14.ª Entrega (julio de 2023)
Versión del 31/07/2023
Equipo Real Academia Española
Familia Ver familia de palabras
navaja s., adj. (1200-)
navaja, naaja, nabaja, nabaxa, nauaia, nauaja, navaia, navaxa, nouaia, nouaja, navajica, navajilla, navajina, navajita, navajón, navajuela, navaxita
Etim. Del latín novācula, ae 'cuchilla para afeitar o puñal' (DECH, s. v.; OLD, s. v. novācula).

Se documenta por primera vez, con la variante navaia (nauaia en el MS 1997) y en la acepción 'instrumento cortante pequeño, afilado y puntiagudo, generalmente de hoja recta de un solo filo, que puede plegarse y guardarse dentro del mango, y que también se utiliza como arma blanca', en La fazienda de Ultra Mar (c1200), de Almerich. En ciertos documentos se registran algunas otras variantes gráfico-fonéticas, como nauaja (Moamín. Libro de los animales que cazan de A. Toledo, 1250), nouaia (Fuero de Alcaraz, a1296) o nouajas (Traducción y glosas de la Biblia de Alba de M. A. Guadalfajara, c1422-1433). Desde entonces se atestigua frecuentemente en todas las épocas, con un incremento notable a partir del siglo XX. Se consigna por vez primera en Glosarios latino-españoles de la Edad Media (1375-1410), como equivalente del nombre latino navacula (o novācula) y, en la tradición académica, en el Diccionario de autoridades (1734), con la definición 'instrumento cortante, con una cuchilla pequeña de acero mui afilada, con su mango ó cabo', a la que le sigue una descripción de aquella que usan los barberos ("cuchilla larga y angosta y sin punta, y por el lomo, para que haga peso, es ancha y gruessa"). Es la navaja, por tanto, un instrumento históricamente ligado al oficio de barbería y que ha adoptado varias formas, entre las que puede destacarse la moderna de finales del siglo XIX, en forma de T o de rastrillo, inventada por los hermanos Kampfe y perfeccionada y patentada por King Camp Gillete, para el uso personal. Asimismo, cabe señalar que, desde la Edad Media, el barbero realizaba con la navaja las más diversas tareas o, en las palabras de Covarrubias, "otros ministerios anexos, que son sangrar, sajar, echar ventosas, sacar muelas, y algunos barberos que son cirujanos empýricos curan de llagas y heridas tiniendo liçençia para ello" (Suplemento al Thesoro de la lengua castellana, 1611). Con distintos modificadores o complementos se usa para designar diversos tipos, como la navaja barbera o de afeitar, de barba, de barbear o de rasurar; desde el siglo XVIII, la de carraca, de muelle o de muelles (pese a que las hay de número variable, la más conocida es la navaja de siete muelles); desde el siglo XIX, la navaja cabritera; y, desde el s. XX, la automática o la navaja múltiple, multiusos o suiza. Como resultado de un proceso de metáfora se atestigua, como 'colmillo del jabalí', en torno a 1513, en la traducción de D. López de Cortegana de Asno de Oro, de Apuleyo, si bien se consigna con anterioridad, en Lexicon hoc est dictionarium ex sermone latino in hispaniensem (1492) de Nebrija, como equivalente del nombre latino fulmen, inis. La acepción 'pieza de la armadura que protege los codos o las rodillas' se documenta desde 1547, en el Libro de la Cámara real del Príncipe don Juan e oficios de su casa e servicio ordinario de G. Fernández de Oviedo; los pocos testimonios modernos hablan de aquella época, cuando se le da tal nombre. De un mecanismo de sinécdoque surge el valor 'hoja o lámina filosa, generalmente de acero, que sirve para herir, cortar o rasurar', registrado entre 1535 y 1552, en Batallas y quinquagenas, de G. Fernández de Oviedo. Cabe señalar las alusiones a la rueda de Santa Catalina, el artefacto recubierto de afiladas cuchillas con que fue martirizada. Como 'hierro que tiene a uno y otro lado la gafa de la ballesta, que rueda sobre los fieles al armarse', tiene poca presencia fuera de los diccionarios; se atestigua en 1644, en Arte de Ballestería y Montería, de A. Martínez de Espinar, y lo consigna el Diccionario de autoridades (1734).  Aunque también en este mismo diccionario académico se registre por vez primera, la acepción 'molusco bivalvo marino de concha frágil y alargada, de hasta 20 centímetros, valvas simétricas ligeramente cóncavas, de color amarillento, verdoso, rosado o blanquecino e interior blanco nacarado', como resultado de la metáfora, se documenta en 1789, en Conversaciones históricas malagueñas o Materiales de noticias seguras para formar la historia civil, natural y eclesiástica de la M. I. Ciudad de Málaga, de C. García de la Leña. Se engloban aquí especies distintas de las familias Pharidae y Solenidae que, por su semejanza, han recibido una denominación común a lo largo del tiempo. Se circunscribe a Perú, Ecuador, México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Cuba, Filipinas y la subárea canaria el valor 'arma blanca pequeña, corva, afilada y puntiaguda, que consta de una hoja en forma de espolón y un extremo ahorquillado y se coloca en las patas de los gallos de pelea', registrado en torno a 1618, en Comentarios de G. Silva y Figueroa. Tras un proceso de metáfora, la acepción 'trozo de vidrio que se ata a la cola de la cometa para cortar el hilo de la cometa del contrario' se atestigua en Poesías (1884) de R. Obligado y se circunscribe a Perú, Puerto Rico, México, Colombia y Argentina. 

En diversos repertorios lexicográficos se consignan las siguientes acepciones: 'aguijón cortante de algunos insectos' y 'lengua de los maldicientes y murmuradores' (1734, Diccionario de autoridades); en México, 'muchacho astuto' (1895, Diccionario de mejicanismos de Ramos y Duarte); en Perú, Ecuador, Puerto Rico y Canarias, 'espolón de los gallos, especialmente de pelea' (1937, Vocabulario de Puerto Rico de Malaret); circunscrita al área occidental española, 'cagada de hombre' (1963, El habla de Villacidayo de Urdiales); en Colombia y la subárea andaluza, 'instrumento para castrar' (1963, ALEA); también propia de Andalucía es la acepción 'juego en el que se lanzan monedas hacia una navaja clavada en el suelo' (1972, ALEA); de Colombia, 'mazorca incipiente' (1975, El maíz en el habla y la cultura popular de Colombia con notas sobre su origen y nombres en lenguas indígenas americanas de Montes Giraldo); localizada en la subárea oriental española, 'cuchillo para matar el cerdo' (1980, ALEANR); 'pene' (1988, Diccionario del erotismo de Cela Trulock); por último, circunscrita a El Salvador, 'uña de los dedos' (2003, Diccionario de salvadoreñismos de Romero).

Por otra parte, navaja se integra en diferentes unidades pluriverbales. Así, se documentan las siguientes locuciones verbales: amarrar navajas, propia de México y con la acepción 'actuar intencionadamente sobre una situación para provocar un conflicto entre personas o para obtener un beneficio propio', se documenta en 1981, en un artículo anónimo de diario El Informador (Guadalajara); la locución coloquial comer de navaja, como 'alimentarse de comidas no cocinadas y de fácil provisión, como queso o embutido' se atestigua en 1951, en Gitanos de la Bética, de J. C. Luna; y cruzar las navajas, localizado en Puerto Rico y con el valor 'ser [una persona] perspicaz', se registra en 1891, en la obra poética "La Serenata" de M. Fernández Juncos, recogida en Escritos sobre Puerto Rico. Por otro lado, la locución adjetiva como navaja (de barba) se documenta, con la acepción de '[persona o cosa] preparada, diestra o en buenas condiciones para algo', en un artículo de T. Sánchez Santos de 1887, en el periódico El Tiempo (Ciudad de México); este valor es propio de México, Costa Rica, Cuba, Puerto Rico, Chile y Bolivia. A su vez, navaja de Ockham (o de Occam), con el valor 'principio metodológico por el cual la explicación o hipótesis más simple resulta la mejor o más probable' se atestigua desde 1935, en un artículo de filosofía, "El espíritu objetivo", de R. Maeztu, publicado en el diario Acción Española (Madrid).

Por último, en el Diccionario de americanismos (2010) de la ASALE, se consigna la locución verbal estar como navaja de barbero, circunscrito a Nicaragua con el valor 'disponerse alguien a pelear o competir'. 

Notas filológicas

En el Libro de Alexandre (1240-1250) se aprecia una oscilación entre variantes. Mientras que el manuscrito O puede leerse nauaia ("leuauanlos cuemo lieua: los pelos la nauaia / ermarase la vueste: si duras la bataia", así como "el mege fu alegre: & d el assegurado / busco bonas nauaias: el fierro bien temprado"), el manuscrito P presenta en unos casos naualla ("leualos commo ljeua los pelos la naualla / ermarse ye la hueste sy duras la baraja"), conviviendo en otros con navajas ("el mege fue alegre del rrey asegurado / busco vnas navajas de buen fierro temprado").

  1. ac. etim.
    s. f. Instrumento cortante pequeño, afilado y puntiagudo, generalmente de hoja recta de un solo filo, que puede plegarse y guardarse dentro del mango, y que también se utiliza como arma blanca.
    docs. (1200-2022) 461 ejemplos:
    • c1200 Almerich Fazienda Ultra Mar [1965] Esp (CDH )

      Appareciol el angel del Nuestro Sennor a su mugier e dixol: "é agora tu eres mannera e enprenarte as e avras fijo; guardat non bevras vino nin sizra, nin cosa suzia non comas. Concibras e paras fijo; non suba navaia sobre su *cabeça. Benedicto del Criador sera el mancebo desque naciere, conpeçara por salvar a Israel de mano de los Filisteos".

    • 2020 Rey Rosa, R. Carta ateo guatemalteco Gu (CORPES)
      Don Melchor operaba con aplomo. Con una navaja con cabo de pata de venado, larga y bien afilada, había hecho un corte en el pantalón de Julio para exponer la herida. El trocante menor del hijo del cofrade se había partido en dos, una sustancia blanca y vidriosa podía verse en el quiebre, a pesar de la sangre.
    • c1200 Almerich Fazienda Ultra Mar [1965] Esp (CDH )

      Appareciol el angel del Nuestro Sennor a su mugier e dixol: "é agora tu eres mannera e enprenarte as e avras fijo; guardat non bevras vino nin sizra, nin cosa suzia non comas. Concibras e paras fijo; non suba navaia sobre su *cabeça. Benedicto del Criador sera el mancebo desque naciere, conpeçara por salvar a Israel de mano de los Filisteos".

    • c1275 Alfonso X Gral Estoria I [2002] Esp (CDH )

      E las yentes de Armenia son bárbaras, e an este nombre de las barvas, que nunca las fazen con navaja, e tráenlas luengas, e otrossí depártense de las otras yentes en su leyenda e en sus costumbres.

    • 1325-1335 Juan Manuel Lucanor [1994] Esp (CDH )

      Et diol una navaja con que cortasse los cabellos.

      Et la buena muger, por el grand amor que avía a su marido, pesándol mucho de la estrañeza que entrellos avía caýdo et cudiciando más que cosa del mundo tornar a la buena vida que en uno solían aver, díxol quel plazía et que lo faría assí. Et tomó la navaja que la mala beguina traxo para lo fazer.

      Et la beguina falsa tornó al marido et díxol que avía muy grand duelo de la su muerte, et por ende que gelo non podía encobrir: que sopiesse que su muger le quería matar et yrse con su amigo. Et porque entendiesse quel dizía verdat, que su muger et quel su amigo avían acordado que lo matassen en esta manera: que luego que viniesse, que guisaría que él que se adormiesse en su regaço della, et desque fuesse adormido, quel degollasse con una navaja que tenía paral degollar.

    • c1450 Cañizares, D. Novela [1993] Esp (CDH )
      Y el marido, como viese la grand mengua y deshonra que su muger le avíe hecho, y mirando lo que antes hiziera, mandó llamar un barvero y hizo tender a su muger desnuda y cruçificada, y con una navaja todos sus miembros le hizo abrir por las venas, y tanta sangre le hizo sacar hasta que vio que no podía escapar de morir.
    • 1495 Anónimo Trad Med Gordonio [1991] Esp (CDH )

      La cura de las berrugas es estorvarse de las cosas melancónicas e después fáganles sangre con la uña, e después pongan leche de figos muchas vezes e las curará, o. aten las berrugas con cerdas de cavallo o que tomen la leche de los titímaldos e el oropimente, e fagan una concavidad e pónganlo todo en la concavidad e pónganlo encima de la berruga. O tomen estas cosas. Toma cardenillo, oropimente e de la pulpa de la coloquíntida e sal armoníacana' drama i, e sea todo amasado con leche de titímaldo e cera, e fágase una caçuela e pónganla encima. O ráyanlas con una navaja e dexen correr la sangre fuertemente e después pongan encima leche de figos o leche de titímaldos o polvo de litargiro e de oropimente, destemplado todo con fuerte vinagre. Las lupias e los acrocordines de todo en todo sean cortadas. Pero la lupia e los ñudos que están en las pálpebras en la parte delantera de la pálpebra dévese cortar e quitar.

    • 1527 Osuna, F. Abecedario espiritual III [2007] Esp (CDH )
      Bien sé que no es menester dezir a los que tienen a Dios que sospiren a él, empero es menester avisarlos para que conozcan quán excelente es aqueste exercicio que exercita Dios en el ánima con que mora, ca no ay fuego que más la purifique, ni lima que más la esmere, ni navaja que más la afeite, ni ay navío que más presto la lleve al puerto de la perfeción que dessea, y por esto no deven ser negligentes los que tienen a Dios de sospirar a Él para ser más sanctificados.
    • 1540-c1550 Mejía, P. Silva [1989-1990] I, 212 Esp (CDH )

      Muy sabido es el otro cuento del otro barvero que afeytava aDionisio, tirano de Sicilia; que, como en su botica tienda se estuviesse hablando de que estava muy apoderado y seguro el tirano en la tierra, dixo él, burlándose: — «¿Qué seguridad halláys vosotros en quien le traygo yo la navaja por la garganta?». Esta palabra ociosa le costó la vida, porque supo Dionisio el donayre y mandólo matar.

    • 1605 Inca Garcilaso Florida Inca [1988] Perú (CDH )
      En este punto estuvieron ambos generales y sus dos naos capitanas, cuando Dios Nuestro Señor las socorrió con que la del governador con los tajamares o navaxas que en las entenas llevava cortó a la del fator todos los cordeles, xarcias y velas con que las dos se avían asido las cuales cortadas, pudo la del general, con el buen viento que hacía, apartarse de la otra, quedando ambas libres.
    • 1622 Quevedo Villegas, F. Sueño muerte [2003] Sueños y discursos Esp (CDH )

      Luego se seguían los cirujanos cargados de pinzas, tientas y cauterios, tijeras, navajas, sierras, limas, tenazas y lancetones; entre ellos se oía una voz muy dolorosa a mis oídos que decía:

      — Corta, arranca, abre, asierra, despedaza, pica, punza, ajigota, rebana, descarna y abrasa.

    • 1646 Anónimo Estebanillo González [1990] Esp (CDH )
      Tomé un hocino o navaja y empecé, no a cortar, sino a desgajar lana de aquel soto de barba, cuya espesura pudiera ser habitación de silvestres animales. Llevaba hacia abajo los cueros, y no los pellejos; y como yo no tenía el dolor apretaba más la mano, por dar fin a la obra y acreditarme en breve con mi amo, que desde el principio deste prodigio le habían venido a llamar para hacer una sangría y estaba ausente de la tienda. Era tan mal inclinada la navaja que cortaba la carne y no la barba.
    • 1729 Afán Ribera, F. Virtud y mística [1847] 28 Esp (CDH )

      Ven acá, hombre, ¿no ves que eso de echarte el sayal es la ejecutoria de embustero, y cualquiera que te vea te hará una higa, diciendo: Cata aquí la cruz, antes que á mi llegues; siendo así que nuestro instituto es el ocultar lo artificioso del embuste y publicar la virtud. ¡Jesús, y qué delirio! yo aseguro que, si salieras con ese disfraz, no hubiera alma que te creyera, aunque con una navaja te llenaras la frente de cruces: no, hijo mío, eso menos.

    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )

      Todo cuanto dices es así, y no hubieras perdido nada por habérmelo dicho con mayor templanza y con un poco más de urbanidad, siquiera por esta coronaza que me abre de cuando en cuando mi barbero, molde de vaciar Sanchos Panzas. ¡Si tú le vieras! ¡Oh, si tú le vieras! Basta decirte que sus navajas no rapan tanto como sus dedos, aferrados en piel de lija, y por yemas, cabezas de cardo silvestre, aunque, por otra parte, no hay hombre más bueno en todo Campos.

    • 1787 Anónimo Diario ocurrencias G. Vallejo Costa Mosquitos [1908] 226 Nicaragua (CDH )
      Seguidamente, haviendose propuesto los medios de correspondencia entre españoles é yndios, dijo el indicado general Moguel, en nombre de su rey, que el de España les havia de auxiliar con sal, tabaco, nabajas, cuchillos, aguardientes, anzuelos, perdigones, piedras, listados, machetes, fusiles, polbora, equipajes para piraguas, espejos, peines, cordeles, sombreros, cinteria [...].
    • 1790 Azara, F. Geogr Paraguay [1904] 377 Paraguay (CDH )

      Hoy están los Mbayádivididos por el Rio Paraguay en dos trozos

      [...] Llevan el pelo cortado raso cuanto se puede con tijeras ó navaja; *lo mismo las mugeres, pero éstas dejan una tirita ancha una pulgada, alta media que empieza en la frente y acaba en la sutura coronal ó alto de la cabeza.

    • 1793 Jovellanos, G. M. Diario 1793 [1994] VI, 488 Diario Esp (CDH )

      Visita del párroco, hombre alto, seco, recio, de buena edad y modo; me ofrece vino, una perdiz y cuanto haya en su casa y pueda convenirme. Doile gracias y ofrézcole aprovecharme en cuanto fuere necesario. Parece que hay barbero y que Balsinde tiene buenas navajas: veremos si es cosa. Visita de Balsinde; dice que el barbero no sirve; que le hay bueno en La Pola; se le avisará para mañana.

    • 1832 Larra, M. J. Empeños y desempeños [2000] Fígaro Esp (CDH )

      Y entró un hombre como de unos cuarenta años, si es que se podía seguir la huella del tiempo en una cara como la debe de tener precisamente el judío errante, si vive todavía desde el tiempo de Jesucristo. Rostro acuchillado con varios chirlos y jirones tan bien avenidos y colocados de trecho en trecho, que más parecían nacidos en aquella cara, que efectos de encuentros desgraciados; mirar bizco, como de quien mira y no mira; barbas independientes, crecidas y que daban claros indicios de no tener con las navajas todo aquel trato y familiaridad que exige el aseo; ruin sobrero con oficios de quitaguas; capa de estas que no tapan lo que llevan debajo, con muchas cenefas de barro de Madrid [...].

    • 1847 Estébanez Calderón, S. Escenas andaluzas [1985] 349 Esp (CDH )
      Nacida al mundo, se desdoblaba sosegadamente la ancha colonia de veinte varas que la envolvía y religaba, y abriéndose de entrañas la bolsa, ofrecía primero el jeme de tabaco brasileño, su navaja roma y de cabo de hueso, su macillo de papel valenciano, el correspondiente pedernal con su adecuado eslabón y su golpe de yesca, ya de gata o ya de hierbas, amarilla como el azafrán.
    • 1864 Bécquer, G. A. Celda [1985] Esp (CDH )
      ¡Perdonadme, tened compasión de mí!", aullaba la bruja, y uno de los mozos, que con la una mano la había asida de las greñas mientras tenía en la otra la navaja, que procuraba abrir con los dientes, le contestaba rugiendo de cólera: "¡Ah bruja de Lucifer, ya es tarde para lamentaciones, ya te conocemos todos!" "¡Tú hiciste un mal a mi mulo, que desde entonces no quiso probar bocado y murió de hambre, dejándome en la miseria!", decía uno.
    • 1874 Valera, J. Pepita Jiménez [1997] Esp (CDH )

      Otras veces se acuerda de sus mocedades y de cuando fue guarda de Corps *y dice que va a buscar sus floretes, guantes y caretas y a enseñarme la esgrima. Y por último presumiendo también mi padre de manejar como nadie una navaja, ha llegado a ofrecerme que me comunicará esta habilidad.

      Ya se hará usted cargo de lo que yo contesto a tamañas locuras.

    • 1898 Ganivet, Á. Pío Cid [1983] Esp (CDH )

      — Yo no lo sé —contestó Pío Cid—, porque no he dejado nunca que nadie me afeite, y aún llevo la primera barba que me salió; pero la gente decía que el tío Zambomba, que era el barbero reaccionario, manejaba la navaja como una hoz, y que cuando se ponía a descañonar, más que barbero parecía segador metido en faena. En cuanto al compadre Elías, su radicalismo le hacía más temible. De él se contaba un chascarrillo quizás inventado por sus adversarios, a juzgar por la mala intención. Decían que cuando empuñaba la navaja todos los gatos del pueblo entraban en la barbería, e inquietos maullaban a su alrededor como si en lugar de ver a un barbero afeitando a un hombre vieran a una cocinera desollando a un conejo.

    • 1902 Azorín Voluntad [1989] Esp (CDH )

      Comienza la desolada llanura manchega. Junto á Azorín un labriego corta con una desmesurada navaja un pan. Gedeón pregunta: "¿Quién me da un cigarrito sin pedirlo?"Luego exclama en tono de resignación jovial: "¡Ay qué vida ésta!... ¡Esta vida no es pállegar á viejo!"

    • 1916 Ambrogi, A. LTrópico II [1916] El Salvador (CDH )
      Después de esta formidable reflexión, don Jacinto saca del bolsillo de su chaleco su navajita de concha nácar, la abre, y con la lustrosa cuchillita, principia a cortar, despacioso, las páginas aún plegadas del volumen.
    • c1940-a1966 Amaya Amador, R. Cuentos [1997] Honduras (CDH )
      Cierto que otras veces también ocurrían peleas graves que sacaban sangre, especialmente en las clases de trabajos manuales y agricultura, pues para hacer nuestras labores teníamos que llevar navajas, formones, serruchos, escoplos, machetes, guadañas.
    • 1976 Nieva, F. Carroza [1991] Esp (CDH )

      Pues entonces ven conmigo a la barbería. Allí se canta flamenco y entran a afeitarse los curas y las cupletistas. Da mucho gusto escuchar el ras-rás de la navaja.

    • 1990 Vázquez Montalbán, M. Galíndez [1993] 136 Esp (CDH )
      Comprobó el cargador de la pistola y la soltura de la navaja para desdoblarse y enseñar su alma de acero. Se metió la navaja en el bolsillo, se colgó la pistola bajo el sobaco y ante el espejo se probó cómo le quedaba la americana. Se ladeó el sombrero sobre la oreja izquierda.
    • 2002 Bryce Echenique, A. Huerto Amada [2002] Perú (CDH )
      Más modesto, Carlitos apenas llevaba un maletín, navaja y crema para afeitarse, escobilla de dientes, agua de colonia Varón Dandy —por aquello del amor y del humor—, un peine, y cuatro verdaderos tratados de dermatología para leerlos si Natalia se quedaba dormida en alguna cama del camino.
    • 2005 Iwasaki, F. Neguijón Perú (CDH )

      Si las intrigas del regatón Delgado y su cómplice de la villa del Pedroso no lo hubieran mandado a prisión, sus impresos habrían llegado hasta Potosí. Linares maldijo a sus enemigos y les deseó un padrastro infectado, una potra en los testículos o un neguijón en las muelas.

      En su trinquete del rancho de la Rasca, el caballero Valenzuela se incorporó cuando vio que los demás galeotes hacían acopio de navajas, verduguillos y cachiporras.

    • 2020 Rey Rosa, R. Carta ateo guatemalteco Gu (CORPES)
      Don Melchor operaba con aplomo. Con una navaja con cabo de pata de venado, larga y bien afilada, había hecho un corte en el pantalón de Julio para exponer la herida. El trocante menor del hijo del cofrade se había partido en dos, una sustancia blanca y vidriosa podía verse en el quiebre, a pesar de la sangre.
    • c1200 Almerich Fazienda Ultra Mar [1965] Esp (CDH )

      Appareciol el angel del Nuestro Sennor a su mugier e dixol: "é agora tu eres mannera e enprenarte as e avras fijo; guardat non bevras vino nin sizra, nin cosa suzia non comas. Concibras e paras fijo; non suba navaia sobre su *cabeça. Benedicto del Criador sera el mancebo desque naciere, conpeçara por salvar a Israel de mano de los Filisteos".

    • p1236-1246 Berceo, G. Loores [1992] 911 Esp (CDH )
      Fueron en sapïencia fuertmente embevidos, / fablavan los lenguajes que non avién oídos, / predicavan la fe a guisa de fardidos, / non temién amenazas, tant' eran encendidos. / Judea, siempre mala, por beudos los tenié, / ca poco li membrava lo que Johel dicié; / Peidro con sus escriptos contra ella vinié, / Judea contra Peidro contrastar non podié. / Gentes de tod' el mundo ý eran allegadas, / faciénse d' estos omnes todas marabilladas; / fablavan todas lenguas, teniénlas decoradas, / navajas semejavan, allora amoladas.
    • 1250 Toledo, A. Moamín [2003] Esp (CDH )

      El segundo capítolo es de melezinar la unna que se les faze en los ojos.

      E dezimos assí: que quando les acaecier'aquesto, que las prendan con agujas e que las alçen, de manera que se desapeguen de los logares en que están. E después, tágenlas con lançuela de sangrador o con nauaja, e después tomen de la miel e de la fiel del cabrón tanto de lo uno como de lo ál, e mézclenlo en uno e destéllenles d'ello en aquellos logares do tajaron las unnas. E si se les fizieren después d'aquesto nuues en los ojos, destéllenles en los ojos uino annejo, cada día tres destellos, e sí mejoraren con esto.

    • 1240-1250 Anónimo LAlexandre [2007] 219 Esp (CDH )
      Tan denodadament lo pudo guerrear, / tantos muchos le pudo de vassallos matar, / que, como diz' Omero —non quiero yo bafar—, / quántos eran los muertos non los podién contar. / Assí yazién los muertos com' en restrojo paja, / non los podrién cobrir nin meter en mortaja; / levávanlos com lieva los pelos la navaja, / ermarse yé la hueste si duras la baraja. /
    • 1240-1250 Anónimo LAlexandre [2007] 511 Esp (CDH )
      Quequiere que tú fagas bien lo cuido sofrir, / que tajes e que quemes, non me verás bollir; / Cristóbolus, ¿qué dubdas?, rafez só de guarir, / avrás buen gualardón de mí a reçebir.»El mege fue alegre, del rey assegurado, / buscó unas navajas de buen fierro temprado, / tajó a todas partes enxanpló el forado, / sacó fuera el fierro que yazié afondado. /
    • 1251 Anónimo Calila [1984] Esp (CDH )

      — Dame mi ferramienta toda, ca me quiero ir de mañana a un noble omne.

      Et ella non le dio sinon la navaja. Et él díxole: — Dame mi ferramienta.

      Et diole de cabo la navaja. Et él ensañóse et echóla en pos de ella a lóbregas. Et dexóse ella caer en tierra, et dio grandes bozes, et dixo: — ¡Ay mi nariz! ¡Mi nariz!

    • c1270 Alfonso X Estoria Espanna [2002] Esp (CDH )
      Su hermano tiberio estando seguro & no asmando daquello ninguna cosa. enuiol el tribuno de los caualleros que lo mato a so ora en su casa. A Sillano so suegro fizo tanto que se ouo a degollar con una nauaia & a matar. A Julia su fija no auie cosa porque la el tanto la touiesse por fija; cuemo porque era braua. que yua con los dedos a las caras & a los oios de los que iogauan con ella.
    • c1275 Alfonso X Gral Estoria I [2002] Esp (CDH )

      E las yentes de Armenia son bárbaras, e an este nombre de las barvas, que nunca las fazen con navaja, e tráenlas luengas, e otrossí depártense de las otras yentes en su leyenda e en sus costumbres.

    • 1293 Anónimo Castigos [1992] fol. 84v Esp (CDH )
      La grand sospecha amata las buenas obras / & abiua & ençiende las malas tal es el omne sospechoso en / la Casa del grand señor o anda commo la candela ençendida / metida so la paja Enxienplo lo pone tullio enel .ijo. libro de / los ofiçios capitolo. vjo. do dize que aquellos que mucho sedan / alas plazenterias conuiene les que teman & ayan sospecha / & los tales son syn virtud Asy commo dionisio tirano / que tanto era el themor y la sospecha que auja que nunca / se dexaua Raer la barba con grand themor que auja de / las nauajas & sospecha que le degollarian & tomaua / vn carbon ençendido & faziase la barba conel por non / dexar tañer su barba a njngund alfajeme [...].
    • a1296 Anónimo FAlcaraz [1968] Esp (CDH )

      De tres dozenas de foces, vna meaia.

      De tres dozenas de nouaias, vna meaia.

      Del arroua de la miel, dos dineros.

    • 1300 Anónimo FAlarcón [2000] Esp (CDH )

      De .XII.ª de pargamino, .I. dinero.

      De .XII.ª de nauaias, .I.ª meaia. *

      De .XII.ª de galochas, .I. dinero.

    • c1300 Anónimo Fuero Sepúlveda [1953] Esp (CDH )

      De la dozena de las regas, I dinero.

      De la dozena de las navaias, I dinero.

      De dos dozenas de luvas, I dinero.

    • 1325-1335 Juan Manuel Lucanor [1994] Esp (CDH )

      Et diol una navaja con que cortasse los cabellos.

      Et la buena muger, por el grand amor que avía a su marido, pesándol mucho de la estrañeza que entrellos avía caýdo et cudiciando más que cosa del mundo tornar a la buena vida que en uno solían aver, díxol quel plazía et que lo faría assí. Et tomó la navaja que la mala beguina traxo para lo fazer.

      Et la beguina falsa tornó al marido et díxol que avía muy grand duelo de la su muerte, et por ende que gelo non podía encobrir: que sopiesse que su muger le quería matar et yrse con su amigo. Et porque entendiesse quel dizía verdat, que su muger et quel su amigo avían acordado que lo matassen en esta manera: que luego que viniesse, que guisaría que él que se adormiesse en su regaço della, et desque fuesse adormido, quel degollasse con una navaja que tenía paral degollar.

    • 1325-1335 Juan Manuel Lucanor [1994] Esp (CDH )
      Et de que su muger tovo que era adormido bien, sacó la navaja para le cortar los cabellos, segund la falsa beguina le avía dicho. Cuando el marido le vio la navaja en la mano cerca de la su garganta, teniendo que era verdat lo que la falsa beguina le dixiera, sacól la navaja de las manos et degollóla con ella.
    • 1330-1343 Ruiz, J. LBuen Amor [1992] 72 Esp (CDH )
      Después d'esta desonra e de tanta vergüeña, / por fazer su loxuria Vergilio en la dueña, / descantó el fuego, que ardiesse en la leña; / fizo otra maravilla qu'el omne nunca ensueña: / »todo el suelo del río de la çibdad de Roma, / Tiberio, agua cabdal, que muchas aguas toma, / fízole suelo de cobre: reluze más que goma. / A dueñas tu loxuria d'esta guisa las doma. / »Desque pecó con ella, sentióse escarnida: / mandó fazer escalera de torno, enxerida / de navajas agudas, porque a la sobida / que sobiese Vergilio, acabase su vida. /
    • 1386 Lpz Ayala, P. Libro caça aves (BL Add. 16392) [1995] fol. 66v Esp (CDH )
      E apañalo todo conla mano por ençima & desque / todo fuere apañado atalo con vn filo torçido / bien a raiz dela carne E el cuero que / sobrare ençima. cortalo por encima de / la atadura con vna nauaja & toma dos / fierros fech(n)os por esta gujsa / E sean tan luengos como vn xeme por que a[u]nque / los escalientes los pueda home bien tener / E calientalos del logar don son quadrados / & an de ser estos fierros bien limados & / quadrados ençima como los dedos & bien / planos de cada quadra & las astas bien limadas / & bien [...].
    • c1400 Lpz Ayala, P. Trad Décadas [1982] 326 Esp (CDH )
      Estonce le dixo el rey que él avya en su coraçón pensado que el dicho agorero cortaría con una navaja que traya en la mano una piedra en que la aguzava, al través. "Pues asy es, dixo el rey, ¡toma tu navaja e tu piedra e faz lo que tus agüeros te muestran e significan!". El agorero tomólo, e sin miedo ninguno, con la navaja que él tenía cortó luego la piedra e partióla por medio delante el rey.
    • c1400 Anónimo Biblia (Esc. I-j-4) Pentateuco [1953] Esp (CDH )

      E fablo el Sennor aMoysen, e dixo: fabla alos fijos de Ysrrael, e diras aellos: omne o muger quando prometiere prometimiento para se apartar consagrando se al Sennor: de vino e de sidra se aparte; vinagre de vino o vinagre de sydra non beua, nin algunt rremojo de huuas non beua, nin huuas verdes nin pasas non coma. Todos los dias de su apartamiento de todo lo quese faze de la vid del vino, delos follejos fasta el orujo, non coma. Todos los dias dela promesa desu apartamiento nauaja non pase sobre tul cabeça; fasta quese cunplan los dias que se apartare al Sennor, santo sea; acresçiente el descobrir del cabello de su cabeça; todos los dias de su apartamiento a alguna persona de muerto non venga; por su padre, nin por su madre, nin por su hermano nin por su hermana non se ensuzie por ellos en muriendo ellos; ca la corona de su Dios esta sobre su cabeça; todos los dias de su apartamiento santo es al Sennor.

    • c1400 Anónimo Biblia (Esc. I-j-4) Pentateuco [1953] Esp (CDH )

      E fablo el Sennor aMoysen, diziendo: toma los leuitas de entre los fijos de Ysrrael, e alynpialos. Et aquesto les faras para los alynpiar: derramen sobre ellos agua perdonante error, e pasen nauaja sobre toda su carrne, e lauen sus pannos, e alynpiar se han. Et tomen vn toro de vacas e su presente, açemite enbuelto con olio, e vn toro segundo de vacas tomaras para sacrifiçio perdonante error.

    • c1400 Anónimo Miraglos Santiago [1990] 89 Esp (CDH )
      E depués que sus conpañeros fueron adormidos, tomó una navaja e fizo mandado daquél que él cuydava que era Santyago. E depués que esto fizo, tomó un cuchillo e diose por medio del coraçón, e la sangre començó a sallir dél muy fieramiente.
    • 1375-1410 Anónimo GlosariosLatEsp [1936] Esp (NTLLE)
      navacula [nov-], navaja (T 853).
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] Esp (CDH )

      E tomo Çipora vna nauaja e tajo el propucio que cobria la verga de su fijo, e llego la sangre a sus pies. (Aqui es diuision çerca de los glosadores, si quiere desir que esta sangre de la circunçiçion llegaua a los pies de Moysen, o a los pies del niño.)

    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] Esp (CDH )

      Veras, amigo, el rrey Nabucodonosor vio sobre sy grand pobreza, e como auia de ser de omnes esterrado, etc. Dixole Daniel: amigo, si has de auer abaxamiento, sea en auer misericordia de los pobres, dandoles tu agua a las manos e descalçandolos, e sy as de perder lo tuyo, sea en muchas elimosnas fazer, e con tanto rrefusara la tu pobreza; por tanto tomo Ciphora la nauaja e rretajo su fijo, etc.

    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] Esp (CDH )

      Todos los dias que durare el su estar apartado, de cosa que se fiziere de la vid de vino nin follejo (passa)nin grano non coma.

      Todos los dias que durare el su apartamiento (voto) non pase nauaja sobre su cabeça fasta que se cunplan los dias que se aparto a ser de Dios sea santo, crescanle las / çerdas del cabello de su cabeça.
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] Esp (CDH )

      FabloDios a Moysen diziendole:

      Toma a los leuitas de entre los fijos de Israel e mundificalos.

      E esto es lo que les faras para los mundificar: destila sobrellos agua de roxada (mundiçia), e pasen nauaja por toda su carne e lauen sus paños e seran mundificados.

    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] Esp (CDH )

      Enaquella ora (32) dixo el Señor a Josue: faz nouajas agudas, (de pedernales)e tornaras a retajar a los fijos de Israhel segunda ves. (33)

      E fizo Josue nouajas agudas (de pedernales)e retajo a los fijos de Israhel en el collado de los prepuçios.

    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] Esp (CDH )
      Ca deues saber que tu estas encinta e has conçebido vn fijo, e nouaja non le passe por su cabeça, que nazareo de Dios sera el niño desde el vientre, el qual començara a saluar a Israel de mano de los filesteos.
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] I, 618 Esp (CDH )

      E como esto ella asy vido, dixole: ¿e como dizes: bien te quiero, non teniendo tu coraçon comigo?; tres vezes me tienes burlada, que me non tu quieres dezir en que tienes esa tu maxima (grand)fuerça; e como con sus palabras ella todos los dias lo afincaua, fasta lo legar a tentaçion de muerte, ouole de dezir todo su coraçon e dixole: sabe que nouaia non passo sobre la mi cabeza, que yo nazareno de Dios fuy desdel vientre de mi madre, e sy rapada rasa mi cabeça fuese, yo seria como qualquier de los omnes.

    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] Esp (CDH )

      E uoto a Dios, a asy dixo: Señor Dios de las cauallerias (5 y 6) / sy tu veer quisieres (7) aflicçion de la tu familiar e ançilla, e te de mi menbrares, e la tu ançilla non oluidares, e dieres a la tu ançilla simiente de varones, (8) e yo lo dare a Dios en tanto quanto biuo fueren; (9) nouaja non sobira sobre su cabeça.

    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] Esp (CDH )
      Otros dizen que esta reyna auia en su natura tales cabellos que tanto de rezios e fuertes eran, que non bastaua para los alinpiar de sy para con su varon dormir, nouaja nin tisera non bastaua, e Salomon enseñole la conpuesta del oro de dueñas mundificador, que otra mente el varon que con ella durmia lastimauase en aquellos sus cabellos.
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba II [1920-1922] Esp (CDH )
      En aquel dia raera el Señor con la nauaia aguda en los que son allende / del flumen del rey de Siria, la cabeça e los cabellos de los pies; e tambien la barua taiara en general.
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba II [1920-1922] Esp (CDH )
      En aquel dia raera el Señor con la aguda nauaja en aquellos que son allende del flumen, en el rey de Siria la cabeça e los cabellos de los pies, etc.
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba II [1920-1922] Esp (CDH )
      Es la intençion que Senecherib venido con estas dos huestes, e en caso que en mucha dissipaçion a Israhel puso, que non aueria de todo punto la victoria, e que Dios le raparia con su nauaja la barua e el cabello de los pies, que quier dezir, a la aparençia, la cabeça e los pelos que cubren las sus verguenças delanteras. E la lengua prophetal, a fin de muy onesta e cortes mente fablar, por non dezir: pelos de sus verguenças, dixo los cabellos de los pies.
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba II [1920-1922] Esp (CDH )
      E asy como Iudi leyo tres o quatro colupnas, ronpiola con la nouaia del escriuano, e echaualo en el brasero, fasta que asy se atamo e consumio todo el volumen en el fuego que era sobrel brasero.
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba II [1920-1922] Esp (CDH )
      Tu, fiio de omne, toma tu vn cuchillo agudo, conuiene saber, vna nauaia de / los barueros e, como la tomares, por tu cabeça e por tu barua la passaras, e tomaras vn peso, e los cabellos por peso en el partiras.
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba II [1920-1922] Esp (CDH )

      Vna nouaja de los barberos, etc.(30)

      Esta fue significanda de la fuerte espada del rey de Babilonia, que seria mucho aguda e faria grande matança en Israhel, e que aqui como la nauaja lo lleua todo quanto falla, que tanto rapa, que bien asy fazia la espada de Nabuchodonosor el partir de los cabellos por tres partes. Ensienplo en Israhel, que peresçerian, dellos en pestilençia, dellos en fanbre, dellos los remanentes en cabtiuerio en Babilonia, e que ally se consumiesen, ya sea que figurativa mente algunos significa que los pecados se deuen rapar e atalar en tres maneras: confessyon, contricçion con arepentimiento, sastifaçion.

    • 1437 El Tostado LParadojas [2000] Esp (CDH )

      [...] ca veniendoMoisen de tierra de Madiana Egipto, por mandamientode Dios, a librar a los jodios de captiverio, traia consigoa su mugerSephora& todos los fijos suyos, Gerson & Eliezer, et el menor de ellos, llamado Eliezer, nonera çircunçisoet, llegandoa una posada en elcamino, veno un angel de Dios & queriamatar a Moisen & Sephora, su muger, entendiendoqueesto se fazia porquenonavia çircunçidadoa Eliezer, su fijo, tomo una piedra muy aguda et cortole el prepuçio& entonçedexo el angel de atormentara Moisen. & de aqui, parando bienmientes, nonse concluye cosa alguna, ca se puede responderen dos maneras: primeramentese podia responderpor algun jodio quela mugerde Moisen nonçircunçidoa Eliezer conpiedra aguda mas conuna navaja aguda [...].

    • 1437 El Tostado LParadojas [2000] Esp (CDH )

      [...] et pruevasse ca, aunque en el Exodo, en el capituloxº., dize el texto: tullit illico Sephora acutissimumlapidem et circumciditcarnemfilii sui, quequiere dezir: "Sephoratomo una piedra muy aguda et corto el prepuçiode su fijo"; enperoen este logar en la letra hebraica esta una diçionquese llama çor, quees equivoca parasignificar piedra et parasignificar navaja; & paresçe ca en el psalmo quinquagessimoprimoquid gloriaris in maliciadize la nuestaletra: sicut novacula acuta. La letra hebraica pone çoronde nos ponemos novaculao navaja & ansi de alli nonse prueva mas quese feziesse connavaja quecon piedra. Et ansi, quandolos jodios exponenaquellaparticula, nonexponenmas por piedra quepor navaja.

    • 1438 Mtz Toledo, A. Corbacho [1990] 122 Esp (CDH )

      Vi más, en la dicha çibdad de Tortosa, por ojo, dos cosas muy fuertes de creer, pero ¡por Dios, yo las vy! Una muger cortó sus vergüenças a un onbre enamorado suyo, al qual llamavan Juan Orenga, guarneçedor *d'espadas, natural de Tortosa, porque sopo que se era con otra echado. Tomóle un dýa rretoçando su vergüença en la mano e cortógelo con una navaja, e dixo: «¡Traydor, nin a ty, nin a mí, nin a otra jamás nunca servirá!»Tyró e cortó, e dió a fueyr luego ella, e quedó el cuytado desangrándose.

    • 1438 Mtz Toledo, A. Corbacho [1990] Esp (CDH )

      Fue luego la muger a dezir al enamorado, lunes por la mañana, estando él poniendo su tienda e sus espadas colgando en su botica, e díxole: «Orenga, oy en el alva partyó mi marido. Vente quando quieras.»El otro amólo oýr; e ella fuese a su casa, e tomó una navaja e púsola entre dos almadraques bien escondida. E adobó el çerrojo de la escalera e de la puerta de la calle, para quando fuyese e lo pudiese bien çerrar. E el otro vino, con su espada e vroquel, e entró, e ella díxole: «Sube acá.»E él subió a la cámara, e díxole: «Pon la espada e el broquel; que bien sé que non has de estar armado.»E él fióse della e fízolo asý. E començó con ella a rretoçar e queríala echar en la cama; e ella nunca consyntyó, synón que quería estar a la cama arrimada, donde tenía la navaja. E él, medio cansado, ovo de faser lo que ella quería, pero estava tan frrío que non podía usar con ella. E ella, desque vido esto, tomógelo en la mano rriendo e jugando, e, quando vido que era ora, bolvió la otra mano fazia los almadraques e sacó la navaja, e tiró e cortógelo todo con la navaja, e aun en el muslo un poco, e dio a fuyr la escalera abaxo e cerró tras sý e el otro quedó desangrándose, e asý se le llevaron de allý.

    • c1450 Cañizares, D. Novela [1993] Esp (CDH )
      Y el marido, como viese la grand mengua y deshonra que su muger le avíe hecho, y mirando lo que antes hiziera, mandó llamar un barvero y hizo tender a su muger desnuda y cruçificada, y con una navaja todos sus miembros le hizo abrir por las venas, y tanta sangre le hizo sacar hasta que vio que no podía escapar de morir.
    • a1454 Carrillo Huete, P. Crónica halconero [1946] Esp (CDH )
      E quando estas dádybas dió, avn no se abía fecho las barbas con nabaja, las quales barbas él las fizo miércoles en la noche, a catorze días de octubre, año suso escripto, e fízolas en lugar que dizen El Abadía, que está a çinco legoas de Plasencia.
    • c1456 Anónimo LConfesión Medina [1993-1994] 12, 22 Esp (CDH )

      . E ella contóle el pecado que avía fecho; a la qual dixo *el marido que por qué non se *confesava, e ella respondió: ¿Cómo me confessaré de tan grant maldat a los que conosco e cada día veo e me veen?. E el marido le dixo: Pues confiésate a aquellos religiosos que vienen algunas vezes aquí al lugar. / *E ella non quiso tomar su consejo, mas puesta en su *desesperaçión por tenptaçión *del Diablo aguardó un día que ninguno non estodiese *en casa e cerró la puerta e con una su navaja degolló dos ninnos suyos fijos, e a sí eso mesmo. *E en esta manera dio gozo acabado al Diablo.

    • c1471 Anónimo Trad Recetas Gilberto (BP 3063) [1997] fol. 8r Esp (CDH )
      [...] iten si quisieres sanar sin falla njnguna / a qualquier persona de la dicha dolençia / toma el rralario primero & faz / esta melezina toma la rrana grande / & abrela por el espinazo con vna / nabaja & sacale la moleja & ponla en / vna olla nueva & çierrala bien con su / coberteruela de gujsa que non salga el / bafo ponla en el forno & toma aquestos / poluos & dalos a beuer con buen / vjno por tres dias & sanara petruus / lucanor.
    • 1471-1476 García Salazar, L. Bienandanzas [2000] Esp (CDH )

      Después d'este tienpo avía un varón de linaje del tribu de Adán llamado Mamié e avía una muger mañera a la qual apareçió el ángel e le *partres:

      — E cata que non comas cossa suzia ni vevas vino ni sidra, en el qual cata non sea tixera ni nabaxa puesta en su cabeça ni pelo le sea quitado d'ella, qu'el espíritu del Señor será con él e juzgará Israel.
    • 1471-1476 García Salazar, L. Bienandanzas [2000] Esp (CDH )

      E oídas estas cosas, Paulina, discreta e entendida, la materia no lo demostrando a nadie, acabada su festibidad se va a su casa e, llamados su padre e hermanos e marido, todo el proçeso les contó. E acabado, con una nabaxa, que escondida sacó, por sus guargueros corrió e, cortandoparte d'ellos, por su ermano le fue quitada. E fuefecho saber al Çésar e Senado, con mucho dolor d'él e del pueblo.

    • 1490 Palencia, A. VocLatRomance [1967] Esp (NTLLE)
      nouacula, nauaia es instrumento de fierro muy agudo con que raen los pargaminos et tanbién con que raen las barbas; en vulgar ytaliano se dize rasor, que pareçe renouar los ombres, para que parezcan más moços, quitada la barba.
    • c1495 Lucena, L. Repetición amores [1954] 82 Esp (CDH )
      Las sobrecejas, si son juntas con unas tenazuelas pelándose las apartan y las tornan en una delgadeza qualquieren; los dientes, si menguan, de marfil los añaden, y si los tienen amarillos o negros, jamás cessan de acicalarlos; y si pelos en el rostro, con vidrio los quitan, que navaja no los quitaríe de tal suerte.
    • 1495 Anónimo Trad Med Gordonio [1991] Esp (CDH )
      Por estos accidentes se declara ser fístola. Pues en el principio sea digerida la materia con oximel diurético e con axarope de fumusterre. E sea purgado con gerapriga e gerarufina. E fáganle estufa e use atriaca e esté en buen regimiento e en buena dieta. Esta passión de la fístola es de diffícile curación mucho. Mayormente quando se añejare, que entonces con navaja o con cauterio la carne mortificada por todas maneras e por todas partes sea quitada fasta que venga a lo bivo. Mas hay muchos que quieren más estar assí que no ser curados por tal manera.
    • 1495 Anónimo Trad Med Gordonio [1991] Esp (CDH )

      La cura de las berrugas es estorvarse de las cosas melancónicas e después fáganles sangre con la uña, e después pongan leche de figos muchas vezes e las curará, o. aten las berrugas con cerdas de cavallo o que tomen la leche de los titímaldos e el oropimente, e fagan una concavidad e pónganlo todo en la concavidad e pónganlo encima de la berruga. O tomen estas cosas. Toma cardenillo, oropimente e de la pulpa de la coloquíntida e sal armoníacana' drama i, e sea todo amasado con leche de titímaldo e cera, e fágase una caçuela e pónganla encima. O ráyanlas con una navaja e dexen correr la sangre fuertemente e después pongan encima leche de figos o leche de titímaldos o polvo de litargiro e de oropimente, destemplado todo con fuerte vinagre. Las lupias e los acrocordines de todo en todo sean cortadas. Pero la lupia e los ñudos que están en las pálpebras en la parte delantera de la pálpebra dévese cortar e quitar.

    • 1495 Anónimo Trad Med Gordonio [1991] Esp (CDH )

      La quinta especie de las señales se toma de aquellas cosas que distinguen las señales de la differencia que ay entre el apostema del fígado e del pleuresís. Que en la apostema del fígado el pulso es unduoso, e el dolor es debaxo de la diaflama en la derecha parte e la tosse seca e el dolor no es agudo. E si es en la oquedad la egestión es assí como lavadura de carne. E si es en la gibbosidad la orina es espessa confusa, e la finchazón es a manera de navaja.

    • 1495 Anónimo Trad Med Gordonio [1991] Esp (CDH )
      E si la almorrana fuere engrandecida, puédese quitar con navaja o con alguna medicina cauterizativa, así como es cal biva, atramento, aziche, oropimente, o sean cortadas poco a poco con sedeña de cola de cavallo o sean lavadas muchas vezes con agua en que sean cozidas estas cosas. Recepta: puerros e coles e alumbre e cal biva, e fierva todo en agua e sea fumentado muchas vezes el lugar e sin dubda las faze caer de ligero. Lo postrimero, sean quemadas con un fierro ardiendo, e estonces dexémoslas a los cirurjanos.
    • 1513 Herrera, G. A. Agricultura [1995] fol. 133r Esp (CDH )
      Pues ay estos rremedios busquen, otra maestra en otra colmena y echen se la alli dela manera que arriba he dicho, o a ellas echenlas en otra colmena con otras abejas y maestra y si esto no se puede hazer, quite el señor toda la miel y cera antes que ellas lo acaben de gastar y la que en verano no se muriere luego la vazien porque las polillas se comen todo lo que esta dentro, y oluidaua me esto que oy a vno que dezia que sabia mucho en colmenas que al tiempo que las abejas estan enpolladas se conosce bien qual es el pollo de que salen los tauanos por ser muy mayor que lo delas abejas y que al tiempo que ello quiere ya nascer que sacan bien las cabeças fuera de los vasillos selas pueden cortar con vn cuchillo muy agudo como quien rapa con nauaja y que estando assi muerto luego las abejas los sacan de alli y los echan fuera, delas colmenas.
    • 1513 Herrera, G. A. Agricultura [1995] fol. 166v Esp (CDH )
      Ay otra enfermedad quando ay algund apesgamiento de sangre que va alas vñas y haze andar coxo el buey y no asienta bien el pie por el dolor y avn si le tocan las vñas onde esta la enfermedad parece que arde como si touiese calentura y si la sangre avn no ha descendido del todo alas vñas mas se esta enlas canillas y piernas, es bien fregarlo mucho y con aquello se desata mayor mente si por baxo de onde esta le ponen algunos trapos mojados en vinagre para que no dexe decendir aquella congellacion dela sangre alas vñas y sino se resuelue con aquello es bien fregarlo para que venga en calor, o meter el pie del buey en agua callente que se cubra onde esta aquella sangre y desque aya estado vn poco sajarselo mas si ya ha descendido abaxo y esta enlas vñas es de procurar sacarlo antes que se torne materia, porque es peor de sanar y avn corrompe mas, pues miren en qual vña esta y sajenla por dentro que salga harta sangre y si estan ambas ansi enconadas ambas las sangren con vn cuchillo o nauaja bien aguda y sea por la juntura dellas por que por alli estan ellas tiernas, digo entre las vñas y despues que aya algo desangrado ponganle vnos trapos mojados en vinagre y sal, y atenselo muy bien, y sobre todo guarden que no se moje el pie [...].
    • c1445-1519 Anónimo Canc burlas [1841-1843] 74 Esp (CDH )
      Cuando vistes que la mar, / por carreras no se abria, / diz, que dijistes un dia, / como varón que tenia / nuestra fé en el calcañár, / con esperanza muy seca: / "Viva viva Mahoma, / mas vale casa de Meca / que no la corte de Roma".Pedistes circuncisión, / todo el pueblo fué venido, / y con muy gran alarido / trujeron carbón molido, / tijeras y navajón. /
    • a1524 Torres Naharro, B. Aquilana [1994] Propaladia Esp (CDH )
      FELICINA¿No ternías por allí / algún otro más ligero?DANDARIO Miafé, no, / que antaño se me perdió / mi cuchillo el navajón; / mas Galterio cuido yo / que ha de tener un podón.
    • 1527 Osuna, F. Abecedario espiritual III [2007] Esp (CDH )
      Bien sé que no es menester dezir a los que tienen a Dios que sospiren a él, empero es menester avisarlos para que conozcan quán excelente es aqueste exercicio que exercita Dios en el ánima con que mora, ca no ay fuego que más la purifique, ni lima que más la esmere, ni navaja que más la afeite, ni ay navío que más presto la lleve al puerto de la perfeción que dessea, y por esto no deven ser negligentes los que tienen a Dios de sospirar a Él para ser más sanctificados.
    • 1528 Delicado, F. Lozana [1994] Esp (CDH )

      RampínVeislas, aquí salen.

      Lozana¡Caliente está por mi vida! Traéme agua fría, y presto salgamos de aquí.

      RampínTambién había bragas para vos.

      LozanaPoco sabéis, hermano; al hombre braga de hierro, a la mujer de carne. Gana me viene de os azotar. Tomá esta navaja, tornásela, que ya veo que vos no la tenéis menester. ¡Vamos fuera, que me muero! Dame mi camisa.

    • 1529-1531 Guevara, A. Reloj príncipes [1994] Esp (CDH )
      Plinio, en el vii libro, dize que el gran Scipión Africano y el Emperador Augusto fueron los primeros que se afeytaron en Roma, y pienso que fue el fin de dezir esto Plinio para engrandecer aquellos dos príncipes, los quales uvieron menester tanto ánimo para dexar llegar las navajas a la garganta como para pelear el uno con Aníbal en África y el otro con Sexto Pompeyo en Sicilia.
    • 1529-1531 Guevara, A. Reloj príncipes [1994] Esp (CDH )

      Sipensasse que tu cordura tenía tan al cabo al mundo y a sus liviandades como el mundo tiene a ti y a tus días, según lo pregonan tus canas, escusarías a mí de trabajo en persuadirte y a ti de enojo en oýrme; pero a puerta de tan gran descuydo, razón es se toque el aldava de algún aviso. Por fina que sea la navaja, siempre tiene necessidad de passar por la muela. Quiero dezir que por claro que tenga uno el juyzio, de tiempo a tiempo siempre tiene necessidad de consejo.

