Sintaxis

13. El adjetivo y el grupo adjetival

13.7 Adjetivo y sustantivo (II). Adjetivos sustantivados

13.7a El plural es uno de los recursos que dan lugar a la recategorización de adjetivos en sustantivos, casi siempre en contextos genéricos. Son, por tanto, sustantivas las expresiones que se subrayan en el fragmento siguiente: Esto no es cosa ni para tacaños ni para cobardes (Uslar Pietri, Oficio), que significa aproximadamente ‘Esto no es para personas tacañas ni para personas cobardes’. Las construcciones genéricas requieren contextos adecuados (presentes o imperfectos, ciertos entornos modales y otros que se describen en el § 15.8). En estos usos, expresiones como los felices, los débiles o los audaces se emplean para referirse a los individuos que se caracterizan por esos atributos, en lugar de a grupos particulares de personas mencionados en algún contexto previo:

Bienaventurados los misericordiosos, porque su dicha está en el ejercicio de la misericordia y no en la esperanza de un premio. […] Felices los valientes, los que aceptan con ánimo parejo la derrota o las palmas. […] Felices los felices (Borges, Elogio); Come tu pan partiéndolo con los hambrientos y menesterosos (Somers, Retrato); Los invasores no hacían, como era la costumbre, tregua con los vencedores o los vencidos (Belli, Mujer); ¡Por qué cultivan tanto los violentos el bigote! (Rubio, Sal); Tú, querido Saadi, has conseguido […] consolar a los desdichados, a los afligidos y a los derrotados (Serrano, E., Dios).

13.7b Favorecen en especial este proceso las expresiones coordinadas que se forman con adjetivos opuestos en su significación. Es muy frecuente utilizar estos grupos coordinados para designar la totalidad de un conjunto de individuos:

Pedía perdón para justos y pecadores (Berlanga, Gaznápira); Todo se está pareciendo a un carnaval a lo Fellini, a un carnaval donde vivos y muertos se reúnen (García Vega, Años); Timbucos y calandracas, legitimistas y democráticos, ricos de León y ricos de Granada (Ramírez, Alba); Esa apelación profunda y entrañable la tenemos todos, hombres y mujeres, ricos y pobres, sabios e ignorantes (Rosario, Sueño).

Otros ejemplos de grupos coordinados análogos son buenos y malos, fuertes y débiles, sanos y enfermos o vencedores y vencidos, como en En esta disputa no hay ni vencedores ni vencidos. Véase también sobre este recurso el § 31.2p.

13.7c La presencia del artículo determinado puede legitimar por sí sola la sustantivación de un adjetivo en singular para designar una clase de individuos, como en el ejemplo mencionado antes El mentiroso compulsivo requiere tratamiento psiquiátrico. En este papel alternan el singular y el plural, incluso en los mismos textos. El siguiente fragmento, en el que se habla de tipos de individuos, es representativo de la gran vitalidad que posee este recurso en español:

Hablan en voz baja el tímido, el derrotado, el conspirador, el intrigante, el introvertido. Utilizan toda su voz los mandones, los exhibicionistas, los extrovertidos. Cambian frecuentemente de intensidad los indecisos, los desesperados, etc. Por los timbres: El ingenuo, y más aún el falso ingenuo, utiliza los timbres claros. Igualmente el optimista. El pesimista habla en timbre sombrío, opaco. El apasionado se manifiesta en un timbre rico, sonoro y expresivo. El frío y razonador usa su voz fríamente, con un timbre contenido, reservado (Caballero, C., Educar).

Es asimismo posible, aunque poco frecuente, que estas expresiones genéricas se construyan a partir de grupos adjetivales formados por cuantificación de grado, como en El muy zalamero siempre piensa que le basta su obsequiosidad para conseguir lo que desea.

