CAPÍTULO I. La representación gráfica de los fonemas: el uso de las letras o grafemas

6. Correspondencias entre fonemas y grafemas en español

6.2. La representación gráfica de los fonemas consonánticos

6.2.2. Fonemas consonánticos representados por más de un grafema o dígrafo

6.2.2.4. Representación gráfica del fonema /k/

En textos escritos en español, el fonema /k/ puede aparecer hoy gráficamente representado hasta de cuatro formas distintas: con los grafemas c, k, q o con el dígrafo qu. En el léxico patrimonial y, por tanto, en la inmensa mayoría de las palabras españolas, este fonema se transcribe siempre con la letra c o con el dígrafo qu (§ 6.2.2.4.1). En cambio, las letras k y q solo aparecen —esta última de forma muy excepcional— en voces de origen foráneo, en transcripciones de otras lenguas o en ciertos cultismos griegos o latinos (§ 6.2.2.4.2).

6.2.2.4.1 Uso de la letra c y del dígrafo qu para representar el fonema /k/

La letra c y el dígrafo qu son las grafías genuinamente españolas para representar el fonema /k/, y el uso de una u otra depende del contexto, esto es, de la posición que dicho fonema ocupe dentro de la palabra y, en especial, de cuál sea el fonema siguiente:

a) Se emplea la letra c ante las vocales /a/, /o/, /u/: casa, pescar, contra, poco, cupo, oculto; ante consonante: aclamar, anécdota, cráter, pacto, técnico; y a final de palabra, en ciertas voces onomatopéyicas o tomadas de otras lenguas: clic, crac, tictac, cómic, frac, chic.

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La letra c ante las vocales /e/, /i/, que en latín representaba asimismo el fonema /k/ (lat. cercĭus [kérkius] ‘cierzo’), modificó profundamente su valor fónico en su evolución al español y, tras sucesivos cambios fonético-fonológicos, acabó transcribiendo gráficamente dos fonemas muy distintos de /k/: el fonema /s/ para los hispanohablantes que sesean (v. § 6.2.2.8.2) y el fonema /z/ para la minoría de hispanohablantes que no sesean (v. § 6.2.2.7.1b): lat. cena [kéna] > esp. cena [séna, zéna]; lat. circus [kírkus] > esp. circo [sírko, zírko].

Así pues, en la secuencia gráfica -cc- (v. § 6.5.2.1.2), solo la primera de esas letras representa el fonema /k/, mientras que la segunda, que precede siempre a una e o a una i, transcribe el fonema /s/ o el fonema /z/, según que el hablante sesee o no: acción [aksión, akzión].

b) Se emplea el dígrafo qu ante las vocales /e/, /i/: querer [kerér], esquema [eskéma], quimera [kiméra], esquina [eskína]. Como se ve, la u del dígrafo es, en estos casos, un mero signo gráfico carente de valor fónico.

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En el latín clásico, el fonema /k/ se representaba normalmente por la letra c, que en esa lengua podía aparecer ante cualquiera de las vocales (capra, centum [kéntum], circus [kírkus], commūnis, culpabĭlis). Por su parte, la letra q solo se usaba en latín, seguida siempre de u, para representar la secuencia fónica /ku/ ante vocal perteneciente a la misma sílaba (quasi [kuási], quercus [kuérkus], liquĭdus [líkuidus], quod [kuód]).

El hecho de que la letra q apareciese siempre en latín seguida de u explica la presencia del dígrafo qu en el sistema gráfico del español, que aprovechó esta combinación de grafemas latinos para representar el fonema /k/ ante las vocales /e/, /i/, aunque con la diferencia esencial, con respecto al latín, de que la u del dígrafo español qu no representa sonido alguno (esp. quieto [kiéto], del lat. quiētus [kuiétus]). La ortografía académica de 1815 dejó ya claramente establecido el uso en español de la c ante las vocales a, o, u, y del dígrafo qu ante las vocales e, i, sin supeditación alguna a la etimología. Por ello, las palabras escritas en latín con la secuencia «qu + vocal» que no perdieron el sonido de la u en su paso al español se escriben con «cu + vocal»: cuadro (del lat. quadrus), cuestor (del lat. quaestor), frecuencia (del lat. frequentĭa), cuota (del lat. quota), etc. No obstante, en latinismos crudos o no adaptados puede aparecer la secuencia gráfica qu en representación de la secuencia fónica /ku/ (v. § 6.2.2.4.2.2 y cap. VI, § 2.2.2).

