Diccionario panhispánico de dudas

2.ª edición (versión provisional)
qué

Pronombre, determinante y adverbio interrogativo o exclamativo. Es palabra tónica que debe escribirse con tilde diacrítica a diferencia del pronombre relativo que (→ que, 1). Hay que tener en cuenta, no obstante, que el relativo puede hacerse tónico en ciertos casos y escribirse, por ello, con tilde (→ que, 1.1.1).

1. Como pronombre interrogativo o exclamativo introduce, referido siempre a cosas, estructuras interrogativas o exclamativas directas e indirectas: «¿Qué te ha pasado?» (Ferré Batalla [P. Rico 1993]); «¡Qué me va usted a decir, si soy yo quien le aguanta!» (Sampedro Sonrisa [Esp. 1985]); «Ahora entiendo por qué aceptaste acostarte con Arturo» (Gamboa Páginas [Col. 1998]); «¡Con qué claridad y sencillez le habla ese tipo a su pueblo!» (Martínez Orillas [Ur. 2003]). Puede constituir por sí solo un enunciado: «―¿Sabes una cosa? ―¿Qué?» (Padilla Jardín [Cuba 1981]). En estos casos, es frecuente en el habla coloquial la anteposición del artículo el: «―Germán, esto no funciona. ―¿El qué?» (Marsillach Ático [Esp. 1995]); pero no es admisible en la lengua culta anteponer a este pronombre el artículo neutro lo: ⊗‍«―No sé, fue un instante, un relámpago; y en ese relámpago sentí de nuevo… ―¿Lo qué?» (Mahieu Gallina [Arg. 1980]). En construcciones exclamativas, seguido de la preposición de y un sustantivo, sirve para ponderar la cantidad, con sentido equivalente a cuánto: «¡Qué de risitas y de guiños tuviste que soportar!» (Savater Catón [Esp. 1989]).

2. Antepuesto a un sustantivo, y con referente de cualquier tipo (cosa, persona, lugar, etc.), funciona como determinante interrogativo o exclamativo: «¿Qué documento necesita?» (Chao Altos [Méx. 1991]); «Qué mujer tan extraordinaria» (Marsé Embrujo [Esp. 1993]); «No se podía saber en qué lío estaba metida» (Belli Mujer [Nic. 1992]); «¡Y mire qué flores más lindas!» (Chase Pavo [C. Rica 1996]).

3. También puede funcionar como adverbio, normalmente exclamativo y rara vez interrogativo, cuando cuantifica a un adjetivo o a otro adverbio: «¡Qué guapo estás!» (AMillán Guardapolvo [Esp. 1990]); «¡Qué bien jugaste, mamá!» (Daneri Matar [Arg. 1981]); «¿Qué intenso puede ser un amor que el tiempo no doblega?» (Palacios Color [Méx. 2004]). Este último uso como adverbio interrogativo se da en algunas zonas de América, pero, por lo general, en esos casos se emplean cuán y qué tan en el español americano y cómo de en el español de España: ¿Cuán intenso…? / ¿Qué tan intenso…? / ¿Cómo de intenso…?

4. Sigue teniendo valor interrogativo y, por tanto, se escribe con tilde cuando, precedido de la preposición según, o del verbo depender o el adverbio independientemente seguidos de la preposición de, introduce oraciones subordinadas, que son siempre interrogativas indirectas: «El hombre procede muy diferentemente según quién le mire y según qué mire él» (Albizu Homilías [Esp. 1917]); «Todo depende de qué queramos hacer» (Rovner Compañía [Arg. 1993]); «Todo dependerá de qué volumen de beneficio queramos obtener» (Álamo Incendio [Esp. 2004]); Tienes que acabar tus estudios independientemente de qué quieras hacer en el futuro. Estas interrogativas indirectas no deben confundirse con las subordinadas introducidas por la conjunción átona que (→ que, 2.1): Tienes que acabar tus estudios independientemente de que quieras trabajar o no en ese campo; «El futuro de este país depende de que los conjurados no se salgan con la suya» (Vásquez Forma [Col. 2016]).