13.7d En los apartados precedentes se vio que los contextos genéricos admiten el proceso de sustantivación, y así originan sustantivos de persona casi sin restricciones. La sustantivación de los adjetivos de persona en entornos no genéricos está algo más restringida. Así, salvo en los contextos anafóricos, no se usa en español la expresión una elegante para designar una mujer elegante, pero se emplea una rubia en esos mismos contextos para hacer referencia a una mujer rubia: En la calle Caracas vivía un hombre que amaba a una rubia (Dolina, Ángel). El proceso de sustantivación convierte propiedades o cualidades en clases, como se ha señalado, por tanto, transforma adjetivos en nombres que designan grupos de individuos. Las clases que se reconocen gramaticalmente suelen caracterizarse por tener cierta relevancia social. Destacan entre todos estos adjetivos de persona convertidos en sustantivos los que caracterizan los siguientes aspectos de los individuos:

La edad: una adolescente, un adulto, una anciana, un viejo.

El color de la piel o del pelo: un blanco, un moreno, una negra, un pelirrojo, una rubia.

La salud: un afásico, una alérgica, un depresivo, un enfermo, una leprosa, un neurótico.

Otras propiedades físicas de las personas: un ambidextro, un calvo, un chepudo, un enano, un gordo, un pequeño, una zurda.

La nacionalidad o la procedencia geográfica: un aborigen, una aldeana, un barcelonés, una extranjera, un inmigrante, un montañés, un nativo, una panameña, un peruano, un provinciano, una santiaguina.

La cercanía o la proximidad: una allegada, un conocido, un vecino.

La posición ocupada en una escala o una jerarquía: una adelantada, un central, un delantero, un medio (los tres últimos, en ciertos deportes), una primeriza, un retrasado, un rezagado, un subordinado.

Aspectos del carácter o la personalidad: una aficionada, un beato, un fresco, un informal, una optimista, un pecador, una santa, un tacaño, un vivo.

La formación o la cultura: una analfabeta, un autodidacto, un sabio, una universitaria.

La profesión o la ocupación: una anestesista, un asociado, un auxiliar, una ayudante, un bancario (en algunos países, ‘empleado de banca’), un cartonero, un cesante, una científica, un conductor, un crítico, una delegada, un dependiente, una deportista, un desempleado, una desocupada, un docente, una editora, un ejecutivo, una empleada, una empresaria, una experta, un general, una gobernante, un indigente, un industrial, un investigador, un mecánico, un narcotraficante, un obrero, una oficiala, un parado, un practicante, una química, un religioso, una sindicalista, un técnico, un trabajador.

La pertenencia a grupos políticos, socioeconómicos, artísticos, culturales o religiosos: una antifascista, una aristócrata, una budista, un católico, un cubista, una demócrata, una impresionista, una liberal, una marxista, un musulmán, un peronista, un pobre, un protestante, un rico, un rojo (‘un izquierdista’), un surrealista, un verde (‘un ecologista’).

La pertenencia a grupos caracterizados por otras actividades u otros rasgos del comportamiento a los que se concede cierta relevancia social: una afiliada, un alcohólico, una aspirante, un balsero, una borracha, un ciudadano, un consumidor, un criminal, un famoso, un fumador, una guerrillera, una intelectual, un piquetero, un pretendiente.

A estos grupos cabe añadir el muy amplio número de participios que designan personas: una condenada, un consentido, un damnificado, un perseguido; a veces preferentemente en plural: los admirados, los desaparecidos, las elegidas, los ilustrados, los informados, las premiadas. Expresiones como el firmante, el susodicho, el compareciente, el demandante, el poderdante o el solicitante se usan como nombres de persona, sobre todo en contextos deícticos o anafóricos.

13.7e Se ha observado en repetidas ocasiones que los procesos de sustantivación son mucho más frecuentes cuando las propiedades de las que se habla son negativas (§ 15.5k y ss.). Esta particularidad afecta a los adjetivos sustantivados que expresan defectos, enfermedades o carencias, como son los siguientes, entre otros muchos:

adicto, alcohólico, calvo, ciega, cojo (también renco y rengo), discapacitado, fumadora, gangoso, jorobado, leprosa, manco, mudo, paralítico, sorda, tartamudo, tuberculoso, tuerto.