    • 1529-1531 Guevara, A. Reloj príncipes [1994] Esp (CDH )
      Si acaso oy muriesses y los médicos te abriessen las entrañas con una navaja, yo juro por la madre Verecinta, madre que es de todos los dioses de Roma, que antes hallassen tu coraçón ahogado con el plomo que no vivo en el cuerpo.
    • c1535 Anónimo Diál Transformaciones [1994] 215 Esp (CDH )
      Ni osaba beber en vaso ni aun comer ni dormir, porque en lo uno y en lo otro temía que me habían de matar. ¿Qué más quieres, sino que te doy mi fe que con un carbón ardiendo me cortaba la barba por no me fiar de la mano y navaja del barbero, y trabajé por ensennar el oficio de barbero a unas dos hijas que yo tenía, porque me quemaba con el carbón, que no lo podía ya sufrir?
    • a1540 Carvajal, M. Tragedia Josephina [1932] 21 Esp (CDH )
      Dexate dexate desto / que con este nauajon / le assentare vn coxcorron / de que no sane tan presto [...].
    • c1540 Villalón, C. Scholástico [1997] 19 Esp (CDH )
      Preguntémoslo a Dionisio el tirano, que conosciéndose tan aborrescido de sus vasallos no fiaba su barba de la navaja del barbero, mas con un tizón ardiendo se la hazía hasta que mostró el ofiçio de barbería a dos hijas suyas.
    • 1536-1541 Motolinía HIndios Nueva España [1970] México (CDH )
      Demás de los sacrificios y fiestas dichas había otras muchas particulares que se hacían muy continuamente, y en especial aquellos ministros que los Españoles llamaron papas, que estos se sacrificaban a sí mismos muchas veces de partes del cuerpo, y en algunas fiestas se hacían agujeros en lo alto de las orejas con una navajuela de piedra negra, que la sacaban a la manera de una lanceta de sangrar, y tan aguda y con tan vivos filos: y así muchos españoles se sangran y sangran a otros con estas, y cortan muy dulcemente, sino que algunas veces se despuntan, cuando el sangrador no es de los buenos; que acá cada uno procura de saber sangrar y herrar y muchos oficios que en España no se tendrían por honrados de los aprender; aunque por otra parte tienen presunción y fantasía, aunque tienen los Españoles que acá están la mejor y más humilde conversación que puede ser en el mundo.
    • 1540-c1550 Mejía, P. Silva [1989-1990] I, 212 Esp (CDH )

      Muy sabido es el otro cuento del otro barvero que afeytava aDionisio, tirano de Sicilia; que, como en su botica tienda se estuviesse hablando de que estava muy apoderado y seguro el tirano en la tierra, dixo él, burlándose: — «¿Qué seguridad halláys vosotros en quien le traygo yo la navaja por la garganta?». Esta palabra ociosa le costó la vida, porque supo Dionisio el donayre y mandólo matar.

    • 1554 Cieza León, P. Crón Perú Perú (CDH )
      Y si habían preso a algunos de sus comarcanos, con quien tuviesen guerra o alguna enemistad, juntábanse (según también cuentan), y después de haberse embriagado con su vino y haber hecho lo mismo del preso, con sus navajas de pedernal o de cobre el sacerdote mayor dellos, lo mataban; y cortándole la cabeza, la ofrecían con el cuerpo al maldito demonio, enemigo de natura humana. Y cuando algunos dellos estaba enfermo bañábase muchas veces, y hacía otras ofrendas y sacrificios, pidiendo la salud.
    • 1554 Lpz Gómara, F. HNatural Indias I [2000] fol. 64r Perú (CDH )
      De allí fue al río, que de su nombre se dize Grijalva, en el qual rescató las cosas siguientes: tres máscaras de madera doradas y con pedreçuelas turquesas, que parecía obra mosayca; otra máscara llanamente dorada; una cabeça de perro cubierta de piedras falsas; un casquete de palo dorado, con cabellera y cuernos; quatro patenas de tabla doradas, y otra que tenía algunas piedras engastadas alrededor de un ídolo; cinco armaduras de piernas hechas de corteza y doradas; dos escarcelones de palo con hojuelas de oro; unas como tijeras de lo mesmo; siete navajas de pedernal; un espejo de dos lumbres con un cerco de oro; ciento y diez cuentas de tierra doradas; siete tirillas de oro delgadas; quarenta arracadas de oro con cada tres pinjantes; dos axorcas de oro, anchas y delgadas; un par de cercillos de oro; dos rodelas cubiertas de pluma y con sus chapas de oro en medio; dos penachos muy gentiles, y otro de cuero y oro; una jaqueta de pluma; un paño de algodón de colores, a manera de peynador, y algunas mantas.
    • 1554 Lpz Gómara, F. HNatural Indias I [2000] fol. 277v Perú (CDH )
      Al tiempo que unta el sacerdote los carrillos y boca del ýdolo con la sangre del sacrificado, cantan los otros y ora el pueblo con mucha devoción y lágrimas, y andan después la processión, aunque no en todas las fiestas. Van los religiosos con unas como sobrepelizes de algodón blanco y muchas chías colgando de los ombros hasta los talones, con ciertas bolsas por borlas, en que llevan navajas de azavache, puntas de metl, papeles, carbón molido y ciertas yervas. Los legos, vanderillas con el ýdolo que más precian, y taleguillas con polvos y punçones.
    • 1535-1557 Fdz Oviedo, G. HGral Indias [1992] I, 178 Esp (CDH )

      Y el efeto para que es aqueste polvo, es para herrar indios por esclavos con aquella invención que a sus amos les paresce, y también para se pintar por gala otros. Este polvo es negrísimo, e llámase, en aquella lengua, tile .

      La manera de visar dél es cortando con unas navajuelas de pedernal la cara o brazo que quieren herrar, sotilmente, como entre cuero e carne: e lo cortado polvorizarlo con este humo, así, fresca la cortadura, e por cima embarrarlo con el humo; e en breve es sano, e queda la pintura negra e muy buena, e es perpetua la pintura para los días que vive el que así es herrado.

    • 1557-1558 Anónimo Viaje Turquía [2000] Esp (CDH )

      Juan.Está tan bien dicho, que si me hallase con el rrei le pidiría de merced que mandase poner en esto rremedio, como en los salteadores, porque deben de matar mucha más gente.

      Mata.Y aun rrobar más volsas.

      Pedro.Pues los barberos también tienen sus puntas y collares de çirujanos, paresçiéndoles que en hallándose con una lanceta y una navaja en aquellos sólo consiste el ser çirujano. Una cosa os sé dezir, que donde yo estoi no consiento nada d'esto si lo puedo estorbar.

    • 1566 Timoneda, J. Patrañuelo [1990] Esp (CDH )

      Fue tanta la importunación de Marquina, que Celicea le dio palabra de hacer lo que mandase, y que sería de esta suerte: que su marido de allí a dos días se había de ir de la ciudad, y que ella le daría entrada, pero con tal condición que fuese por su casa, por más guardar su honestidad.

      Hecho el concierto, el marido de Celicea, ya recelándose de Tancredo, antes que se partiese, pidió a Marquina una navaja, diciendo que la había mucho menester. Dejada, fue su camino.

    • 1566 Timoneda, J. Patrañuelo [1990] Esp (CDH )

      — ¿Qué, soy algún loco yo por ventura, mujer, que no me volvéis respuesta? Espera, que yo os haré que hagáis mal gozo a quien bien os quiere.

      En esto tomó la navaja, y, acercándose a ella, le cortó las narices, y volvióse a acostar.

      A cabo de rato vino Celicea y desató a Marquina, y Marquina ató a la señora, dándole parte cómo su marido le había cortado las narices, pensando que fuese ella; la cual se fue sin narices muy congojada a su posada; y a Tancredo dio despedida, recibiendo los treinta ducados prometidos.

    • 1566 Timoneda, J. Patrañuelo [1990] Esp (CDH )

      El marido de la barbera, como se levantase antes del día, porque había de ir a afeitar fuera de la ciudad, y reconociese su estuche, y, tentado, hallase menos la navaja, fue a pedirla a su mujer; y, como ella le diese mala respuesta, tiróle el estuche, por do ella empezó a gritar y dar voces:

      — ¡Ay, el traidor, ay, el mal hombre, que me ha cortado las narices!

    • 1569-1573 Hurtado Mendoza, D. Guerra Granada [1948] 39 Esp (CDH )

      A otros pusieron en husillos del aceite para estrujarlos, a otros asaron entre tocinos, a otros hilaron en las cuerdas de sus navíos en tornos, a otros persinaron cruzes en la cara con navajas, a otros ahorcaron de los pies, y dieron otros géneros de muertes nunca oídas ni pensadas.

    • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 251 Esp (CDH )

      Así como Cortés tuvo noticia del armada que traía Narváez, luego despachó un soldado que había estado en Italia, bien diestro de todas armas, y más de jugar una pica, y le envió a una provincia que se dice los chinantecas, junto adonde estaban nuestros soldados los que fueron a buscar minas; porque aquellos de aquella provincia eran muy enemigos de los mexicanos e pocos días había que tomaron nuestra amistad, e usaban por armas muy grandes lanzas, mayores que las nuestras de Castilla, con dos brazas de pedernal e navajas; y envióles a rogar que luego le trajesen a do quiera que estuviesen trascientas dellas, e que les quitasen las navajas, e que pues tenían mucho cobre, que les hiciesen a cada una dos hierros, y llevó el soldado la manera cómo habían de ser los hierros; y como llegó, de presto buscaron las lanzas e hicieron los hierros [...].

    • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 509 Esp (CDH )
      [...] y estando platicando con el Cristóbal de Olí de las conquistas de México y ventura de Cortés, y muy descuidado el Cristóbal de Olí de lo que le avino, el Francisco de las Casas le echó mano de las barbas y le dio por la garganta con el cuchillo, que le traía hecho como una navaja para aquel efecto, y juntamente con él, el Gil González de Avila y los soldados de Cortés de presto le dieron tantas heridas, que no se pudo valer, y como era muy recio e membrudo y de muchas fuerzas, se escabulló dando voces: "¡Aquí de los míos!"
    • 1576-1577 Sahagún, B. HGral Nueva España [1990] Esp (CDH )

      Llegada la medianoche, los señores de los esclavos, cada uno al suyo, cortávanlos los cabellos de la corona de la cabeça a raíz del casco, delante del fuego y a honra del fuego. Estos cabellos guardavan como por reliquias y en memoria de su valentía; atávanlos con unos hilos colorados a unos penachos de garçotas, dos o tres. A la navajuela con que cortavan los cabellos llamávanla "uña de gavilán"; estos cabellos los guardavan en unas petaquillas o cofres hechos de caña, que llamavan "el cofre de los cabellos".

    • 1588 Malón Chaide, P. Conversión Magdalena [1930] I, 241 Esp (CDH )

      [...] y que luego llegan a ti, y te comienzan a quitar la guirnaldilla y perlas y prendedero y todo el tocado, y te dejan en cabello; tras esto, y estándolo mirándolo todos con grandísimo silencio, te quitan la saya de raso encarnado, bordada de cañutillo, la basquiña, jubón, gorguera y faldellín y manteo, hasta la camisa; y que allí te descalzan y se comienzan a parecer *tus carnes, y tú a confundirte y desmayarte de vergüenza, y a salir arroyos de agua de tus ojos; y no contentos con esto, manda el juez que suba un barbero al tablado y que con una navaja te raya *la cabeza sin dejarte cabello en ella, y que haciéndolo así, te reluce el cuero y la calva, y quedas tan abominable que apenas te pueden mirar los presentes; y que luego te ponen, en lugar de camisa, un pedazo de jerga, atada con una cinta de esparto, pareciéndosete los brazos y carnes desnudas.

    • 1575-1600 VV.AA. Cartapacio de Pedro de Lemos, Bibl. Real, ms. 531 Corpus de la antigua lírica popular hispánica (siglos XV a XVII) Esp (CDH )
      Diçen que el sol quema las hierbas, / yo digo que las malas lenguas, / que cortan más que navaxas nuebas.
    • 1603 Luque Fajardo, F. Fiel desengaño [1955] Esp (CDH )
      La mentira es puñal y navaja aguda: así lo dice la Sabiduría . La boca que miente, mata su alma; y por el mesmo caso, queda el mentiroso hijo del diablo, padre de mentira, que dijo la primera a nuestros padres.
    • 1605 Inca Garcilaso Florida Inca [1988] Perú (CDH )
      En este punto estuvieron ambos generales y sus dos naos capitanas, cuando Dios Nuestro Señor las socorrió con que la del governador con los tajamares o navaxas que en las entenas llevava cortó a la del fator todos los cordeles, xarcias y velas con que las dos se avían asido las cuales cortadas, pudo la del general, con el buen viento que hacía, apartarse de la otra, quedando ambas libres.
    • 1606 Alonso Ruyzes Fontecha, J. Diez privilegios [1999] Esp (CDH )
      Rasura, aquella obra que se haze quando con nabaja quitan el cabello.
    • 1609 Inca Garcilaso Comentarios Reales Incas [1985] I, 30 Perú (CDH )
      Si cautivan alguno en la guerra o de cualquiera otra suerte, sabiendo que es hombre plebeyo y bajo lo hacen cuartos y se los dan a sus amigos y criados para que se los coman o los vendan en la carnicería. Pero si es hombre noble, se juntan los más principales con sus mujeres e hijos, y como ministros del diablo le desnudan, y vivo le atan a un palo, y, con cuchillos y navajas de pedernal le cortan a pedazos, no desmembrándole, sino quitándole la carne de las partes donde hay más cantidad de ella, de las pantorrillas, muslos y asentaderas y molledos de los brazos, y con la sangre se rocían los varones y las mujeres e hijos, y entre todos comen la carne muy aprisa sin dejarla bien cocer ni asar ni aun mascar; trágansela a bocados, de manera que el pobre paciente se ve vivo comido de otros y enterrado en sus vientres.
    • 1609 Inca Garcilaso Comentarios Reales Incas [1985] I, 50 Perú (CDH )

      Para lo cual es de saber que el Inca Manco Cápac, y después sus descendientes, a imitación suya, andaban trasquilados y no traían más de un dedo de cabello. Trasquilábanse con navajas de pedernal, rozando el cabello hacia abajo, y lo dejaban del alto que se ha dicho. Usaban de las navajas de pedernal porque no hallaron la invención de las tijeras. Trasquilábanse con mucho trabajo, como cada uno puede imaginar, por lo cual, viendo después la facilidad y suavidad del cortar de las tijeras, dijo un Inca a un condiscípulo nuestro de leer y escribir: "Si los españoles, vuestros padres, no hubieran hecho más de traernos tijeras, espejos y peines, les hubiéramos dado cuanto oro y plata teníamos en nuestra tierra".

    • 1609 Inca Garcilaso Comentarios Reales Incas [1985] Perú (CDH )

      [...] no tienen garras como las águilas, que no se las dio naturaleza por templarles la ferocidad; tienen los pies como las gallinas, pero bástales el pico, que es tan fuerte que rompe el pellejo de una vaca; dos de ellos acometen a una vaca y a un toro y se lo comen; ha acaecido de uno solo acometer muchachos de diez, doce años, y comérselos; son blancos y negros, a remiendos, como las urracas; hay pocas, que si hubiera muchas destruyeran los ganados; en la frente tienen una cresta pareja, a manera de navaja, no con puntas, como la del gallo; cuando bajan cayendo de lo alto hacen gran zumbido que asombra.

    • 1609 Anónimo Romances germanía [1945] 68 Esp (CDH )
      Aqui se portan las Flores, / los Birlos tienen entrada: / sin limosna ni candela / entran Cofrades de Pala. / No entran Payos ni entran Ledros / de Polaymas y Red parda: / aqui entran los Tocadores, / y Pechardinos de manga. / Comendadores de Bola, / Mercaderes de Nauaja: / Leuadores y Landreros, / que de Bocado jugauan. /
    • 1611 Covarrubias, S. Tesoro Cast Esp (NTLLE)
      NAVAJA, instrumento de barbero conocido para raer el pelo. Y assí el italiano la llama rasore. En latín se dize nouacula, a noando, quod faciem nouare, id est, nouam quodammodo et recentiorem facere videatur.
    • 1600-1612 Ledesma, A. Conceptos espirituales I [1969] Esp (CDH )
      Ines.Quiere amartelar con ellos, / que es Catalina vna Reina. / Y si los cura, pastores, / es, porque dize su cuyo, / que basta vn cabello suyo, / para matarle de amores. / Mas no con essas halajas / quiere solo amartelarle, / que a costa de enamorarle / passarà por las nauajas.
    • 1600-1612 Ledesma, A. Conceptos espirituales I [1969] Esp (CDH )
      ANtes que esta llaga vieja / mas de lo que esta se inflame, / o ataje nauaja, o fuego / el pronosticado cancer. / Antes que el rigor del mal / de seso me priue, y saque, / ô los ojos se me quiebren, / ó la lengua se me traue. / Hazer quiero testamento, / y aclarar mis cosas antes, / que en la audencia de la muerte / me cita amor de remate. /
    • 1615 Cervantes Saavedra, M. Entretenida [1995] 741 Comedias y entremeses Esp (CDH )
      Ocaña ¡Vive Dios!, que Cristinilla / me mandó te apalease; / a lo menos, te reglase / la una y otra mejilla / con una navaja aguda: / que es, si en ello mirar quieres, / entre las crudas mujeres, / la más insolente y cruda.
    • 1615 Cervantes Saavedra, M. Cueva Salamanca [1995] Comedias y entremeses Esp (CDH )
      Pues, ¿qué le falta a mi maese Nicolás, barbero de mis hígados y navaja de mis pesadumbres, que así me las rapa y quita cuando le veo, como si nunca las hubiera tenido?
    • 1620 Franciosini, L. VocEspItal Esp (NTLLE)
      nauajuela [...] rasoiuccio, picciol rasoio.
    • 1620 Franciosini, L. VocEspItal Esp (NTLLE)
      nauagilla. vedi nauajuela.
    • c1620 Quevedo Villegas, F. Polilla Madrid [1971] Esp (CDH )
      Mondoñedo / Vm. es don Alexo Breua. / Boto a Dios qu'es la casa barbería / de bolsas y dinero; / la dueña de la casa es el barbero, / y sus dueñas malditas y enbusteras / son lançetas, nabaxas y tixeras, / que, quando más honrradas se prefilan, / rapan, saxan y sangran y trasquilan. /
    • 1622 Quevedo Villegas, F. Sueño muerte [2003] Sueños y discursos Esp (CDH )

      Luego se seguían los cirujanos cargados de pinzas, tientas y cauterios, tijeras, navajas, sierras, limas, tenazas y lancetones; entre ellos se oía una voz muy dolorosa a mis oídos que decía:

      — Corta, arranca, abre, asierra, despedaza, pica, punza, ajigota, rebana, descarna y abrasa.

    • 1628 Quevedo Villegas, F. Disc Diablos [2003] Esp (CDH )
      ¡Pues qué, ya hombre, cargado de cuidados, entre arrepentimientos y desengaños, empezando a sentir el montón de las enfermedades que la mocedad acaudaló, haciendo el noviciado para viejo, mandando entresacar canas al barbero (que mejor se puede llamar canario, introduciendo en Jordán la navaja), diciendo que son lunares y achacándoselas a los trabajos, negando años a pesar de la jaqueca y dolor de muelas y ijada!
    • 1638 Rdz Freile, J. Carnero [1997] Colombia (CDH )
      Vinieron luego el presidente y los demás oidores, tentáronle el cuerpo, halláronle muy caliente, aunque sin pulsos. Díjole el presidente al oidor don Juan de tal que mirase si era paroxismo, respondióle que no, que estaba muerto. Díjole: mira que está muy caliente. Díjole el dicho doctor Juan &ª: pues para que crea usía, con una navaja le dio una cuchillada en la yema del dedo pulgar de un pie, y no salió gota de sangre.
    • 1638 Rdz Freile, J. Carnero [1997] 128 Colombia (CDH )
      [...] y de aquí trabaron muy grande amistad, de tal manera que andaban juntos y muchas veces comían juntos y jugaba el uno por el otro, durando esta amistad más de seis meses, y al cabo de ellos el doctor Mesa y el Escobedo trataron el cómo lo había de matar y adonde. El concierto fue que el doctor Mesa aguardase a la vuelta de la cerca de la puerta del convento de San Francisco donde había un pozo hondo en aquel tiempo, que hoy cae dentro de la cerca del convento, y que el Andrés de Escobedo llevase allí al Juan de los Ríos donde lo matarían. Asentado esto, una noche obscura, el doctor Mesa tomó una navaja enhastada, y fuese al puesto y el Escobedo fue en busca del Juan de los Ríos, hallóle en su casa cenando, llamóle y díjole que entrase y cenarían.
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] Esp (CDH )

      El superior use de la lanceta o navaja de la verdad para curar al inferior, pero éste solamente del cáustico, que sin dolor amortigüe y roa lo vicioso del superior.

      Lastimar con las verdades sin tiempo ni modo, más es malicia que celo, más es atrevimiento que advertencia.

    • 1644 Anónimo Documento Nueva Vizcaya [1631-1823] Archivo Hidalgo Parral Mx (Boyd-Bowman)
      [...] yten 2 navaxitas [...]
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] Esp (CDH )
      ¡Qué amigos son de barba los Digestos, / hircoso licenciado! Mas sin duda / de barba de cabrón, intonsa y ruda, / más se presumen brujas que no textos. / La caspa es benemérita de puestos; / la suficiencia medra por lanuda; / alegue Peñaranda la barbuda / en ciencia que consiste en pelo y gestos. / Son por fuerza ignorantes los rapados: / cortará la navaja decisiones / y deshará el barbero los letrados. /
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] Esp (CDH )
      Mil recoletas hay ya / y pecadoras del paño, / porque le quitan hogaño / la seda a la que se da. / Toda de lana será, / y vendrá el más confiado / por lana, y irá trasquilado / con navaja de sayal. / Y no lo digo por mal.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] III, 10 Esp (CDH )
      Pretendientes de vizconde, / con abuelos de guadañas, / a puros antepasados, / no hay hueso que no le partan. / Cuando le vi de este modo, / "Ánimo —dije a las zancas—; / rejones son las muletas, / mis dientes serán navajas."Más de dos horas estuve / entre la demás canalla, / haciéndole relaciones, / que es lo mismo que tajadas. /
    • 1646 Anónimo Estebanillo González [1990] Esp (CDH )
      Tomé un hocino o navaja y empecé, no a cortar, sino a desgajar lana de aquel soto de barba, cuya espesura pudiera ser habitación de silvestres animales. Llevaba hacia abajo los cueros, y no los pellejos; y como yo no tenía el dolor apretaba más la mano, por dar fin a la obra y acreditarme en breve con mi amo, que desde el principio deste prodigio le habían venido a llamar para hacer una sangría y estaba ausente de la tienda. Era tan mal inclinada la navaja que cortaba la carne y no la barba.
    • 1646 Anónimo Estebanillo González [1990] Esp (CDH )
      Yo, viendo que mis principios más eran de carnicero que de barbero, saqué del estuche de mi maestro una de sus mejores y más cortantes navajas, con la cual empecé a bizarrear y a hacer riza en aquella barba boba, que harto lo era el dueño pues pasaba tantos martirios a pie quedo sin estar en tierra del Japón. Quiso la mala suerte, que siempre huyendo de los ricos da en seguir a los pobres, que al tiempo que lo iba enjordanando y quitándole veinte años de edad, tropezó la navaja en uno de los remiendos o tacones que le había puesto y, embazándose en la tela de araña, no quiso pasar adelante, por lo cual me obligó a apretar la no ligera mano; y dando un grito el doliente, quísose levantar, por lo cual fue fuerza y mandamiento de apremio cruzarle no más de la mitad de la cara, que la otra mitad ya la tenía él cortada, y presumo que no por bueno; y así, por verlo pobre, le hice amistad de emparejarle la sangre.
    • 1646 Anónimo Estebanillo González [1990] Esp (CDH )
      Y por verme fuera de dominio, y enfadado del poco caso que se hacía de mí, cogiéndole a mi amo las mejores navajas y tijeras, y una bacía y los demás aderezos de pelar lechones racionales, me salí tercera vez de Roma a la vuelta de Nápoles, en cuyo camino y posadas dél pasé plaza de barbero apostólico, examinadome en la corte romana.
    • 1646 Anónimo Estebanillo González [1990] Esp (CDH )
      Confirmé este oficio por uno de los mejores que han inventado los hombres, si no hubiera decendimientos de manos, rasguños de navajas y sopetones de machetes; pero viendo que por ciertos estelionatos del signo de Virgo me querían dar colación de la referida, me amparé del palacio de don Marco Antonio de Capua, hermano del Príncipe de Roca Romana, caballero napolitano, y, por habérsele ido el cocinero, entré en el reinado de la cocina y empuñé el cetro de la cuchara.
    • 1646 Anónimo Estebanillo González [1990] II, 89 Esp (CDH )
      Tomó el cirujano la navaja y empezóla a enarbolar y acercarse con ella hacia la parte de mi suplicio.
    • 1646 Anónimo Estebanillo González [1990] II, 102 Esp (CDH )
      Al instante que llegaron, aligerando todos a un tiempo de capas y sombreros, empezaron a destripar estuches, a limpiar sierras y a afilar navajas, a hacer hilas y a romper paños, haciendo capirotadas de huevos y cocimientos de vinos.
    • 1655 Fernández, M. Olla podrida [1655] 249 Esp (CDH )
      De atrás le viene al galgo &ca. Los despenseros e chavan menos los ceros por maletas i otros por portamanteos provedores i engordadores de su gato; la sisa, el comer de mogollón por ser amigos de los cocineros. Los pícaros de cocina, la cucharada de caldo aunque abrasando, que a tantas tienen empedradas las gargantas; el tumbo de olla; el bolteo de asadores, la pringada; los igadillos, que siempre el gato lleva; lo tostado a corte de nabaxa así lo aplicavan.
    • 1661 Pz Mirabal, J. Rel Mirabilina Docs StaCruz (Bolivia) Bolivia (CDH )
      Los demas cauos y oficiales traian cabalgaduras armas y regalos y sus criados que todos seruian, los dos padres de la compañia treze mulas cargadas con la capilla y altar portatil ornamentos para deçir missa todo nuebo y de mucho precio custodia grande de plata obrada comprimor çera labrada chaquiras espejos pequeños cuchillos nauajuelas hachas cuñas de hierro y otros dixes para atraer atraer a los indios baruaros a su comberssion libreria campana pequeña y algunas basijas de cobre todo tan cumplido que auia para empezar a fundar un colegio dos yndios harrieros y un donado, notorio y en todo el orbe el çelo con que los de esta sagrada religion anssiosos an penetrado y corrido lo mas de el por la comberssion de las almas.
    • 1663 Carvajal Saavedra, M. Navidades [1993] 252 Esp (CDH )
      Dejóla chillando, y fuese, / quedándose la cuitada / con dos fuentes en los ojos / y con un tajo en la cara. / Llevósele las narices, / y es de su oficio probarla, / que perdiendo los cañones / no entrará más en la plaza. / Mientras con aguja e hilo / el cirujano llegaba / a detenella la sangre / que se iba a la deshilada, / al romo sus compañeras / le culpan la vil hazaña / de que navaja pusiera / en una cara tan rasa. /
    • 1729 Afán Ribera, F. Virtud y mística [1847] 28 Esp (CDH )

      Ven acá, hombre, ¿no ves que eso de echarte el sayal es la ejecutoria de embustero, y cualquiera que te vea te hará una higa, diciendo: Cata aquí la cruz, antes que á mi llegues; siendo así que nuestro instituto es el ocultar lo artificioso del embuste y publicar la virtud. ¡Jesús, y qué delirio! yo aseguro que, si salieras con ese disfraz, no hubiera alma que te creyera, aunque con una navaja te llenaras la frente de cruces: no, hijo mío, eso menos.

    • 1734 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      NAVAJA. s. f. Instrumento cortante, con una cuchilla pequeña de acero mui afilada, con su mango ó cabo. Hacense de varias formas y figúras. La que usan los barbéros es una cuchilla larga y angosta y sin punta, y por el lomo, para que haga peso, es ancha y gruessa. Covarr. quiere se llamasse assi del verbo Latino novare, porque cortando la barba parece que renueva la cara, y de ahí Novacula en Latin, y con poca inflexion Navája.
    • 1734 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      NAVAJILLA ó NAVAJUELA. s. f. Dimin. Navaja pequeña.
    • 1737 Mayans Siscar, G. Orígenes [1984] Esp (CDH )

      O, mudada en A

      Oriza, arroz; locusta, langosta; a musto, mostaza, porque se hace mui buena del mosto; novacula, navaja.

    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )

      Todo cuanto dices es así, y no hubieras perdido nada por habérmelo dicho con mayor templanza y con un poco más de urbanidad, siquiera por esta coronaza que me abre de cuando en cuando mi barbero, molde de vaciar Sanchos Panzas. ¡Si tú le vieras! ¡Oh, si tú le vieras! Basta decirte que sus navajas no rapan tanto como sus dedos, aferrados en piel de lija, y por yemas, cabezas de cardo silvestre, aunque, por otra parte, no hay hombre más bueno en todo Campos.

    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )
      Tozoztli, símbolo del segundo mes, quiere decir «sangría» o «picadura de las venas»; porque asimismo en el segundo día de este mes los indios, o fuese con las puntas del maguey o con navajas de pedernal, en señal de penitencia se sacaban sangre de los muslos, espinillas, orejas y brazos, y ayunaban al mismo tiempo... Era esta fiesta de penitentes dedicada al dios Tlaloc «dios de las lluvias»...
    • 1761 Cruz, R. Pragmática [1915] Esp (CDH )
      ¡Saquen las tijeras; saquen / de la vaina las tijeras / y á ellos!Mariq . Yo no las traigo, / pero traigo acaso esta / navajilla. (Saca una gran navaja.)
    • 1769 Cruz, R. Manolo tragedia [1990] Esp (CDH )
      Mediodiente¡Pues reniego de tu casta! / ¿Para que me dijites, embustera, / que me querías? ¿Éste era el motivo / de estar conmigo por las noches seria, / y de darme sisados los cuartillos? / ¡Oh, santos Dioses! Yo te juro, ¡ah perra!, / que has de ver de los dos cuál es más hombre, / en medio del Campillo de Manuela, * / de naaja a naaja o puño a puño, / y le tengo de echar las tripas juera.
    • 1782 Iriarte, T. Fábulas [1992] 205 Esp (CDH )
      Fue sacando / doña Urraca / una liga / colorada, / un tontillo / de casaca, / una hebilla, / dos medallas, / la contera / de una espada, / medio peine / y una vaina / de tijeras, / una gasa, / un mal cabo / de navaja, / tres clavijas / de guitarra / y otras muchas / zarandajas. /
    • 1784 Arroyal, L. Epigramas [1784] Esp (CDH )
      Con manteca y con harina / disimulas, Juan, la calva, / y las crines de un caballo / traes colgando á las espaldas. / No necesitas pelarte / con tixeras, ni navaja, / que para quitarte el pelo / con qualquier trapajo basta.
    • c1785 Anónimo Rosquillera [1932] Tonadillas teatrales Esp (CDH )
      Perico.¡Marche el fantasma!Abate.¡Ah, incivil gente!Teresa. / ¡Trae la naaja!Le haré una faltriquera / en su gran panza. Los tres.Y aburrido el pobrete, / rodó la estampa.
    • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ecuador (CDH )

      Antes de cumplir los cuarenta días de cárcel, cesó en todos el segundo sudor craso y mantecoso de que hablamos, y entró en su lugar otra especie no tanto de sudor como de roña, sarna ó lepra pegajosa. Todos creían que ya sudaban la misma substancia corpórea según la flaqueza y debilidad que experimentaban con esa especie de efluvios ó evacuaciones que veían salir de sus cuerpos, los cuales raían con navajas ó con las uñas para aliviarse algún tanto de aquella espesa vascosidad.

    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] Esp (CDH )
      Él me responde que habían encontrado a su amo muerto, habiéndose cortado él mismo la garganta con una navaja. ¿Cómo?, dije yo entonces; ¿el señor más rico de Cantorberi se da la muerte, pudiendo satisfacer a todos sus deseos y caprichos, respetado de todo el mundo en el seno de la grandeza, y de todas comodidades? Éstas, pues, deben hacer más sensibles los males, pues jamás oí que ningún labrador ni pastor se quitase la vida. Volvamos a nuestras vacas.
    • 1787 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
      NAVAJA, instrumento que sirve para cortar cualquiera cosa. Fr. Couteau. Lat. Culter. It. Coltello.
    • 1787 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
      NAVAJA, especie de cuchillo que se dobla, y entra el corte en el mango, ó cabo. Fr. Jambette. Lat. Culter, qui in manubrium inducitur. It. Coltello: por lo comun llaman en Cast. Navajas á solo estas que se doblan así, y cuchillo al que no se dobla.
    • 1787 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
      NAVAJA DE GRANEAR [| entre los Fundidores, es quitar, ó vaciar con una navajita la parte inferior, ó superior de las letras, que tienen palo, v. g. l, p, q, s, ff, etc. para que se junten con las otras], Fr. Ecrenoir.
    • 1787 Anónimo Diario ocurrencias G. Vallejo Costa Mosquitos [1908] 226 Nicaragua (CDH )
      Seguidamente, haviendose propuesto los medios de correspondencia entre españoles é yndios, dijo el indicado general Moguel, en nombre de su rey, que el de España les havia de auxiliar con sal, tabaco, nabajas, cuchillos, aguardientes, anzuelos, perdigones, piedras, listados, machetes, fusiles, polbora, equipajes para piraguas, espejos, peines, cordeles, sombreros, cinteria [...].
    • 1790 Azara, F. Geogr Paraguay [1904] 377 Paraguay (CDH )

      Hoy están los Mbayádivididos por el Rio Paraguay en dos trozos

      [...] Llevan el pelo cortado raso cuanto se puede con tijeras ó navaja; *lo mismo las mugeres, pero éstas dejan una tirita ancha una pulgada, alta media que empieza en la frente y acaba en la sutura coronal ó alto de la cabeza.

    • 1793 Jovellanos, G. M. Diario 1793 [1994] VI, 488 Diario Esp (CDH )

      Visita del párroco, hombre alto, seco, recio, de buena edad y modo; me ofrece vino, una perdiz y cuanto haya en su casa y pueda convenirme. Doile gracias y ofrézcole aprovecharme en cuanto fuere necesario. Parece que hay barbero y que Balsinde tiene buenas navajas: veremos si es cosa. Visita de Balsinde; dice que el barbero no sirve; que le hay bueno en La Pola; se le avisará para mañana.

    • 1803 RAE DRAE 4.ª ed. (NTLLE)
      NAVAJON. s. m. aum. de NAVAJA.
    • 1803 RAE DRAE 4.ª ed. (NTLLE)
      NAVAJICA, LLA, TA ó NAVAJUELA, s. f. d. de NAVAJA
    • 1822 RAE DRAE 6.ª ed. (NTLLE)
      NAVAJA. s. f. Especie de cuchillo engoznado en un mango ó cabo hendido por medio, sobre el cual se dobla, acomodándose la parte afilada en la hendidura, que le sirve como de vaina. Las hay de varias figuras y tamaños.
    • 1822 Anónimo Repostero famoso [1822] Esp (CDH )

      Se toma una porcion de pasta de mazapan se amasa sembrando un poco da azúcar sobre la mesa, y despues se parten en pedazos, los que se estenderán con un rodillo de madera hasta poner la pasta del grueso de medio duro. Se forman, con el corta-pasta de que ya hemos hablado, figuras del tamaño conveniente, como rosas, estrellas, corazones, &c. se cortan despues rayas ó bandas del ancho de un dedo, se humedecen los bordes de las figuras con un pincel mojado en agua, y se pone debajo la banda en forma de guarnicion: en seguida se coje un palito delgado, ú mas bien la hoja de una nabaja, y se pican rayas en zetas ó grecas, poniéndolo despues á secar en paraje caliente por ocho dias [...].

    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] México (CDH )

      Una ocasión que el maestro no estaba en casa, por ver si estaba algo adelantado, cogí un perro, a cuya fajina me ayudó el aprendiz; y atándole los pies, las manos y el hocico, lo sentamos en la silla amarrado en ella, le pusimos un trapito para limpiar las navajas y comencé la operación de la rasura. El miserable perro ponía sus gemidos en el cielo. ¡Tales eran las cuchilladas que solía llevar de cuando en cuando!

    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] México (CDH )
      Con mucho garbo le puse los paños, hice al aprendiz trajera la bacía con la agua caliente, asenté las navajas y le di una zurra de raspadas y tajos que el infeliz, no pudiendo sufrir mi áspera mano, se levantó diciendo: — Amocuale, quistiano, amocuale. * Que fue como decirme en castellano: — No me cuadra tu modo, señor, no me cuadra. Ello es que él dio el medio real y se fue también medio rapado.
    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] México (CDH )

      [...] hice un lío en el que escondí catorce libros, unos truncos, otros en latín y otros en castellano, porque yo pensaba que a los médicos y a los abogados los suelen acreditar los muchos libros, aunque no sirvan o no los entiendan; guardé en el dicho maletón la capa de golilla y la golilla *misma de mi amo, juntamente con una peluca vieja de pita, *un formulario de recetas y, lo más importante, sus títulos de bachiller en medicina y la carta de examen, cuyos documentos los hice míos a favor de una navajita y un poquito de limón, con lo que raspé y borré lo bastante para mudar los nombres y las fechas.

    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] México (CDH )
      En fin, dieron las tres de la tarde y me salí con Andrés al Baratillo, en donde compré un colchón, una cubierta de baqueta para envolverlo, un baúl, una chaqueta negra y unos calzones verdes con sus correspondientes medias negras, zapatos, sombrero, chaleco encarnado, pañuelo y un capotito para mi fámulo y barbero que iba a ser, a quien también le compré seis navajas, una bacía, un espejo, cuatro ventosas, dos lancetas, un trapo para paños, unas tijeras, una jeringa grande y no sé qué otras baratijas, siendo lo más raro que en todo este ajuar apenas gasté veinte y siete o veinte y ocho pesos.
    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] México (CDH )

      Es menester cortarla por la fractura de la tibia pero para esto se necesitan instrumentos y yo no los tengo.

      — ¿Y qué instrumentos se han menester?, preguntó el Aguilucho. — Una navaja curva, le respondí, y una sierra inglesa para aserrar el hueso y quitarle los picos. — Está bien, dijo el Aguilucho, y se fueron.

    • 1832 Larra, M. J. Empeños y desempeños [2000] Fígaro Esp (CDH )

      Y entró un hombre como de unos cuarenta años, si es que se podía seguir la huella del tiempo en una cara como la debe de tener precisamente el judío errante, si vive todavía desde el tiempo de Jesucristo. Rostro acuchillado con varios chirlos y jirones tan bien avenidos y colocados de trecho en trecho, que más parecían nacidos en aquella cara, que efectos de encuentros desgraciados; mirar bizco, como de quien mira y no mira; barbas independientes, crecidas y que daban claros indicios de no tener con las navajas todo aquel trato y familiaridad que exige el aseo; ruin sobrero con oficios de quitaguas; capa de estas que no tapan lo que llevan debajo, con muchas cenefas de barro de Madrid [...].

    • 1833 Larra, M. J. Ya soy redactor [2000] Fígaro Esp (CDH )

      ¿Por qué extraña fatalidad ha de anhelar el hombre siempre lo que no tiene? Preguntémosle a un joven barbilucio qué desea. «¿Cuándo tendré barbas?», exclama en su interior. Nácenle las barbas, y hele allí maldiciendo ya del barbero y de la navaja. «¿Cuándo hallaré en mi Filis correspondencia?», le grita en el fondo de su corazón un deseo innato de amar y de ser amado.

    • 1835 Larra, M. J. Primera representación [2000] Fígaro Esp (CDH )

      Si hay comparsas se arma una disputa sobre si se deben afeitar o no; si tienen que afeitarse es preciso que se les den dos reales más; ¿se han de poner limpios de balde? Para conciliar el efecto con la economía, se conviene en que los cuatro que han de salir delante se afeiten; los que están en segundo término, o confundidos en el grupo, pueden ahorrarse las navajas. Si deben salir músicos, es obra de romanos encontrarlos; porque es cosa degradante soplar en un serpentón, o dar porrazos a un pergamino a la vista del público; cuando van por la calle o de casa en casa, entonces nadie los ve.

    • 1835 Larra, M. J. Modos vivir [2000] 407 Fígaro Esp (CDH )

      Otra multitud de oficios menudos merecen aún una historia particular, que les haríamos si no temiésemos fastidiar a nuestros lectores. Ese enjambre de mozos y sirvientes que viven de las propinas, y en quienes consiste que ninguna cosa cueste realmente lo que cuesta, sino mucho más; la abaniquera de abanicos de noviaen el verano, a cuarto la pieza; la mercadera de torradosde la Ronda; el de los tirantes y navajas; el cartelero que vive de estampar mi nombre y el de mis amigos en la esquina; los comparsas del teatro, condenados eternamente a representar por dos reales, barbas, un pueblo numeroso entre seis o siete [...].

    • 1835 Larra, M. J. Calaveras I [2000] Fígaro Esp (CDH )

      El calavera silvestrees hombre de la plebe, sin educación ninguna y sin modales; es el capataz del barrio, tiene honores de jaque, habla andaluz; su conversación va salpicada de chistes; enciende un cigarro en otro, escupe por el colmillo; convida siempre y nadie paga donde está él; es chulo nato; dos cosas son indispensables a su existencia: la querida, que es manola, condición sine qua non, y la navaja, que es grande; por un quítame allá esas pajas le da honrosa sepultura en un cuerpo humano. Sus manos siempre están ocupadas: o empaqueta el cigarro, o saca la navaja, o tercia la capa, o se cala el chapeo, o se aprieta la faja, o vibra el garrote: siempre está haciendo algo.

    • 1836 Larra, M. J. Al mundo [2000] Fígaro Esp (CDH )

      Heme aquí de nuevo saliendo de entre las tumbas, impasible como un muerto; sacando la cabeza por entre las ruinas como un secretario de la Gobernación; impalpable, imprendible, inconfinable, como cuerpo glorioso, y no dándoseme nada por nada, como alma de barbero; vacía debajo del brazo, como tienen la cabeza la mayor parte de las gentes que en vida y en muerte traté, y navaja en mano, buscando barbas que hacer, como tienen el estilo los más de los oradores del día; páseseme el sustantivo por adjetivo en la actual confusión de cosas, para que pueda haber juego de palabras, juego inocente en un país donde se juega a la bolsa y a las conspiraciones descubiertas.

    • 1836 Larra, M. J. Barateros [2000] Fígaro Esp (CDH )

      El baratero advenedizo quiere quitar del puesto al baratero en posesión; éste defiende su derecho, y sacando de la faltriquera dos navajas: «¿Quieres parte?», le dice, «pues gánala». He aquí al hombre fuera de la sociedad, al hombre primitivo que confía su derecho a su brazo.

    • 1842 Aquerino, E. Matamuertos [2003] Esp (CDH )
      CHURRO / (No hay remedio, no rezizte; / ze empiesa a quemar, y al punto / baja zofocao, me embizte; / pongo la naaja en riztre, / y me lo ejo defunto.
    • 1844 Foz, B. Vida P. Saputo [1986] 180 Esp (CDH )
      — La primera dificultad, dijo él, está en el vestido, pues no tengo manteo. — Eso es lo que no os faltará, respondió uno; el mío es entero; venga una navaja o tijera y lo partiremos. Y diciendo y haciendo tomaron entre dos el manteo, le cortaron de alto abajo, recorrieron las nuevas orillas más que de hilván, le tomó Pedro Saputo, y poniéndoselo y haciendo con él tres o cuatro plantas, quedó ordenado de estudiante.
    • 1844 Foz, B. Vida P. Saputo [1986] 222 Esp (CDH )
      Fue allá, se encaramó a la torre como un gato, y con una navaja cortó disimuladamente la cuerda sin dejarle más que un ramal sano, para que al menos pudiera atribuir a desgracia el no haber salido el pueblo con la empresa.
    • 1844 Foz, B. Vida P. Saputo [1986] Esp (CDH )

      — Decía que había cuatro cosas que le ponían a punto de alferecía: mesa pequeña, cama corta, mula pesada, y navaja sin filo. Cuatro que le regaban el alma de risa: una vieja con flores, un marido gurrumino, *un predicador de mal ejemplo, y un fraile o clérigo haciendo la rueda a una dama. Y cuatro que le hacían llevar la mano a la espada: engañar a un ciego, burlarse de un viejo, un hombre pegando a una mujer, y un hijo maltratando a su padre o a su madre.

    • 1847 Estébanez Calderón, S. Escenas andaluzas [1985] 349 Esp (CDH )
      Nacida al mundo, se desdoblaba sosegadamente la ancha colonia de veinte varas que la envolvía y religaba, y abriéndose de entrañas la bolsa, ofrecía primero el jeme de tabaco brasileño, su navaja roma y de cabo de hueso, su macillo de papel valenciano, el correspondiente pedernal con su adecuado eslabón y su golpe de yesca, ya de gata o ya de hierbas, amarilla como el azafrán.
    • 1849 Fernán Caballero Gaviota [1997] Esp (CDH )

      Por una circunstancia que se aclarará más adelante, el barbero había conseguido reunir una buena suma de dinero

      [...] Algunos mal contentadizos habían observado, meneando la cabeza, que todo se había renovado en el laboratorio de Ramón Pérez, menos las navajas, pero él respondió que eran hombres del otro jueves y que no habían perdido la antigua maña de observar el fondo de las cosas cuando la regla del día era dar únicamente importancia a la exterioridad y a la apariencia.

    • 1849 Fernán Caballero Gaviota [1997] Esp (CDH )

      Para colmo de ostentación y de lujo, Ramón Pérez había recomendado al pintor el uso del dorado y el artista había distribuido el oro de modo siguiente: en las espinas de las rosas, en las hojas de las navajas y en las uñas del pie.

    • 1842-1851 Mesonero Romanos. R. Escenas matritenses [1993] Esp (CDH )
      Desde entonces sigo buscando la buena ventura, ayudado de mis navajas y de tal y cual enfermo vergonzante que suele caerme; y si no mirase al día de mañana, créame usted que la vida que llevo no es para desear mudarla. Porque yo me levanto al romper el alba, y después de afilar los instrumentos, barrer la tienda y afeitar a algún otro aguador * o panadero, salgo alegrando todo el barrio, y por costumbre inveterada corro al colegio a asistir en clase de oyente, o a ver mis antiguos camaradas.
    • 1842-1851 Mesonero Romanos. R. Escenas matritenses [1993] 455 Esp (CDH )

      En casos tales, para buscar al huésped hay que pasar a las habitaciones interiores; para hacer visita a las amas, es de rigor que se las busque en la sala principal. —La más extraña amalgama se establece entonces en el adorno de ésta; las botas están sobre el piano; el S. Antonio de talla tiene en su cabeza el schakó*del capitán; el ridículo *de la señorita suele servir de bolsa a los cigarros; el nacimiento del niño viene a interpolarse en la cómoda con las pistolas y cartucheras; los Devocionarios con las Julias; *los jabones y navajas con los pendientes y canesús.

    • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Colombia (CDH )
      La edad de la silla, hasta de ochenta años, está bien comprobada, por las muchas heridas que muestra en los brazos, hechas con alevosía las más (y con navaja), y por la firmeza de su constitución, pues sirviendo de andamio, o puente, o receptáculo para pesados cuerpos, suspensa entre el ángulo de la pared y el suelo, no han logrado desarmarla, como a muchos taburetes raquíticos y delicados, que yacen en los zarzos o en los ceniceros, por no haber resistido a esa cruel superación.
    • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Colombia (CDH )
      Al costado le colgaba un carriel mugriento, que él llamaba chuspa, en el cual cargaba tabaco y el recado de candela, agujas y una navaja pequeña.
    • 1851-1860 Gmz Avellaneda, G. Dolores [1981] Novelas Cuba (CDH )

      Era ésta una mujer de cuarenta y ocho a cincuenta años, alta, enjuta, acartonada, de aspecto tan poco femenil que a primera vista se la podía tomar por un hombre disfrazado con traje del otro sexo; para corroborar esta idea presentaba la parte inferior de su anguloso semblante algunos vellos, tan robustos y ásperos que estaban clamando el auxilio de la navaja; y tenía su voz sonidos tan broncos y duros, que más parecía propia para mandar la maniobra de un buque que para dictar consejos a una niña.

    • 1860 Gmz Avellaneda, G. Mujer [1981] 283 Novelas Cuba (CDH )
      Como desgraciadamente la mayor potencia intelectual no alcanza a hacer brotar en la parte inferior del rostro humano esa exuberancia animal que requiere el filo de la navaja, ella ha venido a ser la única e insuperable distinción de los literatos varones, quienes —viéndose despojados cada día de otras prerogativas que reputaban exclusivas— se aferran a aquélla con todas sus fuerzas de sexo fuerte, haciéndola prudentísimamente el sine qua non de las académicas glorias.
    • 1864 Bécquer, G. A. Celda [1985] Esp (CDH )
      ¡Perdonadme, tened compasión de mí!", aullaba la bruja, y uno de los mozos, que con la una mano la había asida de las greñas mientras tenía en la otra la navaja, que procuraba abrir con los dientes, le contestaba rugiendo de cólera: "¡Ah bruja de Lucifer, ya es tarde para lamentaciones, ya te conocemos todos!" "¡Tú hiciste un mal a mi mulo, que desde entonces no quiso probar bocado y murió de hambre, dejándome en la miseria!", decía uno.
    • 1867 Isaacs, J. María [1995] Colombia (CDH )

      Las provisiones eran, blancas y moradas masas de choclo, queso fresco y carne asada con primor: todo ello fue puesto sobre hojas de platanillo. *Sacó en seguida de entre una servilleta una botella de vino tinto, pan, ciruelas e higos pasos, diciendo:

      — Ésta es cuenta aparte.

      Las navajas machetonas *salieron de los bolsillos.

    • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Argentina (CDH )

      — Compadre —continué, dirigiéndome a mi huésped—, le voy a hacer un regalo: veo que Ud. se afeita.

      No contestó, porque no entendía. Los lenguaraces se habían retirado. Llamó a Juan de Dios San Martín. Entró éste y junto con él Rufino, trayendo la navaja y el asentador, que tenía cuatro faces, una con piedra.

      Tomélos, y haciéndole ver a mi compadre cómo se asentaba la navaja, le di ambas cosas.

    • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Argentina (CDH )
      Mi compadre se sonrió complacido y con una cara como unas pascuas, y mirándose en la superficie tersa y lustrosa de la navaja, me dijo:

      — Lindo.

      — Es verdad —le contesté, murmurando—, ¡no te degollarás con ella!, —y agregando al mismo tiempo que hacía el ademán de afeitarme—, mejor es para esto.

    • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Argentina (CDH )

      Llamó a Juan de Dios San Martín.

      Mientras éste venía, salí del toldo para contarles a mis ayudantes y a los franciscanos qué suerte había corrido la navaja de Rodgers.
    • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Argentina (CDH )
      Estaba como le había dejado, en la misma postura, seguía picando tabaco con la navaja y hablaba con Juan de Dios San Martín.
    • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Argentina (CDH )
      Había vuelto a la faena de picar tabaco con la navaja de Rodgers.
    • 1871 Pereda, J. M. Tipos y paisajes [1989] Esp (CDH )
      — Ya sé lo que busca usted, señor don Cleto —le dijo en una de estas ocasiones el carretero acercándosele con la aguijada bajo el brazo, un papelillo pegado por un ángulo al labio inferior y picando entre los dedos de la mano izquierda, parte de dos cigarros de a cuarto con una navaja que empuñaba en su derecha—; pero también este año hay quien ha madrugado más que nosotros.
    • 1871 Pereda, J. M. Tipos y paisajes [1989] Esp (CDH )

      Con esta salva se inaugura cada noche la tertulia. Las mujeres aprovechan la lumbradapara preparar las ruecas; los hombres sus velortos, navajas y tacos de madera.

    • 1871 Pereda, J. M. Tipos y paisajes [1989] Esp (CDH )
      De mil pendencias entre ellos, en noventa suenan bofetadas y en diez sale la navaja a relucir. De éstas, en cinco se envaina el arma sin haberla usado; en cuatro se hace sangre con ella, y en una se hiere de gravedad; y cuando el juzgado se presenta a recoger lo que queda sobre el campo, resulta casi siempre que el agresor es forastero.
    • 1874 Valera, J. Pepita Jiménez [1997] Esp (CDH )

      Otras veces se acuerda de sus mocedades y de cuando fue guarda de Corps *y dice que va a buscar sus floretes, guantes y caretas y a enseñarme la esgrima. Y por último presumiendo también mi padre de manejar como nadie una navaja, ha llegado a ofrecerme que me comunicará esta habilidad.

      Ya se hará usted cargo de lo que yo contesto a tamañas locuras.

    • 1862-1875 Blest Gana, A. Martín Rivas [1983] Chile (CDH )

      El elegante había apurado la combinación de la corbata con el chaleco y pantalones a la más perfecta armonía de los colores; el cutis lustroso de su cara atestiguaba el paso de la navaja sobre una barba naciente y su pelo despedía el perfume de la más rica pomada de jazmín de Portugal, que fabrica la Sociedad Higiénica de París.

    • 1875 Palma, R. Tradiciones peruanas III [1967] Perú (CDH )
      Una de esas noches de luna iba Mariquita por el Puente lanzando una mirada a éste, esgrimiendo una sonrisa a aquél, endilgando una pulla al de más allá, cuando de improviso un hombre la tomó por la cintura, sacó una afilada navaja, y ¡zis! ¡zas!, en menos de un periquete le rebanó una trenza.
    • 1876-1880 Zugasti Sáenz, J. Bandolerismo [1983] Esp (CDH )
      Para conseguirlo, dicté un bando, por el cual se prohibía el uso de puñales, navajones y facas, que así llaman a ciertos enormes cuchillos, de cuyas armas, que no pueden usarse, sino contra el prójimo, siempre va provista aquella gente, que antes consentirá andar desnuda y sin el preciso sustento, que carecer de tan feroces adminículos, con los cuales, por un quítame allá esas pajas, despanzurran a un cristiano.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cuba (CDH )

      Detrás, y a paso mesurado, inclinada la cabeza y taciturno, los seguía su condiscípulo Pancho, y ya por esto, ya porque les chocase su facha, la verdad es que el primer buhonero con quien tropezó le echó mano por un brazo y dijo: ¡Ola, rubio! ¿no quieres comprar un par de navajas de primera? Se desprendió de éste con un esguince y le cogió otro para decirle: Acá, primo, vendo gafas excelentes. Adelante se le interpuso un tercero para ofrecerle tirantes elásticos; un cuarto para meterlo por los ojos cortaplumas vizcaínos, superiores a los ingleses.

    • 1884 RAE DRAE 12.ª ed. (NTLLE)
      Navaja [...] f. Cuchilla engoznada en un mango hendido por medio longitudinalmente, ó compuesto de dos cachas, entre las cuales ó en la hendedura se guarda el filo del instrumento. La hay de varias figuras y tamaños, y la usan como arma los rufianes y gente baja.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )
      ¿Cree usted que si todos luciéramos pantalones remendados como un afilador de navajas o un limpia-chimeneas, llegaría la Iglesia a dominar en las regiones en que el poder habita?
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] I, 555 Esp (CDH )

      Paula padeció mucho en esta época; la ganancia era segura y muy superior a lo que pudieran pensar los que no la veían a ella explotar los brutales apetitos, ciegos, y nada escogidos de aquella turba de las minas; pero su oficio tenía los peligros del domador de fieras; todos los días, todas las noches había en la taberna pendencias, brillaban las navajas, volaban por el aire los bancos.

    • 1886 Pardo Bazán, E. Pazos [1987] 163 Esp (CDH )
      Un día que tío y sobrino se deportaban, según costumbre, a cuatro o seis leguas de distancia de los Pazos, habiéndose llevado consigo al criado y al mozo de cuadra, a las cuatro de la tarde y estando abiertas todas las puertas del caserón solariego, se presentó en él una gavilla de veinte hombres enmascarados o tiznados de carbón, que maniató y amordazó * a la criada, hizo * echarse boca abajo a fray Venancio, y apoderándose de doña Micaela, le intimó * que enseñase el escondrijo de las onzas: y como la señora se negase, después de abofetearla, empezaron a mecharla con la punta de una navaja, mientras unos cuantos proponían que se calentase aceite para freírle los pies.
    • 1886 Pardo Bazán, E. Pazos [1987] Esp (CDH )
      Por toda respuestas, el Tuerto de Castrodorna hizo asomar al borde de su faja el extremo de una navaja de cachas amarillas, que volvió a ocultar al punto. El Arcipreste, que había perdido los bríos con la obesidad y los años, sobresaltóse mucho.
    • 1886 Pardo Bazán, E. Pazos [1987] Esp (CDH )
      Barbacana hizo con la cabeza señal afirmativa, pero le indicó al mismo tiempo que guardase la navaja.
    • 1887 Cambaceres, E. Sangre [2003] Argentina (CDH )

      Tenían los bancos profundas incisiones: desvergüenzas de los estudiantes, cortajeadas en la madera con ayuda de sus navajas de bolsillo; otras escritas o garabateadas con lápiz en la pared, a la altura de la mano; insolencias, injurias contra maestros, versos en boga, canciones sucias, de ésas que suelen andar de boca en boca en las eternas corrientes de la humana estupidez.

