Morfología

5. La derivación nominal (I). Nombres de acción y efecto

5.9 Los sufijos -ada, -ado, -ido, -ón y -era

5.9a Se explicó en los § 5.1c y ss., y 5.8b, j que los nombres de efecto suelen ser derivados verbales (licu-a-do < licuar), si bien muchos derivados nominales en -ado y -ada se asimilan indirectamente a ellos (naranjada < naranja), en el sentido de que dan lugar a interpretaciones semánticas relativamente similares. Forman un grupo numeroso los derivados nominales en -ada que designan golpes y otras acciones y movimientos repentinos o impetuosos que se les asimilan. El sustantivo del que se derivan denota en casi todos los casos aquello con lo que se da el golpe, como en cuchillada, estocada, lanzada, pedrada, puñalada. Con nombres de partes del cuerpo de las personas o de los animales se forman dentellada (del antiguo dentella, derivado de dentellar, pero asociado hoy con diente), manotada (de manota, pero asociado con mano), uñada, cornada, puñada, patada (se usó también pernada como ‘golpe con la pierna’), cabezada, picada (de pico), así como pechada y panzada, que tienen usos literales y figurados. De tarasca (‘boca grande de animal’), usado en Chile y algunos países caribeños y centroamericanos, se deriva tarascada (‘mordedura violenta’). La relación con la base se pierde en algunos de estos derivados, como entre guantada y guante, puesto que no es necesaria tal prenda para dar ese tipo de golpe.

5.9b Predomina en muchos de estos sustantivos el sentido de ‘efecto’ sobre el de ‘acción’. Una de las manifestaciones del primero es la interpretación de herida, tanto en los derivados de base nominal (La cuchillada que tiene en el costado es grave), como en los de base verbal: Me di (o me pegué) una hincada en un dedo, en las áreas caribeña continental y andina; Se dio (también, se hizo o se pegó, según los países) una matada en la escalera, en los países del Caribe continental y en algunos centroamericanos y andinos. De corte (‘filo’) se deriva cortada, que da nombre en gran parte de América a la herida que produce un instrumento cortante, a veces en alternancia con corte. Solo unos pocos nombres de golpe designan el que se da en un lugar, por oposición al que se da con algo: cachetada, trompada (en casi toda América), culada, pescozada (también pescoceada). El sustantivo costalada parece derivarse de costal. Los sustantivos que se ejemplifican a continuación pertenecen a estos dos últimos grupos:

Ulises le saltó encima y le dio una cuchillada certera en el pecho desnudo (García Márquez, Eréndida); Se acercaba a él rugiendo, bramando y dispuesto a zampárselo de un bocado o a deshacerlo de una uñada (Pardo Bazán, Pazos); Tea quedaría con la frente marcada de lado a lado y mi mujer con una cortada profunda cerca del ojo izquierdo (Chávez, Batallador); Aguantando el sufrimiento volvía a salivar, sonreír y dar otra tarascada (Jodorowsky, Pájaro); Antes de que desenvaináramos, de una estocada tendieron a Crispi (Mujica Lainez, Bomarzo); Y tú —se dirigió a Gil con una pescozada—, ¿tampoco conoces a la marimerlina? (Landero, Juegos); Bailoteaba en medio de la pieza amachambrando una botella y cascándose alguna que otra costalada contra los muros y enseres (Ayerra, Lucha); Le habría tumbado de una puñada (Faner, Flor); ¡De una sola manotada tumba un toro! (Maldonado Pérez, Latifundios); Uno de ellos le asestó una trompada en pleno rostro (Sánchez, H., Héroe).