Se suele decir, por tanto,

un enfermo, pero no *un sano; un ilegal, pero no *un legal; una indocumentada, pero no *una documentada; un loco, pero no *un cuerdo; un desaprensivo, pero no *un amable; un informal, pero no *un formal; un estúpido, pero no *un inteligente; una salvaje, pero no *una civilizada; un desocupado, pero no *un ocupado.

Análogamente, contrastes como un gordo frente a *un delgado dan a entender que gordo lleva asociada cierta carga negativa (pero cf. un flaco, común en algunos países americanos sin esa asociación).

13.7f Se registran excepciones a la generalización que se introdujo en el apartado anterior, como un valiente (no se dice un valeroso), al lado de un cobarde; y también un santo; un sabio (un listo es, en cambio, despectivo). La expresión una mala (con mala como sustantivo, no como adjetivo) está restringida a ciertos contextos particulares en los que se describen papeles estereotipados, como sinónimo de villana. En cambio, es de uso general un malvado. No se dice *un horrible, *un espantoso o *un repugnante, por más que estos adjetivos expresen propiedades negativas o peyorativas. No poseen antónimo adjetivos como sordo, manco, cojo y otros que designan carencias y se emplean también como sustantivos. En general, estos contrastes muestran que las situaciones que reflejan posibles estados anómalos —o bien propiedades que, sin serlo, se interpretan socialmente como tales— son más propicias para establecer agrupaciones de individuos que las que expresan estados considerados normales o habituales. Cabe señalar, en el mismo sentido, que, junto a sustantivos como huérfano o viudo, la lengua no dispone en la misma medida de otros que designen a quien tiene padres o hermanos, ni tampoco a quien ha perdido un hijo, quizás porque tal situación social resulta de menor interés jurídico que en los casos citados.

13.7g Se ha observado que facilitan la sustantivación de adjetivos ciertos morfemas de valor apreciativo que pueden aportar matices peyorativos o irónicos (§ 9.6). Contrastan *un bueno con un buenazo, que no expresa propiamente elogio; *un guapo con un guaperas. No se aplica un grande a las personas para ponderar su altura o su corpulencia, pero sí, en algunos países, su importancia: Gardel es un grande (en el área rioplatense). Es de uso general, en cambio, grandulón o grandullón (según los países). Contrasta asimismo *un delgado con un delgadito, junto a otros muchos pares semejantes. Véase sobre estos contrastes el § 15.5. Influye a veces en la posibilidad de sustantivar el adjetivo la presencia de ciertos modificadores y complementos. En muchos países americanos en los que es anómala la expresión un bueno, resulta natural, en cambio, un bueno para nada: Un pobre güey que con todo y su cara […] no era más que un bueno para nada (Azuela, A., Casa). Se dice también un grande del toreo, un grande de la canción, etc.

13.7h Como se explica en los § 15.5k y ss., cuando funcionan como atributos, los adjetivos valorativos van precedidos por el artículo indefinido un/una, sobre todo si tienen sentido peyorativo. Esta forma de sustantivación es característica de la atribución. Así pues, la expresión un aristócrata no posee exactamente el mismo significado en Había un aristócrata entre los invitados que en Ella era una aristócrata. En el segundo caso, en el que aparece el llamado un enfático, el que habla adscribe al sujeto a un grupo definido por una serie de cualidades, casi siempre expresa o veladamente negativas. En este caso, los rasgos que se sugieren son de naturaleza social, pero otras veces apuntan a características físicas o anímicas. Tales connotaciones —que van de la ironía al menosprecio— no están presentes por fuerza en la construcción no sustantivada (Ella era aristócrata). Tampoco un viejo posee el mismo significado en Se le acercó un viejo que en Eres un viejo. En el primer caso, el sustantivo viejo se ajusta a las clases semánticas favorecedoras de la sustantivación descritas en el § 13.7d. En el segundo, viejo es un sustantivo cualificativo obtenido a través del llamado un enfático. Sobre la discordancia de género que se observa en expresiones como un mosquita muerta, véanse los § 2.7a y ss.

