Diccionario panhispánico de dudas

2.ª edición (versión provisional)
mayúsculas

En la escritura, la letra base es la minúscula, de modo que la mayúscula debe aplicarse únicamente en aquellos casos en que la norma prescribe su uso: Acaba de llegar Miguel de la Torre. La escritura enteramente en mayúsculas se emplea únicamente en las siglas, los números romanos y textos cortos de carácter informativo. El uso de mayúsculas en interior de palabra debe evitarse en la escritura ordinaria, aunque es un fenómeno cada vez más extendido en la formación de siglas y acrónimos (→ 7.2) y en los nombres comerciales (→ 9).

1. Cuestiones formales

1.1. La forma mayúscula de las letras i y j carece de punto: Inés, Javier, HIJO. No obstante, es práctica frecuente y admisible en la escritura manuscrita que la i mayúscula aparezca con él para favorecer la legibilidad.

1.2. Si los dígrafos ch, gu, ll y qu aparecen al inicio de una palabra escrita con mayúscula inicial, solo adopta forma de mayúscula la primera de sus letras: China, Guinea, Llobregat, Quito; si la palabra se escribe enteramente en mayúsculas, deben ir en mayúscula las dos letras del dígrafo: CHINA, GUINEA, LLOBREGAT, QUITO.

1.3. Cuando los dígrafos ch y ll forman parte de una sigla, solo se escribe en mayúscula la primera de sus letras (→ sigla, 4.c): PCCh (Partido Comunista de China); esto se hace para evitar su interpretación como iniciales de dos palabras distintas: CDCH (Centro de Desarrollo Científico y Humanístico). En el resto de los dígrafos, al no existir ese riesgo, solo se conserva la primera letra: QIR (químico interno residente). Del mismo modo se comportan las abreviaturas de iniciales de nombres propios: J. Ch. (José Chamorro), a diferencia de J. C. (José Ceballos), pero M. G. (Martina Guerrero).

2. La tilde y la diéresis en las mayúsculas

Las reglas de uso de la tilde (→ tilde2) y de la diéresis (→ diéresis) se aplican a todas las palabras, estén escritas en mayúsculas o minúscula: Álvaro, LEÓN, ANTIGÜEDAD. Solo se exceptúan los acrónimos escritos enteramente en mayúsculas, que se escriben sin tilde: CIA (del ingl. Central Intelligence Agency), y no ⊗‍CÍA; BIOS (del ing. b[asic] i[nput]/o[utput] s[ystem]  'sistema básico de entrada-salida'), y no ⊗‍BÍOS. Ahora bien, cuando los acrónimos, al lexicalizarse, pasan a escribirse con minúsculas ―o solo con mayúscula inicial en el caso de los nombres propios―, se someten a las reglas de acentuación gráfica como cualquier otra palabra: euríbor (acrónimo de eur[o] i[nter]b[ank] o[ffered] r[ate]  'tipo europeo de oferta interbancaria'), Fundéu (acrónimo de Fund[ación del] E[spañol] U[rgente]).

3. Uso de mayúscula inicial exigido por la puntuación

De acuerdo con la posición que la palabra ocupe en el escrito, la puntuación exige su escritura con mayúscula inicial en los casos siguientes:

3.1. La primera palabra de un escrito o la que aparece después de un punto, con independencia que pueda estar precedida de un signo de apertura de paréntesis, comillas, interrogación o exclamación: Hoy no iré. ¿Estarás en casa? Mañana puede que sí. Si el primer elemento es una cifra, la siguiente palabra debe escribirse con minúscula: 1080 recetas de cocina.

3.2. La palabra que sigue a los puntos suspensivos cuando estos cierran el enunciado: Compramos mariscos, solomillos, vino… La cena resultó un éxito; pero, si el enunciado continúa tras ellos, la palabra que los sigue se escribe con inicial minúscula: Es una persona bastante… altiva, diría yo (→ puntos suspensivos, 1).

3.3. En frases interrogativas y exclamativas existen dos posibilidades:

3.3.1. Si la pregunta o la exclamación constituyen la totalidad del enunciado, y sus signos de cierre equivalen a un punto, la primera palabra de la pregunta o la exclamación se escribe con inicial mayúscula, así como la palabra que inicia la oración siguiente:

¿Qué hora es? Creo que llego tarde.

¡Qué alegría! Pensé que no volvería a verte.

3.3.2. Cuando la pregunta o la exclamación constituye solo una parte del enunciado, pueden darse dos casos:

a) Si la pregunta o la exclamación inicia el enunciado, la palabra que sigue al signo de apertura se escribe con mayúscula y la que sigue al signo de cierre con minúscula: ¿Qué puedo hacer hoy?, me pregunto todos los días. También cuando se suceden varias preguntas o exclamaciones breves constituyentes de un único enunciado y que se separan unas de otras por signos de coma o de punto y coma: ¿Cómo te llamas?, ¿en qué trabajas?, ¿dónde naciste? En ese mismo caso, si cada pregunta se considera un enunciado independiente, deberá iniciarse con mayúscula: ¿Cómo te llamas? ¿En qué trabajas? ¿Dónde naciste?

b) Si la pregunta o la exclamación no está situada al comienzo del enunciado, la palabra que sigue al signo de apertura de interrogación o exclamación se escribe con minúscula: Pero ¡qué niño tan guapo!; Eres arquitecta, ¿no?; Marina, ¿puedes venir?

