Sintaxis

17. Los demostrativos

17.2 Clases de demostrativos

17.2a Los demostrativos del español se pueden clasificar en función de varios criterios:

1. Sus rasgos morfológicos

2. Su estructura morfofonológica

3. La clase sintáctica de palabras a la que corresponden

4. La distancia espacial o temporal que denotan

5. Otros rasgos gramaticales

En los apartados siguientes se analizarán separadamente las clasificaciones que se obtienen al aplicar cada uno de estos criterios.

17.2b El criterio 1 separa los adverbios demostrativos, que no poseen rasgos morfológicos, de los pronombres y los determinantes demostrativos. Los demostrativos que manifiestan flexión de género o número se dividen de la siguiente manera:

Género masculino y número singular: este, ese, aquel; tanto.

Género femenino y número singular: esta, esa, aquella; tanta.

Género masculino y número plural: estos, esos, aquellos; tantos.

Género femenino y número plural: estas, esas, aquellas; tantas.

Género neutro y número singular: esto, eso, aquello; tanto; tal.

Sin distinción de género y número singular: tal.

Sin distinción de género y número plural: tales.

El uso demostrativo de tanto corresponde exclusivamente a los valores de este cuantificador a los que se acaba de hacer referencia (§ 17.1r). Se ha incluido en esta relación el demostrativo neutro tal, que equivale aproximadamente a eso o a tal cosa, como en No, amigo, no haré yo tal (Bretón Herreros, Muérete). Este uso de tal es ya infrecuente en el español de hoy, pero todavía se registra de manera ocasional en algunos textos literarios. Se volverá sobre él en el § 17.10a. Al igual que los demás pronombres neutros, los demostrativos que presentan ese género carecen de plural. Cabe añadir a los demostrativos que poseen flexión de género y número el determinante dicho (como en dicho señor), formado a partir del participio homónimo (§ 17.3j-l).

17.2c Como se explica en los § 2.1e, f, se ha extendido en la lengua oral y escrita el uso de los demostrativos masculinos ante sustantivos femeninos que empiezan por /a/ tónica (este aula, ese águila, aquel agua). Estas combinaciones anómalas se producen por contagio de un proceso general que resulta correcto con el artículo determinado (aparentemente masculino) el: el aula, el águila, el agua14.2f-v). Se recomienda evitar todas estas combinaciones con demostrativos masculinos y usar en su lugar las formas esta aula, esa águila, aquella agua. Para las alternancias un agua/una agua y buen agua/buena agua, véanse los § 15.1c-h.

17.2d En función del criterio 2, los demostrativos se dividen en simples y compuestos. Casi todos pertenecen al primer grupo. Los antiguos demostrativos compuestos estotro y esotro se formaron por la amalgama de los determinantes este, ese y el indefinido otro. Poseían flexión de género y número:

Esta manera de recibir el Espíritu Sancto los Apóstoles no fué como la que celebra hoy la Sancta Madre Iglesia, sino otra. Que ésta que hemos dicho es invisible; pero estotra visible (Vázquez, Sermones); Paréceme a mí que, ansí como estos contentos son naturales, ansí en los que nos dan las cosas de Dios, sino que son de linaje más noble, aunque estotros no eran tampoco malos (Santa Teresa, Moradas); Costáronme veinte y cinco o treinta reales, y eran más para ver que cuantos tiene el Rey, pues por éstos se veía de puro rotos, y por esotros no se verá nada (Quevedo, Buscón); En éstas andaba el regocijo, cuando en esotras pisó la plazuelilla de retazos (Rojas Zorrilla, Vejamen).

En el habla coloquial de Chile se usa este otro (o estotro) en contextos temporales, como en este otro año (‘el año próximo’):

No tirís las semillas al patio, sabes cómo son los zapallos que crecen donde cae la semilla y este otro año esto va a quedar hecho una selva de guías y hojas que lo ahogarán todo y se meterán por todas partes (Donoso, Pájaro); Borja ya ha optado, y Celeste entrará a la universidad este otro año (Serrano, M., Vida).

Es más general el uso de el otro año en el sentido de ‘el año próximo’.

