Real Academia Española

   

José Antonio Pascual y Santiago Muñoz Machado cierran el ciclo cervantino

José Antonio Pascual y Santiago Muñoz Machado han  clausurado el ciclo cervantino.

José Antonio Pascual y Santiago Muñoz Machado han clausurado el ciclo cervantino.

15.6.2016

José Antonio Pascual y Santiago Muñoz Machado cierran el ciclo cervantino

• Organizado por el Instituto de España

José Antonio Pascual, académico de la Real Academia Española (RAE), y Santiago Muñoz Machado, miembro de la RAE —de la que es actualmente secretario— y de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, han clausurado hoy las jornadas cervantinas que han venido celebrándose desde el miércoles 1 de junio en el Instituto de España.

«El variado modo de expresarse de los personajes del Quijote» ha sido la conferencia dictada por José Antonio Pascual. A continuación, Santiago Muñoz Machado, coordinador del ciclo, ha disertado sobre «Cervantes y la aventura americana de la lengua española».

Al final del acto, el secretario general del Instituto de España, el académico Pedro García Barreno, ha agradecido a los asistentes y conferenciantes su participación en estas jornadas cervantinas.

CONVERSACIÓN CON EL LECTOR

El profesor Pascual ha comenzado exponiendo el planteamiento general de su charla: «Esta aproximación al Quijote no intenta adentrarse en el contenido de las distintas historias que desfilan por la obra ni se ocupa de la relación que mantienen los distintos personajes. Atiende, en cambio, a cómo se cuentan las historias que conforman la novela, con el convencimiento de que esta de la escritura es una las mayores aventuras con las que se enfrenta Miguel de Cervantes en el Quijote».

A partir del análisis de «la manera de expresarse del narrador, de las personas relativamente cultas que aparecen por allí y de aquellas que tienen la consideración de rústicas», el académico ha ido mostrando la variada manera de expresarse de cada uno de estos grupos, algo que se asemeja mucho a lo que ocurre en la lengua coloquial, y explicando cómo esa «sensación de coloquialidad se refuerza con la promiscuidad lingüística, es decir, con la contaminación entre los usos propios de los distintos personajes», una estrategia tan bien llevada, en opinión de Pascual, que «logra convertirnos a los lectores en participantes de una conversación con quienes aparecen en el libro».

De este modo, ha terminado diciendo José Antonio Pascual, Miguel de Cervantes «inaugura un realismo expresivo, propio de la novela moderna, que lleva a los lectores a olvidarse de la escritura, para pensar que de hecho son testigos de la conversación que mantienen los personajes de la novela».


LA AVENTURA AMERICANA 

Ha cerrado el ciclo cervantino del Instituto de España su coordinador, Santiago Muñoz Machado, con una disertación dedicada a hablar sobre «Cervantes y la aventura americana de la lengua española».

El académico ha comenzado señalando que «Cervantes pidió en 1590 que le fuera concedido alguno de los oficios vacantes en las Indias, merced para la que adujo sus muchos méritos contraídos como soldado y recaudador, pero su solicitud fue denegada. No viajó don Miguel a las Indias, pero sí lo hizo, quince años después, el Quijote, su obra maestra».

El profesor Muñoz Machado ha contado en su conferencia la prodigiosa aventura de la implantación del castellano en América a partir del choque cultural producido con la llegada de los conquistadores y del cuidado mantenido por la monarquía, muy secundada por los misioneros, de que no se erradicaran bruscamente las lenguas indígenas, que se usaron principalmente en la evangelización, y de que la implantación del castellano fuera gradual y voluntariamente aceptada por los nativos.

Según ha explicado, «la entrada de la literatura española del Siglo de Oro, precedida por el enorme éxito popular de los libros de caballerías y aventuras galantes, sirvió para la forja del español culto en América»El Quijote salió para América en el mismo año de 1605 en que fue publicado, ganó gran popularidad y desarrolló a partir de entonces, ha continuado exponiendo, «una aventura extraordinaria que Cervantes no había imaginado: contribuir a la expansión del español y a fijar los criterios canónicos o normativos de la lengua gracias a su influencia directa en las obras de los grandes gramáticos y lingüistas americanos, a partir de los debates sobre el nacionalismo lingüístico que tuvieron lugar tras las independencias y, especialmente, tras la gran obra de Andrés Bello, que tuvo la literatura española del Siglo de Oro como referente y, muy especialmente, el Quijote»

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