3.4. Después de los dos puntos, debe comenzarse el texto con mayúscula cuando estos anuncian el comienzo de una unidad con independencia de sentido, como sucede en los casos siguientes:

a) Tras los dos puntos que siguen a la fórmula de encabezamiento o saludo de una carta, se trate de un envío postal, un fax o un correo electrónico: Querido Rafael: / Te agradezco mucho…

b) Tras los dos puntos que anuncian la reproducción de palabras textuales: El senador afirmó: «No defraudaremos a los electores». Solo se exceptúan los casos en los que la cita comienza con puntos suspensivos (→ puntos suspensivos, 2.2.e): Y el monólogo termina así: «… y los sueños, sueños son».

c) Tras los dos puntos que cierran los epígrafes o subtítulos de un libro o documento, o los elementos de una enumeración en forma de lista, cuando el texto explicativo que los sigue comienza en la misma línea: La arquitectura egipcia: El elemento más característico de la arquitectura egipcia son las pirámides, construcciones funerarias que…

d) Tras los dos puntos que siguen a palabras como ejemplo, advertencia, nota, etc., cuando preceden a enunciados con plena independencia sintáctica y de sentido: advertencia: Medicamento no indicado para menores de doce años.

e) Tras los dos puntos que introducen una explicación en uno o más párrafos independientes, normalmente precedidos de expresiones anunciativas como a continuación o siguiente(s):

La receta se elabora tal como se explica a continuación:
Se baten los huevos y el azúcar, y después se añade…

f) Tras los dos puntos que siguen a verbos como certificar, fallar, exponer, solicitar, etc., cuando, escritos enteramente en mayúsculas, presentan el objetivo fundamental de determinados documentos jurídicos o administrativos:

CERTIFICA:
               Que D. José Pérez García ha seguido el Curso de Técnicas Audiovisuales…

Del mismo modo, se escriben dos puntos tras gerundios como considerando o resultando cuando preceden a cada una de las razones que sirven de apoyo a un fallo o dictamen escritas en párrafo aparte.

3.5. Para el uso de mayúsculas tras los dos puntos que preceden a una enumeración en forma de lista, → raya, 3.2.

4. Uso de la mayúscula versal

Hasta el siglo xix era costumbre utilizar la mayúscula inicial al comienzo de cada uno de los versos de un poema, razón por el que la mayúscula recibe también el nombre alternativo de versal. En la poesía moderna, esta mayúscula carece de uso, salvo en los poemas acrósticos, en los que las letras iniciales de cada verso forman una palabra o frase.

5. La mayúscula en nombres propios y expresiones denominativas

5.1. Cuestiones generales

5.1.1. En español, se escriben con inicial mayúscula todos los nombres propios, así como las palabras del léxico común que funcionan con valor de tales, es decir, cuando designan entes únicos con función identificativa. Así sucede con las expresiones pluriverbales que dan nombre a entidades de distinta naturaleza (instituciones, organismos, obras de creación, etc.) y con los nombres comunes en virtud de determinados fenómenos como la antonomasia o la personificación.

5.1.2. En las expresiones denominativas pluriverbales, la mayúscula inicial puede aparecer en todas las palabras significativas (Ministerio de Asuntos Sociales) o solo en la primera palabra, en combinación con la cursiva o las comillas para delimitar su extensión: El mejor poema del Romancero gitano es el «Romance de la pena negra».

5.1.3. Aunque tradicionalmente se ha empleado la mayúscula para marcar el respeto o relevancia otorgados social o individualmente a determinadas personas o cosas (papa, rey, misa, patria, bandera…) o para destacar conceptos considerados relevantes en determinados ámbitos o contextos (humanidad, naturaleza, universo…), se recomienda restringir al máximo estos usos, siendo lo más indicado evitarlos, ya que responden a criterios extralingüísticos, y su aplicación es subjetiva y de difícil regularización.

5.1.4. Tampoco debe utilizarse la mayúscula para distinguir sentidos diferentes en palabras con varios significados. Solo cuando un sustantivo que cuenta con varias acepciones se emplea para designar una entidad institucional debe escribirse con inicial mayúscula, como sucede con Estado, Gobierno, Iglesia o Parlamento.

5.1.5. Hay contextos donde, en función de diferentes factores, puede optarse por la mayúscula o la minúscula. Al ser la mayúscula la forma marcada y excepcional, siempre que exista duda en su aplicación, debe seguirse la recomendación general de utilizar con preferencia la minúscula.

5.2. Casos en los que debe utilizarse la mayúscula inicial. Se escriben con mayúscula inicial:

5.2.1. Los antropónimos, tanto nombres de pila como apellidos: Ana de la Cruz, María del Carmen Rojas, Aureliano Buendía. También los hipocorísticos: Tina, Lucho, Pili, Luismi. Esta mayúscula se mantiene en los usos en plural: Las Anas suelen ser muy traviesas; No conozco muchos Pérez. Si un apellido comienza por preposición, o por preposición y artículo, estos se escriben con minúscula cuando acompañan al nombre de pila: Juan de Torres, Irene de la Rosa. Cuando se omite el nombre de pila, la preposición debe escribirse con mayúscula: señor De Torres, De la Rosa. Si el apellido comienza con artículo, este se escribe siempre con mayúscula, se anteponga o no el nombre de pila: Antonio La Merced, señor La Merced. En los apellidos unidos por la conjunción y, esta se escribe siempre con minúscula: Ortega y Gasset, Ramón y Cajal. Deben conservar la mayúscula los nombres de los autores empleados para designar sus obras: un Gauguin, un Antonio López, varios Picassos, el último Truffaut (por el último filme de Truffaut).

5.2.2. Los nombres o expresiones comunes que se utilizan como antropónimos, tanto traducciones de nombres propios de otras lenguas (Toro Sentado, Águila Veloz) como nombres propios de personajes de fábulas o cuentos infantiles, incluidas las personificaciones de animales (Caperucita Roja, el Gato con Botas). Por el contrario, se escriben con minúscula los nombres comunes en función meramente referencial (como la liebre y la tortuga, en la fábula de ese título).

5.2.3. Los nombres que designan familias o dinastías: los Borbones, los Romanov, la dinastía Ming. Se escriben con minúscula cuando se utilizan como adjetivos: los reyes borbones. Las dinastías o linajes que se designan mediante un patronímico ―nombre derivado del perteneciente al fundador de la dinastía y que se usa para referirse a sus descendientes― se escriben con minúscula: los nazaríes (de Názar), un rey sasánida (de Sasán).

5.2.4. Los apodos, alias, sobrenombres y seudónimos: el Greco; José Nemesio, alias el Chino; Sandro, el Gitano; la Dama de Hierro; Isabel la Católica; Azorín (seudónimo del escritor José Martínez Ruiz); el Pobrecito Hablador (seudónimo del escritor Mariano José de Larra). Dado que el artículo que los antecede debe escribirse con minúscula (→ 5.3.2.a), si a su vez van precedidos de las preposiciones a o de, se forman las contracciones al (→ al) y del (→ del): Me gusta mucho este cuadro del Greco (no ⊗‍de El Greco); El pueblo llano adoraba al Tempranillo (no ⊗‍a El Tempranillo). Cuando se insertan en el interior del nombre oficial u ocupan el lugar del nombre de pila, se escriben entre comillas o con resalte tipográfico: Ernesto «Che» Guevara; el Kun Agüero.

