Real Academia Española

   

Bartolomé Alcázar

Bartolomé Alcázar

Murcia, 23 de agosto de 1648-Madrid, 14 de enero de 1721
Silla F

Académico fundador, forma parte de la nómina que el Diccionario de autoridades recoge en sus preliminares.

Jesuita, humanista, historiador y matemático, Bartolomé Alcázar fue el primer ocupante de la silla F. «Maestro de erudición en el Colegio Imperial de esta Corte, y cronista de su Religión», como se dice en la «Historia de la Academia» redactada por José Casani en los preliminares del Diccionario de autoridades, Alcázar perteneció al grupo de los ocho primeros asistentes que, desde 1711, se reunían semanalmente en las tertulias celebradas por el marqués de Villena en su palacio de las Descalzas Reales de Madrid, es decir, dos años antes de la creación de la Real Academia Española.

En 1664 ingresó en la Compañía de Jesús y, desde 1675, señala José Martínez de la Escalera en el Diccionario biográfico español (2011), «residió en el Colegio Imperial de Madrid como profesor de Humanidades y Retórica». Tras un rectorado en Cuenca entre 1691 y 1694 —Alcázar fue rector de la casa jesuita de esa ciudad—, regresó a Madrid, donde fue profesor de Matemáticas. Desde 1700 «se dedicó a la preparación de su Chrono-Historia de la Compañía de Jesús en la provincia de Toledo (1710), que abarca desde 1541 hasta 1581 y de la que aparecieron los dos primeros tomos (han quedado manuscritas las décadas 1581-1590, 1591-1600 y 1611-1620)». Esta obra es, según Martínez de la Escalera, «una fuente importante para conocer la implantación de la Orden en el antiguo reino de Toledo».

El padre Alcázar también escribió, en palabras de Alonso Zamora Vicente en su Historia de la Real Academia Española (1999, 2015), «varias obras de variado ámbito entre las que sobresalen una biografía de san Ignacio (1685) y otra de san Julián, obispo de Cuenca (1692) […] y editó textos gramaticales de Nebrija». Además, en la biblioteca académica se conserva una copia de su dictamen titulado Sobre si la Z es letra castellana, firmado en San Clemente (Cuenca) en 1715.

Fue Alcázar «eficaz colaborador del Diccionario de autoridades», destaca Zamora Vicente, para el que redactó fichas de la letra A (combinación Au, que se dio por terminada en mayo de 1719). También papeletizó el Dioscórides comentado por Andrés Laguna (a fin de extraer textos que sirvieran para autorizar los usos de las voces incluidas en el Diccionario —de hecho, según Martínez de la Escalera, dos de las obras de Alcázar, Chrono-Historia y Vida de San Julián, serían posteriormente incluidas entre las autoridades del Diccionario—).

Asimismo Alcázar, junto con los fundadores Andrés González Barcia, José Casani y Vincencio Squarzafigo, formó parte de la comisión encargada de elaborar una planta para regular la construcción del Diccionario, aprobada por el Pleno académico, como señala Víctor García de la Concha en su obra La Real Academia Española. Vida e historia (2014), con el título de «Planta ideada por los comisarios nombrados por la Academia, del método que se puede observar en la composición del nuevo Diccionario de la lengua española».

Otra de las labores académicas más destacables del jesuita fue recoger los vocablos de cantería y los provincialismos murcianos.

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