5. Precedido de artículo, se sustantiva ocasionalmente, a menudo en series o correlaciones con otros interrogativos sustantivados: «Más importante e imperioso que el cuánto es fijarse en el qué y el cómo» (País [Esp.] 9.9.2012). Forma parte de las locuciones nominales el qué dirán ('la opinión de la gente'): «Los príncipes no hacen nada y si hacen algo […] es para no aburrirse y evitar el qué dirán» (Hoy [Chile] 5-11.5.97); y un no sé qué ('algo que no se sabe explicar'): «Los ricos tienen un no sé qué que les hace especiales» (Vanguardia [Esp.] 10.8.1994). Se desaconseja anteponer el artículo a las interrogativas indirectas (→ el, 8): ⊗‍«El drama del hombre es tener que decidir en cada instante el qué hacer en el próximo» (Universal [Ven.] 6.4.1999); ⊗‍«Esa capacidad de comunicar el a qué quiere jugar se la ha dado la experiencia» (Público [Esp.] 30.11.2007); lo más adecuado habría sido decir decidir en cada instante qué hacer y comunicar a qué quiere jugar. También se aconseja prescindir del artículo enfático en las interrogativas indirectas en las que qué va precedido de por o para, aunque su presencia sea menos infrecuente que en los demás casos; así, en un ejemplo como «Obnubilado, olvidó el por qué y el para qué había decidido ser periodista» (Espectador@ [Col.] 7.1.2017), hubiera sido mejor decir olvidó por qué y para qué había decidido ser periodista. No debe confundirse la presencia del artículo ante las interrogativas indirectas de causa y finalidad con el uso de los sustantivos porqué ('motivo o razón'; → porqué) y paraqué ('finalidad u objetivo'; → paraqué), que rigen complementos encabezados por la preposición de: «Era la única que podría saber el porqué del estado en que se encontraba Claudia» (Biggs Casa [Chile 2001]); «Puede incluso que el tipo ni siquiera se haya parado a pensar eso, el “paraqué”de su acusación» (Mundo@ [Esp.] 19.3.2014); «Escuchaban los porqués y paraqués de nuestras consignas» (Desconcierto@ [Chile] 16.5.2019).

6. El interrogativo qué se usa con sentido equivalente a cuánto con sustantivos no contables que designan magnitudes: «¿A qué profundidad se encontraría ahora?» (Gomes Fantasma [Ven. 2004]); «Ni se me ocurre fijarme en los instrumentos de mi cabina para constatar a qué altura llegamos» (Neri Siglo [Par. 2010]); «¿A qué distancia se halla Rodrigo?» (Riosalido Casa [Esp. 2002]). En su lugar puede aparecer cuánto, aunque es menos habitual: «¿Cuánta temperatura tiene en este minuto?» (Mallarino Ellas [Col. 2005]); «La soledad me agarrota con sus dedos helados y pienso a cuánta altura está mi terraza sobre el jardín» (Eyre Color [Esp. 2014]). Este uso de qué con valor cuantitativo es frecuente en la lengua coloquial con verbos de medida como pesar, valer, costar, etc..«¿Qué vale ese cirio?» (País [Esp.] 2.11.1980); «―¿Qué pesa? […] ―Trescientos kilogramos» (Lugones Fuerza [Arg. 1906]). Asimismo, en la lengua coloquial de algunas zonas, el interrogativo qué alterna con cuánto ante sustantivos no contables que designan realidades mensurables: «¿Y vos creés que a esta altura no están revisando qué dinero entra y qué sale de acá?» (Dualte/Spregelburd/Tantanian Escala [Arg. 2001]); o ante sustantivos contables en plural interpretables como unidades de medida, en especial, aunque no exclusivamente, con años: «―¿Qué años tienes? […] ―Diecisiete, alteza» (Muñiz Tragicomedia [Esp. 1980]); «El otro manda en el tiro, decide desde qué metros habrá de lanzarse» (Jot Down [Esp.] 1.2018).