    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] Esp (CDH )

      En cuanto Muergo vio el pitillo, le echó la zarpa y se apartó un buen trecho; y antes que Andrés hubiera deshecho el pino y recogido del suelo los cuartos, papeles y navaja, ya él había sacado un fósforo de cartón que conservaba en el fondo insondable en un bolsillo de su chaquetón, y resobando el mixto contra un morrillo, y encendido el cigarro, dándole tres chupadas tan enormes, sin soltarle de la boca, y tan bien tapadas, *que cuando se le fue encima el hijo del capitán de la Montañesareclamando a piña *secalo que era suyo, Muergo, envuelta en humo la monstruosa cabeza, porque le arrojaba por todos los agujeros de ella y hasta parecía que por la mismas crines de su melena, sólo pudo entregar medio pitillo, y ése puerco y apestando.

    • 1897 Pz Galdós, B. Misericordia [1993] Esp (CDH )
      La cogió Benina, mientras Almudena sacaba de su bolsillo, donde tenía multitud de herramientas, tijeras, canuto de agujas, navaja, etc., otro envoltorio con dos perras gordas.
    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] Esp (CDH )
      Hasta las crucecitas de sus extremos fueron sustituidas por otras que la navaja de Batiste trabajó cucamente, adornando sus aristas con dentelladas muescas; y no hubo en todo el contorno techumbre que se irguiera más gallarda.
    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] Esp (CDH )
      Batiste se detuvo, lamentando en su interior no llevar consigo ni una mala navaja, ni una hoz, pero sereno, tranquilo, irguiendo su cabeza redonda con la expresión imperiosa tan temida por su familia y cruzando sobre el pecho los forzudos brazos de antiguo mozo de molino.
    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] Esp (CDH )
      Un par de sillones con asiento de esparto y brazos pulidos por el uso, un anafe en el que hervía el puchero del agua, los paños de dudoso color y unas navajas melladas, que arañaban el duro cutis de los parroquianos con rascones espeluznantes, constituían toda la fortuna de estos establecimientos al aire libre.
    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] Esp (CDH )

      En su casa, nada de reyertas. ¡A matarse, al camino! Y cuando se abrían las navajas y se enarbolaban taburetes, en noche de domingo, Copa, sin hablar palabra ni perder la calma, surgía entre los combatientes, agarraba del brazo a los más bravos, los llevaba en vilo hasta la carretera, y atrancando la puerta por dentro empezaba a contar tranquilamente el dinero del cajón antes de acostarse, mientras afuera sonaban los golpes y los lamentos de la riña reanudada.

    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] Esp (CDH )
      Y después de este curso breve de filosofía rústica, apelaba al segundo argumento, que era sacar de su faja una tagarnina de tabaco negro, con una navaja enorme, y comenzaba a picarla para liar un cigarrillo.
    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] Esp (CDH )
      La vista de la navaja daba escalofríos a la señora, la ponía nerviosa, y por eso mismo el socarrón cortaba el tabaco con lentitud y tardaba en guardársela, repitiendo siempre los mismos argumentos del abuelo para explicar su retraso en el pago.
    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] 201 Esp (CDH )

      Las niñas de los lacitos le apodaban «el de las cadenas»; la mamá sentíase inquieta con la presencia de este bárbaro de negra fama, que olía a vino y hablaba accionando con la navaja; y convencida al fin de que nada había de sacar de él, indicábale que se fuese; pero él experimentaba un hondo gozo siendo molesto y procuraba prolongar la entrevista.

    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] Esp (CDH )
      Y allá iba dos veces al año, para manchar el piso con sus alpargatas cubiertas de barro y repetir que las cadenas son para los hombres, haciendo molinetes con la navaja. Era una venganza de esclavo, el amargo placer del mendigo que comparece con sus pestilentes andrajos en medio de una fiesta de ricos.
    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] 203 Esp (CDH )
      Hasta su ama se atrevía con él —¡con él, que era el terror de todos los propietarios de la huerta!—, y en su visita de San Juan se había burlado de su dicho de las cadenas y hasta de la navaja, anunciándole que se preparase a dejar las tierras o pagar el arrendamiento, sin olvidar los atrasos.
    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] Esp (CDH )
      Los palos seguían en alto, relucían las navajas en los grupos, pero nadie se aproximaba a Batiste, y éste retrocedió lentamente de espaldas, enarbolando el ensangrentado taburete.
    • 1898 Ganivet, Á. Pío Cid [1983] Esp (CDH )

      — Yo no lo sé —contestó Pío Cid—, porque no he dejado nunca que nadie me afeite, y aún llevo la primera barba que me salió; pero la gente decía que el tío Zambomba, que era el barbero reaccionario, manejaba la navaja como una hoz, y que cuando se ponía a descañonar, más que barbero parecía segador metido en faena. En cuanto al compadre Elías, su radicalismo le hacía más temible. De él se contaba un chascarrillo quizás inventado por sus adversarios, a juzgar por la mala intención. Decían que cuando empuñaba la navaja todos los gatos del pueblo entraban en la barbería, e inquietos maullaban a su alrededor como si en lugar de ver a un barbero afeitando a un hombre vieran a una cocinera desollando a un conejo.

    • 1899 RAE DRAE 13.ª ed. (NTLLE)
      Navaja [...] f. Cuchilla cuya hoja puede doblarse sobre el mango para que el filo quede guardado entre dos cachas, ó en una hendedura á propósito.
    • 1899 Rodó, J. E. Rubén Darío [1956] Uruguay (CDH )
      Arde la estrofa con los ocres y rojos de la plaza de toros, la alegría de las verbenas, el reír de las chulas, el relampaguear de las navajas ebrias de sangre, el cálido son de los instrumentos característicos: la amorosa guitarra, admirablemente dibujada en el verso que le atribuye talle y caderas de mujer, los negros crótalos convocadores y el sonoro pandero que, en las brunas y sonrosadas manos, hace de fuente donde recoger los claveles y las guindas.
    • 1902 Azorín Voluntad [1989] Esp (CDH )

      Comienza la desolada llanura manchega. Junto á Azorín un labriego corta con una desmesurada navaja un pan. Gedeón pregunta: "¿Quién me da un cigarrito sin pedirlo?"Luego exclama en tono de resignación jovial: "¡Ay qué vida ésta!... ¡Esta vida no es pállegar á viejo!"

    • 1903-1905 Echeverría, A. J. Romances [1953] 70 Concherías Costa Rica (CDH )
      Los sastres dejan la aguja, / sus hormas los zapateros, / los dependientes de tiendas / ponen a un lado los géneros; / el médico sus recetas, / sus navajas los barberos, / los periodistas las plumas / con que escriben sus enredos. /
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] Esp (CDH )
      Solían ellos comer tumbados o agazapados en tierra, sosteniendo el currusco de pan con la izquierda y manejando con la derecha la navaja que pincha el compango de sardina.
    • 1907 Lillo, B. Sub Sole [2001] Chile (CDH )
      Se inclinó para desembarazarlo del paquete de ropas que tenía atado a la espalda, pero, no pudiendo desatar los nudos, buscó la navaja del marinero, guiándose por el cordón que asomaba entre los pliegues del traje de sarga azul. Tiró de aquel cordón y, mientras una extremidad quedaba fija en las ropas, en la otra apareció la navaja unida o otro objeto pesado y brillante.
    • 1907 Lillo, B. Sub Sole [2001] Chile (CDH )
      Conservando en la diestra la navaja y el portamonedas, su mirada se clavó en el náufrago dura y fulgurante como la hoja de un puñal. Mientras hacía jugar el muelle del arma, aquel rostro juvenil vuelto hacia él con expresión de angustioso terror le pareció el genio del mal que surgía de su antro, en las profundidades, para arrebatarle la felicidad.
    • 1907 Lillo, B. Sub Sole [2001] Chile (CDH )
      Desencogió las falanges y la navaja y el portamonedas atraído por el delgado cordoncillo, saltaron por encima de la borda y desaparecieron en el mar.
    • 1914 Espina, C. Esfinge [1914] Esp (CDH )
      Era, sin duda, este mismo "nigromante y malabarista" que jugó con navajas y botellas, con platos y faroles, tirándolos al aire en complicadas suertes para recogerlos con las manos, con la boca y con los pies.
    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] Esp (CDH )

      Cerró y guardó la navaja, que había prevenido en la fuga, por si acaso. No pudiendo ir a procurarse la protección del vallado ni cruzar recto a la izquierda los rastrojos sin que le descubrieran aquellos trágicos fantasmas del Gatoy del hombre que parecía vigilar desde la peña, quedábale el recurso de dar la vuelta entre los álamos. Avanzó, pues, por la tupida selva, llena de carrizos y de enredaderas silvestres de tronco a tronco. Hundíase en charcos de la ribera, y más de una vez viose precisado a abrirse paso cortando con la navaja los tallos y las brozas. Los mirlos cantaban en lo alto del ramaje.

    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] Esp (CDH )

      Temeroso de un tiro, destinado a no se supiese cuál ladrón que los perros husmeaban, volvió a internarse en las frondas. Recorríale la espalda un calofrío. Enfrente, cortados a pico, los negros acantilados del río parecían los del infierno. Melchor llevaba la navaja abierta.

    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] 114 Esp (CDH )
      Clavados los pies, erizado el pelo y con la inútil navaja en la mano, el pobre Melchor sufría temblando el terror de la macabra y espectral escena de asesinos.
    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] Esp (CDH )

      A la estupefacción, al horror de la traición, cayó de sus manos la navaja, lo que antes no había podido lograr ni el horror de lo horroroso. Ni oyó perros, ni vio luna, ni vio más; habían ellos desaparecido, removiendo ramas frente a él, y él quedó como imbécil..., en una suspensión del mundo y de la noche, contra un tronco.

      Al rato se sorprendió medio tendido junto al tronco y llorando con todo el desconsuelo de su ser. Luego, a un salto del corazón, se clavó las uñas en las sienes y dejó instantáneo de llorar. Ya no ladraban los perros. Cogió la navaja. Partió, ciego de rabia. Debió matarlos; quizá pudiese matarlos todavía...

    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] Esp (CDH )
      Empuñaba la navaja en el bolsillo; iba con la santa intención de darle a Petra un navajazo en la barriga. Se asombró y se apiadó al encontrarla llorando en un rincón y sangrando de la boca.
    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] 199 Esp (CDH )

      Y si el ideal a que todos aspiramos no es la sabiduría, sino la dicha, que nada tiene que ver con la gramática; si no ha de ser dichoso sino el que nace para serlo; si para los cuatro perros días que hemos de vivir está el toque en pasarlo del mejor modo que se pueda..., ¿a qué empeñarnos en abrirles los ojos a los pobres..., y seguramente las navajas, ni a qué apurarnos porque allá en Francia e Inglaterra, dejando a nuestra España en su modestia y en su paz, fabriquen maravillas al tiempo que anarquistas?

    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] Esp (CDH )
      El sólo espabiló a puntapiés una tarde a unos gitanos que entraron navaja en ristre, persiguiendo a otros dos, hasta la iglesia.
    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] Esp (CDH )
      Había sacado y llevaba abierta en la mano la navaja. El brillo de la hoja, más que las palabras mismas, hizo que los otros le entendieran el designio..; y los volvió a lanzar a la pared, desfallecidos, un frío de agujas de hielo por la sangre.
    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] Esp (CDH )

      Y el Gato, con la navaja sangrienta en la mano, y Saturnino detrás, aparecieron.

      Y dijo el Gato:

      — Cinco gorpes, por si acaso. A esta pobre sí que la he dejao tapá con la camisa hasta los pies.

      En la hierba limpiaba la navaja.
    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] 378 Esp (CDH )

      Se lavaron los tres la sangre y el barro, y la navaja en un barreño; se remuó de chambra er Gato,y er señorito Saturnino de camisa, con una mía, pa no mentil, que por cierto no me l'ha degüerto, porque compraría otra fina en Trujillo y no la trujo, y despué de tirá el lío e lo sucio ar pozo, to como azogaos, porque tenían prisa en toma el tole pa la feria, a fin de podel decí qu'estaban a muchas leguas der pueblo a aquella hora, va er señorito Cruz y me da un billete, ar mismo tiempo que er Gatom'alvertía: «Tú, Melchó, mañana, aluego, cuando sepas lo que tengas que sabel, a callate com'un muerto y a decil, si cualisquiá te lo apregunta, qu'aquí n'ha pasao na...

    • 1916 Ambrogi, A. LTrópico II [1916] 143 El Salvador (CDH )
      En la sala de una peluquería, al paso, alcanzo a divisar a un parroquiano tempranero extendido en un sillón, y que confía sus jabonosas mejillas al filo de la navaja del Fígaro en mangas de camisa.
    • 1916 Ambrogi, A. LTrópico II [1916] El Salvador (CDH )
      Después de esta formidable reflexión, don Jacinto saca del bolsillo de su chaleco su navajita de concha nácar, la abre, y con la lustrosa cuchillita, principia a cortar, despacioso, las páginas aún plegadas del volumen.
    • 1916 Arniches, C. Srta Trevélez [1993] Esp (CDH )

      Gonzalo(Que se asoma por la ventana de la izquierda de la casa vecina. Aparece despeinado, con un peinador puesto, media cara llena de jabón y una navaja en la mano.)¡Pero hoy también el Barbero!...¡Caramba, qué latita! ¡Quince días con lo mismo, y a la hora de afeitarme! Esto parece una burla.

    • 1916 Azuela, M. Abajo [1991] México (CDH )

      Avanzaron hacia el camino real y, a lo lejos, descubrieron el bulto de un hombre en cuclillas, a la vera. Llegaron hasta allí. Era un viejo haraposo y mal encarado. Con una navaja sin filo remendaba trabajosamente un guarache.

    • 1916 Jiménez, J. R. Platero [1987] Esp (CDH )
      Llevábamos un pañuelo de piñones tostados, y toda mi ilusión era llevar la navaja con que los partíamos, una navaja de cabo de nácar, labrada en forma de pez, con dos ojitos correspondidos de rubí, al través de los cuales se veía la Torre Eiffel...
    • 1916 Lynch, B. Caranchos [1984] Argentina (CDH )
      Don Panchito tomaba una navaja, un bisturí, una cuchilla, una espada, un hacha, una hoz, una guadaña, cualquier instrumento, en fin, capaz de cortar, de hendir alguna cosa, y ya se le tenía abstraído para rato, y por más ocupado que estuviese, probando y reprobando aquel filo en el cutis de sus dedos, con un interés y una complacencia que resultaban curiosísimos.
    • 1921 Miró, G. SDaniel [1988] Esp (CDH )
      Acabado su aliño, tomaba de un arca seis panes, y con la misma navaja los iba rebanando para socorrer a sus mendigos.
    • 1923 Bañados, G. M. Dicc marítimo militar chileno Ch (BD)
      Navaja. Instrumento cortante, reglamentario para el marinero chileno.
    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Colombia (CDH )

      Todo lo fueron tocando, examinando, comparando, casi sin hablar. Para saber si una tela desteñía, se empapaban en saliva los dedos y la refregaban. Don Rafael con la vara de medir les señalaba todo, agotando los encomios para cada cosa. Nada les gustó.

      — ¿Me deja en veinte riales esa navaja?

      — Llévela.

    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Colombia (CDH )

      Pensé exhibírmele cual no me vio entonces: con cierto descuido en el traje, los cabellos revueltos, el rostro ensombrecido de barba, aparentando el porte de un macho almizcloso y trabajador. Aunque Mauco solía desollarme la cara con su navaja de tajar correas, tomé la resolución de no ocuparlo aquel día, para distinguirme de mi rival.

    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Colombia (CDH )
      Franco se cortaba las uñas con la navaja, Helí Mesa escarbaba el suelo con un palillo, yo hacía coronas con el humo del cigarro. Tan sólo el mulato parecía envaído en la punzante narración.
    • 1920-1924 Valle-Inclán, R. M. Luces Bohemia [1995] 113 Esp (CDH )

      Yo podría telefonear a la Secretaría Particular del Ministro: Está en ella un muchacho que hizo aquí tribunales. Voy a pedir comunicación. ¡Válgame un santo de palo! Mala-Estrella es uno de los maestros y merece alguna consideración. ¿Qué dejan esos caballeros para los chulos y los guapos? ¡La gentuza de navaja! ¿Mala-Estrella se hallaría como de costumbre...?

    • 1920-1924 Valle-Inclán, R. M. Luces Bohemia [1995] Esp (CDH )

      PICA LAGARTOSPorque es usted un vivales, y no hablemos más.

      El Pollo del Pay-pay se acerca ondulante. A intento deja ver que está empalmado, tose y se rasca ladeando la gorra. Enriqueta tercia el mantón y ocultamente abre una navajilla.
    • 1928 Carrasquilla, T. Marquesa Yolombó [1984] 116 Colombia (CDH )
      Figúrese, Amita, que tiene que clavar la uña de palo, con "la aguja de la potencia", en una tabla que no haiga visto rayo de sol; y, como la labranza tiene que ser con velas y e'una cosa tan menudita, tiene que ponese "los espejuelos mágicos", que agrandan tanto las cosas, a la vista, que una hormiga se ve del grandor de un alacrán. ¡Si no fuera por eso, ni bamba de trabajar en esa nada de madera! Asina, y con una navajita, que ni an se puede agarrar de puro menuda, va sacando, con mucha maña, la figurita.
    • 1931 Guillén, N. Sóngoro [1974] Cuba (CDH )
      Chévere del navajazo, / se vuelve él mismo navaja: / pica tajadas de luna, / mas la luna se le acaba; / pica tajadas de canto, / mas el canto se le acaba; / pica tajadas de sombra, / mas la sombra se le acaba, / y entonces pica que pica / carne de su negra mala.
    • 1927-1931 Valle-Inclán, R. M. Corte milagros [1997] Esp (CDH )

      — ¡Esa olisca me ha dado! Y de salir cierto, se impone cumplir lo que iba puesto en la carta, y hacer un escarmiento que sea sonado.

      Vaca Rabiosa se tocó el navajón que escondía en la faja:

      — Caballeros, si llega el caso de cumplir la sentencia, como me sospecho, que se me reserve la cabeza de ese jabato. Va para dos meses que afilé la herramienta, y todavía está sin haberse estrenado.

    • 1933 Blanco Fombona, R. Camino Imperfección [1991] Venezuela (CDH )
      ¡Y fueron a pedirle el dinero con la navaja en la mano y apandillados! ¡Apaches! ¿De qué lado están el latrocinio y el cinismo? ¿Quiénes eran los bandidos? ¿Quiénes eran los ladrones? La palabra europeo va a ser pronto un insulto.
    • 1933 Blanco Fombona, R. Camino Imperfección [1991] Venezuela (CDH )

      El mono es animal del Nuevo Mundo. Haremos con la cultura lo que hizo con la navaja el orangután que vio afeitarse a un hombre: nos degollaremos.

    • 1933 Mateus, A. ProvincEcuatorianos Ec (NTLLE)
      Navaja, Ecdr. Han llamado los ecuatorianos, y hemos de seguir llamando, y no cortaplumas, tanto al instrumento manual cortante, que tiene una o más cuchillas, cuanto al instrumento de afeitar, y a la cuchilla que se ata a los gallos de pelea, ya que ahora no se cortan plumas para escribir; eso sí distinguiendo entre navaja de barba y de bolsillo.
    • 1934 Storni, A. Mundo [1990] 309 Argentina (CDH )
      Un griego / que sofocan de enredaderas / las colinas andaluzas / de sus pómulos / y el valle trémulo / de la boca. / Salta su garganta / hacia fuera / pidiendo / la navaja lunada / de aguas filosas. / Cortádsela. / De norte a sud. / De este a oeste. /
    • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cuba (CDH )

      Y en verdad no debemos desdeñar, junto a sus empresas de atlantes, estas minucias masculinas... Con la navaja y el jabón realiza el hombre la cotidiana apostasía de su origen animal y selvático. Cuando un hombre se afeita, se libera del Adán bíblico, humillado, expulsado de su propio reino, y del mono de Darwin, más humillado todavía, sin tentación en que caer, sin dios que desafiar...

    • 1940 Cabral, M. Compadre Mon [2003] República Dominicana (CDH )
      Porque tu cuerpo es una geografía. / Compadre Mon, pero la tierra asciende: / tu corazón no cabe en la moneda. / Su tamaño tan grande lo defiende. / Y en el filo lo vi de la navaja; / tú lo tirabas a los desafíos / como aquel corazón de la baraja. /
    • 1940 Cabral, M. Compadre Mon [2003] República Dominicana (CDH )
      Compadre Mon, tus ojos me repiten: / que con tu pantalón la tierra empinas. / Criollo agujero para ver la vida... / aquí desde muchacho la montaña / tú la ves por el ojo de la herida. / Aquí también la oscuridad trabaja... / La biografía. de la noche sólo / en tu carne la escribe la navaja. / Compadre Mon, y tú, sobre la tierra, / como tu bala que enterrada sube / si la Historia tu bah desentierra. /
    • 1940 Jardiel Poncela, E. Eloísa [1997] Esp (CDH )

      Mariana¡Si han empapelado encima, es porque ahí se oculta algo!

      DimasEso cae por su peso. Pero rompiendo el papel con una navaja... (Saca una navajita del bolsillo.)

      Mariana¡No! Déjelo ahora. Puede volver él. No ha ido más que a encerrar el coche...

      DimasEl garaje está en la otra punta de la finca, cerca de la puerta. Hay tiempo. (Tanteando la pared.)Aquí toco las junturas. Con meter la punta de la navaja por ellas... ¡en paz! (Lo hace como lo dice, y al rasgar el papel se abre una pequeña alacena.)¡Ya está!

    • 1944 Casona, A. Dama [1996] Esp (CDH )

      TelvaLa taberna. Buena parroquia para decir misa. ¡Y buen tejado el de la tabernera para tirarle piedras al del vecino! (Se sienta a su lado y le sirve otro vaso.)Vamos, habla. ¿Qué es lo que dice en su púlpito esa santa predicadora?

      QuicoCosas... Que si esto y que si lo otro y que si lo de más allá. Ya se sabe: la lengua es la navaja de las mujeres.

    • 1945 Laforet, C. Nada [1997] Esp (CDH )
      Un día me enseñó una navaja grande que, según dijo, llevaba por si tardaba yo media hora más cortarme el cuello...
    • 1945 Laforet, C. Nada [1997] Esp (CDH )
      — ¿Y cómo se puede huir cuando el hombre tiene una navaja y unas piernas para seguirte hasta el fin del mundo?
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
      Aquello duró hasta que un día, al salir del recreo, uno de aquellos internos de la provincia —a mi hermano y a mí nos llamaban "los madrileños"—, jugando con una navaja dijo: "¡Que te pincho! ¡Que te pincho!", y sin intención me alcanzó con la puntiaguda hoja.
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
      Los Fratellini gritaban, tocaban la guitarra, se afeitaban con mucho jabón y una gran navaja.
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
      Un día el barbero, excitado todos los días por ese bordear el homicidio con la navaja, encuentra la coyuntura del crimen.
    • 1948 Marechal, L. Adán Buenosayres [1999] Argentina (CDH )

      Pero don Jaime, leyendo quizás una admiración excesiva en los ojos de su cliente, se fue de nuevo a la trastienda y regresó sin la paloma. Entonces, a brochazo limpio renovó una efervescencia de espumas en la mejilla de Adán; y asentando luego la navaja, lo afeitó a grandes trazos.

    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Chile (CDH )
      Parias del mar, antárticos / perros azotados, / yaganes muertos sobre cuyos huesos / bailan los propietarios que pagaron / por tarifa los cuellos altaneros / cercenados a golpe de navaja.
    • 1949-1952 Borges, J. L. Aleph [1986] Argentina (CDH )

      En Buenos Aires el Zahir es una moneda común, de veinte centavos; marcas de navaja o de cortaplumas rayan las letras N T y el número dos; 1929 es la fecha grabada en el anverso.

    • 1952 Casaccia, G. Babosa [1991] Paraguay (CDH )

      Era el padre Antonio Rosales de complexión robusta, peludo como un mono. Poseía una barba tupida y recia que le hacía lagrimear cuando se pasaba la navaja. Bajo las pobladas cejas brillaban dos ojos vivaces, astutos y llenos de penetrante agudeza. No había en todo ese físico fuerte y rocoso una línea delicada, un rasgo suave, un ademán débil.

    • 1952 Casaccia, G. Babosa [1991] Paraguay (CDH )
      Doña Ángela apenas podía resistir la tentación que sentía de cubrirse con el velo, y sin decírselo a nadie, ni siquiera a Rosalba, acercarse por la noche al cajón para contemplar despacio, tranquilamente, esa carota ruda y sombreada permanentemente por una barba rebelde a la navaja que jamás se atrevió a mirar de frente. Mirarlo bien a la cara, sin miedo a su vozarrón y a sus vehemencias.
    • 1952 Cáceres Lara, V. Humus [1995] Cuentos Honduras (CDH )

      — ¡Qué Bonifacio ni qué diablos! ¡Sacá el corvo, chingado; porque ya te vuá picar!

      Y como no andaba llevando corvo, ni navaja, ni nada, allí nomás lo picó su compadre. Más de cinco machetazos en diferentes partes del cuerpo sirvieron de grietas por las cuales, en medio de un torrente rojo, se escapó su vida.

    • 1949-1953 Asturias, M. Á. Hombres maíz [1992] Guatemala (CDH )
      — Y a propósito, uno de ustedes me contó que había conocido a un tal Nelo que vendía máquinas de coser, y que dejó su nombre escrito con navaja en un árbol de por aquí cerca.
    • 1949-1953 Asturias, M. Á. Hombres maíz [1992] Guatemala (CDH )
      Un día resultó trayéndome un par de gringas * más feas que hombres, pantalonudas, * simpáticas el par de mujeres, interesadas en averiguar la vida de ese míster que vos conociste y que escribió su nombre con navaja en un árbol de por aquí cerca.
    • 1949-1953 Asturias, M. Á. Hombres maíz [1992] Guatemala (CDH )
      En el tronco, grabado con navaja, se veían letras y números, decía: O'Neill-191... la última cifra borrada.
    • 1954 Sastre, A. Mordaza [1988] Esp (CDH )
      Me ahogo. Prefiero el invierno. Se está bien en la lumbre. Pero en verano..., es malo el verano. Es cuando se cometen los crímenes. Cuando los hombres sacan las navajas por nada y corre la sangre. Todos los crímenes ocurren en verano.
    • 1956 Schz Ferlosio, R. Jarama [1994] Esp (CDH )
      Y en una barbería se habla mucho; más de lo que hace falta. Y como tienes que aguantar que anden diciendo esto y lo otro y lo de más allá; si no se lo aguantas, se te marchan; si te lo aguantas, te comprometen. Parece que no te vienen más que a soltar todo lo malo, todos los venenillos y las reservas que se tienen ellas y ellos. Así que con bañarlos y pasarles la navaja, nada más que por eso, pues ya te ves metido en algún lío.
    • 1956 Schz Ferlosio, R. Jarama [1994] Esp (CDH )

      —¿Cómo destaparíamos las gaseosas?

      —Pues Sebas tiene una navaja de esas que sirven para todo.

      Sebastián limpió la hoja en la servilleta y le pasaba a Miguel la navaja. Carmen dijo:

      —Dejar un par de botellines para el que no quiera sangría.

    • 1956 Schz Ferlosio, R. Jarama [1994] Esp (CDH )

      Nunca es tarde para meterle el abrelatas. Échame esa navaja, Sebas. Tiene abrelatas, ¿no?

      —¿La navaja de Sebas? ¡Qué preguntas! Ésetrae más instrumental que el maletín de un cirujano.

      —Verás qué pronto abrimos esto —dijo Fernando cogiendo la navaja.

    • 1956 Schz Ferlosio, R. Jarama [1994] Esp (CDH )

      Las sardinas salían a pedazos. Sebas untó con una el pan y la extendía con la navaja, como si fuera mantequilla. Limpió la hoja en sus labios.

      —¡Cochino! —le reñía Paulina.

    • 1956 Schz Ferlosio, R. Jarama [1994] Esp (CDH )

      Había puesto el queso sobre las tablas del mostrador y lo hacía pedacitos con una cabritera:

      —Ahí tienen —dijo cerrando la navaja—. Piquen. Es poco.... pero es todo.

    • 1957 Cunqueiro, Á. Merlín [1969] 45 Esp (CDH )
      Estaba yo sentado junto al horno poniendo con mi navajilla una F en cada zueca mía, cuando entró el señor Merlín con el caballero, que pronto supe que se llamaba don Silvestre, y era mosiú alcalde constitucional de una ciudad de Francia que se llama Burdeos, y tutor escriturado de la dama desconocida.
    • 1957 Cunqueiro, Á. Merlín [1969] Esp (CDH )
      Me puse yo, después de arrendar la yegua a la sombra, a montarle una badana nueva a la muela pequeña, donde afilábamos las navajas, y estaba probando cómo saliera el arreglo en mi navajilla de Taramundi, cuando gritó por mí don Merlín y allá me fui a sus órdenes.
    • 1957 Cunqueiro, Á. Merlín [1969] 140 Esp (CDH )
      Pero todas las delicadezas y atractivos que envasaba aquel cuerpo fidalgo sólo le servían a don Esmeraldino para contrarrestar el sexto mandamiento, en lo que estaba siempre activo y puntual, y para no perder la cuenta de las hazañas mandó clavar en la puerta de su palacio un hierro rizado, y colgó en él una tablilla de caoba en la que iba marcando los triunfos de Venus, haciendo él mismo con una navajita la señal de un aspa.
    • 1957 Cunqueiro, Á. Merlín [1969] 142 Esp (CDH )
      Seguido de sus amigos regresó lentamente y con alegre conversa don Esmeraldino a su palacio, se despidió de su séquito en la acera, y estaba media ciudad de Braga curiosa en la rúa dos Confidentes, y antes de subir a sus cámaras, el señor vizconde de Ribeirinha dándole el bastón a un criado, del bolsillo del chaleco verde, verde como los ojos de Carla cantora, sacó la navajita y grabó en la tabla de caoba un aspa más retorneada y grande que de costumbre. Y la concurrencia aplaudió como en el teatro.
    • 1957 Cunqueiro, Á. Merlín [1969] 145 Esp (CDH )
      El gallo tomó la vía de la abadía de Meira, voló las bardas del corral viejo, y cuando se dio con él, estaba entre las gallinas por galán, más soldanero que el turco de Constantinopla en su harem, y si fuera posible que un gallo tuviese navajilla en chaleco y supiese hacer aspas de Borgoña en tabla de caoba, estaría don Esmeraldino al trabajo, no se le escurriese de la memoria el número...
    • 1958 Fuentes, C. Región [1968] México (CDH )

      — Abusados. Nomás andas mirando p'alante y p'atrás, a ver si a l'hora del'hora no te salen con una navaja. Y te joden si quieren, Beto. ¡Son más buenos para meter chisme! Y como ven la manera de arrimarse a los meros meros y estar listos para lo que sea...

    • 1958 Fuentes, C. Región [1968] México (CDH )
      — ¡Police! —intentó gritar la mujer, y sólo suspiró cuando el Fifo dejó asomar el filo de su navaja.
    • 1958 Fuentes, C. Región [1968] 233 México (CDH )
      Estoy seguro de que la gente, en la calle, me distingue y se percata de mi notable personalidad. Soy un hombre radiante, magnético. Soy una prolongación de Victor Francen o de Laurence Olivier. Otras veces, amanezco con un vacío inquietante en la boca del estómago, detengo los movimientos de la navaja para sentirme descorazonado ante esa efigie, barbada de jabón, en el espejo, salgo arrastrando los pies, con la cabeza baja, y estoy seguro de que todos, a mi paso, murmuran, se ríen y señalan con el dedo a ese pobre diablo.
    • 1958 Fuentes, C. Región [1968] 375 México (CDH )
      Mojó la brocha y dejó correr el agua caliente. Bajo la máscara de jabón, el rostro comenzó a aparecer, piel oscura bajo máscara blanca, a medida que la navaja recorría, minuciosamente, las mejillas de Federico Robles.
    • 1958 Fuentes, C. Región [1968] México (CDH )

      En las barrancas te aguardo, a orillas de los nopales, como que te hago una seña, como que te chiflo y sales...y los brazos se agitaban en movimientos rectos y cortantes, de reto y entusiasmo seco, y las gargantas se llenaban de espuma y picos de navaja:

      — Seguro, Gabriel. Te empiezas a acordar de todo la noche del quince. Te hace falta contárselo a tus cuates, para sacarte las cosas del pecho—. Beto empinó su copa y meneó la cabeza: — ¡Cada descontón que te pega la vida! ¡Cada recuerdo que te dan ganas de llorar!

    • 1958 Fuentes, C. Región [1968] México (CDH )
      — Te dije que a mí no me agarrabas igual dos veces, manito —dijo el hombre flaco, con la navaja ensangrentada en la mano—. A mí no me manoseas así... Vámonos, Cupido.
    • 1958 Fuentes, C. Región [1968] México (CDH )
      El hombre flaco con el sombrero gacho guardó la navaja y empujó, contoneándose, hasta llegar a la puerta. — El que se la busca...—. El compañero se rascó la cabeza, abrió más la boca y rió con un chillido prolongado.
    • 1958 Fuentes, C. Región [1968] México (CDH )

      Afuera estaba lo que se debía seguir: un galope de sangre le subía por las piernas cuando pensaba esto, sólo esto: que Su mundo era éste, y no el clausurado de la casa. Entonces no eran necesarios el porte y la conciencia de sus pechos nuevos, de la navaja inasible entre las piernas, sino la escueta existencia de los nuevos centros brillantes como tres lunas gemelas que cantaran entre sí, que dialogaran sobre su nacimiento súbito, atónito, y sobre su muerte de vidrios pulverizados: su otra mitad, oscura: lunas redondas, negras frente al sol, plateadas en la noche: así las sentía.

    • 1958 Fuentes, C. Región [1968] 406 México (CDH )

      Esto era las tres lunas, los frutos gemelos y la navaja, que desde el campanario blanco dominaban, de uno a otro extremo de la vistas la faja feraz, hogar de la semilla y los grillos, de Uruapan, patios de flores asfixiadas y líquenes guiñantes, paredes de blancura descascarada, caídas de agua en la tierra lodosa y rica germinada sobre la falsa esterilidad de cenizas volcánicas [...].

    • 1958 Fuentes, C. Región [1968] 409 México (CDH )
      Fascinada, Mercedes recorría con la vista al caballo, tratando de descubrir, en la exaltación de toda la carne animal, el reflejo y la explicación de su propia carne erguida, de todas las carnes: a medida que el muchacho ganaba dominio sobre las bridas y se acercaba al cuello doblegado del caballo, la exaltación de éste se concentraba: los ojos llameantes, los belfos húmedos, el florón de sangre que manchaba el perno y, entre las piernas, la navaja gruesa y nerviosa, como la semilla de la fuerza, como el origen vibrante de toda la cólera y locura y majestad de la furia desencadenada.
    • 1958 Fuentes, C. Región [1968] 420 México (CDH )
      Los olores de la ciudad se apretaban en un solo haz nítido que el trajín y dispersión del día hacían desaparecer. Ese olor de vapor y ruedas de tren, de gas escapado, de flores despiertas llevadas al mercado, de orines húmedos sobre la pared y el polvo, de las primeras cocinas del día y de la ciudad. Envuelto en un aire transparente, sin peso, de navaja líquida.
    • 1959 Arreola, J. J. Bestiario [1972] México (CDH )

      El que abriéndose las venas en la tina de baño dio por fin rienda suelta a sus rencores; el que cambió de opinión en la mañana llena de estupor y en vez de afeitarse hundió la navaja al pie de la jabonadura (afuera, en el comedor, lo esperaba el desayuno envenenado por la rutina de todos los días); los que de un modo o de otro se mataron de amor o de rabia, y los que se fueron por el ábrete sésamo de la locura, me están mirando y me dicen con la sonrisa extraviada: mira tu paloma.

    • 1961 Martín-Santos, L. Tiempo silencio [1996] 36 Esp (CDH )
      Pero cómo voy a realquilar a un amigo si entonces sí que se pierden las amistades para siempre y acabaríamos un día a cuchilladas. No por mí, sino por él. Porque aunque le aprecio comprendo que es muy burro. Es exactamente un animal. Y siempre con la navaja encima a todas partes.
    • 1961 Martín-Santos, L. Tiempo silencio [1996] Esp (CDH )
      Pero claro que no me tienta hacerlo, porque al fin y al cabo somos como parientes y tiene muy malas pulgas y no me gusta la navaja esa que lleva a todas partes. No. Yo me entiendo con él. Desde que estuvimos juntos en guerra.
    • 1961 Martín-Santos, L. Tiempo silencio [1996] Esp (CDH )
      Se lo tenía creído desde que le pinché al Guapo. Estaba el Guapo como si tal. Todos le tenían miedo. Yo también sin la navaja. Sabía que ella andaba conmigo y allí delante empieza a tocarla los achucháis.
    • 1961 Martín-Santos, L. Tiempo silencio [1996] 52 Esp (CDH )
      El Guapo tocándola delante mío y ella por el mor de dar celos. Tonta. Subí a la chabola y bajé con la navaja. Y miro antes de entrar y ella ya se había retirado de él. No se dejaba tocar más que delante mío, la tonta. Ya nadie se atrevía a darle cara. No tenían navaja o no sabían usarla. El corte a mí me da más fuerza que al hombre más fuerte.
    • 1961 Martín-Santos, L. Tiempo silencio [1996] Esp (CDH )
      Así la madre estaba acuclillada en su vejez y en la piedra redonda, debajo de la que su hijo tenía oscurecida la navaja con la que ya antes había arrugado al Guapo y a otros de los que no se supo.
    • 1961 Martín-Santos, L. Tiempo silencio [1996] Esp (CDH )
      Se echó sobre Amador cuando menos lo esperaba y le puso la punta de la navaja en el vacío izquierdo y apretó un poco hasta que la sintiera. Le dijo: «¡Anda!» Le hizo andar. Le dijo: «¡Entra!» Amador entró hasta donde estaba la madre soltera, vieja, acuclillada sobre la piedra redonda, comiendo unas sopas de ajo frías, sin dientes.
    • 1961 Martín-Santos, L. Tiempo silencio [1996] Esp (CDH )
      Cartucho hacía como que podía apretar, sin esfuerzo alguno, la punta de la navaja en el vientre un poco grueso de Amador el cual estaba hecho de una materia demasiado blanda para ciertos tragos.
    • 1961 Martín-Santos, L. Tiempo silencio [1996] 189 Esp (CDH )
      El declarante de la taberna dijo que se había pasado toda la noche allí mirando, pero que él creía que era por celos. Le gustaría la chica y ahora anda con la navaja, me juego lo que sea, con una navaja de a palmo en el bolsillo intentando buscar al que le puso los cuernos.
    • 1961 Martín-Santos, L. Tiempo silencio [1996] Esp (CDH )

      — ¿Pero él qué sabe?

      — Se lo dije yo, Don Pedro, yo se lo dije. Me sacó una navaja así de grande. Se me heló la sangre. ¿Yo qué podía? Se lo dije todo...

    • 1961 Martín-Santos, L. Tiempo silencio [1996] 277 Esp (CDH )
      Quién es usted, dijo luego Dorita y Cartucho le contestó calla, calla de una vez, al mismo tiempo que le clavaba en el costado su navaja abierta, en un golpe seco y decidido que había dado más de una vez y mientras Dorita caía al suelo llenándose de sangre poco a poco encima de un charco que de noche parecía negro y que crecía, él se iba hacia afuera sin esperar siquiera a ver la cara que pondría él cuando volviera con su gran paquete de churros y se encontrara con que la venganza había sido ejecutada, que no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague.
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] 53 Cuba (CDH )
      Junto a la mesa de la víspera, halló a Ogé, Esteban y Víctor, ya levantados, tomando jícaras de café tinto, en compañía de un capitán de marina que, a pesar de la hora temprana, se había vestido de traje formal —paño azul, botones dorados— para bajar a tierra. Sus mejillas afeitadas a tajos llevaban las huellas frescas de una mala navaja.
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] Cuba (CDH )
      Al alba estaban todos dormidos en butacas y sillones, entre copas a medio vaciar, bandejas de frutas y restos de asados, mientras el Comisario, frente a las abiertas ventanas de su habitación, se daba un baño de esponja charlando con el barbero, que ya afilaba sus navajas...
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] 214 Cuba (CDH )
      Y observábase en la marinería el tráfago anunciador de próxima escala: quienes estaban libres de trabajo inmediato se entregaban a la tarea de asearse, rasurarse, cortarse los cabellos, limpiarse las uñas, desmancharse las manos. A cubierta sacaban navajas, peines, jabones, recados de zurcir, derramándose fuertes esencias en las cabezas.
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] Cuba (CDH )
      Un cura vociferante, que andaba a la cabeza de un grupo de manolos con la navaja en claro, se volvía de trecho en trecho hacia su gente, para gritar: "¡Mueran los franceses! ¡Muera Napoleón!" El pueblo entero de Madrid se había arrojado a las calles en un levantamiento repentino, inesperado y devastador, sin que nadie se hubiese valido de proclamas impresas ni de artificios de oratoria para provocarlo.
    • 1962 Fuentes, C. Muerte Artemio Cruz [1962] 154 México (CDH )
      Escogió una hoja nueva, la despojó de su envoltura de papel ceroso y la colocó en el rastrillo dorado. Luego dejó caer la navaja en el agua caliente, humedeció una toalla y se cubrió el rostro con ella. El vapor empañó el cristal. Lo limpió con una mano y encendió el cilindro de luz neón colocado sobre el espejo. Exprimió el tubo de un nuevo producto norteamericano, la crema de afeitar de aplicación directa; embarró la sustancia blanca y refrescante sobre las mejillas, el mentón y el cuello. Se quemó los dedos al sacar la navaja del agua. Hizo un gesto de molestia y con la mano izquierda extendió una mejilla y comenzó a afeitarse, de arriba abajo, con esmero, torciendo la boca.
    • 1962 Fuentes, C. Muerte Artemio Cruz [1962] 167 México (CDH )
      Tomó la navaja. Estaba llena de vellos castaños, gruesos, prendidos entre la hoja y el rastrillo. Se detuvo con la navaja entre las manos. La acercó a los labios y cerró, involuntariamente, los ojos. Al abrirlos, ese viejo de ojos inyectados, de pómulos grises, de labios marchitos, que ya no era el otro, el reflejo aprendido, le devolvió una mueca desde el espejo.
    • 1962 Fuentes, C. Muerte Artemio Cruz [1962] 285 México (CDH )
      Y es todo lo que Lunero quería saber del niño. Y quizás no era necesario saber más, salvo que el niño también amaba a Lunero y no quería vivir sin él. Esas sombras perdidas del mundo —el señorito Pedrito, la india Baracoa, la abuela— avanzaban ahora hacia el frente con un perfil de navaja, a separarlo de Lunero. Lo extraño, lo separado de la vida común con el amigo eran ellos.
    • 1962 Fuentes, C. Muerte Artemio Cruz [1962] México (CDH )
      ¿Contaste los días? y ella no pudo contestar porque gritaba, gritaba hacia adentro, con los labios cerrados, los dientes apretados y sentía que la cabeza asomaba ya, ya venía mientras Lunero la detenía de los hombros, sólo Lunero, con la vasija de agua hirviendo sobre el fuego, la navaja y los trapos listos y él salía entre las piernas, salía empujado por las contracciones del vientre, cada vez más seguidas y Lunero debía soltar los hombros de Cruz Isabel, Isabel Cruz, arrodillarse entre las piernas abiertas, recibir esa cabeza húmeda negra, el pequeño cuerpo pegajoso [...].
    • 1962 Vargas Llosa, M. Ciudad perros [1997] Perú (CDH )
      Incluso, se había afeitado con la navaja de su padre el vello ralo que asomaba sobre el labio superior y bajo las patillas. Fue hasta la esquina de Ocharán y Juan Fanning y silbó. Segundos después, Emilio aparecía en la ventana; también estaba acicalado.
    • 1962 Vargas Llosa, M. Ciudad perros [1997] 228 Perú (CDH )
      Entró a la cuadra y dijo: "corran que el serrano Cava se está sacando los pelos de la frente, es algo que vale la pena". Fuimos corriendo al baño de las aulas, porque hasta ahí se había ido para que nadie lo pescara, y ahí estaba el serrano con la frente enjabonada como si fuera la barba, y se metía la navaja con mucho cuidadito para no cortarse y qué tal manera de batirlo.
    • 1962 Vargas Llosa, M. Ciudad perros [1997] 229 Perú (CDH )
      Y el negro Vallano, que estaba enterito a pesar de la pelea, fue el primero que se lanzó sobre el serrano y después yo y cuando lo tuvimos bien cogido, el Jaguar le echó la misma espuma que quedaba en la brocha, le embadurnó toda la frente peluda y cerca de media cabeza y comenzó a afeitarlo. Quieto serrano, la navaja se te va a meter al cráneo si te mueves. El serrano Cava hinchaba los músculos bajo mis brazos, pero no podía moverse y miraba al Jaguar con una furia. Y el Jaguar, rapa y rapa, aféitale media mitra, qué manera de batir.
    • 1962 Vargas Llosa, M. Ciudad perros [1997] Perú (CDH )

      El cuarto era grande y sucio. Había una cama en el centro con una colcha roja, una bacinica y dos espejos, uno en el techo, sobre la cama y el otro al costado. Por todas partes había dibujos de mujeres y hombres calatos, hechos con lápiz y navaja. Después entraron dos mujeres trayendo muchas botellas de cerveza.

    • 1963 Cortázar, J. Rayuela [1991] 72 Argentina (CDH )
      Y todo eso de golpe crecía y era una música atroz, era más que el silencio afelpado de las casas en orden de sus parientes intachables, en mitad de la confusión donde el pasado era incapaz de encontrar un botón de camisa y el presente se afeitaba con pedazos de vidrio a falta de una navaja enterrada en alguna maceta, en mitad de un tiempo que se abría como una veleta a cualquier viento, un hombre respiraba hasta no poder más, se sentía vivir hasta el delirio en el acto mismo de contemplar la confusión que lo rodeaba y preguntarse si algo de eso tenía sentido.
    • 1963 Cortázar, J. Rayuela [1991] Argentina (CDH )

      — No me importa tu libro —dijo Talita ofendida—. Vení a cortarle la cabeza, no me gusta aunque esté muerto.

      — Con la navaja —propuso Traveler—. Le va a dar un aire truculento al asunto, y además siempre es bueno ejercitarse, uno nunca sabe.

      — No. Con este cuchillo que está afilado.

      — Con la navaja.

      — No. Con este cuchillo.

      Traveler se acercó navaja en mano al pato y le hizo volar la cabeza.

    • 1963 Cortázar, J. Rayuela [1991] Argentina (CDH )
      — En cuanto a que no duermo bien —dijo Traveler, limpiando la navaja en un papel higiénico— vos sabés perfectamente de qué se trata.
    • 1963 Cortázar, J. Rayuela [1991] 235 Argentina (CDH )
      La sensación de estar habitada se hacía entonces más fuerte, por lo menos la clínica era una idea de miedo, de desconocido, una visión espeluznante de locos furiosos en camisón, persiguiéndose con navajas y enarbolando taburetes y patas de cama, vomitando sobre las hojas de temperatura y masturbándose ritualmente.
    • 1965 Elizondo, S. Farabeuf [2000] 165 México (CDH )
      Todas aquellas filosísimas navajas y aquellos artilugios, investidos de una crueldad necesaria a la función a la que estaban destinados, adquirían una belleza dorada, como orfebrerías barrocas brillando en un ámbito de terciopelo negro, fastuosos como los joyeles de un príncipe oriental que se sirviera de ellos para provocar sensaciones voluptuosas en los cuerpos de sus concubinas, o para provocar torturas inefables en la carne anónima y tensa de un supliciado cuya existencia estaría determinada por el olvido tenaz, a lo largo de un milenio, de quienes un día habrían de contemplar, súbitamente, en un momento único, su imagen desvaída, estática y extática, congelada para siempre en una apariencia borrosa, en una fotografía manchada por el tiempo.
    • c1940-a1966 Amaya Amador, R. Cuentos [1997] Honduras (CDH )
      Cierto que otras veces también ocurrían peleas graves que sacaban sangre, especialmente en las clases de trabajos manuales y agricultura, pues para hacer nuestras labores teníamos que llevar navajas, formones, serruchos, escoplos, machetes, guadañas.
    • 1966 Marsé, J. Teresa [1996] Esp (CDH )

      — No —se apresuró a responder Bernardo—. Te digo que no puede ser. Además, ¿con qué quieres trabajar? No hemos traído linterna ni destornillador ni nada...

      — Llevo la navaja.

      — Es igual. No. Quedamos en que sólo te echaría una mano para las motos y con la condición de llevar a las niñas a la playa mañana mismo.

    • 1967 Benet, J. Región [1996] 74 Esp (CDH )
      [...] volverá a revelarlo, años más tarde, en los momentos de combate; ante la mesa de juego, al abalanzarse sobre el montón de fichas de nácar, ajeno, siempre ajeno, al gesto de una mujer que retrocede por los salones vacíos mientras el público corre hacia la mesa donde su mano quedó atravesada por la navaja; a lomos de la mula holgazana, la mente (espoleada por el eco vengativo y rencoroso de los abanicos) preocupada tan sólo por el peso de la moneda que nunca llegó a tener en la mano.
    • 1967 Benet, J. Región [1996] 100 Esp (CDH )
      No existe la confianza y por tanto ya no tiene necesidad de registrar el tiempo; tampoco pertenecen a él aquellos pasos, en el salón vacío, tras el golpe de navaja; un grupo de hombres armados —y sus voces susurreantes, los crujidos en la escalera— que suben en la hora morada del crepúsculo la media docena de peldaños, no pertenecen a nada porque si están presentes es que fueron y ya no serán [...].
    • 1967 Benet, J. Región [1996] 158 Esp (CDH )

      Buscó un sacacorchos —había una vieja navaja oxidada debajo de la mesilla de noche— y, sin apartar la vista de la fotografía, sacó de un tirón el tapón produciéndose una pequeña herida en el dedo a la que, sin mucho miramiento, aplicó un chorro de licor.

    • 1967 Benet, J. Región [1996] 196 Esp (CDH )
      Yo estaba a su lado; y cuando hizo aquel gesto —sin esperar a la suerte del naipe aun cuando en el momento en que su espalda cruzó la puerta el aire se llenó del silencio y la vibración de la navaja— con el que quería confirmar una decisión de la que tanto habíamos hablado, yo asentí.
    • 1967 Benet, J. Región [1996] 197 Esp (CDH )
      Y no hay duda que parecía orgullo: sobre la mesa dejó el pequeño bolso negro abierto —del que cayó un espejo, una cadena de oro y asomó un pañuelo— y con paso tranquilo abandonó el salón mientras todo el público coma hacia el corro donde la mano del militar había sido atravesada y unida a la mesa con una navaja de resorte.
    • 1967 Benet, J. Región [1996] 205 Esp (CDH )
      Aparte del capataz —que vivía solo en un chamizo aislado y que guisaba para sí mismo— trabajaban allí todo el año ocho o diez peones que se alojaban en una barraca de madera. Ninguno era de baja extracción, no tenían afición a la pala ni tiraban bien del pico pero —en contraste— todos tenían apellidos sonoros; más de uno tenía título y gustaba de labrar sus armas, a punta de navaja, en los testeros de la litera.
    • 1967 Benet, J. Región [1996] Esp (CDH )
      A la noche siguiente desapareció de nuevo, enfundado en el mismo traje de confección de color claro, y no volvió al barracón sino al cabo de una semana, con el mismo aspecto fatigado, sucio y hosco, los bolsillos repletos de monedas y billetes arrugados, papeles escritos y doblados que leía con parsimonia y rompía en pedazos muy pequeños con un gesto de desdén, paquetes de chocolatinas que se derretían debajo de su litera, cadenetas y sortijas y relojes que vaciaba en la maleta con la ostensible negligencia de ese viajante que abre un fardo repleto de navajas, peines y maquinillas de afeitar ante un corro de cohibidos e indecisos paisanos.
    • 1967 Benet, J. Región [1996] 231 Esp (CDH )
      Aún conservaban la costumbre de subir al monte casi todas las semanas, espoleados por el miedo ciudadano, armados de una garrota y una navaja, ya que nunca se decidieron a aceptar la escopeta que les ofrecía El Siglo XX, aquel pedante almacén atiborrado de géneros, quincalla y molinillos domésticos, que se abrió en cada pueblo.
    • 1967 Benet, J. Región [1996] 258 Esp (CDH )
      Antes de que el otro tomara el sobre ya se había concedido la prórroga, la mano quedó detenida sobre el tapete y unida a él por una navaja clavada entre sus huesos y que, salpicada de sangre, vibraba aún con el diapasón decreciente de su vengativa justicia hasta que el fluir de la sangre, corriendo sorprendida de su reciente liberación, detuvo el temblor fascinante del acero para anunciar el dolor y la culpa.
    • 1967 Benet, J. Región [1996] 300 Esp (CDH )
      No tenía ninguna prisa en abandonar Región ni el menor deseo de unirse a una de aquellas caravanas pero en cambio durante los dos días que estuvimos juntos en aquel salón no se preocupó sino de mantener el orden y la limpieza en aquello poco que tenía a su alcance; se quitó el polvo, cosimos las polainas, se lavó, limpió el arma y me regaló una navaja alemana que no pude conservar. Aquella primera noche apenas se movió echado boca arriba, mirando el reloj de tanto en tanto y dibujando en la pared con la punta de la navaja.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] 262 Colombia (CDH )
      La Calle de los Turcos, enriquecida con luminosos almacenes de ultramarinos que desplazaron los viejos bazares de colorines, bordoneaba la noche del sábado con las muchedumbres de aventureros que se atropellaban entre las mesas de suerte y azar, los mostradores de tiro al blanco, el callejón donde se adivinaba el porvenir y se interpretaban los sueños, y las mesas de fritangas y bebidas, que amanecían el domingo desparramadas por el suelo, entre cuerpos que a veces eran de borrachos felices y casi siempre de curiosos abatidos por los disparos, trompadas, navajinas y botellazos de la pelotera.
    • 1967 Viñas, D. Hombres [1967] Argentina (CDH )

      Pero el maracucho se había encogido con todo el cuerpo y se movía a una velocidad que él no pudo controlar. — Me obligaron, Casús. Se lo juro. Y no sólo eso, sino que además giraba alrededor suyo como si tuviera un cuchillo en la mano pero sin tenerlo, porque no cerraba los dedos, sino que los mantenía estirados y tiesos. Como si sostuviese un tablón o una navaja de hoja muy ancha.

    • 1970 Bryce Echenique, A. Julius [1996] Perú (CDH )

      El asedio tenía lugar en el baño que usó su padre. Ahí estaban aún sus frascos; no los habían movido: ahí estaban sus lociones, sus cremas de afeitar, sus navajas, hasta su jabón se había quedado ahí y su escobilla de dientes. Todo a medio usar, para siempre.

    • 1970 Bryce Echenique, A. Julius [1996] Perú (CDH )

      Mientras tanto, en uno de los baños, Bobby acababa de cortarse afeitándose. Al ver sangre recordó que la orquídea aún no había llegado. Arrojó la navaja, y corrió hacia los bajos para decirle a Juan Lucas que por su culpa se iba a quedar sin fiesta de promoción.

    • 1970 Donoso, J. Obsceno pájaro [1990] Chile (CDH )
      Mire sus nudillos blancos de furia, me va a pegar, Madre Benita, interpóngase, apriéteme la mano para que no me duela tanto el golpe... por eso es que cuando los carabineros nos persiguen corremos y corremos y corremos y antes que puedan pillarnos nos rajamos el abdomen aquí, Madre Benita, mire mis heridas, nos rajamos el abdomen con una navaja finita una y otra vez, pero sólo superficialmente, para que los carabineros nos encuentren tirados en el charco de nuestra propia sangre riéndonos a carcajadas...
    • 1970 Goytisolo, J. Reivindicación [1973] 17 Esp (CDH )

      [...] la boca emboscada en una barba de varios días, el pantalón remendado, los faldones de la camisa por fuera: quién sabe si algún chiquillo le sigue cabizbajo, absorto, pesquisando cajetillas de cigarrillos vacías, tapones de islamizada coca-cola: mientras con su inconfundible español de rezagado morisco, de último abencerraje pregona sus méritos y aptitudes, el vasto cúmulo de sus posibilidades operativas: navajas, cuchillos, cortapapeles, raspadores, tijeras: aguardando ventanas que nunca o casi nunca se abren, antes de llevar otra vez la flauta a los labios y ejercitar especialmente para ti, se diría, la melodiosa, perspicaz tentación [...].

