12.ª Entrega (julio de 2022)
Versión del 15/07/2022
Equipo Real Academia Española
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saetera s. (1293-)
saetera
Etim. Derivado de saeta y -era.

 

Se documenta por primera vez, con la acepción 'abertura vertical, alargada y estrecha en un muro o en un barco de guerra para disparar saetas o cualquier otro proyectil', en 1293, en la obra La Gran Conquista de Ultramar. En los repertorios lexicográficos, se consigna por vez primera en 1494, en el Vocabulario, de Nebrija. La Real Academia Española la registra en 1739, en el Diccionario de autoridades. Desde el siglo XIX, centuria en la que este vocablo comienza a aparecer en obras de recreación histórica, relatos de viajes en los que se describen los monumentos de España y contribuciones del ámbito de la arquitectura, este sustantivo se acompaña de distintos modificadores y complementos que indican los diferentes tipos de saetera que existen atendiendo a la forma de su abertura. Con la acepción 'ventana pequeña y estrecha', se atestigua por primera vez en el siglo XVI, en la obra Exposición del Cantar de los Cantares de Fray Luis de León (circa 1561); con este valor se registra, en 1739, en el Diccionario de autoridades. Unos años más tarde, se registra con la marca de figurado en el diccionario académico de 1780. Pese a que en las obras lexicográficas se restringe el uso de esta voz a las ventanillas que hay en las prisiones y escaleras de caracol, los testimonios acopiados muestran que, con el transcurso del tiempo, se acude a este sustantivo para designar cualquier ventana pequeña y estrecha, con independencia del espacio en el que se encuentre.

  1. >saeta+–era
    s. f. Abertura vertical, alargada y estrecha en un muro o en un barco de guerra para disparar saetas o cualquier otro proyectil.
    docs. (1293-2021) 127 ejemplos:
    • 1293 Anónimo Conquista Ultramar (BNM 1187) [1995] fol. 225r Esp (CDH )
      Et el Marques / que estaua en Sur. fizo fazer barcos / de tal manera que los leuauan / çerca de la tierra de parte de la hueste. / & yuan en ellos balesteros / que tirauan por saeteras que fiziera / en ellos. & firien muchos / de los moros.
    • 2020 Masoliver, A. "Castillo Montalbán" La Razón. Madrid: larazon.es Esp (CORPES)
      Cuando el visitante aparca su vehículo a cien metros del Castillo de Montalbán, nada más que verá un pequeño murete que precede a la muralla principal, así, ruinosos ambos porque el tiempo y la falta de piedad han terminado por desmenuzarlos. Siguen en pie, desde luego, pero no de manera semejante a los castillos reformados que acostumbramos a ver en otros viajes, bien reconstruidos y casi tan limpios que parece que nunca se derramó sangre en ellos. Aquí hace falta andarse con ojo. Un paso en falso y el resbalón será fatal, una flecha rapaz lanzada desde el escondrijo de cualquier saetera añadirá nuestra sangre a la colección de sus muros. No verá el visitante carteles grandilocuentes, ni carreteras asfaltadas, ni siquiera la clásica taquilla para comprar las entradas. El castillo viste de manera idéntica a la que hacía siglos atrás, cuando el todopoderoso Álvaro de Luna merodeaba sus habitaciones, son piedra y cal y barro sus ropajes, quizá algo deslustrados por la edad.
    • 1293 Anónimo Conquista Ultramar (BNM 1187) [1995] fol. 225r Esp (CDH )
      Et el Marques / que estaua en Sur. fizo fazer barcos / de tal manera que los leuauan / çerca de la tierra de parte de la hueste. / & yuan en ellos balesteros / que tirauan por saeteras que fiziera / en ellos. & firien muchos / de los moros.
    • 1327-1332 Juan Manuel LEstados [1981] Esp (CDH )
      Otrosi, si los moros çercaren algun lugar de los christianos, los que estudieren en el lugar çercado deuen trabajar quanto pudieren por que el lugar aya carcaua et baruacana, et la baruacana que sea bien foradada en que aya muchas lançeras et muchas saeteras. Ca por razon que los moros non andan armados, non ha cosa por que tan bien se defienda el lugar nin con que tanto mal les puedan fazer commo de la baruacana, aviendo y buenos vallesteros, et por las lançeras.
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] Esp (CDH )
      E fizo en el templo fenestras a guisa de las saeteras de los muros, lo ancho a fuera e lo angosto adentro, e segund que la glosa pone esto por entender dar que del templo la lux e claridat por preuidençia de Dios al mundo sallia, mas non por la contra.
    • 1471-1476 García Salazar, L. Bienandanzas [2000] fol. 422r Esp (CDH )
      E estando los de Largacha aquella noche aposentados a la puente de Çubiete, mataron los de Ibargoen con una saeta por una saetera a Diego de Largacha, fijo mayor de Juan de Salazar de Largacha, que era de XX años, de una saeta por la caveça que morió súpito.
    • p1480-1484 Pulgar, H. Crón Reyes Católicos [1943] Esp (CDH )

      E para estrechar la villa, acordó que se devían conbatir los arrabales, en los quales los moros avían fecho grandes defensas; espeçialmente avían horadado las casas, para que pudiesen andar ayudándose de vnas a otras, e avían fecho en las paredes grandes troneras & saeteras, tantas que ninguno podía entrar en las calles syno a grand peligro de ser muerto o ferido.

    • c1540 Hurtado Mendoza, D. Carta a Feliciano de Silva [1890] 231 Esp (CDH )
      [...] estando yo en las escuridades de mi rígido aposento, haciendo las lumbrosas ventanas matizadas vislumbres con sus medio cerradas ventanillas á manera de saetera, porque los altera la saetera produce aquella luz que por el Maestro de la luz le fué dada, y la ventanilla con la fuerza de la fuerza del que la cierra está en su voluntad proporcionada la cantidad de luz, fueras ende si las pungidas y jacintadas orinas, producidas por el incontinente meador por falta de vidriosos orinales en sus tornantes goznes [...].
    • 1553 Lpz Gómara, F. Crón Indias II [2002] fol. 11v Esp (CDH )
      [...] y començaron a combatir la cerca y baluartes, y a pelear con los enemigos que hauía rato que les tirauan saetas y varas y piedras con hondas y a manos, y que entonces, viendo cabe sí los enemigos, peleauan reziamente de las almenas a lançadas, y flechando muy a menudo por las saeteras y trauiessas del muro, en que hirieron quasi veynte españoles.
    • 1609 Inca Garcilaso Comentarios Reales Incas [1985] Pe (CDH )
      De frente de cada callejón, a una mano y a otra, había ventanas como saeteras, que bastantemente daban luz a los callejones; debajo de cada ventana había un vacío hecho en la pared, donde estaba un portero sentado, sin ocupar el paso del callejón.
    • 1618 Espinel, V. Marcos Obregón [1972] II, 260 Esp (CDH )
      [...] porque, aunque hubo opiniones que les tirásemos a el ojo que tenían solo porque sin él no podían atinar a la boca de la cueva, la mía fue que, cebando los arcabuces con dos balas, se les tirase a las piernas, porque el tiro del ojo no era tan cierto como estotro, y todos caían, sirviéndonos de saetera y trinchera así los maderos que habíamos puesto como los árboles espesos que estaban a la entrada [...].
    • c1650 Tello, A. Fragmentos HNueva Galicia Docs HMéxico Mx (CDH )
      Recibieron los nuestros muy bien este combate, defendiendo cada uno su estancia, saeteras y barbacanas, y los hicieron retirar, y mandó el capitán y gobernador Oñate que no hiciesen mudanza, sino que se estuviesen quedos y los dejasen desflemar en su furia primera, y que hubiese silencio hasta que él otra cosa mandase [...].
    • 1723 San Nicolás, P. Siglos Geronimianos. Parte primera p. 17 Esp (BD)
      Algunas vezes ay ventanas, por sus distancias, que son como saeteras en lo alto, por donde entra una luz escasa, que templa algun tanto la obscuridad, y tinieblas, y tienen mas traza de agujero lobrego que de ventana clara.
    • 1739 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      Saetera. s. f. Una ventanilla angosta por la parte de afuera, y mas ancha en disminución por la de adentro, que hacian en las torres y murallas para disparar las saétas, estando ocultos.
    • 1743 Salazar Olarte, I. HConquista Méx II p. 154 Esp (BD)
      A los Caziques circunvecinos los mandó bolver á sus jurisdicciones, sin disminuirles las autoridades de sus empleos; y ya establecida la quietud, y no escuchandose voz que perturbasse la paz, siguió el Exercito hasta Citnatlan, y Talatupan, en cuya situacion tenian en un monte diferentes saeteras, y andamios; y antes que la prevencion discurriesse en el peligro, hirieron con sus flechas veinte Españoles, y à no desbaratar los nuestros aceleradamente los artificiosos fortines, huviera perecido la mayor parte de la Tropa.
    • 1778 Ponz, A. Viage España, VII p.159 Esp (BD)
      A Truxillo la dividen en la parte que llaman la Villa, y en la que llaman la Ciudad: aquella es un parage elevado con cerca de murallas, castillo, altísimas torres, y plaza de armas, donde hay una ermita dedicada a S. Pablo, en cuyo dia se conquistó de los Moros. Al rededor de este lugar fuerte están las casas de la mucha, y distinguida nobleza que antiguamente vivia en Truxillo: estaban fortificadas con altas torres, saeteras, troneras, &c., y se ven muchos escudos de armas, distinguiéndose los de las primitivas familias.
    • 1792 Jovellanos, G. M. Diario 1792 [1994] Diario Esp (CDH )
      A una distancia y a la parte del mediodía se ve un viejo torrejón de la casa de Benavides, con su pedrero lanceras y saeteras, señales de casa fuerte. Dícese fundado en el siglo XVI por Juan Bernaldo de Miranda; pero habiéndose mandado derribar las casas fuertes en las Cortes de Toro de 1480, no es creíble que otras se levantasen de nuevo.
    • 1816 Anónimo Trad Itinerario descriptivo provincias España Laborde p. 26 Esp (BD)
      Al salir de esta ciudad se atraviesan varias montañas, que aunque no hacen el camino malo, pero sí desagradable por los declives y continuos peñascos. Al cabo de dos horas se llega á un lugar pobre, último de los de Cataluña por esta parte. Llámase Alcarráz, y fue plaza fuerte en otro tiempo, conquistada de los moros en 1149 por Guillelmo Raymundo de Moncada, y por Erméngol, conde de Urgél. Al extremo y á la derecha de este pueblo se ve una torre quadrada muy antigua, guarnecida todavía de almenas y saeteras.
    • 1849 Navarro Villoslada, F. Doña Urraca [2003] Esp (CDH )
      Elvira, habituada a semejantes edificios, comprendió luego que era casi materialmente imposible huir sin llamar la atención de las gentes que pudieran pasar por tan largos rodeos, y asomarse a las almenas, saeteras o ventanas. No dejaría de haber salidas más ocultas; pero tenía que valerse de una persona que le sirviese de guía, y estando en estas imaginaciones, llamó su atención un gallardo joven que con aire melancólico pasaba por el camino de la barbacana mirando unas veces con inquietud hacia el camino que seguía, y otras levantando los ojos al cielo o deteniéndolos en alguna de las ventanas del muro.
    • 1862 Bécquer, G. A. Tres fechas 191 Narraciones Esp (CDH )

      Un monarca castellano escoge entonces para su residencia aquel alcázar que se derrumba, y en este punto rompe un lienzo y abre un arco ojival y lo adorna con una cenefa de escudos, por entre los cuales se enrosca una guirnalda de hojas de cardo y de trébol; en aquél levanta un macizo torreón de sillería con sus saeteras estrechas y sus almenas puntiagudas [...].

    • 1884 Piferrer, P. España: Catalunya [2003] Esp (CDH )
      Mas la poesía vuela alrededor de los hendidos torreones, y vuelve a poblar las piezas abandonadas; las mohosas saeteras de las atalayas parece que aún se observan mutuamente, y truecan entre sí las señales de alarma, y cuando el viento, estremeciendo la yedra que sube por las grietas y agitando las plantas que cuelgan de los antepechos, finge movimiento y voces en las ruinas, entonces place evocar las memorias de los antiguos Castellanos, o escuchar los cantares y la tradición que narran sus contiendas, su estirpe y sus hazañas
    • 1895 Pereda, J. M. Peñas [1995] 318 Esp (CDH )
      Y si este parapeto servía para ofender a los que intentaran socavar los cimientos de la torre, la disposición de su forrada puerta, como usted ve, no al medio, sino a un costado de esta fachada de Occidente, hace creer que se flanqueaba la entrada por medio de un balcón saliente, de piedra con matacanes o saeteras, situado en el centro y a la altura del primer piso, donde ahora se ve esa ventana cuadrada, mal acomodada al arco de salida que interiormente se conserva, y no hay en los otros dos frentes, provistos de ventanas ojivas o treboladas, mientras el del Norte sólo tiene las saeteras o aspilleras de todos... [...].
    • 1917 Miró, G. Figuras pasión II [1917] 48 Esp (CDH )
      Todos los muros del palacio estaban bruñidos de sillares sonrosados, y en los cantones se acuchillaban con ventanas angostas como saeteras. Dentro, se sucedían las cámaras de estuco asirio donde corren enormes figuras bermejas siluetadas de negro y ojos de triángulo asombradizos y crueles: en los frisos de cerámicas, los dragones y reptiles de la visión de Ezequiel se enroscan a la pulpa rosa y azul de los anchos lotos; las salas hipóstilas, separadas por paños de púrpura, de pisos y pilastras de esmalte reproduciendo los tejidos de Sussa, que brillan con una pálida tonalidad bajo la luz destilada por la piedra.
    • 1957 Cunqueiro, Á. Merlín [1969] 15 Esp (CDH )
      [...] por veces, todo Belvís quedaba a oscuras, pero al poco rato se encendía una luz pequeñita, como el ojo de un mochuelo, en el balcón de la fachada de respeto, y esa luz corría por el castillo, y yo veía cómo pasaba de una cámara a otra, siguiéndola cuando se derramaba y guiñaba por ventanas y saeteras, y súbitamente hacía unas señas en lo alto de las almenas.
    • 1966 Goytisolo, J. Señas identidad [1996] Esp (CDH )
      Poco a poco el pueblo se achica, acurrucado bajo la mole del castillo y el forastero contempla atónito los lienzos oscuros de las murallas con sus torres, matacanes, saeteras —toda la geometría inexorable concebida antaño como un esplendoroso desafío, losa de piedra ahora, perdurable e inerte, sobre el destino de sus resignados habitantes.
    • 1987 Agromayor, L. Fiestas [1987] Esp (CDH )
      El Sol lanza sus últimos resplandores de oro sobre saeteras y atalayas. En una torre cuadrada revolotea, como pájaro prisionero, una campana rota; causa tristeza escuchar su lúgubre tañido mezclado con el ulular frenético del viento. Los cuervos —negros y plata en el contraluz del crepúsculo— trazan sus barrocos signos cabalísticos en el firmamento plomizo, y la tarde, que cae teatralmente, va tomando un tinte malva, de una fosforescencia extraña.
    • 1999 Prensa Diario de Navarra, 20/05/1999 [1999] Esp (CDH )
      Por eso varias casas de la calle Jarauta comprendidas en este tramo conservan todavía imponentes sótanos de piedra con vestigios de saeteras y otras señales de fortificación.
    • 2001 Muñoz Molina, A. Sefarad Esp (CORPES)
      Por fin vio a la izquierda una ventana estrecha como una saetera, apenas una raya de fosforescencia en la negrura: en ese rellano, a la derecha, palpó la madera de una puerta, y cuando se disponía a empujarla le entró pánico de haberse equivocado en la cuenta de los tramos de escalera que llevaba subidos. Se quedó encogido, sin atreverse a nada, sin moverse, paralizado en la sombra en la que ahora empezaban a definirse para sus pupilas adaptadas a ella el marco y los cuarterones de la puerta.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      Saetero, ra. f. Aspillera para disparar saetas. U. t. en sent. fig.
    • 2020 Masoliver, A. "Castillo Montalbán" La Razón. Madrid: larazon.es Esp (CORPES)
      Cuando el visitante aparca su vehículo a cien metros del Castillo de Montalbán, nada más que verá un pequeño murete que precede a la muralla principal, así, ruinosos ambos porque el tiempo y la falta de piedad han terminado por desmenuzarlos. Siguen en pie, desde luego, pero no de manera semejante a los castillos reformados que acostumbramos a ver en otros viajes, bien reconstruidos y casi tan limpios que parece que nunca se derramó sangre en ellos. Aquí hace falta andarse con ojo. Un paso en falso y el resbalón será fatal, una flecha rapaz lanzada desde el escondrijo de cualquier saetera añadirá nuestra sangre a la colección de sus muros. No verá el visitante carteles grandilocuentes, ni carreteras asfaltadas, ni siquiera la clásica taquilla para comprar las entradas. El castillo viste de manera idéntica a la que hacía siglos atrás, cuando el todopoderoso Álvaro de Luna merodeaba sus habitaciones, son piedra y cal y barro sus ropajes, quizá algo deslustrados por la edad.
    • 1293 Anónimo Conquista Ultramar (BNM 1187) [1995] fol. 225r Esp (CDH )
      Et el Marques / que estaua en Sur. fizo fazer barcos / de tal manera que los leuauan / çerca de la tierra de parte de la hueste. / & yuan en ellos balesteros / que tirauan por saeteras que fiziera / en ellos. & firien muchos / de los moros.
    • 1293 Anónimo Conquista Ultramar (BNM 1187) [1995] fol. 302r Esp (CDH )
      Et assi acaescio / que el engenno del Ospital de / sant Juhan. tiraua a una saetera / de la torre del canto. et / tanto firio y. que fizo un forado / poro podrie omne entrar / bien ligera mientre. Et los / de la çipdad estauan en tal coyta / que non podien cerrar / nin labrar los portiellos.
    • 1327-1332 Juan Manuel LEstados [1981] Esp (CDH )
      Otrosi, si los moros çercaren algun lugar de los christianos, los que estudieren en el lugar çercado deuen trabajar quanto pudieren por que el lugar aya carcaua et baruacana, et la baruacana que sea bien foradada en que aya muchas lançeras et muchas saeteras. Ca por razon que los moros non andan armados, non ha cosa por que tan bien se defienda el lugar nin con que tanto mal les puedan fazer commo de la baruacana, aviendo y buenos vallesteros, et por las lançeras.
    • a1348 Anónimo Poema Alfonso XI [1991] Esp (CDH )
      / El alçacar muy real, / fermoso como robí, / torres de canto e de cal / las mejores que yo vi; / muros con sus saeteras, / almenas bien apostadas, / muy peligrosas barreras, / cárcavas muy bien labradas.
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] Esp (CDH )
      E fizo en el templo fenestras a guisa de las saeteras de los muros, lo ancho a fuera e lo angosto adentro, e segund que la glosa pone esto por entender dar que del templo la lux e claridat por preuidençia de Dios al mundo sallia, mas non por la contra.
    • c1453 Anónimo Crón Álvaro Luna [1940] Esp (CDH )

      E el Maestre repartió por todas las estançias de aquellos caballeros ballesteros de los que eran ende venidos; e aquéstos fazían sus saeteras desde las casas más çercanas al muro, e reparábanse lo mejor que podían.

