Sintaxis

45 Construcciones comparativas, superlativas y consecutivas

45.4 Elementos constitutivos de la comparación de desigualdad (III). Los términos de la comparación

45.4a En las secciones precedentes se analizaron dos nociones centrales, además de estrechamente relacionadas, en la gramática de la comparación: la de ‘grupo cuantificativo’ y la de ‘noción comparada’. Se estudió además la de ‘expresión diferencial’, que forma parte de la estructura del primero. En esta sección se analizarán los términos de la comparación y, con ellos, el complemento comparativo.

45.4b El complemento comparativo introduce el segundo término de la comparación. En más alto que tú se distingue, por tanto, entre el complemento comparativo (que tú) y el segundo término de la comparación (). No debe considerarse, sin embargo, que el segundo término de la comparación sea siempre toda la cadena que sigue a la conjunción que, puesto que dicha secuencia de palabras puede no representar un segmento sintáctico. Así, en Marta había dedicado más horas que su amiga a preparar el examen de Física, el segundo término de la comparación es su amiga, no toda la secuencia que aparece tras que. Como se comprueba aquí, el grupo nominal más horas que su amiga constituye el complemento directo de había dedicado, que se construye además con un complemento de régimen encabezado por la preposición a. Se observa un fenómeno similar en Está mucho más satisfecho que tú con su trabajo; en Hoy en día se matriculan más hombres que mujeres en las carreras de letras (véase más adelante el § 45.5d sobre esta construcción), y en muchas secuencias análogas. Los componentes del grupo comparativo pueden incluso contrastarse en las construcciones adversativas, como en los siguientes ejemplos:

Hubo más víctimas en la Ciudadela que en la Alameda (1952) y en Tlatelolco (1968) pero menos que en la Decena Trágica (1913) (Proceso [Méx.] 29/12/1996); ¡Todo cuesta más que ayer, pero menos que mañana! (Hora 13/2/1997); La sociedad acude más a la red que a las revistas (8%) y los periódicos (11%), pero menos que a la radio (30%) o la televisión, que sigue siendo el medio más seguido (Mundo [Esp.] 10/11/2004).

45.4c El segundo término de la comparación mantiene, como se muestra en los ejemplos presentados hasta ahora, una relación de correspondencia o de paralelismo (conceptual, categorial y funcional) con el primer término de la construcción comparativa. Para facilitar la exposición, se marcará con trazo subrayado el primer término, y en letra versalita el segundo. Del primer término de la comparación se predica muchas veces la noción que se compara (La pantalla de la computadora se veía mejor que la de la televisión), pero este puede participar de otras muchas formas en la situación descrita:

Escribía poemas con más facilidad que Relatos; Viaja más por trabajo que Por placer; Golpearás mejor la pelota con un hierro que Con una madera; En Granada hace más frío que en Málaga.

La lengua permite que el primer término de la comparación coincida con el núcleo, como en Leía más periódicos que libros. Estas oraciones tienen características especiales que serán examinadas en los § 45.4q y ss. En general, pueden pertenecer al segundo término de la comparación todos aquellos elementos que admiten ser coordinados con sus homólogos del primer término.

45.4d Como se deduce del apartado anterior, pueden constituir términos de la comparación muy diversos grupos sintácticos. Destacan entre ellos los grupos nominales definidos, como en el ejemplo citado El árbol era mucho más alto que la casa. Además, a estos grupos se asimila la mayor parte de las llamadas relativas sin antecedente expreso o relativas libres44.7):

Estos libros son más interesantes que los que tú lees; Tengo menos tiempo por las tardes que cuando trabajaba en la otra empresa; Mejor con un martillo que como dices tú.

También constituyen términos de la comparación muchos adverbios locativos y temporales, así como los grupos preposicionales que denotan esos mismos significados: Allí era más feliz que en su pueblo; Por las tardes se cansaba más que por las mañanas. Pueden ser, asimismo, términos de comparación los adjetivos y los grupos adjetivales (Le gusta más la carne poco hecha que muy cocida), los adverbiales (mejor despacio que deprisa) y otros grupos sintácticos.