5.9c A partir de costalear (‘golpear, castigar’) se forma en varios países centroamericanos costaleada (‘golpiza, castigo’). El sustantivo bofetada (del antiguo bofete ‘soplido’) no se considera voz derivada en el sistema morfológico del español actual. Son escasos los derivados en -ado que designan golpes, como bocado (‘mordisco’). En la lengua antigua poseían más vitalidad empellada, empujada, pescozada o tirada que los actuales empellón, empujón, pescozón o tirón, de significado no siempre equivalente. Sobre el sufijo -ón con los nombres de golpe, véanse los § 5.9ñ y ss. La alternancia se produce otras veces entre -ada y -azo, como entre martillada y el más general martillazo: Un tal cerrajero como vos, que con cada martillada mudáis las guardas a la llave de la verdad […] (Pineda, Diálogos). Se usa también martillada como ‘conjunto de martillazos’ en el español de Costa Rica y de otros países centroamericanos. Alternan igualmente cachada (de cacha ‘mango de cuchillo’) y cachazo; mecatada (de mecate ‘cierto tipo de cordel’) y mecatazo. Existe también mecateada (de mecatear), que significa ‘paliza’ en el área centroamericana.

5.9d Con escasas excepciones, los sustantivos mencionados poseen base nominal: cuchillo > cuchillada; machete > machetada; pala > palada; puñal > puñalada, etc. Tienen, en cambio, base verbal algunos nombres que expresan golpes, así como ciertas acciones generalmente impetuosas: punzada (< punzar); arañada (< arañar); empujada (< empujar); rasgada (‘desgarrón, rasgadura’), usado en las áreas mexicana, centroamericana y antillana, o picada: Duele menos que una picada de mosquito (Allende, Ciudad). Cabe agregar dejada (< dejar), empleado frecuentemente en la lengua deportiva actual para designar cierto golpe del tenis. Recuérdese que algunos de los sustantivos deverbales que se analizaron en los apartados precedentes (§ 5.8i y ss.) se caracterizan por designar movimientos bruscos o repentinos: acometida, arrancada, embestida, frenada, sacudida, etc., lo que los acerca a los sustantivos que ahora se examinan. Se usa asimismo estremecida en el área caribeña: Poco después cedió por la fuerte estremecida del sismo y se derrumbó (Panamá América 1/8/2002). Del verbo vaciar, en el sentido de ‘reprender duramente’, se deriva vaciada, que significa ‘lección, reprimenda severa’ en el Caribe continental: Tremenda vaciada les dieron por radio, prensa y televisión (Tiempo [Col.] 4/9/1996).

5.9e Otros sustantivos deverbales que designan acciones repentinas y generalmente bruscas son espantada (de espantarse) y agarrada (‘pelea’, de agarrarse) en alternancia con agarrón (véanse los § 5.9ñ y ss.). Es nombre de efecto lastimada (< lastimar), que se emplea en el sentido de herida (Tengo una lastimada en la pierna) en zonas de México y las Antillas (a veces en alternancia con lastimadura, que se prefiere en las áreas rioplatense y chilena). Es más frecuente lastimado (Tengo un lastimado en la rodilla) en el área andina. Puede tener base nominal o verbal el sustantivo insultada, que se usa en el español conversacional de México y de las áreas centroamericana y antillana: Merece una insultada y más (Prensa [Hond.] 19/6/2007). De calentar(se) o de caliente se deriva calentado (‘romance, relación amorosa’), voz propia del Perú y otros países andinos: Si yo me entero que hay un calentado entre la trepadora calientahuevos de Patty y usted, lo hago despedir en el acto, Balbicito (Bayly, Días). Los sentidos figurados del concepto de ‘golpe’ característicos del sufijo -azo5.10) están presentes asimismo en -ada, aunque esta pauta posee una vitalidad algo menor. Así pues, tienen sentido general de acción brusca y violenta algunos sustantivos derivados con -ada, como alcaldada, cuartelada o fujimorada, entre otros similares:

Tardaron en comprender que se trataba de una simple alcaldada (Feo, Años); Interrogaron al general Perón en Madrid sobre la cuartelada que acabó con el gobierno democrático de Hipólito Yrigoyen (Martínez, Perón); La tractorada de Badajoz no logró sus fines (ABC 6/12/1997); En Yugoslavia Milósevic pretendía una fujimorada (Caretas 12/12/2000); El PSOE acusa al ejecutivo de realizar una burocratada (País [Esp.] 9/4/2001).

