CAPÍTULO V. La representación gráfica de las unidades léxicas

2. Unión y separación de elementos en la escritura

2.1. La escritura de formas o expresiones complejas

Existen en la lengua diversos tipos de formas o expresiones complejas, resultado de combinar varias palabras o raíces léxicas. Algunas de estas expresiones complejas se escriben siempre en una sola palabra gráfica, mientras que otras están constituidas por varias palabras gráficamente independientes o unidas mediante un guion. Además, ciertas expresiones complejas no se comportan de manera uniforme desde el punto de vista gráfico, puesto que pueden admitir su escritura en una o en varias palabras.

No suelen plantear dudas a este respecto las palabras compuestas propiamente dichas. Recibe el nombre de composición el proceso morfológico por el que dos o más palabras o raíces léxicas (entre las que se incluyen también los elementos compositivos de origen grecolatino, como algia ‘dolor’, bio ‘vida’, cardio ‘corazón’, filo ‘amante o amigo’, etc.) se unen para formar conjuntamente un término nuevo, denominado palabra compuesta o compuesto. En los compuestos propiamente dichos, llamados, por ello, compuestos propios, los distintos componentes se integran en una sola palabra gráfica, de ahí que reciban asimismo el nombre de compuestos univerbales. Se trata de voces como agridulce, bienmesabe, camposanto, cazamariposas, hazmerreír, hierbabuena, malinterpretar, maniatar, maxilofacial, milhojas, morfosintaxis, pelirrojo, sabelotodo, sordomudo, tontiloco, vaivén, verdinegro o, entre las que incluyen raíces léxicas grecolatinas, cinéfilo, filocomunista, herbívoro o cardiocirujano. Como se ve en alguno de los ejemplos, el primer componente puede sufrir alguna alteración formal, como su acortamiento (morfosintaxis, compuesto de morfología y sintaxis) o la incorporación de una vocal de enlace (como la i de agridulce o tontiloco). La razón por la que todas estas voces compuestas adoptan una grafía unitaria es que se comportan a efectos prosódicos y morfológicos del mismo modo que las palabras simples. A efectos prosódicos, porque constituyen un solo grupo acentual, es decir, poseen un único acento léxico o primario, el que corresponde al último de sus componentes: [kamposánto], [maniatár], [milójas], [morfosintáktiko], [pelirrójo], [sabelotódo], [sordomúdo], [tontilóko], [baibén], etc. (aunque, si el último elemento del compuesto es una raíz grecolatina, el acento recae a menudo en la vocal previa: cinéfilo, de cine + -filo ‘amigo’). Y, a efectos morfológicos, porque los morfemas flexivos, esto es, las terminaciones que expresan los rasgos de género, número, persona, tiempo, etc., se manifiestan solo en el segmento final, de modo que únicamente resulta variable el último componente: sordomuda, camposantos, maxilofaciales, tontilocos, vaivenes, maniatadas, filocomunistas, etc. Esta cohesión prosódica y morfológica es la que justifica la cohesión gráfica en este tipo de compuestos, cuya grafía es siempre unitaria. Así pues, no resulta adecuado escribir sus componentes por separado ni unidos con guion (⊗‍un caza mariposas, ⊗‍un caza-mariposas, ⊗‍filo-comunista, ⊗‍cardio-vascular), ni siquiera cuando estos pueden funcionar como piezas léxicas independientes en otros contextos (por ejemplo, las voces que integran el compuesto cazamariposas son palabras independientes en el enunciado Mi padre caza mariposas en verano). Debe aplicarse esta norma ortográfica a los compuestos ocasionales o de nueva creación que respondan a estas mismas pautas: limpiasuelos, peliverde, tontibueno, cardiosaludable, etc.

