Diccionario panhispánico de dudas

2.ª edición (versión provisional)
tilde1

1. Se llama tilde tanto al acento gráfico como al rasgo o trazo pequeño que forma parte de algunas letras, como la ç, la ñ, la t, etc. En ambos casos admite los dos géneros, aunque hoy se usa casi exclusivamente en femenino, salvo en Uruguay, donde lo normal es usarlo en masculino: «Funciona entre el alumnado una regla maldita de los acentos: en la duda, poner la tilde» (Miguel Perversión [Esp. 1994]); «Déjà vu, primero con tilde en la e, después con un tilde grave en la a» (Schutz Noche [Ur. 2001]). También significa 'tacha o nota denigrativa', sentido en el que también admite su uso en ambos géneros: «Ese tilde de hereje le faltaba a ese Napoleón Malaparte» (FnCaballero Clemencia [Esp. 1852]); «En otras castas es lícito perdonar ciertos leves errores y algunas tildes» (Ortega Artículos [Esp. 1953] 69). Cuando significa 'lo más mínimo', hoy se usa siempre en femenino: «El progreso de España había sido durante su reinado, sin exagerar una tilde, sensacional» (Laín Descargo [Esp. 1976]).

2. No debe confundirse con tinte ('rasgo o matiz'), como ocurre en este ejemplo: ⊗‍«Afirmó […] que algunos discursos en favor de la convocatoria de huelga general “tienen tildes claramente fascistas”» (Mundo [Esp.] 26.1.1994).

tilde2

Signo ortográfico auxiliar con el que, según determinadas reglas, se representa en la escritura el acento prosódico (→ acento, 1); por ello, la tilde recibe también los nombres de acento gráfico u ortográfico. En español consiste en una rayita oblicua que, colocada sobre una vocal, indica que la sílaba de la que forma parte es tónica. La tilde debe descender siempre de derecha a izquierda, esto es, como acento agudo (´), y no de izquierda a derecha (`), trazo que corresponde al acento grave, que carece de uso en español: camión, no ⊗‍camiòn. El uso de la tilde se atiene a las reglas que se detallan a continuación y que afectan a todas las palabras españolas, incluidos los nombres propios. Sobre la acentuación gráfica de palabras procedentes de otras lenguas, → 6.

1. Reglas generales de acentuación gráfica

1.1. Monosílabos. Las palabras de una sola sílaba no se acentúan nunca gráficamente, salvo en los casos de tilde diacrítica (→ 3.1): mes, bien, fe, fue, vio, guion, hui, riais.

Puesto que, dependiendo de distintos factores, una misma secuencia de vocales puede articularse dentro de la misma sílaba (→ diptongo y triptongo) o en sílabas distintas (→ hiato), para saber si una palabra es o no monosílaba desde el punto de vista ortográfico, hay que tener en cuenta que algunas secuencias vocálicas se consideran siempre diptongos o triptongos, con independencia de cómo las articulen realmente los hablantes en cada caso concreto (→ 2.1.1 y 2.2.1). Así, como resultado de la convención que considera siempre diptongo toda combinación de vocal abierta (/a/, /e/, /o/) seguida o precedida de vocal cerrada (/i/, /u/) átona, o de dos vocales cerradas distintas, y triptongo toda combinación de una vocal abierta entre dos vocales cerradas átonas, algunas palabras tradicionalmente consideradas bisílabas son ahora monosílabas a efectos de acentuación gráfica y deben, por ello, escribirse sin tilde. Se trata de formas verbales como cie, cio (pron. [sié, zié], [sió, zió]), ciais, cieis y las de voseo cias, cia (pron. [siás], [siá]), de ciar; crie, crio (pron. [krié], [krió]), criais, crieis y las de voseo crias, cria (pron. [kriás], [kriá]), de criar; fie, fio (pron. [fié], [fió]), fiais, fieis y las de voseo fias, fia (pron. [fiás], [fiá]), de fiar; flui, fluis (de fluir); frio (pron. [frió]), friais, de freír; frui, fruis (de fruir); guie, guio (pron. [gié], [gió]), guiais, guieis y las de voseo guias, guia (pron. [giás], [giá]), de guiar; hui, huis (de huir); lie, lio (pron. [lié], [lió]), liais, lieis y las de voseo lias, lia (pron. [liás], [liá]), de liar; pie, pio (pron. [pié], [pió]), piais, pieis y las de voseo pias, pia (pron. [piás], [piá]), de piar; rio (pron. [rrió]), riais, de reír; sustantivos como guion, ion, muon, pion, prion, ruan o truhan; y ciertos nombres propios, como Ruan o Sion. La pronunciación monosilábica es predominante en amplias zonas de Hispanoamérica, especialmente en México y en el área centroamericana, mientras que en otros países americanos como la Argentina, el Ecuador, Colombia o Venezuela, al igual que en España, es mayoritaria la pronunciación bisilábica. No obstante, como se ha explicado, con independencia de cómo se articulen, estas palabras han de escribirse sin tilde por ser monosílabas a efectos ortográficos.

No deben confundirse las formas verbales antes citadas, en las que el acento prosódico recae en la vocal abierta, con las formas críe, crío, fíe, fío, líe, lío, río, etc., en las que es tónica la vocal cerrada, razón por la que deben escribirse obligatoriamente con tilde (→ 2.3.2.a): Si quieres que me fíe de ti, tienes que decirme la verdad, frente a Me fie de ti porque te consideraba mi amigo.