Los derivados, compuestos y formas flexivas de una palabra, así como las diferentes voces pertenecientes a una misma familia léxica, se escribirán con c o con qu en representación del fonema /k/ según corresponda a la distribución antes señalada. Así, se escribe loco, pero enloquecer; boca, pero boquiabierto; chocar, pero choque; delincuente, pero delinquir; Turquía, pero turco.

Advertencia

Las secuencias gráficas ck y cq, que en otras lenguas, como el inglés, el alemán, el francés o el italiano, son dígrafos que representan el fonema /k/, son ajenas a la ortografía del español; de ahí que los préstamos con esa configuración gráfica que se adaptan al español sustituyan esos dígrafos por grafías propias de nuestro sistema para representar dicho fonema (normalmente c o qu, y alguna vez k a final de palabra): acuarela (del it. acquarella), carric (del fr. carrick), crac (del ingl. crack), críquet (del ingl. cricket), níquel (del al. Nickel), niqui (del al. Nicki), nobuk (del ingl. nubuck), tique o tiquete (del ingl. ticket). Así pues, las voces escritas con ck o cq deben considerarse extranjerismos crudos o no adaptados, como ocurre con el anglicismo rock (‘cierto género de música’) o con el sustantivo becquerel (nombre común que designa la unidad de medida de la radiactividad y que procede del apellido del físico francés A. H. Becquerel). Para este último se propone el empleo de la grafía adaptada bequerel, ya documentada en el uso: «Pastos y forrajes mantienen un importante índice de radiactividad, en torno a 6 000 bequereles por kilo» (Abc [Esp.] 1.11.1986).

A diferencia de lo que sucede con los nombres comunes, las secuencias ck o cq se mantienen en la escritura de los apellidos extranjeros y en sus derivados (cuando significan ‘perteneciente o relativo a [la persona de ese nombre]’), puesto que los apellidos conservan siempre su grafía originaria (v. cap. VII, § 5): Steinbeck, steinbeckiano, Bécquer, becqueriano, etc.

6.2.2.4.2 Uso de las letras k y q para representar el fonema /k/

Ni la k ni mucho menos la q por sí sola (sin el acompañamiento de la u característica del dígrafo qu) son grafías tradicionales en español para representar el fonema /k/, razón por la que solo aparecen en préstamos relativamente recientes, en topónimos y antropónimos foráneos, en transcripciones de otras lenguas y en ciertos cultismos griegos o latinos.

6.2.2.4.2.1 Uso de la letra k para representar el fonema /k/

La letra k en representación del fonema /k/ se emplea hoy en español, en cualquier posición, en la escritura de numerosos préstamos de muy diverso origen que contienen esta letra en su grafía originaria, o en su transcripción al alfabeto latino cuando se trata de voces tomadas de lenguas que emplean otros alfabetos u otros sistemas de escritura. Así, hay préstamos con k procedentes del inglés (bikini, kayak, kétchup, kril, nobuk, punk, vikingo, yak), del alemán (búnker, káiser, karst), del francés (anorak, kermés, kiosco), del ruso (katiuska, vodka), del húngaro (páprika o paprika), del neerlandés (afrikáans, afrikáner), del vasco (euskera, ikurriña, lendakari), del japonés (aikido, harakiri, ikebana, kamikaze, karaoke, kimono, sake), del árabe (kebab, kif, kurdo), del hebreo (askenazí o askenazi, kibutz, kipá), del turco (kílim o kilim), del sánscrito (karma) y de lenguas caucásicas, amerindias, asiáticas, oceánicas o africanas (amok, batik, kéfir, kiwi, koala, okapi, ukelele…). Algunos de estos préstamos se han incorporado al español no directamente desde el idioma de origen, sino a través de lenguas puente más cercanas, como el inglés o el francés.

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Aunque la k formaba parte del alfabeto que los latinos heredaron de los etruscos, y se usó en la escritura del latín arcaico, prácticamente desapareció de la escritura del latín clásico, donde para representar el fonema /k/ se usaban la c (ante consonante o ante cualquiera de las vocales) o la q (seguida siempre de u ante vocal perteneciente a la misma sílaba). La práctica inexistencia de la k en la escritura del latín explica su ausencia del conjunto de grafemas tradicionalmente usados en la escritura del español y, en general, de todas las lenguas derivadas del latín, donde su presencia está casi siempre ligada a voces de origen foráneo.

