CAPÍTULO IV. El uso de las letras minúsculas y mayúsculas

4. Funciones y usos de la mayúscula

4.2. Para marcar los nombres propios y las expresiones denominativas

4.2.4. Uso de mayúsculas y minúsculas en nombres y denominaciones

4.2.4.9. Denominaciones propias de ámbitos científicos

4.2.4.9.1 Cuerpos celestes y otros entes astronómicos

Los términos que forman el nombre propio de los cuerpos y materias celestes (estrellas, planetas, galaxias, constelaciones, nebulosas, etc.) se escriben con mayúscula inicial, no así los artículos ni los sustantivos genéricos que a veces los acompañan: Marte, Orión, la Vía Láctea, la Osa Mayor, la estrella Altair, el cometa Halley, la nebulosa del Cangrejo, la nube de Oort.

Las palabras tierra, sol y luna solo se escriben con mayúscula inicial en contextos astronómicos, en los que estos términos funcionan específicamente como nombres propios designativos del planeta, la estrella y el satélite correspondientes: Un eclipse lunar se produce cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna. Es preciso saber que un contexto astronómico puede darse en cualquier tipo de texto (una noticia periodística, una novela, una definición de diccionario, etc.), no solo en publicaciones o libros específicos de astronomía. Prueba de la condición de nombres propios de estas voces en estos casos es su coaparición con los nombres propios de otros cuerpos celestes, asimismo escritos con mayúscula inicial: «Heráclides era un geocentrista moderado: […] el Sol, la Luna, Marte, Júpiter y Saturno giraban en torno a la Tierra, pero Mercurio y Venus giraban en torno al Sol» (Battaner Planetas [Esp. 1991]). Fuera de contextos estrictamente astronómicos, estas palabras, tanto en su uso recto como en los derivados o metafóricos, se escriben con minúscula inicial con toda normalidad: Se pusieron en marcha a la salida del sol; Esta noche hay luna llena; Le declaró su amor a la luz de la luna; Siempre luchó por los derechos de los desheredados de la tierra.

No hay razón para escribir con mayúscula inicial denominaciones genéricas o meramente descriptivas como universo, sistema solar o estrella polar, aun cuando puedan referirse a una realidad única. En concreto, es preciso señalar que la expresión estrella polar no es el nombre propio de ninguna estrella, sino una expresión apelativa que designa la estrella más cercana al polo norte celeste, que no es siempre la misma debido a que la posición de los polos celestes cambia a medida que se mueve el eje de la Tierra.

4.2.4.9.2 Signos del Zodiaco

Los nombres propios de los doce signos, casas o constelaciones que recorre el Sol en su curso anual aparente, conocidos como signos del Zodiaco, se escriben con mayúscula inicial: Acuario, Leo, Tauro, Géminis, etc. Del mismo modo se comportan los nombres alternativos que aluden a la representación iconográfica de cada signo: Balanza (por Libra), Cangrejo (por Cáncer), Carnero (por Aries), Escorpión (por Escorpio), Gemelos (por Géminis), León (por Leo), Pez (por Piscis), Toro (por Tauro), Virgen (por Virgo).

Cuando los nombres de los signos del Zodiaco se utilizan para designar genéricamente a las personas nacidas bajo cada signo, deben escribirse con minúscula inicial: Los capricornios son tenaces; Evita discutir con un leo.

4.2.4.9.3 Puntos cardinales

Aunque en sus usos primarios o absolutos designan un referente único, las denominaciones de los cuatro puntos cardinales (norte, sur, este y oeste) y de los puntos del horizonte (noroeste, sudeste, etc.) no dejan de ser nombres comunes. Por ello, deben escribirse con minúscula inicial, tanto si se emplean en términos absolutos como si designan la orientación o la dirección correspondientes: rumbo al norte, hemisferio sur, latitud norte, el sureste de la ciudad, al este de Jalisco, viento del noroeste. Solo se escribirán con mayúscula inicial cuando formen parte de un nombre propio o de una expresión denominativa que así lo exija: América del Norte, Corea del Sur, Europa del Este, la Cruz del Sur.