45.4e Cuando el segundo término de la comparativa de desigualdad es una subordinada sustantiva con verbo en forma personal, aparecen consecutivamente dos conjunciones idénticas: Es mejor que vayas tú que que vengan ellos:

Mira, no me calientes la sangre, Facundo, no me calientes la sangre, ya sabes que no hay cosa que más me joda que que me birlen los pájaros que yo mato (Delibes, Santos); Aun cuando se pueda conceder que la presencia de George también causó transtornos, aun así parece más positivo que él exista que que no exista (Cabrera, J., Cine).

En este punto no se diferencian las comparativas de desigualdad de una variante de las de igualdad: las formadas con el adjetivo mismo45.9a), ya que estas últimas presentan también la concurrencia de dos conjunciones subordinantes:

Lo mismo me da que nos llamen a votar que que no llamen (Galdós, Incógnita); No es lo mismo salir de la política quemado que que te chamusquen mientras estás en la política (Mundo [Esp.] 8/1/1995); Pero no es lo mismo llenar que que te llenen, cómo va a ser lo mismo (Quiñones, F., Hortensia).

45.4f Aunque se registran casos en los que las dos conjunciones se funden en una sola (como en Es mejor que vayas tú que vengan ellos), se considera incorrecta esta fusión. Es correcta la concurrencia de la conjunción comparativa ante el relativo que, como en Hay en esa obra mucho más que criticar que que alabar, a pesar de que el resultado sea poco elegante. Para evitar la concatenación de dos conjunciones idénticas se prefiere a veces insertar la negación expletiva (§ 48.11) entre ellas, como en los textos siguientes:

Yo no sé si he traído mucha comida, pero mira, mejor es que sobre que no que falte (Martín Gaite, Fragmentos); Mejor que tropieces ahora en una nadería que no que tropieces más tarde (Gironella, Hombres); Y además, aunque se rían de mí. Bueno, ¿y qué? Mejor es eso que no que a uno lo ignoren (Landero, Juegos).

Como se recordó en el § 45.1h, no se recomienda la sustitución de la conjunción comparativa por la preposición a, como en Es mejor que vayas tú a que vengan ellos. Para las oraciones equivalentes con el verbo preferir, véase el § 45.7m.

45.4g El primer término de la comparación queda a menudo implícito, sobre todo si es temporal o locativo. Aun no estando presente, ha de ser tenido en cuenta para interpretar la oración. Así, no aparece el primer término de la comparación en Te encuentro mucho mejor que el año pasado, pero se sobrentiende ‘ahora’ o ‘en este momento’. También falta el primer término de la comparación en Pasábamos menos frío que en invierno, donde se sobrentiende igualmente algún complemento temporal referido al pasado, que se supone presentado o introducido en el discurso. Queda asimismo implícito a veces el primer término de la comparación cuando es un elemento modal, como en Te veo mejor que sin lentes, donde se sobrentiende ‘así, como estás ahora’, o incluso ‘con lentes’, por contraste. Como se indica en el § 33.4, los sujetos omitidos están representados a menudo en la flexión verbal, que tiene en español naturaleza cuasipronominal (Cantas mejor que yo).

45.4h Puede asimismo sobrentenderse el segundo término de la comparación, que —como se vio en los ejemplos anteriores— se recupera a través del contexto o de la situación:

Ahora me encuentro más tranquilo (Somoza, Caverna); Si hay duda, siempre es mejor callarse (Kociancich, Maravilla); Nuestro juicio sobre esta idea será menos severo si la insertamos dentro de la perspectiva histórica del surrealismo (Paz, Arco); En ocasiones no es bueno ser capaz para todo; es mejor tener talento para una sola cosa (Paz Soldán, Materia); Todos decidimos, sin embargo, que era mejor viajar por caminos poco o nada transitados (Bolaño, Detectives).