1.2. Polisílabos. La acentuación gráfica de las palabras de más de una sílaba se atiene a las reglas siguientes:

1.2.1. Las palabras agudas (→ acento, 1.2.a) llevan tilde cuando terminan en -n o en -s no precedidas de otra consonante, o en las vocales a, e, i, o, u: balón , compás, café, colibrí, bantú. Se escriben sin tilde en los siguientes casos: cuando terminan en una consonante distinta de n o s (coñac, debilidad, responder, maquech); cuando terminan en más de una consonante (minigolf, confort, tictacs, zigzags, robots); o cuando terminan en -y (guirigay, virrey, convoy, estoy).

1.2.2. Las palabras llanas (→ acento, 1.2.b) llevan tilde cuando terminan en una consonante distinta de -n o -s: clímax, hábil, tándem, zarévich; cuando terminan en más de una consonante: cíborg, wéstern, clárens, bíceps, récords; y cuando terminan en -y: yérsey, yóquey. No la llevan cuando terminan en -n o -s no precedidas de otra consonante, o en las vocales a, e, i, o, u: dicen, libros, hada, parte, safari, oso, tribu.

1.2.3. Las palabras esdrújulas (→ acento, 1.2.c) y sobresdrújulas (→ acento, 1.2.d) siempre llevan tilde: cántaro, mecánica, cómetelo, llévesemelo.

2. Reglas de acentuación gráfica de palabras con secuencias vocálicas

En la descripción de los diferentes tipos de secuencias vocálicas (diptongos, triptongos e hiatos) se usará la clasificación de las vocales en abiertas (/a/, /e/, /o/) y cerradas (/i/, /u/).

2.1. Diptongos

2.1.1. Diptongos ortográficos. A efectos de acentuación gráfica, se consideran diptongos las secuencias vocálicas siguientes:

a) «Vocal abierta + vocal cerrada» o, en orden inverso, «vocal cerrada + vocal abierta», siempre que la cerrada no sea tónica: amáis, ahijado, peine, alcaloide, aplauso, desahucio, Eugenio, estadounidense; suave, huevo, continuo, confiado, viento, antiheroico, cancn.

b) Dos vocales cerradas distintas: huida, ciudad, jestico, veintn, diurno, viudo.

2.1.2. Acentuación gráfica de palabras con diptongo. Las palabras con diptongo se acentúan gráficamente siguiendo las reglas generales de acentuación (→ 1). Así, vio, fie, guion o hui no llevan tilde por ser monosílabas; bonsái, recn y veréis la llevan por ser agudas terminadas en vocal, -n y -s, respectivamente, y hsped, por ser llana terminada en consonante distinta de -n o -s; cohibido, diurno, incluido, superfluo, cuentan y viernes se escriben sin tilde por ser llanas terminadas en vocal, -n y -s, respectivamente; y antihemorrágico, cquero y lingüístico se tildan por ser esdrújulas. La presencia de la hache intercalada no exime del uso de la tilde en la vocal que lo precise: antihéroe.

2.1.3. Colocación de la tilde en los diptongos

a) En los diptongos formados por una vocal abierta tónica y una cerrada átona, o viceversa, la tilde se coloca sobre la vocal abierta: ads, desps, marramáu, soñéis, inic, náutico, murclago, Cáucaso.

b) En los diptongos formados por dos vocales cerradas, la tilde se coloca sobre la segunda vocal: acfero, ala, demrgico, veintn. La tilde se coloca convencionalmente siempre sobre la segunda vocal aunque en la pronunciación de algunas voces la ubicación del acento oscile entre las dos; así, cuídense representa tanto la pronunciación [kuídense] como [kúidense].

2.2. Triptongos

2.2.1. Triptongos ortográficos. Cualquier grupo de tres vocales formado por una vocal abierta situada entre dos vocales cerradas, siempre que ninguna de las vocales cerradas sea tónica, se considera un triptongo a efectos de acentuación gráfica: averiguáis, buey, Paraguay, vieira, confiáis, opioide.

2.2.2. Acentuación de palabras con triptongo. Las palabras con triptongo siguen las reglas generales de acentuación (→ 1). Así, lieis y buey no llevan tilde por ser monosílabas; continuéis y despreciáis la llevan por ser agudas terminadas en -s, mientras que biaural y Uruguay, que también son agudas, no se tildan por terminar en consonante distinta de -n o -s y en -y, respectivamente; por su parte, vieira y opioide no la llevan por ser llanas terminadas en vocal.

2.2.3. Colocación de la tilde en los triptongos. La tilde va siempre sobre la vocal abierta: consensuéis, habituáis, sitiéis.

2.3. Hiatos

2.3.1. Hiatos ortográficos. A efectos de acentuación gráfica, se consideran hiatos las combinaciones vocálicas siguientes:

a) «Vocal cerrada tónica + vocal abierta átona» o, en orden inverso, «vocal abierta átona + vocal cerrada tónica»: alegría, acentúa, insinúe, enfríe, río, búho; rz, bl, transnte, rr, r.

b) Dos vocales abiertas: anchoa, ahogo, teatro, reo, lico, héroe.

c) Dos vocales iguales: afrikáans, albahaca, poseer, dehesa, chiita, microondas, duunviro.

2.3.2. Acentuación gráfica de las palabras con hiato

a) Las palabras con hiato formado por una vocal cerrada tónica y una vocal abierta átona, o por una vocal abierta átona y una cerrada tónica, siempre llevan tilde sobre la vocal cerrada, con independencia de lo que establecen las reglas generales de acentuación: armonía, grúa, insinúe, dúo, río, hematíe, ld, cda, rz, fcho, cafna, egsmo, r.

b) Las palabras que incluyen cualquier otro tipo de hiato siguen las reglas generales de acentuación (→ 1). Así, cr y dn llevan tilde por ser agudas terminadas en vocal y en -n, respectivamente, mientras que poseer y peor, también agudas, no la llevan por terminar en consonante distinta de -n o -s; bóer y Sáez llevan tilde por ser llanas terminadas en consonante distinta de -n o -s, mientras que bacalao, cohete, chiita, dehesa, vean y anchoas no la llevan por ser llanas terminadas en vocal, -n y -s, respectivamente; océano, cgulo y zlogo se tildan por ser esdrújulas.