Los símbolos de los puntos cardinales y de los puntos del horizonte, tanto en su versión española como en su versión inglesa de uso internacional, se escriben siempre con mayúsculas (v. cap. V, § 4.4c): N, S, E, O, W (del inglés west ‘oeste’), NO, NW (del inglés north-west ‘noroeste’), SE, etc.

4.2.4.9.4 Hemisferios y líneas imaginarias

Los nombres de las líneas imaginarias, tanto de la esfera terrestre como celeste, son nombres comunes de referente único y deben escribirse con minúscula inicial: ecuador, eclíptica, trópico de Capricornio, paralelo 38. Lo mismo ocurre con los nombres de las divisiones de la esfera terrestre o celeste: el círculo polar ártico, el hemisferio norte, el hemisferio oriental.

4.2.4.9.5 Polos geográficos

Las denominaciones de los polos geográficos se escriben con minúscula cuando designan los extremos del eje de rotación de la Tierra, de modo paralelo a lo que sucede con las líneas imaginarias y los puntos cardinales: Los meridianos son grandes círculos que ciñen el globo terráqueo pasando por el polo norte y el polo sur; La única expedición española que ha alcanzado el polo norte geográfico partió desde Siberia.

Cuando estas expresiones designen las regiones geográficas que circundan dichos puntos, se utilizará la mayúscula inicial en ambos componentes, justificada por su condición de topónimos o nombres propios de lugar, equivalentes a otros nombres propios como el Ártico [= el Polo Norte] y la Antártida o Antártica [= el Polo Sur]: La expedición recorrerá el Polo Sur para estudiar su fauna y su flora.

4.2.4.9.6 Vientos

Los nombres de los vientos se escriben con minúscula inicial: austro, bóreas, cecias, céfiro, levante, monzón, poniente. Solo se escribirán con mayúscula cuando se refieran al personaje mitológico del que toman el nombre, o en personificaciones propias de textos poéticos o literarios: «Según Homero, la madre de los caballos del carro de Aquiles fue fecundada por Céfiro» (Clarín Siglo [Esp. 1901]); Yo soy Bóreas, dios del frío viento del norte.

4.2.4.9.7 Tormentas, huracanes y otros fenómenos atmosféricos u oceánicos

Se escriben con mayúscula inicial los nombres propios que se asignan a ciertos fenómenos atmosféricos (huracanes, tormentas, etc.), no así el sustantivo genérico que a veces los acompaña: el huracán Wilma, el tifón Fred.

No es necesario marcar de manera especial estos nombres por el hecho de que no se refieran a seres humanos, de modo que no hay por qué escribirlos en cursiva o entre comillas.

Los nombres comunes de los distintos fenómenos atmosféricos u oceánicos se escriben con minúscula: borrasca, anticiclón, tornado, sunami, marea, marejada, pleamar, etc. Solo se escriben con mayúscula los nombres propios que aparecen en el complemento especificativo de algunos de estos fenómenos: el anticiclón de las Azores, la borrasca de Finlandia, la corriente de Humboldt (frente a la corriente ecuatorial).

4.2.4.9.8 Elementos y compuestos químicos

Las palabras que designan los elementos y compuestos químicos son nombres comunes, por lo que deben escribirse con minúscula inicial, aun cuando deriven de un nombre propio: aluminio, berkelio, hafnio, mercurio, oxígeno, sodio, tecnecio, éter.

Los símbolos de los elementos químicos tienen una forma fija e invariable, y se escriben siempre con mayúscula inicial, se compongan de una o de más letras (v. cap. V, § 4.4c): C, H, O, P, Ca, Fe, Hg, Na (símbolos respectivos del carbono, el hidrógeno, el oxígeno, el fósforo, el calcio, el hierro, el mercurio y el sodio).

4.2.4.9.9 Unidades de medida

Las palabras que designan las unidades de medida, tanto las básicas como las derivadas, pertenezcan o no al sistema internacional de unidades, son nombres comunes que deben escribirse con minúscula inicial, con independencia de que puedan tener su origen en un nombre propio: metro, pie, yarda, julio, newton, pascal, tesla.

Por su parte, los símbolos de las unidades de medida y de los prefijos que a ellas se unen para dar lugar a las unidades derivadas tienen una forma fija e invariable, mayúscula o minúscula, que no puede modificarse en función del contexto (v. § 4.1.1.1 y cap. V, § 4.4c).

