Real Academia Española

   

Homenaje de la Universidad Nebrija a Alonso Zamora Vicente (1916-2006)

Alonso Zamora Vicente (1916-2006). Foto: Universidad Nebrija.

Alonso Zamora Vicente (1916-2006).

El director de la RAE en la sesión de clausura.

El director de la RAE en la sesión de clausura.

José Antonio Pascual recordó la época salmantina de Alonso Zamora.

José Antonio Pascual recordó la época salmantina de Alonso Zamora.

Ignacio Bosque resaltó la importancia del magisterio universitario.

Ignacio Bosque resaltó la importancia del magisterio universitario.

Foto de familia de los asistentes a las jornadas de homenaje en la Universidad Nebrija.

Foto de familia de los asistentes a las jornadas de homenaje en la Universidad Nebrija.

22.9.2016

Homenaje de la Universidad Nebrija a Alonso Zamora Vicente (1916-2006)

• La clausura se ha celebrado hoy en la RAE

En 2016 se conmemora, entre otros aniversarios académicos —Camilo José Cela, Antonio Buero Vallejo, José Echegaray...—, el centenario del natalicio del filólogo y miembro de la RAE Alonso Zamora Vicente (Madrid, 1916-2006).

Con este motivo, la Universidad Nebrija de Madrid le ha rendido un homenaje esta semana con la organización de unas jornadas en torno a su figura. Han sido el miércoles, 21 de septiembre, en el campus Madrid-Princesa de la Universidad Nebrija y en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense, y hoy, jueves 22, en la sede de la Real Academia Española (RAE).

La jornada de esta mañana, que ha servido de clausura, se ha celebrado en la sala Rufino José Cuervo de la Academia, y ha estado presidida por el director de la corporación, Darío Villanueva; el vicerrector de Investigación de la Universidad Nebrija, Álvaro Bustinduy, y la directora de la Fundación Antonio de Nebrija, M.ª Pilar Vélez. 

Han asistido también los académicos Aurora Egido, Juan Gil, José Manuel Blecua, Pedro Álvarez de Miranda, Ignacio Bosque y José Antonio Pascual.


AMANTE DE LA PALABRA

«En el elenco de la silla D, que actualmente ocupo en la RAE —ha señalado Darío Villanueva en su intervención—, el oficio más genuino que singulariza a Alonso Zamora Vicente (AZV) es el de filólogo; filólogo en el sentido etimológico y más completo del término: ante todo, amante de la palabra pero también servidor de la ciencia que estudia una cultura tal como se manifiesta en su lengua y en sus letras principalmente, pero no solo a través de los textos escritos». 

Si hay algo que caracteriza a AZV, ha continuado Villanueva, «es la impronta de la oralidad en toda su labor [...], tanto para sus investigaciones dialectológicas como para su crítica literaria; incluso, para su propia obra de creación». 

El director de la RAE ha recordado, asimismo, las funciones que AZV desempeñó en la institución, en la que ocupó el cargo de secretario perpetuo —elegido el 2 de diciembre de 1971, aunque renunció al cargo en 1989 por motivos de salud—. «Fue alguien que dejó un recuerdo imborrable, por su aportación intelectual, por su bonhomía, por su trato personal, pero también por una aportación extraordinaria que hizo a esta casa: es el autor de La Real Academia Española». Esta obra, monumental historia de la institución, se publicó en 1999. Ya en 2015, con motivo de los actos conmemorativos del III Centenario de la RAE, apareció una segunda edición, ampliada y renovada.

AZV fue, en palabras de Villanueva, «un filólogo de una pieza, hablante que escuchaba con toda atención, estudioso del lenguaje en todas sus manifestaciones, y, entre ellas, la literatura». Un filólogo y humanista, ha insistido el director de la RAE, que «no traza fronteras entre las tres nociones que dan título a uno de sus libros: Lengua, literatura, intimidad».


EN SALAMANCA

A continuación, han intervenido los académicos José Antonio Pascual e Ignacio Bosque, junto con los profesores Jorge Urrutia (Universidad Carlos III) y Juan Mayor (Universidad Complutense), quienes han hecho una «semblanza de Alonso Zamora Vicente».

El primero en tomar la palabra ha sido José Antonio Pascual, quien ha recordado la relación del homenajeado con la ciudad de Salamanca, en cuya universidad «impartió un magisterio que va más allá de la investigación: va al comportamiento».  

Salamanca, como ha mencionado Pascual —natural de la capital del Tormes—, no es solo una ciudad en la que AZV pasó unos años, participando de todo un proceso de aprendizaje sobre dialectología salmantina, en los cursos internacionales o formando en la crítica literaria, sino que «tomó la propia ciudad como un procedimiento de enseñanza. En ella no solo formó filólogos, lingüistas o personas dedicadas a la literatura. Orientó a gente que tomó una manera de trabajar completamente nueva y distinta». 