La presencia de una hache intercalada no exime de la obligación de tildar la vocal tónica del hiato: búho, ahíto, prohíbe, alcohólico, rehén, turbohélice.

3. Tilde diacrítica

Se llama tilde diacrítica al acento gráfico que permite diferenciar en la escritura ciertas palabras de igual forma, pero distinto valor, siendo una de ellas tónica y la otra átona. Ese rasgo va normalmente asociado a la pertenencia de cada una de ellas a una categoría gramatical distinta (→ acento, 1.1). Así, la forma verbal , que, como todos los verbos, es una palabra tónica, se distingue mediante la tilde diacrítica de la preposición de, que es átona, como es carácterístico de las preposiciones. La tilde diacrítica afecta a palabras que no deberían escribirse con tilde según las reglas generales de acentuación, bien por ser monosílabas (dé, mí, tú…), bien por ser llanas terminadas en vocal o en -s (dónde, cuántos…); la función de esa tilde no es, pues, señalar la sílaba tónica (función prosódica), sino indicar que la palabra que la lleva es tónica, a diferencia de otra de igual forma pero átona (función diacrítica). La tilde diacrítica no se aplica a todas las palabras tónicas que se oponen a otras idénticas de pronunciación átona, sino solo a un grupo restringido de monosílabos (→ 3.1) y a los interrogativos, exclamativos y relativos (→ 3.2), palabras, todas ellas, de uso frecuente en español.

Aunque tradicionalmente se ha venido usando la tilde diacrítica para distinguir, en casos de anfibología o doble sentido, los usos de los demostrativos este, ese, aquel (con sus femeninos y plurales) cuando no aparecen acompañados del sustantivo (Me gusta este; Ese no es tonto) de los casos en que sí aparecen acompañados de él (Me gusta este libro; El chico ese no es tonto), y para distinguir el adverbio solo del adjetivo de igual forma, dicha tilde no está justificada (→ 3.3 y 3.4).

La tilde diacrítica no distingue parejas de palabras idénticas y que siempre son tónicas; así, di es forma del verbo decir y del verbo dar; fue y fui, son formas del verbo ir y del verbo ser; vino es forma del verbo venir y un sustantivo, etc.

3.1. Tilde diacrítica en monosílabos. Muchos de los usos de la tilde diacrítica en español afectan a palabras de una sola sílaba. Aunque, en general, llevan tilde diacrítica las formas tónicas (las que se pronuncian con acento prosódico) y no la llevan las formas átonas (las que carecen de acento prosódico en la cadena hablada; → acento, 1.1), hay algunas excepciones, como es el caso de los nombres de las letras te y de y los de las notas musicales mi y si, que, siendo palabras tónicas, no llevan tilde (al igual que las respectivas formas átonas: la preposición de, el pronombre personal te, el adjetivo posesivo mi y la conjunción si); o de la palabra más, que siendo átona como conjunción equivalente a y para expresar suma o adición (Dos más dos son cuatro; Se añade el azúcar más la cáscara de limón), en la construcción ponderativa «adjetivo, + más que + el mismo adjetivo» (Tonto, más que tonto) o en la locución conjuntiva más que equivalente a sino (No hablaba más que conmigo), se viene escribiendo tradicionalmente con tilde también en esos casos por su vinculación originaria con el cuantificador.

tilde diacrítica en monosílabos*
pronombre personal:
ya me entiendes.
tu posesivo:
Dame tu dirección.
él pronombre personal:
Él se hace responsable.
el artículo:
El problema está resuelto.
pronombre personal:
Dámelo a .
Me lo prometí a misma.
mi posesivo:
Andrés es mi amigo.

sustantivo (‘nota musical’):
Empieza de nuevo en el mi.
pronombre personal:
Se lo ha reservado para .
Vive encerrado en mismo.

adverbio de afirmación:
, estoy preparado.

sustantivo (‘aprobación o asentimiento’):
Ha dado el al proyecto.
si conjunción, con distintos valores:
Si llueve, te mojarás.
Dime si lo hiciste.
Pero ¡si yo no lo sabía!
Si será bobo…
¡Si pudiera usted ayudarme!

sustantivo (‘nota musical’):
La melodía está en si mayor.
sustantivo (‘planta’ e ‘infusión’):
Posee una plantación de .
¿Te apetece un ?

El plural tés mantiene la tilde diacrítica del singular.
te pronombre, con distintos valores:
Te agradezco que vengas.
No te arrepentirás.

sustantivo (‘letra’):
La te parece aquí una ele.
forma del verbo dar:
recuerdos a su hija.
de preposición:
Hace pajaritas de papel.

sustantivo (‘letra’):
Le bordó una de en el pañuelo.
forma del verbo ser:
bueno y pórtate bien.

forma del verbo saber:
Yo lo que ha pasado.
se pronombre, con distintos valores:
Se lo compré ayer.
Juan se mancha mucho.
Se casaron por la iglesia.
Se arrepiente de sus palabras.
El barco se hundió en pocos minutos.

indicador de impersonalidad:
Se duerme bien aquí.

indicador de pasiva refleja:
Se hacen fotocopias.
más cuantificador (adverbio, determinante o pronombre):
Tu coche es más rápido que el mío.
Ponme más azúcar en el café.
No quiero más.

en diversas construcciones o locuciones:
Es de lo más interesante.
Canta más bien mal.
No te enfades, tonto, más que tonto.

conjunción con valor de suma o adición:
Tres más cuatro son siete.
Iban seis más los ayudantes.

en la locución conjuntiva más que (‘sino’):
No habla más que con él.

sustantivo (‘signo matemático’):
En esta suma falta el más.
mas conjunción adversativa equivalente a pero:
Lo sabía, mas no dijo nada.

