Diccionario panhispánico de dudas

2.ª edición (versión provisional)
cardinales

1. Los numerales cardinales expresan cantidad en relación con la serie de los números naturales, incluido el cero, que representa la ausencia de cantidad. Pueden funcionar como determinantes, adjetivos o pronombres: He leído cinco libros este verano; Tus dos hermanas son muy simpáticas; Me ha devuelto solo uno de los libros que le presté. Son, en cambio, sustantivos masculinos cuando se emplean para nombrar las cifras o los números: Has escrito un cinco que parece un seis; El número premiado es el mil trescientos veintidós. Suelen incluirse en la serie de los numerales cardinales algunas palabras que, al igual que estos, expresan cantidad exacta, pero que, a diferencia de ellos, son sustantivos, como es el caso de millar, millón, millardo, billón, trillón, cuatrillón, quintillón y los demás de esta serie (→ 6). A continuación se ofrece una tabla con sus formas:

número o cifra numeral cardinal
0 cero
1 uno, fem. una; apocopado: un (→ 4).
2 dos
3 tres
4 cuatro
5 cinco
6 seis
7 siete
8 ocho
9 nueve
10 diez
11 once
12 doce
13 trece
14 catorce
15 quince
16 dieciséis
17 diecisiete
18 dieciocho
19 diecinueve
20 veinte
21 veintiuno, fem. veintiuna; apocopado: veintiún
22, 23, etc. veintidós, veintitrés, etc.
30 treinta
31 treinta y uno, fem. treinta y una; apocopado: treinta y un
32, 33, etc. treinta y dos, treinta y tres, etc.
40 cuarenta
41 cuarenta y uno, fem. cuarenta y una; apocopado: cuarenta y un
42, 43, etc. cuarenta y dos, cuarenta y tres, etc.
50 cincuenta
60 sesenta
70 setenta
80 ochenta
90 noventa
100 cien(to) (→ ciento)
101 ciento uno, fem. ciento una; apocopado: ciento un
102, 103, etc. ciento dos, ciento tres, etc.
110 ciento diez
111, 112, etc. ciento once, ciento doce, etc.
120 ciento veinte
121 ciento veintiuno, fem. ciento veintiuna; apocopado: ciento veintiún
122, 123, etc. ciento veintidós, ciento veintitrés, etc.
130 ciento treinta
131 ciento treinta y uno, fem. ciento treinta y una; apocopado: ciento treinta y un
132, 133, etc. ciento treinta y dos, ciento treinta y tres, etc.
200 doscientos, fem. doscientas
300 trescientos, fem. trescientas
400 cuatrocientos, fem. cuatrocientas
500 quinientos, fem. quinientas
600 seiscientos, fem. seiscientas
700 setecientos, fem. setecientas
800 ochocientos, fem. ochocientas
900 novecientos, fem. novecientas
1000 mil (también, como sust., un millar)
1001 mil uno, fem. mil una; apocopado: mil un
1002, 1003, etc. mil dos, mil tres, etc.
1010, 1011, etc. mil diez, mil once, etc.
1020 mil veinte
1021 mil veintiuno, fem. mil veintiuna; apocopado: mil veintiún
1022, 1023, etc. mil veintidós, mil veintitrés, etc.
1030 mil treinta
1031 mil treinta y uno, fem. mil treinta y una; apocopado: mil treinta y un
1100 mil cien
1101 mil ciento uno, fem. mil ciento una; apocopado: mil ciento un
1102, 1103, etc. mil ciento dos, mil ciento tres, etc.
1200, 1300, etc. mil doscientos, fem. mil doscientas; mil trescientos, fem. mil trescientas, etc.
2000 dos mil
2001 dos mil uno, fem. dos mil una; apocopado: dos mil un
2002, 2003, etc. dos mil dos, dos mil tres, etc.
2010, 2011, etc. dos mil diez, dos mil once, etc.
2020 dos mil veinte
2021 dos mil veintiuno, fem. dos mil veintiuna; apocopado: dos mil veintiún
2022, 2023, etc. dos mil veintidós, dos mil veintitrés, etc.
2100 dos mil cien
2101 dos mil ciento uno, fem. dos mil ciento una; apocopado: dos mil ciento un
2102, 2103, etc. dos mil ciento dos, dos mil ciento tres, etc.
3000, 4000, etc. tres mil, cuatro mil, etc.
10 000, 11 000, etc. diez mil, once mil, etc.
20 000 veinte mil
21 000 veintiún mil, fem. veintiún mil o veintiuna mil (→ 3)
30 000 treinta mil
31 000 treinta y un mil, fem. treinta y un mil o treinta y una mil (→ 3)
40 000, 50 000, etc. cuarenta mil, cincuenta mil, etc.
100 000 cien mil
200 000, 300 000, etc. doscientos mil, fem. doscientas mil; trescientos mil, fem. trescientas mil, etc.
1 000 000 un millón
1 000 001 un millón uno, fem. un millón una; apocopado: un millón un
1 000 100 un millón cien
1 001 000 un millón mil
2 000 000 dos millones
10 000 000 diez millones
100 000 000 cien millones
1 000 000 000 mil millones o un millardo (→ millardo)
1 000 000 000 000 un billón (→ billón)
1018 un trillón (→ trillón)
1024 un cuatrillón (→ cuatrillón)
1030 un quintillón (→ quintillón)
1036 un sextillón (→ sextillón)
1042 un septillón
1048 un octillón
1054 un nonillón
1060 un decillón
1066 un undecillón
1072 un duodecillón