    • 1970 Goytisolo, J. Reivindicación [1973] 59 Esp (CDH )

      [...] gritos de ansiedad o codicia de la doliente humanidad cuitada, emitidos en la estricta soledad del acto como errantes, improbables mensajes confiados a la voluble inspiración del mar: ruegos nocturnos, plegarias secretas trazadas por mano apurada y furtiva: con lápiz, pluma, bolígrafo o navaja: al dios desconocido que invocara san Pablo durante el célebre sermón de Atenas: que no los escucha o, si los escucha, no los satisface [...].

    • 1970 Goytisolo, J. Reivindicación [1973] Esp (CDH )

      [...] la parte destinada al contacto con la carne está erizada de púas con un filo muy semejante al corte de las navajas, y las hay para colocar alrededor del brazo, del muslo o de la cintura, según el gusto del consumidor

      los encapuchados que ven avanzar titubeando, como en la inolvidable película de Bergman, pertenecen, ladies and gentlemen, a todas las categorías de la sociedad: militares y aristócratas, banqueros y potentados, artistas y cantaores fraternizan y se codean con personas de humildísimo rango y condición [...].

    • 1970 Goytisolo, J. Reivindicación [1973] 210 Esp (CDH )

      [...] abuelita, qué grandes son tus ojos!

      es para verte mejor, corazón mío

      abuelita, qué bicha tan grande tienes!

      es para penetrarte mejor, so imbécil!

      y, al punto que dices esto, encovarás la culebra en el niño y le rebanarás el cuello, de un tajo, con tu brillante navaja albaceteña

      fondo sonoro: aullido de Alvarito, como cuando uno cae en un pozo, y sin despertar ya jamás [...].

    • 1970 Rivarola Matto, J. B. Yvypóra [2003] Paraguay (CDH )
      Los recitaba sin quitarse el cigarro, con un guiño burlón y resignado en la arruga de los ojos, la cara ardiendo bajo la negra barba de alambre que no había navaja que afeitara al ras.
    • 1970 Rivarola Matto, J. B. Yvypóra [2003] Paraguay (CDH )

      Basilio asentó con la chaira una gastada cuchilla corva y tanteó con los dedos el filo de navaja. Negro gemía impaciencias en la espera de achuras. Miguelí disimulaba su turbación, fingía ayudar. Era triste de ver hermano guazú-virá colgado de una pata, con los ojos de vidrio empañados de polvo. Basilio iba a abrirle el vientre cuando oyó un disparo, un grito y un lejano galopar.

    • 1971 Aub, M. Gallina ciega [1995] Esp (CDH )

      Al lado venden loza; del otro postales y mantillas y en dos filas de tenderetes, en la plaza, tal vez por ser domingo, mercado: loza, hierros forjados, mantillas, bordados, deshilados de Mallorca. Manteles y servilletas de Lagartera. Navajillas de Albacete, pulseras, cajitas, espaditas de Toledo.

    • 1971 Aub, M. Gallina ciega [1995] 545 Esp (CDH )
      Los matadores no son cosa del otro mundo pero cumplen con su oficio, serios y con conocimiento. No se aburre uno un segundo, son toros para lidiar y los lidian. No es la presencia de la muerte. Es el juego, el arte, la sabiduría, la inteligencia, la fuerza. La muerte siempre está en todas partes; suponer que anda en la punta de los cuernos de esos seis animales es querer olvidarse del mundo, de las pistolas, de las navajas, por no ir más lejos, y dejar en ridículo a tanta buena gente.
    • 1972 Puig, M. Boquitas [1994] 130 Argentina (CDH )
      [...] Nené, la enfermera Matilde, Nené, Mabel, Nené, Nené, Nené, anillo de compromiso, el agua tibia, la rejilla de madera, las chancletas, las gotas de agua, la toalla, la estufa, las llamas, el escalofrío, la ropa interior, la navaja, el jabón, la barba, el agua de colonia, el peine, el jopo, la mesa, mi madre, mi hermana, los platos, la servilleta, las noticias de Vallejos, el carbunclo, el carbunclo, el escándalo, Mabel [...].
    • 1972 Torrente Ballester, G. Saga/Fuga [1995] 122 Esp (CDH )
      Nosotros habíamos llegado a la conclusión de que no había defensa posible: teníamos, por junto, seis escopetas de caza, nueve pistolas, dos trabucos del año de la Pera y unas cuantas navajas. Acordamos recibir al invasor cada cual en su casa, vacías y oscuras las calles, cerradas todas las puertas.
    • 1974 Saiz, G. Princesa [1974] México (CDH )

      Entonces, cuando ya quedaba muy poca gente en el camión, el señor del periódico sintió dos piquetitos, uno en cada costado y el guapo guapo le dijo aquí nos bajamos o ¿nos guardas éste? Y lo pinchaba con una llave, porque los muchachos no usaban navajas ¿no? Nunca usaron navajas. Entonces el tipo se incorporó y ellos jalaron el timbre.

    • 1974 Serna, J. S. DiccManchego Esp (NTLLE)
      navaja [...] de Albacete. Variedad de artesanía albaceteña, muy estimada dentro y fuera de España [...] de lengua de vaca. La albaceteña de hoja muy ancha. // de pistón. La albaceteña que por un dispositivo especial da golpes al cerrarla. // inglesa. La albaceteña de hoja en forma de lengua larga y buida. // pastora. La albaceteña común, que suelen usar los pastores al propio tiempo que la cabritera.
    • 1974 Serna, J. S. DiccManchego (S) (NTLLE)
      navaja. f. ... // bandolera. La típica de los antiguos bandoleros de la serranía; consérvase en museos y colecciones particulares. // capadora. La albaceteña de hoja corta, ancha y de pronunciada curvatura; usada principalmente para castrar cerdos. Dícese capaora. // de fieles. La albaceteña más antigua y rudimentaria; sólo tiene hoja, mango, un clavo para girar y otro como tope. // de punta cortada. La albaceteña despuntada que se usa para injertar. // de espejillos. La albaceteña, propia de mujer, con pequeños espejos en el mango y cierre secreto, simulando un reloj; fabricada por Gregorio Arcos Aroca hacia 1846. // sevillana. Variedad caprichosa de la albaceteña tradicional que, vendida por primera vez en Sevilla, tuvo gran aceptación. (Recolectado por Tarragó Pleyán.)
    • 1975 Mendoza, E. Caso Savolta [1994] 187 Esp (CDH )
      Los borrachos cantaban y serpenteaban, las prostitutas se ofrecían impúdicamente desde los soportales, bajo las trémulas farolas de gas verdoso; rufianes apostados en las esquinas adoptaban actitudes amenazadoras exhibiendo navajas; humildes chinos de sedosos atavíos salmodiaban mercancías peregrinas, baratijas y ungüentos, salsas picantes, pieles de serpiente, figurillas minuciosamente talladas.
    • 1976 Nieva, F. Carroza [1991] Esp (CDH )

      Pues entonces ven conmigo a la barbería. Allí se canta flamenco y entran a afeitarse los curas y las cupletistas. Da mucho gusto escuchar el ras-rás de la navaja.

    • 1976 Nieva, F. Carroza [1991] Esp (CDH )

      SATURNOLo que sí es algo es la dehesa, con su yerba seca y tanto bicho torero como se agazapa en ella. Se cazan grillos y langostas, y debajo de las piedras lo mismo puede encontrarse un tesoro que una navaja llena de sangre.

    • 1976 Puig, M. Beso [2002] Argentina (CDH )

      — Bueno, con ese instrumento tocan una melodía muy triste. Él, con una navaja, escribe sobre una mesa, que está llena de inscripciones de corazones, nombres y también groserías, ahí escribe la letra para esa canción y la canta.

    • 1977 Aguilera, C. Arte tenochca [1985] México (CDH )

      [...] llegado el Ahuítzotl, come tierra del suelo, como decir, humillación que hacia al diablo, con su dedo enmedio, luego miraba a las cuatro partes del mundo, de Oriente a Poniente, de Norte a Sur, con el navajón en la mano: le saca el corazón y lo enseña a las cuatro partes del mundo, luego le daba el corazón a los Tlamacazques,sacerdotes y ellos corrían y lo llevaban al Cuauhxicalli, que estaba agujereado una vara en redondo.

    • 1977 Aguilera, C. Arte tenochca [1985] México (CDH )

      El Templo Mayor se terminó al fin, y comenzaron las preparaciones para la gran fiesta de inauguración, que se llevaría a cabo con el orden y eficiencia que debían ser habituales:

      llegaron los señores comarcanos con sus tributos en bienes y en cautivos para el sacrificio; así como los señores de los pueblos enemigos quienes eran traídos en secreto y aposentados en lugares especiales, fuertemente resguardados. Dos o tres días antes de la fiesta fueron avisados los Tlamacazques,sacerdotes, de lo que se había de hacer: requerir los navajones grandes [para el sacrificio].

    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )

      Y con paciencia seguí contando los pliegues y afeitando pelo por pelo, y te juro, Estefanía, que el ojo único de Palinuro adquirió una expresión cada vez más agradecida y yo no resistí la tentación de calcar la escena de una película famosa y pasé el filo de la navaja por el ojo azul de Palinuro...

    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )
      El jardín estaba en el centro de la casa y en él se criaban cochinillas que se hacían munición cuando las tocábamos, y lombrices, multiplicadas por obra y gracia de una navaja, que quizás, como las planarias memoriosas, recordarían siempre nuestra crueldad.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 117 México (CDH )

      Palinuro cogió la navaja y se puso en cuclillas. «Esta es ya la segunda vez que me pasa. Como te dije ayer, las ladillas se mueren con el DDT, pero las liendres no. Bueno, pues aquella primera vez, como ahora, los baños de vinagre resultaron inútiles, así que decidí al fin, desesperado, rasurarme el vello del pubis y alrededores. Me enjaboné, cogí una navaja, puse en el suelo un espejo redondo y lindo como una luna de Venecia por donde navegaban mis glándulas, y comencé la ardua tarea. El espejo es importante porque no debe quedar un solo pelito con una sola liendre, o te vuelves a llenar de ladillas.»

      Señaló con la navaja un rincón del cuarto.

    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )
      Y cuando acerqué la navaja y con los dedos separé los bordes del ano, Estefanía, mi sorpresa no tuvo límites. Lo primero que pensé es que Palinuro desconfiaba de mí y había decidido espiarme; no lo vas a creer, Estefanía, pero allí, en el culo, Palinuro tenía un ojo.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )

      «Entonces sucedió otra cosa», le dije, y comencé a rasurarlo.

      «Piano, pianissimo!», me suplicó.

      «Basta! Basta! Non parlate!»

      Deslicé la navaja por el borde superior del pliegue glúteo.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )

      «¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Y si mi tercer ojo es tan miope como los otros dos, imagínate: tendré que comprarle un monóculo y nunca podré sentarme de nuevo!»

      «No importa: siempre podrás usar un culo de contacto. Y como te advertí, cállate, porque precisamente tu ojo me recuerda...» le dije, con la navaja en alto.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )

      Pero Palinuro estaba ya muy impaciente:

      «¿Qué pasa? ¿Ya acabas?»

      «Por un pelito», le contesté, y en efecto, lo corté con la navaja, al sesgo y de raíz.

      «¡Listo!»

      «¿Seguro? ¿No queda ni un pelito?»

      «¡Ni uno solo!»

      «¡Cuidado! —dijo—. Bien dice el dicho que al mejor cazador se le va una liendre...»

      Yo me limité a limpiar la navaja y la guardé en su estuche.

    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )
      Pero el joven Molkas, incólume, y después de recordarle a sus amigos que ya Paracelso distinguía la diferencia entre semen y esperma (si bien al revés), sacó una naranja del bolsillo de su chaqueta, la pulió con la manga de la camisa, pidió una navaja para pelarla, la consiguió, comenzó a pelar la naranja en espiral [...].
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )
      «¿Se le ocurrió a alguien traer un bisturí, o dicho en otras palabras una lanceta, un escalpelo, una navaja, un vulgar cuchillo de cocina?»
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 457 México (CDH )
      Alguna vez contratamos a un mago que conocía tanto su oficio de desapariciones que nunca nos enterábamos de su presencia si no hubiera sido por un ligero olorcillo a salamandra que se pegaba a las servilletas. Pero era un mago triste que un día, con un rápido movimiento de sus dedos y el filo de una navaja escamoteó su propia vida.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 492 México (CDH )

      [...] y cuando se encendió la lámpara-tulipán del baño y escuchó el chorro del agua, se levantó de la cama, se vistió y corrió a ver a papá Eduardo para contemplar una vez más todo ese extraño proceso que le parecía un doble desperdicio: el de la barba, y el de la espuma lograda con tanto afán caligráfico y que eran las dos arrasadas todos los días con los trazos lineales de una navaja filosa como el evangelio para perderse en el agujero del lavamanos como un remolino de nieve sucia para la cloaca.

    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 709 México (CDH )

      Aunque quizás el hacerlo vestidos-desnudos nos excitaba más, no sólo porque cuando comenzábamos a sudar y se empapaban nuestros vestidos era como si por abajo de la piel se nos derramaran líquidos innombrables y peligrosos: sangres transparentes, linfas secretas, sueros nupciales, sino también porque siempre fue un gran placer comenzar haciendo el amor con una carne ajena, y acabar haciéndolo con una carne propia una vez, sin embargo, se atascó el larguísimo zíper que tenía en la espalda el vestido de Estefanía y yo, desesperado, le corté los pezones de dos tijeretazos, le arranqué los labios mayores y el clítoris con los dientes y le rasgué toda la piel con una navaja.

    • 1977 Viezzer, M. Si permiten [1980] Bolivia (CDH )
      Por ejemplo, en La Paz, cuando había un sector de la clase trabajadora que reclamaba algo, las "barzolas" les salían enfrente utilizando navajas, cortaplumas, látigos, y atacaban a la gente que se reunía en manifestación de protesta contra las malas medidas adoptadas por el gobierno.
    • 1965-1980 Arenas, R. Mundo Alucinante [1997] Cuba (CDH )

      Pero tampoco esta idea me pareció muy buena, pues ellos (por el rumor de los pasos) eran cientos, y yo sólo uno, y desarmado.

      — Lo más probable sería que me cogieran antes de salir al pasillo y me hicieran trizas con sus navajas y estacas:

      — Espérate un momento —dijo el fraile-rata.

    • 1965-1980 Arenas, R. Mundo Alucinante [1997] Cuba (CDH )

      — Lárguese usted.

      — Son veinte duros.

      — ¿Tú estás seguro?

      — Pues se lo juro por el cabo de esta navaja que es de los duros.

      — Mira muchacho, encima no traigo yo ni una perra. Dobla a la derecha. Cruza la sierra. Parte sin guerra y vuelve a tu tierra. ¡Que a estas alturas a mí nada me aterra!

    • 1965-1980 Arenas, R. Mundo Alucinante [1997] 121 Cuba (CDH )
      Esta es la gente natural del país. Gente sin educación, insolente, juguetona, y en una palabra, españoles al natural, que con una navaja o unas piedras lo despachan a uno si es menester después de mil desvergüenzas.
    • 1965-1980 Arenas, R. Mundo Alucinante [1997] Cuba (CDH )
      — Yo creo —dijo Filomeno, y se interrumpió un momento para dejar pasar los gritos de una mujer, que acababa de ser degollada con una navaja frente a nosotros por un hombre desnudo—. Yo creo —continuó hablando Filomeno, después que la mujer se quedó quieta sobre un charco de sangre, y dejó de lagrimear— que deberías ir a visitar a una bruja.
    • 1965-1980 Arenas, R. Mundo Alucinante [1997] Cuba (CDH )

      Algunas veces, creo que por la tarde, se abría la puerta de la celda y me dejaban caer una escudilla con un poco de caldo de res podrida que yo comía para no morir. Entonces se oía entre los gitanos un gran tropel: se estaban fajando por la comida, y siempre alguno terminaba con una navaja incrustada en el pecho, o en un sitio peor.

    • 1965-1980 Arenas, R. Mundo Alucinante [1997] Cuba (CDH )
      Y para que no cambiáramos de ideas ni de ruta, nos seguía una escuadra de soldados yanquis, armados hasta los dedos de los pies (donde se ataban una navaja inglesa de doble filo, que poco a poco les iba trozando los dedos). Llegamos, pues, a una gran llanura usurpada por dos largas barras de hierro. Y aguardamos el tren.
    • 1980 Piglia, R. Respiración artificial [1980] Argentina (CDH )

      El amigo de un amigo tuvo una vez un accidente: un tipo medio loco lo atacó con una navaja y lo tuvo secuestrado en el baño de un bar casi tres horas. Quería que le dieran un auto y un pasaporte y que lo dejaran cruzar al Brasil, de lo contrario iba a tener que matarlo (al amigo de mi amigo).

    • 1980 Piglia, R. Respiración artificial [1980] 30 Argentina (CDH )
      El loco temblaba como un endemoniado y le puso la navaja en la garganta y en un momento dado lo obligó a arrodillarse y a rezar el padrenuestro. La cosa se iba poniendo cada vez peor, cuando de golpe al loco se le pasó el revire y soltó el arma y empezó a pedirle disculpas a todo el mundo.
    • 1980 Piglia, R. Respiración artificial [1980] 41 Argentina (CDH )
      En el fondo, como decía bien ese amigo tuyo a quien el loco lo agarró con una navaja, en el fondo no puede pasarnos nada extraordinario, nada que valga la pena contar. Quiero decir, en realidad, es cierto que nunca nos pasa nada.
    • 1980 Piglia, R. Respiración artificial [1980] Argentina (CDH )
      Estoy varado en esta reputa ciudad donde no hay más que ladrones y olor a mierda. Cuatro tipos me pusieron una navaja en los riñones y me sacaron hasta el último centavo mientras el cura seguía diciendo la misa.
    • 1981 Alonso Santos, J. L. Estanquera [1990] Esp (CDH )
      (Sujeta a la vieja apuntándola, mientras Leandro, navaja en mano, se esconde junto a la escalera para coger al que baje. Aparece entonces Angeles, la nieta, delgaducha y con gafas.)
    • 1981 Alonso Santos, J. L. Estanquera [1990] Esp (CDH )
      (Leandro se acerca por detrás y ella le ve de pronto con la navaja.)
    • 1981 Alonso Santos, J. L. Estanquera [1990] Esp (CDH )
      (Sujeta la vieja a Leandro y éste levanta la navaja, que brilla en el aire con ansia de algo de rojo que le dé color. Se masca la tragedia de la muerte trapera y la niña se arroja a los pies del golfo en estampa de cartel de ciego.)
    • 1981 Alonso Santos, J. L. Estanquera [1990] Esp (CDH )
      (Enfunda la navaja y trata de atar y amordazar a la anciana con un cinto y un pañuelo.) / A ver si así se está quieta y callada de una puta vez.
    • 1981 Alonso Santos, J. L. Estanquera [1990] Esp (CDH )

      Policía.¡Señor Gobernador!, aquí el subinspector Maldonado, a sus órdenes. Estoy bien. Las mujeres también están bien. Es mejor que no intenten entrar, éstos están armados. Son dos, tienen dos pistolas, con la mía, y una navaja...

    • 1981 Bryce Echenique, A. Martín Romaña [1995] Perú (CDH )

      Era horrible vivir sin mis, sin tus, sin sus. Felizmente un día dije mi bigote y ella saltó corrigiendo: nuestro bigote. Bizqueó un montón la pobre, pero yo volví a tener navaja y crema de afeitar, mi ropa de baño, mis camisas, etc... Pero en fin, con lo de la terraza sí tenía razón, sólo se la podía mencionar en plural: era hasta de Bibí.

    • 1981 Veloz Maggiolo, M. Sombra Castañeda [2005] República Dominicana (CDH )
      Tiró el jergón y durmió sobre el mismo hasta que los vítreos pájaros del yagrumo emitieron un sonido como de cristal de roca, un trino filoso, de crestas azules, en cuyas aristas resbalaban los primeros rayos solares, haciéndose trizas y cayendo como sutiles navajas de diamante, tan finas, que flotaban de un lado hacia otro, perdiéndose luego empujadas por la brisa.
    • 1982 Allende, I. Casa espíritus [1995] Chile (CDH )

      A los treinta y tantos años seguía teniendo el aspecto de un rudo campesino, por una cuestión de estilo, ya que el conocimiento de la vida y el éxito le habían suavizado las asperezas y afinado las ideas. Usaba una barba montaraz y una melena de profeta que él mismo podaba de memoria con una navaja que había sido de su padre, adelantándose en varios años a la moda que después hizo furor entre los cantantes de protesta.

    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )
      Pero Domicio Mamerco Quadrato no toleraba groserías, y menos aún aquella mañana de marzo en que incesantemente me hacía girar en torno de su dedo, y en que su excitación era tan visible que el barbero tuvo que rogarle que se calmara, con el resultado contrario y con la consecuencia de que la navaja le dibujó un leve corte en la mejilla derecha.
    • 1983 Alario di Filippo, M. LexColombianismos Co (NTLLE)
      navajona. Col. f. aum. de navaja cortar.
    • 1983 Alvar, M. (dir.) ALEANR, X-XII Esp (FG)
      navaja [...] navalla [Z 201, 606] [Hu] [Te 202, 204, 205, 207] navaja [Z 305] novalla [Hu 101, 102] [...] (lám. 1693, mapa 1441).
    • 1985 Cardoza Aragón, L. Guatemala [1985] 96 Guatemala (CDH )
      La serpiente se enrosca en el maíz, caduceo maya. La plantita emerge a la luz con sus navajas de jade. Más tarde, con la lluvia, serán anchas espadas pacíficas, hermosas llamas verdes. Y la lluvia también es dios, puesto que da vida al maíz, aun en pobres serranías agotadas por la erosión, conduciendo su esmeralda a ver el oro del grano.
    • 1985 Rossi, A. C. María noche [1985] Costa Rica (CDH )
      Y había trazado con un líquido rojo que me dio mucho asco una cruz sobre la parte superior del cuerpo: de la garganta al ombligo. De un hombro a otro pasando por el nacimiento de los pechos. Pero lo más macabro es que tenía una navaja en la otra mano y se la estaba hundiendo en el cuello, muy cerca de la vena yugular, y despacito pero seguramente se escapaba ya la sangre. Grité, grité con todas mis fuerzas. La tipa soltó la navaja y se volvió a mirarme con unos ojos terriblemente felinos y furiosos.
    • 1985 Rossi, A. C. María noche [1985] 262 Costa Rica (CDH )
      No se desangraría. Pero había que coser, desinfectar... La dejé acostada y fui a llamar urgentemente al doctor. Doctor Griffith, sí, mire usted, Mariestela ha sido víctima de una agresión bastante grave... Sí, una herida de navaja, el cuello..., sí, sí..., la hemorragia está bajo control...
    • 1985 Rossi, A. C. María noche [1985] Costa Rica (CDH )

      Tranquila, muy tranquila. Con su sonrisa habitual, y el cuello perfectamente liso e intacto: ninguna traza de navaja o de sangre.

    • 1985 Rossi, A. C. María noche [1985] Costa Rica (CDH )
      Aquí es donde yo me pregunto si no estará enferma, porque —escúchame bien—, mientras yo llamaba al doctor —me asusté mucho, toda esa sangre, la navaja—, ella se levantó y no tenía ya nada en el cuello. Pero yo vi a la tipa cortarle la garganta, Octavia, te lo juro.
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )

      Las peras sobre la mesilla: de eso no había en el calabozo de Rímini. Coge una y saca su navaja, ignorando el cuchillo. Empieza a pelarla. «¡Malo, no huele!»Prueba un trozo: fría como el hielo y no sabe a nada, la pera de magnífica apariencia.

    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )
      De modo que, a partir de ahora, se desayunará como los hombres, con olores y sabores de verdad, partidos con su navaja sobre auténtico pan y remojados en el buen tinto rascagaznates que Andrea no ha encontrado pretexto para rechazar en la cocina.
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )

      La luz matinal iba afirmándose mientras el viejo procuraba ganar tiempo, con la loca esperanza de que la parálisis del enemigo le subiera de pronto como espuma de gaseosa, hasta ahogar el odiado corazón; pero en vano tocaba su bolsita de amuletos por encima de la camisa, pidiendo ese milagro. El viejo había cogido ya su manta y su navaja, porfiaba con su hija sobre si se llevaba también la lupara, el antiguo retaco que fue su primera arma de fuego, su investidura de hombre.

    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )
      ¡Muerto y podrido, como ahora! —escupió furioso el viejo, aferrando ya la navaja dentro de su bolsillo. En aquel momento deseó acabar allí de una vez: morir llevándose al otro por delante.
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )
      «Aquí todos lo sabemos todo. Que la Concetta casó por su dinero con un estraperlista de guerra y es ahora una señorona en Catanzaro. Que mi viaje acaba en el cementerio y el suyo no tardará en lo mismo. Que yo aún tengo tiempo de clavarle la navaja y sentirle morir debajo mientras sus hijos me apuñalan... ¿Para qué? Todo está dicho.»
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )
      «¡Si lo viera Morrodentro, que ése sí es un pastor...! ¡Ni en la Arcadia esa, donde demonios esté, se puede ser pastor con esas medias blancas, esos calzones de cintajos y esos gorros... Pues ¿y el lacito de colores en el cayado? ¿Y esas pastoras con faldas como globos?... ¡Sinvergüenzas! ¡Eso es un carnaval!... ¡Dan ganas de sacar la navaja y rajarles la cara a todos en ese cuadro por maricones!... ¡Pastores, bah!»
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )
      Cuando era pastorcillo, arriba en la montaña, tiraba de navaja a la sombra de un castaño y a fuerza de tajos y cortes iba sacando algo: una cabeza con cuernos, un silbato, un perro, una mujer bien tetuda en la que no olvidaba la marcada incisión entre las piernas...
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )
      Desde ese momento su mano oprime la navaja, cerrada en el bolsillo del pantalón. «Si ese tío me lo desgracia se la clavo aquí mismo», sentencia contemplando a ese verdugo que, con el índice izquierdo, tantea la vena en la vulnerable garganta.
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] 128 Esp (CDH )
      La navaja ya está abierta en su mano cuando se acerca al coche, cuyo conductor tiene la suerte de que el cambio de disco le permita alejarse rápidamente, sin haber llegado a enterarse de nada.
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )
      Al viejo sólo le queda agotar los insultos y dirigir al fugitivo un corte de mangas, una vrazzata, pero todo su coraje no le impide verse en la cómica situación del perseguidor burlado, impotente allí en la acera, desnuda la cabeza, con su navaja inútil provocando miradas divertidas...
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )
      Sus manos, aferradas a la cabecera del diván, quisieran soldarse a la madera para no cerrarse en puños agresivos o sobre el mango de la navaja cachicuerna.
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )
      Así es que fue y con su navaja cachicuerna le abrió al muchacho en el brazo la vena del corazón y, de su colodra, derramó en la herida un chorreón todo rojo, que la gente creyó era jugo de plantas, pero era sangre de él mismo...
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )
      Es como tirar de navaja y no clavarla...
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )
      — Desde que no uso navaja me queda peor.
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )
      Bien lo aprendí; yo no me rendí nunca, ni paré de pelear... ¿Sabes el mejor regalo que me hicieron de niño? Lo recordé el otro día cuando te quitaba el cuchillo la Anunziata: una navaja. Pequeñita, pero navaja; el Morrodentro me la compró, el padre del de ahora. "Se cortará; todavía es un niño", le dijo el rabadán.
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )
      Me fui al guisandero y me dejó clavarla entre el tendón y el hueso largo de la pata por donde se le cuelga para despellejarlo... ¡Al recordarlo me vuelve a la mano la fuerza que da el apretar una navaja! En cambio se me ha olvidado ya lo que hice esta mañana, ¡qué cosas!... Todavía andará en mi macuto de la guerra aquella navajita, si no la ha tirado el cerdo de mi yerno, con el odio que me tiene... Bueno, odio no; para odiar hay que tener más redaños; sólo tiene mala baba el desgraciado... ¡Cuántos cuchillos tuve luego! El scerraviglicu de novio: entonces las mozas lo regalaban todas a su hombre cuando se prometían. El de mi Rosa tiene cachas de madreperla, como cuchillo de mafioso... Pero ninguno como la primera navajita: igual que la primera mujer, ¿comprendes?
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )
      «Ahí detrás esconde sus provisiones», piensa,«en ese armario tiene su navaja, en el cajón, bajo el papel de seda del fondo, está aquella foto callejera que nos hicimos juntos la tarde de las Varietés...»
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] 314 Esp (CDH )
      Después contó las fiestas y romerías de Roccasera, de las riñas por llevar las andas de Santa Chiara y les llamó mucho la atención el nombre de scerraviglicu dado a la navaja. De ahí se pasó a discutir la agresividad humana o animal y los dos profesores se enzarzaron acerca de la clave del comportamiento.
    • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )

      Pues por dinero no es, reconoce Andrea al recordar que cuando, por primera vez, hablaron ambas de la boda, Hortensia aseguró tajantemente que no aceptaría la herencia.

      — Ni una lira —afirmó—. Sólo quiero sus cosas personales, las que le he visto usar: la manta, la navaja...

      Hortensia no pudo continuar porque un sollozo le cortó la voz.

    • 1986 Díez Rdz, L. M. Fuente edad [1993] 206 Esp (CDH )
      — ¿La noche la pasaron tranquila ahí dentro? —preguntó interesado Eulogio el Compañero, mientras partía con la navaja un taco de cecina.
    • 1986 Skármeta, A. Cartero Neruda [1996] 71 Chile (CDH )

      Mario sintió sus ojos húmedos, y la voz le salió también mojada:

      — No me importa que esa mujer me rasgue con una navaja cada uno de mis huesos.

      — Lástima no tener un trío de guitarristas para que te hagan «tu-ru-ru-ru».

    • 1987 Muñoz Molina, A. Invierno Lisboa [1995] Esp (CDH )
      Entonces Lucrecia se puso de pie, descartó mi presencia, borrándome con una sonrisa, como se aparta el humo, y fue a decirle algo a Floro Bloom. La trompeta de Billy Swann cortaba el aire igual que una sostenida navaja.
    • 1987 Muñoz Molina, A. Invierno Lisboa [1995] 65 Esp (CDH )
      Tenía la extraña belleza de una navaja recién afilada, en su forma reluciente había una sugestión de irrealidad, como si no fuera un revólver que súbitamente podía disparar o matar, sino un símbolo de algo, letal en sí mismo, en su recelosa inmovilidad, igual que un frasco de veneno guardado en un armario.
    • 1988 Mutis, Á. Ilona [1988] 43 Colombia (CDH )
      Hubo un tercer episodio de este tipo con una india que debía venir de Taboga o de alguna isla cercana. Apenas hablaba español y trató de atacarme con una navaja. La saqué a empellones hasta el corredor y regresé al cuarto.
    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )

      De lejos se le habría tomado por un joven, debido a la delgadez y agilidad de movimientos, conservados por el ejercicio continuo de la profesión. Se había rasurado a conciencia con su vieja navaja inglesa de mango de marfil, y recortado más cuidadosamente que de costumbre el fino bigote gris. El pelo blanco, algo rizado en la nuca y las sienes, estaba peinado hacia atrás con sumo esmero; la raya, alta y a la izquierda, era tan impecable como si hubiera sido trazada con ayuda de una regla.

    • 1988 Rojo, J. A. Hotel Madrid [1988] Bolivia (CDH )

      No sé: son como láminas de metal que cortan la calma de la tarde, Parálisis Permanente; agudos soniquetes que son como disparos; filos de navaja que recorren la superficie de la piel y que la abren: para mostrar el espectáculo informe de las vísceras; para impactar.

    • 1988 Rojo, J. A. Hotel Madrid [1988] Bolivia (CDH )

      A la que se le cae, desde el cielo, como el abrigo rosáceo del amanecer y con sus calles todas desiertas porque la noche se ha ido gastando ya del todo y sólo queda alguna luz de neón como testigo indiscreto de su agonía. Luego sobre la pantalla, el primer plano de una mirada que asoma desde un rostro curtido. Claro que la navaja hoy ni le cruzó la cara porque es toda una sombra sus mejillas y sus ojos miran la ciudad como quien ve una silueta conocida que se dejó de ver hace algún tiempo.

    • 1988 Rojo, J. A. Hotel Madrid [1988] Bolivia (CDH )

      Pero a mí me apetece darle más bombo al asunto y, sin quitar ningún mérito a Mecano, quisiera trasladarme hasta los otros, los que compran sus discos, y mirarles de pasada los cuencos de la nariz y los talones. El primer disco, el del guateque y el maquillaje, está fechado en el 82. El otro, el del cementerio y las navajas, lo está en el 86. Curioso que en cuatro años un guateque se convierta en un cementerio y que el maquillaje se transforme en el filo de una navaja.

    • 1988 Rojo, J. A. Hotel Madrid [1988] 124 Bolivia (CDH )
      Y el tedio que produce la repetición de lo mismo, aunque eso mismo sea del orden de las beldades que sólo la juventud puede gozar, da un paso al frente y el brillo metálico de la navaja, mojada de soslayo por la luz de la luna, se levanta para buscar la sangre con que alegrar su ocaso.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
      Así que se puso a aprender artes marciales por correspondencia y a manejar la navaja por cuenta propia. Una mañana se desembarazó de la corona fúnebre, se asomó al mostradorcito y dijo: «Sal un momento, Gregor, que voy a hacerte una demostración». Lo esperó prevenido en un escorzo marcial, y apenas apareció por la trampilla, le esgrimió las manos sobre el rostro y lo inmovilizó con un grito y una llave de presa. Por las noches explicaba el trayecto que exige un navajazo al vientre, o cómo desarmar al adversario con un molinete o desnucarlo de una coz.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
      O bien se pasaba las horas arreglándose las uñas, o sacándose la cera de los oídos o manejando por puro gusto una navaja de uso múltiple que había comprado en un puesto ambulante, y que llevaba siempre colgada con una cadena de la trabilla del pantalón.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )

      Es usted generoso con los humildes, y también en eso se le nota que es un gran hombre.

      Apenas colgó, Gregorio abrió la navaja y se limpió cuidadosamente las uñas. Estaba atardeciendo.

    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] 129 Esp (CDH )
      Cuando ya era de noche, cenaba. Con la punta de la navaja, sin quitarse el sombrero, despachaba la cena. Tardaba muchísimo en cenar. Hacía montoncitos de pan y queso, pelaba la fruta muy fina y luego dividía la carne y la monda en trozos muy pequeños y con la punta de la navaja los iba pinchando y comiendo, muy poco a poco, como si le diera pesadumbre. No le dejaba a nadie la navaja, nunca, y tenía miedo de que se la quitasen.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] 130 Esp (CDH )
      Y cada vez que me asomaba estaba más oscuro y se oían menos ruidos, pero él no parecía adelantar en la cena. Al final quedaba un montón de pellejos, huesos y miollos. Pero también entonces me distraía con el recuerdo de la navaja y, aunque no quería, pensaba: «Cuando se muera será para mí».
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
      Y afirmaba que si todos fuesen como él no hubiera habido guerras, y el teléfono estaría aún por inventar. «Pero, ¿para qué queremos el teléfono?», preguntaba, y hacía con la navaja como si estuviera hablando por él, imitando voces ridículas: «¿Diga?, ¿sí?, ¡ah!, ¿me oye?, ¿sigue ahí?, ¿sí?, ¿diga?, ¡ya!, ¡ah!, ¡claro, claro!, ¡sí, sí!, ¿me escucha?».
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] 132 Esp (CDH )
      Entonces mi padre salió del silencio. Sacó la navaja de comer, me la tendió y me dijo: «Vete, muchacho. Allí lejos podrás ser periodista».
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] 200 Esp (CDH )
      Y luego en el cuarto saco el espejito que me regaló mi novia y la navaja de mi padre y me pongo a recordar el pasado. Yo, señor Faroni —y empezó a quebrársele la voz—, yo soy un fracasado y no tengo remedio, eso es lo que yo soy, un tonto del bote, tan torpe que no serviría para ser su ayudante ni su amigo ni nada.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
      Es la navaja de mi padre. No he encontrado mejor forma de demostrarle mi agradecimiento. Yo, prefiero hacer el ridículo antes que pasar por un hombre desagradecido.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] 224 Esp (CDH )

      La navaja, sobre todo, lo puso al borde de la claudicación. Era una navaja de lo más vulgar, con cachas de tornasoles y hoja herrumbrosa y mellada que olía a pescadilla. Pero él la miraba como el botín que hubiera ganado tras muchos años de asedio.

    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
      Aparecía allí Antón, de facha ya contemporánea, con unos cuernos de carnero en una mano y una navaja abierta en la otra.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
      Comió en el parque a punta de navaja, pan y fuagrás, y antes de las seis se dirigió al café.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
      «El otro día me enseñó una navaja y me dijo: "O te vuelves a la pensión o te ando en la cara." Así que no he podido ver ni el río ni las pirámides, ni he logrado entrar en el café.»
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
      Veinte años viviendo con gente cruda, con tipos que lucen cicatrices y gastan navaja, que miran de perfil como los gallos, que son muy machos pero que en caso de necesidad dan por culo a cualquiera.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
      Lo más probable es que estuviesen buscando a Augusto Faroni, y en ese caso él tenía que aprovechar la incertidumbre para ir a casa, despedirse de Angelina y coger ropa, dinero y todo lo necesario para sobrevivir en la espesura. Por ejemplo, enumeró: navaja, sartén, cerillas, tijeras, medicinas, linterna y muchas cosas más, sin las cuales no podría subsistir.
    • 1990 Vázquez Montalbán, M. Galíndez [1993] 136 Esp (CDH )
      Comprobó el cargador de la pistola y la soltura de la navaja para desdoblarse y enseñar su alma de acero. Se metió la navaja en el bolsillo, se colgó la pistola bajo el sobaco y ante el espejo se probó cómo le quedaba la americana. Se ladeó el sombrero sobre la oreja izquierda.
    • 1990 Vázquez Montalbán, M. Galíndez [1993] 143 Esp (CDH )

      Y luego los comunistas, sólo los comunistas nos interesan, señor Galíndez, o sólo los comunistas nos interesan, pendejo, hijo de la gran puta, que te vamos a deshuevar con una navaja sin filo, maricón.

    • 1990 Vázquez Montalbán, M. Galíndez [1993] 160 Esp (CDH )
      Pero fijaros que todo lo hice sin mentarle a la madre, porque el hombre que amenaza se pierde por las palabras y si hay muchas palabras no llega a los hechos. Espaillat, el Navajita, la leyenda del torturador con su propia navaja.
    • 1990 Vázquez Montalbán, M. Galíndez [1993] Esp (CDH )
      Hay quien dice que yo mato a mis adversarios con una navaja, pero en realidad el apodo se debe a que me gusta saltar directamente al corazón de cualquier problema o situación.
    • 1990 Vázquez Montalbán, M. Galíndez [1993] Esp (CDH )
      Comprobó si la pistola seguía en el fondo de su maletín y dudó en cogerla, aunque la obligación de cobijarla en la chaqueta o bajo la chaqueta le hizo desistir y se metió en el bolsillo una navaja con resorte.
    • 1992 Belli, G. Mujer habitada [1995] Nicaragua (CDH )
      Llevaba colgada, de una especie de leontina, una prodigiosa navaja conteniendo toda clase de instrumentos que acostumbraba usar para fabricar horquetas de madera, tiradoras con las que los muchachos cazaban pájaros o jugaban a la guerra.
    • 1992 Molina Foix, V. Don Juan [1994] Esp (CDH )
      Y con una navaja de piedra negra, que en esta tierra las hay, con aquel cruel navajón de filo limpio como espejo, abría al desventurado y le sacaba el corazón, y caído el corazón del pecho, estaba un poco bullendo sobre el polvo de la tierra.
    • 1992 Roa Bastos, A. Vigilia Almirante [1992] Paraguay (CDH )
      Sabe sugerir el tic de un pómulo, el temblor de un párpado, una verruguilla con pelos, el timbre y la entonación de una voz, el filo de una boca despiadada de quien parece llevar entre los dientes una navaja invisible.
    • 1993 Fuentes, C. Naranjo [1993] México (CDH )
      Mandé recoger veinte mil navajillas y pinzas de depilar entre la tropa. Empecé a dejarme una barba de dos o tres días para dar ejemplo de rudeza, pero renunciando a una de las distinciones más sensuales de mi vida, desde los veinte años: tener el cuello limpio. Aquí, todos nos dejaríamos la barba hasta caer Numancia. Prohibí los espejos.
    • 1993 Fuentes, C. Naranjo [1993] México (CDH )
      En el caso de mi compañerito, los restos de su blandura infantil habían sido rebanados hace rato por un calendario con hojas de navaja. En los ojos de ese chiquilín acapulqueño, el tiempo pasaba sin respetar la niñez ni la vejez ni edad alguna.
    • 1993 Sarduy, S. Cantantes [1967] Cuba (CDH )

      Es verde limón, pluma de gallo, se eriza; un viento venenoso le ha entrado por los nueve orificios.

      Está inspirado. Se acerca sereno, mirando hacia el tablado, pero en surealidad atraviesa combates, esquiva murciélagos que son navajas toledanas, aplasta hileras de hormigas, de enanos rojos, cabalga sobre una tortuga.

    • 1995 Adoum, J. E. Ciudad sin ángel [1995] 126 Ecuador (CDH )
      Lo grave en su caso es que AnaCarla quiso contarle varias veces su pasado remoto, incluso parecía tener placer en eso, como cuando comenzó a hablarle del encanto ¿edípico? que sentía a los seis años cuando su padre le permitía que lo acompañara en la sala de baño mientras se afeitaba y, después, de su ilusión de afeitarlo, deseo mezclado con el miedo que como objeto le inspiraba la navaja.
    • 1995 Montero, M. Tú Oscuridad [1995] Cuba (CDH )
      Lo hizo de un modo criminal, dejándome pequeñas crestas alrededor del cráneo, tuve deseos de pedirle que me rapara la cabeza, pero me contuve pensando que aquellas crestas eran del todo preferibles a los raspazos y las cortaduras que sin duda me infligiría con su navaja.
    • 1996 Bayly, J. "La Prensa" [1996] Perú (CDH )

      Diego abrió el botiquín: una pasta de dientes, una espuma de afeitar, una navaja, vaselina, un par de condones, toallas higiénicas, un par de tampax.

    • 1996 Pitol, S. Arte fuga [1997] México (CDH )

      Bueno, me imagino que lo mató. Le encajó una navaja en el vientre. Las sobrinas del dueño del hostal, las chicas que hacen el aseo, me preguntaron después: «¿Se acercó mucha gente?, ¿detuvieron al gamberro?, ¿no se les escaparía?»No supe responderles nada, aún ahora no logro precisar nada. Sólo recuerdo que el herido se recargó de espaldas a la pared, después, con cara de ser el más asombrado de todos, trató de echar el cuerpo hacia adelante, no lo logró, se dobló en sí mismo, como un acordeón que se fuera cerrando. ¿Presencié realmente cómo le extraían la navaja ensangrentada del cuerpo o lo estoy inventando ahora?

    • 1996 Pitol, S. Arte fuga [1997] México (CDH )

      Solemne, el gordo Buck Mulligan avanzó desde la salida de la escalera llevando un cuenco de espuma de jabón, y encima, cruzados, un espejo y una navaja. La suave brisa de la mañana le sostenía levemente en alto, y, detrás de él, la bata amarilla desceñida.

    • 1996 Pitol, S. Arte fuga [1997] México (CDH )
      En casa de su ama se celebran algunas veces saraos muy reservados donde Gabriel atiende no sólo a gente de teatro sino también a personajes procedentes de escenarios más ilustres, donde, por lo visto, aquellos invitados de lujo no encuentran la alegría ni la informalidad que reinan en las casas de los cómicos o en otros lugares a los que a veces aluden, por supuesto en voz baja, que convocan a la flor de la mala vida madrileña, donde las navajas relucen cuando menos se espera y el cante y el bailío se interrumpen de golpe para convertir la tertulia en movidísima fiesta de palos.
    • 1997 Richard, R. DiccAmericanismos (BD)
      navaja. f. navaja cacha blanca. Véase cacha*-blanca. [| navaja de empuñadura de hueso, y de hoja ancha y larga].
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      navaja [...] f. Cuchillo cuya hoja puede doblarse sobre el mango para que el filo quede guardado entre las dos cachas o en una hendidura a propósito.
    • 2002 Bryce Echenique, A. Huerto Amada [2002] Perú (CDH )
      Más modesto, Carlitos apenas llevaba un maletín, navaja y crema para afeitarse, escobilla de dientes, agua de colonia Varón Dandy —por aquello del amor y del humor—, un peine, y cuatro verdaderos tratados de dermatología para leerlos si Natalia se quedaba dormida en alguna cama del camino.
    • 2002 Bryce Echenique, A. Huerto Amada [2002] Perú (CDH )
      Molina y el Daimler, ambos por rubios Albión, por carísimos y hasta por uniformados y nunca jamás vistos ni imaginados, siquiera, por aquella avenida Grau en la que quedaba la Escuela de Medicina de San Fernando, muy cerquita ya al límite entre el bien y el mal, o el rojo, pero de burdel, y el negro, pero de raza esclava importada del África, más una clase media ya sin medios y unos prostíbulos de a dos por medio, un proletariado y su lumpen y, en fin, de todo, como en botica, pero really made in Perú, Molina y el Daimler, a cuál más caro en lo suyo, jamás deberían ni siquiera acercarse por esa jungla de asfalto y navajas, porque ipso facto serían asaltados, golpeados, desvalijados y revendidos [...].
    • 1998-2002 Fresán, R. Velocidad Cosas [2002] Argentina (CDH )

      Estaba en el piso, cubierto de sangre, el mango de la navaja asomando en mi pecho como una versión jíbara ypocketde Excalibur Nada me dolía salvo la cabeza.Me dolía mucho.Supe que no estaba muerto porque no es lógico morirse y que a uno le siga doliendo la cabeza.No seria justo.El paraíso se parecía, también, demasiado a la Acrópolis.Llevé mi mano a la navaja pensando qué hacer.Extraerla tal vez equivaldría a despertar a un geiser rojo, me dije, a morir desangrado.Me arriesgué a hacerlo, no tenía nada que perder.Descubrí con cierta inexplicable desilusión que la navaja había sido interceptada por un libro en el bolsillo interno de mi chaqueta.

    • 1998-2002 Fresán, R. Velocidad Cosas [2002] Argentina (CDH )

      El primer hijo de puta que recuerdo con claridad es mi Abuelo. Un monstruo elegante y complejo a quien jamás pude describir con precisión hasta que en una noche de cine descubrí a un actor norteamericano llamado Christopher Walken. Mi Abuelo, por más que no se pareciera a él en lo fisico, era exactamente iguala Christopher Walken: un vértigo de amenaza, una navaja abierta en un cajón oscuro, una sonrisa sin puerta de salida.

    • 2002 Fuentes, C. Creo [2002] México (CDH )

      Alimentado por la cultura de España, Buñuel liberó la mirada mediante una técnica notable. Abundan en sus películas los planos medios o distantes, a veces grises y monótonos, que súbitamente, con un veloz acercamiento, revelan el detalle convulsivo: la calavera inscrita en la cabeza de insecto, la sangre brotando entre los muslos de una mujer, el crucifijo que esconde una navaja, los botines eróticos de una camarera, un ojo rebanado a la mitad cuando una nube cruza la faz de la luna...

    • 2002 García Márquez, G. Vivir [2002] Colombia (CDH )

      Entre mis compañeros de universidad, unos lo apreciaron, otros lo comprendieron menos, otros con más razones no pasaron de la cuarta línea, pero Gonzalo Mallarino, cuyo juicio literario no me era fácil poner en duda, lo aprobó sin reservas.

      Mi ansiedad mayor era por el veredicto de Jorge Álvaro Espinosa, cuya navaja crítica era la más temible, aun más allá de nuestro círculo. Me sentía en un ánimo contradictorio: quería verlo de inmediato para resolver de una vez la incertidumbre, pero al mismo tiempo me aterraba la idea de afrontarlo.

    • 2003 Skármeta, A. Baile Victoria [2003] Chile (CDH )

      Buscaría un minuto de soledad, acaso cuando el tabernero entrara al baño, prendería la quijada de Santoro con los dedos enfundados en guantes blancos, y tras dejar expuesta la yugular, le acertaría con la navaja en la arteria.

    • 2003 Skármeta, A. Baile Victoria [2003] Chile (CDH )
      El tono del comerciante aceleró la sangre del muchacho e instintivamente metió la mano al bolsillo y apretó la navaja. Pero en seguida aflojó la presión sobre el arma y para calmarse arrastró un rato las suelas de sus zapatillas Adidas sobre el parquet.
    • 2003 Skármeta, A. Baile Victoria [2003] Chile (CDH )
      Entre ambos hay un espacio cubierto con láminas que se desatornillan con una navajita de colegial. Luego usted manipula las ganzúas, corta la alarma electrónica, y llenamos el elevador de dólares.
    • 2003 Skármeta, A. Baile Victoria [2003] Chile (CDH )
      Cuando Elsa volvió de la visita a Teresa Capriatti pudo ver de espaldas a Rigoberto Marín, tallando con una navaja la cubierta de su mesón de recepcionista. Por el espejo advirtió que el hombre ya la había visto entrar y que todo intento de fuga carecía de sentido: un par de pasos y el tipo le clavaría el hígado para dejarla desangrarse sobre el choapino de entrada.
    • 2003 Skármeta, A. Baile Victoria [2003] Chile (CDH )
      Expuso sobre el mesón la respetable navaja con su filuda hoja totalmente abierta.

      — En este barrio uno aprende a apreciar una arma como ésta. ¿En qué puedo servirlo, don Alberto?

      La mujer hubiera querido sacarse el abrigo, pero se contuvo, reflexionando que si la puntada iba al corazón la gruesa tela invernal podría amortiguarla.

    • 2003 Skármeta, A. Baile Victoria [2003] Chile (CDH )
      El criminal desclavó la navaja y estuvo gesticulando con ella como si se tratara de un simple lápiz Faber.
    • 2003 Skármeta, A. Baile Victoria [2003] Chile (CDH )
      Avanzó hasta ella y la empujó contra el perchero, haciéndole oler la navaja.

      — ¿Qué quiere?

      — Saber dónde está Vergara Grey.

    • 2003 Skármeta, A. Baile Victoria [2003] Chile (CDH )
      Alberto Parra Chacón apartó la navaja y volvió hacia el mostrador. Había dejado inconclusa una séptima banderita chilena y comenzó a hender el mesón con la navaja para imprimirla.
    • 2003 Skármeta, A. Baile Victoria [2003] Chile (CDH )
      Lo hizo cantando con voz aguardentosa «Tengo un corazón que llegaría al sacrificio por ti», y en una ráfaga de prudencia clavó y abandonó su navaja en un árbol de avenida República bajo las risas de un grupo de universitarios que lo observaron rebotar entre los automóviles estacionados y las murallas de su instituto sin que el hombre pudiera retomar el timón de su equilibrio.
    • 2005 Iwasaki, F. Neguijón Perú (CDH )

      Si las intrigas del regatón Delgado y su cómplice de la villa del Pedroso no lo hubieran mandado a prisión, sus impresos habrían llegado hasta Potosí. Linares maldijo a sus enemigos y les deseó un padrastro infectado, una potra en los testículos o un neguijón en las muelas.

      En su trinquete del rancho de la Rasca, el caballero Valenzuela se incorporó cuando vio que los demás galeotes hacían acopio de navajas, verduguillos y cachiporras.

    • 2010 ASALE DiccAmericanismos (NTLLE)
      navaja [...] f. RD, PR. Rasuradora.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      navaja [...] f. Cuchillo cuya hoja puede doblarse sobre el mango para que el filo quede guardado entre las dos cachas o en una hendidura a propósito.
    • 2020 Rey Rosa, R. Carta ateo guatemalteco Gu (CORPES)
      Don Melchor operaba con aplomo. Con una navaja con cabo de pata de venado, larga y bien afilada, había hecho un corte en el pantalón de Julio para exponer la herida. El trocante menor del hijo del cofrade se había partido en dos, una sustancia blanca y vidriosa podía verse en el quiebre, a pesar de la sangre.
    1. s. Se usa en expresiones comparativas para ponderar lo agudo, cortante o hiriente de algo o alguien.
      docs. (1275-2002) 28 ejemplos:
      • c1275 Alfonso X Gral Estoria II [2003] fol. 102r Esp (CDH )
        Et leuante me & tome el espada tremiendo me la mano. Et non te quiero mentir en nada mas toda la uerdat te manifiesto cuemo me contescio. Tres uezes alçe la espada taiant como Nauaia. que nos diera nuestro padre sennas a cada una de nos. & tres uezes se cayo a tierra la mano con ella tremiendo.
      • 1998-2002 Fresán, R. Velocidad Cosas [2002] Argentina (CDH )

        La mujer da la impresión de haber nacido para caminar desnuda, y el claro estilo de los ochenta del mínimo vestido negro que tapiza su cuerpo como una segunda y tirante piel funciona casi como un acto de protesta contra las bermudas y las pesadas camisas escocesas que inundan esta fiesta con un lookque ya no me importa y que se llama post-neo-grungeo hoboalgo por el estilo. La mujer responde al tipo al que Willi gustaba categorizar como Flashback Ladies. Esas chicas peligrosas y afiladas como navajas. Hembras con pasado oscuro que, en determinado momento de la película, empiezan a recordar episodios conflictivos y esqueletos en armarios acompañadas siempre por esas espirales que giran mientras ellas se llevan la mano a la cabeza y gritan que no, que ellas no quisieron matar a su hermanita, que fue sin querer.

      • c1275 Alfonso X Gral Estoria II [2003] fol. 102r Esp (CDH )
        Et leuante me & tome el espada tremiendo me la mano. Et non te quiero mentir en nada mas toda la uerdat te manifiesto cuemo me contescio. Tres uezes alçe la espada taiant como Nauaia. que nos diera nuestro padre sennas a cada una de nos. & tres uezes se cayo a tierra la mano con ella tremiendo.
      • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba II [1920-1922] Esp (CDH )

        Non auera flaqueza nin cansançio en el, nin soñara nin dormira, nin se soltara la çinta de los sus lomos, nin se rronpera la correa del su calçado.

        Que las sus saetas agudas son, e todos los sus arcos armados son; las vñas de los sus cauallos como nauaias son repudadas, e las sus ruedas como viento de tempestad.

      • 1406-a1435 Baena, J. A. Poesías [1993] Canc Baena Esp (CDH )
        Señor, finalmente assí determino / que ésta mi lengua polida, que taja / más que delgada e linda navaja, / fará lo que dize so pena del vino.
      • 1569 Torquemada, A. Jardín [1994] 877 Esp (CDH )
        El mayor enemigo que tienen y que más se atreva a conquistarlas, y que muchas vezes las mata es un pescado que llaman orca, que, con no ser muy grande, es muy fiero y muy ligero, y acomete a la vallena pesada con sus dientes agudos como navajas, de manera que la abre por el vientre, y assí, conosciéndole ventaja, huye della y viene a caer en otro mayor peligro, dando en baxíos y arena, adonde no puede nadar como querría, y los pescadores la matan, yendo mucha cantidad dellos en varcos, y tirándole con harpones, los quales van hincados en ella hasta que muere, dándoles siempre cuerda.
      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 186 Esp (CDH )
        Dejemos de hablar de los libros y cuentas, pues va fuera de nuestra relación, y digamos cómo tenía Montezuma dos casas llenas de todo género de armas, y muchas de ellas ricas con oro y pedrería, como eran rodelas grandes y chicas, y unas como macanas, y otras a manera de espadas de a dos manos, engastadas en ellas unas navajas de pedernal, que cortaban muy mejor que nuestras espadas, e otras lanzas más largas que no las nuestras, con una braza de cuchillas, y engastadas en ellas muchas navajas, que aunque den con ellas en un broquel o rodela no saltan, e cortan en fin como navajas, que se rapan con ellas las cabezas; y tenían muy buenos arcos y flechas, y varas de a dos gajos, y otras de a uno con sus tiraderas, y muchas hondas y piedras rollizas hechas a mano, y unos como paveses, que son de arte que los pueden arrollar arriba cuando no pelean porque no les estorbe, y al tiempo del pelear, cuando son menester, los dejan caer, e quedan cubiertos sus cuerpos de arriba abajo.
      • 1605 Cervantes Saavedra, M. Quijote I [2004] 205 Esp (CDH )

        — Esa es la pena que yo tengo y la que tú debes tener, Sancho —respondió don Quijote—, pero de aquí adelante yo procuraré haber a las manos alguna espada hecha por tal maestría, que al que la trujere consigo no le puedan hacer ningún género de encantamentos; y aun podría ser que me deparase la ventura aquella de Amadís, cuando se llamaba el Caballero de la Ardiente Espada, que fue una de las mejores espadas que tuvo caballero en el mundo, porque, fuera que tenía la virtud dicha, cortaba como una navaja y no había armadura, por fuerte y encantada que fuese, que se le parase delante.

