Emilio Alcalá Galiano

Imagen Emilio Alcalá Galiano

letra G

Elección

28 de Marzo de 1878

Toma de Posesión

30 de Marzo de 1879

Fallecimiento

12 de Noviembre de 1914

Emilio Alcalá Galiano

Académico de número

Madrid, 1831-San Sebastián (Guipúzcoa), 1914

El 30 de marzo de 1879 ocupaba su asiento en la RAE el diplomático y escritor Emilio Alcalá Galiano y Valencia, conde de Casa Valencia y sobrino del académico Antonio Alcalá Galiano, que leyó el discurso titulado Las escritoras españolas de mayor mérito y celebridad: «Si las Reales Academias les abren algún dia sus puertas, las conferirán una alta distinción con que se honraron la Doctora de Alcalá, la Duquesa de Huesear y las Marquesas de Santa Cruz y de Estepa; que entónces las señoras principales, no satisfechas con pertenecer sólo á la aristocracia de la sangre, mostraban el buen gusto de querer brillar también en la del talento» (p. 52). Su primo, el académico y escritor Juan Valera, le abrió con alegría las puertas de la institución.

Nacido en Madrid el 9 de marzo de 1831 en el seno de una familia de alta alcurnia, «su vida se nos presenta como una ininterrumpida reunión social» (La Real Academia Española, 1999, p. 135). Alcalá Galiano fue, principalmente, un gran diplomático; viajó repetidamente por Europa y América y se codeó, a lo largo de su extensa y frenética vida social, con casi todas las personalidades artísticas, políticas y literarias de ese momento, entre las que se encontraban muchos compañeros de la RAE. Testigo de aquella época, Alcalá Galiano dejó escritas suculentas páginas sobre la sociedad burguesa y aristocrática de entonces, a caballo entre el siglo XIX y el XX. 

Licenciado en Jurisprudencia por la Universidad de Madrid en 1853, el joven Alcalá Galiano fue gentilhombre de cámara en 1858, pero pronto se inclinó hacia la vida política y diplomática. Adscrito al partido moderado, al que sirvió con fidelidad y rigor, durante el reinado de Isabel II fue diputado en Cortes por Chinchón, en 1859, y por Granada, en 1865, así como subsecretario del Ministerio de Estado en 1865. Durante el reinado de Alfonso XII, en 1875 fue nombrado ministro de Estado y senador; primero por Granada, en 1876, y después senador vitalicio, en 1877. Fue también miembro del Consejo de Instrucción Pública durante dos años, de 1879 a 1881, y presidente de las secciones de Estado y Gracia y Justicia en el Consejo de Estado.

Como diplomático, desempeñó diversos puestos en México, Portugal e Inglaterra. En 1855 fue secretario de la embajada de España en México; en 1860 fue encargado de Negocios en la embajada de Lisboa, de la que fue también, durante dos años,  ministro plenipotenciario, de 1879 a 1881. Fue también embajador extraordinario y plenipotenciario en Gran Bretaña, de 1895 a 1897. En palabras del académico Alonso Zamora en su libro La Real Academia Española (1999), sus largas permanencias en el extranjero como diplomático «le revistieron de una aureola de aristócrata cultivado, distinguido, conocedor de problemas y cuestiones sociales y políticas» (p. 135).

Además de en la RAE, en 1877 ingresó en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, tras la fama que consiguió con sus conferencias sobre la libertad política en Inglaterra. Fue también socio de mérito del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid y académico correspondiente de la Real Academia de la Ciencia y de la Sociedad de Geografía de Lisboa. En la RAE, escribió las necrológicas de Pedro de Madrazo y de Zorrilla.

El conde de Casa Valencia fue autor de los libros autobiográficos Recuerdos de juventud: mis dos viajes a América (1898), Recuerdos de la juventud: de 1831 a 1854 (1901), Recuerdos políticos, históricos de España y del extranjero y algunos personales desde Enero de 1862 á 31 de Enero de 1869, (1906), en los que recogió, a modo de diario y anotaciones, sus historias personales y recuerdos. Por sus páginas desfilaron, «con un estilo afectado y un tanto cursi y ramplón» (ob. cit. p. 136), multitud de personalidades de la época, entre otras, los académicos Campoamor, Cánovas del Castillo, Canalejas, Silvela, Castelar, Zorrilla, Bretón de los Herreros, Núñez de Arce, etc.

Sus escritos, llenos de historias, conversaciones, comidillas y chascarrillos, «muestran la sociedad prejuiciada de esos años, sociedad en la que Casa Valencia se sentía holgadamente instalado» (ob. cit.). Escribió también el libro Los diccionarios de las Academias Española y Francesa (1904) y publicó las obras de carácter histórico Estudios históricos (1895), De la libertad política en Inglaterra, desde fines del siglo XVIII hasta 1838: conferencias en el Ateneo de Madrid (1900), La Alemania imperial: estudio histórico-crítico, (1903), etc.

Emilio Alcalá Galiano y Valencia, testigo de una sociedad que estaba a punto de extinguirse por los estragos de la Gran Guerra, murió en San Sebastián el 12 de noviembre de 1914. Después de treinta y cinco años, la silla G de la RAE se quedaba vacía tras su muerte.

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