5.9f Los sustantivos en -ada derivados de nombres de persona reciben típicamente la interpretación de acto propio o característico de alguien, como en gamberro > gamberrada; canalla > canallada. Esta clase de derivados en -ada se extiende a los denominales formados sobre propios (Quijote > quijotada; Berlanga > berlangada) y a los derivados de nombres de animales, sobre todo cuando el sustantivo de la base admite una lectura figurada en la que se refieren a seres humanos (ganso > gansada; burro > burrada). Destacan en este último grupo los derivados a partir de los nombres que recibe el cerdo: cerdada, chanchada, cochinada, gochada, guarrada, marranada. Esta interpretación, de acto propio o característico, se da muy frecuentemente con los adjetivos sustantivados que admiten el llamado un enfático15.5), como en tonto (un tonto) > tontada. A este grupo pertenecen también bobada o pendejada.

5.9g El sentido depreciativo que caracteriza a muchos de estos derivados se asocia a sus mismas bases, como en babosada, barrabasada, bravuconada, bufonada, canallada, gamberrada, mamarrachada, putada, etc. Pertenece también a este grupo patochada (de patoso, con palatalización y africación de la /s/), que posee la variante con metátesis pachotada en varios países americanos: Le cuentan algún chiste, alguna pachotada sobre un personaje político o un artista (Souza, Mentira). Tienen asimismo sentido negativo los derivados de ciertos adjetivos y sustantivos gentilicios aunque no lo posean las bases léxicas de los que se forman. Así, una españolada es un dicho o un hecho en el que se exagera lo español, de manera que queda caricaturizado a ojos del que lo percibe. Lo mismo cabe decir de una mexicanada (mexicaneada en el área rioplatense), una gringada, una boricuada (de boricua ‘puertorriqueño’) y otros derivados similares, si bien se prefiere -dera con este sentido en México (una gringadera; véanse los § 6.8a y ss.). Aparecen ejemplificados a continuación algunos sustantivos de este grupo:

Podría parecer una españolada clásica (Universal [Ven.] 8/9/1996); El poema, pues, era eso, una americanada muy buena, llena de tópicos inefables y magníficos (Díaz-Cañabate, Historia); […] —y a Jaime Rafael que se le escapa la mexicanada presagiosa— (Leyva, Piñata).

5.9h Adquieren también sentido negativo los derivados niñada y cadetada, aunque no lo posean las bases léxicas de las que se forman. Lo adquiere a veces quijotada, aunque predomina en este sustantivo la referencia a lo pintoresco o lo inusitado: Don Francisco Valdés hizo la quijotada de entrar con pocos hombres, en 1824, para hacer la revolución (Baroja, Vuelta). Sin embargo, tienen frecuentemente sentido positivo machada en el español europeo o gauchada en el rioplatense, chileno y andino:

La machada de eliminar al Anderlecht se hizo el año pasado con el mismo entrenador (País [Esp.] 1/12/1985); Como premio por la gauchada de remolcar un vehículo por más de 150 kilómetros, le regalan a Le Chien (Clarín 23/9/2004).

Aun así, determinados contextos apoyan una interpretación negativa de estos términos, como puede observarse en el ejemplo que sigue: Ha debido dar paso ya a consideraciones más sobrias sobre las consecuencias de su machada (País [Esp.] 1/6/1987).

5.9i El sustantivo chulada se usa como ‘acción propia de un chulo’: Será una bravuconería, una chulada trujillista para amedrentarte (Vázquez Montalbán, Galíndez), pero también como derivado del adjetivo chulo (‘lindo, bonito’): La casa entonces era una chulada (Hayen, Calle). Se forman con -ada menos sustantivos que con -azo5.10) para designar manifestaciones, pronunciamientos y otras actuaciones públicas, pero cabe señalar entre los de base verbal pitada, sentada y silbada (en México), y entre los de base nominal cacerolada, javierada (que se usa para referirse a cierta peregrinación en España) y pañolada: Se produjo un probable penalti […] que el colegiado no señaló, decisión que provocó una pañolada en la grada (Diario Vasco 11/1/2001).