2. Grafía. Hay cardinales simples ―de cero a quince, todas las decenas (diez, veinte, treinta, etc.), cien(to), quinientos y mil― y cardinales complejos, los formados por la fusión o suma de varios cardinales simples. De los complejos, se escriben hoy en una sola palabra los correspondientes a los números 16 a 19 y 21 a 29, así como todas las centenas: dieciséis, dieciocho, veintiuno, veintidós, doscientos, cuatrocientos, etc. Las grafías pluriverbales ⊗‍diez y seis, ⊗‍veinte y uno, ⊗‍cuatro cientos, etc., son anticuadas y deben evitarse. A partir de treinta, los cardinales complejos que corresponden a cada serie se escriben en varias palabras y se forman, bien por coordinación, bien por yuxtaposición de cardinales simples; así, los correspondientes a la adición de unidades a las decenas se escriben interponiendo entre los cardinales simples la conjunción y: treinta y uno, cuarenta y cinco, noventa y ocho, etc.; el resto se forma por mera yuxtaposición: ciento dos, mil cuatrocientos treinta, trescientos mil veintiuno, etc. No obstante lo dicho, por analogía con la serie de los cardinales compuestos de diez y de veinte, se documentan casos de grafía simple en los correspondientes a otras decenas (treintaicinco, cuarentaitrés, cincuentaiocho, etc.): «Olvidé a Frieda y la versión treintaidós de esta su letanía» (Onetti Viento [Ur. 1979]); «Era la una y cincuentaicinco minutos» (Martini Fantasma [Arg. 1986]). Estas grafías simples son asimismo válidas, aunque en el uso culto todavía son mayoritarias las grafías pluriverbales (treinta y cinco, cuarenta y tres, cincuenta y ocho, etc.). Son vulgares los compuestos correspondientes a la primera decena en los que se ha simplificado el diptongo: ⊗‍diciséis, ⊗‍dicisiete, ⊗‍diciocho, ⊗‍dicinueve. Tampoco son admisibles grafías como ⊗‍treinticinco, ⊗‍cuarentiocho, ⊗‍cincuentiuno, etc., en las que se ha eliminado la -a final de la decena, aunque esa pronunciación sea frecuente en algunas áreas. Tanto en la grafía como en la pronunciación esmerada debe mantenerse el diptongo que hay en los compuestos de veinte (→ veintiuno -na), así como en treinta y sus compuestos (→ treinta); son, pues, vulgares formas como ⊗‍ventidós, ⊗‍trenta o ⊗‍trentaicinco, en lugar de veintidós, treinta y treinta y cinco (o treintaicinco). Por último, los cardinales correspondientes a la séptima y a la novena centenas son setecientos y novecientos, respectivamente (y no ⊗‍sietecientos ni ⊗‍nuevecientos).

