Canguros (foto: Pixabay)

NUEVO DICCIONARIO HISTÓRICO DEL ESPAÑOL

La vida de las palabras: «canguro»

11 de Noviembre de 2020

¿Cuál es el origen de las palabras? ¿Cómo ha evolucionado su uso? ¿Cómo se llegó a su significado actual? En una nueva entrega de «La vida de las palabras», una serie de artículos dedicados a bucear en los orígenes de algunos vocablos, hablamos de canguro. Recuerde que el Nuevo diccionario histórico del español ofrece esta información pormenorizada gracias a exhaustivos métodos en los que confluyen la lingüística, la filología y la informática. 

En 1845, en un artículo publicado en El Clamor Público en el que se informa de los animales que ha adquirido la «casa de fieras de París», se menciona la llegada de «dos kanguros». Previamente, en 1787, ya se había dado noticia de este mamífero marsupial mediante el anglicismo crudo kangaroo en el tomo V de la traducción, realizada por J. Clavijo y Fajardo, de la Historia natural, general y particular de Buffon, donde se indica que «es un animal no conocido hasta el Viage que hizo el Capitan Cook á la Nueva-Holanda ó Nueva-Gales Meridional». 

A partir de las características prototípicas asociadas al animal (y, en particular, el marsupio de las hembras) se desarrollan otros significados, especialmente en el ámbito de los transportes y de la indumentaria. En España se registra la acepción ‘embarcación o aeronave que puede albergar otras en su interior, para su reparación u otros fines’, documentada por primera vez en 1903, en Vida Marítima (Madrid). Como ‘vehículo policial que se emplea para el transporte de detenidos’ se atestigua por vez primera en 1973, en la obra Recuento de Luis Goytisolo («Desde aquel momento hasta el traslado a la cárcel en el canguro, al otro día, pasó casi tanto tiempo en las oficinas como en el calabozo»). Y en Ecuador se emplea para referirse a un ‘tractor que posee las ruedas delanteras más pequeñas que las traseras’. 

Ese parecido del marsupio con el bolsillo central que llevan algunas prendas de vestir explica que canguro se emplee también como sinónimo de sudadera (es decir, como ‘prenda de vestir de abrigo de aspecto deportivo que cubre el cuerpo hasta la cadera, de tejido grueso, frecuentemente algodón, con escote generalmente redondo y un bolsillo en la parte central’); con este valor se atestigua ya en 1977, en un anuncio publicitario del diario ABC. O que tanto canguro como cangurera, marsupio e incluso koala (otro marsupial) designen un tipo de bolso pequeño que se sujeta a la cintura con una correa.

A partir de la idea del cuidado de las crías, se desarrollan otras acepciones, como la de ‘persona que trabaja cuidando niños en sus casas, frecuentemente de manera esporádica’, propia de España, o las relativas al método canguro, que propugna el contacto piel con piel de un niño prematuro y uno de sus progenitores, para favorecer su desarrollo, explicado en 2009 en el libro Educar con sentido común, de J. Urra («El método canguro reside en el concepto de vinculación madre-hijo durante las primeras 24 horas de vida del lactante, expresado por Mashall Klaus y John Kennell. En el caso de los prematuros de bajo peso y hospitalizados es primordial establecer este vínculo para brindarles apoyo, protección y para mejorar su desarrollo en poco tiempo, y ayudarlos a regular la temperatura, a normalizar el ritmo cardíaco, a reducir el estrés y el dolor y a favorecer la lactancia materna, importante para el desarrollo mental del prematuro. Para ello se coloca al bebé sobre el pecho de la madre en posición fetal con la cabeza ladeada sobre el corazón para que sienta sus latidos, el ritmo de su respiración, su olor y le transmita el calor de su cuerpo. Ha de realizarse en el hospital y en casa hasta que el niño adquiera el peso adecuado de un bebé nacido a término. También puede ser realizado por el padre u otro adulto»).

Pero el canguro es también un ‘transbordador que comunica distintas ciudades españolas entre sí o con otras europeas’, como muestra, en 1969, un anuncio publicado en La Vanguardia: en él se publicitan los viajes «A Italia en canguro. Servicio regular España-Italia (Barcelona-Génova)». Previamente, ya desde el 10 de febrero de 1968, se publican otros anuncios en que se promocionan los dos viajes semanales que realiza, entre Barcelona y Génova, «el modernísimo buque transbordador Canguro Bianco»y se encarece la rapidez del trayecto del siguiente modo: «20 horas. ¡Un salto de canguro!». Es más que probable que, con este significado, la palabra canguro proceda del italiano, puesto que a partir de 1965 algunas navieras italianas (en concreto, la Società Navi Tragheto y Tragheti Sardi) construyeron y pusieron en marcha una serie de transbordadores que cubrían diversas líneas (como la que llevaba de Nápoles a Palermo) y que llevaron los nombres de Canguro Rosso, Canguro Azzurro, Canguro Verde, Canguro Bianco y Canguro Bruno.

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