      • 1615 Cervantes Saavedra, M. Vizcaíno fingido [1995] Comedias y entremeses Esp (CDH )
        La mujer más avisada, / o sabe poco, o no nada.La mujer que más presume / de cortar como navaja / los vocablos repulgados, / entre las godeñas pláticas; / la que sabe de memoria, / a Lofraso y a Diana, / y al Caballero del Febocon Olivante de Laura; / la que seis veces al mes / al gran Don Quijotepasa, / aunque más sepa de aquesto, / o sabe poco, o no nada. /
      • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] II, 360 Esp (CDH )
        "Caballero, al menos, vengo, / si por dicha no lo soy; / descendiente, si me apeo, / del proprio Paladïón. / "Mis armas son un escudo / (y fueran mejores dos, / cuanto va del que es sencillo * / al caballero doblón), * / "dividido en tres cuarteles, / y en el primero un león, / más rapante que navaja / y que un solicitador; / "una maza al otro lado; / y ha sido pública voz / que de las Carnestolendas / vengo de mal en peor; / "en el otro, seis roeles, / por el cuarto de ratón * / que me toca, por los dientes, / del solar de comedor. /
      • 1764 Cisneros, J. L. Descripción Benezuela [1912] Venezuela (CDH )

        Críanse también una especie de Pájaros muy corpulentos, sobre una zanca larga, y derecha; es todo blanco, y en el cuello una gargantilla encarnada y negra, el pico largo, á proporción del cuerpo, tan cortante como una Nabaja, y cola muy pequeña; se mantienen de la pesca, con tal arte y primor, que entretienen mucho al ver su estratagema [...].

      • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ecuador (CDH )

        Costó mucho al mozo el recabar de los indios que no matasen al intérprete, diciéndoles que se enojaría el padre y le darían una grandísima pesadumbre. Sin embargo, dándole una buena zurra le dejaron bien atado hasta la mañana; pero él, avivado con los azotes, discurrió tanto aquella noche, que contra lo que se podia esperar de las fuertes ataduras logró escapar al monte antes de la mañana. Es creible que con los dientes tronchase las ataduras, pues los suelen tener tan firmes y tan afilados que cortan á las veces con ellos palos y varas con tanta facilidad como con una navaja ó cuchillo.

      • 1891 Pardo Bazán, E. Piedra angular [2002] Esp (CDH )
        Moragas sentía aquellas ojeadas alevosas, que se le hincaban como navajillas en el rostro. Un preso, en particular, le inspiró tan súbita repugnancia, que de buen grado se iría a él para retarle y abofetearle. «¡Vaya un pájaro!», murmuró dando con el codo a Febrero.
      • 1895 Pereda, J. M. Peñas [1995] Esp (CDH )

        Según íbamos ganando altura, encontrábamos más a menudo grandes placas o «tresechones»de granizo congelado en las laderas sombrías, y desde los picos de Europa hasta los de Sejos, todas las cumbres que se alcanzaban a ver estaban cubiertas de nieve, en la que centelleaba el sol al herirla de frente con sus rayos.

        Así era el aire ambiente, frío y cortante como una navaja de afeitar.

      • c1870-1905 Echegaray, J. Ciencia popular [1905] Esp (CDH )

        La cola era necesaria para el equilibrio dinámico y se aprovechaba además para los grandes combates aéreos de unas cometas con otras, en pleno campo, y más comúnmente entre terrado y terrado.

        Porque al fin de la cola se disponían, entre dos cañitas, cuchillas de filo cortante como navaja de afeitar. Y cuando dos cometas luchaban, consistía la habilidad, y estaba el mérito, en cortar el hilo de la cometa contraria con la cuchilla de la cometa propia.

      • 1948 Marechal, L. Adán Buenosayres [1999] Argentina (CDH )
        Dejamos a doña Filomena y a doña Gertrudis erguidas la una frente a la otra, en silencio aún, pero con las lenguas listas y cortantes como navajas.
      • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Argentina (CDH )
        Y las aves rapaces muertas, mezcladas, hirientes como navajas las alas y los espolones, sobresalían de los morrales y de grandes cestos.
      • 1985 Cardoza Aragón, L. Guatemala [1985] Guatemala (CDH )

        La caída de los aztecas, que en los señoríos de Guatemala no se ignoró, colocó a nuestros pueblos en situación sin esperanza. Se luchó, sin embargo, fieramente. La espada española rasgó la carne desnuda, inocente de mis abuelos. Se hundió como navaja barbera en un trozo de mantequilla.

      • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
        En el interior de aquel bastón había un estoque del mejor acero, tan afilado como una navaja de afeitar.
      • 1993 Ferré, R. Batalla vírgenes [1993] Puerto Rico (CDH )

        Al regresar a Puerto Rico después de terminar su carrera había tenido un éxito enorme, pero era sólo al caminar por las calles de La Perla que se sentía absolutamente feliz. Allí dejaba su imaginación en libertad y se regodeaba en la manera sorpresiva en que el mar asomaba el lomo al final de la calle; en los ocres y los sienas de las tablas carcomidas de las casas; en los techos de zinc afilados por el viento como navajas delicadas.

      • 1998-2002 Fresán, R. Velocidad Cosas [2002] Argentina (CDH )

        La mujer da la impresión de haber nacido para caminar desnuda, y el claro estilo de los ochenta del mínimo vestido negro que tapiza su cuerpo como una segunda y tirante piel funciona casi como un acto de protesta contra las bermudas y las pesadas camisas escocesas que inundan esta fiesta con un lookque ya no me importa y que se llama post-neo-grungeo hoboalgo por el estilo. La mujer responde al tipo al que Willi gustaba categorizar como Flashback Ladies. Esas chicas peligrosas y afiladas como navajas. Hembras con pasado oscuro que, en determinado momento de la película, empiezan a recordar episodios conflictivos y esqueletos en armarios acompañadas siempre por esas espirales que giran mientras ellas se llevan la mano a la cabeza y gritan que no, que ellas no quisieron matar a su hermanita, que fue sin querer.

      • c1275 Alfonso X Gral Estoria II [2003] fol. 102r Esp (CDH )
        Et leuante me & tome el espada tremiendo me la mano. Et non te quiero mentir en nada mas toda la uerdat te manifiesto cuemo me contescio. Tres uezes alçe la espada taiant como Nauaia. que nos diera nuestro padre sennas a cada una de nos. & tres uezes se cayo a tierra la mano con ella tremiendo.
      • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba II [1920-1922] Esp (CDH )

        Non auera flaqueza nin cansançio en el, nin soñara nin dormira, nin se soltara la çinta de los sus lomos, nin se rronpera la correa del su calçado.

        Que las sus saetas agudas son, e todos los sus arcos armados son; las vñas de los sus cauallos como nauaias son repudadas, e las sus ruedas como viento de tempestad.

      • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba II [1920-1922] Esp (CDH )
        Injustiçia ymagina la tu lengua, la qual tienes como nauaja aguda; e fazes engaños.
      • 1406-a1435 Baena, J. A. Poesías [1993] Canc Baena Esp (CDH )
        Señor, finalmente assí determino / que ésta mi lengua polida, que taja / más que delgada e linda navaja, / fará lo que dize so pena del vino.
      • 1569 Torquemada, A. Jardín [1994] 877 Esp (CDH )
        El mayor enemigo que tienen y que más se atreva a conquistarlas, y que muchas vezes las mata es un pescado que llaman orca, que, con no ser muy grande, es muy fiero y muy ligero, y acomete a la vallena pesada con sus dientes agudos como navajas, de manera que la abre por el vientre, y assí, conosciéndole ventaja, huye della y viene a caer en otro mayor peligro, dando en baxíos y arena, adonde no puede nadar como querría, y los pescadores la matan, yendo mucha cantidad dellos en varcos, y tirándole con harpones, los quales van hincados en ella hasta que muere, dándoles siempre cuerda.
      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 186 Esp (CDH )
        Dejemos de hablar de los libros y cuentas, pues va fuera de nuestra relación, y digamos cómo tenía Montezuma dos casas llenas de todo género de armas, y muchas de ellas ricas con oro y pedrería, como eran rodelas grandes y chicas, y unas como macanas, y otras a manera de espadas de a dos manos, engastadas en ellas unas navajas de pedernal, que cortaban muy mejor que nuestras espadas, e otras lanzas más largas que no las nuestras, con una braza de cuchillas, y engastadas en ellas muchas navajas, que aunque den con ellas en un broquel o rodela no saltan, e cortan en fin como navajas, que se rapan con ellas las cabezas; y tenían muy buenos arcos y flechas, y varas de a dos gajos, y otras de a uno con sus tiraderas, y muchas hondas y piedras rollizas hechas a mano, y unos como paveses, que son de arte que los pueden arrollar arriba cuando no pelean porque no les estorbe, y al tiempo del pelear, cuando son menester, los dejan caer, e quedan cubiertos sus cuerpos de arriba abajo.
      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] Esp (CDH )

        Ya he dicho en el capítulo que dello habla, que Cortés envió a decir a los pueblos de Chinanta, donde trajeron las lanzas e picas, que viniesen dos mil indios dellos con sus lanzas, que son mucho más largas que no las nuestras, para nos ayudar, e vinieron aquel mismo día y algo tarde, después de preso Narváez, y venían por capitanes los caciques de los mismos pueblos e uno de nuestros soldados, que se decía Barrientos, que había quedado en Chinanta para aquel efecto; y entraron en Cempoal con muy gran ordenanza, de dos en dos; y como traían las lanzas muy grandes y de buen cuerpo, y tienen en ellas unas braza de cuchilla de pedernales, que cortan tanto como navajas, según ya otras veces he dicho, y traía cada indio una rodela como pavesina, y con sus banderas tendidas, y con muchos plumajes y atambores y trompetillas, y entre cada lancero e lancero un flechero, y dando gritos y silbos decían: "Viva el rey, viva el rey, y Hernando Cortés en su real nombre" [...].

      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 475 Esp (CDH )
        [...] y fuimos a un pueblo de los tres, que ya he dicho que era fortaleza, y hallámosle lleno de guerreros, y comenzaron a nos dar grita y voces y a tirar vara y flecha, y tenían grandes lanzas y pavesinas y espadas de a dos manos de pedernal, que cortan como navajas, según y de la manera de los de Chamula; y nuestro capitán con todos nosotros les íbamos subiendo la fortaleza, que era muy más mala y recia de tomar que no la de Chamula; acordaron de se ir huyendo y dejar el pueblo despoblado y sin cosa ninguna de bastimentos [...].
      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 509 Esp (CDH )
        Y al Cristóbal de Olí no se le dio nada por lo que le decía, y teníalo como cosa de burla; y como el concierto que he dicho estaba hecho con los amigos de Cortés, estando cenando a una mesa y habiendo alzado los manteles, y se habían ido a cenar los maestresalas y pajes, y estaban delante Juan Núñez de Mercado y otros soldados de la parte de Cortés que sabían el concierto, el Francisco de las Casas y el Gil González de Avila cada uno tenía escondido un cuchillo de escribanía muy agudos como navajas, porque ningunas armas se las dejaban traer; y estando platicando con el Cristóbal de Olí de las conquistas de México y ventura de Cortés, y muy descuidado el Cristóbal de Olí de lo que le avino, el Francisco de las Casas le echó mano de las barbas y le dio por la garganta con el cuchillo, que le traía hecho como una navaja para aquel efecto [...].
      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 527 Esp (CDH )
        Volvamos a nuestra relación: que desde a dos días dimos en una sierrezuela de unas piedras que cortaban como navajas; y puesto que fueron nuestros soldados a buscar otros caminos (para dejar aquella sierra de los pedernales) más de una legua a una parte e a otra no hallaron otro camino, sino pasar por el que íbamos; e hicieron tanto daño aquellas piedras a los caballos, que como llovía resbalaban y caían, y cortábanse piernas y brazos y aun en los cuerpos, y mientras más abajábamos, peor era, porque ya era la bajada de la sierrezuela [...].
      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 150 Esp (CDH )

        [...] y luego contaron de la manera de las armas, que eran varas de a dos gajos, que tiraban con tiraderas, que pasan cualesquier armas, y muchos buenos flecheros, y otros con lanzas de pedernales que tienen una braza de cuchilla, hechas de arte que cortan más que navajas, y rodelas y armas de algodón, y muchos honderos con piedras rollizas e otras lanzas muy largas y espadas de a dos manos de navajas, y trajeron pintados en unos paños grandes de henequén las batallas que con ellos habían habido y la manera de pelear.

      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 119 Esp (CDH )
        Y todos a una le respondimos que vamos mucho en buen hora, que Dios es fuerza verdadera; y así, comenzamos a caminar con el concierto que he dicho, y no muy lejos vieron nuestros corredores del campo hasta obra de treinta indios que estaban por espías, y tenían espadas de dos manos, rodelas, lanzas y penachos, y las espadas son de pedernales, que cortan más que navajas, puestas de arte que no se pueden quebrar ni quitar las navajas, y son largas como montantes, y tenían sus divisas y penachos; y como nuestros corredores del campo los vieron, volvieron a dar mandado.
      • 1583 Luis de Granada Introd Símbolo I [1908] Esp (CDH )

        Resplandesce también el artificio de la divina Providencia en las habilidades y instrumentos que dió á las aves de rapiña para cazar y buscar con esto su mantenimiento. En las cuales es muy artificioso el pico, y muy diferente del de las otras aves mansas. Porque la parte superior dél es aguda y corva para hincar en la carne y sacar los pedazos della, y la inferior es como una navaja, y viene á encontrarse y encajarse en la más alta, y así corta y troncha lo que el pico de la parte superior levanta.

      • 1605 Cervantes Saavedra, M. Quijote I [2004] 205 Esp (CDH )

        — Esa es la pena que yo tengo y la que tú debes tener, Sancho —respondió don Quijote—, pero de aquí adelante yo procuraré haber a las manos alguna espada hecha por tal maestría, que al que la trujere consigo no le puedan hacer ningún género de encantamentos; y aun podría ser que me deparase la ventura aquella de Amadís, cuando se llamaba el Caballero de la Ardiente Espada, que fue una de las mejores espadas que tuvo caballero en el mundo, porque, fuera que tenía la virtud dicha, cortaba como una navaja y no había armadura, por fuerte y encantada que fuese, que se le parase delante.

      • 1615 Cervantes Saavedra, M. Vizcaíno fingido [1995] Comedias y entremeses Esp (CDH )
        La mujer más avisada, / o sabe poco, o no nada.La mujer que más presume / de cortar como navaja / los vocablos repulgados, / entre las godeñas pláticas; / la que sabe de memoria, / a Lofraso y a Diana, / y al Caballero del Febocon Olivante de Laura; / la que seis veces al mes / al gran Don Quijotepasa, / aunque más sepa de aquesto, / o sabe poco, o no nada. /
      • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] II, 360 Esp (CDH )
        "Caballero, al menos, vengo, / si por dicha no lo soy; / descendiente, si me apeo, / del proprio Paladïón. / "Mis armas son un escudo / (y fueran mejores dos, / cuanto va del que es sencillo * / al caballero doblón), * / "dividido en tres cuarteles, / y en el primero un león, / más rapante que navaja / y que un solicitador; / "una maza al otro lado; / y ha sido pública voz / que de las Carnestolendas / vengo de mal en peor; / "en el otro, seis roeles, / por el cuarto de ratón * / que me toca, por los dientes, / del solar de comedor. /
      • 1764 Cisneros, J. L. Descripción Benezuela [1912] Venezuela (CDH )

        Críanse también una especie de Pájaros muy corpulentos, sobre una zanca larga, y derecha; es todo blanco, y en el cuello una gargantilla encarnada y negra, el pico largo, á proporción del cuerpo, tan cortante como una Nabaja, y cola muy pequeña; se mantienen de la pesca, con tal arte y primor, que entretienen mucho al ver su estratagema [...].

      • 1764 Cisneros, J. L. Descripción Benezuela [1912] 36 Venezuela (CDH )
        Ay en toda esta Provincia innumerables Pájaros negros, mayores que Gallinas, y parecidos al Cuerbo de Europa, la zanca proporcionada al cuerpo, el cuello de el mismo modo, pero de la mitad arriba, sin plumas como el de el Pabo, los ojos grandes, y negros, corba la mitad de su superior acerado pico, y tan cortante como una nabaja: Júntanse vandadas de ciento en ciento, y son bastantes á despedazar cualquier Res, por grande que sea, en menos de una hora, lo que egecutan con todo cadáver, y aun en algunos vivientes los abrebian el término de la vida: Llaman Samuros, son muy ariscos, viven siempre sobresaltados, y dan de sí un mal olor.
      • c1786 Chantre Herrera, J. HMisiones Marañón [1901] Ecuador (CDH )

        Costó mucho al mozo el recabar de los indios que no matasen al intérprete, diciéndoles que se enojaría el padre y le darían una grandísima pesadumbre. Sin embargo, dándole una buena zurra le dejaron bien atado hasta la mañana; pero él, avivado con los azotes, discurrió tanto aquella noche, que contra lo que se podia esperar de las fuertes ataduras logró escapar al monte antes de la mañana. Es creible que con los dientes tronchase las ataduras, pues los suelen tener tan firmes y tan afilados que cortan á las veces con ellos palos y varas con tanta facilidad como con una navaja ó cuchillo.

      • 1891 Pardo Bazán, E. Piedra angular [2002] Esp (CDH )
        Moragas sentía aquellas ojeadas alevosas, que se le hincaban como navajillas en el rostro. Un preso, en particular, le inspiró tan súbita repugnancia, que de buen grado se iría a él para retarle y abofetearle. «¡Vaya un pájaro!», murmuró dando con el codo a Febrero.
      • 1895 Pereda, J. M. Peñas [1995] Esp (CDH )

        Según íbamos ganando altura, encontrábamos más a menudo grandes placas o «tresechones»de granizo congelado en las laderas sombrías, y desde los picos de Europa hasta los de Sejos, todas las cumbres que se alcanzaban a ver estaban cubiertas de nieve, en la que centelleaba el sol al herirla de frente con sus rayos.

        Así era el aire ambiente, frío y cortante como una navaja de afeitar.

      • c1870-1905 Echegaray, J. Ciencia popular [1905] Esp (CDH )

        La cola era necesaria para el equilibrio dinámico y se aprovechaba además para los grandes combates aéreos de unas cometas con otras, en pleno campo, y más comúnmente entre terrado y terrado.

        Porque al fin de la cola se disponían, entre dos cañitas, cuchillas de filo cortante como navaja de afeitar. Y cuando dos cometas luchaban, consistía la habilidad, y estaba el mérito, en cortar el hilo de la cometa contraria con la cuchilla de la cometa propia.

      • 1948 Marechal, L. Adán Buenosayres [1999] Argentina (CDH )
        Dejamos a doña Filomena y a doña Gertrudis erguidas la una frente a la otra, en silencio aún, pero con las lenguas listas y cortantes como navajas.
      • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Argentina (CDH )
        Y las aves rapaces muertas, mezcladas, hirientes como navajas las alas y los espolones, sobresalían de los morrales y de grandes cestos.
      • 1985 Cardoza Aragón, L. Guatemala [1985] Guatemala (CDH )

        La caída de los aztecas, que en los señoríos de Guatemala no se ignoró, colocó a nuestros pueblos en situación sin esperanza. Se luchó, sin embargo, fieramente. La espada española rasgó la carne desnuda, inocente de mis abuelos. Se hundió como navaja barbera en un trozo de mantequilla.

      • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
        En el interior de aquel bastón había un estoque del mejor acero, tan afilado como una navaja de afeitar.
      • 1993 Ferré, R. Batalla vírgenes [1993] Puerto Rico (CDH )

        Al regresar a Puerto Rico después de terminar su carrera había tenido un éxito enorme, pero era sólo al caminar por las calles de La Perla que se sentía absolutamente feliz. Allí dejaba su imaginación en libertad y se regodeaba en la manera sorpresiva en que el mar asomaba el lomo al final de la calle; en los ocres y los sienas de las tablas carcomidas de las casas; en los techos de zinc afilados por el viento como navajas delicadas.

      • 1998-2002 Fresán, R. Velocidad Cosas [2002] Argentina (CDH )

        La mujer da la impresión de haber nacido para caminar desnuda, y el claro estilo de los ochenta del mínimo vestido negro que tapiza su cuerpo como una segunda y tirante piel funciona casi como un acto de protesta contra las bermudas y las pesadas camisas escocesas que inundan esta fiesta con un lookque ya no me importa y que se llama post-neo-grungeo hoboalgo por el estilo. La mujer responde al tipo al que Willi gustaba categorizar como Flashback Ladies. Esas chicas peligrosas y afiladas como navajas. Hembras con pasado oscuro que, en determinado momento de la película, empiezan a recordar episodios conflictivos y esqueletos en armarios acompañadas siempre por esas espirales que giran mientras ellas se llevan la mano a la cabeza y gritan que no, que ellas no quisieron matar a su hermanita, que fue sin querer.

    2. s. Frecuentemente, en un complemento con a.
      docs. (1412-2002) 26 ejemplos:
        • 1412 Anónimo Leyes contra judíos y moros Documentos mudéjares Esp (CDH )
          18. Otrosi, que de aqui adelante todos los Judios é Moros de mis regnos é señorios, ni alguno de ellos, non se fagan ni manden facer las barbas, á navaja ni á tixera, salvo que las traian largas, como les creciere, ni se cercenen ni corten cavellos, é que anden segunt antiguamente solian andar. É que qualquier que lo contrario feciere, que le den cient azotes, é demas, que pague cient mrs. por cada vegada que lo feciere.
        • 1529-1531 Guevara, A. Reloj príncipes [1994] Esp (CDH )
          Acuérdome también que a este Annio Prisco le cupo de ser senador un año, y, como le pesasse mucho de parecer viejo y en estremo trabajasse de que le tuviessen por moço, acordó de raparse la barba y la cabeça a navaja, lo qual era muy prohibido a los censores y senadores de Roma; y, como entrasse un día con los otros senadores en el alto Capitolio, dixéronle: "Di, hombre: ¿de dónde eres?, ¿qué quieres?, ¿a qué vienes? y ¿cómo has sido osado, no siendo senador, de entrar en este Senado?" Respondió él: "Yo soy Annio Prisco el viejo. ¿Qué es esto, que agora me avéys desconocido?"
        • 1557-1558 Anónimo Viaje Turquía [2000] Esp (CDH )
          Todos los turcos aborresçen el juego... 263 / Tocado del turco chalma y qué tan grande es... 260 / Todos los turcos se rapan la cabeza a navaxa y dexan unos cabellos en la corona...
        • 1557-1558 Anónimo Viaje Turquía [2000] 655 Esp (CDH )
          Tras todo esto piden liçençia del general y vanse todos. La terçera orden, de los torlacos, viste ni más ni menos pellejos de carnero; pero en la cabeza no traen caperuza ni cabello, sino cada semana se rraen a nabaja, y por no se rrefriar untan las cabezas siempre con açeite; y todos por la mayor parte, por ser apasionados de catarro, se dan unos cauterios de fuego en las sienes con un poco de trapo viejo, porque no carguen los humores a los ojos y los çieguen.
        • 1557-1558 Anónimo Viaje Turquía [2000] 762 Esp (CDH )

          Caballeros y gente de guerra y seglares todos se rraen la barba dos vezes cada mes, dexando los vigotes. Los eclesiásticos traen barba. Cada semana se rrapan las cabezas a navaxa y dexan en la corona los cabellos cresçidos quanto un ducado de a diez d'espaçio.

        • 1605 Cervantes Saavedra, M. Quijote I [2004] Esp (CDH )
          — Bien parecerás —dijo don Quijote—, pero será menester que te rapes las barbas a menudo, que, según las tienes de espesas, aborrascadas y mal puestas, si no te las rapas a navaja cada dos días por lo menos, a tiro de escopeta se echará de ver lo que eres.

          — ¿Qué hay más —dijo Sancho— sino tomar un barbero y tenelle asalariado en casa? Y aun, si fuere menester, le haré que ande tras mí, como caballerizo de grande.

        • 1605 Lpz Úbeda, F. Pícara Justina [1977] Esp (CDH )

          Una cosa vi de que se consoló mucho esta alma pecadora; en la iglesia de León hay una claustra o calostra, no sé cómo se llama, sé que en ella hay un patio que gastaron muchos ducados en medio enlosarle y lo dejaron a la mitad, como al labrador de Zahínos, que le hicieron la media barba a navaja y la otra le dejaron, a causa de que pidió plazos para la paga y el maestro para la hecha.

        • 1608 San Jerónimo, M. Razón forma galera [1905] Esp (CDH )

          En entrando qualquiera muger en esta galera, ha de ser despojada de todas sus galas y vestidos; y luego la raparán el cabello á nabaja, como hazen á los forçados en las galeras.

        • 1626 Quevedo Villegas, F. Buscón [1980] Esp (CDH )

          Padeció grandes trabajos recién casada, y aun después, porque malas lenguas daban en decir que mi padre metía el dos de bastos para sacar el as de oros. Probósele que, a todos los que hacía la barba a navaja, mientras les daba con el agua, levantándoles la cara para el lavatorio, un mi hermanico de siete años les sacaba muy a su salvo los tuétanos de las faldriqueras. Murió el angelico de unos azotes que le dieron en la cárcel. Sintiólo mucho mi padre, por ser tal que robaba a todos las voluntades.

        • 1627 Correas, G. VocRefranes [1967] Esp (CDH )
          Las muchachas, por la linpieza, andan treskiladas kon kabello korto hasta ke se saben tokar i peinar. En la Rrioxa i Álava, i akellas komarkas, las mozas andan rrapadas a navaxa i no krían kabello ni se tokan hasta ke se kasan; sólo dexan una delgada orilla de orexa a orexa por la frente.
        • 1628 Quevedo Villegas, F. Disc Diablos [2003] 489 Esp (CDH )

          Si vuestra merced fuese murmurador sería otro tanto oro, que a puras contradiciones y advertencias me daría a conocer; y no ha de haber Zoilo, ni envidia, ni mordaz, ni maldiciente, que son el Sodoma y Gomorra, Datán y Abirón de la paulina de los autores. Y si fuere título quien leyere estos renglones tráguese la merced y haga que topó con un señor de lugares por madurar o con un hermano segundo que no pide prestado, que suele rapar a navaja las señorías.

        • 1640 Requejo Salcedo, J. Relac hist y geogr Panamá [1908] 131 Panamá (CDH )
          Quando á la niña viene su costumbre la primera vez, hacen otra borrachera, conuidando alguna gente, y el día señalado la madrina le quita el cabello a nabaja, y la niña da á veuer á los que assisten á la fiesta, y desde este dia anda tapada, sin parecer en público asta que le a crecido el cabello, y quando le llega á la cintura conuida á todos sus deudos y parientes y se aperciben sus padres de todo género de caza y pescado y chicha, que suele el que puede hacer 40 u 40 tinajas, que es el vino de la tierra; señala el dia dando auisso á todas las rancherias y vecinos, y a las 4 de la tarde se comienza la solenidad, viniendo la moza embozada á vaylar con sus iguales, que hasta la noche se ocupan en pellizcarla y pisarle el pie, diciendole amores y mas quanto mas hermossa; toda la noche se les passa en veber, cantar y tañer sin descansso y á remuda. /
        • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] III, 32 Esp (CDH )
          A todos los guardainfantes / se la jura de mortaja; / de calavera a los moños, / de ataúd a las enaguas. / Engúllese potentados / como si engullera pasas; / y, como si fueran nabos, / planta en la tierra monarcas. / Cansóse de ver en Roma / su grandeza y su arrogancia; / y cuantas provincias tuvo, / tantas le rapó a navaja. /
        • 1710 Montenegro, P. Materia médica [1942-1944] Argentina (CDH )
          Sus cogollos fritos en aceite ó en infundia de gallina quita los dolores antiguos de cabeza, úntandose seis ó siete á reo al acostarse, quitando primero el pelo á nabaja ó tixera, todo lo que cojen las comisuras del celebro, ó parte doliente, abrigandose despues de la úntura.
        • 1727-1728 Torres Villarroel, D. Visiones [1991] 310 Esp (CDH )

          Consideraba que esta contingencia me tuvo entre los apestados de pleito, que en la barbería de los Bártulos *y Donellos me raparon a navaja las faltriqueras, y que después de haberse bebido todo el aceite de mi bolsa unas lechuzas con golilla, *me hallaba en la dura constitución de no tener una camisa que mudarme. Convertíme a considerar el áspero desdén de mi suerte, la esterilidad de mi fatiga y el infeliz estado de mi pobreza.

        • 1733 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, V [2003] LXII Esp (CDH )
          Pero yo, miserable de mí, por haver padecido la desgracia de caer en manos de unos tertulios desapiadados, sobre la pérdida de la reverendíssima y el magisterio, que me rayeron a navaja, como al otro el Montalbán y el doctorado, ya me veo unas veces con nombre sin apellido, otras con apellido sin nombre y otras sin uno ni otro, y soi solamente el Padre, que allá se va con un quidam.
        • 1745-1746 Sarmiento, M. Viaje Galicia [1975] Esp (CDH )

          El lunes 20 por la tarde fui a ver las «feixasda roca»que están casi media legua de la casa del cura en el río Caldelas. Primero se ve el «Castillo da Roca»y es un peñasco como mitra o tiara altísimo y escarpadísimo y como tajado a navaja, el cual hace margen al dicho río. No es castillo artificial sino natural.

        • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] Argentina (CDH )
          Cuatro horas después de esta escena el cura Gaete tenía rapada a navaja toda su cabeza, sin sentir cuatro docenas de sanguijuelas que se entretenían en chuparle la sangre tras de las orejas y en las sienes; y cuatro días después el médico de Su Excelencia el Restaurador, y el doctor Cordero, no respondían aún de la importante vida del predicador federal.
        • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Colombia (CDH )

          La sala era grande con dos puertaventanas, una en frente de otra, y una salida secreta por la alcoba, que también era grande. El mueble de mayor ostentación, era una mesa de nogal con cajón por debajo, asegurado con una buena chapa y en éste se depositaba temporalmente la plata de la semana y algunos papeles de suma importancia. Junto de la mesa estaban dos sillas de atléticos brazos, con muchas heridas hechas a navaja, como por vía de entretenimiento.

        • 1871 Pereda, J. M. Tipos y paisajes [1989] 275 Esp (CDH )

          Personas que, al fondear el buque enfrente de la Monja, le vieron de pie sobre la toldilla de popa, contemplando afanoso el panorama que se desenvolvía ante sus ojos, aseguran que era bajo de estatura, ancho de espaldas y de pies planos y juanetudos; el color de su cara, moreno pálido y algo reluciente; los pómulos destacados, los ojos pequeños y hundidos, los labios gruesos y mal cerrados, y las cejas espesas; la cabeza, en conjunto, redonda como un queso de Flandes, pero de mayor diámetro que el más grande de éstos; el pelo corto, espeso y áspero; la barba rapada a navaja, menos un mechón, entre mosca y perilla, que le colgaba del labio inferior, y una especie de barboquejo de largos pelos que le defendía el cuello de la camisa de los punzantes cañones de la sobarba.

        • 1871 Pereda, J. M. Tipos y paisajes [1989] Esp (CDH )
          El alcalde, labrador pudiente, rapado a navaja en cuanto no fuese mejorar terrenos y amillarar riquezas imponibles, que en esto era capaz de marear al más lince; pero con presunciones de servir para todo por lo mismo que a saber ser alcalde nadie le echaba la pata, hallando sin aquél lo que hizo el señor cura por todo «homenaje» a los novios, se propuso darle una lección en tan solemnes momentos y mostrar al pueblo entero lo que él sabía hacer por lo fino cuando el caso lo requería.
        • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] Esp (CDH )

          El capitán Nudos, algo más joven que Bitadura y tan bien vestido como él y cortado por el mismo patrón que él, no le aventajaba un ápice en perfiles de cortesía y ceremoniales de sociedad: verdaderamente estaba casi rapado a navaja en esos particulares; pero, al cabo, había tenido tratos de gentes por razón de su empleo, y tenía oído que, en una casa, la señora debe ser siempre la persona más atendida de propios y extraños; por lo cual, viendo desocupado un hueco en el canapé donde se sentaba entre otras amigas la capitana, allá se coló, y allí dio fondo junto a ella, sin más trabajo que el de removerse algo para agrandar la plaza en que no encajaban bien sus anchas posaderas.

        • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] 132 Colombia (CDH )

          El dos de noviembre, día de todos los muertos, su hermano abrió el almacén y encontró todas las lámparas encendidas y todas las cajas musicales destapadas y todos los relojes trabados en una hora interminable, y en medio de aquel concierto disparatado encontró a Pietro Crespi en el escritorio de la trastienda, con las muñecas cortadas a navaja y las dos manos metidas en una palangana de benjuí.

        • 1975 Umbral, F. Mortal y rosa [1995] Esp (CDH )
          Alguien ha querido perfeccionar la tarea grabando otro nombre a navaja, trabajando la madera de la puerta, pero también se ha cansado y se ha ido, y al final se ha limitado a dibujar ligeramente las letras con la punta del arma, sin ahondar, uno quisiera llevarse estas puertas de retrete, estos relieves, qué exquisitez, el gusto decadente por lo popular, por lo espontáneo, por lo enigmático [...].
        • 1977 Vargas Llosa, M. Tía Julia [1996] Perú (CDH )

          — Esas cicatrices no son de viruela, mi teniente —dijo Manzanita, señalando las incisiones de la cara y el cuerpo—. Se las hicieron a navaja, aunque parezca mentira.

          — Es el hombre más flaco que he visto en mi vida —dijo Mocos, mirando los huesos del calato—. Yel más feo. Dios mío, qué crespos tiene. Y qué patas.

        • 2002 García Márquez, G. Vivir [2002] Colombia (CDH )
          Por la mañana, ya en el embarcadero de Ciénaga, mi abuelo estaba afeitándose a navaja con la puerta abierta y el espejo colgado en el marco. El recuerdo es preciso: no se había puesto todavía la camisa, pero tenía sobre la camiseta sus eternos cargadores elásticos, anchos y con rayas verdes. Mientras se afeitaba, seguía conversando con un hombre que todavía hoy podría reconocer a primera vista.
      1. s. f. Con el modificador barbera o con los complementos de afeitar, de barba, de barbear, de barbero o de rasurar, para referirse a la navaja que sirve para cortar a ras de la piel el pelo de cualquier parte del cuerpo, generalmente el de la barba o el bigote.
        docs. (1495-2014) 63 ejemplos:
        • 1495 Nebrija, A. VocEspLat Esp (NTLLE)
          navaja de barvero, nouacula, ae [...].
        • 2014 RAE DLE (NTLLE)
          navaja [...] navaja de afeitar [...] f. navaja barbera [| navaja de filo agudísimo, hecha de acero muy templado, que sirve para afeitar la barba].
        • 1495 Nebrija, A. VocEspLat Esp (NTLLE)
          navaja de barvero, nouacula, ae [...].
        • 1629 Anónimo Inventario Isabel Bautista Documentos archivo provincial Toledo (1580-1664) Esp (CDH )
          Yten, un estuche de onbre una nabaja de barbero con el cabo de ebano en ocho rreales.
        • 1747 Juan, J. / Ulloa, A. Noticias América [1985] Perú (CDH )

          Pero aún esto puede ser pasadero si se compara con lo que es más digno de celebrar: que les incluyan navajas de afeitar a una gente que no cría barba ni vello en todo el cuerpo, ni se corta el pelo jamás. Verdaderamente parece que es burlarse de ellos, pero ¿qué diremos de que les hagan tomar plumas y papel blanco, cuando la mayor parte de ellos no entiende el castellano y en su lengua natural no conocían el arte de escribir?

        • 1768 Azara, J. N. Cartas Cartas a D. Manuel de Roda Esp (CDH )

          En Tosombrone, en una casa donde habia alojados algunos de nuestros reverendísimos, se halló la otra mañana uno con el gaznate cortado; á su lado se encontró una navaja de afeitar: parece que no estaba en acto de hacerse la barba; será lo que será; yo no sé mas.

        • 1787 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
          NAVAJA [...] NAVAJA DE AFEITAR. Fr. Rasoir. Lat. Navacula. It. Rasojo.
        • 1831 Romero Alpuente, J. HRevolución España [1989] II, 349 Esp (CDH )
          Vuelto este ministro al lugar de que se le separó con ignominia por no haber dado paso alguno que no fuese dictado por los enemigos de nuestra libertad, ¿cuáles serían los que diese en circunstancias de tanto peligro para ella, cuando temiendo las reconvenciones que las Cortes le iban a hacer, especialmente sobre las desgracias sin cuento que por su culpa habían llovido sobre los amantes de la constitución, que iban saliendo de Sevilla la mañana siguiente a la tarde en que partió de ella el rey para Cádiz, se encerró en un cuarto de su casa y con una navaja de afeitar se quitó la vida?
        • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] Argentina (CDH )
          El cuchillo de la Mashorca, que más tarde debía servir de sierra en la garganta humana, hizo su aprendizaje como navaja de barba y tijeras de peluquería.
        • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Argentina (CDH )

          Las mujeres tienen el don especial de hacernos hacer todo género de disparates, inclusive el de hacernos matar.

          Yo me bato con cualquier perro, aunque sea de presa, por una mujer, aunque sea vieja y fea, si soy su cabaleiro servente.

          Otro se suicida por una mujer, con pistola, navaja de barba, veneno o arrojándose de una torre. No hay que discutirlo.

          Hay héroes porque hay mujeres.

        • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cuba (CDH )

          Entre éstos podemos citar a Brindis, músico, elegante y bien criado; a Tondá, protegido del Capitán general Vives; negro joven, inteligente y bravo como un león [...] al propio Francisco de Paula Uribe, sastre habilísimo, que por no correr la suerte del anterior, se quitó la vida con una navaja de barbear en los momentos que le encerraban en uno de los calabozos de la ciudadela de la Cabaña; a Juan Francisco Manzano, tierno poeta que acababa de recibir la libertad, gracias a la filantropía de algunos literatos habaneros; a José Dolores Pimienta, sastre y diestro tocador de clarinete, tan agraciado de rostro como modesto y atildado en su persona.

        • 1898 Ganivet, Á. Pío Cid [1983] Esp (CDH )

          — A desollar al prójimo, debía usted decir —replicó el cura, riendo también—. Porque ahora, como antes, separados y juntos, lo hacen pésimamente. Mire usted lo que yo he tenido que hacer —añadió, sacando de un cajón de la mesa un rollo de cuero; y desliándolo, mostró a Pío Cid tres navajas de afeitar—. Esto he tenido que hacer para que no me martiricen más estos gañanes; hoy, a Dios gracias, me afeito solo.

        • 1921 Miró, G. SDaniel [1988] Esp (CDH )

          Luego de misa volvía a la casa rectoral, sacaba de su desnudo pupitre una vieja navaja de barbero y se rasuraba sin espejo ni jabón. Muchas veces le pidieron los coadjutores que siquiera se bañase la piel, bronca como de peña volcánica, y el siervo de Dios sonreía enjuagándose con el pulgar las gotas de sangre que le caían por el duro collarín.

        • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] Guatemala (CDH )

          — Verdá que hay prójimos para todo... A éste sí que sí que... lo agarraron como matar culebra: un navajazo en la boca y al basurero.

          — Sin duda tiene otras heridas.

          — La del labio pa mí que se la trabaron con navaja de barba, y lo despeñaron aquí, no vaya usté a crer, para que el crimen quedara oculto.
        • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] 34 Cuba (CDH )
          Sofía que tantas veces lo había bañado durante sus crisis, sin reparar en las sombras mullidas que iban ennegreciendo su anatomía, cuidaba ahora, por un creciente sentimiento de pudor, de no asomarse a la azotea cuando sabía que el mozo se bañaba allí al aire libre, secándose luego al sol, acostado en el piso de ladrillos, sin cuidar siquiera de atravesarse una toalla de cadera a cadera. "Se nos está haciendo hombre", decía Carlos, regocijado. "Hombre de verdad", coreaba Sofía sabiendo que, desde hacía pocos días, se rasuraba el bozo adolescente con una navaja barbera.
        • 1970 Bryce Echenique, A. Julius [1996] Perú (CDH )

          De la cama pasaron al baño; cada uno tenía su baño. Juan Lucas se peinó un poco antes de afeitarse; no resistía sino lo perfecto en el espejo y ahora, mientras se afeitaba, iba instalándose en el día al sentir la firmeza de su brazo varonil deslizando hacia arriba y hacia abajo la navaja de afeitar. Iba retirando la crema blanca, espumosa, de su cara bronceada y se iba identificando con la finura de sus colonias, de sus frascos de Yardley For Men, tres, cuatro frascos para usos distintos que yacían elegantes sobre la repisa de porcelana, junto a otros artículos para caballeros, jabones, shampoos, cosas que olían a hombre fino, for men onlycomo la revista Esquire.

        • 1974 Saiz, G. Princesa [1974] México (CDH )
          Desaparecieron de mi casa todas las navajas de rasurar, todos los cuchillos de cocina, todos los fenobarbitales, todos los frascos de estricnina. Todo. Porque yo creo que pensaron que me había tratado de suicidar, cosa que no era cierta ¿no? Simplemente yo trataba de descansar y de olvidarme de preocupaciones ¿no?
        • 2001 Rubiano Vargas, R. Anarquista jubilado Co (CORPES)
          Mariana abre una de las cajas. Hay cajitas de cuchillas de afeitar Gillette Barba Roja. Navajas de barbero, brochas gastadas y frascos de jabón a medio uso. Varias gafas de sol Ray-Ban. Algunas son nuevas, otras están dobladas o astilladas y marcadas con el año en que dejó de usarlas: 1958,1966, 1985.
        • 2004 Surí Quesada, E. Changó Cu (CORPES)
          Un día, antes de cumplir los quince años, Lolina se soltó por primera vez las trenzas y, luego de echarse romero en el cabello, fue a su encuentro nocturno con Don Jaume. El patrón, al verla, se relamió de gusto. —Quiero que te lo afeites —dijo y le dio una navaja barbera—. Mientras yo viva y ese bollo sea mío, lo quiero tan pelado como cuando lo partí. ¿Claro? Lolina se echó a reír y con gracia de mujer, complació a su amante.
        • 2013 Tola Pedraglio, R. Flores amarillas Pe (CORPES)
          Abrió uno de los roperos, sacó una maleta y la llenó en desorden con camisas, pantalones, zapatos, una chompa, una toalla, mucha ropa interior. —Mi cepillo de dientes —dijo—. Mi navaja de afeitar, colonia. ¿Qué más me falta? Rosa fue al baño, rebuscó entre los utensilios, encontró todo y lo guardó en una bolsa, que también metió dentro del equipaje.
        • 1495 Nebrija, A. VocEspLat Esp (NTLLE)
          navaja de barvero, nouacula, ae [...].
        • 1629 Anónimo Inventario Isabel Bautista Documentos archivo provincial Toledo (1580-1664) Esp (CDH )
          Yten, un estuche de onbre una nabaja de barbero con el cabo de ebano en ocho rreales.
        • 1747 Juan, J. / Ulloa, A. Noticias América [1985] Perú (CDH )

          Pero aún esto puede ser pasadero si se compara con lo que es más digno de celebrar: que les incluyan navajas de afeitar a una gente que no cría barba ni vello en todo el cuerpo, ni se corta el pelo jamás. Verdaderamente parece que es burlarse de ellos, pero ¿qué diremos de que les hagan tomar plumas y papel blanco, cuando la mayor parte de ellos no entiende el castellano y en su lengua natural no conocían el arte de escribir?

        • 1768 Azara, J. N. Cartas Cartas a D. Manuel de Roda Esp (CDH )

          En Tosombrone, en una casa donde habia alojados algunos de nuestros reverendísimos, se halló la otra mañana uno con el gaznate cortado; á su lado se encontró una navaja de afeitar: parece que no estaba en acto de hacerse la barba; será lo que será; yo no sé mas.

        • 1787 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
          NAVAJA [...] NAVAJA DE AFEITAR. Fr. Rasoir. Lat. Navacula. It. Rasojo.
        • 1831 Romero Alpuente, J. HRevolución España [1989] II, 349 Esp (CDH )
          Vuelto este ministro al lugar de que se le separó con ignominia por no haber dado paso alguno que no fuese dictado por los enemigos de nuestra libertad, ¿cuáles serían los que diese en circunstancias de tanto peligro para ella, cuando temiendo las reconvenciones que las Cortes le iban a hacer, especialmente sobre las desgracias sin cuento que por su culpa habían llovido sobre los amantes de la constitución, que iban saliendo de Sevilla la mañana siguiente a la tarde en que partió de ella el rey para Cádiz, se encerró en un cuarto de su casa y con una navaja de afeitar se quitó la vida?
        • 1849 Fernán Caballero Gaviota [1997] Esp (CDH )

          Pero lo que pasmó de admiración a los villamarinos fue una formidable muestra que cubría gran parte de la fachada de la casa barbería. En medio figuraba, pintado con arte maravilloso, un pie, que parecía un pie chinesco, de color amarillento, del cual brotaba un chorro de sangre, digno de rivalizar con las fuentes de Aranjuez y de Versalles. A los dos lados estaban dos enormes navajas de afeitar entreabiertas que formaban dos pirámides. En el centro de éstas había dos muelas colosales. En torno reinaba una guirnalda de rosas semejantes a ruedas de remolachas y de la guirnalda colgaba un monstruoso par de tijeras.

        • 1842-1851 Mesonero Romanos. R. Escenas matritenses [1993] Esp (CDH )

          Por de pronto eliminó el frac, por considerarlo del tiempo de la decadencia, y aunque no del todo conforme con la levita, hubo de transigir con ella, como más análoga a la sensibilidad de la expresión. Luego suprimió el chaleco, por redundante; luego el cuello de la camisa, por inconexo; luego las cadenas y relojes; los botones y alfileres, por minuciosos y mecánicos; después los guantes, por embarazosos; luego las aguas de olor, los cepillos, el barniz de las botas, y las navajas de afeitar; y otros mil adminículos que los que no alcanzamos la perfección romántica creemos indispensables y de todo rigor.

        • 1853 Domínguez, R. J. DiccNacional (NTLLE)
          Navaja [...] de barba; la que sirve para afeitar.
        • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] Argentina (CDH )
          El cuchillo de la Mashorca, que más tarde debía servir de sierra en la garganta humana, hizo su aprendizaje como navaja de barba y tijeras de peluquería.
        • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Colombia (CDH )

          [...] limpió y bruñó las tablas de la mesa de alcoba, y en todo lo que había encima de la mesa estableció un nuevo orden de cosas, reduciendo las existencias a cinco clases por el método siguiente:

          1º. Todos los libros, cuadernos y papeles públicos colocados horizontalmente y con los rótulos vueltos para el lado de la pared.

          2º. Las navajas de afeitarse, tijeras, despabiladeras, anteojos, pinzas, revólver, puñal y cortaplumas.

        • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Argentina (CDH )

          Las mujeres tienen el don especial de hacernos hacer todo género de disparates, inclusive el de hacernos matar.

          Yo me bato con cualquier perro, aunque sea de presa, por una mujer, aunque sea vieja y fea, si soy su cabaleiro servente.

          Otro se suicida por una mujer, con pistola, navaja de barba, veneno o arrojándose de una torre. No hay que discutirlo.

          Hay héroes porque hay mujeres.

        • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Argentina (CDH )
          Qué es la vida. Reflexiones. Los perros de los indios. Recuerdos que deben tener de mi magnificencia. Un intérprete. Cambio de razones. Sans façon. Yapaí y yapaí. Detalles. En Santiago y Córdoba los pobres hacen lo mismo que los indios. Fingimiento. Otra vez la cara patibularia. Averiguaciones. Una navaja de barba mal empleada.
        • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Argentina (CDH )

          Me miró como diciendo para sus adentros: Este hombre, es un hombre.

          Mis contrastes les seducían. La dulzura, la aspereza, la calma y la irascibilidad hablan muy alto a la imaginación de un salvaje.

          — Tráeme mi navaja de barba —le dije a Rufino.

          Salió.

          — Compadre —continué, dirigiéndome a mi huésped—, le voy a hacer un regalo: veo que Ud. se afeita.

        • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Argentina (CDH )

          Estaba solo con sus hijos, en la misma postura en que le había dejado hacía un rato, y picaba tabaco.

          ¿Con qué?

          Nada menos que con la navaja de barba que le acababa de regalar.

          El asentador le servía de punto de apoyo.

        • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Argentina (CDH )

          En el fogón no había nadie.

          Todos estaban detrás de la cocina, porque en ese sitio no estaba el sol.

          Buscaba a quién contarle el uso que mi compadre hacía de mi rica navaja de barba.

          Fui, pues, en busca de mis compañeros de peregrinación.

          Hablaban con los dos desconocidos.

        • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cuba (CDH )

          Entre éstos podemos citar a Brindis, músico, elegante y bien criado; a Tondá, protegido del Capitán general Vives; negro joven, inteligente y bravo como un león [...] al propio Francisco de Paula Uribe, sastre habilísimo, que por no correr la suerte del anterior, se quitó la vida con una navaja de barbear en los momentos que le encerraban en uno de los calabozos de la ciudadela de la Cabaña; a Juan Francisco Manzano, tierno poeta que acababa de recibir la libertad, gracias a la filantropía de algunos literatos habaneros; a José Dolores Pimienta, sastre y diestro tocador de clarinete, tan agraciado de rostro como modesto y atildado en su persona.

        • 1884 RAE DRAE 12.ª ed. (NTLLE)
          Navaja [...] de afeitar. La de filo agudísimo, sin punta, hecha de acero muy templado, que puede girar libremente entre sus cachas y sirve para hacer la barba.
        • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )

          — Además, sería inútil ir allá. El señor Carraspique lo ha dicho... Barinaga ya ha perdido el conocimiento, ¿verdad? Ya es tarde, ya no hay que hacer allí. Está ya como si hubiese muerto.

          Carraspique, aunque con mucho miedo, animado por su afán piadoso de salvar a don Santos, se atrevió a decir:

          — Sin embargo, tal vez... Se ven muchos casos...

          — ¿Casos de qué? —preguntó el Magistral con un tono y una mirada que parecían navajas de afeitar—. ¿Casos de qué? —repitió porque el otro callaba.

          — Puede pasar el delirio y volver a la razón el enfermo.

        • 1886 Pardo Bazán, E. Pazos [1987] Esp (CDH )

          Mientras se raía con la navaja de barba los contados pelos rubios que brotaban en sus carrillos, Julián maduraba un proyecto: afeitado y limpio que fuese, emprendería el camino de Cebre un pie tras otro, en el caballo de San Francisco; allí le pediría al cura una jícara de chocolate, y esperaría en la rectoral hasta las doce, hora en que pasa la diligencia de Orense a Santiago; malo sería que en interior o cupé no hubiese un asiento vacante.

        • 1895 Lpz Bago, E. Separatista [1997] 88 Esp (CDH )
          El sable era el arma preferida. El arma de los valientes y sobre todo de los rencorosos, de los castizos. A filo, contrafilo y punta; * se afilaban las hojas como navajas de afeitar y "se hartaba uno de sangre", se veía saltar de la herida, salpicaba y manchaba al heridor.
        • 1898 Ganivet, Á. Pío Cid [1983] Esp (CDH )

          — A desollar al prójimo, debía usted decir —replicó el cura, riendo también—. Porque ahora, como antes, separados y juntos, lo hacen pésimamente. Mire usted lo que yo he tenido que hacer —añadió, sacando de un cajón de la mesa un rollo de cuero; y desliándolo, mostró a Pío Cid tres navajas de afeitar—. Esto he tenido que hacer para que no me martiricen más estos gañanes; hoy, a Dios gracias, me afeito solo.

        • 1889-1909 Echeverría, A. J. Poesías [1953] Concherías Costa Rica (CDH )
          Mercamos unas cobijas, / un pañolón, dos floreros, / una santa y unos cortes / de varias clases de géneros. / Sedas, algodones, lanas, / en fin, todo un cargamento / pa Coya, y pa Tanislao / una banda y un sombrero, / una siya mejicana, / dos camisas, un espejo, / una navaja de barba / y un julminante tigrero. /
        • 1921 Miró, G. SDaniel [1988] Esp (CDH )

          Luego de misa volvía a la casa rectoral, sacaba de su desnudo pupitre una vieja navaja de barbero y se rasuraba sin espejo ni jabón. Muchas veces le pidieron los coadjutores que siquiera se bañase la piel, bronca como de peña volcánica, y el siervo de Dios sonreía enjuagándose con el pulgar las gotas de sangre que le caían por el duro collarín.

        • 1921 Miró, G. SDaniel [1988] Esp (CDH )

          Después subió los pies sobre un almohadón y le resplandecieron las labradas hebillas de sus múleos *de color de hortensia.

          El P. Bellod no quiso mirarlas. Apretaba tan fuertemente las mandíbulas, que comenzó a sangrarle una herida de su navaja barbera. *No pudo resistir, y porfió:

          — Los olecenses prefieren el altar de su Santo. Quieren implorarle viendo los exvotos que les traen la memoria de las angustias y de los prodigios que pasaron en sus hogares.

        • 1935 Gallegos, R. Canaima [1935] Venezuela (CDH )

          — Yo sigo teniéndola sin haberme equivocado al decirle a usted que tenía cara de presbítero, ¿verdad? Pero volviendo al negocio concertado: no conviene que entre en el pueblo con ese traje de paisano y esa facha. Métase por estos montes mientras yo llego y le mando una bestia y una navaja de afeitar para que se ponga en carácter con todo y sotana.

        • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cuba (CDH )
          Automóviles pintados de verde y de amarillo, hombres que trascienden a navajas de afeitar y mujeres que curvan hacia el cielo una tras otra sus sonrisas, pasan en hileras interminables junto al entrecruzamiento de vigas de hierro que se van levantando frente al mar.
        • 1940 Menéndez Samará, A. Fanatismo misticismo [2003] México (CDH )

          En la pantalla aparece un personaje de treinta años, de carnes robustas, que sostiene en los labios una colilla de cigarro; estaba asentando una navaja de rasurar; al terminar prueba el filo en la uña del pulgar; empuñándola va a un balcón desde donde se ve la luna que en esos momentos estaba dividida por una nubecita alargada. (Corte.)

        • 1940 Menéndez Samará, A. Fanatismo misticismo [2003] 138 México (CDH )

          La pantalla se llena por la fotografía cercana del pedazo topográfico que está entre un costado de la nariz, el ojo y la sien; se ve la esclerótica, un iris gigantesco, la pupila, el lagrimal y las pestañas; la navaja de rasurar, combando hacia dentro los tejidos, que siguen el dibujo recto trazado por el filo, se hunde rápidamente en el ojo cortándolo por la mitad; brota una gelatina obscura y viscosa; la pelota se desinfla. (Corte.)

        • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Perú (CDH )
          Tuvimos que volvernos con la cabeza gacha po esa vez y extraviando caminos, como siempre, pa despistar. Y velay que me dolía mucho el brazo y se me fue hinchando. Unos decían que por el movimiento y otros que po la cólera que nos daba haber perdido, pue la cólera inflama las heridas según aseguran. Llegando pacá me curaron y yo gritaba y el brazo siguió malo y se fue negreando. Estaba podrido. Y uno, que es el que sabe cortar, y lo hace con una navaja de barba y un serrucho de obra fina, me dijo: "¿Qué quieres? ¿Podrirte todo o que te cortemos el brazo?". Yo no tenía muchas ganas de conservar la vida perra y no le respondí. Pero el jefe dijo: "Corten".
        • 1945 Laforet, C. Nada [1997] Esp (CDH )

          Luego, sin esperar a que ella le contestara, echó a correr hacia la puerta, subiendo, enloquecido, las escaleras.

