onomatopeya

Ejemplos: achís, bang, crac, guau, paf, plas, ring.

Relacionados: interjección

Referencias: NGLE § 32.2d, 32.3-32.4 | GDLE § 62.7.6 | OLE § V.2.3

Palabra que representa un sonido imitándolo verbalmente. Este sonido procede unas veces del mundo físico, como bang, crac, paf, plas, ring (o rin), toc o zas, pero otras es propio de personas o animales, como achís, croac, guau, je (o ji), mu, muac, quiquiriquí. También se denomina onomatopeya al proceso lingüístico que consiste en formar esas voces. Este proceso constituye una de las manifestaciones del simbolismo fónico, según el cual los sonidos del habla se asocian objetivamente con diversas connotaciones, sean estéticas o no, en muy diversas lenguas.

Desde el punto de vista fónico, las onomatopeyas se asemejan a las interjecciones propias (v. en interjección) en que tienden a ser monosilábicas, pueden contener combinaciones consonánticas que se rechazan en español (bzzz, crash o pst) y presentan, en ocasiones, alargamiento vocálico (beeee, buaaaaa, riiiiing) o consonántico (pffff, grrr). Otra propiedad fónica de las onomatopeyas es su tendencia a aparecer reduplicadas (bla, bla, bla; ñam, ñam; bang, bang; ja, ja, ja). Conforman un subgrupo diferenciado aquellas que se forman duplicando la misma sílaba con vocales diferentes, como ding dong o tictac.

Las onomatopeyas se diferencian fundamentalmente de las interjecciones en que las primeras no constituyen actos de habla. También se distinguen de ellas en que no se asocian con contenidos semánticos particulares (sorpresa, contrariedad, llamada, etc.), ya que su papel consiste en trasladar —siempre de forma aproximada— al lenguaje humano sonidos de muy diversa procedencia e integrarlos en los textos.

Desde el punto de vista sintáctico, las onomatopeyas admiten usos sustantivados, como en No dijo ni pío, en Escuchó un caluroso miau y supo que estaba por fin en casa o en Le molestaba tremendamente el tictac del reloj del salón. Las propiedades sintácticas mencionadas se atribuyen igualmente a las interjecciones.

Las onomatopeyas pueden, asimismo, servir de base para la formación de verbos de emisión de sonido, como en el caso de pío > piar o de miau> maullar.

Información complementaria

Como se ha señalado, las onomatopeyas reproducen en alguna medida secuencias de sonidos, sean humanos o no. Sin embargo, son también parcialmente arbitrarias, lo que resulta evidente al comparar la representación de un mismo sonido en distintas lenguas. Por ejemplo, la onomatopeya que reproduce el ladrido de un perro es guau en unas variedades del español, jau en otras, woof en inglés, ham en rumano o bau en italiano. En la actualidad es frecuente denominar ideófonos a las onomatopeyas que se integran en el discurso coloquial y representan de manera icónica y expresiva algunos de sus elementos, como en Empiezas a hacerlo y —pim, pam, pim, pam— terminas en un santiamén, o en Después de su intervención aplaudieron plas, plas, plas y terminó el acto.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA Y ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA: «Glosario de términos gramaticales», [versión 1.0 en línea]. <https://www.rae.es/gtg/onomatopeya> [2024-04-23].

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