13.7i Es asimismo productiva la sustantivación de los adjetivos que se aplican a los nombres que no designan personas. La necesidad de denominar los productos de la tecnología o las novedades procedentes de muy diversas ciencias y artes conduce a un constante proceso de creación terminológica. Los rasgos que permiten caracterizar las denominaciones de las nuevas realidades son aportados por los adjetivos, ya que estos expresan las peculiaridades que las distinguen de otras similares o que les dan carta de naturaleza como conceptos nuevos. Cabe agrupar las nociones que permiten caracterizar un buen número de ellos en los grupos que siguen:

Máquinas, herramientas, dispositivos y utensilios: una abrochadora, un acelerador, un ascensor, un aspirador (también una aspiradora), una calculadora, un celular, un colador, una cómoda, una computadora (también un computador), un compresor (también una compresora), un despertador, una filmadora, una fotocopiadora, una freidora, una grabadora (también un grabador), una (en)grapadora, un hervidor, una impresora, una lavadora, una licuadora, una mecedora, un móvil, un ordenador, un parlante (también altoparlante), un portátil, una presilladora, una procesadora (de alimentos), un procesador (de textos), un refrigerador, una secadora (de ropa, aunque también del pelo en algunos países), un secador (de pelo), un secante, un seguro, una taladradora, un tensor, un tostador (también una tostadora), un transportador, un ventilador.

Vehículos: un automóvil, una apisonadora, el circular, el colectivo, un convertible, un deportivo, un descapotable, un dirigible, el interurbano, el metro (metropolitano), un submarino, el subterráneo, un utilitario.

Prendas y complementos: un accesorio, una americana, un automático, una campera, una cazadora, un imperdible (un seguro en algunos países), un impermeable, un pendiente, una remera, un tapado, un tirante.

Sustancias, materias o productos: un anabolizante, un antidepresivo, un antioxidante, un antitranspirante, un antitusígeno, un bronceador, un calmante, un dentífrico, un descongelante, un estimulante, un fijador, un laxante, un lubricante, un protector (solar), un somnífero, un tranquilizante.

Líneas: una curva, una paralela, una perpendicular, una recta, una secante, una tangente, una vertical.

Calles, carreteras y otras vías: la central, la comarcal, la comunitaria, la diagonal, la interbalnearia, la nacional, la panamericana, la periférica (también el periférico), la perimetral, la provincial, la radial, la transalpina, la transoceánica, la transversal.

Publicaciones: un diario, un periódico, un semanario (también un semanal), los anales.

Comidas o bebidas: un aperitivo, un asado, un batido, una berlinesa, un cocido, una empanada, un frito, un guisado, una hamburguesa, un helado, un licuado, una milanesa, una napolitana, un revuelto, un sofrito, un suizo.

Reuniones, competencias y otros eventos similares: un abierto, una eliminatoria, una final, un interzonal, un mundial, una plenaria, una semifinal.

Empresas, corporaciones y otras agrupaciones similares: una coordinadora, una distribuidora, una ejecutiva, una gestora, una multinacional.

Expresiones lingüísticas: un calificativo, un diminutivo, un sinónimo, el subjuntivo.

Edificaciones o partes de ellas: un adosado, un anexo, un(a) terminal.

Dimensiones, cualidades o propiedades: el ancho, el atractivo, el frío, el largo (del vestido), el parecido (Guardan cierto parecido).

13.7j Esta relación puede completarse con otros grupos. Denotan lugares o espacios: final, alto, hueco, infinito (mirar al infinito) o profundo, que antiguamente designaba el infierno: Las cosas que han de estar en el profundo, como Plutón […] (Delicado, Lozana). Se refieren a hechos o acciones imposible en pedir un imposible; feo en hacerle a alguien un feo (o el feo), así como imponderable o imprevisto (He tenido un imprevisto). Se emplean a menudo en plural y como no contables útiles (los útiles escolares), comestibles, consumibles y otros sustantivos que se describen en los § 3.8f y ss. Se asimilan a ellos ciertos nombres de objetos que aparecen en pares o están constituidos por dos partes: prismáticos, bifocales, progresivos, pendientes, tirantes3.8r y ss.). La expresión la presente significa ‘la presente carta’, como en Agradezco muy cumplidamente su atención a la presente. Atentamente […] (Proceso [Méx.] 26/1/1997).