Los símbolos de las unidades de medida se escriben con minúscula (g, dm, ha), a excepción de los que corresponden a unidades que tienen su origen en nombres propios de persona, que se escriben con mayúscula inicial: K (símbolo del kelvin, por el primer barón de Kelvin, W. V. Thomson), Fr (símbolo del franklin, por B. Franklin), N (símbolo del newton, por Isaac Newton), W (símbolo del vatio, por Jacobo Watt). Únicamente el símbolo del litro presenta dos formas posibles, l y L, ya que se admite el uso de la mayúscula en aquellos contextos en los que, de utilizarse la minúscula, cabría la posibilidad de confundir este símbolo con el número uno.

Los símbolos de los prefijos utilizados para crear los múltiplos de estas unidades se escriben con mayúscula: M- (mega-), G- (giga-), T- (tera-), P- (peta-), etc., a excepción de los que corresponden a los prefijos kilo- (k-), hecto- (h-) y deca- (da-), que se escriben con minúscula: GHz (gigahercio), kW (kilovatio).

Por el contrario, los símbolos de los prefijos utilizados para formar submúltiplos se escriben siempre con minúscula: d- (deci-), c- (centi-), m- (mili-), n- (nano-), etc.: cl (centilitro), dm (decímetro).

4.2.4.9.10 Enfermedades

Los sustantivos que designan enfermedades son nombres comunes, por lo que deben escribirse con minúscula inicial: acromegalia, cáncer, diabetes, espina bífida, esquizofrenia paranoide, gripe, parálisis cerebral, sida, tromboembolia. Solo se escribirán con mayúscula si forman parte de una expresión denominativa que así lo exija (el nombre de una institución u organización, de un congreso, etc.): Federación Española de Asociaciones de Espina Bífida e Hidrocefalia.

En los nombres de enfermedades y síndromes que presentan un complemento preposicional que incluye el nombre propio de su descubridor o investigador, se mantiene la mayúscula característica del antropónimo, pero el sustantivo genérico debe escribirse con minúscula: enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson, síndrome de Down, mal de Chagas. Solo cuando el nombre propio pasa a designar por sí solo la enfermedad, se convierte en un nombre común, que debe escribirse con minúscula inicial y someterse a las reglas ortográficas del español: Su padre tenía párkinson; Trabaja en una fundación para la investigación del alzhéimer.

4.2.4.9.11 Medicamentos

Los nombres de los principios activos de las medicinas, bajo los cuales se comercializan los medicamentos genéricos, son comunes y deben escribirse con minúscula inicial: Tengo que comprar paracetamol; El omeprazol es un protector estomacal; Lo único que me hace efecto cuando me duele la cabeza es el ibuprofeno.

En cambio, los nombres comerciales registrados de los medicamentos, al igual que sucede con las marcas, son nombres propios y deben escribirse con mayúscula inicial: «Los especialistas en medicina interna no tienen cortapisas a la hora de recetar Prozac (fluoxetina) […] cuando creen que su paciente se encuentra deprimido» (Mundo [Esp.] 20.2.1997); «Hace años sufrió molestias dentales intensas, aseguran algunos realizadores de televisión a los que en ocasiones pedía aspirinas o Nolotil» (País [Esp.] 2.6.1986). Se recomienda mantener la mayúscula del nombre propio cuando se hace referencia a las porciones o dosis del medicamento de ese nombre: Me dolía tanto la muela que he tenido que tomarme un Nolotil.

No obstante, aquellos nombres comerciales de productos farmacéuticos que pasan a designar cualquier producto con las propiedades esenciales del original funcionan, a todos los efectos, como nombres comunes y se escriben con minúscula: ¿Tienes una aspirina? [= cualquier analgésico, especialmente si está compuesto de ácido acetilsalicílico; de Aspirin, marca registrada]; Para que no se te infecte la herida, tápatela con una curita [= cualquier vendaje adhesivo de pequeño tamaño; de Curitas, marca registrada].

     

    Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española:
    Ortografía de la lengua española [en línea], https://www.rae.es/ortografía/denominaciones-propias-de-ámbitos-científicos. [Consulta: 25/05/2024].

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