Ricardo León y Román

Ricardo León y Román

letra B

Elección

9 de Mayo de 1912

Toma de Posesión

17 de Enero de 1915

Fallecimiento

6 de Diciembre de 1943

Cargo

Bibliotecario
Primer vocal adjunto

Ricardo León y Román

Académico de número

Barcelona, 1877-Torrelodones (Madrid), 1943

El 17 de enero de 1915 ocupaba el sillón B de la RAE el escritor Ricardo León y Román con el discurso titulado La lengua clásica y el espíritu moderno: «¿Son de todo punto incompatibles, como suelen decir algunos ingenios contemporáneos, la lengua clásica y la sensibilidad moderna?» (p. 10). Le dio la bienvenida el entonces director de la RAE Antonio Maura y Montaner, quien alabó las «áureas páginas» de los libros del escritor: «Ellas acreditan sensibilidad exquisita y consumada maestría en el desembarazado manejo de nuestro idioma para declarar, matizar, perfumar y ennoblecer los conceptos» (p. 42).

Ricardo León y Román nació en Barcelona el 15 de octubre de 1877, pero pronto se mudó a Málaga. En 1901 se trasladó a Santander para trabajar en la sucursal cántabra del Banco de España y colaboró en la redacción de El Cantábrico, donde escribió más de un centenar de artículos. En 1906 volvió a Málaga, dirigió la revista Gibralfaro y dio forma a la novela modernista Casta de hidalgos, publicada en 1908, que recoge su experiencia santanderina.

En enero de 1910 fue trasladado a la sucursal de Banco de España de Madrid; en la capital fue bien recibido por parte de los círculos literarios conservadores y se convertiría, con el tiempo, en el autor predilecto del modernismo castizo. Llegó a ser uno de los autores más editado y publicado en vida.

En palabras de Alonso Zamora, «lo más llamativo de la obra de Ricardo León es el marcado preciosismo, el arcaizante tono de su prosa, voluntariosamente mantenido» (La Real Academia Española, p. 99). Como modernista, León tiene muy presente la construcción clásica, que interpreta con respeto y veneración. Su fervor por un pasado glorioso le lleva a tratar el lenguaje con tal mimo y minuciosidad que hace que parezca, en ocasiones, «desprovisto de espíritu» (p. 99).

Aunque León destaca como novelista, cultivó también la poesía en obras como Lira de bronce (1901) y Alivio de caminantes (1912). Entre sus novelas destacan Comedia sentimental (1909), Alcalá de los Zegríes (1909), La escuela de los sofistas (1910) y El amor de los amores (1910), el melodrama que lo popularizó y que supuso su mayor éxito comercial. El hasta entonces desconocido Ricardo León pasó a convertirse en «el titán católico idolatrado por grupos sociales muy conservadores» (La Real Academia Española, p. 99). Precisamente, El amor de los amores le hizo ganador del Premio Fastenrath de la Real Academia Española en 1911 y, un año más tarde, fue elegido académico (el 9 de mayo de 1912).

Tras aquel éxito literario publicó, entre otras obras, Los centauros (1912), Humos de Rey (1923) y Jauja (1928). Más adelante, refugiado en una embajada durante la guerra civil española, Ricardo León narró los sucesos históricos en su libro Cristo en los Infiernos (1941).

El escritor modernista fue nombrado vocal adjunto de la Real Academia Española el 9 de mayo de 1934 y, nueve años más tarde, fue elegido bibliotecario, el 2 de diciembre de 1943; sin embargo, no llegó a ocupar este último cargo, pues murió en Torrelodones (Madrid) cuatro días después de su elección, el 6 de diciembre de 1943.

«Yo soy un hombre honrado que piensa y no un sectario pegado a su dogma, como el molusco a la piedra. Cuando hablo, cuando razono, lo hago con entera libertad, sin más limitaciones que la insuficiencia de mi entendimiento y de mi saber» (Ricardo León, La escuela de los sofistas, 1910).

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