano cabalgando sobre la ciudad.
    • 1976 Revilla, B. Guatemala [1976] Gu (CDH )
      Imagínense que se juntan en un solo punto la ruina de la tierra desplomada, el desbordamiento de las aguas, la claridad roja, espeluznante de los aires encendidos, la turbia resaca de las pestes... Imagínense.
    • 1976 Revilla, B. Guatemala [1976] 64 Gu (CDH )
      Pero como todos los barrios de una ciudad unidos sí pueden sostener ese parque de bomberos, así también un mundo unido en soberanía universal única podría tener estos sistemas y equipos gigantescos para una asistencia eficaz en un terremoto, en una inundación, una peste, una guerra o cualquiera otra catastrófica emergencia de envergadura.
    • 1978 Cousté, A. Biografía Diablo [1978] Ar (CDH )
      Y no se trata sólo de los ejemplos señalados, en los que el Tentador se confunde tanto con el demiurgo que hasta podría ser él, sino de la numerosa procesión de demonios como Nergal, cuyo mensajero Namtaru provocaba las pestes y las catástrofes; de Rabisu, llamado el vagabundo, de apariciones imprevisibles; o de Labasu, el detestable ladrón.
    • 1978 Cousté, A. Biografía Diablo [1978] 198 Ar (CDH )
      Glaber de Borgoña, minucioso cronista de las calamidades del fin del milenio, anota que «en estos últimos 73 años ha habido 48 de hambre y de pestes»; miserables cuya «carne se desprendía de sus huesos y caía podrida», se sumaban por millares a las fantásticas procesiones de flagelantes (arrepentidos y temerosos que pretendían, por este medio, exorcizar la terrible cercanía del Diablo), hasta ir a morir en las iglesias sobre las reliquias de los santos.
    • 1978 Cousté, A. Biografía Diablo [1978] Ar (CDH )
      En la edad media, durante la época de las grandes pestes, se le conocía popularmente como «el mono de Dios» (según la extendida creencia de que lo imita en todo, pero siempre con un puntillo de desacierto).
    • 1978 Cousté, A. Biografía Diablo [1978] Ar (CDH )
      En los primeros veda se le conoce bajo el nombre de Rudra, «el aullador», señor del rayo y arquero implacable; su ambivalencia consiste en que es el dispensador de todas las pestes y enfermedades pero también el médico reparador: sabiendo que era Rudra el responsable del flagelo, a él se invocaba para que le pusiese remedio.
    • 1978 Galeano, E. Días [1979] Ur (CDH )

      La hija de Eunice, Roxana, tenía pocos días de nacida cuando la consumió la fiebre. La bebita era puro llanto y se negaba a comer. Eunice la arropó y subió la cuesta hasta el terreiro deVovô.

      — Se muere —le dijo.

      — No.

      Caminaron hacia el bosque. Vovô bautizó a Roxana con dos tajitos de puñal en la frente. La hizo nieta suya. Después arrojó doce rosas blancas a la cascada, para que la cascada se llevara la peste a las ondas del mar.

    • 1981 Alonso Santos, J. L. Estanquera [1990] Esp (CDH )

      Abuela.Yo tengo principios, y no como los jóvenes de hoy, que sois peor quel diablo. ¡Mala peste sos trague!

    • 1982 Allende, I. Casa espíritus [1995] Ch (CDH )
      — Si la peste le hubiera dado a la industria modelo, estaría totalmente arruinado —concluyó Trueba.
    • 1982 Allende, I. Casa espíritus [1995] 366 Ch (CDH )
      La policía trató de impedirlo, pero era como una peste que se metía por todos lados y por mucho que revisaran los carros y detuvieran a los que portaban bultos sospechosos no lo podían evitar.
    • 1982 Allende, I. Casa espíritus [1995] Ch (CDH )
      — Si no muere picado de cobra o de alguna peste extranjera, espero que vuelva convertido en un hombre, porque ya estoy harto de sus extravagancias —le dijo su padre al despedirle en el muelle.
    • 1982 Allende, I. Casa espíritus [1995] 210 Ch (CDH )
      Entre la peste de las chinchillas y las escapadas de Blanca, el conde pasó varios meses perdiendo su tiempo.
    • 1982 Allende, I. Casa espíritus [1995] Ch (CDH )
      El título de conde lo colocaba en un nivel diferente al de los otros emigrantes que habían llegado de Europa Central huyendo de las pestes del siglo pasado, de España escapando de la guerra, del Medio Oriente con sus negocios de turcos y armenios del Asia a vender su comida típica y sus baratijas.
    • 1982 Allende, I. Casa espíritus [1995] Ch (CDH )
      Se desató un zafarrancho de gérmenes que provocó diversas pestes en todo el país.
    • 1982 Allende, I. Casa espíritus [1995] 64 Ch (CDH )
      Antes que yo llegara se limitaban a cultivar sus pequeñas chacras familiares que les daban lo indispensable para no morirse de hambre, siempre que no los golpeara alguna catástrofe, como sequía, helada, peste, hormiga o caracol, en cuyo caso las cosas se les ponían muy difíciles.
    • 1982 Allende, I. Casa espíritus [1995] Ch (CDH )
      Había muerto de una misteriosa peste africana que lo fue poniendo arrugado y amarillo como un pergamino.
    • 1982 Allende, I. Casa espíritus [1995] 178 Ch (CDH )
      De nada le sirvieron la mesa de tres patas o la capacidad de adivinar el porvenir en las hojas del té, frente a la urgencia de defender a los inquilinos de la peste y el desconcierto, a la tierra de la sequía y el caracol, a las vacas de la fiebre aftosa, a las gallinas del moquillo, a la ropa de la polilla, a sus hijos del abandono y a su esposo de la muerte y de su propia incontenible ira.
    • 1983 Cortázar, J. Reunión [1983] 35 Ar (CDH )
      Mamá iba a consultar a un veterinario amigo del tío Emilio, porque no era cosa de que el Boby le pegara la peste al Negro.
    • 1983 Cortázar, J. Reunión [1983] 35 Ar (CDH )
      La señora de al lado aconsejaba espolvorearlos con dedeté por si no era sarna, los perros pescan toda clase de pestes cuando andan por la calle; en la esquina de Bacacay paraba un circo con animales raros, a lo mejor había microbios en el aire, esas cosas.
    • 1985 Cardoza Aragón, L. Guatemala [1985] 58 Gu (CDH )
      El brujo indígena sufre los mismos sufrimientos, las mismas ansiedades por la falta de lluvia, por el enfermo, el agonizante, el muerto, el niño por nacer o la peste que acaba cerdos y gallinas, las plagas del maíz y el frijol.
    • 1985 Cardoza Aragón, L. Guatemala [1985] Gu (CDH )
      Ninguna peste causó jamás mayor desolación.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Co (CDH )
      Pero fue superior a sus fuerzas: a la vuelta de unos años los dos rosales se habían extendido como maleza por entre las tumbas, y el buen cementerio de la peste se llamó desde entonces el Cementerio de las Rosas, hasta que algún alcalde menos realista que la sabiduría popular arrasó en una noche con los rosales y le colgó un letrero republicano en el arco de la entrada: Cementerio Universal.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] 441 Co (CDH )
      Querían saber qué clase de peste traían a bordo, cuántos pasajeros venían, cuántos estaban enfermos, qué posibilidades había de nuevos contagios.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Co (CDH )
      Además, muchas veces en la historia del río se izaba la bandera amarilla de la peste para burlar impuestos, para no recoger un pasajero indeseable, para impedir requisas inoportunas.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Co (CDH )
      Lo único que permitía saltar por encima de todo era un caso de peste a bordo.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Co (CDH )
      Pues ya no había guerras ni pestes pero los cuerpos hinchados seguían pasando.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Co (CDH )
      Vieron las murallas intactas, la maleza de las calles, las fortificaciones devoradas por las trinitarias, los palacios de mármoles y altares de oro con sus virreyes podridos de peste dentro de las armaduras.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Co (CDH )
      Lo único que quería Fermina Daza era ver otra vez su pueblo natal, para confrontarlo con sus recuerdos más antiguos, pero no se lo permitieron a nadie por los riesgos de la peste.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] 184 Co (CDH )
      Pero ese mismo día encontraron otro que estaba cargando ganado para Jamaica, y éste informó que el buque con la bandera de la peste llevaba dos enfermos de cólera, y que la epidemia estaba haciendo estragos en el trayecto del río que aún les faltaba por navegar.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] 184 Co (CDH )
      Las restricciones se hicieron aún más drásticas arriba del puerto de Tenerife, donde se cruzaron con un buque que llevaba enarbolada la bandera amarilla de la peste.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Co (CDH )
      Recordaba el camisón celeste con bordes de encaje, los ojos febriles, el largo cabello suelto sobre los hombros, pero estaba tan obnubilado por la irrupción de la peste en el recinto colonial, que no se fijó en nada de lo mucho que ella tenía de adolescente floral, sino en lo más ínfimo que pudiera tener de apestada.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Co (CDH )
      Estremecido por la certidumbre de la presencia física de Dios, el doctor Juvenal Urbino pensó que una casa como aquella era inmune a la peste.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Co (CDH )
      Fue esa misma tarde, alarmado por la posibilidad de que la peste hubiera entrado en el santuario de la ciudad vieja, pues todos los casos hasta entonces habían sido en los barrios marginales, y casi todos entre la población negra.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] 148 Co (CDH )
      Años después, revisando la crónica de aquellos días, el doctor Juvenal Urbino comprobó que el método de su padre había sido más caritativo que científico, y que de muchos modos era contrario a la razón, así que había favorecido en gran medida la voracidad de la peste.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] 148 Co (CDH )
      Por determinación oficial concibió y dirigió en persona la estrategia sanitaria, pero de su propia iniciativa acabó por intervenir en todos los asuntos del orden social, hasta el punto de que en los instantes más críticos de la peste no parecía existir ninguna autoridad por encima de la suya.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Co (CDH )
      Lo único que Florentino Ariza pudo averiguar de Lorenzo Daza fue que había venido de San Juan de la Ciénaga con la hija única y la hermana soltera poco después de la peste del cólera, y quienes lo vieron desembarcar no dudaron de que venía para quedarse, pues traía todo lo necesario para una casa bien guarnecida.
    • 1986 Cabrera Infante, G. Habana [1993] Cu (CDH )
      No habló por largo rato, mirando la superficie quieta del laguito —esa piscina enorme, lago artificial formado aprovechando el terreno y el hecho natural de que alguna agua se acumulaba allí en épocas de lluvia, las que el Observatorio Nacional, para evitar que nos confundieran con hindúes, llamaba temporada ciclónica, evitando la palabra monzón como la peste punjabi.
    • 1992 Posse, A. Atardecer caminante [1992] Ar (CDH )
      El cura que me absolvió de este terrible secreto murió de peste en Tenochtitlán, días antes de mi retorno a España.
    • 1992 Posse, A. Atardecer caminante [1992] Ar (CDH )
      Los dakotas se horrorizaron y comunicaron la nueva de semejante escándalo incluso a las tribus enemigas, como si estuvieran ante una explosión de peste o ante un peligro de tal magnitud que los obligaba a aunar fuerzas.
    • 1992 Posse, A. Atardecer caminante [1992] Ar (CDH )
      Por suerte en no más de dos o tres horas empezó a amainar y se amontonaron a rezar como ovejas, como un hato de viejas beatas que se salvaron de la peste.
    • 1992 Roa Bastos, A. Vigilia Almirante [1992] Py (CDH )
      No habría más guerras, ni pestes, ni locuras colectivas.
    • 1993 Ferré, R. Batalla vírgenes [1993] 70 PR (CDH )
      Los carros iban adornados con banderas amarillas y blancas, y llevaban en alto unas pancartas que decían: "Sálvanos, Señora, de la peste. Veinte mil puertorriqueños con Sida te ruegan por la salvación de su alma".
    • 1993 Ferré, R. Batalla vírgenes [1993] PR (CDH )
      "Son los patos con Sida de la capital, que han venido hasta aquí en peregrinación. ¡Protestan porque la Iglesia Católica prohibe el uso de los profilácticos y eso y que propaga la peste!", dijo horrorizada la tía Lola.
    • 1994 Cuvi, P. Ecuador [1994] Ec (CDH )