17.2e El antiguo demostrativo compuesto aqueste procedía de la amalgama de las voces latinas eccum e iste y poseía un significado semejante al del actual este. El demostrativo aquese se formó igualmente por amalgama de dos términos latinos, eccum e ipse, y se asimilaba en su significado al actual ese. Estos demostrativos eran todavía usuales en el siglo xvi y principios del xvii:

Contra la voluntad de aquese dios batallador aquesta diestra te acabará por batalla (Mena, Homero); Diz la muger entre dientes: “Otro Pedro es aquéste, / más garçón e más ardit qu’el primero que ameste: / el primero apost d’éste non vale más que un feste, / con aquéste e por éste faré yo, sí Dios me preste (Arcipreste Hita, Buen Amor); Si con mi ofensa al uno reconvengo, / me reconviene el otro a mí, ofendido, / y a padecer de todos modos vengo, / pues ambos atormentan mi sentido: / aquéste, con pedir lo que no tengo: / y aquél, con no tener lo que le pido (Sor Juana, Inundación); Puede danzar ante el rey, / y aqueso será lo menos, / pues alas lleva en los pies / y azogue dentro del cuerpo (Cervantes, Entretenida).

17.2f También corresponden al criterio 2 los usos apocopados. Solo se ve afectado el demostrativo tanto, que se apocopa en tan ante adjetivos y adverbios, como en No hace falta que le pegues tan fuerte a la pelota (deixis ostensiva). La alternancia de tanto y tan se analiza en el § 19.5. Son tónicos tanto los determinantes como los pronombres demostrativos. Los de la serie este, ese, etc. se escriben sin tilde, pues (excepto aquel, que es voz aguda terminada en -l) son palabras llanas acabadas en vocal o en -s.

17.2g La clasificación de los determinantes en función del criterio 3 es polémica por dos razones. La primera hace referencia a la oposición entre determinantes y adjetivos. En efecto, algunos autores analizan los demostrativos subrayados en este libro, aquella idea o ese aire como adjetivos, mientras que otros los consideran determinantes. Se elegirá aquí esta segunda opción por las razones que se aducen en los § 1.9 y 15.2e-h. Es oportuno recordar que el criterio tradicional para incluir estas voces en la clase de los adjetivos, en lugar de hacerlo en la de los determinantes, es fundamentalmente morfológico: los demostrativos concuerdan en género y número con el sustantivo, tal como lo hacen los adjetivos. Sin embargo, su función dentro del grupo nominal es distinta. Mientras que los adjetivos modifican la intensión nominal (§ 13.2a), los determinantes afectan a su extensión, puesto que convierten el grupo nominal en una expresión referencial. Contrastes simples como {El niño ~ Aquel niño ~ *Niño ~ *Niño travieso} lloraba sin parar ponen de manifiesto que el adjetivo (a diferencia del artículo y del demostrativo) no convierte por sí solo el sustantivo en una expresión referencial y, por consiguiente, en argumento de un predicado. En el § 17.4 se expondrán otras analogías entre los artículos y los demostrativos, y también algunos rasgos que los diferencian.

17.2h La segunda de las dos razones a las que se aludió al comienzo del apartado precedente es el hecho de que algunos autores entienden que los demostrativos pronominales de género masculino y femenino deben interpretarse como determinantes que inciden sobre elementos nulos o tácitos, mientras que otros entienden que son pronombres. En el primer análisis, el fragmento final de No quiero cualquier bicicleta; quiero esa se analiza en la forma … quiero [esa Ø]. El segmento encerrado entre corchetes es un grupo nominal en el que Ø representa un sustantivo cuyo contenido se recupera a partir del texto inmediatamente anterior. En el otro análisis, esa no es aquí determinante, sino pronombre, luego desempeña por sí solo la función de objeto directo de quiero sin que se precise ningún elemento tácito. Se aplican igualmente los dos análisis a expresiones como Este no es el mejor momento para hablar de estos temas o como las que aparecen en los textos siguientes:

El perfil del toxicómano que puede beneficiarse de este tipo de tratamiento sería aquel con buena integración, trabajo y pareja estables (Valbuena Briones, Toxicomanías); El trabajo que viene haciendo Pacho Zumaqué, ese de elevar nuestra música tradicional a un nivel sinfónico, tiene hoy una prueba de fuego en el Teatro Libre de Bogotá (Tiempo [Col.] 4/9/1997).