    • 1453-1467 Toledo, A. Invencionario [1995] fol. 38v Esp (CDH )
      [...] considero / enlos fabricar / conviene a / saber los çimjentos puestos en / tierra // las torres eleuadas fazia / el çielo. non vna mas muchas / la vna mas eleuada quelas otras / commo aquella que signa torre de omenaje / que es mas alta quelas / otras las ventanas & puertas / & saeteras de color azul / a dar a / entender que por allj paresçe el / çielo que es de tal color [...].
    • 1471-1476 García Salazar, L. Bienandanzas [2000] fol. 422r Esp (CDH )
      E estando los de Largacha aquella noche aposentados a la puente de Çubiete, mataron los de Ibargoen con una saeta por una saetera a Diego de Largacha, fijo mayor de Juan de Salazar de Largacha, que era de XX años, de una saeta por la caveça que morió súpito.
    • p1480-1484 Pulgar, H. Crón Reyes Católicos [1943] Esp (CDH )

      E para estrechar la villa, acordó que se devían conbatir los arrabales, en los quales los moros avían fecho grandes defensas; espeçialmente avían horadado las casas, para que pudiesen andar ayudándose de vnas a otras, e avían fecho en las paredes grandes troneras & saeteras, tantas que ninguno podía entrar en las calles syno a grand peligro de ser muerto o ferido.

    • 1487-1488 Valera, D. Crón Reyes Católicos [1927] Esp (CDH )

      E tomó otra estançia Francisco de Madrid, secretario del rey e reyna, en la puente de Guadalmedina, que era muy peligrosa; la qual puso veynte passos delante de la estançia del maestre, e fizo luego un valuarte muy fuerte de cuatro esquinas con troneras e saeteras, el qual se acabó con muy grand peligro, e fizo luego cava en torno.

    • 1494 Nebrija, A. Vocabulario Esp (NTLLE)
      Saetera o tronera. cauum ballistarium.
    • c1495 Lucena, L. Repetición amores [1954] Esp (CDH )

      ¿Qué cosa es, yo te ruego, la muger, sino una despojadora de la juventud, muerte de los viejos, consumadora del patrimonio y bienes, destructión de la honrra, vianda del diablo, puerta de la muerte, hinchimiento del infierno?

      Son aquéstas el mochuelo / que con los ojos conbida / a los tordos que lo tomen; / son el cevo del anzuelo, / que haze costar la vida / a los pesces que lo comen; / son secreta saetera / do nos tira Lucifer / con yerva por nos matar; / son carne puesta en buytrera, / que quien la viene a comer / escota bien el yantar.
    • 1454-a1500 San Cristóbal, A. Trad Vegecio [2000] fol. 73v Esp (CDH )
      Non paresçe esta cava sea fecha con palancas fincadas o con setos o con maderos entrexeridos e con ramas de arboles, por que la tierra non se vaya de ligero, nin el monton sobre el qual se conpone saeteras a semejança de muro.
    • 1500 Anónimo "Solicitud copia" 830 ColDoc Archivo Histórico Bilbao Esp (CDH )
      [...] e que detras nin delante nin por los costados de la dicha casa que non faga ventanas nin saeteras, saluo sy fesyere de dentro de la dicha casa algund terminado o bastarda apartada, a manera de camara, que le pueda fazer su lunbrera donde aya su lus, de guysa que non sea saetera para fazer mal nin dapno a los que andudyeren de fuera.
    • a1507 Mendoza, Í. Cancionero [1968] 225 Esp (CDH )
      Pues por hermosa que sea / puede creer muy sin recelo / la dama que no es mentira / que mejor fuera ser fea / si tira con anapelo / con los ojos quando mira, / que los gestos que son feos, / por bien que soplen sus llamas / a poca gente escalientan, / mas si torcidos deseos / tienen las famosas damas, / quantos miran atormentan. / Son aquestas el mochuelo / que con los ojos conbida / a los tordos que los tomen; / son el cebo del anzuelo / que haze costar la vida / a los peces que lo comen; / son secreta saetera / do nos tira Lucifer / con yerba por nos matar; / son carne puesta en buitrera, / que quien la viene a comer / escota bien el yantar. /
    • 1536 Salazar, D. Trat Re Militari [2003] fol. LXv Esp (CDH )
      Las saeteras, y troneras se hazían con poca abertura de fuera, y muy más anchas de dentro, y con otros muchos defectos que por no ser enojoso dexaré de dezir: de manera que con las almenas delgadas presto se quitavan las defensas: las troneras hechas de aquel modo presto se abrían.
    • c1540 Hurtado Mendoza, D. Carta a Feliciano de Silva [1890] 231 Esp (CDH )
      [...] estando yo en las escuridades de mi rígido aposento, haciendo las lumbrosas ventanas matizadas vislumbres con sus medio cerradas ventanillas á manera de saetera, porque los altera la saetera produce aquella luz que por el Maestro de la luz le fué dada, y la ventanilla con la fuerza de la fuerza del que la cierra está en su voluntad proporcionada la cantidad de luz, fueras ende si las pungidas y jacintadas orinas, producidas por el incontinente meador por falta de vidriosos orinales en sus tornantes goznes [...].
    • 1536-1541 Motolinía HIndios Nueva España [1970] 241 Mx (CDH )

      [...] a la parte diestra de Jerusalén estaba el real adonde el ejército de España se había de aposentar; al opósito estaba aparte aparejado para las provincias de la Nueva España; en el medio de la plaza estaba Santa Fe, adonde se había de aposentar el Emperador con su ejército: todos estos lugares estaban cercados y por de fuera pintados de canteado, con sus troneras, saeteras y almenas muy al natural.

    • 1542 Anónimo Baldo [2002] 215 Esp (CDH )
      Después d'esto, fue hecha una profunda y ancha cava delante las puertas de la tierra llana con sus cantos reparadas y par de el suelo sus saeteras, con que matassen a los que la quisiessen henchir. También fueron hechas de torre a torre unas velas de xerga, que estavan atadas a unas varas, las cuales fuessen obstáculo a las saetas, porque los dardos ni piedras no tan fácilmente passen cuando está ondeando la vela delante y dan en cosa floxa.
    • 1553 Lpz Gómara, F. Crón Indias II [2002] fol. 104r Esp (CDH )
      [...] tiene vn fosso bien hondo, y luego vn pretil de madera hasta los pechos, y después vna cerca de tablones y vigas, dos estados en alto, por lo qual ay muchas troneras para flechar, y a trechos garitas que sobrepujan la cerca otro estado y medio, con muchas piedras y saetas, y aun las casas son fuertes y tienen sus trauesías y saeteras para tirar, que responden a las calles.
    • 1553 Lpz Gómara, F. Crón Indias II [2002] fol. 11v Esp (CDH )
      [...] y començaron a combatir la cerca y baluartes, y a pelear con los enemigos que hauía rato que les tirauan saetas y varas y piedras con hondas y a manos, y que entonces, viendo cabe sí los enemigos, peleauan reziamente de las almenas a lançadas, y flechando muy a menudo por las saeteras y trauiessas del muro, en que hirieron quasi veynte españoles.
    • 1527-1555 Núñez Cabeza Vaca, A. Naufragios [1992] Esp (CDH )
      Toda la gente de guerra está cubierta con leña menuda y hazen sus saeteras, y están tan cubiertos y dissimulados que aunque estén cabe ellos no los veen. Y hazen vn camino muy angosto y entra hasta en medio del monte, y allí hazen lugar para que duerman las mugeres y niños, y quando viene la noche encienden lumbres en sus casas para que si ouiere espías crean que están en ellas.
    • 1527-1555 Núñez Cabeza Vaca, A. Naufragios [1992] Esp (CDH )
      Y quando no ay montes en que ellos puedan desta manera esconderse y hazer sus celadas, assientan en llano en la parte que mejor les paresce y cércanse de trincheas cubiertas con leña menuda y hazen sus saeteras con que flechan a los indios, y estos reparos hazen para de noche.
    • 1535-1557 Fdz Oviedo, G. HGral Indias [1992] Esp (CDH )
      Desde allí envió el licenciado a correr la tierra parte de los españoles, e dieron en unas barbacoas armadas cada una sobre treinta e cuarenta e sesenta vigas, o grandes estantes, y encima, el buhío o casa con sus saeteras, así en lo alto como por el suelo; e desde allí se defendían con lanzas e piedras e agua caliente.
    • 1535-1557 Fdz Oviedo, G. HGral Indias [1992] Esp (CDH )

      Y son desta manera aquellos muros: hincan muchos palos gordos, altos y derechos, juntos unos con otros; ésto, téjenlos con unas varas largas, y embarráncalos por de dentro y por defuera, e hacen sus saeteras a trechos, y hacen sus torres y cubos repartidos por el lienzo y partes del muro que le convienen [...].

    • 1535-1557 Fdz Oviedo, G. HGral Indias [1992] II, 382 Esp (CDH )
      Las paredes de las casas son de palizada espesa y embarradas, con sus saeteras, porque son flecheros; y la cubierta o tejados están cubiertos de cortezas de árboles, y son estas moradas o casas luengas de a sesenta, e ochenta, e a cient pasos.
    • 1535-1557 Fdz Oviedo, G. HGral Indias [1992] Esp (CDH )
      Desta manera fué hecho un castigo grande en ellos, puesto que hirieron muchos cristianos desde las casas, por saeteras que tenían hechas, de los cuales murieron diez, que fueron heridos con hierba, rabiando: que era coma de mucha compasión verlos padescer hasta que espiraban con vascas e mordiéndose las manos e los brazos, e dando gritos, e haciendo otros extremos que no se podían ver sin mucha compasión dellos, y sin los poder ayudar con remedio alguno.
    • 1560 Cervantes Salazar, F. Crón Nueva España [1971] Esp (CDH )
      Cerró puertas, hizo saeteras, levantó pretiles en la parte que mejor le paresció, bastecióse de lo nescesario para más de cuatro meses, recelándose de que los contrarios le cercarían; pero como vio que en todo este tiempo no le acometían ni daban muestra dello a los que con su licencia salían, aunque bien adereszados por la ciudad, determinó de buscar a sus enemigos, y así, salió de Tezcuco con docientos españoles, en los cuales llevaba diez e ocho de a caballo y treinta ballesteros e diez escopeteros e cuatro mill indios amigos tlaxcaltecas.
    • 1566 Urrea, J. Diál honra militar [2003] Esp (CDH )
      [...] y al tiempo quél alçó el brazo, tirole vn moro por vna saetera y diole vna saetada por debaxo del braço donde no traýa armas y metiole la saeta en el cuerpo.
    • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 495 Esp (CDH )
      [...] y así fue como lo concertaron, que por más que habíamos dicho y aconsejado al Rangel que mirase que había muchas ciénagas y que no corriese por aquellas sabanas a rienda suelta, que atollarían los caballos, y que suelen tener aquellos indios estas astucias, y hechas saeteras y fuerzas junto a las ciénagas, no lo quiso creer [...].
    • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 477 Esp (CDH )
      [...] y desde allí atravesamos al pueblo de Cimatlan y a otros pueblos que se dicen Talatupan, y antes de entrar en el pueblo tenían hechas unas saeteras y andamios junto a un monte, y luego estaban unas ciénagas; e así como llegamos nos dan de repente una tan buena rociada de flecha con muy buen concierto y ánimo, e hirieron sobre veinte soldados y mataron dos caballos, y si de presto no les desbaratáramos y deshiciéramos sus cercados y saeteras, mataran e hirieran muchos más, y luego se acogieron a las ciénagas [...].
    • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 494 Esp (CDH )
      [...] e llegamos obra de cinco leguas de Cimatan, y en unas ciénagas y malos pasos estaban juntos todos los más guerreros de aquella provincia, y tenían hechos unos cercados y grandes albarradas de palos y maderos gruesos, y ellos de dentro con unos pretiles y saeteras, por donde podían flechar [...].
    • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 495 Esp (CDH )
      [...] y desde allí fuimos a otras casas que también estaban sin gente, que entonces las despoblaron sus dueños, y hallamos otra fuerza con grandes maderos y bien cercada y sus saeteras; y estando reposando aun no había un cuarto de hora, vienen tantos guerreros cimatecas, y nos cercan en el pueblezuelo, que mataron un soldado y a dos caballos, y tuvimos bien que hacer en hacerlos apartar [...].
    • c1573-1581 Aguado, P. HSta Marta [1916-1917] I,670 Co (CDH )
      [...] puestas de tal suerte que antes que entrase dentro el que de fuera venia, tocando en cierto palo en que forçosamente auia de tocar, hazia caer la puerta que era como ratonera de golpe y quedava çerrada de suerte que por la parte de fuera nunca mas se podia abrir, y juntamente con esto tenian por los bohios hechas troneras y saeteras, para mas seguramente poder damnificar a los que por fuera anduviesen, y desta suerte y por esta causa nunca los soldados pudieron señorear ni apoderarse de ningun buhio o casa, antes con querer entrar dentro fortificaban a los yndios en sus casas [...].
    • c1573-1581 Aguado, P. HSta Marta [1916-1917] II,259 Co (CDH )
      [...] pero esto fue para mas daño de los vnos y de los otros, porque como la gente de aquella poblazon fuese muy belicosa y acostumbrada a gerrear con sus comarcanos, dormian muy sobre el auiso y tenian sus casas fortificadas con troneras y saeteras, de suerte que no facilmente les podian entrar, y ansi al tiempo que los españoles, antes que amaneçiese, se açercaron a los buhios de los yndios y quisieron entrar en ellos, fueron con gran presteza rebatidos y apartados con las lanças y flechas que desde dentro de sus casas tiravan [...].
    • c1573-1581 Aguado, P. HSta Marta [1916-1917] II,91 Co (CDH )
      [...] y como todos de golpe se llegasen y juntasen al palenque con los dos de a caballo, despendieron sobre ellos los yndios tanta cantidad de flechas y piedras que fue cosa espantosa, y como los caballos no fueron tan prestos como se rrequeria en el rroboluer cavsaron gran daño a si y a sus amos, porque por las saeteras o troneras que en el palenque avia tiraron muchas flechas çiertas y de ponteria con que enclavavan los caballos.
    • 1582 Urrea, M. Trad Arquitectura Vitruvio [2000] Esp (CDH )
      Allende d'esto, las torres se han de fundar y poner de manera que vayan salidas a la parte de afuera del muro, porque quando los enemigos con ímpetu y fuerça quieren allegarse al muro desde las torres de la mano yzquierda y de la derecha, estando los lados de las torres abiertos con sus saeteras y troneras, con tiros y saetas los hieran. Y hase de procurar que no sea fácil llegarse a combatir el muro, el qual se ha de cercar de buenas cavas y procurar que las calles de la entrada no estén derechas, sino que estén bolteadas y torcidas. Porque si assí estuviere, los que vinieren a entrar y allegarse al muro, no podrán encubrir con escudo el lado derecho.
    • 1587 García Palacio, D. Instrución náuthica [2000] fol.123r Esp (CDH )
      Y en todos los bordos se tendrán tendidas picas y medias picas de vabor a estribor, las puntas frontero a las saeteras, porque al tiempo del menester qualquiera las halle a mano para herir al que quisiere subir al bordo, y los gorguzes dichos para los de la xareta.
    • 1587 García Palacio, D. Instrución náuthica [2000] fol.125v Esp (CDH )
      [...] y, si no pudiere abatir, procurar hechar la gente en el castillo de proa o en la tolda de popa, advirtiéndolos que no salten en el bordo cerca de alguna saetera, ni frontero del árbol mayor, porque podrán matar la gente dende las saeteras o desde la gavia con piedra y otras armas arrojadizas.
    • 1587 García Palacio, D. Instrución náuthica [2000] fol.123v Esp (CDH )
      Estos mosquetes y arcabuzes han de estar bien tratados, apuntados y con todos sus aparejos y hanse de tirar a los enemigos por las saeteras, y procurar el que le tirare que sea cierto; y, descargando, tornará a cargar con la mayor diligencia que pudiere, para tornar a su saetera y puntería.
    • 1587 García Palacio, D. Instrución náuthica [2000] fol.125v Esp (CDH )
      [...] y, si no pudiere abatir, procurar hechar la gente en el castillo de proa o en la tolda de popa, advirtiéndolos que no salten en el bordo cerca de alguna saetera, ni frontero del árbol mayor, porque podrán matar la gente dende las saeteras o desde la gavia con piedra y otras armas arrojadizas.
    • 1587 García Palacio, D. Instrución náuthica [2000] fol.126r Esp (CDH )
      Y en el entretanto que todo esto succediere, el batallón que defiende la nao ha de estar tirando siempre, con versos, y mosquetes y arcabuzes una tempestad continua de balas, porque, allende del daño que se les hará por las portañuelas y saeteras, el humo de nuestra nao que está a barlovento no los dexará que se vean, ni que acudan a cosa que les convenga.
    • 1587 García Palacio, D. Instrución náuthica [2000] fol.128r Esp (CDH )
      Y quando uvieren echado los arpones, aunque se pueda aprovechar de los arcabuzes, la gente de pelea tomará picas y medias picas para deffender su nao y los lombarderos, después que ayan jugado la artillería, tomarán sus bombas, alcancías e instrumentos de fuego y por las saeteras las tirarán y arrojarán a los contrarios.
    • 1589 Castellanos, J. Elegías varones Indias [1847] 405 Co (CDH )
      / También caian tan pesados cantos / Por una y otra y otra saetera, / Que no dejaban de poner espantos / A los que los miraban mas afuera; / De dardos asimismo vuelan tantos, / Que tenia la gente forastera; / Fué desde la mañana la porfía / Hasta quel sol pasó de medio dia.
    • 1592 Collado, L. Artillería [2000] Esp (CDH )
      [...] pero este tablón ha de ser en tal manera hecho que pueda andar alrededor a qualquiera lado y aún para poder con los arcabuzes tirar a los enemigos ha de tener saeteras hechas tanto anchas quanto basten a caber las bocas de ellos quando converná de dispararlos, el qual tablón haze tres effectos: el primero que, buelto hazia la cava de la mina, la cierra y atopa toda y impide que el humo no passe y nos offenda, por quanto viene a cerrar justamente la boca; el segundo es que por aquellas troneras o saeteras con los arcabuzes se offende en gran manera al enemigo [...].
    • 1588-1594 Lobo Lasso Vega, G. Mexicana [1970] 49 Esp (CDH )
      / Recorren las murallas, fortifican / las puertas, barbacanas, torreones, / forman anchos bastiones, reedifican / cubos con gruesas vigas y troncones; / ahondan fosos, saeteras pican, / cubren los altos muros de lanzones, / de piedras, dardos, flechas, chuzos, varas, / de largas picas y veloces jaras.
    • 1600 Mármol Carvajal, L. Rebelión moriscos [1852] 295 Esp (CDH )
      Viendo pues nuestra gente la determinacion que traian los enemigos, y que los muros del fuerte eran tapias de tierra y paredejas de piedra seca tan bajas que en algunas partes no cubrian un hombre, acudiendo animosamente al reparo con sus personas y con la arcabucería puesta de mampuesto en las saeteras y traveses, mataron y hirieron muchos dellos, y les hicieron perder la furia que traian.
    • 1600 Mármol Carvajal, L. Rebelión moriscos [1852] 302 Esp (CDH )
      Y entrando dentro, aunque de las saeteras y traveses del muro principal herian algunos soldados, se metieron en la casa de la municion que estaba entre los dos muros, y desbarataron el ingenio de refinar el salitre y de hacer la pólvora, ý pegaron fuego al edificio y lo quemaron todo. Y porque no se podia entrar la fortaleza sin artillería ó escalas, sacaron dos mil y setecientas cabezas de ganado menudo y trecientas vacas, y se retiraron.
    • 1602 Velásquez Velasco, D. A. El celoso [2000] Esp (CDH )