      Mas un sino trágico parecía ensañarse con esta ciudad, frecuentemente asolada por tres implacablesenemigos: primero, los pavorosos incendios que la reducían a cenizas en cuestión de pocas horas; luego, los repetidos ataques piráticos que la despojaban de riquezas llenandode pavor a las familias; y finalmente las terribles pestes que diezmaban su población.

    • 1994 Salvador Lara, J. HContemp Ecuador [1994] Ec (CDH )

      Pese a toda la legislación proteccionista dictada por los reyes de España, la acción de algunos religiosos admirables, cuyos nombres hemos citado, y de otros cuya enumeración sería larga, y la preocupación de no pocos magistrados españoles, no hay duda que la situación de los indígenas en el territorio de la Real Audiencia de Quito fue lastimera y clamorosa. Pestes y enfermedades antes desconocidas, adquiridas por contagio de la raza dominadora, más que diezmaron la población. La rebeldía, nunca apagada, se concretó con frecuencia en motines y alzamientos cuya lista sería larga, sobre todo en el siglo xvi.

    • 1994 Salvador Lara, J. HContemp Ecuador [1994] Ec (CDH )
      Mariana de Jesús murió a temprana edad el 26 de mayo de 1645, a los tres días de haber hecho público ofrecimiento de su vida en la iglesia de La Compañía, como fiadora de la ciudad de Quito amenazada entonces por la furia de los terremotos y la peste.
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      peste. [...] f. Enfermedad, aunque no sea contagiosa, que causa gran mortandad.
    • 2003 Iwasaki, F. Neguijón Un milagro informal Pe (CDH )
      Cuando el sollozo de la campana rasgó el silencio supurante de la ciudad, los pobladores de Lima advirtieron sobrecogidos que aquél no era el tañido de la peste, ni el repique del fuego, ni el doblar de los duelos, ni el rebato contra las ratas, sino algo infinitamente peor y más doloroso.
    • 2003 Iwasaki, F. Neguijón Un milagro informal Pe (CDH )
      En el pueblo aseguraban que había sido la peste, pero él siempre sospechó de la turba de gusanos que destiló por el culo cuando su madre recogió el último liquor mortis en el lebrillo de los partos.
    • 2003 Skármeta, A. Baile Victoria [2003] 208 Ch (CDH )
      Al advertir esa luz, Victoria Ponce pareció tomar una conciencia extrema de su cuerpo, pues comenzó a sacudirse y arañarse como súbita víctima de una peste.
    • 2015 Criado, M. A. "Peste Europa Asia" [23-02-2015] El País (Madrid) Esp (HD)
      Ni la peor de las guerras ha matado a tanta gente como la peste. Solo entre 1346 y 1453, acabó con la mitad de la población de Europa y en los reinos hispánicos la mortandad superó el 70%. Aunque los científicos siempre han mantenido que aquel primer brote vino de Asia, no tenían claro el origen de las sucesivas epidemias que, hasta el siglo XIX, castigaron a los europeos. Un estudio relaciona ahora las variaciones climáticas en las estepas asiáticas con la llegada en oleadas de la muerte negra al continente europeo.
  4. Acepción en desuso
  5. s. f. Sustancia que puede provocar la muerte o alteraciones graves de salud cuando entra en contacto con un organismo animal.
    docs. (1556-1703) 3 ejemplos:
    • c1553-1556 Villalón, C. Crótalon [1990] 352 Esp (CDH )

      Dende a poco açertó a salir a la ribera otra alma, y una sierpepequeña llamada seps *le picó en la pantorrilla, y aunque en picando saltó afuera, luego se abrió en torno de la picadura una boca que mostraba el hueso por donde había sido la mordedura, todo nadando en podre, y ansí se le resolvió y derritió la pantorrilla, morçillos y muslos destilando del vientre una podre negra, y reventóle la tela en que el vientre y entestinos están y cayeron con las entrañas. En fin, las ataduras de los nervios y contextura de los huesos y el arca del pecho, y todo lo que está ascondido en derredor de las vitales partes, y toda la compostura del hombre fue abierta de aquella peste; y todo lo que hay natural en el hombre se dexaba bien ver, que no pareçía sino una muerte pintada, sino que miramos que con estar todo deshecho y convertido en podre nunca acabó de morir, pero ansí fue tomado ante nosotros por un demonio y fue arroxado por los aires en Flegeton.

    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] 233 Esp (CDH )
      Aun que sea un dragon fiero, una serpiente feroz, lleno de veneno, y de peste, si ofrece un ramo de oro aunque esté inficionado con el aliento infernal, sera admitido, y aunque no sea oro en la verdad, sino aparente.
    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] Esp (CDH )
      Aquello parece que lo come por ambre: y esto lo tala por rabia: pero talándolo todo, bien se vee que no está el mal en todo, sino en las lenguas de sus llamas que lo apestan, y emponzoñan todo; y si para todo tienen ponzoña, y peste claro está que no dejarán de ser para si peste, y ponzoña.
  6. 1⟶metonimia
    s. f. Olor fuerte y desagradable. Frecuentemente con el sufijo –azo (pestazo ) con valor ponderativo.
    docs. (1603-2016) 46 ejemplos:
    • 1603 Anónimo Actas S. de Chile 11 Actas Cabildo S. de Chile, VI Ch (CDH )
      [...] y en los de el dicho capitán Luis de las Cuevas, se echa perros muertos y caballos y basuras por el pueblo y los vecinos de los dichos solares, y causa mal olor y peste en el pueblo, demás de que es contra el ornato de el pueblo, allende de que por ordenanzas se dan y dieron los dichos solares con cargo de que los tengan cercados, so pena de perdidos; por ende, para que haya efecto lo que tanto importa al servicio de Dios y de S. M. y bien de la república; y para que no queden tantos autos como se han notificado ilusorios, mandaban y mandaron se notifique á los susodichos, y á cada uno de ellos que por último apercibimiento y auto perentorio y con denegación de otro término, dentro de dos meses de la notificación de éste, tengan cercado de dos tapias los dichos sus solares [...].
    • 2016 Torres, D. "Olor a podrido" [04-08-2016] El País (Madrid) Esp (HD)
      Las ráfagas de brisa tropical procedentes de la laguna de Jacarepaguá transportaban hasta la Villa Olímpica un inconfundible aroma cloacal. [...] El equipo de España no fue la excepción cuando este miércoles se formó para asistir al izado de bandera en la plaza central. La peste no hace mella en el entusiasmo de los muchachos, que, según las predicciones de los expertos, se colgarán en torno a 20 medallas, en la estela de los Juegos de 2012, cuando los españoles conquistaron 17 trofeos, tres de oro, 10 de plata y cuatro de bronce.
    • 1603 Anónimo Actas S. de Chile 11 Actas Cabildo S. de Chile, VI Ch (CDH )
      [...] y en los de el dicho capitán Luis de las Cuevas, se echa perros muertos y caballos y basuras por el pueblo y los vecinos de los dichos solares, y causa mal olor y peste en el pueblo, demás de que es contra el ornato de el pueblo, allende de que por ordenanzas se dan y dieron los dichos solares con cargo de que los tengan cercados, so pena de perdidos; por ende, para que haya efecto lo que tanto importa al servicio de Dios y de S. M. y bien de la república; y para que no queden tantos autos como se han notificado ilusorios, mandaban y mandaron se notifique á los susodichos, y á cada uno de ellos que por último apercibimiento y auto perentorio y con denegación de otro término, dentro de dos meses de la notificación de éste, tengan cercado de dos tapias los dichos sus solares [...].
    • 1725-1744 Torres Villarroel, D. Pronósticos Piscator [2006] 318 Esp (CDH )
      Téngase, le respondí, tirando dos brincos hacia atrás, y echándome una pellada de dedos sobre las narices, que aunque fuera la misma Dulcinea en carne humana, y yo estuviera muy hambreón de apretujones no la abrazara por aquel olor que tuvo a sobaquina; ¡mire que traza de echarme a pechos la pestilencia de un Doctor que siempre está resollando pujos, cámaras, tiña, sarampiones, y otras epidemias y contagios! Apártese y hable de lejos, que soy aprehensivo de Doctores, desdichado de recetas, y asqueroso de pestes.
    • c1771 Cadalso, J. Noches lúgubres [2000] Esp (CDH )

      LORENZO.¡Qué olor! ¡Qué peste sale de la tumba! No puedo más.

      TEDIATO.No me dejes, no me dejes, amigo. Yo solo no soy capaz de mantener esta piedra.

      LORENZO.La abertura que forma ya da lugar para que salgan esos gusanos que se ven con la luz de mi farol.