5.2.5. Los nombres propios de deidades y otros seres religiosos, mitológicos o fabulosos: Alá, Jehová, Odín, Júpiter, Satanás, el Espíritu Santo, Clío, Polifemo, Pegaso; pero no los sustantivos comunes que designan las clases de estos seres: una sirena, un fauno, las musas, las ninfas, los cíclopes. Dios se escribe con mayúscula inicial cuando se usa, sin artículo, como nombre propio del ser supremo de una religión monoteísta. Sobre la escritura con mayúscula o minúscula de la palabra dios, → dios -sa.

5.2.6. Los apelativos antonomásticos y las advocaciones: el Creador, el Todopoderoso, la Purísima, el Maligno, la Virgen de Guadalupe, el Cristo de la Agonía, el Buda de la Luz Ilimitada.

5.2.7. Las personificaciones de conceptos abstractos o de los vientos en textos alegóricos, poéticos o mitológicos: La Justicia es una matrona de ojos vendados; Yo soy Bóreas, dios del frío viento del norte.

5.2.8. Los nombres propios de animales, plantas y objetos singularizados: Moby Dick, Bucéfalo, el Big Ben, la Tizona, el Titanic, el Curiosity. Si van acompañados de artículo, este se escribe con minúscula (→ 5.3.2.a). No hay razón para escribirlos ni en cursiva ni entre comillas, ya que se trata de nombres propios.

5.2.9. La primera palabra de los nombres latinos de especies y subespecies de animales y plantas usados en la nomenclatura científica internacional, que se escriben, además, en cursiva: Homo sapiens, Felis silvestris catus. También se escriben con mayúscula y en cursiva las palabras latinas que designan los taxones zoológicos y botánicos:

la familia Cyatheaceae, el orden Coleoptera, la clase Insecta.

En textos de carácter general, estos nombres científicos se escriben en cursiva. En textos científicos, en cambio, es costumbre utilizar la cursiva en los niveles de género, especie y subespecie, y mantener en redonda los taxones superiores. Sobre los nombres españoles de los taxones, → 5.4.6.

5.2.10. Los nombres propios de los cuerpos celestes y otros entes astronómicos como galaxias, constelaciones, estrellas, planetas y satélites: Marte, la Osa Mayor, la Vía Láctea, el cometa Halley. Las palabras tierra, sol y luna se escriben con mayúscula inicial cuando se usan como nombres propios en contextos netamente astronómicos: «Mercurio era el más cercano al Sol y le seguía[n] Venus, la Tierra (orbitada por la Luna), Marte, Júpiter y Saturno» (Altschuler Hijos [Ur. 2002]). Fuera de estos casos, tanto en usos rectos como derivados, se escriben con minúscula (→ 5.4.8): Se levanta al salir el sol; Hoy hay luna llena; Ha desaparecido de la faz de la tierra. Asimismo, expresiones referenciales como estrella polar se escriben con minúscula (→ estrella polar).

5.2.11. Los nombres de los signos del Zodiaco: Nació bajo el signo de Tauro. Solo se escriben con minúscula cuando se aplican a personas (→ 5.4.30.f).

5.2.12. Los nombres propios de tormentas, huracanes y otros fenómenos atmosféricos u oceánicos, pero no el nombre común genérico que los acompaña: la borrasca Filomena, el tifón Fred, la corriente del Labrador.

5.2.13. Los nombres propios de los accidentes geográficos, pero no los nombres comunes genéricos que los acompañan (río, mar, océano, sierra, cordillera, cabo…): el océano Pacífico, el mar Rojo, el lago Titicaca, el río Amazonas, la cordillera Cantábrica, el cabo de Hornos, el golfo de México, las islas Galápagos, la falla de San Andrés. Estos genéricos se escriben con mayúscula inicial únicamente si forman parte de la denominación, lo que sucede cuando denotan una realidad distinta de la que corresponde a su significado: Mar del Plata (que es una ciudad y no un mar), Cabo Verde (que es una isla y no un cabo); cuando no exigen la anteposición del artículo para integrarse en un enunciado: Me fui a esquiar a Sierra Nevada (y no ⊗‍a la Sierra Nevada); y cuando el sustantivo genérico no es el que habitualmente se utiliza para referirse al tipo de realidad designada: la Selva Negra (región montañosa de Alemania). Se escriben también con mayúscula inicial algunos nombres comunes geográficos cuando se utilizan antonomásticamente: la Cordillera (por la cordillera de los Andes para los chilenos y los argentinos), el Estrecho (por el estrecho de Gibraltar para los españoles) o el Golfo (por el golfo de México para los mexicanos). Esta mayúscula es admisible, pero no preceptiva, y debe limitarse a la comunidad de hablantes para los que la identificación de la referencia sea inequívoca. Los artículos que preceden a los nombres de accidentes geográficos deben escribirse con minúscula (→ 5.3.2.b). Sobre la denominación de las penínsulas, → 5.4.7.

5.2.14. Los nombres propios de regiones naturales y comarcas, pero no el artículo que los acompaña (→ 5.3.2.b): la Patagonia, la Amazonia (o Amazonía), la Alcarria, los Monegros, el Bierzo.

5.2.15. Los nombres propios de continentes, países, divisiones territoriales y ciudades, ya sean reales o imaginarios: América, Suecia, Galicia, Córdoba, La Habana, Macondo, Wakanda. Si un sustantivo genérico forma parte de la denominación, debe escribirse asimismo con mayúscula: Ciudad de México, País Vasco. La mayúscula se aplica también las denominaciones antonomásticas usadas como alternativas estilísticas: el Nuevo Mundo [= América], la Santa Sede [= el Vaticano], la Ciudad Eterna [= Roma]. Esta mayúscula se mantiene en los usos en plural: Conoce las dos Córdobas, la argentina y la española. Sobre la mayúscula en los artículos que pueden precederlos, → 5.3.

5.2.16. Los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de zonas geográficas que abarcan varios países y se conciben como áreas geopolíticas con características comunes: Occidente, el Cono Sur, América Latina, el Magreb, Europa del Este; pero no las denominaciones que no se sustentan en un criterio geográfico: los países en vías de desarrollo, el tercer mundo, la zona euro.