17.2i Los dos análisis esbozados se considerarán aquí equivalentes. El primero tiene la ventaja de que simplifica el número de unidades, ya que no obliga a duplicar las clases de palabras (es decir, a distinguir entre este determinante y este pronombre; esa determinante y esa pronombre, etc.). Presenta, en cambio, el inconveniente de que no permite proporcionar fácilmente un contenido léxico para el núcleo nominal tácito que seguiría a ciertos determinantes, como a aquel en el texto siguiente: Todo aquel que sea amante del pasado […] no puede dejar de visitar una muestra tan atractiva y plena de interés histórico (ABC Cultural 22/11/1991). Se retomará el problema de la interpretación de este demostrativo en los § 17.4i-k.

17.2j La polémica mencionada en el apartado anterior afecta al problema de la duplicación de determinantes y cuantificadores en un gran número de contextos. Se alude a esta cuestión en los § 1.9, 14.1n, 15.2, 19.2j-n y 21.1e. Al igual que en esos otros casos, se optará aquí por la opción simplificadora, pero se aceptará la otra como equivalente. La primera da lugar a la siguiente clasificación de los demostrativos:

Determinantes: este/esta/estos/estas; ese/esa/esos/esas; aquel/aquella/aquellos/aquellas; tal/tales; tanto/tanta/tantos/tantas.

Pronombres: esto, eso, aquello; tal; tanto.

Adverbios: aquí, ahí, allí, acá, allá; así; ahora, entonces; ayer, hoy, mañana; tanto.

17.2k Cabe hacer algunas matizaciones a la clasificación que se acaba de introducir. No se añade acullá a esta relación porque solo se emplea hoy en construcciones lexicalizadas o semilexicalizadas, como se explicará en el § 17.8b. Se ha introducido en esta clasificación la forma tanto/tanta/tantos/tantas en el grupo de los determinantes, de acuerdo con la interpretación amplia del concepto de ‘determinante’ explicada en los § 1.9r y 19.1i. Si se opta, en cambio, por la interpretación restrictiva de esta noción, estas voces deberían pertenecer a otro grupo: el de los cuantificadores. Ha de tenerse en cuenta asimismo que se han excluido de los demostrativos pronominales los que pueden interpretarse como determinantes que inciden sobre sustantivos (o grupos nominales) tácitos, tal como se indicó en los § 17.2h, i. Si se opta por el otro análisis, allí explicado, todas las voces que aparecen en el grupo de los determinantes deberían repetirse en el de los pronombres, y ser agregadas, por consiguiente, a los demostrativos que ahora lo conforman.

17.2l No se han añadido eso, esto y aquello al grupo de los adverbios en la clasificación del § 17.2j a pesar de que se registran usos como el que sigue: En ese tiempo tampoco […] pagaban cuatro bolívares el metro de friso […], ahora sí cuesta eso, ahora sí (CREA oral, Venezuela), donde el demostrativo eso alterna con tanto y con esa cantidad. Tal como se explica en los § 34.2m, n, los complementos argumentales de los verbos de medida poseen propiedades pronominales. Si esto o eso fueran adverbios demostrativos, se esperaría que eso alternara con tanto en oraciones como Ella trabajaba mucho, pero él no trabajaba tanto, a diferencia de lo que sucede.

17.2m El criterio 4 de los introducidos en el § 17.2a es el que caracteriza más claramente los demostrativos entre las clases sintácticas de palabras. De acuerdo con él, los demostrativos admiten esta agrupación:

Series ternarias: este ~ ese ~ aquel; esta ~ esa ~ aquella; estos ~ esos ~ aquellos; estas ~ esas ~ aquellas; aquí ~ ahí ~ allí.

Series binarias: acá ~ allá; ahora ~ entonces.

Los demás demostrativos mencionados en los apartados precedentes no están sujetos a estas distinciones. El español conserva el sistema de tres grados del latín, si bien existen algunas excepciones, que se señalan más abajo. En este punto se diferencia de otras lenguas románicas, como el francés (celui-ci ~ celui-là), el italiano (questo ~ quello) o el rumano (acest ~ acel), que cuentan con sistemas de demostrativos de dos grados. Las oposiciones acá/allá; ahora/entonces presentan rasgos particulares que se analizarán en los § 17.8d-h y 17.9f-i.