      CORNELIO:Yo me voy a poner en una saetera que de bien lejos descubre su casa.

      DAMASIO:Ya habías de ser ido y vuelto según mi deseo.

    • 1604 Persia, J. Relaciones [1946] 169 Esp (CDH )
      [...] como esperaba con él volar los turcos del castillo, colérico e impaciente se resolvió de asaltar, escala vista, la muralla, de cuya resolución y inopinado asalto, aunque al principio causó algún espanto a los turcos, pero después, animándose, empezaron a volar a los que ponían las escalas y tirar de puntería y mampuesto por las saeteras y troneras que había en los altos y cruceros de las casasmatas y baluartes, y habiendo durado este combate como seis días continuos, y viendo el poco fructo que se hacía, se mandó tocar a retirar con muerte de más de seis mil persianos que cayeron en los fosos desde las escalas [...].
    • 1605 Lpz Úbeda, F. Pícara Justina [1977] Esp (CDH )
      Vi que enfrente dél estaban unas mezquitas pequeñas o casas de calabacero, donde estaban asomadas unas mujercitas relamiditas, alegritas y raiditas, como pichones en saetera. Parecían cotorreras de a seis en libra, y no lo eran más que la Méndez.
    • 1609 Inca Garcilaso Comentarios Reales Incas [1985] Pe (CDH )
      De frente de cada callejón, a una mano y a otra, había ventanas como saeteras, que bastantemente daban luz a los callejones; debajo de cada ventana había un vacío hecho en la pared, donde estaba un portero sentado, sin ocupar el paso del callejón.
    • 1611 Covarrubias, S. Tesoro Cast Esp (NTLLE)
      Saeta [...]. Saetera, cierta ventanilla angosta, en las torres y murallas, por donde secretamente se tiran las saetas. O se dixo saetera, porque por tales ventanas entran los rayos del Sol, como si fuessen saetas.
    • 1612 Ledesma, A. Conceptos espirituales III [1969] Esp (CDH )
      Pintose vn castillo con cinco saeteras, y à la puerta vn braço con vna llave.
    • 1615 Villaviciosa, J. Mosquea [2002] 321 Esp (CDH )
      ¡Tremolaban al aire cien banderas / Sobre sus torreones poderosos, / Abiertas por los muros mil saeteras / Y la tierra con mil profundos fosos. / Allí metieron las naciones fieras / Sus fuertes escuadrones belicosos, / Y aunque eran infinitas cantidades, / Eran los dos castillos dos ciudades. /
    • 1618 Espinel, V. Marcos Obregón [1972] II, 260 Esp (CDH )
      [...] porque, aunque hubo opiniones que les tirásemos a el ojo que tenían solo porque sin él no podían atinar a la boca de la cueva, la mía fue que, cebando los arcabuces con dos balas, se les tirase a las piernas, porque el tiro del ojo no era tan cierto como estotro, y todos caían, sirviéndonos de saetera y trinchera así los maderos que habíamos puesto como los árboles espesos que estaban a la entrada [...].
    • c1618 Silva Figueroa, G. Comentarios [1903-1905] I, 165 Esp (CDH )
      La cantidad que este pequeño giro contiene no es mayor del que pueden ocupar quinientas ó seisçientas casas, juntamente con el vazio que ocupa el terrero de la fortaleza. Es la fabrica de esta muralla de piedra quadrada con sus almenas, torreones y saeteras como las de las fortalezas antiguas de España, conforme á la costunbre que ansi los moros de Asia como los de Berueria tuuieron en sus fortificaçiones.
    • c1618 Silva Figueroa, G. Comentarios [1903-1905] Esp (CDH )
      Es la fortaleza pequeña y de tapias y barro, aunque bien labrada, de la fábrica que en Europa, particularmente en España, vemos las fortalezas antiguas labradas en tienpo de moros, con su baruacana alderredor, y fuera un foso angosto y de tres braças de hondo, pero toda ella de muy poca defensa, no teniendo lugar comodo para asestar artilleria, mas de algunas pequeñas saeteras para esmeriles ó mosquetes, aunque para tomarse ay neçesidad de batirse [...].
    • c1618 Silva Figueroa, G. Comentarios [1903-1905] Esp (CDH )
      Ocupa toda la corona del monte, que es de forma oual, con la muralla de cal y piedra, como las fortalezas antiguas de España de tienpo de moros, con su parapeto de almenas, y en ellas saeteras pequeñas para arcabuzeria, sin auer en toda ella lugar conmodo en que se pueda asestar ni jugar un esmeril, de manera, que solo el sitio la haze fuerte, demas de tener mucha plaça y unpozo, que aunque es de dozientas braças de hondo tiene mucha y razonable agua para beuer á tienpo de neçesidad.
    • c1618 Silva Figueroa, G. Comentarios [1903-1905] Esp (CDH )
      [...] y antes que anocheçiese llegó la carauana á un caravasar mayor que ninguno de quantos se auian visto, porque demas de tener mayor patio y mas número de alcobas y aposentos, era de muy altas y gruesas paredes de piedra, con dos torreones á entranbos lados de la puerta y otros quatro á las quatro esquinas, todos con sus saeteras, de suerte que representaua la forma de una gran fortaleza, y ansi se labró para este fin [...].
    • c1618 Silva Figueroa, G. Comentarios [1903-1905] II, 299 Esp (CDH )
      Y aunque tiene un fosso á la parte de tierra, es muy angosto y poco hondo, de manera que con façilidad puede çegarse, mayormente que ni en la muralla ay capacidad sino para artilleria menuda, sin traues ni otra esençial defensa mas que algunas saeteras de dos torreonçillos que por alli la guardan.
    • c1619 Cabrera Córdoba, L. HFelipe II [1998] Esp (CDH )
      Batió siete días un lienço de muralla de fábrica ecelente entre dos torres fuertes y altas, redonda la que mira el norte y cuadrada la que el mediodía, traveses de la cortina con saeteras y casas matas y foso de agua medianamente fondo.
    • 1580-a1627 Góngora Argote, L. Romances [1998] 232 Esp (CDH )
      / Alborotó la aula Hero, / que el muro del velo blanco / tenía dos saeteras / para los ojos rasgados, / a quien se calaron luego / dos o tres torzuelos bravos / como a búho tal; y, entre ellos, / el abideno bizarro / pïóla cual gorrïón, / cacareóla cual gallo, / arrullóla cual palomo, / hízola ruedas cual pavo.
    • 1629 Espinosa, P. Panegírico Pz Guzmán [1909] Esp (CDH )
      Tu celo santo, que afana el pecho de su huésped, paga el hospedaje alzándose con la posada. Así acudes al peligro con ojos, y al remedio con pies y manos. Condenas á la licencia á destierro. Franqueas los mantos al exámen; que un medio ojo, una tentación tapada, hiere á la cordura por saetera y desmiente argólicos desvelos. Más quieres dar causa de queja que ocasión de engaño, y que se infame la verdad de necia.
    • 1629-1630 Quevedo Villegas, F. Libro de todas las cosas [1993] Esp (CDH )
      Boca pequeña y fruncida, que hace hocico de hurón y parece oído, denota escuridad en los dientes, y es como tener encías con saetera en lugar de ventana.
    • c1650 Tello, A. Fragmentos HNueva Galicia Docs HMéxico Mx (CDH )
      Recibieron los nuestros muy bien este combate, defendiendo cada uno su estancia, saeteras y barbacanas, y los hicieron retirar, y mandó el capitán y gobernador Oñate que no hiciesen mudanza, sino que se estuviesen quedos y los dejasen desflemar en su furia primera, y que hubiese silencio hasta que él otra cosa mandase [...].
    • 1671 Torre Farfán, F. Fiestas S. Iglesia Metropolitana Patriarcal Sevilla p. 278 Esp (BD)
      Para esta execucion se formó vn Castillo Quadrado, dividido en Tres Cuerpos […]. En todos se imitó la Solidez de la Cantería, abriendo en ellas las Saeteras y Troneras del vso Antiguo. Adornaronse de bien formadas Almenas, y el vltimo rematava en su Torre y Omenage, donde se ostentava la Presencia bien imitada de vn Moro.
    • 1723 San Nicolás, P. Siglos Geronimianos. Parte primera p. 17 Esp (BD)
      Algunas vezes ay ventanas, por sus distancias, que son como saeteras en lo alto, por donde entra una luz escasa, que templa algun tanto la obscuridad, y tinieblas, y tienen mas traza de agujero lobrego que de ventana clara.
    • 1739 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      Saetera. s. f. Una ventanilla angosta por la parte de afuera, y mas ancha en disminución por la de adentro, que hacian en las torres y murallas para disparar las saétas, estando ocultos.
    • 1743 Salazar Olarte, I. HConquista Méx II p. 154 Esp (BD)
      A los Caziques circunvecinos los mandó bolver á sus jurisdicciones, sin disminuirles las autoridades de sus empleos; y ya establecida la quietud, y no escuchandose voz que perturbasse la paz, siguió el Exercito hasta Citnatlan, y Talatupan, en cuya situacion tenian en un monte diferentes saeteras, y andamios; y antes que la prevencion discurriesse en el peligro, hirieron con sus flechas veinte Españoles, y à no desbaratar los nuestros aceleradamente los artificiosos fortines, huviera perecido la mayor parte de la Tropa.
    • 1778 Ponz, A. Viage España, VII p.159 Esp (BD)
      A Truxillo la dividen en la parte que llaman la Villa, y en la que llaman la Ciudad: aquella es un parage elevado con cerca de murallas, castillo, altísimas torres, y plaza de armas, donde hay una ermita dedicada a S. Pablo, en cuyo dia se conquistó de los Moros. Al rededor de este lugar fuerte están las casas de la mucha, y distinguida nobleza que antiguamente vivia en Truxillo: estaban fortificadas con altas torres, saeteras, troneras, &c., y se ven muchos escudos de armas, distinguiéndose los de las primitivas familias.
    • 1792 Jovellanos, G. M. Diario 1792 [1994] Diario Esp (CDH )
      A una distancia y a la parte del mediodía se ve un viejo torrejón de la casa de Benavides, con su pedrero lanceras y saeteras, señales de casa fuerte. Dícese fundado en el siglo XVI por Juan Bernaldo de Miranda; pero habiéndose mandado derribar las casas fuertes en las Cortes de Toro de 1480, no es creíble que otras se levantasen de nuevo.
    • 1803 RAE DRAE 4.ª ed. (NTLLE)
      Saetera. s. f. Ventanilla muy estrecha por la parte exterior y ancha por la interior que habia antiguamente en las fortalezas para arrojar saetas.
    • c1806 Jovellanos, G. M. Descripción castillo Bellver [1970] 281 Esp (CDH )
      ¿Y no le parecerá que ve a unos jugando desde los muros y torres sus armas o máquinas, o asestando sus tiros al abrigo de las troneras y saeteras, y otros en la barrera exterior, presentando sus pechos al enemigo, mientras los más distinguidos defienden el pendón real que sobre el alto homenaje tremola al viento los blasones de Mallorca?
    • c1806 Jovellanos, G. M. Descripción castillo Bellver [1970] Esp (CDH )
      Ocupa en ancho el espacio interior de la torre, y en alto la parte más honda de la cava, que está rodeada por el talús, sin otra luz que la que puede darle una estrechísima saetera al través de aquellos hondos, dobles y espesísimos muros.
    • 1816 Anónimo Trad Itinerario descriptivo provincias España Laborde p. 26 Esp (BD)
      Al salir de esta ciudad se atraviesan varias montañas, que aunque no hacen el camino malo, pero sí desagradable por los declives y continuos peñascos. Al cabo de dos horas se llega á un lugar pobre, último de los de Cataluña por esta parte. Llámase Alcarráz, y fue plaza fuerte en otro tiempo, conquistada de los moros en 1149 por Guillelmo Raymundo de Moncada, y por Erméngol, conde de Urgél. Al extremo y á la derecha de este pueblo se ve una torre quadrada muy antigua, guarnecida todavía de almenas y saeteras.
    • 1846 Navarro Villoslada, F. Blanca de Navarra [2003] Esp (CDH )

      El desconocido quiso evitar el golpe desviándose; las armas le robaron la agilidad por su desgracia; se echó la mano a la cabeza, dio casi dos vueltas al rededor de sí, y cayó luego derribado con espantoso estruendo.

