Diccionario panhispánico de dudas

2.ª edición (versión provisional)
concordancia

1. Es la coincidencia obligada de determinados accidentes gramaticales (género, número y persona) entre distintos elementos variables de la oración. Se pueden distinguir dos tipos de concordancia:

a) Concordancia nominal (coincidencia de género y número). Es la que establece el sustantivo con el determinante y los adjetivos o los participios que lo modifican: la blanca paloma; esos libros viejos y estropeados; el pronombre con su antecedente o su consecuente, o con el adjetivo que lo acompaña: A tus hijas las vi ayer; Les di tu teléfono a los chicos; Ella misma nos abrió la puerta; o el sujeto con el atributo, con el predicativo o con el participio del verbo de la pasiva perifrástica: Mi hijo es un santo; Ella se encontraba cansada; Esas casas fueron construidas a principios de siglo.

b) Concordancia verbal (coincidencia de número y persona). Es la que se establece entre el verbo y su sujeto: Esos cantan muy bien.

2. Reglas generales

a) La coordinación de dos o más sustantivos o pronombres en singular, siempre que cada uno de ellos se refiera a un ente distinto, forma un grupo que concuerda en plural con el adjetivo, el participio o el pronombre, o con el verbo del que son sujeto: «Rehogar la cebolla y la zanahoria picadas durante quince minutos» (Pozuelo/PzPérez Técnicas [Esp. 2001]); «Un cuadro o un paisaje bellos […] pueden ser destruidos por la acción del hombre o de la naturaleza» (Fabelo Valores [Cuba 2004]); «El oxígeno, el hidrógeno y el carbono los proporciona el medio» (LpzTorres Horticultura [Méx. 1994]); «La sal y el agua son gratis» (Martínez Evita [Arg. 1995]); «El monoteísmo no permite que la imaginación o la pasión anuden lazos o desaten luchas entre los dioses» (Henríquez Huevos [R. Dom. 2001]).

b) La coordinación de dos o más sustantivos o pronombres de diferente género gramatical forma un grupo que concuerda en masculino con el adjetivo o el participio, o con el pronombre: «Se fríen las rajitas junto con la cebolla y el ajo picados» (Ramos Platillos [Méx. 1976]); «Las personas se infectan por la mordedura o el arañazo profundos de un animal infectado» (Turnes Bernardo [Ur. 2014]); «Ahora la casa y el jardín eran otros» (Mendoza Verdad [Esp. 1975]).

c) Si entre dos o más elementos coordinados figura un pronombre de segunda persona (y ninguno de primera), la concordancia con el verbo y con los demás pronombres se establece en plural (en tercera persona en la mayor parte del mundo hispánico y en segunda persona en aquellas zonas donde se usa el pronombre vosotros en lugar de ustedes): «Murphy y tú son unos testigos peligrosísimos» (VLlosa Fiesta [Perú 2000]); «La niña y tú cobraréis lo que es vuestro» (Leguina Nombre [Esp. 1992]); «Pero tu padre o tú tendrán que abonarme un mínimo de trece mil dólares» (Ordóñez Mar [Ec. 2010]). Si hay un pronombre de primera persona, la concordancia se establece en primera persona del plural: «¿Te acuerdas de aquel día en que bailamos Chema, tú y yo?» (Diosdado Trescientos [Esp. 1991]); «Mi hija […] quiere que mi hijo, mi esposo o yo la ayudemos» (Excélsior [Méx.] 4.9.2001).

3. Casos especiales en la concordancia nominal

3.1. Determinante único para varios sustantivos. Cuando se coordinan dos o más nombres concretos cuyos referentes son entidades distintas, lo normal y recomendable es que cada uno de ellos vaya precedido de su propio determinante: «Consiguieron que la madre y la hija se repusieran de las contusiones» (Allende Casa [Chile 1982]); «Este permiso podrá ser disfrutado indistintamente por la madre o el padre» (Estatuto [Esp. 1985]); «Se hizo uso ilegal de mi capital y mis acciones bursátiles» (Proceso [Méx.] 9.2.1997); y no ⊗‍«El diestro y toro se funden en una sola figura» (Clarín [Arg.] 17.3.1997); ⊗‍«Dejé mi cartera y llaves en la silla de la entrada» (Época [Chile] 1.7.1996). Pero existe la posibilidad de que dos o más sustantivos coordinados lleven un solo determinante, el cual debe concordar en género y número con el sustantivo más cercano; esta posibilidad se da cuando los sustantivos coordinados se refieren a la misma cosa o persona: «La manera de preparar la mamadera o biberón» (VV. AA. Mamar [Arg. 1983]); «Según la esposa y representante de Mingote, Isabel Vigiola» (País [Esp.] 1.2.1989); cuando llevan un adjetivo antepuesto que califica a todos ellos: «Construyó también un horno criollo para cocer su propio pan y pizza a la piedra» (Chavarría Rojo [Ur. 2002]); y cuando los sustantivos se conciben como una unidad y se refieren a partes de un mismo conjunto o a aspectos parciales de un todo: «En mérito a vuestro empeño y dedicación» (Ventosilla Mariscal [Perú 1985]); «Las ventanas y balcones estaban herméticamente cerrados» (Mendoza Verdad [Esp. 1975]); «Esta medida […] debería ir acompañada de mejoras en la seguridad y control de los barcos» (FVigo [Esp.] 15.6.2001); «Estábamos para cualquier necesidad o emergencia» (Chambeaux Circo [Chile 2001]). Asimismo, cuando se coordinan las formas singular y plural de un mismo sustantivo, lo más frecuente es que solo aparezca el determinante en singular ante la primera de esas formas:«Nadie había abandonado la casa después de producirse los hechos, salvo la persona o personas que efectuaron los disparos» (Mendoza Verdad [Esp. 1975]). Esta fórmula se usa cuando se desconoce o no se quiere precisar el número de individuos u objetos de que se trata. Para casos como el alumno o (la) alumna, los niños y (las) niñas3.3.b.