    • c1771-1777 Fdz Moratín, N. Arte putear [1995] 150 Esp (CDH )
      / Alzó él sus habitazos cazcarriosos / presentando un mangual como una torre, / y en vez de una belleza soberana / se encontró con un miembro femenil podrido, / lleno de incordios, unos reventados, / otros por madurar, otros maduros, / sobresaliendo el clítoris llagado, / sin un labio y pelado a repelones; / colirios de las séptimas unciones / con cicatrices, churre y talpapismos / de hediondo aliento y corrompido podre; / sucio de parches, gomas y verrugas, / cuantiosas y abundantes purgaciones, / que inundaban de peste la entrepierna, / pringando de materia las arrugas / de la muy puerca tripa renegrida.
    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] 196 Esp (CDH )
      Tramos inseguros, escalones desclavados o carcomidos, ramales inesperados a derecha e izquierda, y dondequiera que fijaba la vista, una puerta negra, mal cerrada y llena de rendijas..., ¡muchas puertas!... ¡Y unas caras asomando, a veces!... ¡Con unas greñas!... ¡Y unos rumores adentro, y unos gritos!... Luego, mugre en las paredes, mugre en la barandilla, mugre en los peldaños..., ¡y una peste a parrocha, y como a espinas de bonito chamuscadas!... Llegó a creerse perdido y enfermo en un laberinto de horrores inmundos; dudó un instante si aquello era realidad o una pesadilla, y retrocedió espantado, llamando a Andrés, que ya subía en busca suya.
    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] Esp (CDH )
      Más escrupuloso que Saturnino, Marzo les siguió en el rodeo de la ermita, tratando de asearse la peste de las manos con un papel sacado del bolsillo, y después con el pañuelo..., que tuvo que tirar de guarro que lo puso.
    • 1943 Sinán, R. Plenilunio [1961] 154 Pa (CDH )
      Trataron de atajarme y me lancé hacia la playa... No vi otra solución que refugiarme en el corral del ganado... Las bestias se asustaron... Me oculté en medio de ellas... Aún recuerdo que la brisa del mar no amortiguaba la peste insoportable de la boñiga...
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 543 Mx (CDH )
      '¿Cómo es que puede usted enfrentarse a la muerte tan tranquilo? La muerte es algo muy serio', le dijo el capitán al gringo viejo, que cabalgaba a su lado por las faldas quietas del Cerro de la Pila y le señaló unas fogatas que se distinguían a lo lejos; '¿Ve usted esos fuegos? Estamos quemando los cadáveres de los federales. La peste ya no se aguantaba'.
    • 1996 Santiago, E. Sueño América [1996] PR (CDH )

      El hombre pone al niño en la cama, lo cosquillea con una mano, mientras con la otra alcanza un pañal limpio de la caja en la mesita.

      — Qué peste, sí, viene de ti. Apestas... —El nene goza con las tonterías de su papá y se ríe.

    • 2016 Torres, D. "Olor a podrido" [04-08-2016] El País (Madrid) Esp (HD)
      Las ráfagas de brisa tropical procedentes de la laguna de Jacarepaguá transportaban hasta la Villa Olímpica un inconfundible aroma cloacal. [...] El equipo de España no fue la excepción cuando este miércoles se formó para asistir al izado de bandera en la plaza central. La peste no hace mella en el entusiasmo de los muchachos, que, según las predicciones de los expertos, se colgarán en torno a 20 medallas, en la estela de los Juegos de 2012, cuando los españoles conquistaron 17 trofeos, tres de oro, 10 de plata y cuatro de bronce.
    • 1603 Anónimo Actas S. de Chile 11 Actas Cabildo S. de Chile, VI Ch (CDH )
      [...] y en los de el dicho capitán Luis de las Cuevas, se echa perros muertos y caballos y basuras por el pueblo y los vecinos de los dichos solares, y causa mal olor y peste en el pueblo, demás de que es contra el ornato de el pueblo, allende de que por ordenanzas se dan y dieron los dichos solares con cargo de que los tengan cercados, so pena de perdidos; por ende, para que haya efecto lo que tanto importa al servicio de Dios y de S. M. y bien de la república; y para que no queden tantos autos como se han notificado ilusorios, mandaban y mandaron se notifique á los susodichos, y á cada uno de ellos que por último apercibimiento y auto perentorio y con denegación de otro término, dentro de dos meses de la notificación de éste, tengan cercado de dos tapias los dichos sus solares [...].
    • 1725-1744 Torres Villarroel, D. Pronósticos Piscator [2006] 285 Esp (CDH )
      Desentretallados los míseros Galeotes de la corma de la piscina, acudieron las Tarascas Gallegas, y con algunos manizos de pajas los acabaron de mondar de la peste, llevándose de camino entre los dientes de la escoba algunas zurrapas de los zaragüelles y las ropillas.
    • 1725-1744 Torres Villarroel, D. Pronósticos Piscator [2006] 303 Esp (CDH )

      Estaba tendido panza arriba un Viejo momio, turrado como un chicharrón, sin más ropa sobre sí, que una camisa de Angeo almidonada de grasa, unos calzones de oveja, zurrados muchas veces, y unas medias enroscadas sobre los zancajos, atestadas de carreras, brincos y galopes. Este, pues, o porque conocía alguno de los dos, o porque como perro viejo olió la peste, se levantó del suelo, y empezó a gritar como un loco, diciendo, bien venidos sean a nuestro rancho los Señores Pronostiqueros.

    • 1725-1744 Torres Villarroel, D. Pronósticos Piscator [2006] 318 Esp (CDH )
      Téngase, le respondí, tirando dos brincos hacia atrás, y echándome una pellada de dedos sobre las narices, que aunque fuera la misma Dulcinea en carne humana, y yo estuviera muy hambreón de apretujones no la abrazara por aquel olor que tuvo a sobaquina; ¡mire que traza de echarme a pechos la pestilencia de un Doctor que siempre está resollando pujos, cámaras, tiña, sarampiones, y otras epidemias y contagios! Apártese y hable de lejos, que soy aprehensivo de Doctores, desdichado de recetas, y asqueroso de pestes.
    • c1771 Cadalso, J. Noches lúgubres [2000] Esp (CDH )

      LORENZO.¡Qué olor! ¡Qué peste sale de la tumba! No puedo más.

      TEDIATO.No me dejes, no me dejes, amigo. Yo solo no soy capaz de mantener esta piedra.

      LORENZO.La abertura que forma ya da lugar para que salgan esos gusanos que se ven con la luz de mi farol.

    • c1771-1777 Fdz Moratín, N. Arte putear [1995] 150 Esp (CDH )
      / Alzó él sus habitazos cazcarriosos / presentando un mangual como una torre, / y en vez de una belleza soberana / se encontró con un miembro femenil podrido, / lleno de incordios, unos reventados, / otros por madurar, otros maduros, / sobresaliendo el clítoris llagado, / sin un labio y pelado a repelones; / colirios de las séptimas unciones / con cicatrices, churre y talpapismos / de hediondo aliento y corrompido podre; / sucio de parches, gomas y verrugas, / cuantiosas y abundantes purgaciones, / que inundaban de peste la entrepierna, / pringando de materia las arrugas / de la muy puerca tripa renegrida.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )
      Pero lo que digo es lo siguiente: la niña está muy enferma, y no por culpa suya; su naturaleza era fuerte; en su constitución no hay vicio alguno; pero no le da el sol nunca y se la está comiendo la humedad; necesita calor y no lo tiene; luz y allí le falta; aire puro y allí se respira la peste; ejercicio y allí no se mueve; distracciones y allí no las hay; buen alimento y allí come mal y poco..., pero no importa; Dios está satisfecho por lo visto.
    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] 99 Esp (CDH )
      Cierto que los inquilinos que tenían balcón le aprovechaban para destripar en él la sardina, colgar trapajos, redes, medio-mundos * y sereñas, * y que tenían la curiosidad de arrojar a la calle, o sobre el primero que pasara por ella, las piltrafas inservibles, como si el goteo de las redes y de los vestidos húmedos no fuera bastante lluvia de inmundicia para hacer temible aquel tránsito a los terrestres que por su desventura necesitaban utilizarle; y en cuanto a los cubiles que no tenían estos desahogaderos, allá se las componían tan guapamente sus habitadores, engendrados, nacidos y criados en aquel ambiente corrompido, cuya peste les engordaba.
    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] 196 Esp (CDH )
      Tramos inseguros, escalones desclavados o carcomidos, ramales inesperados a derecha e izquierda, y dondequiera que fijaba la vista, una puerta negra, mal cerrada y llena de rendijas..., ¡muchas puertas!... ¡Y unas caras asomando, a veces!... ¡Con unas greñas!... ¡Y unos rumores adentro, y unos gritos!... Luego, mugre en las paredes, mugre en la barandilla, mugre en los peldaños..., ¡y una peste a parrocha, y como a espinas de bonito chamuscadas!... Llegó a creerse perdido y enfermo en un laberinto de horrores inmundos; dudó un instante si aquello era realidad o una pesadilla, y retrocedió espantado, llamando a Andrés, que ya subía en busca suya.
    • 1908 Mtz. Olmedilla, A. "Intriga bastidores" [28-03-1908] El Heraldo de Madrid (Madrid) Esp (HD)
      Una vez prendidos todos los candilones, oíase un silbido, denunciador de la tarea; seguidamente el hombre del torno volvía a hacerlo girar, y, por ende, la lucerna comenzaba á subir con majestuosa lentitud, irradiando su luz fúnebre y sahumando el ambiente con la pestaza de los humeantes pábilos, que iba á mezclarse con el azufroso aroma de las pajuelas, en tanto que, soliviantados por el impulso ascensional, muchos tubos de las lámparas caían al suelo hechos añicos, mientras sobre las lunetas derramábase tal cual chorreón de aceite.
    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] Esp (CDH )
      Más escrupuloso que Saturnino, Marzo les siguió en el rodeo de la ermita, tratando de asearse la peste de las manos con un papel sacado del bolsillo, y después con el pañuelo..., que tuvo que tirar de guarro que lo puso.
    • 1935 Gallegos, R. Canaima [1935] Ve (CDH )
      Unos con la batea del lavador de oro a la espalda, porque además de los yacimientos que explotaba la empresa minera había las arenas que arrastraba el Yuruari; otros, al tráfico usuario y al fácil aprovechamiento del vuelco del cuerno de la abundancia: el corso tesonero y prudente, a comerciar y atesorar —algunos también a quedarse con los ahorros que les fuesen confiando los negros mineros, que desaparecían cuando la cantidad ya valía la pena o se les hallaba muertos entre el monte, pues para la puñalada alevosa se hicieron trasplantes de los jarales corsos al propicio suelo venezolano—; tahures de todos los garitos adonde llegara la noticia estupenda, con los dados en los bolsillos, a los albures del tapete colmado por la fiebre de las manos pródigas; revólver al cinto los hombres de presa, a lo que les deparase la aureola siniestra * y al desperdicio del dinero tirado, peste de yodoformo y pachulí, * las mujerzuelas averiadas.
    • 1943 Sinán, R. Plenilunio [1961] 154 Pa (CDH )
      Trataron de atajarme y me lancé hacia la playa... No vi otra solución que refugiarme en el corral del ganado... Las bestias se asustaron... Me oculté en medio de ellas... Aún recuerdo que la brisa del mar no amortiguaba la peste insoportable de la boñiga...
    • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] 333 Gu (CDH )

      Las tinieblas se tragaban los murallones como obleas y ya no tardaba el bote de los excrementos. ¡Ah, si la rosa aquélla! El lazo con carraspera y el bote loco de contento —(entre las paredes intestinales de las bóvedas. Estremecíase de pensar en la peste que acompañaba a tan noble visita. Se llevaban el recipiente, pero no el mal olor.

    • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] Gu (CDH )
      Farfán se despabiló al oír hablar de El Dulce Encanto, pero el recuerdo de la Marrana, pestazo de sexo hediendo a letrina, que antes le habría entusiasmado, le dejó frío, luchando, como si nadara bajo de agua, con la imagen de Cara de Ángel que le repetía: «¡...otro galón!», «¡...otro galón!»
    • 1949-1953 Asturias, M. Á. Hombres maíz [1992] Gu (CDH )
      Había dejado de llover, pero asonsaba * el olor de la tierra mojada y el pestazo del zorrillo. *
    • 1964-1967 Cabrera Infante, G. Tristes Tigres [1967] Cu (CDH )
      Tiene, también obsesión con las pestes del cuerpo y se pasa el día oliéndose y echándose desodorante y perfume y depilándose desde las cejas hasta los pies y te juro que no exagero, que un día llegamos a casa a destiempo y la cojimos paseando desnuda, en cueros por toda la casa y la vimos bien, por desgracia, toda llena de rollos de carne humana y sin un pelo.
    • 1964-1967 Cabrera Infante, G. Tristes Tigres [1967] Cu (CDH )
      [...] me gusta el perfume concentrado qué se habrá figurao que voy a oler su culo apestoso qué me jor que el aire puro el aire puro de la naturaleza me gusta el sol y los perfumes concentrados me hace mueca mueca y mueca y me mete los fondillos en la cara habiendo tanta agua le meten la peste del culo en la cara caballeros qué gente más inmoral y más sucia [...].
    • 1964-1967 Cabrera Infante, G. Tristes Tigres [1967] Cu (CDH )
      [...] ahora usted me confunde por qué me va a imponer su ley su asquerosa ley confunde la raza confunden la religión todo lo confunde el principio moral de los católicos no de los ñañigos ni de los espiritista el aire no es suyo esto no es su casa la bemba suya se mete en toas partes esa peste me pudre las sérulas del cerebro ya no puedo más registra y registra y registra que viene el mono con un cuchillo y me registra [...].
    • 1951-1969 Cela, C. J. Colmena [1986] Esp (CDH )

      — ¡Huele a cebolla!

      — Bueno, hombre, bueno, huele a cebolla.

      — ¡Claro que huele a cebolla! ¡Una peste!

      La mujer abrió la ventana.

    • 1972 García Hortelano, J. Mary Tribune [1999] Esp (CDH )
      — También a Pablo —se detuvo— le huele mal tu peste —sus rasuradas mejillas, un poco brillantes, controlaron penosamente una sonrisa, que le avejentaba, pero yo había decidido el remate de mi discurso y lo rematé—.
    • 1976 Vázquez, Á. Juanita Narboni [1990] 132 Esp (CDH )
      ¡Adiós, mi reina! ¡Anda, hija, que me has dejado un pestazo a esencia de clavel! Nada, que no llego nunca.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 543 Mx (CDH )
      '¿Cómo es que puede usted enfrentarse a la muerte tan tranquilo? La muerte es algo muy serio', le dijo el capitán al gringo viejo, que cabalgaba a su lado por las faldas quietas del Cerro de la Pila y le señaló unas fogatas que se distinguían a lo lejos; '¿Ve usted esos fuegos? Estamos quemando los cadáveres de los federales. La peste ya no se aguantaba'.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] Mx (CDH )
      Y ella misma se encargaba de dar el ejemplo: se levantaba todos los días muy temprano, y en la penumbra de su cuarto, que exhalaba una peste de valeriana combinada con fragancia de membrillos, pasaba y repasaba con la plancha preñada de carbones rojos el cuello y los puños almidonados de su blusa hasta despertar en ellos el prestigio ambiguo del celuloide.
    • 1979 Romero Esteo, M. Vodevil rosa [1979] Esp (CDH )
      Y el pestazo es el pestazo a difunto, el cadáver descomponiéndose ya en mitad del asunto porque ya está difunto para toda la eternidad.
    • 1979 Romero Esteo, M. Vodevil rosa [1979] Esp (CDH )

      EL CONDE(dedos a las narices)Hay pestazo, es un olor corrupto. ... Huevos podridos, o eructos, o amoniacos...

    • 1965-1980 Arenas, R. Mundo Alucinante [1997] 28 Cu (CDH )

      Entonces todos los muchachos empezaron a reírse a carcajadas sin que nadie los oyera más que yo, que oigo lo que no se oye. Yo oía las carcajadas que no se oían porque si el maestro las oye los encierra como me encerró a mí: en el mismo servicio. ¡Con tanta peste!

    • 1982 Allende, I. Casa espíritus [1995] Ch (CDH )
      El olor a medicamentos y podredumbre le golpeó la cara, un olor dulzón de sudor, humedad, encierro y algo que al principio no identificó, pero que pronto se le adhirió como una peste: el olor de la carne en descomposición.
    • 1982 Pitol, S. Juegos florales [1985] Mx (CDH )
      —Porque la peste a gasolina en el de ustedes me marea —declaro con sequedad, dirigiéndose a Leonor.
    • 1986 Cabrera Infante, G. Habana [1993] Cu (CDH )
      Contaba Eloy Santos que le contaban que la peste a carne quemada era insoportable.
    • 1986 García Ramis, M. Felices días [1995] 101 PR (CDH )
      Al abrir siempre daba una peste horrible, a flores encerradas por meses, que siempre creí era el olor de la muerte.
    • 1990 Vázquez Montalbán, M. Galíndez [1993] 162 Esp (CDH )
      Echaba tanta peste el ataúd que el cónsul alemán pidió que no lo abrieran, le bastó el certificado del médico del hospital, paro cardíaco, el alemán había muerto de paro cardíaco.
    • 1990 Vázquez Montalbán, M. Galíndez [1993] Esp (CDH )

      Casi no tuvo tiempo de sentirse aliviado cuando empezó a emerger del carbón humillado un hedor a podrido y a ácido que ofendió sus propias narices, y lejos debió llegar el hedor porque cuando reflexionaba perplejo sobre la estrategia más conveniente a seguir, se abrió de par en par la puerta de su alquilado reino y la alarmada hispana con la nariz arremangada exclamaba:

      — ¿Qué ha pasado aquí? La peste llega hasta la recepción.

    • 1990 Vázquez Montalbán, M. Galíndez [1993] Esp (CDH )
      ¿Cuánto tiempo ha pasado desde el secuestro en el parque Morning Side? Nada más te han metido en el coche has notado sobre la nariz y la boca un pañuelo lleno de peste y aunque has movido la cabeza como si hubiera enloquecido por su cuenta, la peste te ha ido penetrando como una nube en la cabeza hasta ocuparla y allí ha estado hasta que has despertado hoy, pero hoy es una palabra que tampoco tiene sentido.
    • 1991 Alfaya, J. Traidor melancólico [1991] Esp (CDH )
      O si no se quedaría allí pudriéndose, hasta que se le unieran otros cadáveres y comenzara el pestazo.
    • 1993 Fuentes, C. Naranjo [1993] Mx (CDH )

      Olí, también, la peste de todos los cadáveres de todas las guerras.

    • 1994 Boullosa, C. Duerme [1994] 36 Mx (CDH )
      Lo último que veo de Honfleur es al marchante infeliz que nunca quiso venderme mercancía porque yo era sucia, y a las mujeres que cambian de costado en las callejuelas con tal de no pasar junto a mí, siempre yo aparte de ellas, otra, distinta, repudiada, repulsiva... Luego veo en un segundo condensada la desgracia de mi viaje en el barco, el encierro en sentina, los trucos de que eché mano para ganarme otras monedas, con las que compré mi libertad al llegar al Caribe («— Si yo le hago creer a ese chiquito que soy mujer y lo enamoro, ¿ustedes cuánto me dan?», entre otros muchos), pero apenas lo veo es devorado, todo va siendo devorado, el Caribe, la isla, el negocio de contrabando, la bodega, los bucaneros (vestidos con ropa de la que no se podía distinguir color ni material de tanta sangre cuajada, y su peste) bajando a vender carne y pieles, a comprar provisiones; veo mis trampas para defenderme, el par de hechos de armas en que participo, veo cómo llego a mercar a la Rica Villa, a costas de la proclividad por el hurto que tienen los españoles... Veo cuándo comprendí que me convenía arriesgarme y llegar a México, y veo que acá me llevan a la fuerza, ataviada de otro, a la horca y a la muerte.
    • 1995 Montero, M. Tú Oscuridad [1995] 239 Cu (CDH )
      Volvió aquel dedo invisible a tocar mi frente y no me acordé del olor de las bostas ni de la peste a orín que tanto me repugnaban en Ganesha.
    • 1996 Santiago, E. Sueño América [1996] PR (CDH )

      El hombre pone al niño en la cama, lo cosquillea con una mano, mientras con la otra alcanza un pañal limpio de la caja en la mesita.

      — Qué peste, sí, viene de ti. Apestas... —El nene goza con las tonterías de su papá y se ríe.