5.9j Forman una serie numerosa los derivados nominales en -ado y -ada que constituyen nombres de medida o de contenido, como cucharada, que significa aproximadamente ‘lo que cabe en una cuchara’. Aunque estos sustantivos no se derivan de verbos, coinciden con los nombres de efecto en que expresan magnitudes abarcadas o contenidas y, por tanto, resultados de alguna medición: alcuzada, baldado, brazado, camionada, canastada, carretada, cestada, cubetada, puñado, sartenada. En El Salvador, Honduras, Nicaragua y otros países centroamericanos se usan en este mismo sentido guacalada (‘lo que cabe en un guacal’), bolsada (‘lo que cabe en una bolsa’), matatada (‘lo que cabe en un matate’) o costalada (‘lo que cabe en un costal’). En las áreas centroamericana y caribeña se registran vasado (< vaso), sacado (< saco), platado (< plato; platada en El Salvador) o pañuelada (< pañuelo). Varios sustantivos de este grupo admiten un uso literal y otro extendido o figurado. Así, la expresión un puñado de arroz designa aproximadamente la cantidad de arroz que cabe en un puño, y en Vienen por la vereda arrastrando una carretada de heno (Rojas, C., Hidalgo), carretada denota la cantidad de heno que cabe en una carreta. En cambio, en un puñado de años o un puñado de hombres se habla de cierto número indeterminado de ellos, y en […] una carretada de ofensivos calificativos (Excélsior 13/9/1996) se hace referencia a un elevado número de tales improperios. He aquí otros ejemplos de los sustantivos de este grupo:

Un puñado de jóvenes enardecidos de pronto en santo ardor patriótico […] llenó la calle (Sánchez Ferlosio, Homilía); Los parientes del novio, luego que daban los parabienes a la nueva pareja, dejaban su regalo de boda; aquellos una pañuelada de huevos, estos un par de pollos cañamazos o un marranito (García Monge, Moto); […] mientras se toma un vasado de aguas milagrosas del Tolima (Tiempo [Col.] 3/7/2007); La publicación cayó como un baldado de agua fría (Tiempo [Col.] 24/9/1996); Mientras tanto saca la sartenada de migas y la planta en medio de la mesa (Sampedro, Sonrisa); Hacen de sus piezas del primer Parnasse una cestada de frutas matinales (Rodríguez Alcalá, Ensayos); Yo ese día me vine como a las siete y media de la noche, con un sacado de verduras (Tribunal Tachira, Audiencia).

5.9k Está perdida en parte la relación entre boca y bocado en la interpretación de este último como nombre de medida. Por el contrario, a pesar de que bocanada (distinto de boqueada) procede de bocana, se asocia hoy con boca, igualmente como nombre de medida (§ 12.5): una bocanada de humo, una bocanada de aire fresco, o en Al salir a la calle oscura, Lavinia aspiró una gruesa bocanada de aire (Belli, Mujer). No expresan contenido, pero son nombres de medida rebanada (< rebanar; una rebanada de pan), mascada (< mascar; una mascada de tabaco), o granizada:

La primera [mano] lleva en el pulgar un poco de rapé, la segunda una pipa, la tercera una mascada de tabaco (González, R., Habano); Explotó en una granizada de aplausos tan atronadores que la sala se hubiera venido abajo (Teitelboim, País).

Este uso de granizada se registra en Chile y en México, entre otros países. Sobre los nombres colectivos en -ada (boyada, vacada), véase el § 6.13h. En relación con la variación léxica en los nombres de medida, véanse los § 12.6c y ss.

5.9l Con el sufijo -ido se crean muchos derivados verbales que designan ruidos o sonidos. Estos sustantivos se forman suprimiendo la vocal temática del verbo, como en ladr(a)(r) > ladrido, si bien los de la tercera conjugación funden la -i- de -ido con la vocal temática: lat(i)(r) > latido (recuérdese el § 5.8a). Casi todos proceden de verbos de la primera conjugación; se registran algunos de la tercera y muy pocos de la segunda. Los sustantivos que se mencionan a continuación pertenecen a este grupo, pero algunos son poco usados o están restringidos a ciertas áreas:

Derivados de verbos en -ar: aullido, balido, berrido, bramido, bufido, chasquido, chiflido, chillido, chirlido, chirrido, chistido, chuflido, estallido, explotido, garlido, graznido, hipido, ladrido, llorido, maullido, pitido, piulido, pujido, quejido, rechinido, rebuznido, relinchido, resoplido, restallido, ronquido, roznido, silbido, soplido, toquido, zumbido.

