13.ª Entrega (diciembre de 2022)
Versión del 31/12/2022
Equipo Real Academia Española
Familia Ver familia de palabras
diamante s. (1237-)
diamante, diaman, diamán, diamant, dyamante, diamantillo, diamantito, diamantón
Etim. Del latín vulgar diamas, antis 'diamante', alteración del latín adamas, antis; este, a su vez, del griego adámas, antos 'acero', 'diamante', derivado negativo de dámân 'domar, vencer', con el sentido primitivo de 'indomable, duro' (DECH, s. v.).

Se documenta por primera vez en la acepción 'piedra preciosa de carbono puro cristalizado, de gran valor, usada en joyería por su brillo y dureza', en 1237 en el Libro de los doce sabios o Tratado de la nobleza y lealtad de autoría anónima. En dicha obra, la autoridad nos remite a un uso figurado de la palabra, ya que se refiere a las cualidades asociadas a la piedra preciosa y no al objeto en sí. También es común encontrarlo en estructuras comparativas debido a estas propiedades. Dependiendo del labrado que lleve la piedra se pueden dividir en diferentes tipos, como, por ejemplo, rosa, tabla o brillante. Además, cuando estos son extraídos de zonas de conflicto, van acompañados del modificador sangriento y los complementos de conflicto, de guerra y de sangre. Se consigna por vez primera en el Vocabulario español-latino (1495) de Nebrija. Como 'arma de artillería (?)' se registra en 1609, en la Jerusalén conquistada, de F. Lope de la Vega, donde aparece en una enumeración con otras armas de artillería. Terreros y Pando, en su Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes (1786), lo registra como 'cierta máquina bélica' y se vale de la obra de Lope de Vega para ejemplificar la definición. Posteriormente, en otros repertorios lexicográficos aparece como 'pieza de artillería' aunque no se han localizado autoridades de carácter léxico. Con la acepción 'variedad de cuarzo hialino incoloro y transparente, que se pule al ser arrastrado por el agua de los ríos' en 1797, en la traducción del primer tomo de La orictognósia, de C. Herrgen. Se consigna por vez primera en repertorios lexicográficos en el tomo I del Diccionario enciclopédico de la lengua española, con todas las vozes, frases, refranes y locuciones usadas en España y las Américas Españolas (1853), de Gaspar y Roig. Como 'instrumento formado por un mango y una punta de diamante que usan los vidrieros para cortar espejos o vidrios', aparece por primera vez en 1813, en la obra anónima "Secretos útiles. Modo facilisimo de cortar el vidrio con unas tixeras" en el Diario de Madrid (Madrid). Se registra en el tomo I del Diccionario enciclopédico de la lengua española, con todas las vozes, frases, refranes y locuciones usadas en España y las Américas Españolas (1853), de Gaspar y Roig por primera vez. En el ámbito de béisbol, aparece como 'área del campo de juego con forma de diamante en el que se encuentran las bases, el área de bateo y el montículo de lanzamiento' en 1906, en la obra anónima el "El año esportivo" en El Mundo Ilustrado (Ciudad de México). Se consigna por vez primera en el Diccionario general de americanismos (1942), de Santamaría. En el mismo ámbito, como 'instalación destinada a la práctica del béisbol', en 1987 en El Tiempo. Se consigna por vez primera en el Diccionario de costarriqueñismos (1996), de Agüero Chaves. Como 'ave de la familia de los estríldidos originario de las islas menores de la Sonda y Australia de pequeño tamaño, de pico cónico y de diversos colores. Nombre científico: Taeniopygia (género)', en 1969, en la obra anónima "Entrevista a D. Gabriel Font Bibiloni" en Baleares: Órgano de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. (Palma de Mallorca). También relacionado con el mundo de las aves, encontramos diamante como la 'protuberancia dura del pico de las aves que sirve para romper el cascarón y que se desprende a los pocos días de nacer', registrado en 2012, en la obra anónima La gran enciclopedia de los animales. Como 'palo de la baraja francesa que se representa con un rombo de color rojo' en 1967 aparece en los Tres tristes tigres de G. Cabrera Infante. Se consigna por vez primera en el DRAE de 1970, con la definición de "uno de los palos de la baraja francesa". Como 'representación convencional del diamante', en 2002, en Telares, de F. Ruiz.

En diversos repertorios lexicográficos se consignan varias acepciones: 'dureza, firmeza o constancia' (1780, DRAE); 'sable o negro' (1786, Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes, de Terreros y Pando); 'llaman así los preparadores a una señal que suelen hacer a los caballos en las ancas, cuando creen que han alcanzado el máximo de su condición' (1881, Diccionario hípico y del sport, de Huesca); 'la fundición microscópica ideada por Didot. Tiene tres puntos' (1884, Tratado de la tipografía o arte de la imprenta, de Giráldez); 'cosa que despide extraordinario brillo, como una estrella' (1895, Diccionario enciclopédico de la lengua castellana, de Zerolo); 'lámpara minera de petróleo, dotada de un reflector' (1925, DRAE); 'raia clavata' (1963, Nomenclatura ictiológica, de Lozano); 'signo de imprenta con la figura de un rombo vertical, que se usa en ocasiones delante de los sumarios de una cabeza. También se usan pequeños círculos y estrellas' (1976, Diccionario del periodismo, de López de Zuazo Algar); 'erupción en el pene por enfermedad venérea' (2003, Diccionario de salvadoreñismos, de Romero); en el ámbito marítimo, 'punto de unión de la verga y de los dos brazos de un áncora' (1895, Diccionario enciclopédico de la lengua castellana, de Zerolo).

Por otra parte, diamante se integra en diferentes unidades pluriverbales. Así, diamante de san Isidro con la acepción 'variedad de cuarzo hialino' en 1806, en la obra anónima "Crítica. Continuación del estado actual de nuestra literatura. Noticias literarias de Agosto", en Minerva o El Revisor general (Madrid); diamante (en) bruto con la acepción 'persona o cosa de grandes cualidades que está sin educar o desarrollar' en El bandolero (c1632), de Tirso de Molina y se consigna por primera vez en el DRAE en 1780. Otras unidades pluriverbales se registran en repertorios lexicográficos: diamante de Alenzón como 'cuarzo hialino negro' (1853, Diccionario enciclopédico de la lengua española, con todas las vozes, frases, refranes y locuciones usadas en España y las Américas Españolas, I, de Gaspar y Roig); diamante de Bristol, como 'pequeños cristales de cuarzo brillante, o cristal de roca, que se presenta en el distrito de Bristol, Inglaterra' (1953, Diccionario enciclopédico UTEHA, de VV. AA.); diamante de Mármaros, como 'variedad de cuarzo hialino' (1853, Diccionario enciclopédico de la lengua española, con todas las vozes, frases, refranes y locuciones usadas en España y las Américas Españolas, I, de Gaspar y Roig); diamante de Medoc, como 'cuarzo hialino muy claro y limpio' (1853, Diccionario enciclopédico de la lengua española, con todas las vozes, frases, refranes y locuciones usadas en España y las Américas Españolas, I, de Gaspar y Roig); diamante de natura, como 'llaman a los que tienen algún tropiezo, al modo de nudo de una tabla, son difíciles de labrar, y se castiga también su precio' (1786, Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes, de Terreros y Pando); diamante esferoidal, como 'el que tiene cuarenta y ocho fazetas combadas' (1853, Diccionario enciclopédico de la lengua española, con todas las vozes, frases, refranes y locuciones usadas en España y las Américas Españolas, I, de Gaspar y Roig) y como 'entre lapidarios, el que tiene veinte y cuatro fazetas' (1870, Diccionario enciclopédico de la lengua española con todas las vozes, frazes, refranes y locuciones usadas en España y las Américas españolas, de Fernández Cuesta); diamante espático, como 'corindon harmáfano o adamantino' (1853, Diccionario enciclopédico de la lengua española, con todas las vozes, frases, refranes y locuciones usadas en España y las Américas Españolas, I, de Gaspar y Roig); diamante falso, como 'piedra natural de escaso valor, algo parecida al diamante en la diafanidad o transparencia que la constituye aparentemente luminosa' (1846, Diccionario nacional o Gran diccionario clásico de la lengua española, de Domínguez); diamantes de la corona, como 'bajo este nombre se comprenden todas las joyas y alhajas pertenecientes a la corona de Francia como bienes-muebles' (1853, Diccionario enciclopédico de la lengua española, con todas las vozes, frases, refranes y locuciones usadas en España y las Américas Españolas, I, de Gaspar y Roig); ser un diamante, como 'ser muy fuerte, muy duro, etc' (1846, Diccionario nacional o Gran diccionario clásico de la lengua española, de Domínguez); tener un diamante en la pinga, como 'se dice del hombre que sin ser buen tipo tiene muchas mujeres' (1978, Diccionario de cubanismos más usuales, de Sánchez-Boudy).

Notas filológicas

En la transcripción del Libro de Alexandre incluida en el CDH, se lee gagates y dïamantas; los manuscritos O y P, sin embargo, presentan otras lecturas, tal como se puede comprobar en los materiales aportados por Casas Rigall (http://webspersoais.usc.es/persoais/juan.casas/Libro_de_alexandre.html); así, en el manuscrito O se lee gamantes y diantes, mientras que en el P diamantes y dimantes.

  1. ac. etim.
    s. m. Piedra preciosa de carbono puro cristalizado, de gran valor, usada en joyería por su brillo y dureza.
    Sinónimos: adamante; adiamante
    docs. (1237-2019) 973 ejemplos:
    • c1237 Anónimo LDoce Sabios [1975] 82 Esp (CDH )
      El onzeno sabio dixo: "Castidat es apuramiento de nobleza, * eslicçión de fe, * tenplamiento de voluntad, morada linpia, e fermosa rosa oliente, puro diamante, amor de pueblo, consolaçión de los religiosos, gemido de los luxuriosos". E por ende a todo prínçipe o regidor es neçesario la castidad, e es cosa cunplidera para el pueblo.
    • 2015 Montero, R. Peso corazón Esp (CORPES)
      Alguien sabía la manera de entrar y eso no es nada fácil. La contraseña se cambia de forma aleatoria cada semana. Pero lo más raro es que en esas cajas que hay en la pared hay joyas mucho más valiosas que los diamantes y no las tocaron. Y eso que es una buena colección, te lo aseguro. Ya sabes, nunca se tienen las suficientes joyas ni se es lo suficientemente delgada.
    • c1237 Anónimo LDoce Sabios [1975] 82 Esp (CDH )
      El onzeno sabio dixo: "Castidat es apuramiento de nobleza, * eslicçión de fe, * tenplamiento de voluntad, morada linpia, e fermosa rosa oliente, puro diamante, amor de pueblo, consolaçión de los religiosos, gemido de los luxuriosos". E por ende a todo prínçipe o regidor es neçesario la castidad, e es cosa cunplidera para el pueblo.
    • 1326 Juan Manuel LCaballero [1981] Esp (CDH )
      Las preçiosas son asi commo carbunculos et rubis et diamantes et esmeraldas et balaxes et prasmas et çaphires et çardenas et girgonzas et estopazas et aliofares et torquesas et calçadonias et cristales et otras piedras que fallan en las animalias, asi commo electorias, que fallan en las moliellas et en los pies de llos gallos et lis de los capones muy biejos, o commo las piedras sapias que fallan en las cabeças de los sapos.
    • c1406 Glz Clavijo, R. HGran Tamorlán (BNM 9218) [1986] fol. 67v Esp (CDH )
      [...] njn trauadas sal(i)[u]o / por tarugos de madero & / con cuerdas ca si de fierro / fuesen guarnjdas luego serian / desfechas por las piedras / yamantes que ha muchas / en este mar & en[e]stas fustas / viene mucho aljofar / saluo quelo trahen por adouar / & por foratar Et / otrosy bienen Rubis que non los / ha finos saluo en[e]l catay [...]. /
    • 1438 Mtz Toledo, A. Corbacho [1990] 161 Esp (CDH )
      «Señora, ¡o qué fermosa sortija tyene vuestra merçed, con tan fermoso diamante! Pero, señora, quien uno vos presentase que valiese más que dies, ¿vuestra merçed amar podría a tal onbre?» La rreyna rrespondió: «Non le amaría aunque me diese uno que valiese más que çiento.»
    • 1471-1476 García Salazar, L. Bienandanzas [2000] Esp (CDH )
      Alixandre, otras muchas piedras ay, que son de diversas maneras e virtudes, así como caifires e diamantes e rubíes e esmeraldas.
    • 1528 Delicado, F. Lozana [1994] 484 Esp (CDH )
      La señora Lozana fue mujer muy audace, y como las mujeres conocen ser solacio a los hombres y ser su recreación común, piensan y hacen lo que no harían si tuviesen el principio de la sapiencia, que es temer al Señor, y la que alcanza esta sapiencia o inteligencia es más preciosa que ningún diamante, y ansí por el contrario muy vil.
    • 1562-1566 Teresa de Jesús (Teresa de Cepeda y Ahumada) LVida [1986] Esp (CDH )
      7. Una vez, tiniendo yo la cruz en la mano, que la traía en un rosario, me la tomó con la suya, y cuando me la tornó a dar, era de cuatro piedras grandes, muy más preciosas que diamantes, sin comparación (porque no la hay casi, a lo que se ve, sobrenatural, diamante parece cosa contrahecha y imperfe cta), de las piedras preciosas que se ven allá. Tenía las cinco llagas de muy linda hechura. Díjome que ansí la vería de aquí adelante, y ansí me acaecía que no vía la madera de que era, sino estas piedras; mas no la vía nadie sino yo.
    • 1602 Vega Carpio, F. L. Rimas [2003] Rimas Esp (CDH )
      Lucinda, el alma, pluma y lengua mía, / en vuestras alabanzas ocupara, / si en mil comparaciones una hallara / para satisfacción de su porfía; / ni en el lucero, el alba, el sol, el día, / la perla, el oro, ni el diamante para, / que desde el cielo hasta la Fénix rara / mil veces discurrió con osadía.
    • 1626 Céspedes Meneses, G. Soldado Píndaro [1975] Esp (CDH )

      [...] no Júpiter en lluvia para gozar a Danae, no Baco en falsas uvas para engañar a Exiones, sino pedaços de oro, doblones de dos caras, diversos bultos embueltos con papeles; uno, cruz de diamantes, otro, ricas sortijas, y otros, con dos sartas de perlas, gargantillas de aljófar, pretadores, firmezas, bandas, manillas y una grande cadena.

    • 1641 Vélez Guevara, L. Diablo [1999] Esp (CDH )
      — ¿Qué escuadrón es este tan lucido, con joyas de diamantes y cadenas y vestidos lloviendo oro y perlas —prosiguió el estudiante— que llevan tantos pajes en cuerpo que los alumbran con tantas hachas blancas,— y van sobre filósofos antiguos, que les sirven de caballos, de tan malos talles, que los más son corcovados, cojos, mancos, calvos, narigones, tuertos, zurdos y balbucientes?
    • 1723 Oviedo Baños, J. HConquista Venezuela [2002] 326 Venezuela (CDH )

      [...] y siguiendo el alcance hasta las casas que les avían servido de retiro, apoderados de ellas los nuestros, hallaron dentro algunas cotas de maya, espadas, barras de hierro, diferentes piezas de plata labrada, sortijas y otras alhajas de las que avían robado quando mataron a Luis de Narbáez, entre las quales conoció luego por suyos Pedro García Camacho vnos botones de oro, guarnecidos de diamantes, que perdió quando, por favor particular de su fortuna, escapó con la vida de aquella rota miserable en que perecieron todos.

    • 1743 Torres Villarroel, D. Vida I-IV [1972] 99 Vida Esp (CDH )
      Llevo a ratos todos los cascabeles y campanillas que cuelgan de sus personas los galanes, los ricos y los aficionados a su vanidad: reloj de oro con sus borlones que van besando la ingle derecha, sortijón de diamantes, caja de irregular materia con tabaco escogido, sombrero de Inglaterra, medias de Holanda, hebillas de Flandes, y otros géneros que, por gritones y raros, publican la prolijidad, la locura, el antojo, el uso y el aseo.
    • 1772 Cadalso, J. Supl Eruditos violeta [1818] Esp (CDH )
      De los satíricos Juvenal, Persio y otros no diré palabra por todo el oro del Perú, toda la plata de México y todos los diamantes del Oriente, incluso el que compró últimamente la Czarina, siendo muy amigo de dexar á cada uno tal qual es, para que me dexen tal qual soy.
    • 1790 Azara, F. Geogr Paraguay [1904] Paraguay (CDH )
      Creyeron los vecinos de Ciudad-Real que dichos espatos eran diamantes, amatistas y otras piedras preciosas, y acopiándolas en cantidad, formaron el proyecto de escaparse con ellas á Europa tomando el camino del Brasil. Con este motivo hubo alboroto en el Pueblo que calmó con haber averiguado que dichas piedras nada valían.
    • c1788-c1796 Forner, J. P. Exequias Leng cast [2000] 144 Esp (CDH )
      Entonces también Alejo Venegas, Fernán Pérez de Oliva, Luis de Granada, Hernando del Castillo, Antonio de Guevara, Jorge de Montemayor y otros muchos, tratando variedad de asuntos, ya sagrados, ya familiares, ya filosóficos, ya doctrinales, ya amenos, ya entretenidos, no tanto enriquecieron la lengua cuanto dieron a conocer las riquezas de ella, que, abandonada en los siglos anteriores y desdeñada de los que se llamaban sabios, yacía sin brillo como el diamante en la rudeza de la mina; porque el pulimento del habla es el uso que hacen de ella los hombres doctos en las obras que escriben, y lengua en que se escriba poco, por más que sea excelente en sí, jamás resplandecerá.
    • 1805 Zavala Zamora, G. Eumenia [1992] Esp (CDH )
      «La misma historia, dixo la maestra, nos ofrece hartos casos que nos inducen a creer que los buenos viven más sujetos al capricho y reveses de la suerte, acaso porque la virtud necesita labrarse sin cesar, como el diamante en las manos del lapidario para mostrar todo su brillo. Lo cierto es que nada corrompe más que la prosperidad; y por consiguiente el hombre virtuoso necesita para conservar su virtud probar de tiempo en tiempo el infortunio».
    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] México (CDH )
      El comerciante, admirado con aquella riqueza, no se cansaba de ponderar los quilates de los diamantes, y lo grande, igual y orientado * de las perlas; y así en medio de su abstracción respondió: — Si todos los brillantes y perlas son como éstas, en tanta cantidad, bien podrán dar dos millones de pesos.
    • 1844 Foz, B. Vida P. Saputo [1986] Esp (CDH )
      Porque eran monedas de oro y plata en abundancia unas y otras y más las primeras, y brillaban muchas piedras engastadas en collares de oro, arracadas, brincos, joyas, adornos de la cabeza, ajorcas y un puño de espada sembrado a carreras de diamantes y perlas finísimas y la roseta, de brillantes.
    • 1867 Isaacs, J. María [1995] Colombia (CDH )

      Tenía el pecho cubierto con una pañoleta transparente del mismo color del traje, la que parecía no atreverse a tocar ni la base de su garganta de tez de azucena: pendiente de ésta en un cordón de pelo negro, brillaba una crucecita de diamantes: la cabellera, dividida en dos trenzas de abundantes guedejas, le ocultaba a medias las sienes y ondeaba en sus espaldas.

    • 1882 Montalvo, J. Siete tratados, II [1882] 52 Ecuador (CDH )
      ¡Y digo si habrá parecido bien la señorita á las señoras reinas cuando, despues de una noche de embeleso, ha salido de sus palacios cargada de diamantes y rubies, joyas que conserva como altos recuerdos de sus triunfos!
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] Esp (CDH )
      En un descanso que ella misma reclama, saca de su escarcela de piel ceniza, toda cuajada de capitolinos * de rubí caro y diamantes menudos, una petaca y una fosforera de oro verde, decoradas con lirios de esmalte, primoroso modelo acuático. Pido las joyas para admirarlas y apreciar de cerca el lujo intensivo y exasperado de la cosmopolita. Hasta los cigarros son especiales; según me dice, se los fabrican en Egipto expresamente. Enciende uno y me lo presenta. Fumamos, risueños, libres por un instante del trabajo y de la pose.
    • 1924 Lugones, L. Ojos [1988] Cuentos Argentina (CDH )
      Mi título de bey es puramente honorífico, pues me ocupo del comercio de diamantes que, muy afectado por la guerra y por las exigencias de los lapidarios holandeses, no cuenta en la actualidad sino con media docena de plazas importantes, casi todas americanas.
    • 1936 García Lorca, F. Bernarda Alba [1991] Esp (CDH )

      AdelaYo creo que no. Las cosas significan siempre lo mismo. Los anillos de pedida deben ser de diamantes *.

      PrudenciaEs más propio.

      BernardaCon perlas o sin ellas, las cosas son como una se las propone.

    • 1952 Casaccia, G. Babosa [1991] 377 Paraguay (CDH )
      Las sortijas, una era un solitario de bastante valor, la otra una esmeralda de un hermoso color verde, coronada de brillantes, y la tercera —regalo de Cirilo cuando su compromiso— un cintillo de cinco diamantes de tamaño regular. Espinoza sintió una fuerte emoción. Permaneció mucho tiempo inmóvil, con los ojos imantados por el brillo de aquellas joyas.
    • 1978 Cousté, A. Biografía Diablo [1978] 56 Argentina (CDH )
      Nuestro autor enumera estas materias, con propiedades de detectives y de talismanes, y da ejemplos de los tres reinos de la naturaleza: entre los minerales, son el diamante, el jade, el jaspe y el coral; entre las plantas la ruda, la verbena, el ricino y la centáurea; entre los animales, la piel del lobo y la menstruación de la mujer. Para Jean Bodin, sin embargo, por sobre todas las cosas el Diablo tiene horror a la sal.
    • 2002 García Márquez, G. Vivir [2002] Colombia (CDH )

      El cuento es éste: un pescador prometió a una vecina regalarle el primer pescado que sacara si le prestaba un plomo para su atarraya, y cuando la mujer abrió el pescado para freírlo tenía dentro un diamante del tamaño de una almendra.

    • 2003 Mastretta, Á. Cielo leones [2006] 149 México (CDH )
      Quizás porque otras veces me empeñé en hacerlo todo y esta vez me dejé estar como quien busca un diamante sabiendo que ése no se busca, se encuentra. Además conversé horas y horas con mi amiga Lola Lozano que iba de ángel guardián preguntándose de qué me guardaba y con Julie Grau mi editora y amiga, otra que está segura de que un año cualquiera no sólo Nueva York, sino la inmensa y multimillonaria mujer dueña del programa de tele cuya recomendación vende libros como cafiaspirinas, leerán mis escritos con la generosa devoción con que ella los leyó sin haberme visto la cara, oído el nombre o conocido la risa que tan bien encontramos al encontrarnos.
    • 2015 Montero, R. Peso corazón Esp (CORPES)
      Alguien sabía la manera de entrar y eso no es nada fácil. La contraseña se cambia de forma aleatoria cada semana. Pero lo más raro es que en esas cajas que hay en la pared hay joyas mucho más valiosas que los diamantes y no las tocaron. Y eso que es una buena colección, te lo aseguro. Ya sabes, nunca se tienen las suficientes joyas ni se es lo suficientemente delgada.
    • c1237 Anónimo LDoce Sabios [1975] 82 Esp (CDH )
      El onzeno sabio dixo: "Castidat es apuramiento de nobleza, * eslicçión de fe, * tenplamiento de voluntad, morada linpia, e fermosa rosa oliente, puro diamante, amor de pueblo, consolaçión de los religiosos, gemido de los luxuriosos". E por ende a todo prínçipe o regidor es neçesario la castidad, e es cosa cunplidera para el pueblo.
    • c1250 Alfonso X Lapidario [2003] Esp (CDH )
      Et los maestros adoban las que son preciosas con esta piedra molida sobre tabla de cobre o de plomo, o de algunos fustes sennalados que son pora esta maestria. & fazenlas claras & fremosas trayendolas sobre aquellas tablas. & taian dellas lo que quieren o las foradan, ca non a piedra ques le pueda defender; si non la diamante sola. & el polir que esta faz en las otras piedras es meior & mas fuerte quando son moiados los poluos della; que quando secos.
    • c1250 Alfonso X Lapidario [2003] fol. 46r Esp (CDH )
      Esta piedra si la quebrantan con fierro; no pierde la uertud, mas si con diamante la quebrantan; pierdela. Et la estrella postrimera de las dos que son en el ala siniestra del cueruo; a poder sobresta piedra & della recibe su uertud.
    • c1250 Alfonso X Lapidario [2003] Esp (CDH )

      Piedra es fuert & dura de quebrantar, assi que no a cosa que en ella prenda; si no el diamante o el arambre uermeio. Oscura es mas pero quando la pulen; recibe ya quanta de claridat.

    • c1250 Alfonso X Lapidario [2003] Esp (CDH )

      De natura es calient & humida & muy dura de quebrantar & de desfazer, de guisa que otro cuerpo no puede prender en ella; si no el diamante solo. Verde es como color desmeralda, mas es mas luzient que ella. & de tan grand resplandor, que los que la catan nol pueden tener oio en derecho; porque el uiso se espanta de la claridat della.

    • c1250 Alfonso X Lapidario [2003] Esp (CDH )
      Et precianla mucho los omnes por su fremosura. Fuert es & dura de quebrantar de guisa que otro cuerpo no toma en ella; si no la diamante sola, o la piedra del yesso, ca magar es uil & blanda; quebranta esta otra que es muy noble de natura & muy fuert. & este nombre de darnificen que a esta piedra; alo de la uertud que a en ella, ca segund el lenguaie caldeo, tanto quiere dezir este nombre; como sanador del dolor de la media cabeça; a que llaman en griego cefalea.
    • c1250 Alfonso X Lapidario [2003] Esp (CDH )
      Liuiana es de peso pero fuert & dura de quebrantar; assi que la no quebranta otro cuerpo si no la plata por su natura. & quando quieren fazer della alguna lauor, fazen primeramiente sierra o escopro de plata con que la taien; ca estonce faran della qual forma quisieren muy ligeramiente. & otra piedra no puede prender en ella; si no la diamante sola.
    • c1250 Alfonso X Lapidario [2003] Esp (CDH )
      De la piedra a que llaman diamant.

      Tauro es el segundo signo de los doze que dixiemos. & es otrossi departido en treynta grados; & cadaun grado a su piedra connosçuda que a atamiento con el. & de que recibe la uertud assi commo adelante sera mostrado.

    • c1250 Alfonso X Lapidario [2003] Esp (CDH )
      Et es tan fuerte que la non uence otro cuerpo si non el diamant. Esta piedra es fallada en el monte de açir que es en tierra de egipto. & es luenne de poblado bien cient migeros. & alli a cueuas en que crian culuebras & otros bestiglos malos. & es fallada fuera dellas ca las sacan aquellas sirpientes & ueengelas sacar aquellos que guardan los ganados. & tomanlas & traenlas a uender.
    • c1250 Alfonso X Lapidario [2003] Esp (CDH )
      Dellas ay grandes & otras pequennas. De color es blanca; mas pero no la passa el uiso de la otra part. Mucho es lezne en tiento. & fuert & dura de quebrantar, assi que se non quebranta; si no con grand trabaio. & aun la diamant que es mas dura que todas las otras piedras; no puede esta quebrantar a menos de grand afan, pero si la meten en sangre de mugier uirgen; quiebra & fazse como arena.
    • c1250 Alfonso X Lapidario [2003] fol. 46v Esp (CDH )
      Et esta semeia en color al diamant; mas pero destas fallan mayores que el. Blanda es de tiento & ligera de quebrantar. Et si la metieren en leche de perra; tornase en sustancia della. Et si daquella leche dieren a beuer al que a dolor en el uientre o en los estentinos; sana luego. Et si husaren con ella lauar la cabeça; tuelle las canas & uiedalas que no nascan.
    • c1250 Alfonso X Lapidario [2003] Esp (CDH )

      Et la meior minera desta es en la tierra de barca, pero otra minera a della en la tierra de iurgia; mas no es bona. Preciada piedra es por la claridat que a en si & fallan dellas grandes & otras pequennas. & los maestros que las saben labrar; fazen della qual forma quieren, pero con todesso fuert es & dura de quebrantar. & no toma en ella otro cuerpo; si no fierro o diamant. De color es amariella que tira ya quanto a uermeio. & de natura fria & seca.

    • c1250 Alfonso X Lapidario [2003] Esp (CDH )
      Piedra es fuert & dura que otro cuerpo no toma en ella si no el diamant solo, ni fuego nol empeece. Esta es fallada en tierra de india en mineras que ya sobre la faz della; ca no en cueuas ni en otro logar fondo. Piedra es de grand resplandor. & semeia en la color oro fino. Dellas fallan grandes & dellas pequennas. & de diuersas formas.
    • c1250 Alfonso X Lapidario [2003] Esp (CDH )
      De la piedra a que dizen diamant.

      De la tercera faz del signo de gemini; es la piedra a que llaman diamant. Et desta es ya dicho en el primero grado del signo de tauro. Et su uertud es atal que el que la troxiere consigo; amara mucho caça & sera bienandant en ella. & diran bien del los omnes.

    • c1250 Alfonso X Lapidario [2003] Esp (CDH )

      Saturno a poder sobre la piedra que a nombre ademuzen griego. & Almezen arauigo. & en nuestro lenguaie diamant. Et desta es ya dicho en el primero grado de tauro.

    • c1250 Alfonso X Lapidario [2003] Esp (CDH )
      De la piedra a que llaman diamant.

      La .ijª. piedra del sol es la diamantEt su uertud es que el que la touiere consigo seyendo el sol en aries. & en su ascendente & en su hora. & bien catado de la luna; temerlan quantos le uieren Et esto faz ella mas descendiendo sobrella la uertud de figura de mugier que esta assentada en un carro que tiran quatro cauallos, teniendo en la mano diestra un espeio. & en la otra un palo.

    • 1240-1250 Anónimo LAlexandre [2007] 187 Esp (CDH )
      Toda Santa Iglesia d'allí priso 'l çimiento, / dent fueron los apóstolos, un honrado conviento; / pero a Europa Dios le dio grant alçamiento, / ca es Roma cabeça de tod' ordenamiento. / Ixen del paraíso las quatro aguas santas, / y son las buenas piedras, jaspes e dïamantas; / en India es do son los grandes elefantas, / do sembran dos vegadas e cogen otras tantas. /
    • 1269 Anónimo Testamento Colección Diplomática Monasterio Carrizo Esp (CDH )
      Mando a mia filla Eluira Nunez e a Mayor Nunez ela outra sarta mays angosta e elas bocas de las mangas mays estrechas. Mando a Iohan Nunez el mio diaman grande e outra sortella douro que me dio don Nuno Nunez e outra sortella esmeralla grossa de ouro, que fu de don Pedro. Mando a domna Mayor Fernandez, mia filla, duas sortellas, ella una que se corre, ela outra que dizen zaphyra e un diaman pequeno. A Iohan Nunez outra sortella torquesa pequena. A Mayor Fernandez outra sortella torquesa pequenna e elas otras que hy ficaren partanas per Fernan Nunez e per Eluira Nunez e per Mayor Nunez.
    • 1326 Juan Manuel LCaballero [1981] Esp (CDH )
      Las preçiosas son asi commo carbunculos et rubis et diamantes et esmeraldas et balaxes et prasmas et çaphires et çardenas et girgonzas et estopazas et aliofares et torquesas et calçadonias et cristales et otras piedras que fallan en las animalias, asi commo electorias, que fallan en las moliellas et en los pies de llos gallos et lis de los capones muy biejos, o commo las piedras sapias que fallan en las cabeças de los sapos.
    • c1406 Glz Clavijo, R. HGran Tamorlán (BNM 9218) [1986] fol. 67v Esp (CDH )
      [...] njn trauadas sal(i)[u]o / por tarugos de madero & / con cuerdas ca si de fierro / fuesen guarnjdas luego serian / desfechas por las piedras / yamantes que ha muchas / en este mar & en[e]stas fustas / viene mucho aljofar / saluo quelo trahen por adouar / & por foratar Et / otrosy bienen Rubis que non los / ha finos saluo en[e]l catay [...]. /
    • a1409 Imperial, F. Poesías [1993] 271 Canc Baena Esp (CDH )
      / Non sea su par Golía el gigante; / en su razonar cuerdo, deleitoso, / de gesto sin pompa, fablar amoroso, * / más claro e fuerte que non diamante.
    • a1409 Imperial, F. Poesías [1993] 257 Canc Baena Esp (CDH )
      / 9 E vi doze * fazes muy alvas de anzillas, * / guirlandas de p erlas * e de diamantes / de muy clara flama * buelta con çentillas * / cubiertos los cuerpos alquanto * distantes; / e una de otra eran çircundantes / e las ocho dueñas firme las mirando / e seis a seis bozes el c anto * alternando / Te Deum laudamus todas concordantes.
    • a1409 Imperial, F. Poesías [1993] Canc Baena Esp (CDH )
      / 4 E fago razón pedir segurança / del vuestro amoroso dezir e semblante, / porque el semblante me dizen que es lança / e el vuestro dezir polido diamante.
    • a1409 Imperial, F. Poesías [1993] 308 Canc Baena Esp (CDH )
      / / 7 E como quando * topa en algunt foyo / el çiego, que * todo se estremeçe, / bien assí fize yo en un arroyo / que de una clara fuente claro creçe; / e como quando el día amanesçe / que poco a poco se muestra lo oculto / e torna por contrario un grant bulto / e en nueva parte nuevo remanesçe, * / 8 bien assí se mostró en aquella ora / un ver incrédulo e fermoso, / qual el dezir atal será agora: / non era el fondo turbio nin lodoso, / mas era diamante muy illuminoso / e todo a luengo de una esquina, / e las paredes de esmeralda fina, / e ay allende un jardín graçioso.
    • 1379-a1425 Villasandino, A. Poesías [1993] Canc Baena Esp (CDH )
      / 4 Non serán los diamantes, / lindos e nobles Infantes, * / mas algunos malandantes / con embidia bufarán.
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] Esp (CDH )

      La orden segunda sea de saphires e girgonças e esmeraldas.

      La orden terçera sea de rrubi e camafeo diamante.

      La quarta orden sea de cristal e jasphe e carbonculo, engastonadas de oro en sus assentamientos.

    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] Esp (CDH )

      E finchieron en el quatro rreglas de piedra, vna orden de cornerina e estopaçia e bericle la primera rregla.

      E la segunda orden, saphir, girgonça, / esmeralda.

      La terçera orden, rubi, camapheo, diamante.
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] I, 399 Esp (CDH )
      E es la razon que la diuina preuidençia sabia bien e non ygnoraua nin eran antel ocultas las maluadas cogitaçiones israelitas, especial mente que sy Moysen firiese con su baculo la peña, entenderian que el baculo auia por naturaleza e virtud de quebrantar las peñas e fazer sallyr agua, donde veemos que el plomo con su ternura, vna pequeña verga del quebranta e menuza el grand diamante que el grand macho nin yunque quebrantar non lo pudo, e el plomo, como digo, fazele quinientas partes.
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] I, 399 Esp (CDH )
      Bien asy dirian Israel que el baculo musayco, quier sea de madero çierto, segun opinion de algunos, quier sea de piedra ayman o diamante, segund opinion de algunos, el baculo auia por virtud del quebrantar las peñas e dellas agua sacar, pero que ende miraglo non auia.
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] Esp (CDH )

      E aqui ouo infinidos miraglos, dellos vno, que dizen los dotores que estas piedras en que se escriuio la ley que eran de dos cobdos e medio en alto, e de cobdo e medio en ancho, e asy era el archa del testamento que para ellas fueron fechas; e los mas doctores son en opinion que las tablas e el baculo de Moysen era de piedra de diamante.

    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] Esp (CDH )
      E oy veemos que tu, Señor Maestre o el rey, que non alcançades diamantes tamaños como auellanas, e estas piedras ser tamañas fue infinido miraglo. Dos, escriuirse diuinal mente la ley en ellas. Tres, poderlas Moysen desçender en sus manos, que piedras de tamaño volumen dos charros auerian oy que fazer en las leuar. Quatro, quebrantarse por lançar de sus manos, e comun mente, Señor, todos los fechos e cada vno dellos en la ley fueron infinidos miraglos.
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba I [1920-1922] I, 590 Esp (CDH )
      Nota en el santo Moysen Israel ouieron mengua de agua en el desyerto, segund cuenta en el segundo libro de la ley, Exodo llamado; e el nuestro señor Dios mando a Moysen que firiese con el baculo en la peña de guisa que, en firiendola con el, por de diamante, segund alguna opinion ser, la piedra cobraria tal quebrantamiento e ternura, que desy agua diese e asy la dio.
    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba II [1920-1922] Esp (CDH )

      Quasy diga: fixos son en las maldades, e cavados tienen los pecados e pegados en sus coraçones, que muy tarde e nunca se parten de ellos, saluo tarde o mal o nunca; e asy como la vña del diamante caua e faze señal en las piedras o fierro, bien asy les caua el pecado los sus coraçones e quedan inprenssionados del.

    • c1422-1433 Guadalfajara Trad Biblia Alba II [1920-1922] Esp (CDH )
      Quasy rezio samir (diamante), e fuerte mas que peña, e mas rezio que pedernal puse yo la tu fruente, e non tomas de ellos, nin te quebrantes delante dellos, que casa de rebellia son.
    • a1435 Schz Calavera, F. Poesías [1993] 368 Canc Baena Esp (CDH )
      / / 8 E quien quisiere buscar sotilezas, / si bien me miembra * lo que dixe dantes, * / a las vezes pierde por sus agudezas / piedras preçiosas, robíes, diamantes, / e cobra buscando estos consonantes / un vidrio rafez * de valor cativo, * / ca veyendo las cosas como por crivo, * / al tal las ratillas * paresçen bolantes.
    • 1438 Mtz Toledo, A. Corbacho [1990] 161 Esp (CDH )
      «Señora, ¡o qué fermosa sortija tyene vuestra merçed, con tan fermoso diamante! Pero, señora, quien uno vos presentase que valiese más que dies, ¿vuestra merçed amar podría a tal onbre?» La rreyna rrespondió: «Non le amaría aunque me diese uno que valiese más que çiento.»
    • 1438 Mtz Toledo, A. Corbacho [1990] 171 Esp (CDH )
      Demás un todoseda con que cubría su cara —que paresçía a la rreyna Sabba— por mostrarse más fermosa; axorcas de alámbar * engastonadas en oro; sortijas diez o doze, donde ay dos diamantes, un çafir, dos esmeraldas; lúas * forradas de martas para dar con el alyendo * luzor en la su cara e rrevenir los afeytes: reluzía como una espada con aquel agua destilada.
    • 1429-1440 Marqués de Santillana Serranillas [1988] 16 Poesías Esp (CDH )
      / Blancas manos e pulidas, / e los dedos no espigados, / a las juntas no afeados, / uñas de argén guarnidas; / rrubíes e margaridas, / çafires e diamantes, / axorcas ricas, sonantes, / todas de oro labrado.
    • c1430-1440 Torre, A. Visión [1991] Esp (CDH )
      E ovo otros que fablando aquesta disposyçión de fado poética mente la conpararon a una escriptura, la qual era escripta o esculpida con punta de diamante en tablas muy firmes de yncorruptibles metales, las quales eran guardadas en un lugar muy seguro en el qual non avía peligro de rayo, nin de agua o fuego o otra tenpestad alguna, dando a entender qué yncorruptible era la disposyçión de los fados, e esto querían dezir aquellas ficçiones.
    • c1430-1440 Torre, A. Visión [1991] 219 Esp (CDH )
      E sy aquéstos dos vapores fueren mesclados en proporçión ygual deyuso de los montes e ençerrados dentro de aquéllos, e la ynfluençia del sol e de la luna fuere muy firme sobre aquel lugar, engéndrase oro e plata e balaxes e çafires e diamantes e otras piedras perfectas segúnt la puridad de la materia o respecto de la ynfluençia.
    • c1430-1440 Torre, A. Visión [1991] Esp (CDH )
      En su mano diestra tenía un espejo de un muy claro diamante guarnido con multitud de perlas e piedras muy preçiosas, e en la syniestra tenía un muy conçertado e justo peso todo de oro fino syn mistura de otro metal.
    • 1431-1449 Díaz Games, G. Victorial [1994] 421 Esp (CDH )
      El duque de Borgoña dio al duque de Orlienes la plana con el diamante, que hera otrosí su devisa. Devisarvos quiero estas devisas destos señores, segund el propósito de cada uno dellos.
    • 1431-1449 Díaz Games, G. Victorial [1994] Esp (CDH )

      El duque de Borgoña traýa una plana de açepillar, e bien como la plana todo lo allana, que ansí él avía de allanar todo el orgullo e la sobervia; e el diamante, que trava en el azero e en todas las piedras, e ninguna no puede travar en él, que ansí hera él, e tan poderoso que lo que él fiziese non avría quien ge lo demandara.

    • c1453 Anónimo Crón Álvaro Luna [1940] 147 Esp (CDH )

      E levantadas las mesas, ovo muchas danças, juegos e instrumentos de músicas; e se dieron muchas colaçiones, non solamente a los caualleros que con el Rey ende eran, mas a los que por las calles las querían tomar. E venida la noche, el Rey se partió a su palaçio, e dió a la condesa un rubí e un diamante, que valía mill doblas.

    • a1454 Carrillo Huete, P. Crónica halconero [1946] Esp (CDH )
      E fecha la colaçión, tomólo por la mano, e metiólo a su cámara, e dióle vn diamante de los llanos, e vna sortija de safir, que valía tres mill florines, e dióle quatro cavallos. E fízole mucha onrra; pero no salió con él, e saliólo a rrescebir.
    • a1454 Carrillo Huete, P. Crónica halconero [1946] 212 Esp (CDH )

      E después que así ovieron dançado el Rey e la Reyna, vinieron otros gentiles onbres fechos momos, e dançaron vn rrato; e luego dieron colasçión muy solene. E esta noche çenó el Rey con el condestable; e dió el Rey a la condesa vn diamante e vn rrobí que fue apreciado en tres myll florines.

    • a1454 Carrillo Huete, P. Crónica halconero [1946] Esp (CDH )

      E así entrada Medina del Canpo por fuerça, por el rrey de Nauarra e por los otros de su opinión, fué puesto rrobo por todos aquellos que sabían que llevaban la opinión del señor Rey e del condestable. E fué rrobada la cámara del señor Rey, e la capilla, e una bolsa que estaua en su caueçera con çiertos diamantes e rrubís e salutes.

    • c1407-1463 Carvajal Poesía [1987] 620 Canc Estúñiga Esp (CDH )
      / Item más, traýa un ioyel / de richas piedras pesantes, / vn balax y, en torno d'él, / çafís, rubís et dyamantes, / firmando sobre la fruente / con muy grande resplandor; / pero dáuale el fauor / su gesto lyndo, plasiente.
    • c1407-1463 Tapia, J. Poesía [1987] Canc Estúñiga Esp (CDH )
      Montanna de dyamantes, / que, por uos ser defendida, / amadores, / reys, príncipes, ynfantes / por ti perderán la uida / con dolores. /
    • 1471-1476 García Salazar, L. Bienandanzas [2000] Esp (CDH )
      Alixandre, otras muchas piedras ay, que son de diversas maneras e virtudes, así como caifires e diamantes e rubíes e esmeraldas.
    • 1494 Burgos, V. Trad Proprietatibus Rerum Anglicus [1999] Esp (CDH )
      E por esto dize Plinio que esta tierra da oro & piedras preçiosas, como crisopasos & diaman tes, & ha muchas aves, como papagayos & pavones, simios & semejantes bestias mostruosas en grand quantidad. Vienen de India en esta tierra por el mar Vermejo & por la isla de Asion, que el grand rey Alexandre pedaço. & los abitadores de Orphir vinieron del linaje de Heber de un rio llamado Capna fasta en India y ende moraron, segund dize Josepho & tomaron el nombre de Orphir hijo de Jatan hijo de Heber hijo de Sem hijo de Noe, como pareçe por los .x. capitulos del Genesis. Esta region es & ccedil;erca de la tierra Ejulad, que corre al rio de Gion, y es semejante a ella en montañas de oro y en espeçies y en piedras preçiosas, segund dize Plinio.
    • 1495 Nebrija, A. VocEspLat Esp (NTLLE)
      Diamante piedra preciosa. adamas. antis.
    • 1481-1496 Encina, J. Arte poesía [1996] 493 Cancionero Esp (CDH )
      «Zafiros y diamantes / son éstos desta corona / que te embía la persona / de aquel dios de los amantes; / él me la dio porque veas / quánto tus cosas procuro / y en señal, porque me creas, / que verás lo que desseas / y te bolverás seguro.»
    • 1481-1496 Encina, J. Arte poesía [1996] Cancionero Esp (CDH )
      / Las puertas todas de hebeno, / cubiertas de terga ostrea, / que no siento quien las vea / que acá vea nada bueno; / y estavan todas clavadas / con puntas de diamante, / y las casas muy doradas, / vestidas y rodeadas / de los dientes de elefante.
    • 1481-1496 Encina, J. Arte poesía [1996] 524 Cancionero Esp (CDH )
      / Y una corona de perlas / traxo, si bien paré mientes, / y otras piedras ecelentes, / que era maravillas verlas; / órfanos imperiales, / jacintos y calcedonias, / diamantes y cristales, / zafiros sardios, corales, / carvúnculos, celidonias.
    • 1513 Herrera, G. A. Agricultura [1995] fol. 141v Esp (CDH )
      [...] puestos los pulmones dellas callentes como los sacan dela res sobre los ojos les quitan el dolor. y la hiel dellas aclara mucho la vista. con la sangre delos cabrones quiebran los diamantes. mas esto no es cosa que conuiene a labradores. mas coziendo la sangre delas cabras con su tutano y beuido es bueno contra las ponçoñas.
    • c1525 Vicente, G. Duardos [1942] Esp (CDH )

      [Costanza se pone a dar voces.]

      Costanza. ¡Julián, mi hijo, mi diamán!, / llámaos la Princesa / Flérida.
    • 1527 Osuna, F. Abecedario espiritual III [2007] fol. IVr Esp (CDH )
      Y por esto se dize Christo en el profeta Ezechiel, tener la haz como diamante, que es muy atrativo, e como pedernal, que a pequeño golpe de meditación da fuego de amor, con que se enciendan los coraçones enxutos e aparejados para lo recebir.
    • 1527 Osuna, F. Abecedario espiritual III [2007] fol. CXVIv Esp (CDH )
      Llámase también río que sale del lugar del deleite, porque sale de Dios para deleitar nuestras ánimas. Llámase nube que nos antecede, por la templança que nos causa, y porque nos es guía se llama columna de fuego que alumbra nuestra noche. Y llámase diamante por nos atraer a Dios y a las cosas celestiales, y es agua limpia por la mundicia que causa en nosotros. Y llámase mano de Dios porque con su gracia nos levanta, quando caemos, como con la mano.
    • 1527 Osuna, F. Abecedario espiritual III [2007] fol. CCLXXVv Esp (CDH )
      Y, por tanto, osan dezir que pueden todas las cosas en el que los conforta, que es Dios, el qual dize al Propheta que le dio una cara más valiente que las de sus enemigos, que era como diamante, el qual siempre persevera en su fortaleza e no es empescido de los golpes.
    • 1528 Delicado, F. Lozana [1994] Esp (CDH )

      RampínSi yo sabía eso cuando me hurtaron unos guantes que yo los había tomado a aquel mi amo, por mi salario, fueran agora para vos, que eran muy lindos. Y una piedra se le cayó a su amiga, y halléla, veisla aquí; que ha espendido dos ducados en judíos que endevinasen, y no le han sabido decir que yo la tenía.

      LozanaMostrá. ¡Éste, diamante es! Vendámoslo, y diré yo que lo traigo de Levante.

    • 1528 Delicado, F. Lozana [1994] 484 Esp (CDH )
      La señora Lozana fue mujer muy audace, y como las mujeres conocen ser solacio a los hombres y ser su recreación común, piensan y hacen lo que no harían si tuviesen el principio de la sapiencia, que es temer al Señor, y la que alcanza esta sapiencia o inteligencia es más preciosa que ningún diamante, y ansí por el contrario muy vil.
    • 1529-1531 Guevara, A. Reloj príncipes [1994] Esp (CDH )
      Caso que sea verdad que es presunptuoso el que al sabio se atreve dar consejo, también digo que el diamante en oro engastonado no sólo no pierde la virtud, mas antes cresce en el precio. Quiero dezir que quanto un hombre es más cuerdo, tanto más procura saber el parescer ajeno. Y por cierto el que haze esto no yerra; porque a ninguno no le sobra tanto de su consejo proprio que no se aproveche del parescer ajeno.
    • 1534 Boscán, J. Trad Cortesano [1994] Esp (CDH )

      Asimismo si vos tuviésedes un diamante o un rubí que desengastado pareciese bueno, pero todavía viniendo a manos de un buen platero, engastado muy bien por él, pareciese mucho mejor, claro está que diríades que aquel platero engaña los ojos de quien vee aquella piedra, mas también os parecería que merece loor de tal engaño.

