CAPÍTULO III. El uso de los signos ortográficos

3. Signos de puntuación

3.4. Usos de los signos de puntuación

3.4.8. Las comillas

3.4.8.2. Otros usos de las comillas

3.4.8.2.1 Para marcar el carácter especial de una palabra o expresión

Las comillas sirven también para llamar la atención del lector sobre alguna peculiaridad de la voz o expresión entrecomillada, que la distingue del resto de los componentes léxicos del enunciado. Las comillas se emplean frecuentemente para indicar que una palabra o expresión es impropia, vulgar, procede de otra lengua o se utiliza irónicamente o con un sentido especial:

Siempre dice que las «cocretas» de ese sitio están riquísimas.

En el salón han puesto una «boisserie» que les ha costado un dineral.

Menudo «cacharro» se ha comprado tu jefe. Ese modelo es uno de los más caros.

Parece que últimamente le va muy bien en sus «negocios».

Por este medio el autor sitúa en otro plano el término entrecomillado, bien para señalar el carácter ajeno a su propio registro, en el caso de los vulgarismos, o su pertenencia a otra lengua, en el caso de las voces extranjeras; bien para advertir de que la voz se está usando no en su sentido recto, sino en sentido irónico o con algún matiz semántico especial.

En textos impresos en letra redonda es más frecuente y recomendable reproducir los extranjerismos crudos en letra cursiva que escribirlos entrecomillados (salvo, claro está, en textos manuscritos o en soportes y tipos de letra que no admiten la cursiva). Excepcionalmente, en los titulares de prensa, la cursiva puede ser reemplazada en este uso por comillas simples: Messi consigue su cuarto ‘hat-trick’ esta temporada. No se escriben entre comillas ni con resalte tipográfico los nombres propios y las siglas y acrónimos de otras lenguas (Hemos visitado la National Gallery; El protagonista de la película trabaja en el FBI). Para la distinción entre extranjerismos (y latinismos) crudos y adaptados —y sus consecuencias en la escritura de comillas o cursiva—, véase el capítulo VI.

También en las expresiones vulgares, impropias, irónicas, etc., es posible la escritura de cursiva en lugar de comillas.

3.4.8.2.2 En usos metalingüísticos

Se llaman usos metalingüísticos aquellos en los que un término, una expresión o un enunciado se emplean no para comunicar el mensaje que contienen, sino para decir algo de ellos, para comentarlos desde un punto de vista lingüístico:

La palabra «cándido» lleva tilde por ser esdrújula.

El verbo «menguar» se acentúa como «averiguar».

En la oración «Me gusta tu casa» el sujeto es «tu casa».

En los textos impresos, en lugar de emplear comillas, se marcan los usos metalingüísticos en cursiva (si el texto base está en redonda) o en redonda (si el texto base está en cursiva).

Por otra parte, en obras de carácter lingüístico, se utilizan las comillas simples para enmarcar los significados de los términos o expresiones citados:

La voz apicultura está formada a partir de los términos latinos apis ‘abeja’ y cultura ‘cultivo, crianza’.

3.4.8.2.3 En expresiones denominativas (títulos y apodos)

Las comillas sirven para señalar dónde empiezan y dónde terminan algunas expresiones denominativas. Esta función le corresponde también a la cursiva, con la que a veces alternan. Se relacionan a continuación los principales usos de las comillas en expresiones denominativas.

a) Se usan las comillas para citar el título de un artículo, un reportaje, un cuento, un poema, el capítulo de un libro o, en general, cualquier parte interna de una publicación, especialmente si aparecen junto con el título de la obra a la que pertenecen. Los títulos de los libros, revistas y periódicos, por el contrario, se citan en cursiva (si el texto base va en redonda) o en redonda (si el texto base va en cursiva):

Su artículo «Los pobres son más generosos» se publicó en el diario El Tiempo el día 28 de agosto.

Escribió el artículo «El léxico de hoy» para el libro El lenguaje en los medios de comunicación, obra en la que participaron varios autores.

Los títulos de piezas independientes que forman parte de una obra pueden escribirse en cursiva o entre comillas cuando aparecen citados de forma aislada:

Volvió a recitar la Oda al rey de Harlem.

Volvió a recitar la «Oda al rey de Harlem».

En cambio, cuando los títulos de la pieza y la obra se citan juntos, el primero se delimita con comillas y se escribe en redonda:

Volvió a recitar la «Oda al rey de Harlem», de Poeta en Nueva York.

Se escriben también con resalte tipográfico —y no entre comillas— los títulos de obras de otra naturaleza, como películas, cómics, cuadros, fotografías, esculturas, piezas musicales, discos, espectáculos, programas de radio o televisión, etc.: La estrategia del caracol, El retorno de Spiderman, Las meninas, Los miserables.

No se escriben entre comillas ni con resalte tipográfico alguno los títulos de colecciones editoriales (Es un excelente manual de Alianza Universidad; Le encantan los libros de El Barco de Vapor); tampoco los títulos de libros sagrados ni los de sus partes o libros internos (la Biblia, el Corán, el Nuevo Testamento, el Génesis, etc.). En estos casos, es suficiente el uso de la mayúscula en todas las palabras significativas para marcar la expresión denominativa (v. cap. IV, § 4.2.4.8.1).

b) En títulos de libros que contienen a su vez el título de otra obra, se recomienda escribir entre comillas este último, siempre que se cite completo:

Deberán consultar la monografía titulada El tiempo en «Cien años de soledad», interesante aportación al tema que nos ocupa.

Si el título interno es una mención abreviada, el empleo de comillas es opcional:

Martín de Riquer escribió Aproximación al Quijote, una de sus mejores obras.

Publicó El «Quijote» de Avellaneda y sus críticos con tan solo dieciocho años.

c) Cuando se citan dentro de un texto, se emplean las comillas para delimitar los títulos de leyes, programas, planes, proyectos, asignaturas, cursos, etc., que, por su excesiva longitud, solo llevan escrita con mayúscula la primera palabra:

Como asignaturas optativas se ofrecen este año «Lingüística aplicada a la enseñanza de español como lengua extranjera» y «Comentario de textos poéticos españoles e hispanoamericanos del siglo XIX».

En estos casos, los títulos de las leyes podrán escribirse también en cursiva:

La resolución cita la Ley 14/1999, de 15 de diciembre, por la que se fijan las sedes de las secciones de la Audiencia Provincial de Cádiz en Algeciras y Jerez de la Frontera.

En cambio, cuando todas estas expresiones denominativas no presentan una excesiva longitud, se escriben sin comillas y sin resalte tipográfico alguno, y con mayúscula inicial en todos sus elementos significativos: el Tratado de Maastricht; Ley Orgánica 3/1981, de 6 de abril, del Defensor del Pueblo; Plan Nacional sobre Drogas; Lingüística Aplicada (v. cap. IV, § 4.2.4.8.1.8,10 y 4.2.4.8.3.2).

d) Conviene citar entre comillas los títulos de ponencias, discursos, exposiciones, etc., para delimitar su extensión:

Se ha clausurado con gran éxito la exposición «Las vanguardias rusas» en Madrid.

e) Suelen escribirse entre comillas los apodos y alias que se intercalan entre el nombre de pila y el apellido:

Sergio «Kun» Agüero marcó el primer gol del partido.

También puede optarse, en este caso, por escribir el apodo en cursiva (o en redonda, si el texto base está en cursiva):

Sergio Kun Agüero marcó el primer gol del partido.

     

    Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española:
    Ortografía de la lengua española [en línea], https://www.rae.es/ortografía/otros-usos-de-las-comillas. [Consulta: 28/05/2024].

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