El segundo término omitido en el primer ejemplo se recupera sin dificultad: antes. En el segundo ejemplo no se dice con qué se compara callarse, pero cabe deducir que es con lo contrario de lo que expresa: ‘hablar’. En el tercero, cuyo grupo cuantificativo es menos severo, cabría considerar que se sobrentiende … de lo que es ahora. Como se ve, la recuperación o la restitución de los segundos términos omitidos exige, al igual que la de los primeros, cierto cálculo del hablante que está en función de la estructura sintáctica, pero también del discurso precedente.

45.4i Es particularmente importante la interpretación que recibe el segundo término de la comparación, puesto que está inserto en el grupo comparativo. De hecho, si esa información no se recupera de manera apropiada, no se podrá saber qué magnitudes se comparan. Considérese la oración Beatriz ha enviado este año a su familia más felicitaciones navideñas. Esta oración es comparativa, pero no contiene el segundo término de la comparación. El núcleo de la comparación (felicitaciones navideñas) muestra un sustantivo plural. En función de lo expuesto en el § 45.1i, se deduce que se comparan en ella dos conjuntos de cosas. El primer término de la comparación podría ser Beatriz, y el complemento comparativo —paralelo a él, como se indicó arriba— haría referencia a alguna otra persona (tal vez que Luisa). También sería posible interpretar como primer término felicitaciones navideñas, de manera que el complemento comparativo podría ser que papeletas de lotería. Si el primer término fuera este año, el complemento comparativo podría ser que el año pasado o un complemento similar. Se aplican razonamientos análogos a otros muchos casos. Así pues, la ausencia del segundo término de la comparación supone a menudo la indeterminación del primero, que casi siempre se fija mediante el contexto y la situación.

45.4j El paralelismo que ponen de manifiesto los términos de la comparación afecta a otros aspectos formales. En latín podían concordar en caso los dos términos de la comparación si estaban formados por sustantivos o adjetivos. En español se manifiesta esta concordancia indirectamente a través de las preposiciones. No son, pues, sinónimas oraciones como Le agradaba más que ella y Le agradaba más que a ella. En la primera, el pronombre ella (segundo término de la comparación) aparece en caso recto (§ 16.3a, b), ya que concuerda con el sujeto tácito de agradaba (primer término de la comparación). En la segunda oración, el segmento a ella contiene la preposición a característica del complemento indirecto, por lo que entra en concordancia con le (primer término de la comparación). Contrastan, en el mismo sentido, Ella le agradaba más que tú y Ella le agradaba más que a ti, y otras muchas secuencias similares. Se diría, análogamente, Viaja más en avión que en tren, y no, en cambio, *Viaja más en avión que tren, puesto que el primer término de la comparación es un grupo preposicional (en avión) y se espera que también lo sea el segundo. Recuérdese, no obstante, el § 45.4d para algunos casos en los que los términos de la comparación adverbiales y preposicionales pertenecen a categorías distintas, como en Come más fuera que en casa. Como en otras estructuras comparativas, la interpretación del segundo término de la comparación requiere un proceso de elipsis para unos gramáticos, pero no necesariamente para otros.

45.4k La presencia del segundo término de la comparación contribuye decisivamente a interpretar el primero, junto con el núcleo y la noción comparada, como se señaló en los apartados anteriores. Aun así, cuando el grupo cuantificativo es un modificador, la identificación del primer término de la comparación no es inmediata y —de hecho— puede dar lugar a situaciones de ambigüedad. Repárese en que el primer término de la comparación de la secuencia Monterroso escribió relatos más breves que Borges es Monterroso, pero el de la oración Beatriz conoce personas más capacitadas que Miguel puede ser Beatriz, pero también podría ser personas. En efecto, en la primera de estas dos oraciones se compara el grado de brevedad de los relatos escritos por Monterroso con el de los relatos de Borges. La segunda oración admite, en cambio, dos interpretaciones. Cabe entender que el primer término de la comparación es personas. En ese caso, se comparará el grado de capacidad de Miguel con el de otros individuos. Si se considera que el primer término de la comparación es Beatriz, se compara el número de personas capacitadas que Beatriz conoce con el de las que conoce Miguel.