    • a1526-a1536 Vega, G. Poesías [1995] 110 Esp (CDH )
      / ¡Oh crudo, oh riguroso, oh fiero Marte, / de túnica cubierto de diamante / y endurecido siempre en toda parte! / ¿Qué tiene que hacer el tierno amante / con tu dureza y áspero ejercicio, / llevado siempre del furor delante? / Ejercitando por mi mal tu oficio, / soy reducido a términos que muerte / será mi postrimero beneficio; / y ésta no permitió mi dura suerte / que me sobreviniese peleando, / de hierro traspasado agudo y fuerte, / porque me consumiese contemplando / mi amado y dulce fruto en mano ajena, / y el duro posesor de mí burlando.
    • a1526-a1536 Vega, G. Poesías [1995] Esp (CDH )
      ALBANIO Si no estás en cadenas, sal ya fuera / a darme verdadera forma d'hombre, / que agora solo el nombre m'ha quedado; / y si allá estás forzado en ese suelo, / dímelo, que si al cielo que me oyere / con quejas no moviere y llanto tierno, / convocaré el infierno y reino escuro / y romperé su muro de diamante, / como hizo el amante blandamente / por la consorte ausente que cantando / estuvo halagando las culebras / de las hermanas negras, real peinadas.
    • c1540 Villalón, C. Scholástico [1997] 98 Esp (CDH )
      Pues tenéis un hijo que ha de heredar eso y mucho más, y ha de tener en pie la casa de vuestro linaje como fundamento en que se asienta el merescer de los anteçesores y suscesores, ¿y no le buscaréis un grande ofiçial de buenas doctrinas, el qual asiente en su ánima las primeras fundamentales piedras de verdaderos diamantes que en ningún tiempo puedan torçer?
    • 1545 Rueda, L. Medora [1973] Las cuatro comedias Esp (CDH )
      Los diamantes y los rubíes, sin cuatro mil coronas que vienen dentro, valen un tesoro.
    • 1545 Rueda, L. Medora [1973] Las cuatro comedias Esp (CDH )
      Haré vestir mis criados de mi librea, que será roxo y blanco, significando rubíes y diamantes. Haré matar todos mis parientes, que ofresco al diablo hombre que quede a vida, porque, viéndome tan rico, no me cobdicien la muerte y también porque no sepan mi linaje.
    • c1525-1547 Schz Badajoz, D. Farsa albedrío [1985] Farsas Esp (CDH )
      / Porque esta me requirió / hize poco caso della, / y morirán por avella / otros a quien no tentó; / el amor que descubrió / en hablar ella delante / ablandará un diamante / y eme endurecido yo.
    • 1540-c1550 Mejía, P. Silva [1989-1990] Esp (CDH )
      Y es que, labrándose una piedra de mármol para cierto hedificio, los que la labravan hallaron en lo macizo y interior del mármor una piedra diamante muy singular y que estava pulida y labrada por mano de hombres, lo qual se conosció porque tenía orden y arte en su fación y talle, y que el rey de Nápoles la huvo y tenía en su cámara por muy grande cosa, por su fineza y por la estraña manera por do fue avida.
    • 1540-c1550 Mejía, P. Silva [1989-1990] I, 803 Esp (CDH )
      El jaspe y otras piedras detienen la sangre, el carbúncol alumbra y resplandesce en las tinieblas, el jacinto dizen que aprovecha contra los rayos, la turquesa dizen que para las caýdas, el diamante a las mugeres preñadas; y, si preguntáys por qué, pocos lo saben dezir.
    • 1540-c1550 Mejía, P. Silva [1989-1990] Esp (CDH )
      Assí como la estrella llamada la Cabeça de Algol da virtud y fuerça al diamante y a la yerva artemisa, que presta osadía y esfuerça al ánimo del que la trae; y es esta estrella, de la naturaleza de Júpiter y Saturno.
    • 1540-c1550 Mejía, P. Silva [1989-1990] II, 241 Esp (CDH )
      Primeramente entienda, el que no lo sabe, que pirámides eran unos hedificios que començavan en quadrado y, assí, yvan adelgaçando hasta acabar en punta, de la misma fayción y talle de un diamante de punta. Pero eran de tanta inmensidad y grandeza y altura, y de tales y tales piedras y en tanta perfición, que es muy trabajoso de escrevir y que no todos lo querrán creer. Pero está ya tan certificado por tantos autores gentiles y christianos, que no se puede dexar de dar crédito.
    • 1540-c1550 Mejía, P. Silva [1989-1990] Esp (CDH )
      El anillo con la piedra diamante affirman que aprovecha contra los hechizos; y que, por virtud y propriedad natural, anima y esfuerça el coraçón, señaladamente contra las pantasmas, trasgos o duendes, y ayuda a las mugeres preñadas.
    • 1554 Cieza León, P. Crón Perú Esp (CDH )
      En la provincia de Quimbaya (que es donde está situada la ciudad de Cartago) le dieron ciertos caciques o principales al mariscal Robledo más de mil y quinientos pesos por poco menos de una libra. Pero en aquel tiempo por tres o cuatro diamantes de vidrios daban doscientos y trescientos pesos. Y en esto de vender a los indios, seguros estamos que no nos llamaremos a engaño con ellos.
    • 1554 Lpz Gómara, F. HNatural Indias I [2000] fol. 294v Perú (CDH )
      Tampoco fueron a nuestras Indias las armadas de Salomón, porque para yr a ellas avían de navegar hazia poniente, saliendo del mar Bermejo, y no hazia levante, como navegaron, y porque no ay en nuestras Indias unicornios ni elefantes, ni diamantes, ni otras cosas que traýan de la navegación y trato que llevavan.
    • c1553-1556 Villalón, C. Crótalon [1990] 169 Esp (CDH )
      Había por todo el torno ricas imágenes y piedras del Oriente, y había en los corredores altos gruesas colunas enteras de diamante, no sé si verdadero o falso, pero oso juzgar que no había más bella cosa en el mundo.
    • c1553-1556 Villalón, C. Crótalon [1990] 170 Esp (CDH )
      Estando yo mirando toda esta hermosura, ya medio fuera de mí, se me pusieron delante dos damas más de divina que de humana representaçión, porque tales pareçían en su hábito, modo y gesto, que todas venían vestidas como de casa real: traían muy ricos recamados, * joyas y piedras muy finas, rubíes, esmeraldas, diamantes, balajes, zafires, jaçintos y de otras infinito número que no cuento.
    • c1553-1556 Villalón, C. Crótalon [1990] 172 Esp (CDH )
      [...] aquí se forman çelestiales palabras que bastan ablandar coraçones de diamante; aquí se forma un reír tan suave que a todos fuerça a obedeçer.
    • c1553-1556 Villalón, C. Crótalon [1990] 183 Esp (CDH )
      [...] por orla de la pintura, un musaico de piedras finas del Oriente, que desbarataban todo juizio con su resplandor: diamantes, esmeraldas, rubíes, zafires, topazios y carbuncos; * y luego començaba la pintura, obra de gran magestad.
    • c1553-1556 Villalón, C. Crótalon [1990] Esp (CDH )
      [...] y lo del mundo es artifiçial y contrahecho y sin algún valor, como la ventaja que hay de un rubí, o de un diamante hecho en los hornos del vidrio de Venecia, o Cadahalso, que no hay cosa de menos estima; y mira aun cuánta ventaja le haze un natural diamante que fue naçido en las minas de acá, que puesto en las manos de un prínçipe no se puede apreçiar ni estimar.
    • c1553-1556 Villalón, C. Crótalon [1990] Esp (CDH )
      Había por comunes piedras por el suelo de aquellos palaçios y praderías esmeraldas, jaçintos, rubíes, carbuncos, topaçios, perlas, çafires, crisotoles y diamantes, y por entre éstas corrían muy graçiosas y perenales fuentes, que con su meneo hazían spiritual contento que el alma sólo puede sentir.
    • c1553-1556 Villalón, C. Crótalon [1990] Esp (CDH )

      Era fundado y adornado por dentro este divino templo de muchas piedras preçiosas: de zafiros, calçedonias, esmeraldas, jaçintos, rubíes, carbuncos, topacios, perlas, crisotoles, diamantes, sardo y beril.

    • 1557-1558 Anónimo Viaje Turquía [2000] 810 Esp (CDH )
      A los que creen en piedras, ¡mirad cómo los castigan los lapidarios y alchimistas en las bolsas, haziéndoles dar por un diamante o esmeralda ocho mill escudos, y treinta mill, y a las vezes es falso! y que sea verdadero, ¡maldita la virtud tiene más de que costó tanto y no hai otro tal en esta tierra!
    • 1559 Montemayor, J. Diana [1996] 74 Esp (CDH )

      Venían vestidas de unas ropas blancas, labradas por encima de follajes de oro; sus cabellos, que los rayos del sol escurecían, revueltos a la cabeza y tomados con sendos hilos de orientales perlas, con que encima de la cristalina frente se hacía una lazada, y en medio della estaba una águila de oro, que entre las uñas tenía un muy hermoso diamante.

    • 1559 Montemayor, J. Diana [1996] 70 Esp (CDH )
      Quien hizo a mi pastora, ay perdido, / aquel cabello de oro y no dorado, / el rostro de cristal tan escogido, / la boca de un rubí muy extremado, / el cuello de alabastro y el sentido / muy más que otra ninguna levantado, / ¿por qué su corazón no hizo ante / de cera que de mármol y diamante? /
    • 1559 Montemayor, J. Diana [1996] Esp (CDH )
      SIRENO / Diana mía, más resplandeciente / que esmeralda y diamante a la vislumbre; / cuyos hermosos ojos / son fin de mis enojos, / si a dicha los revuelves mansamente; / así con tu ganado llegues a la cumbre / de mi majada gordo y mejorado, / que no trates tan mal a un desdichado.
    • c1560-1565 Villegas, A. Abencerraje [1983] Esp (CDH )
      Y como el precioso diamante engastado en oro o en plata o en plomo siempre tiene su justo y cierto valor por los quilates de su oriente, así la virtud en cualquier dañado subjecto que asiente, resplandece y muestra sus accidentes, bien que la esencia y efecto de ella es como el grano que, cayendo en buena tierra, se acrescienta y en la mala se perdió.
    • 1562-1566 Teresa de Jesús (Teresa de Cepeda y Ahumada) LVida [1986] Esp (CDH )
      7. Una vez, tiniendo yo la cruz en la mano, que la traía en un rosario, me la tomó con la suya, y cuando me la tornó a dar, era de cuatro piedras grandes, muy más preciosas que diamantes, sin comparación (porque no la hay casi, a lo que se ve, sobrenatural, diamante parece cosa contrahecha y imperfe cta), de las piedras preciosas que se ven allá. Tenía las cinco llagas de muy linda hechura. Díjome que ansí la vería de aquí adelante, y ansí me acaecía que no vía la madera de que era, sino estas piedras; mas no la vía nadie sino yo.
    • 1562-1566 Teresa de Jesús (Teresa de Cepeda y Ahumada) LVida [1986] Esp (CDH )
      4. Cuando estava con aquella señora que he dicho, me acaeció una vez, estando yo mala del corazón —porque, como he dicho, le he tenido recio, a unque ya no lo es—, como era de mucha caridad, hízome sacar joyas de oro y piedras, que las tenía de gran valor, en especial una de diamantes que apreciavan en mucho. Ella pensó que me alegraran; yo estava riéndome entre mí y haviendo lástima de ver lo que estiman los hombres, acordándome de lo que nos tiene guardado el Señor, y pensava cuán imposible me sería, a unque yo conmigo mesma lo quisiese procurar, tener en algo a aquellas cosas, si el Señor no me quitaba la memoria de otras.
    • 1562-1566 Teresa de Jesús (Teresa de Cepeda y Ahumada) LVida [1986] Esp (CDH )
      10. Digamos ser la Divinidad como un muy claro diamante, muy mayor que todo el mundo; u espejo, a manera de lo que dije del alma en estotra visión, salvo que es por tan más subida manera que yo no lo sabré encarecer; y que todo lo que hacemos se ve en este diamante, siendo de manera que él encierra todo en si, porque no hay nada que salga fuera de esta grandeza.
    • 1562-1566 Teresa de Jesús (Teresa de Cepeda y Ahumada) LVida [1986] Esp (CDH )
      y que todo lo que hacemos se ve en este diamante, siendo de manera que él encierra todo en si, porque no hay nada que salga fuera de esta grandeza.
    • 1562-1566 Teresa de Jesús (Teresa de Cepeda y Ahumada) LVida [1986] Esp (CDH )
      Cosa espantosa me fue en tan breve espacio ver tantas cosas juntas aquí en este claro diamante, y lastimosísima, cada vez que se me acuerda, ver que cosas tan feas se representavan en aquella limpieza de claridad, como eran mis pecados. Y es ansí, cuando se me acuerda, yo no sé cómo lo puedo llevar; y ansí quedé entonces tan avergonzada, que no sabía, me parece, adónde me meter.
    • 1569 Ercilla, A. Araucana I [1993] 171 Esp (CDH )
      / En un punto los bárbaros formaron / de puntas de diamante una muralla; / pero los españoles no pararon / hasta de parte a parte atravesalla; / hombres, picas y mazas tropellaron, / revuelven, por dar fin a la batalla, / con más valor y esfuerzo que esperanza, / vista de los contrarios la pujanza.
    • 1569 Torquemada, A. Jardín [1994] Esp (CDH )
      Otro pescado ay que llaman sierra, porque tiene la cabeça con una cresta o renglera de espinas, tan agudas y duras como puntas de diamantes, y, metiéndose debaxo de las naos, con ellas sierran la madera, de suerte que , si no son sentidas y lo remedian con tiempo, las abren y se hunden.
    • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 31 Esp (CDH )

      [...] y estando aderezando nuestro navío vinieron muchos indios del puerto de Tonalá, que estaba una legua de allí, e trajeron pan de maíz y pescado e fruta, y con buena voluntad nos lo dieron; y el capitán les hizo muchos halagos e les mandó dar cuentas verdes y diamantes, e les dijo por señas que trajesen oro a rescatar, e que les daríamos de nuestro rescate [...].

    • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 72 Esp (CDH )
      [...] y otras joyas que ya no me acuerdo, como ha muchos años, y tras esto mucha comida, que eran gallinas de la tierra, fruta y pescado asado. Cortés las recibió riendo y con buena gracia, y les dio cuentas de diamantes torcidas y otras cosas de Castilla [...].
    • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 72 Esp (CDH )
      [...] y luego Cortés mandó traer una silla de caderas con entalladuras muy pintadas y unas piedras margajitas que tienen dentro en sí muchas labores, y envueltas en unos algodones que tenían almizcle porque oliesen bien, y un sartal de diamantes torcido y una gorra de carmesí con una medalla de oro, y en ella figurado a san Jorge, que estaba a caballo con una lanza y parecía que mataba a un dragón [...].
    • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] Esp (CDH )

      [...] y en aquella sazón vinieron muchos indios de los pueblos por mí nombrados, donde eran gobernadores aquellos criados del gran Montezuma, y traían algunos dellos oro y joyas de poco valor y gallinas a trocar por nuestros rescates, que eran cuentas verdes, diamantes y otras cosas, y con aquello nos sustentábamos [...].

    • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 169 Esp (CDH )
      Y como Cortés lo entendió por nuestras lenguas, recibió aquel presente con muestras de amor, e abrazó a los mensajeros y les mandó dar ciertos diamantes torcidos; e todos nuestros capitanes e soldados nos alegramos con tan buenas nuevas, e mandarnos que vayamos a su ciudad, porque de día en día lo estábamos deseando todos los más soldados, especial los que no dejábamos en la isla de Cuba bienes ningunos, e habíamos venido dos veces a descubrir primero que Cortés.
    • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 253 Esp (CDH )

      Y el Juan Velázquez respondió que él haría lo que su merced mandaba, mas que su oro ni cadenas que no las llevaría consigo, salvo lo que le diese para dar a quien mandase; porque donde su persona estuviere, es para le siempre servir, más que cuanto oro ni piedras de diamantes puede haber: "Ansí lo tengo yo creído, dijo Cortés, y con esta confianza, señor, le envío; mas si no lleva todo su oro y joyas, como le mando, no quiero que vaya allá."

    • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 622 Esp (CDH )
      [...] y también traía en el dedo un anillo muy rico con un diamante, y en la gorra, que entonces se usaba de terciopelo, traía una medalla, y no me acuerdo el rostro que en la medalla traía figurado ni la letra dél [...].
    • c1568-1575 Díaz Castillo, B. HNueva España [1982] 27 Esp (CDH )
      Y desque aquellos caciques y gobernadores le vieron en tierra y conocieron que era el capitán de todos, a su usanza le hicieron grande acatamiento y le zahumaron, y él les dio las gracias por ello y les hizo muchas caricias, y les mandó dar diamantes y cuentas verdes, y por señas les dijo que trajesen oro a trocar a nuestros rescates.
    • c1558-1580 Luis de León Poesía original [1990] 204 Poesías Esp (CDH )
      / Por más que se conjuren / el odio y el poder y el falso engaño / —y ciegos de ira apuren / lo propio y lo diverso, ageno, estraño—, / jamás le harán daño: / antes —qual fino oro / recobra del crisol nuevo tesoro—, / el ánimo constante / —armado de verdad— mil aceradas, / mil puntas de diamante / embota y enflaquece y —desplegadas / las fuerças encerradas— / sobre el opuesto vando / con poderoso pie se ensalza hollando.
    • c1558-1580 Luis de León Poesía original [1990] 221 Poesías Esp (CDH )
      / Mas, ¡ay!, que la sentencia / en tabla de diamante está esculpida; / del godo la potencia / por el suelo caída, / España en breve tiempo es destruida.
    • 1581 Cueva, J. Infamador [1992] Esp (CDH )
      ¿Cuál dureza de diamante / no se hubiera enternecido / a mi ruego? ¿Cuál ha sido / en el mundo semejante? / ¿Sola tú quieres triunfar / de mi contento y victoria? / ¿Sola tú quieres la gloria / de ser amada y no amar? / Pues, Eliodora, yo estoy / determinado a morir, / o darte muerte o cumplir / el fin que pretendo hoy.
    • 1581 Cueva, J. Infamador [1992] Esp (CDH )
      / Ya sabéis cómo Eliodora, / ocasión de mi cuidado, / en oyendo mi recado / se volvió contra Teodora; / resta agora que, no obstante / su ira, busquemos medio / que de ablandar sea remedio / aquel pecho de diamante.
    • 1583 Luis de Granada Introd Símbolo I [1908] Esp (CDH )
      [...] ¿quién pudo esmaltar tan grandes cielos con tantas piedras preciosas y con tantos diamantes tan resplandescientes? ¿Quién pudo criar tan gran número de lumbreras y lámparas para dar luz al mundo? ¿Quién pudo pintar una tan hermosa pradería con tantas diferencias de flores, sino algún hermosísimo y potentísimo hacedor? Maravillado desta obra un filósofo gentil, dijo: Intuere coelum, et philosophare.
    • 1583 Luis de Granada Introd Símbolo I [1908] 147 Esp (CDH )
      Solos los ojos era necesario estar descubiertos para ver, mas encima de cada uno está por guarda una como punta de diamante labrado, para que nadie pueda llegar á ellos sin su daño. Y tiene más otra ventaja á nuestros arneses, que es estar la concha de encima sembrada de abrojos y puntas agudas, para que ningún pesce la pueda morder sino lastimándose la boca.
    • 1583 Luis de Granada Introd Símbolo I [1908] Esp (CDH )
      La cual primeramente resplandece en el cielo estrellado en una noche serena, donde vemos toda aquella gran capa y bóveda del cielo resplandecer con tan gran número de lumbreras más claras que todos los diamantes y piedras preciosas, y éstas en tan grande número, que solo el que las crió, las puede contar.
    • 1585 Pz Moya, J. Philosofía [1995] 121 Esp (CDH )

      [...] o por significar que no hay cosa tan dura ni tan fuerte que si nace en tiempo no se corrompa en tiempo; y aunque la piedra Abdir es de las cosas más duras y fuertes que se hallan, por ser fuerte como diamante, empero Saturno, que es el tiempo, la traga, como vemos que aun las piedras se consumen.

    • 1587 Mena, F. Trad HEtiópica [1954] 144 Esp (CDH )
      Porque si alguno hace mención de los amores de Teágenes y Cariclea, ¿quién terná el corazón tan de diamante o de acero, que no le enternezca, y los esté oyendo aunque sea todo un año? Por lo cual, señor, proseguid vuestro cuento.
    • 1587 Mena, F. Trad HEtiópica [1954] Esp (CDH )
      Decidme solamente quién es, hija mía, que no habrá ninguno tan de diamante, que con mis halagos y mis blanduras no pueda ser preso. Descubrídmelo luego, que no dejará de tener efecto vuestra intención, que ya creo que muchas veces habréis hecho experiencia dello.
    • 1588 Góngora Argote, L. Poesías 1588 [2000] 102 Poesías Esp (CDH )
      Sé que te armas de diamante / y nos das lanzas de juncia, / y para arneses de vidrio / espada de acero empuñas. / Sé que es la del rey Fineo / tu mesa, y tu cama dura, / potro en que nos das tormento; / tu sueño, sueño de grullas. /
    • 1588 Malón Chaide, P. Conversión Magdalena [1930] Esp (CDH )
      No hay corazón, de guijarro, ni pecho tan berroqueño ni de diamante, que la fuerza de la palabra de Dios no lo desmenuce, si el alma le da entrada. De suerte que de estas palabras se saca que la culpa de no hacernos provecho todo cuanto leemos de Dios y cuantos sermones oímos y lo que de su parte se nos dice, sólo está de la nuestra, y no de las palabras. Pero pues sé que de la de V. M. no hay esta resistencia, sin miedo puedo enviar éste librillo en que se entretenga, leyéndole en ratos desocupados.
    • 1588 Malón Chaide, P. Conversión Magdalena [1930] Esp (CDH )
      Que por sólo que aquel rico traía un vestido de púrpura le dan un garrotazo en el calabozo del infierno, y vas tú a la presencia de tal juez, cargada de seda y oro, y con mucha de la perla y del diamante y del rubí a rogarle que perdone, no a tu vecino, sino a ti misma, y no de la muerte de algún desuellacaras * que mataste, sino de tu misma alma que metiste en el infierno, y de otras muchas que con tus galas y dijes y afeites y cocos, * y desenvolturas y señas, hicistes morir en el pecado; y lo que es mucho más grave, le pides perdón de la muerte del Hijo de Dios a quien, en cuanto es de tu parte, quitaste la vida, pecando, y le volviste a crucificar como dice san Pablo. *
    • 1588 Malón Chaide, P. Conversión Magdalena [1930] II, 133 Esp (CDH )
      Enrizad * ese cabello, apretadlo con un rico prendedero de oro, enlazadlo * en perlas orientales, ponéos unos zarcillos con dos finas esmeraldas, un collar de oro de galanos esmaltes; y más, seis vueltas de cadenilla sobre los hombros, de quien cuelgue un águila de soberano artificio, con un resplandeciente diamante en las uñas, que caiga sobre el pecho; una saya de raso estampado * con muchos follajes de oro, un jubón de raso con cordoncillo que relumbre de cien pasos; ponéos muchas puntas y ojales de perlas y piedras, una cinta que no tenga precio, y una poma * de ámbar gris que se huela a cuatro calles.
    • 1588 Malón Chaide, P. Conversión Magdalena [1930] II, 161 Esp (CDH )
      «Mirad, hermanos, que no os han comprado con oro o con plata, ni costáis diamantes o esmeraldas, sino sangre de aquel Cordero sin defeto, Jesucristo, Hijo de Dios?» Y el gran dotor de las gentes, San Pablo, ¿no dice: * «Mirad que os han comprado con gran precio, por eso traed a Dios, que es el comprador, siempre en vuestro pecho?»
    • 1588 Malón Chaide, P. Conversión Magdalena [1930] Esp (CDH )
      Pero ya que es el hombre un juego de fortuna, * y que lo tras como los muchachos al trompo, con el azote, debe de ser de bronce o de algún diamante o de otra materia firme para resistir y hecho a prueba de arcabuz, sino que Quasi flos egreditur: que no hay azahar, ni jazmín más tierno, ni florecilla del campo más delicada, que un rayo de sol la marchita y una gota de agua la enlacia y un cierzo la hiela y un airecillo la derrueca.
    • 1588 Malón Chaide, P. Conversión Magdalena [1930] II, 138 Esp (CDH )
      ¿Cuándo me veré yo en esas moradas / que para ti fundó tu diestra mano, / de piedras del Oriente, / a do el resplandeciente / diamante y esmeralda, y las labradas / colunas, que el alcázar soberano / sustentan de tu gloria y rico asiento, / exceden todo humano entendimiento? /
    • 1588 Malón Chaide, P. Conversión Magdalena [1930] Esp (CDH )
      Y tal vez el llorar nos aprovecha, / que las lágrimas mueven a un diamante; / y por ellas, a veces, ablandarse / del príncipe se ha visto la aspereza.
    • 1588 Malón Chaide, P. Conversión Magdalena [1930] I, 237 Esp (CDH )
      Quitarles ha también los collares de diamantes y rubís, las manillas, las ajorcas, las guirnaldas y almirantes, el escarpidor de oro, las plumas y los airones, los zarcillos y perlas de las orejas, los anillos y la argentería y fulletería * y piedras de Oriente que les andan brillando delante de la frente, los arrojadillos y pañizuelos labrados de cadeneta, los alfileres de plata y los espejos de cristal, las pomas de ámbar gris y los guantes adobados». * Hasta aquí son palabras de Isaías.
    • 1583-a1591 Luis de León Nombres Cristo [1984] Esp (CDH )

      Que el daño, si viniere, no commueve esta roca, y la affrenta, si succediere, no desquicia esta torre, y las heridas, si golpearen, no doblan aqueste diamante.

      Y añadir que es liberal y bienhechora, es affirmar que no es suffrida para ser vengativa, ni calla para guardarse a su tiempo, ni ensancha el coraçón con desseo de mejor sazón de vengança, sino que, por imitar a quien ama, se engolosina en el hazer bien a los otros.

    • 1593 Gracián Dantisco, L. Galateo [1968] Esp (CDH )
      10 Hase visto assimismo otra mala costumbre de algunos que suenan las narizes con mucha fuerça, y páranse delante de todos a mirar en el pañizuelo lo que se han sonado, como si aquello que por allí han purgado, fuesse perlas o diamantes que le cayessen del celebro.
    • 1593 Gracián Dantisco, L. Galateo [1968] Esp (CDH )
      Y assimismo una sortija de memoria, toda de un diamante assí el cerco como la piedra, hecha en dos medias, que quando se juntavan, tenía virtud de acordarse quien la tenía de todo quanto pudiesse haver hecho, y passado por él hasta aquel punto.
    • 1593 Gracián Dantisco, L. Galateo [1968] Esp (CDH )
      La qual sospechando lo que podría suceder, le dio y puso en el dedo la media sortija de memoria de aquel diamante que diximos, quedándose ella con la otra metad.
    • 1596 Lpz Pinciano, A. Philosofía [1953] I, 262 Esp (CDH )
      Y el vltimo brotaua de vn caxcajal de piedras de mil colores hermosíssimas, dixeras vnas ser diamantes, otras rubíes, otras saphiros, otras granates, y en suma, auía allí de todas suertes de piedras preciosas. La agua salía saltando de lo baxo, y, al subir, mouía las piedras, las quales, cayendo vnas sobre otras, hazían vna harmonía soberana. Assí, señor Pinciano, lo podéys imaginar, sino que estaua mejor en el papel de Vgo que no en mi lengua.
    • 1598 Vega Carpio, F. L. Arcadia [1975] Esp (CDH )
      Finalmente, prosiguió Menalca, le dió infinitas piedras, oro y plata, que aquel siglo se debía de parecer a éste en conquistar con piedras, que las mujeres tienen grandísima semejanza a los diamantes en labrarse unos con otros.
    • 1598 Vega Carpio, F. L. Arcadia [1975] 346 Esp (CDH )
      La ceniza de la rana sobre la herida detiene la sangre. El cangrejo cuando los ostiones se abren les pone una piedra, de suerte que no pudiendo cerrar las conchas, se los come. El hígado del delfín quita las bascas y parasismos. Los cisnes cantan muriéndose, y las sirenas lloran. El rubí quita los malos pensamientos. El diamante atado al brazo siniestro es bueno contra los enemigos. La esmeralda causa buena memoria. El pórfido quita el dolor de la cabeza.
    • 1598 Vega Carpio, F. L. Arcadia [1975] 402 Esp (CDH )

      Víase el Aries con su vellocino de oro, el Tauro con sus famosas estrellas, el Géminis abrazado, en que se conocía la gran hermosura de su madre Leda; el Cancro verdinegro, el León ardiente, la Virgen con sus rubias espigas, la Libra de bruñida plata, igualadora de las noches y días; el Escorpión de naturaleza fría y húmida; el Sagitario que mató Alcides y el Capricornio seco y femenino; el Acuario con sus vertientes urnas y los dos Peces con sus escamas de diamantes.

    • 1598 Vega Carpio, F. L. Arcadia [1975] 74 Esp (CDH )
      Que aunque sea ingrato amante / para el alma que le di, / vivirá tan firme en mí / como letras en diamante.

      Apenas se comenzó a mover el aire, se detuvieron las piedras, corrió el apacible río y cesó la delicada voz de Belisarda, cuando por la fresca orilla entre los verdes árboles bajaba el pastor Anfriso tras unas blancas ovejas, dichoso ganado de hombre tan bien perdido.

    • 1598 Vega Carpio, F. L. Arcadia [1975] Esp (CDH )
      Galafrón / ¿Qué guerra en Canas, * en Farsalia * o Púnica, * / como la de mi alma vió el armígero / que es de diamante su celada y túnica?
    • 1598 Vega Carpio, F. L. Arcadia [1975] 282 Esp (CDH )
      / Díselo al viento por su reja, y diome / lo que pude esperar de un hierro helado, / que no hay diamante que mis yerros dome.
    • 1598 Vega Carpio, F. L. Arcadia [1975] 432 Esp (CDH )
      Entonces Marte con feroz semblante / llamó la Fortaleza de la guerra, / que estaba toda armada de diamante. / "Aqueste fiero mostro, dijo, encierra / en el palacio de los altos hechos, / y en viéndole, a su centro la destierra."La Fortaleza entonces por los pechos / asió la Envidia, y dentro del palacio / la puso a contemplar muros y techos. /
    • 1599 Alemán, M. Guzmán Alfarache I [1992] Esp (CDH )
      ¿Cuál fortaleza de diamante no rompen tus agudos dientes? ¿Cuál virtud lo es de tu lengua? ¿Cuál piedad amparan tus obras? ¿Cuáles defetos cubre tu capa? ¿Cuál atriaca * miran tus ojos, que como basilisco no emponzoñes?
    • 1599 Alemán, M. Guzmán Alfarache I [1992] Esp (CDH )
      Tiene las piernas y pies de diamante, el cuerpo de zafiro y el rostro de carbunclo. Resplandece, alegra y vivifica. La otra su vecina parece a la tendera sucia: toda es montón de trapos de hospital, asquerosa, no hay a quien bien parezca, todos la aborrecen y tienen razón.
    • 1602 Vega Carpio, F. L. Rimas [2003] 49 Rimas Esp (CDH )
      / Bronce, jaspe, metal, mármoles parios, / consume el tiempo; vuestro amor no puede: / que es alma de diamante en vuestro pecho.
    • 1602 Vega Carpio, F. L. Rimas [2003] Rimas Esp (CDH )
      A las ardientes puertas de diamante, / coronado del árbol de Peneo, / mostraba en dulce voz llorando Orfeo / que allí puede llorar un tierno amante.
    • 1602 Vega Carpio, F. L. Rimas [2003] 92 Rimas Esp (CDH )
      En tanto que deshace el claro Apolo / de la sierra de Béjar la alta cumbre, / y por Gibraleón su menor lumbre / pasa por nuestro mar al otro Polo, / y mientras sobre el oro de Pactolo / su líquido cristal Tormes encumbre, / y de Atlante la excelsa pesadumbre / oprime el hombro que sustenta solo, / / con mil despojos, armas y laureles, / (después que otro Virgilio Eneidas cante / del gran Sotomayor de Benalcázar), / con nuevo timbre y nuevos coroneles, / vuestro nombre con letras de diamante / pondrá la Fama en su dorado alcázar.
    • 1602 Vega Carpio, F. L. Rimas [2003] Rimas Esp (CDH )
      Lucinda, el alma, pluma y lengua mía, / en vuestras alabanzas ocupara, / si en mil comparaciones una hallara / para satisfacción de su porfía; / ni en el lucero, el alba, el sol, el día, / la perla, el oro, ni el diamante para, / que desde el cielo hasta la Fénix rara / mil veces discurrió con osadía.
    • 1602 Vega Carpio, F. L. Rimas [2003] Rimas Esp (CDH )
      / Ya de diamantes, perlas y esmeraldas / cetro imperial adorna su alta frente, / que España ofrece en sus preciosas faldas, / pero queda el blasón tan diferente, / que sus águilas siempre están de espaldas, / y éstas han de mirarse eternamente.
    • 1603 Luque Fajardo, F. Fiel desengaño [1955] I, 64 Esp (CDH )
      [...] guiados de las blandas y frescas marcas, las aves con su música, la tierra con sus venas de oro y plata, el mar con sus nácares y perlas, las rocas con sus preciosas piedras, diamantes, rubíes y esmeraldas, con todo lo demás de estima y aprecio que sabe parlar y referir la humana elocuencia , no llega ni tiene comparación, cuanto hace ventaja lo espiritual y divino a lo corporal y terrestre.
    • 1603 Luque Fajardo, F. Fiel desengaño [1955] I, 133 Esp (CDH )

      [...] para que veáis cómo la sangre noble, cuando desdice, da mayor caída, que el hidalgo ruín más malo es que el pobre villano; y caso que negaran su Dios, trocándole por un Júpiter despidiendo rayos y relámpagos, por un Marte guerrero vestido de fina malla en carro de diamante, tirado de leones, o, en caso de aficiones lascivas, a una Venus, madre fabulosa de torpes voluntades, aun llevara el yerro alguna aparencia; empero ninguna tiene adorar un becerrillo que amenazaba comer, no le siendo posible.

    • 1603 Luque Fajardo, F. Fiel desengaño [1955] Esp (CDH )
      Déselo Dios a entender, por su misericordia y entrañas piadosas, con que se ablanden las de aquestos robles o diamantes.

      — Aquí —respondió Laureano con muestras de compasión— tráigalos su Majestad a buen conocimiento, con que la desnudez de sus almas y vida se repare.

    • 1603 Rojas Villandrando, A. Viaje Entretenido [1977] I, 17 Esp (CDH )
      / Manzanares, alegrías, / que ya Rojas ha venido / de las Indias y ha traído / perlas, diamantes y oro, / y, con ellos, el tesoro / del Viaje entretenido.
    • 1603 Rojas Villandrando, A. Viaje Entretenido [1977] Esp (CDH )

      Y si verdad tenemos de decir, en él se halla cuanto en el mundo se puede desear, ansí de bosques, jardines y huertas, agua de San Isidro que beber y hondura en muchas partes donde nadar; dejo su puente de oro en quien está engastado el diamante de este sagrado río, y vamos a su Casa de Campo.

    • 1603 Rojas Villandrando, A. Viaje Entretenido [1977] Esp (CDH )
      El precioso diamante es piedra del Sol, cuya virtud parece divina, aunque su secreto es tan grande en la honra y castidad de los casados como necesario el callarle. El rubí es de Venus. El carbunco, parte del Sol, parte de Júpiter, de quien son el safiro y jacinto. La esmeralda es de la Luna. La piedra imán del Norte, a quien mira y hace mirar al hierro, al cual atrae a sí con tanta fuerza que se sustenta dél y le convierte en su mesma sustancia; y, finalmente, todas estas cosas inferiores dependen de las superiores en esto: guardando el orden y armonía dicha entre sí.
    • 1603 Rojas Villandrando, A. Viaje Entretenido [1977] I, 126 Esp (CDH )
      / Que, aunque es monte a mis suspiros, / muda selva a mis querellas, / contrastará su diamante / la sangre de mi inocencia.
    • 1603 Rojas Villandrando, A. Viaje Entretenido [1977] Esp (CDH )
      La omnipotencia y valor / del autor de cuantas cosas / ha criado en cielo y tierra / con su mano poderosa, / más se mira en la hermosura / y perfección milagrosa / que resplandeciente está / en las más chicas de todas, / Porque criar deste mundo / la máquina poderosa, / entapizar a los cielos / de diamantes, perlas, joyas, / de signos y de planetas / y de estrellas luminosas [...]. /
    • 1604 Jiménez Patón, B. Elocuencia española [1604] Esp (CDH )
      Desto pecan algunos sonetos cargados de argentería, perlas, rubíes, diamantes, y otros vocablos tales, que hay soneto que vale un infinito tesoro. Otros cargados de flores, otros de otras bizarrías, que al juicio de los cuerdos más son superfluidades y afectaciones ociosas, que no ornato de locución.
    • 1604 Jiménez Patón, B. Elocuencia española [1604] Esp (CDH )

      Lo segundo, quitando letras o sílabas, como: No le salió a recebir con palio, sino con palo. No sólo no descansa, mas nos cansaLope de Vega en Ierusalén:

      Y vuelve de diamante, blando amante.
    • 1602-1604 Vega Carpio, F. L. Hermosura Angélica [2002] 664 Esp (CDH )
      / Era el vestido largo hasta la planta, / al brazo justo, de cintura estrecho, / y el escotado cuello la garganta / blanca mostraba, y el nevado pecho; / de un raso azul de cielo color santa, / y un manto blanco de diamantes hecho, / que quitaran la vista como el sueño, / a no verse los ojos de su dueño.
    • 1602-1604 Vega Carpio, F. L. Hermosura Angélica [2002] 706 Esp (CDH )
      / Temo los hados, y rigor prevengo / para quien ni las armas de diamante, / ni el fuerte corazón importan nada: / que una desdicha es la mayor espada».
    • 1602-1604 Vega Carpio, F. L. Hermosura Angélica [2002] 708 Esp (CDH )
      / Porque después que veinte reyes fueron, / (Medoro entrando en el Catayo), Atlantes / de unas andas riquísimas, que hicieron / de oro y marfil, de plumas y diamantes, / y los indios con fiestas suspendieron / la corte y las provincias circunstantes, / a un bosque los llevó, de cuyo suelo / señal no diera la mayor del cielo.
    • 1602-1604 Vega Carpio, F. L. Hermosura Angélica [2002] 710 Esp (CDH )
      / No se estuviera en su dorada cinta, / Marte cruel, la espada de diamante, / ¿quién te llamaba de tu esfera quinta / a regocijo y fiestas semejante? / La pesada manopla en sangre tinta / entras alzando fiero y arrogante, / y muy cubierto del luciente escudo, / adonde triunfa Amor, niño desnudo.
    • 1602-1604 Vega Carpio, F. L. Hermosura Angélica [2002] 722 Esp (CDH )
      Si hay montes de oro y plata y esmeraldas, / rubíes y diamantes y topacios, / cubiertos por las cumbres y las faldas, / dividiendo las peñas sus espacios; / si el oro de los cetros y guirnaldas, / de las coronas, templos y palacios / primero fue de un monte y de una sierra, / que como parto suyo en sí le encierra [...]. /
    • 1602-1604 Vega Carpio, F. L. Hermosura Angélica [2002] 740 Esp (CDH )
      / ¡Oh cuánto sabe la mujer que ama! / Quitose un gran collar, que cien diamantes / catorce sierpes engastaban de oro, / y otras piezas riquísimas, bastantes / a enriquecer el indio mar y el moro; / hizo de todas rayos semejantes / a la cara del sol, cuyo tesoro / el demonio, que a veces los hablaba, / en figura del ídolo imitaba.
    • 1602-1604 Vega Carpio, F. L. Hermosura Angélica [2002] 751 Esp (CDH )
      / "Miré entre todas por mi suerte esquiva / un sol al mismo Apolo semejante, / como entre humildes mirtos palma altiva, / y entre menudo aljófar el diamante; / dejeme enamorar, quedé cautiva, / adoro por mi culpa ajeno amante; / quiere y le paga con amor profundo / la más bella mujer que tiene el mundo.
    • 1602-1604 Vega Carpio, F. L. Hermosura Angélica [2002] 753 Esp (CDH )
      / »Finalmente, Nereida, he visto y veo / lo pasado y presente, y lo futuro / en la imagen cruel de tu deseo, / por las acciones varias conjeturo; / decirte agora si tu bien deseo / es enseñarte que el diamante es duro, / grave es la tierra y agua, el fuego ardiente, / húmedo el aire y cuerpo transparente.
    • 1602-1604 Vega Carpio, F. L. Hermosura Angélica [2002] 759 Esp (CDH )
      / Partida con un hacha la cabeza, / que más que el sol, aunque es de hierro, alumbra, / como corona de mayor riqueza / que la que con diamantes nos deslumbra, / Hermenegildo a la suprema alteza / del reino celestial el suyo encumbra, / dando a Sevilla honor, a España gloria, / cielo a su fe, y a su valor memoria.
    • 1602-1604 Vega Carpio, F. L. Hermosura Angélica [2002] 765 Esp (CDH )
      / Con esto el grave rostro, semejante / al ayo en cuyo aspecto se transforma, / hiere a Medoro el pecho de diamante, / a Nereida poniendo nueva forma; / que aunque la tierna sangre le quebrante, / y ser la suya antigua no conforma, / las aguas y la fuerza del conjuro / hicieron tierna planta el roble duro.
    • 1604 Vega Carpio, F. L. Rimas II [2003] 137 Rimas Esp (CDH )
      / En tanto, pues, que armado de diamante, / con rojas plumas, frámea y vista ardiente, / a vuestro heroico agüelo semejante, / Marte nos da sujeto conveniente, / oíd, señor, la pastoral avena, / tan simple y natural como esta fuente.
    • 1604 Vega Carpio, F. L. Rimas II [2003] 148 Rimas Esp (CDH )
      ¿Por qué razón la confianza tuya / ha de pensar que hay hombre tan constante, / si no es que a sus milagros lo atribuya? / ¿Qué milagros le ves de firme amante? / ¿A qué puerta llegó del duro infierno, / moviendo las murallas de diamante? / Que en la corteza vil de un olmo tierno / escribiese tu nombre, y que estuviese / al hielo castellano del invierno [...]. /
    • 1604 Vega Carpio, F. L. Rimas II [2003] 161 Rimas Esp (CDH )
      Vendrá la noche, y engastando el cielo / diamantes en su cóncavo sutiles, / tranquilo cubrirá toda la tierra; / los animales por el verde suelo / seguros dormirán, y a los rediles / voraz el lobo hará su oculta guerra; / bajarán los ganados de la sierra, / y tras el tardo buey con paso lento, / (del campo al heno atento) / el labrador se volverá a su aldea, / que de lejos humea / con la rústica cena deseada, / y verase colgada de su filo / callar la noche helada, / y que no muda mi dolor estilo. /
    • 1604 Vega Carpio, F. L. Rimas II [2003] 211 Rimas Esp (CDH )
      / «No os canséis», —les replicó— / y disparando una flecha / pasó el pecho de Filipo, / rey diamante y hombre cera, / a cuyo golpe se vieron / caer de golpe dos puertas, / y abrirse también dos nubes / llenas de luz y de estrellas.
    • 1604 Vega Carpio, F. L. Rimas II [2003] 211 Rimas Esp (CDH )
      / Cuando a la tierra bajaron / llenos de lágrimas tiernas / los ojos, las tristes damas / sobre una basa contemplan / un joven resplandeciente, / como entre las nubes densas / suele, coronado, el sol / tender las doradas hebras, / la planta sobre un diamante, / en que estaban estas letras: / Filipo Tercero soy.
    • 1605 Cervantes Saavedra, M. Quijote I [2004] Esp (CDH )
      Porque te hago saber, Sancho, que la boca sin muelas es como molino sin piedra, y en mucho más se ha de estimar un diente que un diamante; mas a todo esto estamos sujetos los que profesamos la estrecha orden de la caballería. Sube, amigo, y guía, que yo te seguiré al paso que quisieres.
    • 1605 Cervantes Saavedra, M. Quijote I [2004] 520 Esp (CDH )
      En las gargantas de los sus pies, que descubiertas, a su usanza, traía, traía dos carcajes (que así se llamaban las manillas o ajorcas de los pies en morisco) de purísimo oro, con tantos diamantes engastados que ella me dijo después que su padre los estimaba en diez mil doblas, y las que traía en las muñecas de las manos valían otro tanto.
    • 1605 Cervantes Saavedra, M. Quijote I [2004] 624 Esp (CDH )
      Acullá de improviso se le descubre un fuerte castillo o vistoso alcázar, cuyas murallas son de macizo oro, las almenas de diamantes, las puertas de jacintos: finalmente, él es de tan admirable compostura, que, con ser la materia de que está formado no menos que de diamantes, de carbuncos, de rubíes, de perlas, de oro y de esmeraldas, es de más estimación su hechura.
    • 1605 Góngora Argote, L. Poesías 1605 [2000] 239 Poesías Esp (CDH )
      / Deseáronse este día / con las reales personas / los rayos de sus coronas, / gloriosa infantería; / y las, que el cielo nos fía, / luces divinas, aquellas / que (si piedras son estrellas), / estrelladas de diamantes, / a unos fueron Bradamantes, / a otros, Angélicas bellas.
    • 1605 Hidalgo, G. L. Diál entretenimiento [2007] Esp (CDH )
      Pues por eso no quede, que si tuviéramos un diamante yo le señalara; don Diego me parece que le traía consigo ayer; si me le da, yo pondré vuestro nombre en el vaso.
    • 1605 Hidalgo, G. L. Diál entretenimiento [2007] Esp (CDH )

      DON DIEGO:Si, como pedís un diamante, pidiérades una Margarita, aquí estaba mi mujer.

      FABRICIO:Acordado me habéis otro dicho como ese. Iba un capellán con cuatro o cinco señoritos estudiantes, todos de manteo y bonete, que, como era pedagogo dellos, los llevaba todos delante de sí. Llegose a él un amigo suyo y preguntándole si tenía trueco de una corona, le respondió: "Si me le pidiérades de un canónigo, aquí llevaba menudos".

    • 1605 Inca Garcilaso Florida Inca [1988] Perú (CDH )
      Unas tenían por casquillos puntas de cuernas de venado, labrados en grandíssima perfección, con cuatro esquinas, como punta de diamante. Otras tenían por casquillos espinas de pescados maravillosamente labradas al propósito de las flechas.
    • 1605 Inca Garcilaso Florida Inca [1988] Perú (CDH )
      Los dos primeros, uno de cada parte, que eran los mayores, tenían sendas porras guarnecidas al postrer cuarto dellas con puntas de diamantes y cintas de aquel cobre, hechas ni más ni menos que las porras que pintan a Hércules, que parescía que por éstas se uviessen sacado aquéllas, o por aquéllas éstas.
    • 1605 Inca Garcilaso Florida Inca [1988] 346 Perú (CDH )
      En otra sala, que era la tercera, no avía sino hachas, como las que diximos que tenían los gigantes de la cuarta orden, con hierros de cobre que de la una parte tenían cuchilla y de la otra punta de diamante de una sesma y de una cuarta en largo. Muchas dellas tenían hierros de pedernal asidos fuertemente a las astas con anillos de cobre.
    • 1605 Lpz Úbeda, F. Pícara Justina [1977] Esp (CDH )

      [...] los poetas los llaman aljófares, perlas, cristales, diamantes y estrellas. Estos diz que lo dicen; véanlo allá, que si la cota saliere falsa, no seré yo la primera que creo en cotas que no son a prueba.

    • 1605 Lpz Úbeda, F. Pícara Justina [1977] Esp (CDH )
      Pusieron en Justina sus hermanos Manos, lengua, y tras esto, una demanda. / Manda el juez pague costas de escribanos. / Vanos jueces (dice), apelo al Almirante, / Ante el cual llamaré a Justes de Guevara, / Vara de manteca y pecho de diamante.

      Ya, Dios norabuena, asenté real en Mansilla.

    • c1605 Vega Carpio, F. L. Peribáñez [1997] Esp (CDH )
      COMENDADOR (De ver su traje me asombro, / y su rara perfeción: / diamante en plomo engastado.) / ¡Dichoso el hombre mil veces / a quien tu hermosura ofreces!
    • c1605 Vega Carpio, F. L. Peribáñez [1997] 49 Esp (CDH )
      / Éstos hicieran joyas, y buscaran / cadenas de diamantes, brincos, perlas, / telas, rasos, damascos, terciopelos, / y otras cosas estrañas y esquisitas; / hasta en Arabia procurar la fénix; / pero la calidad de lo que quiero / me obliga a darte parte de mis cosas.
    • c1605 Vega Carpio, F. L. Peribáñez [1997] 86 Esp (CDH )
      / Más precio verle venir / en su yegua la tordilla, / la barba llena de escarcha / y de nieve la camisa, / la ballesta atravesada, / y del arzón de la silla / dos perdices o conejos, / y el podenco de traílla, / que ver al Comendador / con gorra de seda rica, / y cubiertos de diamantes / los brahones y capilla; / que más devoción me causa / la cruz de piedra en la ermita / que la roja de Santiago / en su bordada ropilla.
    • c1605 Vega Carpio, F. L. Peribáñez [1997] Esp (CDH )
      / Iréis, Juan de Velasco, previniendo / (pues que la Vega da lugar bastante) / el alarde famoso que pretendo, / porque la fama del concurso espante / por ese Tajo aurífero, y subiendo / al muro por escalas de diamante, / mire de pabellones y de tiendas / otro Toledo por las verdes sendas.
    • 1608 Góngora Argote, L. Poesías 1608 [2000] Poesías Esp (CDH )
      Pastor que en la vega llana / del Betis derramas quejas, / ya entre lana sin ovejas / y ya entre ovejas sin lana, / yo entretengo hasta mañana / a tu músico zagal, / que a un ídolo de cristal, / que es diamante de desdén, / quiero que le cante bien / lo que yo le lloro mal.
    • 1608 Quevedo Villegas, F. Sueño infierno [2003] 297 Sueños y discursos Esp (CDH )
      Y si quieres acabar de saber cómo estos son los que sirven allá a la locura de los hombres, juntamente con los plateros y buhoneros, has de advertir que si Dios hiciera que el mundo amaneciera cuerdo un día, todos estos quedaran pobres, pues entonces se conociera que en el diamante, perlas, oro y sedas diferentes pagamos más lo inútil y demasiado y raro que lo necesario y honesto. Y advertid ahora que la cosa que más cara se os vende en el mundo es lo que menos vale, que es la vanidad que tenéis, y estos mercaderes son los que alimentan todos vuestros desórdenes y apetitos.
    • 1609 Inca Garcilaso Comentarios Reales Incas [1985] Perú (CDH )

      Adoraban la piedra esmeralda, particularmente en una provincia que hoy llaman Puerto Viejo; no adoraban diamantes ni rubíes porque no los hubo en aquella tierra.

    • 1609 Inca Garcilaso Comentarios Reales Incas [1985] Perú (CDH )
      Por las esquinas de las molduras habían muchos engastes de piedras finas, esmeraldas y turquesas, que no hubo en aquella tierra diamantes ni rubíes. Sentábase el Inca en estos tabernáculos cuando hacían fiestas al Sol, unas veces en un lienzo y otras en otro conforme al tiempo de la fiesta.
    • 1609 Inca Garcilaso Comentarios Reales Incas [1985] Perú (CDH )
      El hierro tenía una cuchilla de la una parte y una punta de diamante de la otra, que para ser partesana no le faltaba más de la punta que la partesana tiene por delante. Al ponérsela en la mano, le decían: Aucacunápac.
    • 1612 Góngora Argote, L. Poesías 1612 [2000] Poesías Esp (CDH )
      Este, pues, docto enjambre y dulce coro, / maravillas libando, no ya aquellas / efímeras de flores / que a la madre gentil de los Amores / deben, y a sus estrellas, / tan breve ser, que en un día que adquieren / alegres nacen y caducas mueren, / sino otras maravillas, / que marchitar en vano / pretende el tiempo, desde las orillas / que los términos besan del Tebano / hasta el hombro robusto / del español Atlante, / del muro de diamante / del Pirineo adusto, / sacras plantas, perpetuamente vivas, / émulas no de palmas ni de olivas / (que en duración se burlan y en grandeza / de cuantas ostentó naturaleza), / sino de las pirámides de Egito [...]. /
    • 1612 Mira Amescua, A. Esclavo demonio [1984] Esp (CDH )
      Lisarda. Junto a una fuente, que espejo / de cristales y diamantes / es del sol, dos caminantes / robados y muertos dejo. / Relámpagos fue, y ensayo / de mi colérico fuego; / pero el matar a don Diego / será la verdad y el rayo. /
    • 1612 Mira Amescua, A. Esclavo demonio [1984] Esp (CDH )
      Príncipe. Mucho la banda te vale, / pues te doy este diamante / por ella. D. Sancho.Soy gran amante. / No hay tesoro que la iguale.
    • c1579-a1613 Argensola, L. Rimas [1950] Esp (CDH )
      / ¿Hay, por ventura, de diamante escudo / que pueda hazer tan firme resistencia / como de un alma pura la inocencia, / que ofreze el pecho al venzedor desnudo? / Yo vi, yo vi los ojos (no es mentira) / que muerte amenazaban detenerse / con blando afecto en la miseria mía; / i deshazerse los nublados de ira, / i la santa piedad aparezerse: / que todo es fácil si en la fe se fía.
    • c1579-a1613 Argensola, L. Rimas [1950] 136 Esp (CDH )
      Afirmativo soy, i tan constante, / que antes que en mí se imprima forma nueva. / se imprimirá la cera en el diamante. / Con mi nombre mi ser claro se prueva; / que bárbaro, ignorante se interpreta, / i no sé yo a quién más que a mí se deva. /
    • c1579-a1613 Argensola, L. Rimas [1950] 141 Esp (CDH )
      / En un diamante firme quedó escrita / el mismo día que con lazo estrecho / Amor nos cargó el yugo por sus manos.
    • c1579-a1613 Argensola, L. Rimas [1950] 207 Esp (CDH )
      Amor podrá en su templo / en tablas de diamante / esculpir, porque dure, tal historia; / i sirva para exemplo / de que una fe constante / pudo subir a Daphnis a tal gloria; / i con esta memoria / (siendo la virtud guía) / fácil será la más difícil vía. /
    • 1613 Góngora Argote, L. Soledades I [1994] 185 Esp (CDH )
      / ¡Oh tú que, de venablos impedido, / muros de abeto, almenas de diamante, / bates los montes que, de nieve armados, / gigantes de cristal los teme el cielo, / donde el cuerno, del eco repetido, / fieras te expone que, al teñido suelo, / muertas, pidiendo términos disformes, / espumoso coral le dan al Tormes!: / arrima a un fresno el fresno, cuyo acero, / sangre sudando, en tiempo hará breve / purpurear la nieve, / y, en cuanto da el solícito montero / al duro robre, al pino levantado, / émulos vividores de las peñas, / las formidables señas / d
    • 1613 Góngora Argote, L. Soledades I [1994] 277 Esp (CDH )
      / Náutica industria investigó tal piedra, / que, cual abraza yedra / escollo, el metal ella fulminante / de que Marte se viste, y, lisonjera, / solicita el que más brilla diamante / en la nocturna capa de la esfera, / estrella a nuestro Polo más vecina, / y, con virtud no poca, / distante la revoca, / elevada la inclina / ya de la Aurora bella / al rosado balcón, ya a la que sella / cerúlea tumba fría / las cenizas del día.
    • 1614 Salas Barbadillo, A. J. Ingeniosa Elena [1985] Esp (CDH )

      Pero al fin, la perseverancia todas las cosas consigue:el diamante se labra y dispone, y una gota de agua blanda se haze lugar en ladureza de una peña rústica con la continuación y assistencia.