3. Género. Los cardinales, cuando son sustantivos, son siempre masculinos: el tres, un millón. Cuando funcionan como determinantes, adjetivos o pronombres carecen de variación de género, a excepción de uno y sus compuestos (→ uno -na, 2), que tienen formas específicas para el femenino: una, veintiuna, treinta y una, etc.; y de los correspondientes a las centenas, a partir de doscientos, cuyos femeninos adoptan la terminación -cientas (salvo quinientos, que tiene forma propia y cuyo femenino es quinientas): doscientas, trescientas, etc. El género del numeral lo determina el sustantivo al que se refiere: De las trescientas páginas que tiene el libro, me he leído cuarenta y una. En el caso de las centenas, el cardinal en función determinativa o adjetiva debe concordar necesariamente en género con el sustantivo al que cuantifica, tanto si lo precede inmediatamente (doscientos kilos, las trescientas toneladas) como si entre ellos se interpone otro elemento, por ejemplo, la palabra mil cuando se trata de numerales complejos (doscientos mil kilos, las trescientas mil toneladas). En lo que se refiere al cardinal uno y sus compuestos, la concordancia es obligada cuando el numeral precede inmediatamente al sustantivo: treinta y un kilos, veintiuna toneladas (no ⊗‍veintiún toneladas); pero, si entre el numeral y el sustantivo femenino se interpone la palabra mil, la concordancia de género es opcional: veintiún mil toneladas o veintiuna mil toneladas (→ uno -na, 2.3).

4. Apócope. Cuando el cardinal uno y sus compuestos se anteponen, como determinantes o como adjetivos, a un sustantivo masculino, adoptan siempre la forma apocopada un: un libro, veintiún soldados, ciento un opositores. También es normal la apócope de la forma femenina una cuando el numeral precede a un sustantivo femenino que comienza por /a/ tónica: un águila, veintiún hachas, ciento un armas; pero no se considera incorrecto, aunque en la lengua actual es muy poco frecuente, utilizar en estos casos la forma plena una (→ uno -na, 2.2): una águila, veintiuna hachas, ciento una armas. Solo es correcta la apócope ante sustantivos; así pues, no debe decirse ⊗‍el treinta y un por ciento, sino el treinta y uno por ciento.

5. Plural. Cuando se usan como sustantivos, los cardinales sí presentan variación de número y adoptan el plural que les corresponde según su forma (ceros, unos, doses, treses, cuatros, cincos, seises, […] dieces, onces, doces, treces, etc.): «Toda la historia empezó con una partida de dados, si antes de la tercera salen cinco seises te mato» (Cela Cristo [Esp. 1988]); «El cazador Rosario me sirvió cinco cartas: me tocaron tres doces» (Scorza Tumba [Perú 1988]). Cuando son determinantes, adjetivos o pronombres, carecen de variación de número; por su significado, el cardinal uno solo se refiere a sustantivos singulares: Tengo solo un abrigo; Este mes solo me han puesto una multa; los demás cardinales, puesto que indican siempre cantidad superior a la unidad, solo se refieren a sustantivos plurales: Necesito que me prestes mil doscientos euros; Este mes ya llevo tres multas. El cardinal cero que expresa ausencia de cantidad, se antepone siempre a sustantivos plurales: «De regreso a París, me encontré con […] cero pesos en la cuenta bancaria» (Jodorowsky Danza [Chile 2001]). Sobre la concordancia de los números decimales, → concordancia, 4.9.

6. Las voces millar, millón, millardo, billón, trillón, cuatrillón, quintillón, sextillón y las demás de esta serie son sustantivos, a diferencia de los demás cardinales, cuya función primaria es determinativa o adjetiva. Por su condición de sustantivos, cuando estos numerales se usan por sí solos, la noción cuantificada se expresa en un complemento encabezado por la preposición de: un millón de personas, dos billones de pesos; ahora bien, cuando van seguidos de otros cardinales formando parte de un numeral complejo, el sustantivo que expresa la entidad cuantificada no va precedido de preposición: un millón doscientas mil personas. Lo mismo sucede si se escriben con números: 1 000 000 de personas, 1 200 000 personas. Además, estos sustantivos numerales, cuando se usan en singular, deben ir siempre precedidos de un determinante: Acudieron un millón doscientas mil personas (no ⊗‍Acudieron millón doscientas mil personas); Mañana te devolveré el millón de pesos que me prestaste. El caso de mil es especial, puesto que pertenece a ambas categorías: mil es el cardinal correspondiente al número 1000 en sus funciones determinativa y adjetiva: mil casas, esas mil personas; mientras que el plural miles es un sustantivo masculino sinónimo de millares (→ mil): miles de euros, muchos miles de personas, etc.