* Se tratan fuera de este cuadro otras parejas de monosílabos afectadas por la tilde diacrítica, como qué/que, cuál/cual, cuán/cuan, quién/quien, porque forman serie con palabras polisílabas (→ 3.2).

3.2. Tilde diacrítica en qué, cuál, quién, cómo, cuándo, cuán(to) y (a)dónde. A grandes rasgos, estas palabras (así como los femeninos y plurales que presentan algunas de ellas: quiénes, cuáles, cuánta, cuántos, cuántas) son tónicas y se escriben con tilde diacrítica cuando son interrogativos o exclamativos (también cuando, siendo relativos, se pronuncian tónicos en determinadas circunstancias; → 3.2.3.a), a diferencia de los relativos átonos y las conjunciones de igual forma, que se escriben sin tilde. A continuación se detalla en qué usos estas palabras deben escribirse con tilde (→ 3.2.1), cuándo se escriben sin ella (→ 3.2.2) y cuándo pueden aparecer tanto con tilde como sin ella (→ 3.2.3). Se ofrece, además, un cuadro resumen de ello al final de este epígrafe. Para información concreta sobre cada una de ellas, → adónde y adonde; cómo y como; cuál y cual; cuán y cuan; cuándo y cuando; cuánto -ta y cuanto -ta; dónde y donde; qué y que; quién y quien.

3.2.1. Escritura con tilde

3.2.1.1. Estas palabras son siempre tónicas y se escriben con tilde cuando son interrogativos o exclamativos. Pueden aparecer en los casos siguientes:

a) Encabezando oraciones interrogativas o exclamativas directas (con verbo explícito o sin él), que se emiten con entonación interrogativa o exclamativa y se escriben normalmente con signos de interrogación o exclamación: ¿Adónde vamos?; ¿Cuáles son sus peticiones?;¡Cómo te has puesto!; ¡Qué suerte ha tenido!; pueden ir precedidos de preposición: ¿De quién ha sido la idea?; ¡Con qué poco se conforma! No deben confundirse estos casos con las oraciones interrogativas o exclamativas directas encabezadas por conjunciones o relativos átonos, que, por ello, se escriben sin tilde (→ 3.2.2.c). La tilde ha de mantenerse en los interrogativos y exclamativos aunque la oración se escriba sin signos de interrogación o exclamación, como es frecuente en las oraciones exclamativas, en las preguntas retóricas o en las usadas como títulos: Cuánto me alegro de verte; Quién te habrá metido esa idea en la cabeza; Qué hacer en caso de incendio.

b) En oraciones interrogativas y exclamativas indirectas (con verbo explícito o sin él), esto es, en subordinadas sustantivas que introducen una determinada variable (sea de persona, cosa, lugar, tiempo, etc.): Dime quién lo hizo; Pregúntale dónde vive; No sé hasta cuándo me quedaré; Le da igual cuánto cueste; Verá usted qué frío hace; Mira qué fácil.

c) Sustantivados mediante un determinante, normalmente el artículo el: Se propuso averiguar el cómo, el cuándo y el dónde de aquellos sucesos.

d) Formando parte de algunas locuciones o expresiones: no hay de qué; qué sé yo; qué va; a cuál más; mira quién fue a hablar; mira por dónde, etc.

3.2.1.2. Sin valor interrogativo o exclamativo, sino indefinido, quién y cuál también son palabras tónicas y se escriben con tilde cuando aparecen en correlaciones distributivas de uso literario, como quién(es)…, quién(es)… y cuál(es)…, cuál(es)…, con el sentido de 'uno(s)…, otro(s)…': Acudimos todos a la llamada: quiénes preocupados, quiénes curiosos, quiénes deseando terminar. Aunque raramente hoy, también se usa cuándo en correlaciones de este tipo, con el sentido de 'unas veces…, otras veces…' (→ quién, 5; cuál, 7; cuándo, 6).

3.2.2. Escritura sin tilde. Estas palabras son átonas (salvo cual/es, que es siempre tónico cuando va precedido de artículo) y se escriben sin tilde en los casos siguientes:

a) Cuando funcionan como relativos introduciendo subordinadas relativas con antecedente explícito o implícito: Los libros que escribe tienen mucho éxito; Esa es la razón por la cual no voy; Siempre ayuda a quien lo necesita; Encontró las llaves donde las había dejado. No obstante, cuando el antecedente implícito es indefinido y tiene carácter inespecífico, el relativo puede ser tónico y escribirse con tilde (→ 3.2.3.a). Aunque cuando se coordinan varios relativos sin antecedente expreso, todos, salvo el último, se pronuncian tónicos, se escriben igualmente sin tilde: Puedes conseguirlo donde, como y cuando quieras.

b) Cuando funcionan como conjunciones, sirviendo de mero nexo o enlace entre grupos sintácticos u oraciones: Le dije que no lo hiciera; Es tan reservada como su hermana; Ya verás como apruebas; Cuando lo dice él, es por algo.

c) Los relativos y las conjunciones pueden aparecer encabezando enunciados interrogativos (preguntas aclaratorias) o exclamativos directos, pero, como elementos átonos que son, se escriben sin tilde: ―No la conozco. ―¿Que no la conoces? Yo te la presento; ―Te espero en el café. ―¿Donde estuvimos el otro día?; ¡Como si fuera tan fácil!; ¡Hasta cuando quieras!