    • 1614 Salas Barbadillo, A. J. Ingeniosa Elena [1985] 73 Esp (CDH )
      / Mandaron que se hablasse en su presencia / bordados, plata, perlas y diamantes: / lenguaje de más gala y eloquencia.
    • 1614 Vega Carpio, F. L. Rimas sacras [2003] Esp (CDH )
      Muere la vida, y vivo yo sin vida, / ofendiendo la vida de mi muerte; / sangre divina de las venas vierte, / y mi diamante su dureza olvida.
    • 1614 Vega Carpio, F. L. Rimas sacras [2003] Esp (CDH )
      No es mucho que Israel las aguas corte / del rubio mar, si va Moisés delante / haciéndole dos muros de diamante / que a Egipto emboten de la espada el corte.
    • 1614 Vega Carpio, F. L. Rimas sacras [2003] Esp (CDH )
      Pusieron los armígeros gigantes / un monte en otro por subir al cielo, / que la soberbia que produce el suelo / engendra pensamientos semejantes; / Mas cuando de sus fúlgidos diamantes / tocar pensaron el celeste velo, / cayeron con Nembrod, y el fuego en hielo / sepultó sus cervices arrogantes.
    • 1614 Vega Carpio, F. L. Rimas sacras [2003] Esp (CDH )
      Formando Batuel castillos de oro / en los camellos árabes gigantes, / y sobre los asirios elefantes / de las doncellas el honesto coro, / parte Rebeca por mayor tesoro / que plata y oro e índicos diamantes, / ganados y pastores circunstantes / desde la blanca oveja al rubio toro.
    • 1614 Vega Carpio, F. L. Rimas sacras [2003] 411 Esp (CDH )
      / Yo soy por quien os arrancan / esos cabellos benditos, / que diera el cielo por ellos / todos sus diamantes ricos.
    • 1614 Vega Carpio, F. L. Rimas sacras [2003] Esp (CDH )
      / ¿Qué importa que de diamantes / os viese Juan, muros bellos, / que estando Cristo clavado, / cómo podrá defenderos? / Si Cristo santo es la puerta, / ya se la rompen tres hierros, / cuyas llaves sangre baña, / porque den vuelta más presto.
    • 1614 Vega Carpio, F. L. Rimas sacras [2003] 454 Esp (CDH )
      / ¡Oh tú, soldado hermoso, / que coronado de diamantes puros, / con brazo poderoso, / alta la espada, nos fabricas muros / de tus fenicias alas, / y del altar del alma incienso exhalas!, / pues conducir al Cielo / quien goce tu Señor es tu cuidado, / cuando se rompa el velo / y el espíritu corra desatado / de la prisión que vive, / de tus victorias el laurel recibe.
    • 1614 Vega Carpio, F. L. Rimas sacras [2003] 457 Esp (CDH )
      / Y tú, que al gran tesoro / del toledano erario tantos diste, / en vez de la esmeralda y amatiste, / el rubí y el diamante, / acepta el mirto y el laurel triunfante, / el lirio azul y la sangrienta rosa / y la azucena castamente hermosa.
    • 1614 Vega Carpio, F. L. Rimas sacras [2003] 494 Esp (CDH )
      / Verás con justa y prodigiosa hazaña / mayores honras a cenizas frías, / si bien fenicio resplandor las baña, / y continuada por tan largos días, / que en buscar los difuntos encubiertos / darás la gloria al español Tobías, / que si él, piadoso entre peligros ciertos, / daba en la tierra extraña sepultura, / si hay tierra extraña para cuerpos muertos, / vos se la dais en oro, en plata pura, / y en los diamantes de la eterna fama, / veneración más alta y más segura.
    • 1614 Vega Carpio, F. L. Rimas sacras [2003] 502 Esp (CDH )
      / Esta perla, esta unión sin semejante / plumas del Fénix bañe el tiempo en oro, / y en láminas preciosas de diamante.
    • 1615 Cervantes Saavedra, M. Entretenida [1995] Comedias y entremeses Esp (CDH )
      Torrrente ¡Oh, cuántos destos diamantes / he visto volver de masa! / ¡Cuántas he visto rendidas / a un billete trasnochado! / ¡Cuántas, sin darlas, han dado / de ganadas en perdidas! / ¡Cuántas siguen sus antojos / en mitad de su recato! / ¡Cuántas en el dulce trato / tropiezan, y aun dan de ojos!
    • 1615 Cervantes Saavedra, M. Rufián dichoso [1995] Comedias y entremeses Esp (CDH )
      [...] sus lágrimas, su bebida, / y sazona su comida / de Dios la amorosa llama; / un canto aplica a su pecho / con golpes, de tal manera que / , aunque de diamante fuera, / le tuviera ya deshecho; / por huir del torpe vicio / de la carne y su regalo, / su camisa, aunque esté malo, / es de un áspero silicio; / descalzo siempre los pies, / de toda malicia ajeno, / amando a Dios por ser bueno, / sin mirar otro interés.
    • 1615 Cervantes Saavedra, M. Casa celos [1995] Comedias y entremeses Esp (CDH )
      Reinaldos¡Mientes! Y ven con la espada, / que, aunque seas de diamante, / verás, infame arrogante, / mi verdad averiguada!

      Vanse a herir con las espadas; salen del hueco del teatro llamas de fuego, que no los deja llegar.

    • 1615 Cervantes Saavedra, M. Casa celos [1995] Comedias y entremeses Esp (CDH )
      / ¿Adónde estás, tesoro de mi alma, / única al mundo en hermosura y gracia? / La triste barca del barquero horrendo / pasaré por hallarte, y al abismo, / cual nuevo Orfeo, bajaré llorando / y romperé las puertas de diamante.
    • 1615 Cervantes Saavedra, M. Gran Sultana [1995] Comedias y entremeses Esp (CDH )
      Madrigal ¿Por qué? ¿Por esto? / Pues, por las once mil de malla juro, / y por el alto, dulce, omnipotente / deseo que se encierra bajo el hopo / de cuatro acomodados porcionistas, / que he de romper por montes de diamantes / y por dificultades indecibles, / y he de llevar mi libertad en peso / sobre los propios hombros de mi gusto, / y entrar triunfando en Nápoles la bella / con dos o tres galeras levantadas / por mi industria y valor, y Dios delante, / y dando a la Anunciada los dos bucos, / quedaré con el uno rico y próspero; / y no ponerme ahora a andar por trena, / cargado de temor y de miseria.
    • 1615 Cervantes Saavedra, M. Gran Sultana [1995] Comedias y entremeses Esp (CDH )
      / Vestídmela a la española, / con vestidos tan hermosos / que admiren por lo costosos, / como ella admira por sola; / gastad las perlas de Oriente / y los diamantes indianos, / que hoy os colmaré las manos / y el deseo fácilmente.
    • 1616 Góngora Argote, L. Poesías 1616 [2000] 472 Poesías Esp (CDH )
      Vestido, pues, el pecho / túnica Apolo de diamante gruesa, / parte la dura huesa / con la que en dulce lazo el blando lecho. / Si otra inscripción deseas, vete cedo: / lámina es cualquier piedra de Toledo.
    • 1617 Cascales, F. Tablas poéticas [1975] 12 Esp (CDH )
      / Merced del franco cielo, / de donde a los mortales / con el fuego la traxo Prometeo: / Con ella en todo el suelo, / árboles, y animales / traxo a sí con sus números Orfeo; / paró a su son Leteo; / y con su metro tierno / Imperio tuvo tanto, / que venció con el canto / los monstros, y los dioses del Infierno, / rompiendo su discante las aldavas, / y puertas de diamante.
    • c1617 Ruiz Alarcón, J. Ganar amigos [1959] 294 México (CDH )
      [...] que apenas la vez primera / vieron mis ojos sus calles, / cuando el Marqués don Fadrique, / ese castigo de alarbes, / ese honor de castellanos, / rayo de turcos alfanjes; / ese espejo de las damas / y envidia de los galanes, / a combatirme empezó / con medios tan eficaces, / que ha usurpado la opinión / mi corazón al diamante. /
    • c1617 Ruiz Alarcón, J. Ganar amigos [1959] México (CDH )
      [...] y cuando no, de no hablar / nace sospecha dudosa, / siendo tan cierta y forzosa / la afrenta de no callar. / Y porque más adelante / no paséis, mi pecho es / en este caso, Marqués, / un sepulcro de diamante. Marqués:Ya no basta el sufrimiento; / (Ap.que añade la resistencia / a los celos impaciencia / y furias al sentimiento.) / Mas con esta espada yo / el diamante romperé, / y en vuestro pecho veré / lo que en vuestra boca no.
    • c1617 Ruiz Alarcón, J. Ganar amigos [1959] México (CDH )
      Doña Ana:Señor...Marqués: Tratarme agora de amor / es ablandar un diamante. Doña Ana:Acabad; cesen enojos: / no puedan tanto los celos.
    • c1617 Ruiz Alarcón, J. Ganar amigos [1959] 337 México (CDH )
      ¿Quién creyera / que allí el mortal veneno / de mi opinión y honestidad bebiera? / Bien dicen que la suerte está constante / en tablas esculpida de diamante.
    • c1600-1618 Belmonte Bermúdez, L. Hispálica [1974] 16 Esp (CDH )
      / Verás que en carros de diamante puro / y en conchas de metal resplandeciente / cerrado el dios en las batallas duro / valor enseña a la africana gente; / verás de yelmos coronado el muro / robar la crespa luz al cirio ardiente, / y en el herido viento oirás que suena / el cavado clarín sobre la almena.
    • c1600-1618 Belmonte Bermúdez, L. Hispálica [1974] 43 Esp (CDH )
      / Pero si en vez del ofendido Atreo / y el fiero hermano, capitán prudente, / y del caballo el inventor Epeo / y el escuadrón de Dolopes valiente, / don Jaime de Aragón cumple el deseo / de ver al Betis la mojada frente, / si fatiga el bridón don Pedro Ponce, / ¿qué defensa tendrán muros de bronce? / Si el nudoso bastón, cual juncia leve / Garcipérez de Vargas juega al viento / y el brazo de la espada en alto mueve / don Rodrigo Girón, de España aumento; / si del gran Marmolejo ya se atreve, / diamante en vez de mármol, ciento a ciento / la cuchilla segar garganta libia, / Sevilla en vano a batallar se alivia.
    • c1600-1618 Belmonte Bermúdez, L. Hispálica [1974] 60 Esp (CDH )
      / Su barbacana y foso le aseguran / del poder más soberbio y arrogante, / si bien su lisa piedra blanca y dura / muestra mayor defensa que el diamante; / sus doce puertas, que la fama oscura / dejan de la ciudad más importante, / con gruesas de metal planchas herradas / sobre muro durísimo clavadas.
    • c1600-1618 Belmonte Bermúdez, L. Hispálica [1974] 86 Esp (CDH )
      / Mas de imposibles reparado el moro / para celarle más su nueva empresa, / "Oh Sultano —le dice—, el fiel tesoro, / en el alma negártelo me pesa; / si yo pudiera con diamante y oro / comprarte el bien que adora... no profesa / menos nuestra amistad, pero son leyes, / palabras, por tu daño, de los reyes.
    • c1600-1618 Belmonte Bermúdez, L. Hispálica [1974] 131 Esp (CDH )
      / ¡Qué de requiebros y lisonjas tiernas / escucha Marcelina al falso amante! / ¡Qué de promesas como el cielo eternas / finge más firme que lo fué el diamante! / ¡Oh! Tú, deidad, que en larga paz gobiernas / la tierra y cielo que tus glorias cante, / ¿cómo sufres que viva en pecho humano, / fingiendo noble amor, amor villano? / ¿Las lágrimas son estas que vertías, / éstas las quejas que en mi ausencia dabas, / ésta la fe que eterna prometías / cuando mis brazos sin temor gozabas? / Las noches cortas y prolijos días / que alegre y triste por mi causa estabas, / ¿qué ya se hicieron, engañoso amigo? / Ya se olvidaron, porque van contigo.
    • c1600-1618 Belmonte Bermúdez, L. Hispálica [1974] 142 Esp (CDH )
      / Tres veces vimos, viéramos la muerte, / y no el sin fruto que esperamos lloro, / temblar su efigie de alabastro fuerte / sobre peana de diamantes y oro; / si ya Sevilla tal prodigio advierte / en el templo mayor, si tiembla el coro / donde la voz se alienta en honra suya.
    • c1600-1618 Belmonte Bermúdez, L. Hispálica [1974] 148 Esp (CDH )
      / Desde los pies del andaluz caballo / iba teñido el rey hasta la frente / de católica sangre, que al mirallo / pavor pusiera a un corazón valiente; / procuraban los nuestros derriballo / no con batalla igual que no la siente, / mas era trabucar puestos delante / con blandos soplos montes de diamante.
    • c1600-1618 Belmonte Bermúdez, L. Hispálica [1974] Esp (CDH )
      / En medio agora, pues, de la reñida / áspera lid que Marte la sustenta, / vencedora esta parte y ya vencida / de diamante, la túnica sangrienta, / Alí descubre a Hazem, que en la florida / margen quiere templar de la sedienta / calor la fuerza, si a templar no prueba / la sed, con agua que de sangre lleva.
    • c1600-1618 Belmonte Bermúdez, L. Hispálica [1974] 164 Esp (CDH )
      Llegaba en esto a barrenarle el peto, / que no lo hicieran lanzas de diamante, / en un zaíno feroz Tristán de Queto, / sin que desnude el bárbaro semblante; / pero torciendo el cuerpo en el inquieto / caballo, con espumas arrogante, / templó el enojo, pues tirando un tajo, / cayeron ambos y Tristán debajo. /
    • c1600-1618 Belmonte Bermúdez, L. Hispálica [1974] 190 Esp (CDH )
      / Llegué a las puertas ya con un diamante, / sobrada la lealtad de la primera, / donde el soldado al miedo así inconstante / disculpa su maldad y venia espera, / no del rey que engañó, pues vé delante / a Celidoro, cuya muerte fiera / con piedad excusó, y a quien siguiendo / consiguió libertad, del rey huyendo.
    • c1618 Castro, G. Mocedades Cid [1996] Esp (CDH )
      REYPara intentallo, ¿qué haré? / ¿De qué manera podré / averiguallo en su pecho?ARIAS GONZALODejándome el cargo a mí, / haré una prueba bastante.REYDile que entre.ARIAS GONZALO Este diamante / he de probar. ¡Oye! CRIADODi.

      El primer CRIADO habla al oído con ARIAS GONZALO, y EL OTRO sale a avisar a JIMENA.

      REYEn el alma gustaría / de gozar tan buen vasallo / libremente.
    • 1620 Bramón, F. Sirgueros Virgen [1943] México (CDH )

      Ya de la guiñadora Venus el rostro que en el tercer móvil tiene su asiento se vio desde la tierra; ya mil y veinte y dos diamantes que matizan el turquesado manto de la esfera octava contaban los astrólogos [...].

    • c1619-1620 Ruiz Alarcón, J. Verdad sospechosa [1999] 100 México (CDH )
      / En un hombre de diamantes, / delicadas de oro flechas, / que mostrasen a mi dueño / su crueldad y mi firmeza, / al sauce, al junco y al mimbre / quitaron su preeminencia, / que han de ser oro las pajas / cuando los dientes son perlas.
    • c1619-1620 Ruiz Alarcón, J. Verdad sospechosa [1999] 184 México (CDH )
      ¿Es ésta de las mujeres / que se rinden por dinero?tristánVirgilio dice que Dido / fue del troyano abrasada, / de sus dones obligada / tanto como de Cupido. / ¡Y era reina! No te espantes / de mis pareceres rudos, / que escudos vencen escudos, / diamantes labran diamantes.
    • 1621 Almansa Mendoza, A. Cartas 1621 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )
      Y el conde de Villamediana ha mostrado ser tan su amigo que, entre otras muestras que ha dado del amor que a su ilustrísima tiene, le presentaba un cintillo de diamantes y una venera de hábito de muy gran valor y una letra, aceptada en los tesoreros de la cruzada, de mucha cantidad.
    • 1621 Góngora Argote, L. Poesías 1621 [2000] Poesías Esp (CDH )
      Suspenda, y no sin lágrimas, tu paso, / oh peregrino errante, / este augusto depósito, este vaso, / émula su materia del diamante, / su forma, de la más sublime llama / que a egipcio construyó bárbara fama.
    • 1621 Vega Carpio, F. L. Filomena [2003] 97 Esp (CDH )
      Notables invenciones tiene amor para hallar lugar a sus esperanzas, pues con ella le tuvo para venir a su casa de Otavio muchas veces, y Diana también para verle y desearle y para que un día, dichoso al parecer de entrambos pudiese darle un papel con una sortija de un diamante.
    • 1621 Vega Carpio, F. L. Filomena [2003] Esp (CDH )
      Dieron las doce, hora en que siempre venía su hermano de jugar o de otros pasatiempos juveniles, y estando llena de mortales sospechas y congojas vio con la claridad de la luna venir un hombre de buen talle y disposición, con un sombrero de tafetán de falda grande, pluma blanca y alguna cosa de oro que, como trancelín de diamantes a su parecer resplandecía; y así en esto como en lo demás le pareció a Celio. Pasó el hombre sin advertir en nada y ella, temerosa y ciega, le ceceó dos veces. Volvió el hombre el rostro y, viendo tan buena traza de mujer y en casa tan principal, acercose a ella sin hablarla, con miedo de lo que podía sucederle.
    • 1621 Vega Carpio, F. L. Filomena [2003] Esp (CDH )
      Sacó dos joyas de diamantes que traía en el pecho, y dándole la primera y de más valor para que hiciese criar su hijo, con la otra le pagó el hospedaje, que el amor era imposible. Vistiose finalmente de un gabán y, cortándose los cabellos, cubrió con un sombrero rústico lo que antes solían cuidadosos lazos, diamantes y oro. Era Diana bien hecha y de alto y proporcionado cuerpo; no tenía el rostro afeminado, con que pareció luego un hermoso mancebo, un nuevo Apolo cuando guardaba los ganados del Rey Admeto.
    • 1621 Vega Carpio, F. L. Filomena [2003] 127 Esp (CDH )
      Empeñé las joyas en Sevilla para cosas que me fueron necesarias, con determinación que, si Dios me volvía con bien del comenzado viaje, volvería las joyas a su dueña. Pero si por la relación —añadió el piloto—, que me habéis dado conocéis esta dama, este diamante es suyo; mirad si le conocéis.
    • 1621 Vega Carpio, F. L. Filomena [2003] Esp (CDH )
      Creyendo Celio que el Virrey se le había aficionado, y creyendo la verdad, aunque no la entendía, contola por extenso toda su historia, desde los amores de Toledo, la ausencia de Diana, lo que él había padecido por buscarla y cómo el hombre que había muerto era el que le había hurtado sus joyas, que por no le querer restituir el diamante, y ser la primera prenda de su amor, vino en tanta desesperación y renovado sus desdichas.
    • 1621 Vega Carpio, F. L. Filomena [2003] 22 Esp (CDH )
      / Los palacios espléndidos que vive, / el oro, plata, joyas y diamantes, / el quieto mar, que la ciudad recibe / en hombros de sus puertos circunstantes; / las coronadas barcas le describe, / de tendales de seda y de triunfantes / laureles, que en la mar forman pensiles / en popas de cristales y marfiles; / la pesca por la mar o por los ríos, / ya de nudosa red, ya débil caña, / y cómo hasta en los mismos centros fríos / engaña el arte y la codicia engaña; / y en los amenos bosques y sombríos / valles, tal vez en áspera montaña, / la caza de las aves y las fieras
    • 1621 Vega Carpio, F. L. Filomena [2003] 39 Esp (CDH )
      / Había ya desde el etéreo Toro / del campo superior, que influye en éste, / las doce piezas de diamantes y oro / bañado el sol al trancelín celeste / cuando, por no fiar en mudo lloro / lengua que sus desdichas manifieste, / quiso que un lienzo hablase a la memoria / de Progne, en que labró su triste historia.
    • 1621 Vega Carpio, F. L. Filomena [2003] 46 Esp (CDH )
      / Coturno de morada y blanca seda, / con varios lazos de diamantes y oro, / el pie con lo que más se atreve enreda, / sin ofender el femenil decoro; / tal se vio el cisne de la hermosa Leda, / y tal hirió, llevando a Europa el toro / el alma que aplicaba más al lado / por donde le arrimaba el pie nevado.
    • 1621 Vega Carpio, F. L. Filomena [2003] 46 Esp (CDH )
      / La nieve que los lazos descubrían, / de más estimación que los diamantes, / en quien los más helados se encendían / por precios de cuidados daba instantes.
    • 1621 Vega Carpio, F. L. Filomena [2003] 71 Esp (CDH )
      El arte sí que adorna y enriquece: / él da luz al diamante / y perfección al oro. / Naturalmente Filomena canta, / siempre trágica amante; / yo con arte aprendido, / que a quien me escucha espanta, / pues hablo en lo que ignoro, / dándome grato oído, / admirados de ver que tan pequeño / intrépido me arroje, / y que a los dioses de la tierra enoje. /
    • 1621 Vega Carpio, F. L. Filomena [2003] 83 Esp (CDH )
      Cayó mi dulce Isidroen un villano pozo, / mas no perdiendo el gozo, / que mal pueden romper lanzas de vidro / en armas de diamante, / ni pincel ignorante / borrar la simetría / de la figura que pintado había / con divinos colores; / antes guardan mejor campos de flores / las márgenes de espinos, / que fríos desatinos / de ingenios envidiosos / descubren más las almas, / como las fuertes palmas, / que resistiendo al peso, / levantan más los ramos victoriosos. /
    • 1622 Quevedo Villegas, F. Sueño muerte [2003] Sueños y discursos Esp (CDH )
      En esto entró una que parecía mujer, muy galana y llena de coronas, cetros, hoces, abarcas, chapines, tiaras, caperuzas, mitras, monteras, brocados, pellejos, seda, oro, garrotes, diamantes, serones, perlas y guijarros. Un ojo abierto y otro cerrado, vestida y desnuda de todas colores; por el un lado era moza y por el otro era vieja; unas veces venía despacio y otras aprisa; parecía que estaba lejos y estaba cerca, y cuando pensé que empezaba a entrar estaba ya a mi cabecera. Yo me quedé como hombre que le preguntan qué es cosi y cosa, viendo tan extraño ajuar y tan desbaratada compostura. No me espantó; suspendiome, y no sin risa, porque bien mirado era figura donosa.
    • 1623 Almansa Mendoza, A. Relaciones 1623 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )
      Aunque el escritor es deudor de sabios y necios, no era necesario advertir que los más de estos señores llevaban las sillas y guarniciones de la misma forma que sus vestidos, y danse por supuestos tanta variedad de forros, telas, brocados y felpas y tabíes, y tanta riqueza de piedras y diamantes cual se deja advertir de hombres tan poderosos y en ocasión tan grande. La variedad de penachos era un monte de nieve con algunas manchas de otras colores.
    • 1623 Almansa Mendoza, A. Relaciones 1623 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )
      En el sombrero, cintillo y joya de diamantes, desprecio de Febo, plumas en airoso penacho. El príncipe, de negro, guarnecido costosamente a la española, la insignia de San Jorge en colonia azul oscura, la jarretera bordada sobre la color, y en tal llaneza deja ver su majestad, como el sol entre los astros (no la menor acción de su cordura), que un huésped venido por la posta, sin casa, no pudiendo lucir con igualdad, huye competir al sol de las Españas.
    • 1623 Almansa Mendoza, A. Relaciones 1623 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )
      [...] y los demás aderezos bordados de perlas riquísimas, tan digna de su majestad como de su alteza, y dos garañones con las hembras, y una pistola y espada y daga, y aderezo de ellas de diamantes de gran estimación, ochenta escopetas, igual número de ballestas con que había servido el duque de Medinasidonia, y la espada y pistola el de Osuna [...].
    • 1623 Almansa Mendoza, A. Relaciones 1623 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )

      [...] y el príncipe dio al marqués de Flores una excelente joya de diamantes. Y al duque de Buckingham: doce caballos españoles, cuatro moriscos, cuatro yeguas y diez potros encubertados de mantas de terciopelo carmesí guarnecidas de oro, y entre espadas y escopetas cincuenta, y un cintillo de diamantes de valor de treinta mil escudos

    • 1623 Almansa Mendoza, A. Relaciones 1623 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )

      Y al capitán de la guarda, que es uno de los más gentiles caballeros y de buena arte que vinieron: doscientos botones de diamantes y cuatro caballos, y, entre ellos, pasamuros; y otros dos al conde de Denbigh, tantos al conde de Arundel, tantos al barón de Hamilton, tantos al conde de Carlisle, y otros seis a tres consejeros de Estado de Inglaterra, y cincuenta mil ducados de joyas a los caballeros ingleses: dádiva de tal monarca.

    • 1623 Almansa Mendoza, A. Relaciones 1623 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )

      Al rey nuestro señor: un aderezo de espada guarnecida de diamantes, que en la menor estimación se hace grande la dádiva, y su majestad le dio a quien la trajo una joya como de rey. A la reina nuestra señora: un diamante grande y tan limpio que le tienen por de veinte quilates, y un triángulo y dos arracadas de diamantes como unas cermeñas medianas, y grandes en el valor, mayores en el arte. Y su majestad de la reina dio a la guardajoyas que lo llevó tres mil escudos.

    • 1623 Almansa Mendoza, A. Relaciones 1623 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )

      A la señora princesa: una sarta de doscientas y cincuenta perlas, grandes calabazales de media perfección y a cinco quilates, y una áncora con un diamante que no le osan tasar, y dos perillas para las orejas, de valor inestimable, y otras dos perlas para ellas muy grandes. A las dos camareras mayores, duquesa de Gandía, condesa de Lemos, a los mayordomos mayores, duque del Infantado, conde de Benavente: joyas de diamantes.

    • 1623 Almansa Mendoza, A. Relaciones 1623 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )
      Y a diecisiete damas y meninas: diecisiete joyas, tan de estima en el valor como en el arte. Al señor infante don Carlos: un diamante en punta en una jarra, puesto en sortija, como dádiva del príncipe a su alteza. Al señor cardenal infante: un pectoral de diamantes topes y una perla pendiente que puede suplir ausencias de la peregrina.
    • 1623 Almansa Mendoza, A. Cartas 1623 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )
      A 13 salió el marqués de la Hinojosa para la embajada extraordinaria de Inglaterra, por la posta, con doce postillones y cuarenta y tres caballos de criados y caballeros que le acompañaban, vestidos todos de lucidas libreas naranjadas y muchas galas, plumas verdes, pasamanos y cadenas de oro, muchas joyas y cintillos de diamantes, que fue una cosa muy para ver.
    • 1624 Almansa Mendoza, A. Cartas 1624 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )
      Habiendo adornado todos los corredores altos de los dos patios, en el de la reina estuvo su altar, que en riqueza de diamantes y forma de él se llevó el nombre. Tendría, con voto de todos, tres millones.
    • 1624 Almansa Mendoza, A. Relaciones 1624 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )
      [...] a quien seguían el señor duque de Neoburque y Cleves y el señor conde de Franquenburguen, del Consejo de Estado y embajador de la majestad cesárea (ambos de gala negra con riquísimos botones, cintillos y grandes joyas de diamantes, jubones y aforros de tela rica de Milán blanca, bandas y plumas y ligas blancas).
    • 1624 Almansa Mendoza, A. Relaciones 1624 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )

      El duque de Sesa y don Francisco de Córdoba y Rojas, su hermano y yerno: de azul celeste y leonado, guarnecidos a arpón de caracolillos de plata y oro, y forros de tela, cadenas y cintillos de diamantes, y penachos blancos.

    • 1624 Almansa Mendoza, A. Relaciones 1624 [2001] 425 Cartas y relaciones Esp (CDH )
      El condestable: calzón, ropilla y ferreruelo de lo mismo, excelente, cadenas de bastones de diamantes iguales, sobrepuesto uno en otro, cintillo, joya y plumas; su librea, a buen número de pajes, lacayos y cocheros, de terciopelo liso negro, guarnecido de botones de oro, jubones de raso picados y forrados en tela, ferreruelos guarnecidos de fajas, cadenas de oro y plumas.
    • 1624 Almansa Mendoza, A. Relaciones 1624 [2001] 425 Cartas y relaciones Esp (CDH )
      El marqués de Heliche: de lama de oro negra bordada en escaramuza de bastones de cordoncillo de seda negra, un gran cintillo y rosa de diamantes, penacho negro y blanco. Don Francisco de Córdoba, de tela blanca, largueado todo y guarnecido de soguillas de raso morado bordadas de molinillo de oro.
    • 1624 Almansa Mendoza, A. Relaciones 1624 [2001] 425 Cartas y relaciones Esp (CDH )
      Don Luis de Velasco, hermano del condestable: de tela de oro bordada de piñas y flores escarchada, azul celeste, guarnecida de lo mismo, y gualdrapa de terciopelo negro bordado de oro y plata de realce; y ambos, lindas cadenas y joyas de diamantes.
    • 1624 Almansa Mendoza, A. Relaciones 1624 [2001] 425 Cartas y relaciones Esp (CDH )
      Y, aunque el almirante, marqués del Carpio, don Jaime Manuel y don Juan, su hermano, y el marqués de Rentín, las sacaron extrañamente grandes y ricas, la del duque de Híjar fue de unos círculos cerrados o ruedas de diamantes, mayores que reales de a ocho, extraña en todo. El conde de Villamor: de pardo claro bordado y largueado de soguillas de cuero de ámbar bordado de cañutillos de oro.
    • 1624 Almansa Mendoza, A. Relaciones 1624 [2001] 427 Cartas y relaciones Esp (CDH )
      Y luego, en palafrén, en la misma forma, la señora condesa de Monterrey, con saya entera negra, aderezos de botones, puntas, collar, cintura y apretador de hermosos diamantes; no eran inferiores en número ni en riqueza los criados y caballeros que a pie la acompañaban.
    • 1624 Balbuena, B. El Bernardo [1851] 149 Esp (CDH )
      / »Y aunque erró el tiro el moro de arrogante, / A Atenedoro dió, que era el postrero; / Que no está todo el riesgo en ir delante, / Ni el peligro mayor en ser primero: / La celada le abrió, que á ser diamante / Lo mismo fuera entonces que de acero, / Poniéndole los sesos por el suelo, / Y á Alcin eternas treguas en su celo.
    • 1624 Vega Carpio, F. L. Circe [2003] Esp (CDH )
      Enloqueciole su hijo, y después de haber estado aquella noche tratando de estas cosas, la hizo volver a Mecina antes del alba, cargada de ricas telas y preciosos diamantes, fuera de diez mil cequíes de oro, que llevó en dos cajas.
    • 1624 Vega Carpio, F. L. Circe [2003] Esp (CDH )
      Hablaron de varias cosas, y al tiempo de despedirse le dio Felisardo una rosa de diamantes que le había dado Sultana, de precio de veinte mil escudos, que esto se decía en Constantinopla, porque no se había llegado a vender por ejecución de ningún señor ni por otra necesidad. Hízose a la vela Silvio Bajá, si le habemos de llamar así, dejando en admiración la ciudad, que casi toda asistía en la playa, al Virrey de su determinado propósito, y a Silvia de haber visto lo que no esperaba, y en tan diverso hábito y costumbres de lo que le había conocido.
    • 1624 Vega Carpio, F. L. Circe [2003] Esp (CDH )
      Tratose la partida y, procediendo el Rey generosamente, le dio muchas riquezas, así de diamantes y perlas como de otras diversas piezas de plata y oro. Lloraba Susana la partida de Mendoza, y despidiéndose de ella para partirse a España con don Felis, le dijo que era mujer en secreto, con que en un instante la curó del mal de amor, como si fuera milagro.
    • 1624 Vega Carpio, F. L. Circe [2003] 367 Esp (CDH )
      Vosotros, al rigor del hielo frío, / ya en la campaña con la escarcha al hielo, / ya en la embreada tabla de un navío, / sin tierra el cuerpo, y por cubierta el cielo; / vosotros, en la fuerza del estío, / pisando vuestra sangre más que el suelo, / sufriendo los troyanos escuadrones, / y ellos durmiendo en altos pabellones, / »creedme, que esta piel toda es diamantes, / egipcio buey con las entrañas de oro; / abridle y lo veréis, ¡oh griegos!, antes / que, si despierta, le guardéis decoro. /
    • 1624 Vega Carpio, F. L. Circe [2003] 371 Esp (CDH )
      / Circe, de regia púrpura vestida, / sembrada de azucenas de diamantes, / mostró la hermosa perfección unida, / admirando los griegos circunstantes; / la madeja bellísima, esparcida / por los hombros en ondas fulgurantes, / preciándose de ser mayor tesoro, / no permitía distinción al oro.
    • 1624 Vega Carpio, F. L. Circe [2003] 382 Esp (CDH )
      / Riza el cabello y en sortijas pone / pendientes mil diamantes, y la cara al / fingido jazmín fácil dispone / agua confacionada, entonces clara; / después de pura rosa la compone, / densa en el medio, en los extremos rara, / y las cejas en arco a los despojos / previene con las flechas de los ojos.
    • 1624 Vega Carpio, F. L. Circe [2003] 396 Esp (CDH )
      / »Dichoso aquel que al esconder, turbada, / la oscura noche, tenebrosa y fría, / los diamantes que a veces descuidada, / con las manos del sol le roba el día, / despierta entre la cándida manada / al eco de su rústica armonía, / y desatando del redil la puerta / la lleva a apacentar por senda incierta.
    • 1624 Vega Carpio, F. L. Circe [2003] 431 Esp (CDH )
      / Mirad, Guzmán heroico, a quien el arte / labró el diamante de ese ingenio ilustre, / que puede a Venus resistirse Marte / sin que las armas y el valor deslustre.
    • 1624 Vega Carpio, F. L. Circe [2003] 437 Esp (CDH )
      / La garganta bellísima coronan / los tesoros del Sur, que afrenta fueran / de los que tanto de Cleopatra abonan / la hazaña, que otras plumas vituperan: / los cabellos undívagos perdonan / (como eran rizos, como soles eran) / el adorno al diamante que, distinta, / los prende junto al cuello breve cinta.
    • 1624 Vega Carpio, F. L. Circe [2003] 437 Esp (CDH )
      / «¿Qué quieres» —dijo—, «dulce ingrato mío?; / ¿por dicha tu desdén mudó semblante?; / ¿rindiose ya tu desdeñoso brío?; / ¿labró mi sangre tu feroz diamante? / Si ya cesó el rigor de tu desvío, / no desconfíe despreciado amante; / pues yo te tengo, cuando tal estuve, / que ni aun señales de esperanza tuve».
    • 1624 Vega Carpio, F. L. Circe [2003] 441 Esp (CDH )
      / «¡Oh cruel! —le responde, que el semblante / mudó con el enojo la hermosura, / astuto en ser traidor, no en ser amante, / ¡qué bien has castigado mi locura! / Alma tienes de indómito diamante, / no forma sustancial, materia dura, / pues mientras más te labra mi paciencia, / menos puede limar tu resistencia.
    • 1625 Paravicino, H. Sermón StaIsabel [1994] 160 Esp (CDH )
      Parécese también, dice nuestro Redentor, la doctrina de su Evangelio la profesión de un hombre de negocios, o tratante en piedras, que reconociendo una margarita preciosa (un diamante rico, dijéramos ahora, bruto), dio, por comprarle, su hacienda.
    • 1625 Paravicino, H. Sermón StaIsabel [1994] 160 Esp (CDH )
      Ya no hay hombres de negocios: de su negocio es gran hombre cada uno. Lo de los diamantes es verdad, mas no son piedras que dan luz a la virtud, piedras en que da de ojos más de una honra, sí.
    • 1625 Paravicino, H. Sermón StaIsabel [1994] 165 Esp (CDH )
      Muda intento y predica hoy tesoros, margaritas, diamantes: hasta obligado de pescados se hace y está entre los playeros al sacar del lance, al desvolver de la red: Simile est Regnum Coelorum.
    • 1626 Céspedes Meneses, G. Soldado Píndaro [1975] Esp (CDH )
      Hablar contigo ni me es possible ni aun quiero imaginarlo; conténtate aora con lo que hago por ti. Recebido é tus prendas; pero por no dexarte por su obligación y reconpensa en alguna esperança, te embío esse anillo y diamante que no es de menos valor que todas ellas. Quiero que pienses que é comprado de ti, no que me has coechado.
    • 1626 Céspedes Meneses, G. Soldado Píndaro [1975] Esp (CDH )

      [...] no Júpiter en lluvia para gozar a Danae, no Baco en falsas uvas para engañar a Exiones, sino pedaços de oro, doblones de dos caras, diversos bultos embueltos con papeles; uno, cruz de diamantes, otro, ricas sortijas, y otros, con dos sartas de perlas, gargantillas de aljófar, pretadores, firmezas, bandas, manillas y una grande cadena.

    • 1626 Céspedes Meneses, G. Soldado Píndaro [1975] Esp (CDH )
      Mas como ella me tenía más presente de lo que yo cuydava, y el negocio aun no estava rompido por saberlo mi hermano, mitigada su cólera, que nunca es mas durable en los que bien se quieren, tornó a escrivirme menos dura y más blanda, y juntamente, en lugar de la piedra con que venían ligados otros villetes, vino aora a mis manos un precioso joiel en forma de Agnus, orlado el cerco con veynte y seys diamantes, y de tan linda echura, artificio y primor, que pudiera ser joya de un gran príncipe. Ya yo avía, en el discurso de mi amor, recebido otros tales favores y regalos, pero ninguno fue del precio que éste, y assí quedó con el confirmada la paz, y más soldada la interrumpida tregua.
    • 1626 Céspedes Meneses, G. Soldado Píndaro [1975] Esp (CDH )

      Bien conocí que era conceto del amor, aludiendo a la dureza firme del precioso diamante, mas sin querer cansarme en otra intelligencia, passe a la del papel, que dezía desta suerte [...].

    • 1626 Céspedes Meneses, G. Soldado Píndaro [1975] Esp (CDH )
      Es pues el meno —llámanle assí en Italia, pero no assí en Alemania, adonde le an inventado— una argolla de bronce cercada de espessas puntas de diamante agudíssimas, de anchor de quatro dedos, y forjada con tan estraño temple y de tan fuerte massa, que no ay lima tan dura que la pueda mellar, quanto y más romper, demás que si lo intentan, apenas le tocan con alguna quando, en vez de cortarla, saltan chispas de fuego como de un pedernal, que abrasan y fatigan al mísero paciente con igual daño que el que le causa la argolla; la qual es obra, aunque diabólica y terrible, muy común en Alemania.
    • 1626 Céspedes Meneses, G. Soldado Píndaro [1975] II, 84 Esp (CDH )
      Bueno fuera que estos pequeños ratos que ás gastado parlando con este cavallero uviessen de robarte el honor; no, mi querida, todo aquesto es palacio, a la corte con esso; assí eres tú para vivir en ella como yo para fraile. Ara bien, ara bien, aquesto se á de hazer porque lo quiero yo, que tu honra es la mía y queda por mi cuenta. Alargad essa mano don Antonio, que a buena fe que aunque más lo rehuse la rapaça se á de ver el diamante donde gustárades mejor tener la boca.
    • 1613-1626 Góngora Argote, L. Soledades II [1994] 443 Esp (CDH )
      / Túmulo tanto debe / agradecido Amor a mi pie errante; / líquido pues diamante / calle mis huesos, y elevada cima / selle sí, mas no oprima / esta que le fiaré ceniza breve, / si hay ondas mudas y si hay tierra leve.
    • 1613-1626 Góngora Argote, L. Soledades II [1994] 487 Esp (CDH )
      / Láminas uno de viscoso acero / (rebelde aun al diamante) el duro lomo / hasta el luciente bipartido estremo / de la cola vestido, / solicitado sale del rüido, / y, al cebarse en el cómplice ligero / del suspendido plomo, / Éfire (en cuya mano al flaco remo / un fuerte dardo había sucedido) / de la mano a las ondas gemir hizo / el aire con el fresno arrojadizo; / de las ondas al pez, con vuelo mudo, / deidad dirigió amante el hierro agudo: / entre una y otra lámina, salida / la sangre halló por do la muerte entrada.
    • 1626 Quevedo Villegas, F. Buscón [1980] Esp (CDH )
      En esto estábamos, él dándome y yo casi determinado de darle a él dineros, que es la sangre con que se labran semejantes diamantes, cuando, incitados y forzados de los ruegos de mi querida, que me había visto caer y apalear, desengañada de que no era encanto sino desdicha, entraron el portugués y el catalán; y en viendo el escribano que me hablaban, desenvainando la pluma, los quiso espetar por cómplices en el proceso.
    • 1626 Quevedo Villegas, F. Buscón [1980] 222 Esp (CDH )
      — "¿Quién será este tagarote escuderón?" —porque el uno llevaba un hábito en los pechos, y el otro una cadena de diamantes, que era hábito y encomienda todo junto—, dije yo que andaba en busca de buenos caballos para mí y a otro primo mío, que entrábamos en unas fiestas.
    • 1627 Almansa Mendoza, A. Relación 1627 [2001] 506 Cartas y relaciones Esp (CDH )
      Fue tanta la variedad de los vestidos de los señores que eran lo menos embutidos de ámbar, con ser tanto, jubones ricamente bordados, tan gran cantidad de botones, cadenas, cintillos y rosas de diamantes que parece habían robado a Ceilán, y no sólo en ellos: muchos de los criados les compitieron.
    • 1627 Almansa Mendoza, A. Relación 1627 [2001] 506 Cartas y relaciones Esp (CDH )
      El condestable, entre otros, sacó cuatro joyas, cintillo, dos sortijas y un cordón de tres mil diamantes topes que las estiman aun los que las entienden en más de ochenta mil ducados. Tuve lástima al príncipe de Visiniano, que no es caso posible dejar de dolerle mucho la cabeza, llevando en el sombrero una culebra enroscada de diamantes de extraordinaria grandeza; y, aunque es símbolo este animal de la prudencia, que tiene su asiento en la cabeza, yo he conocido más de tres prudencias pesadas.
    • 1627 Almansa Mendoza, A. Relación 1627 [2001] 506 Cartas y relaciones Esp (CDH )
      Tuve lástima al príncipe de Visiniano, que no es caso posible dejar de dolerle mucho la cabeza, llevando en el sombrero una culebra enroscada de diamantes de extraordinaria grandeza; y, aunque es símbolo este animal de la prudencia, que tiene su asiento en la cabeza, yo he conocido más de tres prudencias pesadas.
    • 1580-a1627 Góngora Argote, L. Romances [1998] 102 Esp (CDH )
      / Pensabas, quando llorase, / que con joyas q ue me dieses / me podría yo acallar / como las demás mugeres; / collar de perlas me diste, / mas las que mis ojos llueven / enternecerán, si vivo, / los dïamantes más fuertes.
    • 1628 Paravicino, H. Panegírico funeral Margarita Austria [1994] 232 Esp (CDH )
      Cera fuiste a su ardor divino, para recibir su imagen, si Margarita, más tenaz que el diamante al conservarla, si sedienta esponja al beber, más estampa siempre. Fue tu seso, niña, como de anciana.
    • 1630 Quevedo Villegas, F. Chitón [2005] 247 Esp (CDH )
      Vuesa merced tire piedras, y tire dichos, y tire embozos, y tire, pues otro día habrá; y haga la batería que pudiere, junte auditorio como de tal predicador, que el rey es glorioso entre las naciones; el privado, codiciado otro así de otros reyes; y yo, el que me ando tras vuesa señoría para hacer de sus piedras berroqueñas corona de diamantes al siglo y un epitafio a su sepultura de vuesa merced, señor Tira la piedra, que tenga sólo mío el «Yace» y del Tasso, el «Gran Fabro di calunnie».
    • c1630 Rojas Zorrilla, F. Obligados [1963] Esp (CDH )
      Beatriz(Aparte.)(Lo que más le alabo yo / es el buen desembarazo. / ¡Bergantes hombres, esto es / ser rocas y ser diamantes! / ¡Cuáles son antes del antes! / ¡Cuáles después del después!)
    • 1632 Vega Carpio, F. L. Dorotea [1998] Esp (CDH )
      Ese agrado tuyo, ese brío, ese galán despejo, esos regalos de tu boca, cuyo primero bozo nació en mi aliento, ¿qué Indias los podrán suplir, qué oro, qué diamantes? Mas ¡ay triste!, que desta amistad nuestra está ofendido el Cielo, mi casa, mi opinión y mis deudos.
    • 1632 Vega Carpio, F. L. Dorotea [1998] Esp (CDH )

      MARFISA¡Triste de mí! Que si no es mis joyuelas, no tengo otra cosa que darte. Pero piérdanse, pues te pierdo, que eras mi mejor joya. Estas arracadas tienen diez diamantes...

    • 1632 Vega Carpio, F. L. Dorotea [1998] Esp (CDH )

      FERNANDOAlguna mía se ha mezclado en ellas, y yo te juro que las que me has puesto han hecho en mi rostro las letras de nombre. Pero ¿qué esclavo trujo en el mundo hierros de diamantes? Yo me parto.

    • 1632 Vega Carpio, F. L. Dorotea [1998] Esp (CDH )

      CELIA¿Qué haces, señora? ¿Qué has metido en la boca? Jesús! La sortija de los diamantes se ha tragado para matarse. ¡Señora! ¡Señora!

    • 1632 Vega Carpio, F. L. Dorotea [1998] Esp (CDH )

      CELIANo lo será pequeña si se muere. ¡Oh más firme que Porcia y con más noble muerte!: que la de Roma se mató con brasas, y con diamantes ésta.

    • 1632 Vega Carpio, F. L. Dorotea [1998] Esp (CDH )
      No digo yo lo prometido, pero todo el oro que el sol engendra en las dos Indias me parece poco, y aunque se añadieran los diamantes de la China, las perlas del Mar del Sur y los rubíes de Ceilán. Y a ti, discreta Gerarda, a cuyo entendimiento se debe esta vitoria, quiero servir por ahora con estos escudos.
    • 1632 Vega Carpio, F. L. Dorotea [1998] Esp (CDH )

      BELAToma y dale a Dorotea; que si pone en él los rubíes de la boca, le volverá diamante, digno de la ambrosía de los dioses. Y si quieres alegorizarle estas figuras, di que el Cupido es ella y yo el dios marino, pues vine por la mar a que me tirase las flechas de sus ojos.

    • 1632 Vega Carpio, F. L. Dorotea [1998] Esp (CDH )
      Demás que, si por el Betis vienen barcos de plata a la Torre del Oro, por Manzanares vienen coches de perlas y diamantes en mil hermosas damas, adonde para cuanto crían las Indias.
    • 1632 Vega Carpio, F. L. Dorotea [1998] Esp (CDH )
      ¡Por ti me mataba yo con espada de diamante, que no pudiera labrarse mi firmeza con muerte menos firme! ¿Aquel valiente ánimo pagabas con traiciones? ¿Gustos ajenos ocupaban tus brazos, cuando mis ojos lágrimas en las violencias de una madre airada? No más, injustísimo amor, no más; hoy sale Fernando de mi pecho, como espíritu a los conjuros desta mujer. Bien se ve que es ella, claro está; en sus razones se conoce, en sus preguntas se confirma. ¡Qué confiada hablaba! ¡El retrato me pedía! Mal hice en no dársele. Pero mejor será el del alma, pues hoy le saca della la justicia de mi verdad y el delito de su mentira. Quédese aquí esotro, para sacarle cada día a la vergüenza, dándole mil golpes.
    • 1632 Vega Carpio, F. L. Dorotea [1998] Esp (CDH )

      GERARDAEse Santelmo es una estrellica como un diamante.

      CELIATú, Gerarda, bien conocerías entonces al Uchalí Y a Barbarroja.

    • 1632 Vega Carpio, F. L. Dorotea [1998] Esp (CDH )
      No desfavorezcáis, os suplico, estos diamantes, siquiera por lo que os parecen; y permitidme que yo os los ponga.
    • 1632 Vega Carpio, F. L. Dorotea [1998] Esp (CDH )

      BELA¡Qué buenas están las sortijas! Parecen estrellas los diamantes en vuestras manos.

      DOROTEADecís muy bien, siendo las manos noche.