5.2.17. Los nombres propios de las divisiones territoriales de carácter administrativo, pero no el nombre común genérico que los precede: el departamento de Moquegua, el estado de Tlaxcala, la provincia de Cádiz, la diócesis de Cuernavaca.

5.2.18. Los nombres propios de barrios, urbanizaciones, calles, espacios urbanos y vías de comunicación, pero no el nombre común genérico que los precede: el barrio de las Letras, la calle (de) Alcalá, la plaza Mayor, el paseo (de) Martí, la avenida 47, la carretera Panamericana. En denominaciones en las que el genérico aparece pospuesto, como suele ocurrir en nombres tomados o traducidos de otras lenguas, se escriben con mayúscula inicial todos los elementos: la Sexta Avenida, Downing Street, Potsdamer Platz.

5.2.19. Los términos que componen la denominación de caminos y rutas de carácter histórico, turístico o cultural: el Camino de Santiago, la Ruta de la Seda.

5.2.20. Todas las palabras significativas que componen la denominación completa de entidades, instituciones, organismos, departamentos o secciones administrativas, órdenes religiosas, hermandades o cofradías, unidades militares, partidos políticos, equipos deportivos, organizaciones, asociaciones, compañías teatrales, grupos musicales, etc.: Ministerio de Asuntos Exteriores, Biblioteca Nacional, Universidad Central de Venezuela, Facultad de Farmacia, Orden del Temple, Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, Partido Revolucionario Institucional, Real Potosí, Médicos Sin Fronteras, Vieja Trova Santiaguera. Aunque lo habitual es que el sustantivo genérico forme parte de la denominación y, por tanto, se escriba con mayúscula inicial (Academia de Bellas Artes, la Universidad Carlos III), debe escribirse con minúsculas cuando no sea así: la organización Amnistía Internacional. La mayúscula inicial se mantiene en sus menciones abreviadas, pero no debe aplicarse al artículo que las acompaña (→ 5.3.2.d): la Nacional (por la Biblioteca Nacional), la Complutense (por la Universidad Complutense). También se escriben con mayúscula sus denominaciones alternativas antonomásticas: la Cámara Alta [= el Senado], la Benemérita [= la Guardia Civil (Esp.) o la Cruz Roja (C. Rica)]. Se escriben asimismo con mayúscula las denominaciones alternativas antonomásticas de las selecciones deportivas nacionales: la Roja (selección chilena o española), la Vinotinto (selección venezolana).

5.2.21. Los adjetivos y sustantivos que forman parte de la denominación de sedes de entidades o instituciones, edificios singulares o monumentos: el Partenón, la Casa Rosada, la Catedral de Santiago, la Pirámide del Sol, la Torre Eiffel, la Puerta de Alcalá, la Columna de la Independencia, la Estatua de la Libertad. Es también admisible escribir el genérico con minúscula, como mero clasificador: la torre Eiffel, la catedral de Santiago, la estatua de la Libertad. Esta mayúscula se aplica asimismo a las denominaciones coloquiales alternativas, pero no a los artículos que las anteceden (→ 5.3.2.a): la Bombonera (por los estadios del Boca Juniors argentino y del Deportivo Toluca mexicano).

5.2.22. Además de la primera, las palabras significativas del nombre de establecimientos comerciales, culturales o recreativos: (bar) Aquí Me Quedo; (grandes almacenes) El Corte Inglés; (mercería) El Botón de Oro; (cine) Avenida; (hotel) La Perla. Si el nombre es una expresión autosuficiente, el genérico, si aparece, se escribe con minúscula: restaurante La Vaca Argentina, bar Los Dos Amigos. En cambio, si en el nombre del establecimiento el término específico complementa al sustantivo genérico (como sustantivo en aposición, adjetivo o complemento preposicional), el genérico puede escribirse tanto con minúscula (opción preferida) como con mayúscula: café Gijón o Café Gijón, teatro Monumental o Teatro Monumental, parque del Retiro o Parque del Retiro.

5.2.23. Determinados sustantivos cuando designan entidades u organismos de carácter institucional: la Iglesia, el Ejército, la Armada, la Universidad, la Policía, el Parlamento, el Gobierno español, la Administración central… La mayúscula no afecta, como se ve, a los especificadores que los acompañan. En cambio, se escriben con minúsculas cuando no designan la institución: un policía [= un agente], una iglesia ortodoxa [= un edificio]; ni cuando se emplean en singular con valor colectivo, refiriéndose a grupos concretos de individuos: El ejército [= las tropas] cruzó la frontera; Lo detuvo la policía [= varios agentes].

5.2.24. La primera palabra del título de cualquier obra de creación (libros, películas, cuadros, esculturas, piezas musicales, programas de radio o televisión, etc.): Libro de buen amor, Cien años de soledad, Las señoritas de Avignon, El peine del viento, La consagración de la primavera, Pasión de gavilanes. No es correcto escribir todos los elementos significativos con mayúscula (⊗‍Libro de Buen Amor), ya que el uso obligatorio de la cursiva los delimita suficientemente. La misma norma puede aplicarse también a los títulos en otra lengua citados en textos españoles: Cavalleria rusticana, West side story. Se escribe asimismo con inicial mayúscula la primera palabra de los títulos abreviados o alternativos, pero no el artículo que los precede (→ 5.3.2.e):

la Celestina, el Quijote, la Quinta sinfonía.

Los títulos de artículos, reportajes, cuentos o poemas que se citan junto al de la obra mayor en la que se incluyen se delimitan con comillas: Recitó el «Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino de Sevilla», del Romancero gitano de Lorca (→ comillas, 2.g).

5.2.25. La primera palabra del título de las subdivisiones o secciones internas de una publicación o un documento (capítulos de un libro, titulares de prensa, columnas de opinión, etc.). Si se hace referencia a ellos dentro de un texto, se delimitan con comillas: En el capítulo ii, «La representación gráfica del acento», se exponen los usos de la tilde.

5.2.26. Los sustantivos y adjetivos que forman parte del título de los textos sagrados y de los libros que los componen, así como sus denominaciones antonomásticas, pero no el artículo que los antecede (→ 5.3.2.e): la Biblia, el Corán, el Libro de los Muertos, la Torá, el Nuevo Testamento, el Cantar de los Cantares, las Sagradas Escrituras.