3.2. Coordinación de sintagmas nominales con núcleo elidido. Cuando se coordinan dos sintagmas nominales con el mismo sustantivo como núcleo y este se elide en el segundo de ellos, dichos sintagmas pueden presentar distinto número (lo que se manifiesta en la discordancia de número en los determinantes): «Jóvenes que decapitaban las estatuas de Trujillo y arrancaban las placas con su nombre y los de su familia» (VLlosa Fiesta [Perú 2000]); pero no pueden ser de distinto género, de modo que no resulta aceptable una secuencia como *El hermano de Juan y la de Rosa iban a la misma escuela; en esos casos debe hacerse explícito el núcleo también en el segundo sintagma: El hermano de Juan y la hermana de Rosa

3.3. Coordinaciones por desdoblamientos de género. Se expone en otro lugar (→ género2, 2) la valoración de la práctica observada en los últimos años en el lenguaje político y administrativo de sustituir los usos genéricos del masculino por la coordinación (normalmente copulativa, aunque en ocasiones también disyuntiva) de los correspondientes sintagmas masculino y femenino (generalmente en plural, pero a veces también en singular): los ciudadanos y (las) ciudadanas; las chicas extranjeras y (los) chicos extranjeros; el niño y (la) niña; la alumna o (el) alumno, etc. Estos desdoblamientos, en general innecesarios, plantean a menudo problemas de concordancia.

a) Sobre la coordinación de artículos (⊗‍los y las candidatas), → el, 9.2.

b) Cuando se coordinan dos sintagmas nominales con referente de persona cuyo núcleo es el mismo sustantivo con distinto género, es recomendable que cada uno vaya precedido de su propio determinante: «Los rostros de las niñas y los niños presentes (y también de muchas madres y muchos padres), se iluminó cuando aparecieron sus personajes favoritos» (CoLatino [El Salv.] 4.6.2004). No obstante, para no sobrecargar tanto la expresión, es habitual que las formas masculina y femenina coordinadas lleven un solo determinante, solución válida si entendemos que en estos desdoblamientos cada uno de los sustantivos se refiere a un subconjunto de un mismo grupo de individuos (→ 3.1): «La mayoría de los alumnos y alumnas lograron desarrollar los aprendizajes necesarios» (VV. AA. Trabajo [Méx. 2014]); «El ciudadano o ciudadana escoge libremente al candidato o candidata que más le guste de la lista» (ColInt [Col.] 1.2010); «Muchas uruguayas y uruguayos han perdido su trabajo» (Diaria [Ur.] 25.11.2020); «La Feria Internacional del Libro dedica cada día a un escritor o escritora» (Nacional [R. Dom.] 28.4.2012).

c) Cuando el núcleo del sintagma nominal se ve modificado por un adjetivo y este también se desdobla, la coordinación resultante debe respetar la contigüidad de cada adjetivo con el sustantivo correspondiente: los candidatos mexicanos y las candidatas mexicanas. Han de evitarse las secuencias que coordinan separadamente sustantivos y adjetivos: ⊗‍los candidatos y (las) candidatas mexicanos y mexicanas. Si no se desdobla el adjetivo, este concordará con los sustantivos coordinados conforme a las pautas que sean de aplicación en cada caso (→ 3.4, 3.5 y 3.6).

d) En los encabezamientos epistolares o en los discursos, es práctica tradicional desdoblar el vocativo en señal de cortesía: «Dios los ha abandonado, damas y caballeros» (Toscana Olegaroy [Méx. 2017]). Si estos vocativos se combinan con adjetivos antepuestos, dan lugar al desdoblarse a secuencias como estimadas damas y estimados caballeros, queridos amigos y queridas amigas. Para aligerar la expresión, es habitual en estos casos no desdoblar el adjetivo (sobre las pautas de la concordancia en esos casos, → 3.6): «Queridos amigos y amigas: Nos hemos reunido hoy […] por la urgencia de daros a conocer la situación que nos afecta» (Mendiluce Sonrisa [Esp. 2005]); «Queridas paisanas y paisanos, tienen en sus manos la enorme posibilidad de ser determinantes» (Universal [Méx.] 31.10.2020); «Queridos papá y mamá, yo los quiero mucho» (Crianza [Col.] 1.4.2012).

3.4. Adjetivo pospuesto a varios sustantivos en coordinación copulativa. Cuando un adjetivo modifica, pospuesto, a dos o más sustantivos unidos por una conjunción copulativa (prototípicamente y), deben distinguirse dos casos:

a) Cuando los sustantivos coordinados copulativamente se refieren a entidades distintas, lo más recomendable es que el adjetivo pospuesto que los modifica vaya en plural y, si los sustantivos son de diferente género, en masculino: «Tiene el pelo y la barba enmarañados» (Matos Noche [Cuba 2002]); «Una carencia en la educación del niño y la niña cubanos de hoy radica en la disponibilidad de juguetes» (RSex [Cuba] 4.2006); «Apareció […] vestida con traje y mantilla blancos» (Hernández Secreter [Esp. 1995]); «El crimen fue cometido anoche, cuando un hombre y una mujer armados entraron al comercio» (Clarín [Arg.] 15.1.2008). Si concordase solo con el último de los sustantivos, se interpretaría que el adjetivo únicamente modifica al más cercano: vestida con traje y mantilla blanca (solo es blanca la mantilla), un hombre y una mujer armada (solo va armada la mujer). No obstante, en contextos en los que no hay duda de que el adjetivo se aplica a todos los sustantivos coordinados o estos se conciben como una unidad de la que cada uno de ellos designa un aspecto parcial, el adjetivo puede concordar en género y número con el más próximo: «La gente de origen y habla francesa predomina en la provincia de Quebec» (Tiempo [Col.] 1.7.1998); esta opción resulta poco recomendable cuando cada sustantivo lleva su propio determinante: «El hombre y la mujer afrocolombiana son muchas veces reconocidos solo como exotismos del trópico» (Palacios Pasos [Col. 2008] 100); en este caso hubiera sido preferible escribir El hombre y la mujer afrocolombianos

b) Cuando se coordinan copulativamente dos sustantivos en singular referidos a una misma entidad, el adjetivo solo puede ir en singular: «Johnny Depp […] ha expresado su deseo […] de interpretar a la mítica cantante y actriz americana Carol Channing» (Hora [Guat.] 25.7.2009). Como se ve en el ejemplo, en esos casos lo normal es que solo lleve determinante el primero de los sustantivos coordinados.

3.5. Adjetivo pospuesto a varios sustantivos en coordinación disyuntiva. De modo análogo a lo que ocurre en la coordinación copulativa (→ 3.4), cuando un adjetivo modifica, pospuesto, a dos o más sustantivos unidos por una conjunción disyuntiva (prototípicamente o), deben distinguirse dos casos:

a) Cuando los sustantivos coordinados disyuntivamente se refieren a entidades distintas, lo más recomendable es que el adjetivo pospuesto vaya en plural y, si los sustantivos son de diferente género, en masculino, para así dejar claro que el adjetivo modifica a todos ellos: «Hay veces en que un tobillo o una muñeca rotos no muestran alteración exterior» (Almeida Niño [Arg. 1975]); «Cada vez que mueren un hombre o una mujer viejos […], toda una biblioteca muere con ellos» (Fuentes Espejo [Méx. 1992]); «Hubo un silencio, el silencio o la pausa necesarios para que quien ha insultado pueda retroceder y congraciarse sin retirar el insulto» (Marías Corazón [Esp. 1992]); «Morena no logra consolidar un candidato o candidata apropiados para el cambio sexenal en las entidades» (Mercurio@ [Méx.] 13.8.2019). En contextos en los que no hay duda de que el adjetivo se aplica a todos los sustantivos coordinados, el adjetivo puede concordar solo con el más próximo, opción que no se recomienda si cada elemento coordinado lleva su propio determinante: «El baño o la ducha diaria son altamente beneficiosos para quien los practica» (VV. AA. Tercera edad [Esp. 1986]); «El padre o la madre fumadora se ha de esconder en el lavabo para sustraerse a la mirada inquisidora de sus propios hijos» (Vanguardia [Esp.] 1.6.1994); en estos ejemplos, habría sido preferible escribir el baño o la ducha diarios y el padre o la madre fumadores. Si solo lleva determinante el primero de los sustantivos coordinados, es más aceptable que el adjetivo pospuesto concuerde en singular y, en género, normalmente con el más cercano: «Después de dos años había logrado lo que todo chico o chica norteamericana deseaba» (Nelson Regreso [Hon. 2006]); «Se debe “haber residido […] en el departamento, región o municipio correspondiente”» (PSiete [Bol.] 3.1.2021); «No llevaban un rumbo premeditado ni estaban allí por un motivo o finalidad concreta» (PzSubirana Importante [Esp. 2003]); aunque no faltan casos de concordancia en masculino siendo femenino el sustantivo más cercano: «El niño o niña hiperactivo acumula un exceso de energía» (Cebrián Onagra [Esp. 2001]).

b) Cuando se coordinan disyuntivamente dos sustantivos en singular que se refieren a una misma entidad, lo que ocurre en casos de equivalencia denominativa, el adjetivo ha de ir en singular y, si los sustantivos son de distinto género, o bien en masculino, o bien concordando con el más cercano:«Doña Elisa entró acompañada de un trompo o peonza travieso y juguetón que era Ana» (Luján Espejos [Esp. 1991]); «Se identifican características del paciente, como su […] idioma o lengua materna, con el fin de aplicar estrategias que faciliten la comunicación» (País@ [Col.] 9.10.2022). Como se ve, lo normal en estos casos es que el segundo sustantivo vaya sin determinante .

3.6. Adjetivo o participio antepuesto a varios sustantivos. Cuando un adjetivo modifica a varios sustantivos coordinados copulativa o disyuntivamente y va antepuesto a ellos, lo normal es que concuerde solo con el más próximo, tanto en género como en número: «Distribuía […] esteroides anabolizantes […] a deportistas sin la preceptiva autorización y control médicos» (Vanguardia [Esp.] 1.6.1994); «La indispensable vigilancia y control nocturnos brillan por su ausencia» (NProvincia [Arg.] 5.3.1997); «Su propia sencillez o primitivismo la preservaban» (Jornada [Méx.] 24.9.2001); «Analistas de distinto signo y escuela coinciden» (VGalicia [Esp.] 22.8.2003); «Esperaban en las próximas horas o días la visita de un funcionario» (Leis Remedio [Pan. 2005]); «Le contesto que Eloísa es muy feliz en su colegio, que tiene muy buenas amigas y amigos» (Freixas Pasar [Esp. 2019]). Del mismo modo, si un participio en construcción absoluta se refiere a varios sustantivos en singular y de distinto género, suele concordar con el más próximo, aunque también es posible que aparezca en masculino plural: «Perdida la razón y el equilibrio, los piratas añoran la voz amordazada de su cabecilla» (Longares Ciudad [Esp. 2007]); «Pasado el susto y la sorpresa, aplaudieron tímidamente» (Gudiño Destino [Ec. 2007]); «Envueltos el pecho y la cabeza con una mantilla, se encamina hacia la confesión» (MtzEspinosa Milagros [Col. 2001]). En la mayoría de los casos, resulta muy forzado y se desaconseja poner en plural el adjetivo antepuesto si se coordinan sustantivos de cosa en singular: ⊗‍«Gudú será […] el gran destructor de sus propios reino y dinastía» (Abc [Esp.] 29.11.1996); mejor su propio reino y dinastía. Solo si los sustantivos coordinados son nombres propios de persona o cosa, o nombres apelativos de persona en singular, el adjetivo antepuesto debe ir en plural: «Allí estaba […] Ernestina con su marido, Luis de la Rosa, más los dos hijos de estos, los simpáticos Paco y Toni» (Vanguardia [Esp.] 30.6.1995); «Lepprince me hizo pasar […] a saludar a sus futuras esposa y suegra» (Mendoza Verdad [Esp. 1975]); y en masculino si el género de los sustantivos coordinados difiere: «La revista se fue animando con la participación de cientos de internautas, mucho más empeñados en hacer justicia que los aburridos tía y sobrino» (Vallvey Muerte [Esp. 2008]); «No son los únicos padre e hija que han corrido» (García Aprender [Arg. 2017]); «Estimados señor y señora Contreras: Quiero comunicarles mi más sentido pésame» (Cuestas Pluma [Pan. 2008]); «Ellos ganaron las estatuillas a los mejores actor y actriz de comedia o musical» (Universo [Ec.] 20.1.2003). Lógicamente, si los apelativos se refieren a una misma persona, el adjetivo se mantiene en singular: «La incansable emprendedora y chef María Fernada Di Giacobbe aseguraba que el cacao sigue siendo nuestro oro negro» (Universal [Ven.] 3.6.2018).

3.7. Varios adjetivos coordinados en singular que modifican a un sustantivo plural. Cuando se hace referencia a varias entidades de la misma clase mediante un único sustantivo en plural, asignando a cada una de ellas una característica diferente, los adjetivos coordinados, normalmente pospuestos, van en singular, pues cada uno de ellos modifica a una sola de dichas entidades: «Sobre los andenes oriental y occidental de la avenida se apretujaba la multitud de los cuitados» (Iriarte Espárragos [Col. 2001]); «De todos los [vestidos] que vieron, a Lola le gustó uno en particular: dominaban los tonos blanco y verde, a juego con sus ojos» (Giner Bruma [Esp. 2020]). Cuando los adjetivos van antepuestos, resulta forzado referirlos a un sustantivo plural: ⊗‍el Antiguo y Nuevo Testamentos, ⊗‍a mediano (o, en España, a medio) y largo plazos; en estos casos se recomienda poner el sustantivo en singular y, si lleva determinante, repetirlo ante cada adjetivo: el Antiguo y el Nuevo Testamento; a mediano (o a medio) y largo plazo. Si lo que se coordinan son ordinales, → 3.8.

3.8. Números enteros o decimales antepuestos a un sustantivo. El número uno es el único que se corresponde exactamente con la unidad, por lo que el sustantivo al que cuantifica va siempre en singular: Metió en la mochila dos libros y un cuaderno. El resto de los números enteros (incluido el cero, que expresa ausencia de cantidad) y los números decimales se anteponen siempre a sustantivos en plural: tres buques; 0 puntos; 27,5 hectáreas.

