Diccionario panhispánico de dudas

2.ª edición (versión provisional)
números

Existen dos sistemas básicos para representar los números mediante signos: la numeración arábiga (→ 1), llamada así porque fue introducida en Occidente por los árabes, y la numeración romana (→ 2), heredada de los romanos. Además, los números pueden representarse mediante palabras, denominadas numerales (→ numerales). En la numeración arábiga, cualquier número puede representarse mediante la combinación de solo diez signos, llamados cifras o dígitos: 0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9; la numeración romana se basa en el empleo de siete letras del alfabeto latino, a las que corresponde un valor numérico fijo (→ 2). La numeración arábiga sustituyó en la Edad Media al sistema romano, que ya no se emplea en la actualidad, salvo en unos pocos casos (→ 2.2). En los textos escritos pueden emplearse tanto cifras como palabras (→ 3). Para el uso de cifras o de palabras en la indicación de la fecha y la hora, → fecha, 2 y hora2, 3. Para la expresión de los porcentajes, → porcentajes.

1. Números arábigos

El sistema de numeración arábiga cuenta con los diez signos antes señalados, cuyo valor se determina por su posición dentro del número representado. Así, en 786, el 7 indica las centenas (700), el 8 las decenas (80) y el 6 las unidades (6). Este sistema, que tiene la ventaja de poder representar una serie ilimitada de números de forma inequívoca con muy pocos signos, es el más extendido en la actualidad, y su variante europea es la empleada por los estándares internacionales.

1.1. Ortografía de los números arábigos. Para escribir correctamente los números expresados en cifras arábigas, debe tenerse en cuenta lo siguiente:

a) Las cifras que componen un número se escriben seguidas, formando un solo grupo, para poder identificarlas como la representación gráfica de una sola cantidad y asignar a cada dígito su valor de acuerdo con su posición dentro del conjunto: 126,78.

b) Para facilitar su reconocimiento y lectura, la normativa internacional establece la posibilidad de utilizar un espacio para separar los dígitos de un número en bloques de tres, empezando por la derecha en la parte entera y por la izquierda, desde el signo separador, en la parte decimal: 8 327 451,743 158. Esta separación puede aplicarse también a los números de cuatro cifras; pero, en el uso común, lo normal es omitir el espacio en estos casos; así, es más habitual la grafía 2458 que 2 458, aunque ambas sean correctas.

c) No se admite el uso del punto ni de la coma para separar los grupos de tres dígitos, pues estos signos solo deben emplearse para separar la parte entera de la decimal (→ 1.1.d): ⊗‍8.327.451; ⊗‍8,327,451. Con ese fin solo se admite hoy el uso de un espacio en blanco algo menor que el ordinario (el llamado espacio fino en tipografía).

d) De acuerdo con la normativa internacional, para separar la parte entera de la decimal son válidos tanto la coma como el punto, según las preferencias de cada zona o país: El valor de π es 3,1416… o El valor de π es 3.1416… No debe utilizarse el apóstrofo con este valor: ⊗‍3’1416.

e) En ningún caso deben repartirse en líneas diferentes las cifras que componen un número: ⊗‍8 327 / 451.

f) Nunca se escriben con puntos, comas o espacios de separación los números que no expresan cantidad, sino que identifican un elemento dentro de una serie, como los referidos a años, páginas, versos, numeración de vías urbanas, códigos postales, apartados de correos, números de textos legales o de sus divisiones internas, identificadores, signaturas o números de registro: año 2001, página 3142, código postal 28357, artículo 1566 del Código Penal; Reg. 93228. Tampoco es correcto escribirlos con puntos o comas.

g) En la expresión abreviada de los numerales ordinales (→ ordinales), se utilizan cifras seguidas de letras voladas. Como corresponde a las abreviaturas, se escribirá punto entre la cifra y la letra volada (→ abreviatura, 8.a): 1.º (primero), 2.ª (segunda), 3.er (tercer).

2. Números romanos

La numeración romana se basa en el empleo de siete letras del alfabeto latino, a las que corresponde un valor numérico fijo: I (= 1), V (= 5), X (= 10), L (= 50), C (= 100), D (= 500), M (= 1000).

