(modo) imperativo

Ejemplos: sal, pasá, haz, contá, comprad, avisad, utilicen, rompan.

Paradigma: (modo) imperativo / (modo) indicativo / (modo) subjuntivo

Relacionados: modo, oración (de modalidad) exhortativa, acto de habla, enunciado

Referencias: NGLE § 42.3-42.5 | GDLE § 60.2.1.2

Modo verbal característico de una oración (de modalidad) exhortativa. Desde el punto de vista flexivo, el imperativo es una forma personal del verbo, pues posee información sobre persona (cantad [2.ª persona plural vosotros]; salí [2.ª persona singular voseante]), a pesar de carecer de morfema de tiempo. En este sentido el imperativo es un modo defectivo, pues no establece las distinciones temporales que poseen el indicativo y el subjuntivo. Aun así, el imperativo se asocia de modo característico con situaciones prospectivas, es decir, orientadas hacia el futuro.

Información complementaria

El paradigma flexivo del imperativo se caracteriza por poseer formas exclusivas, que son las que corresponden a la segunda persona gramatical (Vuelve; Volvé; Entendedlo), y formas compartidas, que coinciden formalmente con las de presente de subjuntivo (Venga usted aquí; Hablemos de ello; No se apuren). Así pues, las formas cante, canten, dirigidas a uno o varios interlocutores, no forman parte en sentido estricto del paradigma del modo imperativo, aun cuando se usen en expresiones que constituyen mandatos (v. persona, oración (de modalidad) exhortativa, (modo) subjuntivo).

Independientemente de que sean formas exclusivas o compartidas, los verbos en imperativo se combinan con pronombres átonos enclíticos (Dilo; Cómprenselo; Cuénteme; Sorpréndenos; Andate con cuidado; Callaos; v. en clítico), exceptuando los contextos negativos (No me molesten ~ *No moléstenme). Así pues, las formas verbales del modo imperativo no son compatibles con los pronombres proclíticos (Hazlo ~ *Lo haz). No pertenece a la lengua estándar el uso de los pronombres proclíticos con las formas del subjuntivo en las construcciones llamadas yusivas (v. en (modo) subjuntivo), como Se sienten por Siéntense o Me ponga dos por Póngame dos, frecuentes también en algunas variedades del habla popular.

Desde el punto de vista sintáctico, el imperativo se diferencia del indicativo y el subjuntivo en que no aparece en contextos de subordinación (Te ruego que {vuelvas ~ *vuelve}), lo que se suele relacionar con el hecho de que el imperativo otorga fuerza ilocutiva a los enunciados (v. en acto de habla).

El imperativo no es tampoco compatible con la negación (Nunca vengas ~ *Nunca ven), si bien en ciertas variantes de la lengua popular peninsular se registran estos usos con el adverbio no (No comed por No coman o No comáis), probablemente por ultracorrección.

Es frecuente el uso del infinitivo, en alternancia con formas del imperativo, en rótulos y carteles: Lavar a mano; No fumar; Depositar los residuos en el contenedor. Fuera de estos contextos impersonales, no se recomienda usar el infinitivo como imperativo dirigido a la segunda persona del plural: ¡Callaros! o ¡Callarse! en lugar de ¡Callaos! o ¡Cállense!

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA Y ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA: «Glosario de términos gramaticales», [versión 1.0 en línea]. <https://www.rae.es/gtg/modo-imperativo> [2024-03-02].

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