5.2.27. Además de la primera palabra, los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de publicaciones periódicas o de colecciones: La Vanguardia, El Comercio, Crecer Feliz, Biblioteca Románica Hispánica.

5.2.28. Todas las palabras significativas del título de documentos oficiales o históricos (tratados, convenciones, acuerdos, declaraciones, etc.), y de textos legales o jurídicos (fueros, códigos, leyes, decretos, etc.: la Convención de Ginebra; la Carta de las Naciones Unidas; el Código Civil; la Ley 40/1998, de 9 de diciembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y otras Normas Tributarias. Cuando el título es muy largo, se escribe con cursiva o entre comillas y la mayúscula se aplica solo a la primera palabra: Aténgase a lo indicado en la «Ley 17/2005, de 19 de julio, por la que se regula el permiso y la licencia de conducción por puntos y se modifica el texto articulado de la ley sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial». No se escriben con mayúscula los nombres alternativos de carácter referencial con los que se designan comúnmente determinadas leyes, y que no se corresponden con su título oficial: ley sálica, ley seca, ley de extranjería.

5.2.29. La primera palabra del título de ponencias, discursos, conferencias o exposiciones. Si se citan dentro de un texto, se escriben además entre comillas: El rey inauguró la exposición «Goya y su tiempo».

5.2.30. Todas las palabras significativas que forman parte del nombre o título de programas, planes o proyectos: Plan de Fomento de la Lectura; Proyecto del Genoma Humano. Si la denominación es larga, se escribe con cursiva o entre comillas y la mayúscula se aplica solo a la primera palabra: Presentó el «Proyecto para la detección del talento musical precoz en niños menores de seis años».

5.2.31. La primera palabra de lemas, consignas y eslóganes. En el interior de los textos, se escriben además entre comillas: Mandela buscó la reconciliación bajo el lema «Un equipo, un país».

5.2.32. Los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de asignaturas y cursos: Matemáticas, Química Orgánica, Curso de Crítica Textual. Si la denominación es larga, se escriben entre comillas y la mayúscula se aplica solo a la primera palabra: Se matriculó en «Historia de las ideas filosóficas en Bizancio». Como nombres de disciplinas, se escriben con minúscula, → 5.4.21.

5.2.33. Las palabras significativas que forman parte del nombre de eventos culturales o deportivos (congresos, exposiciones, ferias, torneos deportivos, etc.): Jornadas de Arte Flamenco, IV Congreso de Cirugía Vascular, Bienal de Venecia, Salón del Cómic de Barcelona, Copa Libertadores de América, Juegos Olímpicos.

5.2.34. Las palabras significativas que forman parte del nombre de premios y condecoraciones: los Premios Príncipe de Asturias, la Gran Cruz de Isabel la Católica, el Premio Nobel de Física. Sobre sus usos en minúscula, → 5.4.30.e.

5.2.35. Los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de festividades civiles, militares o religiosas, y de los periodos litúrgicos: Navidad, Año Nuevo, Día Internacional de la Mujer, Pascua Militar, Janucá (festividad judía), Fiesta del Sacrificio o Fiesta Grande (festividad musulmana), Adviento, Semana Santa, Ramadán.

5.2.36. Los nombres de las divisiones geológicas y paleontológicas, pero no los adjetivos que los acompañan: el Precámbrico, el Mioceno, el Cretácico inferior, el Jurásico superior. Si el periodo se designa mediante un sustantivo genérico (era, periodo) seguido de un adjetivo, se escriben con minúscula ambos componentes: la era cenozoica, el periodo carbonífero.

5.2.37. Los nombres de los periodos en que se dividen tanto la prehistoria como la historia (ya sea la universal o la de un país en concreto): el Neolítico, la Edad de Piedra, el Neolítico, la Edad de Piedra, la Antigüedad, el Medievo, la Alta Edad Media, el Renacimiento, el Siglo de las Luces, el Romanticismo, el Tercer Reich, la Guerra Fría.

5.2.38. Los sustantivos y adjetivos que forman parte de la denominación de acontecimientos históricos relevantes que dan nombre a determinados periodos: la Reconquista, el Cisma de Occidente, la Contrarreforma, la Semana Trágica, la Gran Depresión, la Primavera de Praga. Si se trata de acontecimientos puntuales, que no dan nombre a periodos históricos, no debe emplearse la mayúscula, salvo en los nombres propios: el motín de Esquilache, la toma de la Bastilla, el desembarco de Normandía, el sitio de Leningrado.

5.2.39. En los nombres propios de guerras y batallas, la parte específica de la denominación, no así los genéricos guerra y batalla: la guerra de los Cien Años, la guerra de Secesión, la guerra del Opio, la batalla de las Termópilas, la batalla de Ayacucho. Si no se trata de una expresión singularizadora, deben escribirse con minúsculas: las guerras carlistas, las guerras púnicas. Los nombres de los dos conflictos mundiales se escriben con mayúscula en todos sus componentes: Primera Guerra Mundial y Segunda Guerra Mundial.

5.2.40. Las palabras significativas que forman parte de la denominación de imperios y revoluciones, salvo que se trate de adjetivos gentilicios: la Revolución Industrial, la Revolución de los Claveles, el Celeste Imperio, pero la Revolución rusa, el Imperio romano, el Imperio maya.

5.2.41. Las marcas y nombres comerciales, por su condición de nombres propios: ¿Has visto el último anuncio de Coca-Cola?; Salió al mercado el nuevo híbrido de Toyota; Acabo de instalar el Windows Vista; ¿Lo has buscado en Google? Debe mantenerse la mayúscula cuando el nombre designa un producto de la propia marca: Me he comprado un Seat. Sobre sus usos en minúscula, → 5.4.30.g.