2.1. Ortografía de los números romanos. Para escribir correctamente un número utilizando este sistema, es necesario tener en cuenta lo siguiente:

a) Aunque en textos antiguos se usaban a veces letras minúsculas para representar los números romanos, hoy deben utilizarse solo letras con forma mayúscula. La única excepción a esta regla son los números romanos usados para numerar apartados o elementos de una lista, que se escriben frecuentemente con minúsculas y suelen denominarse, por ello, romanitos: Véase el artículo 36, letra a), inciso vi), y letra b), incisos vi) y vii). Cuando acompañen a sustantivos escritos en minúscula, se recomienda escribirlos en versalitas (letras de figura mayúscula, pero del mismo tamaño que las minúsculas): siglo v, páginas xix-xxiii; y en versales (letras mayúsculas), cuando vayan solos o acompañen a sustantivos escritos con inicial mayúscula: Alfonso X, II Congreso Internacional. Cuando los números romanos se usan con valor ordinal, no deben acompañarse de letras voladas: ⊗‍tomo vi, ⊗‍II.ª Guerra Mundial.

b) No debe repetirse hoy más de tres veces consecutivas un mismo signo; así, el número 333 se escribe en romanos CCCXXXIII; pero 444 no puede escribirse ⊗‍CCCCXXXXIIII; se escribe CDXLIV. No obstante, en la Antigüedad podían repetirse hasta cuatro veces consecutivas los signos I y X. Precisamente la única excepción actual a la regla indicada es la secuencia IIII que aparece en las esferas de relojes que emplean números romanos.

c) Nunca se repetirá dos veces un signo si existe otro que por sí solo representa ese valor; así, no puede escribirse ⊗‍VV para representar el número 10 porque ese valor lo representa el signo X. Esta es la razón de que los signos V, L y D no se repitan nunca, pues el doble de su valor lo representan, respectivamente, los signos X, C y M.

d) Cuando un signo va seguido de otro de valor igual o inferior, se suman sus valores: VI (= 6), XV (= 15), XXVII (= 27).

e) Cuando los signos I, X o C van seguidos de otro de mayor valor, se le resta a este último el valor de aquellos: IV (= 4), IX (= 9), XL (= 40), XC (= 90), CD (= 400), CM (= 900).

f) Con valor sustractivo, únicamente se emplean los signos I, X y C. El signo I solo puede preceder a V y X; el signo X solo a L y C, y el signo C solo a D y M. Así, sería incorrecto escribir ⊗‍IL en lugar de XLIX (= 49).

g) Los signos V, L y D no se utilizan nunca con valor sustractivo; así, el número 45 debe escribirse XLV, y no ⊗‍VL.

h) El valor de los números romanos queda multiplicado por mil tantas veces como rayas horizontales se tracen encima: así, (= 1 000 000), L̿ (= 50 000 000).

2.2. Uso de los números romanos. En la actualidad, solo se usan los números romanos, casi siempre con valor ordinal, en los casos siguientes:

a) En monumentos o placas conmemorativas, para indicar los años: MCMXCIX (= 1999). Esta costumbre está cayendo en desuso y actualmente es más normal usar la numeración arábiga.

b) En las publicaciones periódicas, para señalar el año al que corresponde cada ejemplar desde que comenzó su edición: El País. Lunes, 6 de septiembre de 2010. Año XXXV. Número 12 131. En este uso alternan con los números arábigos.

c) Para indicar los siglos, uso en que se posponen siempre al sustantivo: siglo xv, siglo xxi. No deben usarse, en este caso, números arábigos: ⊗‍siglo 21.

d) Para indicar las dinastías en ciertas culturas: los faraones de la xviii dinastía. Se escriben normalmente antepuestos al nombre al que modifican. Alternan frecuentemente con la abreviatura del numeral ordinal al que corresponden: la 18.ª dinastía.

e) En las series de papas, emperadores y reyes de igual nombre: Juan XXIII, Napoleón III, Felipe IV. Se escriben siempre pospuestos al nombre.

f) En la denominación de congresos, campeonatos, certámenes, festivales, etc.: II Congreso Internacional de la Lengua Española, XXIII Feria del Libro de Buenos Aires. Se escriben antepuestos al sustantivo al que modifican. Si el número resulta excesivamente complejo, se prefiere, en su lugar, el uso de las abreviaturas de los numerales correspondientes: 78.º Campeonato Mundial de Ajedrez.