45.4l La presencia de cuantificadores suele aclarar la ambigüedad a la que se hace referencia en el apartado precedente. Si se dice Beatriz contrató a algunas personas bastante más capacitadas que Miguel, se entenderá (sin que exista ambigüedad) que se compara el grado de capacitación de Miguel con el de esas otras personas contratadas. Estos ejemplos muestran que el grupo cuantificativo puede constituir o no un modificador del primer término de la comparación. Los grupos cuantificativos adjetivales que funcionan como modificadores en posición prenominal suelen favorecer la segunda de estas dos interpretaciones. Así, en Beatriz ha tenido mejores profesores que Miguel se entiende ‘Miguel los ha tenido peores’, es decir, Beatriz se interpreta como primer término de la comparación. Por el contrario, la oración Beatriz ha tenido profesores mejores que Miguel (con el adjetivo comparativo en posición posnominal) admite dos interpretaciones, pero predomina aquella en la que se quiere significar que ‘Miguel ha sido peor profesor’, de modo que el sustantivo profesores tiende a interpretarse preferentemente como primer término de la comparación.

45.4m El cuantificador comparativo más (no así su antónimo menos) adquiere a menudo el significado que corresponde a otro13.10l y ss.), es decir, ‘una cosa o persona distinta’, como en sin más ayuda que la suya (o sea, ‘sin otra ayuda que la suya’) o en No le quedaba más remedio que vender su casa (esto es, ‘otro remedio’). Estas construcciones, que se formaban en latín con alter o alĭus, se suelen denominar comparativas de alteridad, aunque no es siempre posible distinguirlas de las llamadas comparativas aditivas. En efecto, si se dice No he leído más libros que los que el profesor nos mandó, cabe entender que se habla de ‘otros libros distintos de esos’ (alteridad), pero también de ‘otros libros además de esos’ (adición). En ambos casos se expresa que los únicos libros leídos fueron los mencionados, por lo que —usadas sobre todo en contextos negativos— estas oraciones adquieren un sentido restrictivo. Los dos significados que se consideran se distinguen también en la palabra otro, ya que otro libro puede significar ‘un libro distinto’ (Buscaba Rayuela, pero acabé comprando otro libro), o bien ‘un libro más’ (He gastado demasiado; creo que no puedo comprar otro libro). Aquí se entenderá que ambos tipos de comparativas constituyen variantes de una misma estructura.

45.4n La construcción Velázquez pintó más cuadros que Las meninas (es decir, ‘varios cuadros, además de Las meninas’) ilustra las comparativas de alteridad–adición en contextos afirmativos. Si se usa esta secuencia, no se estarán comparando dos conjuntos de cuadros, a diferencia de lo que sucedería si se dijera Velázquez pintó más cuadros que Murillo. Este hecho lleva a algunos gramáticos a concluir que la pauta a la que corresponde la primera oración —más frecuente en el español europeo que en el americano— no es comparativa. Desde este punto de vista, no se compara en ella el tamaño de dos conjuntos de cuadros, sino que se manifiesta que un determinado conjunto contiene ciertos elementos además del que se menciona: Las meninas, en este caso. Dicha interpretación semántica fuerza al término de la conjunción que a ser incluido en el conjunto que más constituye, esto es, lleva a interpretar que Velázquez pintó Las meninas. De acuerdo con esta lectura, las llamadas comparativas de alteridad son falsas comparativas o comparativas impropias.

