Real Academia Española

   

La tradición del funeral en memoria de Cervantes se mantiene viva en el pleno virtual de la RAE

La tradición de este funeral se remonta al siglo XIX.

La tradición de este funeral se remonta al siglo XIX.

Una placa recuerda que los restos de Cervantes reposan en las Trinitarias.

Una placa recuerda que los restos de Cervantes reposan en las Trinitarias.

Inscripción situada junto al altar principal de la iglesia.

Inscripción situada junto al altar principal de la iglesia.

Retrato apócrifo de Cervantes donado a la RAE en 1911.

Retrato apócrifo de Cervantes donado a la RAE en 1911.

23.4.2020

La tradición del funeral en memoria de Cervantes se mantiene viva en el pleno virtual de la RAE

Cada 23 de abril la iglesia de las Religiosas Trinitarias de Madrid, situada en el número 18 de la calle Lope de Vega, acoge el tradicional funeral en memoria de Miguel de Cervantes Saavedra, cuyos restos reposan en el citado convento, según consta en dos placas colocadas en el edificio, una en la fachada y otra junto al altar. Este año la pandemia del coronavirus mantiene cerradas las puertas del santuario, aunque eso no significa que la ceremonia desaparezca de las más arraigadas tradiciones de la Real Academia Española (RAE).

El funeral es ofrecido por la dirección de la corporación en recuerdo del autor del Quijote, según una costumbre que se remonta al siglo XIX. «La dedicación se hace extensiva a los académicos muertos durante el año y por cuantas personas han cultivado las letras», explica Alonso Zamora Vicente en su Historia de la Real Academia Española. En esta ocasión, el recuerdo especial corresponde a Margarita Salas, pionera en el campo de la investigación y académica de la RAE, fallecida el pasado 7 de noviembre de 2019.  

«Vemos con claridad que el funeral se convirtió en un gran acto académico-cultural, con amplio gesto hacia el público. El primero (23 de abril de 1861) fue verdaderamente un acontecimiento», asegura Zamora Vicente, en el título de 1999 y reeditado en 2015 sobre la historia de la RAE. «Sobre el túmulo se colocó el hábito de la franciscana Orden Tercera, a la que Cervantes perteneció; una espada como las usuales en tiempo de Lepanto, unos grilletes que recordaran los duros años del cautiverio argelino, una corona de laurel y el ejemplar del Quijote de Ibarra (1780), joya de la biblioteca académica, por ser el único que quedaba en manos de la Academia».

La ceremonia servía y sirve para volcar «al exterior la vida académica» y «para leer el resumen de las actas y otras actividades», añade Zamora Vicente. «Habitual en el siglo XIX, se había perdido la costumbre en el XX. Ahora parece que, nuevamente, se intenta restablecer. Es una discreta medida para que los medios de comunicación y el público en general sigan con atención la marcha de los trabajos académicos. Ha vuelto a hacerse en 1992-1993», escribía el lexicógrafo.

EL FUNERAL EN NUESTROS DÍAS

El director de la RAE y presidente de la ASALE, Santiago Muñoz Machado, explica con detalle la tradición en una columna que publica La Razón: «El pleno ordinario se acorta y los académicos se trasladan a la iglesia del convento de las Trinitarias donde consta que fue enterrado ese día, hace cuatrocientos cuatro años, el autor del Quijote. Dice la misa el arzobispo de Madrid o un eclesiástico de rango parecido y los académicos, cualesquiera que sean sus creencias, respetan el protocolo y, al término, van a tomarse una copita de vino dulce con pastas junto a las monjas de clausura, convenientemente separadas de nosotros por una tupida reja de hierro forjado».

Este 2020 el Pleno tampoco se olvidará de los académicos que nos dejaron. El máximo órgano representativo de la institución volvió a reunirse el pasado 16 de abril de manera virtual, tras un parón provocado por las medidas de confinamiento decretadas por la crisis del COVID-19. Así, se retomaba esta sesión, por primera vez en su historia de manera telemática, bajo la presidencia de su director, Santiago Muñoz Machado, y fijaba el regreso del pleno cada jueves a través de videoconferencia mientras dure el estado de alarma.

Desde el pasado 12 de marzo la crisis del coronavirus había obligado a la Junta de Gobierno de la institución a suspender las sesiones plenarias de la RAE. Nunca antes se habían cancelado por cuestiones sanitarias, aunque sí cerró sus puertas por motivos políticos durante la invasión napoleónica, los meses finales de la Segunda República y la Guerra Civil. No obstante, el trabajo de la Academia no ha cesado, puesto que tanto el personal de la casa como los académicos han continuado con sus tareas habituales desde sus hogares.

Tras la vuelta del pleno, este jueves se recordará, como es tradición, a Cervantes.

EL RETRATO DE CERVANTES EN LA RAE

Miguel de Cervantes es una figura omnipresente en la RAE, pero también preside uno de los lugares más emblemáticos de la corporación: el salón de actos. Aquí se conserva, desde 1911, un falso retrato de Cervantes, fruto de una donación a la Academia efectuada en la etapa de Alejandro Pidal y Mon como director. Durante algún tiempo, la autoría de la obra se atribuyó erróneamente al pintor Juan de Jáuregui (1583-1641), pero se trata de una falsificación, tal como dejó probado el historiador del arte Enrique Lafuente Ferrari en su libro La novela ejemplar de los retratos de Cervantes, publicado en 1948. 

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