Eugenio de Ochoa

Retrato de Eugenio Ochoa. Colección Carderera. Autores: Federico de Madrazo y Kuntz y Domingo Martínez Aparici. © Biblioteca Nacional de España

letra h

Toma de Posesión

27 de Febrero de 1847

Fallecimiento

28 de Febrero de 1872

Eugenio de Ochoa

Académico de número

Lezo (Guipúzcoa), 1815-Madrid, 1872

El 25 de febrero de 1847 ocupaba el sillón h de la RAE el escritor y traductor Eugenio de Ochoa, que había sido admitido como honorario tres años antes, en 1844.

Ochoa nació en Lezo (Guipúzcoa) el 19 de abril de 1815, aunque pasó gran parte de su infancia y juventud en Bayona (Francia). Su nacimiento e infancia están envueltos en un halo de misterio y dieron mucho de qué hablar a los intelectuales de la época; la presencia de anomalías en su partida bautismal y algunos testimonios alimentaron la teoría de que Ochoa era hijo de Sebastián de Miñano y Bedoya, el famosísimo sacerdote disidente y periodista que tanto eco tuvo bajo el reinado de Fernando VII. Con el paso de los años, autores como el propio Pío Baroja dieron por cierta esa historia; en la novela El amor, el dandismo y la intriga (1922), cuya acción transcurre en Bayoya, Baroja comenta que solían ir a la tertulia de González Arnao  «varios españoles, entre ellos Eugenio de Ochoa, hijo natural del Abate Miñano. Ochoa era, por entonces, un joven elegante, de veintitrés a veinticuatro años, muy emperifollado, muy culto, y que hablaba perfectamente el francés».  

El culto y emperifollado Ochoa, que hablaba tan bien francés, había pasado su infancia en Bayona, donde estudió como pensionado de Fernando VII hasta 1834. A su regreso a España, Ochoa trabajó como redactor en la Gaceta de Madrid y fundó la revista El Artista (1835-1836), que, pese a su breve existencia, fue uno de los testimonios más importantes de los primeros años del romanticismo español.

En 1837 volvió a Francia, donde permaneció durante siete años con el fin de difundir la literatura y la cultura española en los círculos franceses y europeos. Ochoa llevó a cabo una ardua tarea histórica y filológica;  publicó numerosos trabajos sobre la historia de la literatura española y dio a conocer las obras de los autores del Siglo de Oro —Calderón, Quevedo, Lope de Vega, etc.—, así como las de los autores contemporáneos Martínez de la Rosa, Zorrilla, Espronceda, Gil y Zárate o Hartzenbusch. Aquel ingente trabajo, en el que también incluyó numerosa información biográfica sobre los autores, formó parte de la Colección de los mejores autores españoles del editor francés Baudry. Ochoa también hizo lo contrario; tradujo y dio a conocer en España a escritores franceses como George Sand, Víctor Hugo o Dumas. Tradujo, también, a autores clásicos de la talla de Virgilio y a otros autores extranjeros contemporáneos, como el escocés Walter Scott, cuyas novelas  supusieron una notable contribución a la evolución del Romanticismo español.

En 1844, coincidiendo con el regreso de la reina madre María Cristina y de la mayoría de Isabel II, Ochoa volvió a España y se instaló en Madrid. Colaboró entonces en La España, donde escribió diversos artículos sobre teatro poesía y narrativa, y en 1852 fue nombrado censor de teatro. Desterrado de nuevo en 1854, a su regreso dejó de lado su carrera como escritor y traductor y se centró en la política; en 1856 fue nombrado director general de Instrucción Pública y consejero de Estado, cargo que ocupó hasta el destronamiento de Isabel II en 1868. Además de a la RAE, perteneció a la Real Academia de la Historia como miembro de número.

Como escritor, Ochoa cultivó el teatro, la narrativa y la poesía . Escribió dos dramas, Un día del año (1823) e Incertidumbre y amor (1835) y dos novelas, Los Guerrilleros, que quedó inconclusa, El Auto de Fé, acerca de las conflictivas relaciones entre Felipe II y el príncipe Carlos. Publicó también cuentos sobre asuntos tenebrosos, lúgubres o sobrenaturales, que aparecieron en el Semanario Pintoresco, El Correo de Ultramar, y en la revista El Artista. Sus poesías, diseminadas por varios periódicos y revistas, fueron recogidas en el volumen Ecos del alma (1841). Editó, en colaboración con Pedro José Pidal, marqués de Pidal, el Cancionero de Baena (1851).

Eugenio de Ochoa, figura fundamental en la difusión del patrimonio cultural y literario español en Francia y Europa, murió en Madrid el 28 de febrero de 1872.

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