7. Cuando la cuantificación es imprecisa, los numerales cardinales se combinan con las expresiones y tantos e y pico (→ pico, 2).

8. Uso con valor ordinal. Además de su uso propio para expresar cantidad, los cardinales se emplean a menudo, en el lenguaje corriente, para expresar orden, reemplazando en su función a los ordinales (→ ordinales): «Una notaría instalada a todo lujo ocupaba el piso treinta y siete» (Agustín Vida [Méx. 2004]). Este fenómeno es tanto más frecuente cuanto más elevado es el número de orden que debe expresarse; así, frente a expresiones como el quincuagésimo séptimo aniversario, de carácter marcadamente culto, en la que se ha utilizado el ordinal propiamente dicho, encontramos con mucha más frecuencia, en la lengua corriente, el cincuenta y siete aniversario. Lo que no debe hacerse, en ningún caso, es mezclar ambas series, ordinales y cardinales, como ocurre en este ejemplo: ⊗‍«Se realizó […] un homenaje a Roque Sáenz Peña con motivo de cumplirse el trigésimo un aniversario de su muerte» (Arenas Buenos Aires [Arg. 1979]); debió decirse el trigésimo primer aniversario o el treinta y un aniversario. Aunque el uso de los cardinales con valor ordinal es más frecuente cuando se refieren a números altos, también se da en referencia a números bajos; así, se dice tanto piso siete como séptimo piso o piso séptimo. En cuanto a su colocación, los cardinales con valor ordinal se anteponen a los sustantivos que designan acontecimientos, aniversarios o celebraciones, pero se posponen en el resto de los casos; así, se dice la cuarenta y una edición del festival, el treinta y cinco aniversario, pero no *la treinta y cinco página, sino la página treinta y cinco. Cuando el cardinal se pospone a un sustantivo femenino, es posible su interpretación como adjetivo con valor ordinal y la consiguiente concordancia de género con el sustantivo: la página doscientas, la planta veintiuna; pero suele ser más frecuente el uso en aposición del sustantivo masculino que corresponde al nombre del número: la página doscientos, la planta veintiuno. En este último caso, el cardinal no expresa necesariamente orden, sino que se limita a identificar el elemento aludido con el número que le corresponde dentro un conjunto de entidades numeradas del mismo tipo: habitación trescientos doce, camiseta quinientos veintiuno, embarcación setecientos quince. De manera general y sistemática se emplean siempre los cardinales para expresar orden en la designación de los años: (año) mil novecientos noventa y ocho, (año) dos mil uno, etc.; y de los días del mes: tres de diciembre, cuatro de octubre, etc., aunque para referirse al día uno puede usarse también el ordinal primero (→ primero -ra, 3). En el caso de las series de papas y reyes con igual nombre, se utilizan, en la escritura, los números romanos (→ números, 2), que se leen como ordinales hasta el número diez (aunque en este último caso puede usarse también el cardinal): Felipe IV (se lee «Felipe cuarto»), Enrique VIII («Enrique octavo»), Alfonso X («Alfonso décimo» o «diez»); pero a partir del diez se leen siempre como cardinales: Luis XVI («Luis dieciséis»), Juan XXIII («Juan veintitrés»). Para referirse a los siglos, del i al x se usan indistintamente cardinales y ordinales, con preferencia culta por estos últimos: siglo i (se lee «siglo primero» o «siglo uno»), siglo ii («siglo segundo» o «siglo dos»), etc.; pero del siglo xi en adelante, el uso general solo admite los cardinales: siglo xi (se lee «siglo once»), siglo xviii («siglo dieciocho»), siglo xxi («siglo veintiuno»), etc.

9. Los numerales que corresponden a las decenas se utilizan pospuestos a la palabra año para expresar la década correspondiente: los años treinta (→ década, 3).

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española:
Diccionario panhispánico de dudas (DPD) [en línea], https://www.rae.es/dpd/cardinales, 2.ª edición (versión provisional). [Consulta: 13/06/2024].

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