          — Se degolló con la navaja de afeitar —concluyó Antonia.

          Y por fin empezó a llorar desesperada, sentada en el suelo. Era un espectáculo inusitado ver lágrimas en su cara. Parecía la figura de una pesadilla.

        • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] Guatemala (CDH )

          — Verdá que hay prójimos para todo... A éste sí que sí que... lo agarraron como matar culebra: un navajazo en la boca y al basurero.

          — Sin duda tiene otras heridas.

          — La del labio pa mí que se la trabaron con navaja de barba, y lo despeñaron aquí, no vaya usté a crer, para que el crimen quedara oculto.
        • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
          Un peluquero, de pronto, adquiere la inmortalidad —efímera como todas las inmortalidades y más efímera que ninguna— del crimen cometido con su navaja barbera.
        • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
          Entonces los dos amantes fueron a casa del padre de Deogracias, y en el ascensor, Deogracias, con su navaja barbera, degolló a Alejandra y después se seccionó él la tráquea.
        • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] 34 Cuba (CDH )
          Sofía que tantas veces lo había bañado durante sus crisis, sin reparar en las sombras mullidas que iban ennegreciendo su anatomía, cuidaba ahora, por un creciente sentimiento de pudor, de no asomarse a la azotea cuando sabía que el mozo se bañaba allí al aire libre, secándose luego al sol, acostado en el piso de ladrillos, sin cuidar siquiera de atravesarse una toalla de cadera a cadera. "Se nos está haciendo hombre", decía Carlos, regocijado. "Hombre de verdad", coreaba Sofía sabiendo que, desde hacía pocos días, se rasuraba el bozo adolescente con una navaja barbera.
        • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Colombia (CDH )

          Sacó del ropero un cofrecito damasquinado con el escudo familiar, y encontró en el interior perfumado de sándalo la carta voluminosa en que Fernanda desahogó el corazón de las incontables verdades que le había ocultado. La leyó de pie, con avidez pero sin ansiedad, y en la tercera página se detuvo, y examinó a Aureliano con una mirada de segundo reconocimiento.

          — Entonces —dijo con una voz que tenía algo de navaja de afeitar—, tú eres el bastardo.

          — Soy Aureliano Buendía.

          — Vete a tu cuarto —dijo José Arcadio.

        • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Colombia (CDH )
          Sentada en el mecedor de mimbre, con la labor interrumpida en el regazo, Amaranta contemplaba a Aureliano José con el mentón embadurnado de espuma, afilando la navaja barbera en la penca para afeitarse por primera vez. Se sangró las espinillas, se cortó el labio superior tratando de modelarse un bigote de pelusas rubias, y después de todo quedó igual que antes, pero el laborioso proceso le dejó a Amaranta la impresión de que en aquel instante había empezado a envejecer.
        • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Colombia (CDH )
          Se preocupaba por cortarle el pelo, por sacarle las liendres, por adaptarle la ropa vieja que encontraba en baúles olvidados, y cuando empezó a despuntarle el bigote le llevó la navaja barbera y la totumita para la espuma del coronel Aureliano Buendía.
        • 1970 Bryce Echenique, A. Julius [1996] Perú (CDH )

          De la cama pasaron al baño; cada uno tenía su baño. Juan Lucas se peinó un poco antes de afeitarse; no resistía sino lo perfecto en el espejo y ahora, mientras se afeitaba, iba instalándose en el día al sentir la firmeza de su brazo varonil deslizando hacia arriba y hacia abajo la navaja de afeitar. Iba retirando la crema blanca, espumosa, de su cara bronceada y se iba identificando con la finura de sus colonias, de sus frascos de Yardley For Men, tres, cuatro frascos para usos distintos que yacían elegantes sobre la repisa de porcelana, junto a otros artículos para caballeros, jabones, shampoos, cosas que olían a hombre fino, for men onlycomo la revista Esquire.

        • 1974 Saiz, G. Princesa [1974] México (CDH )
          Desaparecieron de mi casa todas las navajas de rasurar, todos los cuchillos de cocina, todos los fenobarbitales, todos los frascos de estricnina. Todo. Porque yo creo que pensaron que me había tratado de suicidar, cosa que no era cierta ¿no? Simplemente yo trataba de descansar y de olvidarme de preocupaciones ¿no?
        • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 205 México (CDH )
          [...] las planillas del tranvía que usaba para señalar las páginas, manchas de huevo, navajas de afeitar e incluso una vez que se quedó leyendo toda la noche, Flavia la sirvienta encontró la cabeza de don Próspero sobre el mapa de Francia, pero la beatitud de su expresión (que recordaba a la de San Juan Bautista), y los ronquidos que rizaban las viñas de Grenoble, le hicieron pensar a Flavia que aún no había llegado el tiempo en que el corazón de don Próspero se parara de por vida [...].
        • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )

          «Estereotiparse de glándulas», le grité asomándome al cuarto: la vi tan sola, en el último rincón, llena de telarañas y pelusas.

          «¿Y qué es estereotiparse de glándulas?», insistió.

          «Una bendición papal», le dije, jalé el escusado de izquierda a derecha como en las fotografías y me quité el calcetín rojo y cuatro costillas verdes y bajándome el zíper del sombrero asomé la nariz y le contesté, con gran peligro de mi virilidad:

          «El filo de una navaja de afeitar.»

          Y dicho y hecho, me puse mis cigarros Raleigh, me quité la pierna derecha del pantalón violeta, me puse un chaleco de olor organdí y cepillé con varios lengüetazos mis polainas de piel de gato.

          «¿Y qué es el filo de una navaja de afeitar?»

        • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )
          donde no sólo, en fin, le aseguramos cada parte de su cuerpo y cada una de sus posesiones contra toda clase de daños o pérdidas, o en otras palabras no sólo le aseguramos el pelo, su pluma fuente, la muela del juicio y sus navajas de afeitar contra caída, robo, caries o pérdida de filo, sino que también le aseguramos la crónica que usted escriba de la Isla: se la aseguramos contra la incredulidad, la burla, el plagio, la incomprensión, la caducidad y el olvido.
        • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 438 México (CDH )
          Sabrá usted que Torcuato Tasso cuenta cómo los hechiceros viajan en carros arrastrados por unicornios blancos, en medio de las nubes. Quiero decirle con esto que nuestro viaje no será, por lo tanto, menos maravilloso: ni las esponjas que humedecen el desvarío, doctor, ni las navajas de afeitar que me persiguen en mis sueños, echarán a perder el gusto que me causa acompañarlo: corresponda usted a los saludos, y agite su estetoscopio en el aire si así lo desea.
        • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )
          Pero no hubo un solo lápiz plomo, una fotografía del abuelo Francisco del brazo y por la calle de Orizaba con el presidente Portes Gil o una sola navaja de afeitar que estuvieran perdidos, o cuyo encuentro, por más voluntad que puse, fuera inesperado.
        • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )
          En el centro del cuarto Palinuro estaba de pie desnudo y blanco como una estatua, con el pubis cubierto de espuma y con una navaja de barbero en la mano. «Como me dijiste que tu sudor, tu saliva y tus lágrimas apestaban a vinagre, te compré vinagres distintos para que cuando menos huelas diferente cada día —le dije—. Te traje un litro de vinagre de manzana, otro de vinagre de piña y otro de vinagre de vino con estragón». «Gracias. Todo es inútil: la vida no me sonríe, sino que se ríe de mí a carcajadas», se lamentó mi amigo Palinuro y puso un pie en un banco que tenía al lado como si fuera a subirse a un pedestal.
        • 1981 García Márquez, G. Crón muerte [1981] 103 Colombia (CDH )

          Pedro Vicario le pidió prestado los utensilios de afeitar de su marido, y ella le llevó la brocha, el jabón, el espejo de colgar y la máquina con la cuchilla nueva, pero él se afeitó con el cuchillo de destazar. Clotilde Armenta pensaba que eso fue el colmo del machismo. "Parecía un matón de cine", me dijo. Sin embargo, él me explicó después, y era cierto, que en el cuartel había aprendido a afeitarse con navaja barbera, y nunca más lo pudo hacer de otro modo. Su hermano, por su parte, se afeitó del modo más humilde con la máquina prestada de don Rogelio de la Flor.

        • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Colombia (CDH )
          Esa misma noche, Olimpia Zuleta se desnudó delante del marido sin acordarse del letrero, y él no dijo una palabra, ni siquiera le cambió el aliento, nada, sino que fue al baño por la navaja barbera mientras ella se ponía la camisa de dormir, y la degolló de un tajo.
        • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] 336 Colombia (CDH )

          Esa noche, a los cuarenta y ocho años, se hizo cortar las escasas pelusas que le quedaban en los aladares y en la nuca, y asumió a fondo su destino de calvo absoluto. A tal punto, que todas las mañanas antes del baño se cubría de espuma no sólo el mentón, sino también las partes del cráneo donde empezaran a retoñar los cañones, y se dejaba todo como nalgas de niño con una navaja barbera.

        • 1986 Cabrera Infante, G. Habana [1993] Cuba (CDH )

          Mentiría si dijera que no recordaba a Margarita. La recordaba, sí, pero ella estaba ausente, ida, en el pasado. El presente era su hermana, con su extraña belleza, que recordaba a Margarita y, al mismo tiempo, la hacía olvidar. Ella era como una versión morena de Gene Tierney, mi más cara máscara, más irreal que la Gene Tierney de sombras de cine, versión de la vida. Laura, que el cielo me juzgue con el filo de la navaja barbera.

        • 1988 Aguilera Malta, D. Pelota [1988] 166 Ecuador (CDH )

          Lo único que lamentaba era que sólo tuviese una vida. Debía tener varias. Así podría matarlo muchas veces. Y de distinta manera cada vez. Con unas muertes diabólicas. Como meterle una varilla incandescente en cada hueco. O hacerlo correr sobre navajas de afeitar. O colgarlo de un péndulo que en ciertos momentos pasara sobre brasas. O amarrarlo en una rueda moscovita encima de una fogata alucinante.

        • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
          Se aseó en regla y extendió después sobre una mesita, junto al espejo y la jofaina con agua caliente, el estuche con sus navajas de afeitar. Enjabonó cuidadosamente las mejillas, rasurándolas con esmero, según era su costumbre. Con las viejas tijeritas de plata recortó algunos pelos del bigote, y pasó después un peine de concha por los húmedos cabellos blancos.
        • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
          Su cuerpo, desde el pecho a los muslos, era una sangría de cortes hechos con una navaja de afeitar que relucía a la luz de la vela, sobre la colcha empapada en sangre. Pero Cárceles no estaba muerto. Al percibir la luz movió desmayadamente la cabeza, sin reconocer al recién llegado, y de sus labios hinchados por el sufrimiento brotó un ronco gemido de terror animal, ininteligible y profundo, que suplicaba misericordia.
        • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
          Bueno, pues primero me amenazó con la cárcel, y luego dijo que me iba a meter un palo por el, por el trasero, que me iba a cortar los, los testículos con una navaja de afeitar y que me iba a dar a comer (usted me perdonará, pero se lo cuento tal cual, para que lo sepa) las, los pechos cortados de, de la señorita Marilín.
        • 1989 Landero, L. Juegos [1993] 293 Esp (CDH )
          Y añadió: «Y a la alcahueta Merlina le dices que le voy a arrancar la lengua con unas tenazas para un gato que tengo». Y me enseñó algunas cosas: una navaja de afeitar, un cortafrío, una porra, un látigo y no sé qué más. «Con todo esto, os voy a merendar a los tres», dijo. Pero yo me mantuve firme. Contesté que no me asustaba con aquello, y que desde luego no iba a hablar. Creo humildemente que me comporté como un hombre.
        • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
          navaja [...] ~ barbera [...] f. navaja de afeitar [| la de filo agudísimo, hecha de acero muy templado, que sirve para afeitar la barba].
        • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
          navaja [...] ~ de afeitar [...] f. La de filo agudísimo, hecha de acero muy templado, que sirve para afeitar la barba.
        • 2001 Rubiano Vargas, R. Anarquista jubilado Co (CORPES)
          Mariana abre una de las cajas. Hay cajitas de cuchillas de afeitar Gillette Barba Roja. Navajas de barbero, brochas gastadas y frascos de jabón a medio uso. Varias gafas de sol Ray-Ban. Algunas son nuevas, otras están dobladas o astilladas y marcadas con el año en que dejó de usarlas: 1958,1966, 1985.
        • 2004 Surí Quesada, E. Changó Cu (CORPES)
          Un día, antes de cumplir los quince años, Lolina se soltó por primera vez las trenzas y, luego de echarse romero en el cabello, fue a su encuentro nocturno con Don Jaume. El patrón, al verla, se relamió de gusto. —Quiero que te lo afeites —dijo y le dio una navaja barbera—. Mientras yo viva y ese bollo sea mío, lo quiero tan pelado como cuando lo partí. ¿Claro? Lolina se echó a reír y con gracia de mujer, complació a su amante.
        • 2008 Lara Zabala, H. Península, península [2008] Mx (CORPES)
          Genaro aprovechó para acomodar sus cosas. Abrió una puerta del ropero, sacó su maletín y guardó con cuidado su revólver. Sacó la navaja de rasurar, el tazón, jabón y brocha, la toalla, una muda de ropa y una camisa limpia. Dejó los dos paquetes envueltos sobre la mesa. Se quitó los zapatos y se recostó un rato en la hamaca.
        • 2013 Tola Pedraglio, R. Flores amarillas Pe (CORPES)
          Abrió uno de los roperos, sacó una maleta y la llenó en desorden con camisas, pantalones, zapatos, una chompa, una toalla, mucha ropa interior. —Mi cepillo de dientes —dijo—. Mi navaja de afeitar, colonia. ¿Qué más me falta? Rosa fue al baño, rebuscó entre los utensilios, encontró todo y lo guardó en una bolsa, que también metió dentro del equipaje.
        • 2014 RAE DLE (NTLLE)
          navaja [...] navaja barbera [...] f. navaja de filo agudísimo, hecha de acero muy templado, que sirve para afeitar la barba.
        • 2014 RAE DLE (NTLLE)
          navaja [...] navaja de afeitar [...] f. navaja barbera [| navaja de filo agudísimo, hecha de acero muy templado, que sirve para afeitar la barba].
      2. s. f. En particular, la navaja que sirve para cortar plumas de ave para escribir.
        docs. (1729-2010) 10 ejemplos:
        • 1729 Afán Ribera, F. Virtud y mística [1847] 3 Esp (CDH )

          Leílo, y su contenido me picó en la fantasía, aun mucho más que la sarna (que tengo) en el cuerpo; y como (gracias á Dios) la bendita leyenda caía en varón constante, preocupado con la misma melancolía (por haber vivido muchos años entre un grandísimo atajo de bribones y bribonas que hacen trato de la virtud, unos para comer, otros para gobernar, y otros para suponer) saqué mi navaja y corté la pluma. Las especies me bullían, y como bandadas de pájaros me levantaban el casco de mi poco seso. Entre si escribo ó no escribo se me acordó una noticia que oí á mi abuela [...].

        • 2010 ASALE DiccAmericanismos (NTLLE)
          navaja [...] f. Pe, Bo; RD, PR, Ch, Py, p.u. Cortaplumas.
        • 1729 Afán Ribera, F. Virtud y mística [1847] 16 Esp (CDH )
          Hija, lo que yo he llegado á entender en mis ejercicios espirituales, es que, al tiempo de apartarse el alma del cuerpo, viene el ángel de la guarda, y con una navajita de cortar plumas, con mucha curiosidad y delicadeza, tira dos tajos, y no queda cuerno á vida.
        • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )

          — Eso, ¡de los cielos! —respondió fray Blas—. ¿Tiene más que ponderar el desinterés y la limpieza del escribano Conejo, y decir que siempre perdonaba algo de sus derechos? Porque, aunque cargaba, como era, razón, el coste del papel, de las plumas y de la tinta, sin olvidarse de prevenir al litigante que echase sobre la mesa dos pesetas más para el escribiente, con todo eso, no obstante de que cortaba muy a menudo las plumas, nunca cargó ni un maravedí por la navaja.

        • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Colombia (CDH )

          Lo tengo muy pensado. Me meto a ermitaño y gobierno la parroquia desde los montes. Cuento con el auxilio de usted y del hermano Anastasio, de la señora Sinforiana y de don Pascualito: eso sí, que nadie más lo sepa. Mañana va usted y me trae a Cecilia y la Recopilación granadina, y me le dice al juez 2.º que si no la va conmigo, le rebullo la causa que tiene pendiente, y que se lo llevan los diablos. Tráigame papel común y sellado, tinta, plumas y una navaja.

        • 1917 Alemany Bolufer, J. DiccLengEsp (NTLLE)
          NAVAJA [...] Amér. En el Ecuador, cortaplumas.
        • 1948 Valle, A. DiccNicaragüense Ni (NTLLE)
          Navaja. Cortaplumas.
        • 1985 Cardoza Aragón, L. Guatemala [1985] Guatemala (CDH )

          Quiero recordarla en el cabo de la azada pulido por mi mano, con que atizaba el fuego de claveles y geranios; en la mesita de trabajo, llena de cicatrices y lastimaduras de mi navaja, de manchas de tinta sobre la madera por cuyas vetas navegaron mis barquichuelos de papel; mis primeros cuadernos con letrotas torpes, mi nombre vacilante y recargado de iniciales, mi gran rúbrica de notario de pueblo, revolviéndose como buscapiés; las goteras, las manchas salitrosas de los muros de mi dormitorio, donde identifiqué paisajes, naciones, rostros de colegialas, con exactitud inverosímil y jamás repetida; el libro de cuentos, los almanaques, las películas de episodios de Pearl White, las cabalgatas de jinetes audaces vaciando pistolas nunca exhaustas; todo se animaba de nuevo entre cuatro paredes manchadas, sobre la mesa rústica.

        • 1983-1985 RAE DMILE 3.ª ed. (NTLLE)
          navaja [...] And. y Amér. Cortaplumas.
        • 1989 RAE DMILE 4.ª ed. (NTLLE)
          navaja [...] And. y Amér. Cortaplumas.
        • 2010 ASALE DiccAmericanismos (NTLLE)
          navaja [...] f. Pe, Bo; RD, PR, Ch, Py, p.u. Cortaplumas.
        • 1729 Afán Ribera, F. Virtud y mística [1847] 3 Esp (CDH )

          Leílo, y su contenido me picó en la fantasía, aun mucho más que la sarna (que tengo) en el cuerpo; y como (gracias á Dios) la bendita leyenda caía en varón constante, preocupado con la misma melancolía (por haber vivido muchos años entre un grandísimo atajo de bribones y bribonas que hacen trato de la virtud, unos para comer, otros para gobernar, y otros para suponer) saqué mi navaja y corté la pluma. Las especies me bullían, y como bandadas de pájaros me levantaban el casco de mi poco seso. Entre si escribo ó no escribo se me acordó una noticia que oí á mi abuela [...].

        • 1729 Afán Ribera, F. Virtud y mística [1847] 16 Esp (CDH )
          Hija, lo que yo he llegado á entender en mis ejercicios espirituales, es que, al tiempo de apartarse el alma del cuerpo, viene el ángel de la guarda, y con una navajita de cortar plumas, con mucha curiosidad y delicadeza, tira dos tajos, y no queda cuerno á vida.
        • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )

          — Eso, ¡de los cielos! —respondió fray Blas—. ¿Tiene más que ponderar el desinterés y la limpieza del escribano Conejo, y decir que siempre perdonaba algo de sus derechos? Porque, aunque cargaba, como era, razón, el coste del papel, de las plumas y de la tinta, sin olvidarse de prevenir al litigante que echase sobre la mesa dos pesetas más para el escribiente, con todo eso, no obstante de que cortaba muy a menudo las plumas, nunca cargó ni un maravedí por la navaja.

        • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Colombia (CDH )

          Lo tengo muy pensado. Me meto a ermitaño y gobierno la parroquia desde los montes. Cuento con el auxilio de usted y del hermano Anastasio, de la señora Sinforiana y de don Pascualito: eso sí, que nadie más lo sepa. Mañana va usted y me trae a Cecilia y la Recopilación granadina, y me le dice al juez 2.º que si no la va conmigo, le rebullo la causa que tiene pendiente, y que se lo llevan los diablos. Tráigame papel común y sellado, tinta, plumas y una navaja.

        • 1917 Alemany Bolufer, J. DiccLengEsp (NTLLE)
          NAVAJA [...] Amér. En el Ecuador, cortaplumas.
        • 1948 Valle, A. DiccNicaragüense Ni (NTLLE)
          Navaja. Cortaplumas.
        • 1985 Cardoza Aragón, L. Guatemala [1985] Guatemala (CDH )

          Quiero recordarla en el cabo de la azada pulido por mi mano, con que atizaba el fuego de claveles y geranios; en la mesita de trabajo, llena de cicatrices y lastimaduras de mi navaja, de manchas de tinta sobre la madera por cuyas vetas navegaron mis barquichuelos de papel; mis primeros cuadernos con letrotas torpes, mi nombre vacilante y recargado de iniciales, mi gran rúbrica de notario de pueblo, revolviéndose como buscapiés; las goteras, las manchas salitrosas de los muros de mi dormitorio, donde identifiqué paisajes, naciones, rostros de colegialas, con exactitud inverosímil y jamás repetida; el libro de cuentos, los almanaques, las películas de episodios de Pearl White, las cabalgatas de jinetes audaces vaciando pistolas nunca exhaustas; todo se animaba de nuevo entre cuatro paredes manchadas, sobre la mesa rústica.

        • 1983-1985 RAE DMILE 3.ª ed. (NTLLE)
          navaja [...] And. y Amér. Cortaplumas.
        • 1989 RAE DMILE 4.ª ed. (NTLLE)
          navaja [...] And. y Amér. Cortaplumas.
        • 2010 ASALE DiccAmericanismos (NTLLE)
          navaja [...] f. Pe, Bo; RD, PR, Ch, Py, p.u. Cortaplumas.
      3. s. f. Con los complementos de carraca, de muelle o de muelles, para referirse a la navaja que tiene varias muescas en la base del lomo de la hoja y produce un sonido parecido a una carraca al desplegarse.
        docs. (1732-2018) 24 ejemplos:
        • 1732 Legislación "Auto XII" [1745] p. 278 Tomo Tercero Autos Acordados Esp (BD)
          Haviendose reconocido los daños, que ocasiona el uso de diferentes navajas largas de muelle, ó encaje, que vienen de otros Reinos, los Alcaldes de Corte dén las providencias mas eficaces, á fin de que se recojan de qualquiera parte, donde se encontraren, haciendolas (a) romper, i prohibiendo absolutamente el uso, i fabrica de ellas, pena de ser castigados con todo rigor lo que contravinieren.
        • 2018 Garrido Fdz, F. J. Cruz Jaguar s. n. Esp (BD)
          Tampoco dejó atrás el bachiller su apreciada navaja de carraca que tanta seguridad le aportaba. Esa faca de brillante hoja afilada, era la única de sus pertenencias que todavía mantenía desde la época en la que él era un pequeño pillo que deambulaba por el puerto y las calles de Sevilla.
        • 1732 Legislación "Auto XII" [1745] p. 278 Tomo Tercero Autos Acordados Esp (BD)
          Haviendose reconocido los daños, que ocasiona el uso de diferentes navajas largas de muelle, ó encaje, que vienen de otros Reinos, los Alcaldes de Corte dén las providencias mas eficaces, á fin de que se recojan de qualquiera parte, donde se encontraren, haciendolas (a) romper, i prohibiendo absolutamente el uso, i fabrica de ellas, pena de ser castigados con todo rigor lo que contravinieren.
        • 1757 Anónimo Pragmatica prohibicion Armas blancas cortas p. 5 Esp (BD)
          Y ultimamente, en conformidad de ella, y de las anteriores prohibiciones, por los Alcaldes de mi Casa, y en Corte en veinte y siete de Setiembre de mil setecientos quarenta y nueve, tres de Abril de setecientos cinquenta y uno, y tres de Julio de mil setecientos cinquenta y quatro, se publicaron Vandos, para que ninguna persona, de qualquier estado, ó condicion que fuesse, llevasse, ni usasse de Armas blancas, cortas, como Puñal, Rejon, Gifero, Almarada, Navaja de muelle con golpe, ó virola, Daga sola, Cuchillo de punta chico, ó grande, aunque fuesse de Cocina, ni de moda de faldriquera, pena al Noble de seis años de Presidio, y al Plebeyo los mismos de Minas [...].
        • 1772 Bucareli y Ursúa, A. "Numero 11" [1787] p. 59 Recopilación Sumaria Autos Acordados, II Mx (BD)
          Para ocurrir al remedio de tanto daño hemos resuelto expedir el presente, por el qual mandamos que ninguna persona, de qualquier estado, condicion y calidad que sea pueda usar ni cargar de dia ni de noche armas de fuego cortas, como son trabucos, pistolas, pistoletes, carabinas, arcabuces pequeños, ú otras que tengan distinto nombre y fueren menores de quatro palmos de cañon, ni tampoco armas blancas cortas, como son puñales, terciados, cutoes, dagas, cuchillos con punta, navajas de muelle, y otras semejantes, y de esta calidad.
        • 1849 Anónimo (M. d. R.) Manual del baratero p. 12 Esp (BD)
          Pero como la figura de la navaja no siempre es adecuada para el uso que le habremos de dar en el curso de nuestra esplicacion, diremos que la hoja deberá tener a lo mas un palmo de lonjitud, y estar perfectamente segura entre las cachas, prefiriéndose la navaja de muelle á otra cualquiera.
        • 1865 Fdz Glz, M. Desheredados, I p. 366 Esp (BD)
          —Mira, Anita, que no estoy ahora para celos y tonterías; ya ves tú, preso..... —Te echarán..... —A presidio. —¡A presidio! Y á tí, ¿por qué? —Porque me han cogido una navaja de muelles. —¿Y para qué has comprado tú esa navaja? —dijo llorando Anilla. —Para que no sucediese lo que ha sucedido.
        • 1874 Legislación "Casacion sentencia pena muerte" [1876] p. 403 Colección legislativa España Esp (BD)
          [...] y habiendo obligado á Felipe Sanguino á que lo llamase, se levantó aquel, y en el momento de abrir la puerta se arrojaron sobre él, asestóle el que no tenía cubierta la cara con una gran navaja de muelles que llevaba en la mano un fuerte golpe en el pecho, y sucesivamente otros dos en ámbos brazos, obligándole á retroceder hasta el poyo de la cocina, donde ántes estaba, en el que quedó medio tendido permaneciendo miéntras tanto, por expreso mandato del agresor, los dos criados en el vestíbulo y á la puerta de la habitacion el enmascarado [...].
        • 1894 Flores García, F. "Galería tipos" [06-01-1894] Blanco y Negro (Madrid) Esp (HD)
          El valiente clásico, por decirlo así, usa navaja de muelles de grandísimas dimensiones, la cual navaja saca á relucir frecuentemente (produciendo al abrirla un ruido atemorizador) en medio de las conversaciones más pacíficas, para limpiarse los dientes, ó picar tabaco, ó pasarla de un bolsillo á otro.
        • 1914 Arniches, C. Melquiades [1997] Esp (CDH )

          Avelino¡Sola! ¡Yo la exploro! Me gusta a mí esa tontita de una manera avasallante! ¡Tiene un no sé qué así, bobo, que engolosina! Yo voy a ver si la enloquezco por un medio poético que me se ha ocurrido. (Saca una navaja de muelles, no muy grande, y la abre.)Un poco grande es para mi ojepto , pero no he encontrao otra. Me tiembla el corazón que parece que voy a cometer un crimen. ¡Animo!

        • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
          La vida en el hotel del rincón de la plaza del Odeón parece un cosmopolitismo tan pacífico como el de Albacete, adonde llega todavía algún turista, atraído por la fama terrible de los cuchillos y de las navajas de siete muelles, cual los siete Niños de Écija y el «Viva mi dueño» o «Si esta víbora te pica...», que antes, lo mismo que en Alcázar las tortas, en Alcalá las almendras, en Astorga los mantecados y en Las Navas los botijos de leche, se vendían en la estación, y no sé si continuarán vendiéndose.
        • 1975 Mendoza, E. Caso Savolta [1994] Esp (CDH )

          —Mirad qué bicho más asqueroso se ha colado en este cuarto, compañeros —fue la salutación.

          —Se me antoja un gusano —apuntó un contertulio fijando en el recién llegado unos ojos pequeños, separados por un chirlo que le bajaba de la ceja izquierda al labio superior.

          —Habrá que utilizar un buen insecticida —señaló otro abriendo una navaja de cuatro muelles.
        • 1986 Mendoza, E. Ciudad prodigios [1993] Esp (CDH )

          El hombre que salió a su encuentro había rebasado la edad a partir de la cual la apariencia viene marcada por circunstancias ajenas a la cuenta de los años. No tenía un solo pelo en la cabeza, que era esférica y de color de arcilla oscura; las facciones eran diminutas y los ojos de un azul purísimo. Vestía un pantalón de rayadillo sujeto por una cuerda anudada a la cintura, un blusón de franela desvaída y alpargatas. Al andar se apoyaba en un bastón de nudos y atravesada en la cuerda que le hacía las veces de cinturón llevaba una navaja de muelles tan grande que su aspecto por contraste resultaba inofensivo.

        • 1990 Montaño Hurtado, A. Cenizas sueños [1990] 19 México (CDH )
          Y fue a eso de las cuatro de la mañana cuando, entrándole al albur, apostando toda la bancada, el otro se vio pelado. Albur de amor yo mi vida equivoqué. "¡Hiciste trampa!", bramó el ranchero. Inició la perorata y la persecución por todo el establecimiento, y a la luz de la lámpara de petróleo y entre penumbras la navaja de muelle del ranchero refulgía. Después daban vueltas en torno al sillón giratorio. El peluquero abrió rápidamente una hoja del zaguán y por ahí huyó El Bigos, y al otro lo detuvo en seco con un rodillazo en un muslo y el golpe providencial del puño contra la muñeca: cayó la navaja.
        • 2003 Rentería, E. Cartografía animales Mx (CORPES)
          A las tres de la mañana, entre clientes, vendedores, música y focos con los colores del arco iris, vio un rostro furioso. Era ella misma, dispuesta a una venganza, de lo cual no tuvo dudas al verla tomar de un puesto de herramientas una navaja de muelle. Oralia corrió asustada entre columnas de fierro y arcos estilo Nueva Orleans de la plaza, seguida por su doble.
        • 2007 Anson, L. M. "Tremenda novela reportaje" El Cultural (Madrid): elcultural.com Esp (CORPES)
          Mientras los tiros zurreaban sobre sus cabezas, los desharrapados madrileños se enfrentaban en otro lugar a la carga atroz de los mamelucos y Antonio Méndez, con su navaja cachicuerna de siete muelles, rebanaba el cuello del héroe de Austerlitz, el legendario Mustafá.
        • 2018 Garrido Fdz, F. J. Cruz Jaguar s. n. Esp (BD)
          Tampoco dejó atrás el bachiller su apreciada navaja de carraca que tanta seguridad le aportaba. Esa faca de brillante hoja afilada, era la única de sus pertenencias que todavía mantenía desde la época en la que él era un pequeño pillo que deambulaba por el puerto y las calles de Sevilla.
        • 1732 Legislación "Auto XII" [1745] p. 278 Tomo Tercero Autos Acordados Esp (BD)
          Haviendose reconocido los daños, que ocasiona el uso de diferentes navajas largas de muelle, ó encaje, que vienen de otros Reinos, los Alcaldes de Corte dén las providencias mas eficaces, á fin de que se recojan de qualquiera parte, donde se encontraren, haciendolas (a) romper, i prohibiendo absolutamente el uso, i fabrica de ellas, pena de ser castigados con todo rigor lo que contravinieren.
        • 1757 Anónimo Pragmatica prohibicion Armas blancas cortas p. 5 Esp (BD)
          Y ultimamente, en conformidad de ella, y de las anteriores prohibiciones, por los Alcaldes de mi Casa, y en Corte en veinte y siete de Setiembre de mil setecientos quarenta y nueve, tres de Abril de setecientos cinquenta y uno, y tres de Julio de mil setecientos cinquenta y quatro, se publicaron Vandos, para que ninguna persona, de qualquier estado, ó condicion que fuesse, llevasse, ni usasse de Armas blancas, cortas, como Puñal, Rejon, Gifero, Almarada, Navaja de muelle con golpe, ó virola, Daga sola, Cuchillo de punta chico, ó grande, aunque fuesse de Cocina, ni de moda de faldriquera, pena al Noble de seis años de Presidio, y al Plebeyo los mismos de Minas [...].
        • 1772 Bucareli y Ursúa, A. "Numero 11" [1787] p. 59 Recopilación Sumaria Autos Acordados, II Mx (BD)
          Para ocurrir al remedio de tanto daño hemos resuelto expedir el presente, por el qual mandamos que ninguna persona, de qualquier estado, condicion y calidad que sea pueda usar ni cargar de dia ni de noche armas de fuego cortas, como son trabucos, pistolas, pistoletes, carabinas, arcabuces pequeños, ú otras que tengan distinto nombre y fueren menores de quatro palmos de cañon, ni tampoco armas blancas cortas, como son puñales, terciados, cutoes, dagas, cuchillos con punta, navajas de muelle, y otras semejantes, y de esta calidad.
        • 1849 Anónimo (M. d. R.) Manual del baratero p. 12 Esp (BD)
          Pero como la figura de la navaja no siempre es adecuada para el uso que le habremos de dar en el curso de nuestra esplicacion, diremos que la hoja deberá tener a lo mas un palmo de lonjitud, y estar perfectamente segura entre las cachas, prefiriéndose la navaja de muelle á otra cualquiera.
        • 1865 Fdz Glz, M. Desheredados, I p. 366 Esp (BD)
          —Mira, Anita, que no estoy ahora para celos y tonterías; ya ves tú, preso..... —Te echarán..... —A presidio. —¡A presidio! Y á tí, ¿por qué? —Porque me han cogido una navaja de muelles. —¿Y para qué has comprado tú esa navaja? —dijo llorando Anilla. —Para que no sucediese lo que ha sucedido.
        • 1874 Legislación "Casacion sentencia pena muerte" [1876] p. 403 Colección legislativa España Esp (BD)
          [...] y habiendo obligado á Felipe Sanguino á que lo llamase, se levantó aquel, y en el momento de abrir la puerta se arrojaron sobre él, asestóle el que no tenía cubierta la cara con una gran navaja de muelles que llevaba en la mano un fuerte golpe en el pecho, y sucesivamente otros dos en ámbos brazos, obligándole á retroceder hasta el poyo de la cocina, donde ántes estaba, en el que quedó medio tendido permaneciendo miéntras tanto, por expreso mandato del agresor, los dos criados en el vestíbulo y á la puerta de la habitacion el enmascarado [...].
        • 1894 Flores García, F. "Galería tipos" [06-01-1894] Blanco y Negro (Madrid) Esp (HD)
          El valiente clásico, por decirlo así, usa navaja de muelles de grandísimas dimensiones, la cual navaja saca á relucir frecuentemente (produciendo al abrirla un ruido atemorizador) en medio de las conversaciones más pacíficas, para limpiarse los dientes, ó picar tabaco, ó pasarla de un bolsillo á otro.
        • 1914 Arniches, C. Melquiades [1997] Esp (CDH )

          Avelino¡Sola! ¡Yo la exploro! Me gusta a mí esa tontita de una manera avasallante! ¡Tiene un no sé qué así, bobo, que engolosina! Yo voy a ver si la enloquezco por un medio poético que me se ha ocurrido. (Saca una navaja de muelles, no muy grande, y la abre.)Un poco grande es para mi ojepto , pero no he encontrao otra. Me tiembla el corazón que parece que voy a cometer un crimen. ¡Animo!

        • 1940 Zunzunegui, J. A. Chiplichandle [1940] Esp (CDH )

          "Galerna"fué el más decente; no robó nada. Compró el chicote viejo que quisieron venderle y pagó a real el kilo, ochenta reales, que lo menos que había de hacer era doblarlos. Ahora que, si no anda listo, se queda sin chicotes, porque "El Sábanas", con una gran limpieza de pies, iba empujando sobre su bote todos los roscones que encontraba a su alcance.

          "El Maño"cambió una navaja de tres muelles con cachas de cuerno por un encendedor, que aparentemente era una máquina de fotografía. Además compró al mayordomo unas botellas de cerveza negra.

        • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
          La vida en el hotel del rincón de la plaza del Odeón parece un cosmopolitismo tan pacífico como el de Albacete, adonde llega todavía algún turista, atraído por la fama terrible de los cuchillos y de las navajas de siete muelles, cual los siete Niños de Écija y el «Viva mi dueño» o «Si esta víbora te pica...», que antes, lo mismo que en Alcázar las tortas, en Alcalá las almendras, en Astorga los mantecados y en Las Navas los botijos de leche, se vendían en la estación, y no sé si continuarán vendiéndose.
        • 1957 Calvo Sotelo, J. Muchachita Valladolid [1993] Esp (CDH )

          ( Octavia está casi fuera de escena. Por ello, se la supone con visibilidad superior a la de los restantes visitantes.)

          Octavia .Los señores Ministros de Cultura Pública, creo...

          Angel .De frac, ¿no?

          Octavia .No, no, de smoking...

          Patricio .(Espantado.)¿De frac, no?

          Octavia .No, no. De smoking.

          Patricio .¡Ajjjj! (Es como si abriera una navaja albaceteña de siete muelles.)¡Malvado! ¡Canalla! ¡Miserable!

        • 1975 Mendoza, E. Caso Savolta [1994] Esp (CDH )

          —Mirad qué bicho más asqueroso se ha colado en este cuarto, compañeros —fue la salutación.

          —Se me antoja un gusano —apuntó un contertulio fijando en el recién llegado unos ojos pequeños, separados por un chirlo que le bajaba de la ceja izquierda al labio superior.

          —Habrá que utilizar un buen insecticida —señaló otro abriendo una navaja de cuatro muelles.
        • 1984 Berlanga, A. Gaznápira [1990] Esp (CDH )
          En el poyo, frente a la puerta de la barbería, el tío Jotero da cuenta de un cantero de pan y de una bienoliente tajada de güeña sujeta a dedo para guillotinarla mejor con la navaja de cinco muelles, recuerdo del viaje de novios a Daroca. "Hale, a la fresca", le saluda alguien al pasar y él contesta de oficio, sin ganas: "aquí, haciendo por la vida, que la muerte ya vendrá ella sola".
        • 1986 Mendoza, E. Ciudad prodigios [1993] Esp (CDH )

          El hombre que salió a su encuentro había rebasado la edad a partir de la cual la apariencia viene marcada por circunstancias ajenas a la cuenta de los años. No tenía un solo pelo en la cabeza, que era esférica y de color de arcilla oscura; las facciones eran diminutas y los ojos de un azul purísimo. Vestía un pantalón de rayadillo sujeto por una cuerda anudada a la cintura, un blusón de franela desvaída y alpargatas. Al andar se apoyaba en un bastón de nudos y atravesada en la cuerda que le hacía las veces de cinturón llevaba una navaja de muelles tan grande que su aspecto por contraste resultaba inofensivo.

        • 1986 Mendoza, E. Ciudad prodigios [1993] 223 Esp (CDH )
          Mientras él estaba en el burdel la policía había registrado su casa: habían encontrado aquellas prendas y también una navaja de cuatro muelles en cuya hoja podían distinguirse aún restos de sangre pese a que había sido lavada. Desconcertado siguió negando la evidencia.
        • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )

          — Diez años anduve en su busca, para ajusticiarla. Pero no di con ella y aquí me tiene usted, un hombre deshonrado. Y éste es el último objeto de mi historia —y sacó una navaja de muelle, cuyo acero expuso a la luz—. Si la encuentro, ¿querrá creerme?, sabría dónde hincársela.

        • 1990 Montaño Hurtado, A. Cenizas sueños [1990] 19 México (CDH )
          Y fue a eso de las cuatro de la mañana cuando, entrándole al albur, apostando toda la bancada, el otro se vio pelado. Albur de amor yo mi vida equivoqué. "¡Hiciste trampa!", bramó el ranchero. Inició la perorata y la persecución por todo el establecimiento, y a la luz de la lámpara de petróleo y entre penumbras la navaja de muelle del ranchero refulgía. Después daban vueltas en torno al sillón giratorio. El peluquero abrió rápidamente una hoja del zaguán y por ahí huyó El Bigos, y al otro lo detuvo en seco con un rodillazo en un muslo y el golpe providencial del puño contra la muñeca: cayó la navaja.
        • 1991 Cibeira, J. / Zancolli, E. A. / Zacolli, E. R. Parálisis cerebral [1991] 41 Argentina (CDH )
          Cuando distendemos un músculo espástico hay oposición muscular hasta que se produce un súbito abandono del tono, configurando lo que Sherrington llamara "fenómeno de la navaja de muelle", producido por aferencias inhibitorias desde el Golgi.
        • 1996 Prensa Excélsior, 11/07/1996 [1996] México (CDH )
          El secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet Chemor, afirmó que en Guerrero la situación está absolutamente bajo control y "yo no admito que se le llame guerrilla a lo que han sido hechos delictivos personales" que están sujetos a la averiguación previa correspondiente, mientras que en Acapulco la Policía Judicial del estado informó de la detención de otras cuatro personas relacionadas presuntamente con el Ejército Popular Revolucionario, a quienes se les encontró una pistola calibre 45, un fusil AK-47 y una navaja de muelle.
        • 1996 Prensa Excélsior, 11/07/1996 [1996] México (CDH )
          Otros cuatro presuntos miembros del EPR fueron detenidos por agentes de la Policía Judicial del estado, a sólo medio kilómetro de Coyuca de Benítez, y se les decomisó una pistola calibre 45, un fusil AK-47 y una navaja de muelle, dijo hoy el director de dicha corporación, Francisco Vargas Nájera.
        • 2003 Rentería, E. Cartografía animales Mx (CORPES)
          A las tres de la mañana, entre clientes, vendedores, música y focos con los colores del arco iris, vio un rostro furioso. Era ella misma, dispuesta a una venganza, de lo cual no tuvo dudas al verla tomar de un puesto de herramientas una navaja de muelle. Oralia corrió asustada entre columnas de fierro y arcos estilo Nueva Orleans de la plaza, seguida por su doble.
        • 2007 Anson, L. M. "Tremenda novela reportaje" El Cultural (Madrid): elcultural.com Esp (CORPES)
          Mientras los tiros zurreaban sobre sus cabezas, los desharrapados madrileños se enfrentaban en otro lugar a la carga atroz de los mamelucos y Antonio Méndez, con su navaja cachicuerna de siete muelles, rebanaba el cuello del héroe de Austerlitz, el legendario Mustafá.
        • 2014 Sáez Carral, M. Apaches Esp (CORPES)
          En las calles de la Universitaria apenas había un alma. Cuando estaba llegando a la boca del metro de la plaza de Medicina, apareció de entre las sombras y me amenazó con una navaja de muelle: quería que le diera todo lo que llevaba encima. A pesar de la capucha de la sudadera que llevaba echada sobre su cabeza le reconocí. En esos segundos de tensión que duran una eternidad, algo me hizo reaccionar dando un paso hacia él.
        • 2018 Garrido Fdz, F. J. Cruz Jaguar s. n. Esp (BD)
          Tampoco dejó atrás el bachiller su apreciada navaja de carraca que tanta seguridad le aportaba. Esa faca de brillante hoja afilada, era la única de sus pertenencias que todavía mantenía desde la época en la que él era un pequeño pillo que deambulaba por el puerto y las calles de Sevilla.
      4. s. f. Con el modificador cabritera, para referirse a la navaja usada para despellejar las reses.
        docs. (1860-2015) 18 ejemplos:
        • 1860 Ríos Acuña, F. "Circular 168" [27-03-1860] Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza (Zaragoza ) Esp (HD)
          Nota de los efectos y dineros robados [...] A Lorenzo Herrar 20 napoleones, medio duro cristino, media peseta cristina, 2 pesetas antiguas y 80 rs. en calderilla dentro de un bolsillo de estambre azul, color de rosa y blanco, un par de zapatos de muger, una alforja con una navaja cabritera dentro de ella de cabo blanco, una cesta pequeña con garbanzos y caramelos, una cajila de pistones y un pañuelo de hilo morado. = A Mariano Castillo 140 reales vellon 100 en pesetas y 40 en calderilla.
        • 2015 Palomares, J. A. Toda la verdad Esp (CORPES)
          —Padre, aquí tenemos cuchillos también. —Esto no es un cuchillo, Marta. Es una navaja cabritera. Y no creo que tus cuchillos estén afilados como esta navaja. Agarró con una mano el pan y apoyó el canto en la mesa. Moviendo la navaja hacia él, como si estuviera tocando el violín, cortó grandes rebanadas, rectísimas, una tras otra.
        • 1860 Ríos Acuña, F. "Circular 168" [27-03-1860] Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza (Zaragoza ) Esp (HD)
          Nota de los efectos y dineros robados [...] A Lorenzo Herrar 20 napoleones, medio duro cristino, media peseta cristina, 2 pesetas antiguas y 80 rs. en calderilla dentro de un bolsillo de estambre azul, color de rosa y blanco, un par de zapatos de muger, una alforja con una navaja cabritera dentro de ella de cabo blanco, una cesta pequeña con garbanzos y caramelos, una cajila de pistones y un pañuelo de hilo morado. = A Mariano Castillo 140 reales vellon 100 en pesetas y 40 en calderilla.
        • 1889 Anónimo "Parricida y suicida" [31-03-1889] El País (Madrid) Esp (HD)
          Ha venido dispuesto á matarte si no me quitas el mal de brujas. Después de muerta te quemaré. —Pero hombre, por Dios, qué he de quitarte; ¿o ese mal? Apenas Mariano oyó estas frases, colérico, descompuesto, se abalanzó sobre Ignacia, y empuñando una navaja cabritera, la amenazó con degollarle.
        • 1894 Pardo Bazán, E. Cuentos nuevos p. 159 Esp (BD)
          Habíase puesto de pie el obrero, y en sus morenas facciones y por su frente de bronce, expuesta al sol, corrían como olas encrespadas arrugas profundas, surcos de odio. Su mano se crispó en la cintura, señalando bajo la blusa el relieve del ancha navaja cabritera.
        • 1926 Pz Ayala, R. Tigre Juan [1991] Esp (CDH )
          Digo mal: más despreciable y ruin es el hombre que, como tú, consiente ser despreciado y burlado por ellas. Ganas me dan de llorar, de rabia y de vergüenza. Pues qué, ¿no tienes manos? Y si no te bastasen las manos, ¿tan cara cuesta una navaja cabritera que te faltó dinero para mercarla? Te miro y no doy crédito a mis ojos. ¿Eres tú aquella misma carne, pequeñina y coloradina, * que hace dieciocho años saqué yo del fango de la calle, donde iba a quedar abandonada, y la conduje a mi casa, para hacer de ella, a costa de mi tranquilidad e independencia, un buen hijo y un hombre cabal?
        • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
          Todo se mete en las tripas del alma en ese momento, ventanas, cometas, greñas, y después toda la vida estarán allí hasta que nos lo saque todo un tiro en una revolución social, una bomba en una guerra —siempre hay guerras—, o la solícita muerte que llega al fin con su silenciosa y medicinal navaja cabritera.
        • 1961 Gironella, J. M. Muertos [1989] 146 Esp (CDH )
          Era un muchacho extraño, que llevaba en el petate una navaja cabritera, con la que amenazaba a todos, y un copón pequeño y chato que utilizaba para beber y afeitarse. Ortiz permitía todos estos desmanes porque no le quedaba otro remedio y porque una de sus máximas era: «Todo se andará».
        • c1966 Cossío, J. M. Mejores toreros [1966] Esp (CDH )
          Echa pie a tierra, igual que ya hizo el vaquero, y entre los dos derriban en el suelo al animalillo y le sujetan con piernas y brazos, mientras el criado, con la navaja cabritera, le hace la señal, o sea la otra marca de la ganadería, aparte del hierro.
        • 1991 Domingo Milla, C. Tigre rojo p. 120 Esp (BD)
          En uno de ellos se encontraba el cadáver tendido, el cuerpo boca abajo, adaptado a la ligera superficie rampante del trigo, casi la cabeza sepultada y el torso a medio enterrar, como estrellado desde alguna altura imaginaria o durmiendo plácidamente si no fuera porque un mango de navaja cabritera, de hoja considerable, le flotaba en su camisa de sarga a la altura de los riñones, casi en el centro de una macha sanguinolenta, empapada por la vestimenta y el polvillo del granero, la espalda era un mapa con manchones curiosos que delataba la saña febril, la seguridad nerviosa del asesino por acabar bien su obra.
        • 2007 Lpz Salinas, A. "Comida perros" Crónica viaje y relatos Esp (CORPES)
          Al llegar a la carretera se detuvieron un instante. El perro miró al hombre y, al ver que este no hacía intención de continuar caminando, se tumbó a la sombra de un cardo. También se sentó el amo. El hombre de la lata, tras acomodarse, sacó de su chaqueta una colilla de puro, y se puso a picarla contra la mano izquierda con una navaja cabritera. Por la carretera cruzaba un rebaño de merinas. Sonaba la esquila del carbón que iba en cabeza, y el pastor disparaba la honda contra los pequeños chivos que se habían rezagado al otro lado de la pista. Por el cielo del aeropuerto maniobraban dos tetramotores.
        • 2011 Tristante, J. Valle sombras Esp (CORPES)
          Además, tuvimos la suerte de que el tipo había confesado nada más llegar a comisaría. Y no crea, señor Licerán, no se le tocó un pelo. Yo mismo había reunido pruebas más que suficientes en apenas un par de días. Las primeras, la enorme navaja cabritera que el detenido portaba en el momento de su detención y una cuerda con evidentes manchas de sangre seca que escondía en el bolsillo del pantalón.
        • 2015 Palomares, J. A. Toda la verdad Esp (CORPES)
          —Padre, aquí tenemos cuchillos también. —Esto no es un cuchillo, Marta. Es una navaja cabritera. Y no creo que tus cuchillos estén afilados como esta navaja. Agarró con una mano el pan y apoyó el canto en la mesa. Moviendo la navaja hacia él, como si estuviera tocando el violín, cortó grandes rebanadas, rectísimas, una tras otra.
        • 1860 Ríos Acuña, F. "Circular 168" [27-03-1860] Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza (Zaragoza ) Esp (HD)
          Nota de los efectos y dineros robados [...] A Lorenzo Herrar 20 napoleones, medio duro cristino, media peseta cristina, 2 pesetas antiguas y 80 rs. en calderilla dentro de un bolsillo de estambre azul, color de rosa y blanco, un par de zapatos de muger, una alforja con una navaja cabritera dentro de ella de cabo blanco, una cesta pequeña con garbanzos y caramelos, una cajila de pistones y un pañuelo de hilo morado. = A Mariano Castillo 140 reales vellon 100 en pesetas y 40 en calderilla.
        • 1889 Anónimo "Parricida y suicida" [31-03-1889] El País (Madrid) Esp (HD)
          Ha venido dispuesto á matarte si no me quitas el mal de brujas. Después de muerta te quemaré. —Pero hombre, por Dios, qué he de quitarte; ¿o ese mal? Apenas Mariano oyó estas frases, colérico, descompuesto, se abalanzó sobre Ignacia, y empuñando una navaja cabritera, la amenazó con degollarle.
        • 1894 Pardo Bazán, E. Cuentos nuevos p. 159 Esp (BD)
          Habíase puesto de pie el obrero, y en sus morenas facciones y por su frente de bronce, expuesta al sol, corrían como olas encrespadas arrugas profundas, surcos de odio. Su mano se crispó en la cintura, señalando bajo la blusa el relieve del ancha navaja cabritera.
        • 1926 Pz Ayala, R. Tigre Juan [1991] Esp (CDH )
          Digo mal: más despreciable y ruin es el hombre que, como tú, consiente ser despreciado y burlado por ellas. Ganas me dan de llorar, de rabia y de vergüenza. Pues qué, ¿no tienes manos? Y si no te bastasen las manos, ¿tan cara cuesta una navaja cabritera que te faltó dinero para mercarla? Te miro y no doy crédito a mis ojos. ¿Eres tú aquella misma carne, pequeñina y coloradina, * que hace dieciocho años saqué yo del fango de la calle, donde iba a quedar abandonada, y la conduje a mi casa, para hacer de ella, a costa de mi tranquilidad e independencia, un buen hijo y un hombre cabal?
        • 1936 RAE DRAE 16.ª ed. (NTLLE)
          Navaja [...] cabritera. La que sirve para despellejar las reses.
        • 1948 Cela, C. J. Viaje Alcarria p. 60 Esp (FG)
          El tartamudo, cuando el viajero se aleja, todavía se ríe solo, mientras corta con una navaja cabritera, una navaja tremenda, los tiernos tallos del cebollino que por la tarde plantará.
        • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
          Todo se mete en las tripas del alma en ese momento, ventanas, cometas, greñas, y después toda la vida estarán allí hasta que nos lo saque todo un tiro en una revolución social, una bomba en una guerra —siempre hay guerras—, o la solícita muerte que llega al fin con su silenciosa y medicinal navaja cabritera.
        • 1961 Gironella, J. M. Muertos [1989] 146 Esp (CDH )
          Era un muchacho extraño, que llevaba en el petate una navaja cabritera, con la que amenazaba a todos, y un copón pequeño y chato que utilizaba para beber y afeitarse. Ortiz permitía todos estos desmanes porque no le quedaba otro remedio y porque una de sus máximas era: «Todo se andará».
        • 1941-a1961 Guerra Navarro, F. Cuentos Pepe Monagas [1976] Esp (CDH )

          Cierto día, y en horas que no eran de pizqueo, Soledad entró en el chinchalillo. La verdad es que a cosa hecha. Sabía que el marido estaba allí: había estado cogiéndole los güiros. La comadre se retrincó, nerviosilla, el pañuelo bajo el quejo, y dijo "¡a espachar!"con un rentintín que tenía punta y filo de navaja cabritera.

        • 1961 Martín-Santos, L. Tiempo silencio [1996] Esp (CDH )

          Mucho más tarde, Cartucho vuelto al vericueto, paseaba con una mano tocándose la navaja cabritera y con otra la hombría que se le enfriaba. «Ya me están jeringando»y «Todavía no ha nacido entodavía»y «Si me la descomponen me están descomponiendo los mismos virgos ya tocaos»y «Como lo vea a quien que sea lo pincho»y «Muecas será mal hombre pero el menda»y «Que no crea que me tose que lo aso»y «Maldito sea desde la maldita bosta de su madre»y «Me cago en la tumba de su padre».

        • c1966 Cossío, J. M. Mejores toreros [1966] Esp (CDH )

          — ¿Hay algunas vacas paridas?

          — Seis o siete.

          — ¿Quieres que nos dediquemos a señalar? —le dice a su amigo.

          — Que me place, como dicen en las comedias de los Quintero.

          Soga y navaja cabritera

          Seguidos muy de cerca por el criado, montado en una yegua, los dos grandes amigos salen pronto del paso de sus cabalgaduras para correr un poco a la media rienda, a fin de entrar en calor.

