Juan Valera

Juan Valera

letra I

Elección

2 de Mayo de 1861

Toma de Posesión

16 de Marzo de 1862

Fallecimiento

19 de Abril de 1905

Juan Valera

Académico de número

Cabra (Córdoba), 1824-Madrid, 1905

El 16 de marzo de 1862 ocupaba su asiento en la RAE el escritor y diplomático Juan Valera, que leyó el discurso Observaciones sobre la idea vulgar que hoy se tiene acerca del habla castellana y la que debe tener la Academia, y sobre la poesía popular: «La lengua, cuya custodia os está confiada, es como una copa esplendente y rica, donde caben, sin agrandarla ni modificarla, todos los raudales del saber y de la fantasía, por briosos y crecidos que vengan, y donde toman, al entrar, su forma y sus colores […]» (p. 259). El académico y escritor Antonio Alcalá Galiano, tío de Valera, le dio la bienvenida a la institución.

Nacido en Cabra (Córdoba) el 18 de octubre de 1824, el nombre de Valera resuena en el ámbito literario, periodístico y diplomático con igual fuerza. El ilustre escritor, autor de Pepita Jiménez (1874), comenzó sus estudios en Lenguas clásicas, Filosofía y Derecho en Málaga y en Granada, que culminaron en Madrid en 1846, donde se licenció en Jurisprudencia. Inmediatamente después, en 1847, viajó a Nápoles como agregado de la embajada de España, y aquel viaje sería el germen de sus muchas misiones diplomáticas por el mundo. Tres años después, en 1850, fue enviado como agregado de la embajada española a Lisboa, y en 1851 como secretario a la embajada de Brasil.

Pero Valera no se contentó únicamente con la actividad diplomática, sino que se entregó de lleno a la escritura, como periodista y literario, y despuntó en ambas tanto como en su faceta diplomática. De vuelta a España en 1857, la firma de Valera se hizo cada vez más frecuente en la prensa; colaborador de la Revista Española de Ambos Mundos desde 1853, sus artículos sobre política, arte o literatura vieron la luz en los periódicos y revistas El Semanario Pintoresco Español, La Discusión, El Museo Universal, La América y El Contemporáneo. Además, Valera fundó la Revista Peninsular, La Malva, El Cócora y la Revista de España.

Enviado como diplomático a Rusia en 1857, Valera tuvo ocasión de conocer diversas ciudades europeas; París, Bruselas, Berlín o Varsovia. De regreso a España y seducido por el brillo social de la política, fue nombrado subsecretario de Estado en 1868, tras el exilio definitivo de Isabel II, y en 1871 fue elegido director general de Instrucción Pública. Sin embargo, en 1873 retomó su labor diplomática y fue enviado como ministro plenipotenciario a Washington y más tarde a Lisboa, en 1881. Finalmente, en su última etapa como diplomático, Valera fue embajador de Bruselas (1886-1888) y de Viena (1893-1895).  

Sin embargo, en medio de tan ajetreada vida como diplomático, periodista y político, había aún hueco para más en los días de Juan Valera –como si dispusiera de más horas de las normales– y se consagró como un prolífico y exitoso poeta y novelista. A pesar de sus preferencias por la obra poética, y aparte de sus intentos teatrales, Valera es hoy conocido por sus novelas, especialmente por Pepita Jiménez (1874). Escribió también Las ilusiones del doctor Faustino (1875), El Comendador Mendoza (1877), Pasarse de listo (1878), Doña Luz (1879), Juanita la Larga (1895), Genio y figura (1897), Morsamor (1899), etc., y «en todas ellas se reflejan los problemas sociales de su tiempo, expuestos con pulcritud y corrección, en una prosa limpia, ortodoxa, orillada de una disculpadora sonrisa» (Alonso Zamora, La Real Academia Española, 1999, p. 152).

Además de sus poesías y novelas, Valera escribió abundantes observaciones críticas y fue autor de un copiosísimo epistolario, en el que repasó la sociedad literaria de su tiempo, sus amistades y sus preocupaciones familiares y literarias «con agudeza, humor y recta crítica, a veces despiadada, pero sin llegar a perder nunca ese sentido ‘diplomático’ de la convivencia» (ob. cit. p. 152). Su epistolario y su enorme bibliografía fueron recogidos por Cyrus D. Coster en las obras Correspondencia de Don Juan Valera (1859-1905) (1956) y Bibliografía crítica de don Juan Valera (1970).

A lo largo de su carrera, Valera perteneció a numerosas instituciones culturales; impartió numerosas conferencias en el Ateneo de Madrid y, además de ser miembro de la RAE, lo fue de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. En la RAE fue un académico entregado con fervor a su cargo; redactó un sinfín de informes y de discursos de todo tipo, recepciones, necrologías, etc., y dejó escritos numerosos testimonios sobre la RAE y sobre la Academia en la copiosa correspondencia que mantuvo con otros académicos.

Los últimos años de su vida, el escritor capitaneó una afamada tertulia literaria en su casa de la madrileña Cuesta de santo Domingo, a la que asistieron muchos escritores jóvenes. Viejo, achacoso y ciego, Juan Valera murió en esa misma casa el 19 de abril de 1905.

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