    • 2001 Obando Bolaños, A. Violento paraíso [2001] 254 CR (CDH )
      El olor a carne humana quemada se esparció con inusual fuerza generando una peste de vómitos por todos los rincones y pasillos de la estación.
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      peste. [...] Mal olor.
    • 2002 García Márquez, G. Vivir [2002] Co (CDH )
      Los pasajeros embrutecidos por seis horas de sol desnudo y la peste de la marisma no esperaron a que bajaran la escalera para desembarcar, sino que se apuraron a tirar por la borda los huacales de gallinas, los bultos de plátanos y toda clase de cosas de vender o morir que les habían servido para sentarse en el techo del camión.
    • 2002 García Márquez, G. Vivir [2002] Co (CDH )
      Sus alas zumbaban como un tropel de truenos y dejaban a su paso una peste de muerte.
    • 2003 Iwasaki, F. Neguijón Un milagro informal Pe (CDH )
      La peste de santidad había comenzado en la víspera de la Navidad de 1604 —recordó el inquisidor— cuando al fraile Solano le dio por anunciar una revelación divina según la cual Lima sería destruida en el plazo de un día, porque Dios en su justa ira tenía ordenado un terremoto vengador y que la mar océano se saliera de madre.
    • 2003 Iwasaki, F. Neguijón Un milagro informal Pe (CDH )
      Antes de usar el pelicán quería saber si el sufrimiento merecía la pena y después de refregarse la nariz no le quedó ninguna miajita de duda, porque aquel olor abyecto era la peste del neguijón.
    • 2016 Torres, D. "Olor a podrido" [04-08-2016] El País (Madrid) Esp (HD)
      Las ráfagas de brisa tropical procedentes de la laguna de Jacarepaguá transportaban hasta la Villa Olímpica un inconfundible aroma cloacal. [...] El equipo de España no fue la excepción cuando este miércoles se formó para asistir al izado de bandera en la plaza central. La peste no hace mella en el entusiasmo de los muchachos, que, según las predicciones de los expertos, se colgarán en torno a 20 medallas, en la estela de los Juegos de 2012, cuando los españoles conquistaron 17 trofeos, tres de oro, 10 de plata y cuatro de bronce.
  7. Acepción en desuso
  8. s. f. Proliferación repentina de seres vivos de la misma especie que causan graves daños a las plantas.
    docs. (1609-2010) 2 ejemplos:
    • 1609 Inca Garcilaso Comentarios Reales Incas [1985] II, 251 Pe (CDH )
      Por la costa del Perú, en diversas partes y en diversos años, hasta el año de mil y quinientos y setenta y dos, por tres veces hubo grandes plagas, causadas por las ratas y ratones, que, criándose innumerables de ellos, corrían mucha tierra y destruían los campos, así las sementeras como las heredades, con todos los árboles frutales, que desde el suelo hasta los pimpollos les reían las cortezas; de manera que los árboles se secaron, que fue menester plantarlos de nuevo, y las gentes temieron desamparar sus pueblos; y sucediera el hecho según la plaga se encendía, sino que Dios, por su misericordia, la apagaba cuando más encendida andaba la peste.
    • 2010 ASALE DiccAmericanismos (NTLLE)
      peste. [...] f. Ho, Ni. Plaga de algún animal.
  9. Acepción en desuso
  10. s. f. germ. Cubo pequeño que tiene, en cada una de sus caras, un número diferente de puntos o una figura distinta y que se usa en algunos juegos de azar.
    docs. (1609-2014) 7 ejemplos:
    • 1609 Chaves, C. Bocabulario Romances Germanía Esp (NTLLE)
      peste. dado de jugar [...].
    • 1609 Anónimo Romances germanía [1945] 63 Esp (CDH )
      En la Isla de Arriaran / vn tiempo Comporte a sido, / fue aprendiz de Salmeron, / de San Martin del Dormido. / Iuega con bola cargada / mas que Adrada, y Guillencillo, / de Armadilla y Tira angosta / Polanco se le ha rendido. / Pestes Apuestas Birlar, / tratos dobles con Martillo, / destebrechar muchas lenguas, / Iuan Valenciano a sabido. /
    • 1788 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
      PESTE, en la jerga de Jitanos, dado de jugar [...].
    • 1803 RAE DRAE 4.ª ed. (NTLLE)
      PESTE. Germ. El dado de jugar.
    • 2014 RAE DLE 23.ª ed. (NTLLE)
      peste [...]. f. germ. Dado de jugar.
    • 1609 Chaves, C. Bocabulario Romances Germanía Esp (NTLLE)
      peste. dado de jugar [...].
    • 1609 Anónimo Romances germanía [1945] 63 Esp (CDH )
      En la Isla de Arriaran / vn tiempo Comporte a sido, / fue aprendiz de Salmeron, / de San Martin del Dormido. / Iuega con bola cargada / mas que Adrada, y Guillencillo, / de Armadilla y Tira angosta / Polanco se le ha rendido. / Pestes Apuestas Birlar, / tratos dobles con Martillo, / destebrechar muchas lenguas, / Iuan Valenciano a sabido. /
    • 1609 Anónimo Romances germanía [1945] 65 Esp (CDH )
      Antonico dias a, / que no me vi tan gandido, / como la Sorna en que estoy / tan sin Cayre, y destruydo: / Guinchado de la Gurullada, / y por momentos vasido. / Oluidado delas Marcas, / del Roço desposseydo, / de las flores descornado, / Landres, Peste, y Bocadillo. / Y agora a la baxa Zerra / desualijado he venido, / es menester que en picando / abispedes de vn Cantillo. /
    • 1788 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
      PESTE, en la jerga de Jitanos, dado de jugar [...].
    • 1803 RAE DRAE 4.ª ed. (NTLLE)
      PESTE. Germ. El dado de jugar.
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      peste. [...] f. germ. Dado de jugar.
    • 2014 RAE DLE 23.ª ed. (NTLLE)
      peste [...]. f. germ. Dado de jugar.
  11. 2⟶metáfora
    s. f. pl. Expresión de reprobación, crítica o enojo. Se usa como complemento directo de verbos como decir, hablar y echar.
    Sinónimos: espundia; venablada; venablo
    docs. (1645-2016) 65 ejemplos:
    • 1635-1645 Quevedo Villegas, F. Fortuna seso Hora de todos [2003] Esp (CDH )
      — Si todo el infierno se hubiera conjurado contra la monarquía de los turcos, no hubiera pronunciado cuatro pestes más nefandas que las que acaba de proponer este perro morisco, que entre cristianos fue mal moro y entre moros quiere ser mal cristiano.
    • 2016 Marías, J. "No estuvo aquí" [14-02-2016] El País (Madrid) Esp (HD)
      La prueba del éxito de la operación en su conjunto es la propia existencia de esos partidos “nuevos” pero nada novedosos, dedicados a echar pestes de quienes la llevaron a cabo. Aquellos políticos y aquella sociedad civil sí que tuvieron dificultades, sí que inauguraron una era e hicieron una revolución en sordina, sí que se la jugaron de veras.
    • 1635-1645 Quevedo Villegas, F. Fortuna seso Hora de todos [2003] Esp (CDH )
      — Si todo el infierno se hubiera conjurado contra la monarquía de los turcos, no hubiera pronunciado cuatro pestes más nefandas que las que acaba de proponer este perro morisco, que entre cristianos fue mal moro y entre moros quiere ser mal cristiano.
    • 1725-1744 Torres Villarroel, D. Pronósticos Piscator [2006] Esp (CDH )
      El Señor Marte, que es el Pedro Ponce de las Estrellas, se dexó ver ataviado con bocas de fuego y morrión, asomado desde su coime, y con un dedo en la nariz las estaba jurando a los mancebos jaques, y echándole mil pestes a toda la juventud: nunca le he visto tan furioso; pero Saturno, que es Estrella de edad, y bastante machucha, se venía paso a paso, lleno de gota y juanetes, arrimado a una muleta, a apaciguar y reducir al furioso Marte, que echaba chispas; pero le perdió el respeto a sus barbas honradas, y se estragó la cortesía: el Viejo, que todavía tiene garras, enarboló la (Dios nos libre) guadaña, y le dixo: Quixotillo de las Deidades, Estrella de mala muerte, ¿no reparas que estoy enseñado a tragar niños? ¿cómo no temes mi furia, y miras que por disposición del Alto Dios estoy en superior lugar que tú? ¿cómo va esto de no obedecerme, y sujetarte a mi consejo? Dexa que se huelguen y vivan los mozos.
    • 1772 Cadalso, J. Supl Eruditos violeta [1818] Esp (CDH )
      Quando hablando de los poetas ingleses dixe, con un célebre frances, mil pestes del épico Milton, pude, y debí haber traido muy extensos los párrafos que tanto le chocáron, para persuadir á mis lectores que el tal Milton era un loco; pero un amigo que tengo, empeñado en sostener que hay pedazos en su poema iguales en el estilo, y superiores en el asunto á todas las epopeyas, me puso una pistola al pecho para que insertase en este suplemento unos retazos del tal Virgilio britano, y yo por no morir tan temprano, le obedecí con toda repugnancia.
    • 1774-1778 Cadalso, J. Cartas marruecas [2000] 86 Esp (CDH )
      Reparando yo aquellos defectos comunes de su juventud, me dijo Nuño: — ¿Ves todo ese estrépito, alboroto, saltos, gritos, votos, ascos que hace de España, pestes que dice de los españoles y trazas de acabar con todos los que estamos aquí? Pues apostemos a que, si cualquiera de nosotros se levanta y le pide la última peseta que tiene, se la da con mil abrazos.
    • 1787 Fdz Moratín, L. Cartas 1787 [1973] Epistolario Esp (CDH )
      Pues, no señor; el prólogo tal qual está es la misma innocuidad y la misma moderación; pero aún digo más: suponga V.S. que el señor Diego Coronado se queja de algún período en que se imagina que hay algo de malo contra él, y sus compañeros: ¿de qué se queja? ahí no se nombra a nadie, aquello se dijo por ciertos bichos enemigos del autor, cuyos nombres calla, que destinaban a la pieza una runflada de chiflidos, y de antemano comenzaron a criticarla, y decir pestes de ella.
    • 1795 Anónimo Sencillez [1932] Tonadillas teatrales Esp (CDH )
      Ella.Con tal de que a mí me vista, / que desnude al mundo entero. / Siendo así, contra el amor / habla usted injustamente.El. / Pues en la calle de Atocha / te dirán de él aún más pestes. Ella.Señal que para escucharlas / usted fué a oírlas muchas veces / ¿Todo eso hace amor?
    • 1849 Fernán Caballero Gaviota [1997] Esp (CDH )
      Diez veces fue llamada a las tablas la diva donna, y lo hubiese sido veinte a no haberse puesto los insolentes reverberos, cansados de la prolongación de sus servicios, a echar pestes y suprimir luz. *
    • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Co (CDH )

      Las horas se pasaron en la operación de echar el [174] humo a la cueva, los cafuches no se daban por notificados. ñorDimas estaba sin camisa y se le veían correr del pecho ríos de sudor, y don Demóstenes tenía los ojos colorados de llorar, por causa del humo; ñorDimas se trepó por unas piedras y barrancos y desapareció por unos pocos minutos, hasta que volvió echando pestes y reniegos.

