Real Academia Española

   

Darío Villanueva: «La corrección política ha llegado para quedarse»

Darío Villanueva durante su conferencia. Foto: El Correo.

Darío Villanueva durante su conferencia. Foto: El Correo.

Darío Villanueva junto a Miren Artaraz, directora de Política Universitaria del Gobierno vasco; Nekane Balluerka, rectora de la UPV; y Enrique de Ybarra, presidente de la Fundación Vocento.

Darío Villanueva junto a Miren Artaraz, directora de Política Universitaria del Gobierno vasco; Nekane Balluerka, rectora de la UPV; y Enrique de Ybarra, presidente de la Fundación Vocento.

6.11.2018
Inauguración del Máster de Periodismo Multimedia de la UPV

Darío Villanueva: «La corrección política ha llegado para quedarse»

• El director de la RAE ha hablado sobre lengua, corrección política y posverdad

El director de la Real Academia Española (RAE), Darío Villanueva, ha inaugurado hoy en Bilbao el Máster de Periodismo Multimedia de El Correo-UPV/EHU con una conferencia titulada «Neolengua, entre la corrección política y la posverdad».

«La corrección política, una nueva forma censura, ha llegado para quedarse», ha señalado Villanueva al inicio de su intervención. Esta es «una censura perversa, para la que no estábamos preparados, pues no la ejerce el Estado, el Gobierno, el Partido o la Iglesia, sino estamentos difusos de lo que denominamos sociedad civil». 

Esta corrección política, ha añadido el director de la RAE, dinamita el ideal filosófico que la enseñanza universitaria debería alentar: «el regir nuestras conductas no exclusivamente por los sentimientos, los prejuicios o las pasiones, sino por la racionalidad, atributo privativo de nuestra especie».


VIEJALENGUA NEOLENGUA

Tanto la corrección política como la posverdad, ha continuado Villanueva, «tienen que ver fundamentalmente con el uso de esa facultad privativamente humana que es el lenguaje, y con las lenguas a través de las cuales se manifiesta dicha capacidad. La corrección política hace derivar la expresión recta de los hechos y las opiniones hacia el circunloquio y el eufemismo. En cuanto a la posverdad, el problema está en la correlación entre los enunciados y la realidad de las cosas». 

Villanueva, citando 1984, la obra de George Orwell, ha recordado cómo junto a las palabras de uso más común, ajenas a la abstracción o la ideología, que siguen procediendo de la denominada viejalengua, y aparte del vocabulario científico-técnico, considerado aséptico, el tronco principal del éxito de la neolengua lo forman palabras construidas con fines políticos, para dirigir y controlar el pensamiento de los hablantes. «Orwell se inspira para todo ello —ha señalado Villanueva— en las experiencias totalitarias de regímenes como el fascismo mussoliniano o el nazismo». 


EL DICCIONARIO

A continuación, el director de la RAE se ha referido al Diccionario académico y cómo lo políticamente correcto le afecta. La constante revisión de la obra, ha dicho, permite matizar cada una de sus definiciones de acuerdo con la sensibilidad del momento, pero, siempre, sin ocultar arbitrariamente los usos reales de la lengua.

«A la RAE se le acusa una y otra vez de agraviar a individuos o grupos simplemente por incluir palabras consideradas ofensivas por ellos, palabras que existen en el uso del idioma y están ampliamente documentadas por escrito; palabras que la RAE no ha inventado, sino simplemente recogido de la lengua soberana creada y utilizada por los hablantes», ha explicado el director de la Academia.

Por todo ello, ha aclarado Darío Villanueva, «expurgar el Diccionario para hacerlo seráfico y biempensante no dejaría tampoco de ser una reiterada expresión de una nueva forma de censura difusa, no impuesta por el Estado, el Partido o la Iglesia, sino por la etérea instancia que decreta lo políticamente correcto».


LA POSVERDAD

Por último, Darío Villanueva ha querido referirse a «un nuevo concepto, interesante a la vez que preocupante», que surge en el contexto de la posmodernidad: el de la posverdad

En clave política, el director de la RAE ha citado diferentes ejemplos que «reavivan la vigencia de la posverdad: muchos de los argumentos de los políticos ingleses partidarios del brexit y, especialmente, los tuits y las peroratas de Donald Trump a lo largo de su campaña presidencial». Ejemplos que entroncan directamente con la sentencia de que una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en verdad.

Como ha recordado Villanueva, la palabra se incorporó a finales de 2017 como neologismo en la primera actualización del Diccionario de la lengua española. «Para definir posverdad, ha explicado, se partió de la idea de toda información o aseveración que no se basa en hechos objetivos, sino que apela a las emociones, creencias o deseos del público; como una distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales».

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