    • 1633 Paravicino, H. Oración fúnebre sor Margarita [1994] 323 Esp (CDH )
      Que el verlos así Esteban * en el suelo (cuando aun llegando a aquellas puertas de margaritas que sellan eternos diamantes, los hallaron cerrados las mal prudentes doncellas del Evangelio, * quiere sutil y estático Agustino que los dejase así (los cielos digo) la oración de Dimas: * que nunca los ladrones se paran a cerrar las casas que roban; los dueños sí que las guardan. Con la llave de la oración (acción fuerte), Elías cerró los cielos, * pero el ladrón los descerrajó con la violencia fiel, si en silencio creyente no los ganzuó, y dejólos sin cerrar.
    • 1633 Paravicino, H. Jesucristo desagraviado [1994] 270 Esp (CDH )
      No celoso sólo, sino encendido, su velo vista de enojos el aire. No brillen sus ojos, no pestañeen sus estrellas: desaten su luz en mortales lágrimas y gemidos, como diamantes vencidos en agua fuerte y en sangre.
    • 1633 Paravicino, H. Jesucristo desagraviado [1994] 284 Esp (CDH )
      Cielos, agua, no rocío: que esto no esperar al Salvador, * sino desesperar de él. Mirad, oh incorruptibles orbes, por vosotros mismos, que de fuego que a Dios se atreve, mal seguros están vuestros diamantes, ¿y qué sé yo, si lo encendido de esos biseles * es tostado de aquestas llamas?
    • 1634 Vega Carpio, F. L. Tomé Burguillos [2003] Esp (CDH )
      Aura suave y mansa, que respiras / en el clavel de Juana, y las lucientes / hebras de sus mejillas transparentes / con blando soplo esparces y retiras, / ¿por qué a la rosa y al jazmín aspiras / desde el coro de perlas de sus dientes, / pudiendo reparar mis accidentes / cuando en su dulce anhélito suspiras? / El humor de sus labios purpurantes / para criar aromas bebe Apolo, / del Alba ministrado en los diamantes, / porque respira tan fragrante Eolo / que ganara un millón tratando en guantes, / pues fueran de ámbar con el soplo solo.
    • 1634 Vega Carpio, F. L. Tomé Burguillos [2003] Esp (CDH )
      / Tus rotas galas no te causen miedos, / puesto que hermosa y pobre al mundo espantes, / que tu virtud no ha menester enredos; / porque eres, Flora, tú como los guantes / que cortados con arte por los dedos, / por lo rompido muestran los diamantes.
    • 1634 Vega Carpio, F. L. Tomé Burguillos [2003] Esp (CDH )
      La rueda de los orbes circunstantes / pare el veloz primero movimiento; / déjese penetrar el pensamiento; / iguálese la arena a los diamantes.
    • 1634 Vega Carpio, F. L. Tomé Burguillos [2003] 631 Esp (CDH )
      / Quien en las flores de su edad primeras / se niega a Amor, no es hombre, que es diamante, / pues no lo puede ser el que, ignorante / ni vio sus burlas ni temió sus veras.
    • 1634 Vega Carpio, F. L. Tomé Burguillos [2003] Esp (CDH )
      ¿Perlas, Juana, en tus ojos, cuya risa / hizo llorar de amor al más diamante? / ¿Qué holanda, qué cambray o qué brabante / de lágrimas sembró tu manutisa? / Mas, ¿qué mayor fineza y más aprisa, / como quedarse en cueros un amante? / Así pintan a Amor, nadie se espante, / pues menos es que el alma la camisa.
    • 1634 Vega Carpio, F. L. Tomé Burguillos [2003] 656 Esp (CDH )
      / No siempre has de atender a Marte airado, / desde tu tierna edad ejercitado, / vestido de diamante, / coronado de plumas, arrogante, / que alguna vez el ocio / es de las armas cordial socrocio, / y Venus en la paz, como Santelmo, / con manos de marfil le quita el yelmo.
    • 1634 Vega Carpio, F. L. Tomé Burguillos [2003] 665 Esp (CDH )
      / Bajaba ya la noche, / y las ruedas del coche / tachonadas de estrellas, / brilladores diamantes y centellas, / detrás de las montañas resonaban.
    • 1634 Vega Carpio, F. L. Tomé Burguillos [2003] 671 Esp (CDH )
      / Marramaquiz, en tanto, / desesperado por las selvas iba / para buscar el sabio Garfiñanto, / al tiempo que el Aurora, fugitiva / de su cansado esposo, / arrojaba la luz a los mortales, / y el Sol, infante en líquidos pañales / de celajes azules, / mandaba recoger en sus baúles, / para poder abrir los de oro y rosa, / el manto de la noche temerosa, / aunque era todo el manto de diamantes, / en el zafiro nítido brillantes / ojos del sueño, el hurto y el espanto.
    • 1634 Vega Carpio, F. L. Tomé Burguillos [2003] 679 Esp (CDH )
      Miraba a Zapaquilda en la ventana / hablando con su amante, / sin miedo de la luz de la mañana, / que coronaba el último diamante / del manto de la noche, que iba huyendo, / y cantando y tañendo / los músicos con tanto desenfado / como si fuera su tejado el Prado [...]. /
    • 1634 Vega Carpio, F. L. Tomé Burguillos [2003] 684 Esp (CDH )
      / Esa gata cruel, que me ha dejado / por tu poco valor, verá muy presto, / siendo aqueste tejado / el teatro funesto / cómo te doy la muerte que mereces, / porque mi vida a Zapaquilda ofreces, / llevando tu cabeza presentada / a Micilda, que es ya mi prenda amada: / Micilda, que es más bella / que al vespertino sol cándida estrella / Venus, que rutilante / es de su anillo espléndido diamante.
    • 1634 Vega Carpio, F. L. Tomé Burguillos [2003] 692 Esp (CDH )
      / No aprovechaba la hermosura y gracia / de Micilda a quitar al pobre amante / la memoria tenaz; que Amor escribe / con la flecha cruel en el diamante, / del alma donde vive / y compitiendo con el tiempo quiere / que viva en ella cuando el cuerpo muere.
    • 1634 Vega Carpio, F. L. Tomé Burguillos [2003] 709 Esp (CDH )
      / En tanto, pues, que amigos y parientes / consultaban el modo / cómo acabar del todo / agravios tan infames e insolentes, / Marramaquiz estaba / solicitando el pecho / de Zapaquilda de diamantes hecho, / que en la dura prisión perlas lloraba, / a guisa de la Aurora, / que parece más bella cuando llora; / que la mujer hermosa, / cuando baña la rosa / de las mejillas con el tierno llanto / aumenta la hermosura / si no da voces y en el llanto dura.
    • 1635 Cáncer Velasco, J. Relac nacimiento infanta [2005] 70 Obras varias Esp (CDH )
      / / El postrero, aquel atlante, / que por valor o costumbre / es coluna de diamante; / que en la mayor pesadumbre / nunca es otro su semblante.
    • c1630-1636 Calderón Barca, P. Vida es sueño [2003] 123 Esp (CDH )
      / Esos círculos de nieve, / esos doseles de vidrio, / que el sol ilumina a rayos, / que parte la luna a giros; / esos orbes de diamantes, / esos globos cristalinos, / que las estrellas adornan / y que campean los signos, / son el estudio mayor / de mis años; son los libros, / donde, en papel de diamante, / en cuadernos de zafiros, / escribe con líneas de oro, / en caracteres distintos, / el cielo nuestros sucesos, / ya adversos o ya benignos.
    • c1630-1636 Calderón Barca, P. Vida es sueño [2003] 179 Esp (CDH )
      / Yo vi, en reino de olores, / que presidía entre comunes flores / la deidad de la rosa, / y era su emperatriz por más hermosa; / yo vi, entre piedras finas, / de la docta academia de sus minas, / preferir el diamante, / y ser su emperador por más brillante; / yo, en esas cortes bellas / de la inquieta república de estrellas, / vi en el lugar primero, / por rey de las estrellas, el lucero; / yo, en esferas perfetas, / llamando el sol a cortes los planetas, / le vi que presidía / como mayor oráculo del día.
    • c1630-1636 Calderón Barca, P. Vida es sueño [2003] 179 Esp (CDH )
      / Pues ¿cómo, si entre flores, entre estrellas, / piedras, signos, planetas, las más bellas / prefieren, tú has servido / la de menos beldad, habiendo sido, / por más bella y hermosa, / sol, lucero, diamante, estrella y rosa?
    • 1639 Pellicer Ossau Salas Tovar, J. Avisos 1639 [2002] Avisos Esp (CDH )

      El Rey nuestro Señor ha creado al Señor Conde Frey Octavio Picolomini Duque de Amalfien el Reyno de Nápoles, que vale diez y ocho mil escudos de renta, Estado de grande calidad. Y escriben de Italia que llegó ya á Génova el Señor Marqués de la Fuente, Embaxador extraordinario, á los Príncipes de Italia; y que la Reyna de la Gran Bretaña envió un diamante de valor de 6000 escudos al Caballero Bernino á Roma, en remuneración de una estatua del Rey, su marido, que le envió esculpida muy al natural: obra, según dice la fama, la mayor que se ha visto.

    • 1636-1639 Quiñones Benavente, L. Mago [2001] Jocoseria Esp (CDH )
      AntoniaEsta es importante. / ¡Si como ella tuviera un diamante! CatalinaAquesta es la mía, / que en el rollo tenella solía.
    • 1640 Pellicer Ossau Salas Tovar, J. Avisos 1640 [2002] Avisos Esp (CDH )

      Su Correo llegó el Viernes por la mañana, Víspera de Nuestra Señora de la Concepción, en que se tuvo por mala señal haver faltado esse mismo día vn Correo Ordinario, que se despachava siempre de allá con vn Pescado los días de Vigilia para la Mesa del Rey Nuestro Señor, que le costava infinidad de Ducados; por quanto metía i sacaba con este Pretexto los Diamantes i cosas preciosas que los Portugueses querían sin Registrar.

    • 1641 Vélez Guevara, L. Diablo [1999] Esp (CDH )
      — ¿Qué escuadrón es este tan lucido, con joyas de diamantes y cadenas y vestidos lloviendo oro y perlas —prosiguió el estudiante— que llevan tantos pajes en cuerpo que los alumbran con tantas hachas blancas,— y van sobre filósofos antiguos, que les sirven de caballos, de tan malos talles, que los más son corcovados, cojos, mancos, calvos, narigones, tuertos, zurdos y balbucientes?
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] 323 Esp (CDH )
      Como la luz hace reflejos en el diamante, porque tiene fondos, y pasa ligeramente por el vidro, que no los tiene, así cuando el sucesor es valeroso le ilustran las glorias de sus pasados. Pero si fuere vidro vil, no se detendrán en él, antes descubrirán más su poco valor.
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] Esp (CDH )
      A Ezequías dijo Dios que le había formado el rostro de diamante y de pedernal, significando en aquél la constancia de la justicia, y en éste el fuego de la piedad.
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] 683 Esp (CDH )

      En la distribución de los honores ha de estar muy atento el príncipe, considerando el tiempo, la calidad y partes del sujeto, para que ni excedan de su mérito, ni falten; porque distinguen los grados, bien así como los fondos el valor de los diamantes. Si todos fueran iguales, bajaría en todos la estimación.

    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] 778 Esp (CDH )
      Con inmenso trabajo y peligro traemos a España de las partes más remotas del mundo los diamantes, las perlas, las aromas y otras muchas riquezas. Y, no pasando adelante con ellas, hacen otros granjería de nuestro trabajo, comunicándolas a las provincias de Europa, África y Asia.
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] Esp (CDH )
      Doma el acero, ablanda el bronce, reduce a sutiles hojas el oro y labra la constancia de un diamante. Lo frágil de una cuerda rompe con la continuación los mármoles de los brocales de los pozos, consideración con que S. Isidoro venció, entregado al estudio, la torpeza de su ingenio.
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] 833 Esp (CDH )
      Y porque, soberbia una provincia con sus bienes internos, no despreciase la comunicación de las demás, los repartió en diversas: el trigo, en Sicilia; el vino, en Creta; la púrpura en Tiro; la seda, en Calabria; los aromas, en Arabia; el oro y plata en España y en las Indias Occidentales; en las Orientales, los diamantes, las perlas y las especias; procurando así que la cudicia y necesidad destas riquezas y regalos abriese el comercio, y comunicándose las naciones, fuese el mundo una casa familiar y común a todos.
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] Esp (CDH )
      Entre la masa ruda de la mina brilla el diamante y resplandece el oro. En naciendo, el león reconoce sus garras, y con altivez de rey sacude las aún no enjutase guedejas de su cuello y se apercibe para la pelea.
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] 237 Esp (CDH )
      No resplandecen más que ellas los rubíes en la corona y los diamantes en los anillos. Y así, no desdicen de la majestad aquellas artes en que obra el ingenio y obedeced la mano, sin que pueda ofenderse la gravedad de príncipe ni el cuidado del gobierno porque se entregue a ellas.
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] 335 Esp (CDH )
      ¿Cómo puede obrar la sombra lo mismo que la verdad? ¿Qué arte será bastante a realzar tanto la naturaleza del cristal, que se igualen sus fondos y luces a los del diamante? ¿Quién al primer toque no conocerá su falsedad y se reirá dél?
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] Esp (CDH )
      ¿Quién, mirando aquellas perlas y diamantes de la corona, aquellas flores que por todas partes la cercan, no creerá que es más hermoso y deleitable lo que encubre dentro? Y son espinas que a todas horas lastiman las sienes y el corazón. No hay en la corona perla que no sea sudor. No hay rubí que no sea sangre. No hay diamante que no sea barreno. Toda ella es circunferencia sin centro de reposo, símbolo de un perpetuo movimiento de cuidados.
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] Esp (CDH )
      No hay diamante que no sea barreno. Toda ella es circunferencia sin centro de reposo, símbolo de un perpetuo movimiento de cuidados. Por esto algunos reyes antiguos traían la corona en forma de nave, significando su inconstancia, sus inquietudes y peligros.
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] 894 Esp (CDH )
      Vanos son los realces de la púrpura, por más que la cubran el oro, las perlas y los diamantes, y inútil la ostentación de los palacios y familia y la pompa de las cortes, si los reflejos del acero y los resplandores de las armas no ilustran a los príncipes.
    • 1640-1644 Calderón Barca, P. Alcalde Zalamea [1998] Esp (CDH )
      MendoDi que por el bello Oriente, / coronado de diamantes, / hoy, repitiéndose el sol, / amanece por la tarde.
    • 1640-1644 Calderón Barca, P. Alcalde Zalamea [1998] 320 Esp (CDH )
      / Esta venera, que aunque / está de diamantes ricos / guarnecida, llega pobre / a vuestras manos, suplico / que la toméis y traigáis / por patena, en nombre mío.
    • 1644 Enríquez Gmz, A. Siglo pitagórico [1991] Esp (CDH )

      — Señora, el platero tray aquella sortija de diamantes: ¿Entrará o no?

      — No entre —respondió la madre—. Bastan las que tienes, niña, sin empeñarme agora en cincuenta ducados.

    • 1644 Enríquez Gmz, A. Siglo pitagórico [1991] Esp (CDH )
      ¿Quería llevarse lo más precioso de una doncella por cuatro varas de holanda * y tres diamantes? No se verá en eso. Amanse la cólera o váyase a galantear las señoras sevillanas, que las de Madrid más ganan con un marido que con una docena de galanes.
    • 1644 Enríquez Gmz, A. Siglo pitagórico [1991] Esp (CDH )
      — Entre el platero, que yo la suplicaré ciña una de sus diez azucenas con los tres diamantes.

      Saqué de un bolsillo los cincuenta ducados, pagué al platero y fuese, dándome mi dueño un listón verde en pago de la sortija.

    • 1644 Enríquez Gmz, A. Siglo pitagórico [1991] 77 Esp (CDH )
      En razón de limosnas fue estremado: / daba el diezmo robado, / y sin honra, palabra ni decoro, / era la piedra imán de todo el oro. / Si alguna vez, allá en la fantesía, / le pintaba la muerte, se reía, / y por no verla más, en dos instantes, / se iba a caza de perlas y diamantes. /
    • 1644 Enríquez Gmz, A. Siglo pitagórico [1991] 101 Esp (CDH )
      Tenía diez amantes, / tributarios de perlas y diamantes, / y era su amor la muerte, / pues a todos trataba de una suerte. / A los muchos galanes que deshizo / a puro romadizo, / traía por el aire, sin ser bruja.
    • 1644 Pellicer Ossau Salas Tovar, J. Avisos 1644 [2002] Avisos Esp (CDH )
      El Simulacro o Vulto del Santo colocaron en la Parrochia de Sant-Iago, tan adornado de Joyas i Diamantes, qual nunca se ha visto en esta Corte. Los Altares fueron suntuosíssimos; el Adereço de la Fuente de la Plaçuela de la Villa, de lo mejor que se ha hecho; los Arcos, Invenciones i aliño de la Iglesia, digno de ver; los Fuegos de la Víspera i Día, admirables. Finalmente se celebró la Processión cassi General, con mucha Solenidad i Devoción. Falta la Letura del Certamen i Repartición de los Premios, que se hará la semana que viene.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] I, 246 Esp (CDH )
      / ¿Veslos arder en púrpura, y sus manos / en diamantes y piedras diferentes? / Pues asco dentro son, tierra y gusanos.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] Esp (CDH )
      Pues hoy derrama noche el sentimiento / por todo el cerco de la lumbre pura, / y amortecido el sol en sombra oscura * / da lágrimas al fuego y voz al viento; / pues de la muerte el negro encerramiento / descubre con temblor la sepultura, * / y el monte, que embaraza la llanura / del mar cercano, se divide atento, * / de piedra es, hombre duro, de diamante / tu corazón, pues muerte tan severa / no anega con tus ojos tu semblante.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] I, 328 Esp (CDH )
      ¿Ves que se precia Dios de juez severo, / que no admite personas ni semblantes, / que iguala los tiranos fulminantes / con la pobreza vil del jornalero? / ¿Ves que desprecia el oro y el dinero, / y el centellar metido en los diamantes? / Pues como tiene hijos mendicantes / se deja cohechar del limosnero.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] I, 354 Esp (CDH )
      / Hay, vecino a Cocito y Flegetonte, / grande palacio, ciego e ignorante / del rayo con que enciende el horizonte / la luz, peso y honor del viejo Atlante; / la entrada cierra, en vez de puerta, un monte, / con candados de acero y de diamante; / dentro, en noche y silencio adormecido, / ociosa está la vista y el oído.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] I, 433 Esp (CDH )
      / Viéronse allí zodíacos mentidos; / con presunción de estrellas los diamantes; / ásperos y pesados los vestidos, / en las pálidas minas centellantes; / de granizo de perlas van llovidos, / y en tempestad preciosa relumbrantes / otros, que, porque nadie los compita, / de aljófar los nevó la Margarita.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] I, 446 Esp (CDH )
      / Lágrimas de soldados han deshecho / en mí las resistencias de diamante; / yo cierro al que el ocaso y el levante / a su victoria dio círculo estrecho.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] I, 653 Esp (CDH )
      / Traigo todas las Indias en mi mano, / perlas que, en un diamante, por rubíes, * / pronuncian con desdén sonoro yelo, / y razonan tal vez fuego tirano / relámpagos de risa carmesíes, / auroras, gala y presunción del cielo.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] Esp (CDH )
      Ya los pícaros saben en Castilla / cuál mujer es pesada y cuál liviana, / y los bergantes sirven de romana / al cuerpo que con más diamantes brilla.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] II, 77 Esp (CDH )
      Y desnuda, rotísima doncella, * / tan linda estás, estás tan rica y bella, / que matas más de celos y de amores * / que vestida a colores: * / y eres así a la espada parecida: * / que matas más desnuda que vestida. * / Mas como el guante rompen los amantes / para que puedan verse los diamantes, / así quiso romperte la pobreza, * / para que la belleza, / que está en todo tu cuerpo repartida, * / no quedase en las ropas escondida.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] II, 104 Esp (CDH )
      / Pero quiero dejaros, mi confite, / mi dedo malgarite, / mi diamante, mi aljófar, mi rocío, / pues será no meteros desvarío; / que es una pulga poco más pequeña, / y, si es que pica, dígalo una dueña.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] Esp (CDH )
      Esta que está debajo de cortina, / como si fuera tienda de barbero, / que con rostro severo, / hermosa y grave, a todos amohína; / esta que con la saya azul entera / cubre la negra honra decentada; / aquésta, de diamantes empedrada, / por de dentro más blanda que la cera; / esta que se entretiene / con el perro de falda que allí tiene, / siendo sus faldas tales de ruïnes / que aun no la guardarán treinta mastines; / ésta fue cotorrera / y hartó de carne a Utrera.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] II, 140 Esp (CDH )
      / "Y si el curial y corredor valido, * / con tablilla en su puerta, nos declara * / el oficio que tiene permitido, / "bien fuera que un cornudo declarara / su arte, tan usado entre modernos, * / con este mi letrero en letra clara, / "porque pueda durar siglos eternos * / en lámina de bronce u de diamante: * / "Aquí vive un curial despachacuernos".
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] II, 276 Esp (CDH )
      / En esto, haciendo cosquillas / al muladar con el pie, / llamada de la vislumbre / y asustado el interés, / si es diamante, no es diamante, / sacó envuelto en un cordel / un casquillo de un espejo, / perdido por hacer bien.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] II, 367 Esp (CDH )
      / Vieja píldora con oro / y cargada de diamantes, / quien la tratare la robe; / quien la heredare la mate.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] II, 378 Esp (CDH )
      * / A las que allá dan diamantes, * / acá las damos pellizcos; * / y aquí valen los listones / lo que allá los cabestrillos.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] III, 55 Esp (CDH )
      / ¡Quién viera llegar al lino / a pedir a un potentado / por suya la ropa blanca, / y un carnero, los zapatos; / las vicuñas, el sombrero, / y las ovejas, el paño; / los gusanos, los calzones / y ropilla de damasco; / el oro y plata, una mina; / los diamantes, un peñasco; / colmenas y cañas dulces, / lo exquisito del regalo! / ¡Quién viera martas y micos, / y a los lobos desollados, / pedirles a sus aforros, / sus pellejos, aüllando, / mandáraselo volver / por hurto calificado, / dejándole en carnes vivas / cualquier Alcalde de palo! / Sin sastres ni mercaderes / se borda todo el lagarto, / y sin seda de matices / cualquier jilguero pintado.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] III, 178 Esp (CDH )
      Cuando hebras de oro me pide, / a ser su ladrón me fuerza; / pues, si se las he de dar, / he de hurtar las que se peina. * / Dice que desea diamantes, / y es porque nunca se tienta / el pecho, donde hallará / una mina desas piedras. * / Jazmín y rosa me pide: * / y yo, para obedecerla, * / para robar sus mejillas / la pido luego licencia. /
    • 1635-1645 Quevedo Villegas, F. Fortuna seso Hora de todos [2003] 633 Esp (CDH )
      Andaban chocando los unos con los otros con cadenas de alquimia, hipócritas de oro y letras falsas aceptadas y con fiadores falidos y escrituras falsas y hipotecas ajenas y plata que habían pedido prestada para un banquete y migajas de pies de tazas de vidro y claveques con apellido de diamantes.
    • 1635-1645 Quevedo Villegas, F. Fortuna seso Hora de todos [2003] Esp (CDH )
      El de la cadena de alquimia la daba por la letra fresca y el de los diamantes claveques tomaba por ellos la plata prestada. Los tres partieron al contraste; el otro a verificar la letra y asegurarla y perder la mitad porque se la pagasen antes que se averiguase el cadenón de hierro viejo. Llegó volando a la casa del hombre en cuyo nombre estaba aceptada, el cual le dijo que aquella letra no era suya ni conocía tal hombre y enviole enhoramala.
    • 1635-1645 Quevedo Villegas, F. Fortuna seso Hora de todos [2003] Esp (CDH )

      En esto llegó el dueño, y conociendo su plata que andaba dando cosetadas en el peso, llamó un alguacil y hizo prender al tramposo por ladrón. Empelotáronse. Al ruido salió el de los diamantes falsos dando gritos.

    • 1635-1645 Quevedo Villegas, F. Fortuna seso Hora de todos [2003] Esp (CDH )

      El platero decía:

      — Ese maulero me traía chinas por diamantes.

      El dueño de la plata requería que los prendiesen a entrambos.

    • 1635-1645 Quevedo Villegas, F. Fortuna seso Hora de todos [2003] Esp (CDH )
      Menos mal gastado seria el oro y los diamantes en grillos para aprisionar delincuentes, que una insignia militar y de honor en un vagamundo y vicioso. Roma entendió esto bien, que pagaba con un ramo de laurel o robre más heridas que daba hojas, victorias de ciudades, provincias y reinos. Para consejeros de guerra y estado sólo sean suficientes y admitidos los valientes y experimentados; sea prerrogativa la sangre o vertida o aventurada, no la presuntuosa en genealogías y antepasados. Para los cargos de la guerra se han de preferir los valientes y dichosos. Gran recomendación es la de los bien afortunados sobre valientes.
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] I, 256 Esp (CDH )
      primero / halló en el ancho mar la fiera muerte, / y el que enseñó a su espalda ondosa y fuerte / a que sufriese el peso de un madero! / ¡Malhaya el que, forzado del dinero, / el nunca arado mar surcó, de suerte que / en sepultura natural convierte / el imperio cerúleo, húmedo y fiero! / ¡Malhaya el que por ver doradas cunas, / do nace al mundo Febo radïante, / del ganado de Próteo es el sustento; / y el mercader que tienta mil fortunas, / del mar fiando el oro y el diamante, / fiando el mar de tanto vario viento!
    • 1597-1645 Quevedo Villegas, F. Poesías [1969-1971] Esp (CDH )
      / Si la verdad los cuenta, son muy pocos / los cuerdos que en la Corte no se estragan, / si ardiente el diamantón los hace cocos.
    • 1646 Anónimo Estebanillo González [1990] II, 221 Esp (CDH )

      [...] pues diferente renombre ganó Alejandro con dar que no Heliogábalo con banquetearse y desperdiciar brocados y diamantes, y diferente fin tuvo el uno por ser dadivoso que el otro por ser glotón; y el que da imita a Dios, que siempre nos está dando a manos llenas infinidades de gracias y mercedes, y el que no da imita al mismo demonio, que sólo nos regala con pesadumbres y sobresaltos.

    • 1646 Anónimo Estebanillo González [1990] Esp (CDH )
      Y estando en los últimos pliegos desta obra llegó a esta corte la funesta y infeliz nueva de como a la Majestad Cesárea de la Emperatriz María había sido Dios servido de llevarla a mayor imperio, para que trocase la corona que tuvo en esta vida por la corona de gloria, cuyo justo sentimiento me inundó el corazón de suspiros y de llanto los ojos, porque en oír un tan tierno malogro y tan acelerada partida, ¿qué diamante no se ablandara, ni qué risco no se enterneciera?.
    • 1646 Anónimo Estebanillo González [1990] II, 162 Esp (CDH )
      Mas el celeste diamante, / Que por ser tan luminosa / Su claridad quiso el cielo / Vincularlo por su joya, / La deshace en plumas rizas, / La desminuye en garzotas, / En lluvias la desvanece, / En vapores la transforma? /
    • 1651 Gracián, B. Criticón 1.ª parte [1993] 28 Esp (CDH )
      Redimen esta civilidad del gusto los sabios con hacer reflexiones nuevas sobre las perfecciones antiguas, renovando el gusto con la admiración. Mas, si ahora nos admira un diamante, por lo extraordinario, una perla peregrina, ¿qué ventaja sería en Andrenio llegar a ver de improviso un lucero, un astro, la luna, el sol mismo, todo el campo matizado de flores y todo el cielo esmaltado de estrellas?
    • 1651 Gracián, B. Criticón 1.ª parte [1993] 102 Esp (CDH )
      Calábase un sombrero, coronado de diamantes, y prontamente arrojaban un anzuelo, sin saber cómo ni por dónde, y pescábanselo con sobrada cortesía.
    • 1651 Gracián, B. Criticón 1.ª parte [1993] Esp (CDH )

      Así que a unos aprisionaban con cadenas de oro, que era una fuerte atadura; a otros con esposas de diamantes, que era mayor. Ataron a muchos con guirnaldas de flores y otros pedían que con rosas, imaginando era más coronarles las frentes y las manos.

    • 1651 Gracián, B. Criticón 1.ª parte [1993] 165 Esp (CDH )
      Léale el alma en el semblante. Note si muda colores, si arquea las cejas. Brujuléele el corazón. Esta regla, como digo, quédese para aquella cortesía del buen tiempo, si ya no la entiende algún discreto por activa, procurando conseguir aquella inestimable felicidad de no tener que mirar a otro a la cara. Oíd esta otra, que a mí me da gran gusto siempre que la leo. Pondera el autor que es una bárbara asquerosidad, después de haberse sonado las narices, ponerse a mirar en el lienzo la inmundicia, como si echasen perlas o diamantes del cerebro.
    • 1651 Gracián, B. Criticón 1.ª parte [1993] Esp (CDH )
      Todos se les hacían parientes y aun había quien decía eran de la mejor sangre de España, galanes, entendidos y discretos. Fue tal el ruido que hizo un diamante, que se les cayó en un empeño de algunos centenares, que se oyó por todo Madrid.
    • 1651 Gracián, B. Criticón 1.ª parte [1993] Esp (CDH )
      — Sí, y mucho, joyas, perlas y diamantes, pero lo que más siento es haber perdido un amigo.

      — No se habrá perdido para ella, sino para sí mismo. Habrálo transformado en bestia, con que andará por esta corte vendido.

    • 1651 Gracián, B. Criticón 1.ª parte [1993] Esp (CDH )
      Encadenados todos entre sí y no fiando de tan horrible canalla, echó puertas de diamante con sus candados de acero. Entregó la llave al albedrío del hombre para que estuviese más asegurado de sus enemigos y advirtiese que, si él no les abría, no podrían salir eternamente. Dejó, al contrario, libres por el mundo todos los bienes, las virtudes y los premios, las felicidades y contentos, la paz, la honra, la salud, la riqueza y la misma vida.
    • 1651 Gracián, B. Criticón 1.ª parte [1993] 198 Esp (CDH )

      Dijo que sí, que tenía algunas bien preciosas. Y cuando aguardaban todos algún valax oriental, los diamantes al tope, la esmeralda, que alegra por lo que promete, y todas por lo que dan, sacó un pedazo de azabache tan negro y tan melancólico [...].

    • 1651 Gracián, B. Criticón 1.ª parte [1993] Esp (CDH )
      Ella no vale para alegrar la vista como las brillantes y transparentes, ni aprovecha para la salud, porque no alegra como la esmeralda, ni conforta como el diamante, ni purifica como el zafir. No es contraveneno como la bezar, ni facilita el parto como la del águila, ni quita dolor alguno.
    • 1663 Carvajal Saavedra, M. Navidades [1993] Esp (CDH )
      Cuando doña Estefanía volvió, le dio a la sobrina una cadena de muchas vueltas de perlas muy gruesas, y atada en ella una joya de diamantes, diciéndole:

      — Esta cadena es de la que ha de ser madrina, y la vende; hésela comprado, para que conozcáis que os quiero pagar el ser obediente.

    • 1663 Carvajal Saavedra, M. Navidades [1993] Esp (CDH )
      Y asiéndole la una la nueva hija, quitándose un sortijón de diamantes que llevaba en el dedo pequeño, se le puso, diciendo:

      — Pues tengo de ser el padrino de esta boda, razón será dar la sortija.

    • 1663 Carvajal Saavedra, M. Navidades [1993] Esp (CDH )

      Celebraron todos la enamorada respuesta, y el juez mandó que se le diera premio. Diole la hermosa Teodora un corazón de diamantes y volviéndosele a prender, le dijo:

      — Pues no tengo en quién emplearle, será ocioso el recibirle; pues reináis en el que tengo, eso me basta.

    • 1663 Carvajal Saavedra, M. Navidades [1993] Esp (CDH )
      Y llamando al lacayuelo, le mandó llamase al sastre para ajustarlo, sacando un ferreruelo de dos felpas, un sombrero de castor y un cintillo de diamantes. Mandó a la negra le cosiera en él, cogiendo la falda con una brocha de lo mismo. Con esto, se fue a la iglesia, y venido el sastre, no fue menester más de ajustarlo, por ser don Pedro más grueso.
    • 1663 Carvajal Saavedra, M. Navidades [1993] Esp (CDH )

      Y llegado el día siguiente, estrenó don Jacinto una gala digna de un príncipe: era el vestido de tela rica noguerada, gala de soldado con mucha botonadura de diamantes, cabos blancos, bordadas las mangas, tahalí y pretina de medias cuentas de plata, con guantes bordados de lo mismo.

    • 1663 Carvajal Saavedra, M. Navidades [1993] Esp (CDH )
      Y para cumplir a un tiempo con la viudez y el desposorio, la vistieron a doña Leonor una saya entera negra de felpa corta acuchillada, forrada en lama de plata blanca, poblado el campo, y manga de punta de asientos de oro, y abotonadura de diamantes: desmintió con la mucha gala las sombras de la tristeza.
    • 1663 Carvajal Saavedra, M. Navidades [1993] 273 Esp (CDH )
      [...] sus ojos eran tan negros / que pudieran ser bozales, / a no asistirles dos niñas, / ladinísimos diamantes; / con cuya ceja la Francia / muy poco poblada yace, / y en ella era pedir pueblos / el pedir que no matase [...]. /
    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] 30 Esp (CDH )
      Antes por esso le izo comer primero aquel volumen, que sabiéndole a suavidades de miel, le endulzára el corazón: et comedi, et factum est in ore meo sicut mel dulce, num. 3. Y es muy notable, que aun el exterior del Profeta le paró Dios como un diamante, y pedernal: vt adamantem, et silicem dedi faciem tuam, num. 9. para que entendiera, que si avía de ser de piedra primero avía de ser diamante precioso, amable, y de luz: y si esso no baste, sea piedra de fuego, que eche centellas; pero de caridad, y de amor, y pague con esse fuego, las eridas.
    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] 169 Esp (CDH )
      Assí, crecen lilios en el campo de su confiança, y su fe: assí en las entrañas de la tierra, se forman para las coronas los diamantes, y el oro. Del Cielo a de venir el rozio, para que se quaje la perla de la ventura.
    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] 564 Esp (CDH )
      Mas deslumbra a vezes un diamante en un anillo, que todo el Sol en el Cielo: y no es fácil, que un corazón que ondea en sedas, tenga fija la vista en la Cruz.
    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] 565 Esp (CDH )
      Pues que guerra puede azer una joia, un lazo, un diamante? Que: reparte el corazón, para que no se dé todo a su Dios: ya que no impida lo santo, suele derribar lo umilde, y por lo que entretiene, divierte, de lo afligido.
    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] 228 Esp (CDH )

      Ellas se conciben del rozio mas puro, o digamoslo assí, de las lagrimas, que llora el alba, por los ojos de las estrellas: crianse en el corazón de la concha, o son el corazón echo perla: engastanse en el oro, sin que ni la rueda las muela, como al diamante, o las roze para pulirlas; ni para purificarlas a de abrasarlas el fuego, como al oro [...].

    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] 333 Esp (CDH )
      Será fuerte como un muro de diamante: ego murus. Pero si, tema, y tema siempre, pues no tanto es paz la suya como a manera de paz: quasi pacem. No es la tierra, la región de la paz, a qui treguas podrá aver, y aun inciertas, porque no ay un instante seguro de una emboscada.
    • 1703 Garau, F. Sabio instruido [2003] Esp (CDH )
      Ezequiel tenía de diamante la frente, pero dulze el corazón. 19.

      F

      Fama sea buena, o mala la de un Príncipe siempre es grande. 86.

      Faltas algunas leves no se oponen a la santidad.

    • 1710 Montenegro, P. Materia médica [1942-1944] XI, 68 Argentina (CDH )
      [...] se arrojaba á temples y trabajos muy superiores á sus fuerzas, cuales son los de las Misiones de los Lipez, Perú, y sus asperezas, en donde contrajo el penoso y dilatado mal de reumas, que por espacio de cinco años laborió, y labró á su R.ª la esmaltada corona de muy ricos diamantes de paciencia, rubies de tolerancia, esmeraldas finas de conformidad y resignacion, en las manos del Todo-Poderoso [...].
    • 1723 Oviedo Baños, J. HConquista Venezuela [2002] 326 Venezuela (CDH )

      [...] y siguiendo el alcance hasta las casas que les avían servido de retiro, apoderados de ellas los nuestros, hallaron dentro algunas cotas de maya, espadas, barras de hierro, diferentes piezas de plata labrada, sortijas y otras alhajas de las que avían robado quando mataron a Luis de Narbáez, entre las quales conoció luego por suyos Pedro García Camacho vnos botones de oro, guarnecidos de diamantes, que perdió quando, por favor particular de su fortuna, escapó con la vida de aquella rota miserable en que perecieron todos.

    • 1726 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, I [1998] Esp (CDH )
      Qué importa lo frágil de nuestro ser, si quien hizo el todo de la nada, más fácilmente podrá trasformar el barro en oro, y fabricar vn diamante de vn vidrio? La experiencia enseña, que en el Reyno de la gracia, no menos que en el imperio de la naturaleza, de materiales muy débiles, forma Dios piedras preciosas muy duras.
    • 1726 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, I [1998] Esp (CDH )
      Qué el entendimiento instruido se distinga de el inculto, como el diamante colocado en la joya de el que yaze escondido en la mina? Si quantos passos se dan en el progresso de la ciencia, son tropiezos en la carrera de la vida.
    • 1726 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, I [1998] Esp (CDH )
      3 Pero es cosa admirable, que aviendo Descartes soñado los entes tan de diamante, que no pueda deshazerlos la Omnipotencia, concibió el Mundo tan de vidrio, que a ser como el lo concibió, no pudiera tardar mucho en ser reducido a polvo. Firmemente creo, que si Dios huviera hecho el Mundo como imaginó Descartes, no llegaría el caso de aver Descartes en el Mundo. Digo, que formó este Philósofo, sin pensarlo, vn Mundo de vidrio, y sobre esso puso sus partes vnas con otras en continuo choque: de que se infiere, que por poco tiempo podría dilatarse la ruina, a ser, qual el imaginó, su estructura. Para probar esto, será menester poner delante en compendio con la mayor claridad possible su systema.
    • 1726 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, I [1998] Esp (CDH )

      [...] Lo qual se evidenciara advirtiendo, que la materia ethérea, según la ponen los Cartesianos, es infinitamente fluida, y por esso no ay poro, ni cabidad tan sutil en los cuerpos, por donde ella no discurra con libertad: pues aun la materia globulosa, que no es tan tenue, penetra los poros de el diamante; si no, no diera passo a la luz.

    • 1727-1728 Torres Villarroel, D. Visiones [1991] Esp (CDH )
      Llega el necesitado de algún dinero a los umbrales de este gomia, y le pide cuatro pesos prestados sobre una sortija de diamantes u otra alhaja de cuatriplicado * valor que el empréstito; y como asegura su moneda el usurero, no repara en darlos, y quédase cautiva en el Argel de su ambición.
    • 1729 Afán Ribera, F. Virtud y mística [1847] Esp (CDH )

      Tengo un huesecito, cosa de tres dedos de largo, pedazo de una canilla, del Campo Santo del hospital general, y digo que es de la pierna de San Nicolás; pero lo tengo más blanco que la nieve, y engastado en plata; más ya pudiera engastarlo en diamantes con lo que me ha valido. Voy á los enfermos, y por éste hueso (que hace oficio de embudo) les cuelo á los calenturientos media azumbre de agua: ellos, con la mucha fe que tienen conmigo, y con la mayor sed que ellos tienen consigo, beben que es un milagro.

    • c1730 Pita, S. Príncipe [1951] Cuba (CDH )
      ¡Qué corazón de diamante / no se dejará labrar / de un tan fino suspirar / y de un amor tan constante!
    • c1730 Pita, S. Príncipe [1951] 82 Cuba (CDH )
      / Deidad soberana, en quien / la primavera colora / los más cándidos jazmines, / las más rozagantes rosas; / en quien el cielo dibuja / de diamantes tanta copia, / de perlas riqueza tanta, / tanta multitud de aljófar; / para quien teje el abril / las guirnaldas más heroicas, / los más hermosos laureles / y las flores más vistosas.
    • c1730 Pita, S. Príncipe [1951] Cuba (CDH )
      TEÁGENES. Haced alto, soldados, / en estos verdes álamos copados, / mientras Febo galante / sale esparciendo rayos de diamante. /
    • 1732 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      DIAMANTE. s. m. Piedra preciosa conocida, y la mas estimada de todas por su hermosura, dureza, brillantez y lucimiento. Es de color de agua o cristal, y su gran firmeza le impide ser diaphana, y le ocasiona lo lucido de sus brillos. Son los más estimados los mas limpios y puros, sin mancha de color, y entre estos los de mas peso y grandeza. Dicese que hai algunos de colores amarillos o celestes; pero estos no son apreciados en comparación de los puros y limpios.
    • 1733 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, V [2003] Esp (CDH )
      Yo no hallaré repugnancia en creer a un hombre que tenga las señas comunes de honesto y veraz, el que haya visto un diamante legítimo de el tamaño de una grande avellana u de una pequeña nuez; mas para assentir a que le haya visto tan grande como una manzana ordinaria, será menester que conozca en él una extraordinaríssima virtud, porque sé que el mayor de que hai hasta ahora noticia en el mundo es en tamaño y figura como la mitad de un gruesso huevo de gallina y está valorado en cerca de quatro millones de pesos.
    • 1733 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, V [2003] Esp (CDH )
      Aun quando no mienta, lo que doi por supuesto ahora, quedaré dudoso de si hai o no tal diamante. El motivo es claro, porque no me consta que tenga tanto conocimiento en la facultad lapidaria que no pudiesse engañarse, aprehendiendo como fino un diamante falso. De hecho los de Alanson (llamados assí porque se crían en un sitio distante dos leguas de aquella ciudad), entre los quales hai tal qual que iguala, y aun excede, a un huevo ordinario de gallina, han engañado algunas veces a los mismos lapidarios.
    • 1733 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, V [2003] Esp (CDH )
      El motivo es claro, porque no me consta que tenga tanto conocimiento en la facultad lapidaria que no pudiesse engañarse, aprehendiendo como fino un diamante falso.
    • 1733 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, V [2003] 97 Esp (CDH )
      Considera, señor, si perderá César tan bella ocasión de lisongear al pueblo romano, de acreditarse de justo con el mundo y de añadir a la Corona Imperial que está fabricando, el precioso diamante de este reino.
    • 1702-1736 Arzans Orsúa Vela, B. HPotosí [1945] 31 Perú (CDH )
      Ceylán con diamantes; Arabia con aromas; Persia, el Cairo y Turquía con alfombras; Terranate, Malaca y Goa con todo género de especiería, almizcle, losa blanca; la China ropa de seda [...].
    • 1702-1736 Arzans Orsúa Vela, B. HPotosí [1945] Perú (CDH )
      Demás de todo lo dicho se hallan en esta villa, traídas de varias partes del mundo, preciosísimas piedras, como son diamantes, esmeraldas, rubíes, jacintos, topacios, turquesas, zafiros, amatistas, calcedonios, balajes, espineles, y, como afirma don Antonio de Acosta, se han visto en esta villa dos carbunclos: el uno fué hallado en el valle de Tarapayá, de quien escribe su tamaño, color y resplandor, como más largamente diré adelante. Hállanse venturinas, girasoles, granates y en abundancia la piedra imán, ágatas, el coral, jaspes y otras lucidas piedras de menos nombre, como también las no lucidas, pero provechosas a los hombres, que son la piedra bezar, la etites y otras muchas y de varios nombres.
    • 1737 Mayans Siscar, G. Vida Cervantes [1984] Esp (CDH )
      En la batalla donde el rayo austrino, / hijo immortal del águila famosa, / ganó las hojas del laurel divino / al rei del Asia en la campaña undosa, / la fortuna embidiosa / hirió la mano de Miguel Cervantes; / pero su ingenio en versos de diamantes / los del plomo bolvió con tanta gloria / que por dulces, sonoros i elegantes / dieron eternidad a su memoria, / porque se diga que una mano herida / pudo dar a su dueño eterna vida.
    • 1737 Mayans Siscar, G. Orígenes [1984] Esp (CDH )

      Ars accipitraria, cetrería; ab adamante, diamante; avant-gardeen francés, vanguardiaen español.

    • 1737 Mayans Siscar, G. Orígenes [1984] Esp (CDH )
      ab adamante, diamante; a dente, diente; dextera, diestra; decem, diez; a stercore, estiércol; a festo, fiesta; a lende, liendre; fel, hiel; mel, miel; a membro, miembro; merula, mierla; a messe, miesse; nebula, niebla; a nepote, nieto; pes, pie; petra, piedra; a pelago, piélago; a serpente, sierpe; serra, sierra; a servo, siervo; septem, siete; a tempore, tiempo; tenta, tienda; tento, tiento; terra, tierra; a tenero, tierno; vetus, viejo; a vento, viento.
    • 1740 Cañizares, J. Anillo Giges [1983] 195 Esp (CDH )
      TamborY si hay algún / diamantillo desechado, / tráetele contigo. NicandroDime, / ¿y Giges?
    • 1740 Cañizares, J. Anillo Giges [1983] Esp (CDH )
      TamborEl diamante / no debe de estar labrado / todavía; ¡ea, Tambor, / vamos dando trompetazos (Toca la trompeta.)como es costumbre al salir / y al entrar en campo extraño!
    • 1740 Cañizares, J. Anillo Giges [1983] Esp (CDH )
      PaletillaDíjome después que es ancha, / gruesa y con cinco diamantes. Melicerta¿Puede ser que sea como esta, / que me dio Alcestes, mi padre, / Muestra una sortija algo grande y tómala Claridiana.en mi edad primera, cuando / nos criaba Zoroastres, / gran privado suyo?
    • 1742 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, I [2004] Esp (CDH )
      Recibí la de V. mrd. en que, después de favorecer mis escritos con elogios mui superiores a su mérito, y con igual grado acreedores a mi gratitud, con observancia, no solo exacta, mas aun escrupulosa de todas las leyes de la urbanidad, me propone una reciente observación, que al parecer falsifica lo que de la resistencia de el diamante al fuego escribí en el tomo 2, disc. 2, núm. 66.
    • 1742 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, I [2004] Esp (CDH )
      La observación de V. mrd. rueda sobre los diamantes de el relicario de el Real Palacio de Madrid, que en el incendio de este grande edificio padecieron manifiesto detrimento en lustre y diafanidad, y aun uno de ellos pareció hendido.
    • 1742 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, I [2004] 137 Esp (CDH )
      De este hecho constante, deduce V. mrd. discretamente, que en un fuego mucho más violento, el qual es sin duda possible, padecerán mucho mayor daño a proporción los diamantes; de que se debe concluir, que absolutamente es inferior la resistencia de el diamante a la valentía de el fuego.
    • 1742 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, I [2004] 137 Esp (CDH )

      Por lo que discurre V. mrd. que el ignium victricis naturade Plinio, acaso se deberá entender, no de el diamante, sino de el rubí.

      3. Para responder con méthodo y claridad, de modo que no se confundan unas especies con otras.

    • 1742 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, I [2004] Esp (CDH )
      Que los diamantes se ofuscaron por la operación de el fuego es cierto; mas que el diamante hendido recibiesse esta lesión por la misma causa es mui dudoso: y parece mucho más verisímil, que fuesse efecto de algún gran golpe que recibió de piedra u otro material, al precipitarse el edificio.
    • 1742 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, I [2004] Esp (CDH )

      Digo, lo primero, que en el hecho referido se debe, ante todas cosas, separar lo cierto de lo incierto. Que los diamantes se ofuscaron por la operación de el fuego es cierto; mas que el diamante hendido recibiesse esta lesión por la misma causa es mui dudoso: y parece mucho más verisímil, que fuesse efecto de algún gran golpe que recibió de piedra u otro material, al precipitarse el edificio.

    • 1742 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, I [2004] Esp (CDH )
      5. Consiguientemente digo, lo segundo, que no puede hacérseme cargo de la hendidura de el diamante, como ocasionada de el fuego, siendo esta una suposición enteramente voluntaria, sí solo de el daño que padecieron los demás diamantes, en el detrimento de su diafanidad y tersura.
    • 1742 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, I [2004] Esp (CDH )
      6. Digo, lo tercero, que este daño, en ninguna manera contradice lo que en el lugar citado arriba dixe de la resistencia de el diamante al fuego. Nótense mis palabras: Pero es verdad que no le rompe el más activo fuego. ¿Dixe yo, que no le deslustra, que no le obscurece, que no le ofusca? No, por cierto; sí solo, que no le rompe. Es mui distinto un daño de otro. En efecto, yo siempre entendí en este sentido lo que dicen los naturalistas de la resistencia de el diamante al fuego.
    • 1743 Torres Villarroel, D. Vida I-IV [1972] 99 Vida Esp (CDH )
      Llevo a ratos todos los cascabeles y campanillas que cuelgan de sus personas los galanes, los ricos y los aficionados a su vanidad: reloj de oro con sus borlones que van besando la ingle derecha, sortijón de diamantes, caja de irregular materia con tabaco escogido, sombrero de Inglaterra, medias de Holanda, hebillas de Flandes, y otros géneros que, por gritones y raros, publican la prolijidad, la locura, el antojo, el uso y el aseo.
    • 1725-1744 Torres Villarroel, D. Pronósticos Piscator [2006] 384 Esp (CDH )
      Volví la cara, y vi a par de mí, como escondido detrás de mis costillas, a un Viejecillo como una perinola, bullicioso, arregazado de narices, hundido de oca, barbado a pelotones y pellizcos, sumido en un coleto de novilla, y rodeado de un cintón desde los lomos hasta los sobacos, todo cubierto de tachuelas, hebillas y corchetes de este estaño, que son los diamantes y las esmeraldas que se han podido escapar de la codicia de las Cortes y las Ciudades.
    • 1747 Anónimo Relac Puerto Rico [1918] Puerto Rico (CDH )
      Lucían en la caueza de dho. señor Gobernador cinco diamantes, que con sus luces admiraban á todos, y yo las quiero retratar en este verso.
    • 1747 Anónimo Relac Puerto Rico [1918] Puerto Rico (CDH )
      Cinco diamantes al sombrero diste / quando con cinco luces te gloriaste / las estrellas al cielo le pediste / y del cielo las luces mendigaste.
    • 1737-a1754 Luzán, I. Poética [1977] 176 Esp (CDH )

      En un príncipe, por ejemplo, es fácil que la ambición, desconocida entre el valor y otras virtudes, pase plaza de amor de gloria, y que la usurpación se tenga por gloriosa conquista; como entre los que no lo entienden, o no reparan, es fácil que un biril pase por diamante y una moneda falsa por buena.

    • 1737-a1754 Luzán, I. Poética [1977] 282 Esp (CDH )
      Entre el vulgo ignorante, y, especialmente, entre aquellos que no penetran hasta el fondo de las cosas, contentándose con la superficie, estas paradojas aparentes y estas falsas maravillas, con la doradura superficial y aquella exterior brillantez que ostentaban, lograron ser tenidas por verdadera belleza y por uno de los más hermosos y exquisitos adornos de la poesía, bien así como entre niños o entre simples villanos se estiman los biriles como diamantes y el oropel como oro.
    • 1737-a1754 Luzán, I. Poética [1977] 319 Esp (CDH )
      Pues al modo que tal vez alguno, si divisa brillar en tierra alguna cosa, y creyendo por pura facilidad que sin duda alguna será algún diamante u otra piedra de gran valor, por la codicia de tan precioso hallazgo corre alegre a cogerla, pero luego viendo que lo que brilla no era sino un frágil vidrio, se queda helado y corrido de la burla que hizo el acaso a su inadvertida credulidad, asimismo en la hinchazón afectada del estilo aquellos términos tan sonoros, aquellas expresiones tan magníficas y pomposas, ostentando a lo lejos un falso resplandor, prometen al crédulo oído el hallazgo de algún gran concepto.
    • 1737-a1754 Luzán, I. Poética [1977] Esp (CDH )
      A esta clase se puede reducir aquel defecto de fría puerilidad tan frecuente en los malos poetas del siglo pasado, y que aún hoy día logra aplauso y estimación entre los que alaban sin discernimiento y no distinguen los claveques de los diamantes. Consiste este defecto en jugar del vocablo y usar equívocos en estilo serio, en las alusiones a los nombres o apellidos y en los versos o sonetos que llaman acrósticos, porque sus letras iniciales, leídas según el orden que tienen, forman un nombre o una palabra o una oración.
    • 1737-a1754 Luzán, I. Poética [1977] Esp (CDH )
      Tal vez hablo con el cura / de Dédalos, de Faetontes, / de astrolabios, de horizontes, / de diamantes, de esmeraldas, / y al fin, porque tienen faldas, / hablo tal vez con los montes.
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )

      [...] que el perfecto retórico era aquél que le atacaba y le convencía con cuatro fruslerías, y que para eso se habían inventado las figuras, las cuales eran inútiles para dar peso a lo que de suyo le tenía, y que toda su gracia consistía en alucinar a la razón, haciéndola creer que el vidrio era diamante y oro el oropel.

