Diccionario panhispánico de dudas

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todo -da. 1. Este adjetivo se emplea normalmente antepuesto a un sustantivo —precedido, a su vez, de un determinante— e indica que no se excluye ninguna parte o ninguno de los seres o cosas designados por el sustantivo: Toda la familia estuvo de acuerdo; Tras el accidente, hubo que precintar toda una sala del teatro; Todos esos informes carecen de valor. También puede aparecer pospuesto al sustantivo, uso raro en el habla corriente: «Si el fin del mundo se halla tan cerca, su trabajo y la película toda están de más» (País [Esp.] 10.11.76). No es correcto usar el masculino todo ante sustantivos femeninos que, al comenzar por /a/ tónica, seleccionan la forma el del artículo ( el, 2.2): Se derramó todo el agua del jarrón; No puede erradicarse de un plumazo todo el hambre del mundo; debe decirse toda el agua, toda el hambre. Funciona también como pronombre: Ya estamos todas; He acabado con todo.

2. Ante un sustantivo singular sin determinante, equivale a todos los + el sustantivo en plural: Todo delito será castigado [= todos los delitos serán castigados].

3. Antepuesto a un sustantivo precedido de un, una, tiene a menudo valor ponderativo e indica que lo designado por el sustantivo posee en grado sumo las cualidades ideales que culturalmente se le atribuyen. Cuando antecede a un nombre en singular, todo debe concordar con este en género y número: «Es todo un caballero» (Romero Vodevil [Esp. 1979]); «Era toda una mujer» (Mundo [Esp.] 30.9.95). Es muy raro su uso antepuesto a un nombre en plural; pero, cuando esto ocurre, todo permanece invariable: «Pero que todo unos oidores [...] hubiesen puesto a los pies de un idiota la justicia, [...] esto es lo que admira y aflige» (Montalvo Catilinarias [Ec. 1880-82]); «Ellasque son todo unas señorasno tendrán ningún inconveniente en cubrirte la herida con sus limosnas» (Bermejo Lucevan [Esp. 1992]).

4. Antepuesto a un adjetivo de cualidad, expresa que el sustantivo al que se refiere el adjetivo presenta esa cualidad en grado sumo: Juan estaba todo asustado [= Juan estaba sumamente asustado]; o que dicha cualidad es aplicable a toda la extensión del sustantivo: La ciudad amaneció toda cubierta de nieve [= La ciudad amaneció enteramente cubierta de nieve]. Cuando el adjetivo va en singular, todo debe concordar en género y número con este, como se ve en los ejemplos anteriores. Con este sentido, es muy raro su empleo antepuesto a un adjetivo en plural; pero cuando esto ocurre, todo permanece invariable: Mis padres estaban todo orgullosos de mí; Mis hermanas estaban todo orgullosas de mí.

5. Antepuesto a ciertos nombres concretos sin determinante que se asocian a determinadas cualidades, tiene también valor ponderativo. Cuando la cualidad representada por el nombre se atribuye a un sustantivo o pronombre singular, todo puede concordar con el género de este o permanecer invariable: «Esa mujer es todo corazón» (Sánchez Héroe [Col. 1988]); «Tu mano, toda nervios, deshojaba las flores de un rosal» (Ibarbourou Lenguas [Ur. 1919]). Cuando la cualidad se atribuye a un sustantivo plural, todo permanece invariable: «Eran todo ojos y roña» (Marsé Embrujo [Esp. 1993]); «Habla, Rumba. Somos todo oídos» (Aguilera Pelota [Ec. 1988]); «Los rosales eran todo espinas» (Faner Flor [Esp. 1986]).

6. El uso de todos ante un numeral cardinal, precedido o no de artículo (todos los tres, todos tres), se documenta desde época temprana: «E fuéronse asý para la cibdat todos tres» (H.ª Troyana [Esp. 1270]); «Las gentes de todas las cuatro partes del mundo te obedezcan» (Inca Comentarios [Perú 1609]). Este uso ha desaparecido del español general culto, donde lo normal es decir los tres, los cuatro, etc. Aparece hoy muy raramente en textos literarios, a menudo con intención arcaizante, y se conserva también en el habla coloquial o popular americana: «Entraron todos tres a la sala en que yo me hallaba» (VNágera Yo [Esp. 1985]); «¡Varillita de virtú que Dios te ha dao, que se abran todas las siete puertas!» (Jara Yegua [Chile 1971]).