d) Cuando funcionan a modo de preposiciones, introduciendo grupos nominales: Estaba en Berlín cuando la caída del muro; Debes asumir tu responsabilidad como padre; Ha ido donde el médico.

e) Formando parte de ciertas locuciones o expresiones: ¿a que…?; dar que hablar/pensar; hay que ver; ni que decir tiene; como si tal cosa; tal como; quien más, quien menos o cual más, cual menos; aun cuando; cuando más/menos; cuanto antes; en cuanto (a); en tanto en cuanto, etc. También hay ciertas construcciones y locuciones en las que estas palabras, aunque se pronuncian tónicas, se escriben sin tilde: cada cual; que si tal (y) que si cual o que si tal y (que si) cual; tal cual; tal para cual; tal por cual; un tal y un cual; cada quien; de cuando en cuando; de cuando en vez; de vez en cuando; tanto y cuanto; de tanto en cuanto; unos (o algunos u otros) cuantos.

3.2.3. Escritura con tilde o sin tilde. Estas palabras pueden pronunciarse tónicas o átonas y escribirse, por ello, con tilde o sin ella en los siguientes casos:

a) Cuando encabezan relativas de antecedente implícito indefinido de carácter inespecífico (es decir, no referido a un ente concreto realmente existente, sino a uno cualquiera de los posibles, sin que se especifique o se sepa cuál es, ni siquiera si existe: una persona, alguien, algo, algún lugar, nadie, nada, etc.). Estas relativas dependen de los verbos haber y tener, o de otros como buscar, encontrar, hallar, necesitar, etc., que pueden admitir complementos indefinidos de este tipo. En estos casos la pronunciación del relativo vacila entre la tonicidad y la atonicidad, por lo que es posible escribirlo con tilde o sin ella: Tengo quién/quien me ayude; No hay dónde/donde sentarse; Buscad cómo/como ir. No obstante, hay casos en que el relativo es siempre tónico y se escribe con tilde porque la realización átona y la escritura sin tilde corresponden a otra construcción de naturaleza y sentido muy diverso: Tengo qué comer [= tengo cosas que comer, dispongo de alimentos para comer], frente a Tengo que comer [= debo comer]; No hay cómo llevar el trabajo al día [= no hay manera de llevar el trabajo al día] / No hay como llevar el trabajo al día [= no hay cosa mejor que llevar el trabajo al día].

b) Cuando introducen subordinadas que pueden analizarse como interrogativas indirectas o como relativas sin antecedente expreso. Esto ocurre con verbos como gustar, depender, saber, ignorar, olvidar, recordar, imaginar, etc., o expresiones como según o independiente(mente) de, que pueden construirse con los dos tipos de subordinadas, encabezadas respectivamente por un interrogativo tónico (con tilde) o por un relativo átono (sin tilde), sin que la elección de una u otra construcción suponga una diferencia sustancial de significado: No me gusta cómo/como te mira; Depende de cuándo/cuando llegue; Responde una cosa u otra según quién/quien pregunte. En general, suele ser más frecuente en estos casos el uso de interrogativas indirectas y, por tanto, de interrogativos tónicos escritos con tilde. No obstante, hay veces en que cada opción expresa un significado claramente diverso, por lo que la escritura con tilde o sin ella no es indistinta: La decisión dependerá de cuantos asistan a la reunión [= de todas las personas que asistan a la reunión, pues serán ellas quienes la tomen] / La decisión dependerá de cuántos asistan a la reunión [= de cuántas personas asistan a la reunión, del número de ellas]. De este doble análisis de las subordinadas quedan excluidos los relativos que y cual, pues en estos contextos las subordinadas solo pueden ser interrogativas indirectas introducidas por qué (→ qué, 4) y cuál (→ cuál, 3).

c) Se puede escribir cómo o como cuando esta palabra introduce oraciones subordinadas dependientes de verbos de percepción (ver, mirar, oír, observar, comprobar, detectar, etc.) o relato (contar, explicar, señalar, etc.), y la elección de una u otra opción no altera sustancialmente el sentido del enunciado (→ como, 2.6). Estas oraciones pueden analizarse de tres formas: como interrogativas indirectas introducidas por el interrogativo tónico cómo ('de qué manera'); como relativas sin antecedente expreso introducidas por el relativo átono como ('la manera en que'), o como subordinadas sustantivas introducidas por la conjunción átona como ('que'). Así ocurre en los siguientes ejemplos: Entonces vio cómo/como desaparecía su imagen de la pantalla [= vio de qué manera… / vio la manera en que… o vio que…]; Oímos cómo/como el director le afeaba su conducta [= oímos de qué manera… / oímos la manera en que… u oímos que…]; Contó cómo/como su profesor le había animado a presentarse. No obstante, hay veces en que cada opción expresa un significado claramente diverso, por lo que la escritura con tilde o sin ella no es indistinta: Ya verás cómo viene [= ya verás de qué manera viene: enfadado, cansado…], frente a Ya verás como viene [= seguro que viene, ya verás].