    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )
      Si saliese al teatro un comediante con su peluca blonda y empolvada, sombrero fino de plumaje y, por cucarda, un lazo de diamantes, chupa de riquísima tela, casaca correspondiente a la chupa, medias bordadas de oro, zapatos a la gran moda con dos lazos de brillantes por hebillas, espadín de puño de oro, bastón del mismo puño, camisola y vueltas de París bordadas con exquisito primor [...].
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )
      Por una parte, nos hacía lastimosa compasión y aun, en cierto modo, nos parecía especie de usurpación injusta y hurto literario defraudar al público aun de la más mínima palabra que se hubiera desprendido de la boca de nuestro divino orador, siendo cierto que hasta las que salían de ella a excusas de su advertencia merecían engastarse en diamantes para que compartiese su duración con la permanencia de los siglos.
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )
      Y no te verías de polvo, siendo así que todos tres son otros tantos pensamientos asombrosos que andan impresos con todas las licencias necesarias y merecen realmente eternizarse, no digo yo en los moldes, sino en letras de diamantes. Pero tú guárdate bien de empeñarte en esas valentías del ingenio; porque estos hombres hocicudos, que tienen ojeriza con todo lo que es delicadeza, sobre los silbos susodichos, te delatarían a la Inquisición o te harían ridículo en estrados y en tertulias.
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )
      — No digo en oro, en piropos y en diamantes debiera engastarse esa Escena. El haber encontrado con la Calcea que los atenienses consagraban a Vulcano en el día veinte y dos de octubre para «que mitigase la voracidad rigurosa de sus llamas» y con la Piritea que los persas ofrecían al Sol en el mismo día, encendiendo piras y tumulando cenizas, «cuyo circuito honraban los sacerdotes, solicitando el alivio de sus difuntos», es uno de aquellos encuentros que a sólo este predicador de predicadores se le vienen a la mano.
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] 868 Esp (CDH )
      La casaca era de la misma tela que la basquiña, y también subían y bajaban por ella unos encajes de hilo de prata entortijados, ansí a manera de los costes que llaman con cola o, si no (y es más mijor comparanza), como los capotillos de llamas de los enjusticiados por el Santo Uficio y rejalgados al brazo seglar. Traía prendido al pecho un escudo de pedrería todo él desgastado en oro, y, en medio, el retrato d'un Devino Señor, vestido de nazareno con la cruz a cuestas, que no había más que ver. Las sortijas, los anillos, las mesredaldas, los dinamantes y los rubines que traía en los dedos de las manos, eso era un juicio.
    • 1760 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, V [2004] Esp (CDH )
      ¿Qué dificultad puede embarazar al infinitamente poderoso, para producir otros vegetables de mucha mayor gallardía, fecundos de frutos más dulces y más salutíferos, yervas mucho más medicinales, metales de mucho más bello aspecto que la plata y el oro, piedras más recreativas de la vista que los más costosos diamantes?
    • 1760 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, V [2004] Esp (CDH )
      El diamante no es mas que una piedra; y essa piedra colocada en un anillo, y mediante el anillo en un dedo, llena a un hombre o a una muger de soberbia, de modo que no se sacia de mirarle y hacer con otros ostentación de aquel adorno. ¿Qué es esto? ¿Cómo aprecia el hombre esso mismo que desprecia? ¿Cómo constituye adorno de su persona, lo que es tan vil respecto de su especie? La respuesta, que ocurre más prompta, es, que el hombre en sus passiones y afectos es un conjunto de inconsequencias y contradicciones.
    • 1760 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, V [2004] 48 Esp (CDH )
      ¿Qué comparación tienen con aquella tela, y con aquellos brillantes sobrepuestos, las galas con que se adornan las mayores princesas de la tierra, no siendo la vestidura que las cubre, más que un áspero texido, y sus ponderados diamantes, chinas robadas a una peña?
    • 1762 Cruz, R. Crítica [1990] Esp (CDH )
      Primorosa(Sale.)¡Qué ordinaria está la sala! / ¡Qué antiguos son los espejos! / No tienen marcos de plata; / de filigrana he de hacerlos, / con diamantes y esmeraldas / que los guarnezcan a trechos.
    • 1762 Fdz Moratín, N. Petimetra [1989] Esp (CDH )
      DAMIÁN Pues sabed que porfiando / se vence un muro y un monte / suele venir desplomado, / se labra un diamante, y todo / se le rinde al tiempo cano.
    • 1762 Fdz Moratín, N. Petimetra [1989] Esp (CDH )
      FÉLIX Ves qué firme este diamante, / y qué hermoso ese topacio. ANAMas ¿quién viene?
    • 1772 Cadalso, J. Supl Eruditos violeta [1818] Esp (CDH )
      De los satíricos Juvenal, Persio y otros no diré palabra por todo el oro del Perú, toda la plata de México y todos los diamantes del Oriente, incluso el que compró últimamente la Czarina, siendo muy amigo de dexar á cada uno tal qual es, para que me dexen tal qual soy.
    • 1774-1775 Requena, F. Descripción Guayaquil [1984] Ecuador (CDH )
      Los del país los llaman diamantes de Chong. Encuéntranse también por las mismas inmediaciones en abundancia las piedras obsidianas o de gallinazo.
    • 1784 Arroyal, L. Epigramas [1784] 31 Esp (CDH )
      / Yo me abraso, me hielo, estoy llagado, / estoy sano, la pena me traspasa, / el contento me tiene transportado: / soy duro y blando, qual diamante y masa: / mírome desdeñoso, y de repente / amando estoy desaforadamente.
    • 1781-1784 Samaniego, F. M. Fábulas [1988] 196 Esp (CDH )
      A un joven desenvuelto y rozagante: / Le regala un diamante: / Éste le dio a su dama, y en el punto / Pálido se quedó como un difunto, / Item más sin narices y sin dientes. /
    • a1786 Aguirre, J. B. Suma poética [1963] 218 Ecuador (CDH )
      Herida con que abre amor / breve resquicio sangriento / si no a paño de diamantes, / a escuadrón, sí, de luceros. /
    • a1786 Aguirre, J. B. Suma poética [1963] 233 Ecuador (CDH )
      / Dijo, y púrpura se viste / que tantos diamantes cubren / que entre su esplendor apenas / el rojo ardor se trasluce.
    • a1786 Aguirre, J. B. Suma poética [1963] Ecuador (CDH )
      ¡Oh Musa, oh tú que en la canora fuente, / por desdenes frondosos del Parnaso, / en giro de zafir das a tu frente / cerco de estrellas, si al coturno lazo: / tú que a la aurora el néctar elocuente / gota a gota le bebes, paso a paso, / hoy del contacto de tu llama imploro / voz de diamante y elocuencia de oro!
    • a1786 Aguirre, J. B. Suma poética [1963] Ecuador (CDH )
      A cuatro focas con tirantes de oro / cuyos extremos mucha perla orlaba, / rizando al mar efímero tesoro / de Tetis el batel se vinculaba: / de foca y foca tanto, en poro y poro, / esplendor bullicioso palpitaba, / que de agua y fuego su fulgor brillante / en cada escama condensó un diamante.
    • a1786 Aguirre, J. B. Suma poética [1963] Ecuador (CDH )
      De Guáyac que se finge cuando leve / la espuma mura su frondoso suelo, / o roca de esmeralda en mar de nieve, / o estrella verde en espumoso cielo; / de Guáyac que los rayos que al sol bebe / congela en sus entrañas, cuyo anhelo / zodíaco es de luz, donde brillantes / por astros arden globos de diamantes.
    • a1786 Aguirre, J. B. Suma poética [1963] Ecuador (CDH )
      Tan sutil un cendal, que de azucenas / hiladas se tejió, su cuello abraza, / que aun el tacto visual lo siente apenas / vapor de nieve o ilusión de gasa: / con garras de oro y de diamantes nenas / rubíes dentado, un alacrán lo engaza / de cuyas piedras en reflejos rojos / mucha bulla de luz oyen los ojos.
    • a1786 Aguirre, J. B. Suma poética [1963] Ecuador (CDH )
      De dorados tabeques al instante / voló a la nave tan ligera tropa / que —halcón de abeto— al líquido diamante / las distancias de nieve le sincopa; / teme arderse la espuma, pues brillante / tan ascua de oro se ostentó su popa / que sobre el agua, con reflejo ciego, / cuanto en luz bebe al sol vomita en fuego.
    • a1786 Aguirre, J. B. Suma poética [1963] 280 Ecuador (CDH )
      / Esfera de esmeralda incombustible, / brilló la zarza fresca en sus ardores, / haciendo vanidad el imposible / de sujetar voraces sus rigores; / aun dentro de la culpa fue posible / que por centellas le sirviesen flores, / siendo en lo verde, fresco y lo brillante, / de esmeraldas, de nieve y de diamante.
    • a1786 Aguirre, J. B. Suma poética [1963] 288 Ecuador (CDH )
      / ¡Al arma! ¡Al arma! ya el clarín sonoro / grita con ecos agrios, resonantes; / y al aire vieras del metal canoro / blandir los astros picas de diamantes; / serpeaba undosa sobre yelmos de oro / turba de airones vivos, tremolantes: / nunca vio el aire, en pavoroso anhelo, / poblado de astros, tan turbado el cielo.
    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] 417 Esp (CDH )
      Iba acompañada mi declaración con un rico presente que me envió mi padre a este fin, pero que sólo sirvió para darme mayores pruebas de la nobleza de ánimo del incomparable Ossory, el cual no quiso recibirlo por ninguna vía, aunque era una cédula de diez mil libras esterlinas en una caja de oro con la cifra de su nombre en diamantes.
    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] Esp (CDH )
      Pero reparando Eusebio en un corazón flechado, engarzado en diamantes, se resuelve comprarlo para enviarlo a Susana y suplir con esta demostración a las que le vedó hacer el recato con que contuvo sus tiernos sentimientos en la despedida.
    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] Esp (CDH )
      Eusebio, según el aviso de Hardyl, quiere comprar tres flores de diamantes que había allí por muestra. ¿Cuánto importa esta bagatela? Setenta guineas, señor. ¿Setenta guineas?, ¡cómo es posible! ¿No ve, vuestra merced, que son diamantes? Repare en el primor del engaste y cuán delicado es el trabajo.
    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] 484 Esp (CDH )

      Setenta guineas, señor. ¿Setenta guineas?, ¡cómo es posible! ¿No ve, vuestra merced, que son diamantes? Repare en el primor del engaste y cuán delicado es el trabajo.

      Eusebio, acordándose de la compra de los caballos y de la rebaja que hizo Hardyl al coronel, ofrece la mitad de la postura.

    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] Esp (CDH )
      Estos ramilletes de diamantes para juntarlos a vuestro regalo, y me piden setenta guineas. Gusto de ser generoso, don Eusebio, le dijo Bridge, pero con término y razón. Quiero corresponder con la liberalidad de Howen. ¿Pero a dónde vamos a parar?, ¿enviarle en reconocimiento de una cena el valor de más de cien guineas si juntamos esas flores con lo que tengo comprado? Eso no lo haré jamás; tales demostraciones les están bien a los reyes.
    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] 521 Esp (CDH )
      La virtud y la hermosura, milord, son dos joyas que se debieran ir a desenterrar si fuera posible en las entrañas de los montes del Perú con mayor razón que los diamantes de mayores quilates. Ellas pueden dar lustre a la más antigua nobleza sin recibirlo, aunque salgan de una choza.
    • 1787 Iriarte, T. Señorito mimado [1986] Esp (CDH )
      D. MARIANOYa usted se acuerda / de una sortija...Dª. DOMINGA / ¿Qué dices? / ¿La de diamantes? ¿Aquella / que tenía destinada / para Flora?
    • 1790 Azara, F. Geogr Paraguay [1904] Paraguay (CDH )
      Creyeron los vecinos de Ciudad-Real que dichos espatos eran diamantes, amatistas y otras piedras preciosas, y acopiándolas en cantidad, formaron el proyecto de escaparse con ellas á Europa tomando el camino del Brasil. Con este motivo hubo alboroto en el Pueblo que calmó con haber averiguado que dichas piedras nada valían.
    • 1790 Azara, F. Geogr Paraguay [1904] Paraguay (CDH )
      Pero dejando aparte la sujeción que daría á los portugueses, las excelentes, y dilatadísimas tierras que poseyera la Provincia, si esta población se hubiese establecido donde quería el mencionado Gobernador, el oro y diamantes que hubiera podido distraer de los portugueses, las minas nuevas que hubiese podido hallar de que haré mención en los números 519 y siguientes [...].
    • 1790 Azara, F. Geogr Paraguay [1904] 300 Paraguay (CDH )
      493. Se forma en la latitud austral de 14º-20' * con varias vertientes de la Sierra llamado del Paraguay, donde se hallan las minas de oro y diamantes, que poseen los portugueses desde el año de 1736 en que las descubrieron. * Su curso es al Sur, y desde la boca del Rio Yauru situado en 16º-25' * de latitud hasta la de 27º-25' en que confluye con el Rio Paraná, no tiene obstáculo para la navegación con embarcaciones de 8 á 10 mil arrobas de carga. Su álveo ó caja es angosta, honda, regular, y sin la menor catarata ni arrecife; de forma que aunque se pueblan sus costas, no por ello será mejor acondicionado; estas circunstancias le hacen singular entre todos los ríos conocidos en paises incultos y despoblados.
    • 1790 Azara, F. Geogr Paraguay [1904] 308 Paraguay (CDH )
      Buscando un camino alto que comunicase las poblaciones de San Francisco Xavier y Cuyabá hallaron en 1736 las minas de oro y diamantes en las cabeceras del Rio Paraguay donde luego se poblaron.
    • 1790 Azara, F. Geogr Paraguay [1904] Paraguay (CDH )

      Muy bien pudiera esperarse hallar por aquí minas de oro y diamantes, con otras piedras preciosas, porque no están muy distantes las que tienen los portugueses, y porque las de Golconda y demás de la Ana se hallan en la misma zona ó latitud que estas tierras; pero hasta ahora no se han buscado ni hallado: sin embargo, cuando los Demarcadores de Límites del año de 1753 navegaban el Rio Paraguay sospecharon que en la Sierra de San Fernando había oro y diamantes. He aquí las apuntaciones que sobre el particular hizo el Gefe de dichos Demarcadores.

    • 1790 Azara, F. Geogr Paraguay [1904] 319 Paraguay (CDH )

      524. Además de las conjeturas mencionadas sobre la existencia de dichas minas de oro y diamantes, puede formarse otra de lo que Herrera en su Decada, VIII, libro 5, cap. 3 in fine [...].

    • 1790 Azara, F. Geogr Paraguay [1904] 320 Paraguay (CDH )
      Por lo demás tengo por imposible que los portugueses pudiesen introducir otra cosa en la Provincia que el oro, y los diamantes; porque géneros y otras cosas los tienen ellos por caminos tan dilatados y peligrosos, y nosotros tan cómodos por el Rio Paraguay, que la evaluación que he insinuado es muy escasa.
    • 1790 Azara, F. Geogr Paraguay [1904] 338 Paraguay (CDH )
      En comprobación de todo traigo á consideración que en ninguna potencia del mundo hay menos contrabandos que en el Brasil, ni hay ministros de Real-Hacienda más celosos que los que tiene Portugal en sus dominios americanos, en los minerales más abundantes del oro y diamantes, donde el lujo pasa de raya.
    • 1792 Jovellanos, G. M. Diario 1792 [1994] VI, 423 Diario Esp (CDH )
      Pico del Diamante y otros de increíble elevación. Escenas augustas y sublimes, bellamente adornadas. Paseamos un gran cuarto de legua; bebimos en la fuente del Tejero, por junto a la que baja desde Zezana y Faidiello el arroyo de Valdemolín.
    • 1793 Andrés, C. Trad Origen Literatura, VI y VII [2000] 410 Esp (CDH )
      Esta, por decirlo así, inelasticidad del agua prueba la dureza de sus partículas, reputada tan grande por Musschenbroek, que en nada cede a la dureza del diamante. Buffon reflexiona oportunamente sobre la diferencia que hay entre el agua y el aire en punto de la elasticidad.
    • 1795 Arjona, M. M. Poesías [1871] Poesías Esp (CDH )
      / No es la espada el honor de su corona, / Y apénas ha vencido, la abandona; / Que ¡oh gran modelo de los sabios reyes! / Cercado de naciones enemigas, / No entre las lanzas tu poder abrigas; / Mas ciencias, artes, leyes / Son la excelsa muralla de diamante / Con que ciñes tu trono vacilante.
    • c1788-c1796 Forner, J. P. Exequias Leng cast [2000] 144 Esp (CDH )
      Entonces también Alejo Venegas, Fernán Pérez de Oliva, Luis de Granada, Hernando del Castillo, Antonio de Guevara, Jorge de Montemayor y otros muchos, tratando variedad de asuntos, ya sagrados, ya familiares, ya filosóficos, ya doctrinales, ya amenos, ya entretenidos, no tanto enriquecieron la lengua cuanto dieron a conocer las riquezas de ella, que, abandonada en los siglos anteriores y desdeñada de los que se llamaban sabios, yacía sin brillo como el diamante en la rudeza de la mina; porque el pulimento del habla es el uso que hacen de ella los hombres doctos en las obras que escriben, y lengua en que se escriba poco, por más que sea excelente en sí, jamás resplandecerá.
    • 1805 Zavala Zamora, G. Eumenia [1992] Esp (CDH )
      «La misma historia, dixo la maestra, nos ofrece hartos casos que nos inducen a creer que los buenos viven más sujetos al capricho y reveses de la suerte, acaso porque la virtud necesita labrarse sin cesar, como el diamante en las manos del lapidario para mostrar todo su brillo. Lo cierto es que nada corrompe más que la prosperidad; y por consiguiente el hombre virtuoso necesita para conservar su virtud probar de tiempo en tiempo el infortunio».
    • 1808 Quintana, M. J. Al armamento [1969] Poesías Esp (CDH )
      Dijo así Dios: con letras de diamante / su dedo augusto lo escribió en el cielo, / y en torrentes de sangre a la venganza / mandó después que lo anunciase al suelo. /
    • c1798-1809 Álvz Cienfuegos, N. Poesías [1980] 96 Esp (CDH )
      / Sí: que al oirle desnudar la espada / tiemblan los muros de diamante, tiemblan / ríos y montes.
    • 1796-1810 Arjona, M. M. Poesías [1871] 517 Poesías Esp (CDH )
      / Tal, esplendor benéfico sembrando, / De entre las ondas del rosado Oriente / Nace del dia el padre refulgente, / Los plácidos celajes matizando; / Y del Indo distante / Esparce el almo aliento / En el carro de nítido diamante, / Al orbe mustio, de su luz sediento; / Hasta que la cuadriga voladora / Pisa otra vez los reinos de la Aurora.
    • c1789-p1810 Marchena, J. Poesías [1892] 10 Esp (CDH )
      / Otro tiempo el Tonante / Sus rayos encendidos fulminaba / Contra el tirano duro y ambicioso; / Su fuego abrasador aniquilaba / Las puertas de diamante, / Y el déspota orgulloso / Mientras fiado en la lealtad dormía / De sus guardas, con ellos junto ardía.
    • c1789-p1810 Marchena, J. Poesías [1892] Esp (CDH )
      / El congreso sagrado / Que en Francia destruyó la tiranía / Por otros sea loado, / Y del brazo francés la valentía, / Que hiende en un instante / Del despotismo el muro de diamante.
    • c1789-p1810 Marchena, J. Poesías [1892] Esp (CDH )
      / Mientras fué mi morada / La esclava Hesperia, del rapaz Cupido / La flecha penetrante / De aguda llaga el corazón ha herido; / Hoy peto de diamante / Á su punta acerada / Oponer quiero, y, de firmeza armado, / Sus amenazas arrostrar osado.
    • c1789-p1810 Marchena, J. Poesías [1892] 27 Esp (CDH )
      / Así mi cruda pena va aumentando / La aguda flecha con que Amor me ha herido, / Siempre el enfermo pecho lastimando: / La imagen de Lícoris, el bruñido / Cabello de azabache, la alta frente, / El sonrosado labio, el cuello erguido, / Y el hablar, y el reir suavemente / Amor grabó con punta de diamante / En el mezquino corazón doliente.
    • c1789-p1810 Marchena, J. Poesías [1892] 58 Esp (CDH )
      / ¡Oh tiempo! ¿Dónde por mi mal te has ido? / Dulce satisfacción de la inocencia, / ¡Ay! cuán más deliciosa que el mentido / Placer del mundo y que la falsa ciencia! / Canta de Madalena la belleza; / Las gracias de la hermosa Catalina, / De Alcinda la viveza, / El sabroso reir, la habla divina, / Y su mirar que el pecho de diamante / Torna de blanda cera en un instante.
    • c1789-p1810 Marchena, J. Poesías [1892] 101 Esp (CDH )
      / ¿Qué no creeré de maga que es bastante, / Según dijo, á romper del amor mío / Las firmes ataduras de diamante? / Cuando la noche tiende el manto frío, / Inmolará por mí negros corderos / Á las deidades del Averno umbrío.
    • c1789-p1810 Marchena, J. Poesías [1892] 128 Esp (CDH )
      / Señor, cantarte quiero / Por los humanos en la Cruz clavado, / El almo cielo uniendo al bajo mundo, / Libre ya el hombre, y el tirano fiero / Por siempre encadenado en el profundo / Infierno con coyundas de diamante; / Dó el pendón del pecado / Tremolaba, brillando la Cruz santa, / Tu Cruz, que al rey del hondo abismo espanta, / Cuando al escuro imperio / Descendiste, del duro cautiverio / Tus escogidos á librar triunfante.
    • c1789-p1810 Marchena, J. Poesías [1892] 134 Esp (CDH )
      / Tal, esplendor benéfico sembrando, / De entre las ondas del rosado Oriente / Nace del día el padre refulgente, / Los plácidos celajes matizando; / Y del Indo distante / Esparce el almo aliento / En el carro de nítido diamante, / Al orbe mustio, de su luz sediento; / Hasta que la cuadríga voladora / Pisa otra vez los reinos de la Aurora.
    • 1813 Quintana, M. J. El Anti [1969] 269 Poesías Esp (CDH )
      ¿Han podido romper este diamante / que ha sufrido los golpes del martillo, / creciendo siempre su hermosura y brillo? /
    • 1799-1815 Conde de Noroña Poesías [1871] 429 Esp (CDH )
      Mantiene un corazon como el diamante, / Sedujo el mío con amante empeño; / Pero de tal manera, / Que no era el mismo que otros tiempos era [...]. /
    • 1799-1815 Conde de Noroña Poesías [1871] Esp (CDH )
      Riquelme, ¿cómo quieres / Que nuestra juventud, debilitada / Con índicos placeres, / Se presente á la lid con frente alzada, / Ni que sea domada / La bélica osadía / Del bruto corredor que el Bétis cria? / El grave arnés no puede / Sostenerse en sus hombros vacilantes; / La débil mano cede / Al peso de las armas fulminantes; / Cargada de diamantes / Y asiáticos olores, / Tiembla y desmaya al són de los tambores.
    • 1799-1815 Conde de Noroña Poesías [1871] 449 Esp (CDH )
      / Mas una noche nos espera á todos; / Todos tomar debemos / La senda del sepulcro; no volvemos / A pisarla segunda vez; ni hay modos / De alejar este instante, / Aunque armemos el pecho de diamante.
    • 1799-1815 Conde de Noroña Poesías [1871] 451 Esp (CDH )
      / Allí se muestran firmes combatientes / De plumas y garzotas diferentes, / A este lado repara que á millares / Están polvos, pomadas y lunares, / Al otro la copiosa artillería / Que rica Ormuz envia; / Aquí se halla el diamante poderoso, / El ardiente rubí, verde esmeralda, / El topacio amarillo cual la gualda, / Zafiro jactancioso, / Purpurado jacinto, / Todos en escuadron no bien distinto, / Cual campeones fieros / Hacen brillar los bárbaros aceros, / A cuya altiva vista / No hay pecho tan feroz que se resista.
    • 1799-1815 Conde de Noroña Poesías [1871] 456 Esp (CDH )
      / Las pajas al momento examinaron; / A Pardo le tocó la primer suerte; / Todos lo celebraron, / Pues era Pardo fuerte, / Su color á su nombre semejante, / Y con un corazon como el diamante.
    • 1799-1815 Conde de Noroña Poesías [1871] Esp (CDH )
      / No de otro modo el Xanto vorticoso / Vió correr sus orillas presuroso / Al formidable Aquiles, / Desbaratando á miles / Los cobardes atónitos troyanos / Que daban en sus manos, / Y hollar á los caballos espumantes / Escudos de diamantes, / Los cuerpos moribundos destrozando, / Cuya sangre, saltando, / Las ruedas y los ejes salpicaba, / Y su cara manchaba, / Sin dar de compasion señal alguna.
    • 1799-1815 Conde de Noroña Poesías [1871] Esp (CDH )
      / Estío alegre sus jardines gozan, / La tierra de ámbar es, de oro las piedras; / Es su palacio y su morada un cielo, / Un paraíso su risueño rostro; / Su morada es más alta que los montes, / Más ancho que los huertos su palacio; / Cuando llegué á su alcázar suntuoso, / Su mente consultaba las estrellas; / Halléle entre leones y elefantes, / Siendo escabelo de su planta el orbe; / Un elefante, pié del trono de oro; / Con crines de diamantes los leones.
    • 1817 RAE DRAE 5.ª ed. (NTLLE)
      DIAMANTE. s. m. Piedra muy preciosa, brillante, diáfana y tan sumamente dura, que raya todas las otras piedras finas, de las cuales es la más estimada. Expuesta a un fuego muy fuerte se quema sin dejar residuo alguno.
    • c1790-a1820 Arjona, M. M. Poesías [1871] Poesías Esp (CDH )
      / El solo Autor de la sabiduría / Padre es de vuestra luz y de la mia; / Renovemos los tiempos bienhadados / Que, en grillos de diamantes estrechados, / De la vida mostramos el camino / Contra el error de Celao y de Plotino.
    • c1790-a1820 Arjona, M. M. Poesías [1871] 541 Poesías Esp (CDH )
      / Tres horas breves las maldades limpian / De los pasados siglos y futuros; / Y el que entre cielo y tierra está pendiente / Para satisfacer por los delitos, / Ya espira, y en su muerte las cadenas / Y las puertas de bronce, y los cerrojos / De diamante, y los grillos acerados / En polvo se deshacen, cual la arena / Al aquilon violento se disipa... / Mortales, esperanza: no desmaye / El vencido; de nuevo al campo torne, / Por él combate el ciclo.
    • c1790-a1820 Arjona, M. M. Poesías [1871] 516 Poesías Esp (CDH )
      / El Asia ceda al Macedonio fiero, / Que sus dominios inmoló á su gloria; / Yo en tanto, Lide, de tu pecho quiero / Dulce victoria; / Que no laureles de feroz caudillo, / No gloria emulo de virtud tirana; / No de diamantes el ardiente brillo, / Lide, me afana.
    • c1790-a1820 Arjona, M. M. Poesías [1871] 511 Poesías Esp (CDH )
      / Ya cuando de diamante / El pecho guarnecido, / Todo en sangre teñido, / Mavorte vio tu brazo fulminante, / Blandió su acero / Miéntras severo / Los desbocados potros agitaba, / Que Tesifon guiaba, / »Y tremolada al viento la bandera, / Tronó su trompa fiera, / Y la implacable guerra / Que al germano movia, / Sus odios extendia / Por el turbado giro de la tierra, / Cuando á su saña / Opone España, / Bajo sus rojas cruces, escuadrones / De intrépidos leones.
    • 1821 Fdz Moratín, L. Cartas 1821 [1973] Epistolario Esp (CDH )
      El honrador de su padre se hizo por la de Corneille, añadiendo y quitando lo que le pareció a Diamante, y siempre para echarla a perder; conservó, no obstante, muchos trozos, que tradujo libremente en español. Esta comedia y otras rarísimas, y todos mis libros, se han quedado en aquel triste lugar, de cuyo nombre no quiero acordarme. ¿Quando los volveré yo a ver en mi compañía? Tarde o nunca. Conforme he ido andando el camino, he ido recibiendo pesadumbres con las noticias de allá.
    • c1790-1823 Arriaza, J. B. Poesías [1822-1826] I, 1ª, 26 Esp (CDH )
      / Vieras tambien á Júpiter tonante / Dejando á un lado el celestial decoro, / Por una ninfa en la ribera errante, / Ir transformado en inocente toro; / Y á la guardada en muros de diamante / Gozarla convertido en lluvia de oro, / Mostrando no hay honor tan defendido / Que amor no venza al interes unido.
    • c1790-1823 Arriaza, J. B. Poesías [1822-1826] I, 1ª, 52 Esp (CDH )
      No es que un corazon tenga de diamante / Insensible al amor. ¡Ó Dios! no es eso; / Es que nadie la adora digno amante, / Aunque llegue á adorarla hasta el exceso: / Al lado de su mérito brillante / Es débil mi pasion, yo lo confieso; / Mas si yo no la quiero, busca en vano / Mas fuego, mas amor en pecho humano. /
    • c1790-1823 Arriaza, J. B. Poesías [1822-1826] I, 1ª, 160 Esp (CDH )
      Ya en brillante cascada se revuelve / Por un lecho de rocas; si le cierra / El paso áspero risco que descuella, / Alli se remolina, alli se estrella, / Y espumeando y borbollando salta, / Y en diamantes sin fin el aire esmalta, / Y vencedora al valle se derrumba, / Y al fondo el monte herido al son retumba. /
    • c1790-1823 Arriaza, J. B. Poesías [1822-1826] I, 1ª, 164 Esp (CDH )
      / ¿Y quién, sin ella, distinguir pudiera / De la caverna del león rugiente, / De la morada del castor mañoso / La habitacion del ser inteligente? / ¿Quién los mares pobló, quién sino es ella / El intratable piélago domella, / Y á pesar de sus iras procelosas / Hace que vuelen raudos por su espalda / Bélicos muros? ¿Quién labró espaciosas / Las cunas del diamante y la esmeralda, / Y la honda vena en que el metal se forma / En atrevidas bóvedas transforma? / Y dejando su imperio subterráneo, / Vedla por esos vastos horizontes / Cual, por hacerlos gratos y sombríos, / Rompe su enlace á los marmóreos montes, / Tuerce su curso á los viciosos rios.
    • c1790-1823 Arriaza, J. B. Poesías [1822-1826] I, 2ª, 100 Esp (CDH )
      / "Crezca en fin tu despecho / Al pie de la invencible Zaragoza: / ¡Cuál tus furias la hostigan sin provecho! / ¡Cuál las confunde! ¡cómo las destroza! / Oponiendo constante / Brazos de hierro y pechos de diamante.
    • c1790-1823 Arriaza, J. B. Poesías [1822-1826] II, 100 Esp (CDH )
      / Entretanto del Hado el monstruo horrible / De su vista feroz no los perdía, / Y alto sobre la noria, aunque invisible, / De sus odiosas alas la cubria: / Los ojos, de que un rayo el mas terrible / Hácia el fondo del agua dirigia, / En él reverberaban rutilantes / Cual dos claros carbuncos ó diamantes.
    • 1824 Heredia, J. M. Carta de Niágara [1947] Escritos literarios Cuba (CDH )
      Yo al pie de la Catarata americana, nunca pude distinguir nada de la inglesa, aunque el sol brillaba sin nubes y hacía resplandecer las aguas despeñadas como una lluvia de diamantes. Sólo de cuando en cuando vi confusamente los árboles, que bamboleaban en la cima de Goat-Island.
    • 1825 Fdz Moratín, L. Cartas 1825 [1973] Epistolario Esp (CDH )
      No sé si se vendieron al fin los diamantes menudillos, ni sé nada tampoco de la llegada del violín de París; mucho me alegrara de que saliera de él. Le dará vm. Memorias (no al violín, sino a Dn Vicente), y un beso a Vicentín si es hombre de bien.
    • 1826 Bello, A. Noticia Victoria Junín [1985] 269 Crítica literaria Venezuela (CDH )
      El dios oía / el voto de su pueblo; y de la frente / el cerco de diamantes desceñía.
    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] México (CDH )
      El comerciante, admirado con aquella riqueza, no se cansaba de ponderar los quilates de los diamantes, y lo grande, igual y orientado * de las perlas; y así en medio de su abstracción respondió: — Si todos los brillantes y perlas son como éstas, en tanta cantidad, bien podrán dar dos millones de pesos.
    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] 793 México (CDH )

      Un brillante de éstos cierto que es hermoso y de una solidez más que de pedernal; pero sobran piedras que equivalen a ellos en lo brillante, y que remiten a los ojos la luz que reflecta en ellos matizada con los colores del iris, que son los que nos envía el diamante y no más. Un pedazo de cristal hace el mismo brillo, y una sarta de cuentas de vidrio es más vistosa que una de perlas; pero los diamantes no son comunes y las perlas se esconden en el fondo de la mar, y he aquí los motivos más sólidos porque se estiman tanto.

    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] 793 México (CDH )

      Un pedazo de cristal hace el mismo brillo, y una sarta de cuentas de vidrio es más vistosa que una de perlas; pero los diamantes no son comunes y las perlas se esconden en el fondo de la mar, y he aquí los motivos más sólidos porque se estiman tanto.

    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] México (CDH )
      — Pues lo conseguirá usted fácilmente, le dijo el español, porque mientras haya hombres, no faltará quien pague los diamantes y las perlas, y mientras haya mujeres, sobrará quien sacrifique a los hombres para que se las compren. Esta tarde vendré con un lapidario y le emplearé a usted diez o doce mil pesos.
    • 1829 Quintana, M. J. Canción [1969] Poesías Esp (CDH )
      ¡O belleza! alto don, rico tesoro, / precioso bien a la mujer guardado, / con más vehemencia ansiado / que el diamante oriental, y más que el oro: / ¿Quién te dio ese poder? ¿De quién hubiste / la magia celestial? En dondequiera que / muestres esa lumbre / por siempre vencedora, / reinar y avasallar como señora, / rendir y embelesar es tu costumbre.
    • 1832 Larra, M. J. Empeños y desempeños [2000] Fígaro Esp (CDH )
      ¿Qué sería escuchar aquella sortija de diamantes, inseparable compañera de los hermosos dedos de marfil de su hermoso dueño? ¡Qué diálogo pudiera trabar aquella rica capa de chinchilla con aquel chal de cachemira!
    • 1834 Larra, M. J. Doncel [2003] Esp (CDH )
      — Señor doncel, ignoro el valor de estos diamantes, pero aunque fuera este anillo de hierro, bastaba para lo que yo le quiero. Decidme sólo que no quedáis enojado conmigo.
    • 1844 Foz, B. Vida P. Saputo [1986] Esp (CDH )
      Porque eran monedas de oro y plata en abundancia unas y otras y más las primeras, y brillaban muchas piedras engastadas en collares de oro, arracadas, brincos, joyas, adornos de la cabeza, ajorcas y un puño de espada sembrado a carreras de diamantes y perlas finísimas y la roseta, de brillantes.
    • 1844 Foz, B. Vida P. Saputo [1986] Esp (CDH )
      No dejaba de creerse digna del mismo favor la hija de su madrina, porque era también muy amable, graciosísima, bonita, garbosa, entendida, aunque inocente, y un verdadero diamante labrado, y labrado por tales manos; y le quería mucho igualmente, habiéndola inclinado su misma madre al amor de Pedro Saputo con propósito de que la amistad de los padres se llegase a estrechar del todo con la unión de los hijos y quedasen las dos casas hechas una sola. Él conociéndolo, contemplaba y alegraba a su hermanita, pero la parte principal siempre era para Eulalia.
    • 1844 Foz, B. Vida P. Saputo [1986] Esp (CDH )

      Eulalia tuvo los votos de todos menos el del padre, que dijo: — Mucho me gusta, mucho quiero a Eulalia, y mucho vale; pero donde está la perla, el diamante de Morfina, callen todas las doncellas del mundo; puesto que nos dices que has vencido su repugnancia.

    • 1849 Fernán Caballero Gaviota [1997] Esp (CDH )
      El día estaba tan hermoso que sólo podía compararse a un diamante de aguas exquisitas, de brillante esplendor y cuyo valor no aminora el más pequeño defecto. El alma y el oído reposaban suavemente en medio del silencio profundo de la naturaleza. En el azul turquí del cielo no se divisaba más que una nubecilla blanca, cuya perezosa inmovilidad la hacía semejante a una odalisca, ceñida de velos de gasa y muellemente recostada en su otomana azul. *
    • 1849 Fernán Caballero Gaviota [1997] Esp (CDH )
      Pero al mismo tiempo brillaba sobre el honrado pecho del pobre inválido la cruz de honor ganada valientemente en el campo de batalla, como un diamante puro en un engaste deteriorado.
    • 1842-1851 Mesonero Romanos. R. Escenas matritenses [1993] 381 Esp (CDH )
      A fe que como decía ayer la vecina madre Claudia, que Dios dijo al hombre ayúdate y te ayudaré, y el cristal engarzado en oro parece diamante, y el diamante en un basurero parece cristal.
    • 1853 [Gaspar y Roig] DiccEnciclLengEsp, I (NTLLE)
      DIAMANTE […] Miner. (indomable): mineral de la clase de sustancias combustibles no metálicas, idéntico, por su composición química al grafito y al carbon puro; formado como ellos de carbono, pero cristalizado y en un estado particular de condensación molecular.
    • 1855 Anónimo "Pérdidas" [04-02-1855] Diario de Avisos de Madrid (Madrid) Esp (HD)
      [...] 3 cintillos con diamantes rosas cada uno brazo estampado [...].
    • 1855 Castelar, E. Disc León Español [1861] 53 Discursos Esp (CDH )

      Si queréis, señores, para mi patria la suerte de Grecia, diosa un dia, y despues mísera esclava; la suerte de Roma, reina del mundo, que venturosa, tenia por diamantes de su corona los astros, por esmeraldas de sus sandálias los mares, y vencida, no halló ni un asilo, ni un sepulcro; la suerte de la Italia de la edad media, musa de las artes, que entregó sus mas ilustres hijos al destierro ó al cadalso [...].

    • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] Argentina (CDH )
      El oro de las casacas militares y los diamantes de las señoras resplandecían a la luz de centenares de bujías, malísimamente dispuestas pero que al fin despedían una abundante claridad.
    • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] 302 Argentina (CDH )
      Sus brazos, su cuello y su cabeza estaban cubiertos de diamantes; y la presión que sufría su talle daba al rosado subido de su rostro una animación que sólo a las unitarias pareció chocante. Pero habituada la mayor parte de los que se encontraban en los salones, especialmente los hombres, a mirar en Agustina la reina de las bellezas porteñas, creyó que en esa noche conquistaba Agustina, y para siempre, aquel indisputable rango.
    • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] Argentina (CDH )
      Su vestido era de blonda blanca sobre raso del mismo color, y su peinado a la griega daba lugar no a que resaltasen los perfiles o la redondez de su bella cabeza, sino un lazo de diamantes que sujetaba su moño federal.
    • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] Argentina (CDH )

      El cielo del Plata estaba argentado con toda su magnífica pedrería; y la luna, como una perla entre un círculo de diamantes, alumbraba con su luz de plata las olas alborotadas del gran río, sacudido pocas horas antes por las alas poderosas del pamperol86.

    • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] Argentina (CDH )

      Envuelto en su capa, reclinado en la popa de la ballenera, Daniel ya no fijaba sus ojos impacientes en la joven ciudad de la orilla septentrional del Plata, como lo había hecho veinticuatro horas antes: los tenía fijos en la bóveda azul del firmamento, sin ver, sin embargo, los vívidos diamantes que la tachonaban, abstraído su espíritu en las recordaciones de su corta pero aprovechada residencia en Montevideo.

    • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] Argentina (CDH )
      — ¡Sí, todos debemos contribuir a dar un grande ejemplo para que la Federación quede afianzada sobre bases inconmovibles de diamante! —exclamó el diputado García, con el énfasis y la petulancia que era habitual a sus palabras.
    • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] 622 Argentina (CDH )
      Amalia, en quien su organización impresionable y su imaginación poética estaban subyugadas por el atractivo imperio de la naturaleza, en ese momento y bajo esa perspectiva de amor, de melancolía y dulcedumbre, críspido el cielo por el millar de estrellas que, como un arco de diamantes, parecían sostener engarzada la transparente perla de la noche, cuando todos los síntomas hiemales habían huido bajo una brisa del trópico.
    • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] Argentina (CDH )

      — Tú no eres de la tierra —continuó—. ¿No ves qué majestad, cuánta belleza sobre el pálido rostro de la luna? Pues hay mayor majestad, mayor encanto sobre tu frente alabastrina. ¿Ves esa luz que se diría que se difunde bajo la bóveda del cielo? Pues más bella es la luz de tus miradas, más tierna y melancólica que el rayo azul de estos diamantes de la noche.

    • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] Argentina (CDH )
      — Ahí están mis diamantes, Luisa —dijo al colocar la rosa. Pero en este instante, fuese por el demasiado diámetro del vaso, o por la demasiada inclinación de la flor, ésta cayó sobre el mármol, y del mármol rodó al suelo.
    • 1851-1855 Mármol, J. Amalia [2000] Argentina (CDH )
      En el salón, los rayos de cincuenta luces se reflejaban en los espejos, en los bruñidos muebles, y en el cristal de los jarrones que rebosaban flores, y en cuyas labores, a los rayos de la luz y la sombra de las flores, se descubría el brillo azul del diamante, la luz enrojecida del rubí, los desmayos del zafiro, la esplendidez de la esmeralda, y las coqueterías del ópalo.
    • 1856 Castelar, E. Discurso 20/05/1856 [1861] Discursos Esp (CDH )

      ¡Ah! La pobre Italia ha protestado siempre contra su esclavitud. Italia, tierra de la poesía y del amor, coronada por las nieves de los Alpes, eternos diamantes: ornada por los aloes, á cuya sombra reposaba Tasso, y las rosas orientales, en cuyos aromas se bañaban las rientes ideas de Virgilio, y los mirtos y pámpanos de que cortaban sus coronas los Ovidios y Propercios, y los laureles de que tallaban sus liras los Dantes y Petrarcas [...].

    • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Colombia (CDH )
      Pero un diamante resplandecía en aquel sitio de miserias y desdichas, y era la señorita Clotilde, que se había puesto al frente de los negocios domésticos, desde que su delicada madre no pudo resistir a las malas influencias de los mismas, de la soledad y de las plagas de los trapiches. El corazón de Clotilde no se había encallecido con la frecuente vista de los molidos en el trapiche, ni de los quemados en los calderos, ni de los cuadros de estúpido libertinaje, que se tienen como un mal necesario. Por el contrario, sus lágrimas rodaban sobre la lepra, y se oían sus tiernos suspiros al racionar a la joven que, separada de su madre para sacar su tarea de trapiche, dormía sobre el bagazo entre la brutal peonada.
    • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Colombia (CDH )

      Le di muchos palos en el hocico para ver si se paraba o se movía; pero ya la Perla era alma de la otra vida. Le avisé al amo Lucinio, que ya estaba levantado, y me mandó coger el Diamante.

      — Será algún diablo que no sirve, dije yo entre los dientes.

      — Si fueras de buen genio lo pasarías mejor; pero así brusca, y malmodada es imposible.

    • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Colombia (CDH )
      Ese día, por más cierto, no me fue tan mal con el Diamante, aunque dos veces hizo la gracia de descaminar lo andado con el rabo vuelto para adelante. Pensé mucho en los cariños que me hizo mi amo Lucinio en la puerta del corral y en la oferta de hacerme dichosa; pero le hablo a usted la verdad, Pablo me estaba gustando.
    • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Colombia (CDH )
      Mi tumbo se hizo cargo de lavar el Diamante, porque esas costillas estaban de ahuyentar a los que todavía no estábamos enseñados a las miseria de los trapiches. Yo salí de la semana, hecha pedazos de camisa y enaguas, y con las mechas sueltas, y untada del mugre de las cañas desde los pies hasta la corona, y no era posible amañarme si mi tumbo no estaba junto.
    • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Colombia (CDH )
      Yo no le contestaba que sí ni que no, y sin atender todo lo que me decía me ocupé en aflojar los ladrillos del cuarto con la zurriaguita que mi antojo me había hecho para que le pegara al Diamante.
    • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Colombia (CDH )
      Porque yo creo que mi tocaya no puede decir una mentira de esta clase, ni para hacerse entregar un diamante si no es de su propiedad.
    • c1858 Díaz Castro, E. Manuela [2003] Colombia (CDH )
      Clotilde tuvo una pesadumbre muy grande, porque echó menos un anillo de diamantes, enteramente igual al que tenía puesto su amiga Juanita. Lo avisó a su padre, y, éste al alcalde para los efectos del caso. Infausto llamó Clotilde este día por algunos acontecimientos fatales que se agregaron a la pérdida del anillo, y tal vez fue uno de ellos el no haber podido bajar esa semana don Narciso de la sabana.
    • 1859 Castelar, E. Discurso 05/05/1859 [1861] 219 Discursos Esp (CDH )

      [...] aquellas épocas que el mar era como una alfombra arrojada á nuestras triunfales plantas, y el sol como un diamante engarzado en nuestra inmortal corona. (Ruidosos y repetidos aplausos).

    • 1860 Cisneros, L. B. Julia [2003] Perú (CDH )
      Podría compararse a un gran árbol en cuya extensa y profusa copa, los diamantes, los carruajes, los vestidos, las sedas, los muebles, los tapices, los espejos, son hojas de esmeralda y flores de púrpura, cuyo tronco representa la pasión común todas esas vanidades y cuyas raíces se sumergen hasta el fondo de nuestras casas, hasta el corazón de nuestras familias para tomar su savia en la intranquilidad de la vida íntima, en los azares perpetuos, en los incesantes sacrificios y muchas veces en la deshonra.
    • a1860 Gmz Avellaneda, G. Ondina [1981] Novelas Cuba (CDH )

      [...] y de todas las penalidades del molesto viaje nos compensaron ampliamente las impresiones sentidas a vista de la bellísima cascada de Gédre —derrumbando a nuestras plantas las perlas y los diamantes de sus inexhaustas corrientes— [...].

    • 1861 Castelar, E. Disc Ateneo [1861] 334 Discursos Esp (CDH )
      [...] y entró en la ciudad eterna envuelto en rozagante seda, pintadas de bermellon las cejas y las mejillas, ceñida la frente con áurea tiara persa, embebido en un éxtasis religioso, abrazado en su carro triunfal á su dios, que era una piedra negra, ornada de diamantes y esmeraldas, seguido de un gran número de mujeres sirias que trenzaban con guirnaldas una mágica danza [...].
    • 1861 Castelar, E. Disc Ateneo [1861] 353 Discursos Esp (CDH )
      Este bárbaro recoge los diamantes rotos de la corona del mundo, y orna con ellos la diadema de su raza. Sobre el Capitolio reinan los bárbaros, aquellos bárbaros que no fueron osados á mirar á Roma, sino, de rodillas, y con la frente hundida en el polvo.
    • 1867 Isaacs, J. María [1995] Colombia (CDH )

      Tenía el pecho cubierto con una pañoleta transparente del mismo color del traje, la que parecía no atreverse a tocar ni la base de su garganta de tez de azucena: pendiente de ésta en un cordón de pelo negro, brillaba una crucecita de diamantes: la cabellera, dividida en dos trenzas de abundantes guedejas, le ocultaba a medias las sienes y ondeaba en sus espaldas.

    • 1867 Isaacs, J. María [1995] 213 Colombia (CDH )

      La noche continuaba serena: los rosales estaban inmóviles: en las copas de los árboles cercanos no se percibía un susurro; y solamente los sollozos del río turbaban aquella calma y silencio imponentes. Sobre los ropajes turquíes de las montañas blanqueaban algunas nubes desgarradas, como chales de gasa nívea que el viento hiciese ondear sobre la falda azul de una odalisca; y la bóveda diáfana del cielo se arqueaba sobre aquellas cumbres sin nombre, semejante a una urna convexa de cristal azulado incrustada de diamantes.

    • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Argentina (CDH )
      El cielo estaba limpio y sereno, la luna y las estrellas brillaban como luces de diamante; de la borrasca no quedaban más indicios que unos nubarrones lejanos.
    • 1871 Fdz Glz, M. Francisco Estevan [1871] Esp (CDH )

      — Figuraos, señores, lo que seria ello: mi padre traia mas de cinco fanegas de diamantes, de los cuales no salvó mas que dos que llevaba cosidos en los botones de la pretina [...].

    • 1871 Fdz Glz, M. Francisco Estevan [1871] Esp (CDH )
      — Señor mio, contestó siempre con su inalterable aplomo Pedro Lopez, si no hubiéramos tenido tal necesidad de almorzar, mi padre no hubiera vendido los diamantes, que era lo único que poseíamos, con lo cual se podia sacar para mas de un almuerzo.
    • 1874 Valera, J. Pepita Jiménez [1997] Esp (CDH )
      Por las orillas de las acequias, entre la hierba menuda y las flores silvestres, relucían como diamantes o carbunclos los gusanillos de luz en multitud innumerable.
    • 1874 Valera, J. Pepita Jiménez [1997] 299 Esp (CDH )
      Usted se volverá loco cuando vea y trate a las grandes damas que habitan palacios, que huellan mullidas alfombras, que deslumbran con diamantes y perlas, que visten sedas y encajes y no percal y muselina, que desnudan la cándida y bien formada garganta, y no la cubren con un plebeyo y modesto pañolito [...].
    • 1875 Palma, R. Tradiciones peruanas III [1967] Perú (CDH )
      Iban vestidas de ángeles, con tuniquilla de raso azul, y sobre ella otra de velillo de plata, ostentando coronitas de oro sembradas de perlas, rubíes, zafiros, diamantes, esmeraldas y topacios. Cada angelito llevaba encima un tesoro.
    • 1879 León Mera, J. Cumandá [1998] Ecuador (CDH )

      Sin duda; y así desgraciado, y así padeciendo, y así llorando, el poeta se levanta sobre la multitud como el rey del pensamiento, engalanado con los diamantes de la fantasía, para hablar, seducir y encantar a las futuras edades, y esparcir sobre ellas los rayos de su gloria. ¡Oh! ¡y después de esto, téngase lástima de ese desdichado semidiós!...

    • 1879 León Mera, J. Cumandá [1998] Ecuador (CDH )
      Sorprendidas por ellos, las mariposas se despertaban en las hojas de las flores, y alegres y en fantástica danza batían las alas cubiertas de oro, diamantes y rubíes. Las pintadas avecillas gozaban, asimismo, de las delicias de la mañana, y se sacudían, arreglaban las plumas, o tendían el cuello para alcanzar la gota de rocío que temblaba en la hoja vecina, o cantaban sus amores en aquella hora en que la naturaleza es toda puro amor, y en aquel lenguaje que lo entiende sólo la Divinidad que lo ha enseñado.
    • 1879 León Mera, J. Cumandá [1998] Ecuador (CDH )

      [...] penden del cuello y rodean brazos y piernas, graciosas cadenillas y sartas de jaboncillos*partidos, negros y lustrosos como el azabache, y de otras simientes de colores que, entre los libres hijos del desierto, se aprecian más que las preciosas joyas de oro y diamantes entre los esclavos de la moda civilizada. Pálida está la virgen; en sus ojos y mejillas hay muestras de haber llorado; en toda su expresión hay claras señales de oculta pena.

    • 1879 León Mera, J. Cumandá [1998] Ecuador (CDH )
      ¿Puede acaso brillar el diamante envuelto en una capa de arcilla? ¿puede un rayo de sol atravesar el muro de piedra de un calabozo?
    • 1879 León Mera, J. Cumandá [1998] 230 Ecuador (CDH )

      Millares de luciérnagas recorrían lentas el seno tenebroso de la selva, como pequeñas estrellas volantes; a veces se prendían en la suelta cabellera de la joven fugitiva o se pegaban a su vestido como diamantes con que la misteriosa mano de la noche la engalanaba.

    • 1879 León Mera, J. Cumandá [1998] Ecuador (CDH )
      El cielo comenzó a despejarse, y algunas estrellas brillaban entre las aberturas que dejaban las negras nubes al agruparse al Oeste, como magníficos diamantes en el terso pecho de joven viuda, cuando levanta algún tanto el crespón que la cubre.
    • 1882 Montalvo, J. Siete tratados, II [1882] 52 Ecuador (CDH )
      ¡Y digo si habrá parecido bien la señorita á las señoras reinas cuando, despues de una noche de embeleso, ha salido de sus palacios cargada de diamantes y rubies, joyas que conserva como altos recuerdos de sus triunfos!
    • 1882 Montalvo, J. Siete tratados, II [1882] 132 Ecuador (CDH )
      Los huesos no, pero las cenizas, esas cenizas pesadas, polvo de diamante, que no se van con ningun viento, como las del templo de Juno Lacinia.
    • 1882 Montalvo, J. Siete tratados, II [1882] 348 Ecuador (CDH )

      No esperan sino al amo. Héle allí: baja ya las gradas de mármol: su rostro viene ardiendo en un bermejor que no es de la naturaleza: gruesos diamantes al pecho en forma de botones: un carbunclo, envidia de reinas, está fulgurando en el meñique del príncipe ó señor.