13.7k Los adjetivos de color se usan también como sustantivos no contables:

La piel cremosa y suave, el largo pelo oscuro, el azul desteñido de los tejanos se pierden y se desvanecen absorbidos en los rosas, los malvas, los azules intensos del tapiz (Tusquets, Mar).

Confirma el proceso de sustantivación el hecho de que no se requiera la interpretación anafórica en estos casos, como en Ese cuadro tiene demasiado rojo; Le vendría bien una pincelada de blanco; Mézclalo con más azul, o en El rojo es sangre o sol de algunos atardeceres (Belli, Mujer).

13.7l Cuando estas voces se utilizan como adjetivos concuerdan en género y número con los sustantivos a los que modifican: camisas rojas, banderas amarillas, prados verdes. Se emplean también para designar colores los sustantivos que se refieren a materias u objetos físicos que se caracterizan por manifestar cierto tono peculiar, a menudo frutos, flores y piedras preciosas, además de otras sustancias que presentan un color prototípico: berenjena, cereza, esmeralda, lila, malva, mostaza, naranja, perla, plata, rosa, rubí, salmón, vainilla, violeta y, a veces, cemento, grana, ladrillo, petróleo, teja y otros menos empleados. Se ilustra el uso adjetival de estas voces, por tanto con concordancia de número, en los siguientes ejemplos:

[…] amplia gama de tonos amarillos y naranjas (Vea 11/5/2003); […] las sombras violetas de las buganvillas (Montaño, Andanzas); Se llenó de charcos donde flotaban pétalos lilas en la luz del alba (Ocampo, Cornelia); Hasta los pañales que cosió la abuela Mercedes tenían cintitas rosas (Martínez, Perón); […] sus grandes ojos negros, rodeados de unas eternas ojeras malvas (Cabrera Infante, Habana); Dos corceles azabaches, cuidadosamente embridados, esperaban en el redondel de los establos (Ducoudray, Ojos).

Se registran también estas voces en usos nominales, característicos de las aposiciones. En estos casos, el nombre de color modifica igualmente al otro sustantivo, pero no se obtiene la concordancia de número:

[…] con sus camisas salmón y sus trajes de padrino de Florida (Mundo [Esp.] 20/8/1994); El canto de la gitana y el traqueteo del carromato de toldos azul cielo y cascabeles se perdieron en la lejanía de la estepa (Gómez Ojea, Cantiga); […] las nubes malva de una hora siempre incierta (Cohen, Insomnio); Se tablea en la cintura sujetándola con una faja de lana roja o morada con orillas lila, que se teje en Santa Ana Hueytlalpan (Mompradé / Gutiérrez, Indumentaria II); A lo lejos, un río de lava borboteaba con deslumbrantes colores naranja (Schwartz, Conspiración); […] tonos mostaza para la moqueta (País [Esp.] 4/10/2003); […] dos siluetas temblando como en el fondo de un estanque de aguas violeta (Ramírez, Baile).

13.7m La oposición «sustantivo–adjetivo» plantea algunos problemas sintácticos clásicos en las voces que designan colores. Si los adjetivos de color se sustantivan y forman aposiciones, es esperable que se den construcciones como ojos azul claro, donde la expresión subrayada es un grupo nominal constituido por el sustantivo azul y el adjetivo claro. A esta misma pauta corresponden los ejemplos siguientes:

Un cuarto con paredes azul claro, brillantes, con un gran espejo en el centro [...] (Volpi, Días); […] camisones blancos con cintas rosa pálido que mamá había comprado para las dos (Grandes, Malena); Marisa llevaba unas braguitas azul celeste y una camiseta amarilla (Marsillach, Ático); Denominado así por su color, similar al de las hojas verde brillante del puerro [...] (Crea, Curación); Vio senderos zigzagueantes, de tonalidades amarillo oscuro (Bolaño, 2666); […] grotescos tanques flotantes que van contaminando las aguas azul turquesa (Bojorge, Aventura); Es un arbusto de lento crecimiento, con hojas verde oscuro, duras y en forma de lengüeta (Marsigno, Jardinería).