3.9. Varios ordinales coordinados que modifican a un mismo sustantivo. Cuando varios numerales ordinales modifican, coordinados, a un mismo sustantivo, designan forzosamente una pluralidad de entidades, pues cada ordinal señala un elemento distinto dentro de una serie. Si los ordinales van pospuestos, lo normal es que el sustantivo vaya en plural: «El ascensor llegó abarrotado desde los sótanos primero y segundo» (Marsillach Ático [Esp. 1995]); si los ordinales van antepuestos, el sustantivo puede ir en singular o en plural, con cierta preferencia en el uso por el singular: «En la parte derecha del patio se levantaban unas escaleras que daban al segundo y tercer piso» (Piñeiro Sara [Bol. 2003]); «La sorpresa llegó con los resultados del tercer y cuarto grupos» (Forner Dirige [Esp. 2018]); «En agosto de 1999 tocó el primer y el tercer concierto de Beethoven en el Teatro Colón» (Guerriero Opus [Arg. 2019]). Para la concordancia entre sujeto y verbo en estos casos, → 4.6.

3.10. Cardinal pospuesto a un sustantivo femenino. Cuando un numeral cardinal con flexión de género se pospone a un sustantivo femenino, puede funcionar como adjetivo numeral con valor ordinal y, en consecuencia, concordar en género con dicho sustantivo: página doscientas, planta veintiuna; o, lo que es más habitual, ir en masculino como sustantivo numeral en aposición: página doscientos, planta veintiuno (→ cardinales, 8).

3.11. Construcciones partitivas: uno de los…, una de las…, una de los… Las construcciones partitivas están formadas por un primer elemento, que ha de ser un cuantificador, y un segundo elemento, un complemento encabezado por la preposición de, cuyo término puede ser bien un sintagma nominal con determinante, bien un pronombre; el primer elemento designa la parte, mientras que el segundo designa el todo: una de las participantes, la mitad del público, un tercio de las peras, muchos de nosotros, etc. Cuando tanto el cuantificador como el sintagma nominal del complemento tienen flexión de género, tradicionalmente se consideraba obligatoria la concordancia entre ellos: «Meir […] fue una de las firmantes de la declaración de independencia de Israel» (GmnzBartlett Deuda [Esp. 2002]); «Lidia Ariza […] dijo que se considera una de las mejores actrices de este país» (Dedom [R. Dom.] 14.1.1997). En estos casos, si la parte aludida es femenina y se quiere dejar claro que el conjunto al que pertenece está formado por individuos de uno y otro sexo/género, es plenamente correcto usar el masculino con valor genérico tanto en el cuantificador como en el sintagma nominal del complemento: «Todavía está entre los vivos la madre Lucía, uno de los tres pastorcitos de Santarem» (Tibón Aventuras [Méx. 1986]); «Ella era uno de sus escasos contrincantes válidos» (Donoso Elefantes [Chile 1995]); «La doctora Asela Morel, uno de los médicos jóvenes más notables de la época» (VqzMontalbán Galíndez [Esp. 1990]); «El remoquete […] inspiraba respeto para los nuevos reclutas. Margarita era uno de ellos» (Tiempo [Col.] 7.11.2003). No obstante, cuando el referente de la parte es femenino y el todo un conjunto mixto, se está abriendo paso en el español de hoy una tercera construcción, con discordancia de género entre ambos elementos: «Es una de ellos, mirale la cara, es una guerrillera» (Merkin Lugones [Arg. 2004]); «Mary Bois, una de los analistas, recibió tres cartas plagadas de lenguaje antisemita» (Letras [Méx.] 30.4.2004); «Paulina pasó a ser una de los pacientes más influyentes de la Unidad» (GtzInfante Ciudad [Chile 2010]); «¿Qué significa para ti ser una de los escritores jóvenes más publicados […] dentro y fuera de Cuba?» (Caimán [Cuba] 22.6.2016); «Ana López es otra de los heridos» (República [Perú] 21.1.2017); «White se está revelando como una de los artistas más polifacéticos en el panorama internacional» (Cultural [Esp.] 7.4.2017); esta construcción no genera ya rechazo entre los hablantes y se considera, por ello, admisible.

3.12. Sustantivos epicenos. La concordancia debe establecerse siempre en función del género gramatical del sustantivo, y no en función del sexo/género del referente (→ género2, 1.b).

3.13. alteza, majestad, señoría, excelencia, etc. Con estos tratamientos de respeto, los determinantes y adjetivos adyacentes van en femenino, de acuerdo con el género gramatical de estos sustantivos e independientemente del sexo/género del referente: «Nos dirigimos efusivamente a vuestra excelencia para manifestarle nuestra gratitud» (Alape Paz [Col. 1985]); «Su Graciosa Majestad británica Jorge VI le pedía a sir Winston Churchill que formara un nuevo gabinete» (Val Hendaya [Esp. 1981]). Sin embargo, el adjetivo en función de atributo o de predicativo, al igual que otros elementos no adyacentes, como los pronombres, aparece en el género que corresponde al sexo del referente: «Sus señorías estaban enfrascados en el Parlamento en una ardua discusión» (Cacho Asalto [Esp. 1988]).

3.14. de tipo o de carácter + adjetivo. Estas construcciones se posponen a un sustantivo para asignarle, de manera indirecta, una determinada característica. El adjetivo que expresa dicha característica ha de ir en masculino singular, pues debe concordar con las palabras tipo o carácter: «Con tal de no tener mayores discusiones de tipo económico» (Esquivel Deseo [Méx. 2001]); «Es una pintura de carácter simbólico» (Leguineche Tierra [Esp. 2000]); no es correcto hacer concordar el adjetivo con el sustantivo que precede a toda la construcción: ⊗‍«La situación puede obedecer a una razón de tipo estratégica» (NProvincia [Arg.] 13.4.1997); ⊗‍«Los estudios de impacto ambiental […] han permitido acciones de carácter correctivas» (Universal [Ven.] 17.4.1988).

3.15. lo + adjetivo + que. El adjetivo de esta estructura enfática debe concordar en género y número con el sustantivo al que se refiere: «Esto demuestra lo espabiladas que son las mozas de la comarca» (Beltrán Pueblos [Esp. 2000]). Es incorrecto inmovilizar dicho adjetivo en masculino singular: ⊗‍«Hago esta sugerencia por lo perjudicial que son las pérdidas de clase» (Época [Chile] 22.7.1996); debió decirse lo perjudiciales que son.