      Un débil quejido femenil salió de una saetera del castillo.

      Corría la sangre por los hierros de la visera del encubierto, a quien sin duda el hachazo le había partido el cráneo.

    • 1846 Navarro Villoslada, F. Blanca de Navarra [2003] Esp (CDH )
      Un lienzo blanco se agitaba a la sazón por la misma angosta saetera de donde salió el gemido de mujer; y fuese por casualidad, o de propio intento, cayó el cendal al pie de la muralla del solitario castillo.
    • 1846 Navarro Villoslada, F. Blanca de Navarra [2003] Esp (CDH )
      Una mujer en pie dentro de la saetera, que daba escasa luz al aposento, avanzó con los brazos abiertos, y postrándose de hinojos delante del recién llegado, le abrazó las rodillas, y exclamó con lastimero acento:

      — ¿Sois vos? ¿Sois vos nuestro generoso libertador, a quien tantas infelices vamos a deber la vida y la honra? Os he visto desde esa ventana: he oído todas vuestras palabras: he admirado vuestro heroico valor: he comprendido vuestros nobles intentos. ¡Gracias, caballero, gracias en nombre del cielo! ¡Gracias en nombre de mi padre, que ha muerto sin vengarme!

    • 1849 Navarro Villoslada, F. Doña Urraca [2003] Esp (CDH )

      Con el oído atento a los pasos del caballero, pues temía ser sorprendido en ocupación semejante, suspendióla momentáneamente, tomó el jarro, llenó un vaso, y en lugar de echárselo al coleto, arrojó el vino suavemente por la saetera; tornó a escribir con el mayor afán, y como sintiese bajar a Gutierre, guardó la tablita en el zurrón y tornó a su anterior apariencia y mansedumbre.

    • 1849 Navarro Villoslada, F. Doña Urraca [2003] Esp (CDH )

      ¿Qué había de hacer? Sacó la tabla del zurrón, procurando por el tacto que las letras apareciesen hacia abajo; desenvainó el puñal, al parecer para escribir con la punta; pero con el firme propósito de sepultarlo en el pecho de don Gutierre si éste se empeñaba en leer lo escrito. Todo esto lo pensó y lo hizo en un abrir y cerrar de ojos; pero después de tener en la mano la tabla y el cuchillo, se dirigió con la mayor naturalidad a la saetera, y en la negra y húmeda pared escribió las siguientes palabras: Cuando me veáis delante de la puerta con el puñal ensangrentado.

    • 1849 Navarro Villoslada, F. Doña Urraca [2003] Esp (CDH )
      Elvira, habituada a semejantes edificios, comprendió luego que era casi materialmente imposible huir sin llamar la atención de las gentes que pudieran pasar por tan largos rodeos, y asomarse a las almenas, saeteras o ventanas. No dejaría de haber salidas más ocultas; pero tenía que valerse de una persona que le sirviese de guía, y estando en estas imaginaciones, llamó su atención un gallardo joven que con aire melancólico pasaba por el camino de la barbacana mirando unas veces con inquietud hacia el camino que seguía, y otras levantando los ojos al cielo o deteniéndolos en alguna de las ventanas del muro.
    • 1849 Navarro Villoslada, F. Doña Urraca [2003] Esp (CDH )
      Pasaron, por fortuna, a cuál más preocupado, el ricohombre y el sayón delante de la saetera, mirando el uno su camino, que no debía serle muy conocido, y el otro sin mirar a ninguna parte, con semblante pálido y ceñudo y el cabello erizado; y el paje, cuando los vio de espaldas, no pudo menos de exhalar un tenue suspiro.
    • 1849 Navarro Villoslada, F. Doña Urraca [2003] Esp (CDH )

      Gontroda principió a tener miedo al reparar en aquellos ojos alocados, en aquel rostro casi cadavérico; siguióle, sin embargo, a un aposento de la misma torre, con saeteras a todos cuatro costados.

    • 1849 Navarro Villoslada, F. Doña Urraca [2003] Esp (CDH )

      — ¡El mío! ¡Elvira, Elvira es mi esposa! ¡Y has aguardado a revelármelo ahora! Ahora que vamos a perecer en esas llamas encendidas al soplo de mi desesperación...

      — ¡Y de tu envidia! —repuso Gontroda, acercándose a la saetera de la fachada—. Pero consuélate, infeliz; ¡todos los que te han abandonado se salvan en brazos de los sitiadores, y sólo conseguirás que muera contigo el único ser que te ha sido fiel, el único que te amaba!

    • 1849 Navarro Villoslada, F. Doña Urraca [2003] Esp (CDH )
      Pegóse a la pared, bien embozado, en el hueco de una saetera, y vio, detenidos en el umbral, dos bultos de colosal estatura, el ricohombre y el jayán de sayo colorado; el primero, pálido, indeciso, turbado, y el segundo con el hacha en una mano y la luz en la otra, esperando con brutal indiferencia la resolución de aquella lucha mental.
    • 1856 Jover, N. C. Amarguras rey [2003] Esp (CDH )

      — Entonces te digo que no lo entiendo.

      — Ni yo... esclamó Ramiro levantándose bruscamente y atravesando por medio de sus tendidos compañeros fué á mirar por una estrecha saetera que daba al campo.

      — ¿Quieres que salga con algunos jinetes á dar un vistazo por la orilla del rio? preguntó el otro soldado levantándose tras él.

      — No: me ha mandado que nadie se mueva del castillo, y no me atrevo á faltar á la consigna.

    • 1862 Bécquer, G. A. Tres fechas 191 Narraciones Esp (CDH )

      Un monarca castellano escoge entonces para su residencia aquel alcázar que se derrumba, y en este punto rompe un lienzo y abre un arco ojival y lo adorna con una cenefa de escudos, por entre los cuales se enrosca una guirnalda de hojas de cardo y de trébol; en aquél levanta un macizo torreón de sillería con sus saeteras estrechas y sus almenas puntiagudas [...].

    • 1862 Bécquer, G. A. Tres fechas Narraciones Esp (CDH )

      Sobre la portada de la iglesia, en donde se ven como envueltos en el crepúsculo misterioso en que los bañan las sombras de sus doseles, una andanada de santos ángeles y vírgenes, a cuyos pies se retuercen, entre las hojas de acanto, sierpes, vestigios y endriagos de piedra, se mira elevarse un minarete esbelto y afiligranado con labores moriscas; junto a las saeteras del murallón cuyas almenas están ya rotas, ponen un retablo, y tapian los grandes huecos con tabiques cuajados de pequeños agujeritos y semejantes a una tabla de ajedrez [...].

    • 1864 Bécquer, G. A. Celda [1985] Esp (CDH )

      Absorto en estos pensamientos, doblo el periódico y me dirijo a mi habitación. Cruzo la sombría calle de árboles y llego a la primera cerca del monasterio, cuya dentellada silueta destaca por oscuro sobre el cielo, en un todo semejante a la de un castillo feudal; atravieso el patio de armas, con sus arcos redondos y timbrados, sus bastiones llenos de saeteras y coronados de almenas puntiagudas, de las cuales algunas yacen en el foso, medio ocultas entre los jaramagos y los espinos.

    • 1864 Bécquer, G. A. Celda [1985] Esp (CDH )
      Cuando el pastor terminó su relato llegábamos precisamente a la cumbre más cercana al pueblo, desde donde se ofreció a mi vista el castillo oscuro e imponente, con su alta torre del homenaje, de la que solo queda en pie un lienzo de muro con dos saeteras que transparentaban la luz y parecían los ojos de un fantasma.
    • 1882 Pardo Bazán, E. Francisco Asís [1903] I, 110 Esp (CDH )
      Cuando Santo Domingo se hallaba en Roma, una de sus ocupaciones era visitar a las reclusas, pobres mujeres que por devoción se emparedaban, y comían de lo que la caridad les arrojase; habíalas en gran número en la ciudad, ya en las laderas del monte Palatino, ya en los derruídos monumentos, en el hueco de las saeteras, en la cavidad de los acueductos.
    • 1884 Piferrer, P. España: Catalunya [2003] Esp (CDH )
      Mas la poesía vuela alrededor de los hendidos torreones, y vuelve a poblar las piezas abandonadas; las mohosas saeteras de las atalayas parece que aún se observan mutuamente, y truecan entre sí las señales de alarma, y cuando el viento, estremeciendo la yedra que sube por las grietas y agitando las plantas que cuelgan de los antepechos, finge movimiento y voces en las ruinas, entonces place evocar las memorias de los antiguos Castellanos, o escuchar los cantares y la tradición que narran sus contiendas, su estirpe y sus hazañas
    • 1884 Piferrer, P. España: Catalunya [2003] Esp (CDH )
      [...] y como si tal conjunto no bastara para impresionar al que lo contempla, dos aberturas recortadas se ven junto a la puerta con semejanza de saeteras o cual encajes de las cadenas de un puente levadizo [...].
    • 1884 Piferrer, P. España: Catalunya [2003] Esp (CDH )
      Dentro del tímpano se lee una inscripción que probablemente se refiere a una reconstrucción posterior a la consagración primera. Arrimadas a los alféizares hubo dos columnas, de que no queda sino un capitel. Entre el arquivolto y la punta del techo se abre una ventana a guisa de grande saetera; y el remate general en ángulo o a dos aguas despliega la cornisa o moldura cóncava que es tan peculiar a esta arquitectura.
    • 1884 Quadrado, J. M. España monumentos y artes [2003] Esp (CDH )
      Encima de los cordones de perlas que marcan exteriormente los cuerpos de la torre, ábrense dos órdenes de ventanas cuadradas con reja, defendidas las superiores por salientes garitas angulares o polígonas que sin sus saeteras en forma de cruz parecieran doseletes.
    • 1886 Pardo Bazán, E. Pazos [1987] 306 Esp (CDH )
      [...] el huerto con bojes y estanque era ahora ancho y profundo foso, las macizas murallas se poblaban de saeteras, se coronaban de almenas; el portalón se volvía puente levadizo, con cadenas rechinantes; en suma, era un castillote feudal, hecho y derecho, sin que le faltase ni el romántico aditamento del pendón de los Moscosos flotando en la torre del homenaje: indudablemente Julián había visto alguna pintura o leído alguna medrosa descripción de esos espantajos del pasado que nuestro siglo restaura con tanto cariño.
    • c1855-a1895 Navarro Villoslada, F. Doña Toda de Larrea [1998] Esp (CDH )
      Las escaleras eran de piedra berroqueña con lindas balaustradas góticas, y recibían la luz por unas ventanas tan largas y angostas que muy bien podían pasar por saeteras.
    • a1895 Navarro Villoslada, Francisco Leyendas nacionales Artículos en el Semanario Pintoresco Español Esp (CDH )
      En sus cuatro ángulos se elevaban otras tantas torres salientes, que defendían con sus flancos llenos de saeteras las cortinas de las murallas, coronadas de almenas, y terraplenadas hasta los adarves.
    • a1895 Navarro Villoslada, Francisco Recuerdos históricos Artículos en el Semanario Pintoresco Español Esp (CDH )
      Un momento después estaban coronadas sus almenas de denodados defensores, la puente alzada y los ballesteros colocados en las saeteras de las torres. Doña Ana había provisto su palacio de antemano de gente, armas, municiones y vituallas. Asombrados los vándalos de tan arrojado valor e imprevista determinación, huyeron a ocultar su vergüenza entre el humo y polvo de otros lugares incendiados.
    • 1895 Pereda, J. M. Peñas [1995] 318 Esp (CDH )
      Y si este parapeto servía para ofender a los que intentaran socavar los cimientos de la torre, la disposición de su forrada puerta, como usted ve, no al medio, sino a un costado de esta fachada de Occidente, hace creer que se flanqueaba la entrada por medio de un balcón saliente, de piedra con matacanes o saeteras, situado en el centro y a la altura del primer piso, donde ahora se ve esa ventana cuadrada, mal acomodada al arco de salida que interiormente se conserva, y no hay en los otros dos frentes, provistos de ventanas ojivas o treboladas, mientras el del Norte sólo tiene las saeteras o aspilleras de todos... [...].
    • 1907 Rdz Marín, F. Discurso recepción Real Academia Española [1907] 14 Esp (CDH )

      Con todo esto, no prosiguió en Salamanca sus estudios, y para el curso académico siguiente asentó su matricula en Alcalá de Henares el día 24 de Octubre de 1566. De su dilatada permanencia en la patria de Miguel de Cervantes; de las hambres buídas que los escolares solían padecer alegremente bajo la odiosa férula de los maestros de pupilos así en los días de carne como en los de pescado, todos de disimulado ayuno riguroso; del malísimo gobierno de las amas, si es que los estudiantes caían en estas brasas por huir de aquella sartén; de las peligrosas romerías dominicales á Santa María del Val, en donde el Amor, cuando menos percatado el romero, hacía de las suyas, tomando por saeteras cualesquier lindos ojos rasgados [...].

    • 1908 Larreta, E. Gloria Ramiro [1908] 20 Ar (CDH )
      Cerca del suelo, una oblicua saetera, semejante al ojo de enorme cerradura, había servido en otro tiempo para defender la puerta á flechazos. Las rejas eran toscas y tristes.
    • 1916 Miró, G. Figuras pasión I [1916] Esp (CDH )
      La esclava de la jannua, el primer portal, de olmo forrado de bronce, puso los troncos traveseros cuando pasaron al Rábbi, y ya no abría sino un postigo, celando antes por la saetera.
    • 1917 Miró, G. Figuras pasión II [1917] 48 Esp (CDH )
      Todos los muros del palacio estaban bruñidos de sillares sonrosados, y en los cantones se acuchillaban con ventanas angostas como saeteras. Dentro, se sucedían las cámaras de estuco asirio donde corren enormes figuras bermejas siluetadas de negro y ojos de triángulo asombradizos y crueles: en los frisos de cerámicas, los dragones y reptiles de la visión de Ezequiel se enroscan a la pulpa rosa y azul de los anchos lotos; las salas hipóstilas, separadas por paños de púrpura, de pisos y pilastras de esmalte reproduciendo los tejidos de Sussa, que brillan con una pálida tonalidad bajo la luz destilada por la piedra.
    • 1933 Bachiller F. de Osuna Coser y cantar [1933] Esp (CDH )
      «Abiertas cartas discretas / de los secretos de Amor; / saeteras suyas secretas, / por donde suele el traidor / tirarle al alma saetas. / Salas do mil veces vi / al alma con frenesí, / y donde se suele entrar / el niño Amor a jugar, / porque ve niñas allí.»
    • 1944-1949 Baroja, P. Última vuelta [1978] Esp (CDH )

      A la entrada de Arquilos, en una plazoleta, veo un rebaño de cabras descansando.

      Cruzamos entre ellas, y subo a la plaza, que tiene una torre cuadrada, de piedra, con un gran reloj y unas saeteras, y cerca, un abrevadero.
    • 1956 Cela, C. J. Judíos moros cristianos [1989] 162 Esp (CDH )

      El castillo de la Mota lo forman cuatro recintos: la barbacana que cierra el patio de armas; el muro, con sus almenas, sus aspilleras, sus saeteras y sus troneras para la infantería; la torre del homenaje con sus dos garitas a cada muro, y el castillo propiamente dicho.

