Real Academia Española

   

Federico Corriente ingresa en la RAE para ocupar la silla K

El arabista Federico Corriente ocupará la silla «K» de la RAE.

El arabista Federico Corriente ocupará la silla «K» de la RAE.

Ceremonia de ingreso en el salón de actos de la RAE.

Ceremonia de ingreso en el salón de actos de la RAE.

El latinista Juan Gil ha dado la bienvenida a Federico Corriente en nombre de la corporación.

El latinista Juan Gil ha dado la bienvenida a Federico Corriente en nombre de la corporación.

Federico Corriente, nuevo académico de número.

Federico Corriente, nuevo académico de número.

20.5.2018
Vacante desde el fallecimiento de Ana María Matute

Federico Corriente ingresa en la RAE para ocupar la silla K

• En su discurso ha analizado ejemplos de arabismos en el castellano

El arabista Federico Corriente Córdoba (Granada, 1940), doctor en Filología Semítica por la Universidad Complutense de Madrid y profesor honorario de la Universidad de Zaragoza, en donde ha sido catedrático de lengua y literatura árabes, ha ingresado hoy en la Real Academia Española (RAE) con el discurso La investigación de los arabismos del castellano en registros normales, folklóricos y bajos. En nombre de la corporación, le ha dado la bienvenida Juan Gil.


SILLA K

Federico Corriente fue elegido para ocupar la silla el 6 de abril de 2017, vacante desde el fallecimiento de  Ana María Matute, en 2014. De ella, Corriente ha asegurado que «ha sido un personaje señero de las letras de nuestra lengua castellana, que nos ha dejado en su quehacer literario obras no solo de gran valor estético, sino además imprescindibles para no olvidar buena parte de nuestra historia contemporánea». 

El nuevo académico ha añadido que espera ser digno sucesor de Matute «en su labor de ganar esplendor y preservar la limpieza de nuestra lengua castellana y española, a la que amamos por madre y maestra». 
 


ARABISMOS DEL CASTELLANO

Federico Corriente, tras recordar que los estudios orientalísticos en España «fueron auspiciados durante la Edad Media», ha evidenciado con diferentes ejemplos el «desapego tradicional de nuestro arabismo de las disciplinas lingüísticas».

A continuación, ciñéndose al tema central de su discurso, Corriente ha señalado que los resultados de los diversos estudios recientes sobre la etimología de origen árabe de voces castellanas o hispanorromances se pueden clasificar, en general, «en tres epígrafes bien diferenciables por el tipo de registro alto, medio o bajo, según su aceptabilidad social». 

Entre los arabismos de registro alto o normal encontramos, como ha indicado Corriente, aquellos ya conocidos y correctamente atribuidos a sus étimos desde algunas obras de finales del siglo xix u otras más recientes: andrajodrogaademánafán...

En cuanto a los arabismos de registro medio, se incluyen nombres de juegos, voces etimológicamente opacas usadas en ellos, segmentos ininteligibles de refranes, modismos o canciones populares o infantiles, etc.: azarajedreznaipea troche mochea trancas y barrancas...

Arabismos de registro bajo o ínfimo son aquellos como exclamaciones, interjecciones y voces obscenas o soeces, incluso blasfemias: carambagilíjolín...


CONCLUSIONES

Federico Corriente ha señalado, como conclusión, que «podemos afirmar que el peculiar sistema, o más bien, sistema de sistemas de los arabismos hispánicos no es una pequeña parcela del idioma en vías de extinción, ni siquiera estancamiento, sino un intrincado mosaico de sorpresas en el que [...] pueden aparecer palabras cuya etimología más creíble sea árabe andalusí, por el hecho históricamente innegable de que andalusíes de diversas comunidades, mudéjares y moriscos se mezclaron íntimamente con cristianos nuevos y viejos y les transmitieron un buen número de frases y palabras particularmente expresivas, y a menudo de ínfimo registro». 


ARABISTAS EN LA RAE

En su discurso de bienvenida, el académico Juan Gil ha comenzado aludiendo «a la obra y a las vicisitudes vitales del primer arabista que ingresó en la Academia: José Antonio Conde (1766-1820)». Nombrado académico honorario en 1801, supernumerario en 1802, pasó a ser de número ese mismo año. Conde, partidario de José Bonaparte, fue expulsado de la RAE, en la que fue admitido nuevamente en 1818. 

Si en el siglo xix no cuajó en la Academia la semilla del arabismo, sí lo hizo en el xx. Como ha recordado Juan Gil, hubo una «brillantísima pléyade de investigadores del mundo musulmán: Francisco Codera, Julián Ribera, Miguel Asín, Ángel González Palencia y Emilio García Gómez.

«Ahora bien —ha señalado Gil—, desde la muerte de García Gómez en 1995 hasta la actualidad han transcurrido veintidós años. Es incomprensible que una, y especialmente una Academia de la lengua española, haya estado huérfana, durante tanto tiempo, de un especialista en la lengua del islam».

«No cabe duda de que España cuenta hoy con muchos y buenos arabistas, dignos de sentarse en nuestra Casa. Sin embargo, nadie se atreverá a discutir que, entre todos ellos, el primer lugar corresponde a Federico Corriente», ha dicho Gil.

Su producción científica «asombra por su cantidad y calidad. Nada menos que 48 libros, 194 artículos y 49 reseñas componen su imponente bibliografía», también ha dicho Juan Gil, quien ha añadido que «cabe distinguir en su obra dos tipos de libros: los que se encaminan a procurar al estudioso un imprescindible instrumento de trabajo y los que se vuelcan en la investigación pura y dura». 

«Políglota consumado [...]. He aquí una cualidad que lo empareja, si es que son personajes comparables, con el buen José Antonio Conde. [...] Si la RAE debe llamar a su seno a la excelencia, excelente es en verdad el arabista a cuyo discurso hoy me he honrado en contestar», ha concluido Juan Gil. 

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