Real Academia Española

   

Eugenio Montes

Eugenio Montes

Vigo (Pontevedra), 1897-Madrid, 1982
Eugenio Montes. «Boletín de la Real Academia Española».
Silla L

Tomó posesión el 22 de enero de 1978 con el discurso titulado El romanticismo de los clásicos. Le respondió, en nombre de la corporación, Joaquín Calvo-Sotelo.

El periodista y ensayista Eugenio Montes se licenció en Derecho en Oviedo y en Filosofía y Letras en Madrid, doctorándose, como explica Javier Gutiérrez Palacio en el Diccionario biográfico español (DBE, 2011), bajo la dirección de Ortega, al que trató intensamente en sus tertulias.

Al regresar a Galicia inició sus primeras colaboraciones periodísticas en La Voz Pública, el Correo de Galicia, La Voz de Galicia, Galicia Nueva y, más adelante, «como colaborador de galleguismo» en La Zarpa. «Al mismo tiempo, cuenta Gutiérrez Palacio, era funcionario de la Audiencia, profesor auxiliar de Psicología y Lógica y Ética y Fundamentos del Derecho».

Leemos en el DBE que su carrera como periodista profesional la empezó en El Pueblo Gallego, de Vigo. «El ambiente era muy literario y situado en el novecentismo gallego […]. Por entonces, Montes introdujo tendencias ultraístas, que le convirtieron en el primer ensayista moderno en galego».

«Montes se situó por nacimiento, convivencia y evolución en el amplio concepto de los prosistas de la Generación del 27. Sus mejores amigos fueron Salvador Dalí y Federico García Lorca. En La Gaceta Literaria se hizo amigo de Rafael Alberti, aunque las ideologías les separasen al poco tiempo».

En 1931 se presentó a las elecciones como independiente en las listas del Partido Socialista. Sin embargo, a los pocos meses, como indica Gutiérrez Palacio, «Montes sufrió aparentemente lo que se puede llamar una mutación ideológica que le hizo aceptar en ese mismo año ser redactor en El Debate de Ángel Herrera y abandonar el galego como lengua de expresión escrita. Profundizando en el tema, parece lógica la rápida evolución: la influencia de Eugenio D’Ors, su maestro que evolucionó hacia Falange; su concepto minoritario y no nacionalista del vanguardismo; su amistad con Sánchez Mazas que le llevó casi a la fuerza de Renovación Española a Falange, y, por supuesto, influyó también su amistad con José Antonio Primo de Rivera […]. Todo esto, junto con sus arcanos personales, explican este cambio ideológico».

Por esa época comenzó su etapa de corresponsalías periodísticas: París, Londres, Berlín —en donde consiguió el Premio Mariano de Cavia por su crónica por la muerte de Engelbert Dollfuss— y Roma.

«La ideología de Montes, por esas fechas, era su catolicismo que hundía sus raíces en el pensamiento tradicionalista […]. Su pensamiento político inauguraba una línea teórico-política que se materializó después en el nacionalcatolicismo franquista […]. Poco a poco sus ideales monárquicos se deslizaron hacia Falange Española […]. En la década de 1930 conoció a Franco y su relación continuó en la posguerra», apunta Gutiérrez Palacio.

En 1954 fue nombrado director del Instituto Español en Roma, cargo que ocupó hasta su jubilación en 1971. En Italia recibió numerosos premios y condecoraciones: nombramiento de la Academia dei Lincei; premio como periodista internacional Ciudad de Roma; la Medalla de Oro de la Comunidad Europea, y los premios Tiber, Città di Castello y Mercuri d’oro.

En 1980 ingresó en la Academia de Bellas Artes, con el discurso Miguel Ángel en el jardín de los Medicis.

Más información

Necrológica académica de Eugenio Montes, por Joaquín Calvo-Sotelo. Boletín de la Real Academia Española, 1983.

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