    • 1957 Cunqueiro, Á. Merlín [1969] 15 Esp (CDH )
      [...] por veces, todo Belvís quedaba a oscuras, pero al poco rato se encendía una luz pequeñita, como el ojo de un mochuelo, en el balcón de la fachada de respeto, y esa luz corría por el castillo, y yo veía cómo pasaba de una cámara a otra, siguiéndola cuando se derramaba y guiñaba por ventanas y saeteras, y súbitamente hacía unas señas en lo alto de las almenas.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] 541 Ar (CDH )
      Ahora pienso que lo que en verdad acontecía es que yo, con mi pesada, sofocante armadura, que entorpecía mis menores ademanes, lo incomodaba en su acción, pues a cada instante tropezaba conmigo, no bien se volvía de la saetera para dar órdenes o requerir refuerzos. Invadió el de Saboya el recinto y nos refugiamos en la fortaleza, hasta que se comprendió que la defensa era imposible.
    • 1965 Chueca Goitia, F. HArquitectura española [1965] 654 Esp (CDH )
      Abajo solía estar el cuerpo de guardia o, en señoríos modestos, los servidores de la familia; encima, el salón de los señores y luego los dormitorios. Los tabiques eran provisionales, de tablas, lienzos o tapices. La vida estaba reducida a un círculo estrecho, donde faltaba toda comodidad y desahogo. El principal elemento defensivo era muchas veces el cadalso, artificio volado de madera, con saeteras para hostilizar a los asaltantes. Todavía se conservan en varias torres mechinales y garfios que servían para sostenerlos. /
    • 1965 Chueca Goitia, F. HArquitectura española [1965] Esp (CDH )
      Viajando por el País Vasco es frecuente encontrar caseríos en cuyas plantas bajas de piedra se ven saeteras y hasta canes o ménsulas de piedra incrustada. Fueron torres fuertes, desmochadas y castigadas.
    • 1965 Chueca Goitia, F. HArquitectura española [1965] Esp (CDH )
      Como primera cortina para defensa del castillo, rodea todo él un muro con adarve, merlones escalonados y saeteras, con tres puertas defendidas por cubos almenados.
    • 1966 Goytisolo, J. Señas identidad [1996] Esp (CDH )
      Poco a poco el pueblo se achica, acurrucado bajo la mole del castillo y el forastero contempla atónito los lienzos oscuros de las murallas con sus torres, matacanes, saeteras —toda la geometría inexorable concebida antaño como un esplendoroso desafío, losa de piedra ahora, perdurable e inerte, sobre el destino de sus resignados habitantes.
    • 1964-1967 Cabrera Infante, G. Tristes Tigres [1967] 246 Cu (CDH )
      Desde la calle toda la mansión tenía aires de castillo, fuerte o casamata visible por la ausencia de triglifos y metopas sobre convexidades de equinos en friso aparentemente dórico, porque el sofito no sobresalía en invertidos escalones reglamentarios, porque algunos trozos de enrejado eran murallines levantados en jardinel, porque había salidizos reforzados en escuadra, y no solamente por tamañas irregularidades capaces de destruir cualquier orden, sino porque advirtió atalayas, saeteras, resaltos, poternas que simulaban postigos, portas de poca o ninguna ventilación, merlones a manera de parapetos sobre el paramento acorazando tejados y azoteas desde la mediacaña [...].
    • 1969 Linazasoro, I. Otra Guipúzcoa [1969] Esp (CDH )
      No ha faltado, pues, el desinteresado apoyo del vecindario que en medio de volcánica polvareda, investido de una musa arqueológica, ha descubierto un nuevo ventanal rectangular abocinado en forma de saetera, sobre el ya divulgado de herradura y que podría ser indicativo de la existencia de alguna otra dependencia, como una cámara de tesoro del tipo ovetense o como el escondrijo que se aprecia sobre el pilar de la iglesia mozárabe de San Baudilio de Berlanga, en Soria.
    • 1969 Linazasoro, I. Otra Guipúzcoa [1969] Esp (CDH )
      Los astigarribiarras, han dejado al descubierto, las saeteras del imafronte, o pared de Poniente, desnudando la nave de su rancia bóveda, que a modo de cielo raso, ocultaba la gracia del tejado, con su latería cuajada de intersticios, las olivas, tornapuntas, jimeles y vigas, cosidas con gruesos pivotes de madera, al gusto de las ancestrales construcciones navales.
    • 1969 Linazasoro, I. Otra Guipúzcoa [1969] Esp (CDH )
      Las paredes Este y Oeste, —rabiosa orientación del templo—, disponen de tres saeteras. Las longitudinales, Norte y Sur, presumen a cada cinco. Las septentrionales por cierto, paralelas y pegaditas a la calzada, que plurales gentes y carretas viera pasar en dirección al puerto.
    • 1973 Gorodischer, A. Jubeas [1973] 123 Ar (CDH )
      Rodeados por las torres flanqueantes, las almenas y las saeteras, encabezados por el Comandante para quien toda la marcha tenía que haber sido un suplicio, se dejaron llevar hasta la Puerta de Ceremonia: a medias en la sombra del interior, solamente las piernas en el agujero de luz que hacía el sol sobre el piso de losas de piedra, esperaban dos hombres.
    • 1983 Otero, L. Temporada ángeles [1986] 287 Cu (CDH )
      En los días de sol se le permitía caminar por la ronda de Isabel, que la Reina usaba en sus paseos entre Beauchamp y la Torre de la Campana, cuando su hermana María Tudor la aprisionó. Lilburne transcurría entre saeteras y matacanes, aspirando a pulmón pleno el aire limpio del día, pero le abrumaba un poco volver a Beauchamp que, a pesar de ser amplia y contar con una chimenea, no dejaba de ser un calabozo.
    • 1984 Ayerra, R. Lucha inútil [1984] 35 Esp (CDH )
      Consta el templo de un mazacote con puerta y ventanuco a modo de saetera —que por caer en la sacristía bien pudiera valerle al párroco para mal distraer el rato—, todo un pedazo de obra hecho a base de pedrusco y borriquería, y de un cachirulo de torre para el campanario más finústico y cursi que el pedo de un marica.
    • 1987 Agromayor, L. Fiestas [1987] Esp (CDH )
      El Sol lanza sus últimos resplandores de oro sobre saeteras y atalayas. En una torre cuadrada revolotea, como pájaro prisionero, una campana rota; causa tristeza escuchar su lúgubre tañido mezclado con el ulular frenético del viento. Los cuervos —negros y plata en el contraluz del crepúsculo— trazan sus barrocos signos cabalísticos en el firmamento plomizo, y la tarde, que cae teatralmente, va tomando un tinte malva, de una fosforescencia extraña.
    • 1999 Prensa Diario de Navarra, 20/05/1999 [1999] Esp (CDH )
      Por eso varias casas de la calle Jarauta comprendidas en este tramo conservan todavía imponentes sótanos de piedra con vestigios de saeteras y otras señales de fortificación.
    • 2001 Muñoz Molina, A. Sefarad Esp (CORPES)
      Por fin vio a la izquierda una ventana estrecha como una saetera, apenas una raya de fosforescencia en la negrura: en ese rellano, a la derecha, palpó la madera de una puerta, y cuando se disponía a empujarla le entró pánico de haberse equivocado en la cuenta de los tramos de escalera que llevaba subidos. Se quedó encogido, sin atreverse a nada, sin moverse, paralizado en la sombra en la que ahora empezaban a definirse para sus pupilas adaptadas a ella el marco y los cuarterones de la puerta.
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      Saetero, ra. f. Aspillera para disparar saetas. U. t. en sent. fig.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      Saetero, ra. f. Aspillera para disparar saetas. U. t. en sent. fig.
    • 2020 Masoliver, A. "Castillo Montalbán" La Razón. Madrid: larazon.es Esp (CORPES)
      Cuando el visitante aparca su vehículo a cien metros del Castillo de Montalbán, nada más que verá un pequeño murete que precede a la muralla principal, así, ruinosos ambos porque el tiempo y la falta de piedad han terminado por desmenuzarlos. Siguen en pie, desde luego, pero no de manera semejante a los castillos reformados que acostumbramos a ver en otros viajes, bien reconstruidos y casi tan limpios que parece que nunca se derramó sangre en ellos. Aquí hace falta andarse con ojo. Un paso en falso y el resbalón será fatal, una flecha rapaz lanzada desde el escondrijo de cualquier saetera añadirá nuestra sangre a la colección de sus muros. No verá el visitante carteles grandilocuentes, ni carreteras asfaltadas, ni siquiera la clásica taquilla para comprar las entradas. El castillo viste de manera idéntica a la que hacía siglos atrás, cuando el todopoderoso Álvaro de Luna merodeaba sus habitaciones, son piedra y cal y barro sus ropajes, quizá algo deslustrados por la edad.
    1. s. En ocasiones, en aposición a ventana.
      docs. (1914-2009) 3 ejemplos:
      • 1914 Villaamil Castro, J. "Iglesias gallegas" [14-11-1914] El Progreso (Lugo) Esp (HD)
        El cuadrado central, de 2,65 metros de lado, lo constituyen cuatro arcos de herradura, apoyados sobre una imposta muy tosca y bastante más baja de la que sirve de arranque a las bóvedas; y sobre ellos se elevan los muros, con otra imposta, a cierta altura, y una ventana saetera, rematando en líneas semicirculares (los muros) y sosteniendo una bóveda de arista a cuatro paños de 6,8 metros de alto.
      • 2004 Pavón Maldonado, B. Tratado arquitectura hispanomusulmana, III p. 52 Esp (BD)
        Es el único nicho tipo mihrab conocido de Madinat alZahra y en palacios hispanomusulmanes. En el fondo se dibuja una ventana-saetera con derrame hacia una habitación trasera que funcionaba como letrina.
      • 2009 Fdz Pulpeiro, J. C. Provincia Lugo Esp (CORPES)
        El arte de Pelagio pronto se extendió por toda la comarca. Otra muestra es la iglesia de San Pedro de Bembibre (1191) con portada principal con tres arcos sobre columnas y curiosos capiteles, uno de ellos con figura humana con bolsa al cuello, muro Sur con puerta con doble arquivolta, ábside interior con bóveda de cañón, retablo barroco y sepulcro de Taboada Ribadeneira; la de Cerceda, de la segunda mitad del XII, con gran colección de canecillos; la de Piñeira, con su singular ábside románico con un primer tramo recto o sus ventanas saeteras y curioso baldaquino y las de Bouzoa (XIII), de arquitectónica armonía; Arxiz, Castelo, Frade, Ínsua y tantas otras.
    1. s. f. Con el modificador cruciforme o complemento en cruz, para referirse a la saetera con forma de cruz.
      docs. (1861-2021) 17 ejemplos:
      • 1861 Quadrado, J. M. Bellezas España [1865] p. 319 Esp (BD)
        Solo un momento nos detuvimos á la entrada de Piña de Campos, sin penetrar en su recinto cercado en parte todavía, á contemplar su gallardo castillo, cuyos muros taladran saeteras en cruz, y cuyas torres angulares no menos que otras cuatro salientes en el centro de cada cortina coronan altas y piramidales almenas.
      • 2021 Vega, Á. "Alcázar Córdoba" [21-08-2021] El Día de Córdoba (Córdoba) Esp (HD)
        Algunas de las singularidades de la Torre de la Inquisición ya se conocían, como las aspilleras para fusilería que se le atribuyen a los franceses cuando acuartelan sus tropas en el recinto durante la dominación de la ciudad, aunque su actual configuración sea consecuencia de la restauración del arquitecto Víctor Escribano Ucelay cuando el Ayuntamiento decide convertirlo en reclamo turístico a mediados del siglo pasado. También se sabía de la presencia de unas saeteras en cruz y orbe, datadas en el siglo XV, o la existencia de unos diseños grafiados, uno de ellos representa una cruz, pero otros se han descubierto durante la intervención.
      • 1861 Quadrado, J. M. Bellezas España [1865] p. 319 Esp (BD)
        Solo un momento nos detuvimos á la entrada de Piña de Campos, sin penetrar en su recinto cercado en parte todavía, á contemplar su gallardo castillo, cuyos muros taladran saeteras en cruz, y cuyas torres angulares no menos que otras cuatro salientes en el centro de cada cortina coronan altas y piramidales almenas.
      • 1884 Quadrado, J. M. España monumentos y artes [2003] Esp (CDH )
        El castillo, salpicado de saeteras cruciformes, reproduce más en grande el plan de la barbacana y su ornato por decirlo así estalactítico, descollando en el ángulo septentrional la torre del homenaje con fuertes cubos en las esquinas y pareadas garitas por sus cuatro costados, cuyo delicado coronamiento ha padecido más que el del resto del edificio.
      • 1885 Anónimo "Alcázar Segovia" [10-01-1885] Revista de la Sociedad Central de Arquitectos (Madrid) Esp (HD)
        La misma puerta presenta un aspecto de vetustez que la hace entre todas venerable; su pintoresca situacion recuerda la del Sol en Toledo, aunque discrepa mucho en arquitectura. Hállase metida entre una de las cuadradas torres del muro y otra mayor polígona que avanza hasta el borde de la rápida pendiente y que por sus saeteras en cruz, cornisa de bolas y almenas piramidales, dá señas de haber sido restaurada hacia la época de los Reyes Católicos.
      • 1890 Picatoste, V. Descripción monumental España Segovia p. 16 Esp (BD)
        Los lienzos meridional y oriental del castillo son lo más hermoso, lo más imponente y tal vez lo más antiguo de la fortaleza; pero las barbacanas, las saeteras en cruz, los torreones cuadrados y circulares, parecen harto modernos comparados con la venerable iglesia labrada en el interior del fuerte.
      • 1903 Anónimo (E. M.) "Castillo Coca" [24-01-1903] La Hormiga de Oro (Barcelona) Esp (HD)
        El castillo, salpicado de saeteras cruciformes, reproduce más en grande el plan de la barbacana, descollando en el ángulo septentrional la torre del homenaje.
      • 1913 Gestoso Pz, J. De Sevilla a Guadalupe p. 26 Esp (BD)
        Sin detenernos apenas, pasamos ante la llamada Casa Arabe con sus descarnados muros de ladrillos, sus mezquinas ventanillas y su elegante ajimez y vimos la grandiosa Casa de las veletas, flanqueado su balcón principal por enormes escudos, y la de los Solás con su matacán de forma semicircular, cuyos muros perforan estrechas saeteras cruciformes, ostentando un elegante blasón con las armas de aquel apellido.
      • 1920 Oyarzun, J. "Monumentos Segovia" [15-05-1920] La Ilustración Española y Americana (Madrid) Esp (HD)
        Número 24. Puerta de San Andrés. —Una de las cuatro del circuito cerrada o muralla que se desarrolla en una extension de 2.250 metros, con 9 de altura y 2,50 de espesor. Tiene arco peraltado, morisco, galeria de ventanas irregulares, cornisas de bolas, saeteras en cruz, almenas piramidales y un escudo heráldico. A uno y otro lado está flanqueada por dos torres: una poligonal y la otra cuadrada, de ladrillo, con sabor mudéjar. Pertenece al siglo XV y resulta muy bella en su conjunto.
      • 1933 Anónimo "Castillos España" [27-10-1933] Luz (Madrid) Esp (HD)
        Esta maciza o imponente mole consta de cuatro garitones en sendos ángulos arquería corrida de matacanes, adarves cruzados de primas preciosamente decorados, barbacana con el relieve de un cubo, torre del homenaje cuadrada, limitada por cuatro garitones puestos en los vértices y reforzada por ocho garitas pareadas en cada lado. Todo él está salpicado de saeteras cruciformes.
      • 1978 Sáez Romero, M. Calles Segovia p.177 Esp (BD)
        SAN VALENTÍN. —Parte desde la plazuela del Socorro en el Arco de San Andrés y termina en la del Juego de Pelota. Antes se llamaba del Arco, nombre que ahora lleva otra calle. En efecto, al comienzo de esta de San Valentín, se admira la Puerta o Arco de San Andrés, portada monumental con dos torres, una cuadrada y otra un polígono, casi redonda, arco peraltado, ventanas irregulares, saeteras en cruz, almenas y escudos heráldicos, destinada a la defensa de este barrio y cuenca del Clamores y es lástima que no se haga algo por evitar su desmoronamiento de una de las torres que ya ha empezado a perder parte de sus almenas.
      • 2007 Anónimo "Gitana" [11-03-2007] El Periódico de Extremadura (Cáceres) Esp (HD)
        En torno al patio interior, que se levanta con un interesante sistema de crujías, se disponen las dependencias de la casa, donde destacan las hermosas bóvedas de crucería. Destacan los arcos lobulados y conopiales que se abren al exterior, las saeteras cruciformes, los canes y los intactos merlones. Ni la construcción, ni las torres poseen terraza, sino que están todas techadas con teja y cubiertas con hermosas bóvedas, algunas, incluso, estrelladas.
      • 2014 Ruiz Ruiz, F. J. "Castillo Escuer" [01-07-2014] n.º 169, p. 15 Serrablo (Huesca) Esp (HD)
        Esta estancia se ilumina gracias a los dos vanos abocinados abiertos en los muros este y oeste, que al exterior se corresponden con sendas saeteras cruciformes, cuyos dinteles están decorados al exterior con rosetas labradas en relieve.
      • 2021 Vega, Á. "Alcázar Córdoba" [21-08-2021] El Día de Córdoba (Córdoba) Esp (HD)
        Algunas de las singularidades de la Torre de la Inquisición ya se conocían, como las aspilleras para fusilería que se le atribuyen a los franceses cuando acuartelan sus tropas en el recinto durante la dominación de la ciudad, aunque su actual configuración sea consecuencia de la restauración del arquitecto Víctor Escribano Ucelay cuando el Ayuntamiento decide convertirlo en reclamo turístico a mediados del siglo pasado. También se sabía de la presencia de unas saeteras en cruz y orbe, datadas en el siglo XV, o la existencia de unos diseños grafiados, uno de ellos representa una cruz, pero otros se han descubierto durante la intervención.
      • 1861 Quadrado, J. M. Bellezas España [1865] p. 319 Esp (BD)
        Solo un momento nos detuvimos á la entrada de Piña de Campos, sin penetrar en su recinto cercado en parte todavía, á contemplar su gallardo castillo, cuyos muros taladran saeteras en cruz, y cuyas torres angulares no menos que otras cuatro salientes en el centro de cada cortina coronan altas y piramidales almenas.
      • 1884 Quadrado, J. M. España monumentos y artes [2003] Esp (CDH )
        Hállase metida entre una de las cuadradas torres del muro y otra mayor polígona que avanza hasta el borde de la rápida pendiente, y que por sus saeteras en cruz, cornisa de bolas y almenas piramidales da señas de haber sido restaurada hacia la época de los reyes Católicos.
      • 1884 Quadrado, J. M. España monumentos y artes [2003] Esp (CDH )

        En su parte baja se abre un ajimez, y una fila de tragaluces encima de su cornisa de matacanes; por el muro se ven repartidas pequeñas ventanas y saeteras en cruz indicio de bélicas prevenciones. Bajo este marcial exterior oculta la casa bellas galerías del renacimiento que constituyen dos alas de su patio, y otra hacia el jardín perfectamente conservada.