Muchos de los sustantivos que pertenecen hoy al grupo de los compuestos propios o univerbales, como aguanieve, aguardiente, avemaría, bajorrelieve, buenaventura, camposanto, caradura, cortocircuito, hierbabuena, montepío, padrenuestro o tiovivo, por poner solo algunos ejemplos, fueron en su origen unidades léxicas pluriverbales, formadas por la yuxtaposición de varias palabras gráficamente independientes (agua nieve, agua ardiente, ave maría, bajo relieve, buena ventura, campo santo, cara dura, corto circuito, hierba buena, monte pío, padre nuestro, tío vivo), e incluso algunas de ellas pueden verse aún escritas de esa forma. La razón de que muchas de estas unidades léxicas originariamente pluriverbales se conviertan en compuestos univerbales radica en que su condición de palabras a efectos léxicos (por su forma fija estable y su significado unitario) puede acabar por manifestarse también a nivel prosódico y morfológico; así, en muchos de estos casos el primer componente tiende a perder su acento, de modo que todo el conjunto pasa a constituir un solo grupo acentual, con un único acento prosódico, y la flexión de número pasa a manifestarse solo en el segundo componente. Cuando este proceso paulatino de cohesión prosódica y morfológica se completa, la unidad léxica originariamente pluriverbal termina adoptando una grafía unitaria (aunque existen, como es lógico, etapas de transición en las que el uso aún vacila entre una y otra grafía): bajo relieve [bájo rreliébe], pl. bajos relieves > bajorrelieve [bajorreliébe], pl. bajorrelieves; campo santo [kámpo sánto], pl. campos santos > camposanto [kamposánto], pl. camposantos, etc. Siempre que entre los componentes de este tipo de unidades léxicas se den las condiciones de cohesión prosódica y morfológica descritas, se recomienda emplear la grafía unitaria, aunque pueda no ser aún la más extendida en el uso: arcoíris (pl. arcoíris) mejor que arco iris; medioambiente (pl. medioambientes) mejor que medio ambiente; puercoespín (pl. puercoespines) mejor que puerco espín, etc. Con ello se evitan las dobles grafías y los problemas que a menudo plantea, en relación con el plural, la grafía separada.

Ahora bien, no en todas las unidades léxicas pluriverbales se cumple el proceso anteriormente descrito. Muchas de ellas mantienen la independencia gráfica de sus componentes, a pesar de presentar, como las anteriores, una forma fija estable y un significado unitario, no derivado simplemente de la suma de significados de sus componentes. Entre estas, las hay formadas por la mera yuxtaposición de palabras simples, como cabeza rapada (‘miembro de un grupo juvenil violento’), media naranja (‘persona que se considera el complemento ideal de otra en el terreno sentimental’), mesa redonda (‘reunión de especialistas en una materia para discutir sobre ella’), piel roja (‘indígena de América del Norte’), llave inglesa (‘herramienta regulable para aflojar o apretar tuercas de distintos tamaños’), cama nido (‘mueble compuesto de dos camas, en el que una se guarda debajo de la otra’), casa cuartel (‘cuartel de un cuerpo armado que incluye viviendas para sus miembros’), hombre rana (‘hombre equipado para realizar trabajos bajo el agua’) o sofá cama (‘sofá que incorpora una cama plegable’); y las hay que incluyen un nexo prepositivo, normalmente la preposición de, como cabeza de chorlito (‘persona alocada o de poco juicio’), caballo de batalla (‘cuestión recurrente y controvertida’), salto de cama (‘bata femenina ligera que se viste al levantarse de la cama’), tela de araña (‘red que forma la araña con el hilo que segrega’) u ojo de buey (‘claraboya circular’). Se observa en estos casos que cada una de las palabras tónicas que integran la expresión compleja conserva su acento prosódico: [kabésa rrapáda, kabéza rrapáda], [média naránja], [mésa rredónda], [piél rrója], [llábe inglésa], [káma nído], [ómbre rrána], [téla dearáña], [sálto dekáma], etc. Esa autonomía prosódica se corresponde con su comportamiento asimismo autónomo en el plano morfológico, pues en estas unidades léxicas el morfema de plural se manifiesta tanto en el núcleo sustantivo como en el adjetivo acompañante: cabezas rapadas, llaves inglesas, medias naranjas, mesas redondas, pieles rojas; o bien, si se trata de estructuras apositivas formadas por dos sustantivos, solo en el primero de ellos, el que actúa como núcleo, quedando invariable el segundo: camas nido, casas cuartel, hombres rana, sofás cama. También en las formadas con dos sustantivos unidos por preposición el morfema de plural lo adopta solo el núcleo: cabezas de chorlito, caballos de batalla, saltos de cama, telas de araña, ojos de buey. Así pues, la autonomía prosódica y morfológica de los componentes de estas unidades léxicas pluriverbales explica que mantengan asimismo su independencia gráfica. En caso de que esa independencia prosódica y morfológica se pierda, nada impide que puedan adoptar una grafía unitaria, como se ha explicado anteriormente. Esta transición se observa hoy en casos como pavo real [pábo rreál] (pl. pavos reales) o guardia civil [guárdia sibíl, guárdia zibíl] (pl. guardias civiles), que ya se ven también escritos pavorreal [paborreál] (pl. pavorreales), en América, y guardiacivil [guardiasibíl, guardiazibíl] (pl. guardiaciviles), en España (aunque solo en referencia a los miembros de este cuerpo armado, pues el nombre de la institución se escribe siempre en dos palabras: Guardia Civil). Incluso en las unidades léxicas pluriverbales más resistentes a este proceso, como las formadas por dos sustantivos unidos por preposición, se observan algunos casos de unificación gráfica, con pérdida del nexo prepositivo, como en tela de araña > telaraña u hoja de lata > hojalata.