tilde diacrítica en qué / que, cuál / cual, quién / quien, cómo / como, cuándo / cuando, cuán(to) / cuan(to) y (a)dónde / (a)donde
Con tilde Con valor interrogativo o exclamativo Encabezando estructuras interrogativas y exclamativas directas o indirectas ¿Adónde va?
¡Qué calor!
No sé qué hora es.
Es increíble cuánto sabe.
Sustantivados Lo que importa ahora es el cuándo.
En locuciones o expresiones Ha tenido varios novios, a cuál más raro.
Con valor de indefinidos en correlaciones distributivas Todos ayudan: quién hace la compra, quién limpia, quién cocina…
Sin tilde Como relativos Con antecedente expreso Juan hizo la casa donde vivimos.
Sin antecedente expreso Quien termine antes tendrá premio.
Como conjunciones Han dicho que iremos todos.
Con otros valores (preposición) Solo me quiere como amiga.
En locuciones o expresiones Con pronunciación átona Sal cuanto antes.
Con pronunciación tónica De vez en cuando quedamos.
Con o sin tilde En relativas con antecedente implícito indefinido de carácter inespecífico No había dónde / donde sentarse.
Ya tengo quién / quien me acompañe.
En oraciones que pueden analizarse como interrogativas indirectas o como relativas sin antecedente expreso Depende de cuándo / cuando sea.
Con verbos de percepción y relato, en oraciones que pueden considerarse interrogativas indirectas con el interrogativo cómo, relativas sin antecedente expreso con el relativo como o subordinadas sustantivas con la conjunción como Oyó cómo / como se rompían los cristales.

   Realización tónica
   Realización átona
   Realización tónica o átona

3.3. Tilde diacrítica en el adverbio solo. La palabra solo, tanto cuando es adverbio y equivale a solamente (Solo le interesa el deporte) como cuando es adjetivo (Está muy solo), no debe llevar tilde según las reglas generales de acentuación por tratarse de una voz llana terminada en vocal (→ 1.2.2). Tradicionalmente se venía prescribiendo la aplicación de la tilde diacrítica en el adverbio solo para distinguirlo del adjetivo solo cuando en un mismo enunciado eran posibles ambas interpretaciones y podían producirse casos de ambigüedad: Estaré sólo un mes [= solamente un mes]; Estaré solo un mes [= yo solo, sin compañía]. Sin embargo, ese empleo tradicional no cumple el requisito fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer palabras tónicas a otras átonas formalmente idénticas, ya que solo es una palabra tónica en cualquiera de sus funciones. Por ello, se ha determinado que el uso de la tilde en el adverbio solo no sea obligatorio, sino potestativo, en casos de ambigüedad. Teniendo en cuenta lo dicho, se establece lo siguiente:

a) Es obligatorio escribir sin tilde el adverbio solo en contextos donde su empleo no entrañe riesgo de ambigüedad.

b) Es optativo tildar el adverbio solo en contextos donde, a juicio del que escribe, su uso entrañe riesgo de ambigüedad.

Téngase en cuenta que la tilde no tiene como función deshacer las múltiples ambigüedades que se producen en enunciados aislados (sin contexto), como se ve en otros casos: Cómprate un piso primero puede significar 'en primer lugar, antes de hacer otra cosa' (adverbio) o 'situado en la primera planta' (adjetivo), sin que se emplee la tilde para distinguir el uso adverbial del adjetivo. Es el contexto, tanto lingüístico como extralingüístico, el que resuelve estas ambigüedades.

3.4. Tilde diacrítica en los demostrativos. Los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, ya aparezcan acompañando al nombre (como determinantes o adjetivos: aquellas chicas, el niño este) o sin presencia de él (en su consideración tradicional como pronombres: Esta es la casa; Compra ese), no deben llevar tilde según las reglas generales de acentuación, bien por ser palabras llanas terminadas en vocal o en -s (→ 1.2.2), bien, en el caso de aquel, por ser aguda y acabar en consonante distinta de n o s (→ 1.2.1). Tradicionalmente se venía prescribiendo la aplicación de la tilde diacrítica en los usos pronominales de los demostrativos este, ese y aquel para distinguirlos de sus usos como determinantes o adjetivos cuando en un mismo enunciado eran posibles ambas interpretaciones y podían producirse casos de ambigüedad: ¿Para qué trajeron aquéllos medicamentos? (aquéllos es el sujeto de la oración); ¿Para qué trajeron aquellos medicamentos? (aquellos determina al sustantivo medicamentos). Sin embargo, ese empleo tradicional no cumple el requisito fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer palabras tónicas a otras átonas formalmente idénticas, ya que los demostrativos son siempre palabras tónicas en cualquiera de sus usos. Por otra parte, hoy la gramática no distingue dos categorías distintas (pronombre y determinante) en los demostrativos este, ese y aquel. Por todo ello, se ha determinado que el empleo de la tilde en los usos pronominales de este, ese y aquel no sea obligatorio, sino potestativo, en casos de ambigüedad. Teniendo en cuenta lo dicho, se establece lo siguiente:

a) Es obligatorio escribir sin tilde los demostrativos este, ese, aquel (y sus femeninos y plurales) en contextos donde su uso no entrañe riesgo de ambigüedad.

b) Es optativo tildar los usos pronominales de los demostrativos este, ese, aquel (y sus femeninos y plurales) en enunciados donde, a juicio del que escribe, su empleo entrañe riesgo de ambigüedad.

Los demostrativos neutros esto, eso y aquello, que son siempre pronombres, nunca se han escrito, ni se deben escribir, con tilde: Eso no es cierto; No entiendo esto.

4. Tilde en aún/aun  

Este adverbio puede pronunciarse como palabra bisílaba tónica con hiato ([a.ún]) y escribirse, por ello, con tilde: Es joven aún; o como palabra monosílaba átona con diptongo ([aun]) y escribirse, en ese caso, sin tilde: Ni aun con descuento podría pagarlo. Su pronunciación tónica o átona varía dependiendo de diferentes factores: su valor semántico, su posición en el enunciado, la mayor o menor rapidez o énfasis con que se emita, el origen geográfico del hablante, etc. No obstante, pueden formularse algunas pautas generales basadas en la pronunciación que suele corresponder mayoritariamente a cada uno de sus valores para orientar sobre cuál es la escritura considerada correcta en cada caso.