5.3. El artículo en los nombres propios

5.3.1. Cuestiones generales. La mayoría de los nombres propios prototípicos (antropónimos y topónimos) no necesitan artículo para integrarse en los enunciados: Me llamo Miguel y nací en Buenos Aires; solo algunos lo incorporan como parte fija e indisociable de la denominación, caso en que el artículo se escribe también con mayúscula: Estuve en El Salvador el año pasado; Conozco muy bien La Haya; Viajo a Las Palmas todas las semanas. En estos casos, la contracción con las preposiciones a o de no se realiza nunca en la escritura: un viaje oficial a El Salvador; la portada de El País (→ al y del). Cuando el artículo forma parte del nombre propio puede coaparecer con otros determinantes: aquel El Dorado mítico, nuestra Las Palmas querida (pero no es posible decir *aquel el Orinoco mítico o *nuestros queridos los Alpes). Asimismo, si el artículo forma parte del nombre propio y se antepone un adjetivo, este debe preceder a toda la denominación: la extravagante Las Vegas, el caótico El Cairo; en cambio, si el artículo no forma parte del nombre propio, el adjetivo puede intercalarse entre el artículo y el nombre propio: el caudaloso Amazonas, la misteriosa India, el simpático Chispas.

5.3.2. Escritura con minúscula. Se escriben siempre con minúscula por no formar parte del nombre propio:

a) Los artículos que preceden a los apodos, sobrenombres o seudónimos: el Chapo, Isabel la Católica, el Pobrecito Hablador; a las denominaciones alternativas de sedes, edificios: el Pirulí (por Torrespaña, sede de la televisión pública española), o a los nombres propios de animales o cosas: el Pájaro Loco, la Tizona, el Titanic.

b) Los artículos que preceden necesariamente a los nombres de accidentes geográficos, como ríos, mares, montes, etc., aparezca o no expreso el sustantivo categorizador: el (río) Amazonas, el (pico) Everest, el (océano) Pacífico, los (montes) Pirineos; también los que anteceden a los nombres propios de regiones o comarcas: la Amazonia (o Amazonía), los Monegros.

c) Los artículos que preceden de manera opcional a muchos nombres de países y a los de algunos continentes: (el) África, (el) Camerún, (la) China, (el) Ecuador, (los) Estados Unidos, (la) India, (el) Líbano, (el) Perú, (el) Senegal, etc. Sobre el uso del artículo en estos casos, → el, 6.

d) Los que preceden al término específico de una denominación, aun cuando se omita el sustantivo genérico: la Moneda (por el palacio de la Moneda), el Retiro (por el parque del Retiro), el Prado (por el museo del Prado).

e) Los artículos que preceden a los títulos abreviados de obras de creación: la Celestina, el Quijote; o a los títulos de los libros sagrados: el Corán, la Biblia, el Génesis.

5.4. Casos en que no debe usarse la mayúscula inicial. No son nombres propios y, por tanto, no deben escribirse con mayúscula inicial, las palabras siguientes:

5.4.1. Los tratamientos, tanto si preceden al nombre propio (don, doña, fray, sor, san(to)/ta, etc.) como los que pueden usarse sin él (señor/a, doctor/a, licenciado/da, reverendo/da, usted, excelencia, (su) señoría, etc.). Solo se admite su escritura con mayúscula inicial en los tratamientos de las más altas dignidades cuando no van seguidos del nombre propio de la persona a la que se refieren: La recepción a Su Santidad será esta tarde, pero Aterrizó su santidad Benedicto XVI. Las abreviaturas de los tratamientos sí se escriben con mayúscula inicial (→ abreviatura, 8.c).

5.4.2. Los sustantivos que designan títulos nobiliarios, dignidades o cargos ―sean civiles, militares, religiosos, públicos o privados―, tanto en sus usos genéricos: El rey reina, pero no gobierna, como si se refieren a una persona concreta: La reina saludó al papa en su visita a España; El presidente del Gobierno llegó con la ministra de Defensa y el general Martínez, jefe del Estado Mayor.

5.4.3. Los sustantivos que designan profesiones: Su hija es ingeniera; Roberto Armendáriz, asesor fiscal.

5.4.4. Los adjetivos y sustantivos que designan pueblos o etnias, así como los que denotan nacionalidad o procedencia geográfica: la cultura mochica, los aztecas, los maoríes, los filipinos, los italianos.

5.4.5. Los nombres de las lenguas: El español es la lengua más estudiada del mundo después del inglés.

5.4.6. Los nombres españoles de los taxones zoológicos y botánicos: Entre la fauna de la zona destacan los cérvidos y los cánidos; Esa planta pertenece a la familia de las cactáceas; El reino animal comprende más de dos millones de especies. Sobre la mayúscula en los nombres latinos de la nomenclatura científica internacional, → 5.2.9.

5.4.7. Los nombres de penínsulas formados con un adjetivo derivado del topónimo al que dicho accidente corresponde: la península ibérica, la península arábiga. Si el topónimo aparece en el complemento especificativo, mantiene su mayúscula: la península de Crimea; también se escribe con mayúscula la parte específica de la denominación si se trata de un nombre propio genuino: la península Valiente.

5.4.8. Los sustantivos sol, luna y tierra, tanto en sus usos rectos como en los derivados o metafóricos: Se levanta al salir el sol; Hoy hay luna llena, pero las nubes la han cubierto; Es la mujer más inteligente de la tierra. Solo se escriben con mayúscula inicial en contextos netamente astronómicos, aludiendo, como nombres propios, a los respectivos astros (→ 5.2.10).

5.4.9. Los nombres de los puntos cardinales (norte, sur, este, oeste) y de los puntos del horizonte (noroeste, sudeste, etc.): La brújula señala el norte; Viajamos rumbo al sur; Vivo al este de Jalisco; Sopla viento del noroeste. Se escribirán con mayúscula cuando formen parte de una expresión que así lo exija: América del Norte, Corea del Sur, Europa del Este, la Cruz del Sur. Sobre la mayúscula en sus símbolos, → símbolo, 5.3.a.

5.4.10. Los nombres de los hemisferios, las líneas imaginarias y los polos geográficos: el hemisferio sur, el círculo polar, el ecuador, la eclíptica, el polo norte geográfico, etc. Sobre la mayúscula en polo norte y polo sur, → polo, 1.

5.4.11. Los nombres de los vientos: el austro, el mistral, el levante, salvo que se trate de personificaciones en textos poéticos (→ 5.2.7).

5.4.12. Los nombres de los días de la semana, así como de los meses y las estaciones del año: Hoy es lunes, 23 de mayo; Estoy deseando que llegue el verano. Se escribirán con mayúscula cuando formen parte de una denominación más amplia que así lo exija, como festividades, fechas históricas, espacios urbanos, instituciones u organizaciones: Viernes Santo, Feria de Abril, plaza del Dos de Mayo, Primavera de Praga.