3.16. (el) uno con (el) otro, (la) una a (la) otra, etc. Los indefinidos uno y otro, opcionalmente precedidos de artículo y separados entre sí por una preposición (a, con, de, en, etc.), aparecen como refuerzo en las construcciones recíprocas: hablan mal el uno del otro, se apoyan unas a otras, confían los unos en los otros, etc. Si la reciprocidad se establece entre seres de distinto sexo/género, lo normal y recomendable es que ambos indefinidos vayan en masculino: «Acababan de celebrar las bodas de oro matrimoniales, y no sabían vivir ni un instante el uno sin el otro» (GaMárquez Amor [Col. 1985]); «Se besan, se abrazan, intentan fundirse el uno con el otro, […] él le aprieta las nalgas, ella tira de sus brazos» (Sierra Regreso [Esp. 1995]); no obstante, aparecen ejemplos ocasionales, incluso entre escritores de prestigio, en que cada indefinido va en un género distinto: «Desde un principio se hicieron mucha gracia el uno a la otra» (Marsé Rabos [Esp. 2000]).

3.17. de lo más + adjetivo/adverbio.más, 1.9.

4. Casos especiales en la concordancia verbal

4.1. Sujeto de varios elementos en singular unidos por una conjunción copulativa. Debe tenerse en cuenta lo siguiente:

a) Si los elementos coordinados se refieren a entidades distintas, el verbo va en plural: «Su voz y su gesto han hecho nido en mi corazón» (Matos Noche [Cuba 2002]); «En el patio crecían un magnolio y una azalea» (Mendoza Ciudad [Esp. 1986]); «Tenía prisa y no le faltaban ni voluntad ni determinación» (Moro Pecado [Esp. 2018]); «La representación que el niño y la niña tienen del mundo está condicionada por una estructura mental denominada “adualismo”» (CySo [R. Dom.] 10.2016); pero, si dichos elementos se conciben como una unidad, de la que cada uno de ellos designa un aspecto parcial, el verbo puede ir también en singular: «El desorden y la algarabía es total» (Leñero Mudanza [Méx. 1979]); en ese caso es frecuente que solo lleve determinante el primero de los elementos coordinados: «La dirección y realización corrió […] a cargo de Manolo Bermúdez» (Díaz Radio [Esp. 1992]). El verbo suele ir asimismo en singular cuando el sujeto va pospuesto y los elementos coordinados son sustantivos abstractos o no contables, especialmente si aparecen sin determinación: «Me gusta el mambo y el merengue» (GaRamis Días [P. Rico 1986]); «Solo me queda ánimo y tiempo para responderle lo que sigue» (Proceso [Méx.] 20.10.1996).

b) Si los elementos coordinados se refieren a una misma cosa o persona, el verbo irá necesariamente en singular: «La actriz y cantante está bastante molesta» (Universal [Ven.] 17.4.1988).

c) Si los elementos coordinados son gramaticalmente neutros, como infinitivos, oraciones sustantivas o pronombres neutros, el verbo va normalmente en singular: «No creo que sumar y restar sea lo suyo» (Sierra Regreso [Esp. 1995]); «Le gusta que la quieran y que la apoyen» (Tiempo [Esp.] 3.12.1990); «Ni aquello ni esto hubiera sido posible» (Abc [Esp.] 25.1.1985); solo si los elementos neutros coordinados se conciben o presentan en el enunciado como realidades diferenciadas, contrastadas o enfrentadas, el verbo irá en plural: «Informar y opinar son los dos fines específicos y diferenciales del periodismo» (MtzAlbertos Noticia [Esp. 1978]).

4.2. Sujeto de un elemento en singular seguido de otro introducido por junto con, además de, así como. Cuando a un elemento en singular le sigue otro de carácter incidental (y, por tanto, entre comas; → coma2, 2.1) introducido mediante los nexos junto con, además de, así como, y todo el conjunto se antepone al verbo, lo adecuado es que este vaya en singular, puesto que solo el primer elemento es, estrictamente, el sujeto oracional: «Fermín, junto con la madre, la arrastra hacia afuera» (Gambaro Malasangre [Arg. 1982]); «El saxo, así como otros instrumentos de viento y numerosos objetos culturales de forma alargada, es tenido por símbolo fálico» (Quezada Mensaje [Chile 1992]). Si el segundo elemento no se considera un inciso y, por tanto, no se aísla con comas, el verbo concuerda en plural, pues se entiende que el nexo funciona a modo de conjunción copulativa y da lugar, por tanto, a un sujeto plural: «La velocidad de salida de la Tierra así como la de llegada a Marte son también demasiado elevadas» (RzGopegui Hombres [Esp. 1996]); «Su grano junto con el balcánico y el ruso saturan el mercado y desploman los precios» (GaCortázar/GlzVesga España [Esp. 1994]). Por otra parte, si el elemento que no lleva el nexo aparece inmediatamente antes del verbo, este solo podrá ir en singular: «Junto con Roca, Mitre dominó la escena nacional del fin del siglo» (Giardinelli Oficio [Arg. 1991] 276). Cuando todo el conjunto se pospone al verbo, o un elemento aparece delante y otro detrás, el verbo va asimismo en singular: «En mi habitación ahora dormía mi hija Angélica, junto con su compañero» (Bolaño Detectives [Chile 1998] 378); «Hace falta una gran perspicacia así como un innegable don de la oportunidad» (GaSánchez Alpe d'Huez [Esp. 1994]); «Quizás existía otra salida además del pórtico de entrada» (Somoza Caverna [Cuba 2000]); «Además de dos monjitas, asistía el capellán del colegio» (Araya Luna [Chile 1982]); «Lo ganó Rogelio junto con una extraña jovencita, que nadie sabía quién era» (Gironella Hombres [Esp. 1986]); «Junto con él vino el uruguayo Fischer» (Chavarría Rojo [Ur. 2002]).

4.3. Sujeto de un elemento en singular unido a otro por la preposición con. Si un elemento en singular va inmediatamente seguido de un complemento de compañía encabezado por la preposición con, lo normal en la lengua general actual es que el verbo vaya en singular, entendiendo el complemento preposicional como un simple circunstancial: «Don Floro con sus hombres prepara una mesa» (Candelaria Guadalupe [Col. 1975]). No obstante, puede admitirse la concordancia en plural con el verbo, entendiendo que la preposición funciona a modo de conjunción copulativa: «Llegaron al puerto el padre con el hijo» (Gutiérrez Copa [Chile 1968]); «El doctor con su esposa llegaban tarde» (Lezama Oppiano [Cuba 1977]); de esta concordancia existen ya ejemplos en el español medieval y clásico, y hoy se da con cierta frecuencia en algunas zonas de América. La posibilidad de poner el verbo en plural en estos casos ha dado lugar a una construcción especial, extendida en varios países de América y, en España, en zonas de influencia del catalán, que consiste en poner el verbo en primera persona del plural cuando el sujeto es un «yo» elidido que lleva asociado un complemento encabezado por con, presente en la oración y normalmente antepuesto al verbo: «Dile a la Rubia que con Pablo estuvimos haciendo el elogio más subido que puede hacerse por dos poetas de una dama ausente» (VV. AA. Cartas [Guat. 1948-1954]); «Vos sabés, Tita, que con Ana María fuimos una pareja que nos quisimos mucho» (Pavlovsky Potestad [Arg. 1985]). En ambos ejemplos el contexto permite determinar con claridad que en la acción están implicados solo dos individuos, el yo que habla y la persona que se menciona en el complemento preposicional; así, las construcciones resaltadas en los ejemplos equivalen, respectivamente, a yo y Pablo estuvimos, yo y Ana María fuimos; pero en muchos otros casos la construcción resultará ambigua, pues en el español general se interpreta que el sujeto del verbo en primera persona del plural es un «nosotros» (quien habla y alguien más), al que se sumaría la persona mencionada en el complemento preposicional; por ello, aun siendo normal en el habla culta de algunas áreas del mundo hispánico, se recomienda evitar esta construcción en aquellos casos en que el hablante perciba el riesgo de no ser correctamente interpretado. En el habla culta general, se rechaza esta construcción cuando el pronombre está explícito: ⊗‍Yo con María fuimos al cine.