7. con todo. ‘No obstante, sin embargo’: «Y, con todo, no deja de ser una diversión inocente» (Nieva Señora [Esp. 1980]); «El ambiente, con todo, estaba en calma» (Mendoza Verdad [Esp. 1975]). Con el mismo sentido también se usan, aunque en menor medida, con todo eso y con todo esto: «La monarquía liberal conservadora de Cánovas cultivaba un liberalismo falsificado y, con todo eso, de algún modo, auténtico» (FdzSuárez Pesimismo [Esp. 1983]); «El subdesarrollo andaluz es realidad, y la pobreza, problema acuciante para ciertos sectores de la población. Con todo esto, usted habla de optimismo» (País [Esp.] 2.8.87). Existen además las variantes, más coloquiales, con todo y eso y con todo y con eso: «Pues con todo y con eso, aquello era lo más parecido que había a la felicidad» (CBonald Noche [Esp. 1981]); «Y ya ves: con todo y eso tendrá su hijo» (Piñera Siameses [Cuba 1990]).

8. con todo y. Esta expresión puede ir seguida de un sustantivo o de una oración subordinada, normalmente de infinitivo.

8.1. con todo y + sustantivo. Puede tener dos valores:

a) ‘También con, incluso con + sustantivo’, con intención enfática: «Te tomas cada día un huevo con todo y cáscara» (Elizondo Setenta [Méx. 1987]); «Cayó en la trampa con todo y armas» (Burgos Rigoberta [Guat. 1983]). Este uso se da en el habla coloquial de algunas zonas de América, especialmente en México y el área centroamericana.

b) ‘A pesar de’: «Con todo y su magia, el mago de Oz no logró volver valiente al cobarde» (Mojarro Yo [Méx. 1985]). Es uso muy corriente en el habla coloquial de México y el área centroamericana, y se da también, aunque en menor medida, en otras zonas de América: «Tres años viví junto a Valdivia; con todo y sus castigos, me estimaba» (Arrau Digo [Chile 1981]); «Y como hembra, todavía merece, con todo y sus sesenta años cumplidos» (Barnet Gallego [Cuba 1981]).

Se trata, en ambos casos, de una modificación de la estructura enfática con + sustantivo + y todo, normal en el español coloquial general: «Si uno entraba en componendas, en arreglines, los demás se lo engullían con zapatos y todo» (Edwards Anfitrión [Chile 1987]).

8.2. con todo y + oración subordinada. ‘A pesar de’. Se emplea tanto en América, especialmente en México y el área centroamericana, como en España, especialmente entre hablantes catalanes: «No dejaron llegar a Aguirre con todo y ser gobernador electo» (MtnMoreno Respuesta [Méx. 1994]); «Con todo y creerse vivos, están también ya desahuciados» (Goytisolo Estela [Esp. 1984]). Aunque lo normal es que vaya seguida de una oración de infinitivo, también es válido su uso con subordinadas introducidas por la conjunción que: «Con todo y que se casó con ella, la orgullosa y netamente norteamericana familia del abuelo le había construido este cuarto al fondo de la casa» (Esquivel Agua [Méx. 1989]); «Suelo aburrirme muchas veces, con todo y que vivo en Madrid» (SchzFerlosio Jarama [Esp. 1956]).

9. sobre todo. ‘Especialmente, principalmente’: «Me encanta la música ligera, sobre todo cuando es lenta» (Nieva Señora [Esp. 1980]). Es locución adverbial y se escribe siempre en dos palabras. No debe confundirse con sobretodo, sustantivo masculino que significa ‘prenda de vestir, larga y con mangas, que se lleva encima de las demás prendas’ y que, en América, se emplea como sinónimo de abrigo: «Albert Camus posa con el cuello del sobretodo levantado para enfrentar el frío parisino» (González Habano [Cuba 1998]).

Diccionario panhispánico de dudas 2005
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