4.1. Escritura con tilde. Este adverbio es normalmente tónico y se escribe con tilde cuando puede sustituirse por todavía con los valores siguientes:

a) Con valor temporal, denotando la continuidad o persistencia de una situación: Aún la espera.

b) Con valor ponderativo o intensivo (a menudo en oraciones de sentido comparativo acompañado de adverbios como más, menos, mejor, peor, etc.): Ha ganado el segundo premio y aún se queja; Este modelo tiene aún más potencia; Peor aún que llegar tarde es no acudir.

4.2. Escritura sin tilde. Este adverbio es normalmente átono y se escribe sin tilde en los siguientes casos:

a) Cuando, con valor inclusivo-ponderativo, se utiliza con el mismo sentido que hasta, incluso, también (o siquiera, cuando va precedido de ni en construcciones de sentido negativo): Aprobaron todos, aun los que no estudian nunca; Pueden quejarse y aun negarse a participar, pero lo haremos; Ni aun de lejos se parece a su hermano.

b) Cuando tiene valor concesivo (análogo al de aunque o a pesar de), tanto en la locución conjuntiva aun cuando como seguido de un gerundio, un participio, un adverbio o un sintagma preposicional: Te lo darán aun cuando no lo pidas [= aunque no lo pidas]; Aun conociendo sus limitaciones, decidió intentarlo [= aunque conocía sus limitaciones…]; Aun cansado, terminó el trabajo [= aunque estaba cansado, a pesar de estar cansado…]; Es una buena oferta y, aun así, no firmará [= a pesar de ello]; Me referiré, aun brevemente, a su obra divulgativa [= aunque sea brevemente]; Se casó con él aun con la oposición de sus padres [= aunque sus padres se oponían].

5. Acentuación gráfica de formas y expresiones complejas

5.1. Palabras compuestas sin guion. Las palabras compuestas formadas por la fusión de dos o más voces simples se pronuncian con un solo acento prosódico, que recae sobre la sílaba tónica de su último componente. A estas palabras se les aplican las reglas de acentuación como si fueran palabras simples (→ 1 y 2): dieciséis (diez + y + seis) se escribe con tilde por ser palabra aguda terminada en -s; baloncesto (balón + cesto) no lleva tilde por ser palabra llana terminada en vocal; y cortaúñas (corta + uñas) sí la lleva por contener un hiato de vocal abierta átona y cerrada tónica.

5.2. Adverbios en -mente. Estas palabras son las únicas que tienen dos acentos prosódicos: el del adjetivo base y el de la terminación -mente (lentamente). Estos adverbios conservan la tilde, si la tiene, del adjetivo con el que se forman: fácilmente (de fácil), rápidamente (de rápido); pero cordialmente (de cordial), bruscamente (de brusco).

5.3. Formas verbales con pronombres enclíticos. En las palabras formadas por un verbo seguido de uno o varios pronombres enclíticos (me, te, se, lo/s, la/s, le/s, nos, os;pronombres personales átonos, 2), el acento prosódico recae sobre la sílaba tónica de la forma verbal: mirarla; pensándolo; jeme; llévaselo; levántese. Estas palabras se acentúan gráficamente siguiendo las reglas de acentuación (→ 1 y 2); así, formas como estate, suponlo, deles se escriben ahora sin tilde por ser palabras llanas terminadas en vocal o en -s, mientras que déselo, cuéntame, entiéndannos llevan tilde por ser esdrújulas, y oídme, salíos, reírte, por contener un hiato de vocal cerrada tónica y vocal abierta átona. Las formas con enclíticos del imperativo de segunda persona del singular propias del voseo (→ voseo, 2.1.2.5) siguen, igualmente, las reglas de acentuación; así, decí, andá, poné, buscá, cuando van seguidas de un solo enclítico, pierden la tilde al convertirse en palabras llanas terminadas en vocal o en -s: decime, andate, ponelos, buscanos; si van seguidas de más de un enclítico, llevan tilde por tratarse de palabras esdrújulas o sobresdrújulas: decímelo, ponételo, llevátemelas.

Aunque en algunas zonas de América, como la Argentina, y de España, como Aragón o el País Vasco, especialmente en formas de imperativo o de subjuntivo exhortativo, el enclítico final se articula con un acento secundario ([déselò], [mándamelò] o [mandámelò], [óiganmè], [bámonòs], [dejárselàs]), ese acento secundario no debe reflejarse en la escritura ni tenerse en cuenta a la hora de acentuar gráficamente estas palabras.

5.4. Expresiones complejas formadas por varias palabras unidas con guion. Las palabras unidas entre sí mediante un guion, sean del tipo que sean (→ guion2, 1) y con independencia de que conserven o no su acento prosódico, siempre mantienen la acentuación gráfica que les corresponde como voces autónomas: Sánchez-Cano, [alianza] ítalo-germana, teórico-práctico, Madrid-París-Berlín.

5.5. Expresiones complejas formadas por varias palabras independientes. En las expresiones complejas formadas por la yuxtaposición de palabras gráficamente independientes que, no obstante, constituyen unidades léxicas, bien por designar un concepto unitario (piel roja, arco iris) o, en el caso de los nombres propios, por identificar un único referente (María Jesús, Nueva York), cada uno de sus componentes debe escribirse con la acentuación gráfica que le corresponde como palabra independiente, conserve o no en dichas expresiones su acento prosódico: sofá cama, tío abuelo, vigésimo quinto, arco iris, puerco espín, José María, Buenos Aires. Si alguna de estas expresiones complejas pasa a escribirse en una sola palabra, las reglas de acentuación gráfica se aplican sobre la voz compuesta resultante (→ 5.1): vigesimoquinto, arcoíris, puercoespín, Josemaría.