13.7n La pauta que se ilustra en el apartado precedente es la mayoritaria en el uso, y también la que se considera preferible. Representan la segunda opción, con concordancia en los dos adjetivos, estos otros ejemplos:

A las doce y cuarto entró un caballero robusto, alto, blanco, de grandes ojos azules claros, con traje flamante (Clarín, Pipá); Se asomaba a la puerta y me miraba con sus ojos azules oscuros, con una expresión de temor y desconfianza (Baroja, Inquietudes); Descripción física: Piel morena. Ojos verdes claros. Facciones regulares. Cabello negro rizado [...] (Fuentes, Silla).

13.7ñ La primera de estas dos pautas corresponde a la estructura paredes [azul claro], en la que se encierra entre corchetes el grupo nominal apositivo formado por el sustantivo azul y el adjetivo claro. La ausencia de concordancia de número entre azul y paredes es característica de estas aposiciones (§ 12.13h). Se asimilan a ellas las creadas con los sustantivos clase, tipo, marca, variedad, estilo, color y con otros similares de naturaleza inherentemente clasificativa. En los textos siguientes se subrayan los sustantivos que no concuerdan en número:

Los muebles estilo inglés […] invitaban a la reflexión (Zaragoza, Concerto); […] las piedras de esmeril, las morsas, las herramientas marca Carancho (Ford, Ruidos); Los oficiales tipo rascacielos se han distribuido en tres mesas (Jardiel, Exceso).

13.7o Existe más controversia en lo relativo a la posible estructura sintáctica de la pauta ojos azules claros. Se han propuesto varios análisis para estas construcciones, pero ninguno goza hoy de aceptación general. Una opción consistiría en suponer que estos grupos poseen la estructura [[sustantivo + adjetivo] + adjetivo]. No obstante, si bien en ojos azules claros podría atribuirse la claridad a los ojos azules, en la secuencia […] los campos verdes oscuros de Bélgica (Bolaño, Putas) no se atribuye la oscuridad a los campos, sino al color verde. Un segundo análisis, que puede considerarse variante del primero, consiste en suponer la elipsis del sustantivo color. Se obtendría entonces la estructura ojos (de) [[color azul] claro], donde claro no modifica a azul, sino a color azul, y ojos (de) [[(colores) azules] claros].

13.7p En la última estructura descrita se propone una forma plural del sustantivo elidido que no está enteramente justificada por la semántica de la construcción, ya que la expresión ojos azules claros no implica que haya varios colores azules diferentes. Este análisis no se aplicaría tampoco a secuencias como ojos color azul, ya que daría lugar a la secuencia anómala *ojos azul. Entienden otros autores que en español es posible la pauta «adjetivo + adjetivo» en ciertos contextos restringidos, con el plausible argumento de que en la lengua coloquial de muchos países de América son normales expresiones como como Estaba media muerta13.8d y ss. y 19.4k y ss.), o con el de que en el español general se dice Son tontos perdidos o La niña estaba toda sucia19.4i y ss.). Otros sostienen, en cambio, que estas últimas secuencias contienen adverbios a los que se trasladan morfemas flexivos de un adjetivo, sin perder por ello su naturaleza adverbial.

