Real Academia Española

   

Mario Vargas Llosa, doctor honoris causa por la UIMP

Mario Vargas Llosa, doctor «honoris causa» por la UIMP. Foto: Javier Cotera.

Mario Vargas Llosa, doctor «honoris causa» por la UIMP. Foto: Javier Cotera.

Mario Vargas Llosa tras ser investido doctor «honoris causa» en la UIMP.

Mario Vargas Llosa tras ser investido doctor «honoris causa» en la UIMP. Foto: Javier Cotera.

7.9.2016

Mario Vargas Llosa, doctor honoris causa por la UIMP

El escritor y académico Mario Vargas Llosa ha sido investido hoy doctor honoris causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) «por su contribución a la literatura universal con una extensa obra en lengua castellana revestida de una original técnica narrativa que se manifiesta en un excelente dominio de los tiempos y los espacios novelísticos y por su compromiso público, por encima de cualquier diferencia ideológica, por la libertad, los derechos humanos y la tolerancia como manifestaciones de un genuino espíritu universitario», según ha señalado Álvaro Gutiérrez Berlinches, secretario general de la UIMP.

VALORES UNIVERSITARIOS

El solemne acto, celebrado en el paraninfo de Las Llamas, ha estado presidido por el rector de la institución, César Nombela. Han asistido a la ceremonia, entre otras personalidades, Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria; Íñigo de la Serna, alcalde de Santander; Ángel Pazos Carro, rector de la Universidad de Cantabria, y Santiago García Granda, rector de la Universidad de Oviedo.

El catedrático de Literatura José María Pozuelo Yvancos, padrino de Mario Vargas Llosa en la sesión de investidura, ha sido el encargado de pronunciar la laudatio «de un gran creador tanto de grandes novelas y obras de teatro como de hondas reflexiones anidadas en sus ensayos críticos». «Vargas Llosa —continuó Pozuelo Yvancos— se ha dedicado a mimar el sistema vital de la cultura con tanto afán y entusiasmo, y sin decaimiento, que su destino como hombre y escritor está intrínsecamente unido a los valores de esta universidad».

José María Pozuelo ha destacado que «Mario Vargas Llosa se ha convertido en su práctica de creador, y en sus reflexiones en distintos medios, en el gran indicador del poder formador y transformador de las ficciones que comparten el mismo espacio con la libertad y ambos son contiguos a la cultura y el arte en su sentido amplio». 

HOMENAJE A KARL POPPER

En su intervención, Mario Vargas Llosa ha rememorado una de las visitas más especiales que hizo a esta universidad con motivo de un seminario en homenaje a Karl Popper, «un pensador cuyas ideas han marcado mis convicciones cívicas y políticas». Ha recordado que en aquellas sesiones «era conmovedor oírlo defender la sociedad abierta, la sociedad libre, al individuo soberano y criticar todo lo que conspiraba contra la libertad, contra los derechos civiles y contra todo lo que había traído la civilización donde antes reinaba la barbarie».

El escritor ha explicado también que, en aquel seminario, Karl Popper «dijo que La sociedad abierta y sus enemigos era su contribución a la lucha contra Hitler y el nazismo». A juicio del académico, «el libro es un ataque frontal a la tradición totalitaria y una defensa entusiasta sólidamente argumentada de la cultura de la libertad». Según Vargas Llosa, «Popper veía que la sociedad griega —de Pericles, Sócrates—, que había echado los cimientos de la cultura y la libertad y creado al individuo soberano, era la misma donde nacería la tradición autoritaria, una tradición que se alargaría a lo largo del tiempo hasta verse encarnada en los años de la Segunda Guerra Mundial mientras él escribía esa obra magna».

RUMBO HISTÓRICO

«Popper defendía la idea de que la historia no está escrita, de que la historia la inventan los historiadores; es decir, la historia es un mundo en permanente efervescencia y que puede tomar las direcciones más diversas, sorprendentes y arbitrarias». A juicio de Mario Vargas Llosa, «ese es el fundamento de nuestra libertad: si la historia no existe, depende de nosotros el rumbo que ella tome. Si la historia toma un mal rumbo y la historia, en lugar de orientar a una sociedad por el camino de la coexistencia, de la paz y de la prosperidad, toma el camino de la división, de la desaparición de las libertades, del atropello sistemático de los derechos humanos, no es porque la historia eterna se haya equivocado, sino que nos hemos equivocado nosotros, que somos los responsables de aquello que ocurre en la sociedad».

Mario Vargas Llosa ha señalado que «probablemente ningún pensador político ha hecho de la libertad y del espíritu crítico algo tan absolutamente esencial como Karl Popper. La libertad depende enteramente de nosotros y la libertad solo está viva refundiéndose, recreándose a sí misma si en una sociedad existe el espíritu crítico. Todos tenemos derecho de impugnar las verdades vigentes, las verdades establecidas y declarar que ellas no lo son. Ese espíritu crítico nos permite aprender de nuestros errores y convertir las mentiras en verdades y las verdades deficientes en verdades operativas».

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