4.4. Sujeto de dos elementos en singular unidos por tanto… como. El verbo debe ir en plural: «Tanto mi hermano como su novia iban pendientes de la carretera» (VqzMontalbán Soledad [Esp. 1977]).

4.5. Sujeto de varios elementos en singular unidos por una conjunción disyuntiva. Debe tenerse en cuenta lo siguiente:

a) Cuando la conjunción o es propiamente disyuntiva y une, por tanto, elementos referidos a entidades distintas, el verbo puede ir en singular o en plural, con cierta preferencia por el plural cuando el sujeto antecede al verbo: «El sacerdote, el predicador o el rabino hablan sobre un texto de la Biblia y tratan de comprenderlo» (Letras [Méx.] 14.5.2015); «Solo un idiota o un ciego podría confundirla con su melliza» (Andahazi Piadosas [Arg. 1999]); «Es muy posible que el niño o la niña jueguen en su dormitorio» (NDía [P. Rico] 30.7.2012); «El niño o la niña será portador de mil misterios» (Vázquez Sabor [Cuba 2002]); «O Newton o Maxwell estaban equivocados» (Alemañ Relatividad [Esp. 2004]); «Ni oro ni plata alentaban la codicia» (Jornada [Méx.] 13.8.2013); «Ni hombre ni mujer tolera esa desagradable condición llamada [h]alitosis» (Santos Amante [R. Dom. 2004]). La posición posverbal del sujeto favorece la concordancia en singular: «Llega un mestizo o un blanco y se considera con derecho a despejar de su asiento al indio» (Che/Granado Viaje [Arg. 1992]); «Una misma opinión es diferentemente valorada si la expresa un hombre o una mujer» (Orúe/Gutiérrez Fútbol [Esp. 2001]). Si los sustantivos van seguidos de un adjetivo en plural (→ 3.5.a), el verbo irá forzosamente en plural: «El oído o el ojo humanos no perciben tal distorsión» (Neri Satélites [Méx. 1991]). Si uno de los elementos coordinados es un pronombre personal, el verbo concuerda asimismo en plural: «Como si temiera que el tiempo, la vida o ella misma acabaran por destruir lo que quedaba de sus ilusiones» (Fortes Esperando [Esp. 2009]).

b) Cuando la conjunción o denota identidad o equivalencia, el verbo debe ir en singular, ya que los elementos coordinados se refieren a una única entidad: «El quejigo o roble enciniego no forma grandes masas» (VV. AA. Bosques [Esp. 1998]).

4.6. Sujeto de un solo sustantivo al que van referidos varios adjetivos ordinales. Aunque el sustantivo esté en singular (→ 3.9), el verbo irá en plural: «La primera y segunda división conservarán su representación actual» (Nación [C. Rica] 11.4.1997).

4.7. Sujeto de nombre colectivo. Los sustantivos colectivos son aquellos que, en singular, designan un conjunto de seres pertenecientes a una misma clase (gente, clero, familia, rebaño, hayedo, cubertería, etc.); los colectivos denotan por sí mismos la clase de seres a la que pertenece el conjunto (la gente se compone de personas, el clero de clérigos, la familia de parientes, etc.). Cuando uno de estos sustantivos funciona como sujeto, el verbo debe ir en singular, así como los pronombres o adjetivos a él referidos: «El rebaño se aleja definitivamente» (Bojorge Aventura [Arg. 1992]); «Esa misma gente prefiere que la embauquen a sentirse defraudada» (Esquivel Deseo [Méx. 2001]); a veces, sobre todo cuando sujeto y verbo están alejados por la existencia de elementos interpuestos o incisos, el verbo va indebidamente en plural, al realizarse la concordancia de acuerdo con el sentido plural del nombre colectivo, y no con su condición gramatical de sustantivo singular: ⊗‍«Esa gente nos están masacrando» (RdgzJuliá Peloteros [P. Rico 1997]); ⊗‍«La gente de las comisiones tienen conocimiento de lo que se está manejando» (Universo [Ec.] 6.1.2020); debió decirse nos está masacrando y tiene conocimiento, respectivamente. La concordancia en plural se da cuando se pasa de una oración a otra, pues en ese caso al segundo verbo le corresponde, en realidad, un sujeto plural tácito: «La gente se acercaba y en cuanto veían la escena chillaban» (Llongueras Llongueras [Esp. 2001]); «Preguntábamos a la gente cómo se imaginaban que era Manuel Rodríguez» (Ruffinelli Guzmán [Ur. 2001]), esto es, cómo se imaginaban [ellos] que era… En las oraciones copulativas con ser cuyo atributo no es un adjetivo, sino un sustantivo, tanto el verbo como el atributo van en plural: «Esta gente son asesinos» (Universal [Ven.] 7.4.1997); pero, si el atributo es un adjetivo, es incorrecta la concordancia en plural: ⊗‍«La gente aquí son desordenados» (Santiago Sueño [P. Rico 1996]); debió decirse La gente aquí es desordenada. Cuando colectivos como gente o familia van acompañados por el cuantificador todo o por expresiones adjetivas como entero o al completo, admiten con más facilidad, en registros informales, la concordancia del verbo en plural, especialmente si este se halla a cierta distancia: Toda la gente que allí estaba salieron corriendo; La familia al completo iban a cenar los viernes; El equipo entero celebraron la victoria. No obstante, en la lengua cuidada se recomienda conjugar el verbo también en singular en estos casos: toda la gente salió; la familia al completo iba a cenar; el equipo entero celebró. Cuando en el colectivo está incluida la persona que habla o a quien se habla, es normal en el habla coloquial poner el verbo en primera o segunda persona del plural: «La gente de teatro nos conformamos con poco y nada» (Clarín [Arg.] 12.2.1997); «A los pocos días, toda la familia navegábamos por el Atlántico» (Olmos Marina [Esp. 1995]); «La gente mayor siempre habláis de la vida» (Gala Ulises [Esp. 1975]).

