Manuel López Cepero

Retrato del deán Manuel López Cepero, 1856. ©  Museo de Bellas Artes de Sevilla

letra D

Toma de Posesión

1 de Enero de 1847

Fallecimiento

19 de Abril de 1858

Manuel López Cepero

Académico de número

Jerez de la Frontera (Cádiz), 1778-Sevilla,1858

En 1847 ocupaba el asiento D de la RAE el sacerdote y político Manuel López Cepero y Ardila, que había sido admitido en las filas de la Academia como honorario y promovido a supernumerario veintiséis años antes, en 1821.

«Alto, buen mozo, con un cierto chiste y donaire de tierra de Jerez [...] Amigo de pinturas, de monedas y de buenos muebles, aficionado al verdor de los campos [...] » (Miñano, Condiciones y semblanzas de los Diputados a Cortes para la legislatura de 1820 y 1821, pp. 81-84), López Cepero nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) el 5 de marzo de 1778. En 1802 se doctoró en Teología por la Universidad de Sevilla y en 1807 obtuvo la licenciatura en Cánones en esa misma universidad. Al inicio de la Guerra de la Independencia, Cepero defendió la causa nacional; se unió a la Junta Suprema y fue nombrado vicario general castrense a las órdenes del general Castaños. Defensor del liberalismo, en 1812 dirigió A Sevilla Libre, el periódico literario, político y religioso que se convirtió en uno de los órganos directivos del liberalismo español y que provocó que Cepero fuera elegido diputado en las Cortes de Cádiz en 1813 y 1814.

Además de su labor política y religiosa, Cepero era un apasionado del arte y la literatura; a la tertulia literaria que celebraba en su casa sevillana acudían, entre otros intelectuales, sus íntimos amigos los escritores y académicos Juan Nicasio Gallego, Alberto Lista y Martínez de la Rosa.

Tras el retorno del absolutismo en 1814, Cepero fue procesado y encarcelado por cuestiones civiles y religiosas en la cárcel de la Corona de Madrid, donde compartió celda  con su amigo el escritor y académico Juan Nicasio Gallego; después, fue trasladado a la Cartuja de Sevilla, donde estuvo seis años preso. Durante su encierro, Cepero se dedicó a observar y a dibujar el comportamiento de las abejas, que acompañó con ciertas anotaciones y reflexiones políticas, y que recogió en sus Cartas Apiarias, dedicadas a su amigo Nicasio Gallego. Los dibujos y las notas fueron consideradas ofensivas para la corona y supusieron el agravamiento de la pena y el traslado de Cepero a la cartuja de Cazalla de la Sierra (Sevilla) en 1819 . Liberado durante el Trienio Liberal (1820-1823), Cepero fue elegido diputado por Sevilla y por Cádiz, así como secretario de las Cortes. Sin embargo, el fin del Trienio Liberal lo puso de nuevo en el punto de mira de los absolutistas y Cepero decidió retirarse a su casa de campo de Sierra Morena (Jaén), donde tenía una nutrida biblioteca y una selecta galería de pintura, que fueron saqueadas por las tropas absolutistas. Tras ser de nuevo encarcelado y puesto en libertad, Cepero se retiró a Cazalla de la Sierra (Sevilla), donde se dedicó, durante diez años (1824-1834) al silencioso estudio de la naturaleza y de la literatura.

Tras la muerte de Fernando VIII en 1833, López Cepero recuperó los bienes que le habían sido saqueados –su querida biblioteca y su colección de obras de arte– y fue nombrado canónigo de la catedral de Sevilla en 1834. Fue también ministro del Real Tribunal del Excusado y vocal de la Junta de Armamento y Defensa de Sevilla. En 1844 fue nombrado deán de la catedral sevillana y en 1845 fue elegido senador vitalicio. Ese mismo año accedió a la cátedra de Sagradas Escrituras en la Universidad de Sevilla y fue decano de la Facultad de Teología de esa misma universidad. Dos años después, en 1847, fue nombrado vicario capitular de la catedral de Sevilla. Se encargó, también, de la organización del Museo Provincial de Bellas Artes de Sevilla y se ocupó de la recogida de bibliotecas, obras de arte, y otros muebles y objetos de las extinguidas órdenes religiosas. Su casa, donde exhibía su recuperada pinacoteca con cuadros de Velázquez, El Greco, Pacheco, Murillo, Zurbarán o Goya se convirtió, al final de su vida, en uno de los centros culturales e intelectuales más importantes de la ciudad de Sevilla.

Además de a la RAE, perteneció a la Academia de Bellas Artes de Sevilla y presidió la Academia Sevillana de Buenas Letras en 1850. Como sacerdote y político, escribió sobre las circunstancias jurídicas de la iglesia y del clero, y publicó opúsculos relacionados con las cambiantes situaciones políticas. Como observador y amante de la naturaleza, además de las Cartas Apiarias, Cepero fue autor de varios trabajos sobre agricultura como Curación de la mangla o tiñuda en el olivo y todos los árboles (1835), que escribió durante los periodos en que permaneció alejado y aislado de la vida política  

Manuel López Cepero, el «gran observador de la naturaleza, animales y plantas, y de gran afectuosidad incluso para los enemigos» (La Real Academia Española, p. 111), murió en Sevilla el 19 de abril de 1858. Los dos cuadros de Velázquez de su propiedad ­–La Inmaculada Concepción y San Juan en Patmos– se conservan hoy, junto a otras obras del pintor sevillano, en la National Gallery de Londres.

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