g) En la numeración de volúmenes, tomos, partes, libros, capítulos o cualquier otra división de una obra, así como en la numeración de actos, cuadros o escenas en las piezas teatrales: tomo iii, libro ii, capítulo iv, escena viii. Se escriben pospuestos al sustantivo al que modifican. En muchos de estos casos, pueden sustituirse por las abreviaturas, antepuestas o pospuestas, de los numerales ordinales correspondientes: tomo 3.º o 3.er tomo, capítulo 12.º o 12.º capítulo; e incluso por números cardinales, aunque en ese caso el número solo puede ir pospuesto al nombre: tomo 3, volumen 2, capítulo 7.

h) Para numerar las páginas de secciones preliminares de una obra (prólogo, introducción, etc.), con el fin de distinguirlas de las del cuerpo central: El autor cita a Cervantes en la página xvii del prólogo. Se escriben pospuestos al sustantivo al que modifican. No es adecuado escribirlos con forma minúscula por arcaísmo o imitación de otras lenguas.

i) Para representar el mes en la expresión abreviada de las fechas (→ fecha, 2.c), aunque hoy es más normal usar números arábigos.

j) Para representar los grados con que en la escala de Mercalli se mide la intensidad y capacidad de destrucción de los terremotos: El sismo tuvo una intensidad de grado VI en la escala modificada de Mercalli.

2.3. Lectura de los números romanos. Para leer adecuadamente en cada caso los números romanos insertos en un texto, hay que tener en cuenta lo siguiente:

a) De modo general, los números romanos se leen reemplazándolos por el ordinal al que corresponden: IV Congreso de Bioética (cuarto congreso…); pero es también posible leer como cardinales los números romanos elevados: LXXVIII Congreso Nacional de Mutualistas (septuagésimo octavo congreso… o setenta y ocho congreso…).

b) Pueden leerse como cardinales u ordinales en aquellos contextos en que se admite el uso de ambos tipos de numerales: capítulo V (capítulo cinco o capítulo quinto).

c) Cuando se emplean como meros identificadores de un elemento que forma parte de una serie, se leen únicamente como cardinales: la N-II (la ene dos o la nacional dos).

d) Los números romanos que indican año se leen como cardinales: mdccxxi (mil setecientos veintiuno), año mmxi (año dos mil once); no obstante, hasta el diez pueden leerse también como ordinales: año ii (año dos o año segundo), año x (año diez o año décimo).

e) En referencia a los siglos, los romanos del i al x se leen indistintamente como cardinales o como ordinales, con preferencia culta por estos últimos: siglo i (siglo uno o siglo primero), siglo ii (siglo dos o siglo segundo), etc.; pero del siglo xi en adelante, solo es normal su lectura como cardinales: siglo xi (siglo once), siglo xviii (siglo dieciocho).

f) En la indicación de orden en las series de papas y reyes del mismo nombre, los romanos se leen como ordinales hasta el diez (aunque para este último también se admite la lectura como cardinal): Enrique VIII (Enrique octavo), Alfonso X (Alfonso décimo o Alfonso diez); y como cardinales a partir del diez: Luis XV (Luis quince), Juan XXIII (Juan veintitrés).

3. Uso de cifras o de palabras en las expresiones numéricas

La elección de cifras o de palabras en la escritura de los números depende de factores muy diversos, como el tipo de texto de que se trate, la complejidad del número que se deba expresar o el contexto de uso. Así, en general, en textos científicos y técnicos es más normal el empleo de cifras por su concisión y claridad, y resulta obligado en operaciones matemáticas o fórmulas de cualquier índole, así como en cómputos estadísticos, inventarios, tablas, gráficos o cualquier otro contexto en que el manejo de números es constante y constituye parte fundamental de lo escrito. Por las mismas razones de concisión y claridad, en carteles, etiquetas, titulares periodísticos y textos publicitarios es también general el empleo de cifras. Por el contrario, en obras literarias y textos no técnicos en general, resulta preferible y más elegante, salvo que se trate de números muy complejos, el empleo de palabras en lugar de cifras. A este respecto pueden ofrecerse las siguientes recomendaciones generales:

3.1. Escritura con palabras. Se escriben preferentemente con palabras:

a) Los números que pueden expresarse en una sola palabra, esto es, del cero al veintinueve, las decenas (treinta, cuarenta, etc.) y las centenas (cien, doscientos, etc.): Me he comprado cinco libros: tres ensayos y dos novelas; Este año tengo cincuenta alumnos en clase; A la boda acudieron trescientos invitados.