Derivados de verbos en -er: sorbido, tañido, tosido.

Derivados de verbos en -ir: crujido, gañido, gemido, gruñido, latido, mugido, plañido, rugido, zuñido, zurrido.

Las alteraciones morfofonológicas son muy escasas en estos derivados. Se dice berrido y chasquido (no *berreído y *chasqueído) porque estos sustantivos proceden de berrar y chascar respectivamente (menos usados que berrear y chasquear). Se funden las dos íes que confluyen en chirri(a)(r) + -ido > chirrido. Se piensa que puede haber influido en la extensión de este sufijo la existencia del derivado sonido (de sonar). La noción de ‘sonido’ se aplica en un sentido amplio a los nombres de este grupo, ya que muchos de ellos (balido, crujido, latido, quejido, etc.) expresan acciones cuyo efecto inmediato es una determinada emisión sonora.

5.9m El sufijo -ido ha dejado de ser productivo en el español europeo. En el americano ha creado varios neologismos, como los mencionados llorido, rebuznido, toquido (‘ruido que se hace al tocar’, usado en el área mexicana y centroamericana) o chiflido (de chiflar ‘silbar’). Los sonidos denotados por los sustantivos de este grupo pueden ser continuos (aullido, balido, chirrido, pitido, silbido, zumbido) o puntuales (chistido, estallido, gemido, graznido, ladrido, toquido), pero son algo más numerosos estos últimos. Del verbo pujar, que expresa la acción de emitir una persona ciertos sonidos entrecortados, se deriva pujido, usado en las áreas mexicana, centroamericana y caribeña, además de en Bolivia: Arrastraba las palabras y detenía algunas frases entre pujido y pujido (Azuela, A., Casa). Desde el punto de vista del aspecto léxico, los verbos de los que se derivan estos sustantivos se consideran semelfactivos23.3v). Así, al igual que toser designa uno o varios eventos consecutivos, también ladrar es compatible con ‘dar un ladrido’ y con ‘dar ladridos’, gemir con ‘emitir un gemido’ o con ‘emitir varios gemidos’, etc. Se ejemplifican a continuación algunos de los sustantivos que pertenecen a este grupo. Como en otros paradigmas descritos, no todos ellos son igualmente conocidos en todas las áreas hispanohablantes:

Primero fue un ronquido sordo (García Márquez, Hora); Lanzó un resoplido y se sentó sobre el taco del árbol (Gasulla, Culminación); Levantó la cabeza y escuchó el zumbido de lámparas de dibujo, las conversaciones de los aprendices, el tintineo de las tazas de café, el ronroneo del aire acondicionado (Belli, Mujer); Dudó en entrar y finalmente decidió llamar a la puerta con un leve toquido (Chao, Altos); Se escucha un fuerte rebuznido de un burro en las cercanías (Cinco 31/7/2007); El relinchido del “Potrillo” se convirtió durante dos noches consecutivas en el centro de atención de los duranguenses (Siglo Durango 30/7/2007); Cuando alguien está por morir se oye el chistido de una lechuza (Ocampo, Cornelia); Parece el llorido de un niño (Martín Campo, Carreteras).