5.4.13. Los nombres de las notas musicales: Una melodía en fa mayor.

5.4.14. Los nombres de los elementos y compuestos químicos, así como los de las unidades de medida: oxígeno, mercurio, sodio, tesla, newton, metro. Sobre la escritura de sus símbolos, → símbolo, 5.3.b.

5.4.15. Los nombres de los principios activos de los medicamentos: amoxicilina, ibuprofeno, paracetamol. En cambio, los nombres comerciales registrados son nombres propios, al igual que las marcas, por lo que se escriben con mayúscula inicial: Prozac, Nolotil.

5.4.16. Los nombres de las monedas: quetzal, dólar, euros.

5.4.17. Las denominaciones de impuestos y tasas, como impuesto sobre el valor añadido (o, Am., al valor agregado), impuesto sobre la renta de las personas físicas, etc. ; aunque sus siglas se escriban con mayúsculas (IVA, IRPF).

5.4.18. Las formas de Estado y de gobierno: la capital del reino, las repúblicas bálticas, la monarquía parlamentaria, la democracia americana. Solo se escriben con mayúscula cuando forman parte del nombre oficial completo de un país: Reino de España, República Argentina. Se admite además el uso de la mayúscula cuando designan periodos concretos de la historia caracterizados por una de esas formas de gobierno, como sucede, por ejemplo, con la Monarquía, la República y el Imperio en la periodización de la historia de Roma.

5.4.19. Los poderes del Estado y los poderes fácticos: el poder ejecutivo, el poder legislativo, el cuarto poder [= la prensa], salvo que se refieran específicamente a los órganos del Estado en que descansan: El Poder Judicial notificó su cese al magistrado.

5.4.20. Los movimientos o tendencias políticas o ideológicas, idearios y doctrinas: sandinismo, neoliberalismo, el principio de no intervención, la doctrina Estrada.

5.4.21. Las disciplinas científicas y las diversas ramas del conocimiento: Nuevos avances en física nuclear; La morfología es una parte de la gramática; Es magnífica en matemáticas. Solo se escriben con mayúscula inicial cuando nos referimos a ellas como materias de estudio en contextos académicos o curriculares (nombres de asignaturas, titulaciones, cátedras, facultades, etc.): Me he matriculado en Arquitectura; ¿Quién te da Física este año?

5.4.22. Las leyes, teorías y principios científicos, salvo los nombres propios que formen parte de la denominación: ley de la gravedad, ley de Ohm, principio de Arquímedes, teoría de la relatividad.

5.4.23. Los índices, indicadores, encuestas, barómetros, escalas y tasas, salvo los nombres propios que formen parte de la denominación: índice de desarrollo humano, encuesta de población activa, escala de ansiedad de Hamilton, tasa de mortalidad.

5.4.24. Los nombres de las escuelas y corrientes de las diversas ramas del conocimiento, así como los de estilos, movimientos y géneros artísticos: darwinismo, platonismo, positivismo, culteranismo, dadaísmo, realismo mágico, cine negro. Solo se escriben con mayúscula aquellos que abarcan todas o gran parte de las disciplinas y dan nombre a periodos históricos culturalmente diferenciados (→ 5.2.37): el Renacimiento, el Barroco.

5.4.25. Las religiones, así como los sustantivos que designan el conjunto de sus fieles: budismo, cristianismo, judaísmo, islam, cristiandad.

5.4.26. Conceptos del ámbito religioso, como sacramentos, ritos, pecados, virtudes, etc.: comunión, eucaristía, misa, codicia, caridad, cielo, purgatorio, parábola, hadiz. Es admisible la mayúscula, aunque no obligatoria, en las palabras que designan los lugares a los que se supone que van las almas tras la muerte, por su asimilación a los topónimos imaginarios: Sé bueno e irás al Cielo.

5.4.27. Los episodios relevantes en la historia narrativa de las religiones: la oración en el huerto, la resurrección de Cristo, el descenso del Corán. Solo se escriben con mayúscula cuando se trata del nombre de una festividad: La Ascensión es una fiesta movible.

5.4.28. Los pronombres personales, también cuando se refieran la divinidad o a personas sagradas como la Virgen: A ti encomiendo mi espíritu; Bendita tú eres entre todas las mujeres.

5.4.29. Los nombres que designan oraciones: el padrenuestro, dos avemarías, el credo, el magníficat, salvo que se mencionen citando un fragmento del verso con el que comienzan, caso en el que se tratan como si fueran títulos: No recordaba el «Yo pecador».

5.4.30. Los nombres propios utilizados como nombres comunes, esto es, cuando pasan a denotar clases de entes que comparten determinadas propiedades. En virtud de este fenómeno se escriben con minúscula inicial:

a) Los nombres propios de personas, personajes o lugares cuando designan genéricamente seres o lugares que poseen los rasgos más notables o característicos del referente original: una celestina, un donjuán, un quijote, un potosí, la meca (del cine, etc.).

b) Muchos nombres de enfermedades, objetos, aparatos, sistemas, productos y otras realidades que pasan a ser designados directamente con el nombre propio de su descubridor, su inventor, su fabricante, o con el de la persona que los popularizó o en honor de la cual se hicieron: alzhéimer, cárter, chagas, diésel o dísel, párkinson, quevedos, quinqué, rebeca, yacusi, etc. El nombre propio debe mantener la mayúscula si aparece en un complemento especificativo: la enfermedad de Parkinson, el mal de Chagas, una placa de Petri.

c) Las variedades de vinos, quesos y otros productos que se designan por el nombre del lugar del que son originarios o donde se producen y, en general, los nombres de comidas y bebidas que tienen su origen en un nombre propio: Tomaré un solomillo al cabrales con una copa de rioja; Pruebe un delicioso pionono; El manhattan es mi combinado favorito. El nombre propio debe mantener la mayúscula si aparece en un complemento especificativo: queso de Cabrales.

d) Los nombres de razas de animales que tienen su origen en un nombre propio, normalmente el topónimo de la zona de la que son originarios: un terranova, un chihuahua, un sambernardo.

e) Los nombres de premios aplicados al objeto que los representa o a la persona premiada: Se le cayó el goya en la ceremonia; Entrevistó al nobel de física.

f) Los signos del Zodiaco aplicados a las personas que han nacido bajo ellos: Los leo tienen mucho carácter.

g) Las marcas y nombres comerciales cuando no designan ya un objeto o un producto de la propia marca, sino, genéricamente, como nombres comunes, cualquier objeto o producto de características similares: Espese la salsa con maicena; No sale sin ponerse rímel en las pestañas.