b) Los números redondos que pueden expresarse en dos palabras (trescientos mil, dos millones, etc.): Más de cien mil personas acudieron a la manifestación; Ganó tres millones de pesos en un concurso.

c) Los números inferiores a cien que se expresan en dos palabras unidas por la conjunción y (hasta noventa y nueve): Mi padre cumplió ochenta y siete años la semana pasada; En la Biblioteca de Palacio hay treinta y cinco manuscritos. No es recomendable mezclar en un mismo enunciado números escritos con cifras y números escritos con palabras; así pues, si algún número perteneciente a las clases antes señaladas forma serie con otros más complejos, es mejor escribirlos todos con cifras: En la Biblioteca de Palacio hay 35 manuscritos y 135 226 volúmenes impresos, 134 de ellos incunables.

d) En textos no técnicos es preferible escribir con palabras los números no excesivamente complejos referidos a unidades de medida. En ese caso, no debe usarse el símbolo de la unidad, sino el sustantivo correspondiente: Recorrimos a pie los últimos veinte kilómetros (no ⊗‍los últimos veinte km). Cuando se utiliza el símbolo, es obligado escribir el número en cifras (→ 3.2.g).

e) Las fracciones, fuera de contextos matemáticos: Dos quintos de los matriculados no pasaron el examen; Para la aprobación de la ley es necesaria una mayoría de dos tercios.

f) Los números que corresponden a cantidades o cifras aproximadas: Tiene unos cuarenta y tantos años; Habría unas ciento cincuenta mil personas en la manifestación; Se levantó a las seis y algo.

g) Los números que se utilizan expresivamente o forman parte de locuciones o frases hechas: Te lo he repetido un millón de veces; En organización, es la número uno; Éramos cuatro gatos en la fiesta; Te da lo mismo ocho que ochenta; A mí me pasa tres cuartos de lo mismo.

h) Los números que corresponden a fechas históricas o festividades, incluso cuando pasan a utilizarse en la denominación de vías o espacios urbanos: Celebraron el Dieciséis de Septiembre; ¿Quedamos en la plaza del Dos de Mayo? No obstante, en algunos países del ámbito hispánico es normal el uso de cifras en estos contextos: calle del 18 de Julio.

i) Los números que identifican los naipes de la baraja: el seis de oros, el diez de picas.

j) Los números lexicalizados como nombres comunes: el once titular, el mejor nueve del mundo, el cuatro venezolano, un siete en el pantalón.

3.2. Escritura con cifras. Se escriben con cifras:

a) Los números que exigirían el empleo de cuatro o más palabras en su escritura con letras: En verano la población asciende a 32 423 habitantes (más claro y de comprensión más rápida que treinta y dos mil cuatrocientos veintitrés). En algunos documentos, como cheques bancarios, contratos, letras de cambio, etc., por razones de seguridad, la expresión en cifras va acompañada normalmente de la expresión en palabras: Páguese al portador de este cheque la cantidad de veinticinco mil trescientos treinta y ocho euros (25 338 €).

b) Los números que forman parte de códigos o identificadores de cualquier tipo (códigos postales, números telefónicos, documentos de identidad, signaturas de bibliotecas, numeración de textos legales, etc.): C. P. 89765; 91 530 86 21; DNI: 3578951; C. I. 2-44-315; HA/74183; Ley 124/1990.

c) Los números que indican año: El año 2020 fue un año funesto. Solo se escriben con palabras en expresiones imprecisas: Se casaron en mil ochocientos y pico.

d) La numeración de las vías urbanas y carreteras: avenida (de) Libertadores, 35; carretera comarcal 713.

e) Los números formados por una parte entera y una decimal: El índice de natalidad es de 1,5 (o 1.5) niños por mujer. También en este caso, en cheques bancarios, contratos, letras de cambio, etc., la expresión numérica suele acompañarse de la expresión lingüística: Páguese al portador de este cheque la cantidad de mil doscientos treinta y cuatro euros con veinticinco céntimos. El sustantivo cuantificado por una expresión numérica decimal, incluso si esta designa cantidad inferior a la unidad, debe ir en plural: 0,5 millones de pesos (y no ⊗‍0,5 millón de pesos).

f) Los números que aparecen en documentos técnicos y en formulaciones matemáticas, físicas o químicas: 3x = y; g = 9,80665 m/s²; C2H4.