4.8. Sujeto de sustantivo clasificador en singular (clase, especie, tipo…) + de + sintagma nominal en plural. Cuando el núcleo del sujeto es un sustantivo clasificador en singular como clase, especie, gama, género, suerte, tipo o variedad y va seguido de un complemento encabezado por la preposición de cuyo término es un sintagma nominal en plural, la concordancia con el verbo puede establecerse en singular o en plural. Cuando el verbo aparece en singular, se entiende que el sujeto se refiere a cierta categoría o clase de entidades: «Esa clase de sucedáneos no me interesa» (Bolea Melancolía [Esp. 2011]); «Ese tipo de situaciones suele descolocarme bastante» (Argüello Majorana [Chile 2014]); «Toda la gama de colores transmite una energía propia» (Águila Capítulo [Perú 2001]); «Este tipo de esfuerzos es muy común» (Gánem Caminitos [Méx. 2001]). Si el verbo aparece en plural, se entiende que el sujeto designa un conjunto de entidades y el sustantivo clasificador se asimila a los cuantificadores o los demostrativos: «Esa clase de cosas nunca le habían preocupado» (Puértolas Compañeras [Esp. 2010]) [= esas cosas]; «Desde que hay novela, una amplia gama de subgéneros han logrado cobijarse bajo sus faldas» (Pitol Mago [Méx. 2005]) [= muchos subgéneros]; «Todo este tipo de escenas ocurren mientras los hombres duermen» (Fonseca Museo [C. Rica 2017]) [= todas estas escenas]; «Esa clase de alucinaciones son producto de tu vida ligera en el cabaret» (Kuri Delirio [Méx. 2004]) [= esas alucinaciones].

4.9. Sujeto de sustantivo cuantificador en singular (mayoría, mitad, resto…) + de + sintagma nominal. El núcleo del sintagma nominal del complemento encabezado por la preposición de es normalmente un sustantivo plural (→ 4.9.a): la mitad de los animales, la mayoría de los profesores, una minoría de los presentes, el resto de los libros, el diez por ciento de los votantes, un grupo de alumnos, un montón de cosas, infinidad de amigos, multitud de problemas, etc.; pero puede ser también un pronombre (→ 4.9.b): la mayoría de nosotros, el resto de vosotros, etc.; o un sustantivo singular colectivo (→ 4.9.c): la mitad de la población, el resto de la gente, etc. Hay, además, sustantivos cuantificadores singulares como infinidad, cantidad o multitud que se usan sin determinante en este tipo de construcciones (→ 4.9.d): infinidad de personas, cantidad de trabajadores, multitud de problemas, etc. En relación con la concordancia, ha de tenerse en cuenta lo siguiente en cada uno de estos casos:

a) Si el núcleo del sintagma nominal del complemento es un sustantivo plural, se admite la concordancia con el verbo tanto en singular como en plural, dependiendo de si se juzga como sujeto el cuantificador singular o el sintagma nominal plural que especifica su referencia, siendo mayoritaria, en general, la concordancia en plural: «La mayoría de los presos aguardaba a sus familiares cerca del estanquillo» (Mendoza Amante [Méx. 2001]); «La mayoría de los visitantes habían salido» (Marías Corazón [Esp. 1992]); «Una veintena de personas ocupaba la sala» (Chavarría Rojo [Ur. 2002]); «Una veintena de alumnos charlaban a gritos» (Curiel Trópico [Méx. 2013]); sin embargo, cuando el verbo lleva un atributo o un complemento predicativo, solo es normal la concordancia en plural: «La mayoría de estos asesinos son muy inteligentes» (Mendoza Satanás [Col. 2002]); «La mayoría de los comercios permanecían cerrados» (VqzÁngeles Jardín [Méx. 2009]).

b) Si el sintagma nominal del complemento está constituido por el pronombre nosotros o vosotros, el verbo puede ir en tercera persona del plural, pero es más habitual que se conjugue en primera o segunda persona del plural, respectivamente: «La mayoría de nosotros tendrá que irse al extranjero» (Salomé Armonía [Perú 2007]); «La mayoría de nosotros pensamos que era bueno que se quedara» (Zambra Documentos [Chile 2014]); «La mayoría de nosotros veníamos de fuera de Madrid» (Reverte Barrio [Esp. 2010]); «Como la mayoría de vosotros sabéis, [esta fiesta] es para despedir a una gran amiga» (Wallace Pepi [Chile 2015]); y es obligada la concordancia en primera o segunda persona cuando el verbo lleva un atributo o un complemento predicativo: «La mayoría de nosotros somos cotillas y algo maledicentes» (Vallvey Muerte [Esp. 2008]); «El resto de nosotros estábamos identificados con “la causa”» (Grijalva Torola [El Salv. 2006]).

c) Si el núcleo del sintagma nominal del complemento es un sustantivo singular colectivo, la concordancia con el verbo solo es posible en singular: «La mayoría de la población vive en la miseria y el abandono» (Penelas Diario [Arg. 2003]); «El resto de la familia iría al aeropuerto en dos taxis» (Martínez Orillas [Ur. 2003]); «La mayoría de la población es mucho más pobre» (Vagamundo [Esp.] 13.10.2008); «El resto de la gente estaba a bastante distancia» (Cueto Susurro [Perú 2007]). En estos casos, cuando lo hay, el adjetivo en función de atributo o predicativo concuerda en género con el sustantivo colectivo: «Únicamente el nueve por ciento de la población es afronorteamericana» (Juventud [Cuba] 20.4.2008); «El resto de la caballería permanecería oculta entre los bosques de palma» (Baena Sangre [Col. 2007]); «Allí estaba el resto de la familia, reunida alrededor de la barandilla metálica» (Amo Casa [Esp. 2006]); «La mayoría de la gente estaba acostumbrada a esas incomodidades» (Carmona Asturias [P. Rico 2003]). Solo en oraciones copulativas con ser cuyo atributo es un sustantivo y no un adjetivo, tanto el verbo como el atributo van en plural y no hay concordancia de género obligada: «En Inglaterra la mayoría de la gente eran campesinos iletrados» (Martínez Orillas [Ur. 2003]); «La mayoría de la población son jóvenes y ancianos» (Hora [Guat.] 25.10.2011); téngase en cuenta que, en este ejemplo, tanto jóvenes como ancianos son sustantivos, no adjetivos.

d) Los sustantivos cuantificadores que se usan sin determinante (cantidad, infinidad, multitud) forman con la preposición de una locución que determina al sustantivo plural que los sigue, que es el verdadero núcleo del sujeto; por ello, la concordancia con el verbo se establece obligatoriamente en plural: «¡Cantidad de recuerdos bullen en mi cerebro!» (Godoy Origen [Guat. 2003]); «Infinidad de trabajadores van y vienen de unas islas a otras» (Calle Viaje [Esp. 2001]); «Multitud de manos se posaron sobre mi cuerpo» (Jodorowsky Danza [Chile 2001]).