7. Pertenece también a la lengua coloquial el uso de qué a manera de comodín interrogativo en preguntas que contienen su propia respuesta, sustituyendo a otros interrogativos semánticamente más precisos: ¿Qué vas, al cine?, en lugar de ¿Dónde vas, al cine?; ¿Qué llegaste, ayer?, en lugar de ¿Cuándo llegaste, ayer?; «¿Qué te vas, con la pendeja?» (Campanella/Castets Hijo [Arg. 2002]), en lugar de ¿Con quién te vas…? Como se ve por los ejemplos, se escribe coma delante del segmento que anticipa la respuesta. No deben confundirse estas preguntas parciales encabezadas por qué que contienen su propia respuesta con el uso independiente de qué para anticipar una pregunta total e instar al oyente a que responda (→ 8).

8. Es asimismo frecuente en la lengua coloquial el uso aislado de qué para anticipar una pregunta total e instar al oyente a que responda: «¿Qué?, ¿estoy muy fea?» (Mendoza Amante [Méx. 2001]); «¿Qué?, ¿nos vamos?» (Parrondo Maldito [Esp. 2002]); «¿Qué? ¿Estás enfadada?» (Mírez Perfectos [Ven. 2020]). Como se ve en los ejemplos, lo recomendable, en estos casos, es escribir un solo enunciado con dos oraciones interrogativas independientes separadas por coma, o bien dos enunciados interrogativos.

9. En la lengua coloquial de América y algunas zonas de España también se emplea el interrogativo qué introduciendo enunciados interrogativos con el mismo valor de ¿es que…?: «¿Qué no sabes que los niños no los mandan de París?» (Donoso Casa [Chile 1978]); «A la primera de cambio le gritaba al niño: “¿Qué no ves que mamá está cansada?”» (Arqués Todo [Esp. 2010]); «¿Qué acaso no anotaste mis teléfonos en tu celular?» (Mercado Backstage [Méx. 2012]). No debe confundirse este uso del interrogativo tónico con la conjunción átona que, que se escribe sin tilde y puede introducir también enunciados interrogativos independientes (→ que, 2.9 y tilde2, 3.2.2.c). Se aprecia el contraste entre el interrogativo tónico y la conjunción átona en estos ejemplos: «¿Que no están casados?, ¿y qué?» (Grandes Corazón [Esp. 2007]); «¿Qué piensa usted? ¿Que soy un puritano?» (Galemiri Edipo [Chile 2001]).

10. En el habla coloquial de ciertas zonas de América y de España, se usa encabezando oraciones exclamativas ponderativas para enfatizar lo que se expresa a continuación: «¡Qué me alegra que me digas que sí!» (Quiñones Noches [Esp. 1979]); «¡Qué me gustaría que vos conocieras a José!» (Silva Foto [Nic. 2005]); «Es por la sintaxis, ¿sabe?, la natural fluidez de la lengua… ¡Qué soy burro! ¡No me haga caso…!» (Marsé Embrujo [Esp. 1993]); «―Por mí puedes dispararme, al menos moriré viéndote bonita, aunque no sea para mí. ―¡Qué me enterneces, estúpido!» (Cubillán Acércate [Ven. 2012]). En el habla coloquial de Chile, en cambio, se usa en estos casos la conjunción átona que (→ que, 2.9.i): ¡Que está caro el pan!; ¡Que me gusta este vino!

11. Forma parte de numerosas fórmulas y locuciones:

a) a qué santo o a santo de qué.

Fórmula que significa 'por qué, con qué motivo', con la que se manifiesta enfado o disconformidad ante el hecho que se expresa a continuación: «A qué santo se mete a decirme que Inés está pensando abandonarme» (Bryce Vida [Perú 1981]); «¿A santo de qué viene citar los Evangelios?» (Egido Corazón [Esp. 1995]).

b) no hay de qué.que, 1.1.1.

c) qué hay.