g) Los números referidos a unidades de medida, cuando van seguidos del símbolo correspondiente: Tienen una central solar de 42kW; Mañana se alcanzarán los 35 °C. No se deben escribir en líneas diferentes la cifra y el símbolo: ⊗‍42 / kW, ⊗‍35 / °C.

h) Los números seguidos de la abreviatura del concepto que cuantifican: 5 cts. [= cinco céntimos], 45 págs. [= cuarenta y cinco páginas], 2 vols. [= dos volúmenes]. No se deben escribir en líneas diferentes el número y la abreviatura: ⊗‍5 / cts.

i) Los números pospuestos al sustantivo al que modifican (expresado o no mediante abreviatura), usados para identificar un elemento concreto dentro de una serie: página 3 (o pág. 3), habitación 317 (o hab. 317), número 37 (o núm. 37), tabla 7, gráfico 15, etc.

j) Los números utilizados para la jerarquización de niveles de texto o como llamadas de notas al pie: 1.1.3. Descomposición de un número en factores primos; 14Cfr. Lapesa, pág. 257.

k) Los números que cuantifican los elementos dispuestos en una lista:

2 botellas de leche
6 cervezas
½ kilo de filetes de pollo
1 paquete de pañuelos

3.3. Uso combinado de cifras y palabras

a) La combinación de cifras y palabras en la escritura de un numeral complejo no se considera correcta: ⊗‍30 y siete, ⊗‍154 mil, ⊗‍10 mil. Así pues, los números deben escribirse enteramente en cifras (37, 154 000, 10 000) o enteramente en palabras (treinta y siete, ciento cincuenta y cuatro mil, diez mil).

b) Solo las cantidades que tienen como base un sustantivo de significación numeral como millón, millardo, billón, trillón y cuatrillón, podrán escribirse combinando el uso de cifras (para expresar el numeral cuantificador) y de palabras (para expresar el sustantivo numeral cuantificado): 15 millares; 327 millones; 6,3 (o 6.3) millardos; 12 billones, etc. Prueba de que las palabras anteriormente citadas son sustantivos numerales, y no adjetivos, es que, si se expresa el elemento que cuantifica toda la expresión, este debe ir precedido de la preposición de: 15 millares de ejemplares; 327 millones de habitantes; 6,3 (o 6.3) millardos de dólares; 12 billones de euros, etc.

c) El método combinado abreviado no es válido para las cantidades expresadas en miles porque mil no es un sustantivo (la forma sustantiva es millar), sino que forma parte de adjetivos numerales complejos (los formados por más de una palabra), en cuya escritura no deben mezclarse cifras y palabras; así, no debe escribirse ⊗‍125 mil personas o ⊗‍13 mil millones de dólares, por la misma razón que no escribimos ⊗‍30 y siete personas ni ⊗‍cincuenta y 4 millones de dólares. Estos numerales, como se ha indicado más arriba, deben escribirse enteramente en cifras: 125 000 personas, 13 000 millones.

d) Tampoco resulta apropiado mezclar la expresión y medio/a con números escritos con cifras. Así, es mejor escribir 3,5 (o 3.5) millones de bolívares o tres millones y medio de bolívares que 3 millones y medio de bolívares.

3.4. Expresión en palabras de las cifras decimales. Para expresar con palabras los números decimales, debe mencionarse primero la parte entera y después la decimal, unidas ambas por la conjunción y o por la preposición con: 20.58 o 20,58 = veinte (unidades o enteros) con cincuenta y ocho (centésimas) o veinte (unidades o enteros) y cincuenta y ocho (centésimas). Si la parte entera es cero, se suele expresar únicamente la parte decimal: 0.675 o 0,675 = seiscientas setenta y cinco milésimas, más habitual que cero unidades con seiscientas setenta y cinco milésimas. En la lengua oral, es también frecuente leer simplemente la secuencia de signos de que se componen, incluyendo el separador: 7,08 o 7.08 = siete coma cero ocho o siete punto cero ocho. Este recurso, plenamente admisible en el registro oral, no es apropiado en documentos de carácter técnico, administrativo o contable.

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española:
Diccionario panhispánico de dudas (DPD) [en línea], https://www.rae.es/dpd/números, 2.ª edición (versión provisional). [Consulta: 24/07/2024].

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