    • 1882 Montalvo, J. Siete tratados, II [1882] 369 Ecuador (CDH )

      Un collar de piedras preciosas de diferentes colores artísticamente engarzadas, representará la memoria: el diamante cristalino, el rubí que está echando fuego, el zafiro de celestes visos la verde esmeralda, el ónice apagado, todos con sus significaciones respectivas, darán idea de la memoria, esta rica facultad que si se desquicia un punto, cae desbaratada; y las mismas piezas, sueltas y revueltas en resplandeciente muchedumbre, son elementos de la imaginacion.

    • 1884 Ortega Munilla, J. Cleopatra [1993] Cuba (CDH )
      — El diamante está perdido, hija mía, no tiene salida, no dan nada.

      — ¿Pero al menos dos mil reales? —preguntó con ansiedad Virginia.

      — Veremos, veremos —refunfuñó la vieja, guardando en su faltriquera la alhaja—. ¿Y tú, Cleo?

    • 1884 Ortega Munilla, J. Cleopatra [1993] Cuba (CDH )
      — Servicio de plata... aderezo de perlas y esmeraldas...abanico con paisaje pintado por Fortuny... varillaje de oro... tres pulseras imperdibles... un centro de plata... unos pendientes de diamantes, montaje antiguo... todo esto está tasado en dieciséis mil reales... hágame usted el favor de traerlo para que lo veamos.
    • 1884 Ortega Munilla, J. Cleopatra [1993] Cuba (CDH )

      — Jí... jí... jí... ¡vaya una gracia!... no, no; esto es serio. Y además, un relojito de señora con corona ducal de diamantes.

      — ¡No es posible —exclamó con dureza Cleo—, lo tiene Valentín!

    • 1884 Pz Galdós, B. Bringas [1994] Esp (CDH )
      No faltaba quien cortara el vidrio con el diamante de una sortija para practicar huequecillos allí donde no los había. ¡Qué desorden, qué rumor de gentío impaciente y dicharachero! Las personas extrañas, que habían ido en calidad de invitadas, eran tan impertinentes que querían para sí todos los miraderos.
    • 1884 RAE DRAE 12.ª ed. (NTLLE)
      Diamante. [...] m. Piedra preciosa, la más estimada de todas, formada de carbono puro cristalizado, diáfana y de gran brillo, generalmente incolora, aunque también la hay de color, y tan dura, que raya todos los demás cuerpos y no puede tallarse en facetas sino con su propio polvo.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )
      Así pensaba mientras se dejaba peinar por su doncella y con las propias manos sujetaba la cruz de diamantes sobre el fondo blanco de aquel ángulo de carne que el cuerpo subido del vestido oscuro dejaba ver.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] II, 316 Esp (CDH )
      El Magistral se puso en pie de repente: el tiempo volaba, lo acababa de sentir él como un bofetón; podían estar conspirando los otros con el tiempo y contra él; tal vez estaban juntos ya a aquellas horas... "¡Infame, infame! y le había ido a enseñar la cruz de diamantes a la capilla... para que viese el traje en que le iba a deshonrar... sí, a deshonrar... él era allí el dueño, el esposo, el esposo espiritual... don Víctor no era más que un idiota incapaz de mirar por el honor propio, ni por el ajeno... ¡Aquello era la mujer!"
    • 1886 Blasco, E. Contemporáneos [1905] Esp (CDH )
      — Ese que viene por allí, toma chocolate con diamantes, y en lugar de pastillas para la tos, traga monedas de cinco duros...

      Los mismos nobles, los aristócratas de raza, le miraban como á superior.

    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] Esp (CDH )
      Tu hermosura envuelta en estos cuatro trapillos, limpios como la plata, ¿no es tan hermosura como la que se adorna con sedas y diamantes?
    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] Esp (CDH )
      Vestida de sedas y cargada de diamantes, sería una tarasca y se me irían los pies en los suelos relucientes. Malo para los que tuvieran que aguantarme, y peor para mí, que me vería fuera de mis quicios. A esa pobreza estoy hecha, y en ella me encuentro bien, sin desear cosa mejor.
    • 1889 Matto Turner, C. Aves [2000] Perú (CDH )

      Lleva los dedos cuajados de sortijas de poco valor; de sus orejas penden enormes chupetesde oro con círculo de diamantes finos: su pollerón de merino café claro luce cinco filas de volantitos menudamente encarrujados; y su mantón de cachemira a grandes cuadros grana y negro, con fleco largo rizado, va sujeto a la derecha con un prendedor de plata en forma de águila.

    • 1879-1890 Campoamor, R. Poética [1902] Esp (CDH )
      Eso de querer expresar todos los idealismos en prosa, me recuerda un cuento que oí siendo niño, y en el cual había una princesa que guardaba sus diamantes en una cazuela.
    • 1879-1890 Campoamor, R. Poética [1902] Esp (CDH )
      El ritmo es un estuche para conservar las ideas mucho más permanente que la cazuela, aunque fuese de barro de Alcorcón, en que la princesa del cuento guardaba sus diamantes.
    • 1879-1890 Campoamor, R. Poética [1902] Esp (CDH )
      Resolvamos de una vez este problema, convenciendo al público de que los versos buenos son tan raros como los diamantes de á libra. Para facilitar el trabajo autorizo al señor Valera á que, además de los líricos de la restauración del gusto francés, incluya al señor Quintana, poeta laureado, muy admirado por él y popularísimo en España y América.
    • 1892 Rubén Darío Reina [1950] Cuentos Nicaragua (CDH )
      Jamás ha hecho el torno de la gracia un cuello a que mejor sienten las perlas y los luminosos diamantes reales; y rara vez se ha visto cuerpo más a propósito para el manto. Además, esta linda señora es lo que se llama "una reina simpática".
    • 1892 Rubén Darío Reina [1950] Cuentos Nicaragua (CDH )
      Y han pasado las majestades, ya se ve, sobre todas las cabezas, allá lejos, en el extremo del salón de porcelana, la estrella de diamantes que tiembla en la diadema de la augusta Amelia de Portugal.
    • 1893 Rubén Darío Noche Buena [1950] 224 Cuentos Nicaragua (CDH )
      Era el rey Baltasar y llevaba un collar de gemas cabalístico que terminaba en un sol de fuegos de diamantes. Iba sobre un camello caparazonado y adornado al modo de Oriente.
    • 1893 Rubén Darío Noche Buena [1950] Cuentos Nicaragua (CDH )

      Y cerca, la mula y el buey, que entibian con el calor sano de su aliento el aire frío de la noche. Baltasar, postrado, descorrió junto al niño un saco de perlas y de piedras preciosas y de polvo de oro; Gaspar en jarras doradas ofreció los más raros ungüentos; Melchor hizo su ofrenda de incienso, de marfiles y de diamantes...

    • 1893 Rubén Darío Noche Buena [1950] Cuentos Nicaragua (CDH )
      ¿Qué riquezas tengo, qué perfumes, qué perlas y qué diamantes? Toma, señor, mis lágrimas y mis oraciones, que es todo lo que puedo ofrendarte.
    • 1893 Rubén Darío Noche Buena [1950] Cuentos Nicaragua (CDH )

      Y he aquí que los reyes de Oriente vieron brotar de los labios de Longinos las rosas de sus oraciones, cuyo olor superaba a todos los ungüentos y resinas; y caer de sus ojos copiosísimas lágrimas que se convertían en los más radiosos diamantes por obra de la superior magia del amor y de la fe; todo esto en tanto que se oía el eco de un coro de pastores en la tierra y la melodía de un coro de ángeles sobre el techo del pesebre.

    • 1893 Rubén Darío Flores [1950] Cuentos Nicaragua (CDH )
      La aurora, el día de sus bodas, regaló un collar de diamantes a la flor porfirogénita. El lirio es Parsifal. Pasa, con su vestido blanco, el cándido caballero de la castidad. Los pensamientos son doctores que llevan con dignidad su traje episcopal; y cuando el amor o el recuerdo les consagran, tal como los metropolitanos y los abades en las basílicas y monasterios, hallan ellos su tumba en los libros de horas y en los eucologios. El tulipán, esplendoroso como un Buckingham, se pavonea con la aureola de su lujo. Las violetas conventuales, como un coro de novicias, rezan un padre nuestro por el alma de Ofelia.
    • 1894 Rubén Darío Filomela [1950] Cuentos Nicaragua (CDH )
      El día de su beneficio recogió una cestilla de diamantes. El emperador Don Pedro, q. d. D. g., le envió un imperial solitario. En Montevideo, en Buenos Aires, en Lima, fué para la deliciosa Mignón la inacabable fiesta de las flores y del oro. Entre tanto, Barlet desafinaba de amor; y más de una vez se inició en su contra la más estupenda silba. Pasaron meses. En vísperas de regresar, Krau recibió propuestas excelentes de Santiago de Chile, y se encaminó para allá con su compañía.
    • 1896 Magón Empleo [1947] Cuentos Costa Rica (CDH )

      Entró el General Guardia con su brillante uniforme de gala, sombrero elástico coronado de ancha pluma de avestruz, frac azul cubierto de bordados de laurel y encino, pantalón de ante con anchísimo galón, bota de charol hasta la rodilla y espuela de oro; ceñía banda escarlata y espada damasquina cubierta de pedrería, calzaba finísimo guante de piel de Suecia y colgaba de su pecho valiosa placa de brillantes; iba a su derecha el Ilustrísimo Señor Obispo, Doctor don Bernardo Augusto Thiel con la sonrisa inseparable en su sonrosada faz, anillo de gruesa esmeralda orlada de diamantes y preciosa cruz pectoral de oro recamada de piedras finas, su faja de púrpura, su sotana morada y su castor con borlas verde y oro.

    • a1896 Silva, J. A. Sobremesa [1996] Colombia (CDH )
      Sobre el fondo de azul esmalte, incrustado en el marroquí negro de la pasta, había tres hojas verdes sobre las cuales revoloteaba una mariposilla con las alas forjadas de diminutos diamantes.
    • a1896 Silva, J. A. Sobremesa [1996] Colombia (CDH )
      ¿El Duque ruso que de paso por París vivió más tiempo en la alcoba de ella que en otros lugares y la llevó luego a Petersburgo, de donde volvió rebautizada con apellido de princesa y dueña de las esmeraldas fabulosas y del collar de diamantes, fue quien le educó los sentidos y despertó en ella ese sensualismo sibarítico, que me sedujo desde el primer momento como una fascinación, o su educador fue más bien el perverso poeta italiano de quien se enamoró locamente y a quien colmó de regalos, sin que el vate famélico y complaciente protestara contra aquel papel equívoco de favorito pagado?
    • a1896 Silva, J. A. Sobremesa [1996] Colombia (CDH )

      El mar calmado y el cielo de un azul sombrío y purísimo se confundían en el horizonte; las constelaciones y los planetas resplandecían en el fondo del azul infinito: el hervidero de soles de la Vía Láctea era un camino de luz pálida en la inmensidad negra y abajo la estela que dejaba el barco era otra vía láctea, donde entre la fosforescencia verde-azulosa ardía sutil polvo de diamantes. En la primera hora de quietud pensativa volvieron a mi mente escenas del pasado, fantasmas de los años muertos, recuerdos de lecturas remotas

    • a1896 Silva, J. A. Sobremesa [1996] Colombia (CDH )

      [...] español cuyo perfil regular y cerdoso bigote negro van precedidos de inevitable pitillo infecto y que a todas horas sigues con ojos de lujuria a la criada suiza coloradota y fresca; brasileños amarillosos y enclenques, que exhibís inverosímiles diamantes pajizos montados en los botones de la camisa, y tiritáis de frío como oistitís del trópico en las noches invernales de Londres [...].

    • a1896 Silva, J. A. Sobremesa [1996] Colombia (CDH )
      [...] Nini Rousset a quien mandé ramos de gardenias y un par de diamantes sin lograr más que una mueca de burla y una frase grosera el día en que quise hacerla mía, Nini Rousset por quien habría dado un mes de vida antes de tropezar con la Orloff, acaba de salir de mi cuarto, dejándome en él su olor de Chypre y en los nervios la vibración de una violenta sacudida de placer.
    • a1896 Silva, J. A. Sobremesa [1996] Colombia (CDH )
      Delicadas miniaturas encuadradas de diminutos diamantes, antiguos lienzos españoles donde se destacan figuras descarnadas y animadas de intensa vida espiritual; apolillados cronicones amarillentos, reales cédulas, pergaminos manuscritos por insignes artistas, en que los caracteres góticos de la leyenda alternan con los colores de complicados blasones heráldicos, cuentan las glorias de aquella raza de intelectuales de débiles músculos, delicados nervios y empobrecida sangre cuyos glóbulos desteñidos corren por los ramales azulosos de mis venas.
    • a1896 Silva, J. A. Sobremesa [1996] Colombia (CDH )
      Nosotros recibimos las órdenes para el trousseau de la novia; la madre encarga un broche de diamantes, que será de lo mejor que se ha mandado para allá en los últimos años... y uno de los hermanos un libro de misa...
    • a1896 Silva, J. A. Sobremesa [1996] Colombia (CDH )
      Ella es una actriz de los bufos, que se está comiendo la fortuna de los Mirandas, servida en forma de diamantes y de coches por mi bien informado amigo, que nació repórter, como otros nacen ciegos.
    • a1896 Silva, J. A. Sobremesa [1996] Colombia (CDH )
      ¡Bendita seas tú, Actriz de los Bufos, ídolo de mi amigo el instintivo repórter don Vicente, que con tu apetito de diamantes y el dominio que ejerces sobre él y el temor que sentí de que fuera a caer mi oro en tus rosadas manecitas, junto con los patacones de don Mariano, hiciste surgir en mi cerebro la idea de trasladar mis fondos a casa de los judíos!, pensaba subiendo la escalera monumental del escritorio de éstos. Un banquero judío sirve para todo... hasta para decirle a uno dónde está la visión con que sueña. ¡Oh, Israel!, murmuré dentro de mí mismo al empujar la puerta del escritorio.
    • a1896 Silva, J. A. Sobremesa [1996] Colombia (CDH )

      ¡Oh, piedras rutilantes, espléndidas e invulnerables, vívidas gemas que dormisteis por siglos enteros en las entrañas del planeta, delicia del ojo, símbolo y resumen de las riquezas humanas! Los diamantes se irisan y brillan como gotas de luz [...].

    • a1896 Silva, J. A. Sobremesa [1996] Colombia (CDH )
      ¡Más artista y más crédula la humanidad de otros tiempos, os revistió con el sagrado carácter de amuletos y mezcló a la sensual delicia que esparcen vuestras luces la veneración por vuestros mágicos poderes, diamantes conjurados de las maldiciones y los venenos, zafiro que preservas de los naufragios, esmeralda que ayudas los partos difíciles, rubí que das la castidad, amatista que evitas la embriaguez, ópalo que te empalideces si la Idolatrada nos olvida!
    • a1896 Silva, J. A. Sobremesa [1996] Colombia (CDH )
      — ¿Tiene usted collares de diamantes blancos?..., preguntó al joyero, con el más puro acento yanqui y con una sonrisa infantil que le hizo brillar entre lo rosado de los labios el nácar de la dentadura.
    • 1897 Pz Galdós, B. Misericordia [1993] Esp (CDH )
      Después de un breve sueño, despertó creyendo firmemente que en la salita próxima había unas esportonas o seretas muy grandes, muy grandes, llenas de diamantes, rubiles, perlas y zafiros...
    • 1897 Pz Galdós, B. Misericordia [1993] 188 Esp (CDH )
      Porque... no era floja pejiguera tener que ir a las platerías a proponer la venta de tantas perlas, zafiros y diamantes... En fin, que lo trajeran como les diese la gana: no era cosa de poner reparos, ni exigir muchos perendengues.
    • 1897 Pz Galdós, B. Misericordia [1993] 296 Esp (CDH )
      Encima de la mesa, pero sin tocar a ella, como suspendido en el aire, había un montón de piedras preciosas, con diferentes brillos, luces y matices, encarnadas unas, azules o verdes otras. ¡Jesús, qué preciosidad! ¿Acaso Doña Paca, más hábil que ella, había efectuado el conjuro del rey Samdai, pidiéndole y obteniendo de él las carretadas de diamantes y zafiros?
    • 1897 Pz Galdós, B. Misericordia [1993] Esp (CDH )
      — «Hola, Nina, ¿tú por aquí? ¿Has parecido ya? Creímos que te habías ido al Congo... No pases, no entres; quédate ahí, que nos vas a poner perdidos los suelos, lavados de esta tarde... ¡Bonita vienes!... Quita allá esas patas, mujer, que manchas los baldosines... / —¿En dónde está la señora? —dijo Nina, volviendo a mirar los diamantes y esmeraldas, y dudando ya que fueran efectivos. / —La señora está aquí... Pero te dice que no pases, porque vendrás llena de miseria...»
    • 1897 Pz Galdós, B. Misericordia [1993] Esp (CDH )

      Total: que a una orden del Rey le fueron poniendo delante todas aquellas bateas y canastos de oro que traían las mujeres de blanco vestidas. ¿Qué era? Pieldrasde diversas clases, mochas, mochas, que pronto formaron montones que no cabrían en ninguna casa: rubilescomo garbanzos, perlas del tamaño de huevos de paloma, tudas, tudasgrandes, diamanta finaen tal cantidad, que había para llenar de ellos sacos mochas, y con los sacos un carro de mudanzas; esmeraldas como nueces y trompacioscomo poño mío...

    • 1897 Rubén Darío Rhin [1950] Cuentos Nicaragua (CDH )
      Empujado por una musa ciega y triste, pasa luego, entre un grupo de gentes vestidas de negro, que sollozan y llevan los rostros cubiertos, pasa en su carretilla de paralítico, el pobre Heine va alimentando en su regazo a un cuervo funesto, a quien da de comer un puñado de diamantes lunares...
    • 1897 Rubén Darío SMartín [1950] Cuentos Nicaragua (CDH )

      Aún la pluma suave del bozo está brotando y el adolescente es llamado por la trompeta de la tropa. Voz imperial. Va el joven a caballo; sobre el metal que cubre su cabeza soberbia, veríais con ojos misteriosos y profundos el tenue polvo de aurora que el Señor pone, en halo sublime, a sus escogidos. Va primero entre las legiones de Constancio; luego hará piafar su bestia por Juliano. Y esos labios, bajo el sol, no se desalteran sino con los diamantes de las fuentes.

    • 1898 Ganivet, Á. Pío Cid [1983] Esp (CDH )
      Yo dije de plomo para abreviar, pero dobla añadir que el plomo era muy poco y estaba por dentro, y que por fuera no se veía porque tenía un baño de oro finísimo y un engarce de pedrería de la más rica y dos diamantes, que están en tus ojos, y dos sartas de perlas, que están en tu boca...
    • 1898 Ganivet, Á. Pío Cid [1983] 452 Esp (CDH )

      Porque yo pienso que si usted habla tan tristemente de la vida y no desdeña escuchar la palabra de un hombre de tan escaso valer social como yo, es porque no tiene puestos sus ojos en quien sea capaz de llenar el vacío que hay en su alma; y todo lo que no fuera esto, distaría tanto del verdadero amor como el guijarro del diamante.

    • 1898 Ganivet, Á. Pío Cid [1983] Esp (CDH )
      Es que no quiero más Madrid, ni engarzado en diamantes. Esto es una zahurda; aquí no se respeta a nadie. Ahora, al salir de casa, venía siguiéndome, ¿no lo has visto?, un viejo verde que podía ser mi abuelo. ¿Qué le parece a usted? Ganas me han dado de volverme y meterle la sombrilla por los hocicos.
    • 1898 Magón Tequendama [1947] 82 Cuentos Costa Rica (CDH )
      Funza se revuelve entre sus pétreas cadenas, escupe airado el rostro de su infame rival, lanza a los ecos, sus amigos, rugidos de fiera indignación y prefiriendo la muerte a su desgracia, opta por el suicidio y después de enviar toda su alma en un suspiro a la reina de su corazón salta por entre los juncos y las rocas, cubre de cieno su precioso manto sembrado de ricos diamantes y llega a la cima del horroroso acantilado. Allá está en el fondo del abismo la muerte que lo espera, en los dominios de Tierra Caliente, palmeras y magüeyes, mangos y cedros sombrearán su tumba y el rayo ardiente del sol convertirá en vapores sus aguas cristalinas.
    • 1898 Rubén Darío Roma [1950] 271 Cuentos Nicaragua (CDH )
      Yo adornaba con flores cogidas en las vecinas praderas, los simulacros de la Primavera y de Marte Silvano; mis oídos pueriles habrían creído escuchar voces sobrenaturales que salían de los troncos de los árboles, de los carrizos, de las riberas y de los diamantes de las fuentes.
    • 1899 Rodó, J. E. Rubén Darío [1956] Uruguay (CDH )

      Pero acaso ¿no existiría un peligro igual para la armonía de la Naturaleza y para la sociedad de los hombres, si todas las plantas fueran orquídeas; diamantes y rubíes todas las piedras; todas las aves cisnes o faisanes; y todas las mujeres sirvieran para figurar en crónicas de Gyp y cuentos de Mendés?

    • 1899 Rodó, J. E. Rubén Darío [1956] 76 Uruguay (CDH )
      Pero ¡qué sugestiva habilidad en el trasunto de la sensación del ambiente! ¡Qué arte adorable en la orfebrería de esta expresión, donde cada palabra se cuida como una faceta de la piedra preciosa, como una vena de la nácar, cómo una inasible chispa de luz de las que han de constelar de diamante el oro bruñido!
    • 1901 Díaz Mirón, S. Claudia [1947] 246 Lascas México (CDH )
      ¡Y qué voz! ¡Cómo vibra en cada nota! / Cambia de timbre y tono en un instante. / Emperlada y sutil fluye y borbota, / cual por lecho de guijas onda errante; / y en transición violenta rompe y brota / con aristas que hirieran el diamante. /
    • 1901 Díaz Mirón, S. Avernus [1947] Lascas México (CDH )
      El es un recio astur, que se reputa / claro y puro y tenaz como un diamante, / y ella una montañesa —diminuta / como todo primor— suelta y picante.
    • 1902 Azorín Voluntad [1989] Esp (CDH )

      El aire es vivo y transparente. En la lejanía el cielo cobra tonos de verde pálido. El mediodía llega. La mancha gris de los olivos se esclarece; el verde obscuro de los sembrados se torna verde claro; suavemente se disgrega la niebla. Y la cúpula, en la remota hondonada, irradia luminosa como un diamante...

    • 1902 Blasco Ibáñez, V. Cañas [1902] Esp (CDH )
      Cuando, cansado de estos juegos, llevaba su rebaño al otro extremo de la gran llanura, seguíale la serpiente como un gozquecillo, ó enroscándose á sus piernas le llegaba hasta el cuello, permaneciendo allí caída y como muerta, con sus ojos de diamante fijos en los del pastor, erizándole el vello de la cara con el silbido de su boca triangular.
    • 1902 Díaz Rdz, M. Sangre Patricia [1925] 162 Venezuela (CDH )
      También le han vertido, con los oros, diamantes claros, esmeraldas puras, todas las gemas. Incalculable es el número de tesoros que guarda en las quiebras de sus montes, en sus precipicios, en sus grutas, y hasta en ciudades. Porque en el fondo del mar tal vez hay ciudades...
    • 1895-1902 Unamuno, M. Casticismo [1991] Esp (CDH )
      Eran almas éstas tenaces e incambiables, castillos interiores de diamante de una pieza, duro y cortante. Genio y figura hasta la sepultura; lo que entra con el capillo sale con la mortaja; lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
    • 1902 Valle-Inclán, R. M. Sonata otoño [1996] 82 Esp (CDH )

      Concha, retorciéndose las manos, le preguntó si debía deshojar en el viento la flor de sus amores, el Arcángel no respondió. Concha, arrastrándose sobre las piedras, le preguntó si iba a morir, el Arcángel tampoco respondió, pero Concha sintió caer dos lágrimas en sus manos. Las lágrimas le rodaban entre los dedos como dos diamantes. Entonces Concha había comprendido el misterio de aquel sueño...

    • 1903 Echeverría, A. J. Miscelánea [1953] Concherías Costa Rica (CDH )
      Tanto alcanza el poderío / de su espíritu pujante / que cristaliza en diamante / una gota de rocío. / En sus manos prodigiosas / el mármol se ductiliza / y florece en lindas rosas, / al verlas, canta la brisa / y tiemblan las mariposas.
    • 1903-1905 Echeverría, A. J. Romances [1953] Concherías Costa Rica (CDH )
      Mirad esa espalda / de curvas suaves / que el agua salpica / con claros diamantes. / Mirad esa Diana / de regio talante. / Erguida en la orilla / parece enfadarse / al ver que las ninfas / su bosque profanen / y enturbien sus aguas / y el ciervo le espanten. /
    • 1903-1905 Echeverría, A. J. Romances [1953] Concherías Costa Rica (CDH )
      / Gotas cristalinas / brillan en las flores, / frágiles diamantes / que dejó la noche / ya sobre las rosas, / ya sobre los brotes / del árbol añoso / o el arbusto joven; / gotas que la brisa / con su tenue roce, / sobre el césped blando / derrama en aljófares.
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] 130 Esp (CDH )
      La diosa tiene los brazos de plomo, las manos de bronce, y en una lleva el martillo y en otra los clavos de diamante que fijan nuestro destino. Nuestras culpas involuntarias nos pesan como voluntarias: Edipo, sin delito en la voluntad, vagó ciego y perseguido por las furias; yo vago expatriado y sin familia.
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] Esp (CDH )
      Cuál es de oro, cuál de plata, cuál de diamantes roca antigua, cuál de diamantes al boro... * Todos eslabones.
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] Esp (CDH )
      «Desde hoy ese corazón graso y pesado y que mordió el áspid va a serte extraído, y en su lugar te pondré otro leve, transparente, de diamante y llama; con él amarás amores desconocidos, ternuras mozas, de aurora y de primavera en floración. / Abierta está la puerta; crúzala. Descubre el pecho; te lo sajaré, y verás cuán dulce es de recibir el corazón niño, cofre lleno de perlas que rebosan.»
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] Esp (CDH )
      En un descanso que ella misma reclama, saca de su escarcela de piel ceniza, toda cuajada de capitolinos * de rubí caro y diamantes menudos, una petaca y una fosforera de oro verde, decoradas con lirios de esmalte, primoroso modelo acuático. Pido las joyas para admirarlas y apreciar de cerca el lujo intensivo y exasperado de la cosmopolita. Hasta los cigarros son especiales; según me dice, se los fabrican en Egipto expresamente. Enciende uno y me lo presenta. Fumamos, risueños, libres por un instante del trabajo y de la pose.
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] Esp (CDH )
      Con ademán a la vez púdico y majestuoso, la Santa se recoge el manto verde oliva, franjeado por una orla de delicioso dibujo, en que alternan diamantes menudísimos y perlas imperceptibles, tostadas por los años.
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] Esp (CDH )
      Cada pétalo llevaba cosido, al desgaire un diamantito, y flecos desiguales de diamantes formaban el corpiño y se desataban sobre los hombros. La cola del vestido parecía un copo de fina humareda, entre la cual nieva el almendro su floración y juega el rocío.
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] Esp (CDH )
      Cada pétalo llevaba cosido, al desgaire un diamantito, y flecos desiguales de diamantes formaban el corpiño y se desataban sobre los hombros. La cola del vestido parecía un copo de fina humareda, entre la cual nieva el almendro su floración y juega el rocío.
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] Esp (CDH )
      Y las señoras, en voz baja, se decían que era preciso sorprender, cuando Espina se moviese, sus zapatitos de tisú de plata, con hebilla de diamantes y rubíes —un hechizo—. Era la fuerza de Espina, su autoridad en el mundo —aquella intensidad de elegancia—.
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] Esp (CDH )
      Dos cirios la alumbraban, y su luz incierta, amarilla como un diamante brasileño, deteniéndose un punto en el Rostro, le prestaba apariencia sobrenatural. Silvio se detuvo impresionado.
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] 560 Esp (CDH )
      Y cuando se incorporan y funden estas figuras y fantasmas luminosos en una sola llama terrible, deslumbradora, en el centro de ella, cercada de estrellas de más viva luz todavía —diamantes dentro del piélago de llama—, aparece la única Mujer celestial, la que espera paciente, al pie de los lechos mortuorios, a recoger el soplo imperceptible, el último gemido libertador...
    • 1905 Rubén Darío Cantos vida [1995] Nicaragua (CDH )
      / Yo soy el caballero de la humana energía, / Yo soy el que presenta su cabeza triunfante / Coronada con el laurel del Rey del día; / Domador del corcel de cascos de diamante, / Voy en un gran volar, con la aurora por guía, / Adelante en el vasto azur, siempre adelante!
    • 1905 Rubén Darío Cantos vida [1995] Nicaragua (CDH )
      / Amor será dichoso, pues estará vibrante / El júbilo que pone al gran Pan en acecho / Mientras su ritmo esconde la fuente de diamante.
    • 1905 Rubén Darío Cantos vida [1995] Nicaragua (CDH )
      Mientras el brillo de tu gloria augura / Ser en la eternidad sol sin poniente, / Fénix de viva luz, fénix ardiente, / Diamante parangón de la pintura, / De España está sobre la veste oscura / Tu nombre, como joya reluciente; / Rompe la Envidia el fatigado diente, / Y el Olvido lamenta su amargura.
    • 1905 Rubén Darío Cantos vida [1995] Nicaragua (CDH )
      / Él es la vida y la naturaleza, / Regala un yelmo de oros y diamantes / A mis sueños errantes.
    • 1905 Rubén Darío Cantos vida [1995] 429 Nicaragua (CDH )
      / Mar armonioso, / Mar maravilloso, / De arcadas de diamante que se rompen en vuelos / Rítmicos que denuncian algún ímpetu oculto, / Espejo de mis vagas ciudades de los cielos, / Blanco y azul tumulto / De donde brota un canto / Inextinguible, / Mar paternal, mar santo, / Mi alma siente la influencia de tu alma invisible.
    • 1905 Rubén Darío Cantos vida [1995] Nicaragua (CDH )
      Es hora / En que el grillo en su lira hace halagos a Flora, / Y en el azul florece un diamante supremo: / Y en la pupila enorme de la bestia apacible / Miran como que rueda en un ritmo visible / La música del mundo, Cleopompo y Heliodemo.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] Perú (CDH )
      Velázquez suma aquella dinástica osadía / que encadenó á su trono dos mundos en un día, / que equilibró los astros, que redondeó el planeta / y en cada gran guerrero cristalizó un poeta; / y Goya suma esa otra prismática y galante / edad, en cuyo brillo cada ojo es un diamante, / cada mantilla tela de araña prodigiosa, / cada cintura dengue, cada mejilla rosa. /
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] Perú (CDH )
      / Llega un río cual sarta de diamantes; / y, por virtud de milagroso mago, / en el fondo del bosque, deja un lago / como un collar de chispas relumbrantes.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] 100 Perú (CDH )
      En las arcas de América fulgentes / hay riquezas que al Sol diesen enojos: / el oro del Perú despertó antojos / en la codicia de las viejas gentes; / Méjico da su plata hecha torrentes; / Chile el incendio de sus cobres rojos; / diamantes el Brasil cual claros ojos; / y perlas Panamá cual finos dientes.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] Perú (CDH )
      / Cuajada de rubíes y diamantes, / así la piña se destaca egregia / por entre hojas filudas y punzantes, / como si al prevenir manos osadas, / con la altivez de su corona regia, / se encastillase entre cincuenta espadas.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] Perú (CDH )
      / Ya es el añil zafiro entre diamantes, / ya lazo para atar cartas de amores, / ya vestidos de tul que entre fulgores / giran en una danza de bacantes... / Es en el lago como un brillo apenas / corre bajo la piel de terciopelo / y se trasluce en perfiladas venas... / Pero nunca es más noble en sus antojos / que cuando, en un pincel, recoge el cielo; / ¡y en dos lo parte, para hacer dos ojos!
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] Perú (CDH )
      / En desatados círculos errantes, / brotan cocuyos en la selva umbría, / cual si alguien, con la fiebre de la orgía, / arrojara puñados de diamantes.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] 188 Perú (CDH )
      / ¿Qué te importa el tesoro, qué te importa la fama, / qué te importan los lauros, si la ñusta no te ama? / No hay un brazo de indio que tu brazo retuerza; / pero, en cambio, la gracia puede más que la fuerza... / ¡Y es inútil! Tu, pecho de broncínea coraza / no vacila ni tiembla bajo un golpe de maza; / pero se abre, á manera de partido diamante, / cada vez que la ñusta te contempla un instante.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] 189 Perú (CDH )
      / — ¡Enemigo! / — Cambiaré las guayruros, con que adornas tu cuello, / por diamantes preclaros del más vivo destello; / cambiaré tus argollas por labrados pendientes, / en que luzcan las perlas como lucen tus dientes.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] 198 Perú (CDH )
      De repente, ví un rancho. / Y una charca delante, / en su estuche de musgo, parecía un diamante. / Y salté; y el caballo quedó libre del peso, / y se fué sobre el agua. Y á la par que, en su exceso, / enturbiaba las linfas con un hálito de horno, / las domésticas aves chapoteaban en torno... / Penetré. La criolla de purísima raza, / que sentía en sus venas la pasión de una hornaza, / sonrióme del fondo de su rancho. /
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] Perú (CDH )
      EN tu carro de bueyes, la mañana / te halla en camino á la ciudad distante; / reverbera en tus ojos de diamante; / y diseña en tu faz rosas de grana.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] 268 Perú (CDH )
      / Amo las corridas de tus bravos toros, / en que los cohetes de ímpetus sonoros / mienten en el cielo rúbricas de luz; / y en que los toreros, todos relumbrantes, / hunden con el puño, lleno de diamantes, / los estoques hasta la sangrienta cruz.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] Perú (CDH )
      [...] ya es el runrún de insectos voladores, / que hacen chirriar el élictro vibrante, / que profanan los labios de las flores / y que lucen, rondando sus amores, / alas de tul y ojillos de diamante; / ya es el crujido de vetusta rama; / ya es la caída de pesado fruto [...]. /
    • 1906 Rubén Darío Psiquia [1950] 283 Cuentos Nicaragua (CDH )
      Y después un príncipe de Mesopotamia, de gallardísima presencia, con ricos vestidos, y conducido en un carro lleno de piedras preciosas, como diamantes, rubíes, esmeraldas, crisoberilos, y la piedra peregrina y brillante dicha carbunclo.
    • 1907 Agustini, D. LBlanco [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      / Ya tiende / La vela azul a Eolo su oriflama de raso... / ¡El momento supremo!... Yo me estremezco; ¿acaso / Sueño lo que me aguarda en los mundos no vistos!... / ¿Acaso un fresco ramo de laureles fragantes, / El toison reluciente, el cetro de diamantes, / El naufragio o la eterna corona de los Cristos?...
    • 1907 Agustini, D. LBlanco [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      Y por un verde valle perfumado y brillante, / Llevóme hasta una clara corriente de diamante. / — Bebe! —dijo. Yo ardía, mi pecho era una fragua. / Bebí, bebí, bebí la linfa cristalina... /
    • 1907 Agustini, D. LBlanco [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      Sé que es maldito el resplandor del oro / —Vi el oro en sierpes de ojos de centella— / Y del cristal la claridad que adoro. / Vi en un diamante muerta a Margarita... / Diome una gota de sudor ¡bendita! / La visión de la Cruz y de la Estrella!
    • 1907 Agustini, D. LBlanco [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      Nunca os atraiga el brillo del diamante / Más que la luz sangrienta de la llama: / Ésta es vida, calor, pasión vibrante, / Aquélla helado resplandor de escama! / Nada os importe el vaso, su alma sea / Licor insigne, transparente, sano: / Como una palma señorial la Idea / Nace en el centro mismo del pantano! /
    • 1907 Agustini, D. LBlanco [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      El hada color de rosa que mira como un diamante, / El hada color de rosa que charla como un bulbul, / A mi palacio una aurora llegó en su carro brillante, / Esparciendo por mis salas un perfume de Stambul.
    • 1907 Agustini, D. LBlanco [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      Y que vibre, y desmaye, y llore, y ruja, y cante, / Y sea águila, tigre, paloma en un instante, / Que el Universo quepa en sus ansias divinas; / Tenga una voz que hiele, que suspenda, que inflame, / Y una frente que erguida su corona reclame / De rosas, de diamantes, de estrellas o de espinas!
    • 1907 Agustini, D. LBlanco [1993] 120 Poesías Uruguay (CDH )
      Es brillante mi corte, soy morena y sultana, / Hacia un país lejano, una bella mañana, / Paso por los desiertos en mi blanco elefante; / Una ola de perfumes llevo en los negros rizos, / Esgrimen mis pupilas sus más fuertes hechizos / Y oculto un raro pomo con tapa de diamante!
    • 1907 Agustini, D. LBlanco [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      Emperatriz sombría, / Si un día, / Herido de un capricho misterioso y aciago, / Yo llegara a tu torre sombría / Con mi leve y espléndido bagaje de rey mago / A volcar en tu copa de mármol mis martirios, / Sellarás más tu puerta y apagarás tus cirios... / En mi raro tesoro, / Hay, entre los diamantes y los topacios de oro, / Y el gran rubí sangriento como enconada herida, / El capullo azulado y ardiente de una estrella / Que ha de abrir a los ojos suspensos de la Vida, / Con una lumbre nueva, inmarcesible y bella!
    • 1907 Agustini, D. LBlanco [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      / ¡La suma miel! Mas tú toca / Un punto la maga boca / Y alza un dique de diamante / Entre ella y tu golosina.
    • 1907 Agustini, D. LBlanco [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      Fue un ensueño de fuego / Con luces fascinantes / Y fieras de rubíes tal heridos diamantes; / Rayo de sangre y fuego / Incendió de oro y púrpura todo mi Oriente gris.
    • 1907 Agustini, D. LBlanco [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      Súbito vi del hada madrina el tul celeste, / Las alas de diamantes, el peto de cristal; / Brillantes de rocío traía en la azul veste, / El carro de turquesas, la cabellera astral; / Y abrojos y perfumes que un largo viaje agreste / Prendiera bajo el oro de un cielo matinal, / Dijo: en tu cuna pongo esta flor, ella preste / Su miel y su fragancia a tu fiesta auroral. /
    • 1907 Agustini, D. LBlanco [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      Con filamentos de astros y polvos de diamantes, / Labro bello su nido: lucífero joyel! / Lo teje en los cerebros más claros: allí encuentra / La esencia de la lumbre que es savia de su ser! /
    • 1907 Benavente, J. Intereses creados [1995] Esp (CDH )
      Yo te aseguro que, así fueras vidrio, a mi cargo corre que pases por diamante.

      Y ahora llamemos a esta hostería, que lo primero es acampar a vista de la plaza.

    • 1907 Benavente, J. Intereses creados [1995] Esp (CDH )
      La noche amorosa, sobre los amantes / tiende de su cielo el dosel nupcial. / La noche ha prendido sus claros diamantes / en el terciopelo de un cielo estival. / El jardín en sombras no tiene colores, / y es en el misterio de su oscuridad / susurro el follaje, aroma las flores, / y amor... un deseo dulce de llorar. /
    • 1905-1907 Coloma, L. Jeromín [2003] Esp (CDH )

      Habíalo dirigido la buena princesa y escogido ella misma los adornos y colores, según juzgó que podían realzar más la gallardía del mancebo; ero todo él, ropilla y ropón, de terciopelo encarnado, bordado ricamente de cañutillo de oro y plata, con soberbia botonadura de diamantes.

    • 1905-1907 Coloma, L. Jeromín [2003] Esp (CDH )
      Era su vestido de tela de oro parda con botones de perlas y diamantes, y montaba un caballo blanco con ricos arneses y gualdrapa bordada sobre tela de oro parda igual a la del vestido. El caballo de Don Juan era negro, y sus arneses y gualdrapa hacían juego en terciopelo y oro con el vestido que lucía, regalo, como ya dijimos, de su hermana Doña Juana.
    • 1905-1907 Coloma, L. Jeromín [2003] Esp (CDH )
      Recibiéronle en Madrid con grande entusiasmo, y el primero en salir a su encuentro fue el príncipe Don Carlos, que le regaló entonces un magnífico diamante en un anillo de oro, obra de Jácome Trezzo, que tuvo de coste ochocientos ducados.
    • 1905-1907 Coloma, L. Jeromín [2003] Esp (CDH )
      Veíasele verdaderamente arrogante sobre el castillo de popa, en pie con un riquísimo alfanje en la mano, vestido un caftán de brocado blanco tejido de seda y plata, y una celada de acero pavonado bajo el turbante con inscripciones de oro y pedrería de turquesas, rubíes y diamantes, que despedían vivos reflejos a la luz del sol.
    • 1905-1907 Coloma, L. Jeromín [2003] Esp (CDH )

      Hallábase la rosa de oro de manifiesto en el altar mayor en un jarrón de plata; era de oro macizo, como de un pie de alta, con airoso follaje; tenía diamantes esparcidos cual si fuesen gotas de rocío, y las hojas verdes formábanlas esmeraldas, algunas de grosor enorme.

    • 1907 Lillo, B. Sub Sole [2001] Chile (CDH )
      Como una luciérnaga maravillosa erró a través de los campos y su brillo, infinitamente más intenso que el de millones de diamantes, era visible en mitad del día, y de noche centelleaba en las tinieblas como un diminuto sol.
    • 1907 Lillo, B. Sub Sole [2001] Chile (CDH )
      Y tanto clamó, que el sol, compadecido, la tocó una mañana con uno de sus rayos al contacto del cual vibraron sus moléculas, y penetrada de un calor dulcísimo perdió su rigidez e inmovilidad, y como una diminuta esfera de diamante, rodó por la pendiente hasta un pequeño arroyuelo, cuyas aguas turbias la envolvieron y arrastraron en su caída vertiginosa por los flancos de la montaña. Rodó así de cascada en cascada, cayendo siempre, hasta que, de pronto, el arroyo hundiéndose en una grieta, se detuvo brusca y repentinamente. Aquella etapa fue larguísima.
    • 1907 Lillo, B. Sub Sole [2001] Chile (CDH )

      Oye y graba en tu memoria lo que has de hacer: subirás a la montaña que se alza sobre el abismo y esperarás que el sol, al salir de su morada nocturna, roce la cresta más alta para lanzarle la red mágica, cuyos pliegues lo envolverán aprisionándolo como dentro de una coraza de diamante. Desde ese momento será tu esclavo y podrás hacer de él lo que quieras.

    • 1907 Rubén Darío Canto errante [1977] Nicaragua (CDH )
      Padre viejo / que se duplica en el armonioso espejo / de un agua perla, esmeralda, col. / Agua de un vario verde y de un gris tan cambiante, / que discernir no deja su ópalo y su diamante, / a la vasta llama tropical.
    • 1907 Rubén Darío Canto errante [1977] Nicaragua (CDH )
      ¡Israel! ¡Israel! ¿Cuándo de tu divina / faz en la sangre pura resbalará el diamante? / ¿Cuándo el viento del río hará que el arpa cante / entre el concurso eterno de la brisa argentina? / ¿Cuándo será la cabellera que se inclina / agitada por un viento perseverante? / ¿Cuándo el brazo de luz dará al Judío Errante / el vaso en que se abreve el agua cristalina? / ¡Israel! ¡Israel! Eso será en la hora en que / cante a los cielos la alondra pecadora / y en el profundo abismo se conmueva el grande ojo.
    • 1907 Rubén Darío Canto errante [1977] 316 Nicaragua (CDH )
      / ¡Argentinos! ¡Dios os guarde! / Ven mis ojos cómo riega / perla y rosa de la tarde / el crepúsculo que llega, / mientras la pampa ilumina, / rojo y puro, como el oro en el crisol, / el diamante que prefiere la República Argentina: / ¡Vuestro Sol!
    • 1907 Rubén Darío Canto errante [1977] Nicaragua (CDH )
      En el vasto crisol / se encontraron un día dos almas de diamante. / hechas de libertad y nutridas de sol.
    • 1907 Rubén Darío Canto errante [1977] 331 Nicaragua (CDH )
      ¡Gloria a ti, que a Catón y a Marco Aurelio hubiste / rimando versos que eran siempre de cosas puras, / pues las Gracias brindaron a tu espíritu, triste / de pensar, los diamantes de sus minas oscuras! /
    • 1907 Rubén Darío Canto errante [1977] Nicaragua (CDH )
      Yo pan-americanicé / con un vago temor y con muy poca fe / en la tierra de los diamantes y la dicha / tropical.
    • 1907 Rubén Darío Canto errante [1977] 346 Nicaragua (CDH )
      Yo no ahorro ni en seda, ni en champaña, ni en flores. / No combino sutiles pequeñeces, ni quiero / quitarle de la boca su pan al compañero. / Me complace en los cuellos blancos ver los diamantes. / Gusto de gentes de maneras elegantes / y de finas palabras y de nobles ideas. /
    • 1907 Rubén Darío Canto errante [1977] Nicaragua (CDH )
      / ¡Cuántas veces pensara su verbo de diamante / delante la Sorbona vieja del París sabio! / ¡Cuántas veces he visto su infolio y su astrolabio / en una bruma vaga de ensueño, y cuántas veces / le oí hablar a los árabes cual Antonio a los peces, / en un imaginar de pretéritas cosas / que, por ser tan antiguas, se sienten tan hermosas!
    • 1907 Rubén Darío Canto errante [1977] Nicaragua (CDH )
      — Eco, Divina y desnuda / como el diamante del agua, / mi musa estos versos fragua / y necesita tu ayuda, / pues, sola, peligros teme.
    • 1907 Rubén Darío Canto errante [1977] 354 Nicaragua (CDH )
      No protestéis con celo protestante, / contra el panal de rosas y claveles / en que Tiziano moja sus pinceles / y gusta el cielo de Beatrice el Dante. / Por eso existe el verso de diamante, / por eso el iris tiéndese y por eso / humano genio es celeste progreso. /
    • 1907 Rubén Darío Canto errante [1977] Nicaragua (CDH )
      / Gloria a las ictericias devorantes / que sufre el odiador; gloria a la escoria / que padece la luz de los diamantes, / pues toda esa miseria transitoria / hace afirmar el paso a los Atlantes / cargados con el orbe de su gloria.
    • 1889-1909 Echeverría, A. J. Poesías [1953] Concherías Costa Rica (CDH )
      Incuba el negro carbón / la nívea flor del diamante, / que estalla, alegre y brillante, / en triunfal irradiación. / Rosa-luz que resplandece, / en tu pupila atezada,. / — negro carbón —aparece / un diamante, —tu mirada—.
    • 1889-1909 Echeverría, A. J. Poesías [1953] 267 Concherías Costa Rica (CDH )
      Su coquetería es genial, / no hay la risa estudiada, / ni los suspiros fingidos / de la coqueta liviana. / No usa perlas ni diamantes, / ni corales ni esmeraldas. /
    • 1889-1909 Echeverría, A. J. Poesías [1953] Concherías Costa Rica (CDH )
      Es el amor un aroma / y la amistad un diamante. / Claro está que vale más / lo que no se lleva el aire. Son tus ojitos, niña, / como las pulgas: / alma y cuerpo me tienen / lleno de ronchas.
    • 1900-1909 Echeverría, A. J. Postales [1953] 213 Concherías Costa Rica (CDH )
      / Por entre el denso follaje / de la arboleda cercana / algunos rayos de luz, / como filosas espadas / penetran, y al dar de punta / sobre la mullida grama / por la lluvia de la noche / con mil gotas coronada, / arrancan de ellas reflejos / de coloración tan varia, / tan fulgente, tan radiante / que rubíes, esmeraldas, / diamantes, y en fin, la gaya / colección de pedrería / de la flora subterránea / valen poco, nada valen / con sus iris comparada.
    • 1905-1909 Echeverría, A. J. Concherías [1953] 132 Concherías Costa Rica (CDH )
      / De nuevo interviene el cura: / — En no siendo deshonesta / que cante la que le guste... / Puyón tose, "carraspea", / y después de tres registros / una su cantada suelta, / en que salen a lucir / los diamantes y las perlas, / el "perjumen" de la dicha, / y las amarguras tiernas.
    • 1910 Agustini, D. Cantos mañana [1993] 196 Poesías Uruguay (CDH )
      El Destino me dijo maravillosamente: / —Tus sienes son dos vivos engastes soberanos: / elige una corona, todas van a tu frente!— / Y yo las vi brotar de las fecundas manos, / floridas y gloriosas, trágicas y brillantes! / Más fría que el marmóreo cadáver de una estatua, / miré rodar espinas, y flores, y diamantes, / como el bagaje espléndido de una Quimera fatua. /
    • 1910 Agustini, D. Cantos mañana [1993] 208 Poesías Uruguay (CDH )
      Hoy, en una mano burda, instintiva, deforme, he visto el diamante más bello que pueda encender el Milagro...
    • 1910 Agustini, D. Cantos mañana [1993] 208 Poesías Uruguay (CDH )
      Vi fluir de su luz una sombra tan triste, que he llorado por él y por todos los bellos diamantes extraviados en manos deformes...
    • 1906-1910 Barrett, R. Dolor paraguayo [1987] Paraguay (CDH )
      Unos aseguran que la piedrecita está en la cabeza del ave, como en la del sapo boreal el famoso diamante de la tradición. Otros aseguran que está en el fondo del nido.
    • 1906-1910 Barrett, R. Dolor paraguayo [1987] Paraguay (CDH )
      Las mariposas hechas de seda impalpable y las libélulas cuajadas en diamantes sutiles son sonrisas fugaces de la naturaleza. Al pasar nos prometen la dicha.
    • 1912 Nervo, A. Poemas 1912 [1935] Amada México (CDH )
      Dame otra vida para reparar, / ¡oh Dios!, mis omisiones, / para amarla con tantos corazones / como tuve en mis cuerpos anteriores; / para colmar de flores, / de risas y de gloria sus instantes; / para cuajar su pecho de diamantes / y en la red de sus labios dejar presos / los enjambres de besos / que no le di en las horas ya perdidas... /
    • 1912 Rubén Darío Primavera [1950] Cuentos Nicaragua (CDH )
      Comprendí que hay una ley fatal que rige nuestras vidas, instantáneas en la eternidad. Supe, más que nunca, que nuestra redención del sufrir humano está solamente en el amor. Que el pozo del existir debe ser nuestra virtud del paraíso. Que el poema de nuestra simiente o de nuestro cerebro es un producto sagrado. Que el misterio está en todos, y, sobre todo, en nosotros mismos y que puede ser de sombra y de claridad. Y que el sol, la fruta y la rosa, el diamante y el ruiseñor se tienen con amar.
    • 1912 Rubén Darío Reinas magas [1950] Cuentos Nicaragua (CDH )
      En el segundo, el Oro forma un maravilloso palacio constelado de diamantes de triunfo; arcadas vastas se desenvuelven en una polvareda de sol. Allí pasan los grandes, los fuertes, ceñidas las cabezas de laureles de oro.
    • 1912 Rubén Darío Reinas magas [1950] Cuentos Nicaragua (CDH )
      Existe un diamante que se llama Fe, una perla que se llama Esperanza y un encendido rubí de amor que se llama Caridad.
    • 1913 Agustini, D. Cálices [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      / Porque emerge en tu mano bella y fuerte, / Como en broche de místicos diamantes / El más embriagador lis de la Muerte.
    • 1913 Agustini, D. Cálices [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      / Perfil que me diste un día / Largo de melancolía / Y rojo de corazón; / Perfil de antiguos marfiles, / Diamante de los perfiles, / Mi lira es tu medallón! / Perfil que el tedio corona, / Perfil que el orgullo encona / Y estrella un gran ojo gris, / Para embriagar al Futuro, / Destila, tu filtro oscuro / En el cáliz de este lis.
    • 1913 Agustini, D. Cálices [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      Manos que vais enjoyadas / Del rubí de mi deseo, / La perla de mi tristeza, / Y el diamante de mi beso; / ¡Llevad a la fosa misma / Un pétalo de mi cuerpo! / Manos que sois de la Vida, / Manos que sois del Ensueño. /
    • 1913 Agustini, D. Cálices [1993] 259 Poesías Uruguay (CDH )
      [...] Tallados en diamante, / Altos, claros, extáticos / Pararrayos de cúpulas morales; / Piedad para los labios como engarces / Celestes donde fulge / Invisible la perla de la Hostia [...]. /
    • a1914 Agustini, D. Eros [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      Un arroyo es mi alma; / Larga caricia de cristal que rueda / Sobre carne de seda, / camino de diamantes de la calma. /
    • a1914 Agustini, D. Eros [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      / Si se durmió llorando, que al despertar sonría... / En el vaso de luna de tu melancolía / Salva como un diamante rosa tu corazón.
    • a1914 Agustini, D. Prosa [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      Hacia Oriente, bella región —fábulas, diamantes, ojos negros, raros sueños, maravillas—, viajan tres tristes sombras de pálidos viejos que fueron bellos y reyes y magos y, hoy, son pobres peregrinos espectrales de una muerta estrella y de un muerto Dios.
    • a1914 Agustini, D. Prosa [1993] Poesías Uruguay (CDH )
      —«No llores, no llores más. Di: ¿Quieres tú algo?... ¿Qué?... ¿Un bello diamante puro y luminoso como una perla de agua del Jordán, o una esmeralda pérfida y cabalística como un ojo felino?... ¿Rubíes de rojo y llama, tal la sangre morisca, u ópalos sombríamente blancos como monjas traidoras?... ¿Albos corderos de ojos de azur y collarcitos de oro o rubios marquesitos envueltos en relámpagos de sedas y de joyas?... Pide...»—
    • a1914 Agustini, D. Prosa [1993] 351 Poesías Uruguay (CDH )
      —«No, no, nada de eso! No quiero el bello diamante, la pérfida esmeralda ni el albo cordero. Guardadlo todo, todo, hasta mi vida! Pero dadme, dadme si sois magos, esa suprema visión que impone en vuestros ojos, como un aletazo formidable en la noche, el fondo de un abismo: la visión ultraolímpica del niño de Bethleen cargando todo un mundo criminal y maldito sobre dos suaves hombros frágiles como dos rosas! Yo quiero ver al Dios... Vosotros sois magos. ¡Mostrádmele!»—
    • a1914 Agustini, D. Inéditos [1993] 338 Poesías Uruguay (CDH )
      Loreley es tan suave como un nelumbo, su bella / Voz finamente labra, en transparentes cristales, / Lucientes espejismos frágiles como ideales / Y su alma es un diamante nítido como una estrella.
    • a1914 Agustini, D. Inéditos [1993] 340 Poesías Uruguay (CDH )
      Las gargantas metálicas / Son pífanos alegres agudos de muchos gnomos ágiles / Confusas sensaciones, rumores indecibles / Brisas que besan hojas, hojas que besan brisas / Insectos negros rojos, otros, como diamantes / Parece que se sienten en el aire suspensas / Como finos collares espirituales risas.
    • 1914 Cestero, T. M. Sangre [2003] República Dominicana (CDH )
      Francisco rutila, cuajado el sombrero y el peto de diamantes: es un ministro poderoso. Carlos V, es un banquero millonario; un centurión romano, lanza en asta y escudo al pecho, que no le solapa los vellos pectorales; reinas, hechiceras, trovadores, vampiros, palomas, esperanzas, floristas, margaritas, novias suizas, repúblicas, mariposas, rigoletos, poesías, musas, se deslizan, por el entablado pulido, entre los brazos de galantes caballeros de Carlos III, clowns y pierrots.
    • 1914 Ortega Gasset, J. Meditaciones Quijote [1990] 201 Esp (CDH )
      Después del incendio os quedará ante los ojos atónitos, refulgiendo como un diamante, la historia maravillosa de un mágico Apolonio, de un milagroso Alejandro. Esta historia maravillosa, claro es que no es historia: se la ha llamado novela. De este modo ha podido hablarse de la novela griega.
    • 1916 Azuela, M. Abajo [1991] México (CDH )

      Este, que veía todo con aire de profunda indiferencia, mientras Demetrio, despatarrado sobre la alfombra, parecía dormir, atrajo con la punta del pie la cajita, se inclinó, rascóse un tobillo y con ligereza la levantó.