A continuación, ha intervenido Juan Mayor, cuyo homenaje a AZV ha consistido en un «bosquejo biográfico», en el que ha destacado algunas de las características de su personalidad y conducta, y ha hecho un repaso por las actividades que le ocuparon en vida: «la principal, por su dominio aplastante, fue la intelectual, la de enseñar. Por eso, fue profesor en todas las ocasiones que se le presentaron o que buscó». 

Junto a la actividad de enseñar, ha señalado Mayor, llevó a cabo «un trabajo constante de observar, de adquirir conocimientos, de estudiar y de investigar, así como de diferentes actividades de gestión, las más destacadas en la RAE». Con esta enumeración, Juan Mayor ha puesto de manifiesto «el tiempo, la dedicación y el esfuerzo que conlleva este trabajo. Por ello, AZV ha sido un trabajador incansable, concienzudo e ilusionado».

UN TONO DISTINTO

​Jorge Urrutia ha sido el siguiente en intervenir. Como ha recordado, en 1967, cuando AZV leyó su discurso de ingreso en la RAE —el 28 de mayo de 1967, titulado Asedio a «Luces de bohemia», primer esperpento de Ramón María del Valle-Inclán—, «yo era alumno suyo en la asignatura de Dialectología Española [...]. Un aula que era un territorio lleno de ríos, montañas, ganados, campesinos y canciones. Era esa España rural que, con el eco de la búsqueda de romances junto a Ramón Menéndez Pidal, se dibujaba por la palabra de don Alonso, frente a los paisajes velazqueños de la ciudad universitaria madrileña».

El profesor Urrutia ha subrayado en su intervención «aquello que encontré de novedoso en el discurso de ingreso de AZV [...]. Lo primero que noté fue un tono distinto. Un tono que correspondía a un compromiso con el texto estudiado [...]. El nuevo académico no optaba por un enfrentamiento frío, aséptico, con la obra. Tampoco mostraba un amor desmedido por el autor, ese amor que tantas veces oscurece el sentido crítico. Comprendíamos, sentados en el gran salón académico, que una obra literaria puede entenderse sintiéndose el analista unido con ella para, desde la comprensión, explicarla».

AZV nos enseñó en su discurso de ingreso, en palabras del profesor Urrutia, «que no todos los saberes necesarios para el estudio de la literatura se encuentran en los manuales, en las enciclopedias o en los diccionarios. Hay que acudir a la vida, a las gentes que recorren las calles o trabajan en el campo [...]. Nos enseñaba don Alonso aquí, en la Real Academia Española, que para entender la literatura, posiblemente, hay que salir de lo académico».


DISCÍPULO Y MAESTRO

El último en intervenir esta mañana ha sido Ignacio Bosque. El académico ha destacado, nada más tomar la palabra, la importancia de los maestros que uno se encuentra a su paso por la universidad. Ramón Menéndez Pidal, Américo Castro, José Ortega y Gasset, Tomás Navarro Tomás, Pedro Salinas, etc.: todos ellos fueron maestros en la Facultad de Letras de la Universidad de Madrid en la que estudió AZV. En otra facultad más cercana en el tiempo, AZV impartió clase en el mismo departamento que Dámaso Alonso o Rafael Lapesa.

Don Alonso, en palabras de Bosque, «vivió un tiempo en el que los grandes hombres de nuestra cultura reciente eran personas de carne y hueso. Aquella universidad valoraba algo que casi ha desaparecido de nuestro horizonte educativo actual, y que don Alonso siempre destacó: aquella universidad tenía maestros». Estos, para AZV, tenían que ejercer como guía, consejero y estímulo. «Sus profesores lo fueron, y él, a su vez, lo supo ser para sus alumnos». Una sensación, aquella que percibe el que ha tenido el privilegio de formar parte de la cadena maestro-discípulo, que don Alonso llamaba «el gozo de vernos prolongados». 


JORNADA INAUGURAL

La jornada inaugural de ayer se celebró en dos sedes: el campus Madrid-Princesa de la Universidad Nebrija y la Facultad Filología de la Universidad Complutense (UCM). En ella intervinieron el rector de la Universidad Nebrija, Juan Cayón, y de la UCM, Carlos Andradas. Además de las diferentes ponencias que trataron diversos aspectos de la vida y obra de Alonso Zamora Vicente, dos de los actos más emotivos fueron la inauguración de un aula en su memoria en el campus Madrid-Princesa y la celebración de una lectura dramatizada con algunos de sus textos, protagonizada por la nieta del homenajeado, Ana Zamora.

Más información


Programa de las jornadas. 

Homenaje a Zamora Vicente. Universidad Nebrija, 21 de septiembre de 2016.

Finaliza el homenaje a Zamora Vicente. Universidad Nebrija, 22 de septiembre de 2016.

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