    • 1875 Palma, R. Tradiciones peruanas III [1967] Pe (CDH )
      El andaluz gozaba fama de poco o nada devoto, pues rara vez se le veía en la iglesia y no desperdiciaba ocasión para hablar pestes contra frailes y beatas.
    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] 112 Esp (CDH )
      Mechelín y su mujer amparaban, en cuanto podían, a estos dos seres desdichados; pero al notar que sus socorros, lo mismo en especie que en dinero, los traducía la viuda en aguardiente, dejando arrastrarse por los suelos a la criatura, desnuda, puerca y muerta de hambre, amén de echar pestes contra sus cuñados, por roñosos y manducones, y de que el chicuelo a medida que crecía se iba haciendo tan perdido y mucho más soez que su madre, cortaron toda comunicación con sus ingratos parientes.
    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] Esp (CDH )
      Las mismas que horas antes hablaban pestes de él, escandalizadas por su apuesta de borracho, le compadecían, se enteraban de si su herida era grave, y clamaban venganza contra aquel «muerto de hambre», aquel ladrón, que, no contento con apoderarse de lo que no era suyo, todavía intentaba imponerse por el terror atacando a los hombres de bien.
    • 1902 Blasco Ibáñez, V. Cañas [1902] Esp (CDH )
      Los músicos, satisfechos de haber lucido sus uniformes, se arrebujaban en mantas de labriego, echando pestes contra la húmeda frialdad del Palmar.
    • 1920 Carmen Lyra Cuentos Tía Panchita [2003] CR (CDH )
      Este se quedó bramando de rabia y diciendo pestes contra su suegra.
    • 1969 Vargas Llosa, M. Conversación [1996] Pe (CDH )
      Al mediodía habían desanudado sus atados y comido bajo un árbol, y entonces habían oído a dos mujeres que tomaban refrescos hablando pestes de Hilario Morales: era así asá, había estafado, robado, si hubiera justicia ya estaría preso o muerto.
    • 1985 Rossi, A. C. María noche [1985] CR (CDH )
      Una vez por semana era preciso visitar las otras fincas, coger lancha río arriba y río abajo, recorrer las extensiones de cacao que mi abuelo vigilaba temeroso, el banano que la Standard Fruit pagaba mal, a mi abuela la roñería de los gringos la indignaba —para ella era eso, roñería—, se metía y regañaba, hablaba pestes, mi abuelo le rogaba: «contrólate», y ella nunca podía controlarse, los insultos espontáneos la invadían.
    • 2016 Marías, J. "No estuvo aquí" [14-02-2016] El País (Madrid) Esp (HD)
      La prueba del éxito de la operación en su conjunto es la propia existencia de esos partidos “nuevos” pero nada novedosos, dedicados a echar pestes de quienes la llevaron a cabo. Aquellos políticos y aquella sociedad civil sí que tuvieron dificultades, sí que inauguraron una era e hicieron una revolución en sordina, sí que se la jugaron de veras.
    • 1635-1645 Quevedo Villegas, F. Fortuna seso Hora de todos [2003] Esp (CDH )
      — Si todo el infierno se hubiera conjurado contra la monarquía de los turcos, no hubiera pronunciado cuatro pestes más nefandas que las que acaba de proponer este perro morisco, que entre cristianos fue mal moro y entre moros quiere ser mal cristiano.
    • 1737 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      PESTE. Se toma assimismo por palabras de enojo, ú amenaza y execración: y assí se dice, Echar pestes.
    • 1725-1744 Torres Villarroel, D. Pronósticos Piscator [2006] Esp (CDH )
      El Señor Marte, que es el Pedro Ponce de las Estrellas, se dexó ver ataviado con bocas de fuego y morrión, asomado desde su coime, y con un dedo en la nariz las estaba jurando a los mancebos jaques, y echándole mil pestes a toda la juventud: nunca le he visto tan furioso; pero Saturno, que es Estrella de edad, y bastante machucha, se venía paso a paso, lleno de gota y juanetes, arrimado a una muleta, a apaciguar y reducir al furioso Marte, que echaba chispas; pero le perdió el respeto a sus barbas honradas, y se estragó la cortesía: el Viejo, que todavía tiene garras, enarboló la (Dios nos libre) guadaña, y le dixo: Quixotillo de las Deidades, Estrella de mala muerte, ¿no reparas que estoy enseñado a tragar niños? ¿cómo no temes mi furia, y miras que por disposición del Alto Dios estoy en superior lugar que tú? ¿cómo va esto de no obedecerme, y sujetarte a mi consejo? Dexa que se huelguen y vivan los mozos.
    • 1772 Cadalso, J. Supl Eruditos violeta [1818] Esp (CDH )
      Quando hablando de los poetas ingleses dixe, con un célebre frances, mil pestes del épico Milton, pude, y debí haber traido muy extensos los párrafos que tanto le chocáron, para persuadir á mis lectores que el tal Milton era un loco; pero un amigo que tengo, empeñado en sostener que hay pedazos en su poema iguales en el estilo, y superiores en el asunto á todas las epopeyas, me puso una pistola al pecho para que insertase en este suplemento unos retazos del tal Virgilio britano, y yo por no morir tan temprano, le obedecí con toda repugnancia.
    • 1774-1778 Cadalso, J. Cartas marruecas [2000] 86 Esp (CDH )
      Reparando yo aquellos defectos comunes de su juventud, me dijo Nuño: — ¿Ves todo ese estrépito, alboroto, saltos, gritos, votos, ascos que hace de España, pestes que dice de los españoles y trazas de acabar con todos los que estamos aquí? Pues apostemos a que, si cualquiera de nosotros se levanta y le pide la última peseta que tiene, se la da con mil abrazos.
    • 1787 Fdz Moratín, L. Cartas 1787 [1973] Epistolario Esp (CDH )
      Pues, no señor; el prólogo tal qual está es la misma innocuidad y la misma moderación; pero aún digo más: suponga V.S. que el señor Diego Coronado se queja de algún período en que se imagina que hay algo de malo contra él, y sus compañeros: ¿de qué se queja? ahí no se nombra a nadie, aquello se dijo por ciertos bichos enemigos del autor, cuyos nombres calla, que destinaban a la pieza una runflada de chiflidos, y de antemano comenzaron a criticarla, y decir pestes de ella.
    • 1730-1791 Iriarte, T. Poesías varias [1805] 380 Esp (CDH )
      Pero al fin, ya convertido / El Valenciano Asociado / Del Parnaso dixo pestes, / Mi Crítica celebrando. / Después lo pensó mejor; / Y sabiendo que en su mano / Estaba el aventurar / Su crédito literario, / En dar al Parnaso elogios / No tuvo el menor reparo, / Quando á obsequios semejantes / Sancha no se muestra ingrato. /
    • 1792 Fdz Moratín, L. Cartas 1792 [1973] Epistolario Esp (CDH )
      No obstante, como se desató tanto demonio por calles y rincones diciendo pestes de ella, quedó incierto su crédito en el primer día, pero el éxito del segundo así como el de los siete que duró fue tan completo que excedió a las esperanzas que todos teníamos y fue superior sin duda a el que tuvo D. Roque.
    • 1795 Anónimo Sencillez [1932] Tonadillas teatrales Esp (CDH )
      Ella.Con tal de que a mí me vista, / que desnude al mundo entero. / Siendo así, contra el amor / habla usted injustamente.El. / Pues en la calle de Atocha / te dirán de él aún más pestes. Ella.Señal que para escucharlas / usted fué a oírlas muchas veces / ¿Todo eso hace amor?
    • 1849 Fernán Caballero Gaviota [1997] Esp (CDH )
      Don Modesto tomó la perdiz, dio gracias, se despidió y se fue echando pestes contra los gatos.
    • 1849 Fernán Caballero Gaviota [1997] Esp (CDH )
      Diez veces fue llamada a las tablas la diva donna, y lo hubiese sido veinte a no haberse puesto los insolentes reverberos, cansados de la prolongación de sus servicios, a echar pestes y suprimir luz. *
    • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] Ar (CDH )

      Aquí los salvajes unitarios siguen en la más completa anarquía. Unos hablan pestes de Lavalle porque no avanza tan pronto como quisieran. Otros...

      — Vea qué bulla es ésa, Corvalán. No; espérese. Anda a ver —dijo Rosas al soldado del mate; porque en efecto se sentía cierta algazara en el campo.

    • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] Ar (CDH )

      — Siga no más —dijo Rosas al escribiente.

      Éste prosiguió:

      Unos hablan pestes de Lavalle...

      — Ya leyó eso, no sea bruto.

      El lector se puso pálido como la cera, y prosiguió:

      Otros gritan que no debe seguir adelante hasta que...

    • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Co (CDH )

      Las horas se pasaron en la operación de echar el [174] humo a la cueva, los cafuches no se daban por notificados. ñorDimas estaba sin camisa y se le veían correr del pecho ríos de sudor, y don Demóstenes tenía los ojos colorados de llorar, por causa del humo; ñorDimas se trepó por unas piedras y barrancos y desapareció por unos pocos minutos, hasta que volvió echando pestes y reniegos.

    • 1873 Pz Galdós, B. Trafalgar [1995] Esp (CDH )
      Ésta, al ver que su esposo parecía resuelto, se enfureció más, juró que si volviera a nacer, no se casaría con ningún marino, dijo mil pestes del emperador, de nuestro amado rey, * del príncipe de la Paz, * de todos los signatarios del tratado de subsidios, * y terminó asegurando al valiente marino que Dios le castigaría por su insensata temeridad.
    • 1875 Palma, R. Tradiciones peruanas III [1967] Pe (CDH )
      El andaluz gozaba fama de poco o nada devoto, pues rara vez se le veía en la iglesia y no desperdiciaba ocasión para hablar pestes contra frailes y beatas.
    • 1884 Cané, M. Juvenilia [1999] Ur (CDH )
      Se petrificaba con la presencia del doctor, a quien había tomado un miedo feroz, y de cuya ciencia médica hablaba pestes en sus ratos de confidencia.
    • 1884 Pz Galdós, B. Bringas [1994] Esp (CDH )
      ¡Si al menos fueran unos diítas a La Granja, donde Su Majestad les proporcionaría algún desván en que meterse y donde podrían darse un poco de lustre, aunque sólo llevaran por equipaje unas alforjas con ración de tocino y bacalao, como los paletos cuando van a baños!... Pero no, aquel califa doméstico rechazaba indignado toda idea de perder de vista la Villa y Corte, hablando pestes de los tontos y perdidos que veranean con dinero prestado, y de los que se pasan aquí meses a cuarto de pitanza por el gusto de vivir unos días en fondas y darse importancia poniendo faltas a lo que les dan de comer en ellas.
    • 1884 Pz Galdós, B. Bringas [1994] Esp (CDH )
      En vano Rosalía le pinchaba, echando pestes contra los baños de los Jerónimos y quejándose de un calor mortífero.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )
      El doctor dijo que no tenía con quien entenderse; añadió pestes de la incuria de los criados.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )
      Foja solía entrar y salir en seguida; en cuanto se cercioraba de la miseria y de la enfermedad del pobre anciano, ya tenía bastante; salía corriendo a decir pestes del otro, del Provisor: así creía servir a la buena causa del progreso y de la humanidad solidaria.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )
      Foja en el Casino, lejos de Mesía y don Víctor, decía pestes del Magistral y la Regenta.
    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] 112 Esp (CDH )
      Mechelín y su mujer amparaban, en cuanto podían, a estos dos seres desdichados; pero al notar que sus socorros, lo mismo en especie que en dinero, los traducía la viuda en aguardiente, dejando arrastrarse por los suelos a la criatura, desnuda, puerca y muerta de hambre, amén de echar pestes contra sus cuñados, por roñosos y manducones, y de que el chicuelo a medida que crecía se iba haciendo tan perdido y mucho más soez que su madre, cortaron toda comunicación con sus ingratos parientes.
    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] Esp (CDH )

      Si hace la salida un minuto antes, el haber pasado, como pasó, desde aquel punto de la calle hasta la esquina de la cuesta del Hospital, sin oír una injuria, hubiera sido un verdadero milagro; pues aún estaban entonces, de codos sobre la barandilla, echando pestes por la boca, la Sargüeta y su hija Carpia.