      Se quedó deslumbrado: dos diamantes de aguas purísimas en una montadura de filigrana. Con prontitud la ocultó en el bolsillo.

    • 1916 Jiménez, J. R. Platero [1987] Esp (CDH )
      Y las últimas flores que el otoño dejó obstinadamente prendidas a sus ramas exangües, se cargan de diamantes. En cada diamante, un cielo, un palacio de cristal, un Dios. Mira esta rosa; tiene dentro otra rosa de agua, y al sacudirla ¿ves?, se le cae la nueva flor brillante, como su alma, y se queda mustia y triste, igual que la mía.
    • 1916 Jiménez, J. R. Platero [1987] Esp (CDH )
      En cada diamante, un cielo, un palacio de cristal, un Dios. Mira esta rosa; tiene dentro otra rosa de agua, y al sacudirla ¿ves?, se le cae la nueva flor brillante, como su alma, y se queda mustia y triste, igual que la mía.
    • 1918 Glz Prada, M. Trozos vida [2002] 96 Perú (CDH )
      No apachurres un insecto / ni deshojes una rosa: / la bondad se alberque en tu alma / como el diamante en la roca. / Dejo al malo las maldades, / al manzanillo su sombra, / al tigre el diente y la garra, / al escorpión la ponzoña. /
    • 1918 Quiroga, H. Cuentos Amor [1993] 20 Uruguay (CDH )

      El recuerdo de su tierna novia, pura y riente en la cama que se había destendido una punta para él, encendía la promesa de una voluptuosidad íntegra, a la que no había robado prematuramente el más pequeño diamante.

      A la noche siguiente, al llegar a lo de Arrizabalaga, Nébel halló el zaguán oscuro. Después de largo rato la sirvienta entreabrió la ventana.

    • 1918 Vallejo, C. Heraldos [1985] Perú (CDH )
      / Y en cada brazo que parece yugo / se encrespa el férreo jugo palpitante / que en creador esfuerzo cuotidiano / chispea, como trágico diamante, / a través de los poros de la mano / que no ha bizantinado aún el guante.
    • 1919 Arguedas, A. Raza [1988] Bolivia (CDH )
      Una nube parda ceñía el cuerpo de la montaña con una banda tenue, y sus picos, dorados por el sol, tenían un borde cristalino, cual si la nieve de la cumbre floreciese en diamantes o se orlase de una diadema en honor del astro alegre y fecundo.
    • 1919 Arguedas, A. Raza [1988] Bolivia (CDH )
      Dondequiera que se vuelvan los ojos se ven brillar gotitas de diamante esparcidas por el suelo, del que parece levantarse el hálito frío de la nieve cuajada en escarcha sobre cada brizna de hierba seca, en las agujas de las pajas que son carámbanos agudos, o largos alfileres de cristal.
    • 1919 Arguedas, A. Raza [1988] Bolivia (CDH )
      Un apretado corpiño de terciopelo orlado de lentejuelas que brillan como diamantes les ciñe el talle, acusando netamente el contorno de los redondos senos jamás aprisionados en corsé; por el escote luce la blanca camisa de tocuyo con la pechera bordada con hilos de colores, y que ya no saldrá sino con el uso y a pedazos... Llevan los pies desnudos, y sólo las jóvenes, más por coquetería que por necesidad, llevan ojotas con abrazaderas de charol e incrustaciones de cordobán, vistosas.
    • 1919 Arguedas, A. Raza [1988] Bolivia (CDH )

      Entonces, sobre el fondo purpurino se diseñaron los picos de la cordillera; las nieves derramaron el puro albor de su blancura, fulgieron luego intensas.

      Y sobre las cumbres cayó lluvia de oro y diamantes.

      El sol...

    • 1919 Lugones, L. Gemas [1988] Cuentos Argentina (CDH )

      Un poco más abajo, y a ambos lados de la casulla, dos rosas de rubíes manifiestan las sagradas llagas de las Manos heridas; y en el centro de cada rosa, el pistilo está formado por un diamante que es la emanación de luz divina surgida del terrible agujero abierto por el clavo de la crucifixión.

    • 1921 Pellicer, C. Dicha [2002] Antología México (CDH )
      / Loemos al señor que hizo en un trueno / el diamante de amor de la alegría / para todo el que es fuerte y es sereno.
    • 1921 Pz Ayala, R. Belarmino [1996] Esp (CDH )
      «Si no fuera por el testimonio irrecusable de ese par de botas, tan mías y tan ajenas a mí como las excrecencias callosas * de mis pies; si no fuera por ese hecho flagrante que me pone en contacto con la realidad objetiva, creería que lo visto y oído eran entelequias * de mi razón adormecida y ofuscada. Y esto sucede a doscientos pasos de la Universidad... Y yo llevo veinte años en la Universidad sin haberme enterado... Este hombre desconcertante e inaudito, ¿es un humorista? ¿Es un genio lóbrego, en bruto, como la piedra diamante escondida en el seno de la tierra? ¿Es un loco?» Y el buen Estudiantón se hacía un lío.
    • 1921 Pz Ayala, R. Belarmino [1996] 188 Esp (CDH )
      El calzado de estos grandes dignatarios de la Iglesia y de las repúblicas era de telas tejidas con metales preciosos y recamados de las más ricas piedras: esmeraldas, rubíes, zafiros, diamantes del tamaño de nueces casi siempre. Tengo entendido que el Santo Padre todavía usa ese calzado los días que repican gordo.
    • 1922 Vallejo, C. Trilce [1993] Perú (CDH )
      Tengo fe en ser fuerte. / Dame, aire manco, dame ir / galoneándome de ceros a la izquierda. / Y tú, sueño, dame tu diamante implacable, / tu tiempo de deshora. /
    • 1924 Lugones, L. Ojos [1988] Cuentos Argentina (CDH )
      Mi título de bey es puramente honorífico, pues me ocupo del comercio de diamantes que, muy afectado por la guerra y por las exigencias de los lapidarios holandeses, no cuenta en la actualidad sino con media docena de plazas importantes, casi todas americanas.
    • 1924 Lugones, L. Ojos [1988] Cuentos Argentina (CDH )

      Perdóneme usted estos detalles cuya mención va poniéndolo, por lo demás, en contacto con el antiguo misterio. La serpiente del Génesis tenía ojos de diamante, y tentó a Eva para el primer amor; y uno de los cuatro ríos del Edén era el Nilo...

    • 1924 Lugones, L. Ojos [1988] Cuentos Argentina (CDH )

      Palpitaban en su garganta, con centelleo multicolor, los siete collares; y sobre su frente, erguíase como en el aire, al estar retenido por invisible diadema, el áspid de esmalte verde cuyos ojillos eran dos chispas de diamante.

      Oyóse, al parar de golpe ante nosotros, el choque como marcial de las ajorcas; y un perfume dulcísimo, de suavidad excesiva hasta el desmayo, "aquel perfume"otra vez, abismó la sala.

    • 1924 Pellicer, C. Oda [2002] 185 Antología México (CDH )
      Vives al día en toda cuestión humana; / todas las civilizaciones están aún en ti. / Y he aquí que después de esta milenaria experiencia / se acerca la hora en que vas a tocar tu clarín. / Frescas herencias de hombres de diamante / fructificarán. /
    • 1924 Pellicer, C. Estrofa [2002] 40 Antología México (CDH )
      Dice que la Venus de Milo / se ha engordado, / que ya no está como antes. / Sabe de Luisa y de Esperanza, / perlas de unos diamantes. / La primavera canta: / dame / la onda de tu adolescencia, / el nardo y la tristeza de tu novia / y te daré a besar mi cabellera. /
    • 1924 Pellicer, C. Cielo [2002] Antología México (CDH )
      La tarde de Copacabana / cambia la tinta espesa de las olas / en trajes de bailarina y en estudio de escalas. / Una bañista blanca es tan blanca y tan ágil / que tiene los brazos casi azules, / y los tobillos de diamante. /
    • 1924 Pellicer, C. Cielo [2002] Antología México (CDH )
      Rua D'ouvidor. Mujeres y diamantes. / Las joyerías están servidas por astrónomos. / Las mujeres son liras de coros tropicales. / Rua D'ouvidor. La señorita Scherezada / ha dejado la Arabia feliz / por Ouvidor y Copacabana. /
    • 1924 Pellicer, C. Suite [2002] Antología México (CDH )
      / De pronto la ciudad / entró en espiral / junto con el avión, / lo mismo que 300 kilates de diamantes / en el embudo de un buen corazón.
    • 1924 Pellicer, C. Estrofa [2002] Antología México (CDH )
      Pero nosotros nos interpusimos; / y había en su mirada / una puesta de sol en el desierto. / Nuestras caras de bronce se deslizaron / la vieja lágrima invisible. / Aludido diamante fue el silencio. / Le seguimos mirando cara a cara. /
    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Colombia (CDH )
      Y sentándose en el chinchorro al lado de Alicia, preguntábale si los diamantes de sus zarcillos eran legales y si traía otros para vender.
    • 1926 Pellicer, C. Poema elemental [2002] Antología México (CDH )
      Elemental, la mano enriquecida / rayó el agua al diamante y echó al fuego / del poema, las fuerzas de la vida.
    • 1926 Pellicer, C. Variaciones [2002] 275 Antología México (CDH )
      / Constantinopla, canto y abandono, / perla grabada, sombras de poema, / palomar de diamante, flor y trono; / / pierna blanca a la orilla del espejo, / prisma cuyos biseles multiplican / la fantástica zona de un reflejo.
    • 1927 Arévalo Mtz, R. Rosas Engaddi [1927] Guatemala (CDH )
      / Sus ojos de diamante, tensan la inquietante mirada del no ser / y me dió la más fuerte sensación de la muerte que me dió una mujer / y la más encendida sensación de la vida que he podido tener.
    • 1927 Arévalo Mtz, R. Rosas Engaddi [1927] Guatemala (CDH )
      / Vieron tus pies tan vacilantes / que se cubrieron de diamantes / que es su manera de llorar.
    • 1927 Arévalo Mtz, R. Rosas Engaddi [1927] Guatemala (CDH )
      Poeta, dijeron, por qué prodigaste / tus rubias estrofas, como un áureo engaste / dado a los diamantes de tu vida triste, / para muchas almas idas que lloraste, / para muchos cuerpos blancos que quisiste? / ¿Y por qué callaste como un muerto, cuando / se murió tu madre; y tu alma armoniosa / no ha tenido un canto ni para tu esposa / ni para tu hijo? / — Porque la angustiosa / copa de la vida se bebe callando.
    • 1927 Arévalo Mtz, R. Rosas Engaddi [1927] Guatemala (CDH )
      / Son duros, son duros como piedras duras, / como dos diamantes cafés de aguas puras; / pero en un hechizo de malaventuras / a veces reflejan dos almas obscuras.
    • 1927 Fdz Navarro, L. Mineralogía HNatural, IV Esp (CDH )
      Cuando están uniformemente coloreados de azul, verde o rojo (lo que es muy raro) se llaman diamantes de fantasía y se pagan mucho. También hay diamantes negros — jappers — en el Sur de Africa.
    • 1927 Fdz Navarro, L. Mineralogía HNatural, IV Esp (CDH )
      De los diamantes de fantasía o coloreados, el más notable que se conoce es el azul de Hope, semejante por el color a un zafiro, de 44'5 quilates. Sigue a este en interés el verde de Dresde, amigdaloideo, de 40 quilates. Hay también un diamante rosado de 15 quilates, perteneciente al Duque de Riccia. La corona rusa poseía un brillante de 10 quilates de color rojo-rubí.
    • 1930 Florit, E. Trópico [1985] Cuba (CDH )
      BRILLANluces voladoras / tan sueltas sobre la casa, / como luminosa masa / partida en tenues auroras. / Entre las brisas sonoras / son átomos de diamante. / Alza un brazo el caminante / al cruzar por la arboleda / y presa en la mano queda / una chispa titilante.
    • 1930 Ortega Gasset, J. Rebelión masas [2003] Esp (CDH )
      Todo concepto, el más vulgar como el más técnico, va montado en la ironía de sí mismo, en los dientecillos de una sonrisa alciónica, como el geométrico diamante va montado en la dentadura de oro de su engarce.
    • 1932 Reyles, C. Gaucho Florido [1969] Uruguay (CDH )
      Las pezuñas de las reses levantaban nubes de arena, chispitas de diamante, que se les metían a los hombres por ojos, narices y boca. Pero no cesaban de gritar y el monte resonaba de voces, relinchos, mugidos y algarabía de pájaros, que de los árboles se levantaban en bandadas.
    • 1933 Blanco Fombona, R. Camino Imperfección [1991] Venezuela (CDH )

      La burla y el temor son en él naturaleza. Renunciaría al trono con un gesto muy noble; pero con un ademán muy vil se llevaría al mismo tiempo los diamantes de la corona.

    • 1933 Blanco Fombona, R. Camino Imperfección [1991] Venezuela (CDH )
      Con las acciones que dejamos entre paréntesis y con los pensamientos que dejamos inéditos al paso de nuestros días, podríamos escribir otro Diario, también nuestro y tan diferente del que llevamos, como pueden serlo el diamante del carbono, un hombre de una mujer y un alma de otra alma. Sin olvidar que el diamante y el carbono son diferentes estados de la misma substancia; la mujer y el hombre, esencialmente, el mismo animal; las almas, no término metafísico, sino revelación de la personalidad humana.
    • 1933 Blanco Fombona, R. Camino Imperfección [1991] Venezuela (CDH )
      Sin olvidar que el diamante y el carbono son diferentes estados de la misma substancia; la mujer y el hombre, esencialmente, el mismo animal; las almas, no término metafísico, sino revelación de la personalidad humana.
    • 1933 Blanco Fombona, R. Camino Imperfección [1991] Venezuela (CDH )
      Posee este raro diamante: carácter. Conserva el alma del siglo XVI. Pero al decir «España», ¡qué gran cosa decimos! «España»: grande expresión. Esta palabra no evoca sólo un sitio geográfico. Evoca un alma nacional, un carácter, uno de los pueblos modernos que han contribuido a hacer y rehacer la historia del mundo.
    • 1933 Mtz Estrada, E. Radiografía Pampa [1991] 155 Argentina (CDH )
      Boedo pretende ser la Florida del desierto urbano. Posee en campesino lo que Florida posee en parisiense; los mismos objetos de distinta calidad, el diamante de vidrio, el oro fix.
    • 1934 Storni, A. Mundo [1990] 319 Argentina (CDH )
      / Mañana llegará a un puerto, / junto al muelle se parará el vapor: / ¡Oh señor Buque, oh estuche / en que mi pequeño amor / hace de diamante: / no trepide mucho al atracar.
    • 1935 Gallegos, R. Canaima [1935] Venezuela (CDH )

      Venezuela del descubrimiento y la colonización inconclusos. Pero la de la brava empresa para la fortuna rápida: selvas caucheras desde el alto Orinoco y sus afluentes hasta el Cuyuní *y los suyos y hasta las bocas de aquél, sarrapiales del Caura, oro de las arenas del Yuruari, *diamantes del Caroní, oro de los placeres y filones inexhaustos del alto Cuyuní...

    • 1935 Gallegos, R. Canaima [1935] Venezuela (CDH )

      — ¡Caroní! ¡Caroní! ¡Así tenía que ser el río de los diamantes!

      Entre tanto, desde el corredor del paradero del paso, en la misma margen izquierda, alguien lo observaba a él y se decía:

      «Ese debe de ser. ¡Buen plantaje de hombre tiene el mozo!»

    • 1935 Gallegos, R. Canaima [1935] Venezuela (CDH )
      En el rústico caserón pavimentado de antiguos ladrillos fraileros, con sobrado de cañas y barro bajo el fresco techo de palma carata, * rodeado de corredores hacia el campo de huerta y arboleda y desde uno de los cuales se dominaba un sugestivo panorama del hermoso río de los diamantes.
    • 1935 Gallegos, R. Canaima [1935] Venezuela (CDH )
      Se secaron las quebradas auríferas del alto Cuyuní, quedaron al descubierto los placeres * que doran las playas de este río y en las del Caroní, nunca tan menguado, aparecieron diamantes.
    • 1935 Gallegos, R. Canaima [1935] Venezuela (CDH )
      — El diamante se recoge garzoneando * —dice plásticamente el guayanés—, porque los buscadores de este mineral precioso recorren las riberas del río que los cría en el fango producido por la descomposición de los esquistos férricos de su álveo, agachándose de trecho en trecho donde lo vean brillar entre las arenas, a la manera del garzón * que come caminando y picando aquí y allá. Y ese año fueron muchos los que garzonearon a lo largo de aquellas playas.
    • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cuba (CDH )

      Ese hombre que arranca el diamante vivo de la tierra, aún tibio de las antiguas selvas calcinadas; ese que le arrebata al mar su gota de ámbar, su perla de codicia y de muerte; aquel que pinta la música sobre cinco rayas, y el otro que anda de noche por el cielo a caza de estrellas nuevas, no podrían ofrecer a sus ojos, a su olfato, a su oído, una luz o un perfume o un acorde que ella no supiera hacer suyos, que no hubiera hecho ya suyos por sentidos distintos o por un solo, fino, largo sentido...

    • 1936 García Lorca, F. Bernarda Alba [1991] Esp (CDH )

      AdelaYo creo que no. Las cosas significan siempre lo mismo. Los anillos de pedida deben ser de diamantes *.

      PrudenciaEs más propio.

      BernardaCon perlas o sin ellas, las cosas son como una se las propone.

    • 1937 Pellicer, C. Horas [2002] 101 Antología México (CDH )
      Hoy hace un año, Junio, que nos viste / desconocidos, juntos, un instante. / Llévame a ese momento de diamante / que tú en un año has vuelto perla triste. /
    • 1938 Mistral, G. Tala [1996] Chile (CDH )
      / Yo tengo la vista caída a mis palmas; / camino lenta, sin diamante de agua; / callada voy, y no llevo tesoro, / y me tumba en el pecho y los pulsos / la sangre batida de angustia y de miedo.
    • 1938 Mistral, G. Tala [1996] Chile (CDH )
      / Juega a diamante y hielo / con que cortó lo unido / y oigo su voz cascada / de destino perdido...
    • 1938 Gorostiza, J. Muerte [1988] 84 México (CDH )
      Porque desde el anciano roble heroico hasta la impúbera / menta de boca helada, / ay, todo cuanto nace de raíces / establece sus tallos paralíticos / en los duros jardines de la piedra, / cuando el rubí de angélicos melindres / y el diamante iracundo / que fulmina a la luz con un reflejo, / más el ario zafar de ojos azules / y la geórgica esmeralda que se anega / en el abril de su robusta clorofila, / una a una, las piedras delirantes, [...]. /
    • 1938 Gorostiza, J. Muerte [1988] 79 México (CDH )
      Mas laforma en sí misma no se cumple. / Desde su insigne trono faraónico, / magnánima, / deífica, / constelada de epítetos esdrújulos, / rige con hosca mano de diamante. / Está orgullosa de su orondo imperio. / ¿En las augustas pituitarias de ónice / no juega, acaso, el encendido aroma / con que arde a sus pies la poesía? /
    • 1923-a1938 Vallejo, C. Poemas humanos [1985] Perú (CDH )
      ¡Cuantocatorce ha habido en la existencia! / ¡Qué créditos con bruma, en una esquina! / qué diamante sintético, el del casco! / ¡Cuánta más dulcedumbre / a lo largo, más honda superficie: / ¡cuánto catorce ha habido en tan poco uno! /
    • 1938 Villaurrutia, X. Nostalgia [1966] 58 Poesías México (CDH )
      / Es la rosa del humo, / la rosa de ceniza, / la negra rosa de carbón diamante / que silenciosa horada las tinieblas / y no ocupa lugar en el espacio.
    • 1938 Villaurrutia, X. Nostalgia [1966] Poesías México (CDH )
      Por caminos ignorados, / por hendiduras secretas, / por las misteriosas vetas / de troncos recién cortados, / te ven mis ojos cerrados / entrar en mi alcoba oscura / a convertir mi envoltura / opaca, febril, cambiante, / en materia de diamante / luminosa, eterna y pura.
    • 1940 Cabral, M. Compadre Mon [2003] República Dominicana (CDH )
      Y aquí, donde era siempre una palada / de loma fresca y de llanura andando / tu furioso diamante: tu mirada. / Aquí también yo sé que hay algo mío. / (En el fondo del río, si está el cielo, / siempre se queda el cielo y pasa el río)
    • 1940 Cabral, M. Compadre Mon [2003] República Dominicana (CDH )
      Y en tanto se quita / la espuela que siempre le sangra en la cita... / jinete el día tropical le arranca / diamantes al bruto que llora en las ancas. / Mas como queriendo defender su gallo, / apenas se apeó del caballo, / rezó un poco, pero.., pero siempre el pillo, / cuando en una mano lleva el Cristo, lleva / la otra el cuchillo. /
    • 1940 Pellicer, C. Mater [2002] Antología México (CDH )
      Sepúltame, virtud que das las voces / y así veré en la oscuridad sangrante / el Cuerpo de Jesús hecho diamante. / Bájame, voz, al mar que desconoces. /
    • 1942 Pellicer, C. Nocturno [2002] 131 Antología México (CDH )
      La noche ahonda su ondulación serena / como la mano que en el agua va la esperanza a colocar. / Hermosa noche. Hermosa noche / en que dichosamente he olvidado callar. / Sobre la superficie de la noche / rayé con el diamante de mi voz inicial. / Mi voz se queda sola entre la noche / ahora que mi madre ha apagado su alcoba. /
    • 1947 Loynaz, D. M. Juegos Agua [1993] Cuba (CDH )
      Los juegos de agua brillan a la luz de la luna / como si fueran largos collares de diamantes: / Los juegos de agua ríen en la sombra... Y se enlazan, / y cruzan y cintilan dibujando radiantes / garabatos de estrellas... / Hay que apretar el agua / para que suba fina y alta... Un temblor de espumas / la deshace en el aire; la vuelve a unir... desciende / luego, abriéndose en lentos abanicos de plumas... /
    • 1947 Pellicer, C. Canto [2002] 310 Antología México (CDH )
      / Te descubrí, / y en ese instante / tras un diamante / solté un rubí: / de asombro existo, / preclara cosa; / sangre dichosa / de haberte visto.
    • 1930-1948 Asturias, M. Á. Leyendas Guatemala [1977] Guatemala (CDH )
      Avanzaron sin dificultad por aquella naturaleza costeña, fina como la luz de los diamantes, hasta la coronilla verde de los cabezos próximos, y al acercarse al río la primera vez, a mitigar la sed, vieron caer tres hombres al agua.
    • 1930-1948 Asturias, M. Á. Leyendas Guatemala [1977] Guatemala (CDH )
      A los primeros disparos de los arcabuces, hechos desde las barcas, las tribus se desbandaron por las arroyadas, abandonando perlas, diamantes, esmeraldas, ópalos, rubíes, amargajitas, oro en tejuelos, oro en polvo, oro trabajado, ídolos, joyas, chalchihuitls, andas y doseles de plata, copas y vajillas de oro, cerbatanas recubiertas de una brisa de aljófar y pedrería cara, aguamaniles de cristal de roca, trajes, instrumentos y tercios cien y tercios mil de telas bordadas con rica labor de pluma; montaña de tesoros que los invasores contemplaban desde sus barcas deslumbrados, disputando entre ellos la mejor parte del botín.
    • 1930-1948 Asturias, M. Á. Leyendas Guatemala [1977] 42 Guatemala (CDH )
      Sobre las aguas flotaban los tizones como rubíes y los rayos de sol como diamantes, y, chamuscados dentro de sus corazas, sin gobierno sus naves, flotaban a la deriva los de Pedro de Alvarado, viendo caer, petrificados de espanto, lívidos ante el insulto de los elementos, montañas sobre montañas, selvas sobre selvas, ríos y ríos en cascadas, rocas a puñados, llamas, cenizas, lava, arena, torrentes, todo lo que arrojaba el Volcán para formar otro volcán sobre el tesoro del Lugar Florido, abandonado por las tribus a sus pies, como un crepúsculo.
    • 1930-1948 Asturias, M. Á. Leyendas Guatemala [1977] Guatemala (CDH )

      Guacamayo¡De cuero de lagarto curtido en los altos cepos de la tempestad y el llanto, de lagartos de lomo de diamantes! Y saber que está en tus manos, Yaí, cambiar el amor fingido...

    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] 802 Esp (CDH )
      Nuestro programa máximo será el restituir los minerales a las minas, las piedras a la cantera, el oro a los ríos auríferos, los diamantes a los campos diamantíferos. Programa, lo reconozco, impopularísimo y de difícil realización.
    • 1948 Marechal, L. Adán Buenosayres [1999] Argentina (CDH )
      ¡Déjenla con sus diamantes! No le doy mucho tiempo. Cuando se le vaya la juventud y no encuentre por ahí quien le grite: "¡chúmbale!"... Bueno, bueno. Dios castiga sin palo y sin rebenque.
    • 1948 Marechal, L. Adán Buenosayres [1999] Argentina (CDH )
      Supongamos que abrocho un collar de perlas finísimas en la garganta de la diosa, y que hago chispear delante de su ojos fascinados los diamantes, las esmeraldas, los rubíes.
    • 1950 Alonso, D. Poesía española [1993] Esp (CDH )

      Encarnado, sí, pero un encarnado alegre, vivificante. Y junto a este, encarnado predominante, mezclado con él, el oro, y a veces, claro está, la nieve las perlas, los diamantes, luminosidad suntuaria, que es otra descendencia petrarquesca [...].

    • 1950 Alonso, D. Poesía española [1993] Esp (CDH )

      Siempre predominan los coloridos claros, entre el rojo y los diamantes, salvo cuando el oro del cabello pone notas más calientes. Como en un soneto a una fénix de diamantesque Aminta traía al cuello:

      Si viene a mejorar (sin merecello) / de incendio que dichosamente estrene, / hoguera de oro crespo la previene / el piélago de luz en tu cabello.
    • 1950 Alonso, D. Poesía española [1993] Esp (CDH )
      Este cuarteto, de otro soneto, fustiga la necia locura de los diamantes: Si el mundo amaneciera cuerdo un día, / pobres anochecieran los plateros, / que las guijas nos venden por luceros / y en migajas de luz gigote al día.
    • 1950 Alonso, D. Poesía española [1993] Esp (CDH )
      Esta extraordinaria potencia transmutadora de los valores, esta increíble agilidad con que el lenguaje va a impetuosos barquinazos y trancos que reflejan fidelísimamente los del vertiginoso concepto, esta capacidad asociativa, por vínculo de metáfora, de realidades muy apartadas (pedrería de diamantes y gigote, nariz chata y persona en cuclillas, etc.); esa superación de todas las trabas que opone el verso castellano (muy inferior en esto al italiano, por ejemplo) a la reducción de los materiales fonéticos que conllevan pensamiento [...].
    • 1950 Fdz-Flórez, D. Lola [1950] Esp (CDH )
      Allí me tomé unas salchichitas calientes con buen pan blanco y un pepito, regado con Diamante, porque no le había echado nada al estómago de cena aquella noche. El no probó apenas bocado, pues andaba nervioso y gesteaba mucho con unas manos inquietas y agitadas que acompañaban a casi todas sus palabras, hasta marearte. Pero se bebió varios vasos de sifón con hielo y coñac, para darse ánimos y refrescarse un poco, ya que el calor y yo le sacábamos hartos sudores.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Chile (CDH )
      Si la flor a la flor entrega el alto germen / y la roca mantiene su flor diseminada / en su golpeado traje de diamante y arena, / el hombre arruga el pétalo de la luz que recoge / en los determinados manantiales marinos / y taladra el metal palpitante en sus manos.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Chile (CDH )
      / Páginas de agua, claro poderío / de idiomas rumorosos, dulces gotas / elaboradas como los racimos, / sílabas de platino en la ternura / de unos aljofarados pechos puros, / y una clásica boca de diamantes / dio su fulgor nevado al territorio.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] 87 Chile (CDH )
      Pero siempre en la torre despiadada, / España, hiciste un hueco / al diamante rebelde y a su estirpe / de luz agonizante y renaciente. /
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Chile (CDH )
      / Fuí a la ventana: Valparaíso abría sus mil párpados / que temblaban, el aire / del mar nocturno entró en mi boca, / las luces de los cerros, el temblor / de la luna marítima en el agua, / la oscuridad como una monarquía / aderezada de diamantes verdes, / todo el nuevo reposo que la vida / me entregaba.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] 285 Chile (CDH )
      / Los pinares del Sur, las razas de la uva / dieron a tu diamante cortado sus resinas, / y al tocar tan hermosa claridad, mucha sombra / de la que traje al mundo, se deshizo.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Chile (CDH )
      / Pies recién separados del marfil, amarguras / amontonadas como frutos malheridos, / dolores desollados como ciervos: cabezas / que desde los diamantes del verano cayeron / a la profundidad del estiércol infame.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] 343 Chile (CDH )
      / Ámame con espacio, con el río / de tu respiración, con el aumento / de todos tus diamantes desbordados; / ámame sin la tregua de tu rostro, / dame la rectitud de tu quebranto.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] 367 Chile (CDH )
      / Toquen ellos infierno, este pasado / que aplastó los diamantes, y defiendan / los mundos cereales de su canto, / lo que nació en el árbol del martirio.
    • 1952 Casaccia, G. Babosa [1991] 377 Paraguay (CDH )
      Las sortijas, una era un solitario de bastante valor, la otra una esmeralda de un hermoso color verde, coronada de brillantes, y la tercera —regalo de Cirilo cuando su compromiso— un cintillo de cinco diamantes de tamaño regular. Espinoza sintió una fuerte emoción. Permaneció mucho tiempo inmóvil, con los ojos imantados por el brillo de aquellas joyas.
    • 1952 Casaccia, G. Babosa [1991] 379 Paraguay (CDH )
      Sin vacilar, y sólo entonces advirtió que su acto no era impremeditado, que ya durante la noche, al abrir el saquito, había decidido hacer eso y hasta elegido mentalmente la joya que le regalaría, cogió el cintillo de diamantes y se lo puso en uno de los dedos de la mano derecha de Pilar. Pensaba que le daría suerte a él colocado en esa mano. Después volvió a salir cerrando la puerta.
    • 1949-1953 Asturias, M. Á. Hombres maíz [1992] Guatemala (CDH )
      Por un altísimo cañón se derramaba la luz del sol hacia el interior, con movimiento de agua; pero * al caer más adentro, ya sobre su cabeza, volvía a ser agua, agua, agua, pero agua estática, agua congelada en diamantes, en éxtasis de diamantes. Pero no sólo de arriba, de abajo salía también una extraña verdura de cristales.
    • 1949-1953 Asturias, M. Á. Hombres maíz [1992] Guatemala (CDH )
      A veces, la luz del cañón, sin duda al fortalecerse el sol, afuera, pasaba a través de los árboles que en bóveda tupida cubrían los encumbrados tragaluces, y el mundo que hace un momento era de diamantes oscurecía hasta la noche verde de la esmeralda, la noche de los lagartos, del sueño frío de las lianas.
    • 1949-1953 Asturias, M. Á. Hombres maíz [1992] Guatemala (CDH )
      Estructuras subterráneas repiten sin labios, voz directa, rígida, salida de la garganta humana a la cavidad de las grutas con galillos de diamante, el canto de los brujos de las luciérnagas. La voz estalla, es un petardo que se abre dentro del oído secreto de las piedras, pero el eco la recoge y con barro de escultor de modulaciones la modela de nuevo, hasta dejarla convertida en copa resonando, copa de la que toman los que no fueron vencidos en el fondo de la tierra, el vuelo bebible de las aves, para no ser vencidos en el cielo.
    • 1949-1953 Asturias, M. Á. Hombres maíz [1992] Guatemala (CDH )

      Oír todo aquello que pasó antes como si estuviera sucediendo ahora, a la puerta de las grutas luminosas, entre gente que desembarcaba de las canoas sigilosas para llevar sustento de pom *a los invencibles, presentes como sueños en las rocas revestidas de piedras preciosas; *los que nutren de humo perfumado y de la flor del aire o florecillas que se soltaban desde las embarcaciones con un hilo por toda la raíz, soplándolas para que ascendieran y quedaran detenidas en los encajes de diamantes y perlas que caían, que subían, imantándose mutuamente con sus delgadas antenas de mariposas muertas.

    • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] 77 Cuba (CDH )
      ————— Era, aquí, un mapa de islas rodeadas de galeones y Rosas de los Vientos; más adelante, un tratado de organografía; más allá, un retrato de Ruth, luciendo diamantes de prestado, para propaganda de un joyero.
    • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] 169 Cuba (CDH )
      A las excusas del Buscador de Diamantes, que se calificaba a sí mismo de «bruto idiota maldecido», respondió que el suceso no tenía importancia. Me volví hacia Rosario.
    • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] 172 Cuba (CDH )
      El Buscador de Diamantes estaba como cohibido ante la insinuante deferencia de Mouche, que le hacía contar sus andanzas en la selva, aunque sin escucharlo, en un francés de tan pocas palabras que nunca lograba cerrar una frase.
    • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] 183 Cuba (CDH )
      Con su carga de toros bramantes, gallinas enjauladas, cochinos sueltos en cubierta, que corrían bajo la hamaca del capuchino, enredándose en su rosario de semillas; con el canto de las cocineras negras, la risa del griego de los diamantes, la prostituta de camisón de luto que se bañaba en la proa, el alboroto de los punteadores que hacían bailar a los marineros, este barco nuestro me hacía pensar en la Nave de los Locos del Bosco [...].
    • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] 194 Cuba (CDH )
      Pensaba yo en esto, cuando el Buscador de Diamantes se me acercó con una expresión singularmente maliciosa, para aconsejarme que buscara a Rosario, que se hallaba en la cocina, sola, calentando café para las mujeres.
    • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] 198 Cuba (CDH )
      Yannes aseguraba que podríamos alcanzar la mina de diamantes de sus hermanos aquella misma noche. Contra todo lo que yo esperaba, Mouche al oír hablar de «mina de diamantes» —deslumbrada, me imagino, por la visión de una gruta rutilante de gemas—, aceptó la idea con alborozo.
    • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] 202 Cuba (CDH )
      Prendido el hogar, se desatan las palabras: uno de los griegos se queja de que la mina parezca exhausta. Pero Montsalvatje se encoge de hombros, afirmando que más adelante, hacia las Grandes Mesetas, hay diamantes en todos los cauces.
    • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] 203 Cuba (CDH )
      Donde se buscó la ciudad de Manoa, más arriba, más abajo, en todo lo que abarca su vasta y fantasmal provincia, hay diamantes en los lodos orilleros y oro en el fondo de las aguas. «Aluviones», objeta Yannes.
    • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] Cuba (CDH )
      El más joven de los buscadores de diamantes me habla, por el, camino, de las grandes miserias del oficio, de las desesperanzas de cada día y de la rara fatalidad que siempre hace regresar al descubridor de una gran gema, pobre y endeudado al lugar de su encuentro.
    • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] Cuba (CDH )
      Sin embargo, la ilusión se reaviva cada vez que surge de la tierra el diamante singular, y su fulgor futuro, adivinado antes de la talla, salta por encima de selvas y cordilleras, desacompasando el pulso de quienes, al cabo de una jornada infructuosa, se desprenden del cuerpo la costra que lo cubre. Pregunto por las mujeres, y me dicen que se están bañando en un caño cercano, cuyas pocetas no albergan alimañas peligrosas.
    • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] 169 Cuba (CDH )
      El título de Buscador de Diamantes me hizo interesante, de pronto, al que poco antes me golpeara. Pronto nos vimos en la cantina, con media botella de aguardiente bebida, olvidados de la estúpida pelea. Ancho de pecho, espigado de cintura, con algo de ave de presa en la mirada, el minero movía un semblante sombreado por un filo de barba que podía haberse desprendido de un arco de triunfo por la decisión y el empaque del perfil.
    • 1955 Cortázar, J. Trad Memorias Adriano [1982] 52 Argentina (CDH )
      Por la noche, en la escarpa del campo de batalla, me puso en el dedo el anillo de diamantes que había recibido de Nerva, y que representaba en cierto modo la prenda de la sucesión al poder. Aquella noche dormí contento.
    • 1955 Cortázar, J. Trad Memorias Adriano [1982] 70 Argentina (CDH )

      El diamante de Nerva no despedía ya ninguna chispa.

      Y fue entonces cuando surgió el más sabio de mis genios benéficos, en la persona de Plotina. Hacía cerca de veinte años que conocía a la emperatriz.

    • 1956 Piñera, V. Cuentos [1999] Cuba (CDH )

      Aquel breve paseo sobre el enlosado pasadizo sirvió a Teodoro para meditar en el espinoso problema de la carga de sus palabras; no sabía por qué se le antojaba el oficial un distinto cristal que sólo podría ser rayado con otro distinto diamante, pero ¿no era ¡Dios mío! el mismo Teodoro ese distinto diamante?

    • 1956 Piñera, V. Cuentos [1999] Cuba (CDH )
      Teodoro nada respondió, pero su sonrisa rayaba la angustia del oficial como aquel distinto diamante al distinto vidrio refractario. Entre tanto, el Alcaide se entretenía en provocar la cólera del viejo loro, y el sacerdote, con la cruz bajada, tomaba nota con sus ojillos de imposible hipocampo. Los soldados, en formación, se devanaban los sesos sobre los motivos por los cuales aún no se les había distribuido un paquete de cigarrillos.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Perú (CDH )
      Si tal ocurriera, mientras yo seguía con los ojos el vuelo lento de los moscardones, quizá ella apuntaba, mirando hasta descubrir aun a las hormigas, sobre el camino de enfrente. Apuntaría con su ojo pequeño, que ardía como un diamante, en su enorme rostro picado de viruela. Entonces sólo podría ser herida en la cabeza, y caería al Pachachaca, desde lo alto del precipicio.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] 167 Perú (CDH )
      Salta, abre y cierra las alas, juega. Se recreó un rato en la madera, donde caía la luz de la ventana. Le dio alegría a mi corazón casi detenido; le transmitió su vivacidad incesante; pude verle sus ojos, buscándolos. ¡Ni un río, ningún diamante, ni la más noble estrella brilla como aquella madrugada los ojos de ese ruiseñor andino! Se fue, escapó por la ventana.
    • 1958 Fuentes, C. Región [1968] 458 México (CDH )

      [...] sobre los palacios del vals y la polka, sobre los altos muros que cubren a la vista las mansiones con piscina y tres automóviles y cuerpos escondidos entre el visón y el diamante, el polvo veloz que acarrea todas las palabras dichas y no dichas [...].

    • 1959 Arreola, J. J. Bestiario [1972] México (CDH )
      Había una vez un diamante en la molleja de una gallina de plumaje miserable. Cumplía su misión de rueda de molino con resignada humildad. Le acompañaban piedras de hormiguero y dos o tres cuentas de vidrio.
    • 1959 Arreola, J. J. Bestiario [1972] México (CDH )
      La gallina disfrutaba de admirables digestiones porque las facetas del diamante molían a la perfección sus alimentos. Cada vez más limpio y pulido, el solitario rodaba dentro de aquella cápsula espasmódica.
    • 1959 Arreola, J. J. Bestiario [1972] México (CDH )
      Lleno de esperanza, el diamante salió a la luz y se puso a brillar con todo el fuego de sus entrañas. Pero la fregona que destazaba la gallina lo dejó correr con todos sus reflejos al agua del sumidero, revuelto en frágiles inmundicias.
    • 1960 Pellicer, C. Elegía [2002] 171 Antología México (CDH )
      Contempla, oh Madre América, / a uno de tus hijos más luminosos. / Universal y nuestro / hay un diamante que a veces brilla como una esmeralda / en su camino fragoroso. /
    • 1961 Martín-Santos, L. Tiempo silencio [1996] 95 Esp (CDH )
      No llegaron a tiempo a la última guerra y con tanta paz y la alimentación floja que han tenido en la infancia, están poco seguros de lo que es una mujer y creen que es como un diamante que hay que coger con pinzas y que hay que hablar con ella antes en francés para averiguar lo que tiene dentro.
    • 1961 Onetti, J. C. Astillero [1995] Uruguay (CDH )

      En aquellos días Larsen bajó hasta Mercedes, dos puertos hacia el sur, para vender lo único que le quedaba; un broche con diamante y un rubí, recuerdo de una mujer no ubicable, y cuyo precio había ido corrigiendo durante años con satisfacción y paciencia.

    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] 33 Argentina (CDH )
      [...] la crisolita, que cura de la melancolía; el diamante, que salva del miedo; y esa piedra sagrada, azul y verde, de los egipcios que tiene más que ninguna un poder sobrenatural [...].
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Argentina (CDH )
      — Cuando se casó, llevaba en la frente el diamante de los Médicis, que es único. Y murió a los treinta y ocho años. Yo también moriré pronto.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Argentina (CDH )
      Hipólito, de azul y avellana, con diamantes en el birrete y un lirio florentino en los dedos, que llevaba para Pantasilea, estaba más hermoso y más comunicativo que nunca. Me palmeó, me tomó del brazo y salimos a la calle.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Argentina (CDH )
      Puesta en su pequeña hornacina, como una imagen religiosa en cuyo vestido relampagueaban los diamantes, me vigilaba desde allí y a veces me gritaba algo afectuoso, quitándose las gafas y levantando los ojos del libro. Chapoteando, feliz entré en el agua.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Argentina (CDH )
      El polvo de un diamante molido, disimulado en los alimentos, me hubiera despachado al otro mundo; o aquel polvo blanco, de gusto tan agradable, que obraba lenta y gradualmente, sin que de él quedaran rastros, y con el cual el papa Borgia envenenó en Sant'Angelo al cardenal Giambattista Orsini, que era ciego.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Argentina (CDH )
      En el terciopelo enlutado de la campiña, que apenas acusaba las formas del paisaje bajo su funda tétrica, brillaban las luciérnagas como diamantes esparcidos, y era como si la noche arrastrara su manto por el suelo.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Argentina (CDH )
      Aspiraban a conocer como lo representaba, cosa que se había ocultado hasta entonces, y el artista, arrastrando el dejo veneciano, sonrió, sin osar negarse a tan eminentes interlocutores, y describió la figura hidalga, el tabardo de martas rubias, el raso amarillo, el joyel de diamantes del birrete, los guantes de ámbar, el pormenor curioso del espantamoscas, la mano que acaricia a Sampere, el mastín.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Argentina (CDH )
      Me subí a un escaño, arranqué el cristal mágico y lo hice trizas contra el piso. Los mármoles del suelo reverberaron, como si hubiera volcado sobre ellos una lluvia de diamantes. Luego, semioculto por las colgaduras, me asomé a la ventana. Gemía el maltés a mi lado, fijándome los negros ojitos, enseñándome los dientes.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Argentina (CDH )
      Yo, entre los demás Orsini —Orso, Mateo, Segismundo, que había extremado la abertura audaz de la camisa, y sobre cuya bronceada piel llameaban los diamantes de Pier Luigi; el abad de Farfa, el jorobado Carlotto, el opulento León, los condottieri, el duque de Mugnano, los de Bracciano, que para la oportunidad habían multiplicado el lujo y parecían unos faisanes o unos espejeantes crustáceos [...].
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] 401 Argentina (CDH )
      Luego que este último corroboró el desapego de Pier Luigi, a quien tuvo que devolver el collar de diamantes que ponía reflejos exóticos sobre su piel bronceada, mi primo endulzó su desamparo con ayuda del menor de los Farnese y de algunos soldados bien dispuestos de la fortaleza.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Argentina (CDH )
      Y ya se desvanecía, como un silfo, en la reverberación lejana de los diamantes que chispeaban en el estoque, en la gorra, en el collar de Orso, en los guantes de Segismundo que se levantaban hacia el parche negro, como si en pleno día se apagaran y encendieran las luciérnagas de la espesura.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] 514 Argentina (CDH )
      Así era yo de paradójico: quise que lo mejor fuera para aquel de cuya paternidad dudaba, pero en esa decisión mía se mezclaron ingredientes difíciles de apreciar, entre los cuales se hallaba acaso la idea de que con ello pagaba una parte ínfima de mi participación en el fin de Maerbale, y de que daba un placer a Julia Farnese, tan despojada de alegrías, además de obedecer a una inclinación que me impulsaba a exaltar y pulir, como un admirado diamante, una personalidad que me atraía imperiosamente.
    • 1962 Pellicer, C. Palabras [2002] Antología México (CDH )
      Cuauhtémoc salió de las rocas, / su corazón chorrea lava, / su silencio es de diamante.
    • 1962 Pellicer, C. Palabras [2002] 243 Antología México (CDH )
      / Y el corazón se llena de fe / ante la fuerza desnuda de la roca Cuauhtémoc, / cuyo silencioso diamante / es la declaración más firme de su triunfo perfecto.
    • 1962 Vargas Llosa, M. Ciudad perros [1997] Perú (CDH )
      Yo me metí por un vidrio del garaje, que el flaco rompió con un diamante. Crucé media casa para abrirles la puerta de calle, salí y esperé en la esquina. Al poco rato vi que se encendía la luz del segundo piso y que el flaco salía disparado.
    • 1963 Cortázar, J. Rayuela [1991] Argentina (CDH )
      [...] y que de contrabando había cruzado la línea del tiempo hasta llegar mezclada con la teoría, apenas un detalle desagradable y penoso al lado del diamante estremecedor del panta rhei, una terapéutica bárbara que ya Hipócrates hubiera condenado [...].
    • 1963 Cortázar, J. Rayuela [1991] Argentina (CDH )
      Como una puerta de ópalo y diamante desde la cual se empieza a ser eso que verdaderamente se es y que no se quiere y no se sabe y no se puede ser.
    • 1963 Cortázar, J. Rayuela [1991] Argentina (CDH )
      En aquel tiempo había sido como si lo que escribía estuviese ya tendido delante de él, escribir era pasar una Lettera 22 sobre palabras invisibles pero presentes, como el diamante por el surco del disco. Ahora sólo podía escribir laboriosamente, examinando a cada paso el posible contrario, la escondida falacia (habría que releer, pensó Oliveria, un curioso pasaje que hacía las delicias de Etienne), sospechando que toda idea clara era siempre error o verdad a medias, desconfiando de las palabras que tendían a organizarse eufónica, rítmicamente, con el ronroneo feliz que hipnotiza al lector después de haber hecho su primera víctima en el escritor mismo.
    • 1945-1964 Cortázar, J. Final juego [1995] Argentina (CDH )

      No había más que el balasto, los durmientes y la doble vía; pasto ralo y estúpido entre los pedazos de adoquín donde la mica, el cuarzo y el feldespato —que son los componentes del granito— brillaban como diamantes legítimos contra el sol de las dos de la tarde.

    • 1964-1967 Cabrera Infante, G. Tristes Tigres [1967] Cuba (CDH )
      Me dije que había que separar ese oro de su voz de la ganga en que lo envolvió la Naturaleza, la Providencia o lo que fuera, que había que extraer aquel diamante de la montaña de mierda en que estaba sepultado y lo que hice fue organizar una fiesta, un asalto, un motivito como diría Rine Leal, y al mismo Rine le encargué que hiciera las invitaciones que pudiera, que yo invitaba al resto.
    • 1964-1967 Cabrera Infante, G. Tristes Tigres [1967] Cuba (CDH )

      — Es hollín.