6. La mayúscula sostenida para favorecer la legibilidad

La mayúscula sostenida favorece la visibilidad y legibilidad de textos cortos, por lo que se suelen escribir enteramente en mayúsculas:

a) Las palabras o frases que aparecen en las cubiertas y portadas de los libros y documentos, tanto impresos como electrónicos, así como los títulos de cada una de sus divisiones internas (partes, capítulos, escenas, etc.).

b) Las cabeceras de diarios y revistas: EL UNIVERSAL; LA NACIÓN; TIEMPO; aunque es cada vez más comienza a ser frecuente su escritura únicamente con mayúscula inicial: La Voz de Galicia, Público.

c) Las inscripciones en lápidas, monumentos o placas conmemorativas.

d) Los lemas y leyendas que aparecen en banderas, estandartes, escudos y monedas: LIBRE CREZCA FECUNDO (en el reverso de la moneda guatemalteca de cinco centavos).

e) Los textos de los carteles de aviso o de las pancartas: SE VENDE; NO A LA GUERRA.

f) En textos de carácter informativo, las frases que expresan el contenido fundamental del escrito: Por motivos de higiene, SE PROHÍBE DEPOSITAR BASURAS EN LA VÍA PÚBLICA.

g) Términos como aviso, nota, advertencia, posdata, etc., cuando introducen de forma autónoma los textos correspondientes: AVISO: El pago de recibos solo podrá efectuarse los martes.

h) En textos jurídicos y administrativos, los verbos que expresan la finalidad del escrito o que introducen cada una de sus partes fundamentales, a fin de favorecer su lectura rápida: CERTIFICA, EXPONE, SOLICITA, CONSIDERANDO.

i) Los términos con los que se alude de forma breve y repetida a las diversas partes que se citan como intervinientes en documentos jurídicos o administrativos: D. José Pérez García, en adelante, el DEMANDANTE…

j) Los textos de los bocadillos en los cómics y viñetas gráficas.

7. La mayúscula en siglas y acrónimos

7.1. Las siglas que tienen que leerse, en todo o en parte, deletreando sus componentes deben mantener siempre su escritura en mayúsculas: FBI  [éfe-bé-í], DDT  [dé-dé-té], PSOE  [pe-sóe]. En cambio, los acrónimos, esto es, las siglas cuya grafía permite leerlas secuencialmente (OTAN, UNESCO, UCI, IVA, etc.), pasan a convertirse en muchas ocasiones en palabras a todos los efectos y a escribirse enteramente en minúsculas si se trata de nombres comunes: uci, mir, ovni, radar, láser; o con mayúscula inicial si se trata de nombres propios (solo los que tienen más de cuatro letras): Mercosur, Unesco, Unicef.

7.2. El uso combinado de mayúsculas y minúsculas es plenamente admisible cuando se añaden especificaciones a siglas ya constituidas: ARNm (de ácido ribonucleico mensajero), PCEr (de Partido Comunista de España reconstituido). Asimismo, es hoy frecuente escribir con mayúscula únicamente la inicial de los componentes de la sigla y mantener en minúscula las letras no iniciales o los conectores gramaticales (preposiciones o conjunciones): DGTel (de Dirección General de Telecomunicación), JpD (de Jueces para la Democracia), UNMdP (Universidad Nacional de Mar del Plata), UdelaR (Universidad de la República).

7.3. Las expresiones desarrolladas de siglas y acrónimos llevarán las mayúsculas y minúsculas que les correspondan por su naturaleza: Banco Central Europeo (BCE), con mayúsculas iniciales por ser el nombre propio de una institución, frente a documento nacional de identidad (DNI) o tecnologías de la información y la comunicación (TIC), con minúsculas por tratarse de expresiones referenciales.

8. Otros usos de la mayúscula

8.1. La mayúscula es la forma originaria y característica de los números romanos. Sobre la escritura y el uso de estos números, → números, 2.

8.2. Sobre el uso de la mayúscula en las abreviaturas, → abreviatura, 8.c.

8.3. Sobre el uso de la mayúscula en los símbolos, → símbolo, 5.3.

9. La mayúscula en publicidad, diseño gráfico y nombres comerciales

En ámbitos como la publicidad o el diseño gráfico es frecuente la aparición de mayúsculas y minúsculas no justificadas desde el punto de vista ortográfico. Estos usos expresivos o estilísticos, que buscan atraer la atención del receptor, no deben extenderse, en general, a la escritura ordinaria. Por ello, aunque comienza a ser habitual que marcas y nombres comerciales presenten mayúsculas intercaladas (CubaSí, MásVital, iBanesto) o que el nombre propio de la marca o institución aparezca escrito enteramente en minúsculas en los logotipos (yoigo, xerox, adidas, renfe), la grafía del nombre comercial o institucional debe acomodarse a la norma ortográfica y recuperar la mayúscula inicial cuando se utilice en el interior de un texto general: «Rafael se apareció con un par de zapatillas Adidas» (Olguín Lanús [Arg. 2008]); «Lo vio llegar a lo lejos. Con […] el paso firme y la mirada fija en su Iphone» (Montesinos Idea [Esp. 2015]).

10. La mayúscula en las etiquetas de las redes sociales

Una etiqueta (en inglés hashtag) es una palabra o frase precedida por el signo # que permite etiquetar los mensajes sobre un tema concreto para facilitar así su recuperación. Estas etiquetas, aunque se compongan de varias palabras, se escriben siempre sin espacios. Por ello, con el fin de facilitar su lectura y comprensión, se puede aplicar la mayúscula inicial a todas las palabras que las componen: #YoSíMeVacuno; #NiUnTuitSinSuErrata. Cuando la etiqueta se compone de una sola palabra y forma parte de un enunciado, es preferible el empleo de minúscula, salvo que se trate de un nombre propio: Nos vamos de #vacaciones. ¡Ya era hora!

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española:
Diccionario panhispánico de dudas (DPD) [en línea], https://www.rae.es/dpd/mayúsculas, 2.ª edición (versión provisional). [Consulta: 21/07/2024].

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