17.2n Los grados a los que se hace referencia en el apartado anterior indican proximidad o distancia con el hablante o el oyente. No obstante, coexisten hoy dos interpretaciones, al menos, de estas series. En la más clásica, los demostrativos este (y sus variantes de género y número) y aquí denotan proximidad con el hablante; ese (y sus variantes de género y número) y ahí indican proximidad con el oyente, y aquel (y sus variantes de género y número) y allí expresan lejanía respecto de ambos. Otra interpretación, más reciente, cuestiona este análisis y postula en su lugar una oposición binaria entre este, que denota cercanía al hablante, y aquel, que indica lejanía. El demostrativo ese sería un elemento no marcado que puede tomar ambos valores y que se usa en situaciones en las que la relación de proximidad no es relevante. En algunos países americanos se reducen las series ternarias a series binarias de otra manera: el demostrativo aquel queda reservado para los usos literarios o para la deixis evocadora a la que se hace referencia en el § 17.2s, de forma que la deixis ostensiva se lleva a efecto con los demostrativos este y ese (y sus variantes morfológicas). Así, en buena parte de las áreas rioplatense, andina y chilena, pero también en otras, es infrecuente el uso de aquel con interpretación ostensiva. No se diría, pues, Mira (o Mirá) aquella casita en lo alto del cerro, sino Mira esa casita en lo alto del cerro: Ondina sonríe, mira a lo alto, y con voz melosa dice: —Ves esa estrellita que brilla tan fuerte, esa es el lucero (Barnatán, Frente). La preferencia de ese en lugar de aquel se extiende a algunas expresiones idiomáticas. En el español europeo es común la locución adverbial en aquel entonces. En casi todos los países americanos se usa en ese entonces, unas veces en alternancia con la variante en aquel entonces y otras como forma mayoritaria o exclusiva:

Sonreía poco en ese entonces (Serrano, M., Vida); Además en ese entonces se decía que el país necesitaba un buen economista o financiero (Victoria Zepeda, Casta); De cuatro pasajes contaba en aquel entonces el baile de la contradanza: paseo, cadena, sostenido y cedazo (Évora, T., Orígenes); Carlos, que vivía conmigo en aquel entonces y se hallaba siempre al corriente hasta de lo que no debía saber, tropezó con Emigdio (Isaacs, María).

Se extiende la alternancia a por aquel entonces y por ese entonces.

17.2ñ El latín poseía un sistema de demostrativos con tres grados: hic, que indicaba la proximidad al hablante; iste, que señalaba la proximidad con el oyente, e ille, que denotaba lejanía respecto del hablante o del oyente. Las formas derivadas de hic no se conservan más que en algunos compuestos: eccum hic > aquí; ad hic > ahí; eccum hac > acá; hoc anno > hogaño; hac hora > ahora, o per hoc > pero. Los derivados de iste asumieron en español la función de hic. Para sustituir al paradigma latino de iste se incorporaron formas derivadas del pronombre de identidad ipse. El pronombre de lejanía procede de ille, igual que el artículo definido y el pronombre personal, con la adición del refuerzo deíctico eccum (‘he aquí’). El cambio de significado del pronombre de identidad ipse, que pasa a tener valor deíctico, se produjo también en catalán, en portugués y en otras lenguas románicas, y constituye un proceso más anómalo desde el punto de vista tipológico que el contrario (es decir, la pérdida del valor deíctico de los demostrativos). Este último proceso caracteriza la evolución del artículo definido del español (§ 14.1e-j). La forma neutra eso mantenía parcialmente en la lengua antigua el significado original de ipse, semejante al de un pronombre anafórico (aproximadamente, ‘el mismo, lo mismo’). De este uso primitivo quedó la forma eso… que… (‘lo mismo… que…’), todavía empleada en el español del Siglo de Oro:

Porque eso me da que una ave esté asida a un hilo delgado que a un grueso (San Juan de la Cruz, Subida); Mientras, yo buelvo a don Gutierre con las amargas nuevas de la muerte de Hortensia; cosa que grandemente temí emprender, juzgando que esso tardaría yo en dárselas que él en desesperarse (Céspedes, Píndaro); Si no huviere tales quatro que osen aceptar este desafío, lo mismo haré con seis, y con ocho y con todos los demás que ellos quisieren; que esso se me dará que sean quatro que cinquenta (Ortúñez, Espejo).

