guagua

Diccionario histórico del español de Canarias

guagua

 

guagua. (Posibl. traída de Cuba, donde pudo formarse a partir del ingl. waggon y de la loc. adv. de guagua). f. Vehículo automóvil para el transporte colectivo, empleado habitualmente tanto en el servicio urbano como interurbano.

                26-xi-1862 Jable (El Guanche, p.3): Allà en un tiempo, cuando Dios queria/ Y eran los corazones vivas fraguas,/ Y nadie de los fósforos, las guaguas/ Ni el telégrafo electrico sabia [...]. 1899 Pícar Tiempos mejores (pp.83-84): Nos arregostamos á la guagua y al otro día hicimos otra juyona y el mismo juego [...].

                1-ix-1902 Jable (Diario de Tenerife, p.2): Los coches interurbanos, ó guaguas, como los llama un colega, al establecerse, fijaron su precio por recorridos [...]. 7-x-1902 Jable (Unión Conservadora, p.2): Los coches guaguas establecidos para el servicios (sic) dentro de esta población, han sido llevados á Las Palmas, y se hallan haciendo el recorrido de dicha ciudad al Puerto de la Luz. 1905 Pícar Ageneré (p.74): [...] te llevaste el dote de la Bartola y las noches de garujita, las traperas y las colchas de alimanisco, el tanquillo, la pila seca y el greñaje, la partida de la porra, la guagua y el entierro de la sardina... 1924 Millares Léxico de GC (p.82): Las guaguas son los ómnibus, hoy eléctricos, que explotan el servicio de transportes entre los dos puntos extremos de la población: el Puerto de la Luz y el barrio de San José. De origen americano, guagua es baratura, ganga, lo que se dá casi de balde. De aquí la frase «de guagua», equivalente a la castellana «de gorra». El que come, bebe o fuma «de guagua», es un parásito, un lame-platos, un «gorrón». 8-iv-1924 (1986) Quesada Crónicas (p.392): Todo el mundo va tranquilo. Las tiendas de los indios están llenas de gente, las tartanas y las guaguas cruzan por las bocas calles perfectamente equilibradas. 13-viii-1924 (1986) Ibídem (p.401): Estos comerciantes son como los ómnibus y las guaguas. Echan sus regatas a ver quién abre primero. Si usted aguarda un ómnibus y viene una guagua le dirá un conocido del pueblo donde usted esté: «Detrás de esa guagua viene el amarillo, porque la guagua está acechando a que salga para venir antes». 26-viii-1924 Jable (Gaceta de Tenerife, p.3): Paro de las «guaguas» en Las Palmas. El delegados (sic) del Gobierno en Las Palmas participa al gobernador civil, que en la mañana de ayer, con motivo de una disposición de la Alcaldía, sobre la circulación de las conocidas «guaguas», se retiraron las que hacen el servicio al puerto, volviendo algunas al poco tiempo. 1927 Torre Ha llegado (p.27): Esta es la guagua de Pancho Viera que no la junde ni el Diluvio. 1928 Pérez Delgado Historia (p.17): Y fue así, cómo, en aquella tarde fresquita de Mayo, María Rodríguez y Rodríguez subió a la guagua «Vulcanópolis Villatlante y viceversa» para ausentarse definitivamente de su pueblo natal, llevando consigo un gran caudal de ilusiones, un loable plan de vida, un poco de tristeza y una cestita con su ropa, sus zapatos y unos pedazos de pan y queso. 1934 (1954) Doreste Crónicas (p.32): [...] lía su hato y estiva sus cajas vacías, con precipitación de fuga, en la guagua. 1940 (1988) Lara Cantares (p.359): Se vive nuestra Ciudad/ toda la prisa que tiene,/ en una «guagua» que viene/ y en una «guagua» que va. v-1948 (1990) Acosta Guión Antología («Honor al vino», p.63): ¡Vi una guagua!/ no te precipites, negra,/ deja quieta la palanca/ que es bien corto el recorrido/ y con un litro me basta. 1948 (1969) Guerra Cuentos ii (p.50): Le toca una guagua de esas menudas, de esas en las que uno tropieza con todas las rodillas de los demás [...] y gacha como una cueva. 1951 Montero La herencia (p.50): Y tú mercando camisas/ y también muchas inaguas/ y viajando a cada estante/ en artonoves y guaguas. 1952 Gálvez Dos mundos (p.10): El autobús y la guagua es la misma cosa, mujer. Los peninsulares no dicen guagua, sino autobús, pero es lo mismo. Porque su merces es peninsular, por más que lo niegue. 1952 (1964) Laforet La isla (p.21): Por la larga calle de León y Castillo, que une todo a lo largo el barrio del puerto y el casco de la ciudad, cruzaban automóviles, típicas guaguas de pasajeros, camiones. 24-i-1953 (1999) Perdomo Crónicas (p.102): Esa chalana, el viernes último, saliéndose de sus funciones puramente cargueras, hizo en Arrecife nada menos que de guagua. 1953 (1967) Puerta Monólogos (p.32): Disen que todos los amos/ de las guaguas coloradas/ le asubieron dos riales/ porque no ganaban nada. 1957 Nácher Guanche (p.84): Oyó a alguien que hablaba de subir a la «guagua». Y la «guagua» era el pequeño autobús. Ya se había detenido. 1959 Alvar Tenerife (p.184): guagua 'autobús' ([La] Lag[una]).