      — Carbono casi puro en copos. Si cristalizara sería un diamante.

      Cué hizo un chasquido con lengua, labios, boca.

    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Colombia (CDH )
      — Es el diamante más grande del mundo.

      — No —corrigió el gitano—. Es hielo.

      José Arcadio Buendía, sin entender, extendió la mano hacia el témpano, pero el gigante se la apartó. «Cinco reales más para tocarlo», dijo.

    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] 213 Colombia (CDH )
      Aunque carecía de pastas y el título no aparecía por ninguna parte, el niño gozaba con la historia de una mujer que se sentaba a la mesa y solo comía granos de arroz que prendía con alfileres, y con la historia del pescador que le pidió prestado a su vecino un plomo para su red y el pescado con que lo recompensó más tarde tenía un diamante en el estómago, y con la lámpara para que satisfacía los deseos y las alfombras que volaban.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] 225 Colombia (CDH )
      Junto con él llegaba un grupo de matronas espléndidas que se protegían del sol abrasante con vistosas sombrillas, y tenían en los hombros preciosos pañolones de seda, y ungüentos de colores en el rostro, y flores naturales en el cabello, y serpientes de oro en los brazos y diamantes en los dientes.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] 230 Colombia (CDH )
      Que por fin se había firmado el concordato con la Santa Sede, y que había venido desde Roma un cardenal con una corona de diamantes y en un trono de oro macizo, y que los ministros liberales se habían hecho retratar de rodillas en el acto de besarle el anillo.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Colombia (CDH )
      Con la incrédula atención de un comprador de diamantes examinó meticulosamente un banano seccionando sus partes con un estilete especial, pesándolas en un granatario de farmacéutico y calculando su envergadura con un calibrador de armero.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] 418 Colombia (CDH )
      Antes de leer el testamento de Fernanda, que no era más que una minuciosa y tardía recapitulación de infortunios, ya los muebles desvencijados y la maleza del corredor le habían indicado que estaba metido en una trampa de la cual no saldría jamás, para siempre exiliado de la luz de diamante y el aire inmemorial de la primavera romana.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] 448 Colombia (CDH )
      [...] Gabriel estaba en el cuarto de la mulata pensativa que no cobraba el amor con dinero, sino con cartas para un novio contrabandista que estaba preso al otro lado del Orinoco, porque los guardias fronterizos lo habían purgado y lo habían sentado luego en una bacinilla que quedó llena de mierda con diamantes. Aquel burdel verdadero, con aquella dueña maternal, era el mundo con que Aureliano había soñado en su prolongado cautiverio.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Colombia (CDH )
      Después de envenenar a los animales, clausuraron puertas y ventanas con ladrillos y argamasa, y se dispersaron por el mundo con sus baúles de madera tapizados por dentro con estampas de santos, cromos de revistas y retratos de novios efímeros, remotos y fantásticos, que cagaban diamantes, o se comían a los caníbales, o eran coronados reyes de barajas en altamar.
    • 1967 Viñas, D. Hombres [1967] Argentina (CDH )

      Emilio le tendió una y el Viejo se fue secando lentamente: se frotaba uno por uno los dedos. — Como si puliera diamantes, Milo. Después se los contempló y siguió amasando ese trapo hasta que lo tiró a un rincón.

    • a1969 Pellicer, C. Cananea [2002] 227 Antología México (CDH )
      / Llevo la cuenta en túneles de avaricia y cansancio / y en el rayo de sol que de Tabasco tengo, / he de contar un día, cuando vuelva a Tabasco, / lo que pesa el diamante que arrancaste al subsuelo; / huelga de Cananea, / ¡alborea! ¡alborea! ¡alborea! ¡alborea!
    • a1969 Pellicer, C. Cananea [2002] Antología México (CDH )
      / Y esas pocas palabras, como enormes diamantes, / son también la desnuda verdad de los amantes / Que ante un estricto cielo se miran de perfil.
    • a1969 Pellicer, C. Cosillas [2002] Antología México (CDH )
      Para nosotros los pobres de espíritu, estas palabras / se dicen humildemente en silencio. / Los pobres más pobres / porque hemos dilapidado el tiempo, / el tiempo diamante, / el tiempo amor, el tiempo sueño. /
    • a1969 Pellicer, C. Cosillas [2002] Antología México (CDH )
      / ¿Qué vamos a darle a este pobre Niño / cuya riqueza se riega sobre el desierto, / como un río de diamante, / como un río de amor, como un río de sueño? / Ángeles y pastores / me pongan a cantar, / porque he visto el oasis / bajo del palmeral / y si bebo una estrella / la noche me dará / corazón de diamante / y el amor que vendrá / realidad hará el sueño / con tanta realidad / que yo diré que es sueño / por no decir verdad.
    • a1969 Pellicer, C. Cosillas [2002] 359 Antología México (CDH )
      / ¿Qué vamos a darle a este pobre Niño / cuya riqueza se riega sobre el desierto, / como un río de diamante, / como un río de amor, como un río de sueño? / Ángeles y pastores / me pongan a cantar, / porque he visto el oasis / bajo del palmeral / y si bebo una estrella / la noche me dará / corazón de diamante / y el amor que vendrá / realidad hará el sueño / con tanta realidad / que yo diré que es sueño / por no decir verdad.
    • a1969 Pellicer, C. Canto destruido [2002] 155 Antología México (CDH )
      / Tu cuerpo es el país de las caricias, / en donde yo, viajero desolado / —todo el itinerario de mis besos— / paso el otoño para no morirme / sin conocer el valor de tu ausencia / como un diamante oculto en lo más triste.
    • 1970 Goytisolo, J. Reivindicación [1973] 232 Esp (CDH )

      [...] tu vista se detiene en los aretes de diamante que cuelgan de sus orejas: cuidado, dice la Muñeca: son fijos: cuando era Niña me agujerearon los lóbulos: es una costumbre de esta tierra: tú se los arrancas de un tirón [...].

    • 1972 García Hortelano, J. Mary Tribune [1999] Esp (CDH )

      — Judío... —susurró en mi oído—. Fullero...

      Como diamantes desmenuzados, la brasa de mi cigarrillo inventaba pecas a Encarna.

      — Vuelve todos los días —susurré.

      — ¿Quieres tenerme todos los días?

    • 1972 García Hortelano, J. Mary Tribune [1999] Esp (CDH )

      — ¿Qué te decía yo, napoleón? Mira, mira qué sábanas... Requetelimpias. ¿A que te puedes fiar de mí? Anda, guayabero, abóname lo dicho. A ellas les descansa cobrar previo. ¿No hay una propinita para tu flor de lis, pocholazo? Ay, venus, qué tarzán te has tropezado en el parque. Gracias, mister. Tú, tranquilo, que tu novia vuelve de seguida que les liquide a las viejitas. Pobres..., son más buenas... Doña Teddy padece de cáncer de mama, pero eso no es contagioso. Vete lavando, diamante.

      Ya había comprendido que ella no me gustaba nada. No habría mucho que esperar, para que yo mismo me gustase aún menos.

    • 1972 Puig, M. Boquitas [1994] 76 Argentina (CDH )
      La culminación de esas páginas estaba constituida por un artículo sobre la armonización de pieles y joyas. Se recomendaban aguamarinas o amatistas para el visón claro, para la chinchilla únicamente diamantes, y para el visón marrón oscuro anillos y aros —preferiblemente cortados en gran rectángulo— de esmeraldas.
    • 1972 Puig, M. Boquitas [1994] Argentina (CDH )
      Vos ahora olvídate de todo esto, que a vos no te toca, vos sos sana, no te entran ni las balas, dura, sos como el diamantito que tienen en la ferretería para cortar los vidrios, aunque los diamantes son sin color como un vaso sin vino, mejor llenita de vino, coloradita entonces, como un rubí, mi vida. Escribime pronto, sé buena, y no tardes como esta vez en hechar la carta al busón.
    • 1972 Torrente Ballester, G. Saga/Fuga [1995] 371 Esp (CDH )
      El ejemplo conmovió a las damas, que iban dejando anillos y collares, pulseras y pendientes; y al brazo militar, cuya contribución fue en dinero, salvo un caballero pobre que regaló su daga de puño de diamantes.
    • 1972 Torrente Ballester, G. Saga/Fuga [1995] Esp (CDH )
      Don Amerio viene de Bolivia y trae diamantes; la mujer se llama Matilde. Don Apapucio viene de Goa y trae rubíes; la mujer se llama Susana.
    • 1973 Aguilera Malta, D. Secuestro [1973] 196 Ecuador (CDH )
      Observó hacia abajo. Se veía la silueta de electrocardiograma de la capital de la República. Con sus rascacielos arbitrarios, sus eruptos de miseria y sus espacios enormes sin edificar. El parpadeo de colmena anárquica de sus habitantes. Los innumerables cuellos de avestruz de sus iglesias. El arrullar misterioso de sus montañas manos enguantadas de diamante y amatista asiendo las espadas verticales del Sol. ¿Y su asno? Aleteando a ras de techos. ¿Y él? Él, arriba. Él, muchos. Él, disgregado en sus vértebras. Esparcido en redes óseas.
    • a1973 Neruda, P. Confieso [1993] Ch (CDH )
      Había un sol espléndido, y el aire era un diamante silvestre que hacía brillar las montañas. La trilla es una fiesta de oro. La paja amarilla se acumula en montañas doradas; todo es actividad y bullicio; sacos que corren y se llenan; mujeres que cocinan; caballos que se desbocan; perros que ladran; niños que a cada instante hay que librar, como si fueran frutos de la paja, de las patas de los caballos.
    • a1973 Neruda, P. Confieso [1993] Ch (CDH )
      Entonces, Sagitario, enarbolante y peludo, dejó caer algo, un diamante de sus patas perdidas, una pulga de su pellejo distante.

      Había nacido Valparaíso, encendido y rumoroso, espumoso y meretricio.

    • a1973 Neruda, P. Confieso [1993] Ch (CDH )

      El idioma español se hizo dorado después de Cervantes, adquirió una elegancia cortesana, perdió la fuerza salvaje que traía de Gonzalo de Berceo, del Arcipreste, perdió la pasión genital que aún ardía en Quevedo. Igual pasó en Inglaterra, en Francia, en Italia. La desmesura de Chaucer, de Rabelais, fueron castradas; la petrarquización preciosista hizo brillar las esmeraldas, los diamantes, pero la fuente de la grandeza comenzó a extinguirse.

    • a1973 Neruda, P. Confieso [1993] Ch (CDH )

      La luz de Italia transformó las harapientas vestiduras de los juglares y la ferretería de las canciones de gesta en un río caudaloso de cincelados diamantes.

    • 1974 Sábato, E. Abaddón [1983] Argentina (CDH )

      Pero el acto de enrolarse en la RAF había sido absoluto, incontaminado y eterno: ni uno ni mil fabricantes de conservas podrían arrebatarle a Bill ese diamante. Qué importaba, entonces, lo que un día podría llegar a ser cualquier revolución.

    • 1976 Puig, M. Beso [2002] 51 Argentina (CDH )
      Al escapar la lágrima del ojo no le brilla mucho, pero al ir resbalándole por el pómulo altísimo le va brillando tanto como los diamantes del collar.
    • 1976 Puig, M. Beso [2002] 257 Argentina (CDH )
      [...] ¿no habla?", no, está llorando, o no, está sonriendo pero le resbala una lágrima por la máscara, "¿una lágrima que brilla como un diamante?", si, y yo le pregunto por qué es que llora y en un primer plano que ocupa toda la pantalla al final de la película ella me contesta que es eso lo que no se sabe [...].
    • 1976 Puig, M. Beso [2002] 257 Argentina (CDH )
      [...] y me miraba, pero cada vez más triste, y le caían más lágrimas, "más diamantes", y yo no sabía qué hacer para quitarle la tristeza, "yo sé lo que le hiciste, y no estoy celosa, porque nunca más la vas a ver en la vida" [...].
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] México (CDH )

      [...] tours por Europa y frascos de alcaparras, y por fórmulas secretas para ganar amigos, hacer el primer millón de dólares o transformar el café del Brasil en oro, los diamantes de Sudáfrica en esclavos color carbón, las bananas de Centroamérica en orgasmos de las conejitos del Playboy y los pozos de petróleo de Venezuela en un desayuno, en Tiffany, de perlas negras en su concha.

    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 344 México (CDH )
      En otras palabras, el abuelo no sospechaba que la carta más importante que se jugaba en la vida, y que esperaba sacar un día de sorpresa para deslumbrar al mundo, era tan sólo un diamante de hielo que se le habría de derretir en las manos.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 384 México (CDH )
      Khnoumhopton, el famoso enano egipcio, Estefanía, llegó a ser jefe de perfumes de la corte del faraón, y cuando se casó el no menos celebre enano Tom Thumb del Circo Barnum, los Vanderbilt y los Rockefeller lo cubrieron de diamantes y el presidente Lincoln le regaló un juego de muebles chinos barnizados con laca, y con incrustaciones de oro, le dije.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 454 México (CDH )
      Inútil escarbar en las profundidades de la tierra o de las cajas fuertes de Cartier en busca de diamantes y zafiros, doctor: es en las entrañas de nuestros propios cuerpos donde encontramos las piedras más caras y nobles: ¡los ópalos del riñón, las turmalinas del intestino grueso, colega, los lapislázulis del hígado!
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 496 México (CDH )
      [...] cuando la fuga ambarina de los primeros reflejos del sol se anunció sobre las veladas arquerías que formaba la espuma, seguida de una lluvia fina y fría que sembró diamantes alusivos en el cristal del mar y en el principio verde que anunciaba aguas menos profundas, algún bajío translúcido, islas de coral rosado cundidas de pececillos que formaban racimos voluntarios [...].
    • 1978 Cousté, A. Biografía Diablo [1978] 56 Argentina (CDH )
      Nuestro autor enumera estas materias, con propiedades de detectives y de talismanes, y da ejemplos de los tres reinos de la naturaleza: entre los minerales, son el diamante, el jade, el jaspe y el coral; entre las plantas la ruda, la verbena, el ricino y la centáurea; entre los animales, la piel del lobo y la menstruación de la mujer. Para Jean Bodin, sin embargo, por sobre todas las cosas el Diablo tiene horror a la sal.
    • 1978 Galeano, E. Días [1979] Uruguay (CDH )
      Nos habíamos quedado presos de las lluvias, con Daniel Pacheco y Arnaldo Mendoza, en las minas de diamantes de la selva del Guaniamo. El desastre había valido la pena. Allí un hombre se dormía millonario y al amanecer estaba muerto o sin una moneda para comprarse una galleta. El negro Barrabás había fundado la estirpe de los mineros. Había encontrado un diamante del tamaño de un huevo de paloma y se había hecho arrancar todos los dientes para ponerse una dentadura de oro puro. Terminó sus días en una mina perdida de la frontera, pidiendo fiado para el desayuno.
    • 1978 Galeano, E. Días [1979] Uruguay (CDH )
      Había encontrado un diamante del tamaño de un huevo de paloma y se había hecho arrancar todos los dientes para ponerse una dentadura de oro puro. Terminó sus días en una mina perdida de la frontera, pidiendo fiado para el desayuno.
    • 1965-1980 Arenas, R. Mundo Alucinante [1997] Cuba (CDH )
      Esto se nota en la manera de sentarse, y porque los dos brazos y el cuello los lleva acorazados de diamantes, que le centellean constantemente, de manera que, sentada allí, entre aquellas cortinas negras y entre los negros sillones y el negro vestido, da la sensación de un faro en mitad de la bruma.
    • 1965-1980 Arenas, R. Mundo Alucinante [1997] Cuba (CDH )
      "El manto de la Virgen, ornado con mil piedras preciosas, pendientes y pulseras, perlas gruesas de más de tres quilates con incrustaciones bordadas en hilo de oro; y el traje, también formado de riquísimas pedrerías, cubriendo la imagen que avanza en andas de plata sobre una peana de diamantes donde figura un cerro adornado de hierbas y flores, hecho todo con piedras preciosas. Y en el mismo cerro, naciendo de los peñascos, un arco como el del iris tallado en rubíes, rodeando la imagen salpicada de innumerables perlas finas que simulan gotas de rocío..."
    • 1981 Veloz Maggiolo, M. Sombra Castañeda [2005] República Dominicana (CDH )
      Tiró el jergón y durmió sobre el mismo hasta que los vítreos pájaros del yagrumo emitieron un sonido como de cristal de roca, un trino filoso, de crestas azules, en cuyas aristas resbalaban los primeros rayos solares, haciéndose trizas y cayendo como sutiles navajas de diamante, tan finas, que flotaban de un lado hacia otro, perdiéndose luego empujadas por la brisa.
    • 1981 Veloz Maggiolo, M. Sombra Castañeda [2005] República Dominicana (CDH )

      Los campos interiores eran temiblemente verdes; de seguro que bacterias de bongos y líquenes interiores se confundían con diamantes. La voz perpleja de Curibamgó, en la distancia, dudaba, ponía en dudas la de Cancalacuá, que ahora se orinaba de rabia en los peristilos que por dentro del queso emergían como columnas de fuego, o periscopios que avizoraran un mundo libre para las mariposas, las degolladas lagartijas, las untuosas nubes blancas de Barrero, y los grillos que sólo podían hablar y cantar en medio de la noche y a coro, para evitar la identificación de las voces.

    • 1981 Veloz Maggiolo, M. Sombra Castañeda [2005] República Dominicana (CDH )
      Pocos pasos y ya estaría dentro de aquel círculo de mujeres de pelo lacio, senos duros como la luz del diamante, y pies torcidos, de calcañares bellos y densas nalgas.
    • 1981 Veloz Maggiolo, M. Sombra Castañeda [2005] República Dominicana (CDH )
      Lo vimos cruzar por dentro del farol de las luciérnagas, y girar, tornasoladamente, como una hélice de diamante que cortara de un solo refilón el brillo parturiento de la noche.
    • 1981 Veloz Maggiolo, M. Sombra Castañeda [2005] República Dominicana (CDH )
      Recordemos que dentro del queso los campos eran temiblemente verdes, en donde se confundían con diamantes las bacterias, los líquenes y los hongos.
    • 1982 Allende, I. Casa espíritus [1995] Chile (CDH )
      Corrí a comprarle un broche de diamantes a la calle de los joyeros judíos. Clara me lo agradeció efusivamente, lo encontró muy bonito, pero nunca se lo vi puesto.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] 129 Argentina (CDH )
      Les costaba trepar a los enclenques, y no pude evitar la comparación de su caminata incierta con el sereno andar del Divus Tiberinus, que con la Loba avanzaba a través de cortinajes densos, en el centro de una orla de irisadas burbujas, bellas como diamantes, otorgándole al río triste su sola y maravillosa decoración.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] 187 Argentina (CDH )

      [...] los ojos de Carlomagno resplandecían invictos, y hacían pensar en estrellas negras y en oscuros diamantes.

      Pendía sobre el pecho de Carlomagno su celebérrimo talismán, la ampolla que bajo un gran zafiro, entre esmeraldas, muestra un trocito de la Cruz de Nuestro Señor.

    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )
      Las cuatro coronadas, trajeadas de blanco y pintadas por la claridad de los diamantes, rodeaban al Rey recostado en el puente. Solemne, despaciosa, silenciosa, arrimóse la nave, y la muchedumbre agolpada en el fondeadero observó que Arthur difería fundamentalmente, tanto de los seres misteriosos del éter, del bosque y del agua, como de todos los que, venidos de la humana esfera, lo habían precedido en la isla.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )

      Por ellas supimos, sucesivamente, que el Orsini no era feo sino bien parecido, y que si no fuera por la corcova y por la pierna arrastrada, por la lividez, las ojeras y el hosco mutismo, contentaría a más de una, que vestía de terciopelo cereza, y que rodeaba su cuello un admirable collar de zafiros; que Hipólito estaba de avellana y azul, con diamantes en el birrete; que un paje traía las ropas de plata y de gules, colores de la casa de Orsini; y que el otro era negro, sin duda africano, y vestía de blanco y oro. En ese instante oímos el laúd y una voz cantora.

    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )
      Únicamente me exasperó que, tras consagrarse a perfeccionar varias piedras preciosas, mudando un zafiro en diamante y una amatista en rubí, se especializara en reproducir los lapislázulis, aun dotándolos de finas vetas de oro, como si eso fuera posible...
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] 333 Argentina (CDH )
      Ni alto ni bajo, de cuerpo ceñido y piernas bien diseñadas, sonriente, lo que le permitió exhibir una admirable dentadura, el brillo de sus ojos negros rivalizó, bajo la blanca y breve peluca, mientras avanzaba, con el de los diamantes, turquesas, zafiros y rubíes que aprisionaban la espuma de sus encajes, los botones de su casaca rosa de corte perfecto, las hebillas de sus zapatos, y la finura enjoyada de sus dedos extendidos.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )
      Aquella impresión duró segundos, porque ya me distraía el oscilar del excéntrico extranjero, quien sin quitar la mirada de la vasija que brillaba como un inmenso diamante, dio en canturrear y en mascullar unos vocablos deshilvanados, en tanto que yo, en la diestra de Donna Oderisia a la cual se entrelazaban los delicados y trémulos dedos del adolescente, sentía que un eléctrico fluir me cruzaba, y que su potencia daba la vuelta a la mesilla, a través de las seis manos juntas.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )

      [...] la Marquesa de Casa-Fuerte, emparentada con los Alba; la Condesa de Montebello, la Princesa de Léon, la Marquesa d'Aoust, que tenía un monito, un tití, sujeto en el hombro por una cadena de diamantes; la Princesa de Sagan y, como es natural, la Baronesa Deslandes y su monóculo de ópalos [...].

    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )

      [...] los testimonios de los entusiasmos regios: el broche de diamantes que ostentaba las iniciales del tercer Napoleón, el de brillantes del Rey de España, el brazalete de oro del Emperador del Brasil, el collar de camafeos del Emperador de Austria, la fúlgida condecoración del Rey de Dinamarca, el precioso abanico veneciano del siglo xviii, otra joya, del Rey de Italia, el prendedor de esmeraldas del Zar de Rusia quien, cuando ella intentó una reverencia, la detuvo, y en cambio se inclinó, ante el asombro chismorreo de los áulicos.

    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] 423 Argentina (CDH )
      Y me relegaron en el cofre durante varias semanas, mezclado con los diamantes de los reyes. Allí corroboré que Madame Sarah apresuraba la partida para América, y que sería largo el viaje.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )
      Las Princesas de Francavilla y Ravaschieri, trémulas de diamantes y de cólera, estuvieron allí. De corrillo en corrillo, se susurraban pormenores de la vergonzosa enfermedad que el Rey Fernando había recibido del General Acton, por intermedio de la Reina María Carolina, y de pronto hizo su efectista entrada Monsieur Casanova de Seingalt.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Argentina (CDH )
      [...] Mrs. Vanbruck medía los pausados ademanes, y revestía una vez más la obra maestra de cirujanos conspicuos que un minuto antes exhibiera, tornaba a cerrar los broches de diamantes que en los hombros sujetaban sus tirillas, se inclinó y, prolongada su figura por la breve cola celeste, se alejó como un ave majestuosa.
    • 1983 Cortázar, J. Reunión [1983] 129 Argentina (CDH )
      No había más que el balastro, los durmientes y la doble vía, pasto ralo y estúpido entre los pedazos de adoquín donde la mica, el cuarzo y el feldespato —que son los componentes del granito— brillaban como diamantes legítimos contra el sol de las dos de la tarde.
    • 1983 Pombo, Á. Héroe Mansardas [1990] 164 Esp (CDH )
      Aunque el chico, el Manolo, no subía últimamente tanto como antes porque la señorita Eugenia estaba mala de los nervios, todavía subía un día cada tres y el último día que subió vio que faltaba un reloj antiguo de la repisa de la chimenea de la sala, toda la plata entera hasta los ceniceros y las cucharillas de café y un collar de diamantes que, por lo visto, la señorita Eugenia se ponía para estar en casa.
    • 1983 Ribeyro, J. R. Geniecillos [1983] 157 Perú (CDH )
      Cuando le nombraron ministro de Guerra lo primero que se le ocurrió fue obligar a todos los oficiales a que hicieran una colecta para comprarle a su mujer un collar de diamantes. Todos debieron dar quinientos soles de su sueldo, en cinco mensualidades. ¿Se dan cuenta? No era obligatorio, pero el que no lo hacía quedaba marcado. Total que juntaron medio millón de soles para el collar de su mujer. Yo no quise entrar en la colecta y tuve una discusión con mi capitán. Me pusieron en la lista negra.
    • 1985 Cardoza Aragón, L. Guatemala [1985] Guatemala (CDH )
      La reina Victoria, protectora de Rafael Carrera, le envió una espada con la empuñadura cubierta de diamantes. Esa espada brilló al lado del cuerpo yacente en los funerales de este monarca absoluto, erigido como tal por los conservadores que: / habían descubierto el significado de aparejar la aristocracia con el salvajismo para guardar el orden y la religión.
    • 1985 Cardoza Aragón, L. Guatemala [1985] Guatemala (CDH )
      Guatemala, dura y definitiva con su luz en tropel, pequeña como un gran diamante maculado de lodo y sangre, es dueña de cimientos donde apoyar su tiempo, donde apoyar el otro extremo del arco del puente que no acaba. Nuestro legado es irrenunciable, pero pertenece al ayer si no lo transfiguramos. La población se halla compuesta por capas extrañas unas a otras, discriminadas y enemigas. Así, también, el resto de nuestra vida: somos un mosaico de voces, silencios, llamas y sombras en nublado dibujo.
    • 1985 Rossi, A. C. María noche [1985] Costa Rica (CDH )
      Un elegante ingeniero de sólidos, preocupado por cosas como la alta presión, las hormas de diamante. Vaya vaya. Un sólido ingeniero con la camisa abierta hasta el tercer botón, cabello rubio en desorden, cuerpo elástico. Unos labios perfectos. Vaya vaya. Vaya vaya.
    • 1986 Balza, J. Relatos [1990] Venezuela (CDH )
      Desde muy lejos, desde un pequeño brillo de diamante, comenzaba el río a crecer; para nosotros su origen saltaba como una chispa y lentamente adquiría la sinuosidad de las costas: abrumadoras cargas de bambúes, de palmeras y ceibas.
    • 1986 Bryce Echenique, A. Magdalena [1986] Perú (CDH )
      No había pasado ni un minuto y ya me habían robado el reloj de los diamantes. Quién podía ser más que el negro inmenso que tenía parado a mi izquierda. Se creyó que porque era una señora decente. Se creyó que porque en esa oscuridad no se veía nada.
    • 1986 Bryce Echenique, A. Magdalena [1986] Perú (CDH )
      Y Raquelita había optado. Ése era su secreto. Y era demoledora la fuerza de una tijerita. Claro. Demoledora. Por eso tanta indiferencia cuando al entrar encendieron la luz del dormitorio y el reloj de los diamantes se le había olvidado sobre el tocador.
    • 1986 Soriano, O. Rendido león [1987] Argentina (CDH )
      El cónsul se dijo que sería mejor negarlo todo. La puerta empezó a abrirse pesadamente y el Primer Ministro lo tiró de un brazo. Bertoldi bajó la cabeza y se vio la punta de los zapatos gastados. La habitación estaba en semipenumbra. Una luz difusa insinuaba las columnas del trono talladas en oro. De reojo, vio al Primer Ministro doblado en dos y más allá un bull-dog con un collar de diamantes. Sintió el silencio y la frescura del templo hasta que desde lo alto le llegó una voz ronca y vieja.
    • 1986 Soriano, O. Rendido león [1987] Argentina (CDH )
      Allí, perdido entre la paja seca del establo, reconoció el prendedor de diamantes que le había regalado a Daisy para el primer aniversario de bodas.
    • 1986 Soriano, O. Rendido león [1987] Argentina (CDH )
      Ganada por la nostalgia, recordaba sus escapadas adolescentes a los conciertos de Liverpool, y como cerraba los ojos y el cónsul le besaba los pechos, no advirtió que el broche de diamantes caía entre el pasto, junto a la linterna que despedía una luz temblorosa.
    • 1986 Soriano, O. Rendido león [1987] Argentina (CDH )

      — A esta altura no estoy seguro de nada, pero nunca había visto un árabe de carne y hueso antes de venir a Europa.

      — En todo caso el diamante vale una fortuna.

      Quomo se quedó un momento ensimismado, hasta que probó el vino y se dirigió a Lauri.

    • 1986 Soriano, O. Rendido león [1987] Argentina (CDH )
      — Hombre, un tipo con ese diamante en la cabeza no viaja por Air France. Vaya, llame a ver si soltaron a Chemir. Si lo encuentra dígale que prepare el plan sin alcohol.
    • 1986 Soriano, O. Rendido león [1987] Argentina (CDH )

      — Usted que lo puede ver de frente, ¿cuánto le parece que pesa? —preguntó Quomo.

      — El qué.

      — El diamante.

      — Ni idea, pero es grande como una nuez.

      Quomo dejó cuatro billetes en la bandeja y se puso de pie.

    • 1986 Soriano, O. Rendido león [1987] Argentina (CDH )

      — Yo también, el servicio ya no es lo que era.

      Quomo pasó un brazo sobre el hombro del árabe y lo acompañó hasta la salida. Enseguida la llovizna empañó el brillo del diamante.

      — ¿Cuántas horas de vuelo me dijo que tenía, sultán?

    • 1986 Soriano, O. Rendido león [1987] Argentina (CDH )

      — Libia —dijo El Katar. Tenía una sonrisa beata y el turbante le caía sobre la frente arrastrado por el peso del diamante.

      — ¿Conoce Libia? —preguntó Lauri y se sirvió una Coca Cola.

    • 1986 Soriano, O. Rendido león [1987] Argentina (CDH )
      Por más que él se sacrificara, el commendatore Tacchi, si salvaba la vida, seguiría siendo socialista y mujeriego, Herr Hoffmann y Mister Fitzgerald continuarían con el contrabando de armas y Monsieur Daladieu con el tráfico de diamantes. De cualquier modo, se dijo, no podía pegarse un tiro sin antes escribir una carta contando los motivos que lo llevaban a ese acto irremediable.
    • 1987 Muñoz Molina, A. Invierno Lisboa [1995] 172 Esp (CDH )

      Pero él casi no tenía sensación de amenaza: todo, hasta la sospecha de que los automóviles de la policía estuvieran rondando las calles umbrosas de las quintas, le parecía lejano, no vinculado a él, tan indiferente a su vida como el paisaje del mar y el jardín abandonado que circundaban la casa, como la casa misma y el distante fervor de la noche pasada, limpio de toda ceniza, como un fuego de diamantes.

    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
      Seguía sonriendo cuando se estiró los puños inmaculadamente blancos de la camisa, haciendo refulgir unos llamativos gemelos de diamantes, e introdujo una mano en el bolsillo interior de la levita.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
      Situó el teatro de operaciones en la selva, en torno a unas minas de diamantes, y todas las noches —pues la invención era sincera y cronológica— se dormía siguiendo el curso de las hostilidades.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] 177 Esp (CDH )
      Después de una hora —en que todos escucharon entre expectantes y apenados, como si aguardasen en una antesala— el maestro calló, intercambió un susurro con la criatura de pardo (confinada siempre en las umbrías del magisterio) y, con mano amplia, luciendo en ella un diamante ensangrentado de luz, cedió la palabra a los contertulios. Sonó un aplauso y algún silbido. De inmediato hubo una pregunta al maestro: Gregorio vio un torso, una cabeza, tres vueltas de perlas en un cuello. Parecía, sí, una mujer. Todos se volvieron para oírla. Hablaba con encono, pero era imposible oír otra cosa.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
      Del maestro sólo percibía el brillo del diamante cada vez que subía las manos para ondular los pensamientos o encontraba materia en que hincar el índice, y de sus palabras, el hipnótico abejorreo canicular. En una pausa, alguien le preguntó algo y todos intentaron localizarlo sin éxito. «Aquí, aquí», se oía una voz débil, pero muchos seguían sin verlo y buscándolo donde no estaba. Aprovechando aquella momentánea confusión, el maestro se puso a hablar con su ayudante, en voz baja, y aunque algunos seguían atentos a aquel diálogo, del que nada podían escuchar, la mayoría formó grupos aparte, que se sumieron en discusión propia.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
      Un día, sin embargo, ocurrió una desgracia. Mi padre había ganado mucho dinero y, para tenerlo hermoso y bien seguro, que le cupiera en una mano, lo invirtió en un diamante, que guardaba en una caña hueca.
    • 1990 Uslar Pietri, A. Visita tiempo [1993] Venezuela (CDH )
      En el cuello, en el pecho, en las manos le brillaban diamantes y perlas. Todos se inclinaron en reverencia. La sintió detenerse ante él. «¿Dónde está el embozado?», preguntó sonriente. Doña Magdalena lo tomó por el brazo y lo levantó, entonces la princesa lo abrazó y besó. Las gentes de abajo comenzaron a arremolinarse.
    • 1990 Uslar Pietri, A. Visita tiempo [1993] Venezuela (CDH )
      Don Juan estaba vestido como un pájaro de prodigio, capa dorada, jubón rojo, toca negra con diamantes y plumas blancas, calzas rosadas y un breve antifaz que se quitaba y ponía sobre la cara con rápidos gestos.
    • 1990 Vázquez Montalbán, M. Galíndez [1993] 285 Esp (CDH )
      Un ventilador reparte el aire estancado en un despacho cerrado, en beneficio de un hombre gordo esparcido sobre un sillón de madera, giratorio, ante él una mesa llena de papeles aparentemente olvidados desde hace años, en uno de sus gruesos dedos brilla un poderoso anillo con todo el oro y los diamantes de este mundo, ahumado por el humo del puro de medio quilo que entra y sale de sus labios caídos y violáceos.
    • 1992 Posse, A. Atardecer caminante [1992] Argentina (CDH )
      Sé, por experiencia que tuve después en la Sierra de los Tarahumaras, que a los sacerdotes aquellos no les interesa extraer el oro y los diamantes. Usan ese lujo una sola vez al año, o dos, para los ritos que los congrega en los solsticios. Nadie puede ingresar en Ahacus en esos días señalados, cuando la ciudad se hace y es. Después volverá a ser una mera montaña árida sobrevolada por los zopilotes.
    • 1992 Roa Bastos, A. Vigilia Almirante [1992] Paraguay (CDH )
      Oro o plata o cobre o plomo o estaño, joyas, perlas, piedras pressiosas, asy como carbunclos, diamantes, rubís e esmeraldas e balaxes... toda manera de esclavos negros e otros de los que en España son tenidos por tales.... o monstruos e animales e aves e todas otras cualesquier serpientes e pescados que sean, e asymismo toda manera de especierías e druguerías e plantas medicinales e también criaturas mitológicas como sirenas de la mar e de las florestas... e desas que llaman amazonas... Mas siempre supeditado todo esto a la autorización del Almirante de la Mar Oleana.
    • 1992 Roa Bastos, A. Vigilia Almirante [1992] 149 Paraguay (CDH )
      Adentro había un verdadero tesoro en joyas y piedras preciossas: esmeraldas, diamantes e un estrañíssimo metal de alquimia. Collares, braçaletes, cinturones constelados de oro, perlas, esmeraldas, diamantes, un cinturón de castidad gastado por el uso, un impoluto portasenos de oro puro que simulaba dedos finísimos como patas de araña para ser prendido sobre la clámide, y una aguja también de oro para zurcir virgos, larga de un jeme y con la punta roma.
    • 1992 Roa Bastos, A. Vigilia Almirante [1992] 158 Paraguay (CDH )

      Costeé una fiesta de gran rumbo con invitados principales. Mi obsequio de boda a mi joven y bella esposa fue un collar de perlas y diamantes, digno de una reina.

    • 1993 Rovinski, S. Herencia sombras [1993] Costa Rica (CDH )
      Por lo pronto, iba dispuesto a sorprender a María Roberta con una invitación para celebrar el Año Nuevo en un rumboso crucero por el Caribe y obsequiarle el reloj Cartier, adornado con diamantes y esmeraldas, del que siempre había estado enamorada.
    • 1995 Villena, L. A. Burdel Byron [1995] Esp (CDH )
      Sentía a veces una angustia paralizadora pero podía vérselo en las fiestas, vestido de negro, con un gran broche de diamantes sujetándole la camisa, afilado en la lengua, divertido, riendo, zahiriendo a los más palurdos y a los esnobs que querían imitarle.
    • 1996 Santiago, E. Sueño América [1996] Puerto Rico (CDH )
      El cielo azul oscuro está surcado con destellos de diamante. De vez en cuando, el cielo se prende de rojo, se oye un golpe seco y la tierra tiembla. En alguna parte de la costa oriental de la isla, la Marina de los Estados Unidos está usando las playas para la práctica de tiro.
    • 1996 Santiago, E. Sueño América [1996] Puerto Rico (CDH )
      Trae puesto su vestido más bonito, color turquesa con lentejuelas a lo largo del cuello y en los puños de las mangas largas, zapatos azules con imitaciones de diamantes en los tacos altos. Sobre sus hombros lleva un suéter gris con hilos plateados tejidos en la tela.
    • 1997 Prensa Época, 15/09/1997 [1997] Esp (CDH )
      O rejuvenecer la aparatosa "Cambridge Tiara" diseñada por Garrard en la que enmarcadas oscilan veinticuatro perlas bajo lazos de diamantes rosa. Una diadema de las llamadas de "cinco pisos". Pieza que solía alternar, como otras del Tesoro, con regina Elizabeth II. Pasará a los archivos indumentarios por el estilazo usando trajes con un hombro al aire, su constancia en vestir guantes de raso por encima del codo —los llamados "de siete botones", se remangan en la muñeca—, el uso y hasta abuso de lunares y utilizar cartera en lugar de bolso como hace doña Sofía. Tenerla en la mano —siempre en la izquierda, con la derecha saludaba— le servía de recurso, salida y desahogo. En ocasiones la sujetaba bajo el brazo.
    • 1999 Varela, B. Concierto animal [2001] 244 Perú (CDH )
      EL animal que se revuelca en barro / está cantando / amor gruñe en su pecho / y en sucia luz envuelto / se va de fiesta / de allí que el matadero / sea el arco triunfal / de esta aventura / y en astrosa apariencia / se oculten la salud y la armonía / y la negra avellana / sepulta en el gargüero / lance rayos azules a los vientos / engastado en la mugre / diamante singular astro en penumbra / encuentra y pierde a dios / en su pelambre / connubio de atragantada melodía / y agonía gozosa / se necesita el don / para entrar en la charca
    • 2001 RAE DRAE 22.ª ed. (NTLLE)
      diamante. [...] 1. m. Piedra preciosa constituida por carbono cristalizado en el sistema cúbico, que se utiliza en joyería por su brillo y transparencia y en la industria por su elevada dureza.
    • 2002 Bryce Echenique, A. Huerto Amada [2002] 119 Perú (CDH )
      Pero el gran baile de disfraces de Maricuchita Ibáñez Santibáñez fue tremenda desilusión para los mellizos Céspedes Salinas, y nada menos que por culpa de las hermanas Vélez Sarsfield, que llegaron igual de pecosas que siempre, igual de pelirrojas, con sus eternas colas de caballo, y sin nada que resplandeciera en todo Lima, ni siquiera ahí en el distrito de Miraflores, sin nada que brillara como el oro o relumbrara como un diamante.
    • 1998-2002 Fresán, R. Velocidad Cosas [2002] Argentina (CDH )
      Benjamín Federov se refería, como ejemplo de su trabajo y de su sistema creativo, a la furiosa compresión que necesita el carbón para convertirse en diamante y en la felicidad de apreciar detalle por detalle. «Mi novela son todos mis cuentos juntos leídos en el orden que más le plazca al lector», se excusó desafiante.
    • 1998-2002 Fresán, R. Velocidad Cosas [2002] 375 Argentina (CDH )
      Lo llevo dentro de mi cartera. Lo saco de mi cartera y lo miro a trasluz haciéndolo girar despacio entre mis dedos como si se tratara de un diamante sobrealimentado. Tardé bastante en ponerle un nombre. Se llama Lo.
    • 2002 García Márquez, G. Vivir [2002] Colombia (CDH )
      Al atardecer, sobre todo en diciembre, cuando pasaban las lluvias y el aire se volvía de diamante, la Sierra Nevada de Santa Marta parecía acercarse con sus picachos blancos hasta las plantaciones de banano de la orilla opuesta.
    • 2002 García Márquez, G. Vivir [2002] Colombia (CDH )

      El cuento es éste: un pescador prometió a una vecina regalarle el primer pescado que sacara si le prestaba un plomo para su atarraya, y cuando la mujer abrió el pescado para freírlo tenía dentro un diamante del tamaño de una almendra.

    • 2002 García Márquez, G. Vivir [2002] 271 Colombia (CDH )

      Entonces no pude disimular el asombro de que una mujer de celos alucinógenos hubiera sido capaz de semejantes actos, y ella misma me contestó con una frase que conservo desde entonces como un diamante:

      — Es que la misma sangre de mis hijos no puede andar rodando por ahí.

    • 2002 García Márquez, G. Vivir [2002] Colombia (CDH )
      La puerta de la sala de primera clase se abrió de repente y entró un príncipe árabe con la túnica inmaculada de su alcurnia y en el puño una hembra espléndida de halcón peregrino, que en vez del capirote de cuero de la cetrería clásica llevaba uno de oro con incrustaciones de diamantes. Por supuesto, me acordé de Cayetano Gentile, que había aprendido de su padre las bellas artes de la altanería, al principio con gavilanes criollos y luego con ejemplares magníficos trasplantados de la Arabia Feliz.
    • 2002 Mtz Moreno, A. Con toga [2002] 139 El Salvador (CDH )
      ¿Y cómo pudo Wagner, quien además de componer, escribía sus propios libretos, con una fecundidad poco común, producir esos diamantes operáticos, lo que constituye una labor espiritualmente hercúlea? En cierto modo, recurriendo a la saga de las leyendas nórdicas —germanas y escandinavas— como inspiración. Así, su obra cumbre, el Anillo de los Nibelungos, es una tetralogía basada en la gran epopeya alemana, un conjunto de narraciones heroicas que tiene su gloriosa equivalencia en el Poema del Mio Cid, en España; en la Canción de Rolando, en Francia; en el Beowulf, en Inglaterra; y en las Luisíadas, en Portugal.
    • 2002 Mtz Moreno, A. Con toga [2002] El Salvador (CDH )
      Las exaltaciones de mis supuestos atributos personales, que con exceso de generosidad —reflejo de sus espíritus selectos— han hecho mis nobles amigos, los doctores Eduardo Ritter Aislán, José Guillermo Trabanino y Fernando Basilio Castellanos, señalando como diamante lo que apenas sobrepasa la piedra sin labrar, elogios que agradezco desde lo más hondo de mi corazón, no alteran mi sincera convicción de que los paradigmas del civismo nacional deberían haberse buscado en otras partes.
    • 2003 Glz Hnz, J. / Espinoza Beltrán, F. J. "Materiales superduros" Ciencia. México D. F. Mx (CORPES)
      El primer reporte sobre la preparación de diamante sintético utilizando bajas presiones fue publicado por Eversole (1962). En éste, el investigador expuso alternativamente un substrato de diamante caliente a un hidrocarburo gaseoso, lo cual permitió que se depositara una mezcla de diamante y grafito, y después a hidrógeno, el cual eliminó preferentemente el grafito.
    • 2003 Mastretta, Á. Cielo leones [2006] 149 México (CDH )
      Quizás porque otras veces me empeñé en hacerlo todo y esta vez me dejé estar como quien busca un diamante sabiendo que ése no se busca, se encuentra. Además conversé horas y horas con mi amiga Lola Lozano que iba de ángel guardián preguntándose de qué me guardaba y con Julie Grau mi editora y amiga, otra que está segura de que un año cualquiera no sólo Nueva York, sino la inmensa y multimillonaria mujer dueña del programa de tele cuya recomendación vende libros como cafiaspirinas, leerán mis escritos con la generosa devoción con que ella los leyó sin haberme visto la cara, oído el nombre o conocido la risa que tan bien encontramos al encontrarnos.
    • 2005 Iwasaki, F. Neguijón Perú (CDH )
      Los boticarios sevillanos denunciaron a su maestro por alquimista y nigromante, pero Diego de Santiago alumbró a todos esos necios porque demostró cómo la destilación le daba el punto de la cera al punto del acero, cómo los minerales alcanzaban la perfección del diamante dentro del vientre de la tierra y cómo el cuerpo humano era la fábrica de los gusanos de la corrupción.
    • 2005 Iwasaki, F. Neguijón 132 Perú (CDH )
      ¿Sería posible forjar espadas de diamante como hacían los japonés, dejando crecer los minerales en sus veneros hasta que alcanzaban la perfección? Utrilla todavía se recreaba con aquellos prodigios orientales, porque su vida había sido un compendio de llagas, puses y gusanos.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      diamante. […] m. 1. Piedra preciosa constituida por carbono cristalizado en el sistema cúbico, que se utiliza en joyería por su brillo y transparencia y en la industria por su elevada dureza.
    • 2015 Montero, R. Peso corazón Esp (CORPES)
      Alguien sabía la manera de entrar y eso no es nada fácil. La contraseña se cambia de forma aleatoria cada semana. Pero lo más raro es que en esas cajas que hay en la pared hay joyas mucho más valiosas que los diamantes y no las tocaron. Y eso que es una buena colección, te lo aseguro. Ya sabes, nunca se tienen las suficientes joyas ni se es lo suficientemente delgada.
    1. s. Frecuentemente, con el modificador fino.
      docs. (1425-2002) 20 ejemplos:
      • 1379-a1425 Villasandino, A. Poesías [1993] 242 Canc Baena Esp (CDH )
        4 Tornaré en mi honor / si con su gentil quadrilla * / el noble Infante * se omilla / a ser b ien * mi ayudador. / De los Condes el mayor / non ser á / * d'esto pesante, / pues al fino diamante, / Álvaro, * sin todo error, / tomo por mi defensor. /
      • 2002 Ruiz, F. Telares Mx (CORPES)
        -Fíjate bien, mi nieto, voltea la cara hacia el tejido. No son calaveras, son diamantes; hebras de diamante fino. -En Telares recordamos a nuestros muertos en las cobijas, burro -lo reprendió Teófilo-. Eso lo sabe hasta mi Ñera.
      • 1379-a1425 Villasandino, A. Poesías [1993] 242 Canc Baena Esp (CDH )
        4 Tornaré en mi honor / si con su gentil quadrilla * / el noble Infante * se omilla / a ser b ien * mi ayudador. / De los Condes el mayor / non ser á / * d'esto pesante, / pues al fino diamante, / Álvaro, * sin todo error, / tomo por mi defensor. /
      • 1528 Delicado, F. Lozana [1994] Esp (CDH )

        Lozana¿Veis aquí? Querría vender esta joya.

        Jodío¿Esto en la mano lo tenéis? Buen diamante fino parece.

      • 1599 Alemán, M. Guzmán Alfarache I [1992] 228 Esp (CDH )

        Demás que lo acreditó vertiendo de sus ojos algunas eficaces lágrimas, que pudieran ablandar las duras piedras y labrar finos diamantes.

        »Con esto fue suelto de la prisión Ambrosio, sin preguntarle alguna cosa, por no hacer ofensa en ello a la información de Daraja.

      • 1605 Cervantes Saavedra, M. Quijote I [2004] Esp (CDH )
        Dime, Anselmo, si el cielo o la suerte buena te hubiera hecho señor y legítimo posesor de un finísimo diamante, de cuya bondad y quilates estuviesen satisfechos cuantos lapidarios le viesen, y que todos a una voz y de común parecer dijesen que llegaba en quilates, bondad y fineza a cuanto se podía estender la naturaleza de tal piedra, y tú mesmo lo creyeses así, sin saber otra cosa en contrario, ¿sería justo que te viniese en deseo de tomar aquel diamante y ponerle entre una yunque y un martillo, y allí, a pura fuerza de golpes y brazos, probar si es tan duro y tan fino como dicen?
      • 1624 Vega Carpio, F. L. Circe [2003] 383 Esp (CDH )
        / Ulises deja al mar las blancas velas, / y más fingido que de Europa el Toro, / la hierba prevenida a las cautelas, / a tierra sale con real decoro; / sobre dos toneletes o escarcelas / cota de tela azul y escamas de oro, / pendiente el manto desde el hombro al suelo, / y el atado laurel revuelto al pelo; / La espada en un tahalí, que tachonaban / ricos topacios y diamantes finos, / que la celeste eclíptica imitaban / senda del sol por sus dorados signos; / su venerable aspecto acompañaban / los griegos más famosos y más dignos, / Euríloco, Auriflor, Polidamante, / Filemo, Palamedes y Toante.
      • 1663 Carvajal Saavedra, M. Navidades [1993] 182 Esp (CDH )
        / «Mas pareces honrada, / y no serás con eso interesada, / si quiés verme esta noche, / enviaréte mis pajes y aun el coche: / ¡ea, vuelve, muchacha! / si no aceptas, ¡por Cristo!, estás borracha, / que es coche una palabra / que el más fino diamante y roca labra: / si de mí no te fías / y temes algún perro, mis porfías / abonan este broche, / que es un topacio, y envía por el coche, / que es la mayor fineza: / ¿digo algo o me quiebro la cabeza? / «No haya melindres, niña, / levanta un sí es no es de la basquiña, / no es grosero mi trato, / pues no se anima más que al un zapato.
      • 1733 Feijoo, B. J. Theatro crítico universal, V [2003] Esp (CDH )
        Dice un hombre extremamente fidedigno que vio un diamante fino de el tamaño de un huevo de gallina. Aun quando no mienta, lo que doi por supuesto ahora, quedaré dudoso de si hai o no tal diamante. El motivo es claro, porque no me consta que tenga tanto conocimiento en la facultad lapidaria que no pudiesse engañarse, aprehendiendo como fino un diamante falso. De hecho los de Alanson (llamados assí porque se crían en un sitio distante dos leguas de aquella ciudad), entre los quales hai tal qual que iguala, y aun excede, a un huevo ordinario de gallina, han engañado algunas veces a los mismos lapidarios.
      • a1786 Aguirre, J. B. Suma poética [1963] 229 Ecuador (CDH )
        / Rojas de clavel cortinas, / sin que su esplendor oculten, / cubren de diamantes finos / opulenta muchedumbre.
      • 2002 Ruiz, F. Telares Mx (CORPES)
        -Fíjate bien, mi nieto, voltea la cara hacia el tejido. No son calaveras, son diamantes; hebras de diamante fino. -En Telares recordamos a nuestros muertos en las cobijas, burro -lo reprendió Teófilo-. Eso lo sabe hasta mi Ñera.
      • 1379-a1425 Villasandino, A. Poesías [1993] 242 Canc Baena Esp (CDH )
        4 Tornaré en mi honor / si con su gentil quadrilla * / el noble Infante * se omilla / a ser b ien * mi ayudador. / De los Condes el mayor / non ser á / * d'esto pesante, / pues al fino diamante, / Álvaro, * sin todo error, / tomo por mi defensor. /
      • 1528 Delicado, F. Lozana [1994] Esp (CDH )

        Lozana¿Veis aquí? Querría vender esta joya.

        Jodío¿Esto en la mano lo tenéis? Buen diamante fino parece.

      • c1553-1556 Villalón, C. Crótalon [1990] 370 Esp (CDH )
        Entramos unas puertas de fino diamante a un gran patio, donde en el fin de una gran distançia estaba un gran trono que me pareçió ser edificado del fuerte y inviolable mármol, donde estaba sentado Luzifer.
      • a1597 Herrera, F. Versos [1985] 715 Poesía Esp (CDH )
        / Si a los hondos estrechos me llevasse / Amor d'el indo océano, o perdido / en l'africana arena m'abrasasse, / / firme siempre estaría, no rendido, / qu'en pecho, más que fino diamante,