        • c1966 Cossío, J. M. Mejores toreros [1966] Esp (CDH )
          Echa pie a tierra, igual que ya hizo el vaquero, y entre los dos derriban en el suelo al animalillo y le sujetan con piernas y brazos, mientras el criado, con la navaja cabritera, le hace la señal, o sea la otra marca de la ganadería, aparte del hierro.
        • 1991 Domingo Milla, C. Tigre rojo p. 120 Esp (BD)
          En uno de ellos se encontraba el cadáver tendido, el cuerpo boca abajo, adaptado a la ligera superficie rampante del trigo, casi la cabeza sepultada y el torso a medio enterrar, como estrellado desde alguna altura imaginaria o durmiendo plácidamente si no fuera porque un mango de navaja cabritera, de hoja considerable, le flotaba en su camisa de sarga a la altura de los riñones, casi en el centro de una macha sanguinolenta, empapada por la vestimenta y el polvillo del granero, la espalda era un mapa con manchones curiosos que delataba la saña febril, la seguridad nerviosa del asesino por acabar bien su obra.
        • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
          navaja [...] ~ cabritera [...] f. La que sirve para despellejar las reses.
        • 2007 Lpz Salinas, A. "Comida perros" Crónica viaje y relatos Esp (CORPES)
          Al llegar a la carretera se detuvieron un instante. El perro miró al hombre y, al ver que este no hacía intención de continuar caminando, se tumbó a la sombra de un cardo. También se sentó el amo. El hombre de la lata, tras acomodarse, sacó de su chaqueta una colilla de puro, y se puso a picarla contra la mano izquierda con una navaja cabritera. Por la carretera cruzaba un rebaño de merinas. Sonaba la esquila del carbón que iba en cabeza, y el pastor disparaba la honda contra los pequeños chivos que se habían rezagado al otro lado de la pista. Por el cielo del aeropuerto maniobraban dos tetramotores.
        • 2011 Tristante, J. Valle sombras Esp (CORPES)
          Además, tuvimos la suerte de que el tipo había confesado nada más llegar a comisaría. Y no crea, señor Licerán, no se le tocó un pelo. Yo mismo había reunido pruebas más que suficientes en apenas un par de días. Las primeras, la enorme navaja cabritera que el detenido portaba en el momento de su detención y una cuerda con evidentes manchas de sangre seca que escondía en el bolsillo del pantalón.
        • 2014 RAE DLE (NTLLE)
          navaja [...] navaja cabritera [...] f. La que sirve para despellejar las reses.
        • 2015 Palomares, J. A. Toda la verdad Esp (CORPES)
          —Padre, aquí tenemos cuchillos también. —Esto no es un cuchillo, Marta. Es una navaja cabritera. Y no creo que tus cuchillos estén afilados como esta navaja. Agarró con una mano el pan y apoyó el canto en la mesa. Moviendo la navaja hacia él, como si estuviera tocando el violín, cortó grandes rebanadas, rectísimas, una tras otra.
      5. s. f. Con los modificadores múltiple, multiusos o suiza, para referirse a la navaja que contiene otras herramientas accesorias.
        docs. (1921-2022) 19 ejemplos:
        • 1921 Puig Aycart, E. "Atletismo" [21-04-1921] Madrid-Sport (Madrid) Esp (HD)
          El reparto de premios, se verificó bajo la presidencia del Sub-director de la Unión Eléctrica, Sr. Delgado, leyéndose unas cuartillas, en que bellamente expresaba la bondad del ideal deportivo, el Secretario de la Agrupación, Sr. Conde. Los premios, consistían en tres copas de plata, un jersey, una navaja suiza y una pluma stilográfica.
        • 2022 García Llovet, E. Spanish Beauty Esp (CORPES)
          Michela corrió cuesta abajo, tampoco con mucha prisa, casi con desgana, de vez en cuando miraba para atrás. Luego siguió caminando, arrastrando esas chanclas. Cuando llegó al paseo marítimo buscó a Kyle con la mirada. Estaba en la orilla, en una zodiac. Lo vio sacar una navaja suiza del bolsillo y cortar el amarre. Michela avanzó lentamente por la orilla. Saltó a la zodiac, arrojó la cartera de la mujer al asiento. Kyle arrancó el motor.
        • 1921 Puig Aycart, E. "Atletismo" [21-04-1921] Madrid-Sport (Madrid) Esp (HD)
          El reparto de premios, se verificó bajo la presidencia del Sub-director de la Unión Eléctrica, Sr. Delgado, leyéndose unas cuartillas, en que bellamente expresaba la bondad del ideal deportivo, el Secretario de la Agrupación, Sr. Conde. Los premios, consistían en tres copas de plata, un jersey, una navaja suiza y una pluma stilográfica.
        • 1951 Genovés, E. Montañismo [1961] Esp (CDH )

          A ningún montañero puede faltarle una navaja de seis u ocho usos, aunque tengo un amigo, excelente montañero y escalador, que dice que para perder cada domingo una navaja es mejor comprar algo que no valga nada. Yo tengo la mía desde hace treinta años, asegurada por un pequeño mosquetón al cinturón, lo que demuestra que no es necesario perder una cada domingo. Mi consejo sobre instrumento tan útil es que lo compréis de buena calidad y, sobre todo, de acero inoxidable verdad. De lo contrario, llevaréis en el bolsillo un manojito de mohosa chatarra, porque la limpieza de sus múltiples piezas y rincones es muy difícil de mantener.

          cuchillo de monte "woodcraft" y navaja suiza [...].
        • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )

          «Bah, todavía es tarde para huir», contestó desde la duermevela, y aunque por un momento se consideró a salvo, enseguida adivinó que progresando en el absurdo acabaría encontrando en él las leyes lógicas que lo emparentaban con la realidad. Así que reunió valor para decir, «estoy perdido», y añadió, «perdido en la selva amazónica con una caja de zapatos y una navaja múltiple», y otra vez comprendió que estaba levantando un parapeto de urgencia que lo defendiese de las asechanzas del mundo.

        • 1991 Taibo, P. I. Difuntos [2006] México (CDH )
          El antropólogo Hernández botó la corcholata de su cerveza con una navaja suiza y esperó la pregunta.

          — ¿En qué otras cosas anda Bárcenas? ¿Por qué lo cuidan los judiciales del estado? ¿De dónde saca su amistad con el jefe de los judas?

        • 1992 Bueno, P. LMountain bike [1992] Esp (CDH )
          Navaja multiusos.

          En realidad no sirve para nada concreto pero yo la he utilizado en multitud de ocasiones.

          Existen en el mercado un gran número de llaves múltiples integradas que dicen servir para todo. Salvo casos muy excepcionales (y muy costosos económicamente) no suelen servir de mucho, pues carecen de la calidad mínima que una herramienta debe tener.

        • 2005 Garay, J. C. Nostalgia melómano Co (CORPES)
          A manera de juego, me detengo en cada vitrina, como si fuera uno de esos compradores indecisos. Veo estilógrafos, corbatas, cinturones, zapatos de tacón, camisas de seda, navajas multiusos, libros, botellas de oporto, perniles de cerdo, quesos de cabra, cámaras, teléfonos, televisores, maniquíes vestidos para ir a la playa, gafas oscuras, relojes de pulso, raquetas de squash, muñecas que hablan, robots de pilas y osos de peluche.
        • 2007 Rivas, L. Dioses El Dorado Ec (CORPES)
          Julio les dijo que tenían algunos presentes para ellos. Samantha tomó una navaja múltiple que colgaba de su cinturón. Se la dio al joven que la había acariciado con curiosidad, le mostró cómo surgían las diversas cuchillas y las demás funciones que cumplía la navaja. El indígena la examinó con excitación mientras los demás susurraban sonriendo. Por su parte, Reily les obsequió algunas vituallas.
        • 2010 Havilio, I. Estocolmo Ar (CORPES)
          Pero como otros rasgos de su personalidad, que en un primer momento se le habían revelado simpáticos, como las mentiras, los golpes a la mesa o contra las paredes para descargar la bronca, con los cuchillos pasaba algo similar. Recién llegado a Estocolmo, Boris se compró una de esas navajas suizas multiuso. No roja, como las tradicionales, sino negra y plateada, con dos tipos de cuchillo, largo y corto, sacacorchos, abrelatas, tijera, mini serrucho y lupa.
        • 1921 Puig Aycart, E. "Atletismo" [21-04-1921] Madrid-Sport (Madrid) Esp (HD)
          El reparto de premios, se verificó bajo la presidencia del Sub-director de la Unión Eléctrica, Sr. Delgado, leyéndose unas cuartillas, en que bellamente expresaba la bondad del ideal deportivo, el Secretario de la Agrupación, Sr. Conde. Los premios, consistían en tres copas de plata, un jersey, una navaja suiza y una pluma stilográfica.
        • 1951 Genovés, E. Montañismo [1961] Esp (CDH )

          A ningún montañero puede faltarle una navaja de seis u ocho usos, aunque tengo un amigo, excelente montañero y escalador, que dice que para perder cada domingo una navaja es mejor comprar algo que no valga nada. Yo tengo la mía desde hace treinta años, asegurada por un pequeño mosquetón al cinturón, lo que demuestra que no es necesario perder una cada domingo. Mi consejo sobre instrumento tan útil es que lo compréis de buena calidad y, sobre todo, de acero inoxidable verdad. De lo contrario, llevaréis en el bolsillo un manojito de mohosa chatarra, porque la limpieza de sus múltiples piezas y rincones es muy difícil de mantener.

          cuchillo de monte "woodcraft" y navaja suiza [...].
        • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )

          «Bah, todavía es tarde para huir», contestó desde la duermevela, y aunque por un momento se consideró a salvo, enseguida adivinó que progresando en el absurdo acabaría encontrando en él las leyes lógicas que lo emparentaban con la realidad. Así que reunió valor para decir, «estoy perdido», y añadió, «perdido en la selva amazónica con una caja de zapatos y una navaja múltiple», y otra vez comprendió que estaba levantando un parapeto de urgencia que lo defendiese de las asechanzas del mundo.

        • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )

          Fue precisamente el reloj el que lo ayudó a asegurar la continuidad de las citas. Un día se estropeó y la madre lo animó a repararlo. «Pero si no sé», dijo él. «Ande ya, Gregorio, inténtelo de todas formas, no sea corto.»Gregorio lo intentó, y aquella actividad llegó a convertirse durante muchos años en una de sus distracciones favoritas. Con la navaja múltiple lo armaba y lo desarmaba, bajo la expectación de las mujeres, y al final hacía un gesto de desaliento y guardaba las piezas en una caja de galletas.

        • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
          Y luego se sucedieron años difusos, tan amontonados en el recuerdo por la monotonía, tan maltratados por el olvido, que sólo consiguió rememorarse arreglando el reloj con la navaja múltiple o asomado al balcón con los tobillos en escuadra y la expresión de navegante, viendo pasar las nubes y descubriendo en ellas sus mensajes secretos.
        • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
          Pero el teléfono no sonaba nunca y Gregorio se pasaba el tiempo viendo subir y bajar a lo lejos la pesa de un ascensor, mirando las nubes o limpiándose las uñas o las orejas con la navaja múltiple.
        • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )

          — ¿Sigue usted ahí? —preguntaba Gregorio.

          Al mucho rato emitía un susurro afirmativo, y callaba de nuevo. Gregorio dibujaba flores o jugaba con la navaja múltiple.

        • 1989 Landero, L. Juegos [1993] 326 Esp (CDH )
          Quizá lo recreasen arreglando el reloj, o limpiándose las uñas con la navaja múltiple. «Estas eran sus zapatillas», dirían los carteles, «ésta es la caja de zapatos donde guardaba sus poesías», «éste era su sombrero» y «ésta es la palmatoria con que consumó el crimen.»
        • 1991 Quintero, E. Danza jaguar [1991] Venezuela (CDH )

          Se armó tal guirigai, que en un momento de pura desesperación pensé llamar al gran Nick. Yo sabía que el maestro zen guardaba en su morral una navaja suiza con tijera para tusarse el bigote, lupa, anzuelo, catalejo de ornitólogo, linterna de cazador y rayo láser capaz de paralizar a una serpiente pitón. Nick, que vive en una casa con jardín en los alrededores de Ciudad Gótica, escucharía mi llamado.

        • 1991 Taibo, P. I. Difuntos [2006] México (CDH )
          El antropólogo Hernández botó la corcholata de su cerveza con una navaja suiza y esperó la pregunta.

          — ¿En qué otras cosas anda Bárcenas? ¿Por qué lo cuidan los judiciales del estado? ¿De dónde saca su amistad con el jefe de los judas?

        • 1992 Bueno, P. LMountain bike [1992] Esp (CDH )
          Navaja multiusos.

          En realidad no sirve para nada concreto pero yo la he utilizado en multitud de ocasiones.

          Existen en el mercado un gran número de llaves múltiples integradas que dicen servir para todo. Salvo casos muy excepcionales (y muy costosos económicamente) no suelen servir de mucho, pues carecen de la calidad mínima que una herramienta debe tener.

        • 1996 Chase Brenes, A. Pavo real [1996] Costa Rica (CDH )

          En la barbería de don Alejandro Cardona todo era actividad. Un gamín barría, regando agua entre los mosaicos para calmar al polvo. Bajo los letreros: SE AFILAN TIJERAS: SE VENDE PIEDRA POMEZ: NAVAJAS SUIZAS RECIEN IMPORTADAS, el propietario afilaba una y, en un huacal, preciosamente decorado, la brocha aguardaba a los clientes que, uno a uno, fueron llegando.

        • 1997 Prensa El Mundo - Su Ordenador (Suplemento), 09/02/1997 [1997] Esp (CDH )
          Parece difícil de creer, pero ya es posible comprar un queso puro de oveja o un jamón, una corbata italiana o una navaja multiusos, juguetes para su hijo o un ramo de flores, todo a través de Internet. Y una de las características más importantes del comercio en Internet es que la oferta no es sólo española.
        • 1999 99206007. Página web 1999 [1999] Esp (CDH )
          NAVAJA MULTIUSOS

          Práctica navaja multiusos con cachas de madera, tijeras, abrebotellas, sacacorchos, etc...

        • 1998-2002 Fresán, R. Velocidad Cosas [2002] Argentina (CDH )
          El suicidio á deux de mis padres involucró agua, aire, tierra, fuego, gas, un edificio de treinta pisos, algunos frascos de pastillas somníferas, un viejo arcabuz de la época de la Independencia, varias de esas polimorfas y perversas navajas suizas, un disco del grupo chileno Quilapayún y un tan complejo como redundante mecanismo de poleas.
        • 2005 Garay, J. C. Nostalgia melómano Co (CORPES)
          A manera de juego, me detengo en cada vitrina, como si fuera uno de esos compradores indecisos. Veo estilógrafos, corbatas, cinturones, zapatos de tacón, camisas de seda, navajas multiusos, libros, botellas de oporto, perniles de cerdo, quesos de cabra, cámaras, teléfonos, televisores, maniquíes vestidos para ir a la playa, gafas oscuras, relojes de pulso, raquetas de squash, muñecas que hablan, robots de pilas y osos de peluche.
        • 2007 Rivas, L. Dioses El Dorado Ec (CORPES)
          Julio les dijo que tenían algunos presentes para ellos. Samantha tomó una navaja múltiple que colgaba de su cinturón. Se la dio al joven que la había acariciado con curiosidad, le mostró cómo surgían las diversas cuchillas y las demás funciones que cumplía la navaja. El indígena la examinó con excitación mientras los demás susurraban sonriendo. Por su parte, Reily les obsequió algunas vituallas.
        • 2010 Havilio, I. Estocolmo Ar (CORPES)
          Pero como otros rasgos de su personalidad, que en un primer momento se le habían revelado simpáticos, como las mentiras, los golpes a la mesa o contra las paredes para descargar la bronca, con los cuchillos pasaba algo similar. Recién llegado a Estocolmo, Boris se compró una de esas navajas suizas multiuso. No roja, como las tradicionales, sino negra y plateada, con dos tipos de cuchillo, largo y corto, sacacorchos, abrelatas, tijera, mini serrucho y lupa.
        • 2022 García Llovet, E. Spanish Beauty Esp (CORPES)
          Michela corrió cuesta abajo, tampoco con mucha prisa, casi con desgana, de vez en cuando miraba para atrás. Luego siguió caminando, arrastrando esas chanclas. Cuando llegó al paseo marítimo buscó a Kyle con la mirada. Estaba en la orilla, en una zodiac. Lo vio sacar una navaja suiza del bolsillo y cortar el amarre. Michela avanzó lentamente por la orilla. Saltó a la zodiac, arrojó la cartera de la mujer al asiento. Kyle arrancó el motor.
      6. s. f. Con el modificador automática, para referirse a la navaja que se despliega rápidamente mediante un mando situado en el mango.
        docs. (1958-2013) 12 ejemplos:
        • 1958 Anónimo "Expectación muchacho acusado asesinato padre" [31-01-1958] Baleares (Palma de Mallorca) Esp (HD)
          He aquí una reproducción de la navaja automática con que fue cometido el crimen. El arma es de características muy especiales, tanto en la empuñadura como en la oja [sic], y parece comprobado que pertenecía al hijo de la víctima. El fiscal utiliza esta prueba basando en ella el peso de la acusación.
        • 2013 Prado, B. Ajuste cuentas Esp (CORPES)
          —Sin duda; eso no lo discute nadie. Sin embargo, la brillantez es un arma de doble filo, se puede utilizar de forma indistinta para hacer lo correcto o lo incorrecto. —Entonces ya es mejor que la mediocridad, que sólo sirve para ser anodinos. Si no fuese por lo poco que me gustaba, me encantaría esa mujer. Su lengua era tan veloz como el mecanismo de una navaja automática.
        • 1958 Anónimo "Expectación muchacho acusado asesinato padre" [31-01-1958] Baleares (Palma de Mallorca) Esp (HD)
          He aquí una reproducción de la navaja automática con que fue cometido el crimen. El arma es de características muy especiales, tanto en la empuñadura como en la oja [sic], y parece comprobado que pertenecía al hijo de la víctima. El fiscal utiliza esta prueba basando en ella el peso de la acusación.
        • 1980 Prensa El País, 17/12/1980 [1980] Esp (CDH )
          La policía incautó al grupo cinco, escopetas, tres de ellas con los cañones recortados, tres machetes y una navaja automática. También les fueron intervenidas joyas por valor de más de cinco millones. La banda estaba relacionada con el tráfico y el consumo de estupefacientes: a Manuel Cobo le fue ocupada una balanza de precisión, destinada, según parece, a pesar alijos en operaciones de trueque de joyas por droga.
        • 1990 Vázquez Montalbán, M. Galíndez [1993] 136 Esp (CDH )
          La extrajo, tiró de la cinta que la ahogaba y del interior sacó una Beretta en su funda y con sus tirantes sobaqueros y una navaja automática. Comprobó el cargador de la pistola y la soltura de la navaja para desdoblarse y enseñar su alma de acero. Se metió la navaja en el bolsillo, se colgó la pistola bajo el sobaco y ante el espejo se probó cómo le quedaba la americana. Se ladeó el sombrero sobre la oreja izquierda.
        • 1995 Sánchez, C. Palacio [1995] Esp (CDH )
          Las otras dos cabezas eran normales. Como las de cualquier vecino. Una de ellas me miró. También me miró el chico, pero no me vio, estaba perdido en su mundo de manga corta en invierno y cabeza sospechosa. El que me miraba, al tiempo que me miraba, le palpó al chico los bolsillos y sacó una navaja automática. La pulsó y la hoja salió limpiamente de la empuñadura. Dijo: «¡Vaya con el sobrino. Vienes bien acompañado a ver a la familia!» Luego se guardó la navaja en el bolsillo y quedó al descubierto la culata de un revólver bajo la chaqueta.
        • 1998 Gamboa, S. Páginas vuelta [1998] 46 Colombia (CDH )

          En la valija había más cosas que, la verdad, ya no nos sorprendieron: correas de cuero, un zurriago, pedazos de alambre de púas con manchas de sangre, un zuncho, mil cosas horribles. Más abajo, en un bolsillo escondido detrás del forro, encontramos algo que nos asustó: dos navajas automáticas y un revólver con dos cajas de munición. No hubo lugar a dudas: metimos todo en una bolsa y yo mismo la guardé en este despacho.

        • 2001 Rubiano Vargas, R. Anarquista jubilado Co (CORPES)
          Él no conoce esas marcas, pero es evidente que el muchacho no siempre estuvo en la calle. Debe ser inofensivo. Coque se siente despreciado y decide enseñarle el arma que lleva en el bolsillo del pantalón: una navaja automática robada en un puesto de San Victorino. —Suéltese mil pesitos, o algo más -dice empuñando el arma.
        • 2005 Juárez, E. "Señor de vacas" Mariposas Gu (CORPES)
          De pronto e inesperadamente, Canas estaba frente a ellos, salido de saber quién sabe dónde, chorreando sangre de su cabeza colocha y rubia. Samuel quedó paralizado creyendo que esto no podía estar sucediendo y Canas, sin parpadear, aprovechó para rebanarle los cachetes con su navaja automática, pero la sangre lo asustó y salió corriendo.
        • 2013 Prado, B. Ajuste cuentas Esp (CORPES)
          —Sin duda; eso no lo discute nadie. Sin embargo, la brillantez es un arma de doble filo, se puede utilizar de forma indistinta para hacer lo correcto o lo incorrecto. —Entonces ya es mejor que la mediocridad, que sólo sirve para ser anodinos. Si no fuese por lo poco que me gustaba, me encantaría esa mujer. Su lengua era tan veloz como el mecanismo de una navaja automática.
        • 1958 Anónimo "Expectación muchacho acusado asesinato padre" [31-01-1958] Baleares (Palma de Mallorca) Esp (HD)
          He aquí una reproducción de la navaja automática con que fue cometido el crimen. El arma es de características muy especiales, tanto en la empuñadura como en la oja [sic], y parece comprobado que pertenecía al hijo de la víctima. El fiscal utiliza esta prueba basando en ella el peso de la acusación.
        • 1977 Vázquez Montalbán, M. Soledad mánager [1988] Esp (CDH )

          Mira, estamos con tu novia y lo pasamos muy bien. Pero queremos hablar contigo. Vente despacito, solito y sin juguetería en los bolsillos. Te esperamos en su pisito. Si te retrasas, nos entretendremos con la chica y somos muy exigentes.

          Colgaron. Metió la pistola en un cajón y se echó en el bolsillo una navaja automática.

          —Llama dentro de una hora al piso de Charo y si adviertes algo raro telefonea a estos dos: Núñez y Biedma. Les cuentas lo que haya pasado, sea lo que sea.

        • 1980 Prensa El País, 17/12/1980 [1980] Esp (CDH )
          La policía incautó al grupo cinco, escopetas, tres de ellas con los cañones recortados, tres machetes y una navaja automática. También les fueron intervenidas joyas por valor de más de cinco millones. La banda estaba relacionada con el tráfico y el consumo de estupefacientes: a Manuel Cobo le fue ocupada una balanza de precisión, destinada, según parece, a pesar alijos en operaciones de trueque de joyas por droga.
        • 1984 Tomás García, J. L. Orilla droga [1985] 113 Esp (CDH )

          Maica le miró a los ojos. Aquella voz, llena de vibraciones violentas, le paralizaba los sentidos.

          El otro obedeció. Abrió su navaja automática y restregó la hoja acerada por el cuello de la mujer.

          — Si gritas, se puede enfadar —dijo con expresión divertida, mostrándole el arma.

        • 1985 Martín Vigil, J. L. Defensa propia [1985] Esp (CDH )
          Ya había muerto cuando cayó en la acera. Allí debió acabarse aquello; pero la acción no se detuvo. En el instante que siguió, el Gasolina, dejando las bolsas, se había desplazado a la derecha y, esgrimiendo por delante su navaja automática, saltaba sobre Jorge que, con un giro de cintura, le dio frente y disparó otras dos veces, sin poder impedir que el cuerpo ya lanzado de Raúl se le viniera encima, pero ya como un fardo, pues una de las postas le había acertado entre los ojos.
        • 1990 Vázquez Montalbán, M. Galíndez [1993] 136 Esp (CDH )
          La extrajo, tiró de la cinta que la ahogaba y del interior sacó una Beretta en su funda y con sus tirantes sobaqueros y una navaja automática. Comprobó el cargador de la pistola y la soltura de la navaja para desdoblarse y enseñar su alma de acero. Se metió la navaja en el bolsillo, se colgó la pistola bajo el sobaco y ante el espejo se probó cómo le quedaba la americana. Se ladeó el sombrero sobre la oreja izquierda.
        • 1991 Grande, F. Fábula [1991] Esp (CDH )
          Precisamente el fracaso en la obtención de armas de fuego, explosivos y planos de los objetivos esenciales —cuando los culpables fueron detenidos sólo portaban consigo escasas navajas automáticas y una escopeta fabricada tiempo atrás para la caza de jabalíes, osos y bisontes, pero ya inutilizada por el óxido, el desuso y la ausencia de munición— fue, junto con ciertos desacuerdos de carácter estratégico y la insuficiente representación orgánica que el grupo estaba dispuesto a concederle, lo que indujo al desairado arrepentido a denunciar a sus camaradas y notificar a la policía el lugar y la hora en que habría de celebrarse la que sería la última reunión revolucionaria del leve ejército de subversivos.
        • 1995 Sánchez, C. Palacio [1995] Esp (CDH )
          Las otras dos cabezas eran normales. Como las de cualquier vecino. Una de ellas me miró. También me miró el chico, pero no me vio, estaba perdido en su mundo de manga corta en invierno y cabeza sospechosa. El que me miraba, al tiempo que me miraba, le palpó al chico los bolsillos y sacó una navaja automática. La pulsó y la hoja salió limpiamente de la empuñadura. Dijo: «¡Vaya con el sobrino. Vienes bien acompañado a ver a la familia!» Luego se guardó la navaja en el bolsillo y quedó al descubierto la culata de un revólver bajo la chaqueta.
        • 1998 Gamboa, S. Páginas vuelta [1998] 46 Colombia (CDH )

          En la valija había más cosas que, la verdad, ya no nos sorprendieron: correas de cuero, un zurriago, pedazos de alambre de púas con manchas de sangre, un zuncho, mil cosas horribles. Más abajo, en un bolsillo escondido detrás del forro, encontramos algo que nos asustó: dos navajas automáticas y un revólver con dos cajas de munición. No hubo lugar a dudas: metimos todo en una bolsa y yo mismo la guardé en este despacho.

        • 2001 Rubiano Vargas, R. Anarquista jubilado Co (CORPES)
          Él no conoce esas marcas, pero es evidente que el muchacho no siempre estuvo en la calle. Debe ser inofensivo. Coque se siente despreciado y decide enseñarle el arma que lleva en el bolsillo del pantalón: una navaja automática robada en un puesto de San Victorino. —Suéltese mil pesitos, o algo más -dice empuñando el arma.
        • 2005 Juárez, E. "Señor de vacas" Mariposas Gu (CORPES)
          De pronto e inesperadamente, Canas estaba frente a ellos, salido de saber quién sabe dónde, chorreando sangre de su cabeza colocha y rubia. Samuel quedó paralizado creyendo que esto no podía estar sucediendo y Canas, sin parpadear, aprovechó para rebanarle los cachetes con su navaja automática, pero la sangre lo asustó y salió corriendo.
        • 2013 Prado, B. Ajuste cuentas Esp (CORPES)
          —Sin duda; eso no lo discute nadie. Sin embargo, la brillantez es un arma de doble filo, se puede utilizar de forma indistinta para hacer lo correcto o lo incorrecto. —Entonces ya es mejor que la mediocridad, que sólo sirve para ser anodinos. Si no fuese por lo poco que me gustaba, me encantaría esa mujer. Su lengua era tan veloz como el mecanismo de una navaja automática.
    3. 1⟶metáfora
      s. f. Colmillo del jabalí.
      Sinónimo: verroja
      docs. (1492-2023) 29 ejemplos:
      • 1492 Nebrija, A. LexDicLatHispan [1979] Esp (NTLLE)
        fulmen, inis, por la navaja del javalí [...].
      • 2023 Fernández, J. "Joven cazador gerundense abate jabalí" [12-01-2023] Club de Caza (Madrid) Esp (HD)
        A pesar de las tremendas navajas que portaba en su boca, el cazador templó los nervios. De un único disparo de su rifle Remington 7400 derribó al gran macho. Nada más abatirlo y ver de cerca sus colmillos, Roger no podía contener la alegría. No todos los días se abaten animales como este en una cacería social.
      • 1492 Nebrija, A. LexDicLatHispan [1979] Esp (NTLLE)
        fulmen, inis, por la navaja del javalí [...].
      • 1495 Nebrija, A. VocEspLat Esp (NTLLE)
        Navaja de javali. fulmen, inis; navajas aguzar el javalí, frendeo, es.
      • c1513 Lpz Cortegana, D. Trad Asno Apuleyo [1999] fol. XLV Esp (BD)
        Estando assi cada vna aguardando en su estancia hecha señal por los caçadores: començaron de latir y ladrar tan reziamente/ que toda la montaña hincheron de bozes, dela qual no salio corça ni gama/ ni cuerua que es mansa mas que ninguna otra fiera: pero salio vn puerco montes muy grande/ y nunca otro tal visto: gruesso y espantable con las cerdas leuantadas encima del lomo echando espumarajos con el sonido de las nauajas/ los ojos de fuego/ su vista espantable con impetu cruel que parecia vn rayo/ y luego como llegaron a ellos principales y mas esforçados perros dando con las navajas aca y alla los mató y despedaço/ y dende salto las redes por donde primero aderesço su camino y por alli salto.
      • 1589 Pineda, J. Dialogos Agricultura [1589] p. 93 Esp (BD)
        [...] entre las cantilenas, de los nueue poetas Lyricos, tenemos vna del poeta Theocrito, en que se dize que como Venus vio muerto a Adonis, mando a sus Cupidos que la buscassen al jauali que se le matara, y se le lleuassen bien atado. Ellos lo hizieron, y teniendole ella delante le dio vna terrible reprehension, jurando de le hazer pedaços por la muerte de Adonis: mas el puerco la jura que nunca tuuo intencion de dañar al hermoso Adonis, sino que viendole tan hermoso el muslo, le quiso besar enamorado del, y que por tener las nauajas tan largas, y por andarse reboluiendo Adonis, le auia herido sin lo querer: y que pues los dientes pecaron, ella se los arrancasse, y si ni con aquello se vengasse, le cortasse el hocico que se atreuiera a besar a quien no mereciera.
      • 1626 Agustín, M. LSecretos Agricultura p. 589 Esp (BD)
        En la Caça del Puerco Xauali, conuiene yr muy aduertidos, paraque es mas dificil y peligrosa que la del Cieruo, porque el Xauali no tiene temor de los Perros, antes los aguarda y de su propria voluntad los dá assalto, y sigue hasta dentro sus casas, para morder, y hazerlos daño con sus dientes, y cortantes nauajas, del qual en las partes del cuerpo es incurable [...].
      • 1734 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
        NAVAJA. Por semejanza se llaman los colmillos del jabalí: y tambien los aguijones cortantes de algunos insectos.
      • 1787 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
        NAVAJAS DE JAVALI. Fr. Denfeses du sanglier. Lat. Apri dentes falcarij. It. Zanna.
      • 1788 Sanz Chanas, G. M. Trad HNatural animales Daubenton, I p. 217 Esp (BD)
        PUERCO [...] Solo el cerdo, y otras dos ó tres especies de animales, tienen navajas ó colmillos muy largos, los quales se diferencian de los demas dientes en que salen hácia fuera, y crecen durante su vida. Estos colmillos son planos y cortantes, y algunas veces de nieve ó diez pulgadas de largo: estan sumamente metidos en los alveolos, y tienen tambien, como los del elefante, una concavidad en su extremo superior [...].
      • 1790 Clavijo Fajardo, J. Trad HNatural Buffon, IX p. 26 Esp (BD)
        Hay en las tierras contiguas al Cabo-Verde otro Puerco ó Jabalí, que, por el número de los dientes y el tamaño disforme de las dos navajas de la quixada superior, nos parece de una raza, y acaso tambien de una especie diferente de todos los demás Puercos, acercándose algo al Babirusa. Estas navajas parecen más bien colmillos de marfil que dientes: tienen 7 pulgadas de largo, y cerca de 6 de circunferencia; y son arqueadas y vueltas casi como las hastas de un Toro.
      • 1811 Torres, M. / Hargous, L. Dufief's Nature Mode Teaching Language p. 109 Esp (BD)
        The head of a wild-boar, when stewed, is an excellent dish. La cabeza del jabalí, estofada, es un plato excelente. The tusks of this wild-boar were eight inches long. Las navajas de este jabalí tenian ocho pulgadas de largo. That wild-boar has very short bristles. Las sedas de este jabalí son muy cortas.
      • 1818 Mieg, J. Paseo gabinete HNatural Madrid p. 108 Esp (BD)
        Vea vd. aquí algunos cráneos de animales de bastante magnitud, y que parecen ser del género gato; cuernos de gamo y de ciervo, y las navajas ó colmillos del jabalí.
      • 1847 Estébanez Calderón, S. Escenas andaluzas [1985] Esp (CDH )
        Aún no había pasado este pensamiento por su frente, cuando abriéndose la puerta con discreción y tiento, se dejó aparecer cierta cabeza tachonada con dos ojos como carbunclos y patiabierta la cara con cierta boca de brocal la más espaciosa del mundo, por donde se dejaban ver unos dientes blancos como el gipso, ni más ni menos en su traza y corte que como navajas de jabalí.
      • 1860 Cubero, A. Cruz y media luna p. 162 Esp (BD)
        Si el jabalí vá á dar en un puesto, allí le lanzan los alanos, que se precipitan de lado sobre el jabalí, que apresado por las orejas, no puede hacer uso de sus navajas ó colmillos. Si los alanos han apresado bien, furioso y dolorido se detiene.
      • 1872 Anónimo (A.) "Montería Socor" [01-01-1872] p. 280 Revista de España (Madrid) Esp (HD)
        Deslizase sigilosa la corza y gruñe rabioso entre las breñas el javalí rodeado de la jauría que hiere y destroza con sus agudas navajas, exhalan los heridos perros desde lo más espeso de aquellas fragosidades ahullidos de dolor cansados y perdidos de sus respectivas rehalas.
      • 1936 RAE DRAE 16.ª ed. (NTLLE)
        Navaja [...] fig. Colmillo de jabalí y de algunos otros animales.
      • 1955 Rodero, J. M.ª DiccCaza p. 304 Esp (BD)
        Navaja [...] A los colmillos cortantes del jabalí se les llama navajas, de donde toman el nombre los cochinos navajeros.
      • 1995 Genovés, P. Lobo contaba estrellas [2003] p. 31 Esp (BD)
        Fue en el año que la manada llamó de las Grandes Nevadas, por lo duro que había sido ese invierno. Y, para ser más exactos, sucedió unos días después de que Bola, ahora tan famélico como el resto de la manada, perdiera el ojo ante el ataque de las afiladas navajas de un jabalí.
      • 2006 Pruna Goodgall, P. M. et alii Historia ciencia Cu (CORPES)
        El cerdo que se vuelve montaraz y su descendencia. Mácese feroz, principalmente cuando le persiguen, la cerda [la pelambre] se engruesa y eriza pareciendo abermejado y las navajas [los colmillos] le crecen a pesar de afilarlas continuamente: podría llamarse el Jabalí Cubano. Propaga mucho y abunda en lo interior de la isla, donde es uno de los recursos mayores y más seguros de las familias pobres campesinas para su sostenimiento; no obstante que la carne despide algún mal olor.
      • 2012 Losa, J. M. "Cazando venados, gamos y jabalíes" [17-07-2012] Caza y Safaris (Madrid): cazawonke.com Esp (HD)
        Rápidamente nos cambiaron de torreta en espera del preciado suido. Sergio subió a la torreta y a última hora entraba un jabalí enorme que pasó a engrosar la lista de abates. Una vez extraídos los colmillos, ambas navajas dieron 23’5 cm, alcanzando oro internacional.
      • 2023 Fernández, J. "Joven cazador gerundense abate jabalí" [12-01-2023] Club de Caza (Madrid) Esp (HD)
        A pesar de las tremendas navajas que portaba en su boca, el cazador templó los nervios. De un único disparo de su rifle Remington 7400 derribó al gran macho. Nada más abatirlo y ver de cerca sus colmillos, Roger no podía contener la alegría. No todos los días se abaten animales como este en una cacería social.
      • 1492 Nebrija, A. LexDicLatHispan [1979] Esp (NTLLE)
        fulmen, inis, por la navaja del javalí [...].
      • 1495 Nebrija, A. VocEspLat Esp (NTLLE)
        Navaja de javali. fulmen, inis; navajas aguzar el javalí, frendeo, es.
      • c1513 Lpz Cortegana, D. Trad Asno Apuleyo [1999] fol. XLV Esp (BD)
        Estando assi cada vna aguardando en su estancia hecha señal por los caçadores: començaron de latir y ladrar tan reziamente/ que toda la montaña hincheron de bozes, dela qual no salio corça ni gama/ ni cuerua que es mansa mas que ninguna otra fiera: pero salio vn puerco montes muy grande/ y nunca otro tal visto: gruesso y espantable con las cerdas leuantadas encima del lomo echando espumarajos con el sonido de las nauajas/ los ojos de fuego/ su vista espantable con impetu cruel que parecia vn rayo/ y luego como llegaron a ellos principales y mas esforçados perros dando con las navajas aca y alla los mató y despedaço/ y dende salto las redes por donde primero aderesço su camino y por alli salto.
      • 1589 Pineda, J. Dialogos Agricultura [1589] p. 93 Esp (BD)
        [...] entre las cantilenas, de los nueue poetas Lyricos, tenemos vna del poeta Theocrito, en que se dize que como Venus vio muerto a Adonis, mando a sus Cupidos que la buscassen al jauali que se le matara, y se le lleuassen bien atado. Ellos lo hizieron, y teniendole ella delante le dio vna terrible reprehension, jurando de le hazer pedaços por la muerte de Adonis: mas el puerco la jura que nunca tuuo intencion de dañar al hermoso Adonis, sino que viendole tan hermoso el muslo, le quiso besar enamorado del, y que por tener las nauajas tan largas, y por andarse reboluiendo Adonis, le auia herido sin lo querer: y que pues los dientes pecaron, ella se los arrancasse, y si ni con aquello se vengasse, le cortasse el hocico que se atreuiera a besar a quien no mereciera.
      • 1606 Alonso Ruyzes Fontecha, J. Diez Previlegios p. 55 Esp (NTLLE)
        Fulmen, el colmillo, o nabaja del jabalí, el rayo, y cosa que luze, o reluze mucho.
      • 1615 Villaviciosa, J. Mosquea [2002] 218 Esp (CDH )
        Ésta la sangre del rocín derrama / Y aquella parte adonde llega encona, / Sacando de su hocico una gran trompa / Con que los cueros a las bestias rompa. / De aquella trompa sale una navaja / Tan sutil que con ella en un momento / Con rabia inmensa y rigurosa saja / Las carnes del rocin y del jumento. / Chupar la sangre que en el lomo cuaja / Es de su vida el principal sustento, / Y con tanto rigor las bestias trata / Que no para hasta el punto que las mata. /
      • 1626 Agustín, M. LSecretos Agricultura p. 589 Esp (BD)
        En la Caça del Puerco Xauali, conuiene yr muy aduertidos, paraque es mas dificil y peligrosa que la del Cieruo, porque el Xauali no tiene temor de los Perros, antes los aguarda y de su propria voluntad los dá assalto, y sigue hasta dentro sus casas, para morder, y hazerlos daño con sus dientes, y cortantes nauajas, del qual en las partes del cuerpo es incurable [...].
      • 1644 Mtz Espinar, A. Arte Ballestería [1946] Esp (CDH )
        Navajas: son los colmillos con que se defiende y hiere el jabalí, y estando celoso, hace unas señales en la tierra que llamamos aguzadero. A, lib. 2, cap, 21.
      • 1644 Mtz Espinar, A. Arte Ballestería [1946] Esp (CDH )

        Remolones: son dos dientes contra los cuales aguza el jabalí los colmillos que llamamos navajas. A, lib. 2, cap. 21.

      • 1734 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
        NAVAJA. Por semejanza se llaman los colmillos del jabalí: y tambien los aguijones cortantes de algunos insectos.
      • 1787 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
        NAVAJAS DE JAVALI. Fr. Denfeses du sanglier. Lat. Apri dentes falcarij. It. Zanna.
      • 1788 Sanz Chanas, G. M. Trad HNatural animales Daubenton, I p. 217 Esp (BD)
        PUERCO [...] Solo el cerdo, y otras dos ó tres especies de animales, tienen navajas ó colmillos muy largos, los quales se diferencian de los demas dientes en que salen hácia fuera, y crecen durante su vida. Estos colmillos son planos y cortantes, y algunas veces de nieve ó diez pulgadas de largo: estan sumamente metidos en los alveolos, y tienen tambien, como los del elefante, una concavidad en su extremo superior [...].
      • 1790 Clavijo Fajardo, J. Trad HNatural Buffon, IX p. 26 Esp (BD)
        Hay en las tierras contiguas al Cabo-Verde otro Puerco ó Jabalí, que, por el número de los dientes y el tamaño disforme de las dos navajas de la quixada superior, nos parece de una raza, y acaso tambien de una especie diferente de todos los demás Puercos, acercándose algo al Babirusa. Estas navajas parecen más bien colmillos de marfil que dientes: tienen 7 pulgadas de largo, y cerca de 6 de circunferencia; y son arqueadas y vueltas casi como las hastas de un Toro.
      • 1811 Torres, M. / Hargous, L. Dufief's Nature Mode Teaching Language p. 109 Esp (BD)
        The head of a wild-boar, when stewed, is an excellent dish. La cabeza del jabalí, estofada, es un plato excelente. The tusks of this wild-boar were eight inches long. Las navajas de este jabalí tenian ocho pulgadas de largo. That wild-boar has very short bristles. Las sedas de este jabalí son muy cortas.
      • 1818 Mieg, J. Paseo gabinete HNatural Madrid p. 108 Esp (BD)
        Vea vd. aquí algunos cráneos de animales de bastante magnitud, y que parecen ser del género gato; cuernos de gamo y de ciervo, y las navajas ó colmillos del jabalí.
      • 1825 Núñez Taboada, M. DiccLengCastellana (NTLLE)
        NAVAJA, s. f. [...] El colmillo del jabalí [...].
      • 1832 RAE DRAE 7.ª ed. (NTLLE)
        NAVAJA. f [...] Por semejanza el colmillo del jabalí [...].
      • 1846 Salvá, V. NDiccLengCast (NTLLE)
        NAVAJA [...] Por semejanza el colmillo [ó diente de abajo] del jabalí [...].
      • 1847 Estébanez Calderón, S. Escenas andaluzas [1985] Esp (CDH )
        Aún no había pasado este pensamiento por su frente, cuando abriéndose la puerta con discreción y tiento, se dejó aparecer cierta cabeza tachonada con dos ojos como carbunclos y patiabierta la cara con cierta boca de brocal la más espaciosa del mundo, por donde se dejaban ver unos dientes blancos como el gipso, ni más ni menos en su traza y corte que como navajas de jabalí.
      • 1860 Cubero, A. Cruz y media luna p. 162 Esp (BD)
        Si el jabalí vá á dar en un puesto, allí le lanzan los alanos, que se precipitan de lado sobre el jabalí, que apresado por las orejas, no puede hacer uso de sus navajas ó colmillos. Si los alanos han apresado bien, furioso y dolorido se detiene.
      • 1872 Anónimo (A.) "Montería Socor" [01-01-1872] p. 280 Revista de España (Madrid) Esp (HD)
        Deslizase sigilosa la corza y gruñe rabioso entre las breñas el javalí rodeado de la jauría que hiere y destroza con sus agudas navajas, exhalan los heridos perros desde lo más espeso de aquellas fragosidades ahullidos de dolor cansados y perdidos de sus respectivas rehalas.
      • 1936 RAE DRAE 16.ª ed. (NTLLE)
        Navaja [...] fig. Colmillo de jabalí y de algunos otros animales.
      • 1955 Rodero, J. M.ª DiccCaza p. 304 Esp (BD)
        Navaja [...] A los colmillos cortantes del jabalí se les llama navajas, de donde toman el nombre los cochinos navajeros.
      • 1995 Genovés, P. Lobo contaba estrellas [2003] p. 31 Esp (BD)
        Fue en el año que la manada llamó de las Grandes Nevadas, por lo duro que había sido ese invierno. Y, para ser más exactos, sucedió unos días después de que Bola, ahora tan famélico como el resto de la manada, perdiera el ojo ante el ataque de las afiladas navajas de un jabalí.
      • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
        navaja [...] f. Colmillo de jabalí y de algunos otros animales.
      • 2006 Pruna Goodgall, P. M. et alii Historia ciencia Cu (CORPES)
        El cerdo que se vuelve montaraz y su descendencia. Mácese feroz, principalmente cuando le persiguen, la cerda [la pelambre] se engruesa y eriza pareciendo abermejado y las navajas [los colmillos] le crecen a pesar de afilarlas continuamente: podría llamarse el Jabalí Cubano. Propaga mucho y abunda en lo interior de la isla, donde es uno de los recursos mayores y más seguros de las familias pobres campesinas para su sostenimiento; no obstante que la carne despide algún mal olor.
      • 2012 Losa, J. M. "Cazando venados, gamos y jabalíes" [17-07-2012] Caza y Safaris (Madrid): cazawonke.com Esp (HD)
        Rápidamente nos cambiaron de torreta en espera del preciado suido. Sergio subió a la torreta y a última hora entraba un jabalí enorme que pasó a engrosar la lista de abates. Una vez extraídos los colmillos, ambas navajas dieron 23’5 cm, alcanzando oro internacional.
      • 2014 RAE DLE (NTLLE)
        navaja [...] f. Colmillo de jabalí y de algunos otros animales.
      • 2023 Fernández, J. "Joven cazador gerundense abate jabalí" [12-01-2023] Club de Caza (Madrid) Esp (HD)
        A pesar de las tremendas navajas que portaba en su boca, el cazador templó los nervios. De un único disparo de su rifle Remington 7400 derribó al gran macho. Nada más abatirlo y ver de cerca sus colmillos, Roger no podía contener la alegría. No todos los días se abaten animales como este en una cacería social.
    4. s. f. Pieza de la armadura que protege los codos o las rodillas.
      docs. (1547-1941) 6 ejemplos:
      • 1547 Fdz Oviedo, G. LCámara príncipe Juan [1870] Esp (CDH )
        porque asi traen o deuen traer ellos por insignias del título de su offiçio, enlos rreposteros que cubren sus camas e que lleuan (a par dela rreal, poco atras, pero enla custodia e guarda delos escuderos de pie del prinçipe) vn manojo de llaues e vnas guardas, significadas por las navajas o pieças que vn ombre darmas se pone enlos cobdos, e ençima de cada guarda destas, salia de en medio de tal pieza vna vela ardiendo. E con esta inuençion el prinçipe don Johan, mi señor, les mandó hazer rreposteros nueuos quando se casó, e los truxeron asi.
      • 1846 Ferrer, J. Álbum ejército, I p. 331 Esp (BD)
        Ademas tenian sus musleras llamadas antiguamente quejotes, que ceñidas al muslo lo forraban como al brazo los brazales, y despues de unas rodilleras ó navajas del carácter de las coderas, unas tranzuelas de dos piezas acababan por cubrir la pierna del ginete hasta la garganta del pie que tambien se introducia en una zapata de hierro.
      • 1898 Carrasco Saiz Campo, A. Real Armería Catálogo [2008] p. 2 Esp (BD)
        Los guardabrazos con ligeras estrías en las faldas posteriores, van escotados por delante y con aletas fijas, permitiendo ver por debajo los mangales cortos de malla de acero que se usaban en aquel tiempo. Lleva asimismo dicho arnés, brazales de torno ó giratorios, manoplón izquierdo y manopla derecha con dediles unidos. El arnés de piernas es notable por el forjado de los quijotes y por el extremado tamaño de las guardas ó navajas; las grebas son cerradas, y los escarpes de punta cuadrada.
      • 1912 Leguina, E. Glosario armería [1912] Esp (BD)
        Codal.— Guarda o navaja del brazal, que defiende el codo.
      • 1941 Fontecha, C. GlosVocesClásicos Esp (FG)
        navaja. 'Pieza que un hombre de armas se pone en los codos' (F. de Oviedo, Bibl. Esp., VII, 131).
      • 1547 Fdz Oviedo, G. LCámara príncipe Juan [1870] Esp (CDH )
        porque asi traen o deuen traer ellos por insignias del título de su offiçio, enlos rreposteros que cubren sus camas e que lleuan (a par dela rreal, poco atras, pero enla custodia e guarda delos escuderos de pie del prinçipe) vn manojo de llaues e vnas guardas, significadas por las navajas o pieças que vn ombre darmas se pone enlos cobdos, e ençima de cada guarda destas, salia de en medio de tal pieza vna vela ardiendo. E con esta inuençion el prinçipe don Johan, mi señor, les mandó hazer rreposteros nueuos quando se casó, e los truxeron asi.
      • 1846 Ferrer, J. Álbum ejército, I p. 331 Esp (BD)
        Ademas tenian sus musleras llamadas antiguamente quejotes, que ceñidas al muslo lo forraban como al brazo los brazales, y despues de unas rodilleras ó navajas del carácter de las coderas, unas tranzuelas de dos piezas acababan por cubrir la pierna del ginete hasta la garganta del pie que tambien se introducia en una zapata de hierro.
      • 1898 Carrasco Saiz Campo, A. Real Armería Catálogo [2008] p. 2 Esp (BD)
        Los guardabrazos con ligeras estrías en las faldas posteriores, van escotados por delante y con aletas fijas, permitiendo ver por debajo los mangales cortos de malla de acero que se usaban en aquel tiempo. Lleva asimismo dicho arnés, brazales de torno ó giratorios, manoplón izquierdo y manopla derecha con dediles unidos. El arnés de piernas es notable por el forjado de los quijotes y por el extremado tamaño de las guardas ó navajas; las grebas son cerradas, y los escarpes de punta cuadrada.
      • 1912 Leguina, E. Glosario armería [1912] Esp (BD)
        Navajas [...] Se llamaban del mismo modo las que defendían las rodillas. El codal, se llamó navaja del guardabrazo y la rodillera, navaja de quijote ó de rodillas.
      • 1912 Leguina, E. Glosario armería [1912] Esp (BD)
        Codal.— Guarda o navaja del brazal, que defiende el codo.
      • 1941 Fontecha, C. GlosVocesClásicos Esp (FG)
        navaja. 'Pieza que un hombre de armas se pone en los codos' (F. de Oviedo, Bibl. Esp., VII, 131).
    5. 1⟶sinécdoque
      s. f. Hoja o lámina filosa, generalmente de acero, que sirve para herir, cortar o rasurar.
      docs. (1552-2023) 34 ejemplos:
      • 1535-c1552 Fdz Oviedo, G. Batallas [1989] Esp (CDH )

        Sereno¿Qujén es aqueste señor por su genealogía? Que bien me acuerdo de averle visto, muy galán e serujdor de damas, y debiera ser denoto de Sancta Catalina, que siempre trahía vna argolla de oro justa e muy rrica a la garganta, con muchas piedras presçiosas e orientales perlas.

        AlcaideLa deuoçión suya en ese caso no creo que se consultó con Sancta Catalina, sino por paresçer bien, pues que las nauajas de la rrueda de Santa Catalina ni la argolla de su prisión otra cosa fue. Pero vos dezís la verdad, que yo le vi al Conde con esa su argolla rrica a la garganta.

      • 2023 Villa, D. "Avizoran muro sueño americano" [01-01-2023] El Diario de Juárez (Ciudad Juárez) Mx (HD)
        Ahora, desde el punto donde antes estuvo el campamento migrante de personas originarias de Venezuela se erige una malla de metal que en su base tiene ya (hasta la altura del Puente Negro) concertinas (alambre con navajas cada dos centímetros) y sacos naranjas con peso para evitar la caída de los paneles.
      • 1535-c1552 Fdz Oviedo, G. Batallas [1989] Esp (CDH )

        Sereno¿Qujén es aqueste señor por su genealogía? Que bien me acuerdo de averle visto, muy galán e serujdor de damas, y debiera ser denoto de Sancta Catalina, que siempre trahía vna argolla de oro justa e muy rrica a la garganta, con muchas piedras presçiosas e orientales perlas.

        AlcaideLa deuoçión suya en ese caso no creo que se consultó con Sancta Catalina, sino por paresçer bien, pues que las nauajas de la rrueda de Santa Catalina ni la argolla de su prisión otra cosa fue. Pero vos dezís la verdad, que yo le vi al Conde con esa su argolla rrica a la garganta.

      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 119 Esp (CDH )
        Y Cortés dijo: "Señores, sigamos nuestra bandera, que es la señal de la santa cruz, que con ella venceremos". Y todos a una le respondimos que vamos mucho en buen hora, que Dios es fuerza verdadera; y así, comenzamos a caminar con el concierto que he dicho, y no muy lejos vieron nuestros corredores del campo hasta obra de treinta indios que estaban por espías, y tenían espadas de dos manos, rodelas, lanzas y penachos, y las espadas son de pedernales, que cortan más que navajas, puestas de arte que no se pueden quebrar ni quitar las navajas, y son largas como montantes, y tenían sus divisas y penachos; y como nuestros corredores del campo los vieron, volvieron a dar mandado.
      • 1603 Luque Fajardo, F. Fiel desengaño [1955] Esp (CDH )

        CAPÍTULO X

        Prosigue Florino el trato abominable y escandaloso de tablajes

        — De advertir es en el caso lastimoso que, puestos ya en contorno de la mesa, a quien uno llamaba rueda de navajas —dijo Florino—, el que es mano toma el naipe, parando cada uno de los circunstantes lo que le parece; sácanse los baratos al paso de las suertes que se hacen conforme los aranceles, que son varios, pues en algunas casas importa que llegue la ganancia de una suerte, por lo menos, a doblón, para sacar el barato; en otras es costumbre se pague de diez uno.

      • 1605 Inca Garcilaso Florida Inca [1988] 560 Perú (CDH )
        Señores, yo conozco esta costa, que he navegado por ella dos vezes sirviendo de page a un navío, aunque no conozco la tierra ni sé cuya es. Aquella costa negra que paresce a nuestra mano izquierda es tierra de pedernal y costa brava, y corre muy larga hasta llegar a la Veracruz. En toda ella no ay puerto ni abrigo que nos pueda socorrer sino peña tajada y navajas de pedernal donde, si damos al través, moriremos todos hechos pedaços entre las ondas y las peñas. /
      • 1731 Jesús, J. Mission formada, p. 218 Esp (BD)
        Para significar los Antiguos á un hombre lleno de angustias, y temores, pintaban, (dice Claudio Paradino) una rueda de navajas agudissimas, y enmedio un Lebroncillo, temblando de ver, que por ninguna parte podia librarse de aquel cerco.
      • 1898 Carrasco Saiz Campo, A. Real Armería Catálogo [2008] p. 268 Esp (BD)
        H. 14. Maza de armas, de la misma época que la anterior, de acero grabado y dorado; con ocho navajas en el nudo, cortadas en ángulo obtuso; la caña lisa y el puño con dos rodajas. Procede de la Armería imperial. Largo 0,560.
      • 1912 Leguina, E. Glosario armería [1912] p. 641 Esp (BD)
        Maza [...] De armas. Fué, en su principio, una arma de madera guarnecida de puntas de hierro, diferenciándose de la clava en tener mango separado. Ya perfeccionada, se componía de la cabeza ó nudo, corto tubo con pronunciadas ranuras, donde encajaban, de canto, las hojas ó navajas sujetas por un casquillo de remache; la caña; el varaescudo ó rodaja, y el puño.
      • 1930 Anónimo "Relación solicitudes Privilegio Invención Nacional" [01-06-1930] p. 90 Boletín Oficial de Marcas y Patentes (La Habana) Cu (HD)
        Nombre del propietario [...] Sergio Macías y Modesto Canto [...] Objeto de la patente [...] Un protector para evitar la venta de hojas o navajas de máquina de afeitar, usadas [...].
      • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 265 México (CDH )

        En seguida uno puede inventar por sí mismo el lenguaje de la Isla y descansar del viaje: afeitarse, cambiarse de ropa, salir de compras. O en otras palabras, uno puede comprar un estuche Hágalo-Usted-Mismo provisto de navajas, rastrillo, crema mentolada y un folleto con instrucciones para afeitarse a sí mismo.

      • 1996 Santiago, E. Sueño América [1996] Puerto Rico (CDH )

        — ¡Pobrecitos! —Paulina tira el recao en la licuadora, le echa unos cuantos granos de pimienta, oprime el botón que hace la navaja girar violentamente alrededor del ajo, la cebolla, la pimienta, el recao, picando todo para su oloroso sofrito, más verde, América piensa, que el de Ester—. Su país es tan atrasado como era Puerto Rico hace treinta años.

      • 2000 Quesada, R. Big Banana [2000] Honduras (CDH )

        — ¿Quiero respirar, vos lo ponés? —preguntó Javier.

        Casagrande se apresuró:

        — Te habías tardado.

        — Eso es malo —dijo el garífuna—, yo me regreso a donde la otra gente.

        Mairena se retiró del grupo y se reincorporó a los dolientes. Javier sugirió que caminaran hacia la arboleda a orilla del Van Cortlandt Park, pues podían verlos. Así hicieron, se internaron entre los arbustos. Javier sacó el papel de aluminio y con la navaja de un cortaúñas aspiró. Lo siguieron Casagrande y Eduardo. Leo no quiso, argumentó ser cervecero; hombre, en todo caso, de bebidas alcohólicas.