5.9n Son muy escasos los derivados denominales en -ido que designan sonidos, como torido (< toro): Cuando el perrito los ha visto a los ratoncitos, pega un salto y da un torido (Vidal Battini, Cuentos). Como se ha explicado, estos derivados deverbales son en su mayor parte nombres de efecto, puesto que los sonidos pueden verse como los resultados de la acción de emitirlos. Junto al sustantivo sorbo, se registra sorbido. El primero es un nombre de medida, mientras que el segundo —usado en México, Centroamérica y el Caribe continental, y también en parte de las áreas andina y rioplatense— expresa la acción de sorber, pero también el sonido que produce: Cielito sollozaba […] entonando a media gárgara de llanto La Magnífica, seguida de jaculatorias y sorbidos de mocos y padres nuestros (Aguilar Camín, Golfo). Alternan sorbido y sorbida en el Uruguay. Junto a canto se registra cantido en México y en algunos países centroamericanos (entre ellos Honduras), también con énfasis similar en la manifestación sonora: El hombre feliz cantaba, y en su cantido decía: “Ojos que te vieron ir…” (en tono de sol) (Mojarro, Yo). No es voz derivada en la morfología española vagido (del latín vagītus, derivado de vagīre ‘gemir’).

5.9ñ El sufijo -ón, heredero del latino -ĭo, -iōnis, forma sustantivos derivados de verbos: abollón, apurón, bajón, estirón, reventón, tirón, entre otros. Era poco frecuente en la lengua antigua, pero los nuevos derivados fueron apareciendo a partir de las escasas formaciones originales: tirón y rozón (s. xii), bajón (s. xiii), empujón, rasgón o torzón (s. xv). El sufijo -ón se distingue de -ón/-ona (heredero del latín -o, -ōnis), que forma aumentativos: espada > espadón; casa > casona. Este sufijo se estudia en los § 9.7a y ss. Se forman con -ón cierto número de sustantivos que designan golpes y otras acciones impetuosas o repentinas: agarrón, empujón, jalón, resbalón. Proceden de verbos de la primera conjugación, con muy escasas excepciones (sacudir > sacudón; zambullir > zambullón). He aquí algunos ejemplos de este paradigma (como antes, no usados por igual en todas las áreas hispanohablantes):

acelerón, achuchón, agarrón, apretón, apretujón, atracón, bajón (distinto de bajonazo ‘estocada baja’), borrón, chiflón, desgarrón, desollón, empellón, empujón, encontrón, enganchón, estirón, jalón, lastimón, limpión, pisón (también pisotón), rasgón, refregón, resbalón, restregón, reventón, revolcón, rozón, sacudón (‘sacudida’), tentón, tirón, trasquilón, tropezón, zambullón (en algunas zonas de las áreas caribeña y andina).

Cabe agregar machucón (de machucar ‘golpear’, que significa ‘pisotón’ en Nicaragua, pero ‘cierto lance del béisbol’ en Cuba) y retortijón (retorcijón en la Argentina, sin relación con retortijar o retorcijar ‘retorcer’ en la conciencia lingüística de muchos hablantes). Las alteraciones morfofonológicas son escasas en este grupo. Se dice borbotón en lugar de *borboteón porque el sustantivo procede de borbotar, menos frecuente que borbotear. El derivado relumbrón (de relumbrar) se usa sobre todo en la locución adjetival de relumbrón. Es locución nominal la expresión apretón de manos.

5.9o Los sustantivos mencionados en el apartado anterior son derivados verbales. Entre los sustantivos en -ón derivados de nombres destacan los que designan golpes dados con una parte del cuerpo, o bien recibidos en ella, como guantón y manotón (ambos usados en las áreas chilena y rioplatense), además de capitón (registrado en Salamanca, España), molondrón (de molondra ‘cabeza grande’), morrón (‘golpe en los morros’), pechugón, pescozón, puntillón. En este grupo no se incluye patadón porque es aumentativo de patada, y tampoco subidón (‘elevación repentina y rápida’) porque se considera aumentativo de subida, si bien es el antónimo del deverbal bajón. Se ilustran aquí algunos de estos derivados:

Parecía más bien algo artificial, una boina, algo suprimible de un manotón (Mujica Lainez, Sergio); Le aseguro que me hago una violencia bárbara para no sacudirle un guantón (Cambaceres, Música); La crítica le propinaría un par de capones tachándolo cuando menos de pretencioso (Vanguardia [Esp.] 17/6/1994); […] persiguiéndole hasta el punto de hacerle volver hacia él la punta del pie y arrojarle al suelo de un puntillón que le hizo venir rodando (Espronceda, Sancho Saldaña); Me da un morrón enorme, un cantalazo por la espalda que me deja sentado en la silla (García-Badell, Funeral); Durruti me dio un cariñoso pescozón en el cogote y me obligó a mirarle (Montero, Hija).