17.2o La tensión entre las series binarias y las ternarias, descrita con brevedad en los apartados precedentes, se produce como resultado de diversos procesos de reinterpretación o reanálisis de los demostrativos. Es importante resaltar que es el hablante el que establece subjetivamente la medida de la distancia en los casos mencionados. De hecho, se ha observado que los hablantes que emplean series ternarias alternan con frecuencia ese y aquel en función de interpretaciones particulares. Usan, por ejemplo, expresiones como esos montes, aun si las montañas a las que se hace referencia están a varios kilómetros del hablante, si este desea que parezcan cercanas. También se utiliza la expresión aquellos libros si solo son unos pocos metros los que los separan del que habla, pero este quiere sugerir que esa distancia es mayor. Así pues, la distancia respecto del centro deíctico que los demostrativos ponen de manifiesto en las series ternarias no es tanto física como perceptiva o valorativa. Si alguien muestra a otra persona un rasguño en su brazo, esta última podría decirle ¿Cómo te hiciste ese arañazo?, pero también ¿Cómo te hiciste este arañazo? No hay que buscar forzosamente la diferencia entre estas dos variantes en la distancia que medie entre el rasguño y los ojos del que lo percibe, sino más bien en el grado de implicación, solidaridad o empatía que de manera indirecta se desee transmitir. Aun así, se ha observado que algunos hablantes pueden usar uno u otro demostrativo en estos contextos sin diferencia apreciable de significado. Se extienden estos juicios —diferencia perceptiva para unos hablantes y neutralización para otros— en pares como {esto ~ eso} que acabo de decir. En el primer caso es relevante la proximidad relativa que el que habla quiera establecer con sus palabras anteriores, más que el tiempo real que haya transcurrido desde que las emitió.

17.2p El demostrativo este (con sus variantes morfológicas) se usa para identificar lo que se tiene delante:

Estará por aquí, caminando estos pasillos de techos infinitos durante un tiempo más (Cronista 3/7/1992); (Por el platillo de su copa). Esto nos servirá de cenicero (Gala, Ulises).

Precediendo a nombres de persona, se emplea también para hacer referencia al que habla. En tal caso concuerda con el verbo en tercera persona, tal como se explica en los § 16.1c, f. La interpretación de esas oraciones está sujeta potencialmente a ambigüedad, puesto que este se utiliza asimismo en usos anafóricos con el sentido de ‘el que se acaba de mencionar’. Así pues, la expresión este embajador puede designar en un texto a cierto embajador que se ha introducido inmediatamente antes, pero también a la persona que emite esas palabras. A esta segunda interpretación corresponde el fragmento siguiente:

Sorprenderá saber cómo este humilde embajador de Bélgica en Viena ha logrado enterarse de detalles tan personales respecto a la persona de la emperatriz como los que a continuación pasaré a referir (Moix, A. M., Vals).

En el lenguaje escrito también se usa este para hacer referencia al texto en el que el demostrativo se inserta: “Esto es lo que te solicito en este escrito”, concluye la misiva de García Cantalejo a López Arranz (Norte Castilla 15/6/2002).

17.2q Como se explica en el § 23.7f, este comparte con el presente ciertos rasgos deícticos en secuencias como Este siglo destaca por sus convulsiones económicas, pero la existencia de alternancias como Esta mañana {llego ~ llegué ~ llegaré} tarde pone en cuestión el alcance de esa compatibilidad. Se examina esta cuestión en los § 24.4 y 30.6h. El demostrativo este expresa escasa distancia temporal, sea prospectiva o retrospectiva: Este jueves {estaré ~ estuve} muy ocupada. A este uso corresponden los textos siguientes:

—Si quieres —dice Aída, de pronto solícita—, este verano dejaré que el sol me ponga morena (Peri Rossi, Solitario); Lo mismo ocurrió en Bahía Bonita y Puerto Cardiel, que este verano tuvieron un buen promedio de venta de “sombra”, como se llama aquí a las carpas y sombrillas (Clarín 22/1/2002).