      • 2004 Roncagliolo, S. Pudor [2010] s. n. Pe (BD)
        Mariana abrió la llave del lavadero y dejó correr el agua caliente. El vapor empañó rápidamente los espejos. Sacó la navaja de la máquina de afeitar. Con los ojos cerrados y la mano temblorosa, la acercó a su muñeca. Cuando ya iba a cerrar el brazo, la tiró al lavadero.
      • 2016 Guadarrama Collado, S. Piso 931 [2020] s. n. Mx (BD)
        —¡No! —respondió Chelsey—. ¡Ya cállate, Will! —se puso de pie para terminar de cortar la otra cinta metálica que seguía apretando el paquete de cartón. Tomó el abrelatas y analizó su funcionamiento. Colocó la cinta de acero entre la navaja circular y la parte superior que hacía presión y comenzó a girar la manija. Lo intentó en repetidas ocasiones sin lograr su objetivo. Finalmente consiguió que la cinta de acero se atorara y poniendo su rostro lo más lejos posible comenzó a girar la manija lentamente hasta que la cinta de acero se rompió latigueando [...].
      • 2023 Villa, D. "Avizoran muro sueño americano" [01-01-2023] El Diario de Juárez (Ciudad Juárez) Mx (HD)
        Ahora, desde el punto donde antes estuvo el campamento migrante de personas originarias de Venezuela se erige una malla de metal que en su base tiene ya (hasta la altura del Puente Negro) concertinas (alambre con navajas cada dos centímetros) y sacos naranjas con peso para evitar la caída de los paneles.
      • 1535-c1552 Fdz Oviedo, G. Batallas [1989] Esp (CDH )

        Sereno¿Qujén es aqueste señor por su genealogía? Que bien me acuerdo de averle visto, muy galán e serujdor de damas, y debiera ser denoto de Sancta Catalina, que siempre trahía vna argolla de oro justa e muy rrica a la garganta, con muchas piedras presçiosas e orientales perlas.

        AlcaideLa deuoçión suya en ese caso no creo que se consultó con Sancta Catalina, sino por paresçer bien, pues que las nauajas de la rrueda de Santa Catalina ni la argolla de su prisión otra cosa fue. Pero vos dezís la verdad, que yo le vi al Conde con esa su argolla rrica a la garganta.

      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] Esp (CDH )

        Ya que era de día claro vimos venir por la costa muchos más escuadrones guerreros con sus banderas tendidas, y penachos y atambores, y con arcos y flechas, y lanzas y rodelas, y se juntaron con los primeros que habían venido la noche antes; y luego, hechos sus escuadrones, nos cercan por todas partes, y nos dan tal rociada de flechas y varas, y piedras con sus hondas, que hirieron sobre ochenta de nuestros soldados, y se juntaron con nosotros pie con pie, unos con lanzas, y otros flechando, y otros con espadas de navajas, de arte, que nos traían a mal andar, puesto que les dábamos buena prisa de estocadas y cuchilladas, y las escopetas y ballestas que no paraban, unas armando y otras tirando [...].

      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] Esp (CDH )
        Y yendo que iba el Francisco de Lugo con su compañía obra de una legua de nuestro real, se encontró con grandes capitanías y escuadrones de indios, todos flecheros, y con lanzas y rodelas, y atambores y penachos, y se vienen derechos a la capitanía de nuestros soldados, y les cercan por todas partes, y les comienzan a flechar de arte, que no se podían sustentar con tanta multitud de indios, y les tiraban muchas varas tostadas y piedras con hondas, que como granizo caían sobre ellos, y con espadas de navajas de a dos manos [...].
      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 119 Esp (CDH )
        Y Cortés dijo: "Señores, sigamos nuestra bandera, que es la señal de la santa cruz, que con ella venceremos". Y todos a una le respondimos que vamos mucho en buen hora, que Dios es fuerza verdadera; y así, comenzamos a caminar con el concierto que he dicho, y no muy lejos vieron nuestros corredores del campo hasta obra de treinta indios que estaban por espías, y tenían espadas de dos manos, rodelas, lanzas y penachos, y las espadas son de pedernales, que cortan más que navajas, puestas de arte que no se pueden quebrar ni quitar las navajas, y son largas como montantes, y tenían sus divisas y penachos; y como nuestros corredores del campo los vieron, volvieron a dar mandado.
      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 150 Esp (CDH )

        [...] y luego contaron de la manera de las armas, que eran varas de a dos gajos, que tiraban con tiraderas, que pasan cualesquier armas, y muchos buenos flecheros, y otros con lanzas de pedernales que tienen una braza de cuchilla, hechas de arte que cortan más que navajas, y rodelas y armas de algodón, y muchos honderos con piedras rollizas e otras lanzas muy largas y espadas de a dos manos de navajas, y trajeron pintados en unos paños grandes de henequén las batallas que con ellos habían habido y la manera de pelear.

      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 186 Esp (CDH )
        Dejemos de hablar de los libros y cuentas, pues va fuera de nuestra relación, y digamos cómo tenía Montezuma dos casas llenas de todo género de armas, y muchas de ellas ricas con oro y pedrería, como eran rodelas grandes y chicas, y unas como macanas, y otras a manera de espadas de a dos manos, engastadas en ellas unas navajas de pedernal, que cortaban muy mejor que nuestras espadas, e otras lanzas más largas que no las nuestras, con una braza de cuchillas, y engastadas en ellas muchas navajas, que aunque den con ellas en un broquel o rodela no saltan, e cortan en fin como navajas, que se rapan con ellas las cabezas [...].
      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 190 Esp (CDH )
        Olvidádoseme había la sal y los que hacían navajas de pedernal, y de cómo las sacaban de la misma piedra.
      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 251 Esp (CDH )

        Así como Cortés tuvo noticia del armada que traía Narváez, luego despachó un soldado que había estado en Italia, bien diestro de todas armas, y más de jugar una pica, y le envió a una provincia que se dice los chinantecas, junto adonde estaban nuestros soldados los que fueron a buscar minas; porque aquellos de aquella provincia eran muy enemigos de los mexicanos e pocos días había que tomaron nuestra amistad, e usaban por armas muy grandes lanzas, mayores que las nuestras de Castilla, con dos brazas de pedernal e navajas; y envióles a rogar que luego le trajesen a do quiera que estuviesen trascientas dellas, e que les quitasen las navajas, e que pues tenían mucho cobre, que les hiciesen a cada una dos hierros, y llevó el soldado la manera cómo habían de ser los hierros; y como llegó, de presto buscaron las lanzas e hicieron los hierros [...].

      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 353 Esp (CDH )
        [...] pues flecheros y varas de a dos gajos, y piedra con hondas, y espadas de a dos manos como montantes, hechas de a dos manos de navajas.
      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 391 Esp (CDH )
        [...] y como Sandoval nos vio a mí y a otros soldados en el agua metidos a más de la cinta, ayudando al bergantín a echarle en lo hondo, y estaban sobre nosotros muchos indios con espadas de las nuestras que habían tomado en el desbarate de Cortés, y otros con montantes de navajas dándonos cuchilladas, y a mí me dieron un flechazo, y ya le querían llevar con sus canoas, según la fuerza que ponían, y le tenían atadas muchas sogas para llevársele y meterle dentro de la ciudad; y como el Sandoval nos vio de aquella manera, dijo: "Oh hermanos, poned fuerza en que no lleven el bergantín"; y tomamos tanto esfuerzo, que luego le sacamos en salvo, puesto que, como he dicho, todos los marineros salieron heridos y dos soldados muertos.
      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 434 Esp (CDH )
        [...] y tienen por armas unas lanzas muy largas, mayores que las nuestras, con una braza de cuchilla de navajas de pedernal, que cortan más que nuestras espadas, e unas pavesinas, que se cubren con ellas todo el cuerpo, y mucha flecha y vara y piedra, y los naturales muy sueltos y cenceños a maravilla, y con un silbo o voz que dan entre aquellas sierras resuena y retumba la voz por un buen rato, digamos ahora como ecos.
      • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] Esp (CDH )

        Tenían por costumbre que sacrificaban las frentes y las orejas, lenguas y labios, los pechos, brazos y molledos, y las piernas y aun sus naturas; y en algunas provincias eran retajados, y tenían pedernales de navajas, con que se retajaban.

      • 1603 Luque Fajardo, F. Fiel desengaño [1955] Esp (CDH )

        CAPÍTULO X

        Prosigue Florino el trato abominable y escandaloso de tablajes

        — De advertir es en el caso lastimoso que, puestos ya en contorno de la mesa, a quien uno llamaba rueda de navajas —dijo Florino—, el que es mano toma el naipe, parando cada uno de los circunstantes lo que le parece; sácanse los baratos al paso de las suertes que se hacen conforme los aranceles, que son varios, pues en algunas casas importa que llegue la ganancia de una suerte, por lo menos, a doblón, para sacar el barato; en otras es costumbre se pague de diez uno.

      • 1605 Inca Garcilaso Florida Inca [1988] 560 Perú (CDH )
        Señores, yo conozco esta costa, que he navegado por ella dos vezes sirviendo de page a un navío, aunque no conozco la tierra ni sé cuya es. Aquella costa negra que paresce a nuestra mano izquierda es tierra de pedernal y costa brava, y corre muy larga hasta llegar a la Veracruz. En toda ella no ay puerto ni abrigo que nos pueda socorrer sino peña tajada y navajas de pedernal donde, si damos al través, moriremos todos hechos pedaços entre las ondas y las peñas. /
      • 1731 Jesús, J. Mission formada, p. 218 Esp (BD)
        Para significar los Antiguos á un hombre lleno de angustias, y temores, pintaban, (dice Claudio Paradino) una rueda de navajas agudissimas, y enmedio un Lebroncillo, temblando de ver, que por ninguna parte podia librarse de aquel cerco.
      • 1898 Carrasco Saiz Campo, A. Real Armería Catálogo [2008] p. 268 Esp (BD)
        H. 14. Maza de armas, de la misma época que la anterior, de acero grabado y dorado; con ocho navajas en el nudo, cortadas en ángulo obtuso; la caña lisa y el puño con dos rodajas. Procede de la Armería imperial. Largo 0,560.
      • 1912 Leguina, E. Glosario armería [1912] p. 641 Esp (BD)
        Maza [...] De armas. Fué, en su principio, una arma de madera guarnecida de puntas de hierro, diferenciándose de la clava en tener mango separado. Ya perfeccionada, se componía de la cabeza ó nudo, corto tubo con pronunciadas ranuras, donde encajaban, de canto, las hojas ó navajas sujetas por un casquillo de remache; la caña; el varaescudo ó rodaja, y el puño.
      • 1917 Reyes, A. Anáhuac [1984] México (CDH )

        Había casas para granero y almacenes, sobre cuyas puertas se veían escudos que figuraban conejos, y donde se aposentaban los tesoreros, contadores y receptores; casas de armas cuyo escudo era un arco con dos aljabas, donde había dardos, hondas, lanzas y porras, broqueles y rodelas, cascos, grebas y brazaletes, bastos con navajas de pedernal, varas de uno y dos gajos, piedras rollizas hechas a mano, y unos como paveses que, al desenrollarse, cubrían todo el cuerpo del guerrero.

      • 1930 Anónimo "Relación solicitudes Privilegio Invención Nacional" [01-06-1930] p. 90 Boletín Oficial de Marcas y Patentes (La Habana) Cu (HD)
        Nombre del propietario [...] Sergio Macías y Modesto Canto [...] Objeto de la patente [...] Un protector para evitar la venta de hojas o navajas de máquina de afeitar, usadas [...].
      • 1940-1947 Patín Maceo, M. A. Dominicanismos RD (BD)
        NAVAJITA. f. dim. de navaja. Hoja que se pone a la navaja de seguridad: compré una navajita para afeitarme.
      • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 265 México (CDH )

        En seguida uno puede inventar por sí mismo el lenguaje de la Isla y descansar del viaje: afeitarse, cambiarse de ropa, salir de compras. O en otras palabras, uno puede comprar un estuche Hágalo-Usted-Mismo provisto de navajas, rastrillo, crema mentolada y un folleto con instrucciones para afeitarse a sí mismo.

      • 1986 Lara, L. F. DiccBásicoEspañolMéxico Mx (NTLLE)
        navaja [...] Lámina pequeña de acero, delgada y filosa, que se usa para rasurar o afeitar: navaja de rasurar.
      • 1993 Fuentes, C. Naranjo [1993] México (CDH )

        El Duero era demasiado ancho, demasiado rápido. Renuncié al puente. En vez, mandé construir dos torres en orillas opuestas del flumen. Y en cada torre, mandé amarrar grandes troncos sobre el río, sujetos a la fortificación con cuerdas recias pero flojas. Estos troncos los sembré de navajas y puntas de lanza, convirtiéndolos en erizos de madera, intocables, pues la mano huía del contacto con ese artefacto punzocortante. Los erizados troncos estaban en movimiento continuo por la fuerza de la corriente. Era imposible pasar debajo, encima, o al lado de ellos.

      • 1993 Fuentes, C. Naranjo [1993] México (CDH )
        Las navajas plantadas en el río me cortaban fina, cruelmente, mientras me daba cuenta que yo había venido hasta aquí, no a sitiar Numancia, sino a mí mismo; no a vencer a Numancia, sino a duplicarla. Me reproducía a mí mismo; me sitiaba.
      • 1993 Fuentes, C. Naranjo [1993] México (CDH )
        La madera erizada de navajas. El ejército vestido de luto. Rojas banderas de día. Blancos incendios de noche. Las plumas oscuras de las águilas muertas tachoneando la nieve. Y Numancia duplicada.
      • 1993 Sarduy, S. Cantantes [1967] Cuba (CDH )

        Una pulsera más, como la de todos los días, en jade azul, con flores y mariposas pintadas, como las que usaron las campesinas mongólicas. Claro está, ésta tenía además un dispositivo interior que funcionaba al cerrarse la joya en la muñeca, y que soltaba dos navajitas de afeitar muy afiladas contra la parte interior del puño. Sí, las arterias abiertas, tal y como piensan. Es cierto: G. había terminado su parábola, cumplido su ciclo. De mirón a sádico. Quien posee por la mirada posee por la daga. Por su sangre la reconocería. Herir. El placer está atravesado por el dolor.

      • 1994 Solares, I. Nen [1994] México (CDH )
        En una ocasión, siendo muy niña Nen, su padre le clavó la punta de un maguey en el labio inferior por haberse reído de su hermano al oírlo practicar "los ruidos de la guerra". Con una macana erizada de navajas de obsidiana, y entre continuos saltos y giros, como retando a su propia sombra, lo oyó imitar los agudos chillidos de las águilas, los ásperos gruñidos del jaguar, los roncos gritos del búho y cuando intentó imitar a un tipludo perico, Nen soltó una carcajada. Su padre primero la golpeó en una mejilla y luego le clavó una espina de maguey en el labio inferior, que tuvo ahí durante horas, casi hasta la hora de dormir, sin dejar de sangrar.
      • 1996 Santiago, E. Sueño América [1996] Puerto Rico (CDH )

        — ¡Pobrecitos! —Paulina tira el recao en la licuadora, le echa unos cuantos granos de pimienta, oprime el botón que hace la navaja girar violentamente alrededor del ajo, la cebolla, la pimienta, el recao, picando todo para su oloroso sofrito, más verde, América piensa, que el de Ester—. Su país es tan atrasado como era Puerto Rico hace treinta años.

      • 2000 Quesada, R. Big Banana [2000] Honduras (CDH )

        — ¿Quiero respirar, vos lo ponés? —preguntó Javier.

        Casagrande se apresuró:

        — Te habías tardado.

        — Eso es malo —dijo el garífuna—, yo me regreso a donde la otra gente.

        Mairena se retiró del grupo y se reincorporó a los dolientes. Javier sugirió que caminaran hacia la arboleda a orilla del Van Cortlandt Park, pues podían verlos. Así hicieron, se internaron entre los arbustos. Javier sacó el papel de aluminio y con la navaja de un cortaúñas aspiró. Lo siguieron Casagrande y Eduardo. Leo no quiso, argumentó ser cervecero; hombre, en todo caso, de bebidas alcohólicas.

      • 2002 Jaramillo Levi, E. Luminoso tiempo [2002] Panamá (CDH )

        El otro tipo entró entonces en mi ángulo de visión y con un gesto de la mano le indicó al corpulento que se apartara. Acercando la silla en la que había colgado el saco, se sienta frente a la joven, saca una cuchilla y lentamente va haciéndole saltar los botones de la camisa. Con la punta aparta los bordes de la tela hacia los lados dejando al descubierto dos lindas tetitas de ternera que realzan su apariencia adolescente.

        — ¡Puerco! —ruge la chica.

        — En todo caso un puerco diferente al que te hablaba antes, muñequita. ¿Pero acaso no te gusta comer puerco de vez en cuando.... saborearlo hasta que se te hace agua la boca? —dice entre dientes, mientras toca con la punta de la navaja los pezones hasta hacerlos erguirse.

      • 2004 Roncagliolo, S. Pudor [2010] s. n. Pe (BD)
        Mariana abrió la llave del lavadero y dejó correr el agua caliente. El vapor empañó rápidamente los espejos. Sacó la navaja de la máquina de afeitar. Con los ojos cerrados y la mano temblorosa, la acercó a su muñeca. Cuando ya iba a cerrar el brazo, la tiró al lavadero.
      • 2006 Lara Ramos, L. F. Diccionario español en México Mx (BD)
        navaja [...] Lámina pequeña de acero, delgada y filosa, que se usa para rasurar: navaja de rasurar.
      • 2016 Guadarrama Collado, S. Piso 931 [2020] s. n. Mx (BD)
        —¡No! —respondió Chelsey—. ¡Ya cállate, Will! —se puso de pie para terminar de cortar la otra cinta metálica que seguía apretando el paquete de cartón. Tomó el abrelatas y analizó su funcionamiento. Colocó la cinta de acero entre la navaja circular y la parte superior que hacía presión y comenzó a girar la manija. Lo intentó en repetidas ocasiones sin lograr su objetivo. Finalmente consiguió que la cinta de acero se atorara y poniendo su rostro lo más lejos posible comenzó a girar la manija lentamente hasta que la cinta de acero se rompió latigueando [...].
      • 2023 Villa, D. "Avizoran muro sueño americano" [01-01-2023] El Diario de Juárez (Ciudad Juárez) Mx (HD)
        Ahora, desde el punto donde antes estuvo el campamento migrante de personas originarias de Venezuela se erige una malla de metal que en su base tiene ya (hasta la altura del Puente Negro) concertinas (alambre con navajas cada dos centímetros) y sacos naranjas con peso para evitar la caída de los paneles.
    6. s. f. Esp: Merid (Can) Mx Gu Ho Ni Cu Ec Pe Fi Arma blanca pequeña, corva, afilada y puntiaguda, que consta de una hoja en forma de espolón y un extremo ahorquillado y se coloca en las patas de los gallos de pelea.
      docs. (1618-2020) 27 ejemplos:
      • c1618 Silva Figueroa, G. Comentarios [1903-1905] II, 65 Esp (CDH )
        Y es cosa maravillosa ver la mucha furia y corage con que pelean hasta quedar muchas vezes muertos entranbos, porque demas de las heridas que sangrientamente se dan con los espolones y picos, con el mucho vso an aprendido tanbien á despedaçarse con unas pequeñuelas nauajas que los dueños les atan entre los espolones y los pies, en la qual manera de conbate ay algunos de admirable destreza.
      • 2020 Arriaga, G. Salvar fuego [2020] Mx (CORPES)
        En el fondo, Héctor no era más que un muchachito mimado que buscaba librarse de la condenatoria moral religiosa impuesta por su churrigueresca familia. El gay tantos años atado dentro de un baúl oscuro y estrecho asumió una posición de gallito de pelea apenas pudo asomar la cabeza. Un gallito sin navajas en los espolones, incapaz de abandonar su zona de confort, sus rentas millonarias, sus empresas tiznadas por la explotación de miles de mineros.
      • c1618 Silva Figueroa, G. Comentarios [1903-1905] II, 65 Esp (CDH )
        Y es cosa maravillosa ver la mucha furia y corage con que pelean hasta quedar muchas vezes muertos entranbos, porque demas de las heridas que sangrientamente se dan con los espolones y picos, con el mucho vso an aprendido tanbien á despedaçarse con unas pequeñuelas nauajas que los dueños les atan entre los espolones y los pies, en la qual manera de conbate ay algunos de admirable destreza.
      • 1738 San Antonio, J. F. Crónica provincia S. Gregorio, I s. n. Fi (BD)
        De Aves ay várias especies: las Gallinas son tantas, que ellas, y los Pollos son el abasto comun de los Españoles, y aun los Indios. El Gallo es el Idolillo de los Naturales, siempre le tienen en su Casas, y le llevan en sus Embarcaciones, y Viages. Y es el juego mas vniversal de los Indios la peléa de Gallos, para lo qual los arman de Navajas muy agudas.
      • 1754 Noceda, J. / San Lúcar, P. VocTagala Fi (BD)
        Navaja de gallo. Tari. pp.
      • 1782 Dieste Buil, F. Tratado económico p. 61 Esp (BD)
        Otra igual plaza, si bien con variedad de circunstancias , está establecida en la Ciudad de Lima, corte del Imperio Peruano, en la qual, como que aquellos habitantes no reconocen ventaja en el desimenes á los Mexicanos, hacen traviesas las mas considerables, y se exercitan gustosos en la cria de vizarros Gallos, que lidian como Leones, no solo á navaja, sino también á pico, que es en la que mejor se reconoce su animosidad, y valentia.
      • 1784 Anónimo "Veracruz" [25-08-1784] Gazeta de México (Ciudad de México) Mx (HD)
        El dia 2 del corriente por la mañana salió de este Puerto para el de la Havana el Bergantin Correo de S. M. nombrado la Begoña, su Capitan Don Juan Manuel Velez, con la correspondencia del Real Servicio, y Publica, y con la carga y Pasageros siguientes: 36 docenas de Cordovanes cabras [...] 60 docenas de Cordovanes primales. 6 dichas de Navajas para gallos. 8 caxones de Dulces [...].
      • 1792 Anónimo "Memoria yerba pollo" [06-03-1792] Gazeta de Literatura de México (Ciudad de México) Mx (HD)
        En el reino la conocen los patricios por yerba del pollo, á causa segun tengo indagado, de que los apostadores de gallos de pelea la emplean para detener la sangre que estos derraman de las heridas. Es el caso, que como los que apuestan tiene derecho á reclamar siempre que les parece que los gallos no tienen bien amarrada la navaja, luego que ven sus gallos heridos se valen de este pretesto ó de cualquiera otro para separarlos, y entonces al disimulo les aplican esta yerba, con lo que consiguen detener la hemorragia y que sus gallos continuen en la pelea sin riesgo de desfallecimiento.
      • 1826 Brandin, A. V. Influencia climas hombre p. 60 Pe (BD)
        Entre los varios estilos que allí se experimentan en los naturales, es la aficion á las peleas de gallos [...] Armados de una navaja en forma de espolones, se lanzan los dos gallos uno contra otro, y algunas veces espiran los dos á la primera accion. El gusto de este divertimento es tan grande y general, que se encuentran de estos gallos cuidados para este objeto, en todas las calles y en cada puerta, en el interior de las piezas de la gente mediana, amarrados á los ángulos de la cama.
      • 1845 Morales, J. B. El gallo pitagórico p. 230 Mx (BD)
        Sublevando atrevido la gallera, / Su estandarte satírico enarbola; / Hoy le restan dos plumas en la cola; / Del seno del infierno así salió. / ¿Por qué afilas la impávida navaja / Contra abusos durables como el cedro? / Tú te sueñas el gallo de San Pedro, ¡Ay! y á pocos despierta tu cantar [...] Yo te pondré la navaja, / Gallo, y aquí, / Respóndeme sin miedo, / Qui-qui-ri-quí.
      • 1852 García Arboleya, J. Manual isla Cuba [1959] p. 271 Cu (BD)
        Las peleas de gallos son los mas populares. Para ellas hay muchas crias de gallos finos ó ingleses, que son los mejores [...] Hay varios modos de pelear: al cotejo; esto es midiendo á la vista el tamaño ó espolones de ámbos gallos, al peso, ó pesándolos si los espolones son iguales; tapadas cuando se casa la pelea sin haber visto los gallos; de navaja o cuchilla cuando se les ponen en los espolones para hacer mas breve la lucha: y al pico, cuando pelean sin armas artificiales.
      • 1875 Palma, R. Tradiciones peruanas III [1967] Perú (CDH )

        Ese gallo era el Cid de los de la familia de cresta y espolones.

        El dueño del malatobo no consintió nunca que otro individuo sino él en persona amarrase la navaja a su gallo, cosa propia de un verdadero aficionado y tolerada por el reglamento del coliseo.
      • 1889 Palma, R. Tradiciones peruanas VII [1969] Perú (CDH )
        Para la séptima pelea, que era de a pico y no de a navaja como las anteriores, había reservado el condesito un gallo que contaba más victorias que Napoleón. Era un carmelo-tostado o ajiseco, cabeza rota, cola blanca, remontador, alegre y de más estampa que un San Miguel.
      • 1916 Azuela, M. Abajo [1991] México (CDH )

        La Codorniz y el Meco soltaban ya en la arena un par de gallos armados de largas y afiladísimas navajas. Uno era retinto, con hermosos reflejos de obsidiana; el otro, giro, de plumas como escamas de cobre irisado a fuego.

        La lucha fue brevísima y de una ferocidad casi humana. Como movidos por un resorte, los gallos se lanzaron al encuentro.

      • 1927 Asturias, M. Á. Ideales Guatemala París 1924-1933. Periodismo y creación literaria Guatemala (CDH )
        A propósito, pasa que nuestra tradición universitaria de los últimos tiempos nada tiene que envidiar a la tradición de espolonazos, navajazos, dicharachos, escupidas y apuestas de los patios de gallos. * «Apuesto que la suprimen», dijo el general Orellana. «Apuesto que no», dijo el grueso de los estudiantes. Y el licenciado Ordóñez Solís, * escupiendo de lado, amarró la navaja y soltó el gallo.
      • c1908-1930 Corrales, J. A. Crónicas [1938] Perú (CDH )

        En efecto al poco rato regresó Rosaura trayéndome una tarjeta que me alcanzó cuando comenzaba a bajar la escalera. Al leerla casi me privo: se me escapó el martillo con tan mala suerte que le chanqué la pata de la navaja al carmelo. El gallo dolorido y asustado revoleteó esparciendo plumas y cacareando como un descosido, con lo que las otras aves se alborotaron metiendo una bulla de los demonios, que apenas si Rosaura podía oírme.

      • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] Guatemala (CDH )

        Ahora se veía en un patio grande rodeado de máscaras, que luego se fijó que eran caras atentas a la pelea de dos gallos. Llama de papel fue la pelea. Uno de los combatientes expiró sin agonía bajo la mirada vidriosa de los espectadores, felices de ver salir las navajas en arco embarradas de sangre. Atmósfera de aguardiente. Salivazos teñidos de tabaco. Entrañas. Cansancio salvaje. Sopor. Molicie. Meridiano tropical. Alguien pasaba por su sueño de puntepié, para no despertarlo...

      • 1974 Matos Mar, J. / Carbajal H., J. A. Erasmo Muñoz [1974] Perú (CDH )

        Cuando va a empezar la jugada el juez de la pelea hace sonar la campana indicando que los gallos deben ser amarrados. El amarrador es quien se encarga de sujetarle la navaja al gallo.

        Las navajas son de diferente tamaño y peso. Pero por lo general miden siete a siete y medio cms. y tienen forma de arco. La navaja antigua era de filo de dos caras, la moderna tiene filo en una cara. La navaja buena no puede doblarse ni abotonarse, se rompe. Pablo las prueba tirándolas contra una moneda de a sol puesta sobre una mesa. La navaja comprende la navaja propiamente dicha donde está el filo y el arco en forma de U que se coloca al centro de la estaca del gallo. La navaja se afila siempre antes de cada pelea. Hay personas que se encargan de esta labor. Primero le pasan una pasta llamada carborundo, después se la pasa un esmeril de piedra muy fina, luego se le asienta con correa y se le echa vaselina de acero.

      • 1999 González, E. Quién como Dios [1999] México (CDH )
        Copia fiel, este retrato, del que poco antes de morir le había hecho el pintor Clavé y que presidía la sala de su casa. La copia tenía una tajarrada a la altura de las manos que le hizo el propio tío Xavierito con una navaja de gallos. A través de aquel siete, las niñas recibían su mesada. Una para cada una, cuatro monedas de plata que su tío, oculto detrás del retrato, les hacía llegar de aquella ingeniosa manera haciendo renacer en ellas la ilusión de que su padre continuaba protegiéndolas.
      • 2006 Ramírez, S. "Pollo" Reino animal Ni (CORPES)
        Las corridas de toros, donde los animales, sin saber adónde se les ha llevado, encerrados en un chiquero oscuro, son puestos de pronto en el ruedo, y deslumbrados por la intensa luz solar, no tienen más alternativa que embestir para defender su vida, de todos modos sacrificada al filo de un estoque clavado en su testuz. ¿Y las peleas de gallos? Navajas afiladas que se amarran a las patas de los contendientes, obligados a una conducta feroz en busca de sobrevivir. Tenemos también el caso fúnebre de los circos: chicos y grandes se solazan bajo la carpa a costa de los animales maltratados, explotados, confinados en jaulas, o que sirven de hazmerreír, humillando así su naturaleza, como ocurre a los monos. Si alguno de ellos, león, tigre, o pantera, se toma alguna vez venganza agrediendo a los domadores, nadie se queje después.
      • 2008 Matute, C. Muñeca mala Gu (CORPES)
        Las manchas no cedían ante el cepillo. Isabel, única y solitaria espectadora, volvía a ver la cruel pelea, llena de saña, en la que dos gallos se habían desgarrado con las navajas atadas a los recios espolones, manchando las paredes con su sangre. Las brillantes plumas negras y ocres, algunas casi doradas, y las plumas de destellos azulados, confundían de nuevo sus colores en una danza mortal que a veces adquiría visos de un ritual macabro.
      • 2020 Arriaga, G. Salvar fuego [2020] Mx (CORPES)
        En el fondo, Héctor no era más que un muchachito mimado que buscaba librarse de la condenatoria moral religiosa impuesta por su churrigueresca familia. El gay tantos años atado dentro de un baúl oscuro y estrecho asumió una posición de gallito de pelea apenas pudo asomar la cabeza. Un gallito sin navajas en los espolones, incapaz de abandonar su zona de confort, sus rentas millonarias, sus empresas tiznadas por la explotación de miles de mineros.
      • c1618 Silva Figueroa, G. Comentarios [1903-1905] II, 65 Esp (CDH )
        Y es cosa maravillosa ver la mucha furia y corage con que pelean hasta quedar muchas vezes muertos entranbos, porque demas de las heridas que sangrientamente se dan con los espolones y picos, con el mucho vso an aprendido tanbien á despedaçarse con unas pequeñuelas nauajas que los dueños les atan entre los espolones y los pies, en la qual manera de conbate ay algunos de admirable destreza.
      • 1738 San Antonio, J. F. Crónica provincia S. Gregorio, I s. n. Fi (BD)
        De Aves ay várias especies: las Gallinas son tantas, que ellas, y los Pollos son el abasto comun de los Españoles, y aun los Indios. El Gallo es el Idolillo de los Naturales, siempre le tienen en su Casas, y le llevan en sus Embarcaciones, y Viages. Y es el juego mas vniversal de los Indios la peléa de Gallos, para lo qual los arman de Navajas muy agudas.
      • 1754 Noceda, J. / San Lúcar, P. VocTagala Fi (BD)
        Navaja de gallo. Tari. pp.
      • 1782 Dieste Buil, F. Tratado económico p. 61 Esp (BD)
        Otra igual plaza, si bien con variedad de circunstancias , está establecida en la Ciudad de Lima, corte del Imperio Peruano, en la qual, como que aquellos habitantes no reconocen ventaja en el desimenes á los Mexicanos, hacen traviesas las mas considerables, y se exercitan gustosos en la cria de vizarros Gallos, que lidian como Leones, no solo á navaja, sino también á pico, que es en la que mejor se reconoce su animosidad, y valentia.
      • 1784 Anónimo "Veracruz" [25-08-1784] Gazeta de México (Ciudad de México) Mx (HD)
        El dia 2 del corriente por la mañana salió de este Puerto para el de la Havana el Bergantin Correo de S. M. nombrado la Begoña, su Capitan Don Juan Manuel Velez, con la correspondencia del Real Servicio, y Publica, y con la carga y Pasageros siguientes: 36 docenas de Cordovanes cabras [...] 60 docenas de Cordovanes primales. 6 dichas de Navajas para gallos. 8 caxones de Dulces [...].
      • 1792 Anónimo "Memoria yerba pollo" [06-03-1792] Gazeta de Literatura de México (Ciudad de México) Mx (HD)
        En el reino la conocen los patricios por yerba del pollo, á causa segun tengo indagado, de que los apostadores de gallos de pelea la emplean para detener la sangre que estos derraman de las heridas. Es el caso, que como los que apuestan tiene derecho á reclamar siempre que les parece que los gallos no tienen bien amarrada la navaja, luego que ven sus gallos heridos se valen de este pretesto ó de cualquiera otro para separarlos, y entonces al disimulo les aplican esta yerba, con lo que consiguen detener la hemorragia y que sus gallos continuen en la pelea sin riesgo de desfallecimiento.
      • 1826 Brandin, A. V. Influencia climas hombre p. 60 Pe (BD)
        Entre los varios estilos que allí se experimentan en los naturales, es la aficion á las peleas de gallos [...] Armados de una navaja en forma de espolones, se lanzan los dos gallos uno contra otro, y algunas veces espiran los dos á la primera accion. El gusto de este divertimento es tan grande y general, que se encuentran de estos gallos cuidados para este objeto, en todas las calles y en cada puerta, en el interior de las piezas de la gente mediana, amarrados á los ángulos de la cama.
      • 1835 Santos, D. Vocabulario lengua tagala Fi (BD)
        Navaja. Tari (pp) que ponen al gallo en el pie para pelear. May tari ca riyan? Tienes ahí navaja de gallo? Tarian mo iyang sasabongin. 1. P. Amarrale á ese gallo la nabaja.
      • 1845 Morales, J. B. El gallo pitagórico p. 230 Mx (BD)
        Sublevando atrevido la gallera, / Su estandarte satírico enarbola; / Hoy le restan dos plumas en la cola; / Del seno del infierno así salió. / ¿Por qué afilas la impávida navaja / Contra abusos durables como el cedro? / Tú te sueñas el gallo de San Pedro, ¡Ay! y á pocos despierta tu cantar [...] Yo te pondré la navaja, / Gallo, y aquí, / Respóndeme sin miedo, / Qui-qui-ri-quí.
      • 1852 García Arboleya, J. Manual isla Cuba [1959] p. 271 Cu (BD)
        Las peleas de gallos son los mas populares. Para ellas hay muchas crias de gallos finos ó ingleses, que son los mejores [...] Hay varios modos de pelear: al cotejo; esto es midiendo á la vista el tamaño ó espolones de ámbos gallos, al peso, ó pesándolos si los espolones son iguales; tapadas cuando se casa la pelea sin haber visto los gallos; de navaja o cuchilla cuando se les ponen en los espolones para hacer mas breve la lucha: y al pico, cuando pelean sin armas artificiales.
      • 1875 Palma, R. Tradiciones peruanas III [1967] Perú (CDH )

        Por entonces hubo un gallero bautizado, por lo ridículo y grotesco de su estampa, con el apodo de Chauchilla, el cual dejó a su muerte un legado de cien mil duros en favor de los pobres y de los hospitales de Lima.

        Tratábase de una pelea de siete jugadas a navaja, y el gallo destinado para defender la cuarta parte por uno de los partidos era un malatobo, bien laminado y de excelente registro, famoso en los anales del circo por haber pisado la cancha cinco veces en lo corrido del año y salido siempre incólume después de despachar a sus rivales.

      • 1875 Palma, R. Tradiciones peruanas III [1967] Perú (CDH )

        Ese gallo era el Cid de los de la familia de cresta y espolones.

        El dueño del malatobo no consintió nunca que otro individuo sino él en persona amarrase la navaja a su gallo, cosa propia de un verdadero aficionado y tolerada por el reglamento del coliseo.
      • 1875 Palma, R. Tradiciones peruanas III [1967] Perú (CDH )

        Careados los gallos, ambos se remontaron a la altura de una vara sin supeditarse en el vuelo: tomaron tierra, y el ajisecose le prendió a la mecha al malatobo; éste zafó con malicia arrastrando el ala izquierda, y mientras el ajisecoculebreaba en vago, su contrario le clavó la navaja hasta el su único hijo.

        La batalla duró veintidós segundos, y nadie habría osado poner en duda el triunfo del malatobo si un muchacho no hubiera gritado: «¡Camarón! ¡Camarón! ¡Camarón!»

        En el tecnicismo gallístico, camarónsignifica trampa.

      • 1889 Palma, R. Tradiciones peruanas VII [1969] Perú (CDH )
        Para la séptima pelea, que era de a pico y no de a navaja como las anteriores, había reservado el condesito un gallo que contaba más victorias que Napoleón. Era un carmelo-tostado o ajiseco, cabeza rota, cola blanca, remontador, alegre y de más estampa que un San Miguel.
      • 1916 Azuela, M. Abajo [1991] México (CDH )

        La Codorniz y el Meco soltaban ya en la arena un par de gallos armados de largas y afiladísimas navajas. Uno era retinto, con hermosos reflejos de obsidiana; el otro, giro, de plumas como escamas de cobre irisado a fuego.

        La lucha fue brevísima y de una ferocidad casi humana. Como movidos por un resorte, los gallos se lanzaron al encuentro.

      • 1923 Ortiz, F. Catauro cubanismos Cu (BD)
        Navaja.— Cuchillo que se coloca en el espolón a los gallos para la lidia o pelea.
      • 1927 Asturias, M. Á. Ideales Guatemala París 1924-1933. Periodismo y creación literaria Guatemala (CDH )
        A propósito, pasa que nuestra tradición universitaria de los últimos tiempos nada tiene que envidiar a la tradición de espolonazos, navajazos, dicharachos, escupidas y apuestas de los patios de gallos. * «Apuesto que la suprimen», dijo el general Orellana. «Apuesto que no», dijo el grueso de los estudiantes. Y el licenciado Ordóñez Solís, * escupiendo de lado, amarró la navaja y soltó el gallo.
      • c1908-1930 Corrales, J. A. Crónicas [1938] Perú (CDH )

        En efecto al poco rato regresó Rosaura trayéndome una tarjeta que me alcanzó cuando comenzaba a bajar la escalera. Al leerla casi me privo: se me escapó el martillo con tan mala suerte que le chanqué la pata de la navaja al carmelo. El gallo dolorido y asustado revoleteó esparciendo plumas y cacareando como un descosido, con lo que las otras aves se alborotaron metiendo una bulla de los demonios, que apenas si Rosaura podía oírme.

      • 1933 Mateus, A. ProvincEcuatorianos Ec (NTLLE)
        Navaja, Ecdr. Han llamado los ecuatorianos, y hemos de seguir llamando, y no cortaplumas, tanto al instrumento manual cortante, que tiene una o más cuchillas, cuanto al instrumento de afeitar, y a la cuchilla que se ata a los gallos de pelea, ya que ahora no se cortan plumas para escribir; eso sí distinguiendo entre navaja de barba y de bolsillo.
      • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] Guatemala (CDH )

        Ahora se veía en un patio grande rodeado de máscaras, que luego se fijó que eran caras atentas a la pelea de dos gallos. Llama de papel fue la pelea. Uno de los combatientes expiró sin agonía bajo la mirada vidriosa de los espectadores, felices de ver salir las navajas en arco embarradas de sangre. Atmósfera de aguardiente. Salivazos teñidos de tabaco. Entrañas. Cansancio salvaje. Sopor. Molicie. Meridiano tropical. Alguien pasaba por su sueño de puntepié, para no despertarlo...

      • 1974 Matos Mar, J. / Carbajal H., J. A. Erasmo Muñoz [1974] Perú (CDH )

        Cuando va a empezar la jugada el juez de la pelea hace sonar la campana indicando que los gallos deben ser amarrados. El amarrador es quien se encarga de sujetarle la navaja al gallo.

        Las navajas son de diferente tamaño y peso. Pero por lo general miden siete a siete y medio cms. y tienen forma de arco. La navaja antigua era de filo de dos caras, la moderna tiene filo en una cara. La navaja buena no puede doblarse ni abotonarse, se rompe. Pablo las prueba tirándolas contra una moneda de a sol puesta sobre una mesa. La navaja comprende la navaja propiamente dicha donde está el filo y el arco en forma de U que se coloca al centro de la estaca del gallo. La navaja se afila siempre antes de cada pelea. Hay personas que se encargan de esta labor. Primero le pasan una pasta llamada carborundo, después se la pasa un esmeril de piedra muy fina, luego se le asienta con correa y se le echa vaselina de acero.

      • 1996 Corrales Zumbado, C. / Corbella Díaz, D. / Álvz Mtz, M. Á. DiccDiferencial Canarias Esp (NTLLE)
        navaja. f. desus. Espolón de acero que se le ponía a los gallos de pelea. SIN.: espuela.
      • 1999 González, E. Quién como Dios [1999] México (CDH )
        Copia fiel, este retrato, del que poco antes de morir le había hecho el pintor Clavé y que presidía la sala de su casa. La copia tenía una tajarrada a la altura de las manos que le hizo el propio tío Xavierito con una navaja de gallos. A través de aquel siete, las niñas recibían su mesada. Una para cada una, cuatro monedas de plata que su tío, oculto detrás del retrato, les hacía llegar de aquella ingeniosa manera haciendo renacer en ellas la ilusión de que su padre continuaba protegiéndolas.
      • 2006 Ramírez, S. "Pollo" Reino animal Ni (CORPES)
        Las corridas de toros, donde los animales, sin saber adónde se les ha llevado, encerrados en un chiquero oscuro, son puestos de pronto en el ruedo, y deslumbrados por la intensa luz solar, no tienen más alternativa que embestir para defender su vida, de todos modos sacrificada al filo de un estoque clavado en su testuz. ¿Y las peleas de gallos? Navajas afiladas que se amarran a las patas de los contendientes, obligados a una conducta feroz en busca de sobrevivir. Tenemos también el caso fúnebre de los circos: chicos y grandes se solazan bajo la carpa a costa de los animales maltratados, explotados, confinados en jaulas, o que sirven de hazmerreír, humillando así su naturaleza, como ocurre a los monos. Si alguno de ellos, león, tigre, o pantera, se toma alguna vez venganza agrediendo a los domadores, nadie se queje después.
      • 2008 Matute, C. Muñeca mala Gu (CORPES)
        Las manchas no cedían ante el cepillo. Isabel, única y solitaria espectadora, volvía a ver la cruel pelea, llena de saña, en la que dos gallos se habían desgarrado con las navajas atadas a los recios espolones, manchando las paredes con su sangre. Las brillantes plumas negras y ocres, algunas casi doradas, y las plumas de destellos azulados, confundían de nuevo sus colores en una danza mortal que a veces adquiría visos de un ritual macabro.
      • 2010 ASALE DiccAmericanismos (NTLLE)
        navaja [...] Ho, Ni. Cuchilla cóncava y cortante que se coloca en el espolón a los gallos de pelea.
      • 2020 Arriaga, G. Salvar fuego [2020] Mx (CORPES)
        En el fondo, Héctor no era más que un muchachito mimado que buscaba librarse de la condenatoria moral religiosa impuesta por su churrigueresca familia. El gay tantos años atado dentro de un baúl oscuro y estrecho asumió una posición de gallito de pelea apenas pudo asomar la cabeza. Un gallito sin navajas en los espolones, incapaz de abandonar su zona de confort, sus rentas millonarias, sus empresas tiznadas por la explotación de miles de mineros.
    7. Acepción en desuso
    8. s. f. Hierro que tiene a uno y otro lado la gafa de la ballesta, que rueda sobre los fieles al armarse.
      docs. (1644-2014) 8 ejemplos:
      • 1644 Mtz Espinar, A. Arte Ballestería [1946] Esp (CDH )

        Navajas en la ballesta: son dos hierros de la gafa que hacen fuerza sobre los fieles que están en el tablero. B, lib. I, cap. 7.

      • 2014 RAE DLE (NTLLE)
        navaja [...] f. Cada uno de los dos hierros laterales de la gafa que ruedan sobre los fieles al armar la ballesta.
      • 1644 Mtz Espinar, A. Arte Ballestería [1946] Esp (CDH )

        Un hierrecito que tiene la ballesta en la cabeza a modo de sortija se llama estribo. Tiene asimismo dos fieles de acero: uno embutido en el tablero y quijeras, en que se tiene la llave; otro que está fuera de ellas, lo que basta para que puedan rodar en él las navajas de la gafa, cuando se arma la ballesta. Estos son los huesos y hierros de este instrumento, fuera de la gafa y verga; y para estar en perfección, ha de tener las cosas siguientes:

        Sabrosa en el rostro del que la tira, para que no le haga daño en él; blanda de desarmar y segura de no soltarse cuando esté armada.

      • 1734 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
        NAVAJAS. En la Ballesteria, son dos hierros de la gafa, que hacen fuerza sobre los fieles que están en el tabléro.
      • 1787 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
        NAVAJAS, en la Ballestería dos hierros de la gafa que hacen fuerza sobre los fieles que están en el tablero. Fr. Ferrement d'une arbalete. Lat. Ferrum premens.
      • 1857 Hevia, D. DiccMilitar Esp (BD)
        FIEL [...] Cada una de las dos piezas de acero que tiene la ballesta, la una embutida en el tablero y quijeras, en que se tiene la llave, y la otra fuera de ellas, lo que basta para que puedan rodar las navajas de la gafa cuando se arma la ballesta.
      • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
        navaja [...] f. Cada uno de los dos hierros laterales de la gafa que ruedan sobre los fieles al armar la ballesta.
      • 2014 RAE DLE (NTLLE)
        navaja [...] f. Cada uno de los dos hierros laterales de la gafa que ruedan sobre los fieles al armar la ballesta.
      • 1644 Mtz Espinar, A. Arte Ballestería [1946] Esp (CDH )

        Navajas en la ballesta: son dos hierros de la gafa que hacen fuerza sobre los fieles que están en el tablero. B, lib. I, cap. 7.

      • 1644 Mtz Espinar, A. Arte Ballestería [1946] Esp (CDH )

        Un hierrecito que tiene la ballesta en la cabeza a modo de sortija se llama estribo. Tiene asimismo dos fieles de acero: uno embutido en el tablero y quijeras, en que se tiene la llave; otro que está fuera de ellas, lo que basta para que puedan rodar en él las navajas de la gafa, cuando se arma la ballesta. Estos son los huesos y hierros de este instrumento, fuera de la gafa y verga; y para estar en perfección, ha de tener las cosas siguientes:

        Sabrosa en el rostro del que la tira, para que no le haga daño en él; blanda de desarmar y segura de no soltarse cuando esté armada.

      • 1644 Mtz Espinar, A. Arte Ballestería [1946] 25 Esp (CDH )
        Pónenla la rabera en la tierra y la cara de ella al hombre, y cogiendo con un hilo las navajas de la nuez, como les coge la cuerda, ponen en la esquina la uña del dedo pulgar que esté allí fijo, y con la otra mano se toma el mismo hilo y se va a buscar la empulguera del brazo contrario de la yerga, pasándole por la nuez, como está dicho; y ajustado bien esto trocar las manos y hacer la misma medida en la otra empulguera contraria, para saber si está igual por entrambas partes; que lo ha de estar de manera que sea lo mismo lo uno que lo otro; y estando esto ajustado, estará la ballesta bien encabalgada, y cuando no lo está, es fuerza se huelle mal, que se entiende no señalarse bien de medio a medio las navajas de la nuez en la cuerda, cogiendo parejamente en medio el encaje que tiene la nuez, que llamamos la batalla, donde se pone el lance para que le dé la cuerda cuando desarma la ballesta, que esta señal no se ha de cargar un hilo más a un lado que a otro, en la mitad de las que hace la nuez en la cuerda; porque habiendo en esto disparidad, sacará mal los lances que le pusieren.
      • 1734 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
        NAVAJAS. En la Ballesteria, son dos hierros de la gafa, que hacen fuerza sobre los fieles que están en el tabléro.
      • 1787 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
        NAVAJAS, en la Ballestería dos hierros de la gafa que hacen fuerza sobre los fieles que están en el tablero. Fr. Ferrement d'une arbalete. Lat. Ferrum premens.
      • 1857 Hevia, D. DiccMilitar Esp (BD)
        FIEL [...] Cada una de las dos piezas de acero que tiene la ballesta, la una embutida en el tablero y quijeras, en que se tiene la llave, y la otra fuera de ellas, lo que basta para que puedan rodar las navajas de la gafa cuando se arma la ballesta.
      • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
        navaja [...] f. Cada uno de los dos hierros laterales de la gafa que ruedan sobre los fieles al armar la ballesta.
      • 2014 RAE DLE (NTLLE)
        navaja [...] f. Cada uno de los dos hierros laterales de la gafa que ruedan sobre los fieles al armar la ballesta.
    9. 1⟶metáfora
      s. f. Molusco bivalvo marino de concha frágil y alargada, de hasta 20 centímetros, valvas simétricas ligeramente cóncavas, de color amarillento, verdoso, rosado o blanquecino e interior blanco nacarado. Nombre científico: Solenoidea (superfamilia).
      docs. (1734-2022) 21 ejemplos:
      • 1734 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
        NAVAJA. Marisco, que se cria entre dos conchillas mui hermosas. Es comida recia; pero mui usada en Galicia y Asturias.
      • 2022 Mejía, G. "¿Cuánto cuesta comer Rosa Náutica?" [13-11-2022] La República (Lima) Pe (HD)
        Algunos de sus platos más emblemáticos son el Niguiris (de gamba roja, navaja y pulpo) y el Vichyssoise (de almendras, cigalas, huevos, caviar y plumas de patata). Debido a que combina la alta gastronomía con la tecnología, este lugar no está al alcance de todos los bolsillos, ya que cada uno de los 12 comensales que visitan el lugar por noche deben pagar 1,650 euros.
      • 1734 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
        NAVAJA. Marisco, que se cria entre dos conchillas mui hermosas. Es comida recia; pero mui usada en Galicia y Asturias.
      • 1787 Terreros Pando, E. DiccCastVocesCienciasArtes (NTLLE)
        NAVAJA, cierto marisco con dos conchas mui hermosas, á modo de cuchillos. Lat. Mariscus ob figuram sic dictus. V. Navallon, que acaso es el mismo pez, y concha.
      • 1789 Cecilio García Leña Conversaciones históricas malagueñas, I p. 263 Esp (BD)
        Telina, Tellina ó Tollina: especie de almeja, ó ella misma: marisco bivalbo, de que hay grandes y pequeñas, y de innumerables diferencias: hay unas llamadas Navajas por la semejanza que tienen á la oja de una navaja roma: son mas pequeñas que las almejas comunes, y algo mas largas: su color es azulado con visos blancos y purpureos: su carne, y caldo que se hace con ellas no es tan sabroso como el de la almeja, pero mas inocente.
      • c1793-p1801 Ruiz, H. Rel viaje Perú y Chile [1952] Esp (CDH )

        Son muy comunes en aquellas costas del mar los Erizos; Picos; Tracas; Navajuelas; Chapes; Petacones; Palancanas ó Afeytaderas; Locos, cuya carne para que se hablande necesita golpearse bien á palos; Pipes, especie de Lapa, la qual se apega á los pexes grandes y á otros mariscos y conchas.

      • 1845 Viedma, J. Trad Instinto Animales Virey, II p. 271 Esp (BD)
        Aunque privados de cabeza, no por eso carecen enteramente de industria los animales de las conchas bivalvas: á la verdad existen especies tan poco favorecidas por la naturaleza, que obligadas se ven á pasar la vida en el sitio, adonde primitivamente las arrojaron las olas: así sucede con las ostras, cuya concha está cubierta en su infancia de un gluten adecuado, para adherirla y arraigarla á las rocas. Por el contrario las veneras de peregrino, las navajas ó cuchilleros (solen), las almejas de mar y de estanque, las arcas, tienen un especie de pié, que sacan de su concha para tantear el terreno ó excavar la arena.
      • 1855 Monlau, J. (dir.) Trad Reinos naturaleza, Buffon, V p.675 Esp (BD)
        Se pescan con una pequeña pala de hierro de dos á tres pulgadas de ancho, enmangada en un pedazo de madera con la que se desprenden los Miguillones y Percebes de las peñas, desenterrando las Almejas, Navajas y Berberechos, y con un punzon de fierro terminada por un gancho a manera de anzuelo, sacan los Languirones de los hoyuelos en que estan escondidos.
      • 1885 Rivadavia, M. / Oliva, H. / Leroux, E. M. "Balizamiento de la Bahía de San Blas" p. 39 Memoria presentada al honorable Congreso de 1885 Ar (BD)
        Moluscos solo citaremos las ostras (ostrea edulis), megillon (Mitulus edulis), navajas (Solen cultellus), almejas (Maera edulis), etc. —calamares y pulpos, de estos la primera es pequeña y bastante reducida su cantidad.
      • 1899 RAE DRAE 13.ª ed. (NTLLE)
        Navaja [...] Molusco acéfalo, de dos conchas simétricas, lisas, de color verdoso, con visos blancos y azulados, diez á doce centímetros de longitud, dos de anchura y unidas por uno de los lados mayores para formar á modo de las cachas de la navaja. La carne es comestible poco apreciado.
      • 1900 Pardo Bazán, E. Destripador antaño p. 194 Esp (BD)
        Los juguetes de la niña fueron navajas, almejas y berberechos, desenterrados en el arenal cuando se retiraba la marea; su biberón para el destete, la amarga salsa; su mayor recreo, que la permitiesen agazaparse en el fondo de la lancha cuando salía á la pesca del múgil ó á levantar los palangres que sujetan el congrio.
      • 1926 Rioja Lo-Bianco, E. Moluscos HNatural Esp (CDH )
        La sangre es un líquido incoloro, si bien algunas veces, presenta una coloración roja debida a la hemoglobina que tiñe ciertos corpúsculos figurados, como en las navajitas de arena (Solen legumen) , o está simplemente difundido en el plasma, como en los Planorbis , o un tinte azulado, como sucede en ciertos caracoles y en muchos cefalópodos, a causa de una substancia, la hemocyanina, que contiene cobre en sus moléculas.
      • 1929 Camba, J. Casa Lúculo Esp (FG)
        No quiero, sin embargo, dejar de describirles a ustedes lo que constituye uno de mis deportes favoritos: la pesca del lingueirón, cuchillo, navaja o como quiera llamársele.
      • 1970 Alvar, M. "Ictonimia geografía lingüística" [01-01-1970] p. 179 Revista de Filología Española (Madrid) Esp (HD)
        59. La navaja (Solen vagina, p. 194) es un andalucismo relativamente extendido, aunque en la propia Andalucía se pueden encontrar muergo (San Fernando), como en Santander, y languerón (Adra). Lo que resulta extraño es que, a la hora de elegir, la NOE prefiere navaja a las demás formas, aun teniendo en sus listas el muergo, al que acabo de referirme. La única explicación posible está en el criterio del DRAE que considera prioritario el término de la NOE.
      • 1981 Vergara, A. Comer en País Valencià [1981] 210 Esp (CDH )
        Al borde del azul y evidentemente luminoso mar Mediterráneo, «Casa Machaco» es un restaurante acristalado donde se está a gusto, por el trato y por la calidad de su marisco, siempre fresco y del mar cercano. La cocina no es compleja. Cuando las materias primas son langostinos, dátiles de mar, navajas y algún otro molusco de la zona (como las caixetes = cajitas), todo el día, cuanto menos intermediarios haya entre el mar y la boca del aficionado mejor.
      • 1993 Ruiz, A. Acampar [1993] Esp (CDH )

        En las playas se encuentran conchas del tipo Bivalvo: berberechos, mejillones, almejas, ostras, navajas, veneras, etc., y del tipo caracol: bígaros, torrecillas, trompos, iantinas, etc. Aunque es muy fácil encontrar conchas marinas vacías, no siempre están en buenas condiciones, ya que el roce con la arena las va desgastando y pierden su auténtico color.

        <