Los procesos de unificación gráfica señalados en relación con las unidades léxicas pluriverbales de carácter sustantivo pueden darse también en locuciones conjuntivas o adverbiales, como muestran los varios casos de conjunciones hoy univerbales que proceden, históricamente, de la fusión de palabras simples, como aparte (de a + parte) o aunque (de aun + que); y las muchas locuciones adverbiales que han pasado ya hoy a escribirse normalmente en una sola palabra, como así mismo > asimismo, boca abajo > bocabajo, de prisa > deprisa, en seguida > enseguida, etc. En algunas ocasiones, no obstante, la variación gráfica puede suponer diferencias de valor o significado, como ocurre en sino (conjunción adversativa procedente de la fusión de la conjunción si y el adverbio no: No vino él, sino su hermano) frente a si no (secuencia de la conjunción y el adverbio: No vengas si no quieres). Más adelante se detallan las unidades léxicas que admiten su escritura en una o en varias palabras (v. § 2.4.1), así como las secuencias en las que la fusión o separación de elementos implica cambios de valor o significado (v. § 2.4.2).

Entre las expresiones complejas cabe aludir, por último, a las constituidas por varias palabras unidas con guion, que pueden estar formadas por adjetivos o por sustantivos: teórico-práctico, árabe-israelí, escuela-taller, coste-beneficio, etc. En estos casos, cada una de las palabras conserva su integridad formal y muchas veces también su acento prosódico, de ahí que mantengan siempre la acentuación gráfica que les corresponde como voces autónomas (v. cap. II, § 3.4.5.2). Las normas que rigen el uso del guion en este tipo de expresiones y los casos en que puede prescindirse de él se explican en el capítulo III, § 4.1.1.2.2-3.

En los epígrafes que siguen se comenta la escritura de algunos otros tipos de formas o expresiones complejas en relación con las pautas aquí expuestas.

 

Más información sobre conceptos del capítulo

En relación con este capítulo, las siguientes entradas del Glosario de términos gramaticales podrían ser de su interés:
adverbio en -mente, compuesto, nombre propio, numeral, pronombre átono

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española:
Ortografía de la lengua española [en línea], https://www.rae.es/ortografía/la-escritura-de-formas-o-expresiones-complejas. [Consulta: 25/05/2024].

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