¨La voz canaria reúne las acepciones de autobús y autocar que, según las definiciones del dea i, son, respectivamente, «Vehículo automóvil de gran capacidad para el transporte de viajeros, con trayecto fijo y frecuentemente urbano» y «Vehículo automóvil de gran capacidad, para el transporte turístico o interurbano de viajeros». Desde el drae-70 al drae-84, guagua se registra como «Voz onomatopéyica», en Canarias, Cuba y Puerto Rico, con la siguiente acepción: «Nombre vulgar de los ómnibus y camiones que prestan servicios urbanos»; en el drae-92 se considera «De etim[ología] disc[utible]», se añade la República Dominicana, y se define como «Ómnibus que presta servicio en un itinerario fijo». Finalmente, en el drae-01 se sitúa en Canarias y en Las Antillas, y se precisa la definición: «Vehículo automotor que presta servicio urbano o interurbano en un itinerario fijo». Según consta en el Fichero de enmiendas y adiciones, «La nota de Can[arias] la facilitó D. Daniel Mezquita en carta de 20-ix-1961. Archivada en Secretaría». Se documenta también en Colombia (Haensch/Werner Dicc. col.) y en el dialecto canario de Luisiana (Alvar, p.184). Para el dcech iii, la palabra guagua es cubana «desde luego, y puede ser adaptación del ing[lés] "waggon" 'carruaje', aunque en los Estados Unidos solo parece haber designado las grandes carretas con que se viajaba hacia el Oeste de este país, los carruajes de transporte militar y un automóvil mediano empleado para el transporte gratuito de un corto número de personas (Dict. of American English); el cambio de sentido hubiera debido producirse, por lo tanto, en Cuba. F. Ortiz sugiere que pudiera dársele este nombre por la baratura relativa del viaje en ómnibus, como extensión del adverbio de guagua». Pichardo la trae ya como cubanismo, con una explicación similar a la anteriormente expuesta: «Especie de coche u omnibus usado en la Habana para viajar a los suburbios por un estipendio tan barato que le ha merecido la aplicacion de aquella palabra, o quizá por la inglesa Wagon». En el dea ii figura como término regional, con dos ejemplos periodísticos canarios. Benítez Anécdotas (pp.95-96) ofrece un comentario interesante sobre la fecha de aparición de las guaguas en Las Palmas: «Bien merecen estos vehículos, hoy dueños y señores del transporte dentro del casco urbano de la Ciudad, que hagamos historia de su humildísima aparición, allá por el comienzo de los años veinte de esta centuria, en que por nuestras calles circularon, si mal no recuerdo, los dos primeros. No sé si por su nombre cubano, que, como todo lo de aquella "isla hermosa del ardiente sol", en todos los tiempos ha tenido en nuestro ámbito la mejor acogida, o por su entonces modosito aspecto y también por la mansedumbre con que sus conductores invitaban a subir y se paraban donde el viajero quisiese, lo cierto del caso es que el pueblo soberano pronto se decidió en su favor y lo hizo su preferido medio de locomoción, cuando ya el número de guaguas, en multiplicación prodigiosa, inclinó la balanza a su favor en la terrible competencia con los tranvías». Sigue siendo voz de uso general en todas las islas, aunque en el nivel culto parece haber cierta pugna con autobús, según se deduce de los datos aportados por Samper Padilla (p.317), que bajo el epígrafe «autobús» anota 10 veces guagua, 9 autobús y una sola vez ómnibus. El ejemplo de Puerta (1953) hace referencia a que en Santa Cruz de Tenerife, hace unos años, las guaguas azules eran las de transporte urbano y las guaguas rojas (en el ejemplo guaguas coloradas) las del transporte interurbano.

 

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ISBN 978-84-88366-95-5 (o.c.)978-84-88366-93-1 (v.1) 978-84-88366-94-8 (v.2)

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