13.7q Aunque no existe, como se ha dicho, un acuerdo general entre los gramáticos sobre la pauta «adjetivo + adjetivo», podría pensarse que una parte de esta construcción obedece a un esquema morfológico, mientras que otra representa un esquema sintáctico. A favor de que las voces que designan colores son sustantivos en estos casos se suele aducir que pueden ocupar su lugar ciertos compuestos nominales (N + N), como los que se subrayan en corbatas verde musgo apagado, camisas gris perla brillante11.5j). Como es lógico, el segundo adjetivo no es necesario en estos casos, pero matiza al primero:

Ha depositado las bolsas sobre las losetas gris perla de la cocina (Azúa, Diario); La sala es rojo sangre y amarillo apagado, un billar verde en medio, cuatro lámparas amarillo limón con un resplandor anaranjado y verde (Carrere / Saborit, Retórica); […] resplandeciendo en los geranios rojo fuego (Pombo, Natura).

Desde este punto de vista, cabe pensar que los compuestos sintácticos subrayados se asimilan a los sustantivos. Como tales nombres, admiten adjetivos o grupos adjetivales plenos (un verde musgo mortecino). El resultado es un grupo nominal complejo que puede modificar al sustantivo inicial en relación de aposición (§ 12.13). Aun así, la variante que muestra concordancia en plural (ojos azules claros) sigue siendo problemática desde el punto de vista del análisis gramatical. Nótese que si se altera levemente el ejemplo de Clarín citado en el § 13.7n para dar lugar a ojos azules muy claros, se obtiene la interpretación en la que la claridad se atribuye a los ojos, no al color azul. La supuesta elipsis del sustantivo color es inviable en estas secuencias, más aún cuando se registran también casos de concordancia en femenino, como planta de hojas verdes claras, manchas circulares verdes oscuras, setas amarillas claras. Tal como se ha explicado, se recomienda la variante en singular: plantas de hojas verde claro.

13.7r Los grupos nominales formados, con determinantes o sin ellos, según la pauta «A + B», donde tanto A como B pueden ser sustantivos o adjetivos, son, en principio, ambiguos, pero se suele otorgar preferentemente la interpretación nominal al elemento más próximo al determinante, si existe. Todas las voces que aparecen en la siguiente lista admiten usos sustantivos y adjetivos:

barbudo, diplomático, estudioso, experto, extranjero, francés, inglés, joven, luchador, nadador, oriental, paciente, sabio, viejo.

Aun así, se prefiere en sus combinaciones la interpretación «sustantivo + adjetivo», como en un sabio [sustantivo] inglés [adjetivo], a la interpretación «adjetivo + sustantivo», como en un sabio [adjetivo] inglés [sustantivo], en principio igualmente admitida por la gramática (cf. un sabio profesor).

13.7s Se aplica el mismo criterio a un diplomático extranjero o a un joven barbudo. Como es lógico, para que la interpretación «adjetivo + sustantivo» sea posible, el adjetivo ha de admitir la posición prenominal, lo que excluye los adjetivos de relación (§ 13.12). Así pues, con las voces experto y matemático se obtienen las siguientes combinaciones viables e inviables:

un experto [adjetivo] matemático [sustantivo]; un experto [sustantivo] matemático [adjetivo]; un matemático [sustantivo] experto [adjetivo]; *un matemático [adjetivo] experto [sustantivo].

Otros adjetivos no sujetos a gradación imponen una restricción similar, como en un extranjero [sustantivo] diplomático [adjetivo] o el especial [sustantivo] informativo [adjetivo] de hoy, que alterna con el informativo [sustantivo] especial [adjetivo] de hoy. En otros muchos casos, solo el contexto o la situación permiten distinguir la interpretación correcta. Ambas opciones se dan también en una vieja luchadora, el absurdo final, un paciente amigo y otras muchas secuencias similares.

Información adicional

En relación con este capítulo, las siguientes entradas del Glosario de términos gramaticales podrían ser de su interés:
gentilicio, recategorización, sintagma nominal genérico, sustantivación

 

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española:
Nueva gramática de la lengua española [en línea], https://www.rae.es/gramática/sintaxis/adjetivo-y-sustantivo-ii-adjetivos-sustantivados. [Consulta: 15/06/2024].

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