4.10. Sujeto de pronombre cuantificador indefinido en singular alguno/cualquiera/ninguno + de + nosotros/vosotros/ustedes.alguno -na, 4; → cualquiera, 6; → ninguno -na, 3.

4.11. Sujeto de pronombre cuantificador indefinido en plural (algunos, muchos…) + de + nosotros/vosotros. Los cuantificadores indefinidos en plural algunos, bastantes, muchos, (unos) pocos y varios, seguidos de un complemento (explícito o tácito) con los pronombres nosotros o vosotros, concuerdan normalmente con el verbo en primera o segunda persona del plural, respectivamente: «Algunos de nosotros estábamos predestinados a morir aquel año» (Martínez Perón [Arg. 1989]); «Muchos de nosotros tiritamos ante las bajas temperaturas» (Universal [Méx.] 13.12.2017); «¡Qué pocos habéis quedado, hijos míos!» (Lope Azul [Esp. 2011]). No obstante, también es posible la concordancia en tercera persona si quien habla desea aclarar o sugerir que lo que expresa el predicado no le afecta necesariamente a él o a su interlocutor: «Pero luchamos y muchas de nosotras han muerto por reclamar justicia» (Ayala Zorro [Perú 2008]); Algunos de vosotros acabarán claudicando.

4.12. Sujeto de nombre común en plural con verbo en primera o segunda persona del plural. Cuando el sujeto es un sustantivo plural y se desea señalar que en su referencia está incluida la persona que habla o a quien se habla, el verbo se pondrá, respectivamente, en primera o en segunda persona del plural: «Los cubanos tomamos café por la mañana» (Matos Noche [Cuba 2002]); «¡Vaya, todos los chicos sois iguales!» (Llongueras Llongueras [Esp. 2001]).

4.13. Concordancia verbal en oraciones copulativas.ser, 2.1.1.

4.14. uno de los que + verbo. La presencia de dos elementos en esta construcción partitiva, uno singular (uno) y otro plural (los que), hace que se vacile entre conjugar el verbo en singular o en plural: «Uno de los que toca la guitarra se llama Viglietti» (Martínez Orillas [Ur. 2003]); «Después me acerco a uno de los que gritan» (Caputo Mundo [Col. 2016]). La concordancia gramaticalmente más correcta es la que lleva el verbo en plural, pues el sujeto es, en estos casos, el relativo plural los/las que; pero se admite también la concordancia en singular. Si esta construcción forma parte del atributo de una oración copulativa, expresa la pertenencia del sujeto a una determinada clase o conjunto. En este caso, cuando el sujeto del verbo ser es un pronombre de primera o de segunda persona del singular (yo, tú/vos), el verbo de la oración de relativo debe ir en tercera persona, preferentemente del plural, aunque también se admita el singular: «Yo era uno de los que compraban y revendían ese material» (Rosado Cerco [Méx. 2008]); «Yo fui uno de los que besó su mano» (Serrano Dios [Col. 2000]); no es correcto poner el verbo en primera o segunda persona del singular: ⊗‍«Vos eras uno de los que estabas con la gente que huyó» (Semana [Col.] 01-08.10.96) (debió decirse Vos eras uno de los que estaban/estaba).

4.15. yo soy de los que, tú eres o vos sos de los que + verbo. En este caso, el atributo es una construcción partitiva en la que se ha elidido el indefinido uno (soy [uno] de los que, eres/sos [uno] de los que) y expresa una propiedad característica del sujeto. La concordancia se atiene a los mismos criterios expresados en el párrafo anterior (→ 4.14); así, el verbo de la oración de relativo deberá ir, preferentemente, en tercera persona del plural, en concordancia estricta con su sujeto gramatical, que es el relativo plural los/las que: «Soy de los que piensan que solo la vida intensamente vivida merece la pena» (Rojo Matar [Esp. 2002]); menos recomendable, aunque admisible, es poner el verbo en tercera persona del singular, concordando con el indefinido elidido uno: «De niño yo era de los que mordía a mis maestras» (Paz Norte [Bol. 2011]); pero debe evitarse la concordancia en primera o segunda persona del singular: ⊗‍«Soy de los que pienso que este es un proceso que se tiene que hacer bien» (Vanguardia [Esp.] 18.8.1994) (debió decirse Soy de los que piensan/piensa).

4.16. yo soy el que (o quien), tú eres o vos sos el que (o quien), nosotros somos los que (o quienes), etc. + verbo. En estas oraciones copulativas enfáticas de relativo, si el sujeto del verbo ser es un pronombre de primera o de segunda persona del singular (yo, tú/vos), el verbo de la oración de relativo puede ir, bien en tercera persona del singular, en concordancia estricta con su sujeto gramatical (el/la que o quien), opción mayoritaria en el habla culta: «Yo fui la que escuchó el mensaje en el contestador» (Becerra Espectáculo [Arg. 2015]); «Tú eres el único que me preocupa» (Volpi Klingsor [Méx. 1999]); bien en primera o segunda persona del singular, concordando con el sujeto del verbo ser, opción habitual en el habla coloquial y que expresa mayor implicación afectiva por parte del hablante: «Por primera vez en mi vida yo soy la que tengo el control» (Santiago Sueño [P. Rico 1996]); «Anda, […] inténtalo. Tú eres el único que puedes» (MDíez Fuente [Esp. 1986]). Si se invierte el orden y la oración de relativo antecede al verbo ser, es menos frecuente que el verbo de la relativa aparezca en primera o segunda persona; así, es más normal decir El que manda soy yo que El que mando soy yo. Cuando el sujeto de ser es un pronombre de primera o segunda persona del plural (nosotros, vosotros), el verbo de la oración de relativo no va nunca en tercera persona, sino que la concordancia se establece siempre con el pronombre personal: «Nosotros somos los que perdemos» (Hurtado Crónica [Méx. 2003]). No obstante, en este último caso, si el adjetivo de sentido superlativo único se intercala entre el artículo y el relativo, la concordancia del verbo de la oración de relativo en tercera persona del plural resulta también admisible, aunque sigue siendo más normal su aparición en primera persona: «Somos los únicos que tenemos llave de esa puerta» (Corral Códice [Esp. 2012]); «No fuimos los únicos que tuvimos esa idea» (Mírez Perfectos [Ven. 2020]); «Parece que somos los únicos que se desvelan por seguir pensando en estas cosas» (Rimsky Poste [Chile 2001]).

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española:
Diccionario panhispánico de dudas (DPD) [en línea], https://www.rae.es/dpd/concordancia, 2.ª edición (versión provisional). [Consulta: 23/02/2024].

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