    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] Esp (CDH )

      ¿Qué dirán las gentes que lo hayan notado?

      — ¿Y qué han de decir?

      Pestes, y no será mucho.
    • 1895 Lpz Bago, E. Separatista [1997] Esp (CDH )
      Pepe Martín, nacido y criado en Cuba, hijo de un comerciante peninsular, desde niño y en su casa oyó al padre "hablar pestes" de la administración española, del Gobierno y de todos los empleados que éste enviaba a la isla desde el primero hasta el último y a quienes el mercader llamaba ladrones a boca llena.
    • 1897 Pz Galdós, B. Misericordia [1993] Esp (CDH )
      —Pues yo —declaró la Burlada con negro escepticismo— vos digo que si ha venido a pedir es porque fue honrada; que las muy sisonas juntan dinero para su vejez y se hacen ricas... que las hay, vaya si las hay. Hasta con coche las he conocido yo. / —Aquí no se habla mal de naide. / —No es hablar mal. ¡A ver!... La que habla pestes es bueycencia, señora presidenta de ministros. / —¿Yo? / —Sí... Vuestra Eminencia Ilustrísima es la que ha dicho que la Benina sisaba; lo cual que no es verdad, porque si sisara tuviera, y si tuviera no vendría a pedir. Tómate esa. / —Por bocona te has de condenar tú. /
    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] Esp (CDH )
      Ayer hablaban pestes de usted y su familia, y bien sabe Dios que en muchas ocasiones les he censurado esa maldad.
    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] Esp (CDH )
      Las mismas que horas antes hablaban pestes de él, escandalizadas por su apuesta de borracho, le compadecían, se enteraban de si su herida era grave, y clamaban venganza contra aquel «muerto de hambre», aquel ladrón, que, no contento con apoderarse de lo que no era suyo, todavía intentaba imponerse por el terror atacando a los hombres de bien.
    • 1902 Blasco Ibáñez, V. Cañas [1902] Esp (CDH )
      Los músicos, satisfechos de haber lucido sus uniformes, se arrebujaban en mantas de labriego, echando pestes contra la húmeda frialdad del Palmar.
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] Esp (CDH )

      — Venga usted aquí, venga usted aquí, picarillo... Me han contado muchas cosas... ¡Todo se sabe!... En primer lugar, ¿qué ha hecho usted a Angustias Camargo y a Leonor Calatrava, que tan furiosas las tiene? Ahí está una cosa que deploro: las dos nos convenían mucho para la campaña; y si van diciendo pestes de usted, y que recibe usted a la gente punto menos que a tiros...

    • 1916 Azuela, M. Abajo [1991] Mx (CDH )
      Echó pestes del patrón, del rancho y de la perra suerte.
    • 1920 Carmen Lyra Cuentos Tía Panchita [2003] CR (CDH )
      Este se quedó bramando de rabia y diciendo pestes contra su suegra.
    • 1948 Marechal, L. Adán Buenosayres [1999] Ar (CDH )
      Por su parte, Ciro Rossini, honrado con la atención reverente del astrólogo Schultze y de Luis Pereda, lanzaba una diatriba feroz contra los gringos que solían hablar pestes de una tierra tan generosa como la que habitábamos; e ilustraba su disertación con el relato de mil acciones bélicas realizadas por él mismo contra los gallegos maldicientes, en las plataformas de los tranvías Lacroze.
    • 1950 Fdz-Flórez, D. Lola [1950] 75 Esp (CDH )
      Pues aunque a mí todo me tenga sin cuidado y sólo me interese el dinero, me asqueaba aquel tío y me reventaban todos sus amigos de las brigadas, porque se pasaban el día echando pestes de los españoles, tanto de los enemigos como de los que andaban con ellos por allí.
    • 1960 Benedetti, M. Tregua [2001] 199 Ur (CDH )
      Y nosotros leemos, y, a partir de esa lectura, creemos, votamos, discutimos, perdemos la memoria, nos olvidamos generosa, cretinamente, de que hoy dicen lo contrario de ayer, que hoy defienden ardorosamente a aquél de quien ayer dijeron pestes, y, lo peor de todo, que hoy ese mismo Aquél acepta, orgulloso y ufano, esa defensa.
    • 1961 Sábato, E. Héroes [1986] Ar (CDH )
      Domínguez pintaba y ella hablaba pestes de su marido, lo que no me pareció de particular interés hasta el momento en que comprendí que su marido era también ciego: ¡una de las grietas que siempre buscaba! Una nación enemiga ofrece vista de lejos un aspecto duro y sin fisuras, un bloque compacto donde nos parece que jamás podemos penetrar.
    • 1962 Vargas Llosa, M. Ciudad perros [1997] 226 Pe (CDH )
      Iba a la sierra, a Ayacucho, dos veces por semana, para regresar al día siguiente y eso durante años, y no recuerdo una sola vez que no llegara hablando pestes de los serranos.
    • 1964 Alario di Filippo, M. LexColombianismos Co (NTLLE)
      Peste [...]. Echar pestes contra una persona. Hablar mal de ella.
    • 1966 Goytisolo, J. Señas identidad [1996] Esp (CDH )
      ...Días, semanas, meses, años empleados en evocar, discutir, pontificar, no escuchar, decir pestes de Francia, de desempolvar recuerdos de la guerra y anunciar la inminente caída del Régimen que, de vuelta al país natal, Álvaro revivía como en la época en que permanecía tumbado junto a la ventana de su estudio mientras el crepúsculo disolvía poco a poco la perspectiva de tejados grises y chimeneas de Carpaccio, diciéndose una y otra vez, con infinita amargura, los españoles llevamos el egocentrismo, la envidia y la mala leche en la sangre; si la sociedad española es intolerante, se debe ante todo al hecho de que hay un maniqueo oculto en el corazón de todo español, y —aislado ya en medio de la noche, inútil, injustificable y sin raíces— concluir, con una mezcla de grave estupor y horrorizada alegría, que vuestro país es irrespirable porque sois irrespirables vosotros mismos.
    • 1967 Ruiz Iriarte, V. Muchacha [1968] Esp (CDH )
      A mí me pondrán verde mis amigas, y de ti dirán pestes los tuyos.
    • 1969 Vargas Llosa, M. Conversación [1996] Pe (CDH )
      Al mediodía habían desanudado sus atados y comido bajo un árbol, y entonces habían oído a dos mujeres que tomaban refrescos hablando pestes de Hilario Morales: era así asá, había estafado, robado, si hubiera justicia ya estaría preso o muerto.
    • 1969 Vargas Llosa, M. Conversación [1996] Pe (CDH )

      — ¿Has leído «La Tribuna»clandestina? —dijo el coronel Espina—. Pestes contra el Ejército, contra mí. Hay que impedir que siga circulando esa hojita mugrienta.

    • 1969 Vargas Llosa, M. Conversación [1996] Pe (CDH )

      — Son poquitos, pero fastidian —como si yo me hubiera ido, Carlitos, o nunca hubiera estado ahí—. Sacan un periodiquito a mimeógrafo, Cahuide. Pestes de Estados Unidos, del Presidente, de mí. Tengo la colección completa y se la enseñaré, alguna vez.

    • 1971 Aub, M. Gallina ciega [1995] Esp (CDH )
      Nada, sino: —¿Qué te parece esto? No para que lanzara pestes ni admiraciones; sino porque era lo único que les importaba.
    • 1971 Aub, M. Gallina ciega [1995] Esp (CDH )
      Recuerdo a Martín Luis, echando pestes contra Calles, y a Rubén Romero y a Rómulo Gallegos.
    • 1971 Aub, M. Gallina ciega [1995] Esp (CDH )
      Hablarán, escribirán pestes del régimen, de lo castizo, de la españolada, del vino de Jerez, de los toros, de Manolete, pero que no les toquen la Costa Brava ni la longaniza ni los bolets.
    • 1971 Aub, M. Gallina ciega [1995] 298 Esp (CDH )
      Así vinieron todos —o casi— a hablar pestes de él debido a razones crematísticas, que los favores recibidos se olvidan pronto mientras los otorgados suelen ser coriáceos y dolorosos para quien los presta; no así mi hombre, que para el dinero no tenía la memoria corta sino que carecía de ella.
    • 1972 García Hortelano, J. Mary Tribune [1999] 163 Esp (CDH )
      Como ninguno poseía olivos, soltaron pestes del aceite de oliva, sin percibir mi hipnótico estado ante las pirámides cónicas de perfil continuo con cambio de inclinación, que levantaban el vestido de punto de Sagrario, azafranado.
    • 1976 Puig, M. Beso [2002] Ar (CDH )
      Pero me contaba pestes del sindicato, y a lo mejor tenía razón.
    • 1977 Vargas Llosa, M. Tía Julia [1996] Pe (CDH )
      — Ya no importa, ahora puede hablar pestes contra quienquiera —me dijo, con aire misterioso—.
    • 1977 Vargas Llosa, M. Tía Julia [1996] Pe (CDH )
      Mientras caminábamos hacia el Hotel Sudamericano, yo hablaba pestes contra Pascual, a quien, no sé por qué, hacía responsable de ese almuerzo absurdo.
    • 1981 Bryce Echenique, A. Martín Romaña [1995] Pe (CDH )
      Sin embargo, no bien llegaba alguna de las personas de las que acababa de estar hablando pestes, El último dandy abría feliz los brazos y derramaba incluso alguna lágrima de ternura y de emoción.
    • 1985 Alatriste, S. Por vivir [1985] 140 Mx (CDH )
      Adelante iba Gregorio con su mamá en brazos; atrás, mi tía Conchona jalándose los pelos, y mi abuela rezando; después venían Fidencio echando pestes y refiriéndose a la accidentada como la pendeja de su hermana, y mi tío Doroteo muy cariacontecido; y hasta atrás, en bola, todos los demás, con cara de arrepentimiento, acordándonos de todo lo que le habíamos hecho a Marichu cuando éramos chiquitos.
    • 1985 Rossi, A. C. María noche [1985] CR (CDH )
      Una vez por semana era preciso visitar las otras fincas, coger lancha río arriba y río abajo, recorrer las extensiones de cacao que mi abuelo vigilaba temeroso, el banano que la Standard Fruit pagaba mal, a mi abuela la roñería de los gringos la indignaba —para ella era eso, roñería—, se metía y regañaba, hablaba pestes, mi abuelo le rogaba: «contrólate», y ella nunca podía controlarse, los insultos espontáneos la invadían.
    • 1986 García Ramis, M. Felices días [1995] PR (CDH )
      Pero Nati seguía hablando pestes de Muñoz, cuando Mami le mandó callar.
    • 1995 Montero, M. Tú Oscuridad [1995] Cu (CDH )

      En las riberas del Bras à Gauche, que es el río más manso que conozco, se pueden respirar las miasmas que llegan desde el Bras à Droite, que es el río más sucio. Esos dos ríos se juntan en un revolcadero de aguas que se llama Saut du Clerc, y desde allí siguen como uno solo, ni tan manso ni tan sucio, un único brazo verde y renegado que va a desembocar al mar, cerca de Jérémie.