6. Acentuación gráfica de palabras procedentes de otras lenguas

6.1. Extranjerismos no adaptados. Las voces y palabras procedentes de otras lenguas que conservan su grafía original y no han sido adaptadas al sistema ortográfico del español (razón por la cual se deben escribir en cursiva, en los textos impresos, o entre comillas, en la escritura manual), así como los nombres propios extranjeros no adaptados (que se escriben en redonda), no deben llevar ningún acento gráfico que no tengan en su idioma de procedencia, es decir, no se someten a las reglas de acentuación gráfica del español: gigolo, gentleman, Wellington, Mompou, Düsseldorf.

6.2. Extranjerismos adaptados y transcripciones. Las palabras de origen extranjero ya incorporadas al español y adaptadas completamente a su pronunciación y escritura, incluidos los nombres propios, deben someterse a las reglas de acentuación gráfica de nuestro idioma: cúter, del ingl. cutter; cruasán, del fr. croissant; Milán, del it. Milano; Icíar, del eusk. Itziar. Las transcripciones de palabras procedentes de lenguas que utilizan alfabetos no latinos que estén acomodadas a los patrones gráficos y fonológicos del español deben seguir igualmente las reglas de acentuación: glásnost, koljós, sogún. En el caso de los nombres propios, con el fin de favorecer su correcta pronunciación, se recomienda acentuar gráficamente las transcripciones incluso cuando las grafías resultantes no se adecuen completamente a la ortografía del español: Tolstói, Taiwán, Shanghái, Strávopol.

6.3. Voces y locuciones latinas. Las palabras latinas no adaptadas plenamente al español, así como las locuciones latinas, reciben la misma consideración que los extranjerismos crudos procedentes de otras lenguas; por tanto, deben escribirse en cursiva (o entre comillas, cuando esta no sea posible) y sin tildes: quadrivium (existe la adaptación cuadrivio), quorum (existe la adaptación cuórum), habeas corpus, in articulo mortis, post scriptum, sine die. Se escriben igualmente sin tilde y en cursiva las palabras latinas que constituyen el nombre científico de las categorías taxonómicas de animales y plantas (especie, género, familia, etc.): Rana sphenocephala, Quercus ilex.

En cambio, los latinismos plenamente adaptados al español e incorporados a nuestro léxico para nombrar realidades que no tienen ya vinculación directa o exclusiva con el mundo latino ―algunas de las cuales han llegado al español a través de otras lenguas―, se escriben en redonda y se acentúan gráficamente según las reglas: álbum, déficit, réquiem, hábitat.

7. Acentuación gráfica de palabras con grafías especiales

7.1. Grafías alteradas para reflejar rasgos de pronunciación. Las grafías alteradas para reflejar rasgos del habla popular, coloquial o dialectal deben someterse a las reglas de acentuación gráfica según sus propias características gráficas y prosódicas, con independencia de cómo se escriba la forma estándar; así, usté lleva tilde por ser voz aguda terminada en vocal aunque usted se escriba sin ella: «Ay, sita. Qué preocupación me da usté» (RGodoy Mujer [Esp. 1990]); del mismo modo, ta por está no se tilda por tratarse de un monosílabo: «¡Ta bien!» (Fogwill Cantos [Arg. 1998]).

7.2. Palabras con repetición expresiva de vocales. Cuando se repite la vocal con tilde de una palabra para reflejar su alargamiento expresivo en la pronunciación, debe escribirse la tilde en cada vocal repetida: «―¿Quieren beber algo? ―¡Sííí…! ―corearon todos» (Donoso Elefantes [Chile 1995]).

7.3. Palabras con adición de morfemas mediante paréntesis o barra. Cuando se añade a una palabra un morfema mediante paréntesis o barra para expresar conjuntamente varias formas de su paradigma, las reglas de acentuación gráfica se aplican sin tener en cuenta el segmento opcional, con independencia de que con él presente una acentuación gráfica distinta: acción/es, examen(es).

8. Acentuación gráfica de formantes de palabras

8.1. Acentuación gráfica de prefijos.prefijos, 3.1.

8.2. Acentuación gráfica de sufijos o elementos compositivos terminales. Cuando se citan de manera independiente, los sufijos se escriben con tilde si, según las reglas de acentuación, les corresponde llevarla en las palabras en las que aparecen: -ción (función, lección, grabación), -ónimo (homónimo, seudónimo, parónimo), -ía (cercanía, alegría, villanía). En el caso de ciertos elementos compositivos de origen grecolatino, la tilde se escribe sobre el guion cuando debe llevarla la vocal que precede a este elemento en todas las voces con él formadas: -́​fobo (fotófobo, homófobo, xenófobo), -́​logo (filólogo, geólogo, paleólogo).

9. Acentuación gráfica de mayúsculas

Las letras mayúsculas, tanto si se trata de iniciales como si se integran en una palabra escrita enteramente en mayúsculas, deben llevar tilde si así les corresponde según las reglas de acentuación: Ángel; PROHIBIDO PISAR EL CÉSPED. No se acentúan, sin embargo, las mayúsculas que forman parte de las siglas (→ sigla, 4.e).

10. Acentuación gráfica de abreviaturas, acrónimos, siglas y símbolos.abreviatura, 8.b; acrónimo, 1.5; sigla, 4.e; símbolo, 5.2.

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española:
Diccionario panhispánico de dudas (DPD) [en línea], https://www.rae.es/dpd/tilde, 2.ª edición (versión provisional). [Consulta: 21/06/2024].

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