      • 1884 Quadrado, J. M. España monumentos y artes [2003] Esp (CDH )
        El castillo, salpicado de saeteras cruciformes, reproduce más en grande el plan de la barbacana y su ornato por decirlo así estalactítico, descollando en el ángulo septentrional la torre del homenaje con fuertes cubos en las esquinas y pareadas garitas por sus cuatro costados, cuyo delicado coronamiento ha padecido más que el del resto del edificio.
      • 1884 Quadrado, J. M. España monumentos y artes [2003] Esp (CDH )
        Sobresale la cuadrada mole de piedra con tres torreones en cada lienzo, sembrada de saeteras en cruz y ataviada con su triple diadema de matacanes, almenas y bolas; pero dos de sus lados presentan notables modificaciones en esta elegante y belicosa sencillez.
      • 1885 Anónimo "Alcázar Segovia" [10-01-1885] Revista de la Sociedad Central de Arquitectos (Madrid) Esp (HD)
        La misma puerta presenta un aspecto de vetustez que la hace entre todas venerable; su pintoresca situacion recuerda la del Sol en Toledo, aunque discrepa mucho en arquitectura. Hállase metida entre una de las cuadradas torres del muro y otra mayor polígona que avanza hasta el borde de la rápida pendiente y que por sus saeteras en cruz, cornisa de bolas y almenas piramidales, dá señas de haber sido restaurada hacia la época de los Reyes Católicos.
      • 1890 Picatoste, V. Descripción monumental España Segovia p. 16 Esp (BD)
        Los lienzos meridional y oriental del castillo son lo más hermoso, lo más imponente y tal vez lo más antiguo de la fortaleza; pero las barbacanas, las saeteras en cruz, los torreones cuadrados y circulares, parecen harto modernos comparados con la venerable iglesia labrada en el interior del fuerte.
      • 1903 Anónimo (E. M.) "Castillo Coca" [24-01-1903] La Hormiga de Oro (Barcelona) Esp (HD)
        El castillo, salpicado de saeteras cruciformes, reproduce más en grande el plan de la barbacana, descollando en el ángulo septentrional la torre del homenaje.
      • 1913 Gestoso Pz, J. De Sevilla a Guadalupe p. 26 Esp (BD)
        Sin detenernos apenas, pasamos ante la llamada Casa Arabe con sus descarnados muros de ladrillos, sus mezquinas ventanillas y su elegante ajimez y vimos la grandiosa Casa de las veletas, flanqueado su balcón principal por enormes escudos, y la de los Solás con su matacán de forma semicircular, cuyos muros perforan estrechas saeteras cruciformes, ostentando un elegante blasón con las armas de aquel apellido.
      • 1920 Oyarzun, J. "Monumentos Segovia" [15-05-1920] La Ilustración Española y Americana (Madrid) Esp (HD)
        Número 24. Puerta de San Andrés. —Una de las cuatro del circuito cerrada o muralla que se desarrolla en una extension de 2.250 metros, con 9 de altura y 2,50 de espesor. Tiene arco peraltado, morisco, galeria de ventanas irregulares, cornisas de bolas, saeteras en cruz, almenas piramidales y un escudo heráldico. A uno y otro lado está flanqueada por dos torres: una poligonal y la otra cuadrada, de ladrillo, con sabor mudéjar. Pertenece al siglo XV y resulta muy bella en su conjunto.
      • 1930 Anónimo "Castillos españoles. Turegano" [18-03-1930] El Sol (Madrid) Esp (HD)
        Está situado Turégano en el kilómetro 35 de la carretera de Segovia a Boceguillas. Ostenta la villa una ilustre ejecutoria. En 1123 fué concedido en señorío a los prelados. La castiza plaza se halla rodeada de soportales, y al fondo, hacia el N. E., alza su mole románica el castillo, en cuyo seno guarda como una perla la antigua parroquia de San Miguel. Lo ciñe por todos lados una almenada barbacana con cubos en los ángulos, y subsiste en parte otra exterior, de más dilatado circuito, flanqueada de numerosas torres. Sobresale la cuadrada mole de piedra con tres torreones en cada lienzo, sembrada de saeteras en cruz y ataviada con su triple diadema de matacanes, alminares y bolas.
      • 1933 Anónimo "Castillos España" [27-10-1933] Luz (Madrid) Esp (HD)
        Esta maciza o imponente mole consta de cuatro garitones en sendos ángulos arquería corrida de matacanes, adarves cruzados de primas preciosamente decorados, barbacana con el relieve de un cubo, torre del homenaje cuadrada, limitada por cuatro garitones puestos en los vértices y reforzada por ocho garitas pareadas en cada lado. Todo él está salpicado de saeteras cruciformes.
      • 1978 Sáez Romero, M. Calles Segovia p.177 Esp (BD)
        SAN VALENTÍN. —Parte desde la plazuela del Socorro en el Arco de San Andrés y termina en la del Juego de Pelota. Antes se llamaba del Arco, nombre que ahora lleva otra calle. En efecto, al comienzo de esta de San Valentín, se admira la Puerta o Arco de San Andrés, portada monumental con dos torres, una cuadrada y otra un polígono, casi redonda, arco peraltado, ventanas irregulares, saeteras en cruz, almenas y escudos heráldicos, destinada a la defensa de este barrio y cuenca del Clamores y es lástima que no se haga algo por evitar su desmoronamiento de una de las torres que ya ha empezado a perder parte de sus almenas.
      • 1999 Herrera Casado, A. Guadalajara entera p. 25 Esp (BD)
        Ya en la altura alcarreña, entre cubiertas planicies de cereal, surge la silueta valiente y perfecta del castillo de Pioz, que construyera en el siglo XV el Cardenal Mendoza, y que tras siglos de abandono aún ofrece completa y evocadora la estructura de una fortaleza castellana: foso y apoyos para el puente levadizo. Defensa externa sobre talud, y cuerpo principal, cuadrado, con torres circulares en las esquinas más la gran torre del homenaje al oeste, todo ello con sus saeteras cruciformes, sus pasos de ronda en la muralla externa, su poterna posterior, etc. Un edificio que nos trae sin esfuerzo la evocación medieval en plena llanura de la Alcarria.
      • 2007 Anónimo "Gitana" [11-03-2007] El Periódico de Extremadura (Cáceres) Esp (HD)
        En torno al patio interior, que se levanta con un interesante sistema de crujías, se disponen las dependencias de la casa, donde destacan las hermosas bóvedas de crucería. Destacan los arcos lobulados y conopiales que se abren al exterior, las saeteras cruciformes, los canes y los intactos merlones. Ni la construcción, ni las torres poseen terraza, sino que están todas techadas con teja y cubiertas con hermosas bóvedas, algunas, incluso, estrelladas.
      • 2014 Ruiz Ruiz, F. J. "Castillo Escuer" [01-07-2014] n.º 169, p. 15 Serrablo (Huesca) Esp (HD)
        Esta estancia se ilumina gracias a los dos vanos abocinados abiertos en los muros este y oeste, que al exterior se corresponden con sendas saeteras cruciformes, cuyos dinteles están decorados al exterior con rosetas labradas en relieve.
      • 2021 Vega, Á. "Alcázar Córdoba" [21-08-2021] El Día de Córdoba (Córdoba) Esp (HD)
        Algunas de las singularidades de la Torre de la Inquisición ya se conocían, como las aspilleras para fusilería que se le atribuyen a los franceses cuando acuartelan sus tropas en el recinto durante la dominación de la ciudad, aunque su actual configuración sea consecuencia de la restauración del arquitecto Víctor Escribano Ucelay cuando el Ayuntamiento decide convertirlo en reclamo turístico a mediados del siglo pasado. También se sabía de la presencia de unas saeteras en cruz y orbe, datadas en el siglo XV, o la existencia de unos diseños grafiados, uno de ellos representa una cruz, pero otros se han descubierto durante la intervención.
    2. s. f. Con el modificador arqueada, para referirse a la saetera con forma de arco.
      docs. (1908-1934) 2 ejemplos:
      • 1908 Gmz-Moreno, M. "Santo Tomás Ollas" [01-05-1908] p. 401 Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones (Valladolid) Esp (HD)
        De las dos ventanas que alumbraban la capilla por sus costados, la una fue agrandada; la otra se conserva, como saetera arqueada y sin derrame exterior, lo que ya orienta hacia el siglo X. En el testero no hay ni al parecer hubo ventana, contra ritual y cosa inexplicable; sólo se ve, en lo alto, un nichito que alberga una rústica cruz de piedra, y grabados en su dintel dos semicírculos concéntricos, simulando arco.
      • 1934 Gmz Moreno, M. Arte románico esp [1934] Esp (CDH )

        El cuerpo bajo de esta torre es macizo, pero con estribos; el de encima contiene un aposento, que recibe luz por cuatro saeteras arqueadas, y su bóveda de cañón se refuerza con un perpiaño: ambos cuerpos son coetáneos de lo demás susodicho; el resto, posterior.

