Wenceslao Ramírez de Villa-Urrutia

Wenceslao Ramirez de Villaurrutia (1850-1933). © Biblioteca Nacional de España (BNE)

letra f

Toma de Posesión

4 de Junio de 1916

Fallecimiento

10 de Abril de 1933

Wenceslao Ramírez de Villa-Urrutia

Académico de número

La Habana, 1850-Madrid, 1933

El 4 de junio de 1916, el diplomático Wenceslao Ramírez de Villa-Urrutia tomó posesión de su plaza de académico con el discurso titulado El estilo diplomático: «Sabido es que el estilo es el hombre. Cada cual expresa a su manera sus ideas, con elegancia o con desaliño, con elevación o con llaneza, con discreción o con desmaña» (p. 15)Juan Navarro Reverter fue el encargado de darle la bienvenida a la RAE: «Hábil y sagaz diplomático, escritor correcto, eximio literato, historiógrafo eminente, trabajador incansable, político activo, Senador vitalicio, ex Ministro de la Corona, todo esto ha sido y es el Sr. Marqués de Villa-Urrutia» (p. 42).

Wenceslao Ramírez de Villa-Urrutia nació en La Habana (Cuba) el 17 de febrero de 1850. Estudió Derecho en la Universidad Central de Madrid e ingresó en la carrera diplomática, en la que comenzó siendo agregado supernumerario del Ministerio de Asunto Exteriores el 14 de noviembre de 1868. Desde entonces, su vida estuvo siempre ligada a su intensa labor diplomática, a la que el propio Villa-Urrutia se refiere de este modo en su discurso de ingreso en la RAE: «el modesto esfuerzo del dolorido diplomático, que viviendo, por razón de oficio, en extranjero suelo, se lamenta, como el virgiliano pastor, de haberse visto obligado a abandonar los dulces campos patrios, en que otros más afortunados sesteaban a la sombra de algún árbol fructuoso» (p. 9).  

Villa-Urrutia fue un diplomático muy significativo y representó a España en numerosas ocasiones; fue ministro plenipotenciario en Constantinopla, Atenas y Bruselas. Figuró en la comisión negociadora del Tratado de París y fue embajador de España en Viena, Londres, París y Roma. Nombrado ministro de Estado en 1905, tuvo, entre otras funciones, la de acompañar al joven rey Alfonso XIII en sus viajes por París y Londres. En 1913, el mismo rey al que había acompañado en su tournée le otorgó el marquesado de Villaurrutia.

Además de su intensa labor diplomática, Villa-Urrutia —cuya cultura era vasta y variada—fue un aplicado historiador y escribió numerosas obras sobre la historia diplomática y sobre aspectos biográficos de personajes del siglo xix y de la monarquía española. Asiduo a los archivos de los países en los que trabajó como embajador, Villa-Urrutia consultó numerosa documentación para sus libros; propenso a lo anecdótico, escribió sobre embajadores de la era barroca, como Gondomar o Medinaceli, y sobre la familia de Carlos IV y la de Fernando VII.

Entre sus trabajos históricos, destacan Ocios diplomáticos (1907), La conferencia de Algeciras (1906), Relaciones de España e Inglaterra durante la guerra de la Independencia (1911-1914), Las mujeres de Fernando VII (1916), España en el Congreso de Viena (1928), Fernando VII, rey constitucional y Fernando VII, rey absoluto (1931).

El viaje del diplomático trotamundos terminó en Madrid el día de su muerte, el 10 de abril de 1933.

Con estas palabras recordaba Villa-Urrutia, el día de su ingreso en la RAE, su periplo diplomático por el mundo: «Lejos de la Patria, en ella tenía puestos todos sus amores y por ella andaba, como el Hidalgo manchego, rompiendo lanzas en descomunales encuentros de que nunca se percató su Dulcinea, cuya atención embargaban en el tobosino corral domésticos e importantísimos quehaceres» (Wenceslao Ramírez de Villa-Urrutia, El estilo diplomático, 1916, p. 9).

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