El sustantivo trompicón (de trompico ‘cierta peonza’) se usa sobre todo en la locución adverbial a trompicones, al igual que sopetón (derivado del latín subĭtus) se suele restringir a la locución de sopetón (‘de improviso’) (§ 30.16). Solo algunos autores consideran voz derivada coscorrón (también cocorrón en Panamá y en otros países centroamericanos), que pudiera tener relación con cosque: Y le dio un cosque más que regular (Galdós, Episodios).

5.9p Los derivados en -ón están vinculados con las formas en -ado/-ada y con los derivados participiales en -do/-da. En primer lugar, forman dobletes con ellos en no pocos casos, si bien se prefieren unas voces a otras en las diversas áreas lingüísticas: agarrón ~ agarrada; bofetón ~ bofetada; calentón ~ calentada; empujón ~ empujada; guantón ~ guantada (también guantazo); lastimón ~ lastimada (también lastimadura y lastimado, como se vio en el § 5.9e); sacudón ~ sacudida. Así, sacudón se registra en el Río de la Plata, el área andina y Venezuela, entre otras zonas; lastimón se usa en el Caribe continental y también en Centroamérica, entre otras áreas: […] y sufriendo hasta el robo de su cadena de oro y un lastimón en su pie cuando brincó como un resorte con el cuarto gol (Colombiano 19/12/2005). En segundo lugar, las formas en -ón comparten con los derivados participiales su carácter puntual (§ 23.3) y, en muchos casos, también la construcción con verbo de apoyo que caracteriza a gran número de ellos (§ 5.8o). Así, en llevarse un alegrón (de alegrarse, no de alegría), destaca el verbo de apoyo llevarse —que alterna con dar(se)— y también el hecho de que en alegrón se enfatiza el carácter repentino o puntual del proceso al que se hace referencia.

5.9q Similar estructura sintáctica corresponde a darse un madrugón (con nombre de acción), donde se intensifica y se singulariza la acción de madrugar. La expresión darse un sentón, usada en México y en Centroamérica, es igualmente puntual: Me di un sentón y rompí el espejo con las nalgas (Paso, F., Palinuro), pero admite variantes con interpretación durativa, como en Me pegué un sentón de dos horas (en el Perú y otros países del área andina). Aunque los nombres de efecto tengan base verbal, pueden expresar cosas materiales, como en borrón y tachón. Designa un lugar el sustantivo socavón, y expresan instrumentos limpión (‘paño para limpiar’ en el Caribe continental y el área andina), chupón (‘tetina’), afilón (‘cierta correa para afilar’), pisón (‘instrumento cónico para pisar la tierra’) y podón (‘cierta podadera’), entre otros. Es nombre de efecto copión (‘copia provisional de una filmación’), homónimo del sustantivo de persona copión, que pertenece al grupo de gritón, soplón, tragón y otros similares que se analizan en el § 6.11i.

5.9r El sufijo -era tiene cierta vitalidad como formador de nombres de golpes en el español coloquial de Panamá. Así, a los sustantivos guantada, guantazo y guantón se agrega guantera, de idéntico significado; junto a puñetazo se forma puñera, y al lado de paliza se crea palera. A este grupo pertenecen asimismo rejera y monguera, entre otros sustantivos. He aquí algunos ejemplos:

Sobrino le dio una palera al tío cincuentón (Crítica 15/12/2005); Le dio una guantera a Kathia Montuto (Día [Pan.] 29/10/2007); “Qué lástima con Vásquez; mire la puñera que le dio al venezolano y no gana nada” (Prensa [Pan.] 29/7/2004).

 

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española:
Nueva gramática de la lengua española [en línea], https://www.rae.es/gramática/morfología/los-sufijos-ada-ado-ido-ón-y-era. [Consulta: 15/06/2024].

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