      Los «misterios»tienen sus caprichos, y en lugar de ir a comer al Bras à Gauche, que siempre huele a cielo, ellos se empeñan en recoger lo suyo en ese Bras à Droite que baja echando pestes.

    • 1995 Villena, L. A. Burdel Byron [1995] 104 Esp (CDH )
      Byron —en Ginebra— echó pestes ante el mensaje de Claire que le prometía una pronta visita, y pidió a Polidori que se desembarazase de aquella estúpida.
    • 2000 Vargas Llosa, M. Fiesta Chivo [2000] Pe (CDH )
      Antonio recordaba haberlo oído hablar pestes de Trujillo; tal vez podría facilitarles un vehículo.
    • 2001 Cercas, J. Soldados Salamina [2002] 184 Esp (CDH )
      Por eso, cada vez que le oigo a un viejo decir pestes del futuro, sé que lo hace para consolarse de que no va a poder vivirlo, y cada vez que oigo a uno de esos intelectuales decir pestes de la tele sé que estoy delante de un cretino.
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      peste. [...] f. pl. Palabras de enojo o amenaza y execración. Echar pestes.
    • 2002 Mtz Salguero, J. Combate místico [2002] Bo (CDH )
      Florinda, que no podía reponerse de su rompimiento con Calixto, encontró solidaridad en Sabina y al enterarse de cuanto había sucedido, lloró por el desvío de su amado, echó pestes contra Lucrecia Carballal, pues la consideraba responsable de los hechos.
    • 2003 Iwasaki, F. Neguijón 151 Un milagro informal Pe (CDH )
      Cuando el contramaestre Linares arribó derrotado al puerto del Callao, Montesclaros lo esperaba con un ejemplar de la flamante edición del Viaje del Parnaso hecho un gurruño nervioso entre sus manos, echando pestes por la boca y zurrándose en todas las muelas de la cofradía de los poetas.
    • 2014 RAE DLE 23.ª ed. (NTLLE)
      peste [...]. f. pl. Palabras de enojo o amenaza y execración. Echar pestes.
    • 2016 Marías, J. "No estuvo aquí" [14-02-2016] El País (Madrid) Esp (HD)
      La prueba del éxito de la operación en su conjunto es la propia existencia de esos partidos “nuevos” pero nada novedosos, dedicados a echar pestes de quienes la llevaron a cabo. Aquellos políticos y aquella sociedad civil sí que tuvieron dificultades, sí que inauguraron una era e hicieron una revolución en sordina, sí que se la jugaron de veras.
  12. s. f. Abundancia excesiva [de algo que se considera molesto o negativo].
    docs. (1728-2017) 7 ejemplos:
    • 1727-1728 Torres Villarroel, D. Visiones [1991] Esp (CDH )
      Pues, hoy en la Corte hay peste de libros sin nombre; y si le dan alguno, es fingido, o usan de un anagrama dificultoso.
    • 1737 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      Peste. Se toma tambien translaticiamente por la mucha abundancia de las cosas, en qualquier linea.
    • 1902 Blasco Ibáñez, V. Cañas [1902] Esp (CDH )
      Era repugnante ver cómo se aumentaban las familias en la miseria; y sin la bondad de Dios, que de vez en cuando aclaraba esta peste de chiquillos, no quedaría en el lago comida para todos y tendrían que devorarse unos á otros.
    • 1908 Álvz Quintero, S. / Álvz Quintero, J. Caín [1924] Esp (CDH )

      Tomás.Si en realidad no me preparo: hago que estudio, por no disgustar a mi madre. Y me dedico a hablar con la novia. En la vida se aprende más que en los libros.

      Pepín.¡Oh! ¡Qué peste de libros! Los libros son para los sabios. Yo, gracias a Dios, acabé ya mi carrerita, y no perderé la vista leyendo, como no sean novelas verdes.

    • 2017 Anónimo "Triops, animales prejurásicos" [15-01-2017] El Mundo (Madrid) Esp (HD)
      Los triops antiguamente eran muy abundantes en la Comunidad Valenciana. Vivían en casi todos los humedales costeros a excepción de los más salobres que hay en el sur de Alicante. En los arrozales de la Albufera de Valencia eran muy abundantes, incluso se consideraban una peste ya que los triops remueven el sedimento y parece que molestaban el crecimiento de la planta. Entonces se utilizaron plaguicidas para matarlos.
    • 1727-1728 Torres Villarroel, D. Visiones [1991] Esp (CDH )
      Pues, hoy en la Corte hay peste de libros sin nombre; y si le dan alguno, es fingido, o usan de un anagrama dificultoso.
    • 1737 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      Peste. Se toma tambien translaticiamente por la mucha abundancia de las cosas, en qualquier linea.
    • 1902 Blasco Ibáñez, V. Cañas [1902] Esp (CDH )
      Era repugnante ver cómo se aumentaban las familias en la miseria; y sin la bondad de Dios, que de vez en cuando aclaraba esta peste de chiquillos, no quedaría en el lago comida para todos y tendrían que devorarse unos á otros.
    • 1908 Álvz Quintero, S. / Álvz Quintero, J. Caín [1924] Esp (CDH )

      Tomás.Si en realidad no me preparo: hago que estudio, por no disgustar a mi madre. Y me dedico a hablar con la novia. En la vida se aprende más que en los libros.

      Pepín.¡Oh! ¡Qué peste de libros! Los libros son para los sabios. Yo, gracias a Dios, acabé ya mi carrerita, y no perderé la vista leyendo, como no sean novelas verdes.

    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      peste. [...] f. coloq. Excesiva abundancia de cosas en cualquier línea.
    • 2014 RAE DLE 23.ª ed. (NTLLE)
      peste [...]. f. coloq. Excesiva abundancia de cosas en cualquier línea.
    • 2017 Anónimo "Triops, animales prejurásicos" [15-01-2017] El Mundo (Madrid) Esp (HD)
      Los triops antiguamente eran muy abundantes en la Comunidad Valenciana. Vivían en casi todos los humedales costeros a excepción de los más salobres que hay en el sur de Alicante. En los arrozales de la Albufera de Valencia eran muy abundantes, incluso se consideraban una peste ya que los triops remueven el sedimento y parece que molestaban el crecimiento de la planta. Entonces se utilizaron plaguicidas para matarlos.
  13. s. f. Vet. Enfermedad infectocontagiosa que afecta al ganado bovino, a los búfalos y a otros animales, causada por un virus del género Morbillivirus y caracterizada por la aparición de fiebre, llagas en la boca, secreciones en los ojos y la nariz, diarrea y deshidratación. Con el modificador bovina o con el complemento de los bueyes.
    docs. (1834-2017) 11 ejemplos:
    • 1834 Risueño, C. Patología veterinaria, I [1834] p. 274 Esp (BD)
      PESTE DE LOS BUEYES [...] Es una enfermedad epizoótica contagiosa que ataca de preferencia al ganado vacuno, que se estiende con rapidez á grandes distancias, y tan mortífera, que en muy poco tiempo hace perecer á los animales del pais que recorre.
    • 2017 Laorden, C. "¿Peste salvaje?" [27-01-2017] El País (Madrid) Esp (HD)
      En agosto de 2016 se detectaron entre cabras y ovejas de las estepas de Mongolia los primeros casos de PPR, una enfermedad vírica prima de la peste bovina, que provoca en pequeños rumiantes fiebre alta y depresión, los deja con las defensas bajas y con una alta frecuencia (cerca de un 90% de los casos) los lleva a la muerte.
    • 1834 Risueño, C. Patología veterinaria, I [1834] p. 274 Esp (BD)
      PESTE DE LOS BUEYES [...] Es una enfermedad epizoótica contagiosa que ataca de preferencia al ganado vacuno, que se estiende con rapidez á grandes distancias, y tan mortífera, que en muy poco tiempo hace perecer á los animales del pais que recorre.
    • 1850 Anónimo "Discurso contra homeopatía" [03-03-1850] Boletín de Medicina, Cirugía y Farmacia (Madrid) Esp (HD)
      En 1844, la peste bovina arrebató un millon de cabezas en la Rusia meridional y a año siguiente, cuando el peligro había desaparecido, se reconoció en el bovituinum el específico de esta mortífera epizootia.
    • 1865 Anónimo "Tifus ganado bovino" [04-11-1865] La Época (Madrid) Esp (HD)
      En los tiempos precedentes se verificaba casi siempre que á consecuenica de los movimientos de los ejércitos del Norte la peste bovina se esparcía fuera de lo que puede llamarse su país natal [...]. Fuera de los tiempos de guerra, la peste de los bueyes se ha introducido alguna vez en las regiones occidentales de Europa por las vías comerciales; pero en el pasado, este modo de invasión ha sido siempre escepcional.
    • 1896 Anónimo (Ledesma) "Doctor Koch" [05-11-1896] El Imparcial (Madrid) Esp (HD)
      El gobierno de Alemania ha accedido á una petición de Inglaterra y ha autorizado al sabio doctor Koch para que se traslade á la América del Sur con objeto de estudiar la peste bovina y proponer los medios más adecuados para combatir la infección.
    • 1901 Anónimo "Noticias locales" [31-03-1901] La Vanguardia (Barcelona) Esp (HD)
      El gobernador civil ha dispuesto que salga para Borredá el inspector provincial de veterinaria, con motivo de la peste bovina ó tifus contagioso, enfermedad propia de las estepas de Rusia, la más peligrosa que puede desarrollarse en el ganado.
    • 1923 Anónimo "Noticias todo mundo" [27-12-1923] La Vanguardia (Barcelona) Esp (HD)
      Las autoridades australianas toman mediadas para que sean sacrificados todos los animales atacados de la peste bovina, pagándose una indemnización a los propietarios.
    • 1956 Pi Suñer, A. Fisiología general [1956] Esp (CDH )
      Es decir, que hay cierto número de enfermedades que puede asegurarse son ocasionadas por diminutos seres vivos ultramicrosc