Fórmula de saludo: «Qué hay, Fischer ―me saludó» (Collyer Pájaros [Chile 1995]).

d) que para qué.

Expresión con que se pondera lo expresado con anterioridad: «Tiene un talento que para qué, es todo un artista» (SchzOstiz Infierno [Esp. 1995]).

e) qué sé yo (qué).

Se usa para atenuar lo que se dice, para introducir una ejemplificación o para rematar el enunciado aludiendo vagamente a otras cosas que no se expresan: «Y noté…, qué sé yo, como unos bultitos» (BVallejo Trampas [Esp. 1994]); «Era gente educada en Oxford, en Cambridge, qué sé yo» (Bryce Vida [Perú 1981]); «Y se bebía tintorro de Valdepeñas […] y copitas de Chinchón dulce con alfajores de Estepa. Y milhojas, y candelilla, bueno, qué sé yo qué» (Zamora Traque [Esp. 1972]).

f) qué tal.

Equivale a cómo: «¿Qué tal lo has pasado?» (RGodoy Mujer [Esp. 1990]). Se emplea como fórmula de saludo, por abreviación de ¿qué tal estás?, ¿qué tal te va?, etc.: «Hola. ¿Qué tal?» (ASantos Moro [Esp. 1985]). También se emplea para proponer algo al interlocutor: «¿Qué tal un chupe de camarones?» (Scorza Tumba [Perú 1988]).

g) qué tan(to).

Equivale, según los casos, a cuán(to) o a cómo de y puede aparecer en oraciones interrogativas o, menos frecuentemente, exclamativas, tanto directas como indirectas. Era normal en el español medieval y clásico, y hoy pervive en amplias zonas de América: «¿Qué tanto podrá desarrollarse el mercado bursátil en los próximos cinco años?» (Prensa [Guat.] 8.7.1996); «¿Qué tan sofisticado es el equipamiento técnico que usted utiliza en sus presentaciones?» (Caras [Chile] 26.5.1997); «Ya se están haciendo calas que permitirán saber qué tantos centímetros se va moviendo el edificio cada cierto tiempo» (Siglo [Méx.] 27.12.2002); «Era mi costumbre […] la de deshojar margaritas para saber qué tanto me amaba Estefanía» (Paso Palinuro [Méx. 1977]); «Depende de qué tan madrugador sea usted» (Tiempo [Col.] 7.4.1997); «¡Qué tantas preguntas, para darme mis cuartos!» (DzDavis Anécdotas [R. Dom. 2005]); «¡Qué tanto se preocupa por ese cojudo!» (García Mundo [Perú 1994]).

h) qué va.

Se usa como negación enfática: «―¿Le pasa a usted algo? ―¡Qué va! Estoy muy bien» (Sampedro Sonrisa [Esp. 1985]).

i) sin qué ni para qué.

'Sin motivo': «Se desmaya Edelmiro sin qué ni para qué» (Ramírez Baile [Nic. 1995]).

j) y (a mí o eso) qué.

Expresa desprecio o indiferencia ante lo que se acaba de oír: «―Todavía no ha oscurecido. ―¿Y qué?» (Ducoudray Ojos [C. Rica 1992]); «―Julia sigue enferma. […] ―¿Y a mí qué?» (Guelbenzu Río [Esp. 1981]); «La gente no quería a los policías […] ¿Y eso qué? Él no se sacaba la mugre para que la gente lo respetara o lo quisiera» (VLlosa Tía [Perú 1977]).

12. para qué.5 y paraqué.

13. por qué.5 y porqué, 2.

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española:
Diccionario panhispánico de dudas (DPD) [en línea], https://www.rae.es/dpd/qué, 2.ª edición (versión provisional). [Consulta: 26/05/2024].

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