45.4ñ Otros gramáticos entienden, por el contrario, que las comparativas de alteridad y de adición no dejan de ser construcciones comparativas en sentido estricto, puesto que se construyen con la conjunción que, como las demás comparativas, y también porque no resulta posible definir conceptos como el de ‘alteridad’ sin usar nociones como distinto, diferente, desigual u otras similares. Estas palabras denotan comparación si se entiende por tal el análisis de la identidad, la semejanza o la diferencia que se reconoce entre individuos, propiedades o grupos. Desde este segundo punto de vista, en la oración No he leído más libros que los que el profesor nos mandó se estarían comparando dos conjuntos de libros (el de los libros leídos y el de los libros asignados por el profesor) y rechazando la idea de que el primero de estos dos conjuntos sea distinto del segundo. Reducida a lo esencial, la concepción más amplia de construcción comparativa (que engloba a las de alteridad) no se limita a informar de si un conjunto de entidades es o no mayor que otro (o de si una cantidad o un grado sobrepasa o no cierta medida), sino que abarca también la noción de identidad, que no es cuantificativa.

45.4o Como se ha comprobado, las comparaciones aditivas y las de alteridad aparecen con mayor frecuencia en contextos negativos. La negación que se subraya es imprescindible, en efecto, en estas oraciones:

La visión del bulto que Cecilia, feliz, no disimulaba bajo la saya, me convencía de que no existía más solución que aquella (Mujica Lainez, Bomarzo); No queda más remedio que ir pensando en pasar la noche por nuestra cuenta (Díez, Fuente); Ralea aviesa es, rapaz y entrañuda, que no conoce más interés que el muy suyo (Mojarro, Yo); No tengo más deseo que borrar la mirada triste de esos ojos que persiguen el más allá de los montes (Pinto, Despertar),

y en otras muchas similares que resultarían anómalas si se suprimiera. De hecho, más que se acerca en estos casos a constituir una conjunción negativa que tiene su origen en la comparación de alteridad: No lee más que novelas ‘No lee sino novelas’. La negación y los cuantificadores más y otro forman en muchos de estos contextos perífrasis discontinuas en las que se transmiten significados próximos a ‘único, solo’ o ‘únicamente, solamente’. Las locuciones adverbiales nada más y no más significan ‘solamente, tan solo’.

45.4p El grupo cuantificativo de las comparativas de alteridad se forma generalmente con sustantivos, puesto que el cuantificador otro incide sobre sustantivos o sobre grupos nominales (§ 13.10l). Considérese la oración He conocido más personas inteligentes que este amigo tuyo. De lo expuesto en los apartados anteriores se deducen las dos interpretaciones que admite. Las dos paráfrasis posibles son ‘Este amigo tuyo ha conocido menos personas inteligentes que las que yo he conocido’ y ‘He conocido a otras personas inteligentes, además de este amigo tuyo’. El primer sentido es posible porque la estructura sintáctica de esta oración permite reconocer en ella un núcleo (personas inteligentes) y un primer término de la comparación (yo: pronombre de primera persona tácito, sujeto de he conocido). No es comparativa de alteridad, en cambio, He conocido personas más inteligentes que este amigo tuyo, puesto que su grupo cuantificativo es adjetival, no nominal.

45.4q Como se señaló en el § 45.4c, el primer término de una comparativa de desigualdad puede coincidir con su núcleo. Así, en Hizo más promesas de las que podía cumplir el primer término es el sustantivo promesas. Este sustantivo es, al mismo tiempo, el núcleo de la comparación, tal como se definió el concepto en el § 45.1j. Este hecho asegura que el segundo término de la comparación denotará la misma noción cuantitativa que el primero, de modo que la noción comparada en la oración anterior es el número de promesas en dos conjuntos. Las comparativas mencionadas son, pues, comparativas de núcleo coincidente con el primer término de la comparación. Se abreviará aquí este término con la expresión comparativas de núcleo coincidente. En las secciones que siguen se mostrará que estas comparativas poseen varias propiedades notables.

Información adicional

En relación con este capítulo, la siguiente entrada del Glosario de términos gramaticales podría ser de su interés:
término de la comparación

 

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española:
Nueva gramática de la lengua española [en línea], https://www.rae.es/gramática/sintaxis/elementos-constitutivos-de-la-comparación-de-desigualdad-iii-los-términos-de-la-comparación. [Consulta: 25/05/2024].

cerrar

Buscador general de la RAE

cerrar

Diccionarios

Dudas rápidas