    3. s. f. Con el modificador abocinada, para referirse a la saetera con forma abovedada.
      docs. (1912-2018) 9 ejemplos:
      • 1912 Balsa Vega, R. "Antigüedades Galicia" [01-12-1912] Por Esos Mundos (Madrid) Esp (HD)
        Los ábsides circulares son de puro estilo románico, y su decoración no puede ser más bella dentro de la sencillez que domina en toda la fábrica. Tanto las ventanas como la rosa que en lo alto del piñón ilumina la nave central, acusan las exquisiteces del estilo; en cambio, la fachada es ruda hasta lo inverosímil. Enormes contrafuertes dobles, contrarrestan el interior empuje de los arcos, y una simple saetera abocinada sobre la portada, compuesta ésta de tres sencillísimos anillos que descansan sobre lisas columnas acodilladas, es todo lo que exorna y anima la maciza construcción.
      • 2018 Arribas Magro, M. C. Las Siete Merindades de Castilla Vieja, II p. 141 Esp (BD)
        La ermita de San Julián en Tudanca está datada arqueológicamente en la Plena Edad Media. Sólo se conserva la cabecera que sirve como osario del cementerio. Es de planta cuadrangular de 4 m de lado con muro testero semicircular, mantiene un arco toral de medio punto que descasa sobre impostas decoradas con un motivo taqueado en el lateral exterior, tiene una ventana de saetera abocinada muy estrecha que en el exterior se convierte en una cruz latina, conserva algunos canecillos de cabezas de animales.
      • 1912 Balsa Vega, R. "Antigüedades Galicia" [01-12-1912] Por Esos Mundos (Madrid) Esp (HD)
        Los ábsides circulares son de puro estilo románico, y su decoración no puede ser más bella dentro de la sencillez que domina en toda la fábrica. Tanto las ventanas como la rosa que en lo alto del piñón ilumina la nave central, acusan las exquisiteces del estilo; en cambio, la fachada es ruda hasta lo inverosímil. Enormes contrafuertes dobles, contrarrestan el interior empuje de los arcos, y una simple saetera abocinada sobre la portada, compuesta ésta de tres sencillísimos anillos que descansan sobre lisas columnas acodilladas, es todo lo que exorna y anima la maciza construcción.
      • 1924 Larumbe Pz Muniain, O. "Inventario arte navarro. San Miguel Izaga" [01-01-1924] t. XV, n.º 28, p. 127 Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra (Pamplona) Esp (HD)
        Una saetera, abocinada del interior, alumbra escasamente de luz naciente este pequeño pero severo recinto, el cual, lo mismo que la capilla frontera, comunica tanto con la nave central, como con las menores, por medio de arcos secundarios, de plena cimbra, todavía en uso, excepto el que daba a la nave de la epístola, hoy cegado a cuya salida existe un pequeño y macizo altar fijo de primitiva estructura.
      • 1934 Gmz Moreno, M. Arte románico esp [1934] 80 Esp (CDH )
        Dichas ventanas, en realidad, son saeteras, ampliamente abocinadas hacia el interior y abiertas en el fondo de una arquería de poca altura entre otras columnillas. El edificio superior, o sea la iglesia, tiene ceñida a su ábside, en lo bajo, una esbelta arquería decorativa, sobre columnas provistas de muy bellos capiteles; encima, cinco ventanas con derrame y una misma decoración de arquivoltas y columnas por ambas haces. El aparejo es de sillería, labrada a escoda y sin marcas; lo mismo, el de los cascarones de bóveda que cubren ambos ábsides, uno sobre otro, y el superior se encabeza con un arco sobre medias columnas, cuya dobladura guarnecen boceles y tacos.
      • 1938 Contreras Lpz Ayala, J. "El Regidor" [13-02-1938] Diario de la Marina (La Habana) Esp (HD)
        A la noche, después que cada cual había servido y asistido a su señor, reuníanse pajes y escuderos en la sala que á estos estaba destinada y que ocupaba todo el hueco de la torre, al andar de las galerías del patio. Era una bella estancia cubierta de sencilla bóveda de crucería cuyos recios nervios se apoyaban en ménsulas esculpidas: saeteras abocinadas perforaban el gronor de los muros; pintores moros la habían decorado muchos años antes, con un friso de bellas pinturas en rojo, que destacaban sobre el blanco estuco.
      • 1998 Gmz Gmz, A. Rutas románicas País Vasco p. 96 Esp (BD)
        En el muro sur del presbiterio se abre una venta muy restaurada que ha conservado las arquivoltas con motivos vegetales que evidencian una tardía cronología. El ábside se cubre con bóveda de horno y en la cabecera se abre una saetera abocinada por el interior.
      • 2002 Anónimo "Catálogo" p. 141 Valladolid. Enciclopedia del Románico Castilla y León Esp (BD)
        La ermita de San Julián en Tudanca está datada arqueológicamente en la Plena Edad Media. Sólo se conserva la cabecera que sirve como osario del cementerio. Es de planta cuadrangular de 4 m de lado con muro testero semicircular, mantiene un arco toral de medio punto que descasa sobre impostas decoradas con un motivo taqueado en el lateral exterior, tiene una ventana de saetera abocinada muy estrecha que en el exterior se convierte en una cruz latina, conserva algunos canecillos de cabezas de animales.
      • 2008 Arias Páramo, L. Geometría arquitectura románica p. 153 Esp (BD)
        Este piso inferior está cubierto por una bóveda de ladrillo, en forma de cañón, de unos 2,30 m. de altura, la cual arranca de un basamento que recorre perimetralmente el piso. A la “cripta” se accede por dos partes adinteladas con arco de descarga aparejado en ladrillo abierto en las fachadas norte y sur. Conserva dos saeteras abocinadas en la fachada septentrional y otras dos en la meridional, estas últimas cegadas al estar el edificio en contacto con el muro norte del Claustro gótico de la Catedral.
      • 2010 Fdz Mateos, R. Zamora. Románico p. 53 Esp (BD)
        El ábside de la Epístola conserva prácticamente parte de su estructura románica, exceptuando la cubierta que fue formada y elevada. Del exterior sobresale un ventanal con una saetera abocinada enmarcada por un arco de grueso bocel entre mediascañas y chambrana de nacela, sostenido por dos columnillas que sostienen capiteles de acantos de fina labra.
      • 2018 Arribas Magro, M. C. Las Siete Merindades de Castilla Vieja, II p. 141 Esp (BD)
        La ermita de San Julián en Tudanca está datada arqueológicamente en la Plena Edad Media. Sólo se conserva la cabecera que sirve como osario del cementerio. Es de planta cuadrangular de 4 m de lado con muro testero semicircular, mantiene un arco toral de medio punto que descasa sobre impostas decoradas con un motivo taqueado en el lateral exterior, tiene una ventana de saetera abocinada muy estrecha que en el exterior se convierte en una cruz latina, conserva algunos canecillos de cabezas de animales.
  2. 1⟶metáfora
    s. f. Ventana pequeña y estrecha.
    docs. (1561-2021) 41 ejemplos:
    • c1561 León, L. Exposición Cantar [1885] Esp (CDH )
      Porque dice que cuando ella lo ve por entre las puertas, él de presto se quita de allí y corre á mostrarse por las saeteras de la casa; y de allí, siendo visto, se muda á las rejas y se asoma un poco, y ansí de un lugar en otro, y en todos ellos le sigue y alcanza con la vista.
    • 2021 Inogés Sanz, M. C. Beguinas. Memoria herida Esp (BD)
      En Beatriz, al leer el texto, se puede apreciar y valorar la propuesta que hace el jesuita Rob Faesen de verlo como un tríptico precedido de un prólogo; sin embargo, al movernos libremente y sin límite de tiempo dentro del texto que propone Beatriz invito al lector a imaginar en su mente la imagen del torreón de un castillo medieval en el cual hubiera una escalera de caracol y en el lienzo de la escalera, es decir, en su pared, hubiera saeteras, como ya hemos visto. De esta manera, también con Beatriz es posible moverse libremente dentro del espacio que presenta y, como con Teresa, no estar obligados a un ascenso lineal e inamovible una vez iniciado, sino que invita también a moverse por las escaleras, asomarse a las saeteras, curiosear, retroceder, pararse…
    • c1561 León, L. Exposición Cantar [1885] Esp (CDH )
      Porque dice que cuando ella lo ve por entre las puertas, él de presto se quita de allí y corre á mostrarse por las saeteras de la casa; y de allí, siendo visto, se muda á las rejas y se asoma un poco, y ansí de un lugar en otro, y en todos ellos le sigue y alcanza con la vista.
    • 1599 Ponce, B. Primera parte Clara Diana p. 295 Esp (BD)
      Quanto mas hablauamos mas inhabilitadas nos hallauamos, a causa de que la nuestra gran pastora no fiaua las llaues a nadie, antes por vna muy estrecha ventanilla, o saetera que alli auia, me mandaua dar lo muy poco y malo, que auia de comer. No contenta con lo dicho embio mensajero proprio a mi padre, dándole muy larga cuenta de su desemboltura y amores. Luego lo supo Fracerlia y me auiso, de lo qual yo quede tal, que creo si hallara aparejo para mi me matar lo hiziera sin falta, a trueco de no aguardar la respuesta, y determinacion de mi padre.
    • 1607 Ángeles, J. Consideraciones Cantar [1917] Esp (CDH )
      Cuando los famosos ladrones quieren robar algún tesoro y no llevan remedio de abrir las puertas del aposento adonde está, si hallan alguna saetera ó ventana angosta y ellos no caben por ella, buscan algún muchacho delgadillo y de pocas carnes que entre y, estando dentro, busque cómo abrir puertas y ventanas.
    • 1627 Espinosa Monteros, P. Primera parte Historia Antigvedades Sevilla p. 79 Esp (BD)
      Es un aposento que no tiene de largo mas que cinco pies, y de ancho algo menos; y de tal altura que no puede estar un hombre en pie, de forma, que nuestro Gloriosissimo martyr, avia de estar forçosamente siempre sentado; pues ni el largo del lugar le permitia estar tendido; ni el altura estar en pie. A lo qual se acrecentava la obscuridad, porque no tiene el dicho aposento mas salud, que la que se le comunica por una saetera de dos dedos de ancho, y dos palmos en alto: que passando la luz por siete pies de muralla entra muy poca y dudosa: y sobre todo la gravedad y peso de las prisiones, y cadenas, que serian tales como pedía la furia de un Rey infiel, y embravecido con el menosprecio de su secta.
    • 1675 Vega, C. Clarin sonoro p. 80 Esp (BD)
      Para mayor ponderacion de este tormento considera Christiano inio, el buei de bronce encendido, y hecho vna ascua de fuego, que inventó Perillo, y fue el primero que lo padeció; y en este encerrava el Tyrano Falaris á los malhechores en carnes vivas, y desta manera assados poco à poco, murieron con crueldad increible. Encerrado, pues, el delinquente y cerrada la saetera, ó ventanilla, hechavan la leña, que estava ya dispuesta debaxo del hueco del buei. Iva el fuego poco à poco calentando el bronce, ya abrasava, ya se parava como vna ascua el metal todo.
    • 1718 Puente, L. Meditaciones espiritvales, I p. 239 Esp (BD)
      La gravedad de esta pena puedo rastrear por la que tiene vn hombre noble, y cuerdo, quando está preso en vna carcel de Inquisicion muy obscura, sin ver luz del Cielo mas que por vna saetera, y sin comunicar con sus deudos, amigos, ó conocidos; y sin saber lo que passa en el mundo, ni quanto tiempo durará su prision.
    • 1739 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      Saetera. s. f. [...]. Por alusión significa tambien las ventanillas que hai en las prisiones, para la mayor seguridad y horrór de los delinqüentes. También suele haberlas en los caracoles y escaleras altas.
    • 1780 RAE DRAE 1.ª ed. (NTLLE)
      Saetera. met. Las ventanillas que hay en las prisiones para mayor seguridad y horror de los delinqüentes. Tambien suele haberlas en los caracoles y escaleras altas.
    • 1788 Muñoz, L. Obras Fr. Luis de Granada, I p. 139 Esp (BD)
      Amanecióle a vista de esta maravilla una nueva luz en su alma, con que resolvió imitar la vida y penitencia del santo Fr. Gil: vistió su hábito, comenzó un nuevo y raro modo de vida: enterróse voluntariamente viva, para resucitar con Christo. Fabricó una casilla pobre de tierra, encerróse en ella, sin dexar mas puerta ni ventana que una saetera o ventanilla, por donde la entraba luz y la comida que la trahian de fuera, y à sus tiempos los santos Sacramentos.
    • 1803 Anónimo "Extracto agricultura árabe España" [03-02-1803] Semanario de Agricultura y Artes Dirigido a los Párrocos (Madrid) Esp (HD)
      El trigo se guarda, ó en silo en que esté resguardado de los vientos, ó en troxes en que se ventile y traspale. En el hondo del silo se tendrá una capa de paja del espesor de dos codos ó mas, y otro tanto hacia la boca, y alguna por los lados para que el trigo no toque á la pared: en quanto á los troxes ó alhories han de tener saeteras á oriente, ocaso y norte para que el viento de aquellas partes reserve de calamidades al grano, y no ha de tener ninguna hácia mediodía.
    • 1843 Anónimo "Ruinas castillo Boisirame" [01-01-1843] t. III, p. 298 Álbum Pintoresco Universal (Barcelona) Esp (HD)
      Entré como por asalto en la estancia de Inés. Este aposento, oratorio ó sala de reunion, que todo puede ser, es acreedor á un exámen particular y minucioso; aunque es muy difícil como digo de determinar cual fue su destino. El techo con arcos le comunica cierta apariencia religiosa, y en la llave se ve el escudo de armas de la ciudad de Bourges, compuesta de tres carneros y tres flores de lís dadas por Carlos VII. En frente se me presentó una ancha saetera y parece espiar el sendero solitario de la otra parte del foso que conduce al camino de Mehun.
    • 1849 Navarro Villoslada, F. Doña Urraca [2003] Esp (CDH )
      Enseguida, después de dar con disimulo algunas vueltas alrededor, con aire indiferente se dirigió a un postigo de arco apuntado, abrióle, entró, dejóle entornado, y por una escalera de caracol que desde allí arrancaba, ancha, tendida, y de trecho en trecho por saeteras iluminada, subió unos treinta escalones, y desviándose de ellos entró en un pequeño aposento todo de piedra, abovedado, negro y casi oscuro, puesto que sólo recibía la luz por largas y estrechísimas ventanas fronteras una de otra, que desde la altura de un hombre regular llegaban hasta el mismo pavimento, también de piedra o, por mejor decir, de tierra.
    • 1877 Lustonó, E. "Castillo Sotomayor" [01-08-1877] El Campo: Agricultura, Jardinería y Sport (Madrid) Esp (HD)
      No tiene este calabozo otra salida, ni más espacio para dar entrada á la luz y al aire, sino estrechísima ventana ó saetera, que pasa a través de los anchos sillares de la torre.
    • 1895 Anónimo (SAJ.) "Castillo Javier" [04-12-1895] El Aralar (Pamplona) Esp (HD)
      Otra prueba del amor de Jesús á Javier está patente en el Cristo milagroso que en el castillo se venera: “no hay memoria ni claridad de cuándo vino allí”, dice un antiguo historiador; y basta, en efecto, mirarlo para convencerse de que es imagen antiquísima. Mayor que el tamaño natural, de ese color bronceado de los Cristos bizantinos, en medio de la oscuridad de su pequeña capilla iluminada por una saetera y una lámpara, la primera impresión es de respeto y aun de santo horror; mas conforme se va la vista acostumbrando á las tinieblas y alcanza á divisar la expresión del divino muerto.
    • 1926 Díaz Faes Mtz, J. "Égloga" [06-05-1926] Región (Oviedo) Esp (HD)
      Entramos en la capilla; una nave y un retablo con el único altar que ilumina a la izquierda una saetera. El piso es de tierra y a la derecha una banco de piedra se extiende de uno a otro lado. Una lámpara encendida muchas velas y las ropas limpísimas y ricas del altar señalan la importancia de la ceremonia.
    • 1972 Cunqueiro, Á. Fanto Fantini [1972] Esp (CDH )
      El número de celdas era exactamente treinta y seis. Veía perfectamente el conjunto, como si estuviera fuera de él, a mediodía, de pie sobre la piel de la naranja, o seu maestro fra Luca Pacioli le mostrase una maqueta desmontable, en ligera madera de abedul. La escasa luz que iluminaba la celda procedía de seis saeteras, que cambiaban constantemente de posición, abiertas en las que llamaremos paredes, y de seis centímetros de ancho por teinta y seis de largo. (Traduzco al sistema métrico decimal las varas, pies y pulgadas itálicos del Quinientos.) Por esas saeteras le introducían la comida, y los aplastados recipientes de barro que contenían el agua.
    • 1982 García Hortelano, J. Gramática parda [1992] Esp (CDH )
      Seguía lloviendo y cada vez que, con ambas manos, Duvet abría una saetera en el ciprés, continuaba viendo blanquear la hierba entre los charcos. Con aquel tiempo, ni siquiera la sombra de Alphonsine Plessis corretearía por Montmartre y, cuando la Dama de las Camelias no salía —ella, que salía hasta en las noches de nieve—, podía asegurarse que todos los cementerios de París estaban despoblados. Aunque a Duvet le era posible adoptar cuatro posturas sobre las ramas del ciprés, sentía entumecidos las piernas y los brazos cada vez que despertaba de una somnolencia.
    • 1989 García Jiménez, S. Primer destino p. 73 Esp (BD)
      Hice acopio del ánimo cuando cerca del marco de mi puerta, abierta por las dos hojas, me sorprendió súbitamente, a través del ventanuco del pasillo, la intensa brillantez que había adquirido la nieve, como si acabara de caer un meteorito. Al asomar mi cabeza por aquella saetera para que mis cabellos se secasen, vi cómo los chiquillos jugaban en la era, y por juego, rompían el hielo de los ribazos y arrojaban los pedazos contra los flejes de un carro, encantados sin duda por los destellos que emitían al romperse bajo el sol.
    • 1991 Domingo Milla, C. Tigre rojo p. 86 Esp (BD)
      Al final, llegamos al cementerio o cripta donde se enterraba a las monjas. Era un recinto con columnas, iluminado sólo por una saetera, con tumbas en el suelo y nichos en las paredes. En uno de éstos, a indicación de la superiora, colocamos el cadáver. Vagamente, como en penumbras donde se van dilatando las pupilas, se apreciaban algunas momias quizá para representar nuestro fugaz paso por la tierra.
    • 2002 Ramírez, F. "Temblaba" Rosa vientos Esp (CORPES)
      ¡Habían cenado y se habían divertido tanto la noche anterior...! Pero el astro luminoso empujaba y empujaba con su luz, para restablecer el camino y la pronta llegada. Alguien muy silenciosamente se acercó a la saetera contigua y pudo observar la claridad de aquel ¿astro...? ¿Meteorito...? ¿Luna crecida...? Bajaron muy deprisa la escalera del servicio. Era muy peligroso salir de huida. Era mucha la luz derramada por los patios y galerías exteriores y especialmente burlar la guardia nocturna...
    • 2005 Jiménez Martín, A. "Arquitectura siglo XIII Huelva" p. 147 Banda Gallega Esp (BD)
      […] convirtieron la mezquita en parroquia dedicada a Santa María, añadiéndole un ábside en el muro situado a la izquierda de la quibla; su planta consta de un tramo rectangular y otro en semicírculo, comunicados con la nave a través de un gran arco apuntado, labrado a base de dos rocas independientes; está cubierto por una cúpula semiesférica, decorada en época barroca y sustentada en la curva del ábside y en dos trompas de ladrillo mudéjares, que encajan mal con la proyección de la planta; posee dos ventanas, una saetera en el costado que mira a levante y una ventanita vertical en el eje del semicírculo, con dos arquivoltas de ladrillo en herradura.
    • 2021 Inogés Sanz, M. C. Beguinas. Memoria herida Esp (BD)
      En Beatriz, al leer el texto, se puede apreciar y valorar la propuesta que hace el jesuita Rob Faesen de verlo como un tríptico precedido de un prólogo; sin embargo, al movernos libremente y sin límite de tiempo dentro del texto que propone Beatriz invito al lector a imaginar en su mente la imagen del torreón de un castillo medieval en el cual hubiera una escalera de caracol y en el lienzo de la escalera, es decir, en su pared, hubiera saeteras, como ya hemos visto. De esta manera, también con Beatriz es posible moverse libremente dentro del espacio que presenta y, como con Teresa, no estar obligados a un ascenso lineal e inamovible una vez iniciado, sino que invita también a moverse por las escaleras, asomarse a las saeteras, curiosear, retroceder, pararse…
    • c1561 León, L. Exposición Cantar [1885] Esp (CDH )
      Porque dice que cuando ella lo ve por entre las puertas, él de presto se quita de allí y corre á mostrarse por las saeteras de la casa; y de allí, siendo visto, se muda á las rejas y se asoma un poco, y ansí de un lugar en otro, y en todos ellos le sigue y alcanza con la vista.
    • 1585 Pz Valdivia, D. Aviso gente recogida p. 4 Esp (BD)
      Y consiste como en la guarda de todos los cinco sentidos, especialmente de el ver: porque por las ventanas entra la muerte, dize la sancta escriptura. Y verdaderamente los ojos son ventanas; la boca es puerta; las orejas son ventanillas de el alma; o saeteras (como dizen otros) y por no guardar estas tres entradas, le vienen al alma quantos males le vienen y quien estas guarda bien, tiene coraçon limpio, sossegado, y en paz
    • 1599 Ponce, B. Primera parte Clara Diana p. 295 Esp (BD)
      Quanto mas hablauamos mas inhabilitadas nos hallauamos, a causa de que la nuestra gran pastora no fiaua las llaues a nadie, antes por vna muy estrecha ventanilla, o saetera que alli auia, me mandaua dar lo muy poco y malo, que auia de comer. No contenta con lo dicho embio mensajero proprio a mi padre, dándole muy larga cuenta de su desemboltura y amores. Luego lo supo Fracerlia y me auiso, de lo qual yo quede tal, que creo si hallara aparejo para mi me matar lo hiziera sin falta, a trueco de no aguardar la respuesta, y determinacion de mi padre.
    • c1607 Juan Bautista Concepción (Juan García López) Oficios [1999] Esp (CDH )
      Yo me vi en Roma tan afligido que, un poco de tiempo que nuestra celda tuvo una pequeña saetera, pensé morir; y, después de aquella apretura, tiniendo una ventana donde bien podía ver el cielo, era mi alivio, desavaho, consuelo y entretenimiento, tanto que, si alguno se venía a consolar conmigo o le veía afligido, como yo no tuviese palabras para lo consolar, lo llevaba a mi ventana y le decía que mirase el cielo.
    • 1607 Ángeles, J. Consideraciones Cantar [1917] Esp (CDH )
      Cuando los famosos ladrones quieren robar algún tesoro y no llevan remedio de abrir las puertas del aposento adonde está, si hallan alguna saetera ó ventana angosta y ellos no caben por ella, buscan algún muchacho delgadillo y de pocas carnes que entre y, estando dentro, busque cómo abrir puertas y ventanas.
    • c1599-1614 Cabrera Córdoba, L. Rel corte España [1857] Esp (CDH )
      Por haberse entendido que daban lugar al almirante de Aragon para tener comunicacion con las personas que quería en la prision de San Torcáz, ha ido un alcalde y le ha cerrado las ventanas y abierto unas saeteras y luces, lejos y pocas, y mudádole las guardas, de manera que le han estrechado demasiado, y con la poca salud que tiene podría venirse á morir antes con esto.
    • 1622 Fons, J. P. Trad Mystico Serafin Buenaventura p. 701 Esp (BD)
      Sospecho Iudas de Tamar que encontro reboçada, que era ramera […], dize el texto, porque yua disfraçada, y con essa libertad de yr disfraçadas con el manto, mirando por saetera a quantos encuentran sin ser vistas, andan, casi mas mugeres por las calles, que hombres, solas, y quiça señora con criada, y guiñan al marido y señor, si le encuentran, y piensa el triste que hazen labor en casa.
    • 1627 Espinosa Monteros, P. Primera parte Historia Antigvedades Sevilla p. 79 Esp (BD)
      Es un aposento que no tiene de largo mas que cinco pies, y de ancho algo menos; y de tal altura que no puede estar un hombre en pie, de forma, que nuestro Gloriosissimo martyr, avia de estar forçosamente siempre sentado; pues ni el largo del lugar le permitia estar tendido; ni el altura estar en pie. A lo qual se acrecentava la obscuridad, porque no tiene el dicho aposento mas salud, que la que se le comunica por una saetera de dos dedos de ancho, y dos palmos en alto: que passando la luz por siete pies de muralla entra muy poca y dudosa: y sobre todo la gravedad y peso de las prisiones, y cadenas, que serian tales como pedía la furia de un Rey infiel, y embravecido con el menosprecio de su secta.
    • 1641 San Joseph, G. Historia venerable padre Fr. Juan Cruz p. 300 Esp (BD)
      Y de alli le lleuaron preso a Toledo, donde le pusieron en una pequeña, y estrecha carcel, y tan escura, que no tenia mas luz que la que le entraua por vna saetera rasgada, que venia a estar en vn rincon de esta carcelilla.
    • 1675 Vega, C. Clarin sonoro p. 80 Esp (BD)
      Para mayor ponderacion de este tormento considera Christiano inio, el buei de bronce encendido, y hecho vna ascua de fuego, que inventó Perillo, y fue el primero que lo padeció; y en este encerrava el Tyrano Falaris á los malhechores en carnes vivas, y desta manera assados poco à poco, murieron con crueldad increible. Encerrado, pues, el delinquente y cerrada la saetera, ó ventanilla, hechavan la leña, que estava ya dispuesta debaxo del hueco del buei. Iva el fuego poco à poco calentando el bronce, ya abrasava, ya se parava como vna ascua el metal todo.
    • 1718 Puente, L. Meditaciones espiritvales, I p. 239 Esp (BD)
      La gravedad de esta pena puedo rastrear por la que tiene vn hombre noble, y cuerdo, quando está preso en vna carcel de Inquisicion muy obscura, sin ver luz del Cielo mas que por vna saetera, y sin comunicar con sus deudos, amigos, ó conocidos; y sin saber lo que passa en el mundo, ni quanto tiempo durará su prision.
    • 1739 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      Saetera. s. f. [...]. Por alusión significa tambien las ventanillas que hai en las prisiones, para la mayor seguridad y horrór de los delinqüentes. También suele haberlas en los caracoles y escaleras altas.
    • 1780 RAE DRAE 1.ª ed. (NTLLE)
      Saetera. met. Las ventanillas que hay en las prisiones para mayor seguridad y horror de los delinqüentes. Tambien suele haberlas en los caracoles y escaleras altas.
    • 1788 Muñoz, L. Obras Fr. Luis de Granada, I p. 139 Esp (BD)
      Amanecióle a vista de esta maravilla una nueva luz en su alma, con que resolvió imitar la vida y penitencia del santo Fr. Gil: vistió su hábito, comenzó un nuevo y raro modo de vida: enterróse voluntariamente viva, para resucitar con Christo. Fabricó una casilla pobre de tierra, encerróse en ella, sin dexar mas puerta ni ventana que una saetera o ventanilla, por donde la entraba luz y la comida que la trahian de fuera, y à sus tiempos los santos Sacramentos.
    • 1803 Anónimo "Extracto agricultura árabe España" [03-02-1803] Semanario de Agricultura y Artes Dirigido a los Párrocos (Madrid) Esp (HD)
      El trigo se guarda, ó en silo en que esté resguardado de los vientos, ó en troxes en que se ventile y traspale. En el hondo del silo se tendrá una capa de paja del espesor de dos codos ó mas, y otro tanto hacia la boca, y alguna por los lados para que el trigo no toque á la pared: en quanto á los troxes ó alhories han de tener saeteras á oriente, ocaso y norte para que el viento de aquellas partes reserve de calamidades al grano, y no ha de tener ninguna hácia mediodía.
    • 1803 RAE DRAE 4.ª ed. (NTLLE)
      Saetera. Qualquiera ventanilla estrecha de las que se suelen hacer en las escaleras y otras partes.
    • 1825 Núñez Taboada, M. DiccLengCastellana (NTLLE)
      Saetera. s. f. Cualquiera ventanilla estrecha de las que se suelen hacer en las escaleras y otras partes.
    • 1843 Anónimo "Ruinas castillo Boisirame" [01-01-1843] t. III, p. 298 Álbum Pintoresco Universal (Barcelona) Esp (HD)
      Entré como por asalto en la estancia de Inés. Este aposento, oratorio ó sala de reunion, que todo puede ser, es acreedor á un exámen particular y minucioso; aunque es muy difícil como digo de determinar cual fue su destino. El techo con arcos le comunica cierta apariencia religiosa, y en la llave se ve el escudo de armas de la ciudad de Bourges, compuesta de tres carneros y tres flores de lís dadas por Carlos VII. En frente se me presentó una ancha saetera y parece espiar el sendero solitario de la otra parte del foso que conduce al camino de Mehun.
    • 1849 Navarro Villoslada, F. Doña Urraca [2003] Esp (CDH )
      Enseguida, después de dar con disimulo algunas vueltas alrededor, con aire indiferente se dirigió a un postigo de arco apuntado, abrióle, entró, dejóle entornado, y por una escalera de caracol que desde allí arrancaba, ancha, tendida, y de trecho en trecho por saeteras iluminada, subió unos treinta escalones, y desviándose de ellos entró en un pequeño aposento todo de piedra, abovedado, negro y casi oscuro, puesto que sólo recibía la luz por largas y estrechísimas ventanas fronteras una de otra, que desde la altura de un hombre regular llegaban hasta el mismo pavimento, también de piedra o, por mejor decir, de tierra.
    • 1849 Navarro Villoslada, F. Doña Urraca [2003] Esp (CDH )