Durante un tiempo, de 1815 a 1869, la ortografía académica llegó incluso a excluir la k del abecedario del español, de modo que para representar el fonema /k/ debían emplearse en exclusiva, según los casos, la letra c o el dígrafo qu. Por esa razón, muchos préstamos de otras lenguas cuyo étimo se escribe o se transcribe con k se adaptaron al español con c o qu, tendencia a la adaptación que se ha mantenido a lo largo del tiempo, también tras la reincorporación de la k al abecedario: cacatúa (del malayo kakatūwa), canguro (del fr. kangourou), cinc o zinc (del al. Zink), cococha (del eusk. kokotxa), disquete (del ingl. diskette), esmoquin (del ingl. smoking), etc. En muchos casos, no obstante, junto a las grafías adaptadas con los grafemas tradicionales c o qu, se documentan en el uso las que mantienen la k etimológica, lo que propicia la existencia de variantes gráficas en la escritura de muchas palabras (v. § 6.2.2.4.3): biquini/bikini, caqui/kaki, cuáquero/cuákero, folclore/folklore, etc.

Muchas de las voces escritas con k son topónimos o antropónimos originarios de otras lenguas (y sus derivados): Alaska (alaskeño), Burkina Faso (burkinés), Faulkner (faulkneriano), Hong Kong (hongkonés), Kafka (kafkiano), Kant (kantismo, kantiano, neokantismo), Katmandú, Kazajistán (kazajo), Kenia (keniano o keniata), Kioto, Kuwait (kuwaití), Neembukú (neembukeño), Pakistán (pakistaní), Pekín (pekinés), Tayikistán (tayiko), Trotski (trotskista), Uzbekistán (uzbeko), etc.

Advertencia

Los derivados de antropónimos conservan siempre la k del nombre propio, incluso ante las vocales e, i: Kafka > kafkiano; Trotski > trotskista. Sin embargo, en los derivados de topónimos, no es raro que existan dos variantes, la que conserva la k del nombre propio y la que sustituye esta por qu ante e, i: Alaska > alaskeño o alasqueño; Nueva York > neoyorkino o neoyorquino; Pakistán > pakistaní o paquistaní; Pekín > pekinés o pequinés. En la mayoría de los casos, no en todos, la grafía preferida hoy para el gentilicio es la que conserva la k del topónimo.

También se escriben con k, además del nombre de la propia letra (ka) y el de su equivalente en el alfabeto griego (kappa), algunos helenismos en los que la k transcribe precisamente esa letra griega, como eureka, kirie, koiné o kriptón, o las voces formadas con los elementos compositivos de origen griego kili-, kilo- (del gr. khílioi o chílioi ‘mil’): kiliárea, kilocaloría, kilo(gramo), kilómetro, kilovatio, etc.; y kinesi(o)-, -kinesia (del gr. kínēsis ‘movimiento’): kinesiología, kinesiólogo, kinesi(o)terapia, telekinesia, etc.

Advertencia

Tanto kili-, kilo- como kinesi(o)-, -kinesia presentan variantes gráficas con qu. Las grafías con las variantes quili-, quilo- (quiliárea, quilo(gramo), quilómetro, etc.) han caído en desuso y se desaconseja su empleo. Por su parte, en las voces formadas con la raíz griega kínēsis, las grafías con k son mayoritarias cuando el elemento compositivo está situado en primer lugar (kinesiología, kinesi(o)terapia, etc.), mientras que prevalecen las grafías con qu cuando el elemento compositivo está situado al final (telequinesia, telequinesis).

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En España se escriben también con k algunos términos que designan realidades surgidas en ámbitos juveniles o contestatarios, como seña de inconformismo: okupa, okupar (en relación con el movimiento que propugna la ocupación de viviendas deshabitadas sin consentimiento de su propietario) o bakalao (en referencia a un cierto tipo de música electrónica).

6.2.2.4.2.2 Uso de la letra q para representar el fonema /k/

En las palabras propiamente españolas, tal como se ha indicado (v. § 6.2.2.4.1b), la letra q se escribe siempre seguida de u formando el dígrafo que representa el fonema /k/ ante las vocales /e/, /i/: meñique, queja, quinquenio. En este uso característico, la u es un mero signo gráfico que no representa sonido alguno.

Sin embargo, en algunos latinismos y anglicismos científicos no plenamente adaptados al español (pues conservan la grafía etimológica, pero se tildan a la española), aparece de manera excepcional la secuencia gráfica qu con sonido /ku/, de forma que la q representa en ellos, por sí sola, el fonema /k/. Se trata de latinismos como exequátur [eksekuátur], quadrívium [kuadríbium] y quórum [kuórum], y de los anglicismos científicos quark [kuárk] y quásar [kuásar].