El demostrativo aquel tiende a especializarse, en cambio, en la deixis retrospectivas. Por ello, el grupo nominal que encabeza no se combina con el tiempo futuro (Aquel día no me {acordaba ~ *acordaré} de nada) ni se utiliza en referencias prospectivas. La expresión aquel día lejano no se suele usar, en efecto, para designar cierto día que está por venir (a diferencia de un día lejano, cierto día lejano, etc.).

17.2r No es normal usar este jueves para referirse al día en que se habla porque el adverbio deíctico hoy suple ese significado. El demostrativo ese no se emplea en ninguno de estos contextos. No se usa, pues, ese jueves para designar el jueves de la semana anterior a aquella en la que se está hablando, ni tampoco se utiliza con el sentido de ‘el jueves próximo’, a pesar de que el demostrativo ese exprese distancia escasa o reducida. El uso de ese en expresiones como Me refiero a ese jueves, no al otro es falsamente temporal, ya que sirve para discriminar (de forma anafórica, pero también ostensiva, si se mira un calendario) un jueves de otro.

17.2s El uso de ese y aquel característico de las expresiones temporales retrospectivas se ha llamado evocador o alusivo. los usos evocadores de los demostrativos constituyen una manifestación de la llamada deixis en ausencia, puesto que expresan una forma de lejanía cuya característica más notoria es el hecho de que apela a cierto ámbito de nociones compartidas por el hablante y sus interlocutores, un espacio contextual implícito al que pertenecen las entidades que se señalan como si estuvieran físicamente presentes:

Y por su pluma fueron pasando los momentos vividos de aquellos días, y en especial de aquel cinco de Mayo, desde el amanecer hasta entrada la noche (Información /1996); Pensó en esos años que ya habían pasado, y en el año que estaba pasando deshecho (Memba, Homenaje); Onofre Bouvila recordaba aquel domingo de su niñez en que oyó la lectura de esta encíclica en la parroquia de San Clemente (Mendoza, Ciudad).

Así pues, no deja de expresarse distancia o lejanía en estos contextos, si bien interpretada de un modo metafórico.

17.2t El sustantivo o el grupo nominal que sigue a ese y aquel en el llamado uso evocador puede designar también personas o cosas:

Esas camarinas blanquiverdes, con su semilla negrita trasparentándose, tan redonditas, tan perfectitas, tan riquísimas de su sabor acidoso, esas preciosas camarinas de la playa que solo se crían en Moguer (Jiménez, Platero).

Como se comprueba, el rasgo más característico del uso evocador del demostrativo es el hecho de que permite aludir a personas o cosas ausentes sin señalarlas de forma ostensiva o anafórica. Así pues, se puede utilizar la expresión esas camarinas blanquiverdes sin tenerlas delante y sin haberlas mencionado en el discurso previo.

17.2u Se ha observado cierta tendencia a añadir adjetivos valorativos a los grupos nominales formados con los demostrativos ese y aquel en el uso evocador que se describe. La expresión de la distancia o la lejanía figurada se acompaña así de juicios de valor que presentan subjetivamente lo que se desea traer a la memoria:

No soy Harry Mulisch, ese escritor holandés elitista y exquisito que suena como el próximo Nobel de Literatura (Ameztoy, Escuela); […] una vergonzante inutilidad que convirtió a aquel magnífico guerrero enhiesto, que hasta hacía unos minutos se erigía brioso y campante cual león, en una suerte de tímido roedor (Andahazi, Piadosas); Le decía que no vaya a pensar que nosotros somos de aquellos nacionalistas trasnochados (Andrade, Dios).

Estos contextos ponen de manifiesto que el uso evocador de los demostrativos es compatible con el anafórico. De hecho, es posible que el demostrativo recupere su contenido a partir del discurso precedente, a la vez que el grupo nominal que lo contiene alude a informaciones compartidas por los interlocutores. La relativa especificativa que se subraya en el texto siguiente es característica de los contextos endofóricos (§ 14.6): Si se tuviese más solidaridad, esa que solo el amor auténtico sabe dar, aun con privaciones habría siempre para todos felicidad (Prensa [Nic.] 30/5/1997).