      En esto suspendió el mozo su música, y dentro de la prisión sintióse el rumor de dos personas que departían. Gutierre pudo observar por la cerradura que Doña Urraca ponía en manos del paje un pergamino, y se despedía grave y dignamente, pero turbada y casi llorosa. Partióse la Reina por la escalera falsa, quedó solo Ramiro, con harta satisfacción del conde, el cual, llevando al mudo cerca de una saetera para verle bien, le dijo:

      — ¿Conque conoces algo al muchacho?

    • 1877 Lustonó, E. "Castillo Sotomayor" [01-08-1877] El Campo: Agricultura, Jardinería y Sport (Madrid) Esp (HD)
      No tiene este calabozo otra salida, ni más espacio para dar entrada á la luz y al aire, sino estrechísima ventana ó saetera, que pasa a través de los anchos sillares de la torre.
    • 1895 Anónimo (SAJ.) "Castillo Javier" [04-12-1895] El Aralar (Pamplona) Esp (HD)
      Otra prueba del amor de Jesús á Javier está patente en el Cristo milagroso que en el castillo se venera: “no hay memoria ni claridad de cuándo vino allí”, dice un antiguo historiador; y basta, en efecto, mirarlo para convencerse de que es imagen antiquísima. Mayor que el tamaño natural, de ese color bronceado de los Cristos bizantinos, en medio de la oscuridad de su pequeña capilla iluminada por una saetera y una lámpara, la primera impresión es de respeto y aun de santo horror; mas conforme se va la vista acostumbrando á las tinieblas y alcanza á divisar la expresión del divino muerto.
    • 1926 Díaz Faes Mtz, J. "Égloga" [06-05-1926] Región (Oviedo) Esp (HD)
      Entramos en la capilla; una nave y un retablo con el único altar que ilumina a la izquierda una saetera. El piso es de tierra y a la derecha una banco de piedra se extiende de uno a otro lado. Una lámpara encendida muchas velas y las ropas limpísimas y ricas del altar señalan la importancia de la ceremonia.
    • 1944-1949 Baroja, P. Última vuelta [1978] Esp (CDH )

      Me asomo a una saetera de la tapia y veo, a través de ella, a una mujer joven y a una vieja. Las saludo, pero las dos desaparecen.

      — Usted, que es joven —le digo al fotógrafo—, a ver si las conquista para que digan algo.

    • 1965 Lopetegui, L. HIglesia América [1965] Esp (CDH )

      Llaman de Méjico religiosos que puedan trazar planos y dirigir las obras. Para la planta de la población, que había de disponerse en cuadro, buscan sitio llano, con natural defensa de las inundaciones, resguardado con montes de los nortes; todas las calles habían de tener salida a todas las casas, aunque pequeñas, luces de ventanas, inusitadas en las antiguas moradas de indios, que, excepcionalmente, se permitían la luz de una mísera saetera. Los religiosos, regla y plomada en mano, se entremezclan con los obreros para las amplias construcciones.

    • 1972 Cunqueiro, Á. Fanto Fantini [1972] Esp (CDH )
      El número de celdas era exactamente treinta y seis. Veía perfectamente el conjunto, como si estuviera fuera de él, a mediodía, de pie sobre la piel de la naranja, o seu maestro fra Luca Pacioli le mostrase una maqueta desmontable, en ligera madera de abedul. La escasa luz que iluminaba la celda procedía de seis saeteras, que cambiaban constantemente de posición, abiertas en las que llamaremos paredes, y de seis centímetros de ancho por teinta y seis de largo. (Traduzco al sistema métrico decimal las varas, pies y pulgadas itálicos del Quinientos.) Por esas saeteras le introducían la comida, y los aplastados recipientes de barro que contenían el agua.
    • 1972 Cunqueiro, Á. Fanto Fantini [1972] Esp (CDH )
      Pero cuando se quería, por el Gran Rector de la Esfera, prolongar su vida, se simulaba, entrando una clara y viva luz por las saeteras, y con ella una brisa fresca, que ya llegaba la primavera. Se podía escuchar un jilguero alegre, que a lo mejor en un vuelecillo llegaba a las saeteras, se posaba en una y picoteaba unas migas de pan que allí habían caído cuando fue retirado el plato de la última comida. El moribundo se incorporaba en el estrecho lecho y asistía, el corazón acelerando sus latidos, a su resurrección. Del huerto (?) venía un grato aroma de hierba recién segada. Lejos, cantaban gallos. El prisionero se apresuraba a vigilar el tiempo, a contar mañanas.
    • 1982 García Hortelano, J. Gramática parda [1992] Esp (CDH )
      Seguía lloviendo y cada vez que, con ambas manos, Duvet abría una saetera en el ciprés, continuaba viendo blanquear la hierba entre los charcos. Con aquel tiempo, ni siquiera la sombra de Alphonsine Plessis corretearía por Montmartre y, cuando la Dama de las Camelias no salía —ella, que salía hasta en las noches de nieve—, podía asegurarse que todos los cementerios de París estaban despoblados. Aunque a Duvet le era posible adoptar cuatro posturas sobre las ramas del ciprés, sentía entumecidos las piernas y los brazos cada vez que despertaba de una somnolencia.
    • 1989 Aparicio, J. P. Retratos [1989] Esp (CDH )
      Vidal paseaba de un lado a otro, en la enfermería de la prisión provincial, una sala antigua de azulejos blancos iluminada por cuatro saeteras acristaladas y dos barras de luz fluorescente.
    • 1989 García Jiménez, S. Primer destino p. 81 Esp (BD)
      En el momento de enjabonar mi barba contemplé por la saetera de mi pensión la mole orgullosa de Espuña, Babel de la misa en latín de don Enrique y mi método Assimil; mi monte Sinaí. A sus pies me identificaba con la zarza falta de un fuego que le diera sentido a mi vida. Porque la Providencia era cruel al arrancarme del gozo de mi padre para que llevase al desierto de Aledra mi tembloroso Magisterio a la edad de 19 años.
    • 1989 García Jiménez, S. Primer destino p. 73 Esp (BD)
      Hice acopio del ánimo cuando cerca del marco de mi puerta, abierta por las dos hojas, me sorprendió súbitamente, a través del ventanuco del pasillo, la intensa brillantez que había adquirido la nieve, como si acabara de caer un meteorito. Al asomar mi cabeza por aquella saetera para que mis cabellos se secasen, vi cómo los chiquillos jugaban en la era, y por juego, rompían el hielo de los ribazos y arrojaban los pedazos contra los flejes de un carro, encantados sin duda por los destellos que emitían al romperse bajo el sol.
    • 1990 Campos Reina, J. Desierto seda [1990] 63 Esp (CDH )
      Al hojear el primero de ellos, sus párpados se entrecerraban, dibujando una ventana tan estrecha que era la saetera del escepticismo, y una sonrisa socarrona invadía la mitad de su rostro, y dejaba la otra mitad seria e investigando alguna manifestación demoníaca de Pepe, que a modo de una orla invisible para cualquiera que no fuese ella, debía multiplicar la apariencia de éste, como las representaciones de Siva en los templos indostánicos; pero aquellas visiones siempre se desvanecían al hallar en el semblante de su hermano la expresión que sólo tienen los niños y los adultos instalados en la tolerancia, ya de vuelta de todo.
    • 1991 Domingo Milla, C. Tigre rojo p. 86 Esp (BD)
      Al final, llegamos al cementerio o cripta donde se enterraba a las monjas. Era un recinto con columnas, iluminado sólo por una saetera, con tumbas en el suelo y nichos en las paredes. En uno de éstos, a indicación de la superiora, colocamos el cadáver. Vagamente, como en penumbras donde se van dilatando las pupilas, se apreciaban algunas momias quizá para representar nuestro fugaz paso por la tierra.
    • 1991 Prensa ABC Cultural, 13/12/1991 [1991] Esp (CDH )
      Aquella carcelilla, según el manuscrito 13.460 de la Biblioteca Nacional de Madrid, no tenía "otra luz ni respiradero sino una saetera en lo alto, de hasta tres dedos de ancho, porque, como se había hecho para retrete de esta sala en que poner un servicio cuando aposentaban en ella a algún prelado grave, no le habían dado más luz". Los ojos del prisionero, inútiles de improviso, no pueden ver el campo, ni la sonrisa de un rostro amigo, ni siquiera el resplandor de una candela.
    • 1995 Schz-Ostiz, M. Infierno jardín [1995] Esp (CDH )
      El boscaje que había formado intención de ver durante largos años desde su ventana, saetera poética, no existía. Los últimos árboles que no habían derribado las excavadoras de Ferminito Zolina (y asociados), los habían derribado los propietarios, porque eran viejos, querían ponerse todos olivos del tiempo de los romanos y abetos majestuosos, sin reparar en que no cabían o cabían apenas en el pulguero que tenían por jardín.
    • 1995 Schz-Ostiz, M. Infierno jardín [1995] Esp (CDH )
      Iba a dejar atrás la saetera de san Juan de la Cruz y toda la martingala, la gastronomía ful, una erudición igualmente ful, una vida para la que sentía no estaba preparado, lo que había intentado ser y no había sido. La vida retirada, contemplativa, en un mundo que le tironeaba por todas partes, que a ratos le resultaba espantoso, injusto, terrible, parecía ser para él la única solución. Eguren no estaba hecho para vivir en buena armonía con nadie en un mundo que le resultaba cada vez más ininteligible.
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      Saetero, ra. f. Ventanilla estrecha de las que se suelen abrir en las escaleras y otras partes.
    • 2002 Ramírez, F. "Temblaba" Rosa vientos Esp (CORPES)
      ¡Habían cenado y se habían divertido tanto la noche anterior...! Pero el astro luminoso empujaba y empujaba con su luz, para restablecer el camino y la pronta llegada. Alguien muy silenciosamente se acercó a la saetera contigua y pudo observar la claridad de aquel ¿astro...? ¿Meteorito...? ¿Luna crecida...? Bajaron muy deprisa la escalera del servicio. Era muy peligroso salir de huida. Era mucha la luz derramada por los patios y galerías exteriores y especialmente burlar la guardia nocturna...
    • 2005 Jiménez Martín, A. "Arquitectura siglo XIII Huelva" p. 147 Banda Gallega Esp (BD)
      […] convirtieron la mezquita en parroquia dedicada a Santa María, añadiéndole un ábside en el muro situado a la izquierda de la quibla; su planta consta de un tramo rectangular y otro en semicírculo, comunicados con la nave a través de un gran arco apuntado, labrado a base de dos rocas independientes; está cubierto por una cúpula semiesférica, decorada en época barroca y sustentada en la curva del ábside y en dos trompas de ladrillo mudéjares, que encajan mal con la proyección de la planta; posee dos ventanas, una saetera en el costado que mira a levante y una ventanita vertical en el eje del semicírculo, con dos arquivoltas de ladrillo en herradura.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      Saetero, ra. f. Ventanilla estrecha de las que se suelen abrir en las escaleras y otras partes.
    • 2021 Inogés Sanz, M. C. Beguinas. Memoria herida Esp (BD)
      En Beatriz, al leer el texto, se puede apreciar y valorar la propuesta que hace el jesuita Rob Faesen de verlo como un tríptico precedido de un prólogo; sin embargo, al movernos libremente y sin límite de tiempo dentro del texto que propone Beatriz invito al lector a imaginar en su mente la imagen del torreón de un castillo medieval en el cual hubiera una escalera de caracol y en el lienzo de la escalera, es decir, en su pared, hubiera saeteras, como ya hemos visto. De esta manera, también con Beatriz es posible moverse libremente dentro del espacio que presenta y, como con Teresa, no estar obligados a un ascenso lineal e inamovible una vez iniciado, sino que invita también a moverse por las escaleras, asomarse a las saeteras, curiosear, retroceder, pararse…

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