Estos casos excepcionales, que suponen añadir una grafía más (la letra q) a las tres que ya existen para representar el fonema /k/ (el dígrafo qu y las letras c y k), complican el sistema ortográfico del español, alejándolo aún más del ideal de correspondencia biunívoca entre grafemas y fonemas. Contradicen, además, como se explica en el capítulo VI, § 2.2.2 y 2.3c, la norma establecida en 1815 por la propia ortografía académica de escribir con cu todas las palabras cuya grafía etimológica presentase la secuencia gráfica qu con sonido /ku/, gracias a lo cual escribimos hoy con c y no con q palabras como acuario, adecuar, alícuota, anticuario, cuaderno, cuadro, cual, cuando, cuanto, cuarto, cuatro, ecuación, ecuador, escualo, frecuencia, grandilocuente, inicuo, licuar, oblicuo, propincuo, secuaz y muchas otras que el diccionario incorporó en un principio con la q etimológica. A ello se une que algunas de las excepciones antes señaladas que presentan esa q anómala cuentan ya con formas plenamente adaptadas al español, escritas con c, como es el caso de cuásar (hoy más frecuente que la propia grafía etimológica) y de cuadrivio (hispanización bastante usada del latín quadrivĭum).

Así pues, con el fin de preservar la coherencia y simplicidad de nuestro sistema ortográfico, se recomienda que todos aquellos préstamos de otras lenguas (sean latinismos o extranjerismos) cuya grafía etimológica incluya una q con valor fónico independiente se adapten por completo al español sustituyendo dicha q por las grafías hoy asentadas en nuestra lengua para representar el fonema /k/. Esto supone pasar a escribir cuark, cuásar, cuórum o execuátur (y no quark, quásar, quórum o exequátur) y emplear la hispanización cuadrivio en lugar del latinismo semiadaptado quadrívium. En caso de mantener la q etimológica, estas voces deben considerarse extranjerismos o latinismos no adaptados y escribirse, por ello, en cursiva y sin tildes: quadrivium, quark, quasar, quorum, exequatur.

La q puede aparecer también por sí sola en representación del fonema /k/ en transcripciones de nombres pertenecientes a lenguas semíticas como el árabe o el hebreo, ya que es la letra del alfabeto latino con la que se transliteran la qāf árabe y la qof hebrea; de ahí las grafías Iraq o Qatar con que se ven escritos los nombres de estos dos países árabes, o la grafía Qumrán para el nombre hebreo del lugar donde se encontraron los famosos manuscritos o rollos del mar Muerto. Sin embargo, para el primero de ellos se documenta desde antiguo en español la forma Irak, mayoritaria en el uso y preferible a Iraq, pues evita la anomalía que supone en nuestro sistema gráfico el uso de la letra q fuera del dígrafo qu, y presenta una k final que es hoy normal en muchas voces procedentes de otras lenguas. Seguramente por evitar esa misma anomalía existe también la forma adaptada Cumrán para el topónimo hebreo antes citado y, por la misma razón, se recomienda la grafía adaptada Catar (mejor que Qatar) para el nombre de ese emirato árabe, forma que permite además generar el gentilicio ortográficamente regular catarí. La adaptación de grandes topónimos árabes cuya transliteración estricta contiene una q tiene precedentes, como ilustra el caso de El Cairo (del ár. al-Qāhira). A diferencia de los topónimos mayores, los topónimos menores y los antropónimos procedentes de estas lenguas semíticas se emplean generalmente con la grafía que corresponde a su transcripción, sin hispanizaciones ulteriores (a este respecto cabe recordar que, a diferencia de los nombres comunes, los nombres propios, aunque no estén adaptados al español, nunca se escriben en cursiva; v. cap. VII, § 1).

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En las transcripciones de nombres propios chinos al alfabeto latino según el sistema pinyin, oficialmente adoptado por China para la transcripción del mandarín, es frecuente que aparezca la q como grafema independiente, pero en ellas no representa el fonema /k/, sino un sonido parecido al de nuestro fonema /ch/: Qiang [chiáng].

6.2.2.4.3 Variantes gráficas en palabras que contienen el fonema /k/

La existencia de diversas posibilidades gráficas para representar el fonema /k/ ha dado lugar a numerosos casos de variantes gráficas en la escritura de muchas palabras no pertenecientes al léxico patrimonial. Estas variantes se han generado por la convivencia en el uso de grafías etimológicas con k o q, junto a grafías modificadas para adaptarse al patrón característico del sistema gráfico del español, que para representar este fonema emplea la letra c (ante consonante y ante las vocales a, o, u) o el dígrafo qu (ante las vocales e, i).