17.2v Los usos evocadores son raros con el demostrativo este. Sin embargo, es habitual su empleo para sugerir cercanía afectiva. Esta construcción es característica de los nombres propios en el habla coloquial (Este Paco…), tal como se explica en el § 12.7q. Se registra, no obstante, también con los nombres comunes. Así, en el texto que se cita a continuación se usa el grupo nominal estos chiquillos para hacer referencia a los Beatles. El demostrativo que se esperaría —dada la distancia en el tiempo y también la presencia del pretérito comenzaron— es aquellos. No obstante, se eligió la forma estos para suscitar la connotación afectiva a la que se hace referencia: Hay magia en la combinación de estos chiquillos que comenzaron juntos a los 20 años (Hoy [Chile] 28/12/1983).

17.2w En los apartados precedentes se explicó que la clasificación de los demostrativos en función del cuarto de los criterios introducidos en el § 17.2a es problemática por dos razones: la primera es el hecho de que las series ternarias se convierten en binarias en algunas variantes del español actual; la segunda razón afecta a la interpretación de la noción misma de distancia. Como se ha comprobado, los demostrativos poseen valores diferentes según expresen distancia espacial o temporal. Los parámetros tempoespaciales básicos que los demostrativos representan en las series ternarias son reinterpretados por los hablantes en función de su particular percepción de la distancia. A ello se agrega que la distancia o la lejanía puede expresarse también en contextos evocadores que no son ostensivos ni anafóricos, lo que da lugar a ciertos efectos estilísticos.

17.2x El quinto y último criterio de los introducidos en el § 17.2a alude a la existencia de otros rasgos gramaticales que permitan distinguir los demostrativos. En efecto, los demostrativos este, ese y aquel (o sus variantes morfológicas) son definidos. En cambio, el demostrativo tanto es cuantificativo. Puede usarse en la deixis ostensiva, pero es más frecuente en los contextos anafóricos. Se obtendría, por ejemplo, la interpretación ostensiva en oraciones como ¡No grites tanto! (dirigida a una persona que grita). Este uso de tanto es adverbial a la vez que ostensivo, puesto que la intensidad de la magnitud que se evalúa se extrae de la realidad percibida. Es igualmente ostensivo, aunque no se interprete a través del gesto ni de ninguna otra señal física, el uso de tanto en el siguiente texto, en el que equivale a ‘todo este tiempo’: ¡Qué insoportable eres! No sé cómo te he aguantado tanto tiempo (Donoso, Elefantes). El uso anafórico de tanto se obtiene en secuencias como Hoy me demoré media hora. Mañana no me demoraré tanto (‘todo ese tiempo’) y en otras similares mencionadas en el § 17.1r.

17.2y La forma tal se analizará en los § 17.10a-ñ. Este demostrativo es cualitativo y alterna a menudo con grupos nominales indefinidos, como en tal error ~ un error así. Esta propiedad permite que aparezca en los contextos que dan lugar de forma característica al llamado efecto de definitud (§ 15.6c), a diferencia de este o ese o del artículo determinado, como en No había {*el ~ *ese ~ tal} sombrero. Aun así, tal alterna con ese en otros contextos, como se explicará en los § 17.10a y ss. Como consecuencia de su significado, tal no siempre respeta la concordancia de número en las relaciones anafóricas. En efecto, en el texto siguiente tales remedios significa ‘remedios como ese’:

Estudió y aplicó entusiastamente la terapia placebo. Él advertía a los médicos que debían estar presentes al momento de la administración de tales remedios (Téllez, Trastornos).

En un sentido más amplio del concepto de demostrativo, se ha aplicado también este término a los interrogativos cuál (¿Cuál quieres?) y qué (¿Qué música te gusta más?), ya que estas expresiones cobran sentido si se selecciona un elemento de un conjunto presentado ostensiva o anafóricamente, o bien supuesto en la conciencia lingüística de los interlocutores (§ 22.13f-j y 22.14a-e).

Información adicional

En relación con este capítulo, las siguientes entradas del Glosario de términos gramaticales podrían ser de su interés:
determinante demostrativo, extensión, intensión, pronombre demostrativo

 

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española:
Nueva gramática de la lengua española [en línea], https://www.rae.es/gramática/sintaxis/clases-de-demostrativos. [Consulta: 26/05/2024].

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