Se registran a continuación las voces de empleo actual más o menos frecuente que presentan variantes gráficas admitidas, indicando la forma que se considera hoy preferible, normalmente por corresponder al uso mayoritario. Así, se recomienda escribir:

alaskeño -ña (‘de Alaska’), mejor que alasqueño -ña;

askenazí o askenazi (‘judío oriundo de Europa central y oriental’), mejor que asquenazí o asquenazi;

baraka (‘buena suerte’), mejor que baraca;

bikini (‘traje de baño femenino de dos piezas’), mejor que biquini;

caqui (‘color que varía entre el amarillo ocre y el verde grisáceo’ y ‘árbol oriental y su fruto comestible’), mejor que kaki;

Catar (país árabe), gentilicio catarí, mejor que Qatar, qatarí;

cuáquero -ra (‘seguidor de una doctrina religiosa surgida en Inglaterra a mediados del siglo XVII’), mejor que cuákero -ra;

euskera (‘lengua vasca’), mejor que eusquera;

folclor(e) (‘conjunto de costumbres, tradiciones y manifestaciones artísticas de un pueblo’), folclórico -ca (‘del folclore’), folclorista (‘estudioso del folclore’), mejor que folklor(e), folklórico -ca, folklorista;

harakiri (‘suicidio ritual japonés que consiste en abrirse el vientre’), mejor que haraquiri;

Irak (país árabe), mejor que Iraq;

kamikaze (‘piloto suicida japonés’ y ‘persona temeraria o que comete un atentado que puede implicar su propia muerte’), mejor que camicace;

karst (‘paisaje de relieve accidentado, originado por la erosión química de terrenos calcáreos’), kárstico -ca, mejor que carst, cárstico -ca;

kermés (‘verbena benéfica’ y ‘fiesta popular al aire libre’), mejor que quermés;

kif (‘hachís’), mejor que quif; kimono (‘túnica japonesa’), mejor que quimono;

kinesiología (‘estudio del movimiento natural del cuerpo huma no y del tratamiento de sus posibles afecciones’), kinesiológico -ca (‘de la kinesiología’), kinesiólogo -ga (‘experto en kinesiología’), kinesi(o)terapia (‘terapia basada en movimientos activos o pasivos del cuerpo’), mejor que quinesiología, quinesiológico -ca, quinesiólogo -ga, quinesi(o)terapia;

koiné (‘lengua estándar común, resultado de la unificación de distintas variantes dialectales), mejor que coiné;

kopek (‘moneda rusa’), mejor que copec;

kriptón (‘elemento químico’), mejor que criptón;

kurdo -da (‘pueblo indoeuropeo asentado en una región del suroeste de Asia’) y Kurdistán (región de Asia donde se asienta el pueblo kurdo), mejor que curdo -da y Curdistán;

Marrakech (ciudad de Marruecos), gentilicio marrakechí, mejor que Marraquech, marraquechí;

mikado (‘emperador de Japón’), mejor que micado;

moka (‘cierta variedad de café’), mejor que moca;

musaka (‘plato típico de la cocina griega’), mejor que musaca;

neoyorquino -na (‘de Nueva York’), mejor que neoyorkino -na;

okapi (‘mamífero rumiante africano’), mejor que ocapi;

pakistaní (‘de Pakistán), mejor que paquistaní;

pekinés -sa (‘de Pekín’), mejor que pequinés -sa;

póquer (‘cierto juego de naipes’), mejor que póker;

polca (‘danza folclórica de Bohemia’), mejor que polka;

queroseno o, en Am., querosén, querosene, querosín (‘combustible derivado del petróleo’), mejor que keroseno, kerosén, kerosene, kerosín;

quiosco (‘templete para celebrar conciertos al aire libre’ y ‘puesto de venta en la calle’), quiosquero -ra (‘persona que atiende un quiosco’), mejor que kiosco, kiosquero -ra;

Tanganica (lago africano), mejor que Tanganika;

telequinesia o telequinesis (‘desplazamiento de objetos por la fuerza de la mente’), mejor que telekinesia o telekinesis;

troika (‘trío’), mejor que troica;

Turquestán (región de Asia central), mejor que Turkestán;

uzbeko -ka (‘de Uzbekistán’), mejor que uzbeco -ca;

valquiria (‘divinidad femenina de la mitología escandinava’), mejor que valkiria;

vodka (‘cierto aguardiente’), mejor que vodca.

Aunque en muchos casos, especialmente en los préstamos de nueva o más reciente incorporación, el uso mayoritario tiende hoy a conservar los grafemas etimológicos, no pueden considerarse en modo alguno censurables las grafías que se acomoden a las pautas gráficas tradicionales en español.

     

    Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española:
    Ortografía de la lengua española [en línea], https://www.rae.es/ortografía/representación-gráfica-del-fonema-k. [Consulta: 15/07/2024].

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